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Entrevista con Yassin Al-Haj Saleh El intelectual sirio definido como “la conciencia de Siria”

Entrevista con Yassin Al-Haj Saleh
El intelectual sirio definido como “la conciencia de Siria”

Ruud Goossens/Chams Eddine Zaouigui
Al Jumhuriya English

Dieciséis años y catorce días. Ese fue el tiempo que Yassin al-Haj Saleh estuvo encarcelado en las celdas de Asad padre. Sin embargo, el escritor sirio no es un hombre roto, a pesar de que su esposa y su hermano desaparecieron hace tres años secuestrados por islamistas radicales. Ni siquiera ahora, que Alepo está en ruinas. “En la cárcel, me volví inmune a la desesperación”.

Nuestra entrevista termina cuando Yassin al-Haj Saleh, de 55 años, tiene que subir al escenario. El escritor sirio ha sido invitado a Bruselas por el European Endowment for Democracy. Mientras las bombas caían inmisericordes sobre Alepo –la ciudad donde estudió Medicina hace mucho tiempo-, ha venido a Bruselas para pedir atención hacia la única parte en este conflicto que está siendo constantemente olvidada: el pueblo sirio. Pero antes, quiere decirnos algo más.

“En esta última hora, he notado que esperabais que tuviera respuesta para todas las preguntas posibles”, dice, ya desde la puerta. “Es algo que me sucede habitualmente: como soy sirio, la gente piensa que lo sé todo sobre este conflicto. Pero cada vez es más difícil explicar lo que sucede sobre el terreno. Lo que hay en mi país no es una guerra civil. Se ha convertido en un complejo conflicto internacional en el que participan decenas de países”. Levanta las manos. “No tengo todas las respuestas”.

Sin embargo, Saleh es un testigo privilegiado. El 30 de marzo de 2011, dos semanas después de que empezara la revolución siria, decidió pasar a la clandestinidad en Damasco. En la lucha contra Bashar al-Asad, el escritor no escatimó esfuerzos ni se mordió la lengua. Saleh había experimentado ya de primera mano los horrores de los Asad. En 1980, cuando tenía 19 años, fue encarcelado por el régimen de Hafez al-Asad, el padre de Bashar. No le dejaron libre hasta 1996, cuando tenía 35.

No fue el final de su calvario. En 2013, la situación en su propio país se volvió demasiado peligrosa para él, por eso se trasladó a Estambul, donde sigue viviendo. Poco después de su marcha, su esposa, Samira Khalil, fue secuestrada en Siria por un grupo islamista radical. Saleh no sabe nada de ella desde entonces. Ese mismo año, pocos meses antes del secuestro de Samira, los terroristas del Estado Islámico se llevaron a su hermano Firas. También él desapareció sin dejar rastro.

Saleh ha seguido activo todo este tiempo. En Estambul, cofundó Hamish, la Casa de la Cultura Siria. También sigue siendo un escritor prolífico, publicando libros, ensayos y artículos de opinión, principalmente en publicaciones árabes. Se le define a menudo como la “conciencia” de la revolución siria. Es un hombre encantador, de ojos melancólicos y maravillosa sonrisa, aunque cada día le resulte más duro mostrar esa sonrisa. En las últimas semanas y meses ha observado con aversión todo lo que estaba pasando en Alepo.

“La situación me afecta muy profundamente”, explica. Nuestra entrevista se desarrolla en inglés, una lengua que Saleh aprendió en la soledad de sus años en la cárcel. “Hice la enseñanza secundaria en Alepo. Viví en la ciudad durante siete años. Conozco los barrios que están siendo bombardeados y a la gente que está muriendo allí. Es terrible. Pero es mucho más que un drama personal. Frente a nuestros ojos, en tiempo real, una de las ciudades más antiguas del mundo está siendo destruida. Alepo es una de las cunas de la civilización. El silencio ensordecedor de la comunidad internacional lo hace mucho peor aún. Apartan la mirada para no ver un sufrimiento indecible y masivo. Al hacerlo así, la humanidad está aniquilándose a sí misma.

-De Standaard (DS): ¿De qué forma?

-Yassin al-Haj Saleh (YHS): En un primer momento, una persona es asesinada y el hecho se ignora. Después, se mata a diez personas, a mil, y se sigue ignorando todo. Ahora hay ya medio millón de víctimas en Siria. Mirar hacia otro lado sólo es posible para los que pueden desconectar su sensibilidad del sufrimiento humano. Para justificar su postura, utilizan el más reprobable de los argumentos: los sirios son atrasados, extremistas, terroristas, etc. La gente es asesinada y calumniada. Esto es, de hecho, un doble asesinato. El drama de Alepo perseguirá al mundo durante décadas.

-DS: Vd. conoce a mucha gente allí. ¿Todavía anhelan la libertad? ¿O sólo esperan que la guerra pueda terminar ya?

-YHS: ¿Acaso pueden escoger? Anhelan el final de esta guerra y anhelan la libertad.

-DS: ¿No cree que hay sirios que aceptarían de nuevo a Asad con tal de que las bombas dejaran de caer?

-YHS: No, una gran mayoría de sirios quiere que se vaya. No le respeta ni la gente que le muestra lealtad de forma ostensible. También ellos quieren un cambio político. Y ese cambio es sólo posible si la dinastía Asad desaparece. Uno debe tener en mente que Siria tenía una forma muy especial de dictadura: el clan Asad no gobernaba el país, eran sus amos. Nosotros, los ciudadanos, éramos sus esclavos. Su estrategia para Siria es clara: o Asad o nadie. Si Asad no puede aferrarse al poder, entonces todo el país –que llevan décadas saqueando- debería desaparecer del mapa.

Pienso que los sirios están ante todo agotados. No ven ya ninguna perspectiva de cambio. Este conflicto se agrava cada año. 2016 ha sido más sangriento que 2015, que fue peor que 2014, etc. Seguimos cayendo cada vez más profundamente en el infierno. No hemos recibido nunca apoyo o protección significativa de aquellos podían habernos apoyado y protegido. El mundo ha abandonado a los sirios.

-DS: ¿Cree que los sirios que se manifestaron contra Asad en 2011, habrían tomado la misma decisión si hubieran sabido entonces lo que saben hoy?

-YHS: Pienso que sí. Los sirios se sentían alentados por las revoluciones en Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Bahréin. Estaban convencidos de que el mundo no iba a quedarse de brazos cruzados si el régimen les golpeaba con dureza. Eso ya había sucedido antes, en los primeros años de la década de 1980: Hafez al-Asad mató a miles de sirios en Hama, un crimen horrible del que tenemos un recuerdo fresco. Nos levantamos de nuevo en 2011, y pensábamos que era imposible una segunda Hama. Bien, nos equivocamos. Por ahora, la cifra de muertos en Siria es veinte veces la de Hama o más.

-DS: En la primavera de 2011, Vd. mismo estaba convencido de que Bashar al-Asad sería destituido a finales de año.

-YHS: En aquellos días, comparé la revolución con un embarazo. Confiaba en que duraría nueve meses, más o menos. Pero necesita de mucho más tiempo, la lucha está lejos de acabar.

-DS: El ejército sirio controla ya todo Alepo, por vez primera en cuatro años. ¿Es un punto de inflexión importante?

-YHS: Quizá, pero no es realmente el fin de la guerra. A propósito, no fue el ejército sirio el que conquistó Alepo. El trabajo lo hicieron los rusos, los iraníes, Hizbollah. Incluso me pregunto cuántos soldados de Asad participaron realmente en la batalla.

Desde el atentado del 18 de julio de 2012, cuando la cúpula de oficiales y jefes de inteligencia del régimen de Asad fueron asesinados en Damasco, todo el mundo se involucró en Siria. ¿No es absurdo que de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, cuatro estén combatiendo en Siria? Rusia, EEUU, Francia y el Reino Unido, todos ellos están implicados. ¿No es absurdo que haya en Siria yihadistas activos de decenas de países distintos?

Se ha convertido en un conflicto global. Perdimos nuestra soberanía hace ya bastante tiempo. Los iraníes y los rusos son ahora los verdaderos amos de Siria.

-DS: Asad parece controlar mucho más todo que hace dos o tres años, aunque tenga que agradecérselo a Rusia y a Irán. ¿Ve alguna posibilidad de que pueda reajustar su actitud en una dirección más humana?

-YHS: Estoy muy convencido de que Asad actuará de forma aún más represiva. Cuando su padre aplastó a la oposición en los primeros años de la década de 1980, una oleada de fascismo barrió el país. Decenas de miles de personas fueron encarceladas, torturadas, humilladas. Esta vez no va a ser diferente. Cuando se aplasta una revolución, los regímenes actúan siempre incluso con más brutalidad que antes. En Egipto, la situación es peor tras el golpe del general Sisi de lo que estaba con Mubarak. En las cárceles están violando a las mujeres e incluso a los hombres. Esto no sucedía antes.

-DS: Vd. pasó 16 años en la cárcel con Asad padre. ¿Cómo le cambiaron esos años?

-YHS: No sólo me “cambiaron”, esta palabra no es lo suficientemente contundente como para describir aquellos años. Aquellos 16 años fueron mi segunda infancia. En ese sentido, uno podría definirlos como un privilegio. Tener dos infancias es un privilegio, ¿no es verdad? ¿Quién puede decir que creció dos veces? Tengo un conjunto doble de recuerdos. A menudo retrocedo a mis años de escolar en Raqqa, a los amigos de mi niñez. Cerca de esos recuerdos veo imágenes de mi tiempo en la cárcel y de mis colegas allí.

-DS: Para empezar, ¿por qué le arrestaron?

-YHS: Porque era miembro de un Partido Comunista que se oponía al régimen. Cuando terminé en la cárcel, desde luego que no tenía ni idea de que estaría allí tanto tiempo.

Ahora veo esa experiencia formativa como un proceso de emancipación. Todo el mundo tiene prisiones en su interior, prejuicios y limitaciones que uno no puede superar. Me dieron dieciséis años para luchar contra todo eso. Se podría decir que conseguí mi verdadero diploma en la cárcel. Aprendí más en las celdas de Hafez al-Asad que en la universidad de Alepo.

-DS: Estuvo encarcelado en la infame prisión Tadmor, que es conocida como…

-YSH: (interrumpiendo) Era el lugar más horrible sobre la Tierra.

-DS: ¿Cuánto tiempo permaneció allí?

-YHS: Once meses y dieciséis días. Un período terrible. Tadmor no era una prisión, era un campo de concentración. Allí se torturaba a todo el mundo, se le hacía pasar hambre, se le humillaba, y lo mismo pasó conmigo. No lo hacían para castigarnos o conseguir información. Algunos de los presos llevaban en la cárcel más de quince años y seguían siendo torturados y así durante años. No tenía ningún sentido. Era una forma de disciplinar a toda la sociedad. Era un lugar donde todos los sirios estaban siendo humillados. Era una fábrica donde la esencia del régimen de los Asad, el miedo, se producía a escala industrial.

-DS: Estuvo en la cárcel durante dieciséis años. Sin embargo, cuando se inició la revolución en 2011, decidió participar y pasar a la clandestinidad. Podría haber decidido en aquel momento que ya había cumplido con su deber.

-YHS: Ese sería un razonamiento vergonzoso. Uno no acaba nunca de cumplir con su deber. Guardar silencio no era una opción.

En los años anteriores a la revolución, también escribía artículos. Pero, desde luego, no podía mostrarme demasiado tajante. Nunca escribí falsedades, pero no podía llamar por su nombre a ciertas cosas. En marzo de 2011 ya no quise seguir haciendo eso. Pasé a la clandestinidad para dejar atrás cualquier forma de autocensura. Sentí que habíamos llegado a un punto de inflexión histórico.

Quizá había otro factor en juego. Durante mis años en la cárcel, me había vuelto adicto, por decirlo de algún modo, a esas experiencias. Al principio de la revolución, tuve el sentimiento de que se me había dado una segunda oportunidad para cambiar. Para mí, esa es la verdadera libertad: cambiarte a ti mismo. Si sigues siendo la misma persona durante ochenta años, es que estás viviendo realmente tras las rejas. Pero, si soy honesto, tengo que decir que nunca pensé que la lucha fuera a ser tan larga, tan dura y tan costosa.

-DS: ¿Fue un error?

-YHS: No.

-YHS: Pero pagó un precio muy alto.

-YHS: Por supuesto que nunca pensé que secuestrarían a mi mujer y a mi hermano. Por eso el precio fue tan alto. A nivel personal, pasé por una guerra civil. Desde 2013, no sé nada de Samira ni de Firas.

-DS: ¿Mereció la pena?

-YHS: No. Son dos “obligaciones” que chocan la una contra la otra. No podía sino implicarme en la lucha por el cambio político en Siria. Pero eso me llevó a una tragedia personal total.

En la cárcel, solían ponernos en situaciones que nos desgarraban. El régimen se ofreció a liberarme en varias ocasiones, pero a cambio de que firmara un documento que me robaba la dignidad. Hicieron una propuesta de este tipo cuando tenía veintitantos años… Era muy difícil no firmarla. A esa edad, cuando eres tan joven, no quieres estar en prisión. Pero no la firmé.

