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Séptimo Conversatorio 2019: Los Desafíos de la ESI para y desde la Educación popular

Por: CEIP-Historica

El 30 de septiembre de 2019 compartimos un conversatorio con Graciela Morgade, Lara María Bertolini y Luciano Fabbri sobre los Desafíos de la ESI desde y para la Educación Popular. El panel fue moderado por Victoria Heredia, estudiante del Bachillerato Popular Maderera Córdoba y abrió con la intervención de Lucía Wainstein, docente de CEIPH, quien comentó sobre la línea de géneros que venimos desarrollando en nuestra organización.  Lucía Wainstein explicó que la búsqueda de traducir en prácticas coherentes nuestra opción por una educación popular feminista nos obliga a la reconstrucción de nuestras prácticas, es decir, no basta con deconstruir las prácticas arraigas de la educación, la militancia, el patriarcado; sino que se trata de construir la práctica militante en un nuevo horizonte que incluye de manera elegida y consciente la perspectiva feminista. Además, señaló que nuestra organización ha apelado históricamente a lo que Rita Segato describe como desobediencias capilares en su manera de disputar al estado, por lo que esta estrategia también debe ser empleada para socavar las lógicas patriarcales que nos han constituido como sujetxs. A continuación, describió la serie de decisiones políticas que la CEIPH tomó a partir de repensar su propuesta político-pedagógica en el marco de la ESI, que además de hacer efectiva la transversalidad en cada asignatura, implicaron abrir espacios de autoformación específicos, destinar todas las jornadas EMI a tratar este tema, la creación de un espacio de varones anti patriarcales y conferir un espacio curricular propio a la ESI.

Con miras a abrir el debate, Wainstein propuso que el devenir de los tiempos ha avejentado muchos de los planteos de la ESI que en su momento parecían de avanzada y reclamó la necesidad de trascender ciertos enfoques ligados al biologicismo y al binarismo que quedaron plasmados en el texto de la ley.

Graciela Morgade comenzó su intervención recordando que entre los años 1991 y 1995 existió un programa nacional dentro del ministerio de Educación que se llamó Programa de Igualdad de Oportunidades para la Mujer en el Área Educativa, que dirigía Gloria Bonder, que había conseguido instalar la perspectiva de género en los Contenidos Básicos Comunes (CBC), había logrado incorporar la idea de tipos de familia, que se hablara de varones y mujeres (en ese entonces el binarismo suponía una visibilización) y toda una serie de innovaciones en el área de formación ética y ciudadana. Si bien este programa lo sostenía el Consejo Nacional de la Mujer, existía en el seno del gobierno un ala mucho más conservadora que fue la que concurrió en el año 1995 a la Conferencia de Beijing y que terminó no suscribiendo al documento final (algo que sólo harían Argentina, Irán y el Estado Vaticano). Cuando la delegación regresó al país, se quitó la perspectiva de género de todos los documentos y quienes formaban parte del Programa terminaron renunciando públicamente.

Posteriormente, en el año 2004 hubo un intento de sanción de una ley de Educación Sexual en el ámbito de la CABA que no fue aprobada en la votación. La ley de ESI vigente se sancionó en 2006, es restringida y criticable en muchos aspectos, pero significó un verdadero logro en ese momento. Los lineamientos curriculares recién pudieron ser definidos en el año 2008 luego de un trabajo muy arduo para buscar consensos dado que en la comisión de expertos que los redactó también participaban la Universidad Católica y el Consejo Superior de Educación Católica quienes terciaron para que el documento final fuera mucho más lavado que el borrador original y finalmente se negaron a firmarlo. Por todo esto, Morgade subrayó la voluntad política de la gestión para avanzar en la implementación de la ley a pesar de todas las resistencias que encontró en el camino.

En segundo lugar, Graciela Morgade destacó que la ESI es mucho más que una ley y que trasciende su propio texto y sus propios lineamientos. En su opinión lo más interesante y potente es lo que hicieron los movimientos sociales, los debates de 2009 por la Ley de Protección Integral a las Mujeres; el de 2010, por el Matrimonio Igualitario; el de 2012, por la Identidad de Género que forzaron los límites de la ESI más allá de lo prescripto. No obstante, la ESI no era aún feminista. En el 2015, con el Ni Una Menos, se vuelve a resignificara partir de la demanda de tematizar la violencia hacia las mujeres, los femicidios y la trata de personas. Los debates de 2018 sobre la Interrupción Legal del Embarazo, fueron complementarios a ese debate y aunque se perdió la votación, se despenalizó socialmente el aborto en las grandes ciudades del país. Todo este cúmulo converge en una apropiación progresiva de la ESI por parte de los movimientos sociales, los sindicatos, las universidades, los colectivos docentes que autogestivamente hacen formación y comparten recursos. En este sentido, la mayor riqueza radica en que la ley habilita la existencia de sujetos deseantes (docentes y estudiantes) que se interrogan y comienzan a interpelarse mutuamente.

