Saltar al contenido principal
Page 959 of 2546
1 957 958 959 960 961 2.546

Nicaragua: Fortalecen ruta de educación incluyente

Nicagua/Agosto de 2016/El 19 Digital

El Ministerio de Educación (MINED) a través de la Dirección de Educación Especial, desarrolló el Congreso Nacional de la Ruta de Evaluación, Reflexión y Proyección, con el objetivo de generar espacios de concientización entre la comunidad y consolidar el protagonismo de docentes, maestros y padres de familia en las escuelas de Educación Especial del País.

Durante el encuentro los protagonistas establecieron nuevas propuestas y acciones enfocadas a fortalecer la Ruta de Educación Especial Incluyente, la cual ha alcanzado un gran avance gracias al respaldo del Buen Gobierno Sandinista y a las políticas educativas que impulsa y que son parte de la construcción de un porvenir mejor para las futuras generaciones de nicaragüenses.

Fuente: http://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:45719-fortalecen-ruta-de-educacion-especial-incluyente

Comparte este contenido:

Las soledades posmodernas y las redes de amor

Por Coral Herrera Gómez

La soledad es una invención moderna.

En el siglo XXI nos juntamos de dos en dos, mejor si es heterosexualmente. Nos unimos en dúos para convivir y para crear familias (o no), en estructuras de dependencia mutua. Dependencia sentimental y económica, dependencia social y afectiva. Cuando estamos sin pareja decimos que estamos solos, pero la soledad es una invención moderna que afecta a los habitantes de las ciudades, lugares donde todos somos personas anónimas y donde nos comportamos como si no tuviéramos nada que ver unos con otros.

Antes la gente vivía en grandes estructuras familiares, en casas amplias donde convivían varias generaciones y parientes sin la misma sangre. La soledad nació en el seno del Romanticismo trágico del XIX, cuando se impuso el individualismo y la gente se encerró en sus nidos de amor para dúos diferentes pero complementarios. Las  calles y las plazas se vaciaron y cada uno miró para lo suyo.

El budismo con su filosofía del desapego no entiende, sin embargo, la soledad como una tragedia: nacemos solos y morimos solos, y los demás nos acompañan en determinadas etapas del camino. En Occidente, sin embargo, la soledad es la gran enfermedad de los posmodernos. Fromm hablaba de la Era de la soledad, de la época en la que necesitamos emociones intensas, necesitamos comunicarnos y compartir, y sin embargo lo hacemos solos desde casa, apretando el dedo sobre las teclas de una realidad virtual.

El derrumbe de las redes de solidaridad en la posmodernidad nos han dejado a todos más solos y solas, especialmente los que no tienen a alguien cerca para compartir su soledad. En lugar de crear nuevas redes, Coca Cola nos dice que en pareja se vive mejor. Por eso buscamos a nuestra “media naranja”, alguien que llene nuestra soledad, que nos acompañe siempre, que no nos abandone.

En un mundo organizado económica, afectiva y socialmente en parejas, la soledad es signo de que algo no va bien. Algunas soledades son elegidas, otras impuestas, pero son pocas las personas que disfrutan del aislamiento. La soledad “obligatoria” nos baja la autoestima, nos produce tristeza, desesperación, miedo, y nos margina socialmente porque vivimos en un mundo de parejas.

Nuestra cultura sigue promocionando el individualismo, el miedo al otro, la desconfianza a los espacios públicos, la xenofobia contra los que vienen de fuera. Pero a la vez nos anima a buscar la felicidad en el amor hacia una sola persona.

Dedicamos demasiado tiempo y recursos en encontrar a la persona ideal, y luego nos encerramos en burbujas de amor, algunos incluso abandonan su vida social. Las separaciones y los divorcios son más duros cuando nos hemos aislado con la pareja; al romper nos quedamos con grandes vacíos, nos sentimos solos “de verdad”. Las parejas de alrededor se vuelcan contigo si eres la víctima, o te alejan si te consideran culpable del divorcio. Nuestras estructuras familiares y sociales caen porque todos los círculos están llenos de parejas. Uno solo desentona y desequilibra la armonía del “dúo”.