Ahora, ni siquiera tengo el lujo de poder escoger. Mis enemigos me han robado el privilegio de rendirme. Lo que hace inevitable que continúe luchando. Si no, me arriesgaría a dejar a Samira y a Firas sin su dignidad. No puedo rendirme. Soy su representante ahora.

-DS: Su mujer y su hermano fueron secuestrados por islamistas radicales. ¿Vio venir el peligro?

-YHS: En mayo de 2012, escribí un largo ensayo en el que advertía de la aparición del “nihilismo militante”, como lo llamé en aquella época. En sus comienzos, la revolución en Siria fue en gran medida no violenta. Pero como el régimen respondió de forma tan implacable y como la ayuda internacional no se materializó, el modelo de los yihadistas fue ganando terreno. Cuantos más cadáveres aparecían en las calles –una vez en Duma, en 2013, vi 26 cuerpos en un mismo día-, más atractivo resultaba el islamismo militante. Especialmente en un país como Siria, donde la mayoría religiosa sunní llevaba años siendo reprimida.

Así fue cómo desembocamos en una escalada de miedo y violencia. Los sirios estaban cada vez más indignados, frustrados, desesperados. Los salafíes proporcionaban una respuesta a un deseo de destrucción. Destruir al régimen y al mundo entero. Y a uno mismo. Las organizaciones yihadistas salafíes son manifestaciones autodestructivas en nuestras sociedades contemporáneas. Los suicidas-bomba son la encarnación de esta tendencia.

-DS: Parece que ahora, en el campo de batalla, los islamistas radicales como el Estado Islámico y Al-Qaida están perdiendo.

-YHS: Ese es el único aspecto positivo que podemos ver en todo lo que está sucediendo ahora. Quizá sea este el Waterloo de los islamistas. Pero no nos equivoquemos: incluso si así sucediera, la situación no va a mejorar. Hay un país destruido. Medio millón de personas han sido asesinadas. Doce millones de sirios están forzosamente desplazados. Aunque uno quisiera borrar esos hechos, sencillamente, no es posible.

-DS: ¿Cree que la “Guerra contra el Terror”, definida ahora como la lucha contra el Estado Islámico, se ha convertido en una prioridad esencial para Occidente?

-YHS: Se trata de una guerra posdemocrática. No hay un comienzo claro, ni un enemigo claramente definido, ni un juego final claro. Es una guerra que lleva a un estado de emergencia perpetuo. Las democracias occidentales están ya sufriendo mucho por esta razón. Y es algo muy peligroso.

Al mismo tiempo, se permite que continúe en el poder el hombre que entre marzo de 2011 y agosto de 2013 había torturado hasta la muerte a más de diez mil personas. ¿Por qué la guerra contra el EI es mucho más importante que la lucha contra Bashar al-Asad? De hecho, el mensaje que Occidente envía al pueblo de Siria es muy claro: pensamos que nuestras vidas son mucho más importantes que las vuestras.

-DS: ¿Siente que Occidente les está sacrificando?

-YHS: No, peor aún, hemos sido sacrificados y despachados como seres irrelevantes. En agosto de 2013, Asad perpetró asesinatos masivos contra su propia población con armas químicas. Después de esa acción, EEUU y Rusia concluyeron cobardemente un acuerdo que autorizaba al verdugo a irse de rositas a cambio de destruir sus armas químicas. Ambas partes salvaron la cara, pero el mismo pueblo que había perdido 1.466 vidas justo unas semanas antes se quedó muy decepcionado. Pero fue aún peor: el régimen consiguió un laissez-passer para proseguir su masacre con otras armas. Eso es exactamente lo que Asad hizo: arrojó cantidades masivas de bombas de barril y antibúnker. Incluso continuó utilizando armas químicas porque de alguna manera se las arregló para no entregarlas en su totalidad.

En mi punto de vista, la reacción a ese ataque con gas venenoso es el peor crimen internacional de las pasadas décadas. Fue un ataque gigantesco contra la verdad. Nadie puede decir que no sabía. Sucedió justo ante los ojos de la comunidad internacional.

-DS: Los críticos occidentales sostienen con frecuencia que la oposición siria no consiguió los apoyos necesarios porque los opositores a Asad estaban divididos entre sí. ¿Compartes ese argumento?

-YHS: No. Claro que la oposición estaba dividida. ¿Cómo no iba a estarlo, después de décadas de dictadura? ¿Esperaba alguien realmente que de repente apareciera en escena una oposición unida con una mente abierta, un discurso moderado y un plan de acción potente? ¡Qué hipocresía! ¿Vamos a culpar a las víctimas de ser débiles? Pueden también recordar que antes de la revolución ningún líder mundial tuvo nada crítico que decir cuando Bashar ocupó el puesto de su padre. (La ex Secretaria de Estado de EEUU) Madeleine Albright fue incluso a Damasco a estrecharle la mano. Y ningún partido izquierdista ni comunista hizo ruido alguno en todos esos años sobre el destino de la república en Siria. Ninguno de ellos.

-DS: ¿Sigue siendo comunista?

-YHS: No, aunque sigo siendo de izquierdas. Si hay algo en lo que destacan la mayor parte de mis antiguos compañeros a nivel mundial es en su completa ignorancia sobre Siria. Sus puntos de vista sobre el mundo se han quedado totalmente obsoletos. Los conocimientos de los que presumen se basan en recuerdos. Recuerdan principalmente los viejos días en que en el Oriente Medio había un país supuestamente socialista llamado Siria. Algo que, en primer lugar, ha sido siempre un disparate. A partir de 1980, como máximo, ese disparate se convirtió en autoengaño. Es altamente sorprendente que la vieja izquierda, cuando discute sobre Siria, exprese casi los mismos puntos de vista que la derecha populista.

-DS: ¿Y la nueva izquierda?

-YHS: Los socialdemócratas son menos arcaicos, pero se han concentrado completamente en Occidente y han perdido sus creencias internacionales en algún lugar del camino.

-DS: Vd. es ahora un refugiado, ¿qué piensa de la forma en que Europa está manejando la crisis de refugiados?

-YHS: ¿Para quién es realmente una crisis? ¿Para los refugiados o para Europa? [de forma categórica] El problema real es que la gente se vio obligada a abandonar su país, sus hogares y sus familias, después de llevar ya años abandonados. Desde luego que esa gente quiere ir ahora a países como Alemania o Suecia. ¿Por qué Turquía, el Líbano o Jordania son lugares más lógicos para albergarles? Esos refugiados son extremadamente racionales: saben que tienen menos posibilidades en nuestra región que en Europa.

-DS: ¿Todavía cree que hay una forma de salir del rompecabezas sirio?

-YHS: No mientras Asad siga en el poder. Parece inevitable una gran conferencia internacional, que tenga como objetivo encontrar una nueva mayoría política para Siria. Si tenemos que continuar con Asad, habrá un resentimiento enorme.

-DS: ¿Confía aún en volver a Siria algún día?

-YHS: Mis esperanzas no son muy grandes. Pero después de todos esos años en prisión, me he vuelto inmune a la desesperación. Tenía entonces veinte años. Debería haber seguido en la universidad, conocido amigas, disfrutado de fiestas. Todo ese tiempo perdido no volverá nunca. Entonces, todo eso me desesperaba. Ahora me siento liberado para siempre de esos sentimientos de desesperación. Porque sigo en la lucha.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=221934

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Entrevista a Jaime Martínez: La educación es la economía del futuro en España

La educación es la economía del futuro en España»

«En Castilla y León hay mayor tradición de escuela que en Andalucía y cambiar eso no se logra con una acción de gobierno, sino con un cambio de la sociedad»

Su método está revolucionando la manera de impartir las matemáticas, primero en Andalucía, en la actualidad en más de media España. «Pasa a ser una asignatura «maría»», reconoce Jaime Martínez Montero, el profesor que ha ideado el método ABN (algoritmos basados en números) que presenta una nueva forma de que los alumnos se enfrenten a las tradicionales cuentas. Esta semana llegaba al Campus Viriato para, de la mano del Centro de Formación de Profesores e Innovación Educativas (CFIE), explicar su método a más de un centenar de docentes interesados en «revolucionar» la manera de enseñar los números.

-¿Cómo surge la idea de elaborar una nueva forma de enseñar matemáticas en las escuelas?

-Me he preocupado toda mi vida por el tema de la didáctica de las matemáticas y en mis años de maestro intenté hacer innovaciones, porque veía que los chicos aprendían con mucha dificultad y además terminaban odiando las matemáticas. Tenían una actitud negativa hacia ellas, cuando en principio no tenía que ser así. El primer artículo sobre este tema lo publico en 1977 y el primer libro sale al mercado en 1984. Pero el cascarón de todo esto se rompe un poco más adelante, cuando me doy cuenta de que lo que impide el progreso del alumno es el cálculo tradicional. Y si un plato es indigesto, por más guarnición que lleve, lo seguirá siendo, así que lo que hay que hacer es cambiar de comida. En 2000 se publica el libro donde está el germen del método, centrado en la numeración y primeras operaciones. Ahí duerme el sueño de los justos, porque aunque doy cursos y lo predico, la gente no lo pone en marcha. Finalmente, una profesora de un colegio de Cádiz con la que había trabajado decidió implantarlo con sus alumnos y nos llevamos la enorme sorpresa de que a los chicos les gustaba mucho las matemáticas, avanzaban más deprisa. Al curso siguiente, otros tres colegios de Cádiz se unieron.

-¿Cuáles fueron las primeras satisfacciones?

-Nosotros queríamos que los chicos entendieran y mejoraran en la resolución de problemas, pero no pensamos que iban a adquirir un cálculo mental tan asombroso, haciendo operaciones mentalmente. El lanzamiento total vino a través de un reportaje de un periodista y ahí comenzó verdaderamente la difusión y el interés por el método. En el curso 2010-2011 había más de una veintena de colegios que lo practicaban y fue cuando creamos el blog y la página web, con nuevos materiales.

-¿Era necesario romper con el aprendizaje tradicional de las matemáticas?

-Totalmente, esa fue mi iluminación, el descubrir que donde está el problema real era en la forma de aprender las matemáticas. Fue de lo que fui consciente, a través de una investigación que estaba haciendo era con chicos de 1º y 2º de la ESO. Con ellos veía qué sabían del cálculo tradicional pero no sabían absolutamente nada si los sacamos del procedimiento que estaban acostumbrados de hacer, se encontraban perdidos. Así que decidimos romper con el modelo y en vez de trabajar con cifras hacerlo con números y en vez de calcular de derecha a izquierda, que fuera de izquierda a derecha.

-¿Se interesaron los alumnos desde el primer momento?

-Por supuesto, porque cuando entiendes algo te gustan más las cosas. Una persona repite y se vuelve experta en aquello que le gusta, pero solo le gusta lo que le sale bien, porque lo que no le sale no le gusta a nadie. Al salir mejor le gusta más y se convierte en un círculo virtuoso.

-¿Su método ayuda a que las matemáticas deje de ser la asignatura más temida del currículo?

-Se convierte en una «maría» y sacan mejores notas que en educación física, música o plástica. Es muy curioso, porque tras las pruebas de contraste que se hacen en Andalucía en los resultados es un cambio espectacular. El colegio en el que empezamos subió en más de 180 puntos y pasó de ser un centro hundido, porque era muy humilde, a ser el mejor colegio de la bahía, por encima de otros de renombre. Eso era lo esperanzador.

-¿Este método facilita también el aprendizaje a alumnos con necesidades especiales?

-Sobre todo a ellos, porque el principio el método lo que persigue es descubrir cómo vencer las necesidades que puedan tener esos alumnos. Al tratarse de un método abierto, es decir, al poder hacer los cálculos y ejercicios de formas diferentes, cada uno de acuerdo con sus posibilidades, hace que se adapte a las características de cada sujeto. La misma división se puede hacer de diez formas diferentes y el chico más lento emplea más pasos, pero existe esa flexibilidad y hace que se pueda adaptar para que nadie quede descolgado. Por otra parte, sustituimos lo que es abstracto por cosas muy concretas y los chicos matematizan aquello que conocen bien. A partir de esa realidad es cuando comienzan a hacer abstracciones y no al revés, que es como se hace en el cálculo tradicional. Además, tenemos un proyecto muy progresivo y pautado, por lo que no les resulta difícil a los alumnos seguirlo y siempre están progresando.

-¿Es más complicado que los alumnos aprendan el método o que los profesores sepan cómo impartirlo?

-El obstáculo con el que nos encontramos es que los propios profesores valoran muy poco lo que ellos pueden hacer en matemáticas. Tienen el trauma de que como les fue muy mal en matemáticas, ellos mismos se minusvaloran. Así que cuando consiguen estos logros con los alumnos, se sorprenden de lo que son capaces de hacer. Yo les animo y descubren los enormes progresos que hacen en seguida. Hay profesores que se vuelven auténticos entusiastas del método, porque ellos mismos se han dado cuenta de que han dado otra dimensión a lo que ellos saben y de que lo que les parecía tan terrible lo dominan, controlan y es apasionante, con una nueva visión y camino.