Morgade evalúa que la ESI desborda las categorías clásicas pedagógicas: contenidos, currículum, categorías disciplinares, la propia tríada didáctica (docente-estudiante-objeto de conocimiento)y no deja ninguna en pie. La categoría“docente”, que fue configurada a la medida del discurso patriarcal: “la segunda madre”, el del único trabajo “decente” para una mujer, a quien se le podía pagar menos, la restituye como habitada por un sujeto histórico, sexuado y deseante. También redefine el sujeto pedagógico: “elniño”, a quien el discurso pedagógico hegemónico caracteriza como un ente abstracto, sin cuerpo, sin clase social, sin cultura originaria, sin lengua; la ESI lo representa como un cuerpo sexuado, con una construcción identitaria, situado en un determinado contexto material, cultural y geográfico. En lo que atañe al conocimiento, la transversalidad es definida como la crítica epistemológica de los saberesque hacen al currículum en todos los niveles del sistema educativo.  Este aspecto es particularmente crítico en los niveles medio y superior donde todavía la formación es disciplinar, por lo que el gran desafío que deberemos enfrentar desde la perspectiva de géneros es poder hacer una crítica al androcentrismo, a la homolesbobitransfobia que están escondidos en los libros de textos, en la falsa neutralidad del conocimiento que subyace en la base del sistema escolar. Morgade cerró su intervención invitando a valorar la ESI como una conquista que merece ser defendida y profundizada, planteó que el sistema educativo público puede ser pensado y construido desde la educación popular y que la educación popular feminista es un camino de construcción y de encuentro.

Luciano Fabbri comenzó definiendo la masculinidad como un dispositivo de poder, como un conjunto de discursos y de prácticas en las que se crían, socializan y educan a los sujetos que son reconocidos socialmente como varones para que crean que los tiempos, cuerpos, energías y sexualidades de las mujeres e identidades feminizadas deberían estar a disposición suya. Comentó que su experiencia le ha mostrado que los varones no se conciben a priori como sujetos de género, sino como sujetos universales, sin marcas asociadas al género y la sexualidad, por lo que no se problematizan en tanto tales. Sus prácticas de educación popular se han centrado no tanto en la discusión teórica, como en las vivencias corporizadas. Opinó que parte de las resistencias que aparecen por parte de los varones para trabajar desde la ESI derivan de la dificultad de hacer político lo personal y por lo tanto, las producciones feministas no consiguen convertirse en verdaderas herramientas a partir de las cuales interrogar sus existencias y llevarlas al plano de lo militante, de lo laboral, de lo profesional que es lo que permite expandir los propios límites. Ejemplificó cómo a través de los talleres que está brindando, se pone en evidencia que el tiempo de las mujeres, sus deseos e intereses son utilizados por parte de los varones en su propio beneficio incluso en las prácticas cotidianas más elementales. Cuando se extrapolan estas prácticas al ámbito educativo se pueden observar esas desigualdades en el uso del tiempo del recreo, la apropiación de la palabra, la división sexual del trabajo, la división de las expectativas sobre lxs estudiantes, etc.

Con respecto a la ESI, adviertió que no son infrecuentes los abordajes pedagógicos bancarios, androcéntricos y sexistas. La potencialidad de la ESI, desde su perspectiva, es la posibilidad de situar al género como una pregunta por la relación de poder en la propia experiencia, es decir, llevar adelante el ejercicio de politizar lo personal. De esta manera, no sólo se pueden asumir las propias parcialidades, sino las responsabilidades.Fabbri cerró su intervención subrayando que asumir esa incomodidad expulsa a los varones de sus espacios de pertenencia, por lo que es central generar nuevos espacios de pertenencia no machistas para los varones que se animen a romper con esos lazos.

Lara Bertolini, aportó que desde que apareció la Ley de Identidad de Género, quedó en evidencia que la sociedad no puede estar estructurada en base a la división sexual.Bertolini reivindicó la lucha del colectivo trans y travesti por el derecho al Deseo de Ser frente a un Estado que buscó por todos los medios acorralarlo y silenciarlo.  Valoró el trabajo que se está llevando adelante en las escuelas para proteger a las niñeces trans porque se trata de experiencias inéditas en la historia. Es la primera generación de personas trans que van a poder crecer en un contexto que les permita desarrollar sus identidades.También señaló los esfuerzos que se hacen desde muchos sectores del sistema educativo para acompañar las trayectorias de esxs estudiantes y que ha permitido que algunxshayan podido acceder a la educación superior.

