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Reino Unido: Horsing around with young children makes them laugh – and helps them learn

Europa/Reino Unido/Julio del 2017/Noticias/https://theconversation.com/

A good sense of humour is a highly valued personality trait. We like to laugh and for others to laugh with (not usually at) us. Yet while children say and do the funniest things, in the academic field of early childhood education and care (ECEC), not everyone is smiling.

Some of the most dominant theories appear to set humour and laughter as the direct opposites of seriousness and rationality. But this strict division can blind us to the vital role of humour in how we teach and look after our children.

A fresh perspective can be found, perhaps surprisingly, in the work of the 20th-century Russian philosopher, Mikhail Bakhtin. He developed a characterisation of humour and laughter from his focus on their role in medieval carnivals – the theory of “carnivalesque”. And it is a theory with some useful insights for young children’s education.

The “folk humour” associated with his theory is made up of three main concepts: carnival, laughter and the grotesque. From medieval times to today’s famous parades in Notting Hill and Rio de Janeiro, carnivals are spaces in which the world can be turned on its head – where anything goes and the rules of everyday life do not apply.

They also celebrate laughter and grotesque imagery relating to the area of the human anatomy Bakhtin calls “the lower bodily stratum”. It certainly fits well with young children’s delight in all things scatological.

There are well-established links between children’s humour and developing social skills. And new research suggests that looking at things through a “carnivalesque lens” can provide space for children to explore ideas that may be repressed in the official sphere of nursery life.

To grasp a sense of children’s developing social awareness, adults need to remember that children use humour in a variety of social situations. This could be exploring the place of power in relationships, or experimenting with social conventions.

For children to learn about (and liberate themselves from) rules, boundaries and restrictions, they need the freedom to play with these abstract concepts. Adults can support children by recognising children’s need to play in this way, and by providing a supportive, safe environment within which it can happen.

Spread your silly wings. Shutterstock

As part of this, adults can – with subtlety, sensitivity and an acute sense of timing – become part of a child’s “carnival” view of the world. Humour can be injected into daily routines to have a positive effect on children’s (and adults’) moods. Positive emotional states are not only valuable, but also have the potential to inspire creative thinking, feed children’s curiosity, and nourish their motivation to learn.

Funny business

Horsing around comes with its own challenges of course. Whether its pulling faces, blowing raspberries, or just falling over, bringing the carnival into nursery life is no easy task. Embracing these tendencies means helping children feel empowered by the fallibility of adults.

Some adults may feel they risk losing children’s respect by acting in this way. There may be a sense of anxiety and fear that even a momentary shift of power could result in a loss of control.

But it is vital for adults to seek ways of overcoming any such feelings. Being exposed to humour that promotes adult self-effacement means children can explore power relations and their sense of self.

It is possible that, in addition to the popular view of humour as trivial, its association with children being “silly” and behaving inappropriately has afforded it a reputation as pedagogically insignificant. This is perhaps most evident amongst ECEC policy makers in England and some of the professionals working in ECEC. Perhaps if more adults were aware of the reasons why children enjoy engaging in behaviour that challenges social conventions such as toilet humour, it may become accepted as something more than just a “phase” they go through.

As American educationalist Tim Lensmire suggests, there are serious downsides to ignoring children’s carnivalesque behaviour. We risk, he says, “undermining the sort of joyful, playful relation to the world and each other that would actually allow us to look fearlessly at the world and tell the truth about it”.

Fuente:

https://theconversation.com/horsing-around-with-young-children-makes-them-laugh-and-helps-them-learn-77276

 

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/E5ypb0QWSbAVfDOyXaonefu22ezbLqXivJOmGjVy60dV5lXJ–kt6J5WmnE0uc_VHvSGhm8=s85

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Racismo y antirracismo, ¿En que jaula estamos?

Por: Santiago Alba Rico. Cuarto Poder. 14/07/2017

El escritor Helios Fernández Garcés, uno de los más lúcidos y brillantes teóricos del antirracismo decolonial en nuestro país, publicaba hace una semana en Diagonal un artículo con el que pretendía abrir un debate en torno a la insoslayable cuestión del “racismo y la izquierda” en una Europa que cierra fronteras en el exterior, pero que carga desde hace siglos con sus propias fronteras internas. Las líneas que siguen son una tentativa de sumarme a ese debate planteando algunas dudas que –estoy seguro– franquearán nuevas sendas de entendimiento y divergencia en esta necesaria discusión.