-¿Alcanzan entonces tantos logros como los propios estudiantes?

-La comunión que se genera con los alumnos es muy grande, porque se conectan experiencias de aspectos comunes a los dos y muchas veces son los niños quienes sorprenden a los profesores con alternativas. Es una forma de retroalimentación. Además, como están los chicos tan interesados, se acaban los problemas de disciplina y demás. Otra cosa buena que ha tenido es que hemos recuperado alumnos repetidores. Prácticamente no suspende nadie y sacan muy buenas notas, porque como hay que ponerlas en función del currículo oficial y este se nos queda muy corto, sacan sobresaliente fácilmente.

-¿Es la del docente una profesión que tiene que estar en permanente formación?

-Debería ser así, como pasa con el resto de profesiones, aunque sean fontaneros o electricistas. Todos deben adaptarse a los nuevos tiempos y la profesión del docente, al ser quizá más noble y con más trascendencia social, tiene mayor necesidad de ello. Además, en nuestro campo, con la neurociencia se está descubriendo realmente cuáles son los mecanismos del aprendizaje y si los profesores son los encargados del aprendizaje, tendrán que conocerlo y actualizarse. Es como si en medicina, con los nuevos fármacos y tratamientos, un médico no leyera ni se actualizara.

-¿Tiene la sociedad una buena visión del profesorado español?

-He sido inspector 37 años y antes otros ocho como maestro. Aunque hace casi tres años que me jubilé, he tenido mucha relación con padres y creo que, en general, tienen muy buena valoración y confianza en los centros escolares. El problema es que la imagen que se pueda tener sea distorsionada porque lo que es noticia es el padre que chilla y protesta, mientras que el que tiene buena relación no lo es. En algunos sitios tienen más tradición escolar y eso se nota, como ocurre por ejemplo entre Andalucía y Castilla y León. Aquí se aprecia más la escuela, entre otras cosas porque hay más tradición de escolarización. En los años 40, mientras en Andalucía el 60% de la población era analfabeta, esa cifra en Castilla y León era el 5%. Convertir esa masa es un handicap que se tiene de Madrid para abajo y eso no se arregla de un año para año ni con una acción de gobierno, sino que son cambios de la sociedad.

-¿Qué opinión le merecen entonces los continuos cambios de las leyes educativas?

-Eso es un desastre, ahora mismo en la actual nadie sabe qué está en vigor o no. Es la primera cosa que se tienen que poner a arreglar los políticos. En otros países existe un marco general consensuado, que no se toca, y un ámbito en el que pueden variar más o menos según el partido político que esté en el poder. En España no da tiempo a desarrollar el diseño, porque a medio camino del ciclo educativo del alumno, se cambia. Aun así, los chicos aprenden, así que son unos auténticos supervivientes. Deberían tomárselo más en serio, porque la educación es la economía del futuro en España, donde no tenemos ni petróleo ni minas de oro, sino que nuestro primer recurso es el capital humano. Y el recurso fundamental del futuro son nuestros niños. Igual que se toman en serio las normas que rigen la economía e inversiones, deberían tomarse en serio la educación.

-¿Es una quimera en España un pacto educativo entre políticos, profesores y familias?

-Confío plenamente en que se alcance, aunque en España nunca hemos tenido un pacto educativo y se puede comprobar desde la historia del siglo XX. En la República, la derecha y la izquierda se separa educativamente, así que nada de acuerdos y más aún cuando prohiben la educación religiosa. Con Franco tampoco hubo pacto y cuando llegó la democracia, la primera ley que quiso sacar la UCD, la del estatuto de centros escolares, el PSOE se declaró en contra y dijo que cuando llegara al poder la derogaría, como así hizo. Con la mayoría absoluta en la segunda legislatura de Aznar, se impuso la LOCE, que no se llegó a poner en marcha y Zapatero trajo la LOE. Ahora llega la Lomce, que sin una mayoría no se mantendrá. Creo que no debemos ser tan distintos de los alemanes, franceses, daneses o ingleses. Se dice que a veces la gente se vuelve razonable cuando le han fallado todos los recursos, así que confío que este pueda ser un buen momento para ese pacto tan necesario.

-¿Qué puntos básicos debería tener?

-Primero, darse tiempo, porque si no, solo se va a legislar sobre opiniones y criterios. Reformar el sistema educativo para que dure treinta años requiere hacer un análisis muy detallado para saber lo qué tenemos, saber en qué se falla. Pero no por lo que opine la gente, sino haciendo una verdadera auditoría en los centros escolares, que sería el segundo aspecto. España se pondría a la cabeza de Europa con el Informe PISA si Andalucía, Murcia y Canarias sacaran las mismas notas de Castilla y León, pero todavía nadie se ha metido a analizar el por qué de estas diferencias tan grandes.

¿Cuáles son los principales escollos para que no tengamos ese ansiado pacto educativo?

-El problema de la reforma educativa está primero en la influencia del poder, en quién manda en ese momento y qué participación tiene las instituciones privadas como colegios religiosos. Esa es una fuente de peleas enorme. Preocupan sobre todo los temas corporativos de los funcionarios de cara a la reforma, pero el que funcione bien el sistema, que los centros sean agencias de aprendizaje, que los chicos aprendan y si no lo hacen que se investigue por qué, en eso no se preocupan. Ninguna reforma se ha ocupado de verificar si lo que manda la ley se cumple o no se cumple en las aulas. Para eso hace falta hacer ese gran diagnóstico del que hablaba antes.

-¿Hay preocupaciones más banales que ocupan un lugar que debería ostentar la atención a los alumnos y familias?

-En educación a veces se rompen los pactos por auténticas tonterías. Por ejemplo, la enseñanza laica, impedir que la religión sea parte del currículo. Discutir eso es una tontería, porque el horario de religión es mínimo con respecto a otras asignaturas. Y además constato que los colegios donde sigue la religión no provocan un aumento de vocaciones religiosas o que la gente frecuente más los sacramentos o que se llenen las iglesias. De hecho, se da la paradoja de que tenemos más profesores de religión respecto a los alumnos que sacerdotes respecto a los fieles. Son una especie en extinción. En Alemania tienen clase confesional y es una democracia. Y en los países nórdicos y en Holanda y Bélgica. Lo contrario pasa con la educación cívica, una hora de esa asignatura en quinto de primaria no hace daño, no tiene repercusión real en la enseñanza, así que dejemos de pelearnos por ello y centrémonos en lo que realmente importa.

-¿Y qué opina sobre la enseñanza concertada?

-Los señores de Podemos dicen que hay que acabar con ella pero no cómo hacerlo. No se puede quitar sin más, porque en algunos lugares copa el 50% de los centros, así que a ver dónde metemos a los alumnos y a los profesores. Lo único que se conseguiría sería crear un cabreo enorme a los padres que están contentos con esos colegios y los chicos que están ahí a gusto en esos centros. En todo caso, que se ponga un marco legislativo para que no abusen esos centros concentrados, pero nada más. Discutamos mejor qué pasa en los centros concertados que sacan mejores resultados que los públicos, aun con las mismas características. Eso es lo que hay que solucionar, porque la potencialidad de los alumnos es muy grande. Vamos a ocuparnos en serio lo que pasa en los centros y evaluarlos, no para suspender a los profesores, sino para poner remedio y que los centros que funcionan mal cambien, porque al fin y al cabo para esto es para lo que se monta la educación, que cuesta mucho dinero al país. Si se hace un esfuerzo tan grande, hay que pedirle rendimiento.

-¿Hay esperanza en que se conseguirá al final?

-Está claro que todo eso requiere medios y que los partidos estén dispuestos a estar años desarrollándolo. Es una inversión en tiempo, pero que luego nos va a lucir mucho, si tienen una visión de futuro. Los políticos verdaderos son aquellos que se preocupan por las próximas generaciones y el futuro, no por los resultados inmediatos.

Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2017/01/15/educacion-economia-futuro-espana/977823.html

 

 

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“Hay mucho machaque al profesorado, parece que son responsables de todos los problemas»

Samanta Biosca trabaja como coach personal después de haber sido maestra durante 15 años. Trata con jóvenes más o menos difíciles y con sus familias para que sean constantes y se pierda el miedo a la educación.

Samanta Biosca cambió el aula por las casas de los chicos. Empezó como maestra en una escuela privada “un tanto especial” en la que acogían “todos los casos que nadie quería”. Adolescentes conflictivos o niños con TDAH o Asperger fueron su día a día durante 15 años hasta que, crisis mediante, la escuela cerró. Como quería seguir esa línea de trabajo se hizo coach personal, esa figura cada vez más común en España que tutela o acompaña a un menor (o a un adulto o a toda la familia) en un proceso de búsqueda de objetivos personales, cambiar comportamientos, etc. Desde su experiencia, Biosca habla de “padres perdidos” respecto a la educación de sus hijos y cómo relacionarse con ellos.

¿Por qué dice que están perdidos los padres?

Hemos pasado de una educación muy dirigida por los padres autoritarios a una educación totalmente permisiva sin ningún tipo de responsabilidad u obligación de los chicos. Hablamos de estos padres súper controladores, toda la responsabilidad es suya. Y esto es una hecatombe brutal porque tienes adolescentes irresponsables, sin compromiso.

Hay cantidad de información en el mundo de educación, pero los padres no se cuestionan realmente qué tipo de educación quieren dar a sus hijos. Están perdidos. Hoy prueban una cosa, mañana otra, al tercer día otra. Y te dicen: “He probado todo, pero nada funciona”. Seguramente no con la constancia necesaria para marcar ese hábito. Quieren tener autoridad, pero también ser sus colegas. Quieren ser pedagogos, pero luego sale un dictador. Hay muchas incongruencias. La escuela donde van nuestros hijos marca unas pautas, igual no estamos de acuerdo con ellas. Será importante escoger el colegio para saber qué van a enseñar a tu hijo para reforzarlo en casa. Veo a los padres que están muy perdidos y cometen errores muy tontos que son muy fáciles de rectificar. A mí también me pasa como madre. En casa del herrero, cuchillo de palo.

¿Se desentienden las familias de la educación y le dejan el marrón a los colegios? O, incluso, ¿trabajan a veces ‘contra’ los colegios?

Hay de todo. Muchos padres delegan la educación de sus hijos en el colegio, cuando no debería ser así. En el colegio se enseñan conceptos y otro tipo de cosas. Para mí la educación se enseña en casa. Entonces están los padres híper protectores que están haciendo una mala educación. Están los padres autoritarios, que están haciendo una mala educación. Creo que hay un cambio en la educación, pero como no está definido vamos todos a la deriva. Por ejemplo, cuando hablamos de valores en la familia. Le pregunto al padre qué tres valores quiere transmitirle a su hijo. Y me habla de tres sin que la madre lo sepa. Y luego le pregunto a la madre. Me da otros tres diferentes. Si el padre transmite unos valores y la madre otros ya tenemos un problema. Todas estas cosas son tonterías, pero si se hablan en casa nos marcan una línea de educación.

¿No sabemos lo que queremos?

Creo que hay una sociedad que ha perdido los valores. Por ejemplo, el éxito sin esfuerzo. Es un valor que se propaga por todas partes. Sale en la televisión. En todas partes se les vende a los chicos el éxito rápido y sin esfuerzo. Esto es un cambio social que se está produciendo y tiene consecuencias. Por ejemplo, los niños nini. ¿Qué quieren? Salir por la tele, ser famosos, ganar dinero y ya. La cultura del esfuerzo y el sacrificio que tenían nuestros padres a nivel social no la tenemos ya. En cuánto algo supone un mínimo de sacrificio, lo abandonan. Ponles un puzzle, verás lo que tardan… en descartarlo, porque requiere un esfuerzo y una concentración. También hay otros valores que están aprendiendo, que son nuevos, que están muy bien. La flexibilidad, la resiliencia.

El ejemplo de nuestros padres es la educación más importante. Lo que vemos, no lo que dicen. Algunos tienen una incongruencia total entre el discurso y la acción. “No uses tanto el móvil” y luego se sienta tres horas con la tablet. Nos tenemos que cuestionar como padres o educadores qué modelo transmitimos. “No hables mal”, pero luego el padre no respeta a su madre. Esto lo veo mucho. Faltas de respeto brutales hacia el padre o la madre y luego se le pide al chico respeto. No lo va a hacer.

¿Es un trabajo integral entonces, no sólo con los jóvenes?

Sí, yo los hago pasar a todos. Es verdad que hay padres que no quieren. Digo: “Empiezo con el chaval, pero vamos haciendo sesiones con todos”. Alternamos, les damos pautas. Es verdad que hay padres que te dicen que no, entonces te vas. Cuando un adolescente se ha perdido, falla, una parte puede ser responsabilidad del adolescente, pero también es de otros, no sólo suya.

Usted ha sido maestra, ahora no trabaja con ellos formalmente, pero sí mantiene contacto. ¿Están formados los docentes para tratar con adolescentes conflictivos?

