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Las rupturas del 68 en el cine de América Latina

La publicación del libro «Las rupturas del 68 en el cine de América Latina» aporta nuevas y valiosas investigaciones sobre la intensa experiencia audiovisual de esos años

Por: Violeta Bruck @Violeta_Bk

Coordinados por Mariano Mestman, un colectivo de investigadores y especialistas ha publicado el libro «Las rupturas del 68 en el cine de América Latina». Su publicación es sin dudas un gran aporte para el conocimiento de una experiencia cinematográfica amplia y profunda atravesada por la radicalización política y los cuestionamientos a las prácticas culturales dominantes.

El ´68 constituye un punto de referencia histórico a nivel mundial, y su impacto en el cine puede encontrarse también en todas las latitudes. De esta forma el libro reconoce una referencia en «Los años que conmovieron al cinema, las rupturas del 68», una publicación de la Filmoteca Valenciana del año 1988, que recupera la experiencia de las rupturas cinematográficas al calor del Mayo Francés. En el mismo sentido la introducción retoma el concepto aportado por diversos investigadores sobre «la larga década del sesenta», ubicando el ´68 como un punto central de procesos gestados en años previos y con múltiples repercusiones posteriores que componen un universo común. Así en este período, una experiencia cinematográfica radical puede encontrarse desde los Newsreel de Estados Unidos, pasando por Europa, Latinoamérica, África y hasta los equipos cinematográficos del movimiento estudiantil Zengakuren en Japón.

Este nuevo libro se propone indagar en la experiencia latinoamericana a partir de rescatar particularidades nacionales y reconocer los elementos de continuidad y diferencias que las atraviesan. Lejos de enmarcar la variada producción de esos años bajo un solo título, «cine político», «cine militante», «cine experimental» o «nuevo cine latinoamericano», los distintos capítulos buscan indagar en universos particulares cruzados por una doble dimensión, la radicalización política y la práctica contracultural.

Sin dejar de lado una mirada regional que tiene sus expresiones a través de las míticas Muestras y Festivales en Viña del Mar 1967, Mérida 1968 y nuevamente Viña del Mar en 1969, que expresan los cambios y rupturas a través de los encuentros y debates en ellas realizados, se recorren momentos particulares que atraviesan Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México y Uruguay, junto a trabajos que abordan cuestiones de lenguaje y los diálogos cine-televisión al calor del mayo francés, el 68 mexicano y el Cordobazo argentino.

El ´68 se descubre como punto que concentra los principales hitos del período con ejemplos en distintos países. Es el año del éxito y repercusión mundial de La hora de los hornos de Pino Solanas y el grupo Cine Liberación en el Festival de Pesaro y en Mérida. A diferencia de Viña del Mar en 1967, ya se marca un claro lineamiento en pos de un cine político revolucionario que desplaza a otro tipo de cine más experimental. Estas tensiones son analizadas por David Oubiña en el primer capítulo dedicado a Argentina. Si bien transitaron caminos comunes, las distintas experiencias vanguardistas gestadas en los primeros sesenta entran en tensión con un nuevo cine político militante que emerge con fuerza. La hora de los hornos se enfrenta a Invasión de Hugo Santiago con un guión escrito con Borges durante 1968, para Oubiña son dos ejemplos de estos diferentes grupos. Mientras los cineastas militantes cuestionan el vago compromiso de los cineastas «under», éstos acusan de pragmatismo a sus oponentes. Más allá del ´68, antes y después pueden encontrarse cruces e intercambios en ambas dimensiones atravesadas por las rupturas políticas y culturales de la época.

México es otro de los escenarios que descubre una intensa investigación realizada por Álvaro Vázquez Mantecón. El movimiento estudiantil es el protagonista del surgimiento del cine militante mexicano y el año 1968 cruzado por intensas movilizaciones y la dura represión de la Plaza de Tlatelolco es un momento de múltiples producciones audiovisuales registradas por las «brigadas fílmicas» impulsadas por los estudiantes. El reconocido documental El grito realizado en forma colectiva por los jóvenes del CUEC-UNAM, junto a distintos cortos, recorren los meses de agosto y septiembre con la movilización y las experiencias culturales inspiradas en ella, la organización del CNH (Consejo Nacional de Huelga) y sus comunicados filmados, hasta el registro de la brutal represión de octubre. El espíritu combativo de los estudiantes se traslada a la práctica cinematográfica y así son capaces de registrar la militarización de la UNAM instalando una cámara en una de las luces traseras de un auto o periodistas que logran ingresar en la cárcel en forma clandestina una cámara para documentar la situación de los presos políticos que puede verse en el film Historia de un documento. Las influencias del ´68 impulsan otras experiencias como la Cooperativa de Cine Marginal, que integró el escritor Paco Ignacio Taibo II, que buscaba especialmente registrar las luchas de los trabajadores contra la burocracia sindical, y realizaron entre otros los cortometrajesComunicados de la insurgencia obrera.

El capítulo dedicado a Cuba escrito por Juan Antonio García Borrero, propone un análisis de las contradicciones y críticas al interior de la experiencia cinematográfica más avanzada en Latinoamérica, surgida al calor de la revolución. Así, el autor rescata del ´68, distintos films que se permitieron expresar cuestionamientos desde adentro y a favor del proceso revolucionario. La obra Memorias del subdesarrollo de Tomás Gutiérrez Alea o las producciones de Sara Gómez son entre otras analizadas al calor de estas tensiones.

El conjunto del libro aporta originales investigaciones de momentos clave y obras emblemáticas, como también un análisis de experiencias previas particulares como los movimientos de crítica cinematográfica y cineclubs en Uruguay, Chile o Perú que sentaron bases amplias de una mirada crítica de la producción cinematográfica hegemónica. El recorrido abre también nuevos interrogantes acerca de los diálogos e influencias entre las cinematografías locales y las de Europa, Norteamérica y los países de África.

En mayo de este año, el público desbordó el Cine Gaumont para asistir al re-estreno deLos Traidores de Raymundo Gleyzer y homenajes en todo el país convocaron ampliamente un nuevo público atento a conocer parte de esta experiencia histórica. El cine latinoamericano surgido al calor del profundo ascenso obrero y popular de los años ´60 y ´70 dejó una importante huella y es fuente de inspiración y aprendizaje. La doble dimensión de ruptura política y estética, en algunas ocasiones bifurcada y en muchas otras plasmada y unida, no son un objeto de museo sino que mantienen la vitalidad de la época que les dio inspiración. El libro «Las rupturas del 68 en el cine de América Latina» es un aporte destacado para fortalecer la memoria y mantener vivas las necesarias rupturas presentes y futuras.