En un interesante debate de 1988 recogido en el libro Raza, nación y clase, los marxistas Wallerstein y Balibar diferían sobre la relación de mayor o menor autonomía del racismo respecto del capitalismo y del mercado. Balibar, que asociaba el racismo más bien al nacionalismo, criticaba a los antirracistas que identifican el racismo con la “ausencia de pensamiento”, recordando que, al contrario, el racismo es una forma de pensar y que “cambiar una forma de pensar es lo más difícil que existe”. Wallerstein, por su parte, insistía en la funcionalidad de las diferencias de raza y sexo en el seno de la economia-mundo capitalista y atribuía al universalismo formal el papel de un freno interno que conjuraría el peligro de esos “nihilismos” racistas, del tipo fascista y nazi, que podrían destruir el sistema desde el interior.

El libro de Wallerstein y Balibar mantiene en buena parte su vigencia, pero revela también los límites del pensamiento marxista y las transformaciones –algunas anticipadas por el propio Balibar– que ha experimentado el mundo en los últimos 30 años.

El racismo ya no es “una forma de pensar”. Ya no es una “teoría” y mucho menos una teoría de raíz biologicista, como lo fue en Chamberlain o Gobineau y, desde luego, durante la primera mitad del siglo XX. Nadie “piensa” ya que existan razas ni que determinen nuestra posición social. Nadie “piensa” que los gitanos sean ladrones por naturaleza, los negros menos inteligentes y los moros rijosos y astutos desde la cuna. El grado de destrucción de la Segunda Guerra Mundial, en efecto, dio paso a un “universalismo” piadoso, bajo cuyas plumas se han seguido empollando todas las diferencias, pero lo cierto es que ahora, cuando el universalismo sucumbe definitivamente en una Europa en crisis, varada con el colonialismo dentro, cuando los derechos devienen privilegios, cuando hay que repartirse entre pocos lo que dejan los ricos, no vuelve la “raza”, como cabría esperar, sino que es la cultura la que decide en su lugar entre los buenos y los malos, entre los dignos y los indignos, entre “nosotros” y “ellos”.

Nadie “piensa” ya racista y por eso el racismo es más “libre” y más decisivo que nunca. El racismo no es una forma de pensar, sino una forma de mirar, gesticular, afirmar el espacio, decidir sin palabras el destino del otro. Una actitud general que permite, al mismo tiempo, “pensarse” como no racista o, en el caso de la islamofobia, “pensar” categorías de exclusión pretendidamente inscritas en la tradición ilustrada y en los derechos humanos: en el laicismo, por ejemplo, o en el feminismo. Este “racismo sin raza”, que ya anticipaba con inquietud Balibar en 1988, y que ha puesto a la propia izquierda francesa en manos del Frente Nacional, es justamente criticada por Helios Fernández Garcés en su artículo de Diagonal. En la linea del pensamiento decolonial y de los Indigènes de la République, Fernández Garcés reprocha con razón al marxismo esa especie de pensamiento mágico que, a partir de la reducción de todos los conflictos a la “contradicción principal” (la de clase), pretendería voltear el mundo desde un solo punto y con un solo gesto, y ello de tal suerte que, mediante este birlibirloque, no sólo ha acabado por ignorar o menospreciar otros conflictos centrales sino que, a fuerza de ignorarlos, los ha reproducido tanto en el mundo exterior como en sus propias filas. El caso del colonialismo y el racismo (o el del sexismo) son sin duda tan banales como evidentes.

Un mundo “sin pensamiento racista” es, en realidad, un mundo plenamente racista y para combatirlo lo primero que hay que hacer es reflotar el concepto que quieren escamotearnos: hay que sacar del armario “la raza”, reivindicar la “raza”, politizar la “raza” como sujeto e instrumento de lucha. Los racistas no quieren que pronunciemos la palabra: gritémosla; los que nos tratan como “negros” se niegan a llamarnos así: llamémoslos nosotros “blancos” con el mismo desprecio que oculta su silencio cuando no nos llaman “negros”.

