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Educación quiere decir (también) política

Por: Xavier Besalú

La neutralidad es sencillamente imposible si hablamos de educación, porque no hay educación sin principios y valores, porque educar supone un camino, unas finalidades, un modelo de persona y de sociedad. Y eso vale tanto para la educación familiar como para los sistemas educativos.

Por si alguien tuviera dudas, no hay más que acudir a la legislación vigente: “El sistema educativo español se orientará –entre otros– a la consecución de los siguientes fines: la formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos; la formación en el respeto y reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural de España y de la interculturalidad; la preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable…”. Y ahí, claro, empiezan los problemas. Porque, para algunos, esos principios y valores formarían parte de la retórica burocrática sin incidencia alguna en la práctica educativa. Otros quisieran circunscribirlos a la codificación jurídica estricta, sin margen para la interpretación y la adaptación a situaciones nuevas, como si para cada caso estuviera ya prevista una respuesta infalible.

Pero la realidad es cambiante, ningún valor es absoluto ni se da en unas circunstancias impolutas –tal y como reconoce, por otra parte, el aprendizaje competencial–, de forma que los educadores deberemos navegar siempre con un horizonte predeterminado, con unos anclajes sólidos, pero por un mar imprevisible con unas personas singulares y libres, que nos obligarán a una toma de decisiones constante, a transformar en acciones aquellos criterios que nos guían, a interpretar adecuadamente las necesidades y las posibilidades que se nos ofrecen.

Porque, siguiendo con el artículo de la LOMCE/LOE que hemos citado, mientras para unos formar para la paz sigue significando preparar la guerra, para otros es renunciar a cualquier tipo de violencia. Mientras para unos los derechos humanos universales tienen fronteras y grados, para otros son inherentes a cualquier persona, independientemente de sus características personales y de su nacionalidad. Mientras para unos la cohesión social obliga a mantener en el ámbito privado determinadas prácticas con el fin de prevenir reacciones airadas, para otros no puede haber cohesión sin libertad. Mientras unos creen que algunas lenguas –por el hecho de ser habladas por muchísimos millones de personas o por tener el respaldo inequívoco de un Estado– tienen más derechos, otros piensan que la igualdad es justamente que reciban un trato y un afecto equivalentes. Mientras unos reducen la interculturalidad a folklore y buenas palabras, otros piensan que más bien obliga a abordar el racismo institucional y cotidiano. Mientras para unos el ejercicio de la ciudadanía se reduce a introducir el voto cada vez que somos llamados a las urnas, para otros quiere decir un ejercicio irrestricto de la libertad de expresión y de asociación y un control permanente de la acción de los gobiernos.

La verdad es que, el pasado invierno, me sorprendió comprobar que buenos profesionales de la educación, maestros competentes y comprometidos, dieran por buena la sentencia del gobierno español que acusaba sin matices al sistema educativo de Cataluña de estar al servicio del independentismo, ya desde el currículum oficial, y de someter al alumnado a una especie de lavado de cerebro para conseguir sus fines. Me sorprendió porque estamos en la era de la información y es fácil y hasta cómodo contrastar supuestas verdades, calumnias interesadas o acusaciones sin pruebas. Porque si bien es cierto, como han demostrado diversas investigaciones fiables y rigurosas, que todos los sistemas educativos fomentan una determinada pertenencia cultural y política, y se esfuerzan por transmitir una identidad nacional diferenciada, es injusto y discriminatorio atribuirlo únicamente a las naciones sin estado, como sería el caso del País Vasco y Cataluña, sin decir también que eso es lo que hace el estado español con muchos más medios y a lo mejor “sin que se note el cuidado”.

Cuando esta acusación pasó del sistema educativo en general a los docentes en particular, denunciados por –supuestamente– adoctrinamiento político, obviando los mecanismos que cualquier centro educativo tiene para abordar discrepancias, problemas educativos o errores didácticos, empezando por el diálogo con los propios profesionales o con las direcciones, pero propalándolo a bombo y platillo en televisiones y periódicos afines, utilizando fiscales, jueces y ministros para denigrar impunemente, como después se ha visto, creo que queda claro que estamos asistiendo a una auténtica ofensiva política partidista. Una especie de cacería que utiliza a la escuela, al profesorado y al alumnado como material arrojadizo, de usar y desechar, destruyendo un bien tan preciado como intangible como es la confianza en un servicio público que goza de la estima mayoritaria de la ciudadanía y que cumple unas funciones sociales de primera magnitud, especialmente en tiempos donde todo tiende a mercantilizarse y en que han crecido exponencialmente las desigualdades sociales.

