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Hacia el gozo de la madurez.

Por: Los tiempos.

Este fin de semana se realizó en Cochabamba la Feria Educativa y Olimpiadas del Saber del Adulto Mayor, una excelente iniciativa para incentivar actividades dirigidas a dar ocupación a una población creciente en el país que encuentra pocas alternativas que acompañen su tiempo libre.

Salvo algunas entidades como la Universidad del Adulto Mayor Uni-3, la Universidad Católica Boliviana y el Club de Gente Grande de la Cooperativa Comteco, las personas de la tercera edad afirman sentirse desamparadas, pese a contar con  leyes que norman su protección y estímulo. Lo que las autoridades y la ciudadanía no toman en cuenta es que, según las proyecciones poblacionales, Bolivia tendrá un millón de habitantes adulto-mayores que superan los 60 años de edad en 2017. Mientras la vejez, según la Organización de las Naciones Unidas inicia a partir de los 65 años, ésa es la media de expectativa de vida con que cuentan los bolivianos varones en el país y 70 las mujeres.

Curiosamente somos una de las naciones con esperanza de vida más baja frente al promedio mundial de las 29 naciones con mayor expectativa, superando en promedio una longevidad de 80 años. ¿Cuál es la diferencia? Muchas; entre ellas la adecuada alimentación, la frecuencia en la actividad física, los avances en los sistemas de salud y prevención de enfermedades, la estabilidad emocional, además del control de afecciones que antes eran consideradas mortales.

En Bolivia, la población de más de 60 años aumenta vertiginosamente en un ritmo de 3,7 por ciento y se cuenta con pocos especialistas geriatras, además de espacios de esparcimiento dedicados a esta población que no siempre es saludable por poseer problemas óseo-musculares (problemas de espalda o cuello especialmente), depresión, ansiedad, enfermedades neurológicas, pérdida de oído y de visión, problemas cardiovasculares y diabetes.

Es hora de crear políticas sociales incluyentes que tomen parte a estos habitantes para que tengan una digna calidad de vida.

Fuente: http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20170813/sub-editorial/gozo-madurez

Imagen: http://mirador.org.bo/wp-content/uploads/2015/08/08-26-15-2Min.jpg

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Educación y reconciliación nacional.

La educación no tendría sentido si su objetivo no fuera la vida, la convivencia, la libertad, la mejora del conocimiento, el progreso y la necesidad de luchar por preservar los derechos que hoy disfrutamos, gracias a las luchas de nuestros antepasados.

Por: Ángel Perez Martinez.

Para el próximo 30 de agosto, un grupo de instituciones y personas del sector educativo están promoviendo la celebración de una jornada nacional por la reconciliación y el perdón en los establecimientos educativos.

Celebro y acompaño esta iniciativa porque el sector educativo por su tamaño y su misión tiene responsabilidades morales, éticas y sociales que van más allá de la educación. Por ello es loable que pedagogos como Julián de Zubiria; las secretarías de educación de Bogotá, Cali y Barranquilla, entre otras; organizaciones como Todos por la Educación y la Asociacion de Establecimientos Educativos Privados, ADESPRIP; cerca de 5.000 colegios oficiales y privados;  universidades como la del Rosario, la Pedagógica; y las agremiaciones estudiantiles estén vinculadas con la jornada nacional por la reconciliación y el perdón.

La reconciliación nacional y el perdón alrededor de la paz debería estar en la agenda de los dirigentes empresariales, políticos, gubernamentales, académicos y sindicales. Los hechos demuestran lo contrario, los acuerdos de la Habana ampliaron divisiones y heridas con respecto al proceso de paz, aún entre sectores de la población que nunca estuvieron en la guerra. las diferencias con respecto al proceso de paz pueden ser de franca enemistad, entre amigos, compañeros de trabajo y familiares. Lo anterior es un reflejo de lo que ocurrió en el plebiscito donde la votación fue mitad a favor y mitad en contra.

