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“La institucionalización del discurso salvacionista permite que las mujeres inmigrantes sean explotadas en el trabajo de cuidados”

“La institucionalización del discurso salvacionista permite que las mujeres inmigrantes sean explotadas en el trabajo de cuidados”

Entrevista a Sara Farris

Sara Farris es una socióloga italiana que trabaja en la Universidad de Londres. Sus trabajos se centran especialmente en las teorías sobre género, raza y en la reproducción social. Se inscribe en el feminismo marxista y en la investigación sobre interseccionalidad.

En 2017 publicó el libro In the Name of Women’s Rights. The Rise of Femonationalism (aún no ha sido editado en español), donde le pone nombre al uso, la instrumentalización más bien, de la retórica de la igualdad de género por parte de la derecha y de algunos sectores que se autodenominan feministas para apuntalar políticas racistas e islamófobas. Su interés se dirige sobre todo a analizar la base económica que hay detrás de los discursos salvacionistas, aquellos que apuntan la responsabilidad de salvar a las mujeres inmigrantes del patriarcado de sus culturas, porque lo que persiguen en realidad es mantener a estas mujeres en el trabajo de cuidados con condiciones muy precarias. El pasado mes de junio Sara Farris estuvo en Madrid y aprovechamos la oportunidad para conversar con ella sobre algunos temas que desarrolla en su libro y sobre otros que tienen gran interés para el feminismo en la actualidad.

Ángeles Ramírez: ¿Cuáles son los orígenes, tanto teóricos como de práctica activista, de la reproducción social y por qué es interesante esta perspectiva teórica para el feminismo actual?

Sara Farris: La problemática de la reproducción social es muy antigua dentro del movimiento feminista, aunque encontramos diferencias en los distintos periodos. Para el movimiento de mujeres trabajadoras de finales del siglo XIX y principios del XX –los años de Clara Zetkin y Rosa Luxemburg, aunque Rosa Luxemburg no se describía a sí misma como feminista–, para las feministas marxistas de entonces, lo importante era que las mujeres estuvieran en las fábricas como los hombres, que fueran trabajadoras como ellos. No creo que en aquel momento hubiese mucha discusión sobre la reproducción social. De alguna manera, era un problema que estaba implícito, pero la idea dominante era que las mujeres se unieran a la lucha de los hombres porque todos juntos iban a hacer la revolución y era importante estar en los sindicatos y en las fábricas. En el libro Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre el feminismo y el marxismo, Cinzia Arruzza discute esto, el origen del feminismo en el movimiento obrero.

La reproducción social se convirtió en un tema central para el feminismo y el marxismo en los años sesenta y setenta [siglo XX]. Muchas autoras, como Sue Ferguson y otras feministas canadienses, ubican los orígenes de esta problemática en la publicación del artículo de Margareth Benson sobre el trabajo reproductivo, no recuerdo la fecha exacta de su publicación, pero a finales de los sesenta. De manera general, por reproducción social se entendía las tareas que hacen las mujeres para reproducir la fuerza de trabajo y para reproducir la vida en general, también para reproducir la sociedad, etc. En el feminismo marxista ha habido dos corrientes en torno a este problema: por un lado, las feministas de la autonomía, como Mariarosa Dalla Costa, Selma James o Silvia Federici, piensan que la reproducción social genera plusvalía porque produce a los trabajadores, que son una mercancía y, por otro lado, existe una corriente ligada a Lise Vogel que piensa que la reproducción social no produce plusvalía pero que, aún así, es crucial para la reproducción del capitalismo.

Obviamente es una división muy académica, pero lo importante para nosotras es comprender que toda esta discusión que hubo en los setenta fue muy importante para el feminismo, sobre todo en Europa, pero también en Estados Unidos, porque muchas mujeres, incluso las mujeres de clase trabajadora, eran amas de casa y hacían mucho trabajo reproductivo. No todas ellas, está claro, pero sí la mayoría. Y era así porque en este periodo específico del capitalismo, que es el fordista, se establecía que los hombres iban a la fábrica y que las mujeres se quedaban en casa. Muchas feministas, incluso las feministas liberales, se unieron bajo la idea de que trabajar era muy importante para las mujeres y que la reproducción social era algo que necesitaba ser valorizado, pero también que las mujeres no deberían hacer todo este trabajo. Con diferencias profundas entre las feministas marxistas y las feministas liberales, porque para las liberales la reproducción social es importante, pero lo más importante para las mujeres es ir a trabajar; en cambio, para muchas feministas marxistas, el trabajo no era el horizonte de la liberación, aunque, aún así, era importante trabajar. Pero sí que hubo momentos de unidad dentro del movimiento feminista.

Hoy, desde mi punto de vista, la situación es parcialmente diferente porque ahora muchas mujeres, sobre todo en los países europeos, trabajan fuera de casa. Obviamente, se siguen encargando de la reproducción social, pero el fenómeno que estamos viendo emerger es otro. Ahora mucho trabajo reproductivo está siendo remunerado, son mujeres migrantes quienes lo realizan y no solo las contratan las familias de clase media. Cada vez más familias pobres y de clase trabajadora lo están haciendo y de distintas maneras: porque el Estado otorga alguna ayuda a las familias, a veces porque no hay otra elección y también porque el trabajo de las mujeres migrantes es muy barato. Así que creo que mucha de la discusión sobre el trabajo reproductivo tiende aún a centrarse sobre el trabajo gratis de las mujeres, especialmente las mujeres blancas, pero creo que es importante reconocer que el trabajo de la reproducción social está cambiando de muchas formas, está siendo mercantilizado y cada vez más está siendo realizado por mujeres racializadas.

Á. R.: Me gustaría preguntarte ahora por tu libro y por el concepto femonacionalismo que empleas para explicar el uso que hacen los sectores de derechas, y también una parte del feminismo, de ideas que refuerzan la islamofobia y el racismo. ¿Podrías explicar qué significa y qué novedad introduce con respecto a otras aproximaciones feministas, como la de Lila Abu-Lughod o Saba Mahmood?

S. F.: Como has dicho, el concepto femonacionalismo describe la instrumentalización de los derechos de las mujeres por parte de los partidos de derechas y de algunas feministas para ir en contra de las personas migrantes, especialmente de las personas musulmanas. El femonacionalismo es el resultado de una convergencia entre diferentes fuerzas políticas que son, en realidad, opuestas. Y es una convergencia que ha sido posible en los últimos veinte años debido al auge de la derecha y el aumento del racismo en toda Europa y, en general, en el llamado mundo occidental.

Con el concepto femonacionalismo, como ya hicieron otras autoras como Abu-Lughod o Saba Mahmood, describo la manera en que las mujeres musulmanas en particular son esas mujeres que necesitan ser salvadas, rescatadas, por salvadores blancos. Como digo, lo que analizo ha sido analizado por otra gente, pero la novedad de mi contribución es que, primero, introduzco este término de femonacionalismo, para el que me inspiré mucho en el trabajo de Jasbir K. Puar, y el concepto de homonacionalismo. Aunque con una lectura diferente, porque ella es más deleuziana y yo me inscribo en una aproximación feminista marxista. Creo que es importante contar con un término que pueda describir de manera sucinta en qué consiste esta instrumentalización de los derechos de las mujeres.

La otra novedad, que creo que no ha sido muy discutida, tiene que ver con la base de la economía política de todo esto, porque creo que la mayoría de los discursos y de las descripciones de este fenómeno son muy culturalistas. Obviamente, son aportaciones muy importantes y no creo que sean secundarias; no digo que la economía política sea lo más importante, porque este fenómeno se debe a muchas razones culturales e incluso psicoanalíticas, con un legado colonial fuerte. Sin embargo, también es fundamental comprender las razones político-económicas y es lo que intento explicar. Analizo cómo las mujeres migrantes y las mujeres musulmanas son más toleradas que los hombres debido a que en este momento ellas son muy útiles para el sector de la reproducción social, para el sector mercantilizado de la reproducción.

Un ejemplo que siempre pongo es el de Italia. En 2009, la Liga Norte llevó a cabo allí una enorme regularización de migrantes ilegales, pero en realidad regularizaron solo a mujeres, las mujeres que realizaban trabajo doméstico, cuidadoras de ancianos, etc. Su argumento era que no iban a regularizar a hombres porque violan a las mujeres o porque son criminales. Se regularizó solo a las mujeres porque tienen un importante rol en nuestra sociedad, están cuidando de nuestras personas mayores. Y con esta medida, de alguna forma, estaban haciendo un favor a todas esas familias de clase media que las contratan, entre las que tienen muchos votantes, pero también a familias trabajadoras que pagan a una inmigrante. A los estados les conviene más tener a una mujer migrante haciendo las tareas propias del Estado del bienestar, como el trabajo de cuidados, en lugar de que sea el propio Estado quien lo pague y quien provea recursos para el cuidado. Resumiendo, este es el aspecto político-económico que destaco.

Rebeca Martínez: Quería preguntarte también por otros trabajos tuyos. En tus investigaciones se aprecian dos tendencias: la primera, que otorgas un lugar central al análisis de la intersección entre clase, raza y género; la segunda, que de fondo –al menos es mi impresión– siempre está presente la clásica tensión dialéctica clásica entre estructura y superestructura. El concepto de femonacionalismo que acuñas podría entenderse, de hecho, como un ejemplo donde opera esta tensión, puesto que intenta explicar la relación que existe entre políticas racistas y sexistas, como las que has descrito antes, y el modelo productivo. En un artículo que publicaste en la revista Viewpoint Magazine aparece de nuevo esta tensión. Mientras que muchas feministas marxistas buscan comprender la interrelación entre género, raza y clase en el nivel más estructural, analizando cómo dialogan el trabajo productivo y el reproductivo, en ese artículo tú apuntas que las raíces de esta intersección están en la formación del Estado-nación, que es el nivel político, o superestructural si queremos. ¿Puedes profundizar en este aspecto?

