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El antifascismo en el siglo XXI: nuevos frentes de acción

Europa/España/26/02/2020/Autora:  Cecilia Osorio/Fuente: www.publico.es

El movimiento antifascista madrileño reactiva sus asambleas barriales, y amplía su base social y sus estrategias de lucha. La irrupción de una extrema derecha renovada, cada vez más inserta en los ámbitos político y social, obliga a repensar los frentes de acción ante los discursos de odio que buscan instalarse en los barrios obreros, aún golpeados por la crisis económica.

En el libro Antifa: el manual antifascista, su autor, Mark Bray, historiador del antifascismo y activista de Occupy Wall Street, sostiene que es necesario que la lucha se readapte para derrotar una extrema derecha que resurge con nuevos ropajes, con partidos políticos establecidos en los parlamentos y los gobiernos. La publicación, que hace una radiografía de los movimientos antifascistas de 17 países, es una guía obligada en Europa y Estados Unidos. Bray destaca que el antifascismo debería ser siempre contextual, con base en la comunidad, teniendo en cuenta la coyuntura y cómo son los nuevos partidos de extrema derecha, «cómo se organizan para ganar apoyo».

La lucha antifascista es inherente a los colectivos de izquierda y las asociaciones de vecinos que trabajan en los barrios y tienen una fuerte impronta en los distritos obreros. Pero el cuerpo en la calle lo han puesto los jóvenes de la izquierda radical, que defienden la acción directa como vía para la autodefensa. Luego de un período de menor actividad, la reactivación de las asambleas antifascistas, articuladas en coordinadoras de barrio y ciudades, es una reacción a la aparición de los nuevos grupos de extrema derecha, que intentan hacer permear sus mensajes racistas en las zonas obreras.

«Los años ochenta fueron muy duros aquí, en Vallecas. Fuimos mucha gente que nos organizamos en distintos colectivos, desde Madres contra las Drogas, las coordinadoras de barrio, los educadores de calle. Pero ahora hay que generar una respuesta a la pobreza, porque es el caldo de cultivo de los fascismos», señala Elena Ortega, integrante del colectivo Las 13 de Vallekas. Ortega habla como invitada en una charla de la librería La Muga, espacio cultural del barrio Vallecas, donde el eurodiputado, Miguel Urbán, presenta el libro La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española.

A su turno, Urbán plantea esa emergencia como parte de una realidad que se vive en el resto del mundo, con expresiones similares en toda Europa que obligan a repensar el antifascismo en el siglo XXI. «La respuesta la tenemos que dar colectivamente, en las plazas, en las calles, en este tipo de foro. La tenemos que hacer juntas y juntos», dice. El auditorio son vecinos que comparten su preocupación por las problemáticas del barrio, como la percepción de inseguridad, la irrupción de casas de apuestas, la falta de acceso a la vivienda y el déficit de atención de los servicios sociales.

En los últimos años la lucha antifascista se centró en la respuesta callejera a la presen-cia de pequeños grupos ultras. Ahora el contexto hace necesario atacar de inmediato otras problemáticas, aunque el mensaje de odio de los fascistas es parte del mismo pro-blema. Los barrios obreros madrileños se han caracterizado históricamente por ser espacios vecinales abiertos a la inmigración; sin embargo, la precarización generada por la crisis económica crispa los ánimos. En vez de ampliar las ayudas sociales, en los últimos años el Estado ha desatendido estas zonas, lo que crea la falsa percepción de que la falta de recursos es culpa de la llegada de población inmigrante y no un déficit de las políticas sociales. Incluso las organizaciones barriales, que han asumido tareas de sostén y se nutren de trabajo voluntario, se han visto colapsadas por esta situación.

Años de lucha

Luego de la transición, la lucha antifascista estuvo orientada a eliminar los restos de la dictadura franquista, en el marco de un movimiento democrático más amplio que temía el regreso al pasado. El tardofranquismo había evidenciado la frontera porosa entre el terrorismo de Estado y los grupos ultraderechistas, que en democracia tenían mayor autonomía para funcionar y elegir contra quién atentar. «Quienes habían estado acostumbrados a dar palizas, a torturar, a matar y a dirigir el país como si fuera de su propiedad, esos sectores más duros, siguieron actuando. Entonces, el antifascismo fue básicamente denunciarlos, solicitar su ilegalización –que no se consiguió– y pararlos en la calle», señala Gonzalo Wilhelmi, escritor y doctor en Historia Contemporánea.

Por aquellos años, la lucha antifascista la asumieron el movimiento libertario y los grupos de la izquierda radical, ambos a la izquierda del Partido Comunista. Estos colectivos se organizaron para combatir a la ultraderecha mediante la acción directa y la autodefensa callejera frente a las agresiones. «Los ochenta y los noventa fueron años de lucha en que la izquierda mayoritaria miró para otro lado. El Partido Comunista y el PSOE decían que no había problema y que de eso se tenía que encargar la policía. Pero tampoco tomaban medidas para que así fuera», sostuvo Wilhelmi. Para el historiador, «la izquierda radical juvenil en los noventa, y no tan juvenil en los ochenta, estuvo muy sola, y no debería haber sido así».

Wilhelmi fue guionista del documental Ojos que no ven, sobre las víctimas del fascismo en España desde 1975. Allí se documenta que hasta su estreno, en 2008, hubo más de cien asesinatos a manos de integrantes de grupos de extrema derecha, algunos de los cuales también eran miembros de fuerzas y cuerpos de seguridad. Entre los más emblemáticos: Yolanda González (1980), militante comunista; Lucrecia Pérez (1992), inmigrante dominicana; Mourad El Abidine (1997), inmigrante marroquí, y Carlos Palomino (2007), joven activista antifascista.

A finales de los ochenta, la ultraderecha renovó los objetivos de sus «cacerías» y a los tradicionales militantes de izquierda sumó el colectivo Lgtbiq+, los inmigrantes y la población en situación de calle. «Los mendigos han sido objeto de palizas terribles: les echan gasolina y los prenden fuego. De esto se conoce muy poco, porque no trasciende», indicó Wilhelmi. El proyecto Crímenes de odio: memoria de 25 años de olvido, un mapa del Estado español que recoge esos delitos, sucedidos entre 1990 y 2015, impulsado por los periodistas David Bou y Miquel Ramos, y elaborado por un equipo de investigación multidisciplinar, evidencia que la mayoría de estos crímenes respondía principalmente al racismo, la xenofobia y la aporofobia.

El último informe sobre la evolución de los delitos de odio en España, hecho por el Ministerio del Interior, indica que en 2018 hubo 1.598 denuncias. Las organizaciones sociales, por su parte, señalan que el número es cuatro veces más elevado. «El problema es tremendo y sigue hasta hoy. Es verdad que hay un poco menos de intensidad en cuanto a atentados mortales, pero siguen las palizas y los apuñalamientos, que dejan a las personas con secuelas físicas de por vida. Sin embargo, en las instituciones no ha habido mucho interés por abordar este problema ni por registrar el número de agresiones», indicó el historiador.

La primera Coordinadora Antifascista de Madrid, que se creó en 1988, surgió a impulso de colectivos autónomos y partidos juveniles de la izquierda radical, comunista y anarquista, preocupados por el avance de los grupos ultras que llegaban con este mensaje racista. Las asambleas, que se identificaban propiamente como antifascistas, aglutinaban a activistas que también participaban de otros espacios, como el feminismo y el ecologismo, y a los colectivos vinculados al movimiento okupa. Desde entonces, el El 20 de noviembre se instauró como la fecha de movilización más emblemática, en respuesta a la extrema derecha que sale a la calle a conmemorar al dictador y a hacer apología del franquismo.