Las últimas encuestas políticas muestran que el país está cansado de la polarización en torno a la paz, que sus dirigentes de uno y otro lado sufren el desgaste, la opinión desfavorable del presidente Santos es del 73% y la Uribe del 58%, con un incremento sustancial de este último, de no cambiar esta tendencia, en 2 o 3 meses estarán iguales. En el marco de las pasiones y odios que generó el proceso de paz, la evidencia indica que las FARC se desarmaron, cumplen con lo firmado y ahora no son un obstáculo para eliminar cultivos ilícitos en aquellos territorios donde ejercían influencia.

Por ejemplo, sobre evidencia de beneficios del proceso de paz, Zubiría sostiene en revista Semana que el Hospital Militar atendió en 2011 a 424 militares y a 388 en 2012. Para el año 2016 recibió 36 heridos y en lo corrido del año, apenas van tres. También, el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, CERAC señala que en el año 2007 hubo en Colombia 1795 muertos (civiles, fuerzas armadas y guerrilleros) por acciones en eventos de conflicto con participación de las FARC, para el año 2016 se registraron 6 muertos y ninguno en lo corrido en el año 2017. Recordemos que la vida es el primer derecho humano, sin ella no existen los otros. En palabras de Antanas Mockus: “Cuando una sociedad aprende a respetar la vida, aprende a respetar los otros derechos”.   

La paz, la reconciliación y el perdón van de la mano

La reconciliación según Karen Brounéus implica reconocer que entre las partes hay un sentimiento mutuo de sufrimiento generado en el pasado que aleja y produce enemistad. Las acciones de reconciliación tienen como objetivo cambiar aquello que nos separa por actitudes, conductas y emociones constructivas, propias de la razón humana y de la necesidad de fortalecer la convivencia social y política.

La reconciliación en sí misma es un acto de paz y de posibilidad de unidad humana en favor de la vida, la amistad y la convivencia. La reconciliación debe llegar a permitir compartir con el otro, así el otro piense diferente, no es mi enemigo y puedo llegar a participar en acciones que nos convienen. La reconciliación no requiere perdón total, pero hay algo de perdón. La reconciliación en torno a la paz debería ser ejemplo para frenar otras formas de reproducción de la violencia y para favorecer un tejido social más proclive a la búsqueda de acuerdos.

La paz es un bien humano, nadie puede ser dueño o apropiarse de la paz. la experiencia de Colombia muestra que la paz es compleja y difícil de alcanzar, hay que luchar por la paz. La reconciliación en pequeños actos con la familia, con los compañeros de trabajo y los amigos, así como los eventos y movilizaciones públicas en favor de la reconciliación nacional son formas de lucha por la paz civilizadas, propias de la inteligencia y del amor humano.

La educación no tendría sentido si su objetivo no fuera la vida, la convivencia, la libertad, la mejora del conocimiento, el progreso y la necesidad de luchar por preservar los derechos que hoy disfrutamos, gracias a las luchas de nuestros antepasados. A la vez, tenemos la responsabilidad de dejar a las nuevas generaciones mejores derechos, por ejemplo, garantizar, a corto plazo, el derecho a la vida a los niños y a quienes nazcan en Colombia, en los próximos años.  

Por último, este 30 de agosto de 2017, como sostiene Zubiría: “démosle la bienvenida al papa con la celebración de una Jornada Nacional por la Reconciliación y el Perdón en todos los colegios y universidades del país. Una jornada que le enseñe a Colombia a contagiarse de paz, confianza, fe, esperanza y alegría: la posibilidad de despedirnos definitivamente de la guerra”. Invito a las secretarias de educación a las instituciones escolares, a las universidades y a los más de 500.000 docentes, para que junto con los estudiantes se preparé y se celebré en un ambiente académico y festivo la Jornada Nacional por la Reconciliación y el Perdón.

Fuente: http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/educacion-y-reconciliacion-nacional-angel-perez-martinez/248535

Imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2016/7/29/483730_1.jpg

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Los riesgos del mérito.

Por: Manuel Gil Antón.

“En memoria de Víctor Manuel Cárdenas, poeta. ¡Estamos!”