Estos datos alentadores, no desconocen el hecho de que las identidades trans y travestis se encuentran en una situación particularmente vulnerable en el nivel medio del sistema educativo. Bertolini utiliza el concepto de exomarginalidad para describir la situación en la que se encuentran las identidades trans y travestis. Buena parte de la sociedad y algunos grupos conservadores ligados al poder les siguen negando el derecho a ser persona y agrade a las identidades trans y travestis como si fueran algo enfermo opatologizándolas. Esta persecución tiene su raíz en que las identidades trans y travestis rompen con el mandato del deber ser binario que se expresa en la matriz del Estado, es decir, el deseo de ser trans/travesti es revolucionario y pone en tensión al Estado y todas las categorías preexistentes. En su opinión es sintomático que en la actualidad se hable de personas no binarias, transfemicidios, travesticidios, femicidios transgénero, femenidad travesti, identidades diversas de género y que el INDEC haya decidido incluir las múltiples identidades y familias en el próximo censo poblacional.

Lara Bertolini señala que todos estos cambios tienen un impacto tan profundo en la estructura social que la ESI ha quedado chica, ya no es posible hablar de Educación Sexual Integral, ni de Educación de Géneros Integral, por lo que invita a empezar a pensar en una Educación Identitaria Integral. Esta perspectiva es superadora porque da cuenta de los cambios geopolíticos que se están dando en Latinoamérica y permite hacer visibles las múltiples identidades que existen en nuestras naciones. Incluso el concepto de Soberanía liberal entra en tensión y se hace urgente empezar a hablar de cuerpo-territorio. Para cerrar su exposición señaló que hay que insertar la Educación Identitaria Integral en el aparato administrativo del Estado, porque es allí dondeanida el binarismo, la heterosexualidad y el patriarcado. Siguiendo esa línea, si no se rompe con el poder que sujeta esos mandatos, ninguna ley, tratado o acuerdo firmado va a transformar la realidad existente. Es decir, ya no se puede problematizar la realidad, hay que tensionarla para transformarla, hay que ser constantemente incómodxs en todos los espacios que habitemos.

*Fuente: http://ceiphistorica.com/2019/10/septimo-conservatorio-2019-los-desafios-de-la-esi-para-y-desde-la-educacion-popular/

 

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Libro: Cambiar el mundo para cambiar la educación. La revolución soviética y la educación.(PDF)

Por: Por: Edgar Isch L

La educación fue una de las esferas de trabajo e inquietud inte­lectual más aguda durante la Revolución Soviética. Con gran rapidez se presentan múltiples pro­puestas que se convierten en experiencias, se acierta y se falla y se vuelve a acertar en una búsqueda constante de carácter masivo. La revolución, desde el materialismo dialéctico e histórico, bus­caba su propia comprensión del proceso educativo y daba a luz un modelo pedagógico completamente distinto a los precedentes. Los educadores, hombres y mujeres comprometidos, procuraban definir y demostrar su mejor aporte a esa revolución, que era la suya. Una nueva teoría psicológica irá sirviendo de sustento a esta nueva realidad educativa.

Sin esos cambios habría sido imposible que, en medio de di­ficultades extremas, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) hubiese llegado a convertirse en pocos años en la segunda potencia mundial.}

Descárglo aquí: Educacion y revolución soviética Edgar Isch

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How AI and Data Could Personalize Higher Education.

How AI and Data Could Personalize Higher Education

Artificial intelligence (AI) is rapidly transforming and improving the ways that industries like healthcare, banking, energy, and retail operate. However, there is one industry in particular that offers incredible potential for the application of AI technologies: education. The opportunities — and challenges — that the introduction of artificial intelligence could bring to higher education are significant.

Personalized learning as a cornerstone

Today’s colleges and universities face a wide range of challenges, including disengaged students, high dropout rates, and the ineffectiveness of a traditional “one-size-fits-all” approach to education. But when big data analytics and artificial intelligence are used correctly, personalized learning experiences can be created, which may in turn help to resolve some of these challenges.

With a personalized learning experience, every student would enjoy a completely unique educational approach students’ motivation and reduce their likelihood of dropping out. It could also offer professors a better understanding of each student’s learning process, which could enable them to teach more effectively. Here’s what this might look like: AI-based learning systems would be able to give professors useful information about their students’ learning styles, abilities, and progress, and provide suggestions for how to customize their teaching methods to students’ individual needs. For example, some students might be experiencing learning difficulties or challenges that require extra attention or tutoring to fully tailored to his or her individual abilities and needs. This could directly increase students’ motivation and reduce their likelihood of dropping out. It could also offer professors a better understanding of each student’s learning process, which could enable them to teach more effectively. Here’s what this might look like: AI-based learning systems would be able to give professors useful information about their students’ learning styles, abilities, and progress, and provide suggestions for how to customize their teaching methods to students’ individual needs. For example, some students might be experiencing learning difficulties or challenges that require extra attention or tutoring to keep up. Others might be advancing so rapidly that they are not being intellectually challenged and would benefit from additional study materials or assignments. In both of these hypothetical scenarios, AI learning systems would be helping students to reach their full potential, quite possibly preventing them from dropping out by identifying problems early enough to allow the appropriate corrective measures to be taken.

For this type of AI-based learning system to work properly, big data would be needed in order to train it. As discussed later in this article, that data would need to be used ethically, and students would need to be informed about how their personal data might be shared and used by AI algorithms.

