Europa/Holanda/17 de febrero de 2017/Fuente: ei-ie.org/
Los diputados holandeses del partido socialista han solicitado a su Ministerio de Comercio Exterior y Desarrollo que se pronuncie con respecto al apoyo brindado a Bridge International Academies, una de las mayores y más cuestionadas empresas educativas en el mundo.
Dos miembros del parlamento holandés, Harry Van Bommel y Jasper van Dijk (ambos representantes del Partido Socialista), han comunicado al secretario general de la Internacional de la Educación (EI), Fred van Leeuwen, que han enviado varias preguntas por escrito a la ministra de Comercio Exterior y Desarrollo de Holanda con respecto al apoyo indirecto que el gobierno de su país brinda a Bridge International Academies.
Las preguntas que se enviaron a Lilianne Ploumen, quien ocupa el cargo desde 2012, versan en torno a las inversiones realizadas a Bridge International Academies a través del presupuesto holandés para el desarrollo y de programas específicos como el Dutch Good Growth Fund (DGGF) y el Massif Fund.
Asimismo, Van Bommel y van Dijk interrogan a Ploumen sobre qué postura mantiene con respecto a las Academias Bridge después de que el gobierno ugandés ordenara y llevara a cabo el cierre de sus dependencias debido a que no cumplían los estándares de calidad, contaban con docentes no cualificados y presentaban unas condiciones higiénicas deficientes.
Por otra parte, la carta de los diputados toma distancia y analiza en términos más amplios la postura política adoptada por el gobierno holandés en lo referente a la promoción de la educación de calidad planteando la siguiente pregunta: “¿Cree usted que está justificado financiar, directa o indirectamente, la educación con fines lucrativos con fondos públicos?”.
Por último, aborda la relación establecida entre la promoción de una educación pública de calidad (en contraste con la promoción de una educación privada con fines lucrativos) y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible – particularmente del Objetivo número 4, cuyo propósito es garantizar una educación de calidad para todos para el año 2030. Además, los diputados instan al gobierno a que explique por qué considera o no que la educación privada con fines lucrativos puede impedir que el Objetivo nº 4 se convierta en una realidad.
La educadora cubana Lidia Turner Martí opina que es un momento ideal para el movimiento pedagógico latinoamericano
Lidia Turner Martí es una pedagoga cubana con tantos títulos y trayectoria académica en su haber que demandaría varias líneas presentarla. Sin embargo, tiene una habilidad que la diferencia de inmediato de otros pensadores de la educación: logra decir de la manera más simple y emotiva las reflexiones más profundas. Habla así de escuchar a los niños y jóvenes, de dar lugar a la creatividad en las aulas y de algo más hermoso todavía: de la pedagogía de la ternura.
Doctora en ciencias pedagógicas, profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (Cuba) y autora de numerosos libros y publicaciones, Lidia Turner Martí pasó por Rosario en la semana en que la ciudad le rindió un homenaje al Che en el 85º aniversario de su nacimiento, con una serie de actividades organizadas por el Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto Che Guevara (Celche).
La entrevista se da luego de una larga jornada para esta educadora —que pisa los 80— de encuentros, presentaciones de libros y charlas con jóvenes y maestros. Nada le impide ser generosa con el tiempo y hablar de qué se trata eso de unir educación y ternura en un libro, del momento fantástico que vive Latinoamérica para que los educadores se encuentren en un gran movimiento, y de paso de compartir alguna anécdota de su oficio docente.
—Además de un libro de su autoría, ¿a qué más llama “pedagogía de la ternura”?
—Hemos llamado así a la base de la pedagogía martiana. Es decir, desde hace años estamos investigando, analizando, todas las obras de José Martí (escritor y patriota cubano) para extraer de ahí su teoría. El escribió pero no publicó un libro sobre teoría pedagógica. Las ideas fundamentales de su pensamiento están en cómo trabajar con un ser humano al que estamos educando, para que pueda sacar lo mejor de sí en su proceso de formación. Esa es la síntesis. Estamos probando su obra en la práctica, con niños, en las clases, con maestros o en actividades entre escolares de América latina. La respuesta es la que nos dice si es correcta, si realmente es la que nos da su fruto.
—¿Qué encontraron en común esas pruebas y ensayos sobre la pedagogía de la ternura?
—Lo común es que los niños, los adolescentes y jóvenes tienen tantas potencialidades que pueden desarrollar y que muchas veces pasan por la escuela y no las desarrollan. En este último libro que estamos editando sobre “Educación y ternura”, destinado a los docentes y padres, decimos que hay una obra importante que hacer y es la de trabajar bien con los niños todas sus posibilidades. Otra cosa que es común aquí es que los dejemos hacer. Es decir, que si piensan algo, que lo escriban; si quieren decir algo, que lo digan. Es la única manera de ayudar a su desarrollo pleno. Y algo muy importante que es acostumbrar a los niños a que confíen en sus posibilidades. Pensemos en esta clasificación, que a veces hacemos, de aventajados o no aventajados, del que sabe o no sabe. Por el contrario, esta pedagogía va dirigida a la confianza del ser humano en sí mismo, desde las primeras edades; eso le da una gran fortaleza para avanzar en la vida. Hemos tomado también el pensamiento de avanzada de Latinoamérica, donde tenemos tantos grandes pedagogos.