S. F.: Me gusta que hayáis leído ese artículo. Fue exclusivamente una aportación acerca de una de las tesis de Cinzia [Arruzza]. Una de las cosas que intentaba responder ahí fue ¿podemos explicar dentro del marco marxista la opresión de las mujeres? ¿Podemos hacerlo buscando en las categorías marxistas más estructurales? Es una discusión muy compleja y aún estoy trabajando en ello.

Hay una tendencia en el marxismo, representada por David Harvey, Ellen Meiksins Wood, Terry Eagleton y otros marxistas, que dice que las categorías marxistas de la explotación son ciegas al género, que cuando Marx habla de explotación no habla específicamente de mujeres o de hombres, porque ni el género ni la raza de la gente explotada importan. La respuesta de algunas feministas a esto ha sido: bien, puede que no necesitemos que estas categorías atiendan a la opresión, pero es importante mirar a la historia. Lo que intento hacer yo en ese artículo (aunque, honestamente, fue solo una tentativa) es decir: no creo que debamos separar historia y estructura, creo que es importante que las entendamos juntas de una manera dialéctica. Lo que decía era que la construcción del Estado-nación, históricamente, pero también estructuralmente, podría ayudarnos a comprender desde un punto de vista marxista la forma en que el capitalismo explota a las mujeres de una manera específica. La razón que apunto es que, y también Marx escribe sobre ello, el capitalismo necesita la forma de Estado-nación, porque el Estado es el principal organizador de las relaciones capitalistas. Así que lo que sugiero es que quizás deberíamos mirar más de cerca al Estado y su conexión con la explotación capitalista para, precisamente, comprender la opresión de las mujeres en el capitalismo, histórica y también estructuralmente.

Para escribir este artículo también me interesé por una parte de El Capital donde Marx discute sobre el ejército industrial de reserva y hay un pasaje, al que yo no había prestado nunca atención, donde Marx dice algo como –y cito de memoria–: el ejército de reserva no es homogéneo, así que el capital tiende a explotar a la gente de manera diferente de acuerdo a si su capacidad de trabajo es superior o inferior. Y con esto se refiere a gente como los niños y las mujeres, pero también a las personas a las que no se puede explotar más. Así que él ya está haciendo una diferenciación entre los explotados. No es verdad que las categorías de Marx sean ciegas al género, porque comprende que hay una distinción entre las personas que son explotadas. Así que diría que la categorización del ejército industrial de reserva es muy importante para comprender la opresión de las mujeres y esta categoría del ejército de reserva está ligada históricamente al Estado-nación, porque mucha gente que compone esta reserva han sido inmigrantes, no nacionales.

Para mí no es tanto una cuestión de distinguir entre estructura y superestructura en ese sentido que apuntas. Al menos no lo había pensado así. Es una discusión de cómo entendemos la opresión de las mujeres y la racialización de la gente desde una perspectiva marxista en términos teóricos estructurales de hecho.

R. M.: ¿Por qué el Estado-nación, en su momento fundacional, ve ya a las mujeres como reproductoras solamente? ¿De dónde crees que viene esa marca sexista ya en aquellos momentos?

S. F.: Esta ha sido una de las discusiones más importantes dentro del feminismo marxista. Si leemos el material de los años setenta y ochenta, todas las feministas marxistas hablan de esto. Me interesé por esta literatura porque estoy escribiendo algo sobre esto y me quedé impresionada por la cantidad de material que se escribió en la década de los setenta. Hubo mucho intercambio entre las feministas marxistas, mucho más que ahora. Mi impresión es que hay diferentes teorías, incluso dentro del feminismo marxista, sobre el origen de la opresión de la mujer. Por ejemplo, uno de los intercambios más interesantes para mí fue el que hubo entre Michele Barrett, que escribió Women’s oppression today, y Johanna Brenner a principios de los ochenta. Creo que la posición de Brenner es muy interesante. Según ella, entre el feudalismo y el capitalismo se produjo un cambio importante para las mujeres. Primero, hay que aclarar que nadie dice que no hubiera opresión antes. La discusión es, más bien, comprender las diferentes formas de opresión en los diversos periodos históricos y en los distintos modos de producción.

Según Johanna Brenner, en el feudalismo, debido a que la forma de producción era agraria, las mujeres tenían más flexibilidad y libertad, especialmente en los periodos de tiempo en los que estaban dando pecho, criando a sus niños o cuando estaban embarazadas, porque si trabajaban en el campo, por ejemplo, aún podían hacer un descanso para alimentar al niño o para cocinar y hacer las tareas en casa. Según Brenner, la introducción de las fábricas impuso una división absoluta entre las tareas domésticas y el lugar de trabajo, lo que creó desventajas para las mujeres, porque, obviamente, cuando las mujeres están embarazadas o están criando no pueden ir a trabajar a la fábrica tan fácilmente y, para ella, esto fue clave para mantener a las mujeres en un rol secundario e inferior, apartadas de la organización de los trabajadores y de los sindicatos. Y esto hace que las mujeres de clase trabajadora sean inferiores a los hombres de clase trabajadora. En ese sentido, debido a la manera en que está organizada la producción en el capitalismo, hay una forma específica de opresión para las mujeres de familias de clase trabajadora.

Por supuesto, lo que también tiene que reconocerse es que no es solo el proceso de producción, sino que toda la infraestructura ideológica contribuye también a la opresión de las mujeres, porque en el Estado-nación las mujeres son las reproductoras biológicas. Es muy importante que las mujeres se encarguen de la reproducción de los trabajadores, de la reproducción de la próxima generación de trabajadores, de soldados, etc.; por eso, el Estado siempre controla el cuerpo de las mujeres y la reproducción. La gran pregunta es cómo los elementos económicos interactúan con los elementos políticos dictados por el Estado, con el Estado-nación más específicamente. Es una reflexión muy compleja.

También es muy importante discutir estos aspectos históricamente en el sentido de que creo que hay diferencias entre lo que ocurría, por ejemplo, en los inicios del capitalismo a finales del siglo XVIII, lo que ocurría en la década de los veinte del siglo XX y lo que ocurre ahora. Creo que tenemos que mirar a los diferentes estadios del capitalismo y la manera en que la producción ha interactuado con el Estado-nación.

R. M.: ¿Y qué papel juega en todo esto el patriarcado? La editorial Ménades ha reeditado recientemente en España el libro El contrato sexual de Carole Pateman. Pateman sostiene que el contrato social, definitivo para la creación del Estado-nación, se asentó sobre el contrato sexual, del que no suelen hablar nunca ni los contractualistas clásicos ni las teorías sociológicas actuales. Su tesis abre vías de reflexión interesantes que nos llevan a pensar que el patriarcado no es solo una reminiscencia del pasado como se piensa muchas veces, algo perteneciente a un sistema antiguo donde predominaba la relación entre el amo y los esclavos y entre el amo y sus mujeres. Al contrario, el patriarcado es aquí y ahora. Todas las instituciones propias del Estado-nación son patriarcales, la expresión del patriarcado moderno. Tengo la impresión, y me gustaría conocer tu opinión, de que muchas veces, desde las aportaciones que se enmarcan en el feminismo marxista, el análisis del patriarcado es secundario. Que, de alguna manera, el análisis del capitalismo ensombrece al del patriarcado.

S. F.: Efectivamente, creo que la conexión con Carole Pateman es fundamental. Dentro del feminismo marxista tenemos la tendencia, incluso desde la teoría unitaria, a dar prioridad al análisis del capitalismo. Estoy de acuerdo, creo que es verdad. De hecho, si preguntas a muchas feministas marxistas que se adhieren a la teoría unitaria dirían que el capitalismo es como un cuerpo humano en el que la explotación de clase es el corazón y el racismo y el sexismo son los otros órganos. Por supuesto, todo es importante para el funcionamiento del organismo, pero el corazón es la explotación de clase.

Quizás tenemos que cambiar esa metáfora, porque no creo que el símil con el organismo sea útil en realidad. Creo que si concebimos el capitalismo, el patriarcado y el racismo como parte de un organismo estamos suponiendo una jerarquía. Es más, no creo que debamos concebirlos como sistemas separados, porque esto es lo que hace la interseccionalidad: por aquí está el capitalismo, aquí el racismo, aquí el sexismo y entonces se cruzan, como si estuvieran separados. Creo que es más útil entenderlos como un todo, como una totalidad. Por ejemplo, David McNally tiene un fabuloso artículo en el libro Social Reproduction Theory, de Tithi Bhattacharya, donde intenta hacer esto. Cuando discute sobre la interseccionalidad, una de las cosas que dice es precisamente que necesitamos entenderla no como sistemas separados sino como una totalidad y lo hace de una forma hegeliana. Creo que esta aproximación es muy interesante y fructífera, pero también muy difícil de comprender. Primero, porque creo que el concepto de totalidad en Hegel es muy complejo. Estamos muy acostumbrados a pensar en categorías separadas y, en ese sentido, tener una teoría de la totalidad sin pensar en categorías es uno de los desafíos más difíciles. No sé exactamente qué significa en lo concreto, pero lo importante para mí es cambiar esa metáfora y acabar con la jerarquía. Estoy de acuerdo en que el patriarcado es muy importante para comprender el capitalismo y viceversa.

Á. R.: Vamos a volver ahora a tu libro. Señalas que el discurso salvacionista está relacionado con la economía política. Que este discurso es útil para mantener a las mujeres musulmanas y a las no occidentales en el trabajo reproductivo. Sin embargo, cuando pienso en el perfil de las mujeres marroquíes o musulmanas en España, también en Portugal y creo incluso que en Italia, vemos que no se corresponde con el de trabajadoras domésticas, sino que más bien son amas de casa. Sé que es muy difícil conocer esto, incluso atendiendo a los datos, porque muchas mujeres trabajan en la economía informal, pero me gustaría que indagáramos un poco más en esta cuestión.

