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Si la educación deja de ser presencial, España puede destruir (aún más) su ascensor social

Redacción: El Confidencial

El cierre de los centros no perjudica igual a todas las clases sociales. Mientras que las altas apenas notan el efecto, las bajas tienen dificultades que arrastrarán en el largo plazo.

Todo apunta a que el comienzo del próximo curso será muy diferente a lo que conocimos, con un formato de semipresencialidad en el que, como ha planteado el Ministerio de Educación, los grupos se reduzcan a la mitad para garantizar el distanciamiento físico. Mientras tanto, los alumnos terminarán previsiblemente el curso de manera telemática, lo que ha reducido el papel del colegio como lugar físico, y por lo tanto, como lugar de intercambio social.

No se trata de una mera cuestión de brecha digital como suele aducirse, sino de la importancia que tiene la escuela como atenuadora de las diferencias sociales. Desde la crisis, la movilidad entre clases en España gracias a la educación comenzó a frenarse. Ahora puede detenerse totalmente o, incluso, hacer descender a grandes capas de la sociedad. Si en circunstancias normales la escuela es «gente, gente que trabaja, que estudia, que conoce, que se estima», como la definió Paulo Freire, esa escuela improvisada en los hogares está determinada por el capital social, económico y cultural de las familias. Es decir, ‘homeschooling’ de primera para unos, clases entrecortadas, pixeladas y llenas de interrupciones para otros.

«Sin escuela pública, la educación privada genera desigualdades. Si ya no tienes la pública para atenuarlo, esa desigualdad aumenta»

El informe de la OCDE ‘A Broken Social Elevator? How to Promote Social Mobility’ ya describía a España como un país pegajoso. Nuestra particularidad, explicaba, es que no solo hay un «suelo pegajoso» que impide ascender a las clases sociales más bajas, sino también un «techo pegajoso» que hace mucho más difícil el desclasamiento de las más altas.

En esa brecha es clave la educación, y en concreto, el contexto escolar. La mayoría de los hijos de los padres que tienen una peor formación (un 56%) terminan con un nivel igual de bajo, un porcentaje muy superior a la media de la OCDE (un 42%). La razón es que España, a pesar de los tímidos avances recientes, sigue siendo uno de los países con un nivel más alto de abandono escolar (un 19,9%), algo que podría agudizarse en el presente contexto. La mayoría de los hijos de las familias con padres más educados (un 69%) terminan cursando un máster o un doctorado, pero menos de uno de cada cuatro de las familias con menos educación lo hacen.

«El problema con el que nos encontramos los investigadores es que hay pocos datos y fuentes que permitan analizar la movilidad, pero nosotros hemos observado la ralentización de estos indicadores desde hace unos años», explica Olga Cantó Sánchez, profesora de Economía de la Universidad de Alcalá, que ha trabajado durante los últimos meses en el tema. «A partir del curso 2011/2012 se empieza a percibir que entre los jóvenes tienen más dificultades para acceder un mayor nivel educativo que sus padres, cuando en las anteriores el ascenso era muy claro». Es un proceso lento, añade, pero que ha invertido la tendencia que fue habitual durante décadas.

El problema, añade la economista, radica en que el contexto presente va totalmente en contra de la reducción de la brecha, porque «es en la escuela donde se pueden cerrar esas desigualdade. Otro ejemplo: según sus datos, el gasto en educación se ha multiplicado de forma mucho más alta entre las rentas más altas que entre las bajas, generalmente en complementos como escuelas privadas, clases de apoyo o idiomas. Los factores que ahora marcan la diferencia. Como recuerda Cantó, «sin escuela pública, la educación privada genera desigualdades. Si ya no tienes la pública para atenuar sobre los más vulnerables, esa desigualdad aumenta».

La importancia de un colegio

No se trata únicamente de la facilidad del aprendizaje en un entorno físico, sino de otros intangibles que conforman el conocido como Efecto Escuela, es decir, la capacidad de los centros para influir en el rendimiento de los alumnos frente al capital social y económico de la familia. Un efecto que en este contexto se reduce, y que hace que, por ejemplo, se pierda el efecto compañero, que provoca que los alumnos más aventajados ayuden a los más rezagados. También otros factores esenciales como la relación entre alumnos de distintos entornos sociales o la capacidad de detectar problemas por parte de los profesores.

«Los sistemas educativos que se han ido a pique son los que han expulsado a las clases medias del sistema educativo público»

«Nos encontramos en una segregación absoluta porque cada alumno está en su casa, no hay mezcla que pueda ayudar a los alumnos más desaventajados, que a través de los compañeros pueden aprender mucho más que lo que podrían hacerlo gracias a su propio entorno», añade Cantó, que recuerda que «los sistemas educativos que se han ido a pique son los que han expulsado a las clases medias del sistema educativo público, lo que genera mucha más desigualdad social, porque las familias más vulnerables se quedan segregadas en unos colegios y las ricas en otros».

«Hemos visto en nuestras encuestas cómo se activan los recursos familiares y la actividad de educación informal en elementos como el tiempo dedicado a la lectura, si esta es acompañada o la práctica de música o idiomas, que se diferencian en función del capital cultural de las familias», explica Xavier Bonal, catedrático de Sociológica de la Universitat Autònoma de Barcelona. «Son diferencias que existen y que ahora se amplían. La escuela es una condición no suficiente, pero sí necesaria, especialmente para determinados colectivos que pueden encontrar en ella un carácter compensatorio».

Un aula en Francia
Un aula en Francia

Como explicaba el sociólogo en una tribuna publicada en ‘El Periódico’, «mientras la clase media está haciendo una especie de curso acelerado de ‘homeschooling’otros grupos sociales o bien no están en casa porque están trabajando o no disponen de los medios, recursos o capacidades para convertirse en maestros de escuela en una semana». «Una situación de segregación alta como la que tenemos en España ahora se extrema», añade a este periódico. «No es solo que las familias tengan menos recursos culturales, porque puede ser que estén realizando servicios esenciales y en ese caso quién sustituye a la escuela». Como recuerda, «el teletrabajo también está repartido de forma inequitativa».