—¿De alguna manera propone recuperar el pensamiento latinoamericano en materia de pedagogía?
—Claro, en una charla reciente mencioné a uno muy importante: Simón Rodríguez. Hay que conocerlo, pero también tenemos que unirles otros tantos como Gabriela Mistral o el mismo Maestro Iglesias. En Cuba, estamos investigando y analizando sus aportes a la educación, porque es con ellos con quienes se enriquece. Y ese es el movimiento que debemos desarrollar: tomar nuestra visión pedagógica progresista y enriquecerla con la actual.
—Y de los maestros actuales, ¿qué rescata?
—El espíritu de innovación. Martí decía que en los maestros “crear” era la palabra de los jóvenes, igual que buscar cosas nuevas, nuevas formas y siempre innovar. Pero también eso lo dijo Simón Rodríguez con su “inventamos o erramos”. Es decir, esa idea debe darse con la creatividad, el niño y el maestro. Simón Rodríguez afirmaba que hay que enseñar a los niños a ser preguntones porque si no lo son se pueden convertir en estúpidos, en charlatanes que repiten lo que les dicen. Eso hoy tiene una vigencia tremenda. Creo que la pedagogía actual está en tomar al niño, al adolescente no como objeto, sino como un sujeto que actúa, que aprende y al que hay que escuchar. La demanda de la educación actual pasa porque aprendan por sí mismos, que no aprendan sólo porque les enseñan sino que puedan apropiarse de formas para aprender.
—Latinoamérica está viviendo un momento muy interesante de cambios políticos, con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay y la Argentina, entre otros países. ¿Cómo formar un movimiento pedagógico que los aproveche?
—Este momento es muy importante para la unidad de los educadores. Existe una organización que se creó en “Pedagogía 90” (congreso internacional) a solicitud de varios países y que es la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe (Aelac), que ahora debe cobrar mucha más vida porque tenemos las condiciones para eso. Hay que dialogar, discutir, pasarnos experiencias de un país a otro. Esas son las primeras cosas que nos debemos los educadores. Es un momento ideal para ganar en intercambio.
—¿Qué la unió a la educación?
—Cuando estudiaba yo no pensaba en ser maestra. Llegué a dar clases por una necesidad. En esa época si no trabajaba no podía estudiar (antes de la Revolución). Por ahí llegué a la docencia, trabajando en una escuela con niños de primero y segundo grados. Pero después que se ha trabajado con niños ya no los puedes dejar. Soy de las que piensa que la vocación no nace con la gente, sino que se hace con la práctica. Ya hace 40 años que enseño en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de La Habana y no lo dejaría por nada. Uno siente el gusto de compartir, de influir sobre todo en los jóvenes.
—Si tuviera que elegir una anécdota que la haya unido a la educación, ¿con cuál se quedaría?
—Tengo un montón. Pero si tuviera que elegir, diría que una de las grandes emociones de mi vida fue y es que cada vez que estoy en lugares diferentes, en la propia Cuba o en el extranjero, y que puedo tener alguna dificultad o problema que resolver, el que me ha salvado en ese momento es un antiguo alumno. Es verdad que llevo como 60 años dando clases, pero hay momentos que estoy en un lugar, que no sé que hacer y es ahí cuando alguien me dice: “Profesora, ¿le pasa algo?” o surge esa pregunta: “Profesora, ¿usted se acuerda de mí?”. También me ha ocurrido estar en un aeropuerto y que alguien se me acerque y me diga: “Yo fui su alumno”. Cuando eso ocurre, a un maestro le reafirma lo grande que es su labor. Volvería a ser docente, maestra si tuviera que escogerlo. Porque es con el vínculo con el ser humano y con la comunicación con lo que uno puede ayudar. Me parece que esa es la alegría que sienten los educadores.
Abusos sexuales o acoso escolar. Estos son los principales factores para que un niño que ha sufrido alguno de ellos decida quitarse la vida a una edad temprana. Así lo desvela un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), que asegura que los jóvenes que padecen cualquier tipo de violencia interpersonal durante su desarrollo tendrán en un futuro un mayor riesgo de morir por suicidio, o en su defecto, intentarlo.
Las consecuencias de una exposición a un hecho que les cause daño físico, psicólogo o sexual en edades tempranas las sufren en particular los jóvenes y adultos jóvenes, con edades comprendidas entre los 12 y los 26 años. Entre las secuelas, quedan múltiples problemas emocionales y de comportamiento, lo que deriva en una mayor vulnerabilidad a comportamientos suicidas e, incluso, a la muerte por suicidio.
El informe concluye que esto se debe a que la infancia y la adolescencia son períodos críticos del desarrollo de la persona, los cuales están asociados a una etapa principalmente sensible. Por este motivo el Instituto del Mar reclama que estos jóvenes «deben ser considerados objetivos potenciales de los programas de prevención de suicidios».
El director del estudio y coordinador del Grupo de Investigación en Servicios Sanitarios, Jordi Alonso, añade que «aquellos que han sido víctimas de violencia interpersonal en su etapa de desarrollo tienen dos veces más riesgo de intentar quitarse la vida cuando son jóvenes o adultos jóvenes. Este riesgo casi se cuadruplica cuando el abuso ha sido sexual. No obstante, la asociación aumenta hasta 10 veces con respecto a los niños y adolescentes que no han sido víctimas«.
