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Evaluar para saber dónde estamos parados

Por: Miguel Andrés Brenner

En Argentina, hoy, se reitera el espíritu del capitalismo neoliberal pedagógico, dentro de un entramado electoralista, que llega a la exageración de tornar medidas pedagógico didácticas en materia de decisión judicial, debido a la puja entre dos frentes partidarios: uno denominado neoliberal/conservador, mientras que el otro denominado populista.

Pero, vayamos directamente a nuestro tema.

Ciertamente, Paulo Freire no vivió en nuestra época, con nuestras problemáticas. Sin embargo, su pedagogía es tan potente, que siempre algo tiene que decirnos para nuestros avatares, y ese algo trasvasa al mismo con un sentido trascendente, con un sentido que convoca a la esperanza.

Las evaluaciones que se diseñan a partir de las políticas neoliberales capitalistas, nos sugieren dos relatos simples, en se tanto niegan a mostrar nuestra humanidad tan vivida y proclamada por Paulo Freire, vibrante de carne y nervios, nervios y corazón, cuyo espíritu de vida es inabordable desde parámetros reductores a medición.

RELATO 1

Mi nombre es Martín. Estoy en una escuela donde se enseña a manejar, soy alumno y debo aprender. Salgo con mi automóvil desde un punto de inicio hasta otro de llegada. Mi automóvil se encuentra desvencijado, chapas oxidadas casi despedazadas, motor que apenas funciona, asientos que no permiten una mínima comodidad para un conductor. El camino es muy tortuoso, con muchos baches, se encuentra en tal estado que difícilmente alguien con un auto nuevo podría llegar a destino. El combustible que se me asigna, apenas da para algunos poquitos kilómetros. Mi estado es de mucho stress, tengo todo el cuerpo dolorido, me encuentro sin suficiente alimento para manejar en una ruta, estoy sumamente cansado. El camino tiene variadas bifurcaciones, no hay señal alguna, con lo que se hace difícil llegar a un destino cierto.”

A pesar de todo ello, la directora de la escuela me quiere evaluar ‘para saber dónde estamos parados’. Mi maestra Fernanda le dice a la directora que soy muy buen alumno, aunque no me encuentro en las mejores condiciones para ser evaluado. La directora, que no tiene título docente y nunca dio clases en el sistema educativo, se llama Soledad Antuña.[1] Ella insiste en que como maestra no quiero hacerme cargo de mi mala enseñanza, que hay que saber dónde estamos parados para hacer las modificaciones que se consideren pertinentes. Y lo llama al periodista Jorge Lata [2] para que difunda ante todos que me niego, que soy terco, y que por mi culpa la educación anda mal.”

Ocurre que Soledad pretende que los logros a obtener en el sistema educativo sean los mismos para todos, que tengan una calidad similar a la de cualquier objeto que en un mercado internacional tiene parámetros de calidad “medibles”. Con el mismo parámetro se mide a un alumno de la Villa 31 que a un alumno de un country de 5 estrellas de los Altos de San Isidro. No vale explicarle que lo que hay que modificar, en principio, es el punto de partida y no el punto de llegada. Cualquier alumno tiene la posibilidad de ser excelente, si se preocupa al respecto, pero tiene que vivir y convivir en una comunidad, en una comunidad que lo críe y le ayude a crecer, que lo alimente con nutrientes sanos, que viva en un clima acogible desde el punto de vista medio ambiental, también desde el punto de vista emocional, que el entretenimiento con el que se encuentra en los multimedia digitales le ayude a entrever críticamente la realidad y a relacionarse con los otros, solidarizándose con ellos si fuere necesario, que aprenda lo que el trabajo significa a través de vivir desde sus padres un trabajo decente y creativo, etc. Estos aspectos Soledad no los tiene en cuenta. Consecuencia, si se hace la medición/evaluación se apunta, en última instancia, a desacreditar del alumno Martín y de su maestra Fernanda. Esto significa, ni más ni menos, la mercantilización de la pedagogía.

El maestro es un profesional de la educación. Conoce lo que es una prueba diagnóstica, y sabe lo que puede hacer si se aplica la misma a los alumnos, sabe también lo que, lamentablemente, no puede hacer y que, al respecto, necesitaría de una ayuda de los de arriba, que jamás viene. Las soluciones prácticas no provienen desde los organismos centrales, solo provienen desde los de “abajo”, que se manchan los pies con barro y las manos con tizas.

