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España: La escuela empieza a perder jóvenes atraídos por los trabajos precarios

España/24 diciembre 2017/Fuente: La Vanguardia

  • La Fundació Bofill asegura que ha detectado ya los primeros signos del fenómeno.

La precarización laboral está lastrando a la población juvenil, sean buenos o malos estudiantes, adolescentes o jóvenes. Con los primeros signos de la recuperación económica se está viendo que el tipo de oferta laboral low cost afecta tanto al comportamiento de los estudiantes más jóvenes poco motivados, que se desenganchan de la formación para ganar algo de dinero ocupando puestos de baja cualificación, como al de aquellos jóvenes altamente formados, que a falta de ocupaciones de su nivel, trabajan en puestos para los que no se requieren altos estudios.

“Durante la crisis, muchos jóvenes vulnerables buscaron refugio en el sistema educativo porque no tenían oportunidades de encontrar trabajo”, explica Francesc Pedró, analista superior de políticas en el Centro de la OCDE para la Innovación e Investigación Educativa (CERI). “Su permanencia en la escuela era una oportunidad para que el sistema educativo los retuviera –continúa–. Por tanto, cabría preguntarse qué pasaría si el mercado laboral mejoraba”. ¿Ofrecería la escuela suficiente atractivo para que los chavales resistieran la tentación de marcharse por ganar algo de dinero?

“Vemos que aún hay un alto porcentaje de estudiantes que abandonan (el 18,1%), un indicador que ha dejado de mejorar en los últimos años, y aquellos que abandonaron hace cuatro años ya no retornan”, señala el coautor del Anuario de educación de la Fundació Jaume Bofill.

En los últimos diez años ha mejorado notablemente la participación de los jóvenes en la educación. En el 2008, sólo el 51% de los chavales de 16 a 24 años estudiaba (la otra mitad trabajaba, buscaba empleo o estaba inactiva). Esta cifra ascendió hasta el 64% en el 2014 pero, pese a los intentos de nivelarse con las medias europeas, apenas se ha movido de esos dígitos en el 2015 y 2016.

La tasa de abandono prematuro (antes de terminar la ESO) también presenta estancamiento. Las políticas educativas, junto con la falta de trabajo durante la crisis, lograron que el abandono cayera desde un 33% en el 2008 al 18% actual. Pero hace dos años que apenas registra mejora y aún se sitúa lejos del 11% de la media europea.

El Anuario 2016 señala que la reducción de la tasa de abandono se ha debido, principalmente, al deterioro laboral, pero también a la mejora del sistema de educación, que ha logrado tasas de graduación de la ESO de más de 15 puntos en la última década.

Según el informe, la relación de los niños con la escuela es más positiva, las escuelas han logrado mejorar competencias clave en el aprendizaje, como la comprensión lectora, y se han creado nueva oferta de grados de formación profesional. Aun así, las experiencias de fracaso, como las repeticiones, siguen empujando a los chavales fuera de las escuelas.

El mercado laboral no ha sido capaz de crear suficientes empleos para los licenciados con alta cualificación

El tercer factor inquietante, señala Francesc Pedró, es la disminución del retorno a la escuela de alumnos que la abandonaron en la ESO y que a los 20 años se matriculan en algún ciclo de grado medio de formación profesional (CFGM). En el gráfico adjunto se observa como a medida que aumenta la tasa de ocupación disminuyen los estudiantes de formación profesional mayores de 20 años. “Un trabajo presumiblemente precario ha logrado desengancharlos del mundo de la formación”, indica Bernat Albaigés, el otro autor del anuario.

“Cuanto más tiempo pase, más difícil resultará un posible retorno”, añade, por lo que cabe esperar que una parte de la población juvenil no tenga más formación que la obligatoria.

Los empleos de camarero, aunque hayan crecido, son escasos y se los disputan también los universitarios para quienes no se ha creado ocupaciones adecuadas a sus cualificaciones.

“Después del esfuerzo que ha realizado el país en formación universitaria (en 10 años se ha incrementado en dos dígitos el porcentaje de jóvenes con niveles de formación superior), estos no encuentran trabajo de lo suyo, por lo que puede ocurrir que los estudiantes valoren que invertir en la universidad no sale a cuenta para terminar sirviendo en un bar”, indica Albaigés.

La investigadora Queralt Capsada es especialista en sobrecualificación. Después de una estancia en la UPF se ha marchado a la Universidad de Glasgow como investigadora posdoctoral. Precisamente la fuga de jóvenes a otros países es una de las salidas a la falta de trabajo cualificado. Otra menos estimulante es la aceptación de trabajos por debajo del nivel.

“Frente a la creencia de que hay un exceso de universitarios en España, cabe señalar que lo que hay es una falta de empleos cualificados para ellos, por lo que aceptan empleos low cost que deberían ocupar gente con otro tipo de formación”, indica Capsada.

Según un estudio del Observatorio Social de La Caixa, en septiembre del 2016 había casi 11 millones de titulados superiores y sólo cerca de seis millones de puestos ajustados a esta cualifi­cación

El fenómeno de la sobreeducación ha crecido en todas las franjas de edad desde el año 2005, pero incide especialmente en los trabajadores situados entre los 20 y 34 años, entre los que casi tres de cada diez están en empleos por debajo de su formación. Este fenómeno es más grave entre las mujeres, que han acusado más la crisis que los hombres, con una diferencia de 10 puntos.

Actualmente la precariedad afecta también a aquellos trabajadores con título universitario que están a mitad o al final de su carrera laboral (26% y 17%, respectivamente).

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20171220/433769364964/escuela-jovenes-trabajo-precario.html

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¿Trabajadores o freelancers?

Por: Luz Rodríguez

Apuntes sobre el trabajo en las plataformas digitales

El pasado 30 de noviembre iba a celebrarse el primer juicio en España para dirimir si las personas que vemos en nuestras ciudades montadas en bicicleta y entregando comida a domicilio son trabajadores de Deliveroo o, por el contrario, autónomos o, en terminología muy en boga, freelancers . Este juicio no se celebró porque hubo un acuerdo entre las partes , cosa que, pese a algunos titulares de prensa un tanto tendenciosos, es bastante común en un proceso, como el laboral, que solicita hasta dos veces a las partes en conflicto que traten de llegar a un acuerdo que evite que la disputa sea resuelta por el juez. En cualquier caso, la no celebración del juicio nos privó a los estudiosos de este tema de la que hubiera sido la primera sentencia en nuestro país al respecto de la relación jurídica existente entre los riders y la plataforma online de trabajo Deliveroo.

No es mi intención terciar en este debate, supliendo con este artículo una solución que solo le corresponde a los jueces. No voy, por tanto, a pronunciarme sobre si los riders de Deliveroo son trabajadores o autónomos. Pero sí quiero avanzar algunos apuntes que ayuden a la comprensión de lo que está sucediendo en relación con las denominadas plataformas online de trabajo.