Ahora bien. Conviene saber qué es esto de “raza” allí donde estamos de acuerdo en que no tiene ningún fundamento biológico. La raza es una historia en el cuerpo; y una historia, como la del hierro sobre el ganado, de intervención performativa desde un poder desigual. “Clasificar es pensar”, dice Balibar, “y pensar es existir”. El “racismo” está potencialmente activo en el embrión mismo de las relaciones sociales; es inseparable de la existencia humana y, si deviene jerarquizante y destructivo, es porque los cuerpos son objeto no sólo de clasificación, sino de sujeción y dominio. Eso es justamente lo que hay que pensar.

La “raza” es la matriz simbólica de las relaciones de poder desiguales porque, no importa de cuál se trate, todo poder dominante encierra en su propio cuerpo a los dominados. Hay que hablar, pues, de una racialización “natural” del sometido, del subalterno, del excluido, del explotado, y ello hasta tal punto que puede localizarse un elemento “racial” en todas las estructuras de poder económico o cultural: en el patriarcado, la homofobia, el esclavismo o el clasismo. Todas estas formas de dominio han estado íntimamente articuladas en la relación de dominio que la Europa histórica ha ejercido sobre buena parte del resto del mundo: el colonialismo. Fernández Garcés tiene mucha razón en reprochar a la izquierda (más anti-imperialista que anti-colonialista) su silencio o indiferencia, que en el caso de España afecta a un “cuerpo” interno permanentemente racializado: los gitanos.

El colonialismo occidental, por así decirlo, ha encerrado sin salida en el cuerpo de sus víctimas cuatro o cinco formas de sujeción diferentes. Es lógico, por tanto, que un sector militante del pensamiento decolonial interprete la liberación como un restablecimiento de los cuerpos en la primera línea de combate. Al “blanco” lo llamamos “blanco”, porque se cree espiritual, porque se cree bueno, porque se cree menos cuerpo que nosotros; porque olvida, en definitiva, el cuerpo a cuerpo mediante el cual lleva siglos sometiendo a otros pueblos.

Hay que señalar a los “blancos”, constituirlos en objeto de conocimiento, encerrarlos también en sus cuerpos. Porque frente a ellos, los “blancos”, están los “no-blancos”, esos a los que Hegel llamaba “negros”, es decir, todos aquellos que se “benefician” de una relación colonial directa o indirecta, incapaces como son de “ningún desarrollo cultural”, tan incapaces que permanecerían eternamente “fuera de la historia” si no lo evitara la intervención “blanca”: “La única conexión esencial entre los negros y los europeos es la esclavitud”, dice el filósofo alemán, y añade a continuación: “La esclavitud ha sido la oportunidad para el aumento del sentimiento humano entre los negros”. La extraordinaria novelista negra Toni Morrison llama “racismo” a las consecuencias que esta “conexión esencial” tuvo para los europeos: “Los volvió locos”, “rompió Europa”, “se deshumanizaron al tiempo que deshumanizaban a los esclavos” y todo eso hizo posible, dice, la Primera y la Segunda Guerras Mundiales como ápices siniestros del horror humano. En términos históricos sabemos que este proceso de racialización del “no-blanco”, asociado a la empresa colonial, implica a partir de la Revolución Francesa la sustitución de la Religión por la Civilización como motor de la conquista.

Ahora bien, el problema de los pensamientos binarios es que son “muy europeos” y “muy izquierdistas” y también lo es, en este sentido, la oposición blanco/noblanco con la que se quiere denunciar y superar la clásica oposición marxista burguesía/proletariado. El rescate del concepto escamoteado de “raza” para combatir el racismo –liberado ahora en el silencio– presenta a mi juicio tres problemas.

El primero, es que hace con los “blancos” lo mismo que hace el marxismo clásico con los “burgueses”: los encierra en una “jaula epistemológica”, que acaba siendo más ontológica que la raza biológica y que pemite muy pocas diferencias internas y, desde luego, ningún “arrepentimiento” lo bastante profundo como para que los “blancos” nos liberemos de nuestra “blanquitud”. Tan blanco es Robespierre, que abolió la esclavitud, como Napoleón, que la restableció, tan blanco es Bartolomé de las Casas o la Escuela de Salamanca como Sepúlveda y Torquemada, tan blanco es Thomas Müntzer y los campesinos rebeldes de 1520 como Lutero y el Emperador, tan blanco Sultan Galiev como Stalin, tan blanca la historiadora ilustrada Florence Gauthier como Sarkozy. Este antirracismo decolonial, en definitiva, no reconoce que, más allá de los gitanos y de los musulmanes, ha habido y puede haber un indigenismo europeo racializado en el interior por la Europa colonial, un “indigenismo” cuyas resistencias mal integradas y a veces recíprocamente pugnaces –mujeres, campesinos, trabajadores, homosexuales, etcétera– no fueron y no siempre son una simple función de reproducción de la Europa colonial y su jaula epistemológica.

