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Ecuador, la batalla decisiva

Por: Ignacio Ramonet

Caminante, no hay camino: se hace camino al andar…”. Los versos de Antonio Machado, convertidos en letra de canción por Joan Manuel Serrat, resuenan en el anochecer quiteño, en el populoso y modesto barrio de la Michelena, al sur de la capital de Ecuador, donde miles de ciudadanos han venido a escuchar el discurso de cierre de campaña de Lenín Moreno, el candidato del partido gobernante Alianza País. Va cayendo la noche, hace frío y humedad, y también, para los que venimos de afuera (Quito está situada a unos 2.500 metros de altitud) pega fuerte el mal de altura.

Muchas personas aprovechan el reparto masivo de material de propaganda –camisetas, bufandas, chaquetones, gorras–, de luminoso color verde tilo, para arroparse mejor. La tarima principal, perpendicularmente prolongada –como en algunos conciertos de rock– por una suerte de pasarela que penetra profundamente en medio de la muchedumbre, está montada en la boca de una larga y ancha avenida bien iluminada y que ha ido, poco a poco, llenándose de gente variopinta.

Hay pantallas gigantes, altavoces ultrapotentes y una orquesta y sus cantantes que intentan calentar el ambiente con clásicos revolucionarios (“El pueblo unido jamás será vencido”, “Hasta siempre, Comandante”, “Bella Ciao”, “No nos moverán”, “Cómo será la patria”, etc.). El público, andino, escucha con calma, agita lentamente banderas verdes y rojinegras, muy poco expresivo, excepto unas niñas en un balcón cercano que gritan “¡Le-nín pre-si-den-te!”, y no cesarán de gritarlo, entre risas y carcajadas, durante las dos horas del acto…

Interviene primero Gabriela Rivadeneira, la joven presidenta de la Asamblea Nacional, oradora fuera de serie, que consigue sacar a la audiencia militante de su silenciosa pasividad. Ni siquiera hace alusión al atentado del que ha sido víctima ese mismo día cuando consiguió evitar que un paquete bomba, enviado a su nombre, le estallara en las manos… Habla después José “Pepe” Serrano, abogado, ministro del Interior, muy cercano a Lenín Moreno, y que, según toda probabilidad, será el próximo presidente de la Asamblea, también con gran energía y entusiasmo.

A escasos días del escrutinio, los dos oradores insisten en el neto contraste entre las propuestas “regresivas”, “involucionistas” de los principales candidatos de la oposición –el ultraliberal ex banquero opus dei Guillermo Lasso, de CREO; y la conservadora Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano (PSC)– y los avances indiscutibles de la “década ganada”, o sea, los diez años de gobierno del presidente Rafael Correa, quien no se presenta y aspira, por razones personales y familiares, a un “descanso sabático” que desea pasar en Bélgica, país de nacimiento de su esposa y donde hizo una parte de sus estudios.

En aquel momento, la mayoría de los sondeos y de las encuestas preveían para el candidato de Alianza País, Lenín Moreno, unos resultados que le obligarían a ir a una segunda vuelta (1). Por eso, todos cantan y repiten como un mantra el mismo eslogan: “¡Un-a so-la vuel-ta!”.

En medio de esos cantos y esos gritos, avanza entonces por la pasarela, en su silla de ruedas, Lenín Moreno. Víctima de una agresión armada en 1998, sufre una parálisis en las piernas porque una bala le alcanzó la médula espinal. Pero es un hombre muy positivo, ejemplo de voluntad y de resiliencia, y autor de una serie de libros de humor… Lenín encarna una corriente que apuesta por la necesidad de moderar el tono de la confrontación con la oposición, y favorecer un mejor entendimiento con diversos estamentos sociales que se han ido alejando de la Revolución Ciudadana, sin cambiar sustancialmente el marco económico (alianza del sector público con el sector privado) que se ha practicado hasta ahora. No es un orador revolucionario y mucho menos un demagogo. Apuesta por la inteligencia del auditorio. Habla con tono natural y narra su programa de gobierno casi como un conferenciante. La gente –unas diez mil personas…– escucha en silencio y con atención, hasta tal punto que uno se pregunta si estamos realmente en un mitin electoral de masas… No hay estremecimientos, ni entusiasmos, ni pasiones…

¡Qué contraste con el verbo encendido de Rafael Correa! Pero quizás es el efecto deseado por Lenín Moreno: rebajar el exceso de ideología del discurso de la izquierda ecuatoriana. Dirigirse, más allá de la base dura militante, a los ciudadanos en general y, en particular, a las clases medias que, al cabo de diez años de correísmo, dan señales de estar saturadas de eslóganes políticos y muestras de deseos de cambio… Todos recuerdan aquí la inesperada derrota en las alcaldías de las principales ciudades del país en las elecciones municipales de 2014 y, en particular, en la de Quito, en cuya campaña se implicó muy directamente, en favor del candidato de Alianza País, el propio Presidente Correa, que sufrió por consiguiente, en cierta medida, un fracaso personal.

O los polémicos proyectos de ley “de herencia y plusvalía” que, hábilmente manipulados por la oposición, desencadenaron, en 2015, violentas y masivas protestas en todo el territorio nacional contra el Gobierno. A tal punto que Rafael Correa se vio obligado a retirarlos temporalmente. Todo eso, sumado a algunas catástrofes climáticas y al terrible terremoto que, en abril de 2016, afectó a la costa norte del país, más los efectos devastadores de la crisis provocada, estos últimos tres años, por el derrumbe de los precios del petróleo y de otras exportaciones (Ecuador es uno de los mayores exportadores mundiales de camarón, plátano y flores), han frenado el crecimiento ecuatoriano y degradado bruscamente la atmósfera electoral.