Fuente original: http://www.laizquierdadiario.com/Latinoamerica-y-el-%C2%B468-cinematografico

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Estudiante mexicano recibe reconocimiento en Reino Unido

Novedad estudiantil / México / Reino Unido / 10 de julio de 2016 / Por: La jornada en linea

Ciudad de México. La Embajada de México en el Reino Unido y la Sociedad Mexicana de Estudiantes en ese país galardonaron a un estudiante mexicano con el Premio Carlos Fuentes-Mex Soc, por los resultados de su proyecto doctoral.

El premio se otorgó al estudiante más destacado de México en el Reino Unido, que en su cuarta edición se le entregó a Juan Venancio Hernández Santisteban, quien cursa sus estudios de doctorado con especialidad en astrofísica en la Universidad de Southampton.

En una entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Hernández Santisteban indicó que el resultado de su proyecto doctoral se publicó en la revista especializada Nature, un artículo donde reporta cómo una estrella más grande consume a otra más pequeña.

“Observamos un sistema binario, dos estrellas orbitando una alrededor de la otra. Se trata de una enana blanca (estrella en la etapa final de su evolución) alrededor de la cual orbita una estrella mucho más pequeña, una enana café”, explicó.

“Estas observaciones confirmaron por primera vez la existencia de uno de estos objetos llamados enanas cafés o marrones, orbitando en un sistema alrededor de una enana blanca”, agregó Hernández Santisteban.

El científico mencionó que la estrella perdió tanta masa que dejó de ser una estrella, por lo que se asemeja más a un planeta gigante, es decir, ya no tiene la capacidad de generar reacciones nucleares en su centro.

El estudiante, quien también fue reconocido por sus esfuerzos de vinculación entre la Universidad de Southampton y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que este acercamiento se da con el objetivo de construir una nueva cámara en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, en Baja California, que permita tomar imágenes a más de 100 cuadros por segundo.

“Me pareció que se podía meter un proyecto de astronomía, así que me acerqué a algunos de mis profesores y propusimos construir, a través de este llamado, una cámara con tres detectores para poder observar variaciones de objetos estelares con muy alta velocidad”, mencionó.

“En México no existe una cámara similar y esta nos permitiría observar en tres partes el espectro electromagnético de manera simultánea”, abundó.

Por su parte, en el mismo acto protocolario también fue reconocido Luis Ángel Contreras Toledo, quien en la actualidad cursa el doctorado en el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Brístol.

Contreras Toledo recibió mención honorífica por su trabajo que busca solucionar el problema de Simultaneous Localization And Mapping (SLAM), es decir, un asunto de robótica a nivel de inteligencia artificial, además, por los esfuerzos que realizó para compartir el conocimiento adquirido durante su doctorado con otros jóvenes estudiantes.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/07/09/estudiante-mexicano-recibe-reconocimiento-en-reino-unido

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Libro: El proyecto de investigación, (Introducción a la metodología científica)

La presente obra, galardonada en 2006 con el Premio Nacional al Mejor Libro Técnico, se propone, por una parte, iniciar a los lectores en el estudio de los conceptos básicos sobre la metodología científica, y por otra, ofrecer una guía flexible para la elaboración y ejecución de proyectos de investigación.

En este sentido, el texto se estructura en dos partes:

Parte I: comprende siete capítulos que constituyen una introducción a la Metodología de la Investigación. Éstos incluyen contenidos esenciales tales como: concepto de conocimiento, ciencia y método científico. Así como también, se presentan orientaciones generales sobre operacionalización de variables, diseño de instrumentos de recolección de datos y técnicas básicas de muestreo.

Parte II: tiene como intención brindar una guía práctica para la elaboración de proyectos de investigación, desde su formulación hasta su ejecución o desarrollo. Para ello, se incluyen secciones actualizadas sobre las normas de presentación de las citas y referencias: impresas, audiovisuales y electrónicas, y además se 10 incorpora un nuevo capítulo referido a las etapas que implica llevar a cabo la investigación proyectada: validación y aplicación del instrumento de recolección, análisis de los datos, interpretación y discusión de los resultados, y por último, elaboración de conclusiones y recomendaciones.

En síntesis, esta obra combina elementos teóricos y prácticos del proceso de investigación científica y se ajusta en gran medida a los programas vigentes de Metodología de la Investigación, por lo que satisface las necesidades de estudiantes de cualquier nivel.

Para descargar el libro: Fidias G. Arias. El Proyecto de Investigación 6ta. Edición.

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Uganda: Children Denied Education in Buvuma Island – MP

Buvuma — Children living in the island district of Buvuma have been denied access to free Universal Primary Education, the area MP Robert Migadde Ndugwa, has said.

According to Mr Migadde, Buvuma has only one secondary school which serves all the 52 islands that makeup the district, which makes it difficult for parents living on the outlying islands to take children from one island to another.

«To cross from one island to another in Buvuma, one needs a minimum of 40 litres of petrol. No parent can afford to take children to school every day in such circumstances,» Migadde said while adressing journalists at District headquarters on Tuesday.

Buvuma District has a population of 80,000 people, according to statistics from the 2014 Population and Housing census. The district only has only one ferry that docks only on the main Island (Buvuma) where the district headquarters are located.

«Even when President Museveni visits the area , he does not reach the farthest islands and landing sites to understand the problems in the area. He only docks on the main Island and stops at the main playground where he holds his political rallies,» Migadde added

According Mr Mark Mugenyi, the Buvuma District education officer, they have only 12 primary schools which cannot serve all islands, leaving many children uneducated.

Source: http://allafrica.com/stories/201607080073.html

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La Universidad latinoamericana: ¿tiene falla de origen?

 

La Universidad es una conquista social de singular importancia para la democratización del saber y su relación con la transformación social.  Sin embargo, no es osado señalar que en el presente, presta un limitado aporte a los cambios sociales en su conjunto y mucho menos a los proyectos emancipatorios en América Latina y el Caribe.  Más allá de destacadas, honorables y admirables figuras que trabajan desde sus espacios, la universidad comienza a ser percibida socialmente como una institución de titulación para acceder al campo laboral, distante del imaginario que había construido décadas atrás de espacio para soñar y pensar lo social, lo humano y el contrapoder.