¿Qué nos diría Paulo Freire en tal sentido? La evaluación es un proceso dialógico. O sea, no debo “evaluar-sobre-otros”, debo “evaluar-con-otros”. Evaluar con otros significa que me mimetizo con el sentir-pensar de mis alumnos y los ayudo a trascender su situación particular en tanto ellos también se mimetizan conmigo, me comprenden y me ayudan a crecer. No hay que evaluar desde-arriba, con criterios establecidos universalmente. Hay que evaluar en tanto nos evaluemos mutuamente, en tanto encontremos problemas de la vida que sean comunes al mismo mundo en el que vivimos, en tanto nos angustiemos porque vivimos lo mismo, aunque en cierto modo desde diferentes perspectivas. Y, desde esa inquietud, modificándonos unos a otros, mutuamente, potenciemos hasta lo imposible un camino que aún es difícil prever, pues el suelo común desde el que partimos es como la tierra fértil que nos anima hacia lares pensados como los impensados. Pensar críticamente es, dialogando con diferentes alternativas, casi como jugando con una pelota de la que no se sabe con precisión cuál será su derrotero, “empujar” con un ánimo compartido. Así, al final del camino, un final deseado pero nunca arribado, Martín y Soledad, Jorge y la maestra, sean más humanos en la esperanza de un situarse potenciando la vida, vida en comunidad.

RELATO 2 [3]

Juancito vive en un hábitat sucio, hacinado; la escuela le ofrece un mínimo espacio limpio donde cada uno ocupa un espacio propio. Vive dentro de relaciones donde papá y mamá pueden ser ni papá ni mamá, familia desquiciada; la escuela le ofrece un maestro, un maestro, que puede tener conflictos, pero es maestro y con otros maestros que son maestros. Vive en un lugar donde la estética es la falta de estética; la escuela le ofrece la posibilidad de dibujar, de colorear. Vive en un lugar sin sorpresa, pues la pobreza y miseria no le da otra posibilidad; la escuela le ofrece la posibilidad de decir, hablar, hacer cosas muy buenas y que no han sido previstas, que excede a las normas y estándares, pues algo de creatividad siempre es posible. Vive en un lugar donde papá, o quien hace de él, lo maneja y descarga en él sus frustraciones; la escuela le ofrece alguien que, bien o mal, se preocupa de él. Vive con un papá al que solamente le importa su hijo en la medida en que no está en casa (no se pregunta tanto si aprende, sino «¿qué hago con mi hijo si no hay clases?»); en la escuela puede lograr un poquito aprender lo que en casa se le puede negar. Vive en un lugar donde las necesidades son de urgencia, no pueden esperar, y si no se cumplen, no come lo suficiente; en la escuela se le intenta enseñar a esperar cuando tiene dificultades, esperar para lograr los objetivos, aunque no fueren demasiados. … y muchos, pero muchos más ejemplos podrían darse. Pero Fernanda, su maestra, es evaluada, y se le pregunta acerca del Proyecto Educativo Institucional como también acera del tsunami de normativas existentes, y no responde lo que se espera que responda ella y todos los maestros, de la misma manera, como la Coca Cola es la misma en Tailandia, Grecia, Estados Unidos de América y Argentina, es la misma en Los Altos de San Isidro y en la Villa de las Cavas: entonces, Fernanda, su maestra, es evaluada y aplazada, no sirve. Sin embargo, no se miden los resultados en el deterioro del tejido social como efecto de la hiper especulación financiera durante la última dictadura cívico militar, de la década del noventa y sus incidencias en los primeros años del tercer milenio, tampoco se miden las consecuencias de la especulación financiera que se gesta actualmente, no se miden a los pocos responsables que produjeron tamaño magnicidio, responsables que luego dictaminan desde sus propios intereses cuáles deben ser las políticas públicas. No se miden las implicancias en el deterioro del tejido social, en la destrucción de las expectativas de las jóvenes generaciones y en el deterioro del universo simbólico cultural siendo que el aula de la escuela pública es caja de resonancia de las mencionadas problemáticas. Pareciera que se «borraron de un plumazo» a los victimarios, y Fernanda es una víctima, pero se la muestra como victimaria. Se borró la historia del conquistador. Tampoco se miden los aires esperanzadores propios de Fernanda, su maestra y de su escuela.”

Regresemos a Paulo Freire, parafraseándolo a partir de su texto “Pedagogía de la esperanza”: porque sin sueños no hay esperanza, sin esperanza no hay educación.

Notas:

[1] Apellido similar al de la Ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, de corte neoliberal capitalista.

[2] Apellido similar al de un periodista con fuerte influjo en los medios de comunicación del poder hegemónico.

[3] Separata del texto de Brenner, Miguel Andrés (2016). “De la evaluación a los alumnos a la evaluación de los docentes o de la muerte de la pedagogía.”

Fuente: https://rebelion.org/evaluar-para-saber-donde-estamos-parados/

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Un retorno esperado

Por: Dinorah García Romero 

La utilización del libro de texto en el  próximo año escolar ha de responder a una estrategia distinta por parte de los docentes.