Sin embargo, los logros de la Revolución Ciudadana y los éxitos de Rafael Correa como gobernante son espectaculares, en particular en materia de obras públicas de infraestructuras: carreteras, puentes, túneles, aeropuertos, etc. En este país de 14 millones de habitantes, disminuyó (en el curso de esta “década ganada”) en un 6% la pobreza y casi dos millones de ecuatorianos salieron de la miseria. La clase media pasó del 29% al 47% de la población. Un cuarto de millón de niños dejó de trabajar e integró el sistema educativo. Hay más de 1.200.000 nuevos estudiantes. Medio millón de personas mayores disfrutan de nuevas pensiones. El número de atenciones médicas pasó de 16 millones a 30 millones anuales. En materia de atención a los discapacitados, Ecuador posee un récord mundial: hace una década, sólo trabajaban 1.039 discapacitados; ahora laboran más de 80.000, con todos los derechos que les corresponden, y 70.000 de ellos estudian. Las pensiones por discapacidad cubrían sólo a 5.039 personas; hoy protegen a más de 126.000. El Gobierno entregó más de 300.000 viviendas de ayuda social. En materia de ecología, el índice de energías renovables que consume Ecuador alcanzó el 95% del total. Y una gran parte de su deuda exterior se recompró a un 30% de su valor…

Pero los electores no siempre son agradecidos. Sobre todo cuando campañas sucias de la oposición conservadora, conducidas a golpes de millones de dólares, con participación de todos los “gurúes” conservadores de la propaganda electoral mundial, siembran el desconcierto inundando las redes sociales de noticias falsas, “informaciones virtuales” y postverdades.

El caso es que los resultados de la primera vuelta, el pasado 19 de febrero, no respondieron a las expectativas de la dirigencia de Alianza País. Ese sufragio se saldó, sin embargo, con tres victorias contundentes: 1) Lenín Moreno ganó la consulta presidencial con el 39,33% de los votos, o sea, 11 puntos por delante del segundo, Guillermo Lasso, que obtuvo el 28,19%; 2) Alianza País consiguió mayoría absoluta en la Asamblea Nacional con 77 escaños de 137; 3) y en el referéndum para prohibir a los funcionarios públicos poseer bienes o capitales en paraísos fiscales, el “sí”, defendido por el oficialismo, ganó por un 55% frente a un 45%. Pero, en un inexplicable error de comunicación, a pesar de estos tres triunfos, Alianza País transmitió el sentimiento de haber fracasado y de tenerle pánico a la segunda vuelta.

Ha comenzado otra elección, que se celebrará el próximo 2 de abril. El mundo entero va a estar atento a lo que aquí está en juego, a saber: si el ciclo progresista se termina en América Latina o si se consolida, como las recientes victorias de Tabaré Vázquez en Uruguay y de Daniel Ortega en Nicaragua lo dejan esperar. Desde su encierro en la embajada ecuatoriana de Londres, nuestro amigo Julian Assange sigue los debates con expectación; el candidato derechista ha prometido que, si gana, lo expulsará de allí y lo entregará a las autoridades suecas… En su confrontación contra un ex banquero corrupto (2), Lenín Moreno puede y debe ganar.

NOTAS:

(1) Según la ley electoral en Ecuador, gana la elección presidencial el candidato o candidata que obtiene más del 50% de los sufragios en la primera vuelta o más del 40% con 10 puntos de diferencia, por lo menos, con el segundo. Si no se da ninguna de estas dos condiciones, se va a una segunda vuelta en la que solo participan los dos candidatos mejor situados.

(2) “Guillermo Lasso es descendiente de una tradicional familia de poder en Ecuador; es el presidente ejecutivo del Banco Guayaquil y fue superministro de Economía y Energía en el Gobierno de Jamil Mahuad –quien lo había nombrado gobernador de la provincia del Guayas un año antes– entre agosto y septiembre de 1999, que inventó ese cargo para enfrentar la gravísima crisis financiera que vivía el país. Esa situación derivó en el famoso ‘feriado bancario’ de 1999, en la que se suspendieron las actividades financieras durante cinco días, se declaró la quiebra de varios bancos y se trasladaron todos los costos del rescate al Estado, que suprimió gastos sociales y congeló los depósitos de la población. Una crisis social de enormes dimensiones –que, a la larga, confluyó en la dolarización del sistema monetario ecuatoriano– provocada en buena medida por las políticas de liberalización y flexibilización que el mismo Lasso propone en su campaña”. Léase: Crónica desde las calles del Ecuador en campaña, por Federico Larsen, Nodal, Buenos Aires, 16 de febrero de 2017.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=223671

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A las aulas, identidad de genero

Por: Gloria Hurtado

Hay dos maneras de enfrentar la vida. Abriendo los ojos y aceptando la evolución “impajaritable” de la humanidad o, por el contrario, tapándoselos y enterrando la cabeza en un hueco como el avestruz. Pero los hechos están allí y es imposible detenerlos, lo acepte o no. Hace unos meses se levantó una polvareda enorme por la llamada ideología de género (que como tal no existe), donde Ordoñez, iglesias cristianas, Uribe y personas muy conservadoras, insistían en afirmar –desde una ignorancia extrema- que la naturaleza es la que determina la identidad sexual de un individuo. Repito, error garrafal y no porque una partida de “libertinos” audaces lo diga sino porque los hechos demuestran lo contrario. Allí está la Ciencia. No se “elige” identidad, pero ésta sí resulta de la combinación de múltiples variables fruto de la historia familiar, de las relaciones entre las personas del entorno y del ambiente en que nos desarrollamos. El Psicoanálisis ha enseñado que tienes la identidad sexual que “la historia familia te asigne”. O sea que no es la biología la única que determina identidad sexual. ¡Qué pena!

Así la sociedad no lo quiera aceptar, es en las aulas escolares donde se están presentando la nuevas situaciones. Es decir estudiantes con identidad de género diferente a lo que su “empaque biológico” ha señalado. En un salón de clase puede estar matriculado Juan y después de las vacaciones llega Juana. O puedes tener a Luisa y al curso siguiente se presenta  Luis. La Ley Sergio Urrego es muy clara  en exigirles a las instituciones educativas respeto por esos procesos de identidad de género, independiente del sexo biológico que la persona tenga cuando nace. Claro,  el cambio no se hace sólo por impulso o por un deseo “momentáneo” de la persona. Se requiere acompañamiento de profesionales idóneos y un tiempo prudencial para realizar investigación, ajustes y cambios. Pero cuando los estudios y análisis lo demuestren, hay que aceptar el resultado.