Este no es un fenómeno atribuible sólo a las instituciones universitarias. En muchos lugares de la región, los Estados nacionales y sus instituciones parecieran mirar en sentido opuesto al horizonte que están dibujando sus pueblos.  Este desencuentro es dramático y puede traer en el mediano plazo severos problemas de gobernabilidad en la región. Las dinámicas del pasado, los discursos de ayer, las respuestas que fueron efectivas cada día tienen mayores dificultades para empalmar con la agenda mínima ciudadana del presente. Es hora de pensar políticamente (con P mayúscula) sobre estos fenómenos, desde una perspectiva descolonial.

Y es que el proceso de colonización logró apropiarse del firmamento de espacios ciudadanos ocupando hasta las rutas de emancipación.  La colonización cultural –la peor de todas porque domina las ideas y con ellas el mundo-  pretendió y en muchos casos lo lograron,  enseñarnos cómo es que era permitido y posible ser libres; es decir, han pretendido enseñarnos los límites y fronteras de la propia libertad. Lo académico no fue ajeno a ello, por el contrario fue y es aún hoy en día, epicentro de ese sostenimiento del orden colonial en las estructuras de pensamiento.

Cuando el esclavo libre, ahora colonizado –neo esclavitud-  se atreve a pensar por sí mismo, atreviéndose a explorar, conocer, indagar, construir  nuevos caminos para concretar su libertad, suele encontrarse en el peor de los mundos. Por un lado la más feroz rabia del colonizador y por el otro la burla/temor/incredulidad de los iguales, quienes colonizados culturalmente, quieren que otro les muestre como cambiar los cosas, pero no creen posible ser protagonistas del cambio, es decir de la nueva historia.

La universidad latinoamericana debe construir una nueva historia, que le permita romper con el velo cultural del colonizado atreviéndose colectivamente a repensarse en todos los planos, desde la forma de crearse y actuar en ella misma, pero también atreviéndose a cuestionar sus orígenes y pensar una nueva forma de parir y nacer. Revisar sus prácticas y procesos desde ese ejerció descolonizador,  puede contribuir con el surgimiento de ese otro mundo no colonizado, alterno, donde pensar el mundo patas arriba sea sinónimo de cordura libertaria.

Al respeto Quijano, A. (2014) afirma que “al formular sus cuestiones en un espacio social abstracto, históricamente indeterminado, quienes así proceden no pueden evitar identificar a piori a esta cultura (o a esta sociedad y a este Estado) con la cultura (o la sociedad o el Estado). El contexto histórico social concreto se asume, pues, como dado, no cómo algo a cuestionar en el punto mismo de partida” (p.667).

Desde ese lugar de enunciación, me atrevo a plantear respecto a las universidades que los problemas que se evidencian y nos hacen siempre pedirle una y otra vez a ella: transformación … transformación … transformación universitaria tienen como punto de partida una falla de origen. Esta falla de origen, desde mi punto de vista, tiene que ver con el código genético con el cual se edifica la vida y el que hacer universitario. Falla de origen que se inicia en el propio momento de la fundación de las universidades.  Falla de origen que  se expresa en su concepción práctica, más allá de la definiciones teoréticas, al auto asumirse y ser aceptada por la mayoría de la gente, como una institución fundamentalmente para la docencia.  El gen problemático de la estructura de vida universitaria se desarrolla por una perspectiva colonial de su existencia.

De hecho, las universidades en América Latina y el Caribe tienen sus orígenes en procesos coloniales, asignándosele desde sus comienzos la tarea de formar a la burocracia y los funcionarios que demandaba el orden imperial de dominación. Para Tünnermann (1996) la universidad colonial en América Latina y el Caribe procura resolver:

  1. La necesidad de proveer localmente de instrucción a los novicios de las órdenes religiosas que acompañaron al conquistador español, a fin de satisfacer la creciente demanda de personal eclesiástico creada por la ampliación de las tareas de evangelización;
  2. La conveniencia de proporcionar oportunidades de educación, más o menos similares a las que se ofrecían en la metrópoli, a los hijos de los peninsulares y criollos, a fin de vincularlos culturalmente al imperio y, a la vez, preparar el personal necesario para llenar los puestos secundarios de la burocracia colonial, civil y eclesiástica. Por otro lado, las dificultades de las comunicaciones, arriesgadas y costosas, aconsejaban impartir esa instrucción en las mismas colonias;
  3. La presencia, en los primeros años del periodo colonial, en los colegios y seminarios del Nuevo Mundo, de religiosos formados en las aulas de las universidades españolas, principalmente Salamanca, deseosos de elevar el nivel de los estudios y de obtener autorización para conferir grados mayores. De ahí que las gestiones para conseguir los privilegios universitarios fueron con frecuencia iniciadas por estos religiosos de alta preparación académica (p.122)

Es decir, las Universidades en la región no fueron pensadas para el desarrollo de las naciones dominadas, ni para la formación de sus ciudadanos, mucho menos para el desarrollo de un conocimiento, ciencia y tecnología que les permitiera ser independientes.  Las universidades  en América Latina y el Caribe fueron arietes conceptuales de un conocimiento que reproducía el orden de dominación.  No fueron universidades desarrolladas a partir de las necesidades de la gente y los requerimientos de sus sociedades, sino implantadas desde las naciones que se asumían conquistadoras y por lo tanto dueñas de los nuevos territorios.

El propio Tünnermann (1996) distingue dos modelos en las universidades implantadas: la de Salamanca y la de Alcalá de Henares, ambas de origen español. El modelo de Salamanca respondió a “la idea de una universidad al servicio de un “estado-nación”, concepto que recién surgía en España (siglo XIV)… Todo el edificio de la transmisión del conocimiento descansaba sobre la cátedra” (pp-124-125).  Por su parte, la preocupación central de la universidad alcalaína fue la teología, material que sólo en épocas posteriores ocupó un lugar relevante  entre los estudios salamantinos. Su organización correspondió más bien a la de un convento-universidad” (pp-124-125).  Los modelos de Salamanca y Alcalá se desarrollaron sobre la base de la docencia, es decir como instituciones para impartir conocimiento.