Supongamos, sin conceder, que el modelo de asignación de plazas docentes, vía el resultado en la evaluación para el ingreso que establece el Servicio Profesional Docente, es perfecto: implica, sobre todo, que los exámenes, en efecto, miden con precisión milimétrica quién es mejor para el ejercicio de la docencia y se puede hacer una lista de prelación exacta.

Suspendiendo cualquier duda, admitamos que se ordenan los aspirantes de acuerdo al dominio del conocimiento, así como la destreza para poner en práctica estrategias pedagógicas adecuadas. Además, aceptemos, sin chistar, que esto es resultado, exclusivo, de su esfuerzo y dedicación: las variaciones se deben a distinto empeño en prepararse.

Asumamos que los supuestos de una estrategia de distribución de los puestos, basada en el mérito individual se cumplen de manera incuestionable. Y que de ello se sigue, con total certidumbre, que quien sea “más meritorio” favorecerá, per se de forma directamente proporcional e inmediata, el aprendizaje de sus alumnos. Imaginemos, por un momento, que podemos asegurar de manera indiscutible todas estas condiciones al máximo nivel: el cielo de la meritocracia.

Si de acuerdo al lugar ocupado, cada persona elegirá la ubicación y tipo de la escuela, turno incluido, donde trabajará, es muy probable que quien sea “mejor” opte por una “plaza de mayor calidad”. Esta última frase no es de mi autoría, sino del Presidente de la República: hace cuatro días afirmó que estos exámenes “permiten acreditar mejores conocimientos, el poder tener un mejor ingreso y, además, una plaza de mayor calidad”.

¿Qué significa que haya plazas mejores? ¿Qué implica que los muy diestros vayan a ellas y ganen más, y los menos aventajados, en orden descendente, ocupen las regulares o peores sin ingresos adicionales? Una consecuencia es que la reforma, por su estrategia basada en la medición de méritos diferenciados, incremente la desigualdad de condiciones para el aprendizaje en el sistema educativo.

Dar clases en una escuela urbana, de organización completa (un profesor para cada salón y que ofrezca todos los grados) ubicada en una zona con baja o nula marginalidad, en el turno matutino, seguramente estará en los primeros lugares del ordenamiento de mayor a menor calidad de las vacantes disponibles. Si ocurre que está cerca de su casa, o de una vivienda confortable accesible al sueldo, será preferida por quien haya resultado ser más idóneo que otros.

En el polo de la distribución de la idoneidad perfectamente medida en este experimento mental, no en la cima sino en la sima, habrá un maestro y, sin titular, un sitio laboral en una escuela multigrado, situada en un lugar donde predomine la pobreza y abunde la escasez hasta de vías de acceso rápidas, lejos de su vivienda, en la que los pobladores han construido, con sus medios, la escuela, la casa del maestro y los pupitres. A ella será asignado quien, supuestamente, es poco idóneo en comparación con los primeros.

Si la meritocracia es perfecta, a quien requiere “más calidad docente” se le dará menos, y los ya privilegiados por condiciones sociales, serán atendidos por los mejores. Señalar este riesgo no implica defender la obtención de la plaza por medios inaceptables, que fueron pactados, siempre, entre las burocracias sindicales y las del gobierno para beneficio de ambas camarillas. De ninguna manera. La vía del mérito tiene este riesgo. A su vez, no es trivial, ni fácil, resolver de manera progresiva la asignación de tareas docentes, hay que reconocerlo.

Por eso, entronizar al mérito es incorrecto, y no está bien, señor Presidente, que usted diga sin rubor que hay “plazas de mayor calidad”: es reconocer inmutable la relación entre la desigualdad social y la educativa. Eso es una vergüenza, no un mérito de su reforma.

Fuente: https://www.debate.com.mx/opinion/Los-riesgos-del-merito-20170812-0351.html

Imagen: http://eldiariodechihuahua.mx/imagesnotas/2016/05/EST1224553c76ca703_0.jpg

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Ecuador:“En el hogar está la escuela de valores.