La paradoja es que, como lleva ocurriendo desde hace décadas y como el propio Bonal lo ha podido comprobar a partir de las encuestas que ha puesto en marcha estas semanas, si bien el efecto escuela es más decisivo para las clases bajas, suelen ser las altas las que suelen darle más importancia y ser más exigentes y críticas. Algo que también ha ocurrido estas semanas. «Ocurre lo mismo con la elección de escuela o con garantizar un itinerario lo más completo posible, aunque sean grupos sociales que en teoría no lo necesitan», explica. «Su percepción es que estamos en una sociedad de riesgo, y que cuanto más puedas asegurar a través del capital cultural y el conocimiento, mejor, así que invierten en educación».

«Si esto se alarga mucho, tendremos un problema, porque los parones producen retrocesos que se distribuyen de forma desigual»

El informe ‘Covid-19: cerrar la brecha’ publicado por Save the Children este martes mostraba cómo la situación actual ha amplificado y profundizado la brecha educativa, algo que puede disparar el fracaso, la desvinculación escolar y un aumento del abandono educativo temprano. «El cierre de los centros escolares ha producido menos aprendizajes efectivos», explica Andrés Conde, su director general. «Esto no ocurre en igualdad entre las clases medias o las bajas. Por ejemplo, el ‘olvido veraniego’. Cuando las medias vuelven tras el verano no tienen retrasos en sus aprendizajes, algo que sí se produce en los niños de familias más desfavorecidas».

España era ya antes de todo esto uno de los países con una mayor segregación educativa de Europa, como pusieron de manifiesto F. Javier Murillo y Cynthia Martínez Garrido en 2018. «PISA ya reveló que los centros que concentran a los niños más desfavorecidos tienen peores dotaciones y medios, y ahora están teniendo más dificultades para llevar a cabo un acompañamiento educativo por parte de los profesores», añade Conde. «En las clases medias los padres tienen más facilidades y competencias para apoyar un aprendizaje más autónomo».

Soluciones… y un matiz

Francia inició esta semana un retorno a las aulas con «alumnos prioritarios» según la profesión de los padres y la situación familiar. Una posibilidad que Bonal valora positivamente: «Hay alumnos que tienen que volver antes que otros». El tiempo corre en contra. «Si esto se alarga mucho, tendremos un problema, porque ya sabemos por estudios internacionales que los parones producen retrocesos que se distribuyen de forma desigual«, añade. «Sorprende que después de dos meses no haya un plan de desescalada escolar que debería organizarse no solo por criterios de densidad poblacional o sanitarios, sino también educativos».

«Cuando abran los centros educativos, lo que vemos completamente crítico es priorizar en su acceso a los niños y las niñas que han estado más desvinculados durante el confinamiento, que provienen de entornos más vulnerables. Son los que no han tenido apoyo educativo en sus hogares, no han tenido acceso a dispositivos digitales, los que están más desvinculados y los que corren un mayor riesgo de fracaso escolar», coincide el director de Save the Children. «La conexión con el colegio, aunque sea en días alternos es mucho mejor», añade Cantó. «Es mejor tener a un profesor tres días que no tenerlo nunca».

No obstante, caben otras interpretaciones. En una reciente entrevista, el británico John Goldthorpe, uno de los académicos más prestigiosos en el campo de la movilidad social y profesor emérito de la Universidad de Oxford, matizaba la importancia de la educación como motor de la movilidad social. Se trata del origen familiar, representado por ejemplo en la atención que los padres pueden prestar a sus hijos, lo que marca la diferencia. Un torpedo en la línea de flotación de la teoría liberal.

«Ya hay generaciones nacidas en los 80 que tienen mejor educación que sus padres pero que no mejoran su posición respecto a la de estos»

Una lectura que, no obstante, puede servir para argumentar lo contrario: debido a que el nivel socioeconómico de las familias es más decisivo que la escuela, razón de más para no cercenar aún más su carácter compensatorio. «Los estudios de movilidad social ya nos están avisando que entre los nacidos en los 80 hay mucho más desclasamiento educativo, generaciones que tienen mejor educación que sus padres pero que no mejoran su posición respecto a la de estos», concluye Bonal. «Esto puede ser una estocada para toda una generación si se alarga el acceso a posiciones que corresponden a su nivel». El gran problema de España no es solo la educación, sino también la ausencia de puestos vacantes en empleos de mayor nivel como si ocurría hace décadas, y que «los va a cubrir quien tenga mejores oportunidades».

Fuente: https://www.elconfidencial.com/espana/2020-05-16/educacion-colegios-espana-ascensor-social_2595851/

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FINLANDIA Las universidades aumentarán las admisiones para detener el desempleo juvenil

Las universidades en Finlandia aumentarán las admisiones para detener el desempleo juvenil /El número de jóvenes sin trabajo ha aumentado de 30,000 a 40,000, debido a la crisis del coronavirus.

Europa/Finlandia/Universityworldnews

Las universidades en Finlandia se están preparando para aumentar las admisiones y aceptar más estudiantes durante el período de solicitud actual.

La medida sigue a una apelación de Jari Gustafsson , secretario permanente del Ministerio de Asuntos Económicos y Empleo durante el programa de discusión de Yle en el estudio A el martes por la noche.

En ese momento, Gustafsson pidió a las instituciones de educación superior que se unan a un esfuerzo comunitario y acepten más solicitantes debido a la crisis del coronavirus. Dijo que esto ayudaría a Stem a aumentar el desempleo juvenil.