Los libros de textos han concitado la atención de muchos actores y sectores en la República Dominicana. Por supuesto, los más preocupados por su retorno han sido los docentes, los estudiantes y la familia. El marcado interés en este tema estriba en que el libro de texto es un recurso educativo de importancia excepcional en los contextos educativos y geográficos carentes de otros medios cualificados para suscitar aprendizajes con significado. En reiteradas ocasiones se ha planteado que el ideal es una multiplicidad y diversidad de apoyos educativos para generar aprendizaje con sentido. Pero esto no siempre es posible en países con necesidades básicas como tarea pendiente; y autoridades educativas con problemas de visión y de proyecto educativo con horizonte definido. El 18 de junio del año en curso, el Consejo Nacional de Educación autorizó 211 libros de textos para Educación Inicial y Educación Primaria. Para secundaria, ha autorizado textos digitales.  Este es un retorno esperado y que llena de satisfacción a muchas personas e instancias. Ahora lo importante es preparar el retorno de los libros de textos a las aulas. Estos recursos no favorecen el aprendizaje per se.  Por esto consideramos pertinente que el Ministerio de Educación de la República Dominicana establezca una estrategia de inducción en torno al libro de texto.

Es necesario que los docentes comprendan cuál es el sentido y la función de los libros de textos. Para muchos, esta exhortación sobra. Creen que todos los docentes tienen comprensión amplia y apropiación efectiva del libro de texto y de su utilización.  Los docentes tienen que esforzarse por analizar a fondo el contenido de los libros que se aportan para que puedan orientar a los estudiantes. El uso adecuado por parte de estos va a depender de la pertinencia de las orientaciones que les faciliten los docentes. Antes del inicio del nuevo año escolar, se deberían de organizar, con los docentes, sesiones de trabajo que les permitan conocer y comprender la lógica, los enfoques y los contenidos de los libros de textos que se van a utilizar en el año escolar indicado. Sin un proceso de inducción, el libro se convertirá en la receta cotidiana del aula  y esto invalidará el esperado retorno. Las sesiones de trabajo indicadas podrán poner a los docentes en contacto con los autores de los libros de textos, en la modalidad presencial o virtual, para un análisis más cualificado y comprensible. La preparación previa de los docentes constituye un factor de seguridad para que los estudiantes reciban orientaciones actualizadas. Es importante que los docentes tengan claridad con respecto a la naturaleza del libro de texto que se va a utilizar, los criterios y valores a priorizar, los temas fundamentales y las estrategias más idóneas para utilizarlos. Importa que analicen la perspectiva de género que aparece en el libro de texto y cómo se evidencian los derechos humanos. Los evaluadores de los libros de textos han de darle un poco más de importancia a la estética del texto. Los folletos que han apoyado la educación virtual no han tenido en cuenta este aspecto. Los libros de textos han de ser analizados integralmente por los docentes. El componente estético se ha de tener en cuenta por la incidencia que tiene para la atracción de la atención del estudiante y para la formación del sentido estético de este. El número de docentes nuevos es elevado y pocos o ninguno reciben orientaciones claras y precisas sobre el libro de texto. La formación inicial de docentes ha de darle mayor importancia a este ámbito. Se espera que, si se organiza el proceso de inducción docente, sea efectivo e indique una forma nueva de introducir el libro de texto en el aula y en el centro educativo. La utilización del libro de texto en el  próximo año escolar ha de responder a una estrategia distinta por parte de los docentes. El retorno del libro de texto ha de ser cuidado para que fortalezca los aprendizajes de los estudiantes y les ofrezca una nueva oportunidad a los docentes para diversificar sus saberes en torno a este recurso educativo.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/un-retorno-esperado-8956625.html

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¿Acoso sexual o halago?

Por: Tahira Vargas García 

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento.

El 66% de la población adulta encuestada en las provincias La Altagracia, Elías Piña y Gran Santo Domingo en el marco del estudio sobre prácticas de crianza que realizamos con PLAN RD entiende que las mujeres provocan el acoso sexual y el 60% de la población adolescente. Las expresiones de las personas entrevistadas apuntan a distintos matices en el abordaje del acoso sexual entre los que encontramos elementos como los siguientes:

a) Normalización del acoso sexual callejero desde el enamoramiento considerado como propio de los hombres.

b) Culpabilización del acoso sexual hacia las mujeres que lo provocan con su vestimenta

c) Aceptación del acoso como “piropo”, “halago” que fortalece la autoestima de las mujeres

d) Resistencia a la sanción contra el acoso sexual por la población adulta mientras algunas adolescentes consideran que debe tener consecuencias legales y ser denunciado.

La legitimación del acoso sexual desde la masculinidad hegemónica se hace presente en el estudio. Se le inhibe la capacidad de autocontrol a los hombres, “acosar” es parte de su naturaleza.

La respuesta al acoso sexual se reduce a soluciones individuales (indiferencia, responderle al acosador) estando ausente la denuncia en la población adulta femenina lo que no ocurre en las adolescentes. La responsabilidad de la ruptura con el acoso sexual se le otorga a la mujer.

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento. La población adulta legitima el acoso, le resta importancia y niega la denuncia, sin embargo, la población adolescente de sexo femenino problematiza el acoso y sugiere en algunos casos que debe denunciarse.

El acoso sexual es uno de los fenómenos con mayor permisividad, más aún que la violencia de género.