América del Sur/Ecuador/15.08.2017/Autor: Mariana de Jesús Badillo Silva  Fuente:http://www.laprensa.com.ec
La desintegración en los hogares es uno de los factores para la falta de valores, dijo Mariana de Jesús Badillo Silva, maestra jubilada, laboró muchos años en lo que fue la escuela Simón Bolívar, recuerda que en las reuniones con los padres de familia les decía: “no cambien a sus hijos por el dinero”, esto, porque muchos padres de familia salían fuera del país en busca de mejores ingresos para la familia, pero abandonaron a sus hijos.
¿Por qué la sociedad está “enferma” y sin los valores fundamentales?
El hogar es la primera escuela para educar a la niñez, pero lamentablemente, en la actualidad la desintegración de los hogares, ha hecho que los padres y madres abandonen a sus hijos para irse al extranjero. Muchas veces a los padres de familia de la escuela donde laboraba les decía: “por favor no cambien el dinero por los hijos. El papá y mamá son los pilares fundamentales para formar ese gran edificio de la familia, si falló el hogar, falla todo. Los padres son los primeros invitados a educar a sus hijos, porque la escuela y el colegio instruye, el hogar educa. Si fallaron el padre y la madre, los hijos han quedado en manos de los abuelos, tíos, hermanos, eso no sirve, la educación tiene que ser con el padre y la madre, ellos tienen que formales en base a los valores, enseñar con el ejemplo, la buena educación y las costumbres. En la actualidad las costumbres antiguas se han perdido totalmente, “ahora los hijos quieren hacer lo que a ellos les da la “santa regalada gana”, salen y entran el rato que quieren, no hay valores ni piden la bendición, no dicen a dónde van, la madre, no sabe a donde se fue su hijo y está desesperada cuando salen por la noche.
¿Por qué la sociedad se encuentra en crisis?
En la actualidad la sociedad está descompuesta, ahora vemos crímenes, femicidios, los asaltos y los robos, esto sucede porque falló el hogar, para mí el hogar es lo fundamental.
¿Qué hacer para corregir los errores que afectan al desarrollo de la sociedad?
La corrupción es un mal arraigado en toda sociedad y no solamente en el Ecuador sino en todo el mundo, pero en nuestro país, se pasó los límites.
Creo que esto se debe a la falta de educación y cultura. La política es para servir y no adueñarse de aquella política de bienes y de dinero.
¿Qué mensaje le daría a nuestra juventud?
Tienen que dedicarse a estudiar, realmente, los pobres nos hemos salido adelante únicamente a base de la educación, pues la educación es la base fundamental de la sociedad, diríamos que la educación es el vestido de gala que usará toda la vida, en todo sentido y en todo campo. El líder educado está consciente que va a servir a los demás y no a servirse de ellos, hay que hacer obras en favor de los que menos tienen, por la niñez, por los desvalidos, por minusválidos, por ellos tienen que trabajar los políticos.
¿Hay personas o sectores que conocen de actos de corrupción, pero no denuncia estos hechos, argumentando que van a perder la imagen de una institución? ¿por qué la gente se queda en silencio y no reclama nada?
Pienso que las personas, las instituciones y los medios son los llamados a reclamar, porque saben y conocen deben denunciar, precisando lo que están haciendo, pero deben hacer con anterioridad, a veces dicen, pero cuando ya huyen los culpables, por lo tanto, las denuncias deben hacer pronto.
Ahora veo muy difícil, la corrupción está arraigada en todo campo, desde las empresas pequeñas hasta las más grandes, éste es un mal de la sociedad, que está muy difícil sacar, pero nosotros debemos empezar desde ya denunciando para que no se dé en ninguna de las organizaciones, sean pequeñas o grandes. La corrupción está en todo lado, incluso en los hogares, donde hay problemas.
¿Antes no habían problemas de corrupción?
Hace unos 20 años ni siquiera se conocía el término corrupción, ahora este problema es a nivel nacional e internacional, es un cáncer que daña a la sociedad en general.
¿Qué mensaje daría a la ciudadanía de Riobamba?
Que sea consciente, tiene que depositar su voto en forma razonada para elegir a las personas que se pongan al servicio de las demás, la política es para servir, no para enriquecerse. Antes, el presidente José María Velasco Ibarra, murió en la última pobreza; Mujica, en Uruguay, hizo una política de manos limpias, de esa forma se tiene que aplicar, trabajar para dar un servicio social a las personas y a los más necesitados.
Fuente: http://www.laprensa.com.ec/temsemana.asp?id=1291#.WZGOK1HyjIU
Imagen: http://3.bp.blogspot.com/-JPVQxhNZHsM/TakJKqsKmiI/AAAAAAAAAAU/z9hxk4YLsQM/s1600/PRINCIPIOS+Y+VALORES+2.jpg
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Ocultando la realidad.