Personal data will be a key ingredient

In theory, the application of AI and personalized learning sounds like an ideal solution to some of the most common educational issues. However, the technology still has a long way for to go before it can fully meet its potential.

The primary ingredient of personalized learning is a large amount of student data. My own personal experience in lecturing at universities around the world has shown me that today’s students are more protective of the privacy of their data than previous generations, most likely due to the security breaches and data scandals they’ve already been exposed to.  However, if student data could be collected and processed in a way that was ethical, secure, and transparent, it would allow AI to be used to effectively improve just about every area of study.

One promising initiative in this direction comes from MyData.org, an international non-profit whose mission is to promote human-centered control and privacy of personal data. MyData.org, which has become a global movement, aims to give users more control over which personal data they choose to share with AI systems.

Chatbots can provide personalized help and guidance

Recently, The University of Murcia in Spain began testing an AI-enabled chatbot to answer students’ questions about the campus and areas of study. As this chatbot was rolled out, the school’s administrators were surprised to discover that it was able to answer more than 38,708 questions, answering correctly more than 91% of the time. Not only was this chatbot able to provide immediate answers to students outside of regular office hours, but university officials also found that the chatbot increased student motivation.

All of these benefits were achieved without the need to change the structure of the staff.

One additional benefit of having chatbots at universities to answer students’ questions is the large volume of big data that would be obtained regarding students’ concerns and areas of interest. This data could be analyzed to help enable universities to create innovative new services and programs to further improve students’ educational experiences.

Several other universities have also started to test the application of chatbots for repetitive tasks that would normally require a professor or faculty member to perform — such as providing answers to students’ frequently asked questions. Staffordshire University in the UK and Georgia Tech in the U.S. have rolled out chatbots that offer 24/7 answers to students’ most frequently asked questions.

These tests have confirmed that many repetitive tasks and routines could benefit from the assistance of AI-enabled systems, offering teachers more time to focus on educating their students or to engage in research pursuits.

To reduce students’ stress and improve their motivation to study, universities should also consider introducing chatbots and virtual assistants that can help them manage their mental well-being. One example of such a tool is Woebot, an AI-enabled chatbot designed to help users learn about their emotions with “intelligent mood tracking.”  At a time when many university health systems are stretched to capacity, and students experience dangerously long wait times for on-campus mental health counseling, chatbots could provide some immediate relief. Of course, introducing such a chatbot is not without its own inherent risks. Universities would

need to exercise extreme caution in protecting students’ personal data and would need some level of human oversight to monitor the advice that chatbots are giving students.

Also, students should learn about how algorithms use data to make decisions, and their input into the design and development of AI systems should be invited and encouraged. Above all, students should remain informed about the ways in which their data is being used.

Fuente de la Información: https://hbr.org/2019/10/how-ai-and-data-could-personalize-higher-education

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Kenya: Starehe girls closed over unknown disease

Africa/Kenya/16-10-2019/Author: Margaret Kalekye/Source: www.kbc.co.ke

Starehe Girls Centre has been closed indefinitely after an outbreak of what has now been established to be a common flu.

There was panic at the prestigious school after 52 students were quarantined when they started coughing, sneezing and having fever.

“The Starehe Girls Centre Community confirms that there has been an increasing number of cases presenting with an unknown cause of high-pitched cough, sneezing and low-grade fever amongst some of the students, 52 girls have since been isolated for observation within the school”  read a statement issued by the school on Monday.

Following a crisis meeting between education ministry officials and the school management Thursday morning, Forms 1, 2 and 3 students were sent home for four days to recuperate.

“In consultation with MoE/MoH officials and BOM the school management has taken the considered decision to allow the girls to go home. This is to accelerate their individual recuperation from what’s has been established to be a common flu said the schools’ communication manager Victoria Miguda.

She added” to dissipate the anxiety that has been building up amongst the girls. The students will resume studies on Monday 7th October 2019. The decision has also been taken into consideration of the form four candidates preparing for the national examination”.

Affected form four candidates will continue receiving treatment in the school.

Samples had been taken to Kenya Medical Research Institute (KEMRI) for analysis.

Source: https://www.kbc.co.ke/starehe-girls-closed-over-unknown-disease/

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Siete pasos para que la rutina escolar sea una tarea fácil

Por: Semana Educación 

Los retos a la hora de pedirle concentración a un niño son cada vez más difíciles. Sin embargo, se pueden establecer parámetros y horarios que ayuden a los padres a desarrollar buenas prácticas escolares en casa.

Lograr que los niños desarrollen hábitos adecuados a la hora de hacer las tareas, es un esfuerzo que requiere de supervisión constante. Especialmente cuando los menores de edad usan la tecnología como entretenimiento. Para evitar esas distracciones, los niños deben contar con un guia que contribuya positivamente a iniciar una rutina escolar desde la casa, explica Claudia Marcela Rozo, profesora del Programa de Terapia Ocupacional de la Universidad del Rosario, quien destaca ciertos aspectos que pueden ayudar en este proceso.