Lo primero es el nombre que estamos dando a este fenómeno. La Unión Europea elaboró hace un tiempo una denominada Agenda para la economía colaborativa , consagrando con este nombre de “economía colaborativa” el fenómeno que consiste el poner bienes y servicios en el mercado mediante plataformas online . Creo, sinceramente, que esta denominación puede inducir a un error de apreciación sobre el significado que tienen estas plataformas. No me cabe duda de que en algunas plataformas pueden encontrarse rastros, en efecto, de una colaboración desinteresada y altruista entre ciudadanos, pero la gran mayoría de ellas son empresas en forma de plataforma online cuyo negocio, muy lucrativo por cierto, consiste en conectar la demanda de bienes y servicios con la oferta de ellos mediante la propia plataforma.

En este sentido Luc Ferry tiene toda la razón en su libro La revolución transhumanista (páginas 113 a 154) cuando critica abiertamente las tesis de Rifkin sobre el fin del trabajo, subrayando que estas plataformas están ganando fortunas con cosas aparentemente gratuitas. De ahí que, a fin de evitar equívocos con denominaciones como economía colaborativa o sharing economy , yo proponga llamar a las cosas por su nombre y hablar de platform economy o economía de las plataformas, de forma que nos evitemos calificativos que puedan tener un impacto positivo o negativo en el ideario colectivo sobre lo que hacen o dejan de hacer estas empresas online. Por cierto, permítanme recomendarles un libro sobre esta clase de empresas; su autor es Nic Srnicek y su título Platform Capitalism.

La segunda llamada de atención que quiero hacer se refiere a lo que ha pasado en otros países europeos cuando han tenido que enjuiciar la relación existente entre los “prestadores de servicios” contratados por las plataformas online y estas mismas plataformas. En el caso de Uber ya ha habido dos sentencias en el Reino Unido afirmando que los conductores de esta plataforma son trabajadores y, por ello, deben aplicárseles los mismos derechos que al resto de los trabajadores en dicho país. Sin embargo, en el caso de Deliveroo también hay ya dos pronunciamientos en Reino Unido y en Francia ( Court D’Appel du Paris, Arret du 09 novembre 2017 ) que afirman que los riders no son trabajadores sino freelancers .

No voy a entrar en los indicios que han manejado estos pronunciamientos para declarar la existencia (Uber) o inexistencia (Deliveroo) de una relación laboral entre los “proveedores de servicios” y las correspondientes plataformas. Es un tema demasiado jurídico y quizá tedioso . Pero me sirven ambos para poner de relieve otro apunte sobre este tema. No todas las plataformas son iguales ni actúan de la misma manera. Que haya pronunciamientos dispares sobre la existencia o inexistencia de un contrato de trabajo en las plataformas online es suficientemente ilustrativo de que la forma de “trabajar” para unas no tiene que coincidir con la forma de “trabajar” en otras (y aquí la preposición no es baladí). De ahí que los operadores jurídicos que deban analizar la clase de relación que existe entre la plataforma y los prestadores de los servicios que la misma ofrece al público deban guiarse por los hechos que se producen en cada una de las plataformas y no por un juicio pretendidamente universal sobre cómo se “trabaja” en ellas.

Esos hechos son los que siempre han servido a los laboralistas para afirmar o negar la existencia de un contrato de trabajo, y aquí enlazo directamente con el Derecho del Trabajo, el español y el europeo, y con el tercer apunte que quiero realizar. En Derecho del Trabajo no se analizan los nombres de los contratos, ni la intención que tuvieron los contratantes, ni siquiera el régimen de Seguridad Social en que están registrados. Lo que importa en Derecho del Trabajo, español y europeo, es la realidad de los hechos . Así que da lo mismo que las partes se llamen o se consideren trabajadores o freelancers , porque serán lo que a la postre se derive de los hechos que envuelven su relación, esto es, de la forma y el modo en que realmente una presta sus servicios para la otra. O mejor dicho, de si esa forma o modo responde o no a lo que los laboralistas denominamos ajeneidad y dependencia.

No se preocupen, que no voy a explicarles en qué consisten ambos conceptos desde una perspectiva jurídica, pero sí quiero contarles que sobre ambos se construyó hace tiempo una frontera. Estar en un lado de la frontera (porque los hechos confirman que existen la ajeneidad y la dependencia en la forma en que una persona presta un servicio para otra) significa ser trabajador ; estar en el otro lado de la frontera (porque los hechos confirman que no existe ajeneidad o no existe dependencia) significa ser autónomo o, en terminología más moderna, freelancer . Los derechos que tienen las personas prestadoras de trabajo en un lado y otro de la frontera son diferentes; los costes económicos para el empleador de una u otra figura también; y también distintas, muy distintas, las prestaciones de Seguridad Social. Quiero decirles que esa frontera fue desde un principio excluyente, porque no incluyó (ni incluye todavía) dentro de la categoría “trabajadores” a quienes no reciben remuneración a cambio de su prestación de servicios. Lo que desde el principio excluyó a millones de mujeres que “trabajaban” y aún “trabajan” cuidando de sus familias y sus hogares sin recibir ninguna remuneración a cambio (trabajo reproductivo o trabajo de cuidados, en terminología feminista).

Hoy es nuevamente esa la frontera en disputa cuando se analiza el trabajo en las plataformas y si los riders son o no trabajadores. Es verdad que, al menos en España, hay una tercera figura o forma de “trabajar”, la del trabajo autónomo económicamente dependiente . Pero el debate sobre si la persona que presta sus servicios a través de una plataforma online es trabajador o autónomo (aunque lo sea en términos de dependencia económica) no deja de ser el definitivo. Y aquí es donde quiero introducir mi cuarto apunte. En este debate hay veces que parece que tuviéramos que decidir entre estar en un lado de la frontera donde reina el confort y la seguridad y el otro lado donde reina la desprotección y la inseguridad. Ello no es enteramente así. El lado del trabajo asalariado se ha vuelto muy diferente después de la crisis económica y la sucesivas reformas laborales que se han producido. Basta con mirar los datos sobre temporalidad y salarios para darse cuenta de que la zona laboral ha dejado de ser una zona de confort y seguridad para muchos trabajadores. Lo mismo sucede del otro lado de la frontera, donde conviven autónomos que, según un informe del profesor Rodríguez Cabrero, multiplican por tres el riesgo de pobreza con respecto a los trabajadores, con freelancers con niveles de ingresos y autonomía en la forma de prestar sus servicios nada desdeñables.