No. En nuestro colegio, que sólo recibíamos casos problemáticos, sí que teníamos una formación tremenda. Teníamos formación constante. Por eso he podido derivar hacia aquí. Podíamos hablar de cualquier conflicto de trastorno, una dislexia, un TOC, un Asperger… Pero normalmente no se da esta formación al profesorado; es más, pocas veces el profesorado es receptivo a recibir esta formación. No quiero generalizar pero, por ejemplo, veo a muchos profesores formándose en tecnología, etc., que está muy bien, pero en cuanto a inteligencia emocional, poca. Además, la teoría es muy poco práctica en estos momentos. Está muy bien, pero no es lo mismo que en el aula. Al psicólogo le decíamos: “Métete en el aula ocho horas con los niños y verás si una estrategia funciona o no”. Falta experimentación. Prueba, resultado. Hay teoría, pero es poco aplicable.

Pero entiendo que adolescentes conflictivos ha habido siempre.

Sí, pero antes se cortaba más de cuajo. Yo era una TDAH tremenda. Me han expulsado de cuatro colegios. Pero cuando yo estaba en el colegio no se contemplaba el trastorno. ¿Cómo se trataba? Pues torta tras torta. Y cuando llegaba a casa, más. Había adolescentes conflictivos, sí. Pero por el miedo a las represalias se coartaba. Ahora no hay este miedo -y yo lo agradezco-, pero nos hemos pasado a: “El niño hay que protegerlo, tiene derecho a todo”. Nos hemos ido al otro lado. Y aquí se nos pierden.

¿Deberíamos preocuparnos o nos preocupamos demasiado por algo que ha pasado siempre?

Adolescentes problemáticos siempre ha habido. Pero los problemas de hoy, con toda la información que tienen, creo que son mayores. Por ejemplo, consumo de drogas, disparado. ¿Por qué? Porque el acceso es súper fácil. Porque los padres no le dan ningún tipo de importancia. “Sí, fuman porros y tal…”. Que un niño con 13 años pruebe los porros o la cerveza no lo veo un problema. Pero un consumo semanal sí es un problema. Hay una relajación con según qué temas… No hay educación de drogas, no hay educación sexual. En las escuelas no se está dando esta educación, pero es que en casa tampoco. Y se educan a través de internet, imagínate lo que les llega, sin filtros.

Ni en la escuela ni en casa. ¿A quién corresponde?

Yo creo que en casa primero. Los padres no hablan del tema porque creen que es propiciarlo. “Si no hablo de drogas no las van a probar”. Pero lo van a probar y va a ser peor. Están más informados que los padres.

Pero esto son tendencias difíciles de revertir…

Sí. Veo padres muy preocupados, pero tienen al niño delante de la televisión viendo cosas que no tocan.

¿Se preocupan más que actúan?

Exacto. Y, sobre todo, el empirismo. Probar, probar. ¿No funciona? Prueba otra cosa. Experimentar y perderle el miedo a la educación. Para llegar a un buen resultado hay que probar, corregir errores.

¿Cómo se trata con un adolescente que boicotea la clase?

Eso es el resultado de un malestar suyo, por tanto, hay que encontrar dónde está ese malestar. Si le das la opción de hacer las cosas bien, la toman. Puede ser que se pierda o que esté desmotivado. El profesor a lo mejor no puede detectarla, pero sí avisar en casa, al psicopedagogo. Nosotros aplicábamos lo que llamábamos la extinción. Ignoramos al chaval hasta que nos hable bien. Es difícil, yo creía que era inaplicable. Pero se consigue. El tiempo fuera viene muy bien, sacarlos a parte, nunca ridiculizarlos delante del grupo. Es un trabajo de chinos, pero da resultado. Ahora, es un esfuerzo tremendo por parte de todos.

Teníamos un grupo de psicopedagogía buenísimo. Algo que ha dejado de existir, hay grupos que no tienen psicopedagogo, y este refuerzo es importante. Las herramientas se van aprendiendo con la experiencia, pero el conocimiento teórico no se tiene al principio. En la universidad esto no te lo enseñan. El profesor está muy maltratado a nivel social. Te llegan los padres y te dicen: “¿Por qué has suspendido a mi hijo?”. Yo no he suspendido a tu hijo, tu hijo ha suspendido solo. “Es que no lo motivas”. Hay mucho machaque al profesorado, parece que son responsables de todos los problemas.

¿Se debería trabajar más la inteligencia emocional en las escuelas?

Todos hablamos de inteligencia emocional pero quién sabe lo que es. O cómo gestionar nuestras emociones. Esto no nos lo ha enseñado nadie. Sería una asignatura fenomenal. Toda la revolución que se está haciendo en el sistema está intentando aplicar esta inteligencia emocional. Creo, deseo y espero. Estamos en un cambio, como hubo la revolución industrial, que fue un cambio a nivel social brutal, creo que estamos en un momento parecido y por eso estamos tan perdidos. Nadie nos ha enseñado a gestionar las emociones y nos estamos dando cuenta de que es una de las partes más importantes del ser humano. El sistema educativo debe implantar la gestión de las emociones y la inteligencia emocional. Si una persona está sana emocionalmente, todo lo demás funciona.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/01/17/hay-mucho-machaque-al-profesorado-parece-que-son-responsables-de-todos-los-problemas/

Imagen: eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2017/01/Samcoach-revista-Samanta-Biosca-1.jpg

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«La educación es la economía del futuro en España» entrevista al profesor Jaime Martínez Montero

Europa/España/21 Enero 2017/Fuente: La Opinión Zamora

«En Castilla y León hay mayor tradición de escuela que en Andalucía y cambiar eso no se logra con una acción de gobierno, sino con un cambio de la sociedad»

Su método está revolucionando la manera de impartir las matemáticas, primero en Andalucía, en la actualidad en más de media España. «Pasa a ser una asignatura «maría»», reconoce Jaime Martínez Montero, el profesor que ha ideado el método ABN (algoritmos basados en números) que presenta una nueva forma de que los alumnos se enfrenten a las tradicionales cuentas. Esta semana llegaba al Campus Viriato para, de la mano del Centro de Formación de Profesores e Innovación Educativas (CFIE), explicar su método a más de un centenar de docentes interesados en «revolucionar» la manera de enseñar los números.

-¿Cómo surge la idea de elaborar una nueva forma de enseñar matemáticas en las escuelas?

-Me he preocupado toda mi vida por el tema de la didáctica de las matemáticas y en mis años de maestro intenté hacer innovaciones, porque veía que los chicos aprendían con mucha dificultad y además terminaban odiando las matemáticas. Tenían una actitud negativa hacia ellas, cuando en principio no tenía que ser así. El primer artículo sobre este tema lo publico en 1977 y el primer libro sale al mercado en 1984. Pero el cascarón de todo esto se rompe un poco más adelante, cuando me doy cuenta de que lo que impide el progreso del alumno es el cálculo tradicional. Y si un plato es indigesto, por más guarnición que lleve, lo seguirá siendo, así que lo que hay que hacer es cambiar de comida. En 2000 se publica el libro donde está el germen del método, centrado en la numeración y primeras operaciones. Ahí duerme el sueño de los justos, porque aunque doy cursos y lo predico, la gente no lo pone en marcha. Finalmente, una profesora de un colegio de Cádiz con la que había trabajado decidió implantarlo con sus alumnos y nos llevamos la enorme sorpresa de que a los chicos les gustaba mucho las matemáticas, avanzaban más deprisa. Al curso siguiente, otros tres colegios de Cádiz se unieron.

-¿Cuáles fueron las primeras satisfacciones?

-Nosotros queríamos que los chicos entendieran y mejoraran en la resolución de problemas, pero no pensamos que iban a adquirir un cálculo mental tan asombroso, haciendo operaciones mentalmente. El lanzamiento total vino a través de un reportaje de un periodista y ahí comenzó verdaderamente la difusión y el interés por el método. En el curso 2010-2011 había más de una veintena de colegios que lo practicaban y fue cuando creamos el blog y la página web, con nuevos materiales.

-¿Era necesario romper con el aprendizaje tradicional de las matemáticas?

-Totalmente, esa fue mi iluminación, el descubrir que donde está el problema real era en la forma de aprender las matemáticas. Fue de lo que fui consciente, a través de una investigación que estaba haciendo era con chicos de 1º y 2º de la ESO. Con ellos veía qué sabían del cálculo tradicional pero no sabían absolutamente nada si los sacamos del procedimiento que estaban acostumbrados de hacer, se encontraban perdidos. Así que decidimos romper con el modelo y en vez de trabajar con cifras hacerlo con números y en vez de calcular de derecha a izquierda, que fuera de izquierda a derecha.

-¿Se interesaron los alumnos desde el primer momento?

-Por supuesto, porque cuando entiendes algo te gustan más las cosas. Una persona repite y se vuelve experta en aquello que le gusta, pero solo le gusta lo que le sale bien, porque lo que no le sale no le gusta a nadie. Al salir mejor le gusta más y se convierte en un círculo virtuoso.

-¿Su método ayuda a que las matemáticas deje de ser la asignatura más temida del currículo?

-Se convierte en una «maría» y sacan mejores notas que en educación física, música o plástica. Es muy curioso, porque tras las pruebas de contraste que se hacen en Andalucía en los resultados es un cambio espectacular. El colegio en el que empezamos subió en más de 180 puntos y pasó de ser un centro hundido, porque era muy humilde, a ser el mejor colegio de la bahía, por encima de otros de renombre. Eso era lo esperanzador.

-¿Este método facilita también el aprendizaje a alumnos con necesidades especiales?

-Sobre todo a ellos, porque el principio el método lo que persigue es descubrir cómo vencer las necesidades que puedan tener esos alumnos. Al tratarse de un método abierto, es decir, al poder hacer los cálculos y ejercicios de formas diferentes, cada uno de acuerdo con sus posibilidades, hace que se adapte a las características de cada sujeto. La misma división se puede hacer de diez formas diferentes y el chico más lento emplea más pasos, pero existe esa flexibilidad y hace que se pueda adaptar para que nadie quede descolgado. Por otra parte, sustituimos lo que es abstracto por cosas muy concretas y los chicos matematizan aquello que conocen bien. A partir de esa realidad es cuando comienzan a hacer abstracciones y no al revés, que es como se hace en el cálculo tradicional. Además, tenemos un proyecto muy progresivo y pautado, por lo que no les resulta difícil a los alumnos seguirlo y siempre están progresando.

-¿Es más complicado que los alumnos aprendan el método o que los profesores sepan cómo impartirlo?

-El obstáculo con el que nos encontramos es que los propios profesores valoran muy poco lo que ellos pueden hacer en matemáticas. Tienen el trauma de que como les fue muy mal en matemáticas, ellos mismos se minusvaloran. Así que cuando consiguen estos logros con los alumnos, se sorprenden de lo que son capaces de hacer. Yo les animo y descubren los enormes progresos que hacen en seguida. Hay profesores que se vuelven auténticos entusiastas del método, porque ellos mismos se han dado cuenta de que han dado otra dimensión a lo que ellos saben y de que lo que les parecía tan terrible lo dominan, controlan y es apasionante, con una nueva visión y camino.

-¿Alcanzan entonces tantos logros como los propios estudiantes?

-La comunión que se genera con los alumnos es muy grande, porque se conectan experiencias de aspectos comunes a los dos y muchas veces son los niños quienes sorprenden a los profesores con alternativas. Es una forma de retroalimentación. Además, como están los chicos tan interesados, se acaban los problemas de disciplina y demás. Otra cosa buena que ha tenido es que hemos recuperado alumnos repetidores. Prácticamente no suspende nadie y sacan muy buenas notas, porque como hay que ponerlas en función del currículo oficial y este se nos queda muy corto, sacan sobresaliente fácilmente.

-¿Es la del docente una profesión que tiene que estar en permanente formación?

-Debería ser así, como pasa con el resto de profesiones, aunque sean fontaneros o electricistas. Todos deben adaptarse a los nuevos tiempos y la profesión del docente, al ser quizá más noble y con más trascendencia social, tiene mayor necesidad de ello. Además, en nuestro campo, con la neurociencia se está descubriendo realmente cuáles son los mecanismos del aprendizaje y si los profesores son los encargados del aprendizaje, tendrán que conocerlo y actualizarse. Es como si en medicina, con los nuevos fármacos y tratamientos, un médico no leyera ni se actualizara.

-¿Tiene la sociedad una buena visión del profesorado español?

-He sido inspector 37 años y antes otros ocho como maestro. Aunque hace casi tres años que me jubilé, he tenido mucha relación con padres y creo que, en general, tienen muy buena valoración y confianza en los centros escolares. El problema es que la imagen que se pueda tener sea distorsionada porque lo que es noticia es el padre que chilla y protesta, mientras que el que tiene buena relación no lo es. En algunos sitios tienen más tradición escolar y eso se nota, como ocurre por ejemplo entre Andalucía y Castilla y León. Aquí se aprecia más la escuela, entre otras cosas porque hay más tradición de escolarización. En los años 40, mientras en Andalucía el 60% de la población era analfabeta, esa cifra en Castilla y León era el 5%. Convertir esa masa es un handicap que se tiene de Madrid para abajo y eso no se arregla de un año para año ni con una acción de gobierno, sino que son cambios de la sociedad.

-¿Qué opinión le merecen entonces los continuos cambios de las leyes educativas?