S. F.: Entiendo a lo que te refieres, es una cuestión importante. De hecho, es una de las dificultades con las que me encontré cuando intentaba dar un sentido a todo esto. Diría dos cosas: primero, que cuando hablo de femonacionalismo no estoy hablando de la instrumentalización de los derechos de las mujeres solo en el contexto de las campañas antimusulmanas, sino en el contexto más amplio de campañas antiinmigración. Porque la representación de las mujeres no blancas (más específicamente, mujeres no occidentales) como víctimas no solo afecta a las mujeres musulmanas, sino que afecta a las mujeres no occidentales de manera más general. Un ejemplo que suelo poner, también en el libro, es el de las mujeres del Este, que son blancas y cristianas, y durante los años noventa fueron descritas como víctimas de la prostitución. Si recordáis, hubo una campaña enorme contra la inmigración del este de Europa y una de las cosas que usaron fue la idea de que los hombres traficaban con mujeres, las mujeres eran las esclavas. Así que la idea de que las mujeres no occidentales son víctimas de la violencia patriarcal está muy difundida, no son solo las mujeres musulmanas.

Á. R.: Sí, pero el concepto de femonacionalismo se refiere sobre todo a las mujeres musulmanas, por eso me interesa indagar en esa especificidad. Con el concepto de homonacionalismo ocurre igual, se refiere sobre todo a la población musulmana. No sé si referirse en específico a las musulmanas es muy forzado.

S. F.: Sí, comprendo lo que dices. Y eso era precisamente lo que quería evitar, forzar el argumento. Por eso, una de las razones para incluir a las mujeres musulmanas fue observar los programas de integración cívica, y estos programas se dirigían especialmente a migrantes que venían por la reunificación familiar. Y en los últimos veinte años la reunificación familiar en Francia, Italia y los Países Bajos (no puedo hablar de España porque no conozco el contexto español) era mayoritariamente de musulmanes, por diferentes razones políticas e históricas. Y lo que ocurre con los programas de integración es que empujan a las mujeres a aceptar trabajos que están relacionados con el cuidado de mayores.

Hay muchos ejemplos sobre esto, uno de ellos en el contexto de los Países Bajos. Allí es muy frecuente que los programas municipales inciten a las mujeres musulmanas, mujeres turcas y marroquíes, que son las comunidades más grandes, a empezar a trabajar cuidando a personas mayores. En el sector de la reproducción social sobre todo, porque hay mucha demanda para trabajar allí. Así que creo que tienes razón en que hasta hace unos años quizás muchas mujeres musulmanas no trabajaban mucho en la reproducción social, pero quiero apuntar una cosa en este sentido. Hay mucha menos investigación sobre mujeres musulmanas haciendo el trabajo de cuidados porque la mayoría de la investigación se hace sobre mujeres de Latinoamérica, de países del este de Europa o de Filipinas.

En el año 2003 hice mi tesis sobre mujeres de Bangladesh, Sri Lanka y Perú que vivían en Roma y muchas mujeres de Bangladesh, que son mujeres musulmanas, hacían trabajos domésticos. Recuerdo que me decían que nunca estarían como internas, debido a sus obligaciones familiares, pero sí que hacían trabajo de cuidados. Por eso, mi impresión es que hay menos investigación sobre estas mujeres en nuestros círculos académicos, al menos los de estos países, porque no conozco mucho del contexto español.

Pero lo que intento decir es que el femonacionalismo también opera a través de estos programas de integración como una forma de institucionalizar el discurso y están forzando a muchas mujeres musulmanas a coger trabajos de este tipo.

Y otra cosa en relación con esto. En un país como Italia, que quizás es más parecido a España, es verdad que las mujeres musulmanas han estado menos presentes en el sector de cuidados durante muchos años, porque había muchas mujeres de Europa del Este, también de Latinoamérica, mujeres cristianas en general, porque muchos empleadores quieren mujeres cristianas. Sin embargo, creo que la situación está cambiando, al menos en Italia. En Francia, la mayoría de las trabajadoras domésticas o trabajadoras de la reproducción social son musulmanas, porque es la mayoría inmigrante en el país.

Á. R.: Cuando en tu libro hablas de mujeres que emplean el discurso del femonacionalismo mencionas a Hirsi Ali, Marine Le Pen, Fadela Amara, Oriana Fallaci, Elisabeth Badinter. Identificas a muchas de estas mujeres como feministas, pero en realidad hay dudas sobre esto. Por ejemplo, Oriana Fallaci no se identifica como feminista y las feministas activistas no reconocerían a estas mujeres como feministas. Mi pregunta es ¿por qué ellas? ¿No sería interesante ampliar esta investigación hacia el movimiento feminista para contrarrestar este discurso?

S. F.: Es verdad que, por ejemplo, Oriana Fallaci no se identifica a sí misma como feminista, aunque jugó un papel importante en Italia en los setenta, con la defensa del derecho al aborto o del divorcio. Pero el resto sí. Fadela Amara, Hirsi Ali…, se identifican ellas mismas como feministas. Para mí, lo importante aquí es reconocer que no hay un feminismo solamente, sino muchos feminismos, porque, por ejemplo, también hay una tradición feminista entre las mujeres de derechas. Por eso, creo que es importante insistir en que hay feminismos, en plural, porque esta es la historia del feminismo en realidad, que viene de diferentes tradiciones políticas. De hecho, la tradición feminista liberal ha sido la más fuerte históricamente, la más visible. Así que no creo que debamos sorprendernos si son racistas, porque incluso las mujeres del movimiento sufragista en los años veinte eran racistas. Por ejemplo, si lees lo que escribían sobre las mujeres en las colonias, vemos que, efectivamente, no eran cosas agradables. Así que tenemos que reconocer que existen diferentes tipos de feminismo y que hay estas trazas de colonialismo en el feminismo occidental.

Quería decir algo más con respecto a la investigación dentro del feminismo activista. Sí, tienes razón, es algo que debería haber hecho en el libro. Una de las cosas que intento hacer en la actualidad es atender más esto. Porque sí, estas mujeres que abanderan el discurso antiislamista son las que reciben más espacio en los medios, son las más mainstream. Pero hay mucha oposición a lo que dicen, muchos grupos de mujeres en todos estos países, de mujeres musulmanas, colectivos feministas, antirracistas… Hay mucha oposición, pero tienen menos acceso a los medios, así que en ese sentido tienen menos visibilidad. Es muy importante, por tanto, hablar más sobre estas feministas.

Rebeca Martínez es investigadora en comunicación y Ángeles Ramírez es profesora de Antropología en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Consejo Asesor de viento sur

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article15291

 

 

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El Consejo Interuniversitario Nacional de Argentina repudia el golpe de Estado en Bolivia

El Consejo Interuniversitario Nacional de Argentina repudia el golpe de Estado en Bolivia

Desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) de Argentina queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo boliviano y nuestro firme rechazo al golpe de estado que se llevó a cabo en el hermano país, donde se forzó las renuncias del presidente constitucional Evo Morales Ayma y el vicepresidente Álvaro García Linera.

Asistimos con mucha preocupación al regreso de la tutela sobre nuestras democracias por parte de las fuerzas armadas y de seguridad que, de esta manera, subvierten su función constitucional y le dan la espalda a las decisiones de nuestros pueblos. Además, la actitud violenta de grupos que han desoído los llamamientos internacionales y del propio gobierno de Bolivia conmociona y avasalla todas las normas y principios de la vida democrática en la región latinoamericana.

Queremos instar al inmediato cese de hostilidades contra el pueblo y reclamar la inmediata salida a través de la vía constitucional, con democracia y respeto total a las leyes.

Solicitamos que los presidentes elegidos democráticamente en América Latina y el mundo condenen estas prácticas antidemocráticas y contribuyan al reestablecimiento del dialogo y la paz social en el país hermano, con todas las garantías para que el pueblo pueda elegir con libertad.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2019/11/el-consejo-interuniversitario-nacional-de-argentina-repudia-el-golpe-de-estado-en-bolivia/

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Intelectuales, artistas y personalidades de todo el mundo se suman a campaña contra la represión en Chile

Las reconocidas feministas Judith Butler y Silvia Federici; importantes personalidades de los Derechos Humanos como Adolfo Pérez Esquivel, premio nobel de la paz, Nora Cortiñas de Madres de la Plaza de Mayo; y diputados de distintos países se sumaron a la campaña.

El pasado fin de semana en los Encuentros #FueraPiñera organizado por las y los trabajadores del Hospital Barros Luco y el Encuentro de sectores movilizados convocado por el Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, se decidió impulsar una campaña internacional contra la represión en Chile. Este viernes un compañero más murió en el marco de las movilizaciones, esta vez en plena Plaza Italia.

La campaña exige el fin a la represión, juicio y castigo a todos los asesinos de manifestantes, acabar con la agenda represiva del gobierno, libertad a los presos por movilizarse, y por el derecho a la protesta.

En Chile a la campaña se han sumado artistas como Anita Tijoux, el actor Pablo Schwartz y Nestor Cantillana. Además de múltiples personalidades y organizaciones de Derechos Humanos, sociales y políticas.

La campaña ha tenido impacto internacional. Reconocidas feministas como Judith Butler y Silvia Federici se sumaron a la campaña. También adhirieron Adolfo Pérez Esquivel, premio nobel de la paz y Nora Cortiñas de Madres de la Plaza de Mayo de Argentina.

También se han sumado diputados como Vidal Aragonés, diputado en el Parlamento de Cataluña por la CUP, Nicolás del Caño, ex candidato a presidencial en Argentina y diputado nacional, o Stéfanie Prezioso, miembro de la Cámara de Diputados del Parlamento Federal de Suiza.