Afortunadamente para la Ciencia la identidad de género, diferente al sexo biológico, dejó de ser una patología al igual que sucedió con la homosexualidad, que no se consideran enfermedades o “anormalidades”. Por tanto no se “curan” ni se combaten como si fueran “errores” por corregir. Se analiza, se guía y se orienta la situación que vive un individuo cuando siente que el cuerpo que tiene no coincide con su sentir interior.  No es fácil decirlo, enfrentarlo y asumirlo.  Ni para la persona ni para la familia. Y la “mirada” social definitivamente no ayuda al proceso. Ni qué decir de la moralidad o posturas religiosas ignorantes, donde la culpa y el pecado pretenden imponer creencias en temas donde la religión debería ser mas respetuosa puesto que si no conoce científicamente los hechos, no debe asustar o “meter” a Dios como un monstruo que persigue y cobra. La biología no determina la identidad de género.  El tema “golpea” creencias aprendidas “desde siempre”. El impacto mayor se vive en los adultos educados con creencias rígidas para quienes no es posible ni siquiera considerar una apertura mental sobre lo que sucede.   Ahora, como nunca, los colegios son los llamados a educar y orientar pero no solo a los estudiantes sino principalmente a padres de familia. Los casos se irán multiplicando. El tema apenas empieza…

Fuente: http://www.revolturas.com/en/articulos

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Despojo a la ciudad

Por: Hugo Aboites

A diferencia de las demás entidades federativas, que se encargan de la escala educativa completa (básica, media superior y superior autónoma), el gobierno federal nunca ha permitido o facilitado a la ciudad llegar a ese punto. Y ahora sucede que hasta lo poco que ha podido crear –los niveles superiores de educación– es objeto de hostigamiento. No sólo por momentos la Secretaría de Educación Pública (SEP) se suma a la campaña de descalificación, busca aplicar la reforma educativa en la media superior y superior, sino que, ahora, parece optar por el acoso financiero. Ha decidido suspender a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) casi todo el subsidio que ya le había otorgado la Cámara de Diputados. Una medida extralegal y agresiva contra una universidad pública y autónoma, y un despojo a la Ciudad de México.

Extralegal, porque en el anexo 17 del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, el Programa de Apoyo a Centros y Organismos de Educación (Superior), en la nota cinco, dice que se incluye 150 millones de pesos para la UACM. Pero recientemente la SEP (Oficio 511/17-0224) comunica que el subsidio federal asignado a esa institución asciende a la cantidad de 40 millones. Y otras instituciones también han sido perjudicadas (como la Universidad Obrera, a la que se le cancela todo el subsidio).

Despojo, además, que ocurre contra la Ciudad de México cuando ésta apenas ha dejado de ser –como dice Porfirio Muñoz Ledo– un distrito, y todavía está fresca la tinta de su Constitución. Pero, también, porque este es un gesto hostil en contra del derecho a la educación de miles de jóvenes de la CDMX. Precisamente este primer año en que orgullosamente aparece con todas sus letras en la Constitución como parte del artículo 13 del derecho a la educación, a la UACM se le desconoce su derecho a recibir un subsidio federal ya aprobado. Coincide con la decisión de la Asamblea Legislativa de no aumentarle el presupuesto y, además, quitarle 63 millones. ¿Allanándose así a la campaña intensa y permanente de un partido en la Asamblea Legislativa contra esta universidad? Se añade que desde 2001, cuando arranca la educación media superior y superior de la ciudad, el gobierno federal ha mostrado resistencia extrema en su contra. La UACM es una institución nueva (15 años), con 17 mil estudiantes y poco más de mil millones de presupuesto; apenas se compara con la historia de muchas décadas de otras instituciones estatales y federales (la UNAM, con un siglo de vida, más de 300 mil estudiantes y 26 mil millones de presupuesto, o la UAM, con 44 años, 55 mil estudiantes y 6 mil millones). Crear más espacios en la capital, sin embargo, sigue siendo importante porque aquí se encuentra la mayor parte de los cientos de miles de jóvenes del país que cada año buscan un lugar en el nivel superior, y porque la UACM tiene las posibilidades y el dinamismo de una plantilla laboral joven y la novedad de proyectos, componentes claves para seguir creciendo. Mientras la matrícula en gran parte de las universidades públicas del país está, por lo menos, estancada, en los últimos cuatro años la de la ciudad, con el apoyo de la responsabilidad que ha asumido el Gobierno de la CDMX para dotarla de recursos federales y locales, ha mejorado 20 mil metros cuadrados de sus instalaciones, ha construido 18 mil más y su matrícula ha crecido en 32 por ciento. Además, el apoyo de la responsabilidad política gubernamental: en el profundo conflicto de la UACM de 2013, cuando fácilmente la balanza pudo haberse inclinado hacia una pugna más destructiva, el entonces recién llegado gobierno capitalino decidió reconocer al rector interino y al Consejo Universitario que lo eligió, y con eso claramente apostó a la sobrevivencia de la UACM. Se abrió el paso a una etapa de normalización y crecimiento que resultó duradera y estratégica: con su sola renovada existencia respondió a la crítica de que nada se hace para que la capital de México, una potencia cultural y económica y una de las más grandes, deje de ser una de las más bajas en cobertura en educación superior en toda América Latina.

Esa universidad requiere más de 200 millones para lo elemental del gasto operativo (electricidad, comedores y becas; insumos de laboratorios, internet, renta de edificio, vigilancia, eventos académicos, publicaciones, mantenimiento de nueve posgrados, 18 carrera y cinco planteles), pero se ve despojada de 110 millones (después de los 63 que ya también le redujo la Asamblea). Genera una profunda crisis, pero además, la pérdida del dinamismo. Peligran proyectos, se agudizan las tensiones internas, hay emplazamiento a huelga, y se distrae la atención respecto de lo importante. Si nada cambia, la perspectiva para este año es la de una universidad que languidece. La decisión de la SEP es, por eso, una pésima noticia para la ciudad, para su incipiente sistema educativo y para los jóvenes sin escuela. Por eso es necesario defender esta parte de la educación de la ciudad, su universidad.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/despojo-a-la-ciudad/

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Tres días de enero: la advertencia que Eisenhower hizo a John Fitzgerald Kennedy

Por: Hector G. Barnés

Puede servir como historia con moraleja: ¿qué quiso decir realmente el presidente republicano de EEUU antes de dejar su cargo en manos del flamante político?

El 17 de enero de 1961, el presidente republicano Dwight Eisenhower se dirigió por última vez al pueblo estadounidense sentado a su mesa del despacho Oval, después de ocho años en la Casa Blanca. El 20 de enero, John Fitzgerald Kennedy, que había vencido dos meses antes a Richard Nixon, fue cortejado en la inauguración de su presidencia. Apenas unas horas para el hombre, un gran paso para la humanidad que dejaba atrás la herencia de la posguerra y comenzaba a mirar ¿al futuro?