Factor identitario

En ese período, también los grupos de extrema derecha adquirieron nuevas formas de expresarse en la calle, con la aparición –al igual que en otros países de Europa– de bandas que se apropiaron de la cultura skinhead inglesa y empezaron a copar con expresiones neonazis las hinchadas de fútbol, un espacio que hasta el momento había sido tradicionalmente de izquierda. En los equipos más grandes como el Real Madrid fue Ultras Sur y en el Atlético de Madrid Frente Atlético los que cooptaron las hinchadas. Sin embargo en el Rayo Vallecano fue la hinchada de los Bukaneros la que logró retener la mayor afición. Bukaneros reivindica las raíces antirracistas del movimiento skinhead, al rescatar la subcultura redskin y al movimiento Sharp (siglas en inglés de Skinheads contra el Pre-juicio Racial).

«Mucha gente joven se fanatiza con el fútbol, se politiza dentro de las hinchadas y se va con los ultras, porque hay más animación, más sensación de grupo, de camaradería. Entonces, claro que es un espacio de competición ideológica. Es muy importante el elemento identitario que da el fútbol y la capacidad que tiene de transmitir determinadas ideologías», afirma Miquel Ramos, periodista especializado en el análisis y la investigación de los discursos de odio y la extrema derecha.

Además, el enfrentamiento entre hinchadas es abordado por algunos medios de comunicación como una confrontación entre grupos radicales, extremos que se tocan. Ramos apunta que en esta perspectiva otro elemento que ayuda a la caricaturización del fenómeno es la forma en que las fuerzas del Estado abordan la problemática. «El grupo de la Brigada de Información de la Policía Nacional que vigila a estos grupos de izquierdas y de derechas es el de Tribus Urbanas. Es decir, el Estado considera que los movimientos de izquierda radical o de derecha radical son modas juveniles, no problemas políticos. No hacen una interpretación política ni sociológica del fenómeno». Tampoco las autoridades transparentan los vínculos de algunos integrantes de las fuerzas y los cuerpos de seguridad con los grupos ultras de las hinchadas, lo que lleva a una mayor permisividad de sus acciones.

Siglo XXI

«Empezaron a venir a los barrios obreros a hacer recogidas de comida sólo para españoles», cuenta Daniel R, quien, con 40 años, es activista en la Asamblea Antifascista de Carabanchel. Hace cinco años, Hogar Social Madrid (Hsm) irrumpió en la zona camuflado como asociación de apoyo social con ayudas dirigidas solo a españoles. Frente a esta amenaza, los colectivos del barrio se articularon para estar atentos a sus acciones. «Cuando hubo que echarles del barrio, se les echó», indicó el activista. Desde este colectivo se llevaron adelante las manifestaciones que se llamaron «Carabanchel, un barrio para todas», que luego se amplió a «Madrid para todas».

Hsm emula el modelo de CasaPound, que nació hace 20 años en Italia y es un referente de los círculos posfascistas europeos. Estos copian herramientas sociales exitosas de la izquierda, como la ocupación, e intentan ocultar sus componentes fascistas y de militancia neonazi. «Todo esto fue escrito y cocinado por la nueva derecha francesa en los años setenta. Lo que hicieron fue interpretar los movimientos sociales de la izquierda potentes en esos años. Leen mucho a Gramsci y camuflan su mensaje para ser aceptados», señaló Ramos. Grupos como Hsm han abandonado los clásicos símbolos de la extrema derecha, como la estética skinhead, y han adoptado, en su lugar, una nueva retórica y una estética más difícil de identificar.

En el discurso de estas agrupaciones converge el mensaje racista antiinmigrantes junto con el pensamiento anticapitalista y de defensa de la clase obrera nacional. La estrategia de Hsm es ocupar espacios en zonas que no generan enfrentamientos (Salamanca, Chamberí, Malasaña) y usarlos como bases de operaciones para luego ingresar con mensajes de odio a barrios con realidades más vulnerables (Carabanchel, Tetuán, Usera, Vallecas). Allí, estos discursos encuentran eco en nuevos aliados, como las asociaciones vecinales, que crean cadenas de Whatsapp para perseguir a «delincuentes del barrio», lideran manifestaciones con proclamas como «Contra la degradación del barrio» y culpabilizan a la población inmigrante de todos los males en la zona. «Nosotros decimos que es poner en lucha al penúltimo contra el último. No se señala al de arriba, que es quien baja el sueldo, recorta las ayudas y privatiza los servicios necesarios», señaló Daniel R.

La asamblea antifascista del colectivo Distrito 14 de Moratalaz tiene una larga militancia activa en el tema desahucios, participa de la campaña contra las casas de apuestas y organiza el Mundialito Antirracista de Moratalaz, con el objetivo de desarmar los discur-sos de odio sobre la población inmigrante. Jaime R tiene 20 años y se sumó al espacio hace ocho meses, consciente de que la lucha es colectiva y no individual. «Además, no es lo mismo combatir a un grupo de extrema derecha como Hogar Social, los ultras del fútbol o Vox. La respuesta a un grupo violento no es otra que la acción directa, pero con los demás te diría que las herramientas son la militancia y la educación».

El auge electoral de Vox es otro factor que preocupa. Los colectivos antifascistas coinciden en que la extrema derecha dio un salto categórico del activismo a las instituciones e hizo un blanqueamiento dentro de espacios masivos, como los medios de comunicación. «Estamos viviendo ahora mismo una guerra política, institucional y cultural. Hacen falta muchos antifascismos, no sólo el de calle, que obviamente no debe dejar de existir», señala Ramos. El desafío del movimiento también pasa por incorporar colectivos como el feminista, teniendo en cuenta que durante mucho tiempo la acción directa en la calle masculinizó estos espacios.

Según el periodista, es necesario, además, tejer la complicidad con los vecinos. En esa línea, cree que una de las «mejores vacunas» para la extrema derecha es la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. La vivienda es un tema recurrente de las charlas cotidianas de los habitantes de los barrios, sometidos al vaivén frenético de la especulación inmobiliaria. Para Ramos, «allí se teje una complicidad y una lucha transversal que no entiende de ideología, origen o raza: es un combate directo contra la extrema derecha, que quiere que compitamos entre nosotros por los recursos».

Fuente e imagen: https://www.publico.es/sociedad/movimiento-antifascista-antifascismo-siglo-xxi-nuevos-frentes-accion.html

 

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El acoso psicológico en el aula: Testimonio de un doctorante

Por:  Saúl Alfonso Esparza Rodríguez

“Este mensaje está dirigido a todas aquellas personas que al igual que yo, sufren o han sufrido algún tipo de acoso en su trabajo o centro de estudio. Es un problema social que no debe normalizarse”.

Una de las principales motivaciones para escribir este artículo es una experiencia que viví como estudiante de doctorado. Durante un espacio de dos años, fui objeto de acoso psicológico por parte de algunos compañeros del posgrado que actualmente estoy cursando. Derivado del interés personal que envuelve este tema, así como de mi formación como investigador, me di a la tarea de hacer una revisión de los trabajos de investigación realizados acerca del tema del acoso psicológico en las aulas, con el fin de alertar a la sociedad de un problema real al que todos estamos expuestos. Mi intención es prevenir y evitar que acontecimientos de este tipo sea normalizados en espacios comunes dedicados a la educación.

Para aquellas personas que no estén familiarizadas con este término, el acoso psicológico es una forma de abuso emocional que se define como un conjunto de comportamientos realizados por el abusador de forma intencional y hostil, durante un tiempo frecuente y prolongado, con el fin de vulnerar en algún sentido a una persona o grupo de personas (Aquino y Lamertz, 2004; Doyle, 2001; Hirigoyen, 2001; Lewis y Orford, 2005; Leymann, 1996; Quine, 1999; Salin, 2003; Soares, 2002) citados en (Justicia et al., 2006).