Intelectuales como Robert Brenner, profesor de historia de la UCLA en Estados Unidos, Ricardo Antunes, autor y sociólogo de la Universidade Estadual de Campinas, Michael Löwy, también se han sumado.

Cientos de personas en todo el mundo han adherido a través del formulario virtual. Revisa abajo las principales firmas:

*Chile*

 

  •  Anita Tijoux, artista chilena
  •  Pablo Schwartz, actor chileno
  •  Nestor Cantillana, actor chileno
  •  Javier Rebolledo, periodista y escritor
  •  Víctor de la Fuente, director edición chilena de Le Monde Diplomatique
  •  Gustavo Burgos, abogado, director revista El Porteño
  •  Edgard Garrido, fotoperiodista, Premio Pulitzer 2019
  •  Rodrigo Karmy, académico de la Universidad de Chile, Centro de Estudios Árabes
  •  Leonora Reyes, académica Universidad de Chile, Centro de Estudios Pedagógicos
  •  Dauno Totoro Navarro, dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios
  •  Nicolás Bustamente, ex dirigente ferroviario FCAB Antofagasta
  •  Maria Rivera, abogada Defensoría Popular
  •  Andrés Figueroa Cornejo, periodista y vocero del Congreso de los Pueblos Chile
  •  Miguel Fonseca, trabajador Social, Académico y Activista de DDHH
  •  Cesar de Vicente Hernando, Investigador de teatro político español
  •  Ivonne Peralta, presidenta Asociación de Observadores de DDHH, ODDH.
  •  Raul Encina, vocero Asociación de Observadores de DDHH, ODDH.
  •  Víctor Osorio, periodista
  •  Ivan Cabezas, periodista
  •  Itayreé Acle, Fuerza de Bases, FDB Chile
  •  Cecilia Parra, Fuerza de Bases, FDB Chile
  •  Clara Pérez, periodista
  •  Eugenia Prado Bassi, escritora y editora
  •  Carlos Oyarce, Sindicato SGS Minerals Antofagasta
  •  Fenats Hospital Barros Luco Trudeau
  •  Centro de Estudiantes Liceo 7 de Santiago
  •  Comisión Chilena Pro-Derechos Juveniles (Codeju)
  •  Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP)
  •  Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR)
  •  Movimiento Internacional de Trabajadores (MIT)
  •  Corporación de Derechos humanos 4 de Agosto
  •  Agrupación de Víctimas de Violencia Policial
  •  Asociación de Observadores de DDHH, (ODDH)
  •  Tarea Urgente, Colectivo Artístico.*Estados Unidos*
  •  Judith Butler, Professor of Comparative Literature, UC Berkeley.
  •  Silvia Federici, co-founder of the International Feminist Collective.
  •  Zahra Ali, socióloga y antropóloga, Rutgers University
  •  Etienne Balibar, Department of French & Institute for Comparative Literature and Society, Columbia University
  •  Jeff Goodwin, Professor of Sociology, New York University.
  •  Suzi Weissman, Professor of Politics, Saint Mary’s College of CA, Jacobin Radio
  •  Robert Brenner, Professor of History, UCLA.
  •  Charles Post, Professor of Sociology, Graduate Center and BMCC, CUNY.
  •  Dr. Sue Ferguson, Professor Emeritus, Wilfrid Laurier University, Brantford, Canada.
  •  Kevin B. Anderson, Professor of Sociology, Political Science and Feminist Studies at University of California, Santa Barbara.*Francia*
  •  Mathilde Allain, investigadora CREDA-IHEAL, Université Paris III Sorbonne Nouvelle
  •  Eric Alliez, filósofo, Université Paris 8
  •  Emmanuel Barot, philosophe, Université Toulouse Jean Jaurès
  •  Luc Capdevila, historiador, Université de Rennes
  •  Alice de Charentenay, profesora de literatura, Université Paris 1 – Panthéon Sorbonne
  •  Philippe Corcuff, sociólogo y politólogo, Institut d’Etudes Politiques de Lyon
  •  Laurence De Cock, historiadora
  •  Sabine Dupuy, socióloga
  •  Jules Falquet, socióloga y feminista, Université Paris Diderot
  •  Eric Fassin, sociólogo, Université Paris 8
  •  Alain Frappier, escritor y dibujante
  •  Désirée Frappier, escritora y guionista
  •  Franck Gaudichaud, historiador y politólogo, Université Toulouse Jean Jaurès
  •  Yvette Marcela García, socióloga, Université de Strasbourg
  •  Michèle Guillemont, profesora de literatura, Université de Lille
  •  Anouk Guiné, profesora de asuntos internacionales, Université Le Havre Normandie
  •  Nathalie Jammet-Arias, historiadora, Université Paris Nanterre
  •  Fanny Jedlicki, socióloga, Université de Rennes 2
  •  Alvar de la Llosa, historiador, Université Lyon 2
  •  Michael Löwy, sociólogo, Centre National de la Recherche Scientifique
  •  Germaine Mandelsaft, traductora
  •  François Martinez, historiadora, Université Paris 8
  •  Olivier Neveux, profesor de historia y estética, Ecole Normale Supérieure de Lyon
  •  Willy Pelletier, sociólogo, Coordinador general de la Fondation Copernic
  •  Roland Pfefferkorn, sociólogo, Université de Strasbourg
  •  Matthieu Renault, filósofo, Université Paris 8
  •  Hélène Roux, socióloga
  •  Sébastien Rozeaux, historiador, Université Toulouse Jean Jaurès
  •  Jean Baptiste Thomas, historiador, Ecole polytechnique, París
  •  Alexis Yannopoulos, profesor de literatura, Université Toulouse Jean Jaurès*Argentina*
  •  Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, SERPAJ
  •  Nora Morales de Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora
  •  Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo línea fundadora
  •  Madres de Plaza de Mayo, Filial Neuquén y Alto Valle
  •  Marcela Brizuela de Ledo, Madres de Plaza de Mayo la Rioja
  •  Sergio Maldonado, Hermano de Santiago Maldonado
  •  Myriam Bregman, Abogada causas lesa humanidad CEPRODH
  •  Roberto Gargarella, jurista, constitucionalista
  •  Miss Bolivia, Cantante
  •  Paula Maffia, Música
  •  Verónica Llinás, Actriz
  •  Laura Azcurra, Actriz
  •  Graciela Sslim, Artista
  •  Camila Ramírez, Actriz
  •  Hernán Cassibba, Músico
  •  Mariel Fernández, Actriz
  •  Guillermo Roldán, Músico
  •  Flora Alkorta, Guionista, Comediante
  •  Verónica Lorca, Guionista. Comediante
  •  Franco Vergara, Bajista de Yamarada Mou
  •  Guillermo Martinez, Escritor
  •  Enzo Maqueira, Escritor
  •  Claudia Piñeiro, Escritora
  •  Gabriela Cabezón Cámara, Escritora
  •  Maria Ines Krimer, Escritora
  •  Elsa Drucaroff, Escritora
  •  Claudia Aboaf, Escritora
  •  Bibiana Ricciardi, Escritora
  •  Celina Eibuszyc, Escritora
  •  Laureano Asoli, Escritor
  •  Luciano Deraco, Editor
  •  Julieta Obedman, Editora
  •  Marcela Ojeda, Periodista
  •  Rocío Ricaurte, Periodista
  •  Mariana Sidoti, Periodista
  •  Natalia Gelós, Periodista
  •  Alejandro Horowicz, Ensayista, profesor de Sociología, UBA
  •  Adriana Meyer, Periodista. Docente UBA
  •  Mercedes D’Alessandro, Economista
  •  Candelaria Botto, Economista
  •  Celeste Mac Dougall, Docente. Integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al aborto
  •  Claudia Damiani, Red de Profesionales de la salud por el Derecho a Decidir
  •  Soledad Deza, Mujeres x Mujeres. Católicas por el derecho a decidir, en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito
  •  Andrea Lucero, Socorristas en Red
  •  Florencia Freijo, Politóloga
  •  Sol Bajar, Editora de Género de La Izquierda Diario. Periodista. Docente
  •  Ana Carolina Luz, Periodista. Investigadora
  •  María Laura Bretal, Feminista y militante de Derechos humanos
  •  Danila Suárez Tomé, Filósofa. Feminista
  •  Ro Ferrer, Ilustradora. Feminista
  •  Daniel Gorbeña, ATE Conicet
  •  Natsumi Shokida, Economista. Feminista
  •  Ricardo Palmadessa, Arquitecto, fotógrafo y docente. FADU/UBA
  •  Alejandro Agresti, Director de cine, escritor.
  •  Juan Imassi, Director de Cine. Profesor ENERC INCAA
  •  Gustavo Pecoraro, Escritor. Periodista
  •  Sergio Ezequiel Martínez, Filosofo
  •  APDH, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Argentina
  •  APDH Neuquén
  •  Asociación Abogados Laboralistas
  •  Asociación de ex Detenidos y Desaparecidos
  •  Asociación de ex detenidos y familiares de desaparecidos de la dictadura Regional Ledesma Jujuy
  •  Asociación Madres y Familiares de detenidos desaparecidos Jujuy
  •  Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia
  •  Encuentro militante Cachito Fukman
  •  Graciela Ledo, Querellante contra Cesar Milani y Esteban Sanguinetti
  •  Margarita Noia, Secretaria de Derechos Humanos de CTA Autónoma Capita
  •  Oscar Schaller, Ex detenido y querellante de César Milani
  •  Liliana Mazea, Abogada causa Lesa Humanidad
  •  Daniel Straga, Abogado causas DDHH
  •  Liberpueblo
  •  Carlos Zamboni, Abogado Federación Aceitera y FOCRA
  •  Diana Kordon, Coordinadora del Equipo Argentino de Trabajo e Investigación psicosocial (EATIP)
  •  Gustavo Oreste Gallo, Defensor Público de Minoridad Ciudad de Buenos Aires
  •  Julio Avinceto, Agrupacion HIJOS La Plata – Argentina
  •  Mariana Soledad Alvarez, Abogada
  •  Patricia Walsh, Hija de Rodolfo Walsh
  •  Victoria Moyano Artigas, nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo.
  •  Alejandrina Barry, Hija de desaparecidos,Directora Comisión contra la Violencia Institucional legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. CEPRODH
  •  Clara Petrakos, Hija de desaparecidos
  •  María Inés García, Hija de desaparecidos, querellante causa Esma
  •  Marta Ungaro, Hermana de Horacio Ungaro desaparecido en la noche de los lápices
  •  Manuela Carricondo, Hija de desaparecidos, CEPRODH
  •  Pablo Silvestri, Hijo de asesinado por la Triple A
  •  Marcelo Roldán, Hijo de desaparecido
  •  Juan Contrisciani, Hijo de desaparecido
  •  Fabián Troitero, Hijo desaparecidos
  •  Jorge Sobrado, Exdetenido desaparecido
  •  Gervasio Diaz, H.I.J.O.S Alto Valle
  •  Gloria Pagés, Hermana de desaparecidos
  •  Andrea Robles, Hija de asesinado por la Triple
  •  Mariano Esteban Pinedo, Nieto de Rodolfo Walsh
  •  Sobrevivientes de Ford, Comisión Campo de Mayo
  •  Demian Konfino, Escritor, Abogado por los Derechos Humanos Barrio Mugica
  •  Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires
  •  Hernan Mansilla, Abogado
  •  Alejandro Schneider, Docente (UBA-UNLP)
  •  Ana Villar, Docente e investigadora
  •  Paula Varela, Docente e Investigadora (UBA/CONICET)
  •  Juan Duarte, Docente UBA
  •  Javier Waiman, Docente UBA
  •  Manuel Riveiro, Docente UBA/UNAJ Argentina
  •  Ariel Aramayo, Docente universitario /UNLP
  •  Ezequiel Adamovsky, Historiador (CONICET, Argentina) . Hernán Camarero, Historiador, Universidad de Buenos Aires/CONICET
  •  Corina Luchía, Historiadora UBA-CONICET
  •  Federico Holik, Investigador/CONICET
  •  Alejandro Sosnovsky, Investigador/CONICET
  •  Juan Manuel Martin, Profesor de Historia / Poder Popular
  •  Ioram Kaplan, Psicólogo
  •  Eric Sigwald, Psicólogo – CONICET
  •  Alejandro Vainer, Psicólogo/Revista Topía
  •  Pablo Bonavena, Sociólogo
  •  María Luciana Nogueira, Becaria CONICET/Docente
  •  Luján Calderaro, Becaria UBA
  •  Luciana Ghermandi, Bióloga
  •  Jorgelina Franzese, Bióloga
  •  Verónica Diaz Villanueva, Bióloga CONICET
  •  Lucia Castello, Bióloga, investigacion post-doctoral en CONICET
  •  Gabriela Gleiser, Bióloga/CONICET
  •  Adriana Ruggiero, Bióloga/CONICET-UNCo
  •  Esteban Balseiro, Biólogo, CONICET-UNComahue
  •  Mercedes Fernanda López Cantera, Docente – UBA
  •  Diego Ceruso, Investigador/UBA/Conicet
  •  Valeria Susana Ojeda, Investigadora (bióloga) CONICET
  •  Marina Arbetman, Investigadora CONICET
  •  Rosario Escobar, Investigadora en Didáctica de la Física – Docentes e Investigadores de Izquierda
  •  Constanza Cattaneo, Laboratorio de Investigación del Grupo interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán
  •  Mariela Cecilia Lazzaletta, Lic. en Psicología
  •  Florencia Zerman, Lic. en Psicología
  •  Magali Rodriguez, Licenciada en Historia
  •  Rodolfo Elbert, Profesor e Investigador (UBA-Conicet)*Brasil*
  •  Ricardo Antunes, autor e sociólogo, professor da Universidade Estadual de Campinas
  •  Omar Ribeiro Thomaz, professor de Antropologia da Universidade Estadual de Campinas
  •  Gonzalo Rojas, professor de ciência política da Universidade Federal de Campina Grande
  •  Marcello Ferreira dos Santos «Pablito», Diretor do Sindicato dos Trabalhadores da Universidade de São Paulo
  •  Adriano Brant Favarin , Diretor do Sindicato dos Trabalhadores da Universidade de São Paulo
  •  Claudionor Brandão, Diretor do Sindicato dos Trabalhadores da Universidade de São Paulo
  •  Fernanda Peluci, diretora eleita do Sindicato dos Metroviários de São Paulo
  •  Felipe Guarnieri, diretor da Federação Nacional de Metroviários
  •  Filipe Amorim, representante eleito na comissão de saúde dos metroviários de São Paulo
  •  Larissa Regina Ribeiro, representante eleito na comissão de saúde dos metroviários de São Paulo
  •  Maira Machado, Diretora da APEOESP – Sindicato dos Professores do Ensino Oficial do Estado de São Paulo
  •  Luciana Vizzotto, conselheira estadual da APEOESP – Sindicato dos Professores do Ensino Oficial do Estado de São Paulo
  •  Tassia Arcênio, representante sindical no Conselho Municipal de Educação de Contagem – Minas Gerais
  •  Carolina Cacau, representante dos estudantes no Conselho Universitário da Universidade Estadual do Rio de Janeiro
  •  Isa Santos, Centro Acadêmico de Serviço Social da Universidade Estadual do Rio de Janeiro
  •  Luisa Matos, Centro Acadêmico de Serviço Social da Universidade Estadual do Rio de Janeiro
  •  Samyr Rangel, Centro Acadêmico de Geografia da Universidade Estadual do Rio de Janeiro
  •  Luno dos Santos – Coordenador do Centro Acadêmico Dionísio, Teatro/UFRGS
  •  Flávia Telles – coordenadora do Centro Acadêmico de Ciências Humanas do IFCH-Unicamp
  •  Diana Assunção – pelo Movimento Revolucionário de Trabalhadores
  •  Iuri Tonelo – Editor chefe das Edições Iskra*Suiza*
  •  Stéfanie Prezioso, Consejera nacional, Miembro de la Cámara de Diputados del Parlamento Federal*Estado Español*
  •  Vidal Aragonés, Diputado en el Parlamento de Cataluña por la CUP.
  •  Marcelo Expósito, artista y crítico cultural. Ex diputado y ex secretario del Congreso en las Cortes españolas por En Comú Podem.
  •  Cristina Viano, profesora, Universidad Nacional de Rosario, Argentina
  •  Alejandro Sánchez Berrocal. Investigador en el Instituto de Filosofía del CSIC y la UNED, Madrid.
  •  Massimo Modonesi. Historiador y sociólogo.
  •  Chato Galante. Luchador antifranquista. Miembro de La Comuna, expresos del franquismo. Integrante de la Querella contra los crímenes del franquismo.
  •  Andrea Benites Dumont, Asociación Cachito Fukman, Madrid.
  •  Lucía Nistal, investigadora de la UAM, referente de la plataforma Referendum UAM.
  •  Santiago Lupe, historiador, referente de la CRT.
  •  Verónica Landa, historiadora, Pan y Rosas Estado español.
  •  Josefina L. Martínez, historiadora y periodista, Madrid.
  •  Diego Lotito, periodista, Izquierda Diario.es
  •  Cynthia Burgueño, historiadora, Barcelona.
  •  Asier Ubico, delegado sindical Telepizza, Zaragoza.
  •  Ivan Ubico, delegado sindical Telepizza, Zaragoza.*Italia*
  •  Angelo d’Orsi, Profesor Depto. Estudios Históricos -Universidad de Turín.
  •  Graciela Desimoni, designer
  •  Aurora Meloni, comunicadora pública
  •  André Ammon, docente