Pues bien, dado que en los dos lados de la frontera hoy podemos encontrar situaciones asimilables, tal vez no esté de más recordar por qué se fijó la misma. No se hizo para elaborar sin más una taxonomía de las distintas clases de trabajo existente, sino con una finalidad muy precisa con respecto a ellas. En hermosas palabras del Tribunal Constitucional, en una sentencia de sobra conocida por todos los laboralistas , la finalidad de aquella frontera era la de equilibrar o compensar mediante el reconocimiento de una serie de derechos, procedimientos y garantías la desigualdad o debilidad de las personas dentro de la relación de trabajo . Así pues, si esa situación de desigualdad o debilidad hoy la podemos encontrar en ambos lados de la frontera, más que seguir empeñándonos en saber en qué lado de la misma se está produciendo a fin de aplicar o no una determinada protección, sería a mi entender más inteligente (y probablemente más justo) establecer un mínimo de derechos, procedimientos y garantías que equilibraran o compensaran la situación de desigualdad o debilidad con independencia del estatuto jurídico laboral de la persona que presta un servicio para otra.

Hay derechos como la protección de la salud, la prohibición de discriminación o la protección de datos, por poner solo algunos ejemplos, que deben estar por encima del estatuto jurídico que tenga la persona que realiza una prestación de “trabajo” y que, por tanto, deben protegerse con independencia de que esa persona sea un trabajador o un freelancer . Elaboremos un común de derechos aplicables al trabajo en cuanto género, especialmente en relación con la protección social que deban tener los prestadores de servicios, y el combate en la frontera será menos trascendente, porque, se sea trabajador o autónomo, se tendrá un mínimo de derechos, procedimientos y garantías que compensen la desigualdad o debilidad en su relación con el empleador, incluido cuando el empleador es una plataforma online.

Luz Rodríguez es profesora de Derecho del Trabajo en la UCLM.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/luces_rojas/2017/12/06/trabajadores_freelancers_apuntes_sobre_trabajo_las_plataformas_digitales_72746_1121.html

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Lo que crece desigual se derrumba

Por: Fander Falconí

La publicación del Informe sobre la desigualdad global 2018 contiene cifras que marcan una tendencia mundial. Eso nos hace recordar algunos ejemplos que muestran que tal tendencia es histórica.

La caída del Imperio Romano no se produjo por falta de recursos. Roma era dueña de todos los recursos. Tampoco se enfrentaron los ejércitos romanos a una tecnología superior. Roma poseía la mejor tecnología de su época. Lo cierto es que el mundo mediterráneo del siglo V era un mar de desigualdades. En las colonias del Imperio (la mayor parte del territorio) no solo se mantenían las mismas estructuras esclavistas, sino que habían aumentado las desigualdades. Roma había nombrado a los anteriores reyes locales o a sus familias como recaudadores de impuestos. Ellos empezaron a cobrar más tributos a sus súbditos, para la nobleza local y para Roma, aumentando las desigualdades. En Italia, los ciudadanos romanos pobres veían a diario los excesos de los romanos ricos y la perversión de sus césares, mientras ellos se empobrecían.

Cuando las hordas asiáticas entraron a Europa en esos tiempos, las tribus germánicas huyeron hacia Occidente y se toparon con las legiones romanas. Al principio, fueron rechazadas (no les daban la visa, se diría hoy). La posición de las tropas imperiales en las colonias se sostenía por la colaboración con la población local, pero cuando esta población sintió que su situación económica era insostenible, optó por pactar con el enemigo. La Guerra de las Galias (recordando el libro de Julio César) se convirtió en una guerra civil, apoyada desde afuera. Las desigualdades habían llegado a ese extremo en el que los esclavos ya no tenían nada que perder, excepto sus cadenas.

La situación de desigualdad en el siglo XX también produjo cambios sustanciales en el mapamundi. La caída de Rusia en 1917 ocurrió por las desigualdades entre oficiales y tropas, entre aristócratas y campesinos, entre industriales y obreros. La rendición rusa, firmada por Trotsky en febrero de 1918, la utilizaron después los militaristas alemanes para inventar el mito de la invencibilidad germana. Los alemanes, a su vez, cayeron ante los aliados a fines de ese mismo año. El pueblo alemán se rebeló contra las desigualdades sociales que defendía su gobierno y eso produjo la rendición de alemanes y austro húngaros en la I Guerra Mundial.

En 1945, al concluir la II Guerra Mundial, Europa quedó devastada. La riqueza, en gran parte, se había nivelado en cero. Lo mismo había sucedido en Japón. En los Estados Unidos, la gente pobre empezó a exigir más bienestar, tal como había prometido Roosevelt si ganaban la guerra. Rusia ya vivía un socialismo con mínimas desigualdades y China iniciaba igual camino. Estados Unidos y Europa tendían a reducir las desigualdades. Eso cambió desde 1980.
Aquí empieza el informe. Un buen indicador de la desigualdad de ingresos es el porcentaje de la riqueza que percibe el 10% de los más ricos. En 2016 (hoy, se podría decir) es 37% en Europa, 41% en China, 46% en Rusia, 47% en Estados Unidos y Canadá. Pero es un 55% en África (excepto los países árabes, de Marruecos a Egipto), Brasil e India. En Medio Oriente, hay más desigualdad que en África: el 10% más rico acapara el 61% del ingreso de sus países.

Desde 1980, esta desigualdad ha aumentado rápidamente en Norteamérica, China, India y Rusia, pero en Europa ha crecido poco. Mientras Europa Occidental y Estados Unidos tenían cifras similares de desigualdad en 1980: la participación del 1% de mayor ingreso era un 10% en ambas regiones. Hoy es 12% en Europa Occidental, mientras en Estados Unidos se duplicó al 20%. La participación del 50% de menos ingresos de Estados Unidos era más de 20% en 1980, hoy es 13%. ¿Qué pasó en Estados Unidos? Una enorme desigualdad educativa, algo que debe hacernos reflexionar, y un sistema tributario cada vez menos solidario. Esto último lo comprueba el reciente anuncio de su presidente Donald Trump: la reducción de impuestos por 1,5 billones de dólares, favoreciendo a las grandes empresas y a las personas con mayores ingresos. Récord histórico que el diario español El País describe así: “el presidente ha enarbolado la bandera del neoliberalismo”. Es decir, aumentarán las desigualdades.

Desde 1980, la riqueza privada ha crecido bastante, mientras la riqueza pública ha disminuido en forma escandalosa. Los gobiernos ya no tienen medios para reducir la desigualdad. La fiebre de privatizaciones aumenta la desigualdad de ingresos y la concentración de la riqueza en pocas manos. El Informe presenta proyecciones de la evolución de la desigualdad de ingreso hasta 2050. Si las condiciones actuales se mantienen sin cambios, la desigualdad seguirá continuaría creciendo. Si todos los países siguieran el estilo de Europa Occidental, la desigualdad mundial podría reducirse, erradicando la pobreza.

Reducir la desigualdad implica primero dar educación de calidad a los más pobres. Luego mejorar los salarios de ese mismo sector y cobrar más impuestos al que más gana. Democratizar la dirección de las empresas también ayuda. Finalmente, hay que combatir a dos enemigos de la igualdad económica y de la justicia social: la evasión fiscal y la corrupción. Lo contrario hará estallar una bomba.

