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Violencia y acoso, un problema estructural del capitalismo

Por: Eduardo Camín

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó una campaña para promover la ratificación del Convenio sobre la Violencia y el Acoso, que entra en vigor el próximo 25 de junio de 2021, dos años después de su adopción por la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT)

Hasta el momento, seis países han ratificado el Convenio sobre la violencia y el acoso, 2019 (número 190): Argentina, Ecuador, Fiji, Namibia, Somalia y Uruguay. Los países ratificantes están jurídicamente obligados a cumplir las disposiciones del Convenio un año después de la ratificación. Junto con la Recomendación número 206, el Convenio 190 reconoce el derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, y prevé un marco común para la acción.

La violencia y el acoso en el trabajo adoptan diversas formas y causan un daño físico, psicológico, sexual o económico. Tras la adopción del Convenio, la pandemia de COVID-19 ha puesto esta cuestión aún más de relieve, pues desde el inicio del brote en todos los países se han denunciado muchas formas de violencia y acoso relacionadas con el trabajo, en particular contra las mujeres y los grupos vulnerables.

Para conmemorar la entrada en vigor de este instrumento, la OIT pondrá en marcha una campaña mundial para promover su ratificación y aplicación. El objetivo de la campaña es explicar en términos sencillos qué es el Convenio, las cuestiones que abarcan y cómo procura poner coto a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

Guy Ryder, Director General de la OIT señaló al respecto: “Un futuro del trabajo mejor está exento de violencia y acoso”. Añadió que “el Convenio número 190 exhorta a todos los Estados Miembros de la OIT a erradicar del mundo del trabajo la violencia y el acoso en todas sus formas. Insto a los países a ratificar el Convenio y ayudar a construir, junto con los empleadores, los trabajadores y sus organizaciones, una vida laboral digna, segura y saludable para todas las personas”.

La Semana de Acción dio comienzo con un diálogo virtual de alto nivel. Entre los oradores estuvo el Director General de la OIT, Ministros de Trabajo de la Argentina y Madagascar, y representantes de la Organización Mundial de Empleadores (OIE), la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Unión Interparlamentaria (UIP).

Después de la Semana de Acción, la OIT publicará una guía destinada a ayudar a los mandantes y otras partes interesadas a promover y aplicar el Convenio y la Recomendación. La guía abarca principios fundamentales y medidas que los países pueden adoptar a fin de prevenir, abordar y eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, entre otras cosas, ejemplos de leyes, reglamentos y políticas nacionales.

El dialogo virtual “de alto nivel” una dicotomía entre los hechos y las palabras
El arte de narrar es tan antiguo como la humanidad; pasando de las leyendas populares a las normas de buena educación de los relatos históricos y las leyes. Tal vez sea porque la existencia de un pensamiento narrativo es un género de aptitud o predisposición que, en la experiencia cotidiana, no siempre concuerdan el plano de las acciones (el hecho) y el de las palabras que expresan nuestros sentimientos.

Teniendo en cuenta estas reflexiones, adquieren un valor especial los informes sobre algunos temas, que implican un conjunto de teorías intuitivas relacionadas con el funcionamiento de la humanidad.

Sin dudas, las masivas movilizaciones que en los últimos años han tenido lugar en una gran cantidad de países en contra de los feminicidios y de las múltiples violencias machistas son una muestra de que la legislación concreta sobre violencia machista, así como la actuación de la Justicia en estos casos, es insuficiente, cuando no tardía.

Eso no significa no acompañar el reclamo de justicia para víctimas de feminicidio o violencia, o la exigencia al Estado por derechos elementales para las mujeres. Pero visto lo visto, no habría que conformarse sólo con eso.

No se debe ignorar que en la relación entre el capitalismo y el patriarcado se puede ver en las leyes hechas por el Estado capitalista y sus instituciones que benefician la legitimación de las violencias machistas, como pueden ser las reformas laborales y los recortes en sanidad, educación y leyes de dependencia, que se suman a las ofensivas que defienden el papel de la mujer como ama de casa y cuidadora dentro del hogar.

Y todo esto –recortes y roles de género- también beneficia al capitalismo con el ahorro de las tareas domésticas y de cuidados, es decir, el trabajo de reproducción del trabajo, que llevan mayoritariamente las mujeres dentro de los hogares, y que es indispensable para el mantenimiento de la fuerza de trabajo de la que se nutre el capitalismo.
Los Estados y sus leyes consideran el feminicidio como un fenómeno aislado, con componentes de comportamientos individuales. Muchas veces se presenta a estos individuos como inadaptados o con algún tipo de patología individual, dejando de lado que el machismo es una cuestión estructural.

Por lo tanto, se debe considerar sin ambigüedades como expresiones de violencia machista el maltrato físico y psicológico, la violencia laboral ejercida hacia la mayoría de las mujeres (trabajadoras, jóvenes e inmigrantes), la sexual, el acoso callejero, o la presión estética, por ejemplo.

Sin embargo, ninguna de estas expresiones de violencia machista desaparecerá bajo la actual sociedad capitalista. En el ejemplo de la presión estética, a pesar de que haya mujeres que rompen con los cánones estéticos que brutalmente se les imponen desde pequeñas, no estará al alcance de todas hasta que se acabe con el empleo en el que no te contratan si no encajas con lo socialmente considerado atractivo.