Por: Fabián Cueva Jiménez.

Los anuncios educativos positivos son bienvenidos, al menos, si llegan con entusiasmo y apuesta incluida. El Bachillerato Técnico Productivo anunciado por el Presidente se inició como plan piloto hace dos años. Ahora dicen que será un alivio a la falta de empleo, que dará buenos resultados y ayudará a generar emprendimientos. El tiempo dirá si es conveniente o no.

Antes salíamos directo a trabajar en las empresas, éramos muy cotizados, pero la Educación Técnica ha sido abandonada. La realidad hay que señalarla sin aumentar, libre y éticamente, para construir, dice el sicólogo austríaco Paul Watzlawick. Eso pedimos.

Hay una emblemática institución técnica en Quito escogida para el Bachillerato Técnico Productivo, que en los últimos 10 años ha atravesado por una etapa nefasta. Fue y sigue politizada, alrededor de sus aulas se levantaron mallas para silenciar a los estudiantes, se nombraron autoridades con la consigna de dividir a los maestros y se implementó otro tipo de bachillerato.

Con una demagógica repotenciación inconclusa camuflaron la falta de nuevas ofertas formativas, la actualización del diseño curricular, la capacitación específica en las figuras profesionales, la carencia de espacios didácticos, incluida una biblioteca especializada, el nulo equipamiento con tecnología actual, la ausencia de material didáctico y la Unidad Educativa de Producción, que no cumple con los objetivos para la que fue creada.

Aumentar un año de estudio no es la solución, se debe levantar un diagnóstico, evaluar la demanda de las ocupaciones técnicas, incorporar a otros actores como el sector privado aprovechando la alianza planteada, crear adecuadas condiciones pedagógicas, comprometer un presupuesto suficiente, recuperar la etapa previa de orientación y motivación.

Fuente: https://www.lahora.com.ec/noticia/1102092043/ocultando-la-realidad-

Imagen: https://2.bp.blogspot.com/-rkD4QMUQLx4/WUytYPTzJKI/AAAAAAAAOjI/xN-BJiFK40ENVah_2sz4ItJ6h6DQq7qkQCEwYBhgL/s1600/foto%2BEl%2BCiudadano.jpg

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Sobre fraudes educativos y anatemas bienpensantes.

Por: Meliton Córdoba.

Mi artículo del domingo pasado denunciaba el engaño que consiste en rebajar los niveles de exigencia académica para facilitar el acceso a la enseñanza universitaria a personas que, en otros sistemas menos complacientes de gran implantación en Europa, serían derivadas a otro tipo de estudios más a su alcance; denunciaba también la carga de frustración que conlleva la posesión de títulos devaluados que no son apreciados en el mercado laboral.

Pues bien, un lector, un tal Joanet, siguiendo sin duda los dictados de esa cultura (?) socialdemócrata «mezcla de sinvergonzonería y subnormalidad que inhalamos como el gas de los pantanos», en frase feliz del maestro Ruiz Quintano, tergiversó mi argumentación acusándome de clasismo (!). Y es que se necesita muy poca vergüenza y bastante subnormalidad para concluir que la excelencia académica perjudica a las «familias socialistas y de clase media baja», cuando es precisamente la que les permitiría un ascenso social efectivo y no el que, pretendiendo halagarlas, únicamente consigue frustrarlas. Como es obvio, nada tiene que ver la clase social con la capacidad intelectual y en ningún momento se me ha ocurrido postular el dislate que el citado lector me atribuye gratuitamente.