“Una persona que sufre de acoso psicológico muestra afectaciones tales como la pérdida gradual de la autoestima, la seguridad en sí misma, así como un cambio en la percepción de sus capacidades personales con una orientación negativa”.

El acoso psicológico debilita anímicamente a una persona, dañando su autoestima, generando miedo e inseguridad, haciéndole cuestionar su reputación, su rendimiento escolar o profesional, en donde el aspecto psicológico es afectado sensiblemente. (Martínez-Otero Pérez, 2017). Asimismo, se han identificado situaciones relacionadas con trastorno de estrés postraumático, trastorno por ansiedad generalizada e ideación suicida, irritabilidad, hipervigilancia y desconfianza, paranoidismo, depresión y somatizaciones (Acosta-Fernández et al., 2017).

Existen dos elementos importantes que definen una situación de acoso Parés (2006), por un lado, los denominados “actos de marginación”, que es el comportamiento mostrado por la persona afectada en donde se aísla del grupo social al que pertenece; y por otro lado, el elemento grupal del acoso moral, en donde otros individuos son partícipes en este tipo de fenómenos, tanto directa como indirectamente.

Específicamente en términos de la actividad profesional, Parés definió el concepto mobbing como el acoso psicológico en el trabajo que tiene como objetivo destruir la estabilidad psicológica de un ser humano a través del descrédito (Parés, 2005). En términos concretos, el mobbing se practica acosando grupalmente de tal manera que la víctima “estigmatizada” no pueda defenderse, ni pueda hablar, o si lo hace se procura que su palabra no tenga valor. Por lo tanto, en estos casos la indefensión de la persona afectada proviene de la pasividad de los testigos que permiten la desvalorización gradual de otro ser humano, aún y cuando participen en el proceso en forma indirecta.

Considerando mi caso, me identifico con los aportes de los investigadores arriba mencionados; lo relaciono claramente con situaciones que viví en el salón de clase. Por ejemplo, en las sesiones que participé, sufrí distintas formas de hostigamiento, generalmente en términos de comentarios orientados a evidenciar una falta de conocimiento de mi parte en los temas vistos en las sesiones, burlas hacia mis propuestas en clase, además de críticas hacia mi estilo personal o de la forma de expresarme. Todo esto se trasladó además a medios digitales, donde incluso se compartieron imágenes (memes) que sugerían una falta de capacidad de mi parte en el manejo de ciertos temas.

“El mayor peligro que el acoso y el hostigamiento representan para la salud mental y la estabilidad emocional de una persona se encuentra en el aislamiento”.

Dentro de ese periodo de tiempo, uno de los temas de mayor sensibilidad que debí enfrentar fue una situación de calumnia en la que se puso en tela de juicio mi ética profesional sugiriendo que uno de mis trabajos había sido plagiado. Esta situación me provocó diferentes emociones negativas tales como molestia, intimidación para expresar mis ideas, intranquilidad y ansiedad, lo cual incluso llegó a afectar la forma en cómo me relaciono con mi familia.

Lamentablemente, en México los casos relacionados con el acoso muestran estadísticas alarmantes. De acuerdo con los resultados de PISA 2015 sobre el bienestar de los alumnos, un 20 % de los estudiantes mencionó sufrir acoso escolar al menos unas pocas veces al mes, además un 13 % de la comunidad estudiantil mencionó recibir burlas de sus compañeros. Esta situación tiene efectos negativos incluso en términos de rendimiento escolar, ya que las escuelas con altos niveles de acoso escolar muestran un promedio de aprovechamiento menor en comparación con aquellas que presentan un nivel bajo en prácticas de abuso (OCDE, 2017). Asimismo, la encuesta ECOPRED 2014 de la INEGI  estima que un 32.2 % de los jóvenes entre 12 y 18 años fueron víctimas de acoso escolar o bullying, siendo en total alrededor de 1.36 millones de estudiantes.

La estadística relacionada con el ciberacoso realizada por el INEGI en 2017 a personas entre 12 a 59 años de edad, muestra que el 16.8 % declaró haber vivido alguna situación de acoso cibernético. El 46.4 % manifestó que las personas de las que recibieron algún tipo de hostigamiento son personas conocidas de poco trato o solo de vista, el 32.7 % identificó amistades cercanas como fuentes de acoso y el 22.8 % a compañeros de clase o de trabajo como los hostigadores (INEGI, 2017).

De mi experiencia puedo identificar que en una situación de acoso participan tres actores principales:

  • Persona que hostiga: Aquella persona o personas que en forma sistemática desarrollan actividades relacionadas con el acoso psicológico mediante comentarios con intenciones de hostigamiento, burlas, calumnias o falsos rumores.

  • Participantes indirectos: Aquella persona o personas que fueron parte de la dinámica del acoso sin ser perpetradores directos necesariamente.

  • Sujetos afectados: Aquella persona o personas que fueron objeto de acoso con el objetivo de vulnerar su integridad moral.

Dentro de este marco de referencia, es imperativo el desarrollo de protocolos adecuados para la detección, atención y seguimiento del acoso psicológico, en donde las organizaciones educativas participen activamente en la erradicación de este tipo de prácticas mediante la acción tutorial en todos los niveles educativos. Esto es considerado incluso a nivel Doctorado, donde las tutorías académicas son un requisito propuesto por Conacyt para el seguimiento del desarrollo de cada doctorante.

Por lo anterior, este mensaje está dirigido a todas aquellas personas que al igual que yo, sufren o han sufrido algún tipo de acoso en su lugar de trabajo o centro de estudio. Es un problema que definitivamente no se debe normalizar, por lo que considero preciso dejar como manifiesto que: ninguna persona tiene el derecho de hostigar a otra, de ninguna forma, en ningún momento, en ningún lugar y bajo ninguna circunstancia.

Después de vivir esta experiencia, creo que el mayor peligro que el acoso y el hostigamiento representan para la salud mental y la estabilidad emocional de una persona se encuentra en el aislamiento. Una persona que sufre acoso se siente fuera de contexto sin posibilidad alguna de integrarse con un grupo determinado, puesto que el ser humano es social por naturaleza. Por ello, si alguien se encuentra en una situación similar a la que yo viví, le recomendaría buscar el fortalecimiento emocional con un ser querido, con quien tenga un alto grado de confianza para poder expresarse sin temor a ser juzgado, ese es el primer paso.

En ese sentido, los especialistas recomiendan realizar un proceso de intervención que considere aspectos tales como: la disminución del nivel de ansiedad en la persona afectada, mejorar su estado de ánimo mediante la identificación y reconocimiento del problema, con el objeto de canalizar estados de ira y de resentimiento en energía positiva (una técnica conocida como desactivación emocional). También buscar el fortalecimiento de la autoconfianza, autoestima y habilidades asertivas que contribuyan a que la persona pueda retomar su desarrollo personal y profesional saludablemente.

Por parte de las instituciones, es fundamental diseñar y mantener protocolos adecuados para que una persona que sufre de acoso pueda solicitar ayuda con la confianza de que se dará un seguimiento profesional, serio y objetivo al problema. Se requiere de un trabajo conjunto entre personas e instituciones para mejorar el clima laboral o escolar mediante procesos ya establecidos.

A pesar de todo lo que viví, un factor que rescato como «positivo» es la decisión de canalizar esa sensación de incomodidad y molestia enfocándome en mis proyectos de investigación y, con ello, tener mayor productividad científica durante mi proceso de formación como investigador, el cual culmina en 2021.

Referencias

Acosta-Fernández, M. et al. (2017) ‘Condiciones psicosociales, violencia y salud mental en docentes de medicina y enfermería’, Barranquilla (Col.), 33(3), pp. 344–354. Available at: https://search.proquest.com/docview/1984765584/2DD9F615AA954FDCPQ/217?accountid=43592.