Se entiende que el acoso sexual no es un problema y por tanto no requiere atención ni importancia ya que el mismo es parte del cortejo-enamoramiento de los hombres hacia las mujeres. Entendiéndose tanto en población femenina como masculina que favorece a la autoestima de las mujeres. Una parte de las adolescentes son las que tienen una mirada más crítica al acoso sexual rechazándolo y considerando que debe ser sancionado y denunciado.

Esta normalización del acoso sexual favorece la permisividad del abuso sexual tanto hacia las mujeres como hacia las niñas. Los hombres pueden disponer del cuerpo de ellas y no se le exige control ni se le sanciona, la responsabilidad de evitar el acoso y abuso sexual recae sobre las mujeres en su forma de vestir y en sus expresiones. Lograr una ruptura con esta práctica social es una tarea ardua que debe combinar procesos educativos con la judicialización del acoso sexual que es una manifestación de violencia sexual y debe contar con un régimen de consecuencias.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/acoso-sexual-o-halago-8956859.html

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Some racial awareness in the classroom could actually be a good thing – but arguing ‘maths is racist’ isn’t going to get us there

By: David Matthews

The woke Left say we must teach kids that everything from maths to history is steeped in ‘white privilege’. The reactionary Right say this is indoctrination with no place in the classroom. But the reality is somewhere in between.

Back in the dark days of 1970s British state education, the bedrock of my primary school instruction was known, alliteratively, as “the three R’s”, aka “reading, writing and arithmetic”. The concept taught oiks like me the basics, namely barely enough language and mathematical skills to stumble into a world of skilled, semi-skilled and occasionally white-collar drudgery.

Education, for my generation, was far from “woke”. The daily grind of school was about equipping pupils with an understanding of core and vocational subjects, which included the now outmoded woodwork and metalwork (how to be a man and bring home the bacon) and home economics (how to be a good little housewife and put the tea on). The implicit aim of state education was to prepare us proles for the long march toward the building site, factory floor or clerks’ office, with a byproduct being maybe you’d be smart enough in later years to hold a conversation with a prospective spouse and thus get married and “settle down”.

And that was about it.

Jump to secondary school in the eighties and there was enough 1984Animal Farm and The Ragged-Trousered Philanthropists type “cultural Marxism” on the curriculum to give the left-wing socks-and-sandals brigade a sense they were creating a “proto-woke” working class – which was something of a British socialist fantasy back then. Today, however, with the unions lacking charismatic leadership, the Labour Party lacking any sort of leadership, and increasing numbers of Britain’s proletariat busily doffing their caps to clown prince of Downing St Boris Johnson, the left has all but given up on class struggle as a vote-winner, preferring instead to focus its blurry attention on climate change, gender politics and other issues far too abstract for the man on the Clapham omnibus.

So it comes as no surprise that the latest diktat on “white privilege” coming from woke educators isn’t designed to improve declining school standards or improve the lot of the great unwashed, but to promote a new form of three R’s: “righteousness, reparations and racism”.

Or at least this is what right-wing grifters will have you believe.

According to the Telegraph, the National Association of Teachers of Religious Education (NATRE) claims it wants to introduce lessons for 8-11-year-olds that teach the “key concept” of white privilege while also getting primary school teachers to face up to their own unconscious bias in the classroom, as unrequited prejudices “can make it hard for some to identify systemic racism”. 

The NATRE learning materials obtained by the Telegraph are also said to contain “key ideas” that include “put-downs and jokes as microaggressions that can ‘reinforce white power’”, adding: “It’s important to engage with the idea that racism is a problem for white people, rather than for black people.”

The document also nails Christianity for “sugar coating” the “shameful stain” of its involvement in the transatlantic slave trade, helpfully informing teachers that “the complicity of Christians in the enslavement of millions is an untold story”.

Predictably, religious detractors and right-wing mouthpieces, from the former Bishop of Rochester Dr Michael Nazir-Ali to Spectator columnist and free-speech warrior Toby Young, have been far from turning the other cheek for what they see as a blasphemous blend of anti-white, anti-British propagandising of the school curriculum.

Nazir-Ali dismissed NATRE’s notion of white privilege, pointing out the factoid that “white working class boys are at the bottom of the pile” while Young rubbished it with the canard, “Britain is one of the least racist countries in the world”.

But if you actually think about what NATRE is proposing as classroom aids for professional teachers as a way of helping them to create stimulating lesson plans that help youngsters to navigate complex social issues, what’s the problem? What are 8-11-year-olds to make of watching EURO 2020 and seeing players take the knee, and get booed for their troubles? Or catch yet another BLM demonstration on the news? Or listen to their parents chuntering on behind their copies of the Sun and, er, the Telegraph about immigration – for the nth time that day?