También un tal Lluís comentó el artículo citado acusándome de ser «homófobo, islamófobo y anticatalanista». El mecanismo es novedoso pero sobradamente conocido: se descalifica al crítico imputándole desórdenes de comportamiento, en este caso fobias; pero vayamos por partes: como se maliciaba Lola Flores, una cosa es ser «hemosexual» y otra mariquita; la primera es una opción legítima, la segunda es su degradación a través de astracanadas como el llamado «orgullo gay» y los imperativos de la LGTBI. Leamos la opinión de un homosexual: «los maricas turbios de lágrimas, carne para fusta, bota o mordisco de los domadores. Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos gotas de sucia muerte con amargo veneno. Contra vosotros siempre, Faeries de Norteamérica, Pájaros de la Habana, Jotos de Méjico, Sarasas de Cádiz, Apios de Sevilla, Cancos de Madrid, Floras de Alicante, Adelaidas de Portugal. ¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!». (El lector culto habrá detectado la «Oda a Walt Whitman» de Federico García Lorca que, al paso que vamos, va a resultar igual de homófobo que yo).

En cuanto a la islamofobia de la que se me acusa, diré que si no practico mi credo, que es el único verdadero, menos voy a simpatizar con una pseudoreligión que, en realidad, es un proyecto político teocrático, bárbaro, cruel y fosilizado en el Medioevo. Si por islamofobia se entiende el rechazo al pensamiento totalitario, a las lapidaciones, a las amputaciones de manos.

Fuente: https://periodicodeibiza.es/opinion/opinion/2017/08/13/285267/sobre-fraudes-educativos-anatemas-bienpensantes.html

Imagen: http://agendapublica.elperiodico.com/wp-content/uploads/2017/06/graduada-1439399930432-1140×419.jpg

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La autoridad del profesor.

Por: Francisco J. Lopez Rodriguez.

Qué sería una sociedad sin, policías, sin semáforos, sin normas de tráfico, sin leyes? Sería un caos, una jungla, un campo de batalla, una morgue, imposible la vida. Se pueden imaginar qué sería un Centro de enseñanza, sin autoridad y con adolescentes sin sentido de la responsabilidad, ni respeto. Se ha hablado y se habla mucho de las leyes educativas. En teoría todas pretenden mejorar el sistema educativo. La realidad es muy distinta, se ha degradado y no hay forma de hacer una Ley que pretenda dos principios básicos: la calidad del sistema educativo y el respeto dentro de la comunidad educativa. Digo respeto y convivencia en los Centros. Me parece muy bien que haya interlocutores en el sistema: padres, profesores y alumnos, pero cada uno en su sitio, juntos sí, revueltos, no.

El profesorado será autoridad lo dice la Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce). ¿Es necesario que se regule un principio natural? Pues sí. Esta sociedad, que hemos creado todos y que está mediatizada, ha prostituido la autoridad y la disciplina en las aulas. En una tertulia de una cadena de radio se hizo una entrevista a una profesora que había sido vejada, insultada y agredida por un alumno. Dicha profesora tuvo que pedir la baja por depresión y soportar la poca comprensión, en especial, por los padres del alumno en cuestión.

En un momento determinado tuve que llamar a un padre por el comportamiento díscolo de su hija, manifestándole que había infringido las normas elementales de convivencia y había vejado al profesor. Le manifesté los hechos y le dije que el profesor es una autoridad en clase y como tal tiene competencias para tomar decisiones ante situaciones incomodas y comportamientos que hacen imposible impartir docencia El progenitor me contestó que «desde cuando el profesor es una autoridad en clase».