El funcionario de alto rango dijo que la crisis ha aumentado el número de jóvenes adultos desempleados de 30,000 a 40,000. Además de esta cifra, otros 45,000 se graduarán de la universidad y entrarán al mercado laboral.

El coronavirus elimina los trabajos de verano

Agregó que en circunstancias normales, 10,000 jóvenes serían empleados en trabajos de verano. Sin embargo, debido a la situación actual, los empleadores del sector público y privado no han contratado en ningún lugar cerca de ese número este año. Además, los mecanismos tradicionales de promoción del empleo, como los cupones de servicio, no pueden utilizarse en una situación en la que los trabajos están en riesgo.

Keijo Hämäläinen , presidente de UniFi, la organización que representa a las universidades en Finlandia, dijo que las instituciones de educación superior quieren descargar su responsabilidad ante la sociedad. Señaló que, en cualquier caso, había una intención de aumentar significativamente los lugares de estudio durante la campaña de Admisiones de 2021. Algunos lugares adicionales que se otorgarán el próximo año podrían asignarse este año debido al brote de coronavirus.

«Estamos investigando activamente si sería posible avanzar en algunos de esos lugares de forma limitada para que estén disponibles en otoño de 2020», explicó.

Hämäläinen dijo que aún no podía evaluar cuántos lugares adicionales estarían disponibles. Señaló que un aumento del 10 por ciento a la cuota prevista sería un objetivo demasiado elevado.

Además, las universidades deciden ingresar de forma independiente, por lo que es posible que no todas las instituciones agreguen la misma cantidad de lugares de estudio el próximo otoño.

Todo sobre el dinero

Sin embargo, el aumento de las admisiones universitarias tiene un precio. Respondiendo a la llamada de Gustafsson, los empleadores finlandeses de educación (FEE) dijeron que aumentar el ingreso de nuevos estudiantes sin fondos adicionales significaría efectivamente un recorte de gastos para las universidades.

«El gasto por estudiante caería», observó la directora de política comercial de FEE, Laura Rissanen .

El presidente de Unifi, Hämäläinen, también planteó la cuestión de los recursos como uno de los mayores desafíos para aumentar el número de nuevos estudiantes. El sector espera que el gobierno tome una decisión sobre financiamiento adicional durante las conversaciones sobre el presupuesto suplementario en junio.

«Creo que hay un entendimiento del hecho de que no se puede ofrecer una educación de calidad mediante un esfuerzo comunitario. Invertir en educación sería la mejor forma de estímulo corona», declaró Hämäläinen.

Dijeron que la crisis podría afectar la calidad de los participantes que recibirán lugares de estudio adicionales o participantes que ya estudian, así como candidatos que ingresan a instituciones como parte de las cuotas originales.

Imposible implementar en algunos campos

Además del dinero, hay muchos otros desafíos que superar para que las universidades acepten más que su número habitual de estudiantes. Tradicionalmente, las cuotas de ingreso se han decidido con años de anticipación y se utilizan para planificar futuros programas académicos.

El personal de la universidad ya está completamente ocupado Administrando exámenes de ingreso continuos y seleccionando candidatos.

«Necesitaríamos comprobar cómo esto sería técnicamente posible con este calendario», señaló Hämäläinen.

Agregó que para algunos campos de estudio podría ser imposible aumentar abruptamente las admisiones, incluso si recibiera fondos adicionales del gobierno.

«Los campos con las Admisiones más altas generalmente requieren instrucción clínica, pasantías legales y matrícula en grupos pequeños. Puede ser imposible aumentar la admisión porque el personal docente competente y las buenas pasantías simplemente no están disponibles a corto plazo», dijeron.

Fuente: https://www.universityworldnews.com/page.php?page=UW_Main

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Francia: Los sindicatos de la enseñanza exigen garantías sanitarias para estudiantes y docentes ante la reapertura de los centros educativos

Europa/Francia/PrensaIE

Los docentes franceses han reaccionado al anuncio del Gobierno relativo al desconfinamiento y la reapertura de los centros escolares el 11 de mayo exigiendo a las autoridades públicas que las clases se retomen con todas las garantías sanitarias para evitar que el coronavirus se propague entre alumnos y profesores.

SNES-FSU: Acciones colectivas para exigir garantías sanitarias

Benoît Teste, secretario general de la Fédération syndicale unitaire (FSU), y Frédérique Rolet, secretaria general y portavoz del Syndicat national des enseignements de second degré (SNES-FSU), han realizado las siguientes declaraciones:

  • El protocolo sanitario para la reapertura de establecimientos de educación secundaria (en francés) deberá ser un documento sólido y pormenorizado con exigencias claras para ofrecer una enseñanza y un aprendizaje con todas las garantías (también existe un protocolo sanitario para la reapertura de las escuelas (en francés).
  • Los sindicatos de la enseñanza temen que el documento pueda ser interpretado de distintas maneras a nivel local, lo que provocará una gran confusión y ansiedad entre padres, madres, docentes y personal educativo, que posiblemente se muestren reticentes a volver a las aulas. Por otra parte, los directores de estos centros ni desean ni pueden cargar con toda la responsabilidad de garantizar la seguridad frente al coronavirus.
  • El primer ministro, Édouard Philippe, anunció una apertura progresiva de las escuelas y centros educativos, en lo que fue una decisión política más que sanitaria. De hecho, ni siquiera se ha hablado del aprovisionamiento de mascarillas o de gel hidroalcohólico ni del transporte del alumnado.

En su editorial del 25 de abril, titulado “Cavalier seul” (Ir por libre), Rolet ya apuntaba que “al redactar las condiciones de una posible reanudación de la actividad deben tenerse en cuenta en primer lugar las exigencias sanitarias, respetar la experiencia pedagógica del personal y su jornada laboral”.