Alonso asegura a EL MUNDO que «en el estudio se estima que si teóricamente se eliminara todo el bullying, se evitarían el 22% de los suicidios cometidos antes de los 26 años de edad. Sin embargo, esto no significa que la violencia sea la causa del suicido. El sufrimiento asociado al maltrato y otros factores de vulnerabilidad del niño pueden llevar a la depresión y otros trastornos de la conducta que a su vez sean causa de las conductas suicidas».
Consecuencias de la violencia interpersonal
Más de un millón de personas en el mundo mueren cada año como consecuencia de la violencia interpersonal, recuerda el Instituto del Mar. «Los niños y los jóvenes son los grupos con mayor riesgo de ser víctimas de esta violencia que agrupa a la violencia física, el abuso sexual, el abuso emocional, la negligencia, el bullying, la violencia de pareja y la violencia en la comunidad».
«La exposición a la violencia durante la infancia tiene consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Las víctimas de violencia interpersonal tienen, además, más probabilidades de presentar trastornos mentales, consumo de drogas, infecciones de transmisión sexual y comportamientos sexuales de riesgo» afirma Pere Castellví, colaborador del propio estudio e investigador del Grupo de Investigación en Servicios Sanitarios del IMIM.
«Eliminar de la conciencia de un menor el hecho de haber estado expuesto a una situación de violencia interpersonal es, lamentablemente, poco probable. Por ello, estas personas tienen que considerarse objetivos potenciales para los programas de prevención de suicidios. Es necesario anticiparse a este posible comportamiento y acompañar a las víctimas», añade Alonso, director del informe.
Desde el IMIM declaran que «hay intervenciones eficaces para prevenir el maltrato infantil. Las más eficaces son en las que se actúa en el seno de la familia: visitas domiciliarias de enfermería, educación a los padres y cuidadores o soporte al cuidado de los niños».
Según el Instituto del Hospital del Mar, hay que facilitar mucho más que las víctimas informen de su problema y desarrollar programas de prevención universal tanto en las escuelas como para los futuros padres. Asimismo, concluyen que durante los últimos 45 años las tasas de suicidio en todo el mundo han aumentado en un 60%, y los jóvenes son el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países, tanto desarrollados como en países en vías de desarrollo.
El sector tiene ante sí el desafío de reducir la desigualdad en los pupitres.
Ninguna industria se levanta sobre unos materiales tan sólidos ni tan frágiles. Números y palabras, textos y voces, ideas y pensamientos; delicada argamasa. Quizá por eso la educación sea el sector más valioso del mundo. Se filtra en la vida de los 7.500 millones de seres humanos que habitan el planeta y la cambia para siempre. Y lo hace abrigada por la aritmética. Hoy es un universo de casi cinco billones de dólares. Pronto, en 2020, ocupará 6,5 billones (6,1 billones de euros). Crece su importancia, mejoran sus números pero aun duelen las carencias. Es un mundo de 263 millones de niños que están fuera del colegio, 758 millones de analfabetos adultos y una distancia educativa de un siglo entre los países desarrollados y en crecimiento.
Escolarizar a todos los chicos de primaria y secundaria de las naciones menos favorecidas del mundo costará 340.000 millones de dólares al año entre 2015 y 2030. Pero faltan 39.000 millones anuales. No aparecen. Sin embargo, si el planeta, sostiene la Unesco, detuviera su gasto militar durante solo ocho días lograría cerrar esa ausencia. Ni lo sentiría la maquinaria de una industria que se parapeta tras 1,7 billones de dólares al año. Vana espera. La educación debe aguardar su destino entre los viejos encerados de pizarra y polvo de tiza blanca y las vanguardistas pantallas digitales; entre el pasado y el futuro.
Ese porvenir, tan difícil de leer como una palma de la mano sin líneas, es el que relata un minucioso trabajo de Bank of America Merrill Lynch. Por él se descubre que invertir en educación resulta más rentable que hacerlo en Bolsa, que un dólar destinado a las aulas produce un retorno de diez y que si desapareciera la desigualdad entre hombres y mujeres la riqueza del globo aumentaría hasta en 28 billones de dólares. Pero el pasar de esas páginas también revela que la disrupción tecnológica alumbra un nuevo sector que enhebra educación y tecnología. Es el ecosistema EdTech y de él se esperan 252.000 millones de dólares durante 2020. Los números de una urgencia. “Necesitamos invertir pronto, invertir en calidad e invertir en equidad o pagaremos el precio de una generación de niños condenados a crecer sin los conocimientos y habilidades que necesitan para alcanzar su potencial”, advierte Anthony Lake, director ejecutivo de Unicef.