Fander Falconí Benítez, economista ecológico y académico ecuatoriano. Actualmente es el ministro de Educación de Ecuador.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=235642

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Los fondos buitre también actúan en el ámbito de las deudas familiares

Por: Eric Toussait

Gracias a la campaña internacional lanzada por el CADTM, se conoce muy bien la acción nefasta de los fondos buitre con respecto a las deudas soberanas: compran títulos de la deuda soberana a precio de saldo (de un 5 a un 20% del valor inicial) antes de recurrir a los tribunales para recuperar el máximo del valor de la deuda.

El mismo tipo de actividad está en plena expansión en el ámbito de las deudas familiares. Hay que señalar que las posibilidades son enormes ya que en Europa el volumen de créditos privados en suspensión de pagos llega a mil millardos de euros (1.000.000.000.000 €). |1| Debido al empobrecimiento de las clases populares, el volumen de estos impagos de deudas familiares y de microempresas aumentará inevitablemente.

El modo operativo de los fondos buitre en el ámbito de las deudas privadas es simple. Compran paquetes de deudas impagadas, principalmente a bancos, |2| a sociedades de telefonía móvil, a sociedades de crédito inmobiliario o empresas de suministro de energía a particulares. En general, esos fondos buitre adquieren esos impagos al 10 % de su valor y luego mediante el acoso a las personas endeudadas, y también por procedimientos legales, tratan de recuperar del 20 al 30 % del valor inicial de la deuda .

Parece que en Europa las sociedades financieras especializadas en ese tipo de actividades carroñeras se desarrollaron activamente, en primer lugar en Escandinavia, debido a la crisis bancaria de los años 1980-1990. Hablamos de la firma sueca Intrum y de Aktiv Kapital (una filial del grupo estadounidense PRA).

Según un estudio publicado por el banco Morgan Stanley, el volumen total de paquetes de deudas impagadas, en posesión de las siete principales sociedades financieras especializadas en la recuperación de la deuda familiar en Europa se duplicó entre 2014 y 2017, pasando de cerca de 4.000 millones de libras esterlinas a un poco más de 8.000 millones (Financial Times, 23 de noviembre de 2017). En 2016 Intrum obtuvo unos beneficios de 197 millones de euros. Cabot, una sociedad británica, 155 millones de euros; Arrow, británica, 118 millones de euros; Hoist, británica, 93 millones de euros; Kruk, una sociedad polaca, ganó 91 millones de euros. En la página web de Arrow podemos leer que 4 millones de familias se encuentran en suspensión de pagos en Gran Bretaña.

En octubre de 2017, Intrum compró en Grecia un paquete de deudas impagadas por un monto de 40 millones de euros. Pero, probablemente, haya pagado solamente 1,2 millones de euros por esa adquisición, o sea, el 3 % de su valor nominal. Según el director de Intrum, Mikael Ericsson, el mercado griego de deudas impagadas de familias ofrece un extraordinario potencial de expansión, ya que en 2017 cerca del 50 % de las deudas están en suspensión de pagos. |3| Es el equivalente, dice, del mercado formado por Europa central y del este.

Cartografía de las deudas impagadas en porcentaje del monto total de créditos concedidos por los bancos en la Unión Europea al 30 de septiembre de 2015.

Con una competencia en aumento entre los fondos buitre, el rendimiento desciende. Mientras que hace 5 años, una «inversión» de un millón de euros en la compra de deudas impagadas podía permitir obtener 3 millones, en 2017 los fondos buitre sacan entre 1,8 y 2 millones.

Hay otros fondos buitre activos en la compra de esas deudas, como el tristemente célebre fondo Elliot cuyo dueño es Paul Singer. Elliot compró a dos bancos españoles, Banco Popular (adquirido por el banco Santader en mayo de 2017) y Bankia, paquetes de deudas impagadas (véase Fátima Martín, «Los fondos buitre carroñean con lo más básico: Techo, pan y luz»). El grupo estadounidenses Blackstone se volvió también muy activo en España (véase en castellano: Fátima Martín, «Blackstone, el casero buitre global: De los alquileres protegidos de Madrid a los narcopisos de Barcelona»). Blackstone tiene actividades muy diversificadas: en principio, se especializa en la concesión de créditos de riesgo a microempresas y a PYMES. Para eso, Blackstone se dotó de una división especial de desarrollo de ese tipo de actividades: GSO. Esa división propone contratos de deudas simplificados, mucho más arriesgados y con mayor remuneración, lo que le permite atraer a pequeñas y medianas empresas (PYMES) que ya no tienen acceso a los créditos bancarios normales. Por otro lado, GSO atrae igualmente a los inversores en búsqueda del máximo rendimiento, en particular, a los fondos de pensiones. A éstos les propone que den un anticipo de fondos para prestarlos a las microempresas privadas y a las PYMES. En cierto modo, el Financial Times, en su edición del 17 de noviembre de 2017, hace sonar la alarma al anunciar que los fondos de pensiones hacen correr grandes riesgos al ahorro de sus miembros, debido a su inversión en los productos creados por GSO. |4| Por lo tanto, en principio, Blackstone es un prestamista —que atrae los fondos de pensiones a la búsqueda de altos rendimientos— y finaliza el ciclo comprando las carteras de deudas impagadas.

Cuando la burbuja inmobiliaria estalló en Japón (años 1990), en Estados Unidos (2006-2007), en Irlanda e Islandia (2008), en España (2009), decenas de millones de familias de clases populares fueron abocadas a la suspensión de pagos, y comenzaron a ser víctimas de desalojos masivos. En Estados Unidos, desde 2016, 14 millones de familias fueron desposeídas de sus viviendas por los bancos. En España, son más de 300.000 familias. En un contexto en el que el salario real está bajando, el desempleo es masivo y las condiciones de préstamos son abusivas, esas deudas provocan efectos catastróficos para una parte creciente de las clases populares. A menudo, esa población tiene que financiar a crédito su consumo corriente, puesto que sus ingresos normales no alcanzan para pagar los gastos de alimentación, vivienda, vestimenta, calefacción, electricidad, salud, educación… Hay firmas que se especializan en las ventas a crédito a sectores frágiles de la población. A veces, esos préstamos comienzan con un interés cero, con el fin de atraer a los clientes, pero los tipos de interés aumentan rápidamente si aparecen retrasos en el pago, y comienza el acoso. Otra vez más, nos enfrentamos en los países del Norte a un fenómeno masivo de brutal desposesión. Las deudas privadas tienen un papel clave. En Estados Unidos, la justicia contabilizó no menos de 500.000 casos de contratos inmobiliarios abusivos y fraudulentos, pero la cifra real es, indudablemente, mucho más elevada. En España, la legislación utilizada por los banqueros para desalojar a las familias de sus viviendas data de la época del dictador Franco. En Grecia, en el marco del tercer memorando aceptado por el gobierno de Tsipras en 2015, los bancos comienzan a tener las manos libres para desalojar a las familias incapaces de pagar sus deudas hipotecarias.