Ayala, A. D. V. (2016) El acoso psicológico o mobbing en instituciones de educación superior. México D.F.,Disponible en: https://optisnte.mx/wp-content/uploads/2016/09/request-9.pdf

Cadavid, A., Toro, V., y Alzate, L. (2017). ¿Cuáles son las causas y consecuencias del acoso laboral o mobbing? Revista electrónica psyconex, 8(13), 1-10. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4352437

INEGI (2014). “Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia (ECOPRED) 2014” Disponible en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/ecopred/2014/doc/ecopred14_presentacion_ejecutiva.pdf

INEGI (2017). “Módulo sobre ciberacoso 2017”. Ciudad de México. pp: 1-24. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2019/EstSociodemo/MOCIBA-2017.pdf

Justicia F., Benítez, J., y Fernández de Haro, E. (2006). Caracterización del acoso psicológico en el contexto universitario. Revista de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, 22(3),293-308.[fecha de Consulta 6 de Febrero de 2020]. ISSN: 1576-5962. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=2313/231317121004

Martínez-Otero Pérez, V. (2017) ‘Acoso y Ciberacoso en una muestra de alumnos de educación secundaria, Profesorado. Revista de currículum y formaciòn del profesorado., 21. Available at: http://www.redalyc.org/pdf/567/56752489014.pdf

OCDE (2016) PISA 2015 Results (Volume I), Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, [OCDE] nota País. México. doi: 10.1787/9789264266490-en.

Parés, M. (2005). » Mobbing: Conociendo al grupo acosador desde la antropología». Conferencia Magistral. XIII Coloquio Internacional de Antropología Física «Juan Comas». Campeche-México. Disponible en: https://suportmututic.files.wordpress.com/2014/11/conociendo-al-grupo-acosador.pdf

Parés, M. (2006). «La Detección del falso Mobbing» Congreso Latinoamericano de Psicología Jurídica y Forense.On-Line. Acreditación. Publicado en el Boletín Electrónico de Psicología Jurídica (on line) (réf 3-8- 06) Disponible en: http://www2.izt.uam.mx/amet/vcongreso/webamet/indicedemesa/ponencias/Mesa%2019/Paresm19.pdf

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-bits-blog/acoso-psicologico-en-el-aula-testimonio?utm_source=Newsletter+de+innovaci%C3%B3n+educativa+%28docentes%29&utm_campaign=c26c528e47-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_15_LDTEC_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-c26c528e47-236911139

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Los 7 sectores profesionales con más futuro y sus perfiles clave

Autora:  Mayra Bosada/Fuente: www.educaweb.com

Algunos de los ámbitos que generarán más empleo para 2022 serán la Economía del cuidado; las Ventas, Marketing y Contenido, así como la Inteligencia Artificial, según el Foro Económico Mundial.

¿Cuáles son los trabajos con más futuro y qué habilidades necesitarás para ocuparlos?  El surgimiento de nuevas tecnologías, así como los cambios económicos y demográficos transforman constantemente el mercado laboral, eliminando algunos trabajos, reinventando otros existentes y creando nuevos roles que surgen a un ritmo cada vez más rápido.

Ante estos cambios, diferentes organismos y empresas elaboran investigaciones para predecir el futuro del mercado laboral y qué nuevas profesiones nacerán y/o se transformarán, como es el caso del último informe del Foro Económico MundialJobs of Tomorrow: Mapping Opportunity in the New Economy (2020).

El estudio pronostica que se crearán 133 millones de nuevos empleos hasta 2022 y asegura que siete categorías profesionales serán las responsables de generar 6,1 millones de esas oportunidades laborales.

En total, en los próximos tres años el 37 % del nuevo trabajo proyectado estará presente en el sector de la Economía del cuidado; el 17 %, en el de Ventas, Marketing y Contenido; el 16 %, en Datos e Inteligencia Artificial; el 12 %, en Desarrollo de Producto, y el mismo porcentaje en Ingeniería y Cloud Computing; y el 8%, en Gente y Cultura. Si bien las proyecciones para las profesiones de la Economía Verde, del 1,8 %, son bajas para el periodo que abarca el estudio, el Foro Económico Mundial señala que a largo plazo los empleos en este ámbito aumentarán debido al crecimiento de las políticas ambientales en todo el mundo.

El informe también revela que 96 empleos en estos siete grupos profesionales están emergiendo en conjunto y de manera rápida, y se prevé que su crecimiento será del 51 % en los próximos años. A nivel general, los roles más solicitados y que presentarán un volumen alto de puestos de trabajo serán los de Especialistas en Inteligencia ArtificialCientíficos de DatosEspecialistas en Customer Success e Ingenieros en Full Stack.

El Foro Económico Mundial también detalla los empleos concretos que serán más demandados en cada grupo profesional y las habilidades que se necesitarán para poderlos ocupar, pues si bien algunos de estos trabajos existen actualmente, requerirán de nuevas competencias, especialmente las digitales y transversales, que se necesitarán para ocupar cualquier puesto.

Los 10 perfiles emergentes por grupo profesional

 A continuación, conoce más detalles de las 10 profesiones emergentes concretas por grupo profesional. Si bien el informe del Foro Económico Mundial enumera 96 empleos, la selección que te presentamos incluye algunos de los que aparecen también en otros informes que vaticinan los nuevos trabajos del futuro: el Informe Empleos Emergentes 2020 (2019)elaborado por LinkedIn; Cognizant Jobs of the Future Index: First Annual Review (2020), realizado por el Center for the Future of Work, de la consultora Cognizant; y 2020 Global Health Care Outlook (2020), elaborado por la consultora Deloitte.

ECONOMÍA DE LA SALUD Y LOS CUIDADOS

1. Médicos expertos en IA y análisis de datos

El grupo profesional relacionado con la salud y los cuidados registrará un crecimiento del 37 % para 2022 según el Foro Económico Mundial y continuará desarrollándose en todos sus perfiles, especialmente los médicos, coinciden todos los estudios consultados. Esto se debe principalmente a que se requerirán más que nunca profesionales de la salud debido al crecimiento demográfico de las personas mayores.

No obstante, las habilidades de los médicos deberán ir más allá de su labor sanitaria: necesitarán cada vez más competencias digitales, de inteligencia artificial y de análisis de datos, como «el mantenimiento de registros digitales para la gestión de la salud y el uso de más tecnología impulsada por IA para diagnosticar y tratar pacientes», según indica el Center for the Future of Work de la consultora Cognizant en su informe Cognizant Jobs of the Future Index: First Annual Review.

VENTAS, MARKETING Y CONTENIDO

2. Especialista en Customer Success

Las actividades comerciales continuarán dinamizando el mercado laboral y prueba de ello es que los especialistas en Customer Success (éxito del cliente) han crecido un 70 % de 2018 a 2019 en España, según LinkedIn. El Foro Económico Mundial indica que este perfil será uno de los más solicitados por las empresas en el futuro y que generará mayor volumen de empleo.

Estos profesionales mantienen el contacto con los clientes de una empresa y aseguran que la experiencia del cliente con el producto o servicio sea la mejor posible.  Requieren de conocimientos técnicos y buenas capacidades relacionales, estratégicas y comunicativas para posicionarse de manera diferencial en el mercado. Estos perfiles continuarán necesitándose en sectores como la programación informática, marketing, servicios financieros, servicios TIC, etc.

3. Representante de Desarrollo de Ventas

El número de representantes de Desarrollo de Ventas ha crecido en España un 40,67 % entre 2018 y 2019, y se espera que siga creciendo en el futuro, coinciden LinkedIn y el Foro Económico Mundial, especialmente en sectores como la Logística, la Gestión de la cadena de suministro y las TIC.

Este profesional analiza las necesidades de los clientes, se orienta a las ventas, define modelos de negocio que maximicen las ventas y genera valor para los clientes. Se considera un pilar fundamental para las empresas y requiere de capacidades técnicas, comerciales y sociales.