“La tecnología en manos de menores de edad, es una herramienta que debe ser controlada, teniendo en cuenta el nivel de concentración de un niño promedio. Por lo tanto, el acceso a tablets, celulares y computadores durante el tiempo de estudio, debería limitarse a la búsqueda de información académica o actividades que desarrollen estas competencias”, explica Claudia Marcela Rozo.

Con el fin de lograr establecer una rutina sin que al niño le parezca aburrida o tediosa, es necesario desarrollar un programa diario de actividades, en donde se refuercen temas de responsabilidad, enseñanza y aprendizaje. La profesora del Programa de Terapia Ocupacional de la Universidad del Rosario propone siete prácticas a padres y tutores para crear buenos hábitos de trabajo escolar en casa:

1Lavar las manos antes y después de llegar del colegio. Es importante crear una conciencia de higiene para evitar futuras infecciones o alergias y permitirles acceder de forma más organizada a sus materiales y útiles escolares.

2Tener un tiempo de descanso no mayor a 20 minutos, en donde se dé el espacio para consumir alimentos livianos que permitan continuar con las actividades próximas. No son recomendables las siestas, ni la interacción con tecnología (televisión, redes sociales o videojuegos) antes de iniciar los deberes escolares, debido a que esto dificulta comenzar la rutina.

3. Una vez el niño inicia sus tareas, puede tener intervalos de descanso cada 30 minutos y que estos no superen los 10 minutos, durante los cuales no se debe prender el televisor, el celular o la tablet.

4. Durante el desarrollo de trabajos escolares, es necesario que sea el estudiante quien más esfuerzo académico realice. Es decir, el tutor no debe involucrarse tanto ni permitir que la tarea se convierta en su responsabilidad, su rol es solo facilitar la comprensión de la actividad que debe realizarse y priorizar su ejecución.

5. Es aconsejable que las tareas se realicen en un tiempo de máximo una hora diaria. Esto con el fin de que no se vuelva tedioso para el menor. Es necesario revisar si el niño se atrasa en el trabajo en el aula y por ese debe terminar en casa.

6Al finalizar esta rutina, se le permite al niño consumir su cena para que se realice la digestión adecuada y luego de esto proceder a las actividades normales de preparación para el siguiente día escolar.

7Antes de ir a la cama, se recomienda que los padres no permitan a sus hijos el acceso a celulares o televisores para que el descanso sea adecuado.

Para Rozo, estas prácticas deben realizarse a diario con el niño con el fin de lograr desarrollar un hábito. Es necesario el acompañamiento y supervisión constante que les enseñe a realizar de forma efectiva dichas actividades y que sea el menor quien al final pueda realizar sus tareas autónomamente.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/siete-pasos-para-que-la-rutina-escolar-sea-una-tarea-facil/633223

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“¡Mamá, papá, soy docente!”: creció en la Villa 31, luchó y está por recibirse con las primeras profesoras que se formaron en el barrio

Por: .

 

Gisel Merida es una de las siete mujeres que egresará el título de docente en el Instituto Superior Dora Acosta del barrio de Retiro. Hija de jujeños, sus padres siempre trabajaron para que ella pudiera estudiar y tuviera un mejor futuro. Un tumor de células gigantes la encerró en su casa, pero nunca se rindió y el instituto llegó al barrio para darle una oportunidad

Gisel Merida supo en 2014 que el profesorado llegaba al barrio: el Instituto Superior de Formación Docente Dora Acosta, de la organización social El Hormiguero, se instalaba en Cristo Obrero. Se anotó y hoy está a punto de recibirse con la primera camada de docentes formadas dentro de la Villa 31 (Gustavo Gavotti)

“¿Un profesorado en la villa? ¡Estás loca!”, le contestó Gisel a su amiga Alejandra, aquella tarde de 2014. Incrédula, pero impulsada por unas ganas inexorables de ser docente, al día siguiente caminó hasta la sede del incipiente Instituto Superior de Formación Docente Dora Acosta, de la organización social El Hormiguero, en el barrio Cristo Obrero. Comprobó que era cierto, se anotó y empezó el profesorado para nivel primario. Cinco años más tarde, está a punto de recibirse con la primera camada de docentes formadas dentro de la Villa 31.

La cita para conocer “el profe” -así lo llaman- es a las seis de la tarde en una farmacia de la esquina de la calle doctor Ramos Mejía y Padre Carlos Mujica, al lado de la estación de tren Belgrano Norte, en Retiro. El sol está escondido, el viento es inusual y los gotones, intermitentes. Natalia Aquino, una de las coordinadoras del profesorado, llega a nuestro encuentro para que entremos juntos al mítico barrio que se formó en la década de 30.