El segundo problema es que, el antirracismo racial hace con los no-blancos lo mismo que hace el marxismo clásico con los “proletarios”: los convierte en un Sujeto liberador pastoso, universalmente particular, cuya legitimidad es siempre reactiva y por lo tanto “irresponsable”, un Sujeto al que se perdona todo salvo el “colaboracionismo blanco”, lo que incluye cualquier autocrítica que recoja rastros de la “epistemología blanca”: feminismo, por ejemplo, o laicismo, explotables –es verdad– por la infame “conexión esencial”. La oposición blanco/noblanco oculta o reprime las diferencias entre los no-blancos, a los que se exige que, como los blancos, hablen con una sola voz, so pena de convertirse en “blancos voluntarios”.

El tercero es que, como el marxismo clásico, una vez asentada en una oposición irreconciliable, la reivindicación “racial” se siente tentada por la violencia o tentada a justificar o celebrar cualquier forma de violencia, simbólica o real, dirigida contra los “blancos”. Frente al “primero los blancos” de la ultraderecha europea, el “primero los cuerpos” considera cualquier marca impuesta al cuerpo de los “blancos” como una victoria, y ello venga de donde venga, incluidas las versiones más fanáticas de la religión. Toda violencia “no-blanca” es emancipatoria o, al menos, reveladora de la violencia “blanca” y, en ese sentido, potencialmente decolonial. Se convierte el colonialismo en “contradicción principal”, en sustitución del capitalismo, y se llega al mismo resultado sumario y oscurecedor.

En último lugar y vinculado al punto anterior, la reivindicación “racial” es puramente reactiva, deconstructiva y negativa. Invirtiendo el adagio spinozista, para ella “toda negación es afirmación”. Al igual que el marxismo clásico, no ofrece ningún criterio epistemológico ni ninguna alternativa política. “¿Para qué desmontar si podemos demoler?”, dice un famoso aforismo de Lichtenberg. Ese principio parece a menudo inspirar la militancia anti-blanca. ¿Desde dónde hablan los que hablan desde fuera de la “jaula epistemológica”? ¿Quién decide quién está dentro y quién está fuera? ¿Qué hay en el exterior que deba atraer no ya a los “blancos”, descartados por su blanquitud, ni a los “humanos”, inexistentes en su generalidad, sino a los no-blancos en proceso de liberación?

El acierto de la posición de Fernández Garcés y de la tradición decolonial de la que se reclama heredero es innegable a la hora de criticar a la izquierda clásica y de recordar que, puesto que la batalla se juega cada vez más en el cuerpo a cuerpo del relato identitario, es necesario liberarse desde ahí. Pero permítaseme acabar descendiendo a la caricatura a fin de evidenciar las aporías del anrirracismo racial mediante una reducción al absurdo. Soy hombre, soy blanco y soy burgués. ¿Qué hago con esto? Si no tiene remedio, si estoy atrapado en esa triple condición como en una “jaula espistemológica” y, al mismo tiempo, soy o me creo bueno, lo único que puedo hacer es “repartirme la historia” con las mujeres, los “negros” y los “proletarios”: “nosotros” hemos dominado durante miles de años, ahora hay que dejar que dominen “ellos” el mismo tiempo. ¿Puedo ser algo más que un blanco “bueno”? ¿Se puede ser algo más que un “no-blanco” cargado de razón? ¿Se es sólo “blanco” o “negro” como la izquierda clásica quería que sólo hubiera burgueses o proletarios o cierto feminismo pretende que sólo hay hombres o mujeres? ¿O hay algún punto desde el que podamos mejorar objetivamente el mundo sin “reparto” de la injusticia ontologizada?