LUIS TINOCO
Esa voz aventura el tránsito de la generación perdida hacia la generación del aprendizaje. El problema (uno de ellos) es la inequidad que se abre entre quienes pueden acceder a un título superior y quiénes no. La grieta resulta visible en el sur de Europa, Reino Unido y, sobre todo, Estados Unidos. El 99% de los empleos, según la Universidad de Georgetown, que surgieron tras la Gran Recesión fueron copados por trabajadores con títulos universitarios. Además existe un peligro real de que el precio de esos pupitres se convierta en un cepo. En Estados Unidos 40 millones de graduados acumulan una deuda de 1,3 billones de dólares por sus estudios. Un lastre que supera el PIB nominal de Rusia. “Este alarmante número continúa creciendo mientras aumentan los costes escolares. En diez años, las deudas contraídas por estos chicos se han multiplicado en la misma proporción”, alertan en Gradifi, una fintech con sede en Boston que gestiona préstamos para estudiantes.
La presencia del dinero es tan común que se diría que la calculadora ha sustituido al móvil en los campus. “Los alumnos están echando cuentas entre el coste de la matrículan y los años que perderán sin tener ingresos. En Estados Unidos se dice que debes ganar al menos 70.000 dólares al año para que esta educación resulte rentable”, observa Mauro Guillén, profesor de la escuela de negocios Wharton, en Pensilvania. Es verdad que la superpotencia posee las mejores universidades del mundo, pero también las más caras. Un año en las aulas de Harvard cuesta lo que ingresa en un siglo un trabajador medio de Sierra Leona.
La geografía del nacimiento y el acceso a la universidad es una frontera que parte en dos la prosperidad y la desdicha. “Puede haber desigualdad a la hora de encontrar empleo entre quien tiene título y quién no. Siempre ha habido diferencias entre unos y otros”, lamenta Ángel Cabrera, rector de la universidad George Mason, de Virginia (Estados Unidos). Esa brecha crece y ni siquiera las aulas públicas sirven de refugio. Por ejemplo, el Reino Unido, acorde con la OCDE, tiene las universidades estatales más caras del planeta. Un año de estudios cuesta, de media, 9.000 libras (10.500 euros). ¿Razonable? “Una formación de excelencia, la enseñanza superior y de postgrado se asocia a costes altos, puesto que lleva aparejada invertir en equipos, espacios, profesores y años de formación de los docentes”, justifica Óscar del Moral, decano de la Escuela de Organización Industrial (EOI).
Si se cumplen las previsiones, el mercado de la enseñanza privada sumará 200.000 millones de dólares en 2020. En un mundo híper competitivo, los padres que pueden permitírselo buscan la mejor formación para sus hijos. Aunque produzca monstruos. En países asiáticos como India, Singapur, Taiwán, Corea del Sur o China se extiende la “fiebre de la educación”. Hay familias que venden sus casas, se endeudan, renuncian a sus seguros de salud e incluso a sus pensiones para pagar, sobre todo, las facturas de estas escuelas.
Apenas sorprende que las naciones del sudeste asiático tengan algunas de las tasas de suicidio más altas del planeta. Los chicos están asfixiados por la presión de los exámenes. China es un manual perfecto de esta ansiedad. Todos los años nueve millones de estudiantes se examinan del gaokao, que da entrada a la universidad. El año pasado el Gobierno chino anunció, por primera vez, que cualquier candidato que fuera sorprendido haciendo trampas podría afrontar siete años de cárcel. “La educación es la principal herramienta de ascenso social en China”, cuenta Mario Esteban, investigador principal del Real Instituto Elcano para Asia-Pacífico. “El país ha orientado su formación universitaria hacia un visión muy instrumental: crear riqueza para el gigante”.
Universo tecnológico
Al igual que en la novela de Hemigway, la educación se rompe entre “tener y no tener”. Y en esta topografía, el universo EdTech reivindica su capacidad de sutura. “La innovación facilitará el acceso a los contenidos educativos, y su distribución, al ser gratuita, reducirá la inequidad”, prevé Alper Utku, fundador de la Universidad Europea de Liderazgo. En este cambio, “las diferencias llegarán de la parte integral del alumno. A través de la formación de sus aptitudes, valores y habilidades antes que por el volumen de información del que disponga”, vaticina Claudio Pérez Serrano, socio responsable de Educación de KPMG.
Sin embargo donde unos ven gratuidad y levedad otros atisban negocio. Solo el 2% de la industria educativa, que maneja casi cinco billones de dólares, está digitalizado. Por eso el aula es un terreno fértil para que arraiguen los eBooks y la distribución online de contenidos. “Existe un gran negocio en la creación de productos educativos —ya sea hardware o software— para los colegios”, estima Eduardo Berástegui, responsable de Kuaderno.com, una plataforma de enseñanza de inglés dirigida a niños. Ese filón hace tiempo que lo explotan Microsoft, Alphabet (Google) y Apple. Entre 2013 y 2015, las escuelas de primaria y secundaria estadounidenses compraron a estos tres gigantes más de 23 millones de dispositivos.
La educación tradicional deja paso a los pupitres del siglo XXI. Los colegios se desprenden del mortero y del ladrillo y la mayor escuela del planeta carece de techos y paredes. Khan Academy es una plataforma online, multilingüe y gratuita que enseña a 15 millones de chicos. Forma parte del entorno MOOC (cursos masivos, abiertos, en Internet y gratuitos), un chirriante acrónimo que describe el segmento educativo con el crecimiento más rápido. Sus aulas virtuales —calcula la consultora GSV Advisors— pasarán de los 50 millones de alumnos a unos 380 durante 2020. Y esos números persiguen un anhelo: democratizar la educación de élite. El camino franco para cursar gratis, por ejemplo, un grado en Harvard sentado en el sofá de casa.