La nueva crisis internacional, que comenzó en 2007, reveló el comportamiento fraudulento de los bancos. Como consecuencia de las expulsiones masivas de las viviendas que se sucedieron en Estados Unidos, España y otros países, cada vez hay más personas que cuestionan esas deudas. Y esto pasa incluso en países donde la obligación de pagar un crédito era, en general, incuestionable. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona desde 2015, reunió alrededor de su persona un importante apoyo popular por haber participado activamente en la plataforma contra los desalojos, realizados por los bancos, de familias incapaces de continuar pagando sus hipotecas. Algunos años antes, hubiera sido inimaginable que una mujer o un hombre fuera elegido para ejercer altos cargos después de haber organizado ocupaciones ilegales de bancos, para defender las familias que no podían seguir pagando sus deudas.

Por todo el mundo, los movimientos sociales y el CADTM cuestionan el pago de deudas privadas ilegítimas, ya sean hipotecarias o de estudiantes, ya sean reclamadas por grandes bancos privados, por agencias de cobro de deudas, por fondos buitre o por agencias de microcrédito.

Notas:

|1| 1 000 millardos € de deudas en suspensión de pagos (conocido también por la sigla inglesa NPL, Non performing loans). Eso representa, según la Autoridad bancaria europea, el 5 % del total de los créditos concedidos por los bancos de la Unión Europea.

|2| Los bancos son presionados por las autoridades de control y por el BCE para deshacerse de las deudas impagadas (NPLs) revendiéndolas a precios de saldo a terceros, como los fondos buitre.

|3| Sobre las causas de esa elevadísima cantidad en Grecia, véase Éric Toussaint «Grecia: los bancos en el origen de la crisis», publicado el 11 de enero de 2917

|4| Financial Times, «Blackstone offers “cove-lite” business loans», 17 de noviembre de 2017.

Traducido por Griselda Pinero

Eric Toussaint es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Procès d’un homme exemplaire , Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique , Le Seuil, París, 2012. Este último libro ha recibido el premio Prix du livre politique, otorgado por la Feria del libro político de Lieja. Ultimo libro: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015. Es coordinador de las publicaciones Comisión de la Verdad Sobre la Deuda.

Fuente: http://www.cadtm.org/Los-fondos-buitre-tambien-actuan

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Francia: Pourquoi il faut enseigner l’échec aux étudiants

Europa/Francia/diciembre del 2017/https://theconversation.com/

Au XIXe siècle, le poète américain Walt Whitmann écrivait

« Vivas to those who have fail’d ! And to those whose war-vessels sank in the sea ! And to those themselves who sank in the sea ! And to all generals that lost engagements, and all overcome heroes ! And the numberless unknown heroes equal to the greatest heroes known ! « (« Bravo à ceux qui ont échoué ! À ceux dont les vaisseaux ont sombré dans la mer ! A ceux qui, dans la mer, se sont-eux mêmes noyés ! »).

En 1982, dans « Worstward Ho » (Cap au pire en version française), Samuel Beckett écrivait quant à lui

« Ever Tried. Ever Failed. No Matter. Try again. Fail again. Fail better » (« Déjà essayé. Déjà échoué. Peu importe. Essaie encore. Échoue encore. Échoue mieux »).

S’intéresser à l’échec

Premiers Aviateurs, Ed Pow Pow.

Depuis 2009 et 2015 respectivement, les Failcon et les Fuckup Nights mettent en scène des entrepreneurs venant présenter leurs échecs entrepreneuriaux en quelques slides et quelques minutes. Dans le courant de l’année 2016, un roman graphique, Les Premiers aviateursd’Alexandre Fontaine Rousseau et Francis Desharnais, et un essai philosophique, Les vertus de l’échec de Charles Pépin, ont été publiés en langue française avec comme point commun de traiter de l’échec.

Alors que les dessinateurs rappellent que « On oublie souvent que l’échec occupe une place de choix dans l’histoire de la réussite, et l’épopée des premiers aviateurs ne fait certainement pas exception à cette règle ancestrale », le philosophe propose quelques réflexions afin de changer la perception (négative) de l’échec en France.

En juin 2017 s’ouvrait en Suède le Museum of Failure – littéralement le Musée de l’échec. Dans ce musée, des produits et services – entre autres, le Newton d’Apple, le Bic for Her, les Google Glass, la N-Gage de Nokia ou le Coca-Cola BlāK – sont exposés. Tous ces produits ou services partagent le point commun d’avoir été, pour des raisons différentes, des échecs commerciaux conduisant les firmes à arrêter leur commercialisation.

Reconnaître le rôle de l’échec

Dans des domaines et contextes différents, ces exemples ont en commun de reconnaître un rôle à l’échec. Nous adopterons ici la définition de John Danner et Mark Coopersmith : pour eux, c’est « une erreur ou un résultat indésirable qui importe » pour une organisation, une équipe ou une personne. Dans The other « F ». How Smart Leaders, Teams, and Entrepeneurs Put Failure to Work, Danner et Coopersmith discutent longuement de la nature de l’échec, des formes d’échec, des conséquences de l’échec tout en invitant le lecteur à déterminer sa propre définition de l’échec.

Les exemples précédents ne sauraient constituer une liste exhaustive des domaines dans lesquels l’échec joue un rôle. Ainsi, Charles Pépin souligne que Charles de Gaulle, J.K. Rowling, Roger Federer, Winston Churchill, Charles Darwin ou Thomas Edison ont en commun « d’avoir échoué avant de réussir. Mieux : c’est parce qu’ils ont échoué qu’ils ont réussi. ».

 

Grâce au film de Ron Howard, Appolo 13, la phrase « Houston, we’ve had a problem » est devenue populaire. Ce que l’on sait moins au sujet de cette mission, c’est que la NASA la qualifie de « sucessful failure » dans la mesure où elle a permis à l’agence spatiale américaine d’acquérir de l’expérience pour les missions suivantes et notamment dans le domaine du sauvetage des équipages de navette.

L’échec à l’école

Paradoxalement, un domaine demeure relativement hermétique à l’échec : c’est le domaine de l’école et de l’enseignement. Cela est particulièrement vrai dans le cas de la France – un chapitre de l’essai de Charles Pépin est consacré à l’échec de l’école – dont le système éducatif valorise principalement la réussite et relativement peu l’échec en comparaison d’autres systèmes éducatifs.

Alors que dans les premiers temps de l’apprentissage d’un être humain, l’échec joue un rôle (l’apprentissage de la marche par le bébé qui tombant va se relever pour reprendre sa marche, par exemple), il disparaît lorsque l’apprentissage s’institutionnalise et devient l’affaire de l’école.