Por eso mucha gente busca compañía a cualquier precio y se angustia. Mujeres y hombres cuya pasión absoluta es el amor, la conquista, el sentirse querido, querer al otro, pelearse, reconciliarse. Hay gente a la que se le nota a kilómetros que se encuentra sola y necesita pareja. Gente que necesita ser amada, sentirse acompañada y protegida. Gente que mendiga el amor y se victimiza para parecer más indefensa. Gente que se infantiliza para crear ternura. Gente que se disfraza y se opera el cuerpo para obtener el triunfo social de tener un hombre o una mujer a su lado. Gente que se siente cómoda en la división de roles de género, gente que se encierra en la pareja con candado y echa la llave al Sena en París.

Pese a esta necesidad de “amarrar” al otro, nos atraen de las personas su libertad, su energía,  su poder.  Amamos a las personas en la medida en que son libres; lo curioso es que cuando nos juntamos, tendemos a querer domesticar esa libertad, apoderarnos de ella, aferrarnos con dulzura o desesperación al otro para que no escape de nuestro lado.

La primera herramienta de la que disponemos para fijar las relaciones es la palabra. Cuando el otro me reconoce como compañera o compañero, cuando les decimos a los demás que tenemos una relación, cuando comunicamos nuestro nuevo estado, es cuando sentimos que tenemos pareja. Necesitamos definir las relaciones para sentir que son, que existen. Y además nos comprometemos en público para expresar nuestro deseo de permanecer junto al otro, construir una historia común.

Otros en cambio tienen verdadero terror a la definición y huyen espantados/as cuando oyen palabras que tienen que ver con esa pretensión muy humana de definir y clasificar las cosas, las situaciones, los romances. Necesitan sentirse libres para moverse por el espacio, se horrirzan con las estructuras románticas que suponen rendir cuentas constantemente de donde y con quién estamos. Estas estructuras son más o menos abiertas, más o menos flexibles, pero algunas aprietan demasiado porque están basadas en el control de la otra persona, en la vigilancia de su libertad de movimientos, en el egoísmo y el miedo. Las estructuras más terribles son las que se crean desde los celos, y a menudo significan, para poder permanecer en ellas, chantajes emocionales, llantos y peleas, preguntas y reproches sin fin. Es normal, pues que muchos y muchas defiendan su libertad a capa y espada cuando las estructuras de relación están basadas en luchas de poder y control sobre el otro.

En nuestra época posmoderna, la principal contradicción es, por un lado, el miedo a la soledad y la necesidad de que alguien nos asegure que va a estar con nosotros (firmando contratos matrimoniales si es preciso),  y por otro, una defensa a ultranza de la libertad personal y los espacios propios. Quizás por eso nos divorciamos tanto, y por eso mismo también firmamos hipotecas que nos atan durante más tiempo del que vamos a vivir.

En el caso de las mujeres y los hombres jóvenes, creo que estamos sumidos en la contradicción entre la necesidad de libertad y la necesidad de afecto. Tenemos miedo a la soledad total, pero no queremos atarnos de por vida. Las estructuras de nuestros padres no nos sirven, y por eso estamos probando otras formas de relacionarnos, más flexibles, más cambiantes. A veces buscamos pareja, otras veces buscamos no tenerla; a veces soñamos con príncipes azules, otras veces el principio de realidad se impone y queremos a la gente tal y como es. Nos separamos, nos juntamos, nos chocamos, nos fusionamos, y todo sucede bajo una intensidad y una velocidad que asusta a nuestros abuelos y abuelas.

A pesar de que en el imaginario colectivo la soledad es sinónimo de horror y vacío, la realidad es que a todos nos gusta estar solos de vez en cuando, porque la soledad es un lugar tranquilo en el que nos encontramos con nosotros y nosotras mismas. En ella solemos trabajar nuestras emociones, planear nuestra vida, soñar con retos nuevos, perdernos en los recuerdos, profundizar en ideas que nos vinieron en medio de la vorágine, analizar un acontecimiento reciente, imaginar una conversación, cuestionar la realidad, construir proyectos.