Las leyes y la política capitalista tienen un claro objetivo: gestionar los intereses de la burguesía. Confiar en esta legislación como garantía de “protección” o “libertad”, en lo que respecta a la violencia machista, es poner el peso de la lucha en el mismo Estado que legisla según los intereses que tenga en ese momento, a favor o en contra de los derechos de la mayoría de las mujeres.

En el mejor de los casos, cuando el Estado capitalista hace ciertas concesiones en forma de leyes, el problema sigue existiendo porque continúa rigiendo un sistema capitalista, que tiene uno de sus pilares en la desigualdad. Por lo tanto, a pesar de la legislación, las concesiones no son accesibles a todas las mujeres.

 

En muchos países con legislaciones avanzadas se concedieron permisos de maternidad. No obstante, la realidad sigue siendo que miles de mujeres tienen que renunciar a sus trabajos para cuidar de sus hijos e hijas porque tienen unos trabajos precarios y sigue existiendo una profunda brecha salarial entre hombres y mujeres. Todo esto se profundiza con los recortes en sanidad, dependencia y educación, por los que miles de mujeres tuvieron que volver a sus casas a cubrir este trabajo no garantizado por el Estado, dejando sus empleos o cargándose con una doble jornada laboral interminable.

La perspectiva o enfoque de género es una categoría de análisis de los hechos e instituciones sociales que incide en el examen de las relaciones entre poder, sexo y género, sus distintas manifestaciones y los procesos a través de los cuales se originan, reproducen y se transforman.
Así pues, se incide en el análisis de las ideologías y las relaciones sociales inequitativas, el acceso o no a los recursos materiales y simbólicos de la sociedad o sus limitaciones y las jerarquías sociales en función al sexo-género de las personas.
De esta forma, el enfoque de género proporciona una manera de descubrir y decodificar los significados de las diversas y complejas formas de interrelación humana, las relaciones de poder y sus distintas manifestaciones construidas culturalmente en función a la diferencia sexual.
Los convenios vinculantes avalados por los Estados pueden servir -a condición de que se apliquen. Que no sean un simple ardid de tardes soleadas en la ciudad de Calvino en interminables asambleas so pretexto de los derechos (in)humanos.

 

El autor es periodista uruguayo acreditado en la ONU- Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la).

Fuente e imagen:   www.alainet.org/
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Un programa informático predice los gustos artísticos de las personas

Un programa informático reconoce las propiedades visuales presentes en una obra de arte, así como el impacto que producen en el espectador. Con esa información, puede anticipar las preferencias estéticas de una persona e incluso desarrollar un gusto artístico propio.

Investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han desarrollado un programa informático que predice las preferencias artísticas de las personas. Identifica las características visuales de una pintura y el impacto que genera en el espectador: a partir de esos datos, puede anticipar los gustos de cada persona. Incluso podría desarrollar un gusto estético propio.

Según se explica en una nota de prensa, el equipo de investigadores reclutó a más de 1.500 voluntarios para calificar pinturas en varios géneros y campos de color, y proporcionó esos datos al programa. El nuevo estudio fue publicado en la revista Nature Human Behavior.

Posteriormente, el software fue instruido para identificar las propiedades visuales de una pintura y su impacto en las personas que formaron parte del experimento, y a continuación fue capaz de calcular la influencia de cada propiedad visual en los participantes. De esa forma, pudo anticipar las preferencias artísticas de cada uno.

El proceso que determina el gusto artístico

Más allá de esta capacidad «adivinatoria» que detenta el programa informático, los científicos estadounidenses creen que un aspecto crucial es la posibilidad de conocer en profundidad los mecanismos que subyacen a una elección estética. En otras palabras, descubrir por qué una persona opta por un cuadro cubista y otra lo hace por una pintura impresionista.

Los especialistas creen, de acuerdo a los datos recopilados por el software, que las personas tienden a analizar características de imagen elementales, como el contraste o el tono, y a combinarlas para elaborar juicios estéticos.

De esta manera, se estaría comprobando que, aunque las preferencias artísticas tienen un alto nivel de subjetividad, también pueden ser clasificadas en función de ciertos patrones relativamente objetivos.

En el mismo sentido, hallaron que los participantes demostraban una cierta identificación con algunas características visuales, que luego influían en sus elecciones.

Por ejemplo, la mayoría de las personas indicó que se sentía especialmente atraída por las pinturas con representaciones de objetos reales. Al mismo tiempo, otro grupo se declaró motivado por los colores vivos del impresionismo, en tanto que un tercer colectivo optó por las abstracciones y las figuras complejas.

El gusto estético «artificial»

En otra parte de su estudio, los investigadores entrenaron a una red neuronal artificial de aprendizaje profundo, que logró los mismos resultados que el programa informático en cuanto a las predicciones de los gustos artísticos. Sin embargo, en este caso se sumó un nuevo ingrediente: la habilidad de estas redes neuronales profundas para «aprender» de forma independiente.