Fuente de la Información: https://www.laizquierdadiario.com/Intelectuales-artistas-y-personalidades-de-todo-el-mundo-se-suman-a-campana-contra-la-represion-en

 

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Consejo indígena del Cauca se suma a paro nacional en Colombia

Por: Telesur 

Usuarios de redes sociales denunciaron que están bloqueando contenido relacionado con el paro del próximo 21 de noviembre o noticias que no favorecen al Gobierno.

El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en Colombia comunicó que se sumará al paro nacional de este 21 de noviembre convocado por organizaciones sindicales, estudiantiles y sociales, mientras el Gobierno de Bogotá prepara medidas para restringir el movimiento territorial.

«Nos movilizamos por la defensa de la vida. En los caminos del fortalecimiento de la unidad, el territorio y el gobierno propio, frente a la emergencia territorial y humanitaria que hoy siguen padeciendo nuestros territorios por el genocidio sistemático», subrayó el CRIC.

El consejo detalló que del año 2016 al 2019, se reportaron en el Cauca, uno de los departamentos más violentos del país, 126 homicidios, 264 amenazas individuales y 80 colectivas, 32 atentados, siete masacres; siete casos de reclutamiento de menores y otras afectaciones.

Ver imagen en Twitter

Con un 69 por ciento de desaprobación, según la última encuesta Gallup, el presidente colombiano Iván Duque enfrentará mañana 0jueves un paro nacional que pondrá a prueba su liderazgo y gestión a un año y medio desde que asumió en la Casa de Nariño.

Por otra parte, varios usuarios de redes sociales denunciaron que están bloqueando contenido relacionado con el paro del próximo 21 de noviembre o noticias que no favorecen al Gobierno. Noticias del paro son bloqueadas en Facebook.