Y si hablamos de educación y política, inevitablemente deberemos acudir a Paulo Freire. En 1985 publicó un libro de título diáfano, La naturaleza política de la educación, donde escribió palabras como las siguientes: “El elemento político de la educación es independiente de que el educador sea consciente de dicho factor, que jamás es neutral… Por lo cual resulta muy importante decidir opciones. Los educadores deben preguntarse para quién y en nombre de quién trabajan”.

Educar exige siempre compromiso, porque es una intervención que no queda solo a nivel de los principios, sino que demanda un hilo de coherencia entre el discurso y la práctica. Educar anuncia una esperanza de futuro, sobre todo para aquellos que lo tienen todo en contra, es una fisura contra el fatalismo y la resignación, sean cuales sean los obstáculos a eliminar. El mismo Freire, en otro de sus libros, lo expresa con una analogía: “En el mundo físico, el conocimiento de los terremotos ha dado lugar a toda una ingeniería que nos ayuda a soportarlos; no los elimina, pero atenúa los daños”. Algo parecido podríamos decir cuando nos esforzamos por comprender críticamente y transformar la realidad: no es de ningún modo inevitable la adaptación, aunque cambiarla no esté en nuestras manos o nos parezca casi imposible, pero debería ser posible amortiguar sus efectos.

Para Freire, la docencia no puede ser otra cosa que directiva y, justamente por ello, debe hacer frente a algunos riesgos: el del autoritarismo, el de la manipulación, el de la arrogancia, el del elitismo, el del vanguardismo… A ese tipo de prácticas educativas Freire las califica como “de conquista”, porque pretenden someter al educando, o “de invasión”, cuando lo que buscan es imponer una determinada versión de la cultura y el conocimiento. Pero la dirección no está reñida ni con la democracia, ni con el diálogo y la participación, ni con el afecto. De lo que se trata es de partir siempre de la lectura del mundo de los educandos, de su visión de la realidad, de su experiencia vital. Pero no para quedarse en ella: por eso, una de las funciones del docente es la de “desafiar” al educando, forzarle de alguna manera a repensar sus creencias y asunciones a la luz de la ciencia y de las experiencias vitales de los otros, a través del diálogo y del debate argumentado, para promover nuevas formas de comprensión de la realidad.

Al terminar este artículo, Correos me tiene reservada una sorpresa especialmente oportuna: en el buzón encuentro el nuevo libro de Jaume Carbonell, el que fuera director de la imprescindible Cuadernos de PedagogíaLa educación es política, donde –entre otras cosas– se ocupa de la catástrofe del Prestige y el movimiento Nunca máis, de las guerras (nuestra guerra civil y la segunda guerra mundial), del referéndum del 1 de octubre en Cataluña y de los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto pasado, y donde escribe “contra el mito de la neutralidad”, a favor del “compromiso ético y político del profesorado”, y apuesta por “activar el pensamiento crítico, equilibrando razones y emociones”. ¡Ahí queda eso!

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/06/20/educacion-quiere-decir-tambien-politica/

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España: La comunidad educativa tiene esperanza en que habrá una mayor capacidad de diálogo tras el nombramiento de Alejandro Tiana

Europa/España/21 Junio 2018/Fuente: El diario la educación 

El nombramiento de Alejandro Tiana como secretario de Estado de Educación ha supuesto un golpe de timón interesante de cara a ganarse, al menos en un primer momento, los respetos de una comunidad educativa que lleva años sin capacidad de negociación real con el Ministerio.

No solo por el hecho de que Tiana tenga una gran conocimiento del sistema educativo y sus dificultades, o porque ya ocupara la Secretaría General del Ministerio durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero.

Alejandro Tiana se ha ganado a pulso el respeto de propios y extraños por su capacidad de negociación y de escucha, desde los sindicatos hasta la patronal de la escuela concertada. Pero ahora, a pesar de que él ya ha conocido las dificultades de la negociación, se enfrenta a una situación todavía más compleja que la de aquella negociación.

Con un Ministerio atado de pies y manos, prácticamente, por unos presupuestos elaborados por el PP, con una minoría parlamentaria que deja al PSOE un difícil margen de maniobra y con una comunidad educativa que aunque no es ingenua, espera mucho de este cambio de gobierno.