DATOS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL

4. Especialista en Inteligencia Artificial

El número de estos profesionales ha crecido en España un 75,97 % entre 2018 y 2019, según el Informe Empleos Emergentes 2020 de LinkedIn, y el Foro Económico Mundial considera también que es uno de los roles con más oportunidades laborales en el futuro. Este perfil emergente requiere de habilidades específicas como el conocimiento de Machine Learning o Data Science.

Los especialistas en Inteligencia Artificial están presentes en sectores económicos relacionados directamente con las TIC y la programación informática, donde realiza mejoras operativas y desarrolla nuevos productos. Pero tendrá más presencia en los ámbitos de la educación, telecomunicaciones, consultoría de gestión e Internet.

5. Científico de datos

Los datos son para muchas empresas su principal activo: requieren datos sobre el mercado, sobre clientes, sobre sus operaciones y transacciones, etc. El científico de datos es el perfil profesional que se encarga de la óptima gestión de estos datos y transformarlos en información útil para la toma de decisiones empresariales.

Se trata de un profesional que con sus habilidades técnicas es capaz de resolver problemas complejos. Este perfil ha crecido en España un 46,80 % de 2018 a 2019 para incorporarse a sectores tan estratégicos como la Banca, las Telecomunicaciones o la Investigación, según LinkedIn. El Foro Económico Mundial lo señala como una de las profesiones emergentes que tendrá mayor volumen de empleo en 2022.

INGENIERÍA Y CLOUD COMPUTING

6. Desarrollador Python

Python se ha convertido en un lenguaje de programación esencial, según el informe de LinkedIn, por ello la cantidad de desarrolladores Python ha crecido en un 48,73 % entre 2018 y 2019. El Foro Económico Mundial también vaticina en su estudio que estos profesionales serán cada vez más requeridos.

Estos perfiles trabajan en áreas como las Tecnologías de la información, las Telecomunicaciones o los Servicios financieros. Sin embargo, serán más demandados en otros sectores como el marketing y la publicidad.

7. Consultor de Cloud

Las ventajas que supone el almacenamiento de información en la nube han generado un aumento de la demanda de un nuevo perfil emergente «con amplios conocimientos técnicos, capaz de diseñar las mejores soluciones cloud para cada organización», señala LinkedIn en su informe. El estudio indica que la demanda de consultores Cloud en España ha crecido un 48,78 % entre 2018 y 2019, siendo muy solicitados en sectores tan diversos como la Consultoría, el Marketing o las TIC. Entre las habilidades que requieren están el conocimiento de Amazon Web Services, Cloud Computing,TIBCO Businessworks, DevOps, entre otros sistemas.

DESARROLLO DE PRODUCTO

8. Agile Coach

La innovación permanente, la gestión del cambio y la transformación digital se han convertido en ejes fundamentales de toda actividad organizativa que requieren de perfiles especializados y versátiles que ayuden a que estos cambios digitales se lleven a cabo rápidamente, como es el de Agile Coach. LinkedIn asegura que el número de este tipo de perfiles ha aumentado un 57,04 % del 2018 al 2019 en España, y se espera que crezca aún más.

Estos profesionales deben tener habilidades y conocimientos sobre métodos para gestionar el trabajo intelectual, como Kanban, Metodologías Agiles, Scrumy, Jira; también requieren competencias de CoachingVisual thinking. Los sectores que demandan estos perfiles son los de Tecnología y servicios de la información, Consultoría de gestión, Sector bancario, Internet, Programación informática, Telecomunicaciones y Distribución.

ECONOMÍA VERDE

 

9. Especialista en sostenibilidad

Es una de las profesiones de la economía verde con más proyección de futuro y de las que más ha crecido en el último trimestre de 2019 en este sector, según datos del informe Cognizant Jobs of the Future Index: First Annual Review (2020), elaborado por Cognizant Center for the Future of Work.  Los especialistas en sostenibilidad diseñan estrategias y actividades para disminuir el impacto ambiental de las empresas.

10. Instaladores solares

 La demanda de instaladores solares ha crecido en un 67 % desde el tercer trimestre de 2018 al de 2019, del Cognizant Center for the Future of Work. Y el Foro Económico Mundial pronostica que el volumen de empleo para estos perfiles crecerá, aunque a largo plazo, cuando las políticas económicas medioambientales se consoliden.

Los trabajos con más futuro por sector y sus habilidades requeridas

Conoce los perfiles que emergerán en cada grupo profesional y sus habilidades requeridas, según el Foro Económico Mundial

 

Grupo profesional Profesiones emergentes Top 10 habilidades requeridas
Economía de la salud y los cuidados
  • Transcriptores Médicos
  • Ayudantes de fisioterapeuta
  • Radioterapeutas
  • Entrenadores/as deportivos
  • Preparadores/as de equipos médicos
  • Asistentes veterinarios y cuidadores de animales de laboratorio
  • Fisiólogos/as del ejercicio
  • Expertos/as en ocio
  • Asistentes de cuidado personal
  • Terapeutas respiratorios
  1. Terapia respiratoria
  2. Habilidades de cuidado
  3. Procedimientos / técnicas estériles
  4. Transcripción
  5. Tratamiento de radiación
  6. Dosimetría médica
  7. Medida de signos vitales
  8. Simulación
  9. Soporte vital cardíaco avanzado (ACLS)
  10. Tecnología radiológica
Ventas, Marketing y Contenido
  • Asistente de redes sociales
  • Growth Hacker (experto en métricas web para vender productos)
  • Especialista en Customer Success
  • Coordinador/a de redes sociales
  • Gerente de crecimiento
  • Representante de desarrollo de ventas
  • Especialista en Marketing digital
  • Representante de ventas comerciales
  • Representante de Desarrollo de Negocios
  • Especialista en clientes
  1. Marketing digital
  2. Redes sociales
  3. Gestión empresarial
  4. Alfabetización digital
  5. Publicidad
  6. Comercialización de productos
  7. Creación y edición de vídeos
  8. Diseño gráfico
  9. Liderazgo
  10. Redacción
Datos e Inteligencia Artificial
  • Especialista en Inteligencia Artificial
  • Científico/a de datos
  • Ingeniero/a de datos
  • Desarrollador/a de Big Data
  • Analista de datos
  • Especialista en análisis
  • Consultor/a de datos
  • Insights Analyst
  • Desarrollador/a de Business Intelligence
  • Consultor/a de analítica web
  1. Ciencia de los datos
  2. Tecnologías de almacenamiento de datos
  3. Herramientas de desarrollo
  4. Inteligencia artificial
  5. Ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC)
  6. Consultoría de gestión
  7. Desarrollo web
  8. Alfabetización digital
  9. Computación científica
  10. Redes de computadoras
Ingeniería y Cloud Computing
  • Ingeniero/a de Confiabilidad del Sitio (Site Reliability Engineer)
  • Desarrollador/a Python
  • Ingeniero/a Full Stack
  • Desarrollador/a Javascript
  • Desarrollador/a de Backend
  • Ingeniero/a Frontend
  • Desarrollador/a de software Dotnet
  • Ingeniero/a de plataforma
  • Especialista en Desarrollo
  • Ingeniero en Cloud Computing y DevOps
  1. Herramientas de desarrollo
  2. Desarrollo web
  3. Tecnologías de almacenamiento de datos
  4. Ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC)
  5. Redes de computadoras
  6. Interacción hombre-computadora
  7. Soporte técnico
  8. Alfabetización digital
  9. Gestión empresarial
  10. Aprendizaje y desarrollo de empleados
Desarrollo de producto
  • Product Owner
  • Quality Assurance Tester
  • Agile Coach
  • Ingeniero de garantía de calidad de software
  • Analista de producto
  • Ingeniero de aseguramiento de calidad
  • Scrum Master
  • Gerente de producto digital
  • Delivery Lead
  1. Pruebas de software
  2. Ciclo de vida del desarrollo de software (SDLC)
  3. Herramientas de desarrollo
  4. Gestión de proyectos
  5. Gestión empresarial
  6. Tecnologías de almacenamiento de datos
  7. Desarrollo web
  8. Operaciones de fabricación
  9. Alfabetización digital
  10. Liderazgo
Gente y Cultura
  • Reclutador de tecnología de la información
  • Socio de recursos humanos
  • Especialista en adquisición de talentos
  • Socio comercial (Business Partner)
  • Socio comercial de recursos humanos
  1. Reclutamiento
  2. Recursos humanos
  3. Gestión empresarial
  4. Aprendizaje y desarrollo de empleados
  5. Liderazgo
  6. Alfabetización digital
  7. Gestión de proyectos
  8. Gestión de personas
  9. Compensación y beneficios
  10. Idiomas extranjeros
Economía verde
  • Técnicos en sistemas de generación de gas metano/vertedero
  • Técnicos de servicio de aerogeneradores
  • Especialistas en Marketing verde
  • Técnicos de procesamiento de biocombustibles
  • Gerentes de instalación de energía solar
  • Instaladores solares
  • Especialistas en recursos hídricos
  • Gerentes de proyectos de energía eólica
  • Directores de sostenibilidad
  • Especialistas en sostenibilidad
  1. Publicidad digital
  2. Turbinas de viento
  3. Recolección de gas de vertedero
  4. Redes sociales
  5. Inventario de equipos
  6. Instalación solar
  7. Normas de salud y seguridad
  8. Microsoft Power BI (herrramienta de visualización de datos)
  9. Diagramas eléctricos/esquemas
  10. Email Marketing
 Elaboración propia en base al estudio Jobs of Tomorrow: Mapping Opportunity in the New Economy (2020), elaborado por el Foro Económico Mundial.