También lamentaba que la fecha escogida por el presidente, Emmanuel Macron, para el desconfinamiento y la reapertura de las escuelas, el 11 de mayo, fuera “puramente virtual y tuviera un objetivo puramente de comunicación” y que el Gobierno hubiera “acudido al rescate para intentar dar contenido a las palabras del presidente”.

Rolet también criticó la falta de acuerdo entre el ministro de Educación y los sindicatos, las federaciones de padres y madres de alumnos, las organizaciones de educación secundaria y los colectivos territoriales para trazar un plan de reapertura de los centros educativos que estuvo listo en menos de una semana.

El SNES-FSU también dejó claro que “siempre había exigido que la salud y la seguridad fueran condiciones indispensables para la vuelta a los centros escolares: independientemente de la fecha (18 de mayo, 25 de mayo, principios de junio, etc.), no puede plantearse ninguna reapertura que no ofrezca todas las garantías para la salud y seguridad del personal. La salud de las personas está por encima de todo”.

De este modo, el SNES-FSU publicó un memorando de 19 páginas dirigido a sus miembros (en francés) sobre las medidas que deben tomarse para garantizar la salud y la seguridad en el trabajo. Entre otras cosas, el sindicato recomienda: “Al reanudar la actividad presencial, no deben aceptarse condiciones que les pongan en peligro. Ustedes, y también nosotros, somos profesionales del servicio público de la educación nacional. Conocemos nuestros centros y entendemos profundamente lo que significa trabajar en ellos a diario. Actuemos juntos para imponer nuestras condiciones de reapertura y proteger tanto nuestra salud y seguridad como la de nuestros alumnos.

SNUipp-FSU: Un personal docente que carece del apoyo de las autoridades públicas y preocupado por una vuelta a las aulas mal preparada

Los resultados de una encuesta encargada a Harris Interactive por el Syndicat national unitaire des instituteurs, professeurs des écoles et PEGC (SNUipp-FSU), publicados el 10 de mayo, vienen a confirmar las exigencias que el sindicato lleva haciendo desde el principio del período de confinamiento. Estos resultados ponen en evidencia el papel crucial de los maestros de primaria durante este tiempo y el hecho de que están lejos de disfrutar de los medios y el apoyo necesarios por parte del ministerio. Más del 75 % de ellos consideran difícil ejercer su profesión durante el confinamiento y no han contado más que consigo mismos y sus compañeros. Más de un tercio declaran no haber tenido ninguna relación con la institución, mientras que tres de cada cuatro no han tenido acceso a herramientas del centro que les facilitaran el trabajo.

La encuesta revela además su gran inquietud, compartida con los padres y madres, ante una reanudación prematura y poco preparada de las clases el día 11 de mayo. Por ello, el SNUipp-FSU ha exigido respuestas al ministerio.

El sindicato ha explicado que “los motivos de esta inquietud son, entre otros, el miedo a convertirse en el epicentro de una segunda oleada de la epidemia; las grandes dificultades para imponer las medidas de protección, sobre todo en preescolar; las numerosas interacciones con adultos en el día a día; que la escuela quede reducida a un protocolo sanitario sin juegos ni interacciones, e incluso la presencia de escuelas en ‘zonas rojas’ (las más afectadas por la pandemia de la COVID-19 en Francia) sin un enfoque específico”.

En su opinión, “el ministerio debe tener en cuenta estas inquietudes y evitar ejercer cualquier tipo de presión sobre los trabajadores”. También ha señalado que “la reapertura de las escuelas no puede hacerse a cualquier precio”.

UNSA-Education: Un desconfinamiento bien ejecutado según las propuestas del “Pacto del poder de vivir”

Por su parte, la Union nationale des syndicats autonomes – Éducation (UNSA-Éducation) ha insistido en que “a partir del 11 de mayo, Francia comienza su proceso de desconfinamiento por etapas. Este nuevo período viene marcado por inquietudes legítimas, pero también nos da la ocasión de entrever el momento de después de la crisis”.

Por ello, considera que las “15 medidas indispensables para el fin del confinamiento” establecidas por el “Pacto del poder de vivir” (en francés) son una condición indispensable para el futuro.

El pacto agrupa a asociaciones de defensa del medioambiente, sindicatos, mutuas e incluso asociaciones de educación popular y de lucha contra la pobreza y la exclusión. A través de su confederación UNSA, la UNSA-Éducation ha sido uno de los primeros signatarios de este pacto, que comprende 66 propuestas sobre cuestiones sociales y medioambientales para que todos disfrutemos del “poder de vivir”.

Para que el desconfinamiento tenga éxito, las organizaciones signatarias han propuesto 15 medidas que se centran especialmente en la lucha contra la desigualdad y la exclusión, la protección del medio ambiente y la educación y la protección de los más jóvenes. Algunas medidas pueden aplicarse directamente, mientras que otras están concebidas para un futuro un poco más lejano, pero todas dejan ver cómo debería ser el mundo tras la crisis y los desafíos a los que debemos enfrentarnos colectivamente.

El 29 de abril, la UNSA-Éducation reconoció también que el plan de reapertura de las escuelas “imposibilitaba una reanudación sosegada de la actividad el 11 de mayo” y afirmaba que “examinaremos detalladamente el protocolo sanitario que acaba de anunciar el ministro para el final de la semana. Nosotros seguimos exigiendo que la vuelta de alumnos y trabajadores sea progresiva, escalonada y, sobre todo, que no se produzca hasta que las condiciones sanitarias estén perfectamente definidas y garantizadas”.

La UNSA considera que “es necesario aclarar los objetivos para disminuir la presión”, que “en esta crisis hay que tener en cuenta a todos los trabajadores y respetar las medidas sanitarias de protección” y que “para que la reapertura tenga éxito, hay que conceder tiempo a los equipos, mostrar claridad y transmitir confianza, tanto en los centros de primaria como en los de secundaria”.