Para Morles, Medina Rubio y Álvarez Bedoya (2002) en el proceso de construcción de la República, luego de alcanzar independencia nacional, la llamada universidad Republicana reemplazaría el modelo elitesco y eclesiástico imperante por uno más “dinámico, tolerante y científico (…) incorporando nuevas cátedras y laboratorios” (p.20), haciendo que las estructuras académicas[i] se asemejarán bastante al modelo Napoleónico. Continúan estos autores señalando que “con el modelo napoleónico de universidad se afirma en Venezuela, desde el último cuarto del siglo XIX, el pensamiento positivista y evolucionista. El modelo napoleónico se basa también en la docencia, con un carácter más científico contribuyendo a la ruptura con el dogmatismo religioso.

Autores Galo Gómez, citado por D’Andrea, R. E, Zubiría, A y Sastre Vázquez, (2012) precisan respecto a la concepción Napoleónica de la universidad:

La Universidad Imperial creada en 1808 y organizada dos años más tarde, es algo muy distinto de lo que tradicionalmente se había entendido como Universidad. Es un organismo estatal, al servicio del Estado que la financia y organiza y que fija no sólo sus planes de estudios, su administración y el nombramiento de profesores, sino hasta la moral pública que ha de inculcar a sus discípulos: «Mi fin principal – declara el mismo Napoleón- al establecer un cuerpo docente es tener un medio de dirigir las opiniones políticas y morales». Una Universidad centralizada, burocrática y jerárquica. Es difícil encontrar algo más opuesto a lo que había sido la Universidad desde su origen» (Galo Gómez O., 1976, p.7)

 

Esta implantación no pasa desapercibida por parte de quienes se resisten a la dominación.  Propuestas y modelos alternativos comienzan a surgir en todo el continente en el siglo XX, los cuales tienen una expresión clara y firme en El Manifiesto Liminar (1918) que fundamentó la reforma de Córdoba, en el cual se plantea

Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

Agregando:

Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.
Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.

 

El grito de Córdoba es el más importante cuestionamiento hecho a la universidad desde la perspectiva de sus estudiantes.  Los reclamos centrales se refieren a la forma y mecanismos de gobierno interno y de una u otra manera a la desconexión de la universidad con su entorno.  En buena medida, el Manifiesto Liminar impulsa un modelo de universidad para un nuevo ciclo de proyectos de independencia nacional.

En el siglo XX la idea de investigación universitaria se fue deslizando progresivamente hacia los posgrados. Para Lucas Luchilo (2010), “en América Latina, el fomento de la formación de posgrado fue y es una de las funciones básicas asignadas a los Consejos de Ciencia y Tecnología, que se crearon a partir de la década de 1950. Desde esta perspectiva, se trata de instrumentos de política con alta legitimidad y en los que los países de la región han acumulado experiencia, tanto en el nivel de promoción como en el de ejecución” (p.14).  Este auge se produce en medio del creciente influencia de las ideas de desarrollo nacional y regional, así como de la planificación auspiciadas, entre otras por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).  Sus resultados en términos de crecimiento sectorial (posgrados) y de impacto se mostraron limitados.  Posteriormente el neoliberalismo, en los ochenta y noventa del siglo XX,  se encargaría de generar un proceso de vaciamiento de la investigación y los investigadores universitarios promoviendo su migración hacia centros independientes de investigación con fuerte financiamiento privado y ubicados en los países del centro capitalista.

El Mayo francés con sus críticas iniciales al Libro Blanco del Ministro Francés de Juventud y deporte François Missoffe, abren un capítulo especial que lleva a la juventud mundial a repensar el compromiso de la universidad con los más altos ideales de la humanidad.  Pero la universidad siguió siendo una institución centrada en la docencia.  Los movimientos de profesores universitarios planteando la urgente necesidad de una reforma de la educación superior se multiplicaron en el mundo en las décadas de los setenta y los ochenta del siglo XX.

Es importante detenernos brevemente sobre los resultados alcanzados en materia de investigación en la región. Lemasson&Chiapee (1999) señalan respecto a la investigación universitaria que “los resultados obtenidos no permiten hoy, con los desafíos contemporáneos que conocemos, concluir que están listos para enfrentar el porvenir de manera constructiva. Si el camino pasado, aunque con muchas diferencias nacionales, fue positivo, la necesidad de continuar con el cambio es imperativa y va a exigir una visión y una voluntad resueltas” (p.315). Más adelante, estos mismos autores afirman:

Es fácil concluir que la única vía para asegurar la independencia a largo plazo, el desarrollo económico endógeno en nuevas esferas con un alto valor agregado y sistemas sociales más justos, es promover con urgencia las actividades de ciencia y tecnología como prioridades nacionales. Responder a esta urgencia significa que el momento de decisiones radicales ha llegado, particularmente respecto del papel de las universidades, las que constituyen en términos de recursos humanos actuales y futuros las instituciones claves del porvenir colectivo” (p.317).

 

Autores como Didriksson (2000) siguen apostando por el binomio clásico docencia-investigación. Seguramente Axel argumentará en defensa de esta direccionalidad –que no es una cuestión menor- que “la parte más dinámica del proceso [producción y transferencia de conocimientos[ii]] se ubica en la relación entre la docencia y la investigación, y el curriculum desde la perspectiva de la creación de un valor económico: el conocimiento, y de un valor social: los trabajadores del conocimiento“ (pp. 32-33). En consecuencia, la universidad latinoamericana sigue pensándose desde la docencia como epicentro sobre el cual gravita el grueso de su actividad general, pero también particular de cada profesor(a).  Es el círculo propio de una universidad pensada para aportar al papel asignado por el centro a la periferia, en el campo de la producción y transferencia de conocimientos.  En este sentido, la llamada producción del conocimiento universitaria, no es otra cosa que la adaptación de premisas generales al contexto de países dependientes y neocoloniales.

El emerger del neoliberalismo en el mundo, en el marco de la globalización económica y la mundialización cultural,  retan el pensamiento respecto a qué modelo de universidad demandan las nuevas formas de acumulación y producción capitalista puestas en marcha.  Desde los discursos de resistencia y alternativos se concentraron fuerzas contra la privatización de la educación y fue precario el debate a nivel del público en general.  Las polémicas respecto al presente y futuro de las universidades, sin neutralidad pero mucho más allá de la diatriba ideológica, fueron impulsadas en buena medida por instancias internacionales como la CRESALC, hoy convertido en IESALC UNESCO.