En soledad podemos hacer autocrítica, descubrir por qué nos comportamos de un modo u otro, soñar con un mundo mejor, analizar nuestros sentimientos o perdernos en nuestras fantasías. La soledad es necesaria para la gente que tiene una o varias grandes pasiones. Disfruta de la soledad la gente practica deportes, o la gente que se dedica a crear (escritoras, escultores, bailarines, pintores, videoartistas, diseñadores, cineastas, dibujantes, poetas, cantantes, músicos, coreógrafos, escenógrafos, editoras, artesanas). Disfrutan de la soledad los amantes de los museos, los que aman la lectura,  las viajeras que caminan, los locos del ajedrez o las damas, los coleccionistas de cualquier cosa, los buscadores de setas, los frikis del mundo de los videojuegos, las artes marciales, el Yoga, el Reiki, o la meditación trascendental.

Hay parejas que no toleran las pasiones del otro, hay parejas que las comparten y conservan las suyas propias. Lo que es obvio, según mi punto de vista, es que la pareja no es la solución para la soledad y que todos necesitamos espacios compartidos y espacios propios.  

La soledad depende mucho de cómo nos relacionamos y tejemos redes sociales y afectivas a nuestro alrededor. Por eso si nutrimos con cariño nuestras amistades es más difícil que nos sintamos solos o solos.  Creo que es más difícil sentir la soledad para los activistas que trabajan en colectividad por los derechos humanos, la ciudadanía que se integra en movimientos sociales o políticos, la gente que se une a colectivos espirituales o religiosos, a grupos literarios, a grupos de música o baile, de consumo responsable, de cocina vegetariana, ciclismo urbano, o cooperativas agroecológicas.

Tenemos que trabajar  para cambiar esta sociedad individualista, al fin y al cabo, somos animales gregarios que necesitamos compañía. Sobrevivimos como especie gracias a nuestra capacidad para trabajar en equipo y para construir relaciones bonitas basadas en la cooperación y la ayuda mutua. Si ampliamos nuestros círculos de amistad, si trabajamos en equipo para lograr objetivos comunes y solidarizarnos con los demás,  la vida es menos dura, y tiene más sentido.  Todos necesitamos sentirnos útiles, sentirnos reconocidos por nuestros aportes a la comunidad. Todos necesitamos abrazos, besos, gestos de simpatía y de cariño. Todos necesitamos, en definitiva, querer y sentirnos queridos.

Para evitar las relaciones basadas en la necesidad, la dependencia o el miedo a la soledad, creo que lo importante es fortalecer y mimar nuestras redes sociales. Antes que buscar salvaciones individuales, creo que deberíamos emplear nuestro tiempo y energías en la gente que tenemos alrededor:  vecinos, compañeras de trabajo, amigos, familiares…

Diversificar afectos, querernos mejor, relacionarnos con ternura y empatía, ayudarnos mutuamente, trabajar por el bien común nos ayudará a construir comunidades menos individualistas y más solidarias.

Fuente: http://haikita.blogspot.com/2013/06/las-soledades-posmodernas-y-las-redes.html

Comparte este contenido:

Unicef y OIM piden solución a drama de niños migrantes

Estados Unidos/Agosto de 2016/Telesur

Justin Forsyth, director ejecutivo adjunto de Unicef, al citar el informe dijo que es muy duro pensar que esos niños, en su mayoría adolescentes pero algunos mucho menores, se sometan a tan agotador y peligroso viaje en busca de una vida mejor, y muestra «la crucial importancia de lidiar con la violencia y las condiciones socioeconómicas en sus países de origen».

Por su parte Christoph Boulierac, portavoz de Unicef, dijo en conferencia de prensa que el número de niños migrantes no deja de crecer y cada día es mayor el riesgo de que sean secuestrados, víctimas del tráfico, violados o asesinados durante el trayecto.

Actualmente el 63 por ciento de los hondureños, el 60 de los guatemaltecos y el 32 por ciento de los salvadoreños viven por debajo del nivel de pobreza, lo que constituyen causas directas de las migraciones, a lo que se suma la violencia, que en el caso de El Salvador tiene el mayor índice de asesinatos del mundo con una tasa de 103 por 100 mil habitantes, seguido de Honduras con 57 y Guatemala con 30 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

Según la OIM al menos 200 migrantes murieron en dicha travesía en los primeros seis meses del año, una cifra que asumen está subestimada, y la mayoría murió al caer del tren que cruza México conocido como «La Bestia».