Cela est d’autant plus paradoxal que la créativité, reconnue avec d’autres comme l’une des compétences du 21e siècle, l’innovation et l’entrepreneuriat sont désormais enseignés dans de nombreuses institutions de l’enseignement supérieur et également dans le secondaire ou le primaire. Des techniques de créativité comme les cartes heuristiques sont ainsi utilisées et enseignées dans le secondaire. L’échec demeure pourtant encore fortement un tabou dont il ne faudrait pas parler, qu’il faudrait cacher et qu’il ne faudrait pas intégrer dans les enseignements.

Lorsqu’on s’intéresse en détail à la créativité, à l’innovation et à l’entrepreneuriat, l’échec apparaît sous une forme ou une autre : il peut s’agir d’idées abandonnées, d’inventions jamais transformées en innovations ou d’innovations n’ayant jamais rencontrées leur marché comme celles exposées au Museum of Failure.

Réduire la peur de l’échec

Pour le dire autrement, l’échec est un élément clef de la créativité, de l’innovation et de l’entrepreneuriat ou une compétence de découverte qui caractérise l’innovateur, pour reprendre le terme de Clayton Christensen, Jeffrey Dyer et Hal Gregersen dans Le Gène de l’innovateur : Cinq compétences qui font la différence. Les auteurs utilisent le terme « expérimentation » plutôt que le terme « échec », un usage qui traduit un changement de posture : Thomas Edison ne disait jamais qu’il avait échoué mais qu’il avait trouvé des solutions qui ne fonctionnent pas.

Comme le soulignent Danner et Coopersmith, le principal problème de l’échec n’est pas l’échec en lui-même mais la peur de l’échec. L’école, lieu d’apprentissage par excellence, devrait permettre de réduire cette peur de l’échec et encourager les élèves à faire et entreprendre sans avoir peur des risques, des erreurs ou de se tromper.

Dans son TED Talk de 2006, Ken Robinson, le spécialiste anglais de l’éducation, rappelait que, si l’on est pas préparé à se tromper, on ne créera jamais rien d’original. Pour Robinson, les environnements éducatifs doivent être radicalement repensés afin de favoriser la créativité et permettre de faire l’expérience de l’échec dans une logique d’apprentissage.

En français, le mot échec renvoie également au jeu des échecs dont l’étymologie signifie « le roi est mort ». À une époque pas si lointaine de notre histoire, nous avons tué le roi. À défaut de tuer l’échec, il est grand temps de l’intégrer dans nos apprentissages

Fuente:https://theconversation.com/pourquoi-il-faut-enseigner-lechec-aux-etudiants-88065

Imagen:https://lh3.googleusercontent.com/oVB4GyqmvwqvXG37oSW0rvdqEtn5IfA2fI-x7xPvjJKZz133AvlgDmuCclGm3Xg9-TUQ=s128

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Francia: Vulgarisation “Infiltrée chez les physiciens”, Héloïse Chochois www.chezlesphysiciens.fr Dix idées fausses que se font les scientifiques de la vulgarisation

Europa /Francia/Diciembre del 2017/Noticias/  https://theconversation.com/

 

Quand je demande à mes collègues physiciens ce qu’ils pensent de la vulgarisation, tous s’accordent sur sa nécessité. Mais quand il s’agit de savoir qui devrait vulgariser, comment s’y prendre, et pour quelles raisons, les opinions divergent : « il faut re-motiver les jeunes pour les carrières scientifiques », « le plus important, c’est la pédagogie », « il faut éviter la quantique »… J’avais moi-même des idées arrêtées sur le sujet quand, il y a 12 ans, j’ai commencé à participer à des actions de vulgarisation. Après des années de conférences grand public, d’interventions scolaires, de fêtes des sciences, et de collaborations avec des musées, je dois l’avouer : mes certitudes sur le sujet se sont peu à peu effritées. Voici dix idées dont j’étais assez convaincu, mais qui ne résistent pas à l’épreuve du terrain et des chiffres.

Pour résumer mon propos : la vulgarisation met en jeu des ressorts et des relations au public plus complexes qu’il n’y paraît, et les scientifiques qui s’y intéressent doivent en prendre conscience, sans pour autant abandonner leurs ambitions et leurs idéaux !

1. « Le public s’intéresse de moins en moins aux sciences ».

Voilà une des idées que j’entends le plus souvent parmi les chercheurs : le grand public n’a pas assez de culture scientifique. En effet, à des questions de base, les français ne savent souvent pas bien répondre, par exemple moins de 20 % identifient les gaz et le CO2 comme origine de l’effet de Serre. Un tiers des européens ne savent pas que la Terre tourne autour du Soleil.

Mais ces mauvaises réponses sont-elles le symptôme d’un désintérêt pour les sciences ou juste d’une formation de départ insuffisante ? Car contrairement aux idées reçues, le grand public s’intéresse aux sciences et en a une bonne image. À la question : « la science et la technologie apportent-elles des solutions aux problèmes que nous rencontrons aujourd’hui ? », le oui remporte près de 84 % (Le Monde, 2016). Mieux, 93 % de la population exprime un désir de développer ses connaissances dans au moins un domaine scientifique (Credoc, 2013). Et chez les 15-25 ans, 76 % éprouvent de l’intérêt pour la science, et 95 % ont une opinion positive des chercheurs (CSA, 2014).

Enfin, quand on demande aux Français quelle activité fait partie de la culture, la science arrive en second avec 77 % des suffrages, seconde juste derrière la visite des musées et devant les voyages, le théâtre, la musique ou la lecture !. Près d’un Français sur deux a déjà visité un muséum d’histoire naturelle ou un centre de culture scientifique et le succès croissant des chaînes scientifiques sur YouTube confirme le constat.

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2. « Les jeunes ne veulent plus aller vers les carrières scientifiques ».

Autre idée répandue, en particulier chez les universitaires : nous avons subi une forte désaffection ces dernières années dans les filières scientifiques, et la vulgarisation pourrait nous aider à y remédier. Pourtant, entre 2006 et 2016, le nombre d’étudiants a augmenté de 23 %dans les formations scientifiques contre 16 % pour les autres formations. Les sciences fondamentales à l’Université affichent un gain de 17,7 %, plus élevé là encore que la moyenne nationale. Plus près de la recherche, les effectifs augmentent également en Master 2, de près de 20 %. Du côté des thèses, le nombre de doctorats délivrés est à peu près constant pour les étudiants français et en constante hausse pour les étrangers.

Même si l’on oublie un instant ces bons chiffres, je me méfie de cette mission prosélyte qu’on voudrait confier aux vulgarisateurs. Une intervention ponctuelle lors d’une conférence ou d’une visite de labo peut-elle convaincre des élèves de changer d’avis sur leur avenir professionnel ? L’image qu’ont les jeunes de la science, c’est d’abord celle qui leur est enseignée. Et de ce point de vue, le constat est cruel pour ma propre discipline, la physique : quand on leur demande leurs trois matières préférées durant leurs études, les Français répondent français (42 %), histoire (38 %), maths (34 %), et la physique arrive seulement dixième du classement (10 %) (Credoc 2012). C’est là, à mon avis, que doivent porter les efforts.