Desde FeSP-UGT, la secretaria general, Maribel Loranca, pone sobre la mesa la necesidad de la derogación del Real Decreto 14/2012 como una medida que dependería directamente del Ministerio y de nadie más; abrir la negociación convocando a la mesa sectorial de educación y a la general de la concertada y, aunque “no somos ingenuos”, afirma, sobre la posibilidad de la degoración de la LOMCE, sí espera que se trabaje para concitar mayorías parlamentarias suficientes para cambiar ciertos puntos oscuros de la ley.

Desde la concertada, José María Alvira, responsable de Escuelas Católicas, también insiste en la necesidad de que se recupere la negociación, complicada en los últimos años, sobre todo durante el mandato de José Ignacio Wert. “Nos hubiera gustado tener un diálogo más intenso” en el momento de la redacción de la LOMCE. Así mismo, también reclama la necesidad de que se convoque la mesa general de la concertada, que no se ha reunido desde el año 2011.

Alvira espero que con el nuevo Ministerio haya un “reconocimiento de la concertada como una red complementaria, no subsidiaria” del sistema público, “que aporta valor desde sus características, con su ideario”.

Algo que parece complicado de cuadrar. Al menos si se tienen en cuenta algunas de las peticiones que se hacen desde otros sectores, como los STEs. Voro Benavent, uno de sus portavoces plantea una apuesta más decidida por parte del Ministerio en favor de la escuela pública.

Primero con la derogación de la LOMCE y, hasta que se alcance un nuevo texto legislativo, volver a la LOE, a pesar de aspectos que el propio Benavent critica, como la privatización y concertación que permitió dicha ley. En segundo lugar, los STEs apuestan por medidas que mejoren la calidad de la enseñanza al tiempo que mejoran las condiciones laborales del profesorado como la disminución de las ratios o la búsqueda de soluciones “justas” a la situación de muchas y muchos interinos que podrían perder su puesto de trabajo.

Para las familias representadas en CEAPA, es una buena decisión la del nombramiento de Alejandro Tiana, por ser una persona conocedora del sistema educativo. Leticia Cardenal, presidenta de la Confederación insiste en la necesidade de la derogación de la LOMCE, a lo que se comprometieron todos los partidos menos el PP, así como a comenzar los trabajos, de cara al próximo curso, para conseguir una nueva ley. También pide al secretario de Estado la creaciónde una mesa social de negociación en la que retomar los trabajos sobre el pacto educativo.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/06/15/la-comunidad-educativa-tiene-esperanza-en-que-habra-una-mayor-capacidad-de-dialogo-tras-el-nombramiento-de-alejandro-tiana/

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España: La próxima semana se celebra el III Foro de Innovación educativa de Álava

Por: eitb.eus/20-06-2018

Un Foro dirigido a todos los profesionales de la educación, directores y directoras de centros, a su personal docente, orientadores, psicólogos y miembros de las asociaciones de padres y madres.

La educación siempre está caminando y avanzando porque una sociedad avanzada se mide entre otros parámetros por el nivel educativo de sus ciudadanos.

Cualquier innovación introduce novedades que provocan cambios; esos cambios pueden ser más o menos drásticos o progresivos; en cualquier caso en el campo educativo, la innovación se hace para mejorar algo.

Y en esta tarea están cada vez más profesionales porque La docencia del siglo 21 o quizás la de antaño también en muchos casos de maestros entregados a sus alumnos, va más allá de la enseñanza típica del contenido de determinadas materias. Es un aprendizaje para la vida y debe incluir el desarrollo integral de los pequeños para convertirse en las mejores personas, capaces, resolutivas, empáticas y solidarias.

A finales de curso como nos encontramos, llegan esos últimos días de clase y, con él, llegan las notas de fin de curso.

Las calificaciones tradicionales de materias estancas, con evaluaciones que varían del insuficiente al sobresaliente, continúan en muchos casos pero poco a poco se van dando pasos y en la actualidad también se valoran las competencias en el aula, el trabajo diario, dinámicas nuevas e innovadoras… Y el resultado son unos conocimientos más consolidados que se producen en un entorno de enseñanza-aprendizaje más lúdico y relajado.

El aprendizaje en valores, Los cambios didácticos, las nuevas tecnologías, alumnos motivados que se divierten, que constantemente refuerzan la adquisición de lo aprendido mediante el juego y que desean seguir aprendiendo. Ese el objetivo de muchos maestros, pedagogos,  psicólogos, educadores, profesionales de la innovación…

Expertos que se van a reunir en Vitoria el  próximo miércoles, 27 de junio, en el Palacio de Exposiciones y Congresos Europa, en el tercer Foro de la Innovación en la Educación de Álava organizado por la Fundación Nuevas Claves Educativas y EducaOn.