En los noventa del siglo XX la UNESCO plantea la necesidad de convocar a una Conferencia Mundial sobre la Educación Superior que repensara la universidad a escala planetaria, pero también como un espacio de reencuentro con la academia de la recién desmantelada URSS. Los documentos que circularon con carácter previo y las propias conclusiones de la I Conferencia señalaron preocupaciones muy especiales respecto a la eficacia de la universidad existente, la calidad de sus dinámicas y procesos de aprendizajes, el impacto de las NTIC y la cultura global en las dinámicas universitarias.  Esta conferencia, al igual que la segunda (2008) fueron precedidas por sendas Conferencias Regionales (CRES).  En cada uno de estos espacios se evidenció la urgencia de repensar a la propia universidad y los límites de los procesos de reforma interna.

El año 2018 se cumplen 20 años de la primera Conferencia Mundial de educación Superior y coincide con los cien años del grito de Córdoba. Pensamos que es un excelente momento para reanimar, retomar y reimpulsar el debate sobre la educación universitaria.  En esta dirección recibimos con alegría el anuncio hecho este 15 de Junio de 2016, en la propia ciudad y universidad de Córdoba, respecto al lanzamiento de la Tercera Conferencia regional de educación Superior (CRES) en la ruta –aún no anunciada por UNESCO- de la III Conferencia Mundial del sector. En hora buena celebramos este anuncio como oportunidad de oro para reabrir y relanzar los debates por esa otra universidad posible.

La Universidad para los proyectos de desarrollo nacional, de independencia y para la construcción de sociedades libres, democráticas, justas, igualitarias y, en permanente cambio tiene que ser una universidad pensada desde una perspectiva del Sur.  Boaventura de Sousa Santos (2008) nos habla de pensar lo nuevo con lo nuevo, porque

no puede enfrentarse lo nuevo contraponiendo lo que existía antes. En primer lugar, porque los cambios son irreversibles y en segundo lugar, porque lo que existió antes no fue una edad de oro, o si lo fue, lo fue solamente para la universidad y no para el resto de la sociedad, y en el seno de la propia universidad, lo fue solamente para algunos y no para otros. La resistencia debe involucrar la promoción de alternativas de investigación, de formación, de extensión y de organización que apunten hacia la democratización del bien público universitario, es decir, para la contribución específica de la universidad en la definición y solución colectiva de los problemas sociales, nacionales y globales” (p.30)

Para Aboites. H. (2011) “este cambio requiere una transformación de la mentalidad universitaria, las estructuras de gobierno, los mecanismos de acceso, la reglamentación y la organización académica, que deben ajustarse a las nuevas demandas y necesidades de acceso, formación y profesionalización que tiene la actual población joven y estructuralmente excluida, pero también a las necesidades de un momento de tránsito al posneoliberalismo como es el actual”. (p.273, en Bonilla, L y Segrera, F. [2011]. Educación universitaria para el siglo XXI. Ediciones CIM/OPSU, Caracas. Venezuela)

En la perspectiva que invitan Boaventura y Aboites, nos atrevemos a pensar la universidad del siglo XXI, el presente y el futuro inmediato, en tres momentos: el primero las universidades que se están creando o se van a crear, segundo las universidades que inician procesos de transformación y tercero, las universidades que permanecen inamovibles. En este artículo me referiré sólo a las primeras, esperando poder abordar los otros dos casos en próximos trabajos.

Estoy convencido que crear universidades sobre la lógica estructurante de la docencia con complementos de investigación y extensión –independientemente que se digan vinculadas- es un ejercicio colonial, que reproduce el modelo de conocimiento, formación, indagación y acción en lo social, propio, desde y para la dominación. Trataremos pedagógicamente de ir explicando paso por paso esta afirmación.

La universidad fundada en cátedras, escuelas, facultades está pensada en buena medida para reproducir el llamado “conocimiento de punta” en las distintas áreas. En esa orientación, por ejemplo, en la sociología, la medicina o la química surgen textos, contenidos curriculares, paradigmas, discursos, resultados que pasan a ser de uso común en los países de la periferia capitalista. A estos se les suele asociar al llamado “conocimiento de punta”; cuando lo cierto es que estas producciones son sólo  el “conocimiento liberado para consumo académico masivo” por parte del modo de producción[iii].  Desarrollos de ello, lo constituye el tan cotidiano internet de hoy, que pasó décadas siendo utilizado por el llamado complejo industrial-militar antes de que fuera conocido por todos nosotros; evidentemente la tecnología comunicacional “de punta” que debe estar usando ese mismo complejo hoy en día debe ser revolucionariamente distinta a la que usamos cotidianamente. Muchos otros ejemplos surgen en el campo de la genética, la medicina o la neurociencia. De hecho, la mayoría de las investigaciones más importantes realizadas en el 2015 –como en años anteriores-  se refieren al cerebro humano, sus usos y potencialidades las cuales aún no forman parte de  ese “conocimiento liberado para consumo académico masivo”. Entonces lo que se enseña en el modelo basado en la docencia es solo el cascarón del conocimiento de vanguardia.

Argumentaran los defensores de este modelo que la investigación autóctona esta llamada a reducir esta brecha. Esto tal vez sea cierto en términos teórico-conceptuales pero la realidad o la empírea nos dice a diario que la inmensa mayoría de la investigación que se realiza en las universidades está asociada a trabajos de ascenso en el escalafón universitario o de interés muy particular.  Con ello no pretende solapar o desconocer la meritoria labor que realizan algunos investigadores en casi todos los campos de las ciencias, pero a decir verdad esta es por lo general una labor muy particular y excepcional y no característica del sistema.

Los neoliberales usan esta verdad y realidad para asignarle la mayor cuota de responsabilidad al respecto, al personal docente universitario, eximiendo de culpas al sistema, los gobiernos nacionales, los mecanismos de conducción de la educación superior  y mucho más a la propia concepción universitaria.  El neoliberalismo educativo, interesado en la privatización educativa a inventado ranking, modelos de evaluación de eficiencia docente, sistemas de clasificación de la investigación, protocolos de reconocimiento de resultados de pesquisas, etc. que sólo terminan certificando los procesos de adaptación del conocimiento liberado por los centros de investigación que sustentan el modelo de producción del capitalismo del siglo XXI.