Fuente e imagen: https://www.educaweb.com/noticia/2020/02/19/7-sectores-profesionales-mas-futuro-sus-perfiles-clave-19091/

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Diego Sztulwark: «El neoliberalismo es un gran aparato que opera sobre el deseo y las maneras de vivir»

Por: Melisa Molina

El poder, la política, el consumo y los afectos

En esta entrevista con PáginaI12, el autor del libro La ofensiva sensible reflexiona sobre las subjetividades que construye el neoliberalismo y destaca el rol de los movimientos feministas, las comunidades indígenas y las organizaciones de trabajadores precarizados como formas de resistencia al poder hegemónico.

«Hay que preguntarse qué experiencias de consumo hay habilitadas, y producir formas nuevas», dice el politólogo Diego Sztulwark.

«El neoliberalismo es un gran aparato que opera sobre el deseo y las maneras de vivir», dijo en diálogo con PáginaI12 el politólogo Diego Sztulwark. En su libro La ofensiva sensible (Caja Negra), Sztulwark indaga las diferencias entre vidas ligadas a los automatismos del mercado y vidas que no encajan porque asumen su existencia como una pregunta: «Ya sea porque se enferman, porque son vulnerables, rebeldes, oscuros, o porque han tenido alguna experiencia que los ha llevado a desviarse respecto de la norma», explica. Sztulwark reflexiona sobre quienes para vivir tienen que inventar lenguajes, alianzas y grupos nuevos y por eso entran en procesos de politización: ahí destaca el rol de los movimientos feministas, las comunidades indígenas y los movimientos de trabajadores precarizados que, sostiene, forman el «reverso de lo político» y sin los cuales sería difícil entender fenómenos claves en la crisis del neoliberalismo que vive gran parte de Latinoamérica. En ese sentido, advierte que los gobiernos populistas no han sabido o logrado propiciar un modo de vida diferente al que propone el mercado.

– ¿A qué se refiere cuando dice en su libro que “el modo de vida de derecha es tan triste como irrefutable”?

– Tomo este concepto de una tesis que elaboró Silvia Schwarzböck: dice que luego de los ‘70 y de la posdictadura solamente hay vidas de derecha. Es irrefutable ya que es una descripción correcta y permite comprender mucho del presente, pero es triste porque no permite ver la existencia de momentos donde hay una tensión distinta, donde los cuerpos aparecen articulados con el lenguaje de otra manera, donde hay una investigación sobre la propia vida y una no adaptación con lo que es el mundo neoliberal. Me resulta triste todo pensamiento que se limita a hacer una descripción del enemigo sobre nosotros y que sanciona una realidad derrotista. Es triste y también no es verdadera, ya que oculta toda una dimensión que llamaría “la verdad por desplazamiento”, que se crea desplazando lo que se impone, creando resistencias, y que no acepta el mundo tal como es.

-En su libro contrapone «modo de vida» a «forma de vida»: ¿cuál es la diferencia entre ambos conceptos?

– Llamo «modo de vida» a toda manera de vivir articulada en relación automática con el mercado, a todo lo que viene dado. El neoliberalismo es un gran aparato que opera sobre el deseo y las maneras de vivir. Necesité distinguirlo de la «forma de vida», que sería la de aquellos que asumen su vida como una pregunta y no cuajan directamente en ese automatismo, ya sea porque se enferman, son vulnerables, rebeldes, oscuros, o porque han tenido alguna experiencia que los ha llevado a desviarse de la norma. Mi interrogante es qué hacemos con los que para vivir tienen que inventar lenguajes, alianzas y grupos nuevos y por eso entran en procesos de politización. Las izquierdas no lo piensan porque tienen la idea de que lo único posible contra el neoliberalismo es un partido revolucionario que “algún día podremos crear”. Pero el partido de los revolucionarios no será nada sin el partido de los sintomáticos y de aquello que no cabe en los “modos de vida” y que ocurre en el reverso de lo político. Sin eso, es difícil entender una serie de fenómenos que se van dando en las distintas crisis del neoliberalismo.

– ¿Qué importancia tienen los movimientos indígenas, feministas y de trabajadores precarizados en la construcción de otras “formas de vida”?

Lo indígena es importante porque tiene elementos comunitaristas, de resistencia, de marcas de una guerra perdida. De forma colectiva hacen ejercicios existenciales que los alejan de las premisas de obediencia que el neoliberalismo impone a la vida. Las tierras sobre las que están no dan lo mismo, el capital las quiere para hacer negocios y sus formas de vida necesitan poner un límite a ese modo de valorización. Por eso no se puede evitar la politización. Otro eje fundamental es lo que sucede con el trabajo precario. En Argentina hay una larga historia del movimiento de precarizados. En la crisis del 2001, el movimiento piquetero fue la irrupción autónoma de una resistencia desde la precariedad ante las formas de dominación neoliberal. Una parte grande de personas que trabajan en la ultra-informalidad hicieron ya experiencias de organización gremial, social, política y de lucha. El sujeto llamado “trabajador precario” va a estar en el centro de las dinámicas de conflicto. Y el tercer movimiento a observar son los feminismos populares. Ellos son capaces de radiografiar la economía desde abajo y percibir todas las formas de explotación informalizadas que recorren el campo social y que implican desde denunciar la deuda como mecanismo financiero de sometimiento hasta comprender cómo la construcción de masculinidades violentas es parte misma de la dinámica de valorización.

-Álvaro García Linera dijo, en 2015, que uno de los errores de los gobiernos populares de América Latina fue que lograron una ampliación del consumo pero sin politización de los sujetos. ¿Cómo analiza ese fenómeno a la luz de lo que sucede hoy en Bolivia y en toda la región?