Caminamos unos metros, pagamos cinco pesos en efectivo y nos subimos a un colectivo que no es de línea, pero parece. Recorremos algo así como quince cuadras hasta llegar a un puente peatonal. Lo cruzamos, sobre las vías del tren y entre carteles del Gobierno de la Ciudad. Una vez del otro lado, nos saluda Gisel Merida, que sonríe y se apoya en un bastón canadiense para caminar.

“Tengo 32 años. Me crié en la Villa 31. Vivo el barrio YPF”, cuenta al presentarse, mientras avanzamos cuatro cuadras hasta la sede del Profesorado Dora Acosta.

“Viví siempre en la misma casa. Ahora, arriba de la de mis viejos. Al igual que mis hermanos, nos fraccionamos el terreno y construimos. Por suerte es grande. Todas las familias hacemos lo mismo”, asegura Gisel. Y agrega que está en pareja con Eduardo, empleado y estudiante del profesorado, pero con simpatía aclara: “No me casé ni me pienso casar. Tampoco quiero tener hijos”.

El Dora Acosta es una edificación de dos pisos, con rejas en puertas y ventanas. En la planta baja hay dos aulas chicas con bancos individuales, pizarrón de tiza, carteles de cartón y un baño en mal estado. No hay pasillos, ni sala de profesores. Sólo dos aulas contiguas.

“Arriba mejor no subamos porque se cae a pedazos. La humedad hace estragos. Es todo muy precario… Como verás”, asegura Gisel y no hay manera de contradecirla.

Entonces explica que actualmente, el profesorado Dora Acosta funciona el nuevo Centro de Formación Docente Número 28 del Gobierno de la Ciudad, a tres cuadras de ahí y a dónde iremos más tarde. “Estamos pidiendo financiación para la remodelación del profe. Somos más de 70 compañeros estudiando acá y necesitamos un lugar definitivo, no provisorio”, agrega Gisel.

Educada para el compromiso

Hija de jujeños, es la cuarta de cinco hermanos y en su casa siempre que tuvieron algo, fue para compartir. Una bicicleta o un par de patines, siempre para los cinco.

Cuenta que sus padres llegaron a Buenos Aires en busca de oportunidades. Que vivieron un tiempo en provincia, pero alguien les comentó que se estaban vendiendo terrenos en la Villa 31 y aquí compraron hace 34 años.

A ellos siempre les pareció importante que yo estudiara. Mi papá cursó hasta tercer año de Agronomía pero lo detuvieron durante la dictadura. Por las secuelas, no pudo volver a la facultad. Siempre trabajó”, comenta Gisel y apunta que recién cuando estaba en el profesorado supo de su militancia.

“Ellos eran mis compañeros. Todos están muertos”, le dijo Alfredo una noche cualquiera, mientras miraban un documental sobre el Ingenio Ledesma en Canal Encuentro.

“Hasta ese momento en casa no se hablaba del tema y yo tampoco preguntaba. Supe lo que había vivido cuando entré al profesorado, empecé a militar en El Hormiguero y a querer saber más. Pero aún hoy tampoco cuenta demasiado”, asegura Gisel. Sin embargo, agrega que en uno de los tres viajes que hizo en su vida a Jujuy, para visitar a su abuela de 91 años, su padre le mostró el lugar dónde estuvo detenido. Que cayó a pesar de no tener una militancia intensa, pasó cuatro años preso y terminó trasladado a La Plata. ¿Su mamá? Antonia no vivió aquello, pero también sabe de luchas. Sólo pudo hacer el primario, trabaja desde los ocho años y se dedicó a la limpieza en oficinas.

Gisel cursó el prescolar y la primaria “en la periferia del barrio”: en la Escuela French y Beruti, de Juncal y Basavilbaso. Hasta segundo año fue a una escuela en San Telmo. Y cursó tercero, cuarto y quinto en “La Banderita”, en la entrada a la Villa 31

Gisel cursó el prescolar y la primaria “en la periferia del barrio”: en la Escuela French y Beruti, de Juncal y Basavilbaso. Hasta segundo año fue a una escuela en San Telmo. Y cursó tercero, cuarto y quinto en “La Banderita”, en la entrada a la Villa 31

Gisel cursó el prescolar y la primaria “en la periferia del barrio”: en la Escuela French y Beruti, de Juncal y Basavilbaso. Hasta segundo año fue a una escuela en San Telmo. Y cursó tercero, cuarto y quinto en “La Banderita”, en la entrada a la Villa 31.

“Recién ahí me involucré con la gente y descubrí que tiene cosas lindas. Hasta ese momento, yo sólo salía de mi casa para ir a la periferia y pensaba que todo lo bueno estaba afuera. Mis padres, por protegerme, me transmitían eso. Pero cuando empecé a estudiar en mi barrio me hice amigos y encontré un espacio de contención. Tengo los más lindos recuerdos”, revela sobre su etapa de alumna.