Pero lo que ya resulta inocultable, es que la universidad basada en la docencia con sus complementos de “investigación” y “extensión”, no le resultan útil ni al capitalismo, ni al socialismo en el siglo XXI  -desde una perspectiva “neutra” de carácter nacionalista-  pero si al modelo de globalización económica y mundialización cultural que impulsa a escala planetaria el neoliberalismo que implica una nueva ruina de las naciones de la periferia en beneficio de las del centro.  Es decir, el modelo de universidad, basada en la docencia se ha convertido en un mecanismo de perpetuación de la dominación.

No es la primera vez que este debate se abre y las propuestas de solución han sido variadas, desde cacarear una reforma universitaria que se elabore por todos democráticamente –lo cual no ha sido garantía alguna de romper el círculo de la dominación-  pasando por modelos organizacionales que terminan queriendo convertir a las universidades en Ministerios, altamente burocratizadas antes que en centros de generación de conocimiento. Pero nadie se atreve a cuestionar los paradigmas, conceptos y procesos sobre los cuales se crean nuevas universidades; por el contrario todos los dispositivos legales y de trámites están montados para repetir una y otra vez el modelo. Área de conocimiento de la nueva universidad a crear, facultades, carreras, programas de formación, cátedras y/o unidades curriculares con variados diseños funcionales terminan pareciéndose cada vez más las unas a las otras.

Esto se debe a que la genética epistémica de uno u otro intento tiene una misma raíz: la universidad basada en la docencia. Más allá de cualquier meta discurso innovador, en la mayoría de los casos cualquier iniciativa fenece cuando se concreta en carga de docencia en el aula, de actividades administrativas, de planeación de clases, de asesoría de tesis, etc.  del profesor universitario; allí mueren las ilusiones.

El desafío doble entonces reside en desarrollar investigaciones nacionales, regionales y locales que permitan ir rompiendo el círculo de la dependencia mediante conocimiento necesario para el desarrollo nacional a la par de ir disminuyendo la brecha de varias décadas existente entre conocimiento de vanguardia y conocimiento reproductor que se suele trasmitir en las universidades de los países de la periferia.  Todo ello a la par que se forman los ciudadanos calificados para los proyectos nacionales de independencia económica, tecnológica y cultural.

Las universidades son parte integral de un país de una región geopolítica, no son islas a la deriva en un mar abierto, ni un Estado dentro del Estado.  La necesaria autonomía universitaria en ningún momento puede significar una desconexión orgánica de las casas de estudios superiores con los proyectos nacionales de país. Por ello considero que el primer pensamiento proto universitario es el de identificar cuáles son los problemas centrales de un país; una vez identificado los 10 o 20 problemas prioritarios para el desarrollo nacional, verificar si alguna universidad de las existentes tiene el perfil para abordar su estudio, análisis y propuestas de solución.

De no existir, por ejemplo, en el área del petróleo, pensar primero en el diseño de un Centro Nacional de Investigaciones Petroleras –siguiendo con el ejemplo- que se dedique a estudiar los temas vinculados a esta campo,  desde una perspectiva transdiciplinaria, es decir desde los procesos técnicos de producción hasta los operativos de comercialización, pasando por la geopolítica del petróleo hasta la arquitectura financiera para la estabilización de los ingresos producto de las fluctuaciones de precios.  Y aquí el pragmatismo de gestión puede no siempre coincidir con las premisas ontológicas, epistemológicas o conceptuales del debate académico, porque se van a requerir estudios disciplinares, multidisciplinares y transdiciplinares en cada caso.

Centros de Investigaciones de este tipo, con una plantilla de investigadores con salarios equivalentes al promedio internacional mínimo estándar o más, pueden ser acusados por los conservadores o por los radicales del igualitarismo a ultranza, de elitescos.  Pero en ciertas etapas de la historia de las naciones libres y de avanzada se ha requerido y requiere conformar una élite generadora de conocimiento, cuya teleología de constitución es la democratización del mismo y el mejor uso con fines sociales.

Centros de investigación de este corte, produciendo resultados concretos luego de cinco, diez o quince años de investigación según sea el caso y la complejidad de los estudios que abordan debieran abrir estudios de postgrado, Doctorados, post doctorados, maestrías, especializaciones y cursos de alto nivel donde se socialice los procesos y resultados de investigación a la par de ir formando, mediante la lógica de equipos de investigación abiertos, el personal docente que trabajaría en el pregrado.  Se trataría de invertir la ruta de los procesos de docencia desde el posgrado hacia el pregrado, entendiendo los posgrados no como profesionalizantes, sino como dinámicas de investigación y construcción / validación de discurso científico alternativo. En consecuencia, las nuevas universidades deberían ser paridas por centros de investigación y desde ellos.

En consecuencia, serían investigadores con treinta horas mínimas de trabajo semanal investigativo quienes darían un máximo de 8 horas de docencia en la futura universidad.  Esta integración investigación-docencia asociada a la validación del impacto social del conocimiento emergente haría posible dar un salto en tecnología, ciencias, conocimientos, técnicas y procedimientos que posibilitarían avanzar en desarrollos nacionales que fundamenten económica, tecnológica y políticamente procesos de autentica independencia nacional.

Esto crearía otra serie de problemas, propios de lo nuevo que se crea a los cuales no hay que temerles, sino por el contrario abordarlos dado el impacto de lo nuevo que se construye.  Algunos de ellos, como el reconfigurar el concepto de la carrera docente universitaria, el tamaño de la universidad, su vinculación con contextos, el financiamiento, la cobertura, entre otros.  En los próximos artículos intentaremos abordar nuestra perspectiva sobre cada uno de ellos, además de plantearnos la reflexión y el debate respecto a cómo alinear las universidades existentes en un esfuerzo tan dialécticamente distinto a la génesis de las mismas, como el que estamos planteando.

A cualquier colega que diga que es posible hacer lo mismo con la universidad fundada sobre la docencia, tendríamos que pedirle que -no como excepción sino como generalidad- muestre donde se está dando esta haciendo lo mismo con el modo colonial viejo, basado en la docencia como epicentro. A los innovadores que han logrado muy buenas definiciones en reglamentos y estatutos universitarios sobre el papel de la investigación deberíamos pedirles que después de por lo menos una década, necesario seria tener resultados de gran impacto para mostrar.