Como el sistema de Inteligencia Artificial puede diseñar nuevas soluciones a partir de los datos que va obteniendo de la realidad y de los «aprendizajes» que va acumulando, los investigadores concluyeron que podría ser factible que estos sistemas adquieran una especie de gusto artístico propio, similar al que desarrolla un ser humano.

La emocionante teoría es difícil de comprobar, pero podría indicar que la selección de categorías visuales surgiría de forma espontánea en una arquitectura artificial con características similares al cerebro humano. Es precisamente lo observado por los científicos al momento de apreciar el trabajo de las redes neuronales.

A pesar de esto, son justamente los aspectos subjetivos propios del ser humano los que ponen un límite a estos sistemas: los científicos indicaron que cuestiones como los significados personales ligadas a una pintura o su relación con posturas ideológicas resultan todavía imposibles de resolver por parte de los sistemas informáticos.

Referencia

Aesthetic preference for art can be predicted from a mixture of low- and high-level visual features. Iigaya, Kiyohito, Yi, Sanghyun, Wahle, Iman A., Tanwisuth, Koranis and O’Doherty, John P. Nature Human Behaviour (2021).DOI:https://doi.org/10.1038/s41562-021-01124-6

Foto: cuadro abstracto de Joseph Schillinger. Crédito: Smithsonian American Art Museum / Donación de la Sra. Joseph Schillinger.

Fuente: https://tendencias21.levante-emv.com/un-programa-informatico-predice-los-gustos-artisticos-de-las-personas.html

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Retos para la formación docente post-pandemia: ¿Hacia dónde dirigir la mirada?

Por: Miguel Ángel Pérez

Comienzan a abrirse algunos espacios pensados en reflexionar y debatir en torno a la formación de las y los nuevos docentes después de la pandemia. Existen algunos convocatorios en torno a la realización de Congresos de Educación Normal tanto a nivel local como en el ámbito nacional, cuyo centro de discusión y deliberación está relacionado con la formación docente en medio de la pandemia. Sin embrago el error que pueden volver a cometer las instituciones formadoras de docentes (escuelas Normales y otras instituciones formadoras de docentes), es dirigir la mirada hacia el pasado hacia lo que ya hacíamos y era exitosos en un contexto que ya no es este contexto.

Dentro de las diversas enseñanzas que nos ha dejado la pandemia, es que la mirada deberá estar dirigida en prospectiva, pensar en lo que viene o en lo que está por venir por encima de lo que ya ha pasado. La pandemia nos enseñó que no todo es virtualidad ni educación remota o a distancia; la pandemia nos enseñó también lo frágiles y lo vulnerables que somos no solo en el aspecto médico o biológico también en lo educativo

Formar docentes hoy en día bajo este contexto post-pandémico tiene que ver con ser sensibles a una realidad inédita que ha movido casi todo de la vida cotidiana de las personas y por su supuesto también de las instituciones que hacen educación, que forman docentes, junto con las diversas tendencias que hablan de formación docente (ahí ya es posible hablar de una pedagogía de la pandemia), etc.

Por lo tanto, la formación docente comienza por reconocer la diversidad de posibilidades de atención educativa y la exigencia de formarse para reconocer dicho abanico de posibilidades.

Formar docentes bajo esta nueva serie de exigencias, está relacionado con lo que se llama la “versatilidad curricular” a partir de reconocer que han cambiado los contextos (se han hecho diversos) han cambiado los sujetos y se han modificado los medios y las formas de atención escolar. Al final de ello se puede hacer una matriz que abra las distintas posibilidades de atención educativa. Entonces la exigencia ahora es formarse para un mundo lleno de elementos impredecibles y de los cuales no se tiene control, solamente (y de manera parcial) de la capacidad profesional de quien realiza la tarea.

El rol o el perfil de las y los docentes que habrán de arribar a las instituciones en el escenario post-pandémico, deberán ser lo suficientemente competentes para crear ambientes de aprendizaje bajo distintos formatos (virtual, presencial, híbrido), deberán saber hacer adaptaciones curriculares para distintos sujetos de contextos muy diversos. Y, por último, la claridad y la verificación del logro de aprendizajes deberá ser a partir de nuevos aprendizajes, en este último aun no tenemos propuestas claras, ni evidencias de instancias que hayan sido exitosas con sus propuestas educativas y con la forma de evaluar los aprendizajes esperados durante este contexto de ninguna instancia, que eduqué o que evalué los aprendizajes esperados.

Como podrá verse la tarea no es sencilla de ahí la urgente necesidad de cambiar la mirada y de dirigirla ahora ante un escenario totalmente nuevo y mucho más demandante de que lo hacinamos o conocíamos con anterioridad.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/retos-para-la-formacion-docente-post-pandemia-hacia-donde-dirigir-la-mirada/

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Evaluar para saber dónde estamos parados

Por: Miguel Andrés Brenner

En Argentina, hoy, se reitera el espíritu del capitalismo neoliberal pedagógico, dentro de un entramado electoralista, que llega a la exageración de tornar medidas pedagógico didácticas en materia de decisión judicial, debido a la puja entre dos frentes partidarios: uno denominado neoliberal/conservador, mientras que el otro denominado populista.