As a father of three, I run the gamut of daily interrogation about what’s going on in the world. Children are curious, inquisitive and a lot smarter than we give them credit for. Teaching them about former glories or an imperialist past is all well and good; no one is suggesting that they shouldn’t learn about the Romans, the Vikings, the Normans and everyone else who’s conquered the British Isles. Or Shakespeare. Or Isambard Kingdom Brunel. But there’s lots of other stuff that’s been conveniently airbrushed from the curriculum, an act that has been far more detrimental to the education of millions of ordinary kids than introducing a little “racial awareness” here and there. Wrapping kids up in cotton wool and shutting them off from the real world does them no favours. Children soon pick up on contested ideas, such as white working class boys are rubbish or Britain is a racial Disneyland – from in the home, the media and the street – so why not give them some well-thought out context in the classroom?

What reactionaries often claim is classroom propaganda is in fact pedagogy. And they know it. Teaching styles, practice, content, knowledge transfer and delivery must change with the times. However, the right loves nothing more than victim-signalling contested ideas such as “white privilege” as though they’re part of a Marxist brainwashing programme designed to corrupt our youth when more often than not they’re classroom talking points designed to bring more children into the educational mix, not shut down discussion.

Personally, I can’t stand the notion of white supremacy or white privilege. Both convey notions of superiority that flatter rather than undermine their intended targets. Which is why introducing ideas such as “white privilege”, “white supremacy” and the politics of Black Lives Matter into the classroom, left-wing educators run the risk of letting propaganda, psychobabble and anti-Eurocentrism (usually of the dead-white-male variety) get in the way of genuine progressive thinking.

Take the recent brouhaha over “maths is racist” for instance. Educators in California (where else) had debated whether to apply the politics of social justice to teaching mathematics across the state to K-12, or kindergarten to 12th grade students, as a means of eradicating “white supremacy” from the subject. In turn, this would eliminate special classes for gifted students and thus create an idealistic equal academic playing field – presumably by dragging everyone down rather than raising everyone up.

Critics rounded on the proposal, citing the history of maths as a melting pot of cultural ideas and, given its theoretical objectivity, argued that this bedrock of scientific thought is inherently anti-racist by its very definition.

“It is absurd to accuse mathematics of being ‘racist,’” said William Happer, a professor of physics emeritus at Princeton University. “We use Indian numerals that come to us through the Arabs. There are still lots of distinguished mathematicians in India who speak the same worldwide mathematical language as mathematicians in North America, Europe, the Arab world, India, China, Japan, Africa, South America, etc. Greek geometry, much of it borrowed from Egypt and Mesopotamia, is still one of the most sublime human achievements.”

Officials eventually blocked the inclusion of a document on “dismantling racism in mathematics instruction,” which argued, bizarrely, against “upholding the idea that there are always right and wrong answers”. However, ahead of the next round of consultations this summer, classes for gifted students remain doubtful. Educators are still against streaming maths classes by ability or achievement calling for an end to “gifted and talented” programmes because they are “inequitable”.

As whacky as it sounds, the idea that maths, and by extension science as a whole, “is racist” isn’t new, at least in America.

In 2017, Professor Rochelle Gutierrez from the University of Illinois claimed that teaching maths perpetuates “unearned” white privilege, and urged her colleagues to appreciate the “politics that mathematics brings”. Writing in Building Support for Scholarly Practices in Mathematics Methods, Gutierrez argues that the Pythagorean theorem and pi reinforce white supremacy by showing that maths was developed by the Greeks and Europeans.

“On many levels, mathematics itself operates as Whiteness. Who gets credit for doing and developing mathematics, who is capable in mathematics, and who is seen as part of the mathematical community is generally viewed as white,” Gutierrez writes.

In 2019, Seattle Public Schools released a draft of new learning objectives that integrated “ethnic studies” into mathematics, as well as other subjects, raising questions such as, “Where does Power and Oppression show up in our math experiences?” and “How is math manipulated to allow inequality and oppression to persist?

Other states, including Vermont, Oregon and of course California, have also produced K-12 learning materials that promote the classroom experiences of people of colour. Seattle and California, however, have calculated further that rethinking existing courses so that they’re now taught through an anti-racist lens is progress, rather than part of a woketard, BLM, cultural-Marxism conspiracy, which is how reactionaries predictably read it.

The progressive view is that introducing an ethnic lens to traditionally tough subjects such as maths makes them more “inclusive” and thus appealing to students who often see such disciplines as “white”, not least because better-off white parents can hothouse their kids through tough subjects such as maths and the sciences. While maths is “objective” in a “one plus one equals two” sense, many argue that the way it’s taught, the resources given to it and the cultural expectations or unconscious biases that pervade education systems are subjective. The same, of course, can be argued about education and gender. If this wasn’t the case boys would still be learning woodwork and metalwork and girls would still be learning home economics. Change doesn’t happen on its own.

2016 Stanford University report, which examined ethnic-studies classes in San Francisco high schools, found that attendance increased by 21% and GPA (grade point average) increased by 1.4 grade points with significant effects on GPA specific to math and science; boys and Hispanic students improved the most.

“When students can see themselves in curriculum and see diversity in curriculum, they respond better,” Wayne Au, a professor at the University of Washington Bothell, told the Seattle Times. Au has helped lead Seattle’s ethnic-studies initiative. “And, it can help white students understand themselves better. Structural racism in the country has mistaught white people about themselves – that they don’t have culture, that they don’t have roots.”