En contexto

Más allá del riesgo que corren durante la travesía, los representantes de Unicef se muestran preocupados por el trato que reciben estos menores no acompañados una vez retenidos.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia es contrario a la detención de menores de edad y todos los países deberían buscar alternativas a la retención de niños y no detenerlos en base a su simple estatus migratorio.
Junto con sus asociados, Unicef hace frente a las causas de la migración mediante el apoyo a los esfuerzos de los gobiernos para mejorar la vida de los niños y abordar la violencia comunal y criminal en sus países de origen.
Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Unicef-y-OIM-piden-solucion-a-drama-de-ninos-migrantes-20160823-0016.html
Comparte este contenido:

South Africa: School Hair Policy Just Like France’s Burkini Ban – Ahmed Kathrada Foundation

África/South Africa/03 Septiembre 2016/Fuente: Allafrica

The victimisation that Pretoria High School for Girls pupils face can be likened to that arising from the recent ‘burkini’ ban in France, the Ahmed Kathrada Foundation’s youth co-ordinator said on Tuesday.

«What this has in common with the highly discriminatory French law, is that it enforces assimilation based on values that are often Eurocentric or white, deeming all other values or cultures as less worthy,» said Busisiwe Nkosi.

She questioned whether South Africa could claim to be truly democratic when the right to wear an African hairstyle or doek was not ensured.

The foundation visited the school on Monday and spoke to relatives and pupils, both current and former.

Nkosi said they were shocked and outraged by what they heard.

«We were told of a play that involved blackface that was called off at the last minute, of a fellow pupil using the k-word to describe an African song, and as has been reported in the media, of African girls being ‘harassed’ for their natural hair.»

Code of conduct review

She said efforts to tackle institutionalised racism had to be stepped up.

Foundation director Neeshan Balton noted that it was the actions of protesting pupils, together with parents, caregivers and supporting University of Pretoria students that was most inspiring.

The foundation welcomed the intervention by Gauteng Education MEC Panyaza Lesufi to review the school’s code of conduct, along with other schools in the province.

It also welcomed the investigation into allegations of racism and a planned visit by the province’s Group of Eminent Persons dealing with social cohesion issues.

«It’s about time that racism in the education sector is tackled head on,» Balton said.

«It is hoped that lessons can be drawn from this incident, so that all schools, as we stated before, can become laboratories of non-racialism.

Fuente: http://allafrica.com/stories/201608310092.html

Comparte este contenido:

¿Qué significa hoy pensar una educación abierta?

 Por 

Las instituciones educativas se han configurado como estructuras organizacionales poco permeables a su entorno. Siempre atendiendo más a sus propias necesidades de reproducción y perpetuación, las prioridades han sido puestas en el esfuerzo por el mantenimiento de lo preexistente más que en atender al cambio. A pesar de ello, la irrupción de las tecnologías ha interpelado fuertemente estos reductos consiguiendo en muchos casos poner en jaque el corazón del sistema educativo tradicional. Sin embargo, ¿hemos podido asistir a la ruptura del “núcleo duro” de la escuela para verla adaptarse a este mundo en continuo cambio?

No pareciera. La escuela sigue siendo como una fortaleza, como aquellos castillos medievales con un foso y un alto muro de protección para poder “defenderse” de los embates del contexto. ¿Cómo lograr entonces que la escuela esté a tono con los cambios en las formas de aprender?

Hoy podemos reconocer a través de conceptos como el aprendizaje ubicuo planteado por Burbules las variadas posibilidades que tiene un sujeto de aprender en cualquier momento y lugar, ayudado por dispositivos tecnológicos. Si bien la escuela ha intentado incorporar la tecnología, no es tan claro que su inclusión sea planteada desde la valoración de estos aprendizajes sino desde formas que perpetúan sus estilos habituales. Las formas de aprender dentro y fuera de la escuela terminan siendo muy diferentes y –en muchos casos- menos significativas las que suceden dentro de aulas convencionales.