En redes sociales varias personas están denunciando que noticias relacionadas con el Gobierno les aparecen como spam. Al parecer, hechos noticiosos que no son «fake news» están siendo denunciados.

Entre las noticias que aparecen bloqueadas en Facebook hay algunas de Noticias Caracol y Publímetro.

 

Colombia cerrará a partir de la medianoche de este martes y hasta la madrugada del viernes sus pasos fronterizos para evitar el ingreso de extranjeros que puedan alterar el orden público el jueves, día de la jornada nacional de protesta en contra de las políticas del Gobierno.

«El Gobierno nacional, con el ánimo de garantizar la tranquilidad de las marchas del próximo jueves 21 de noviembre ha tomado la decisión de cerrar las fronteras (terrestres) y fluviales», dijo el director de Migración Colombia, Christian Krüger Sarmiento.

El cierre de los 12 pasos limítrofes se aplica para las fronteras con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela, que serán reabiertas «el 22 noviembre a las cinco de la mañana (10H00 GMT)», explicó el funcionario.

También, el Gobierno expidió el decreto por medio del cual se dictan medidas de seguridad para el paro nacional convocado por varios sectores para este 21 de noviembre, como la restricción del porte de armas y la facultad de los alcaldes y gobernadores de declarar toque de queda.

El Gobierno aseguró que busca “promover la seguridad y convivencia ciudadanas mediante la armónica relación con las autoridades de Policía y la Fuerza Pública para preservar el orden público y la lucha contra la criminalidad y el delito”.

El presidente Iván Duque aseguró que el Gobierno tiene todos los protocolos listos para mantener el orden y la seguridad durante la jornada, que se realizará este jueves en todo el país.

*Fuente: https://www.telesurtv.net/news/colombia-consejo-indigena-suma-paro-nacional-20191120-0018.html

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Emma Goldman y el feminismo anarquista

Emma Goldman y el feminismo anarquista

Cuando Emma Goldman (Kaunas, 27 de junio de 1869 – Toronto, 14 de mayo de 1940), que había sido llamada por la prensa norteamericana “la mujer más peligrosa del mundo”, murió oscuramente en Canadá, un periodista llamado William Marion Reedy escribió que aquella pequeña pero formidable judía había estado “ocho mil años adelantada a su época”.

En su largo y complejo periplo, Emma causó por igual adhesiones que rechazos. Fue como se dice por aquí un “culo de mal asiento”. Tropezó con los liberales y los marxistas; se peleó con las sufragistas; apoyó huelgas y movimientos pero nunca tuvo el carné de ninguno de ellos; en Rusia acabó denunciando a los bolcheviques en el poder; se discutió con todas las izquierdas en el exilio, apoyó la revolución española pero tomó su distancia con la dirección de la CNT; colaboró en la solidaridad con la República aislada pero desde un anarquismo para el que ya había pasado su momento “clásico”. Pero quizás fue esta radical autonomía lo que acabó haciendo de ella un mito de primer orden para la izquierda insumisa norteamericana, para personajes tan emblemáticos como Howard Zinn, que le dedicó una obra de teatro –que ha sido paseada por Euskadi–, para quien Emma “nos ayudó a entender la historia, nos ayudó a entender el presente (…) Su gran pelea fue recordarle a la gente que se implicara políticamente, saliera a la calle y le hiciera saber a los políticos su opinión sobre su labor. En un país atemorizado por la palabra socialismo (…) un sistema económico que no produce cosas solo porque así gana dinero una empresa, sino porque la gente necesita ciertas cosas. La gente no debería alejarse de la palabra socialismo porque hay que ir más allá del capitalismo”. Esta fascinación se ha mostrado también desde la ópera, la literatura y el cine, en particular desde el género documental.

Desde estas evocaciones, Emma es reconocida como una de las cabezas más visibles del radicalismo norteamericano de unos tiempos en los que una parte significativa del arte y de la literatura se confundió con un movimiento obrero combativo. Un tiempo que se fue con la entrada de los USA, que asumía el liderazgo imperial durante la Gran Guerra como alternativa y superación del británico, ya en abierta decadencia. Con la Gran Guerra, ningún otro gobierno permitiría los márgenes de libertad que Emma había conocido en la preguerra; el mundo había cambiado de base y el liberalismo de la época del capitalismo “clásico” entró en el Museo de la Historia.

Aunque quizás en menor medida, Emma también resulta una presencia viva entre nosotros. Es editada, evocada como “la anarquista de ambos mundos”, como la llamó José Peirats en una obra que supuso un hito en la historia cultural del anarquismo español.

Aunque nunca fue –ni lo pretendió– lo que se dice una pensadora, sus ideas conformaron una peculiar síntesis de diversas escuelas, una suerte de anarquismo sin adjetivos, que diría el catalán Tárrida de Mármol. En sus pronunciamientos, Emma trata de dar respuestas radicales pero no trata de penetrar en los vericuetos de las contradicciones económicas y sociales. Sin embargo, sí fue una activista en el sentido más pleno de la palabra y en sus escritos se hizo eco de algunas de las concepciones más osadas y avanzadas de su época y les dio una proyección militante. A pesar de su individualismo tuvo la capacidad de identificarse con todas las causas –incluso las que causaban pavor entre sus compañeros–, y no tuvo miedo en nadar contra la corriente, por lo que resultó un personaje perturbador hasta que Hoover decidió deportarla.

Solo que las olas que encontró desde que salió de Norteamérica eran más altas y más complejas que las que había combatido hasta entonces.

En sus memorias, Emma recuerda que su rebeldía se gestó originalmente en la Rusia zarista en el seno de una familia judía. A su padre, un trabajador que vivía en el ghetto judío, lo describe como “la pesadilla de mi infancia”. Su madre, continuamente brutalizada por su marido –lo que era perfectamente legal en la legislación zarista–, tenía totalmente asumido el papel de mujer sumisa y atada a las tradiciones y costumbres, como lo demuestra el hecho de que cuando Emma empezó a menstruar a los once años, le dio una sonora bofetada y un rudo consejo: “Es lo que necesita una joven cuando se convierte en mujer, como protección contra la desgracia”.

El padre se quejaba constantemente de que Emma no hubiera sido el niño que él esperaba y preparaba para ella un destino idéntico al que conocía su madre. No tenía por qué saber nada: “Las jóvenes no tienen por qué saber demasiado”, le gritó en una ocasión, “solo deben saber preparar un buen plato de pescado, cortar bien los tallarines, y dar al hombre muchos hijos”…

Por su lado, Emma era una niña muy imaginativa. Desde muy temprana edad se planteó dedicarse a la medicina, pero no tardó en comprobar que siendo pobre y mujer, esto era prácticamente imposible.

Su paso por la escuela primaria resultó brillante por su inteligencia natural, pero fue también tan conflictiva que vio denegado su permiso para acceder a la enseñanza secundaria. Tenía trece años cuando su familia se trasladó a San Petersburgo, que era entonces el centro industrial e intelectual de todas las Rusias. Inmediatamente comenzó a ganarse la vida trabajando como obrera y al poco tiempo tuvo relaciones con miembros del movimiento nihilista, que conocía por aquella época su apogeo, destacando en su interior una impresionante hornada de mujeres antizaristas como Vera Figner, Vera Zasúlich, Praskovia Ivanóvskaya, Olga Liubatóvicht y Elizabeth Noválskaya.

Aunque dada su extrema juventud su intervención en el movimiento oposicionista fue ínfimo, captó claramente que en Rusia existían mujeres que vivían para ellas mismas y para la revolución, no para los hombres. Mujeres que sin dejar de ser feministas, fueron populistas y luego terroristas. Emma convirtió a estas rusas en su modelo.

Fue entonces cuando se decidió su vocación de rebelde integral en línea con el modelo aprendido. En 1884, su padre arregló a muy “buen precio” su boda y creyó con ello poder domesticar al fin a su indómita hija, pero no fue así, Emma no consintió y amenazó con tirarse al Volga si la obligaban y en un momento determinado se puso de pie en el borde de uno de sus puentes. Su padre tuvo entonces que ceder, pero las tensiones con él fueron agravándose hasta que un año después Emma pudo huir a América, la “Tierra Prometida” para tantos rusos. Se estableció en Rochester junto con su hermana mayor, que se vio abocada a vivir en unas condiciones terribles y durante un tiempo Emma se vio sola y derrotada. Encontró trabajo en una fábrica y poco tiempo después cometió la flaqueza de casarse con Jacob Kershner, un compañero suyo de trabajo, amable y cariñoso, pero a la postre un marido convencional que acabó haciéndosele insoportable. Por la misma época tuvo lugar el ahorcamiento de los Mártires de Chicago, “chivos expiatorios” del motín de Haymarket que se produjo para exigir mejoras salariales.

Había seguido el proceso en todos sus detalles, hizo campaña a favor de los inculpados y leyó todo lo que sobre la anarquía le cayó en las manos. Cuando los acusados fueron condenados a muerte, Emma se sintió como si naciera de nuevo: había que cambiarlo todo. Se juramentó dedicarse desde aquel momento a la actividad revolucionaria y lo primero que hizo fue divorciarse de su joven marido para trasladarse a Nueva York.

Allí, su condición de mujer, emigrante, joven, de origen ruso, judía, divorciada y recién llegada supuso el padecimiento de nuevas discriminaciones, lo que no le impidió, antes al contrario, comenzar a frecuentar indistintamente los medios radicales en los que conoció a Johann Most, un ex-marxista alemán (publicó una vulgata de El Capital en Alemania) que en los EEUU se había convertido en el anarquista más afín a la teoría de la “propaganda por el hecho”, o sea, la acción terrorista contra la injusticia y el Estado opresor, llegando a escribir un tratado sobre diversas maneras de ejercer dicha acción.