Cualquier lector de Kant sabe que la Razón, que es solo un esquema incapaz de proporcionarse sus propios contenidos, no puede ser colonial o racista o europea sin dejar de ser razonable; y que sólo es racista y europea y machista cuando se extralimita, es decir, cuando no se somete a sus propios límites. El colonialismo “blanco” es, si se quiere, la razón fuera de sus fronteras: la sinrazón. Al mismo tiempo, como bien explica Luis Alegre Zahonero en su libro El lugar de los poetas, cualquier lector de Kant sabe también que todas aquellos dilemas que no puede resolver la razón –que son innumerables– los debe resolver el “juicio” y no el indigenismo o la raza o la religión. Es a ese “juicio”, precario y siempre rozado por el mundo, a lo que yo llamo “civilización”, de manera provocativa, en el artículo que cita Helios Fernández Garcés en el suyo. Conozco muy bien, y he escrito largamente sobre ello, el uso que el colonialismo ha hecho de ese término con el fin de “teologizar” la conquista colonial. Pero es que la conquista colonial es lo contrario de la civilización, concepto que hay que pensar más bien, como hace Toni Domenech, frente a la práctica de la “domesticación”: la conversión –es decir– de ciertos grupos humanos en animales domésticos. No me parece un negocio rentable rescatar la “raza” y entregar a los colonizadores, los machistas, los racistas y los homófobos  “la civilización”. Si es colonialismo no es civilización; si es machismo no es civilización, si es racismo y homofobia no es civilización. Todo eso es, sí, barbarie domesticadora.

De acuerdo: no sabemos muy bien lo que es la civilización, pues está en construccion y porque hay que construirla con juicio y por lo tanto con cautela máxima y siempre al borde del abismo, pero sí sabemos, en cambio, lo que es la barbarie: la esclavitud, el patriarcado, la jerarquización sexual o racial del mundo, la persecución religiosa (ya sea laica o teocrática). Tirar a la basura los logros civilizatorios, que son los del Derecho y los de los derechos cuidadosos, sólo puede acelerar el concreto proceso de domesticación y barbarie global abierto por el colonialismo europeo hace siglos y agravado en las últimas décadas por el neoliberalismo. Necesitamos, pues, un antirracismo “juicioso” que rompa con el racismo escamoteado de la izquierda y su mágica “contradicción principal”, pero también con la lógica claustral de la jaula epistemológica y su cortocircuito sin salida. Necesitamos, sí, un antirracismo “juicioso” que explore con prudencia colectiva un frágil “afuera” común de todas las jaulas, epistémicas, sociales y políticas.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/ideas/2017/03/25/racismo-y-antirracismo-en-que-jaula-estamos/

Fotografía: Los Replicantes

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Argentina: ¡Por qué es tan importante la educaciónpon en preescolar?

Por: Insurgencia Magisterial/14-07-2017

Los chicos que asisten al jardín de infantes tienen mejores resultados académicos, lo demuestra un estudio realizado por la OCDE que compara la educación en distintos países.

La educación en los primeros años de la infancia mejora los resultados escolares posteriores, en especial para los chicos de las clases más desfavorecidas, según la OCDE, que aboga por una universalización del jardín de infantes.

En un informe publicado hace pocos días, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destacó que en prácticamente todos sus países, los alumnos que habían pasado por la Educación y Atención de la Primera Infancia (EAPI) tuvieron mejores resultados a los 15 años en las pruebas PISA (consideradas de suma importancia a la hora de medir el rendimiento escolar de los chicos de distintos países).

A los 3 años de edad, un 70 % de los chicos estaban registrados en la educación preescolar en los países miembros, con notables diferencias.

Bélgica, España, Francia, Islandia y Noruega figuraban en cabeza, con porcentajes superiores al 95 %, mientras que en Australia, Grecia, Suiza y Turquía el porcentaje era del 20 % o incluso inferior.

A los cuatro años, el porcentaje en la OCDE subía al 90 % (97 % en España), lo que llevó a los autores del estudio a felicitarse de que el acceso universal o casi sea una realidad en la mayoría de los Estados de la OCDE porque significa “un avance significativo hacia las metas en materia de educación incluidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

También hicieron notar que un inicio de la educación precoz, si es abordable en términos económicos y de alta calidad -con un número de horas semanales “adecuado”- contribuye a incrementar la integración de las mujeres en el mercado de trabajo.

Para demostrarlo, señaló que países donde la tasa de empleo entre las mujeres de 15 a 64 años es superior al 70 %, como Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Portugal, Eslovenia y Suiza, son también donde se constatan las mayores proporciones de niños con menos años en dispositivos formales de educación.

Los responsables del estudio lanzaron una serie de recomendaciones, como brindar mejores salarios y condiciones laborales para retener a los profesores que se ocupan de la enseñanza en este nivel, ya que constataron un elevado porcentaje de jóvenes no se quedan en la profesión.