Esos tres días son el eje central de ‘Three Days in January: Dwight Eisenhower’s Final Mission’ (William Morrow) que, muy oportunamente, intenta explicar por qué el paso de una presidencia a otra fue un momento clave en la historia estadounidense. Y no se debe únicamente al célebre discurso pronunciado por el político saliente, en el que se acuñó el término “complejo militar-industrial”, sino también por la advertencia que realizó a su sucesor que, como sabemos, no terminó muy bien.

“Lo que Eisenhower hizo fue avisar a Kennedy”, ha explicado el autor del libro, el presentador de noticias políticas de la Fox Bret Baier, en la cadena radiofónica WGN. “Le dijo ‘calma, figura. Cuidado. Equilibrio. No vayas demasiado lejos muy rápido…’ Estaba mandándole un mensaje tranquilizador a la nación”.

Lo hizo en su discurso de despedida, que ha pasado a la historia por su reconocimiento del creciente poder que la industria militar estaba obteniendo y que podía llegar a comprometer la independencia de los líderes políticos estadounidenses. Es más, Baier recuerda que en realidad quería hablar del “complejo militar-industrial-congresista”, a causa de “los tentáculos que los negocios tenían en la política americana, y por ese ciclo de trabajar para el gobierno y entonces liderar una empresa o una junta directiva”.

“En el gobierno, debemos guardaros ante la adquisición de influencia, ya sea deseada o indeseada, por parte del complejo militar-industrial. Existe potencial para un desastroso crecimiento de poder en las manos equivocadas”, señaló durante su salida del poder. “Nunca debemos dejar que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestras libertades o procesos democráticos. No deberíamos dar nada por hecho. Solo una ciudadanía alerta y con conocimiento puede forzar el correcto funcionamiento de la maquinaria industrial y militar de defensa con nuestros métodos y objetivos pacíficos, para que la seguridad y la libertad puedan prosperar juntas”.

Como explicó en ‘CBS News’, Baier interpreta las célebres palabras de Eisenhower como una manera de facilitar el traspaso de poder, algo que le preocupaba enormemente tras una década en el Despacho Oval. “Eisenhower intentó prever un modelo para que el país pudiese seguir adelante”, ha manifestado el autor. “Pero su argumento principal era realmente una advertencia sobre determinadas cosas, una advertencia para no deshacerse del bipartidismo. Intentar trabajar con el adversario”.

Dos partidos, una realidad

En otras palabras, Eisenhower parecía querer advertir a su sucesor que el enemigo no estaba tanto en el partido adversario como en los intereses de las influyentes industrias estadounidenses del armamento. Como explicaba Baier, “quería asegurarse de que Kennedy entendía que cuando llegas al despacho Oval, algo distinto ocurre. Es una sensación diferente, una responsabilidad distinta la que recae sobre tus hombros”.

Reunidos en Camp David en 1962. (Cordon Press)

Reunidos en Camp David en 1962. (Cordon Press)

La relación entre el presidente saliente y el entrante era aparentemente cordial. Como recordaba un artículo publicado en ‘The Christian Science Monitor’, Kennedy intentó acercarse a su predecesor, y este le elogió en público como “una de las mentes más capaces y brillantes que me he encontrado jamás”. Sin embargo, dijo de él que “no tenía ni idea de la complejidad de su trabajo” cuando lo conoció, poco antes de acceder al cargo. De ahí que utilizase su discurso de despedida como una advertencia ante lo que tenía por delante.

Eisenhower salió en defensa de Kennedy en público después de la crisis de bahía de Cochinos, y se reunió con él en Camp David. Sin embargo, fue muy crítico en privado con él, y como explica Richard Reeves en ‘President Kennedy: Profile of Power’, llegó a recriminarle “¿te limitaste a seguir los consejos de tus expertos o recogiste todas las opiniones y entonces tomaste una decisión?” Después de su asesinato en noviembre de 1963, el antiguo presidente compareció ante los medios y ofreció un mensaje de apoyo a la familia. “Ante algo ante terrible, estoy seguro de que la nación entera se unirá como un solo hombre, y expresará su determinación de apoyar al gobierno”, explicó ante las cámaras.

Un libro con moraleja

La de los largos tentáculos del complejo militar-industrial no fue la única advertencia que Eisenhower realizó a su nación y sucesor. También alertó sobre el peligro de dejar que los intereses particulares se antepusiesen al general: “En nuestros días finales, el Congreso y la Administración hemos cooperado bien en los asuntos más vitales, para servir al bien nacional más que al propio, y de esa manera hemos asegurado que nuestra nación salga adelante”.

Aún más interesante es quizá de qué manera un alto déficit podía poner en peligro la independencia política de EEUU, sobe todo si este provenía del gasto militar. “Tres millones y medio de hombres y mujeres participan directamente en el ‘establishment’ de la defensa. Gastamos todos los años más que los ingresos de todas las empresas americanas”, recordaba, antes de referirse por primera vez al célebre concepto. “La unión de este ‘establishment’ militar inmenso y una gran industria de las armas es nueva en la experiencia americana. La influencia total (económica, política, incluso espiritual) se siente en todas las ciudades, en todos los Estados, en todas las oficinas del gobierno Federal”.

A nadie le pasará inadvertido que la publicación del libro coincide con la salida de la Casa Blanca de Barack Obama y la entrada de Donald Trump. A su manera, el libro es también una advertencia al presidente entrante, que es un primerizo como lo había sido Eisenhower en su día. ¿Cuál es el consejo que da Eisenhower, vía el conservador Baier, al nuevo inquilino de su antigua residencia? “Le recomendaría precaución, equilibrio y medida. Y escuchar a las voces discordantes. También contar con el bipartidismo”.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-01-26/eisenhower-jfk-advertencia_1321701/

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La emergencia de los laboratorios ciudadanos

Juan Freire

Los laboratorios ciudadanos son la denominación que están recibiendo los entornos (una combinación de diferentes métodos, dispositivos e infraestructuras) puestos al servicio de la innovación ciudadana. Un laboratorio está diseñado para la escucha y la producción a través del prototipado, entendiendo además que los prototipos son a su vez dispositivos de escucha. Su enfoque es indisciplinar (lo amateur, lo interdisciplinar y las minorías son parte esencial), colaborativo y basado en comunidades de práctica. Por tanto podemos considerarlos como infraestructuras para que las comunidades puedan abordar retos de innovación y a la vez dispositivos que en su propia acción ayudan a visibilizar esas prácticas y por tanto a que los ciudadanos tomen conciencia de su papel, capacidad y responsabilidad en el abordaje de los problemas complejos que nos afectan.