Múltiples formatos
“Vamos rápidamente hacia un mundo de abundancia en educación. A medida que ésta se desmaterializa, desmonetiza y democratiza cualquier hombre, mujer y niño del planeta podrá recoger los beneficios del conocimiento”, reflexiona Peter Diamandis, cofundador de Singularity University, un think tank de Silicon Valley que reúne a algunas de las mentes más inspiradoras del planeta. En el fondo es la puerta entreabierta hacia “un escenario de múltiples formatos educativos basados en la idea de que el individuo es una persona que aprende durante toda su vida”, valora Iván Bofarull, profesor de Esade. Consecuencia de esa desmaterialización, el aprendizaje digital a distancia (e-learning) promete un mercado de 244.000 millones de dólares en 2022.
Pero como si mirásemos el lado oscuro de algo con demasiada luz, ese protagonismo tecnológico resulta contradictorio. “Cuando la tecnología avanza tan rápido que el sistema educativo no puede adaptarse al mismo ritmo aumenta el paro, la diferencia salarial y con ello la desigualdad”, advierte un informe de CaixaBank Research. No existe ninguna evidencia, por ahora, de que “la mayor disponibilidad informática esté añadiendo valor adicional a la enseñanza”. Porque las aulas tienen una relación de ida y vuelta con el reto digital. “Un título universitario no es una póliza de seguros frente a la automatización del puesto de trabajo”, avisa Carl Frey, investigador de la Universidad de Oxford. “Sin embargo sí permite a los trabajadores con empleos en peligro de ser automatizados cambiarse a otros puestos libres de riesgo”.
La mejor estrategia, por lo tanto, pasa por minimizar el tiempo de ajuste entre velocidad tecnológica y educación. “Resulta imprescindible anticiparse y diseñar medidas educativas que ayuden a reducir los costes de transición. Cuanto más rápido sea el cambio, menor será el impacto”, analiza Oriol Aspachs, director de Macroeconomía de CaixaBank Research. Pero el cambio no es abrazar con desespero las tecnologías de la información sino identificar qué persigue el mercado de trabajo (creatividad, habilidades comunicativas, emprendimiento) y adaptarse. Sostiene el Instituto de Estudios Económicos (IEE) que debido a esa desconexión hay 85.000 empleos sin cubrir en España.
“La sociedad española necesitaría repartir por tercios su fuerza laboral en trabajos de baja, media y alta cualificación. Tenemos un porcentaje demasiado elevado en los extremos y demasiado bajo en el medio”, razona Gloria Macías, socia de McKinsey & Company. ¿Solución? La consultora PwC cree que un sistema de formación dual (trabajar y estudiar a la vez) como el alemán podría impulsar a largo plazo el PIB de España un 6,4%. Mandan las necesidades de las compañías. ¿Pero tendrán que sacrificar los jóvenes su vocación a este nuevo becerro de oro?
El filósofo Fernando Savater censura esta obsesión reciente de mezclar en las aulas la memoria y el deseo de las empresas. “La educación no puede supeditarse a lo inmediato, no puede responder solo a formar ‘empleados’ o ‘empleables’ ni puede dejar que las compañías diseñen, de acuerdo con sus necesidades, los planes de estudio. Educar es desarrollar la humanidad e ilustrar a los futuros ciudadanos. Los saberes en apariencia inútiles en el plano de la rentabilidad crematística (literatura, filosofía, historia) son los más útiles para la persona libre, no para el que tenga vocación de siervo; que es lo opuesto a la ciudadanía”. Quizá el sentido profundo de la educación sea solo eso: crear ciudadanos y no siervos.
En ese empeño, el mundo tiene deudas pendientes. Para alcanzar la educación universal en primera y secundaria, la inversión —avanza Bank of America Merrill Lynch— tendría que escalar de los actuales 1,2 billones de dólares a tres billones durante 2030. Sin embargo el malestar social, la desglobalización que promueve Trump y el proteccionismo pueden costar al planeta 1,8 billones de dólares en 2050. Una cuenta que pagarían los países más débiles y que accionaría esa bomba de explosión retardada que es el descontento. ¿Cómo explicaríamos este fracaso a los 600.000 niños sirios que penan como refugiados y no pueden asistir a clase?
Pero todavía queda esperanza. La educación tiene algunos aliados. Una demografía aún joven acude al rescate. En el planeta se sientan a estudiar 1.500 millones de chicos y su contribución resuena poderosa. Solo los estudiantes extranjeros aportan a la economía estadounidense 30.500 millones de dólares (28.600 millones de euros) por curso académico. La enseñanza es global y los libros pasan página. Los Gobiernos destinan el equivalente al 5% (cuatro billones de dólares) de la riqueza del mundo a las aulas. Y lejos de las grandes cifras, los países de la OCDE gastan, de media, 10.493 dólares (9.800 euros) por estudiante al año. Aunque el dinero ni da la felicidad ni la sabiduría.