In his book, Is Science Racist? Jonathan Marks, Professor of Anthropology at the University of North Carolina at Charlotte, argues that the eugenic science of the early twentieth century and the commodified genomic science of today are unified by the mistaken belief that human races are naturalistic categories. Yet their boundaries are founded neither in biology nor in genetics and, not being a formal scientific concept, race is largely not accessible to the scientist.”

In other words, race can only be grasped through the humanities – historically, experientially, politically – so conflating race with hard science is as problematic for woke educators as it is for the eugenic morons who think the colour of someone’s skin influences their intellect or educational ability.

One has to wonder what Katherine Johnson, Dorothy Vaughan and Mary Jackson, NASA’s African-American ‘Hidden Figures’ women, would make of this latest educational ‘race war’. After all, they grew up in an era of segregated education. No doubt they’d think something doesn’t quite add up when it comes to equating maths and other subjects as “racist”. But I bet they’d still want to sit down and work out the problem.

Source and Image: https://www.rt.com/op-ed/526859-maths-racist-racial-awareness-classroom/

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Hijos gamers, youtubers y TikTokers: ¿profesiones con futuro o moda pasajera?

Por: ABC

El tiempo de uso de las redes sociales ha crecido un 76% entre los menores españoles y un 25% en plataformas de vídeo como Youtube, en el último año.

El mundo laboral ha vivido una auténtica transformación en la última década, en gran medida provocada por la digitalización. Las respuestas a la pregunta «¿Qué quieres ser de mayor?» son cada vez más variopintas y a las profesiones más tradicionales se han sumado otras muchas ampliamente ligadas con la tecnología como: programadores, analistas de datos, diseñadores UX/UI, pero también creadores de contenidos para plataformas como Youtube, Instagram, TikTok o Twitch, entre otras.

Desde Qustodio, plataforma de seguridad y bienestar para familias, han observado durante el último año un gran crecimiento del uso de redes sociales por parte de los menores, aumentando un 76% el tiempo empleado con respecto a 2019, datos que recoge su estudio anual «Aplicaciones y menores: un año atrapados detrás de las pantallas», y que también muestra que el uso de las plataformas de vídeo online como YouTube habría aumentado un 25%.

«Estos datos son una clara muestra de la situación actual. Los menores pasan más tiempo en las redes sociales consumiendo contenido que crean los influencers y estos se convierten en modelos a seguir», afirma Eduardo Cruz, CEO y co-fundador de Qustodio. «Es normal que nuestros hijos quieran este tipo de rol. La vida que se muestra en las redes es idílica y utilizada como anzuelo de marketing, que tu trabajo sea jugar a videojuegos o viajar alrededor del mundo motiva más que un trabajo de 8 a 5».

Al igual que en el pasado los niños soñaban con ser caballeros o guerreros porque encontraban en ellos inspiración y la exaltación de todos los valores que querían representar, en la actualidad, los jóvenes y menores aspiran a ser influencers, los nuevos referentes de las nuevas generaciones. De hecho, según datos de la XIII Encuesta de Adecco ¿Qué quieres ser de mayor?, la profesión de youtuber aparece como la cuarta más deseada para los casi 2.000 niños y niñas españoles de entre 4 y 16 años.

La realidad es que, el mundo evoluciona y con él, nacen nuevas profesiones. Tanto es así, que en España existen más de 7.500 personas dedicadas a la creación de contenido en las redes, convirtiendo su estilo de vida en un negocio de marketing. Una dinámica difícil de comprender para las generaciones mayores, pero muy admirada por los nativos digitales.

Es un hecho. La profesión de influencer existe y se ha convertido en uno de los trabajos mejor pagados de los últimos años. De hecho, según el informe Influencer Marketing Hub, el negocio de la publicidad en redes sociales creció en 2020 cerca de 8.200 millones de euros. Instagram ocupa la primera posición del ranking en el que un macro-influencer podría ganar entre 4.000 y 8.000 euros por post y un mega-influencer por un contenido promocional nunca aceptaría menos de 8.000 euros pudiendo llegar al millón de euros en casos de celebridades. En YouTube un nano-influencer puede ganar entre 16 y 160 euros y un mega-influencer puede llegar a ingresar más de 16.000 euros por mención. Mientras que el sueldo medio de un profesor de Educación Primaria está en torno a los 2.000 euros, según datos de la UGT y el de médico en unos 4.400 euros. Estos datos se convierten en una motivación más para los jóvenes.

La demanda de estos profesionales por las marcas ha sido tan alta que se han creado estudios para poder aprender a ejercer este puesto. En 2019, la Universidad Autónoma de Madrid decidió crear el curso «Intelligence Influencers: Fashion & Beauty», organizado por la Facultad de Psicología y la Escuela de Inteligencia Económica de la UAM, junto con la colaboración de la Ibiza Fashion Week para formar a los jóvenes en esta nueva profesión.