Un laboratorio ciudadano utiliza diferentes dispositivos de escucha y prototipado y herramientas de interacción con las comunidades. En palabras de Antonio Lafuente podemos identificar 4 herramientas principales:

  • La convocatoria pública, como un mecanismo de comunicación de la misión del propio laboratorio, de atracción de personas interesadas, de conexión con comunidades ya existentes y, especialmente de escucha de las diferentes voces y sensibilidades que existen en la ciudadanía.
  • El prototipado, como proceso de producción experimental que constituye una poderosa herramienta de escucha dado que permite poner a prueba hipótesis e ideas y comprender en profundidad las perspectivas de los “afectados”.
  • La documentación, como parte esencial del proceso de trabajo y como forma fundamental de transferencia de conocimiento. Asegurar el código abierto tanto de los procesos como de los productos es la vía para asegurar el impacto futuro y el carácter recursivo y generativo del laboratorio y de lo que allí sucede (un recursive public en palabras de Christopher Kelty).
  • la mediación, un mecanismo amplio que opera de muchas formas, entre otras ayudando a incubar comunidades de práctica que nacen de forma orgánica o impulsadas por el propio laboratorio. En este sentido la función de mediación abarca roles diversos que van desde la acción pedagógica para hacer comprensibles los prototipos y proyectos al público en general, a coordinar y gestionar los trabajos que tienen que ver con los cuidados y lo reproductivo, o liderar procesos de investigación y producción.

Sin embargo, aunque el término laboratorio ciudadano es relativamente nuevo refleja prácticas y modelos institucionales que se han desarrollado en diversos contextos y que reciben nombres muy diversos. Una parte de los laboratorios ciudadanos nacen en el ámbito de la cultura digital y de las prácticas de las comunidades hacker. En este contexto nos encontramos hackerspaces, hacklabs, makerspaces, fablabs, medialabs … entornos donde las comunidades de práctica experimentan con las tecnologías digitales con reglas de juego que favorecen lo abierto y colectivo. Estas comunidades ha ido pasando progresivamente de tener un foco eminentemente tecnológico (el artefacto técnico como objetivo en si mismo) a centrarse en problemas “sociales” que requieren para su solución un desarrollo tecnológico (la tecnología como un medio y no como un fin en si mismo). Fenómenos similares, que podríamos definir como laboratorios ciudadanos, han sucedido y suceden en otros ámbitos del activismo y movimientos sociales, en colectivos artísticos y culturales o en comunidades científicas, por citar solo algunos casos.

Desde una perspectiva de políticas públicas, los laboratorios ciudadanos permiten abordar problemas con enfoques que no son posibles dentro de los marcos de actuación convencionales. Su carácter abierto, exploratorio y experimental los convierte en formas de 1) identificar problemáticas y procesos ciudadanos emergentes, y 2) producir nuevos marcos de actuación y herramientas para el abordaje y la solución de los problemas sociales. Pero esta doble función solo puede cumplirse si se preservan las características esenciales que describimos anteriormente; para ello el laboratorio debe ser protegido de presiones finalistas que amenacen la creatividad de los colectivos involucrados en la producción. En otras palabras, un laboratorio debe ser entendido como un contexto de aprendizaje y este debe ser el objetivo principal de sus actividades. La acción de prototipar tiene el propósito de colocar a los participantes ante la tesitura de obligarse a entender bien los problemas y, por tanto debe favorecer los equipos heterogéneos capaces de conectar con los afectados y las soluciones de bajo coste que antepongan el beneficio de la comunidad sobre cualquier otra circunstancia. Un laboratorio ciudadano o de prototipado es por tanto un espacio para la crítica donde los participantes son impelidos a explorar las consecuencias potenciales de lo que producen y donde necesariamente se dedica mucho tiempo a desplegar habilidades de escucha.

Este post es la continuación de La crisis de las políticas públicas tradicionales e Innovación social vs. Innovación ciudadanaEste texto fue parte de mi aportación al proyecto CO-LAB, Laboratorio de Innovación Ciudadana del Concello de A  Coruña y como el anterior está basado en las aportaciones de Marcos García y Antonio Lafuente.

Fuente del articulo: http://juanfreire.com/la-emergencia-de-los-laboratorios-ciudadanos/

Fuente de la imagen:http://juanfreire.com/wp-content/uploads/2017/02/w2uh8ldd3tc-jorge-gordo.jpg

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Las Grammar Schools

Alicia Delibes

En un importante discurso pronunciado en la British Academy de Londres, la Primera Ministra británica, Theresa May, ha abierto el curso escolar con la promesa de apoyar y extender en el Reino Unido las casi desaparecidas Grammar Schools o, como las ha llamado en su discurso, Selective Schools. Las Grammar Schools son centros estatales de educación secundaria muy exigentes en las que, para poder matricularse, los alumnos deben pasar un examen de selección a los 12 años.

Para conocer el origen de las Grammar hay que remontarse al sistema tripartito que estableció en el Reino Unido la Ley de Educación de 1944, ley aprobada por el gobierno de coalición que Winston Churchill presidió en plena Segunda Guerra Mundial. Aquella Ley establecía la obligatoriedad de la escolarización hasta los 15 años en dos etapas: Primaria de 6 a 11 años y Secundaria de 11 a 15. Al finalizar la Primaria, a los 11 años, todos los niños debían pasar un examen que se llamó Eleven Plus (11+). De acuerdo con los resultados obtenidos en este examen, los niños iban a una Grammar School, a una Technical School o a una Modern School.

Las Grammar estaban destinadas a preparar para el ingreso en las universidades. A ellas solamente podían ir los niños que aprobaran el examen 11+. Como las Technical  no llegaron a desarrollarse nunca del todo, la gran mayoría de los alumnos que no superaban el examen 11+ acudía a una Modern School.

Aquella Ley contemplaba, además, la posibilidad de abrir otro tipo de centros escolares que se llamaron Comprehensive Schools y que ofrecían una enseñanza secundaria que integraba las tres opciones sin necesidad de pasar ningún examen. Estas escuelas se abrían sobre todo en las zonas rurales con escaso número de alumnos.

En 1956 se publicó en Inglaterra un libro que ha llegado a tener una gran influencia en la historia de la educación británica, The Future of Socialism. Su autor, el laborista Anthony Crosland (1918-1977), pertenecía a una familia de la aristocracia británica, había estudiado en los mejores y más elitistas colegios y universidades de Inglaterra y combatido heroicamente en la Segunda Guerra Mundial. En su libro Crosland sostenía la necesidad de una revisión profunda del pensamiento socialista de los laboristas británicos en una línea claramente izquierdista. En una sociedad moderna y democrática, mucho más importante que nacionalizar la industria, decía Crosland, era dirigir y controlar la educación de los ciudadanos.