La única forma de eliminar la falla de origen de la universidad es generando una nueva forma de creación del mundo universitario, ya no desde el conocimiento reproductor sino del creador, no desde la dominación sino de la liberación.  Se trata de atrevernos a romper con el molde colonial respecto a cómo se construye una universidad.  Eso implica dejar de pensar como los dominados que tienen temor de explorar una nueva ruta que no sea la que el amo les enseñó.  Creemos pues una universidad a partir de los procesos de investigación, sepultemos la vieja universidad atrapada en la camisa de fuerza de la docencia, construyamos una pedagogía desde el aprendizaje por descubrimiento.

 

Lista de referencias:

Bonilla-Molina, L (2001). Gerencia, investigación y Universidad. Ediciones Iesalc. Caracas Venezuela

Bonilla-Molina, L (2015). Calidad de la educación: ideas para seguir transformando el sistema educativo.  Ediciones Fonacit MPPE. Venezuela

Bonilla, L y Segrera, F. [2011]. Educación universitaria para el siglo XXI. Ediciones CIM/OPSU, Caracas. Venezuela

D’Andrea, R. E, Zubiría, A y Sastre Vázquez, (2012). Reseña histórica de la extensión universitaria.  Mimeografiado

Dridiksson, A. (2000). La universidad de la innovación: una estrategia de transformación para la construcción de universidades de futuro. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas Venezuela

Lemasson, J.P y Chiapee, M. (1999). La investigación universitarias en América Latina. Colección respuestas. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas. Venezuela.

Lucilo, L. (2019) Formación de posgrado en América Latina: políticas de apoyo, resultados e impactos.  Ediciones EUDEBA, Buenos Aires, Argentina.

Manifiesto Liminar: disponible en  http://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/historia/reforma/manifiesto

Morles, V., Medina R., E. y Alvarez B., N. (2002). La Educación Superior en Venezuela. Ediciones IESALC. Caracas, Venezuela.

Quijano, A. (2014). Cuestiones y Horizontes: Antología esencial de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. Colección Antologías. Clacso. Buenos Aires. Argentina

Sousa Santos, Boaventura (2008). La universidad del siglo XXI. Ediciones CIM. Caracas. Venezuela.

Tünnermann Bernheim, C. (1996) Breve historia del desarrollo de la universidad en América Latina, publicado en La Educación superior en el umbral del siglo XXI, Caracas: Ed. CRESALC, 1996, pp-11-38

 

[i] Especialmente en casas de estudios superiores como la Universidad Central de Venezuela a mediados del siglo XIX.

[ii] Contenido de los corchetes es mío para contextuar adecuadamente la cita

[iii] En este trabajo partimos del principio que todo conocimiento es primero usado, probado, implementado o desechado por las diferentes expresiones del modelo capitalista globalizado, previamente a su liberación en el mercado de consumo académico.

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Drunkorexia: la nueva moda de beber alcohol y no comer nada

Mundo / 10 de julio de 2016 / Por: Terra.cl
Se trata de un trastorno relacionado con la alta preocupación por la estética.

Los altos índices de alcoholismo por parte de la juventud chilena están dando paso a un nuevo desorden alimenticio que puede generar problemas de salud en el futuro: se trata de la drunkorexia, donde los jóvenes reducen al mínimo la cantidad de alimentos que consumen para compensar así el alto contenido calórico del alcohol.

La drunkorexia es un desorden conductual que no ha sido reconocido aún como enfermedad por la Asociación de Psiquiatría Americana, pero que si no se trata podría transformarse en un problema mayor. Por un lado, tiene relación con el preocupante consumo de bebidas alcohólicas y también con la importancia que se le da a la apariencia física. Según explica el Dr. Gabriel Dukes, psiquíatra de Clínica Avansalud, “los jóvenes quieren verse bien y temen engordar, por eso compensan las calorías del alcohol consumiendo menos alimentos. Se trata de un trastorno relacionado con la alta preocupación por la estética”, explica.

La drunkorexia puede aumentar durante los meses de verano debido al periodo de vacaciones, donde hay mayor frecuencia de reuniones y ‘carretes’ con consumo de alcohol y quienes se ven más afectados son aquellos que con anterioridad han presentado trastornos alimenticios y señales de obsesión por la figura corporal.

El Dr. Dukes comenta que “el aumento de peso es visto como un posible rechazo por parte del sexo opuesto y por el grupo social, pero el gran problema es que puede que quienes sufren de drunkorexia tengan una apariencia física normal, pero en realidad no están sanos, ya que la falta de alimentos implica una deficiencia de vitaminas y proteínas, el ‘verse bien’ es sólo una apariencia que puede estar ocultando anemia, debilidad, etc.”, comenta el especialista.

Detectar las primeras señales de la drunkorexia es de suma importancia para los familiares y amigos de quienes la padecen, ya que no se presenta de forma solitaria y puede estar ocultando otros diagnósticos como una crisis severa de adolescencia o trastornos de personalidad. “Una de las razones por las que los jóvenes consumen alcohol es porque mejora el ánimo y genera desinhibición, efectos que son especialmente buscados por los tímidos y depresivos, ya que los ayuda a tener más personalidad y sentirse más alegres, pero hay que entender que estos efectos son transitorios y luego la persona vuelve a su estado normal”, acota el Dr. Dukes.

Otros de los síntomas que se puede reflejar en un joven drunkoréxico son  los problemas de salud, promiscuidad sexual, mal rendimiento escolar, cansancio, preocupación excesiva por el peso, ansiedad, insomnio, trastornos de ánimo, desgano y alto consumo de alcohol. “La conducta puede obedecer a muchas razones, por lo que el paciente requerirá de un tratamiento multidisciplinario compuesto por psicólogos, nutriólogos y psiquiatras con el fin de mejorar tanto la adicción del alcohol como los posibles problemas médicos que puedan existir por la falta de alimentos, como por ejemplo, la anemia”, afirma el Dr. Dukes.