-Eso es un desastre, ahora mismo en la actual nadie sabe qué está en vigor o no. Es la primera cosa que se tienen que poner a arreglar los políticos. En otros países existe un marco general consensuado, que no se toca, y un ámbito en el que pueden variar más o menos según el partido político que esté en el poder. En España no da tiempo a desarrollar el diseño, porque a medio camino del ciclo educativo del alumno, se cambia. Aun así, los chicos aprenden, así que son unos auténticos supervivientes. Deberían tomárselo más en serio, porque la educación es la economía del futuro en España, donde no tenemos ni petróleo ni minas de oro, sino que nuestro primer recurso es el capital humano. Y el recurso fundamental del futuro son nuestros niños. Igual que se toman en serio las normas que rigen la economía e inversiones, deberían tomarse en serio la educación.

-¿Es una quimera en España un pacto educativo entre políticos, profesores y familias?

-Confío plenamente en que se alcance, aunque en España nunca hemos tenido un pacto educativo y se puede comprobar desde la historia del siglo XX. En la República, la derecha y la izquierda se separa educativamente, así que nada de acuerdos y más aún cuando prohiben la educación religiosa. Con Franco tampoco hubo pacto y cuando llegó la democracia, la primera ley que quiso sacar la UCD, la del estatuto de centros escolares, el PSOE se declaró en contra y dijo que cuando llegara al poder la derogaría, como así hizo. Con la mayoría absoluta en la segunda legislatura de Aznar, se impuso la LOCE, que no se llegó a poner en marcha y Zapatero trajo la LOE. Ahora llega la Lomce, que sin una mayoría no se mantendrá. Creo que no debemos ser tan distintos de los alemanes, franceses, daneses o ingleses. Se dice que a veces la gente se vuelve razonable cuando le han fallado todos los recursos, así que confío que este pueda ser un buen momento para ese pacto tan necesario.

-¿Qué puntos básicos debería tener?

-Primero, darse tiempo, porque si no, solo se va a legislar sobre opiniones y criterios. Reformar el sistema educativo para que dure treinta años requiere hacer un análisis muy detallado para saber lo qué tenemos, saber en qué se falla. Pero no por lo que opine la gente, sino haciendo una verdadera auditoría en los centros escolares, que sería el segundo aspecto. España se pondría a la cabeza de Europa con el Informe PISA si Andalucía, Murcia y Canarias sacaran las mismas notas de Castilla y León, pero todavía nadie se ha metido a analizar el por qué de estas diferencias tan grandes.

¿Cuáles son los principales escollos para que no tengamos ese ansiado pacto educativo?

-El problema de la reforma educativa está primero en la influencia del poder, en quién manda en ese momento y qué participación tiene las instituciones privadas como colegios religiosos. Esa es una fuente de peleas enorme. Preocupan sobre todo los temas corporativos de los funcionarios de cara a la reforma, pero el que funcione bien el sistema, que los centros sean agencias de aprendizaje, que los chicos aprendan y si no lo hacen que se investigue por qué, en eso no se preocupan. Ninguna reforma se ha ocupado de verificar si lo que manda la ley se cumple o no se cumple en las aulas. Para eso hace falta hacer ese gran diagnóstico del que hablaba antes.

-¿Hay preocupaciones más banales que ocupan un lugar que debería ostentar la atención a los alumnos y familias?

-En educación a veces se rompen los pactos por auténticas tonterías. Por ejemplo, la enseñanza laica, impedir que la religión sea parte del currículo. Discutir eso es una tontería, porque el horario de religión es mínimo con respecto a otras asignaturas. Y además constato que los colegios donde sigue la religión no provocan un aumento de vocaciones religiosas o que la gente frecuente más los sacramentos o que se llenen las iglesias. De hecho, se da la paradoja de que tenemos más profesores de religión respecto a los alumnos que sacerdotes respecto a los fieles. Son una especie en extinción. En Alemania tienen clase confesional y es una democracia. Y en los países nórdicos y en Holanda y Bélgica. Lo contrario pasa con la educación cívica, una hora de esa asignatura en quinto de primaria no hace daño, no tiene repercusión real en la enseñanza, así que dejemos de pelearnos por ello y centrémonos en lo que realmente importa.

-¿Y qué opina sobre la enseñanza concertada?

-Los señores de Podemos dicen que hay que acabar con ella pero no cómo hacerlo. No se puede quitar sin más, porque en algunos lugares copa el 50% de los centros, así que a ver dónde metemos a los alumnos y a los profesores. Lo único que se conseguiría sería crear un cabreo enorme a los padres que están contentos con esos colegios y los chicos que están ahí a gusto en esos centros. En todo caso, que se ponga un marco legislativo para que no abusen esos centros concentrados, pero nada más. Discutamos mejor qué pasa en los centros concertados que sacan mejores resultados que los públicos, aun con las mismas características. Eso es lo que hay que solucionar, porque la potencialidad de los alumnos es muy grande. Vamos a ocuparnos en serio lo que pasa en los centros y evaluarlos, no para suspender a los profesores, sino para poner remedio y que los centros que funcionan mal cambien, porque al fin y al cabo para esto es para lo que se monta la educación, que cuesta mucho dinero al país. Si se hace un esfuerzo tan grande, hay que pedirle rendimiento.

-¿Hay esperanza en que se conseguirá al final?

-Está claro que todo eso requiere medios y que los partidos estén dispuestos a estar años desarrollándolo. Es una inversión en tiempo, pero que luego nos va a lucir mucho, si tienen una visión de futuro. Los políticos verdaderos son aquellos que se preocupan por las próximas generaciones y el futuro, no por los resultados inmediatos.

Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2017/01/15/educacion-economia-futuro-espana/977823.html

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Entrevista a Lorenzo Meyer «Es inaceptable la corrupción y la estupidez del presidente Peña Nieto»

Por: Mario Casasus. Desinformémonos. 20/01/2017

Lorenzo Meyer: “Es inaceptable la corrupción y la estupidez del presidente Peña Nieto”

Guadalajara, Jalisco | Desinformémonos.  Lorenzo Meyer (1942), politólogo mexicano, denuncia la estructura del régimen de Peña Nieto y el desmantelamiento del nacionalismo: “El origen de mi libro es una observación irritada, me parece injusto ver cómo está viviendo México su vida pública, me parece absolutamente inaceptable la corrupción, la irresponsabilidad de algunas decisiones y la estupidez del presidente. Son una bola de corruptos, desde el presidente de la República hasta el presidente municipal y el policía”. El doctor Meyer reitera: “Desde la cúpula desmantelaron el nacionalismo mexicano, era parte central de la relativa soberanía de nuestro país. Yo no pensaba en Trump cuando ordenaba los capítulos del libro, tenía una tesis: los gobernantes decidieron que nuestra suerte era unirnos a Estados Unidos y disolvernos económicamente en Estados Unidos”.

Autor de los libros: Su Majestad Británica contra la Revolución mexicana (1991), La segunda muerte de la Revolución mexicana(1992), Liberalismo autoritario (1995), El Estado en busca del ciudadano (2005), De la euforia del cambio a la continuidad (2007),Las raíces del nacionalismo petrolero en México (2009), Nuestra tragedia persistente (2013) y Distopía mexicana (Editorial Debate, 2016), entre otros libros y antologías en coautoría.

El investigador y catedrático del Colegio de México hace una declaración de principios: “Mi obligación es prestarle un servicio a la comunidad mexicana porque me educó, mi educación universitaria la pagó el Estado, soy profesor e investigador de una institución del Estado, y lo menos que puedo hacer es cumplir con mi responsabilidad de forma independiente en las investigaciones, en los ensayos que escribo y en la preparación de los alumnos”. Desde el ámbito académico se enfrenta al poder, afirma Lorenzo Meyer: “porque lo considero ilegítimo y dañino, quienes han ejercido el poder en México no están a la altura de las circunstancias”.

MC.- Doctor, ¿cómo surgió el libro Distopía mexicana?

LM.- Este libro lo hice en dos etapas, cada semana tengo que redactar un artículo para la prensa, pero escribo todos los artículos pensando en un libro, no pienso en la coyuntura de ese día o semana, tomo los temas actuales, tal vez es muy presuntuoso o muy humilde –no sé cuál de las dos-, “escribo menos para el presente y más para el futuro”, quiero dejar un testimonio. Hace años, cuando comencé a colaborar en un periódico me costó algunos reproches del medio académico, un personaje que llegaría a ser presidente del Colegio de México me dijo: “veo muy mal que escribas en el periódico, porque la vida académica es una vida centrada y concentrada para el mundo universitario, escribir para un público mayor es degradante”; como no le hago mucho caso a las autoridades –ni a las de mi institución, por eso nunca me dejaron llegar a puestos directivos-, seguí colaborando en un periódico, en la radio y la televisión pública, en mis primeros años tenía el respaldo de Cossío Villegas que escribía en Excélsior.

MC.- ¿Reescribió los artículos del periódico “Reforma” para Distopía mexicana?

LM.- En este libro no encontrarán los artículos, me sirven como materia prima para rehacerlos y comprimirlos, a veces una página de mis libros lleva algo de 2 o 3 artículos, la mayor parte del material periodístico está desechado, espero que alguien, algún día, lea mi reflexión sobre la vida política y cotidiana de nuestro país. En “Distopía mexicana” están los últimos 5 años: el final del gobierno de Felipe Calderón y la primera mitad del gobierno de Peña Nieto, voy viendo la evolución -o involución- y reflexiono, en parte yéndome a la historia del fenómeno –aportando el contexto histórico-, en parte recurro a la teoría política, voy tratando de escribir para un público mayor, exactamente lo contrario que me reprochó el que sería presidente del Colegio de México. Mario, no crea que fue fácil escribir de manera sencilla, porque en la vida académica –sobre todo cuando yo empecé- premiaban lo confuso, entre más confuso y obtuso solían decir: “este doctor debe ser un genio, porque no le entendí nada, debe ser brillante, alcanza alturas insospechadas”. Se pueden escribir cosas profundas de manera sencilla, no hay que dar muchas vueltas ni usar conceptos de los iniciados en ciencias políticas, se puede decir lo mismo de una manera más simple.

MC.- ¿La Distopía corresponde a la decepción de los sexenios de Calderón y Peña Nieto, o tiene que ver con el estado de ánimo al perder las utopías?

LM.- Tiene que ver con una decisión, por lo menos con la palabra “distopía”, de enfrentarme a un poder que considero ilegítimo y dañino, quienes han ejercido el poder en México no están a la altura de las circunstancias -coincido con la observación de Cossío Villegas publicada en 1947, aunque él fue injusto con Lázaro Cárdenas-, escribo desde la única opción que me queda, pude inscribirme a un partido político y tener una participación en la administración pública, pero considero a los partidos políticos parte fundamental del problema, por otro lado, creo que en un punto chocan ser académico y militar en un partido, porque un partido político exige lealtades, tienen objetivos y uno tendría que ajustarse a esos objetivos, el académico de las ciencias sociales tiene que ser crítico de la situación en su entorno. Los académicos que militan en un partido político pierden independencia; para bien o mal en mis libros está mi juicio, pero es mío, no le estoy haciendo la corte a nadie, ni le estoy prestando servicio a los gobernantes, mi obligación es prestarle un servicio a la comunidad mexicana porque me educó, mi educación universitaria la pagó el Estado, soy profesor e investigador de una institución del Estado, y lo menos que puedo hacer es cumplir con mi responsabilidad de forma independiente en las investigaciones, en los ensayos que escribo y en la preparación de los alumnos.

MC.- Después de investigar los sexenios de Felipe Calderón y Peña Nieto, ¿podríamos hablar de un patrón de conducta gubernamental o comparten pocos puntos similares?

LM.- El origen de mi libro es una observación irritada, me parece injusto ver cómo está viviendo México su vida pública, me parece absolutamente inaceptable la corrupción, la irresponsabilidad de algunas decisiones y la estupidez del presidente -es lo menos importante porque la naturaleza nos da las neuronas, si el presidente y los secretarios de Estado tienen un número limitado de neuronas no sería tan grave, si fueran honestos, si tuvieran un compromiso social, la inteligencia no sería tan importante-, pero son una bola de corruptos, desde el presidente de la República hasta el presidente municipal y el policía, ¿todos los presidentes han sido corruptos?, yo salvaría a Lázaro Cárdenas, algunos secretarios de Estado se han comprometido con un proyecto nacionalista, también hay muchos servidores públicos honrados.

MC.- Pienso en un par de embajadores admirables: Gonzalo Martínez Corbalá y Gilberto Bosques…

LM.- De acuerdo, el problema está en la cúpula.

MC.- El libro comienza con el capítulo dedicado a la relación México-Estados Unidos, ¿es un orden aleatorio o era una propuesta profética ante el triunfo de Trump?