En aquel libro Crosland cargaba contra el elitismo intelectual y la discriminación social de las Grammar que, según él, creaban aún más desigualdades sociales al dar la oportunidad de prosperar en la sociedad a los hijos de familias sin recursos solo si eran buenos estudiantes. Apostaba Crosland por un sistema de enseñanza que fuera uniforme, no selectivo ni elitista. Consciente de la imposibilidad de cerrar las tradicionales public Schools, Crosland abogaba por la eliminación de las selectivas Grammar y por la generalización del modelo de las Comprehensive.

La coexistencia de los modelos se mantuvo mientras los conservadores ostentaron el poder. En 1965, tras el triunfo electoral de los laboristas, el nuevo Primer ministro, Harold Wilson, nombró Ministro de Educación a Anthony Crosland que, fiel a sus principios, pocos meses después de ocupar su cargo, publicó la Circular 10/65, que obligaba a todas las autoridades locales a modernizar sus escuelas con el sistema “comprensivo”. En los años siguientes sólo se abrieron Comprehensive Schools, y las autoridades educativas obligaron a integrar los tres modelos, Grammar, Technical y Modern School, en uno único, el de las Comprehensive.

En los años sesenta se fueron abriendo cada vez más Comprehensive en las que se incorporaban todas las experiencias pedagógicas con caché de progresistas e innovadoras de la época. Por el contrario, la enseñanza de las Grammar se seguía caracterizando por ser disciplinada, exigente y tradicional.

Más tarde, cuando en 1970 el conservador Edward Heath ganó las elecciones, Margaret Thatcher, nueva Ministra de Educación, suspendió la aplicación de la Circular 10/65. Thatcher contaría en sus Memorias que ya por entonces la situación era irreversible, que la filosofía igualitaria y la pedagogía progresista estaban tan extendidas en la educación que hasta los conservadores creían en la superioridad moral del modelo de escuela comprensiva. La selección, la competencia, el reconocimiento del mérito escolar, la disciplina y el esfuerzo eran expresiones asociadas a un elitismo académico que se consideraba perjudicial para la educación de los futuros ciudadanos de una sociedad democrática.

A finales de los ochenta del siglo pasado, cuando Thatcher encaraba su tercer mandato como primera ministra, decidió emprender una reforma sustancial de la educación británica. En 1988 se aprobó la Education Reform Act que contemplaba, esencialmente, un nuevo plan de estudios, el National Curriculum. Pero el asunto de las Grammar quedó en el aire. No estaban prohibidas pero tampoco se destinaba presupuesto especial para extenderlas.

Tony Blair, cuyas promesas electorales en 1997 fueron  “Education, Education, Education, continuó la política educativa de Margaret Thatcher. En sus Memorias explica los motivos que le llevaron a mantener la línea marcada por los conservadores y critica con dureza la política de Crosland, al que incluye en el grupo de esos intelectuales de izquierdas que se preocupaban del pueblo sin sentirse como él.  Allí, califica de “vandalismo académico” la forma en que se suprimieron las Grammar Schools, “selectivas pero excelentes” y se implantaron las Comprehensive, “no selectivas y a menudo no excelentes, y en ocasiones realmente espantosas”.

Ni Thatcher, ni Blair, los dos grandes reformadores de la educación británica, se atrevieron a decir lo que May acaba de prometer en su discurso ante la British Academy, que apoyará y extenderá las Grammar Schools porque son buenos colegios que permiten que los niños más capaces puedan “llegar tan lejos como su trabajo y su talento se lo permitan” y porque no discriminan por el dinero sino por la capacidad académica de cada niño. Son, asegura, colegios apropiados para un país donde se quiera valorar el mérito por delante de los privilegios.

En el Reino Unido existen todavía 170 Grammar Schools de las que padres y directores se sienten orgullosos y desearían que otras escuelas copiaran su modelo. “¿Por qué entonces –se pregunta May- restringir las Grammar? ¿No será porque hay políticos que ponen los dogmas por delante de los intereses de la gente?”

Theresa May recibirá muchas críticas, de dentro y de fuera de su partido, porque desde hace ya muchos años, en el mundo educativo de gran parte de los países occidentales, la palabra “selección” está maldita. Es posible que, a la hora de la verdad, se abran pocas Grammar en el Reino Unido, pero solo con su discurso ya ha puesto la nueva Primera Ministra británica el dedo en la llaga de la enferma educación occidental.

Fuente del articulo: http://www.redfloridablanca.es/las-grammar-schools-alicia-delibes/

Fuente de la imagen:http://www.redfloridablanca.es/media/Cowbridge-School-1860.jpeg

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#8M. Silvia Federicci: El paro como momento de comprensión y transformación

Tercera Información
Desde que la conocemos, las conversaciones con Silvia han sido siempre muy fértiles. No solo por su lucidez y agudeza teórico-política, sino también por su generosidad infinita en el relato de su experiencia, en esa búsqueda de coherencia entre lo que se hace y se piensa. En la previa del 8 de marzo, conversamos con ella sobre el paro internacional de mujeres y la actualidad de la lucha feminista.

Elegimos volver a escucharla hoy, en este contexto tan intenso donde la lucha de las mujeres se despliega con una fuerza por momentos inesperada. Donde cada una desde su comunidad de mujeres pone empeño en organizar, difundir y participar del 8 de marzo y del paro histórico que sucederá en más de treinta países alrededor del mundo.

En lo vertiginoso de estos acontecimientos nos venimos diciendo unas a otras: no aceptemos más la violencia, potenciemos nuestra fuerza para multiplicar nuestro ya basta, organicemos encuentros, espacios y marchas que hagan temblar la tierra. Pero también nos repetimos una y otra vez: hagamos más denso el tejido del entre mujeres; potenciemos nuestra ayuda mutua, nuestro autocuidado y reciprocidad; estemos cada vez más movilizadas pero también robemos tiempo para sentir y pensar cómo seguimos, cómo nos auto organizamos cada vez más y qué desafíos está alumbrando la lucha.