Cuando pensamos una educación abierta, necesariamente estamos proponiendo tender puentes entre aquellos aprendizajes invisibles como los que caracterizan Cobo y Moravec, motivados por intereses que surgen de la vida, y lo que la escuela presenta como saberes relevantes. ¿Podrán estas instituciones caracterizadas por la rigidez mostrar los quiebres o las rendijas por donde dejar lugar a estas nuevas formas de aprender?

Abrir la educación es sin duda pensar no solamente en todos los aprendizajes extramuros escolares sino también afrontar el desafío de lograr que la escuela cambie. Siendo la organización que históricamente ha sido la responsable de la transmisión de los saberes y la cultura, sin duda hoy se enfrenta a la necesidad de replantear sus funciones y formas esenciales.

En lo personal, estoy convencida de que si no atacamos la estructura más tradicional de la escuela tanto en lo inherente a la organización de tiempos y espacios para el aprendizaje como lo que atañe al orden de lo curricular y su eterna fragmentación y exagerada extensión, el cambio que podremos lograr será muy limitado. Se necesitará de decisiones políticas macro y micro para crear las condiciones de este cambio, no podremos pensar solo en el voluntarismo individual. Claro que no podrá lograrse de un día para el otro. ¿Pero cuándo comenzamos?

¿En qué podemos contribuir para ir configurando la educación abierta desde la escuela? Empezar por poner en cuestión las pequeñas afirmaciones naturalizadas como las formas de entender la enseñanza y el aprendizaje escolar que se presentan con fuerza de verdad inamovible. No todo puede ser una herencia que termine operando como un lastre y generando excusas para evitar el cambio. Muchas veces son las pequeñas cosas que hacen que la escuela no cambie asentadas en la vida cotidiana y sobre las que nos hacemos pocas preguntas. En la medida en que se perpetúen como supuestos incuestionables, será difícil mover la idea de “abrir la educación”. Debatir, intercambiar, argumentar, expandir, colaborar, tejer redes puede ser el primer paso para la educación abierta.

photo-1457978535446-dcd58011ea54re

Se suele identificar la idea de innovación con el uso de las tecnologías en la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, no necesariamente tenemos que pensarla en este plano. No se trata solo de educación on line, de uso de dispositivos en el aula. Basta con revisar cómo con algunos conceptos como los de significado y sentido en el aprendizaje – acuñado el primero inicialmente por Ausubel y profundizados y ampliados por muchos autores como Coll– se comenzó a interpelar la transmisión lineal de información que puso en jaque el rol tradicional de la escuela y dio lugar a la entrada del conocimiento espontáneo en una signada por el conocimiento escolar y científico. ¿Qué sucedió en las escuelas con el interjuego entre estos conocimientos? ¿Se logró valorar al conocimiento cotidiano como pilar esencial de los aprendizajes escolares?

La innovación a veces está mucho más al alcance de lo que pensamos y responde a la necesidad de romper con tradiciones sobre las que no hay cuestionamiento alguno, sólo reproducción. La reflexión sobre la práctica profesional docente se constituye como un punto de partida ineludible.

A lo largo de la historia hemos asistido al desarrollo de diversos enfoques pedagógicos que irrumpieron en un escenario escolar y que sólo lograron plasmarse como experiencias excepcionales sin poder irrumpir en el sistema con la fuerza de un cambio. Paradójicamente, algo de lo que se llama “innovación” no resulta ser tan novedoso. Muchas de esas perspectivas, como el enfoque de proyectos que nace desde Killpatrick (1918) y Freinet (1920), recién empezó a tomar forma hace pocos años a través del Aprendizaje Basado en Proyecto (ABP), batallando ante la aún resistente tradición enfocada en la transmisión y la repetición. ¿No es acaso este también un ejemplo de cómo se comienza a abrir la educación?

Otro planteo inherente a la educación abierta tiene su raíz en la discusión “cambio total del sistema vs. innovación desde las aulas”. Si bien el debate innovación-cambio-mejora, que ya planteara en su momento Bolívar para los centros educativos, resulta una asignatura pendiente; suele manifestarse como uno de los primeros interrogantes: ¿se trata de esperar la decisión política que lleve a un cambio en el sistema o hablamos de generar la innovación desde las propias aulas y ver desde allí como expandirla?. No resulta una discusión menor en tanto y en cuanto nos remite a un escenario a donde todos esperan que otros comiencen lo que nadie empieza.