“Economistas como Woessmann y Rafael Doménech sostienen que, alcanzados ciertos niveles, no existe relación entre más gasto y mayor rendimiento educativo: lo importante es invertir en mejor en educación”, recuerdan en BBVA Research. Además la OCDE advierte de que clases más reducidas tampoco aseguran mejores resultados y es un lugar común de nuestros días que la universidad no garantiza el empleo. “En Egipto, la expansión de las universidades ha producido muchos parados con título. Todo depende de lo que se entienda por buena educación y su relación con el mercado laboral local”, precisa Jill Hedges, experto de Oxford Analytica. En el caso griego, el analista propone ayudar a los desempleados a encontrar trabajo fuera del país. “Una manera de exportar paro”, asegura.
Una solución más que cuestionable y que bien se responde con unos versos de Juan Gelman: “No debería arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida”. Porque lejos de librase del problema aventándolo en las fronteras, la mejora de la enseñanza y su impacto sobre el empleo recae en el tiempo de instrucción y la calidad de los profesores. Y esto también tiene mucho que ver con su nómina. El salario base medio de un profesor de primaria con 15 años de experiencia es de 42.675 dólares. Aunque esta cifra oscila al igual que un junco de un país a otro.
Pero si la sociedad quiere tener buenos alumnos deberá cuidar a sus docentes. Porque son esenciales. Hacen falta 69 millones de nuevos maestros solo para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible que la ONU se ha fijado en educación. Y hacen falta para maximizar el potencial de cada chico, “que es el Santo Grial de la enseñanza”, reflexionan en Bank of America Merrill Lynch. Porque el desafío hiere como una promesa incumplida. “La sociedad debe prepararse para trabajos que no existen con herramientas que no se han desarrollado para resolver problemas que aún no se han planteado”, martillea Almudena Semur, coordinadora del Servicio de Estudios del IEE.
El saber cotiza
Ajeno al trabalenguas, el mercado siente la vocación de los números. Desde 2010 casi medio centenar de empresas del sector educativo cotizan en Bolsa. Un hecho que también ha atraído a los gigantes del capital riesgo. Providence Equity Partners compró en 2011 la plataforma de e-learning Blackboard por 1.640 millones de dólares y Apollo se hizo el año pasado con la célebre editorial McGraw Hill tras desembolsar 2.400 millones. Al fondo, Amazon ha trazado una bisectriz que le lleva desde la venta de libros a la comercialización de la tableta kindle.
Educar a un chico resulta muy caro. En 1960 la manutención y la enseñanza suponían el 2% del coste de guiarlo a la edad adulta. Hoy los millennials tienen que afrontar un esfuerzo del 18%. A una familia estadounidense con ingresos medios criar un niño hasta los 18 años le supone 245.000 dólares. En Europa, la historia es un eco. Cuidar un chaval en el Reino Unido hasta alcanzar 21 años exige 230.000 libras, un 65% más que en 2003. ¿Y qué chicos, en España, se independizan a esa edad? En los antiguos libros de textos, en las disruptivas tabletas digitales, la educación se siente, a veces, tan sola como un huérfano en una tormenta.
El Gobierno de Malaui aprobó una enmienda constitucional que prohíbe por completo el matrimonio infantil. La medida acaba con las lagunas legales que existían en la constitución del país.
El Parlamento de Malaui aprobó el pasado martes una reforma constitucional que pone fin a una laguna legal que vulneraba los derechos de las niñas y permitía que estas fueran casadas por sus padres. La reforma fue aprobada con 131 votos a favor y dos en contra.
De acuerdo a la organización no gubernamental Plan International, que promueve los derechos de los niños y el fin de la pobreza infantil, se trata de una medida histórica. En el país del sur del África cerca del 46 por ciento de las menores se casan antes de cumplir los 18 años de edad. Hasta la fecha, Malaui era el noveno país del mundo con mayor prevalencia de matrimonio infantil.
La organización destacó la labor de campaña que ha ejercido un grupo de jóvenes para promover la medida y lograr la prohibición del matrimonio infantil. La directora de Plan International en el país, Lilly Omondi, indicó que “escuchar a los jóvenes ha sido crucial para el proceso. Al asegurarse de que sus voces se tenían en cuenta, han ayudado a garantizar la salud y el futuro de millones de niñas malauíes”.
La directora de la ONG en España, Concha López, declaró que “las niñas y mujeres casadas suelen ser obligadas a abandonar su educación, lo que reduce cualquier esperanza de futuro. Las niñas en esta situación corren además mayor riesgo de ser víctimas de la violencia, los abusos y las violaciones”.
La práctica había sido prohibida en la Ley de Matrimonio, Divorcio y Relaciones Familiares de 2015 que elevaba la edad mínima para contraer matrimonio a 18 años. Sin embargo, la Constitución aún contenía una laguna legal que permitía el matrimonio de menores entre 15 y 18 años con el consentimiento paterno. Como resultado muchos padres continuaban obligando a sus hijos a casarse en contra de su voluntad.
El cambio constitucional fue promovido por un movimiento de jóvenes activistas, funcionarios y líderes comunitarios que trabajaron de forma conjunta para hacer campaña a favor de la reforma. Memory Banda, una joven de 20 años cuenta su experiencia. “Cuando mi hermana tenía solo 11 años fue obligada a casarse con el hombre que la había dejado embarazada. Por aquel entonces yo era joven y pensaba que eso era lo normal, pero rápidamente me di cuenta de que los abusos que sufría tenían un impacto devastador”.