Tomo a García Linera como el intelectual que mejor procesa discursivamente la versión que los gobiernos populistas dan de sí mismos. El balance que él hacía es que se daba una paradoja por la cual los gobiernos populistas incluyeron a los sectores históricamente excluidos en el consumo y, después, esos sectores populares votaron gobiernos neoliberales. Linera dice que faltó, en esa inclusión, clarificación política. Esa lectura es inocente porque si te das cuenta que la forma de consumo produce modo de vida no podés reducir el problema a una relación de consciencia que se resuelva vía pedagogía o propaganda. Los procesos prácticos de subjetivación no van a ser corregidos porque vengan a darte una clase de sociología. Una de las críticas fuertes a estos procesos es que privilegian ocupar el Estado por sobre ocupar la sociedad y transformarla. Hay que preguntarse qué experiencias de consumo hay habilitadas, y producir formas nuevas.

-Frente a las movilizaciones en Chile, ¿ve un rol importante de la juventud que, cansada del modo de vida neoliberal, sale a la calle, y que como respuesta el Estado les muestra su cara más represiva sacándoles los ojos?

Estuve en Chile y participé en manifestaciones, asambleas, y di un curso en la universidad. Es una barbaridad lo que están haciendo los carabineros. Mientras estuve allá había 217 chicos sin ojos. Cuando los equilibrios del neoliberalismo se agotan, aparece un odio inmenso a todo lo que se mueve, goza diferente, a lo que no se adecua. Un odio fascista que se estaba incubando y que lo vemos geopolíticamente en la figura de Bolsonaro. Se ve en el odio que tienen las fuerzas de seguridad; en el desprecio de las burocracias; en el racismo y sexismo de los medios de comunicación. En Chile apareció algo formidable que son miles de personas durante días en la calle, decididas a que el régimen post-pinochetista caiga. El descontento es amplio porque es en contra de cómo se reproduce la vida neoliberal. Frente a la estafa, hay un reverso de lo político que estalla, que no tiene representación en el régimen convencional y que pide discutir de cero la constitución del Estado.

– ¿Qué importancia tiene el diálogo entre las nuevas y las viejas generaciones para dar la batalla desde el campo de lo sensible y construir subjetividades distintas a las que propone el mercado?

-Cuando empecé a militar en los ‘90, Eduardo Luis Duhalde nos dio un curso de formación a los que estábamos en el secundario y me regaló dos libros: Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, e Historia y consciencia de clase, de Georgy Lukács, y me dijo: “Los militantes nos deprimimos cada vez que hay una derrota histórica pero leemos estos libros y seguimos. Por eso somos militantes”, después me aclaró que “solamente hay militante entre ciclo y ciclo de lucha», y que «el militante sirve para comunicarle al nuevo ciclo los saberes conquistados en el anterior”. Militante no es quien dirige, o la tiene clara, porque sus saberes son anacrónicos. Sin embargo, toda generación busca, como dice Walter Benjamin, una cita perdida con las generaciones anteriores. Y si bien es una cita que no se concretará, no podemos dejar de buscarla. Toda generación tiene el poder de apropiarse del pasado para sus fines, redimirlo, pero se trata de saberes que sólo sabrán cómo usarlos las generaciones que actualmente necesitan dar sus luchas y hacerse sus preguntas.

Entrevista: Melisa Molina.

Fuente e imagen:  https://www.pagina12.com.ar/248046-diego-sztulwark-el-neoliberalismo-es-un-gran-aparato-que-ope

 

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De la interculturalidad al antirracismo

Por: Xavier Besalú

Es momento de postular abiertamente una educación antirracista, que haga frente con decisión al racismo que es más que una doctrina que clasifica –falsamente– a la humanidad en razas distintas; una ideología que justifica la desigualdad, que otorga privilegios y ventajas a unos y deshumaniza y restringe derechos a los otros.

A finales de 1989 se celebró en San Sebastián un Seminario interuniversitario bajo el lema La educación multicultural en el estado de las Autonomías y, el año 1992, el X Congreso Nacional de Pedagogía tuvo como argumento La Educación Intercultural en la perspectiva de la Europa unida. Podríamos convenir que uno y otro dibujan la irrupción, en el ámbito científico, de la interculturalidad en España. Con algunos matices interesantes: en uno de los encuentros se habla de educación multicultural; en el otro, de educación intercultural. Mismo contenido, pero distinta etiqueta. Y mientras el primero ciñe su análisis a España, a la diversidad interna que supone el Estado de las Autonomías, el segundo lo hace en la perspectiva de una Unión Europea preocupada por la gestión de la inmigración que arriba, sobre todo, desde su frontera meridional. Treinta años después, merece la pena una cierta lectura retrospectiva del camino recorrido.

De la LOGSE (1990) a la LOE (2006) serían los años de la emergencia y el asentamiento del discurso sobre la interculturalidad, en paralelo a la llegada de un número creciente y diversificado de inmigrantes extranjeros, interrumpida por la eclosión de una profunda crisis económica. El balance, en pocas palabras, sería el de una decepcionante confusión teórica –no solo conceptual–, el de una perversa combinación entre los cantos a unos supuestos beneficios de la diversidad cultural y la permanente problematización de la inmigración, y la consolidación de un discurso político cada vez más identitario y más a la defensiva. Un discurso que reconoce (unos con la boca pequeña, otros con arrogancia) que efectivamente el Estado se identifica siempre, con más o menos intensidad, con una determinada comunidad de las que residen en su territorio y, en buena lógica, privilegia una determinada lengua, una determinada religión, unas determinadas manifestaciones culturales y festivas, por encima de las demás. Y que las minorías, tanto las autóctonas como las extranjeras, lo que deben hacer es admitirlo sin más y aceptar la subalternidad de sus propios derechos para salvaguardar la identidad y la unidad de la nación y evitar el riesgo de la disgregación comunitaria y la dispersión identitaria.

Esas políticas tienen su correlato en las prácticas sociales y pedagógicas calificadas de interculturales, cuyos efectos a la vista están. A lo largo de esos años, la segregación escolar ha adquirido visibilidad y se ha intensificado; el aprendizaje de la lengua vehicular de la escuela se ha considerado la medida intercultural más urgente y necesaria, dando a entender, en algunos casos, que ese era el único problema que resolver; y los resultados escolares –tanto las calificaciones de los centros como los que constata PISA– ponen de manifiesto no solo que  los alumnos de familias extranjeras son sustancialmente peores, sino que también están subrepresentados en las etapas postobligatorias del sistema.

De la LOE (2006) a la LOMCE (2013-2020?) el discurso oficial experimenta un giro significativo: la interculturalidad se desvanece y suben al podio la convivencia (la LOE obliga a que todos los centros educativos españoles aprueben y apliquen un plan de convivencia) y la cohesión social como bienes que salvaguardar. Las preguntas a las que pretende responder este nuevo enfoque no carecen de sentido; el problema está justamente en la respuesta: ¿Cómo garantizar la coexistencia pacífica, en un mismo espacio, de personas socioeconómicamente desiguales y culturalmente distintas? ¿Cuáles deberían ser los límites admisibles de estas diferencias y esas desigualdades para no poner en riesgo la convivencia? ¿Qué normas y convenciones deberían regular el espacio público y compartido?