Pero, vayamos directamente a nuestro tema.

Ciertamente, Paulo Freire no vivió en nuestra época, con nuestras problemáticas. Sin embargo, su pedagogía es tan potente, que siempre algo tiene que decirnos para nuestros avatares, y ese algo trasvasa al mismo con un sentido trascendente, con un sentido que convoca a la esperanza.

Las evaluaciones que se diseñan a partir de las políticas neoliberales capitalistas, nos sugieren dos relatos simples, en se tanto niegan a mostrar nuestra humanidad tan vivida y proclamada por Paulo Freire, vibrante de carne y nervios, nervios y corazón, cuyo espíritu de vida es inabordable desde parámetros reductores a medición.

RELATO 1

Mi nombre es Martín. Estoy en una escuela donde se enseña a manejar, soy alumno y debo aprender. Salgo con mi automóvil desde un punto de inicio hasta otro de llegada. Mi automóvil se encuentra desvencijado, chapas oxidadas casi despedazadas, motor que apenas funciona, asientos que no permiten una mínima comodidad para un conductor. El camino es muy tortuoso, con muchos baches, se encuentra en tal estado que difícilmente alguien con un auto nuevo podría llegar a destino. El combustible que se me asigna, apenas da para algunos poquitos kilómetros. Mi estado es de mucho stress, tengo todo el cuerpo dolorido, me encuentro sin suficiente alimento para manejar en una ruta, estoy sumamente cansado. El camino tiene variadas bifurcaciones, no hay señal alguna, con lo que se hace difícil llegar a un destino cierto.”

A pesar de todo ello, la directora de la escuela me quiere evaluar ‘para saber dónde estamos parados’. Mi maestra Fernanda le dice a la directora que soy muy buen alumno, aunque no me encuentro en las mejores condiciones para ser evaluado. La directora, que no tiene título docente y nunca dio clases en el sistema educativo, se llama Soledad Antuña.[1] Ella insiste en que como maestra no quiero hacerme cargo de mi mala enseñanza, que hay que saber dónde estamos parados para hacer las modificaciones que se consideren pertinentes. Y lo llama al periodista Jorge Lata [2] para que difunda ante todos que me niego, que soy terco, y que por mi culpa la educación anda mal.”

Ocurre que Soledad pretende que los logros a obtener en el sistema educativo sean los mismos para todos, que tengan una calidad similar a la de cualquier objeto que en un mercado internacional tiene parámetros de calidad “medibles”. Con el mismo parámetro se mide a un alumno de la Villa 31 que a un alumno de un country de 5 estrellas de los Altos de San Isidro. No vale explicarle que lo que hay que modificar, en principio, es el punto de partida y no el punto de llegada. Cualquier alumno tiene la posibilidad de ser excelente, si se preocupa al respecto, pero tiene que vivir y convivir en una comunidad, en una comunidad que lo críe y le ayude a crecer, que lo alimente con nutrientes sanos, que viva en un clima acogible desde el punto de vista medio ambiental, también desde el punto de vista emocional, que el entretenimiento con el que se encuentra en los multimedia digitales le ayude a entrever críticamente la realidad y a relacionarse con los otros, solidarizándose con ellos si fuere necesario, que aprenda lo que el trabajo significa a través de vivir desde sus padres un trabajo decente y creativo, etc. Estos aspectos Soledad no los tiene en cuenta. Consecuencia, si se hace la medición/evaluación se apunta, en última instancia, a desacreditar del alumno Martín y de su maestra Fernanda. Esto significa, ni más ni menos, la mercantilización de la pedagogía.

El maestro es un profesional de la educación. Conoce lo que es una prueba diagnóstica, y sabe lo que puede hacer si se aplica la misma a los alumnos, sabe también lo que, lamentablemente, no puede hacer y que, al respecto, necesitaría de una ayuda de los de arriba, que jamás viene. Las soluciones prácticas no provienen desde los organismos centrales, solo provienen desde los de “abajo”, que se manchan los pies con barro y las manos con tizas.

¿Qué nos diría Paulo Freire en tal sentido? La evaluación es un proceso dialógico. O sea, no debo “evaluar-sobre-otros”, debo “evaluar-con-otros”. Evaluar con otros significa que me mimetizo con el sentir-pensar de mis alumnos y los ayudo a trascender su situación particular en tanto ellos también se mimetizan conmigo, me comprenden y me ayudan a crecer. No hay que evaluar desde-arriba, con criterios establecidos universalmente. Hay que evaluar en tanto nos evaluemos mutuamente, en tanto encontremos problemas de la vida que sean comunes al mismo mundo en el que vivimos, en tanto nos angustiemos porque vivimos lo mismo, aunque en cierto modo desde diferentes perspectivas. Y, desde esa inquietud, modificándonos unos a otros, mutuamente, potenciemos hasta lo imposible un camino que aún es difícil prever, pues el suelo común desde el que partimos es como la tierra fértil que nos anima hacia lares pensados como los impensados. Pensar críticamente es, dialogando con diferentes alternativas, casi como jugando con una pelota de la que no se sabe con precisión cuál será su derrotero, “empujar” con un ánimo compartido. Así, al final del camino, un final deseado pero nunca arribado, Martín y Soledad, Jorge y la maestra, sean más humanos en la esperanza de un situarse potenciando la vida, vida en comunidad.