Un número cada vez mayor de países en desarrollo — México, China, Turquía, India, Viet Nam, Brasil y Sudáfrica— se están convirtiendo en líderes en energía sostenible y ya cuentan con sólidas políticas para promover el acceso a la energía, las energías renovables y la eficiencia energética, según un nuevo informe del Banco Mundial.
Sin embargo, en dicho informe, titulado RISE (Regulatory Indicators for Sustainable Energy) y en el que se presentan indicadores de políticas sobre energía sostenible, se señala que en cada región del mundo, y en particular en África al sur del Sahara, hay muchísimo margen para lograr mejoras.
RISE es el primer sistema mundial de este tipo para la calificación de políticas, al evaluar a 111 países en tres aspectos: acceso a la energía, eficiencia energética y energía de fuentes renovables. El informe tiene por finalidad ayudar a los Gobiernos a determinar si cuentan con un marco regulador y de políticas para propiciar avances en materia de energía sostenible, y señala en qué ámbitos se puede hacer más para atraer inversión privada. RISE también permite a los países medir su desempeño en comparación con otros y hacer un seguimiento de sus progresos a lo largo del tiempo.
“RISE será una herramienta muy útil para los responsables de la formulación de políticas, pues les ayudará a identificar e impulsar políticas y regulaciones que estimulen la clase de inversiones necesarias para ampliar el acceso de todos a energía moderna, asequible y segura”,dijoRiccardo Puliti, director superior y jefe de Prácticas Mundiales de Energía e Industrias Extractivas del Banco Mundial.
El informe fue preparado como una contribución a la iniciativa Energía Sostenible para Todos.Rachel Kyte, directora general de la iniciativa y representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas, dijo: “Al mundo le urge lograr la transición a la energía limpia, proceso que permitirá suministrar servicios de energía a todos, crear empleo, garantizar la atención de salud y la educación, y posibilitar el crecimiento de las economías. Un elemento clave para esa transición es el aumento del uso de energía de fuentes renovables”.
“El informe RISE ofrece a los rectores de las políticas e inversionistas la información más detallada a nivel de los países disponible hasta ahora sobre cómo podemos aplicar reglas del juego equitativas con respecto a la energía de fuentes renovables en todo el mundo. Con políticas inteligentes se puede acelerar esta transición”, agregó.
Si bien muchos de los países encuestados en el marco del sistema RISE han adherido a la agenda sobre energía sostenible, en el informe se identifican importantes deficiencias en materia de políticas en todas las regiones y se ponen de relieve las oportunidades para avanzar con rapidez. África al sur del Sahara es la región con menos electrificación en todo el mundo: allí, 600 millones de personas aún viven sin energía eléctrica. El 40 % de los países de África al sur del Sahara encuestados en el marco de RISE no han adoptado casi ninguna de las medidas de política necesarias para acelerar el acceso a la energía, en comparación con menos del 10 % de los países asiáticos. Las excepciones son Kenya, Tanzanía y Uganda, que cuentan con sólidos marcos de política.
El sistema RISE permite determinar dónde es más necesario realizar esfuerzos adicionales: los países desarrollados y en desarrollo deben aunar sus fuerzas. De los principales 10 países de alto impacto en materia de energía renovable y eficiencia energética, todos cuentan con marcos de política relativamente sólidos. No puede decirse lo mismo de los principales 10 países de alto impacto en materia de acceso a la energía: tanto Nigeria como Etiopía aún deben avanzar mucho en sus políticas y regulaciones. En el informe se señala que para mejorar el acceso a la electricidad se requiere un mayor equilibrio entre la asequibilidad de los consumidores a la energía eléctrica y el mantenimiento de la viabilidad financiera de las empresas que suministran el servicio.
Ante la fuerte disminución del costo de los paneles solares, ahora existe una oportunidad para suministrar electricidad a aquellos clientes que están fuera del alcance de las redes eléctricas. Sin embargo, son numerosos los países que han hecho poco por crear un entorno normativo propicio para acelerar la difusión de los sistemas de energía solar para uso doméstico.
En el informe se destaca que, en muchos países, los responsables de las políticas están prestando mucha más atención a la energía de fuentes renovables que a la eficiencia energética, sobre todo en el mundo en desarrollo. Las medidas relacionadas con la eficiencia energética suelen ser la manera más eficaz en función del costo de hacer más “verde” el sector de energía. Ejemplos como el de Viet Nam, que priorizó la eficiencia energética en la planificación de dicho sector en respuesta al elevado incremento de la demanda en la década de 1990, muestran los avances que pueden lograrse en este ámbito. Sin embargo, la mayoría de los países aún debe adoptar medidas regulatorias básicas, como el etiquetado de electrodomésticos, códigos de construcción y normas sobre rendimiento de los equipos.
En el informe RISE se concluye que las medidas para promover la energía renovable, tales como metas, incentivos e instituciones, están ampliamente difundidas. El desafío ya no consiste en cómo construir centrales eléctricas a partir de fuentes de energía renovables, sino en cómo garantizar que la creciente capacidad para ese tipo de energía pueda integrase plenamente en el sistema eléctrico y emplearse para generar electricidad.