La educación abierta es una necesidad imperiosa que hoy no admite dilaciones si queremos que lo que se aprende en las instituciones educativas se constituya en algo verdaderamente relevante. Deberíamos pensarla sobre la base la base del acuerdo de los decisores políticos; los equipos docentes y de conducción de instituciones educativas; las asociaciones sociales; las comunidades de alumnos y padres. Mientras se fragmenten y aíslen los esfuerzos, pocas chances tendremos de impulsarla. Ya lo planteaba Cristóbal Cobo cuando hablaba de un “pacto” necesario entre los diferentes actores. Hablamos entonces de escuelas permeables a los aprendizajes que nacen en otros contextos; una enseñanza basada en integrarlos a lo que se define como ejes centrales del currículo; una acción pedagógica orientada a sacar provecho de cada oportunidad de aprendizaje, problema y desafío que nace de sus actores.

¿Es una utopía pensar entonces una educación abierta? Creo que no, que es más bien el producto de una necesidad imperiosa que se impone y que ya no es posible eludir. Nos queda el desafío de ponerla en marcha y expandirla.

Autora: Débora Kozak. Profesora y Rectora de la Escuela Normal Superior Nro. 1 de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Miembro honorífico de la Asociación Educación Abierta.

Fuente: http://educacionabierta.org/que-significa-hoy-pensar-una-educacion-abierta/

Comparte este contenido:

“Tenemos un caos como sociedad” Entrevista a la conferensita Cecilia Rodríguez

América del Norte/México/03 Septiembre 2016/Autora: Nadia Vázquez/Fuente: El Debate

Desde la ciudad de Aguascalientes, la conferencista Cecilia Rodríguez Galván fue invitada por el Frente Nacional de la Familia para impartir la conferencia “Panorama de la educación sexual en México”, dirigida a la sociedad en general y orientada a concienciar a los padres de familia cómo se maneja el sistema educativo en México desde hace muchos años, el cual, desde su perspectiva, les resta la decisión de elegir sobre la conciencia de sus hijos.

¿Cómo nació en usted la inquietud por este tema?
Yo soy activista pro vida y asesora de Vida Humana Internacional para América Latina y una de las áreas que desempeño es la educación sexual, por lo que llevo 17 años en esto.

¿Por qué es importante hablar de educación sexual?
Es importante evidenciar una falla en la sociedad que está afectando al humano como individuo, a la familia y a la sociedad en general. Si dejamos que el estado tome las riendas sobre la patria potestad en educación de nuestros hijos y, en este caso, decidan que esa educación tiene que ser genitalista y no un aspecto integral de la persona, tenemos resultados trágicos. México tiene un incremento del virus del papiloma humano como nunca lo ha tenido antes, más sida que nunca, gonorrea.
El 25 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos tienen el mayor indice de enfermedades de transmisión sexual que jamás en la historia habían tenido. Tenemos una educación sexual genitalista que les dice: “Puedes hacer lo que quieras, solo ponte condón”, pero eso no te protege de otras enfermedades.
Los jóvenes tampoco tienen una afectividad madura para elegir sobre su vida sexual. Desde quinto de primaria les hablan de sexo oral, vaginal y anal. Si los maestros vienen con un sistema adoctrinado donde les dicen que la sexualidad es algo que se crea, que no es biológico y que pueden ser lo que quieran, entonces estamos en un caos de sociedad. Los jóvenes son incapaces de ver la realidad de su persona desde la sexualidad y ocuparla para lo que está realmente.