3.« La vulgarisation, c’est d’abord savoir bien expliquer ».

La priorité du scientifique qui vulgarise, c’est la qualité et la précision de ses explications. Ne va-t-il pas trop approximer au risque de manquer de rigueur scientifique ? Mais la vulgarisation, ce n’est pas l’enseignement, et c’est un enseignant universitaire qui vous parle. Il est impossible d’être parfaitement rigoureux du début à la fin, et ce n’est pas grave, tant qu’on l’annonce clairement. Pour avoir fait de nombreuses conférences sur la physique quantique, je sais bien les approximations « impardonnables » que je suis obligé de faire quand j’évoque la dualité onde-particule ou l’intrication. Mais à y réfléchir, c’est plus l’opinion du collègue ou du prof de physique caché dans l’audience qui me fait peur quand je fais des approximations.

Surtout, ce qui va vraiment toucher le public se joue souvent ailleurs que dans la qualité de l’explication scientifique : c’est le look du chercheur, c’est sa personnalité, c’est la tête du PowerPoint et le choix des couleurs, bref, le style. Il suffit de lire les résultats des enquêtes après nos passages en lycée : « le chercheur portait un jean ! », « un physicien, ça peut être une femme », « moi qui pensais que la physique c’était mort », etc. Très rares sont les commentaires sur l’explication elle-même !

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4.« Dans un débat grand public, il suffit de montrer les preuves scientifiques pour convaincre ».

J’irai vite sur cette idée là : de nombreuses études ont fait la liste des biais cognitifs qui affectent les opposants dans un débat : biais de confirmation, de familiarité, modèle du déficit, retour de flamme, etc. Un raisonnement scientifique clair se basant sur des preuves objectives ne suffit pas à convaincre, au contraire ! Pour avoir été souvent confronté à des débats sur les pseudo-sciences – médecine quantique, magnétiseurs ou médecine par les cristaux – j’ai moi-même tendance à ne plus m’opposer fermement aux défenseurs de ces pratiques comme je le faisais au début, mais plutôt à tenter une pédagogie sur la démarche scientifique, en visant en fait le reste de l’auditoire.

5.« Certains sujets sont trop compliqués pour être vulgarisés ».

Souvent, j’entends qu’il n’est pas possible d’expliquer certains sujets, par exemple la physique quantique : trop compliqué, trop abstrait, trop mathématique. Je suis assez d’accord, si il s’agit d’expliquer « proprement ». Mais, si l’on accepte de faire son deuil d’une certaine rigueur mathématique, il est possible de donner quelques éléments et intuitions, quel que soit le sujet. La preuve : le boson de Higgs ou les ondes gravitationnelles, deux sujets « terribles », ont pourtant été non seulement médiatisés mais aussi vulgarisés de façon remarquable lors de leur découverte récente. Les Nobels de Physique, attribués chaque année aux sujets les plus ardus, font l’objet d’excellentes vulgarisation sur le site même du Nobel. Une enquête auprès d’experts de la vulgarisation indique que tous considèrent qu’il n’existe pas de problème assez complexe pour qu’on ne puisse en faire comprendre les grandes idées.

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6.« Il faut privilégier les sujets avec des applications concrètes ».

Combien de fois m’a-t-on dit qu’il fallait, pour impliquer le public, démarrer une conférence de vulgarisation sur la supraconductivité plutôt par ses applications, l’imagerie médicale ou le train à lévitation. Ici, je n’ai pas d’étude à citer, juste une impression : le public n’aime pas toujours être ramené à son quotidien, et reste fasciné par les grands mystères et les questions fondamentales que pose la science. Il suffit de voir les succès d’édition scientifique : théorie des cordes, relativité générale, astronomie, physique quantique, cosmos… Aucun livre dans les premières ventes sur la physique pour le médical ou sur ses applications dans l’électronique !

7.« Certains sujets seront toujours plus vendeurs parce qu’ils font rêver ».

Au vu de l’idée précédente, on pourrait conclure que les sujets les plus fascinants, l’origine de l’Univers, les paradoxes quantiques ou relativistes, seront toujours plus fascinants que les sujets plus concrets. Par exemple, en physique, l’astronomie ou même la théorie des cordes semblent plus « vendeuses » que la matière condensée vu le territoire qu’elles occupent dans les médias. Un tel déséquilibre n’a pas seulement à voir avec l’attrait du sujet, mais aussi avec la mobilisation des scientifiques. Les théoriciens des cordes ont développé un véritable « lobbying » pour leur discipline à travers des formidables représentants médiatiques. Les astrophysiciens, de même, s’impliquent plus et mieux que d’autres. Au CNRS, ils sont cinq fois plus actifs en vulgarisation que les physiciens de la matière condensée. La taille des structures de recherche aide aussi : le CERN pour la physique des particules ou l’ESA et la NASA pour le spatial ont une force de frappe formidable en comparaison des autres communautés éclatées en micro-équipes. Une source d’inspiration pour les autres disciplines !

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8. « Pas besoin que les chercheurs vulgarisent, laissons cela aux professionnels ».

Les chercheurs ont beaucoup de bonnes raisons pour ne pas participer aux actions de vulgarisation : manque de temps, manque de compétences, manque de reconnaissance. Pourquoi ne pas laisser les médiateurs des musées et associations de science faire le travail ? Là encore, notre expérience montre que la présence des chercheurs est irremplaçable, non pas pour la clarté de leurs explications, mais pour deux autres raisons : d’abord ils peuvent parler des recherches récentes et ancrer la science dans sa modernité.

Mais surtout, ils sont les acteurs de la recherche, et peuvent témoigner de cette pratique, de leur vécu, de leurs questionnements. Il suffit de voir le nombre de questions qu’on a sur le métier et les pratiques de la recherche pour se convaincre de la pertinence de leur présence. Je plaide pour une complémentarité et une collaboration entre professionnels de la médiation et scientifiques, que j’ai moi-même pu pratiquer par exemple avec les médiateurs de la Cité des Sciences.

9. « Vulgariser prend trop de temps ».

C’est vrai, si on part de zéro et qu’on vise d’écrire un article ou de faire une conférence grand public. Mais des « micro-actions » sont possibles, utiles et rapides : répondre à quelques questions sur Internet, contribuer à Wikipédia, ou à Twitter, répondre aux questions d’un groupe de lycéens pour un TPE, participer à un stand dans une fête de la science, écrire un petit « highlight » sur son dernier article scientifique, les occasions ne manquent pas, qui prennent au plus une ou deux heures.

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10. « La vulgarisation nuit à la carrière des chercheurs ».