LM.- No es aleatorio, pero tampoco lo pensé así, no me sorprende el triunfo de Trump. Mi primera investigación fue sobre el petróleo y la expresión positiva del nacionalismo mexicano; el nacionalismo mexicano es defensivo, no es el nacionalismo alemán de la década de 1930, tampoco es el ofensivo nacionalismo norteamericano. Desde la cúpula desmantelaron el nacionalismo mexicano, era parte central de la relativa soberanía de nuestro país. Yo no pensaba en Trump cuando ordenaba los capítulos del libro, tenía una tesis: los gobernantes decidieron que nuestra suerte era unirnos a Estados Unidos y disolvernos económicamente en Estados Unidos; el embajador francés Alain Rouquié publicó el libro: México, un país de la América del norte (2014), su tesis era muy sencilla: “México decidió cortar con su historia como país latinoamericano y apostó por su geografía”. La geografía no es destino, si fuera destino Cuba sería una islita en medio de la nada, pero lograron su independencia y tuvo un costo enorme impuesto por el embargo de Estados Unidos. Según Rouquié: “México apostó por lo que era natural”, no era natural, porque desde Estados Unidos nos dicen: “fíjense en el espejo, ustedes son morenos, no saben inglés, no pertenecen al norte, nos desagradan y vamos a construir una muralla en la frontera”. ¿Quién demonios pensó que realmente nos dejarían ser parte de Norteamérica?, el gobierno de México desmanteló lo poquito que construyó la revolución: el nacionalismo defensivo y la autonomía relativa.

MC.- Entre los problemas domésticos, ¿cuál le preocupa más?, ¿la violencia del narco o la corrupción?

LM.- La corrupción, porque la violencia es resultado de la corrupción. La corrupción propicia la violencia, la corrupción es una manera de decirle a las instituciones que son débiles, que no tenemos una estructura a la altura del siglo XXI, por eso me preocupa la corrupción, porque nos detiene en la construcción del Estado de derecho, donde la ley se cumpla, la ley en México puede ser injusta, además de ser injusta la ley no se cumple. Domésticamente me preocupa la corrupción porque afecta la estructura extremadamente injusta y desigual de México.

MC.- ¿Cuál sería su reflexión sobre los efectos de la violencia del narco en México?

LM.- Por un lado tienes al SAT (Servicio de Administración Tributaria) intentando recaudar los impuestos y del otro lado está la eficacia del narco que cobra derecho de piso a los pequeños comercios y a las escuelas, el crimen organizado te hace su víctima para extorsionar, o te conviertes en el enemigo para exterminar, o mueres como daño colateral de una balacera.

MC.- El libro termina con el capítulo: “Los medios”, analiza la libertad de expresión, el despido de Carmen Aristegui y el legado de Julio Scherer. ¿Cómo podrán debatir los académicos, los periodistas y los lectores ante la censura del gobierno?

LM.- Una sociedad sana requiere que los medios sean libres, autónomos y plurales. Incluí el caso de Carmen Aristegui porque la conocí, colaboré en su programa durante años, muchas veces le dije: “Bueno Carmen, ¿hasta cuándo te van a dejar frente a los micrófonos?”, ella se reía de mi broma, pero en W Radio le ofrecieron permanecer en el programa con la condición de que la XEW (filial radiofónica de Televisa) pondría el contenido editorial, Carmen se fue y le costó mucho trabajo conseguir trabajo hasta que MVS Radio la contrató, porque ellos querían tener a una periodista de peso para negociar con el gobierno, Carmen y MVS firmaron un código de ética donde ella era libre, pero un día Felipe Calderón se ofendió con la pregunta sobre sus problemas de alcoholismo, la despidieron momentáneamente, MVS reinstaló a Carmen porque las negociaciones con Calderón no funcionaron y luego llegó la gran investigación de la “Casa Blanca” de Peña Nieto y Angélica Rivera, el resto es historia. Carmen presentó una demanda ante la Suprema Corte de Justicia para que se pronuncien si tiene sentido que los medios privados al usar un bien público deben respetar la libertad de expresión, la Corte hizo como que la virgen le habla, fallaron las instituciones, sus instituciones están podridas, la parte sana de México se estrella contra las instituciones podridas, el caso Carmen es emblemático y lo conocí de primera mano.

MC.- Finalmente, ¿qué opciones tiene la ciudadanía si la podredumbre del gobierno es irreversible?

LM.- ¿Qué hacemos contra las instituciones?, no estamos en un caso extremo, no vivimos en el régimen nazi, tampoco en la dictadura de Stalin. ¿Qué hacemos?, en nuestro pequeño espacio y mientras se pueda: cumplir con mi responsabilidad individual. Pero, qué hace alguien que no tiene una historia de ciudadanía, en un sistema que compra el voto y que usa la pobreza para ganar las elecciones que son espurias, pero son formalmente son legales, los acarreados y militantes van a votar y se benefician con alguna cosa material y el sistema se perpetúa, ¿qué hacemos?, hay una parte de la sociedad que reacciona ante la compra del voto porque puede, pero no podemos culpar enteramente a la otra parte porque son pobres y no se les dio la educación necesaria para entender cómo están metidos en el círculo infernal, donde ellos perpetuarán su pobreza mientras sigan votando de esa manera clientelar, el PRI tiene las estructuras clientelares para mover a sus bases y comprar las elecciones. ¿Qué hacer?, individualmente tenemos que reaccionar en contra del sistema, lo que no es garantía de que colectivamente podamos echar al PRI, se hizo un esfuerzo en la elección del año 2000, pero el personaje y el equipo que llegaron a dirigir al país no estuvieron a la altura, ni en broma, y se dejaron tragar por esas estructuras y se convirtieron en lo mismo que antes habían criticado. Espero sin mucha ilusión la elección del 2018, en fin, tenemos que ver entre la oferta que viene para 2018 quién da la posibilidad real de enfrentarse a una estructura y sus intereses creados.

Fuente: https://desinformemonos.org/inaceptable-la-corrupcion-la-estupidez-del-presidente-pena-nieto-lorenzo-meyer/

Fotografía: wradio

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‘Todo niño necesita que alguien esté loco por él’: Jesús Palacios

El experto en maltrato y protección infantil, repasa el estado de la adopción en Colombia

En Colombia, y de acuerdo con datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), hay 11.000 niños que están esperando ser adoptados. De estos, 4.325 son considerados de difícil adopción, porque están entre los 8 y los 17 años de edad, tienen algún tipo de discapacidad o hacen parte de un grupo familiar.

Este no es un problema menor, pues además de que la mayoría de estos niños han crecido en condiciones adversas, también deben enfrentar el paso del tiempo; saben que mientras más permanezcan en la institución, sus posibilidades de adopción se reducen, y eso puede acarrearles mayores secuelas psicológicas por la falta de una familia.

Con el objetivo de dar más luces sobre este fenómeno, y aportar posibles soluciones, distintas organizaciones dedicadas a la adopción, como el Centro para el Reintegro y la Adopción del Niño (Cran), recientemente llevaron a cabo en Bogotá el primer Congreso Latinoamericano de Adopción. Al evento, que contó con la colaboración de la Red Latinoamericana de Cooperación en el Ámbito de la Adopción, asistió como invitado el español Jesús Palacios, doctor en Psicología de la Universidad de Barcelona y profesor de la Universidad de Sevilla, donde ha desarrollado toda su vida académica y profesional.

(Le puede interesar: Dos de cada 10 alumnos en el mundo sufren acoso y violencia escolar)

Palacios, reconocido experto en temas como el maltrato y las medidas eficaces de protección infantil y en el desarrollo de instrumentos profesionales para la toma de decisiones para el trabajo con la infancia, compartió su experiencia con defensores de familia colombianos en una serie de talleres y con los asistentes al congreso. EL TIEMPO habló con él.

¿En qué está la adopción en el mundo? ¿Aumenta o disminuye?

La tendencia es claramente hacia la disminución, muy particularmente en adopción internacional. Somos muchos los países, incluida España, donde la adopción había tenido un aumento rápido y mantenido durante muchos años, pero a partir del 2005 se produjo una estabilización y luego una caída en picada de las cifras de adopción en el mundo. Estamos ante una situación donde, habiendo probablemente la misma cantidad de niños que pueden ser adoptados, el número de los que son adoptados ha ido disminuyendo.

¿Hay números?

Los trabajos disponibles sobre este tema a nivel global indican que podemos haber pasado de 150.000 a 60.000 adopciones internacionales, un salto muy notable.

¿A qué se debe la disminución?

A cambios en las políticas de los países de origen más que a una reducción en el número de familias europeas a las que les gustaría adoptar. La ley dice que la adopción internacional debe ser subsidiaria y el argumento oficial, pero siempre muy difícil de comprobar, es que estos países han aumentado mucho la adopción nacional. De China, por ejemplo, durante muchos años y como consecuencia de la política del hijo único y de la preferencia de las familias porque ese hijo fuera varón, salían decenas de miles de niñas muy pequeñas en adopción internacional, de las cuales, en España, recibíamos cada año unas 2.600, pero en el último año solo recibimos 400. Si es verdad que están siendo adoptadas por familias chinas sería maravilloso, pero no lo sabemos.

(Además: Seis claves para entender en qué consiste la neuroeducación)

¿Cuáles son los países que más niños dan en adopción internacional?

Las regiones, en su orden, son Asia, fundamentalmente China; le siguen Europa del Este, el conjunto de América Latina y el Caribe, y África, aunque algunos países de ese continente tienen números bajos, pues en ellos predomina el islam, que prohíbe la adopción.

¿Por qué los países europeos van hasta allá adoptar?

En muchas legislaciones europeas la adopción nacional prácticamente no existe, porque las políticas sociales evitan que los niños sean separados de sus familias y, además, hay hogares alternativos, en situaciones que llamamos de acogimiento familiar. Son figuras parecidas a la adopción, pero que no implican la afiliación jurídica en sentido estricto. La otra razón, y afortunadamente va disminuyendo cada vez más, es que por esta vía se tenía más fácilmente acceso a la adopción de niños pequeños. Esto se debe a que si una pareja quiere, pero no puede tener un hijo biológico, su primer pensamiento es un niño que se parezca lo más posible al que ellos no han podido tener.

En la actualidad eso ha ido desapareciendo, porque la mayoría de los niños adoptables en el mundo están por encima de los 5 o 6 años. En estos casos, las personas no solo están adoptando a un niño, sino a una historia, a una identidad, a alguien que ya tiene una cierta construcción.

¿Cuáles son los retos que enfrentan los niños que pasan mucho tiempo en instituciones?

Son retos bien diferentes a los de la adopción de un bebé. Basta con imaginar que si a mí me hubieran situado en China con cinco meses hoy en día hablaría un chino muy fluido. Si me situasen en el mismo país con ocho años, probablemente mi dominio del idioma estaría muy limitado. Lo mismo ocurre con tantas otras cosas. Lo que vivimos en los primeros meses y años nos marca mucho y los niños que son adoptados más grandes llegan con experiencias negativas adversas. Cuando la institucionalización se prolonga en el tiempo, deja de ser una medida transitoria y supone que los niños van a crecer en un ambiente que no es el previsto para nuestra especie, que necesita de una o dos referencias familiares estables. En una frase: cada niño necesita que alguien esté loco por él y que esté dispuesto a hacer cualquier cosa por su bienestar.

¿Y el caso de los niños adoptados internacionalmente?

La adopción, sea nacional o internacional, es una medida de protección que tiene clarísimas ventajas: es permanente, estable y buscada. Nadie va a la adopción forzado, al contrario, las personas que quieren adoptar tienen que pasar por una serie de filtros sociales y psicológicos; los niños adoptados se encuentran con padres que llevan mucho tiempo esperando y con una gran capacidad para dar amor. El idioma y las costumbres pueden dificultar la integración en la familia y basta con que el niño sea más moreno que sus compañeros para que sea ‘el negrito’, con que sus ojos sean más rasgados para que sea ‘la chinita’. Basta con que se sepa que son adoptados para que reciban comentarios hirientes. Con frecuencia estos niños van a tener problemas académicos.

¿Por qué razones la gente adopta hoy en día?

La fundamental ha sido y sigue siendo la infertilidad. La otra vía es la de personas que ya han tenido hijos, pero que quieren contribuir a orientar la vida de niños que necesitan familia, y este número de casos ha ido en aumento.

¿Qué sabe del estado de la adopción en Colombia?

Para Europa, Colombia es un país prestigiado y reconocido por mandar expedientes muy bien documentados de los niños que da en adopción, los cuales permiten entender el pasado de esos pequeños y sus posibles vínculos o contactos. La mayor parte de los niños colombianos que han sido adoptados en Europa son más bien mayorcitos, de entre 5 y 6 años, y en el país el sistema de protección de infancia tiene retos muy parecidos a los de otras naciones, como tener demasiados niños en instituciones por mucho tiempo y ellos deben ser adoptados lo antes posible, para evitar que “envejezcan” en el sistema.

¿Qué hacer, entonces, para evitar esa situación?

Por este motivo en muchos países europeos se ha ido llegando a la figura de la adopción abierta, que permite que el niño sea adoptado, pero al mismo tiempo mantenga contactos con su madre. El concepto de adopción que prima todavía en la mayor parte de los países adoptar significa romper para siempre el contacto y la conexión con la familia biológica, y hay casos en los que esto no es lo adecuado o lo aceptable.

¿Cuáles han sido los resultados de la adopción abierta?