Dicho de otro modo, al desplegar la lucha ésta ilumina nuevos problemas políticos. De nada sirve hacer sin pensar. Pensemos a partir de lo que estamos experimentando y abramos los espacios para construir los cómo seguir. Nuestras compañeras y hermanas nacidas en las luchas que nos antecedieron portan experiencias que es preciso recuperar para no empezar de cero, para nutrirnos y cambiar. Por eso esta conversación busca ser un espacio-momento para que Silvia nos comparta palabras que nos ayuden a pensar lo que está sucediendo.

¿Qué está sucediendo con la lucha de las mujeres? ¿Qué has reflexionado sobre las últimas manifestaciones en Estados Unidos?

Aquí es un momento en el que se está dando una movilización muy fuerte de todos los movimiento sociales, y sobre todo del movimiento de las mujeres. Hemos visto estas marchas en Washington, en Nueva York, en varias ciudades. Mujeres de todo tipo, de todas las edades se están movilizando, sintieron la necesidad de salir a la calle. Y pienso que no es solamente una necesidad de responder a Trump, es la expresión de un gran descontento que se ha acumulado en estos años, porque las situación de las mujeres en todos los niveles, con excepción de una minoría, se ha deteriorado desde hace mucho tiempo, enfrentando una crisis en su vida cotidiana.

Esta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales. Además de enfrentarse continuamente a la violencia, que es violencia individual pero también del estado, de la policía, en las cárceles, es la militarización de la vida que aquí es cada vez más fuerte. Creo que ahora estos son los elementos que unifican y pueden unificar al movimiento feminista. Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es una manifestación de deseo, de voluntad de construir una sociedad diferente. En estas marchas, en Nueva York por ejemplo, se podía ver una gran creatividad, mucha fuerza y energía, por eso se puede comparar con lo que sucedió en los años setenta.

Es un movimiento que ha crecido mucho en los últimos años, sobre todo a partir de la desilusión que tantas mujeres han experimentado. Se pensó que trabajar fuera de la casa posibilitaba conseguir autonomía. Y no nos dio autonomía porque el trabajo es precario, no da seguridad. Lo que vemos es un gran número de mujeres, y hombres también, cargadas de deudas. Han luchado por entrar a las universidades, como se luchaba en los años setenta, y ahora con la privatización de la educación deben un montón de dinero para poder estudiar. Muchas jóvenes con veinte años no pueden ver cuál va a ser su futuro.

¿De qué luchas previas se nutren estas manifestaciones? Porque al mirar las imágenes -no podíamos dejar de mirar lo que pasaba, la cantidad de personas- desde el sur nos preguntamos ¿de dónde se están nutriendo? ¿de dónde nació ese desborde? ¿qué había previamente organizado?

Creo que la decisión de una parte del establishment americano de apoyar a Trump ha sido una respuesta a las luchas que ya se estaban dando. Por ejemplo, la lucha por el aumento del salario mínimo ha involucrado a muchas mujeres muy fuertemente, y siempre se cruzaba con la lucha de los migrantes. Porque son sobre todo las mujeres y las personas migrantes las que tienen salarios muy bajos. También ha crecido un movimiento estudiantil contra la deuda generada por la falta de gratuidad. Por otro lado, muchos han apoyado a Trump pensando que sería el presidente que cortaría las deudas e implementaría una educación gratuita. Es también creciente la movilización contra el control del cuerpo. Por ejemplo, en muchos estados se redujo drásticamente el acceso al aborto. Hoy las mujeres se enfrentan con dificultades en todos los lugares donde están, con cortes en servicios como la educación y la precariedad de la vida, ninguna sabe si tendrá o no trabajo. Sobre todo entre jóvenes y mujeres no se ve qué tipo de futuro se tendrá. También la rabia y la indignación contra estos abusos, la violencia institucional continua, la matanza de la policía sobre los y las jóvenes de color, migrantes, latinos. La conciencia de que vivimos en un régimen muy brutal, que no es una novedad, pero que ahora ya no se puede no ver. En los últimos años casi todos los días un joven negro fue asesinado con una impunidad absoluta. Entonces, hay un descontento muy fuerte, económico y no económico, porque los dos están conectados. Porque está claro que esta violencia se justifica y se sostiene en la represión y en la precariedad económica.

¿Cómo estás viviendo estos mismos movimientos en el plano internacional, por ejemplo lo que está siendo en este momento la organización del paro internacional de mujeres? 

Es una idea muy excitante, sobre todo esta dimensión internacional de las luchas es muy importante. En las últimas semanas ha sido muy importante ver tantas movilizaciones en todas las ciudades al mismo tiempo, el sentimiento de ser parte de algo que se está moviendo en muchas partes del país y del mundo. Así como la respuesta al llamamiento de paro de las compañeras en Argentina en octubre pasado que fue muy fuerte. También aquí muchas compañeras salieron a la calle. Todavía es difícil saber, pero es claro que solamente algunas podrán hacer el paro porque hay tantas dificultades prácticas para organizar un paro de las mujeres, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde existen realidades tan diferentes y hay grupos de mujeres tan diversas, en una situación donde faltan los servicios sociales, donde muchas mujeres son solteras y no tienen un marido que pueda sustituirla. Pero se envía una señal importante, es una posibilidad de compromiso con las nuevas formas de lucha y de organización. Ojalá sea un compromiso para crear redes de comunicación entre mujeres de diverso tipo. Crear un tejido social más fuerte, capaz de resistir a lo que está sucediendo y también empezar a construir nuevas relaciones. Empezar a implementar lo que se viene hablando sobre formas de auto gobernarnos, reclamar el control de nuestra vida, empezar el proceso de no solamente ponernos en contra sino ir definiendo qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a construirla, qué precisamos de inmediato y cuáles son los objetivos del futuro.

Yo creo que es importante hoy abrir una visión estratégica, no solamente salir a la calle, sino salir a la calle con una visión de lo que deseamos e intentamos construir. Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa y no se une este momento con la construcción de algo distinto. Por eso es importante no solo demandar a un estado que no responde, sino comprender contra qué luchamos, que no son personajes. Estos personajes son la expresión de un mal que es el sistema. Comprender lo que está sucediendo a nivel económico, político, ecológico y empezar a hacer las conexiones. Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha. Pienso que esta movilización puede ayudar a crear conciencia sobre la interconexión de estas luchas. Ojalá tengamos la capacidad crear un terreno de unificación entre mujeres distintas.