Estos profesores ganan menos que sus colegas de educación secundaria y superior y sólo el 74 % del salario promedio de un trabajador que está a jornada completa y tiene estudios universitarios. Y nueve de cada diez son mujeres.

Para los más desfavorecidos, las estructuras educativas desde la más tierna infancia les da “una base para una formación continua exitosa”, además de promover “el desarrollo de habilidades socio-emocionales”.

La OCDE puso el acento en el carácter “fundamental” que tiene la implicación de los padres.

“Su ayuda para el aprendizaje de los niños en el hogar y el establecimiento de un mayor contacto entre el personal docente y los padres de familia se relaciona estrechamente con el éxito académico superior y el desarrollo socio-emocional de los niños”.

Fuente:

¿Por qué es tan importante la educación preescolar?

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/MXAhiiUgXQ1xxvHOKOyp5RCGmS-vv2qBWxf8SBAF8WOw6N5F-bd7YBOK16EyeQOM5ZIS1w=s85

 

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España:UNICEF reclama ayuda «urgente» para sanar las «profundas cicatrices» físicas y psicológicas de los niños de Mosul

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha reclamado este jueves «asistencia y protección urgentes» para sanar «las profundas cicatrices físicas y psíquicas» de los niños de Mosul, provocadas por la batalla entre las fuerzas iraquíes y los terroristas del Estado Islámico por el control de la ciudad.

«Aunque la batalla por Mosul haya llegado a su fin, las profundas cicatrices físicas y psíquicas de los niños tardarán en cerrarse», ha dicho la representante adjunta de UNICEF en Irak, Hamida Ramadhani, de acuerdo con un comunicado difundido por la agencia de la ONU.

Ramadhani ha recordado que «algunos niños continúan sufriendo los focos de violencia que persisten en el casco viejo del oeste de Mosul». «Un médico con el que hablamos nos contó que bebés de hasta tan solo una semana, niños y madres, aparecen heridos y cubiertos de polvo y arena, algunos desnutridos», ha relatado.

En los últimos días, «UNICEF y sus aliados han visto cómo se incrementaba el número de niños no acompañados extremadamente vulnerables que llegan a las instalaciones médicas y zonas de recepción», incluso «han llevado a algunos bebés que han aparecido solos entre los escombros».

Los menores sin compañía de adultos, los más vulnerables, «son derivados inmediatamente» para recibir asistencia y reunirse con sus familias lo antes posible. La organización internacional y sus socios ya han logrado reunir a 1.333 niños con sus familias.

Ramadhani ha enfatizado que esto son solo «las consecuencias que sufren los niños después de vivir casi diez meses bajo intensos combates», pero «unos 650.000 niños y niñas, que han vivido la pesadilla de la violencia en Mosul, han pagado un terrible precio y soportado muchas atrocidades durante los últimos tres años».

«Las necesidades y el futuro de los niños deben seguir siendo una prioridad durante las próximas semanas y meses», ha dicho. En este sentido, UNICEF ha subrayado que, «a medida que vuelvan a sus hogares, los niños necesitarán reanudar su educación formal o estaremos en riesgo de perder a toda una generación».

Además, ha reiterado el llamamiento de UNICEF «a todas las partes del conflicto en Irak para que traten a los niños como niños, independientemente de dónde hayan nacido o de a quién pertenezcan». «Ahora es el momento de que se recuperen, superen su trauma, se reúnan con sus familias y recobren parte de su infancia perdida», ha zanjado.

fuente :

http://www.expansion.com/agencia/europa_press/2017/07/13/20170713111019.html

fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/KO3qUdxF7XJaGpb5o9Z5kL0zCEUtvBBkoRPji9JHYnHx7OQY9KmltlFNTylqL4XmUiQwXYU=s85

 

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Nuevas convocatorias de educación gratuita «para que África crezca»

Africa/África Subsahariana/city-press.news24.com
 En Johannesburgo se celebró este miercoles la apertura de una conferencia masiva de dos días sobre la Educación en  África subsahariana, en la que más de 5.000 educadores están dispuestos a deliberar sobre las tendencias actuales de la educación. La Conferencia de Edu Week de este año está destinada a atraer a educadores de Botswana, Zimbabwe, Zambia, Sudán del Sur, Namibia, Ruanda y otros países de la región.