La figura del influencer no es otra cosa que una nueva herramienta de marketing que las marcas integran en sus estrategias para poder generar más ventas y mayor reputación de marca y funciona. El éxito del fenómeno se debe a la sensación de credibilidad que aportan hoy en día las opiniones de estos creadores de contenido. No se sabe cuánto va a durar, lo que sí que es una obviedad es que los influencers, tienen poder, y mucho, sobre los consumidores y sobre los niños.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-hijos-gamers-youtubers-y-tiktokers-profesiones-futuro-o-moda-pasajera-202106210101_noticia.html

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La Plataforma por la Escuela Pública madrileña exige medidas de prevención, higiene y salud para el curso 2021-22

Por:

  • El objetivo principal es garantizar la presencialidad segura y para ello resulta necesario incorporar más profesionales a los centros educativos, lo que, a su vez, permitiría reducir las ratios.

  • En demanda de estas medidas, la Plataforma Regional por la Escuela Pública ha convocado concentraciones ante las direcciones de Área Territorial de Madrid Norte, Sur, Este y Oeste, así como ante la Consejería de Educación, el martes 22 de junio a las 18:30 horas.

La Plataforma Regional por la Escuela Pública de Madrid considera “imprescindible” la adopción de medidas inmediatas de prevención, higiene y salud de cara al curso 2021-22. Algo que, por el momento, el Gobierno de la Comunidad no ha considerado oportuno, optando por aplazar el inicio del programa escalonado de reducción de las ratios a 20 alumnos por aula al año académico 2022-23 y dejando, por tanto, vacío y desierto de medidas más allá de las higiénico-sanitarias (ventilación, distancia interpersonal, uso de mascarilla y gel hidroalcohólico…) el nuevo curso que comienza en septiembre.

El objetivo principal, tal y como reconoce la presidenta de la FAPA Francisco Giner de los Ríos, Carmen Morillas, es “garantizar una atención individualizada y personalizada del alumnado, lo que implica necesariamente implementar la presencialidad de forma segura en todas las etapas educativas”.

Para ello resulta prioritario actuar de inmediato, mantener los más de 12.000 profesores de refuerzo covid e incorporar a los centros educativos más profesionales. No solamente docentes, sino también otros perfiles que en el contexto de pandemia en el que todavía nos encontramos se hacen más necesarios que nunca: equipos de Orientación, maestros de Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje, profesores Técnicos de Servicios a la Comunidad, Técnicos Especialistas III, integradores sociales, figuras de enfermería… Solo así, añade Morillas, es posible “paliar los efectos de la pandemia y las deficiencias del sistema educativo madrileño”.

La contratación de más docentes es, de acuerdo con Morillas, “la mejor manera de garantizar que los desdobles funcionen adecuadamente y la reducción de ratios se ejecute de inmediato”. Tal y como ha quedado de manifiesto durante la pandemia, estas medidas son beneficiosas tanto a nivel sanitario como pedagógico, al mejorar los resultados académicos y la convivencia escolar. Un problema que, en Madrid, tiene aún mayor relevancia que en el resto del Estado al tratarse de la comunidad autónoma con mayores ratios y con mayor segregación del alumnado y que se podría solventar mediante la inversión de los fondos europeos destinados para tal fin.

Entre las medidas propuestas por la plataforma destacan también la mejora de la comunicación con los servicios de Salud de la Consejería competente, el mantenimiento de la figura del coordinador covid en los centros educativos o la mayor inversión en herramientas digitales e infraestructuras educativas. Todas ellas, por supuesto, deben plantearse y ejecutarse teniendo muy en cuenta las consideraciones de toda la comunidad educativa.

En demanda de estas medidas, la Plataforma Regional por la Escuela Pública ha convocado concentraciones ante las direcciones de Área Territorial de Madrid Norte, Sur, Este y Oeste, así como ante la Consejería de Educación, el martes 22 de junio a las 18:30 horas. En palabras de la secretaria de Jurídica del Sindicato de Enseñanza de la CGT, Almudena Gómez, “la presión en la calle es la mejor forma de hacernos notar y que nuestras demandas, que ya vienen de lejos, sean por fin escuchadas”.

Polémica con el “Plan Iceta”

La pretendida reducción de las altas tasas de interinidad en España, que actualmente rozan el 30%, está generando un importante revuelo en el seno de los sindicatos de educación. El pasado 18 de junio, la Confederación Intersindical – STEs convocó una huelga de profesorado interino a nivel estatal al considerar el llamado “Plan Iceta” como una medida poco efectiva y que pone en riesgo el empleo de hasta 170.000 profesores.

Esta mañana se han pronunciado al respecto los sindicatos mayoritarios, UGT y Comisiones Obreras. Ambas organizaciones coinciden en que el diagnóstico es acertado y que los altos índices de temporalidad en educación son un problema crónico que reduce la calidad del sistema educativo público. Sin embargo, muestran su desacuerdo en cuanto a la aplicación del “Plan Iceta”.