Además, el 8 de mayo la UNSA-Éducation transmitió la publicación del Conseil scientifique de l’Éducation nationale (CSEN), con sus “Recomendaciones para acompañar el desconfinamiento y la salida”.

Las propuestas del CSEN se han establecido a partir de una observación: muchos alumnos se han “descolgado” por culpa de una escasa autonomía y una falta de educación digital.

Para acompañar a los docentes y a las autoridades educativas durante un desconfinamiento que amenaza con prolongarse, el CSEN ha presentado cinco grandes recomendaciones:

  • Ayudar a los alumnos a comprender y prevenir la epidemia.
  • Dar prioridad a las prácticas pedagógicas que promueven el aprendizaje autónomo.
  • Buscar ayuda en las herramientas digitales.
  • Garantizar los mínimos: nutrición, actividad física, sueño, amabilidad.
  • Preparar “el día después”.

La Internacional de la Educación ha publicado sus directivas para la reapertura de escuelas e instituciones educativas aquí.

Fuente:https://www.ei-ie.org/spa/detail/16784/francia-los-sindicatos-de-la-ense%c3%b1anza-exigen-garant%c3%adas-sanitarias-para-estudiantes-y-docentes-ante-la-reapertura-de-los-centros-educativos
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[DEBATE] Brechas digitales y educación inclusiva durante el Covid19

Europa/España/Diariodelaeducacion

El Espai Societat Oberta organizó, el miércoles pasado, en su serie de debates sobre la sociedad post Covid, un encuentro para hablar de la brecha digital y las desigualadades que se harán más visibles a raíz de la pandemia. Un debate con Ainara Zubillaga, de Cotec, y Gabriel González Carrillo, de la Fundación Esplai y miembro de la Taula del Tercer Sector. Moderado por la periodista de Catalunya Plural y el Diari de l’Educació, Sandra Vicente

El espacio Societat Oberta organiza una serie de debates sobre la sociedad que vendrá tras la pandemia. Un ciclo de reflexiones colectivas sobre derechos humanos en tiempos de Covid-19. El pasado miércoles se puso el foco en las brechas digitales como problemática existente previamente a la pandemia pero que se ha agudizado en el contexto actual.

En el debate participaron Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación Fundación Cotec para la Innovación, y Gabriel González Carrillo, responsable de innovación en Fundación Esplai y miembro de la comisión de seguimiento de m4social de la Taula d’entitats del Tercer Sector Social de Catalunya. El debate ha sido moderado por la periodista de Catalunya Plural y El Diari de l’Educació, Sandra Vicente.

Contenidos, dispositivos y acceso desigual

“La escuela se ha convertido en un espacio de transmisión de conocimientos y hemos perdido valor y potencial social”, afirma Vicente. Así empieza el debate en el que nos preguntamos si podemos asumir una educación online. ¿Cómo mejorar el proceso de digitalización para conseguir un sistema educativo inclusivo? Hablemos sobre políticas y decisiones adultocéntricas, desigualdades y teletrabajo y conciliación.

“El debate educativo está girando entorno a los contenidos y la evaluación. Haría falta un planteamiento más amplio del currículum escolar”, comenta Ainara Zubillaga. En este sentido, Zubillaga destaca que los estudiantes más afectados son aquellos que provienen de familias con pocos recursos económicos. Es por eso que debería replantearse el sistema educativo en un contexto como el actual. En la misma línea, González Carrillo añade: “Las posibilidades no son las mismas para todo el mundo: ni todas las familias tienen dispositivos suficientes ni tampoco las competencias para acompañar en espacios formativos y de ocior”.

Brechas más presentes que nunca

¿Qué quiere decir brecha digital? Para responder a esta pregunta, Ainara Zubillaga usa una comparación muy gráfica. “Tener un dispositivo en casa o una conexión no es sinónimo de aprender. Igual que tener un cuaderno y un boli no equivale a saber leer y escribir”. Es decir, ya no se trata solo de tener acceso a dispositivos o conexión a Internet. También se trata de cómo usar las herramientas y qué conocimientos tenemos para hacerlo o acompañar.

“Hay que desarrollar un modelo educativo y de acompañamiento que facilite el uso de la tecnología, no sólo su acceso. Para nada está superada la Brecha digital y la alfabetización digital sigue siendo necesaria”, añade González Carrillo.

Políticas no inclusivas

La inclusión también es tener en cuenta todas las realidades, no solo dotar de ordenadores y tablets a las familias. ¿Qué pasa cuando las clases se siguen a través de una app sin accesibilidad? ¿Por qué los pdf no son la mejor opción?

“La tecnología es buena pero también acelera riesgos y discriminaciones. La mayoría de plataformas de e-learning no son accesibles”, lamenta González Carrillo. A su vez, Zubillaga añade que estas barreras tecnológicas y técnicas se ponen más de manifiesto en una situación como la actual. “Estamos hablando de colectivos que tienen experiencias de aprendizaje complicadas de reproducir a través de una pantalla. Hay una parte de proceso educativo que no es posible virtualizar”, asegura. Y lo hace señalando también el proceso de aprendizaje en edades tempranas.

Alfabetización digital, educación no formal y retos de futuro

En el debate sobre brechas digitales y educación inclusiva se han tratado muchas más cuestiones de las resumidas aquí. Por ejemplo se ha puesto de manifiesto que la alfabetización digital todavía es un reto para muchas escuelas y colectivos. También se ha puesto en valor el rol de la educación no formal en el proceso de aprendizaje y se han planteado diferentes escenarios en materia de educación y tecnología en una nueva normalidad.

Informes comentados durante el debate
Aquí se puede consultar algunos de los documentos que han surgido durante el debate de brechas digitales y covid19.