RELATO 2 [3]

Juancito vive en un hábitat sucio, hacinado; la escuela le ofrece un mínimo espacio limpio donde cada uno ocupa un espacio propio. Vive dentro de relaciones donde papá y mamá pueden ser ni papá ni mamá, familia desquiciada; la escuela le ofrece un maestro, un maestro, que puede tener conflictos, pero es maestro y con otros maestros que son maestros. Vive en un lugar donde la estética es la falta de estética; la escuela le ofrece la posibilidad de dibujar, de colorear. Vive en un lugar sin sorpresa, pues la pobreza y miseria no le da otra posibilidad; la escuela le ofrece la posibilidad de decir, hablar, hacer cosas muy buenas y que no han sido previstas, que excede a las normas y estándares, pues algo de creatividad siempre es posible. Vive en un lugar donde papá, o quien hace de él, lo maneja y descarga en él sus frustraciones; la escuela le ofrece alguien que, bien o mal, se preocupa de él. Vive con un papá al que solamente le importa su hijo en la medida en que no está en casa (no se pregunta tanto si aprende, sino «¿qué hago con mi hijo si no hay clases?»); en la escuela puede lograr un poquito aprender lo que en casa se le puede negar. Vive en un lugar donde las necesidades son de urgencia, no pueden esperar, y si no se cumplen, no come lo suficiente; en la escuela se le intenta enseñar a esperar cuando tiene dificultades, esperar para lograr los objetivos, aunque no fueren demasiados. … y muchos, pero muchos más ejemplos podrían darse. Pero Fernanda, su maestra, es evaluada, y se le pregunta acerca del Proyecto Educativo Institucional como también acera del tsunami de normativas existentes, y no responde lo que se espera que responda ella y todos los maestros, de la misma manera, como la Coca Cola es la misma en Tailandia, Grecia, Estados Unidos de América y Argentina, es la misma en Los Altos de San Isidro y en la Villa de las Cavas: entonces, Fernanda, su maestra, es evaluada y aplazada, no sirve. Sin embargo, no se miden los resultados en el deterioro del tejido social como efecto de la hiper especulación financiera durante la última dictadura cívico militar, de la década del noventa y sus incidencias en los primeros años del tercer milenio, tampoco se miden las consecuencias de la especulación financiera que se gesta actualmente, no se miden a los pocos responsables que produjeron tamaño magnicidio, responsables que luego dictaminan desde sus propios intereses cuáles deben ser las políticas públicas. No se miden las implicancias en el deterioro del tejido social, en la destrucción de las expectativas de las jóvenes generaciones y en el deterioro del universo simbólico cultural siendo que el aula de la escuela pública es caja de resonancia de las mencionadas problemáticas. Pareciera que se «borraron de un plumazo» a los victimarios, y Fernanda es una víctima, pero se la muestra como victimaria. Se borró la historia del conquistador. Tampoco se miden los aires esperanzadores propios de Fernanda, su maestra y de su escuela.”

Regresemos a Paulo Freire, parafraseándolo a partir de su texto “Pedagogía de la esperanza”: porque sin sueños no hay esperanza, sin esperanza no hay educación.

Notas:

[1] Apellido similar al de la Ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, de corte neoliberal capitalista.

[2] Apellido similar al de un periodista con fuerte influjo en los medios de comunicación del poder hegemónico.

[3] Separata del texto de Brenner, Miguel Andrés (2016). “De la evaluación a los alumnos a la evaluación de los docentes o de la muerte de la pedagogía.”

Fuente: https://rebelion.org/evaluar-para-saber-donde-estamos-parados/

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Un retorno esperado

Por: Dinorah García Romero 

La utilización del libro de texto en el  próximo año escolar ha de responder a una estrategia distinta por parte de los docentes.

Los libros de textos han concitado la atención de muchos actores y sectores en la República Dominicana. Por supuesto, los más preocupados por su retorno han sido los docentes, los estudiantes y la familia. El marcado interés en este tema estriba en que el libro de texto es un recurso educativo de importancia excepcional en los contextos educativos y geográficos carentes de otros medios cualificados para suscitar aprendizajes con significado. En reiteradas ocasiones se ha planteado que el ideal es una multiplicidad y diversidad de apoyos educativos para generar aprendizaje con sentido. Pero esto no siempre es posible en países con necesidades básicas como tarea pendiente; y autoridades educativas con problemas de visión y de proyecto educativo con horizonte definido. El 18 de junio del año en curso, el Consejo Nacional de Educación autorizó 211 libros de textos para Educación Inicial y Educación Primaria. Para secundaria, ha autorizado textos digitales.  Este es un retorno esperado y que llena de satisfacción a muchas personas e instancias. Ahora lo importante es preparar el retorno de los libros de textos a las aulas. Estos recursos no favorecen el aprendizaje per se.  Por esto consideramos pertinente que el Ministerio de Educación de la República Dominicana establezca una estrategia de inducción en torno al libro de texto.