Là, je l’avoue, ce n’est pas une idée complètement fausse. La vulgarisation n’aide pas particulièrement les carrières dans le monde de la recherche publique en France. Il manque des outils d’évaluation sérieux et une vraie volonté politique pour en tenir compte dans les promotions. Mais elle ne nuit pas forcément non plus et présente plusieurs bénéfices auxquels on ne pense pas assez. Un bon vulgarisateur, et je parle d’expérience, recrutera plus facilement des doctorants car il présentera mieux son sujet de recherche. Il parlera mieux en conférence pour présenter ses résultats aux collègues. Il rédigera mieux les introductions de ses articles, les « highlights » associés, et surtout, ses demandes de financements, le nerf de la guerre !

Enfin, et surtout : la vulgarisation, c’est un formidable bol d’air, une façon de sortir de son laboratoire, de prendre du recul sur son propre travail, et d’aller à la rencontre d’un public rafraîchissant, enthousiaste et curieux !

Fuente:https://theconversation.com/dix-idees-fausses-que-se-font-les-scientifiques-de-la-vulgarisation-89191

Imagen: https://lh3.googleusercontent.com/6k5h181FuXwOOLoACMJmjb_WiFaiueUVtzme8f_mHOD5GAIWbxKQKC6ux_Q_IrykiNjQ7Jc=s88

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Reino Unido: El recorte educativo $2.2bn de la Coalición se dirige injustamente a los pobres

Las universidades regionales dicen que la decisión «congelará» las tasas de participación para estudiantes de bajos niveles socioeconómicos.

Europa/Reino Unido/21.12.2017/Autor y Fuente: http://mx.blastingnews.com

Las universidades regionales que atienden a estudiantes [VIDEO]desfavorecidos se han opuesto a la decisión del gobierno de poner fin al sistema de financiación basado en la demanda en la educación superior [VIDEO], diciendo que la política se dirige injustamente a aquellos con una cohorte socioeconómica más baja.

El lunes, el gobierno federal anunció que recortaría $ 2.2bn de los fondos de la #Universidad a través de un congelamiento de dos años en fondos de subvenciones de la Commonwealth .

El gobierno

Culpó a los recortes en aumentar los costos de #Educación superior desde la introducción del financiamiento impulsado por la demanda en 2009, y la falta de voluntad de Labor, los Verdes y el Equipo Nick Xenophon para aprobar los $ 2.8bn en recortes de fondos y aumentos de tarifas del presupuesto2017 .

La congelación en el CGS efectivamente termina el sistema de financiamiento universitario impulsado por la demanda limitando las contribuciones de la Commonwealth en los niveles de 2017 hasta 2020, cuando el gobierno tiene la intención de introducir un modelo de financiamiento basado en el desempeño.

«Lo que pretendemos hacer es garantizar que todos los estudiantes, todos los jóvenes australianos, no enfrenten niveles excesivos de deuda gubernamental en el futuro, que continuemos equilibrando el presupuesto», dijo el ministro de Educación, Simon Birmingham. dijo el martes.

Pero las universidades regionales han criticado la decisión, diciendo que «congelará» las tasas de participación para estudiantes de bajos niveles socioeconómicos y áreas regionales.

El sistema de financiamiento impulsado por la demanda ha sido utilizado por universidades pequeñas y regionales para impulsar el crecimiento a través de las inscripciones.

La Universidad de Nueva Inglaterra aumentó su cohorte de estudiantes en un 11% desde el año pasado, incluyendo un aumento del 23% en el número de estudiantes indígenas. Pero Annabelle Duncan, la vicerrectora de la UNE, dijo que la congelación de fondos «hace que sea muy difícil seguir creciendo».

«No solo no obtenemos dinero para estudiantes adicionales, sino que no hay una indexación sobre el monto congelado, por lo que en términos reales estamos obteniendo menos fondos para el mismo número de estudiantes», dijo. «Eso hará que sea muy difícil aumentar las tasas de participación de personas de entornos desfavorecidos».

El gobierno ha señalado el rápido crecimiento del gasto en educaciónsuperior para argumentar que las universidades están «inundadas de fondos adicionales» y Birmingham dijo el martes que el sector había gastado $ 1.7bn en publicidad.

«No tenemos dinero extra«, dijo.

De manera similar, Scott Bowman, vicerrector de la Universidad Central de Queensland, que ha aumentado las ofertas en casi un 35% y ampliado su alcance a 27 campus satélites en toda Australia, dijo que el anuncio del gobierno había dejado la escuela «alta y seca».

«Hemos tenido en cuenta el crecimiento del gasto en los próximos cuatro años porque hemos seguido lo que ha dicho el gobierno sobre su compromiso con el financiamiento impulsado por la demanda», dijo. «Y literalmente de la noche a la mañana dicen, en todos esos campus, en todos esos cursos, en realidad no obtendrás ningún ingreso.

«Somos afortunados porque estamos en una sólida posición financiera y podemos ver subsidios cruzados de nuestras inscripciones [pero] ahora podemos cuestionar si podemos mantener los 27 sitios de entrega».

Andrew Norton

El director del programa de educación superior en el Instituto Grattan, dijo que los cambios dañarían a las universidades regionales porque dependían más de las subvenciones de la Commonwealth que las instituciones más ricas.

«Por lo general, no tienen los mismos fondos para la investigación y no tienen una cohorte de estudiantes internacionales tan grande como la Universidad de Melbourne, por ejemplo», dijo. «Entonces, para las universidades regionales, los estudiantes nacionales de pregrado son su gran negocio, lo que significa que las universidades regionales están más expuestas a esto que muchas áreas metropolitanas».

En 2014, Norton fue coautora de una revisión del sistema de financiaciónimpulsado por la demanda , que no encontró «ningún argumento persuasivo para volver al sistema limitado» de financiación universitaria y recomendó que el sistema impulsado por la demanda se «retuviera, ampliara y mejorara».

La revisión sugirió que si el gobierno quería controlar el alto costo de la educación superior, debería reducir los pagos del esquema de becas de la mancomunidad por estudiante «con un aumento correspondiente» en las contribuciones de los estudiantes, medidas ampliamente acordes con lo que el gobierno intentó y no aprobó en el Senado.

«Creo que, en general, hubiera sido mejor para los estudiantes pagar un poco más cada año y tener un sistema que funcione según sus intereses».

Dijo que los cambios anunciados por el gobierno eliminarían el «dinamismo» del sector.

«Lo que tenemos en este momento es un mercado bastante competitivo en el que las universidades deben estar atentos a lo que los estudiantes quieren hacer», dijo. «Ahora no va a haber un incentivo poderoso para hacer cosas interesantes e innovadoras». #Economía

Fuente: http://mx.blastingnews.com/economia/2017/12/el-recorte-educativo-22bn-de-la-coalicion-se-dirige-injustamente-a-los-pobres-002240141.html

Imagen: http://staticr1.blastingcdn.com/media/photogallery/2017/12/19/660×290/b_1433x630/la-universidad-yacambu-eduve_1740939.jpg

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