La conferencia, que fue organizada por una empresa de gestión de eventos en África Subsahariana Spintelligent, en colaboración con el departamento de educación básica y otros socios del sector privado, comenzó oficialmente en el Centro de Convenciones Gallagher, en Johannesburgo.

Abriendo oficialmente la conferencia el ministro de Educación e Instrucción de Sudán del Sur, Deng Yai, dijo que África necesita ofrecer educación gratuita para todos.

Su declaración llega en un momento en que el presidente Jacob Zuma en los próximos meses está programado para recibir un informe de la Comisión de Tarifas, presidido por el juez jubilado Jonathan Arthur Heher y encargado de investigar la viabilidad de la educación superior gratuita.

El año pasado, Zuma nombró a la comisión tras las violentas protestas de los estudiantes, que exigieron educación gratuita del estado en 2015.

Yai dijo que África necesita cambiar el negocio de la educación para responder a las necesidades del mercado de trabajo en el siglo 21 ya la cuarta revolución industrial.

«La educación básica ya no es suficiente. Hay una necesidad de educación superior … La educación debe ser gratuita para cada individuo desde el desarrollo de la primera infancia a las universidades. De la cuna a la tumba.»

Dijo que se requiere un enfoque especial para ser colocado en los Colegios Técnicos y de Formación Profesional (EFTP) para cambiar las vidas de los jóvenes.

Sin embargo, dijo que los programas de calidad debían ofrecerse en las EFTP.

Dijo que África necesitaba abrazar y cambiar el plan de estudios de la educación para producir una fuerza de trabajo capaz de participar en la cuarta revolución industrial.

El aumento del acceso a la educación y el uso de la tecnología en las escuelas era necesario, dijo.

«Necesitamos invertir en educación. Vamos a invertir en jóvenes de África para tener un futuro mejor. Si usted piensa que el costo de la educación es demasiado mirar el costo de la ignorancia «, dijo.

Yai dijo que millones de jóvenes siguen sin poder acceder a la educación en África. Sólo en Sudán del Sur, dijo Yai, había 1,8 millones de jóvenes fuera de la escuela.

«Tenemos que darles a los jóvenes esa oportunidad de ir a la escuela y aprender», dijo.

Yai dijo que África tiene un potencial para ser próspero y superar sus desafíos.

«África debe invertir en la juventud debido al futuro de África. No podemos ser un africano próspero sin empoderar a los jóvenes «, dijo Yai.

Tanya Jackman, directora de eventos de EduWeek, dijo que se trataba de avanzar en la educación en África.

«EduWeek ofrece a nuestros visitantes una oportunidad real para estar a la vanguardia de la transformación de África mediante la creación de redes con líderes, pensadores estratégicos y empresarios de África y en todo el mundo.

«Estamos muy entusiasmados con EduWeek 2017, su crecimiento y todas sus emocionantes nuevas características.

«Realmente creemos que este será el mejor evento de EduWeek todavía y esperamos dar la bienvenida a la comunidad educativa para unirse a nosotros y aprender y crecer con nosotros».

El tema del evento de este año es Educación: camino de África hacia un futuro sostenible y resaltar los desafíos que enfrenta la educación en África del siglo XXI y buscar soluciones significativas.

Fuente: http://city-press.news24.com/News/renewed-calls-for-free-education-for-africa-to-grow-20170712

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CLACSO en Cuba – Convocatoria abierta para participar de la I Escuela de Posgrado: «Más allá del decenio de los pueblos afrodescendientes»

América del Sur/Buenos Aires/CLACSO

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), los Grupos de Trabajo CLACSO Afrodescendencias y Propuestas Contrahegemónicas y Epistemologías del Sur, convocan a estudiantes de maestría y doctorado, responsables de políticas públicas, referentes y activistas de organizaciones afrodescendientes a participar en la Primera Escuela Internacional de Posgrado Más allá del decenio de los pueblos afrodescendientes, a realizarse en La Habana, Cuba, del 10 al 13 de octubre del 2017.

La Red de Posgrados de CLACSO, los Grupos de Trabajo Afrodescendencias y Propuestas Contrahegemónicas y Epistemologías del Sur articulan el trabajo de investigadores, investigadoras y programas de posgrados universitarios de diversos países iberoamericanos y del Caribe, con el fin de fortalecer y enriquecer la formación en el área.