La personalidad y la actitud decidida de este atrajeron fuertemente a Emma durante cierto tiempo y pasó de ser su discípula a ser su amante. Esta relación no duró mucho y Emma empezó a cuestionar ambos roles. Los métodos dominantes de Johann la rebelaron y su actuación le pareció sectaria, ya que se restringía a los medios germanos y carecía de perspectiva de futuro pues no iban en función de las exigencias de las luchas de masas. Emma no estaba persuadida de la bondad de un movimiento organizado (aunque cooperó con entusiasmo al lado de los sindicalistas revolucionarios), pues pensaba que la violencia podía parecer gratuita y no como una acción justiciera clara, al servicio de los trabajadores. La ruptura entre Johann y Emma coincidió con una crisis de un sector importante del anarquismo norteamericano, y la parte que siguió el ejemplo de ella se abrió al movimiento real y rehuyó el ghetto de los diversos sectores de inmigrantes. El lugar que había dejado vacío Johann no tardó en ser ocupado y esta vez por dos hombres a la vez. Uno era Alexander Berkman, que desde entonces pasó a ser su compañero casi inseparable; el otro un pintor también de origen ruso como Berkman.

Con ellos estableció un menage a trois que transcurrió sin incidentes internos dignos de mención, pero que a los puritanos les pareció el colmo de la perversidad. Todo terminó sin embargo cuando el primero, profundamente indignado por la masacre que la patronal había ocasionado entre los obreros con motivo de la huelga de Hamestead Steel, decidió ejecutar por su propia cuenta a Henry Clay Frick, un “tiburón de la industria” y responsable de la actuación de los pistoleros de la Pinkerton que habían disparado. El asunto no era fácil, con muchas dificultades consiguieron dinero para viajar a Pennsylvania, el lugar de los hechos, pero carecían de armas. Siempre al lado de Alexander, Emma llegó hasta el punto de intentar (sin éxito) ejercer la prostitución para conseguir dinero para comprarlas. Cuando lo obtuvieron, el 12 de julio de 1892, Alexander se trasladó a Pittsburg y cumplió parcialmente su propósito, ya que el gran magnate solo resultó herido y no tardó en recuperarse. La naturaleza de clase de la justicia norteamericana se puso de manifiesto cuando Berkman, cuyo atentado no daba judicialmente para más de siete años por “homicidio frustrado”, es condenado a veintidós años de cárcel, mientras que Henry Clay Frick, responsable del asesinato de diez obreros, no tuvo ni que pasar por comisaría.

Después de este acontecimiento Emma consiguió la celebridad como incendiaria y roja. Protagonista de una gran campaña en defensa de su compañero y amante, demostró ser una soberbia oradora con una gran fuerza y convicción, aunque no pudo evitar la suerte de Berkman, que descendió literalmente a los infiernos del sistema penitenciario yanqui. Del “caso Berkman” Emma pasó a defender otras causas de la libertad y del movimiento obrero, ocasionando cada vez mayor escándalo y miedo entre los bien pensantes. El colmo de su actuación, que asombró a propios y extraños, tuvo lugar cuando asumió la defensa de León Czolgosz, un obrero de origen polaco que había causado la muerte del presidente McKinley en un atentado con una bomba. La prensa desarrollará entonces una gran campaña presentándola como la instigadora del crimen, aunque en realidad no había tenido nada que ver con éste.

Ciertamente, Emma estaba muy lejos de aprobar la actuación de Czolgosz, pero estaba convencida de que éste había actuado por indignación justiciera. Según parece, Czolgosz se había acercado a Emma en una ocasión, pero sus amigos sospecharon de él. También se especula que realizó el atentado para hacerse valer en el medio anarquista. Emma reconoció que se vio con él una sola vez, y al ser arrestada dijo: ¿Tengo yo la culpa de que un loco haga una mala interpretación de mis palabras?

Por otro lado, ¿qué era un atentado individual? Poco, si se le comparaba con la represión y la muerte de decenas de sindicalistas y trabajadores. Así, si Czolgosz era culpable, ¿qué no sería el primer representante de la patronal? En otra ocasión, cuando en plena guerra mundial un policía le habló de un atentado terrorista, le respondió que en comparación con el terrorismo que se estaba desarrollando en Europa, aquel atentado “era pura bagatela”. Con actuaciones como ésta, Emma no tardó en hacerse sumamente impopular para los poderes públicos. La policía la vigilaba constantemente, obstaculizaba siempre que podía sus actividades. Fue detenida en tantísimas ocasiones que siempre llevaba consigo un libro para no perder demasiado el tiempo en prisión. Nietzsche, Whitman, Thoreau, teórico de la desobediencia civil, y Emerson se convirtieron en parte de su lectura diaria. La prensa sensacionalista la atacó continuamente. Se la culpó de ser la instigadora de numerosas luchas obreras promovidas, a veces espontáneamente y, a veces, por los “Wobblies” (militantes del IWW); de conspirar para derrocar el gobierno constitucional; de revelar información sobre el control de la natalidad… también la tildaron de antipatriota y, por supuesto, de prostituta.

Al margen de diversas detenciones menores, purgó durante dos años en una prisión federal, donde en poco tiempo se situó a la cabeza de la lucha por la dignidad humana. Por ello desafió duramente a celadoras, policías, autoridades y tenebrosas celdas de castigo.

Su actuación se dejó sentir y logró modificar bastantes cosas, y sobre todo ganó para esta causa a otra reclusa llamada Kate O’Hara, que con el tiempo se haría famosa cuando tras salir en libertad se trasladó a California e inició desde allí una campaña de protesta contra los métodos carcelarios imperantes y con el tiempo llegó a ser directora de penales, llevando a cabo notables reformas en el sistema.

En la cuestión del feminismo se puede decir, con palabras de su admirado Nietzsche, que Goldman fue una mujer contra su tiempo: el carácter vanguardista de sus concepciones llegaron a soliviantar al mismísimo Kropotkin, el “príncipe anarquista” que la consideró excesivamente avanzada. Fue llamada por la prensa sensacionalista la “reina de los anarquistas” y simbolizó durante su época las posiciones de autonomía femenina, de amor libre, de una total falta de prejuicios… Emma llegó hasta asumir la defensa de los homosexuales, algo que casi ningún revolucionario notorio de su tiempo se atrevió a hacer. En su formación revolucionaria, Emma fue antes feminista radical que anarquista. Como dice muy bien Alix Shulman, Emma “utilizó la doctrina anarquista para explicar la opresión que padecían las mujeres, pues sabía muy bien que la raíz de semejante opresión era más profunda que las instituciones. Cuando su anarquismo entraba en conflicto con su feminismo, reaccionaba siempre como feminista. A semejanza de muchas mujeres de la izquierda actual, se rebeló cuando los hombres radicales la menospreciaban por el hecho de ser mujer… El ideario personal de Emma era bastante distinto del de las corrientes feministas entonces predominantes, entre las cuales el anarquismo no se contaba. No podía estar de acuerdo de ninguna manera con las sufragistas, ni en los medios ni en los fines; Emma no consideraba el sufragio una conquista importante y menos para formar parte de una democracia burguesa. Estaba un poco más de acuerdo con las socialistas que ponían un notable énfasis en la emancipación económica de la mujer, pero consideraba los partidos como una cadena y desconfiaba de cualquier programa político.

Para Emma era mucho más importante el factor ideológico y creía que el centro del problema radicaba en el machismo, en el hecho de que los hombres eran “tiranos inconscientes”. La sumisión femenina actuaba como un “tirano interno”.

El anarquismo es la única filosofía que aporta al hombre la conciencia de sí mismo, que sostiene que Dios, el Estado y la sociedad son inexistentes, que sus promesas son nulas y sin valor, ya que solo pueden cumplirse a través de la subordinación del hombre. El cielo debe ser un lugar terriblemente aburrido si los pobres de espíritu viven allí. Si el significado de la anarquía ha sido interpretado como el estado de mayor desorden, es por que han enseñado a la gente que sus asuntos están regulados, que ellos son gobernados sabiamente, y que esa autoridad es una necesidad. La historia del progreso está escrita con la sangre de hombres y mujeres que se han atrevido a abrazar una causa impopular, como, por ejemplo, el hombre negro al derecho de su cuerpo, o el derecho de la mujer a su alma. Muchas veces pienso que nosotros, los revolucionarios, somos como el sistema capitalista. Sacamos de los hombres y mujeres lo mejor que poseen, y después nos quedamos tan tranquilos viendo cómo terminan sus días en el abandono y la soledad.

Para que la mujer llegue a su verdadera emancipación debe dejar de lado las ridículas nociones de que ser amada, estar comprometida y ser madre, sinónimo de estar esclavizada o subordinada. Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”

La mujer estaba educada para ejercer como tal (“Casi desde la infancia”, escribió, “las jóvenes aprenden que el más alto objetivo en la vida es el matrimonio”), estaban incapacitadas para el goce sexual, por lo cual “la vida de estas muchachas se destruye por la frustración”. En el momento en que la mujer contempla la sexualidad de igual a igual que el hombre, sistemáticamente es tratada como alguien monstruoso o enfermizo. Hasta los hombres más avanzados se sienten incómodos ante mujeres así y actúan sin excepción en plan dominante. Por eso, Emma tiene claro que la emancipación de la mujer será obra de la mujer misma: “El desarrollo (de la mujer), su libertad, su independencia, deben surgir de ella misma, y es ella quien deberá llevarlos a cabo. Primero, afirmándose como personalidad y no como mercancía sexual. Segundo, rechazando el derecho de cualquiera que pretenda mandar sobre su cuerpo; negándose a engendrar hijos, a menos que sea ella quien los desee; negándose a ser la sierva de Dios, del Estado, de la sociedad, de la familia, etc., haciendo que su vida sea más simple, pero también más profunda y más rica. Es decir, tratando de aprender el sentido y la sustancia de la vida en todos sus complejos aspectos, liberándose del temor a la opinión y a la condena pública. Solo eso, y no el voto, hará a la mujer libre”.