En países que tienen una larga tradición de adopción abierta, que son en gran parte los de habla inglesa, la valoración es claramente positiva. Al principio había miedo de si estos niños iban a crecer con problemas de identidad, sin saber muy bien quiénes eran realmente sus padres, por ejemplo. La investigación demuestra que mientras las relaciones de los adultos sean adecuadas, la adopción abierta es una buena fórmula. En protección infantil, el modelo de talla única no existe, porque el modelo que es beneficioso para un niño puede que no lo sea para otro.

En Colombia el sistema de adopción tiene buena parte de su responsabilidad sobre el Estado, pero también hay otras privadas. ¿Qué modelo es adecuado?

El modelo colombiano, que encontramos en muchos países, es bueno. Probablemente el estadounidense es siempre el peor, porque allá el concepto de lo privado tiene demasiado peso y existe lo que llamamos adopciones independientes, sin control del organismo público. A mí me parece que es esencial que haya un organismo que asuma la responsabilidad última y que sea potente desde el punto de vista institucional.

(Vea aquí: Costos de la educación no subirán más de lo normal)

¿Existe alguna edad para que el niño sepa que es adoptado?

Esa edad es siempre lo antes posible. Eso significa, para un niño que ha sido adoptado cuando era recién nacido, que antes de los dos años en algún momento la palabra adopción debe haber aparecido en el lenguaje de la familia, no pretendiendo que ese bebé entienda qué es la adopción, sino que vaya aprendiendo que él es adoptado y que eso significa que nació en una familia y que ahora está creciendo en otra de la que será miembro para siempre. Para un niño de 11 años, eso es una historia de primera comunión: él quiere saber más, quiere saber por qué, qué les pasaba a sus padres, dónde están, si pagaron o no pagaron, si tuvieron que ir a juzgado o no, si tienen hermanos o no. El problema para los padres es saber cómo ir ampliando la información.

Colombia está viviendo el debate mundial de la adopción homoparental. ¿Cuál es su opinión frente a este tema?

Si la pregunta es si tienen las parejas homosexuales derecho a adoptar, la respuesta es no. Y ni las heterosexuales lo tienen, nadie tiene derecho a adoptar. El que tiene derecho a ser adoptado es el niño; él es quien debe ser acogido por alguien que pueda garantizar estabilidad, permanencia, afecto y calidad en las relaciones. Ese alguien puede ser perfectamente una pareja heterosexual, una persona sola o una pareja homosexual. La sociedad ha dejado de ser monolítica en cuanto a las formas de familia; hay mucha investigación sobre las adopciones por parte de parejas del mismo sexo y ninguna ha logrado demostrar perjuicios como que van a crecer como homosexuales, con problemas de identidad de género o con mayor riesgo de ser abusados sexualmente. Nada de eso va a ser verdad; el abusador sexual típico es heterosexual.

Así está la adopción en Colombia

Según cifras reveladas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Colombia actualmente existen 112.504 menores atendidos por esta institución, de los cuales 25.056 se encuentran en centros de protección y hogares sustitutos.

Asimismo 14.914 menores han sido declarados en vulneración de derechos, 6.367 en adoptabilidad y 3.775 dentro de tiempos legales para definir su situación jurídica. Además, se calcula que cada mes ingresan 2.000 niños más al sistema. Según el ICBF como consecuencia del posconflicto se espera que la cifra aumente.

Por otro lado, de acuerdo con la entidad, desde el 2010, un total de 6.610 personas (solteros y a parejas ubicados tanto en el país como en el exterior) han solicitado adoptar niños en Colombia. En total, fueron aprobados 3.433 trámites. Entre las parejas residentes en Colombia, en los últimos seis años y medio 1.784 familias solicitaron la adopción. El trámite les fue aprobado a 1.449.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

Fuente: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/estado-actual-de-la-adopcion-en-colombia/16794785

Imagen: images.et.eltiempo.digital/contenido/estilo-de-vida/educacion/IMAGEN/IMAGEN-16794784-2.jpg

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Entrevista con el investigador social, politólogo y profesor universitario ecuatoriano, Julio Peña y Lillo E. “Para lograr transformaciones políticas y sociales no solo basta con llegar al poder, hay que hacer una gran revolución intelectual y moral”

“Para lograr transformaciones políticas y sociales no solo basta con llegar al poder, hay que hacer una gran revolución intelectual y moral”
polodemocratico.info
De reforma en reforma se van a ir dando las grandes transformaciones en aquellos países con gobiernos progresistas que luchan por superar el malhadado modelo neoliberal que pretende a como dé lugar desposeer a los Estados en beneficio de los concupiscentes intereses del sector privado, las grandes corporaciones y el capital especulativo transnacional, pisoteando las conquistas sociales y la garantía de los derechos fundamentales de los pueblos. Esa es la lectura que hace el politólogo e investigador social ecuatoriano, Julio Peña y Lillo E., de la coyuntura política de América Latina, en que pese a los intentos de restauración conservadora, aún algunos mandatarios de izquierda siguen batallando por lograr avanzar en su propósito de darle identidad a lo nacional-popular en medio del feroz embate del capitalismo a través de sus agentes políticos de la derecha y sus cajas de resonancia comunicacionales por combatir y eliminar todo proceso democrático y emancipador como es el caso concreto de países como Ecuador, Bolivia, Venezuela, luego de que lograron tomar por asalto el gobierno de Brasil y ganar para sus oscuros intereses, mediante una pírrica victoria, las elecciones presidenciales en Argentina, para sumir a esta nación nuevamente en la desesperanza y el caos social, retornando a la negra noche neoliberal de comienzos de este siglo.
Para este científico social ecuatoriano que se desempeña como presidente del Consejo de Administración del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), con sede en Quito, uno de los retos de los gobiernos alternativos es el de construir hegemonía, lo cual implica ser capaces a través del discurso y la gestión pública de convencer a la mayoría de la población para renovar el apoyo político. Ello, explica, solo es posible a través de la organización y de la movilización, pero también mediante la ocupación de ciertos campos estratégicos como es el de la comunicación.

Peña y Lillo es un destacado docente universitario, máster en Ciencias Políticas por FLACSO-Ecuador y en Gestión y Desarrollo por la Universidad de la Sorbona, París-I. Sus líneas de investigación se centran en temas relacionados con las tensiones y desafíos originados a partir de la llegada de la izquierda a los gobiernos de la región latinoamericana.

En su oficina de CIESPAL nos recibe amablemente para dialogar sobre manipulación mediática, neoliberalismo y los desafíos de la izquierda en América Latina. Sirve de inspiración política e intelectual para entrevistado como entrevistador un cuadro con la foto del presidente Salvador Allende, que muy seguramente Peña y Lillo ha colocado dada su ascendencia chilena por parte paterna.

La industria cultural, importante herramienta de manipulación del capitalismo

En el ámbito comunicacional, hoy en día los medios de propiedad de las grandes corporaciones monopólicas son descarados actores políticos. Los Estados y gobiernos progresistas de América Latina tienen que hacer frente a los ataques perversos de estos conglomerados comunicacionales. ¿Esta batalla hace parte de la guerra entre la visión progresista humanista de los gobiernos alternativos frente la barbarie neoliberal?

– Efectivamente, yo creo que los medios de comunicación son una herramienta, un instrumento clave que forma parte de los aparatos ideológicos de denominación a través de los cuales se reproduce el pensamiento dominante, que es un pensamiento estrictamente neoliberal, individualista, de un discurso que plantea la competencia por sobre la colaboración. Es por ello que cuando hablamos de disputarle al paradigma neoliberal, tenemos que tener en cuenta que en América Latina el neoliberalismo durante dos décadas, las llamadas décadas perdidas ochentas y noventas, desmontó todo lo que tiene que ver con incipientes estados de bienestar que estaban nacientes en nuestro continente, dejándolo todo al mercado con esa idea de que el mercado es el que va a dar las soluciones para nuestros pueblos. Vemos entonces que los resultados fueron nefastos, eso fue lo que llevó a cambios de gobiernos entrado el siglo XXI, pero estos cambios no son suficientes. Muchas veces para poderlos desarrollar y profundizar los cambios no son suficientes y es ahí cuando hablamos del poder relativo del Estado. Cuando tú hablas de este poder tienes que considerar que el Estado no tiene todas las fuerzas para llevar a cabo esa profundización de la democracia que requieren nuestros países, ¿y por qué? Porque a diferencia del siglo XX en donde las izquierdas o el bloque socialista hablaba de una dictadura del proletariado, es decir de una nacionalización de los sectores privados y una nacionalización de la economía, en el siglo XXI a diferencia de ese modelo, se busca hacer el cambio dentro de la democracia sin dictaduras, sin armas, reconociendo a la pluralidad de voces y de fuerzas, y ahí estos procesos se topan de frente con el capitalismo y una de las herramientas más duras que tiene el capitalismo es lo que se llama la industria cultural. En cine tenemos a Hollywood, tenemos todas las series televisivas donde nos muestran el American wife of life, ese modelo de sociedad supuestamente a la que nuestras clases medias y altas aspiran y dentro de todo esto tenemos las cajas de reproducción de mensajes de los noticieros que van a estar siempre opuestas a todos los procesos democratizadores que hablan de pagar impuestos, de pagar salarios dignos, de redistribuir la riqueza, y se los va a tachar en una lógica maniquea inmediatamente de chavistas, castristas, bolivarianos, terroristas, amenazas para los modelos liberales. Entramos, entonces, en un momento de polarización en donde todo se pone en blanco y negro, muchas veces tiene las de ganar quienes, como ya decía Marx, controlan los medios de producción, y en este caso los bienes tecnológicos como son los medios de comunicación, esto lo hemos visto claramente en el impeachment que se montó en Brasil en donde toda la red O Globo, a pesar de que no hubo pruebas contundentes ni fehacientes contra Dilma, se le dio por incriminada. De esta manera se planteó ese mensaje a toda la población y tenemos además de cómo los medios inciden en los procesos democráticos, ni hablar de Venezuela en donde desde el primer día del gobierno de Chávez y luego del presidente Maduro han realizado un hostigamiento, así como contra los procesos ecuatoriano y boliviano y todo lo que constituye democratización.

 

Ciudadanía republicana

En tus investigaciones y ensayos has venido sosteniendo la necesidad de recuperar los valores republicanos en esta etapa entre comillas de “proceso de emancipación” en América Latina. ¿A que hace referencia ello?

– Cuando hablamos de recuperar los valores republicanos hago referencia a la modernidad que comienza con la Revolución francesa que alude a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad. Y claro estos tres elementos claves del inicio de la modernidad que se vieron luego traicionados por el capitalismo, no permitieron desarrollarse a fondo a la igualdad ni a la fraternidad, pero más allá de esto, haciendo un paréntesis, yo hablo de qué fue lo que sucedió en ese momento, y es que se acabó con la nobleza y con la monarquía, todos pasaron a tener derechos, que es lo que te plantea la Revolución, que todos podamos ser ciudadanos, que todos podamos ser iguales ante la ley, y para ello todos podamos participar en la política, y también otra cosa muy importante, lograr una cultura tributaria, en donde el que tiene más colabore más, esa es la forma de solidaridad republicana que no se ha comprendido hasta ahora en nuestras republicas, que han guardado una herencia colonial de élite desvinculada de lo que estas élites llaman los cholos, los negros, los indios, los verdugos. En ese sentido, los paraísos fiscales son una forma de reproducción de ese colonialismo. Es decir, produces en tu país, te sirves de su viento, de su sol, del agua de sus ríos que son factores de nuestra rica naturaleza y también te sirves de las malas condiciones laborales de nuestros trabajadores, de sus bajos salarios con los cuales produces grandes cantidades de cacao, de café, de banano, de flores, te enriqueces y toda esa plata no se queda para apostar al desarrollo del país sino que se va. De eso es lo que yo hablo cuando digo que hay que recuperar el sentido republicano, que es la conquista de derechos que se obtuvo después de la Revolución francesa pero también la responsabilidad que eso implica: tienes derechos pero también responsabilidades y solidaridades. Solidaridades que pasan por fuera de la caridad o por fuera de esos teletones que hacen en Chile, es decir, políticas públicas estructurales establecidas y sostenidas con las contribuciones de la sociedad. El ejercicio republicano es esto, por un lado, luego está el compromiso ciudadano que en el caso de la republica solo fue posible en Francia a través de la activación del compromiso de la sociedad, del movimientismo y de la conciencia política. La sociedad tiene que estar activa, movilizada y estar participando, no puede desvincularse de lo que pasa y tiene que ejercer presión en sus políticos para que se logren democratizar sus países. En contraste, el neoliberalismo prácticamente no reconoce a la sociedad ni a sus demandas y prefiere ciudadanos pasivos que se activen cada cuatro años votando y punto. En consecuencia, la ciudadana republicana requiere que estemos constantemente hablando de política en nuestros barrios, que se debata en la televisión y esto es lo que falta en nuestros medios. En nuestros medios se hace cocina, se hace reguetón, se hace baile, pero hace falta conocernos en nuestros propios países, qué hacen los de los pueblos vecinos, los de la Amazonía, los de la sierra, los de la costa, qué sucede en Colombia, en Brasil, más allá de reconocer nuestros problemas reales lo que nos tiene la televisión es adormecidos. Ciudadanía republicana implicaría activarnos, reclamar, organizarnos, movilizarnos. Entonces tienes por un lado sujetos activos no pasivos, sujetos republicanos activos que están haciendo de su cotidianidad política su vida y la construcción de Estados que para evitar derramamiento de sangre como fue en la época de la revoluciones en donde se cogía a los nobles y se los degollaba en la plaza, es necesario generar políticas de la solidaridad a través de una lógica que es lo más normal: el que más tiene paga más, no se puede esperar que el dueño de la empresa pague igual que el cuidador de la misma, es lo que pretende normalizar como discurso el neoliberalismo.