Instituciones organizadoras:

• Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
• Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas
• Grupo de Trabajo CLACSO Afrodescendencias y propuestas contrahegemónicas
• Grupo de Trabajo CLACSO Epistemologías del Sur

Instituciones y organizaciones colaboradoras:

• Universidad de La Habana, Cuba
• Universidad Nacional de San Martín, Argentina
• Universidad de Buenos Aires, Argentina
• Universidad de Caldas, Colombia
• Universidad Javeriana, Colombia
• Universidad de Oviedo, España
• Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil
• Centro de Estudios sobre Juventud, Cuba
• Facultad de las Artes, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de Yaoundé, Camerún.
• Instituto de Investigaciones Afrolatino americanas de la Universidad de Harvard, Estados Unidos
• Asociación de Estudios Americanos del Principado de Asturias, España
• Centro Internacional de Formación y Desarrollo, Colombia
• Programa Sur-Sur de CLACSO
• Grupo de Trabajo Familia, género y sexualidades de CLACSO
• Red Barrial Afrodescendiente, Cuba
• Agrupación Xango, Argentina
• Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe
• Red de Mujeres Afrodescendientes
• Centro Nacional de Educación Sexual, Cuba
Acceder al sistema de inscripción

Fuente: http://www.clacso.org.ar/concursos_convocatorias/concursos_convocatorias_detalle_principales.php?id_convocatorias=88

 

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UNICEF: La falta de financiación amenaza la educación de los niños que viven en zonas de conflicto y de desastre

Julio de 2017/Fuente: UNICEF

La falta de fondos amenaza la educación de millones de niños atrapados en conflictos o desastres, dijo hoy UNICEF con motivo de la cumbre del G20 en Hamburgo.

De los 932 millones de dólares necesarios este año para sus programas de educación en los países que se encuentran en una situación de emergencia, UNICEF ha recibido hasta ahora contribuciones voluntarias de menos de 115 millones de dólares . Los fondos son necesarios para que 9,2 millones de niños afectados por las crisis humanitarias tengan acceso a la educación básica formal y no formal .

“Cuando no reciben instrucción, los niños crecen sin el conocimiento y las habilidades que necesitan para contribuir a la paz y el desarrollo de sus países y sus economías, agravando una situación que ya resulta desesperada para millones de niños”, dijo Muzoon Almellehan, la más reciente –y más joven– Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, que se encuentra en Hamburgo, Alemania, para representar a la organización en la Cumbre del G20. “Para los millones de niños que crecen en zonas de guerra, las amenazas son aún más desalentadoras: no ir a la escuela conlleva que los niños sean vulnerables al matrimonio temprano, al trabajo infantil y al reclutamiento por parte de las fuerzas armadas”.

Los déficits en la financiación para los programas de educación de UNICEF en algunos de los lugares más complicados del mundo varían del 36% en el Iraq al 64% en Siria, el 74% en el Yemen y el 78% en la República Centroafricana.

La búsqueda de oportunidades educativas ha sido citada como uno de los factores que impulsan a las familias y los niños a huir de sus hogares, a menudo con gran riesgo para sus vidas. Una encuesta sobre los niños refugiados y migrantes en Italia reveló que un 38% se dirigían a Europa para tener acceso a oportunidades de aprendizaje. Una encuesta similar en Grecia mostró que uno de cada tres progenitores o cuidadores dijeron que procurar una educación a sus hijos era la razón principal por la que dejaron sus países y viajaron a Europa.

Para los niños que han sufrido el trauma de la guerra y el desplazamiento, la educación puede ser un asunto de vida o muerte.

“Cuando hui de Siria en 2013 me aterrorizaba la idea de no poder regresar nunca a la escuela. Pero cuando llegué a Jordania y me di cuenta de que había una escuela en el campamento, me sentí aliviada y esperanzada”, dijo Muzoon. “Para los niños y niñas como yo, la escuelas es un salvavidas y nos ofrece la oportunidad de un futuro pacífico y positivo”.

Como activista en favor de la educación y refugiada siria, Muzoon se une a UNICEF para hablar en nombre de los millones de niños que han quedado desarraigados a causa de un conflicto y no pueden acudir a la escuela.

“Insto a los líderes mundiales a invertir en el futuro de los niños que viven en situaciones de emergencia, y que al hacerlo inviertan en el futuro de nuestro mundo”, dijo Muzoon.

Fuente: https://www.unicef.org/spanish/media/media_96605.html

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