¿Qué opina de los niños que desde muy corta edad se niegan a pertenecer al sexo con el que nacieron biológicamente?
Yo pienso que están siendo adoctrinados. Si tú dejas a los niños crecer normalmente, sin imponerles ningún rol social, surgen como mujer y hombre. Acaba de salir un metaanálisis que confirma que la homosexualidad no es un gen. Comprueban que es algo que se adopta socialmente y al hablar de esto y hacerle un ejemplo favorece, pero de eso ningún medio está hablando.
La homosexualidad no es nada nuevo, la única novedad son los transexuales que se operan. Esto nunca había sido un paradigma social. La familia natural tiende a la procreación y a la estabilidad social. Si no ponemos como paradigma social a la familia natural, tendemos a esquivar a la sociedad. Nadie dice que la sexualidad no debe vivirse como cada quien quiera, lo que estamos diciendo es que la educación genitalista está creando muchos problemas.

Fuente: http://www.debate.com.mx/losmochis/Tenemos-un-caos-como-sociedad–20160901-0112.html

Comparte este contenido:

Unicef: 40 por ciento de los niños en 10 países no van a la escuela

África/03 Septiembre 2016/Fuente: Spanish.people

En los países ubicados en los 10 primeros sitios por las tasas más altas de niños sin educación primaria, cerca de dos de cada cinco niños, 18 millones, no están en la escuela, dijo la ONU el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Liberia tiene el nivel más alto de niños sin escuela con cerca de dos terceras partes de los niños en edad de asistir a la primaria sin acceso a la escuela, dijo Unicef en un boletín de prensa.

El segundo lugar es Sudán del Sur, en donde el 59 por ciento de los niños se ven privados de su derecho a la educación primaria y una de cada tres escuelas están cerradas por causa del conflicto.

En la lista de los 10 primeros lugares también están Afganistán (46 por ciento), Sudán (45 por ciento), Níger (38 por ciento) y Nigeria (34 por ciento), lo que presenta un panorama claro de la manera en que las emergencias humanitarias y las crisis prolongadas están forzando a los niños a no asistir a la escuela, dijo Unicef.

El análisis de datos de Unicef destaca la magnitud de una crisis educativa que afecta a países ya agobiados por conflictos, periodos prolongados de sequía, inundaciones, sismos y tasas elevadas de pobreza extrema.

Unicef teme que, sin educación, una generación de niños que viven en los países afectados por el conflicto, los desastres naturales y la pobreza extrema crezcan sin las habilidades que necesitan para aportar a sus países y economías, lo que agravará la ya desesperada situación de millones de niños y sus familias.

La educación sigue siendo unos de los sectores menos financiados tras hacer llamados humanitarios. En el 2015, las agencias humanitarias recibieron sólo el 31 por ciento de lo necesario para financiar la educación, en comparación con el 66 por ciento de hace una década.

A pesar de un aumento de 126 por ciento en los requisitos de educación desde el 2005, el financiamiento aumentó sólo cuatro por ciento. Además, los sistemas de educación equipados para enfrentar crisis prolongadas no pueden construirse sobre los cimientos del corto plazo y de los impredecibles llamados recaudatorios.

Durante la Cumbre Humanitaria Mundial de mayo en Turquía se lanzó una nueva plataforma global de financiamiento, «La educación no puede esperar», para superar la brecha entre las intervenciones humanitarias durante las crisis y el posterior desarrollo de largo plazo a través de un financiamiento predecible.

Aunque no es uno de los 10 países de la lista, Siria tiene 2,1 millones de niños en edad escolar (de 5 a 17 años) que no están en la escuela, dijo Unicef, la cual agregó que otros 600.000 niños sirios que viven como refugiados en las regiones de los alrededores tampoco están en la escuela.

No hay datos recientes o confiables de países como Somalia y Libia debido en parte a que los conflictos continúan.

«En los países afectados por conflictos, las escuelas equipan a los niños con los conocimientos y las habilidades que necesitan para reconstruir sus comunidades al concluir la crisis y en el corto plazo les ofrecen la estabilidad y la estructura necesarias para enfrentar el trauma», dijo la jefa de Educación de Unicef, Jo Bourne.

«Las escuelas también pueden proteger a los niños del trauma y de los peligros físicos a su alrededor. Cuando no están en la escuela existe un mayor riesgo de abuso, explotación y reclutamiento por parte de grupos armados», dijo.

Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2016/0902/c31618-9109055.html

Comparte este contenido:
Page 959 of 2546
1 957 958 959 960 961 2.546
OtrasVocesenEducacion.org