Con base en lo que acabas de explicar, ¿el modelo neoliberal no solamente busca el empequeñecimiento del Estado sino también el desconocimiento de los valores republicanos?

– Así es, el neoliberalismo que surge con fuerza a través de ese tridente nefasto que fue Reagan, Thatcher y Pinochet, lo que plantea es quitarlo del juego al Estado, porque según lo que preconiza, éste obstruye la capacidad de acumular más rápido la riqueza y pone trabas. El momento que me obligue a pagar un salario digno me pone trabas; el momento en que me obliga a reconocerle vacaciones a mi trabajador me pone trabas; el momento en que yo no pueda despedir cuando a mí me dé la gana me pone trabas; es decir, el neoliberalismo genera las condiciones para poner todo en favor de los propietarios de las empresas, en favor del capital y descuida toda la parte de los derechos del trabajador, todas las conquistas sociales y lo que estamos viendo ahora en Europa es que se está desmontando Estados de bienestar como se vio en Grecia, Portugal, España, para favorecer a la banca privada, a las finanzas, al capitalismo financiero. Bajo ese escenario no puede existir una lógica republicana de esa herencia modernista francesa, que es la que implica ciudadanos responsables, ciudadanos solidarios, en donde, por ejemplo, el que más tiene más paga. Por eso el neoliberalismo habla no de impuestos progresivos que son en lógica republicana, sino regresivos, en los que todos pagamos lo mismo y les parece eso normal, en un continente como el nuestro de altas desigualdades en donde más o menos el 3% de la población concentra el 70% de la riqueza, cómo alteras esa realidad. Sin embargo nuestras élites quieren ser Alemania, quieren ser Miami o Europa, pero con las condiciones coloniales premodernas, eso es una incongruencia y el neoliberalismo lo reproduce.

 

Dinámica del neoliberalismo: acumular para el privado lo que va desposeyendo del público

En el sistema capitalista siempre ha primado el valor de cambio frente al valor de uso, y eso lo podemos ver en la mercantilización de los derechos fundamentales: salud, vivienda, educación, etc. ¿El valor de cambio que es la esencia del sistema capitalista y por supuesto del neoliberalismo, está acabando con la civilización del planeta tierra?

– Sí, para dar respuesta quisiera hablar en dos tiempos. Aquí tenemos que retomar lo que decía David Harvey al referirse a la acumulación por desposesión, es decir, el neoliberalismo vive gracias a esta dinámica en virtud de la cual logra acumular para el privado lo que va desposeyendo del público. Entonces si tú tenías una seguridad pública, pues ya no vale, ahora solo tienes seguridad si te la puedes pagar. Si tú tenías una educación pública de calidad, ahora ya no vale, al achicar el Estado no asignamos recursos a la educación, que se joda la educación pública y que se eduque bien el que pueda pagar. En esa lógica de acumulación por desposesión que explica bien Harvey se aplica también en el Estado. El Estado es desposeído de sus responsabilidades: de garantizar salud, educación, incluso comunicación, porque los neoliberales tienen una forma particular de entender lo que llaman libertad de expresión; habría que preguntarse, qué libertad tiene el indígena de la Amazonia de poder explicarnos a los ecuatorianos qué come, cómo baila, cómo festeja, cómo trabaja. No hay libertad de expresión para todos, nos desposeen de todas las garantías mínimas que necesitamos los ciudadanos para vivir dignamente en pro de la privatización del mundo, y esto qué quiere decir, que es el sacrificio de los valores de uso por los valores de cambio que se ve en todas las instancias de la sociedad.

La economía requiere de manos visibles que la regulen

En otro de tus ensayos señalas que confiar en la mano oculta del mercado, en la mano invisible de la que hablaba Adam Smith, constituye o implica crear un dios, una entidad metapolítica. ¿Digamos que en ese sentido el neoliberalismo se convirtió en una religión?

– Esto lo trabaja bastante bien el filósofo ecuatoriano-latinoamericano Bolívar Echeverría, y es una idea que extraigo de uno de sus ensayos. Él nos dice que es un mito lo de la secularización de la sociedad junto a la modernidad. La modernidad tenía muchas potencialidades cuando hablaba de fraternidad, de igualdad, cuando se refería a todos esos principios que derivan de la Revolución francesa, pero esa modernidad se ve traicionada cuando la herramienta que utiliza para desarrollarla es el capitalismo, porque el capitalismo no genera igualdad sino desigualdad; el capitalismo no genera fraternidad que implica cooperación, genera competencia; uno gana, otro pierde, y por fuera de ello se acentúa una entelequia: cuando pierde el neoliberalismo o capitalismo te habla de una mano invisible. ¿Qué quiere decir que la economía se deba regir por una mano invisible? Que ponemos a la sociedad en manos de una entelequia, de una fuerza que está gravitando por ahí, y que por sí sola va a dar respuesta a las necesidades de los africanos, de las favelas y de las chabolas latinoamericanas. ¿La mano ciega del mercado va a dar esas soluciones? No es acaso esa otra fe en un sistema que hasta ahora no ha respondido nada bien, no es acaso esa una forma de dogma por lo que el pensamiento crítico cuestiona a la economía política que establece El capital de Marx y que deriva los pensamientos de izquierda que cuestionan ese dogma de fe. ¿Cómo así una mano invisible que está ahí como entelequia va a responder a las necesidades de la sociedad y cómo así los políticos que son los llamados a transformar las realidades de sus países, creen todavía en una entelequia de tal naturaleza?, entonces esa es una cuestionamiento fuerte. Si volvemos a la crisis capitalista de finales de los años 20 del siglo pasado vemos que esa mano invisible ya había fracasado y generó el Crac del 29 que es lo que hace que surja el keynesianismo que dice no, se requiere un Estado que regule, una banca que sea controlada, que sea vigilada, que cree impuestos y una serie de controles que luego en los años 80 con ese tridente que he mencionado va hacer nuevamente el tejado de a lado, esa lógica keynesiana de donde ya se habla de regulación, de control, justamente porque limita la aceleración de la acumulación de capital. Entonces Milton Friedman le dice a Reagan, el keynesianismo nos está matando, podríamos generar mucha más riqueza, quitando los controles y vamos nuevamente a esta lógica de la mano invisible radical, esa entelequia que debería solucionar nuestros problemas que es otro dogma de fe. La secularización, en cambio, implica la capacidad que tiene el hombre de construirse a sí mismo a partir de modelar la sociedad que quiere y esto de dejarnos llevar por una mano invisible que nos daría las soluciones es justamente volver a una lógica religiosa de fe que es supuestamente la que nos dice que algún rato accederemos a un paraíso, el paraíso debe ser construido aquí, ahora, y con nosotros, y no a través de manos invisibles sino a través de manos bien visibles que entren y regulen la economía, la redistribuyan y la pongan en beneficio de la sociedad, y esto es algo que el neoliberalismo no quiere escuchar.

Tú has señalado también que uno de los retos del progresismo que busca la emancipación frente al capitalismo es poner en cuestión al modelo neoliberal en este momento mediante una guerra de posiciones desde el punto de vista de Gramsci. ¿Por qué?

– Porque cuando hablamos de Gramsci nos referimos a la construcción de hegemonía y esto implica ser capaces con nuestro discurso de convencer a la mayoría, para que la mayoría apoye el proyecto que tú le estás presentando y esto solo es posible a través de un planteamiento político, de la organización y de la movilización, pero también a través de la ocupación de ciertos campos en donde antes no estábamos, uno de ellos, por ejemplo, es el de la comunicación. Cuando en Ecuador se habla de llevar a cabo una Ley de Comunicación, estamos hablando de llevar a cabo una ley de posiciones. De posicionarnos en un espacio que por lógica de acumulación por desposesión era completamente restringido, implanteable, infranqueable, entonces cuando se habla de acceder un 33% de las frecuencias para lo público, un 34% para lo comunitario, y un 33% para lo privado se está logrando ocupar ciertas espacios que antes estaban destinados únicamente a los intereses del capital privado y a partir de esa conquista logras conectarte con necesidades sociales como son las comunitarias. Las comunidades indígenas, por ejemplo, no van a estar en contra de una ley como esta si les va a dar voz, si les va a dar la posibilidad de comunicarse entre ellas, comunicar hacia el Ecuador. Lo cual es una necesidad real. Ahí te vas posicionando en campos que antes no eran factibles porque estaban restringidos, por eso es que la guerra de posiciones es clave, sobre todo en cómo ocupar campos que han sido restringidos, que han sido privatizados. Ahí viene el poder que tuvo la Revolución Ciudadana liderada por el presidente Correa. Es decir, llegar al poder, llegar al Estado que fue algo siempre muy criticado por parte del lado marxista, pues el Estado siempre fue visto como un aparato funcional a las burguesías y ahí conectándonos con Álvaro García Linera que se vincula por ejemplo con pensadores como Nicos Poulantzas vemos que sí, que el Estado puede ser un aparato para las burguesías si es la burguesía la que controla el Estado por eso la izquierda si quiere disputar el poder debe organizarse y generar una hegemonía; unirse y no fraccionarse que es lo que sucede que la propia izquierda le tira piedras al rejado de la otra izquierda porque no es tan bonita como ella quisiera. El hecho de lograr la unidad de amplios sectores como fue el caso de la Revolución Ciudadana permite recuperar esos espacios que fueron despojados como fueron la educación, la salud, la comunicación. Si en las elecciones presidenciales de febrero gana Lenín Moreno deberíamos seguir avanzando en ese sentido contrario al neoliberal que implicaría mayor democracia, mayor participación, más radios comunitarias, más radios públicas, más pluralidad de voces, esa es la idea.

 

Importancia de seguir sosteniendo procesos de cambio en Latinoamérica

¿Crees que en la actual coyuntura de América Latina y el Caribe, la izquierda debe continuar combinando reformismo, resistencia y rebeldía?

– Yo creo que ahí deberíamos acordarnos del famoso mito de la revolución, ese debate clásico entre Marx con Feuerbach: si mañana llega la revolución es el paraíso en la tierra, ya está todo conquistado, hay que ser cuidadosos. Es decir, si hablamos de las condiciones políticas en las que estamos inmersos en el siglo XXI, condiciones en las que ya no se habla de dictadura del proletariado, no se habla de armas, ni de nacionalizaciones de la economía, ni de los sectores productivos, esto implica pensar la izquierda desde otra perspectiva y eso para los marxistas puede ser concebida como reformista, pero ahí hay que considerar que de reforma en reforma podemos llegar a la revolución. Acordémonos de René Ramírez cuando habla de la gran transición para la gran transformación, es decir, no solo basta con llegar al poder, hay que hacer una gran revolución intelectual y moral, que la sociedad acompañe esa salida de la sociedad de consumo por ejemplo, que es una de las grandes falencias de nuestros procesos que han ensanchado las clases medias, hemos generado un sinnúmero de consumidores, pero lo que nos ha faltado es que estos consumidores se conviertan a su vez en ciudadanos con lógica republicana, lo cual implica que si mi situación económica se mejora debo contribuir un poquito más con el Estado y no enojarme por ello. Yo creo que las reformas que se han llevado a cabo en Brasil, en Argentina, en Ecuador, en Bolivia, han beneficiado a los sectores más vulnerables, ha habido una reducción en las brechas de pobreza, de desigualdad, de desempleo, se han mejorado las infraestructuras, los hospitales, colegios, y esto dentro de una línea de fortalecimiento de lo público. Se ha dado dignidad a lo público, antes el neoliberalismo te planteaba lo público como lo peor, como lo indigno, mejor cerrarlo y que todo sea privado, pero lo privado es privativo, solo los que cuentan con dinero pueden tener acceso. Estas reformas tienen que ser miradas desde una óptica de mediano y largo alcance, esto está comenzando y hay que seguir empujando por eso es importante seguir sosteniendo estos procesos de cambio porque de reforma en reforma se van a ir dando las grandes transformaciones, La transformación de la noche a la mañana es un mito, entonces hay que tener mucho cuidado.

Fuente original: http://polodemocratico.info/para-lograr-transformaciones-politicas-y-sociales-no-solo-basta-con-llegar-al-poder-hay-que-hacer-una-gran-revolucion-intelectual-y-moral/

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=221850

Imagen: 4www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/4f4/0e2/4f40e2eb1c956203d59198da65aede3e/propiedad-intelectual-las-ideas-tienen-dueno.jpg?mtime=1394211303

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