 

Fuente: Primeras páginas del Capítulo 8 del libro de Pepe Gutiérrez-Álvarez. Revolucionarias. Mujeres entre el feminismo y el socialismo.

Fuente de la Información: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/emma-goldman-y-el-feminismo-anarquista/

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30 aniversario de los Derechos del Niño: ¿Qué ha cambiado en tres décadas?

Por: https://www.dw.co

Desde hace 30 años existe la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Todos los países la han ratificado, a excepción de EE. UU. ¿Qué significa para los niños de todo el mundo?

Los derechos de los niños fueron acordados hace ya 30 años por los Estados miembros de las Naciones Unidas, en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) de 1989. Desde entonces, los países que han ratificado la Convención deben presentar un informe al Comité de los Derechos del Niño de la ONU cada cinco años.

Indicadores positivos, pero no para todos

A excepción de Estados Unidos, todos los países del mundo han ratificado la CDN. ¿Han mejorado las condiciones para los niños en los últimos 30 años? «Si miramos alrededor del mundo, con un margen considerable, diríamos que sí hay muchos hechos positivos», dice a DW Rudi Tarneden, portavoz de prensa de la sede alemana del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef.

«Hay indicadores globales, como la mortalidad infantil, que se han reducido a la mitad en los últimos 30 años, con más niños que van a la escuela que nunca», afirma. «El trabajo infantil está disminuyendo y cada vez menos niños se casan a escala mundial», añade.

Sin embargo, según Tarneden, el 30 aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño no es una celebración que se pueda festejar en todo el mundo. «Si se observa más en detalle, nos damos cuenta rápidamente de que existen diferencias extremas detrás de estos promedios, y es cierto que los derechos de los niños son, para millones de ellos, en realidad, muy abstractos, y aún tienen poco que ver con sus vidas», critica.

Actualización digital para los derechos del niño?

Marc Dullaert, fundador de la Children’s Rights Foundation, comparte con Tarneden sus sentimientos encontrados sobre el aniversario: «La Convención sobre los Derechos del Niño es positiva para llevar a cabo un procedimiento formal con el fin de hacer cumplir los derechos del niño».

Sin embargo, echa de menos, en la convención actual, especialmente los derechos digitales para los niños. «La importancia de Internet y las redes sociales para los derechos del niño apenas se toma en cuenta en la convención», señala en entrevista a DW. «Hoy en día, es importante que los niños tengan derecho a un Internet seguro, a acceder a Internet, para que tengan acceso a la información», asegura.

Con el fin de mejorar dicho asunto, su organización lanzó un ‘país digital’ para niños y adolescentes de todo el mundo en septiembre de 2019, el Estado de la Juventud (State of Youth). En esa plataforma, los jóvenes de 13 a 24 años pueden reunirse, debatir y votar sobre temas. Los resultados se transmiten luego a los responsables políticos. El siguiente paso es la elaboración de una declaración acerca de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, en diciembre de 2019. Otros temas, como la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, también se debatirán en línea en el Foro Global de Niños y Jóvenes.

«Es por eso que fundamos este primer Estado digital sin fronteras, un Estado ni político ni religioso en el que los jóvenes pueden participar activamente», explica Marc Dullaert. El fundador de KidsRights fue el primer Defensor del Menor en los Países Bajos y es el expresidente de la Red Europea de Defensores de los Niños (ENOC).

Índice de derechos del niño

Desde 2013, esta fundación internacional ha publicado su índice anual KidsRights sobre el respeto a los Derechos del Niño. Este se elabora en colaboración con la Escuela de Economía Erasmus y el Instituto Internacional de Estudios Sociales de la Universidad Erasmus, de Rotterdam. Los datos proceden de las estadísticas de la ONU sobre mortalidad infantil y esperanza de vida, de los datos estadísticos sobre educación, salud y protección infantil, y la ejecución social de la Convención sobre los Derechos del Niño.

No siempre son los países industrializados ricos los que obtienen los mejores resultados. En 2019, Nueva Zelanda terminó en el puesto 16, y el Reino Unido incluso en el lugar 170, de los 181 países. Tailandia y Túnez, en los puestos, 14 y 15 respectivamente. «Países como Túnez, por ejemplo, se encuentran entre los primeros 20 de la lista. Túnez es un país pobre, pero  ha integrado los derechos del niño en la legislación nacional, proporciona fondos presupuestarios para los derechos del niño, y las generaciones futuras son parte de la agenda política», aclara Dullaert.

«El índice KidsRights muestra que incluso los países pobres pueden hacer mucho por los derechos del niño, es una cuestión de voluntad política y enfoque», afirma.

Hlib Rzheutsky, de Ucrania. «Todos los niños tienen derecho a tener un nombre y a ser atendidos por sus padres o padres adoptivos. El derecho que más me gusta es el de expresar la propia opinión, que uso constantemente», dice Hlib Rzheutsky, de Ucrania.

Países ricos, niños pobres

Alemania obtiene muy buenos resultados en ese índice: en quinto lugar detrás de Islandia, Portugal, Suiza y Finlandia. Sin embargo, eso no significa que todos los niños en Alemania estén bien, dice Rudi Tarneden de Unicef Alemania: «Si, por ejemplo, observas las grandes ciudades de Alemania, en el área del Ruhr, donde en una gran ciudad como Essen, casi el 30 por ciento de todos los niños crece en un hogar en el que sus padres reciben asistencia social, entonces puedes imaginar lo que eso significa», dice Tarneden.

Hace treinta años, cuando se aprobó la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, los países ricos pensaban que los Derechos del Niño eran un problema para los países más pobres. Sin embargo, «sabemos que incluso en los países ricos hay muchos niños que están en desventaja y no tienen oportunidades para desarrollar sus habilidades», subraya.

La situación es aún peor para muchos niños que sufren pobreza extrema, advierte Tarneden. Hoy, la mitad de los niños en todo el mundo, vive en grandes ciudades, a menudo al margen de la sociedad y en condiciones muy precarias. «En barrios pobres, en barrios marginales, donde las condiciones de vida son muy malas y donde los derechos del niño apenas juegan un papel», señala el experto.

Según él, hay muchas tendencias negativas en la actualidad que influyen en el respeto a los derechos de los más pequeños: las violaciones de los derechos del niño en las zonas de guerra y conflicto se han duplicado en los últimos diez años. Además, se han sumado nuevos problemas como el cambio climático, y continúan los problemas como la pobreza y el subdesarrollo. En general, los menores son víctimas reiteradamente de las violaciones de sus derechos.

*Fuente: https://www.dw.com/es/30-aniversario-de-los-derechos-del-ni%C3%B1o-qu%C3%A9-ha-cambiado-en-tres-d%C3%A9cadas/a-51321502

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Sin fondos, gratuidad en educación superior

Sin fondos, gratuidad en educación superMientras que la matrícula creció más del 122 por ciento de 2000 a 2019, el PEF lo ha hecho sólo en 75 por ciento, lo que ha provocado que la inversión por alumno decrezca en más del 21 por ciento, expuso Jaime Valls, secretario general ejecutivo de la ANUIES, en septiembre pasado.

La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) advirtió que para 2020 requieren un presupuesto de por lo menos mil 300 millones de pesos correspondiente al fondo especial para garantizar la obligatoriedad de la gratuidad de la educación superior.

El secretario general ejecutivo, Jaime Valls Esponda, aseveró que, hasta el momento, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) del próximo año dicha partida se encuentra “en ceros”, a pesar de que forma parte de la reforma constitucional para asegurar la obligatoriedad y la gratuidad educativa en el nivel superior.

“La reforma constitucional habla de la obligatoriedad de la educación superior y ahí se habla de un fondo especial para este propósito”, indicó.

Dijo que por ello la Cámara de Diputados debe considerar estos recursos dentro del PPEF, porque además dicha partida debe ser gradual.

“El fondo especial para garantizar la obligatoriedad de la gratuidad de la educación superior en el proyecto viene en ceros y el planteamiento es de mil 300 millones de pesos”, declaró a medios de comunicación.

En ese contexto, refirió que también se tienen que considerar otros 415 millones de pesos para llegar al cero por ciento de crecimiento en el subsidio ordinario de las universidades.

Comentó que han sido positivos los acercamientos que han tenido con la Comisión de Presupuesto de San Lázaro.

“La reforma constitucional habla de la obligatoriedad de la educación superior y ahí se habla de un fondo especial para este propósito”

Jaime Valls Esponda

Secretario general ejecutivo de la ANUIES

Apuntó que también plantearon la necesidad de contar con recursos por dos mil 750 millones de pesos, que incluye el fondo para reformas estructurales aplicado a las universidades para el tema de jubilaciones y pensiones.

Además, expresó que las casas de estudios reconocen que la situación económica del país amerita implementar medidas de austeridad.

Afirmó que las instituciones de educación superior están comprometidas con ese objetivo, pero sin que implique sacrificar la calidad educativa.

“Hay compromisos por parte de las instituciones de educación superior en temas de austeridad y para incrementar la cobertura con calidad”, afirmó.

Dijo que para que haya un manejo más eficiente de recursos también realizan una evaluación precisa, junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP), de las 35 universidades que integran la ANUIES, de modo que se garantice el cumplimiento de los compromisos de las instituciones de educación superior.

De igual manera, manifestó su confianza en el compromiso expresado con los legisladores respecto a que se dará prioridad a la educación en el país.

Señaló que los diputados también aclararon que en la definición del presupuesto para las instituciones educativas no habrá colores partidistas.

Fuente de la Información: https://www.razon.com.mx/mexico/sin-fondos-gratuidad-en-educacion-superior/

 

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