*Fuente: https://www.eitb.eus/es/radio/radio-vitoria/programas/radio-vitoria-gaur-magazine/detalle/5678482/la-proxima-semana-se-celebra-iii-foro-innovacion-educativa-alava/

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PSOE y Podemos quieren recuperar la polémica Educación para la Ciudadanía

Europa/España/Por Luz Sela/19.06.18/Fuente: okdiario.com.

 

Recuperar la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, que el Gobierno del PP suprimió con su última reforma educativa, podría ser una realidad por el apoyo de Podemos a la propuesta socialista.

El partido de Pablo Iglesias se abre por primera vez a apoyar la asignatura, y en su denominación original, en una moción presentada en el Senado, y que fue rechazada la pasada semana.

En el articulado de esta propuesta, en la que se insta al Gobierno a “impulsar la igualdad y la visibilidad de las personas LGTBI en el ámbito escolar”, se pide “recuperar en el currículum educativo la asignatura de Educación para la Ciudadanía” y se añade-en relación al tema que ocupa-“que debe incluir el conocimiento, respeto y valoración de la diversidad afectivo-sexual, la diversidad de género y la diversidad familiar como parte de la condición humana y la visibilización de referentes positivos de personas LGTBI en los diversos campos del conocimiento (ciencias, historia, literatura, etc).

PSOE y Podemos quieren recuperar la polémica Educación para la Ciudadanía

La reivindicación de esa controvertida asignatura ha sido una constante en el PSOE, que la ha venido reclamando en distintos foros y manifiestos, aunque de forma discreta. En concreto, en marzo pasado, en un texto difundido por el partido con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, los socialistas consideraron “necesario promover una educación inclusiva y respetuosa con la diversidad étnica y racial para lo que se hace imprescindible recuperar la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, porque como dijo Mandela ‘Ninguna persona nace odiando a otra por el color de su piel, por su origen o por su religión. Para odiar, las personas necesitan aprender, y si pueden aprender a odiar, pueden ser enseñadas a amar’.

La materia fue establecida en 2006, por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y provocó un sonoro rechazo entre sus opositores, entre ellos, el Partido Popular.

La finalidad, según el Real Decreto de su aprobación, era la de “favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad y la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”.

Sin embargo, el curriculum incluía aspectos controvertidos, y rechazados por sus detractores, como en el caso que pretende Podemos, la diversidad afectivo-sexual, que fueron objeto de polémica. El PP la suprimió en 2013, cuando aprobó la LOMCE.

Fuente de la noticia: https://okdiario.com/espana/2018/06/17/psoe-podemos-quieren-recuperar-polemica-educacion-ciudadania-2416020

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Un debate educativo más allá de la Selectividad

Por Hugo Gutiérrez

La discusión sobre las pruebas de acceso a la Universidad es una constante en España

Fuente del artículo: https://politica.elpais.com/politica/2018/06/17/actualidad/1529255805_738792.html

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España: Taller de educación financiera

Europa/ España/ 18.06.2018/ Fuente:  www.ymca.es.

El objetivo del taller fue mejorar el conocimiento y comprensión de los productos, aprender conceptos financieros y ejercer la responsabilidad financiera

El día 13 de marzo Luis Rodríguez Esteban, licenciado en Económicas y actualmente trabajando en el Departamento de Finanzas de Costco, impartió de forma voluntaria, un taller de Educación Financiera a los participantes del Itinerario Individualizado de Orientación Profesional. Durante la formación, los jóvenes se mostraron muy participativos y captando  los conceptos claves para poder aplicarlos en el mundo laboral.

Luis se mostró con gran capacidad de planificación, organización y gestión. Así mismo fue amable, flexible y demostró una gran capacidad de trabajo en grupo y creatividad.  Su expresión verbal fue sencilla y clara captando la atención de los participantes, lo que dio lugar a una gran interacción con el grupo. Al tener un gran conocimiento de los contenidos trabajados, facilitó la asimilación de los mismos a las personas que asistieron al taller.

Agradecemos enormemente a Luis su colaboración y animamos a participar a más profesionales en nuestro camino por mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes.

Fuente de la noticia: https://www.ymca.es/actualidad/jovenes/taller-de-educacion-financiera

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La educación como problema

Por Adela Cortina

El problema número uno de cualquier país es la educación. Y en el nuestro el asunto anda revuelto desde instancias diversas que afectan a todos los niveles educativos, incluida la Universidad. Es tiempo de pensar la educación y pensarla a fondo.