Nosotras sentimos que nos entusiasma el paro y la movilización porque es un mensaje, es una disputa en varios planos, también simbólica. Acá en el sur, sobre todo la idea de la doble jornada, el trabajo doméstico, ha tomado mucha fuerza porque al discutir el paro hubo que intercambiar sobre qué precisábamos para parar. Eso dio lugar a un montón de discusión entre mujeres. Muchas han planteado que no pueden parar porque están solas con sus hijos e hijas, entonces vemos formas diversas de parar y participar. No nos proponemos hacer un paro en el que si no podés parar las veinticuatro horas no formás parte de la jornada y de la lucha, sino hacer un paro que diversifique las opciones y todas podamos participar.

Justamente, yo pienso que a partir de las dificultades de hacer este paro, de las dificultades de las mujeres que no pueden dejar a sus hijos, es importante comprender cuál es el paso próximo. Porque, ¿qué pasa con estas mujeres que están encarceladas por el trabajo doméstico todos los días y que no tienen a nadie que las pueda ayudar? El paro es un momento de comprensión y de transformación, porque mirando estas dificultades organizativas se puede ver qué necesitamos, qué se puede hacer como cosa urgente. Ver que existen tantas mujeres que no pueden ir a una reunión, al cine, porque son prisioneras de ese trabajo. Cuando estuve en Bruselas unos meses vi que allá las compañeras han impulsado la iniciativa de describir su jornada de trabajo y luego han recogido esos testimonios. Han dicho también al estado “todo esto es lo que las mujeres hacen”, están intentado decir “esta es la cuenta por todo lo que hemos realizado”. Este tipo de acciones pueden incrementar la conciencia y permiten pensar nuevas prácticas. Porque si estamos encarceladas en el hogar entonces ¿qué estructura necesitamos en lo urbano, en el barrio, para dar respuesta?, ¿cuáles son las necesidades inmediatas y urgentes?

En esa clave, al pensar el paro lo estábamos concibiendo como un momento pedagógico para nosotras y para todas las mujeres, por tanto para señalar los desafíos en todos los sentidos que vos nombras, para pensar qué movimiento tenemos que construir, bien atado a la vida y la cotidianidad. Pero también señalar los límites de la izquierda, los límites de ciertas formas de hacer política, lo que sucede con el sindicalismo. El paro iluminó muchas cosas, no solo para el propio movimiento de mujeres sino para muchas más personas.

Así es. Antes existieron sindicatos que se ocupaban de la vida, del barrio, que luchaban tomando en cuenta toda la vida de las trabajadoras y trabajadores, no solo sobre las ocho o nueve horas. Ahora es una forma burocrática que ya no funciona más, que no puede dar respuestas. He estado hablando con una compañera que organizó en Islandia el paro de 1975, desde allí las mujeres se han organizado en espacios urbanos donde se conversa, se circula información, en todas las ciudades están estos espacios que son experiencias colectivas para las mujeres. Estos lugares han facilitado mucho la organización, porque cada uno ha sido un punto de expansión de la información, de la táctica. Me gusta mucho pensar que se pueden crear estos lugares, espacios de las mujeres. Crear, desde donde una vive, espacios donde cuidarnos y dar discusiones entre mujeres. Insistir en la capacidad de crear, reclamar el espacio, el derecho a la ciudad. Es importante pensar este momento como un momento histórico, lo que está pasando con el Encuentro de Mujeres en Argentina, que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU. Se han hecho acciones todos los 8 de marzo, pero este año está la dimensión internacional. Esta jornada está reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a un nuevo internacionalismo.

Pero es importante pensar estratégicamente qué es lo que queremos. Claro que no podemos saber muchas cosas, pero sí qué precisamos saber. Necesitamos una visión estratégica más allá de la manifestación. También la memoria histórica es importante para crear resistencia, la memoria sobre lo que ha significado este día para la lucha de la mujeres, sobre el internacionalismo feminista y el  significado de eso en la actualidad. Creo que hoy las mujeres debemos estar más presentes en las luchas contra la guerra. En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra.

Este punto es importante desde la perspectiva latinoamericana y también nos preguntamos por esto que nombras. La gente se moviliza cuando puede, cuando hay conciencia y voluntad, pero ¿qué piensa sobre las invasiones y la guerra el pueblo estadounidense?

Ahora se ven límites que no se veían y se empieza a insistir en la necesidad de la lucha contra la guerra. Han estado y están bombardeando con drones Yemen, han destruido Medio Oriente. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no? Es importante que todos digamos que no se puede excluir a las personas de ningún país, pero también que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país. Pienso que en los materiales que se van a preparar y escribir es importante tener esta visión histórica del internacionalismo feminista.

Con respecto a la memoria histórica, al crecer bastante la auto organización de las mujeres en varias ciudades de Uruguay, las compañeras plantean una sensación de ser huérfanas, de empezar una lucha sin saber que otras mujeres lucharon antes, desconociendo qué problemas tuvieron y cómo se organizaron. ¿Tuvieron esta sensación en los años setenta cuando el movimiento desbordaba las calles?

Para nosotras fue muy importante el trabajo de comenzar a reconstruir la historia de otras mujeres, de comprender de dónde venimos, cuales fueron nuestras madres, reconstruir y pensar en el feminismo liberal, en el feminismo socialista -del que nace el 8 de marzo-, saber lo que planteaban sobre la liberación de la mujer. De la historia del feminismo en América Latina he descubierto dos años atrás la lucha de las mujeres en Argentina, a Virginia Bolten y su consigna “ni patrón ni marido” y su periódico La Voz de la Mujer.

Las historias locales, en el Río de la Plata, también son muy potentes. Por ejemplo, la consigna de las mujeres en Uruguay en los años ochenta era “nosotras queremos cambiar la vida”. Es hermoso reconectar con esas luchas.

Es imprescindible conversar con estas mujeres que son libros vivientes, libros de la historia de las luchas. Esta concepción que planteas es importante para construir una memoria larga. Tú te sientes parte de algo, no puedes mirar el futuro sin mirar el pasado. Solamente cuando ves toda la historia de lucha, los límites, los problemas de las experiencias organizativas pasadas, intentas no repetir las mismas cosas. No puedes identificar lo que estás haciendo si no miras que se ha hecho antes y cuáles son las diferencias, aprender de esa experiencia, no pensar que has inventado todo.

Fuente del articulo:http://tercerainformacion.es/opinion/entrevistas/2017/02/27/8m-silvia-federicci-el-paro-como-momento-de-comprension-y-transformacion

Fuente de la imagen: http://tercerainformacion.es/sites/default/files/silvia-federici-feminismo-la-tinta.jpg

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