Es necesario que los docentes comprendan cuál es el sentido y la función de los libros de textos. Para muchos, esta exhortación sobra. Creen que todos los docentes tienen comprensión amplia y apropiación efectiva del libro de texto y de su utilización.  Los docentes tienen que esforzarse por analizar a fondo el contenido de los libros que se aportan para que puedan orientar a los estudiantes. El uso adecuado por parte de estos va a depender de la pertinencia de las orientaciones que les faciliten los docentes. Antes del inicio del nuevo año escolar, se deberían de organizar, con los docentes, sesiones de trabajo que les permitan conocer y comprender la lógica, los enfoques y los contenidos de los libros de textos que se van a utilizar en el año escolar indicado. Sin un proceso de inducción, el libro se convertirá en la receta cotidiana del aula  y esto invalidará el esperado retorno. Las sesiones de trabajo indicadas podrán poner a los docentes en contacto con los autores de los libros de textos, en la modalidad presencial o virtual, para un análisis más cualificado y comprensible. La preparación previa de los docentes constituye un factor de seguridad para que los estudiantes reciban orientaciones actualizadas. Es importante que los docentes tengan claridad con respecto a la naturaleza del libro de texto que se va a utilizar, los criterios y valores a priorizar, los temas fundamentales y las estrategias más idóneas para utilizarlos. Importa que analicen la perspectiva de género que aparece en el libro de texto y cómo se evidencian los derechos humanos. Los evaluadores de los libros de textos han de darle un poco más de importancia a la estética del texto. Los folletos que han apoyado la educación virtual no han tenido en cuenta este aspecto. Los libros de textos han de ser analizados integralmente por los docentes. El componente estético se ha de tener en cuenta por la incidencia que tiene para la atracción de la atención del estudiante y para la formación del sentido estético de este. El número de docentes nuevos es elevado y pocos o ninguno reciben orientaciones claras y precisas sobre el libro de texto. La formación inicial de docentes ha de darle mayor importancia a este ámbito. Se espera que, si se organiza el proceso de inducción docente, sea efectivo e indique una forma nueva de introducir el libro de texto en el aula y en el centro educativo. La utilización del libro de texto en el  próximo año escolar ha de responder a una estrategia distinta por parte de los docentes. El retorno del libro de texto ha de ser cuidado para que fortalezca los aprendizajes de los estudiantes y les ofrezca una nueva oportunidad a los docentes para diversificar sus saberes en torno a este recurso educativo.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/un-retorno-esperado-8956625.html

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¿Acoso sexual o halago?

Por: Tahira Vargas García 

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento.

El 66% de la población adulta encuestada en las provincias La Altagracia, Elías Piña y Gran Santo Domingo en el marco del estudio sobre prácticas de crianza que realizamos con PLAN RD entiende que las mujeres provocan el acoso sexual y el 60% de la población adolescente. Las expresiones de las personas entrevistadas apuntan a distintos matices en el abordaje del acoso sexual entre los que encontramos elementos como los siguientes:

a) Normalización del acoso sexual callejero desde el enamoramiento considerado como propio de los hombres.

b) Culpabilización del acoso sexual hacia las mujeres que lo provocan con su vestimenta

c) Aceptación del acoso como “piropo”, “halago” que fortalece la autoestima de las mujeres

d) Resistencia a la sanción contra el acoso sexual por la población adulta mientras algunas adolescentes consideran que debe tener consecuencias legales y ser denunciado.

La legitimación del acoso sexual desde la masculinidad hegemónica se hace presente en el estudio. Se le inhibe la capacidad de autocontrol a los hombres, “acosar” es parte de su naturaleza.

La respuesta al acoso sexual se reduce a soluciones individuales (indiferencia, responderle al acosador) estando ausente la denuncia en la población adulta femenina lo que no ocurre en las adolescentes. La responsabilidad de la ruptura con el acoso sexual se le otorga a la mujer.

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento. La población adulta legitima el acoso, le resta importancia y niega la denuncia, sin embargo, la población adolescente de sexo femenino problematiza el acoso y sugiere en algunos casos que debe denunciarse.

El acoso sexual es uno de los fenómenos con mayor permisividad, más aún que la violencia de género.

Se entiende que el acoso sexual no es un problema y por tanto no requiere atención ni importancia ya que el mismo es parte del cortejo-enamoramiento de los hombres hacia las mujeres. Entendiéndose tanto en población femenina como masculina que favorece a la autoestima de las mujeres. Una parte de las adolescentes son las que tienen una mirada más crítica al acoso sexual rechazándolo y considerando que debe ser sancionado y denunciado.

Esta normalización del acoso sexual favorece la permisividad del abuso sexual tanto hacia las mujeres como hacia las niñas. Los hombres pueden disponer del cuerpo de ellas y no se le exige control ni se le sanciona, la responsabilidad de evitar el acoso y abuso sexual recae sobre las mujeres en su forma de vestir y en sus expresiones. Lograr una ruptura con esta práctica social es una tarea ardua que debe combinar procesos educativos con la judicialización del acoso sexual que es una manifestación de violencia sexual y debe contar con un régimen de consecuencias.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/acoso-sexual-o-halago-8956859.html

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Some racial awareness in the classroom could actually be a good thing – but arguing ‘maths is racist’ isn’t going to get us there

By: David Matthews

The woke Left say we must teach kids that everything from maths to history is steeped in ‘white privilege’. The reactionary Right say this is indoctrination with no place in the classroom. But the reality is somewhere in between.