Cuando terminó el secundario, Gisel se anotó en el Normal 1 para hacer el terciario de maestra inicial. Además, empezó a trabajar como repositora y cajera en un supermercado de Almagro. Logró entrar a pesar de lo difícil que suele ser conseguir trabajo para aquellos que tienen domicilio en la Villa más emblemática de la Capital Federal.

“Mucha gente cambia de barrio porque las empresas no te toman. Lo comprobé. Yo no decía dónde vivía. Si lo decís, te hacen a un costado. Los prejuicios siempre están”, asegura Gisel.

“Mucha gente cambia de barrio porque las empresas no te toman. Lo comprobé. Yo no decía dónde vivía. Si lo decís, te hacen a un costado. Los prejuicios siempre están”, cuenta

“Mucha gente cambia de barrio porque las empresas no te toman. Lo comprobé. Yo no decía dónde vivía. Si lo decís, te hacen a un costado. Los prejuicios siempre están”, cuenta

Sin embargo, en segundo año del terciario y cuando “tenía por delante una carrera que le permitiría hacer lo que quisiera”, le descubrieron un tumor en la rodilla izquierda. “Tenía 20 años. Me hablaron de un quiste, pero me caí, me fracturé el fémur y me llevaron al Hospital Fernández. Ahí me hicieron una biopsia y me dijeron que se trataba de un tumor de células gigantes. Me operaron. Casi me amputan la pierna. Pasé tres meses internada. Me devastó”, relata sobre el diagnostico que siguió con un año de kinesiología.

Y sigue: “Estuve mucho tiempo sin salir de casa. Volví al Normal 1 pero no había ascensor y me costaba mucho subir las escaleras. Entonces dejé. Y no poder estudiar me puso muy mal. Todo se cerraba. Mis viejos tenían sus energías depositadas en mí. Habían trabajado toda la vida para que yo pudiera estudiar”.

Fue entonces cuando su amiga Alejandra le comentó que estaban por abrir el profesorado. Gisel caminó los 20 minutos que separan su casa del barrio Cristo Obrero -que no conocía-, hasta llegar al Dora Acosta.

“Esto que ves ahora estaba mucho peor. No había piso. Las ventanas estaban rotas y el techo era de chapa. Todo se hizo a pulmón. Tomábamos clases sentados sobre tarros de pintura. Una mesa dada vuelta con un afiche funcionaba como pizarrón”, asegura sobre el espacio que empezó a funcionar en 2014 y que al año siguiente, con mucho esfuerzo fue reconocido oficialmente como profesorado.

Junto a sus compañeros en el instituto

Junto a sus compañeros en el instituto

Gisel empezó a cursar con doce chicas de las que sólo quedaron dos. Después se fueron sumando otras. Y ahora son siete mujeres las que se reciben en esta primera camada del profesorado Dora Acosta: Alejandra, Rosa, Marta, Elba, Lina y Ruth, además de Gisel.

“Varias quedan en el camino porque tienen que atender al marido… Sigue pasando. Aunque suene loco. Todavía vivimos en una sociedad todavía muy patriarcal. Todas lo hacemos con mucho esfuerzo y de manera colectiva. No pagamos cuota. Sólo los apuntes, entre todas. Si una no tiene, la de al lado le presta. Así funcionamos”, se enorgullece Gisel y reflexiona: “El Dorita es sinónimo de oportunidad. Ahora, terminás el secundario y tenés más opciones que ser empleada doméstica u obrero”.

Cuestión de oportunidades

Esquivando charcos y pozos, Gisel nos guía por las típicas calles angostas dónde los cables atraviesan balcones y el movimiento de gente disminuye una vez que bajó el sol.

“¡Chau, seño!”, le grita un chico y Gisel no ve la hora de estar como titular al frente de un aula. “Es que me crié en el barrio. Hay empatía. Entiendo los problemas que pueden surgir. Los nenes y nenas faltan porque las calles se inundan. O porque hubo una pelea de bandas entre adultos y los chicos no pueden cruzarse en el colegio”, comenta.

Desde hace tres años Gisel trabaja cuatro veces por semana como maestra comunitaria en el programa CAI, que depende del Gobierno de la Ciudad. “Hago acompañamiento de chicos del barrio durante su proceso educativo. Soy apoyo escolar, pero además nexo entre la escuela y la familia, además del club, los Boy Scouts o la actividad que realizan”, detalla y cuenta que incluso desde el secundario, daba apoyo escolar a los vecinos.

Por estos días, Gisel está haciendo las prácticas finales de la carrera en “La Banderita”, dónde ella misma terminó el secundario. “Amo mi barrio. Acá construí mi identidad”(Gustavo Gavotti)

Por estos días, Gisel está haciendo las prácticas finales de la carrera en “La Banderita”, dónde ella misma terminó el secundario. “Amo mi barrio. Acá construí mi identidad”(Gustavo Gavotti)

Después de caminar tres cuadras y que cambie la fisonomía del barrio en el nuevo sector La Containera, un empleado de seguridad nos abre la puerta en el Centro de Formación Docente (CFD) del Gobierno de la Ciudad, dónde todo es moderno. Gisel nos presenta a sus compañeras de camada: “Cursamos de 7 de la tarde a 10 de la noche. Aquellos que trabajan en la construcción salen a trabajar a las 5 de la mañana. Las empleadas, en general a las 6. Todos volvemos a nuestras casas a la tarde. Y, de ahí venimos a cursar de noche. ¡Imaginate las que tienen hijos! Estudiar y ser docente es muy gratificante, pero también sacrificado”.