La LOE deja la puerta abierta para que las comunidades autónomas recorten horas de materias como la Filosofía, apertura que aprovechan algunas comunidades como la valenciana para reducir su horario; los enfrentamientos por la Educación para la Ciudadanía recuerdan el Motín de Esquilache; Bolonia va a traer una Universidad adocenada, en la que, por mucho que se diga, la calidad acaba midiéndose por la cantidad.

El número de alumnos se ha convertido en decisivo para determinar la calidad de una materia o un postgrado, con lo cual no hay lugar para la especialización. Una cosa es saber mucho de poco, saber cada vez más de menos y acabar sabiéndolo todo de nada; otra cosa muy distinta, saber sólo generalidades, porque eso -se dice- es lo que prepara para adaptarse a cualquier necesidad del mercado.

Acabamos limitando escuela y Universidad a desempeñar tareas, no a asumir la vida

Éste es el mensaje de Bolonia, asumido con inusitado fervor por carcas y progres, y después nos quejaremos del neoliberalismo salvaje.

Los nuevos aires insisten en preparar a los alumnos para desarrollar competencias tanto en los estudios técnicos como en las ciencias y las humanidades. El viejo debate sobre si educar consiste en formar o en informar ha pasado de moda, porque ya sabe cualquier maestro o profesor que lo suyo es preparar chicos y chicas competentes. ¿Competentes, para qué? Para desempeñar ocupaciones asignadas por el mercado laboral, claro está.

Por eso, si usted tiene que diseñar un plan de estudios de cualquier nivel educativo o un postgrado, el apartado más largo y complicado será, no el que se refiere a los contenidos de las materias, sino el que se relaciona con las «competencias». ¿Para qué ha de ser competente el egresado?

Competencia es, al parecer, un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes, necesarios para desempeñar una ocupación dada y producir un resultado definido. Consulté a un compañero de Pedagogía, excelente profesional, y, con una buena dosis de ironía, me puso un ejemplo muy ilustrativo: alguien es competente para hacer una cama cuando sabe lo que es un somier, un colchón, lo que son las sábanas, se da cuenta de cómo es mejor colocarlas y además le parece algo lo suficientemente importante como para intentar dejarlas bien, sin arrugas y sin que el embozo quede desigual. Era sólo un ejemplo, por supuesto, pero extensible a actividades más complejas, como construir puentes y carreteras, elaborar productos transgénicos, hacer frente a una denuncia, plantear un pleito, curar una enfermedad y tantas otras actividades que corresponden a quien tiene un puesto de trabajo. Preparar gentes para que ocupen puestos de trabajo parece urgente.

Sin embargo, sigue pendiente aquella pregunta de Ortega sobre si la preocupación por lo urgente no nos está haciendo perder la pasión por lo importante. Si en la escuela hay que enseñar a hacer tareas como manejar el ordenador o conocer las señales de tráfico, cosa que los estudiantes van a aprender de todos modos por su cuenta y riesgo, o si hay que incluir en el currículum materias de Humanidades, que preparan para tener sentido de la historia, dominio de la lengua, capacidad de criticar, reflexionar y argumentar. Que no son competencias para desempeñar una ocupación, sino capacidades del carácter para dirigir la propia vida. Nada más y nada menos.

Por otra parte, se insiste, con razón, en que el conjunto de la educación se dirige a formar buenos ciudadanos, y hete aquí que eso no es ninguna ocupación, sino una dimensión de la persona, aquella que le permite convivir con justicia en una comunidad política. No tanto vivir en paz, que puede ser la de los cementerios o la de los amordazados, sino convivir desde la justicia como valor irrenunciable. Y para eso hace falta aprender a enfrentar la vida común desde el conocimiento de la historia compartida, la degustación de la lengua, el ejercicio de la crítica, la reflexión, el arte de apropiarse de sí mismo para llevar adelante la vida, la capacidad de apreciar los mejores valores. Cosas, sobre todo estas últimas, que no pertenecen al dominio de las competencias, sino a la formación del carácter.

No es una buena noticia entonces que se quiera reducir la Filosofía en el Bachillerato, ni lo es tampoco que se pretenda eludir la ética cívica o esa Educación para la Ciudadanía que debería ayudar a educar en la justicia, no sólo a memorizar listas de derechos, constituciones y estatutos de autonomía, que son por definición variables, sino a protagonizar con otros la vida común.

Por fas o por nefas, acabamos limitando la escuela y la Universidad a preparar presuntamente para lo urgente, no para lo importante, para desempeñar tareas y no para asumir con agallas la vida personal y compartida.

Fuente del artículo:  https://elpais.com/diario/2008/05/28/opinion/1211925605_850215.html

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