Estamos volviendo a ciertos planteamientos que afloraron en el primer tercio del siglo veinte con las organizaciones anárquicas. Son caldo de cultivo para incluir a toda la masa descontenta. Sus principios son revolucionarios, lucha por el poder y no sometimiento a ninguna autoridad. Había un dicho que decía: “la letra con sangre entra”. Estábamos ante el castigo físico. Sometimiento a vejaciones al alumno: los coscorrones, ponerse de rodillas etc. etc. Eran situaciones para afrontar el respeto y el orden. Hoy nadie pide eso. Hoy ningún profesor va a rescatar viejos modos. Por cierto, algunos estados americanos y, en ciertos colegios británicos, están aplicando castigos físicos. Pero ¿qué está pasando con la disciplina en las aulas? Hoy, impartir una clase a determinados colectivos, es una odisea, una tragedia, un esfuerzo titánico y, solo los aguerridos, lo pueden hacer si no desesperan. Los alumnos no tienen disciplina, insultan al profesor, no respetan a nadie, pretenden hacer lo que les viene en gana. No toman interés por formarse, con frecuencia odian y detestan ciertas materias, les importa un rábano la cultura. Dicen que para qué quieren la lengua, la historia, sociales y si eso no les sirve para nada, que lo único que les importa es aquellas materias que no son objeto de estudio ni de esfuerzo. Esto es verdad. También es cierto que es una minoría, pero la realidad es que la minoría hace imposible mantener el orden, la disciplina y un aprovechamiento académico.

Hoy un profesor tiene coartada su libertad. Les voy a contar una anécdota vivida hace unos cuantos años. Una alumna provocadora, rebelde, de las que no quiere estudiar, de la que no da un palo al agua. En clase su comportamiento era detestable. El profesor la echa de clase. La alumna, que sabe mucho de derechos, va a inspección, dice al de turno que le han expulsado de clase. El inspector se presenta en el Centro y dice al profesor que tiene que admitirla. Para expulsarla es necesario abrir un expediente. Reunir al Claustro de profesores, nombrar un instructor, hacer pliego de cargos, proponerla a la administración para su expulsión, con la salvedad que mantiene todos los derechos en el Centro y, al final, alguien decide o no que se le expulse, mientras tanto, la mantienes en clase, hace lo que quiere, se ríe del profesor y el docente a j.. y a aguantarse. Esto fue un hecho real. Así no se puede impartir una clase ni imponer disciplina. En materia de disciplina los centros tienen que tener suficiente autonomía y los profesores suma autoridad para tomar las medidas oportunas, puntuales. Que la clase sea un ambiente de trabajo y, quien lo perturbe, se tomen las medidas oportunas y disciplinarias para corregir los defectos y poder crear un ambiente educativo con el objetivo de formar y afrontar el reto de la enseñanza con interés y eficacia.

No estamos proponiendo el abuso. Tampoco se propone la dictadura educativa. Los límites del profesor están en el respeto al alumno y lo que determine el Código civil y el penal. ¿Por qué no se legisla de una manera proporcional? Hay muchos políticos y sindicatos que saldrían al encuentro y Asociaciones de padres porque lo primeros fogonazos que lancen? serán que no se respetan los derechos y hay que tener contentos a una masa que no quiere estudiar, que les importa un rábano todo, que no quieren que se les mande, que detestan la autoridad, que no quieren disciplina.

Hay que empezar por el principio y ese principio, es la familia, Si esta falla, si los hijos quedan a merced el ambiente, si no se impone autoridad y los padres, para contentar a sus hijos avivan y azuzan el conflicto apoyando a sus vástagos, flaco favor estamos haciendo a la enseñanza.

Puede ser que alguien se levante contra estas formas y las tache propias de un facha o dictador, pero les digo que, si en la familia hay disciplina y respeto, se prolongará en el centro educativo y los profesores serán depositarios de ese mensaje y lo recogerán para proseguir una educación en el respeto. Ahora bien, si se sigue sin dar autoridad a los profesores, esta sociedad educativa no va a funcionar y la autoridad del profesor quedará degradada.

Fuente: http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/autoridad-profesor_1180746.html

Imagen: http://juanvelarde.blogia.com/upload/20090916114833-profesor.gif

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