Back in the dark days of 1970s British state education, the bedrock of my primary school instruction was known, alliteratively, as “the three R’s”, aka “reading, writing and arithmetic”. The concept taught oiks like me the basics, namely barely enough language and mathematical skills to stumble into a world of skilled, semi-skilled and occasionally white-collar drudgery.

Education, for my generation, was far from “woke”. The daily grind of school was about equipping pupils with an understanding of core and vocational subjects, which included the now outmoded woodwork and metalwork (how to be a man and bring home the bacon) and home economics (how to be a good little housewife and put the tea on). The implicit aim of state education was to prepare us proles for the long march toward the building site, factory floor or clerks’ office, with a byproduct being maybe you’d be smart enough in later years to hold a conversation with a prospective spouse and thus get married and “settle down”.

And that was about it.

Jump to secondary school in the eighties and there was enough 1984Animal Farm and The Ragged-Trousered Philanthropists type “cultural Marxism” on the curriculum to give the left-wing socks-and-sandals brigade a sense they were creating a “proto-woke” working class – which was something of a British socialist fantasy back then. Today, however, with the unions lacking charismatic leadership, the Labour Party lacking any sort of leadership, and increasing numbers of Britain’s proletariat busily doffing their caps to clown prince of Downing St Boris Johnson, the left has all but given up on class struggle as a vote-winner, preferring instead to focus its blurry attention on climate change, gender politics and other issues far too abstract for the man on the Clapham omnibus.

So it comes as no surprise that the latest diktat on “white privilege” coming from woke educators isn’t designed to improve declining school standards or improve the lot of the great unwashed, but to promote a new form of three R’s: “righteousness, reparations and racism”.

Or at least this is what right-wing grifters will have you believe.

According to the Telegraph, the National Association of Teachers of Religious Education (NATRE) claims it wants to introduce lessons for 8-11-year-olds that teach the “key concept” of white privilege while also getting primary school teachers to face up to their own unconscious bias in the classroom, as unrequited prejudices “can make it hard for some to identify systemic racism”. 

The NATRE learning materials obtained by the Telegraph are also said to contain “key ideas” that include “put-downs and jokes as microaggressions that can ‘reinforce white power’”, adding: “It’s important to engage with the idea that racism is a problem for white people, rather than for black people.”

The document also nails Christianity for “sugar coating” the “shameful stain” of its involvement in the transatlantic slave trade, helpfully informing teachers that “the complicity of Christians in the enslavement of millions is an untold story”.

Predictably, religious detractors and right-wing mouthpieces, from the former Bishop of Rochester Dr Michael Nazir-Ali to Spectator columnist and free-speech warrior Toby Young, have been far from turning the other cheek for what they see as a blasphemous blend of anti-white, anti-British propagandising of the school curriculum.

Nazir-Ali dismissed NATRE’s notion of white privilege, pointing out the factoid that “white working class boys are at the bottom of the pile” while Young rubbished it with the canard, “Britain is one of the least racist countries in the world”.

But if you actually think about what NATRE is proposing as classroom aids for professional teachers as a way of helping them to create stimulating lesson plans that help youngsters to navigate complex social issues, what’s the problem? What are 8-11-year-olds to make of watching EURO 2020 and seeing players take the knee, and get booed for their troubles? Or catch yet another BLM demonstration on the news? Or listen to their parents chuntering on behind their copies of the Sun and, er, the Telegraph about immigration – for the nth time that day?

As a father of three, I run the gamut of daily interrogation about what’s going on in the world. Children are curious, inquisitive and a lot smarter than we give them credit for. Teaching them about former glories or an imperialist past is all well and good; no one is suggesting that they shouldn’t learn about the Romans, the Vikings, the Normans and everyone else who’s conquered the British Isles. Or Shakespeare. Or Isambard Kingdom Brunel. But there’s lots of other stuff that’s been conveniently airbrushed from the curriculum, an act that has been far more detrimental to the education of millions of ordinary kids than introducing a little “racial awareness” here and there. Wrapping kids up in cotton wool and shutting them off from the real world does them no favours. Children soon pick up on contested ideas, such as white working class boys are rubbish or Britain is a racial Disneyland – from in the home, the media and the street – so why not give them some well-thought out context in the classroom?

What reactionaries often claim is classroom propaganda is in fact pedagogy. And they know it. Teaching styles, practice, content, knowledge transfer and delivery must change with the times. However, the right loves nothing more than victim-signalling contested ideas such as “white privilege” as though they’re part of a Marxist brainwashing programme designed to corrupt our youth when more often than not they’re classroom talking points designed to bring more children into the educational mix, not shut down discussion.