Informes de Fundación COTEC sobre Brechas Digitales:

Investigación impulsada por la Taula d’entitats del Tercer Sector Social de Catalunya a través del proyecto m4social, y elaborada por la Fundación Francesc Ferrer i Guàrdia:

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/05/15/debate-brechas-digitales-y-educacion-inclusiva-durante-el-covid19/

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REINO UNIDO La investigación de las mujeres cae en picado durante el confinamiento, no tanto para los hombres

Europa/ReinoUnido/TheGuardian

Muchas académicas dicen que hacen malabarismos entre su carrera y el cuidado de niños confinados en casa por el coronavirus

En abril, la Dra. Elizabeth Hannon, editora adjunta del British Journal for the Philosophy of Science , notó que la cantidad de envíos de artículos que recibía de mujeres había disminuido drásticamente. No es así de los hombres.

«Número insignificante de envíos a la revista de mujeres en el último mes», publicó en Twitter . «Nunca había visto algo así». La respuesta fue una muestra de reconocimiento por parte de académicas frustradas, diciendo que apenas estaban lidiando con el cuidado de los niños y el trabajo durante el bloqueo del coronavirus.

«Me sorprendió el nervio que parece haber golpeado», dice ella. “Ahora he escuchado muchas historias de mujeres de proyectos abandonados, colaboraciones con las que no han podido continuar, etc. Es extremadamente preocupante, especialmente para la filosofía, que ya tiene mucho trabajo por hacer en términos de igualdad de género entre sus filas ”.

Tener artículos publicados en revistas académicas es clave para ser promovido en muchas universidades, y es una medida crítica del éxito en el importantísimo Marco de Excelencia en Investigación del gobierno , que distribuye alrededor de £ 2 mil millones de fondos anuales a las universidades.

A Hannon le preocupa que el cuidado adicional de los niños , así como el cuidado de los miembros mayores de la familia y el aumento de tareas como cocinar y limpiar, estén frenando a las investigadoras mucho más que a sus colegas varones.

Mientras tanto, sin embargo, en otra publicación de investigación líder, la revista Comparative Political Studies , las presentaciones de los hombres aumentaron casi un 50% en abril, según su coeditor, David Samuels .

La Dra. Jenny Hallam, profesora de psicología en la Universidad de Derby , que actualmente enseña en casa a sus dos hijos, de siete y cuatro años, mientras intenta hacer su trabajo, no se sorprende. Le encanta investigar, pero se ha convertido en un lujo que ya no puede incluir en su agotador horario de encierro.

Dos días a la semana es la única maestra en casa, aprovechando la oportunidad de trabajar donde puede. Los otros tres días, ella y su esposo, que también es académico, transmiten cuidado de niños. Por las tardes se pone al día con los correos electrónicos de los estudiantes que luchan por adaptarse a la enseñanza en línea. Ella está haciendo frente, dice, pero es «abrumador y agotador» y los días se sienten muy largos.

«La investigación ha quedado en el camino», dice ella. “Es importante y quiero hacerlo, pero no es tan urgente como apoyar a mis alumnos. Mis alumnos y mis hijos tienen que ser mi prioridad «.

Además de eso, Hallam ha recibido noticias de una revista de investigación a la que envió un documento antes del cierre, queriendo que haga revisiones a principios de junio que no puede encontrar el tiempo para hacerlo. Ella señala que el diario tardó dos meses menos de lo habitual en responder. «Quizás los críticos no son padres», dice secamente.

“Escribí de vuelta explicando por qué tendría dificultades para cumplir el plazo. El editor rechazó una extensión, diciendo que los plazos eran importantes ”, dice ella.

La Dra. Anneli Jefferson, profesora de filosofía en la Universidad de Cardiff y que también enseña en casa a sus dos hijos, de nueve y doce años, está de acuerdo en que la investigación es lo primero que se debe sufrir cuando el tiempo es corto. “La investigación es realmente importante, pero no es urgente. Por lo general, no es lo que alguien está respirando por tu cuello «.

Ella piensa que cualquier persona con una familia se ralentizará por el encierro, «pero las mujeres probablemente estarán en desventaja más fuertemente «.

«Muchas mujeres académicas tendrán socios con un trabajo más estructurado con reuniones en línea que no son negociables», dice ella. «Y debe ser aún más difícil para las madres solteras, porque están haciendo todo esto por su cuenta».

El profesor James Wilsdon, director del nuevo Instituto de Investigación sobre Investigación con sede en Wellcome Trust, teme que el coronavirus esté sesgando un campo de juego que nunca estuvo nivelado en primer lugar. «Tenemos que ser muy cautelosos de que no estamos privilegiando a aquellos que pueden usar la situación del coronavirus como tiempo para correr por delante de sus compañeros, que no se ven impedidos por el talento o la aspiración, sino por la necesidad de estudiar en casa y poner tres comidas». un día en la mesa «, dice.

Él está de acuerdo en que la investigación no es realmente compatible con la vida familiar en el encierro. «La investigación requiere espacio de cabeza y la capacidad de sumergirse durante un período prolongado».

Wilsdon, quien hace malabares con el trabajo y cuatro hijos en casa, dice: “Esto también se trata de la división entre aquellos que tienen responsabilidades de cuidado y aquellos que no. Pero sería la primera en admitir que las mujeres son las más afectadas por el problema «.

Y el tema va más allá de las revistas, dice. UK Research and Innovation, el organismo de financiación nacional para investigación y otros organismos de financiación, son plenamente conscientes de que muchas mujeres también tendrán dificultades para encontrar tiempo para participar en concursos para obtener nuevos fondos de investigación.