Por estos días, Gisel está haciendo las prácticas finales de la carrera en “La Banderita”, dónde ella misma terminó el secundario. “Amo mi barrio. Acá construí mi identidad”, asegura.

Y cuenta cómo seguirá su camino. “Me gustaría ser docente de primer ciclo en alguna escuela pública de la ciudad, idealmente acá adentro. Lo que más me apasiona son las prácticas del lenguaje”. Convencida de que los logros son colectivos o no son, reflexiona: “Nos estamos por recibir a pesar de todo pronóstico: somos mujeres, trabajadoras y villeras”

Fuente de la reseña: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/09/mama-papa-soy-docente-crecio-en-la-villa-31-lucho-y-esta-por-recibirse-con-las-primeras-profesoras-que-se-formaron-en-el-barrio/
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Información y transparencia: Cuadros de indicadores de las escuelas en América Latina

Buenos Aires / IIPE / 16-10-2019

Ya está disponible la última publicación de nuestra exploración global de datos abiertos escolares para combatir la corrupción en la educación, analizando a profundidad iniciativas de toda Latinoamérica.

El libro presenta a los lectores un panorama regional de cómo los ministerios de educación y otros actores escolares están adoptando la información como un medio para lograr una mayor transparencia y rendición de cuentas. En una encuesta realizada en 15 países de la región, se identificaron más de 80 libretas de reportes escolares, de las cuales alrededor del 70 por ciento están disponibles en línea.

El libro Información y transparencia: cuadros de indicadores de las escuelas en América Latina (disponible en español), profundiza en siete de estas iniciativas:

  • Mejora tu Escuela (México),
  • Ficha Escolar (Guatemala),
  • Sistema de Análisis de Indicadores Educativos y Alerta Temprana (República Dominicana),
  • Índice Sintético de Calidad Educativa, ISCE (Colombia),
  • Semáforo Escuela (Perú),
  • EDU-Q Card (Perú),
  • Reportes de escuela in Jujuy (Argentina).

Libretas de reporte escolar

Los factores investigados por la autora, Alejandra Brito, incluyen qué tipo de información se comparte, cómo se recolectan y divulgan los datos escolares, así como el diseño, uso e impacto de los datos abiertos escolares en relación a la trasparencia y la rendición de cuentas, y la lucha contra la corrupción en el sistema educativo.

El análisis posteriormente destaca la tensión entre dos objetivos diferentes establecidos para las libretas de reportes escolares – por un lado, ayudar a las comunidades escolares a diseñar planes de mejoras escolares, y por el otro, mejorar la transparencia y la rendición de cuentas – y propone diferenciar productos informativos de acuerdo a sus públicos y objetivos específicos.

El libro concluye con recomendaciones sobre cómo maximizar el poder de los datos abiertos escolares en América Latina. Estos incluyen:

  • Dar prioridad a los datos que son de mayor interés para los padres de familia, ej.: recursos financieros, equipo e infraestructura escolar, estándares académicos, y logros educativos;
  • Involucrar a comunidades en el proceso de la recolección de datos;
  • Presentar los datos en un formato accesible, sencillo y fácil de entender;
  • Compartir los datos en un momento adecuado, cuando los usuarios puedan tomar acción sobre ellos;
  • Definir consecuencias claras por el cumplimiento o incumplimiento del desempeño esperados, así como de los comportamientos corruptos;
  • Dar a conocer a las comunidades los estándares de desempeño escolar, su derecho a participar y brindar su opinión, así como los canales para presentar denuncias contra la corrupción.

La investigación sobre datos abiertos escolares del IIPE, pronto culminará con la publicación de una síntesis sobre los principales resultados de Asia y el Pacífico, Africa Subsahariana y América Latina. Si desea recibir información tras su publicación, llene el siguiente formulario.

  ¿Qué es una libreta de reporte escolar?

Una libreta de resporte escolar se refiere a un conjunto de datos agregados, específicos a una escuela en particular, los cuales se hacen públicos. Puede cubrir diferentes aspectos como el financiamiento escolar, el número de alumnos y profesores, las instalaciones y libros de texto, o los resultados de los exámenes. Un ministerio de educación, determinadas escuelas, o cualquier otro tipo de organización pueden publicar la información ya sea en línea o en un tablero visible al público.

*Fuente: https://www.buenosaires.iiep.unesco.org/es/publicaciones/informacion-y-transparencia-cuadros-de-indicadores-de-las-escuelas-en-america-latina

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