Personally, I can’t stand the notion of white supremacy or white privilege. Both convey notions of superiority that flatter rather than undermine their intended targets. Which is why introducing ideas such as “white privilege”, “white supremacy” and the politics of Black Lives Matter into the classroom, left-wing educators run the risk of letting propaganda, psychobabble and anti-Eurocentrism (usually of the dead-white-male variety) get in the way of genuine progressive thinking.

Take the recent brouhaha over “maths is racist” for instance. Educators in California (where else) had debated whether to apply the politics of social justice to teaching mathematics across the state to K-12, or kindergarten to 12th grade students, as a means of eradicating “white supremacy” from the subject. In turn, this would eliminate special classes for gifted students and thus create an idealistic equal academic playing field – presumably by dragging everyone down rather than raising everyone up.

Critics rounded on the proposal, citing the history of maths as a melting pot of cultural ideas and, given its theoretical objectivity, argued that this bedrock of scientific thought is inherently anti-racist by its very definition.

“It is absurd to accuse mathematics of being ‘racist,’” said William Happer, a professor of physics emeritus at Princeton University. “We use Indian numerals that come to us through the Arabs. There are still lots of distinguished mathematicians in India who speak the same worldwide mathematical language as mathematicians in North America, Europe, the Arab world, India, China, Japan, Africa, South America, etc. Greek geometry, much of it borrowed from Egypt and Mesopotamia, is still one of the most sublime human achievements.”

Officials eventually blocked the inclusion of a document on “dismantling racism in mathematics instruction,” which argued, bizarrely, against “upholding the idea that there are always right and wrong answers”. However, ahead of the next round of consultations this summer, classes for gifted students remain doubtful. Educators are still against streaming maths classes by ability or achievement calling for an end to “gifted and talented” programmes because they are “inequitable”.

As whacky as it sounds, the idea that maths, and by extension science as a whole, “is racist” isn’t new, at least in America.

In 2017, Professor Rochelle Gutierrez from the University of Illinois claimed that teaching maths perpetuates “unearned” white privilege, and urged her colleagues to appreciate the “politics that mathematics brings”. Writing in Building Support for Scholarly Practices in Mathematics Methods, Gutierrez argues that the Pythagorean theorem and pi reinforce white supremacy by showing that maths was developed by the Greeks and Europeans.

“On many levels, mathematics itself operates as Whiteness. Who gets credit for doing and developing mathematics, who is capable in mathematics, and who is seen as part of the mathematical community is generally viewed as white,” Gutierrez writes.

In 2019, Seattle Public Schools released a draft of new learning objectives that integrated “ethnic studies” into mathematics, as well as other subjects, raising questions such as, “Where does Power and Oppression show up in our math experiences?” and “How is math manipulated to allow inequality and oppression to persist?

Other states, including Vermont, Oregon and of course California, have also produced K-12 learning materials that promote the classroom experiences of people of colour. Seattle and California, however, have calculated further that rethinking existing courses so that they’re now taught through an anti-racist lens is progress, rather than part of a woketard, BLM, cultural-Marxism conspiracy, which is how reactionaries predictably read it.

The progressive view is that introducing an ethnic lens to traditionally tough subjects such as maths makes them more “inclusive” and thus appealing to students who often see such disciplines as “white”, not least because better-off white parents can hothouse their kids through tough subjects such as maths and the sciences. While maths is “objective” in a “one plus one equals two” sense, many argue that the way it’s taught, the resources given to it and the cultural expectations or unconscious biases that pervade education systems are subjective. The same, of course, can be argued about education and gender. If this wasn’t the case boys would still be learning woodwork and metalwork and girls would still be learning home economics. Change doesn’t happen on its own.

2016 Stanford University report, which examined ethnic-studies classes in San Francisco high schools, found that attendance increased by 21% and GPA (grade point average) increased by 1.4 grade points with significant effects on GPA specific to math and science; boys and Hispanic students improved the most.

“When students can see themselves in curriculum and see diversity in curriculum, they respond better,” Wayne Au, a professor at the University of Washington Bothell, told the Seattle Times. Au has helped lead Seattle’s ethnic-studies initiative. “And, it can help white students understand themselves better. Structural racism in the country has mistaught white people about themselves – that they don’t have culture, that they don’t have roots.”

In his book, Is Science Racist? Jonathan Marks, Professor of Anthropology at the University of North Carolina at Charlotte, argues that the eugenic science of the early twentieth century and the commodified genomic science of today are unified by the mistaken belief that human races are naturalistic categories. Yet their boundaries are founded neither in biology nor in genetics and, not being a formal scientific concept, race is largely not accessible to the scientist.”

In other words, race can only be grasped through the humanities – historically, experientially, politically – so conflating race with hard science is as problematic for woke educators as it is for the eugenic morons who think the colour of someone’s skin influences their intellect or educational ability.

One has to wonder what Katherine Johnson, Dorothy Vaughan and Mary Jackson, NASA’s African-American ‘Hidden Figures’ women, would make of this latest educational ‘race war’. After all, they grew up in an era of segregated education. No doubt they’d think something doesn’t quite add up when it comes to equating maths and other subjects as “racist”. But I bet they’d still want to sit down and work out the problem.

Source and Image: https://www.rt.com/op-ed/526859-maths-racist-racial-awareness-classroom/

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