Wilsdon señala que recaudar dinero para nuevas investigaciones es extremadamente importante para las universidades, pero es menos prioritario que los desafíos de cambiar la enseñanza en línea. «Nadie te está parado diciendo que debes solicitar una subvención, por lo que, en cierto sentido, eso se vuelve aún más lujoso que escribir un trabajo de investigación para una revista». Esto preocupa a los financiadores, dice, pero no hay una solución fácil.

El Dr. Viki Male, un inmunólogo del Imperial College de Londres , dice que existe «definitivamente un peligro» de que las mujeres académicas puedan estar recibiendo un mayor golpe en el cierre que sus colegas y competidores masculinos. Ella está cuidando a sus hijos, de tres y seis años, además de tratar de administrar su laboratorio, dar conferencias, incluida una nueva sobre la inmunidad Covid-19, y consultar con sus estudiantes de investigación. Frecuentemente trabaja 16 horas diarias de trabajo y cuidado de niños.

Ella se apresura a señalar que su esposo también ha hecho mucho en casa, pero como gana menos y puede ser más flexible cuando trabaja, la mayor parte del cuidado de los niños recae en ella.

«Tenía sentido para mí estar en el servicio doméstico de 9 a 5», dice ella. “Sospecho que, en todo el país, las parejas han tenido el mismo tipo de conversaciones que tuvimos. Probablemente refleja formas sistémicas en las que los trabajos de hombres y mujeres a menudo difieren «.

Le preocupa que las mujeres se estén quedando atrás en la carrera para publicar su investigación, y argumenta que incluso si todas las universidades y financiadores acordaran hacer concesiones para los investigadores que no pudieron publicar durante el cierre, las personas con responsabilidades de cuidado aún se quedarían atrás porque otros habían tenido tiempo extra para avanzar en su investigación.

Sin embargo, Wilsdon dice que en sus momentos más optimistas espera que salga algo bueno del encierro para las mujeres, y que las universidades se vean obligadas a confrontar los llamados a un trabajo más flexible.

«Todo el malabarismo y el trabajo oculto de la vida doméstica que forma parte de la vida real de muchos académicos ahora se está poniendo de manifiesto», dice. «Tal vez cuando esas cosas se planteen en el futuro, las universidades serán mejores para comprender».

Fuente: https://www.theguardian.com/education/2020/may/12/womens-research-plummets-during-lockdown-but-articles-from-men-increase

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Cae el desarrollo humano por primera vez desde 1990

Noticia/21 Mayo 2020/elpais.com

La ONU advierte que los efectos de la pandemia en la educación, la salud y las condiciones de vida provocará una caída del índice que mide el progreso de los países

Cada año el mundo progresaba un poco, con más niños en las escuelas, más esperanza de vida y mejores indicadores de salud. Quizá no lo suficiente ni lo rápido que se deseaba, pero se avanzaba. Hasta 2020. Este año, por primera vez desde 1990, se va a retroceder. Esta es la advertencia que lanza el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que elabora desde hace tres décadas el llamado Índice de Desarrollo Humano (IDH) y que para su edición de 2020 no obtiene datos esperanzadores.

«El mundo ha visto muchas crisis en 30 años, incluida la financiera de 2008. Todas han golpeado con fuerza al desarrollo humano pero, en general, a nivel global se ha conseguido avanzar cada año», ha explicado Achim Steiner, administrador del PNUD, en un encuentro virtual con periodistas. Pero la que vive ahora el planeta por el virus SARS-CoV-2 «es distinta», apunta Heriberto Tapia, investigador del organismo, en una conversación telefónica posterior. Lo es porque la pandemia de covid-19 impacta de lleno y de forma simultánea en todos los elementos de la existencia con los que se mide el desarrollo humano: la salud, la educación y los ingresos de las personas. Lo que no solo provocará que el mundo retroceda, sino que además lo hará de una forma «significativa, equivalente a las variaciones de seis años de progreso», concreta.

Los tres valores han experimentado retrocesos desde el comienzo de la crisis, tanto en los países pobres como en los ricos de todas las regiones. Si bien, las previsiones del PNUD apuntan que la caída será desigual. Los menos adelantados, que cuentan con menos recursos para gestionar los efectos sociales y económicos, sufrirán la peor parte. «Hay gente que puede trabajar y estudiar desde casa. Pero otra población no tiene esas oportunidades. La mitad del planeta no tiene acceso a Internet. Hay 3.000 millones de personas que ni siquiera puede lavarse las manos en su hogar», reflexiona Tapia.

Los efectos sobre la salud son evidentes. Hasta la fecha, más de cinco millones de personas se han contagiado del nuevo coronavirus y más de 325.000 han fallecido por él. Además, las medidas de confinamiento y el desvío de fondos sanitarios a la atención de la covid-19, afectarán de forma negativa. «Este año, se calcula que se producirán entre 250.000 y 1,2 millones de muertes infantiles adicionales. Con el número menor, este 2020, la esperanza de vida no va a aumentar, como venía creciendo anualmente, sino que se va a mantener», detalla Tapia.

La educación no se libra de la debacle. El cierre de escuelas ha afectado a entre 1.400 y 1.500 millones de niños; pero mientras los hay que pueden continuar su formación a través de Internet, otros no tienen esa opción. Según los cálculos del PNUD, el 60% de los pequeños en edad de cursar enseñanza primaria no está recibiendo ninguna educación. «Para fin de año, la tasa efectiva de niños sin escolarizar será la que tenía el mundo en los años ochenta», anota Tapia.

Los más pobres serán los paganos. El informe presentado este miércoles señala que el 86 % de los niños de primaria se encuentran actualmente sin escolarizar en los países con un desarrollo humano bajo, frente al 20% en las naciones en la parte alta de la tabla. De no mejorar en lo que queda de 2020, este indicador será otro lastre para el progreso del mundo que se mide con el IDH.