Los datos son de libre disposición a través de una plataforma en línea que permite a los usuarios adaptar la información que requieran sobre el sector de energía eléctrica y el marco de políticas de cada país. El informe contiene 27 indicadores y 80 subindicadores, y en él se examinan más de 3000 leyes, regulaciones y documentos de políticas.
Si bien RISE es un sistema internacional de calificación de políticas sobre energía, en un informe complementario del Banco Mundial — Global Tracking Framework(Marco de seguimiento mundial) — de próxima aparición, se hará un seguimiento del desempeño de los países en lo que respecta a los objetivos sobre energía sostenible. El marco será dado a conocer en el Foro de Energía Sostenible para Todosque se realizará del 3 al 5 de abril de 2017.
America del Norte/México/17 de febrero de 2017/Fuete: El Puntero
Mediante un comunicado de prensa las normales de Saucillo, Parral, Centro de Investigación y docencia y la Upnech con participación de compañeros de los 10 campus que tiene en el estado en un hecho inédito se unen en un acto político.
Los diez campus del estado de la Upn y los otros centros que pone el siguiente mensaje:
El personal docente, administrativo y de apoyo de las Instituciones Formadoras de Docentes en el estado de Chihuahua, nos manifestamos en contra de la imposición que intenta el exsecretario General del Comité Ejecutivo de la Sección 8 del SNTE y su equipo de colaboradores, al promover el cambio de sus 15 plazas de Educación Básica al nivel de Educación Superior.
Este trámite de cancelación-creación, tiene como efecto directo la llegada a las instituciones formadoras de docentes de algunas personas que no cumplen de manera estricta con los perfiles requeridos para educación superior.
No se está cumpliendo con la formalidad que implican estos trámites. No se llevó a cabo ninguna valoración de las necesidades académicas reales para justificar el ingreso de nuevo personal a nuestras instituciones. Tampoco se ha considerado dar resolución a las solicitudes y demandas del personal que trabaja en estos espacios, como completar los tiempos laborales de los maestros en lista de espera desde hace años.
Todo el proceso de cancelación-creación de estas plazas, que inició en enero de 2016 y culminó hacia septiembre del mismo año, se manejó sin reconocer la institucionalidad y la vida sindical propia de nuestros espacios de trabajo, son acciones realizadas a espaldas del magisterio chihuahuense. En ningún momento y de ninguna forma, fuimos consultados ni requeridos para dar lugar a la cancelacióncreación de estas plazas.
Los maestros y maestras que pretenden colocar su plaza en la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua, violentan el concurso de oposición para ingresar a esta institución tal como lo indica la normatividad vigente, a la vez de otorgarse las claves salariales más altas para el nivel superior. Por otra parte, quienes buscan colocar su plaza en el Centro de Investigación y Docencia, la Normal “Miguel Hidalgo” de Parral y la Normal Rural “Ricardo Flores Magón” de Saucillo, violentan los procesos escalafonarios y los derechos adquiridos de quienes tienen años laborando en nuestras instituciones.
Ante estos hechos, nos preguntamos enfáticamente:
¿Seguirán permitiendo que en nuestros espacios educativos persistan las prácticas de discrecionalidad y corrupción utilizadas por los dirigentes sindicales por muchos años, para favorecerse a sí mismos y pagar facturas a sus allegados, violentando profundamente los derechos adquiridos de quienes laboramos en el sistema educativo?
¿Nuestros dirigentes sindicales están huyendo de la Reforma Educativa que ellos mismos aprobaron y promovieron, que los obliga a cumplir estrictamente con su jornada laboral y con la evaluación de su desempeño?
Nuestros líderes y exlíderes sindicales que buscan huir del nivel de educación básica hacia el nivel de educación superior, le otorgan la razón a los trabajadores de la educación que se han manifestado en contra de la imposición de la Reforma Educativa, que agrede los derechos laborales y profesionales de todos los maestros de Chihuahua y de México.
Los intentos de arribo a cualquier institución bajo la forma descrita, representan una serie de prácticas sindicales que le hacen mucho daño a la educación porque carecen de toda solvencia ética y política, además de las irregularidades administrativas que se cometen.
Estas prácticas que tanto han lastimado a las instituciones y al gremio magisterial, deben ser erradicadas de una vez por todas. La dignidad de los trabajadores de las instituciones formadoras de docentes en el estado de Chihuahua y del magisterio en su conjunto, no tiene por qué ser vulnerada de esta forma.
– Nos oponemos enfáticamente a las prácticas de corrupción de los exdirigentes y dirigentes sindicales.
– Nos oponemos a las prácticas de corrupción de la clase política en general.
– Es momento de ponerle un alto rotundo a estas prácticas.
– Es momento de que prevalezca la justicia y la honestidad entre el magisterio chihuahuense y la sociedad entera.
12 de febrero de 2017
Personal docente, administrativo y de apoyo de la Universidad Pedagógica Nacional en el Estado de Chihuahua, del Centro de Investigación y Docencia, de la Escuela Normal Rural “Ricardo Flores Magón” de Saucillo y de la Escuela Normal Experimental “Miguel Hidalgo” de Parral.
Responsables de la publicación: David Arzola Franco, Carmen Leticia Ortega Cobos, Leonardo Meza Jara, Yazmina Araiza Delgado y 231 firmas del personal de las instituciones formadoras de docentes.
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