La secretaria de Enseñanza de UGT en Madrid, Teresa Jusdado, asegura que la aplicación de programa es “muy difícil de llevar a cabo en educación” y reclama una «adaptación específica para el sector». Por su parte, la portavoz de Educación de CCOO en Madrid, Isabel Galvín, afirma que las negociaciones están “condenadas al fracaso” al tratarse de una propuesta “muy insuficiente”.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/06/21/la-plataforma-por-la-escuela-publica-madrilena-exige-medidas-de-prevencion-higiene-y-salud-para-el-curso-2021-22/

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Presentación de la Agenda de la Infancia para mejorar la vida y la educación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes

Por: Tercera Información

El 15 de junio de 2021 a las 18h en la sede de la UNED de la calle Tribulete de Madrid se presentó la Agenda de la Infancia para mejorar la vida y la educación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Comunicado Secretariado STEs-i

El Informe sobre los progresos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 20201 señala que el cierre de escuelas en todo el mundo puede revertir años de progreso en el acceso a la enseñanza; que sin medidas correctivas, los efectos de la COVID-19 solo se sumarán a los obstáculos que ya enfrentan los niños y niñas pobres para completar su educación; que la enseñanza a distancia continúa fuera del alcance de la mayoría de los alumnos y alumnas de los países más pobres; que el cierre de escuelas genera riesgos adicionales para la salud y la seguridad de los niños y niñas vulnerables; y que la falta de infraestructura básica en las escuelas, como instalaciones para lavarse las manos, dificultará la recuperación ante la COVID-19. En definitiva, la pandemia está profundizando la crisis de la educación y ampliando las desigualdades educativas existentes.

El Informe enviado al Consejo de Derechos Humanos por el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston, tras su visita a España, en enero y febrero de 2020, recogía la cruda realidad: “el 29,5 % de las niñas y niños estaban en riesgo de pobreza o exclusión social en 2018, y el 6,5 % sufría de carencia material severa. Las tasas de pobreza infantil son aún más intensas en las zonas rurales, en la población inmigrante, refugiada y romaní, y en las familias con personas con discapacidad. Los hogares con niñas, niños o adolescentes corren un mayor riesgo de pobreza o exclusión social, y el 29 % de los hogares con hijas o hijos tienen “grandes dificultades” para llegar a fin de mes. Las políticas adoptadas en España para eliminar la extensa pobreza infantil, señalaba Philip Alston, son vergonzosamente insuficientes y representan tanto un fracaso moral como una herida económica autoinfligida.

La educación y la pobreza están estrechamente vinculadas: “el 33,7 % de las personas con el nivel más bajo de educación (enseñanza primaria como máximo) corrían riesgo de pobreza o exclusión social en 2018, en comparación con solo el 12,6 % de las personas con educación superior; sin embargo, la inversión pública absoluta en educación, expresada como porcentaje del PIB, se redujo significativamente entre 2009 y 2017, y que existen auténticos problemas con el coste y la calidad de la educación, además de la segregación por nivel socioeconómico y etnia.

Según datos de la Comisión Europea relativos a 2017, el 25,7 % de los hogares con niñas o niños en riesgo de pobreza tenían grandes dificultades para pagar los gastos de educación.

Sigue recogiendo el informe Alston que, en 2018 España fue el país de la Unión Europea con la mayor tasa de abandono escolar temprano (17,9 %). Esa realidad tiene un costo estimado de entre el 5,9 % y el 10,7 % del PIB total. El país también tiene el segundo índice más alto de repeticiones de curso de la Unión Europea, y el alumnado más desfavorecido económicamente repite curso en un porcentaje seis veces mayor que los demás grupos. Estas preocupantes cifras ponen en entredicho la totalidad del sistema educativo y representan una sangría para la economía.

No es casual que la LOMLOE recoja en su preámbulo “el enfoque de derechos de la infancia entre los principios rectores del sistema educativo, según lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas (1989), reconociendo el interés superior del menor, su derecho a la educación y la obligación que tiene el Estado de asegurar el cumplimiento efectivo de sus derechos.”

Así mismo la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible señala como uno de sus objetivos ‘garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos’ (ODS4).

Por todos estos motivos desde STEs hemos elaborado esta agenda. Se han desarrollado en tres bloques principales:

Prioridad 1: Pobreza infantil, violencia contra la infancia y derechos de la infancia que son derechos humanos.

Prioridad 2: La participación de la infancia en los temas que les afectan directamente o son de su interés.

Prioridad 3: La insistencia en la garantía y reconocimiento de la educación como derecho universal.

Desde el análisis, el debate, el diálogo entre expertas y expertos se han extraído 115 recomendaciones para ayudar a nuestras Administraciones a elaborar Políticas Públicas que mejoren la vida y la educación de la Infancia, sin exclusiones, sin excusas y sin demora.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/21/06/2021/presentacion-de-la-agenda-de-la-infancia-para-mejorar-la-vida-y-la-educacion-de-ninas-ninos-adolescentes-y-jovenes/

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