Los ingresos de las familias y su calidad de vida son las otras variables con las que se calcula el desarrollo humano. Y tampoco registran datos para la esperanza. La recesión económica —el Banco Mundial calcula una caída de casi el 5% del PIB mundial para 2020— y la pérdida de empleos es un mazazo para el progreso y la lucha contra la pobreza extrema, en la que podrían caer 60 millones de personas, según esta entidad, además de las 736 millones que ya viven con menos de 1.90 dólares al día.

«Y estamos en mayo; esta es nuestra evaluación, relativamente conservadora, de cómo podríamos estar a final de año», previene Tapia. Pero no es inevitable. «Podemos frenar el retroceso, pero se necesita una acción decidida. Es fundamental que se tomen las medidas correctas», dice el investigador del PNUD. «Con el tratamiento adecuado se podrá volver a la normalidad con rapidez, aunque hay el riesgo de que se abandone la senda positiva del progreso», agrega.

Para el experto es muy importante la colaboración internacional. «Los países en desarrollo no tienen la capacidad para implementar grandes paquetes de ayuda como los que están aprobando las naciones más ricas. Y tampoco para endeudarse», anota Tapia. Y van a necesitar apoyo. Hasta ahora, dice, la mayoría de los casos se han dado en países desarrollados, pero en los últimos días se observa «un vuelco» en este sentido. «Nos espera un segundo semestre de año duro», avanza. Aunque, «por suerte, los menos adelantados han sido rápidos en poner en marcha políticas para frenar el avance del virus, necesitarán ayuda para garantizar la salud y la educación a su población», apostilla.

Un mensaje que el propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres, reiteró este miércoles, con la mirada puesta en África, que concentra la mayor parte de países con un Índice de Desarrollo Humano bajo. «La pandemia amenaza el progreso de África. Agravará las antiguas desigualdades y aumentará el hambre, la desnutrición y la vulnerabilidad a las enfermedades», dijo en un comunicado. Por eso, pidió «solidaridad» con el continente, donde el nuevo coronavirus se ha cobrado casi 3.000 vidas hasta la fecha y se han reportado más de 95.000 casos confirmados. Menos de los que se temían, pero que podrían aumentar rápidamente, advirtió el mandatario.

«Los países africanos también deberían tener acceso rápido, equitativo y asequible a cualquier vacuna y tratamiento, que deben considerarse bienes públicos mundiales», reclamó Guterres en su declaración. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo apunta a otros apoyos en su estudio. Así, para esta institución, una medida fundamental para que el retroceso del mundo no sea el que muestran los números es cerrar la brecha digital.

El PNUD calcula que cerrar la brecha digital en los países de renta media y baja costaría apenas un 1% de los extraordinarios paquetes de medidas fiscales —ocho billones de dólares— de apoyo aprobados hasta el momento en todo el mundo en respuesta a la covid-19. «Nosotros no lanzamos recomendaciones fijas para cada país, pero esperamos que haya énfasis en modernizar el mundo», anota Tapia. «Se puede salir de esta crisis ayudando a las personas ahora y para que estén mejor preparadas para el futuro». Hará falta porque las tensiones que había antes de que todo quedase en pausa por la pandemia, las protestas contra la desigualdad y el cambio climático, volverán. «Y puede que más fuertes».

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/05/20/planeta_futuro/1589966420_653612.html

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Francia cierra 70 escuelas en una semana por casos de coronavirus

Europa/Francia/21 Mayo 2020/lavanguardia.com

Los cierres, que suponen un porcentaje muy bajo de centros escolares, se han llevado a cabo siguiendo un “protocolo sanitario estricto”

Francia cerró 70 escuelas de primaria de las más de 40.000 reabiertas en la primera semana de desescalada por la detección de casos de coronavirus, indicó este lunes el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, que insistió en que “es un porcentaje muy bajo”.

Los cierres se han decidido porque “hay un protocolo sanitario estricto” y esa posibilidad ya estaba contemplada, dijo a la prensa durante una visita a uno de los colegios de secundaria que vuelven a recibir alumnos desde este lunes en el departamento de Eure (norte).

En rojo

Un total de cuatro regiones entre las que está París, aún no han vuelto a las aulas

Solo en la ciudad de Sens, en el centro de Francia, se cerraron 25 escuelas porque hubo “un caso de Covid-19” en un adulto. El ministro dijo que a veces se les reprocha ser demasiado prudentes y en otras no serlo suficientemente: “Estamos muy atentos a que haya el menor riesgo posible”.

Este lunes volvieron a los colegios 185.000 estudiantes de dos niveles de secundaria en los departamentos que se encuentran en verde, es decir, en una situación epidémica menos comprometida.

Blanquer dijo esperar que las condiciones sanitarias permitirán “ir más lejos” y dar también clase antes del verano a estudiantes de esos mismos niveles en los departamentos en rojo, que cubren cuatro regiones del norte y del noreste, incluida la de París. Eso se determinará a finales de mes, en función de las condiciones sanitarias en ese momento. También entonces se tomará una decisión sobre el eventual retorno de los estudiantes de los liceos.

Los alumnos de secundaria deben llevar mascarilla en clase

Los alumnos de secundaria, a diferencia de los de primaria, tienen que llevar mascarilla en clase y solo se la pueden quitar para comer.

En primaria, únicamente un 30 % de los alumnos han vuelto a tener clases presenciales, mientras que el 70 % continúan siguiendo los cursos a distancia, como durante el periodo de confinamiento, que en Francia se está levantando progresivamente desde el 11 de mayo.

En el país se han superado los 28.100 muertos con la Covid-19 y continúa habiendo más de 19.300 personas hospitalizadas, de las cuales cerca de 2.100 están en las unidades de cuidados intensivos.

Fuente e imagen tomadas de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200519/481279534519/francia-cierra-70-escuelas-coronavirus.html

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