¿Cómo reconocer la drunkorexia? A continuación algunos de los síntomas que revelan si alguien puede estar padeciendo este trastorno

:-Alto consumo de alcohol acompañado de desinterés por la comida o falta de apetito

-Preocupación excesiva por la imagen corporal

-Anemia, desnutrición, debilidad y somnolencia durante el día

-Ansiedad, cansancio, trastornos de ánimo

 Fuente: https://vidayestilo.terra.cl/mujer/drunkorexia-la-nueva-moda-de-beber-alcohol-y-no-comer-nada,b731baf7b0d55310VgnVCM5000009cf154d0RCRD.html
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Uruguay: Policías buscarán liceales casa por casa

América del Sur / Uruguay / 10 de julio de 2016 / Por: EDUARDO BARRENECHE de elpais.com.uy

 

En la ciudad de Dolores desertaron 21 jóvenes y una jueza penal ordenó citar a sus padres

La policía comunitaria del pueblo mercedario de José Enrique Rodó, Mabel Viera, espera que mañana lunes le llegue un oficio del juez Héctor Boero para que comience a citar a padres cuyos hijos escolares y liceales desertaron de la educación pública.

Operadores judiciales dijeron a El País que la deserción escolar y liceal es elevada tanto en el pueblo de José Enrique Rodó como en la ciudad de Cardona, también ubicada en el departamento de Soriano.

Por ejemplo, en la Escuela N° 9 de José Enrique Rodó hay una niña que no concurre a clase desde hace tres meses.

En ese caso y en otros detectados en José Enrique Rodó, se aplicó el «Protocolo de Ausentismo» que se inicia luego de tres faltas del estudiante. El paso siguiente es la citación de los padres por parte de la dirección del centro educativo.

En caso de no lograr una respuesta, toma cartas en el asunto el inspector de Institutos y Liceos a efectos de intimar a los responsables legales del menor. De persistir la deserción, el caso pasa a la Policía Comunitaria o directamente a la Justicia. Los padres del alumno desertor podrían incurrir en omisión a los deberes inherentes a la patria potestad.

En abril de este año, la jueza Letrada de Primera Instancia de Dolores de 2° Turno, Mariana Capurro, ordenó a la Policía Comunitaria que buscara casa por casa a 21 liceales que habían desertado del liceo.

Tras la orden de la magistrada, la policía comunitaria María Barrera concurrió a los hogares de los jóvenes.

En algunos casos no encontró a los padres de los estudiantes y les dejó una citación para que concurran a la sede policial a la brevedad.

Los 21 padres fueron entrevistados por Barrera, quien recorre Dolores de punta a punta en una motocicleta de su propiedad. En todos los casos, Barrera les labró un acta sobre los motivos que llevaron a los jóvenes a abandonar la enseñanza liceal.

La agente se reunió con la directora del liceo de Dolores, Mariel Bazán, e intercambiaron puntos de vista sobre el problema. Luego Barrera elaboró un informe a la jueza Capurro sobre las respuestas obtenidas de los padres de los jóvenes.

En la mayoría de los casos los padres señalaron que sus hijos habían retomado sus estudios en la UTU de Dolores. Otros progenitores explicaron que los menores se habían reenganchado en el turno de la noche del liceo de la ciudad.

Barrera también informó que apenas cuatro estudiantes no habían regresado al sistema estudiantil por las siguientes razones: cumplieron la mayoría de edad, viajaron a otros departamentos a trabajar o vivían en pareja y tenían hijos.

La jueza Capurro aún no emitió ninguna resolución sobre esos cuatro jóvenes, aunque uno de los padres dijo que su hija pensaba retornar al liceo luego del nacimiento de su hijo.

El 15 de abril de este año, pocos días después de la resolución judicial de la magistrada, un tornado golpeó a la ciudad de Dolores. Cinco personas fallecieron, hubo 250 heridos y decenas de casas derruidas. Uno de los lugares más afectados fue el liceo de Dolores. Hoy el liceo funciona en varios contenedores muy ordenados ubicados al lado de la UTU. Allí concurren los liceales de todos los turnos.

Campaña.

En 2013, las autoridades de la educación detectaron una elevada deserción de escolares y liceales.

A fines de 2014, definieron un protocolo de actuación, que comenzó a aplicarse el año siguiente, para garantizar que todos los niños y adolescentes alcanzados por la obligatoriedad de la enseñanza (Ciclo Básico inclusive) no queden afuera del sistema.

El protocolo consta de varias etapas que involucran en una primera instancia al maestro y en la más extrema a la Policía y a la Justicia (ver nota aparte).

El protocolo, al que tuvo acceso El País, identifica como problemas la no inscripción de los niños y adolescentes en el sistema educativo, el estar inscripto y no concurrir; el haber concurrido y dejar de hacerlo y también el hecho de «concurrir parcialmente; tener asistencia esporádica o intermitente.

Según fuentes judiciales, esto fue lo que ocurrió con los 21 jóvenes liceales de la ciudad de Dolores que la Justicia ordenó ubicar.

Elevada deserción.

Unos 16.000 niños y adolescentes desertaron este año de escuelas y liceos y el Banco de Previsión Social (BPS) analiza cortarles la asignación familiar por esa causa. El BPS hizo un primer relevamiento en abril de este año y en ese entonces había 22.000 jóvenes que no estaban concurriendo a estudiar. Unos 10.000 volvieron al sistema en estos últimos meses, informaron autoridades educativas. El corte del pago de las asignaciones familiares implica un cruzamiento de datos entre el BPS, la ANEP y el Ministerio de Desarrollo Social.

CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN.

Seguimiento de los estudiantes.

El protocolo aprobado por autoridades educativas plantea llevar a cabo campañas publicitarias y de sensibilización para difundir los derechos de niños y adolescentes a la educación y los consiguientes deberes de sus responsables. Crear la Comisión de Seguimiento de las Trayectorias Escolares (Cosetre) en la ANEP para garantizar el derecho a la educación. En la misma se integrarán el Mides, Interior, BPS e INAU, además de los delegados de los Consejos de la ANEP. Creación y/o puesta en marcha del sistema digitalizado de información y seguimiento de las trayectorias escolares en los niveles de obligatoriedad. Presentar en los juzgados de familia y en las fiscalías penales y de menores un oficio requiriendo una consideración especial y una acción diligente a las situaciones que involucren vulneración de derechos a la educación. Coordinar con la Dirección del Registro de Identificación Civil para recibir información de los niños inscriptos en ese registro nacidos entre el 1° de mayo del año anterior y el 30 de abril del año en curso, correspondiente a la franja etaria de cuatro años. Adoptar resolución que haga preceptivo para todos los colegios e institutos privados, la entrega periódica de información circunstanciada sobre los estudiantes matriculados.

Fuente original: http://www.elpais.com.uy/informacion/policias-buscaran-liceales-casa-casa.html

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