La interculturalidad, entendida como el reconocimiento pleno del derecho de las minorías a mantener y desarrollar su propia identidad, a participar en pie de igualdad en los asuntos públicos, se considera perjudicial en la práctica, pues podría erosionar la convivencia y propiciar el enfrentamiento por motivos culturales o religiosos. Y esa educación para la convivencia se plantea, en términos generales, como una estrategia al servicio de un nuevo orden, que recluye lo diverso en el ámbito de lo privado y pone el foco en las actitudes y comportamientos de los individuos pertenecientes a minorías, presuntos responsables de los hipotéticos conflictos y violencias a prevenir y evitar. Pero el verdadero adversario para garantizar esa convivencia no es tanto el conflicto, ni las diferencias, sino, sobre todo, el conformismo, la pasividad, la adaptación acrítica…

No sabemos si este año 2020 será, finalmente, el que abra una nueva etapa en la política educativa… Si así fuera, tal vez sería llegada la hora de postular abiertamente una educación antirracista, que haga frente con decisión al racismo que es más que una doctrina que clasifica –falsamente– a la humanidad en razas distintas; es, por encima de todo, una ideología que justifica la desigualdad, que otorga privilegios y ventajas a unos y deshumaniza y restringe derechos a los otros. No importa el marcador utilizado para ello (el color de la piel, la religión, la lengua, el origen, la etnia, las manifestaciones culturales, el lugar de residencia…), porque lo realmente relevante es la jerarquía de dominación que divide al mundo, en general, y a cualquier sociedad, en particular, entre lo que se considera plenamente humano y civilizado, superior, y aquellos que están en proceso de humanización o que son considerados directamente salvajes, primitivos, inferiores.

Y es que la cultura occidental se ha construido sobre unas bases profundamente racistas. El imaginario colectivo europeo está impregnado de prepotencia, de superioridad. El Otro ha sido permanentemente inferiorizado, explotado o sometido, y tratado como bárbaro, infiel, monstruo o esclavo… El Holocausto habría sido la culminación de esta lógica: judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados… una vez despojados de su condición humana y asimilados a las ratas, a las alimañas, no merecerían otra cosa que el exterminio. Las reservas, los guetos, los campos de concentración… en realidad ya habían sido probados con los indios en América, con los hereros y los bosquimanos en África…

Deberemos esforzarnos, pues, en revisar críticamente nuestros conocimientos y nuestro imaginario. Después de haber pasado por el sistema educativo, después del grado o el máster universitario, todos estamos plenamente imbuidos de esa mentalidad etnocéntrica, de esa creencia en la supremacía occidental. Y si no sometemos a revisión ese poso, es más que probable que lo sigamos propalando y, con ello, vayamos consolidando las bases del racismo. Si sabemos a ciencia cierta que el canon educativo actual es parcial, sesgado, sexista, racista, homófobo… habrá que desenmascararlo y que reconstruirlo sobre bases más científicas, más funcionales, más humanas y más justas. Ya no bastan los discursos, bienintencionados pero estériles, que invitan a niños y jóvenes a reflexionar sobre la diversidad cultural y la inmigración, ni las dinámicas y simulaciones, emocionalmente potentes pero de impacto limitado. ¿O habrá que esperar treinta años más?

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/02/18/de-la-interculturalidad-al-antirracismo/

Imagen: https://www.shutterstock.com/image-photo/multiracial-group-college-studentsfriends-male-female-77612251?irgwc=1&utm_medium=Affiliate&utm_campaign=Pixabay+GmbH&utm_source=44814&utm_term=https%3A%2F%2Fpixabay.com%2Fimages%2Fsearch%2Feducacion%2520multicultural%2F

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Venezuela: Carnavales del Callao una de las fiestas más coloridas del país

América del Sur/ Venezuela/ 25.02.2020/ Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve.

El ministro para la Cultura, Ernesto Villegas resaltó este martes a través de su cuenta oficial en la red social Twitter @VillegasPoljak el gran desfile de Carnaval que se realizan en el Callao, estado Bolívar.

«#EnFotos | Carnavales de #ElCallao 2020, únicos de #Venezuela declarados por @UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad #FelizMartes#Carnavales2020#Carnaval2020#RetornoSeguro2020»

Con más de 115 años de tradición, los Carnavales de El Callao son una de las tradiciones venezolanas más representativas de las fiestas carnestolendas del país. Provenientes de El Callao, un pueblo minero en el sur-occidente de Venezuela, los carnavales de El Callao fueron declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en el año 2016, además de ser Patrimonio Cultural del estado Bolívar y Bien de Interés Cultural de la Nación.

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En el estado Bolívar los preparativos de los carnavales comienzan inmediatamente después de escuchar el último cañonazo que da inicio al nuevo año. Los pobladores salen a las calles danzando al ritmo del calipso y con ellos sus ganas de celebrarlos por todo lo alto.

Cuando son las diez de la mañana del primer domingo de Carnaval, se celebra la misa de las madamas. «Todas están sentadas en los bancos de la iglesia -explica Teruggi- llevan pañuelos de colores sobre la cabeza –colac, es la palabra en patois–, aros grandes y dorados, como los collares que cuelgan sobre vestidos de flores y más colores. Muchas llevan a su lado una canasta con comida dulce. ‘Cuida y protege a las madamas, señor’, dice una voz de mujer desde el altar».

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La negra Isidora

No es posible hablar de los carnavales de El Callao sin hablar de la Negra Isidora. Poco antes de su aparición pública, en 1943 a sus 20 años, El Callao y sus tradiciones estaban en decaída: muchos habían emigrado por el ascenso en importancia del petróleo en otras zonas del país. Entonces, Lucía Isidora Agnes, telefonista en la mina y sindicalista, junto a Carlos Small y otros músicos de calipso, decidieron unirse para darle un nuevo impulso a sus tradiciones. Así, “La Negra” organizó su comparsa de madamas; introdujeron el cuatro, las maracas y la campanilla, fundaron la Asociación de Amigos del Calipso, y el Carnaval volvió a ser fuerte, de todos.

“Los cultores no dejaron morir la cultura, nos enseñaron a nosotros, y seguimos con el legado, no podemos perder nuestra cultura”, explicó Omaira González, una de las madamas entrevistadas.

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Los participantes

  • En la cabecera de la comparsa van diez diablos. Visten de rojo y negro, son niños y adultos, usan látigos que golpean contra el piso, a medida que se van abriendo paso en la calle y la gente. Entre ellos, algunos usan una máscara grande y más ancha que el cuerpo, que representa un rostro con cuernos como del mal, aunque en El Callao los diablos no son la expresión de la lucha del bien y el mal cristiano, son el orden necesario de una festividad abierta a todos.
  • Seguido de tridentes y látigos vienen las madamas.
  • Luego van las bailarinas, también conocidas como «fantasías», que usan plumas grandes y verdes, amarillas, azules, naranjas, con tonos intensos y combinados de trópico como sus vestidos.
  • Niños y adultos también personifican a los mineros y trabajadores de la explotación del oro, con música, danza y disfraces propios de las vestimentas del obrero. Los propios mineros también marchan al ritmo del Calypso en las comparsas.
  • A las espaldas de todos, viene la música: una estructura vertical hecha de 26 parlantes –la amplificación eléctrica fue agregada a las comparsas en los años setenta–, que avanza encabezada por una guitarra y un cuatro eléctrico, tiene en los laterales a los cantantes, y las percusiones por detrás, que son 20 o más.
  • Luego, sigue la gente bailando, repitiendo estribillos en español, inglés y patois: “Ajá, ajá, bandido, estabas callado, estabas escondido, sacando tu oro muy cerca del río”, “All the day tonight, all the night tonight”, “Entre personajes que vinieron de las Antillas y personajes criollos conformamos una raza, vengan todos a bailar”.
  • Varias decenas de comparsas recorren las calles de El Callao, miles de personas venidas del país, que superponen días y noches de calipso, de máscaras, agua, pelucas, espuma y coronas.
  • A las dos de cada madrugada emerge otro personaje clave del Carnaval: el medio o pinto, conocido como “mediopinto”. Ismael Lezama, miembro de la Fundación Banane Pilée –plátano pilado–, la cual dicta talleres de construcción de instrumentos en El Callao, recordó las raíces de este personaje que se hizo parte del Carnaval, junto a su frase: medio –bolívar– o lo pinto, que deja los rostros ennegrecidos de quienes andan por las noches de El Callao y no buscan oro, sino alegría: “Para aquel tiempo, los grandes señores, los dueños hacían sus fiestas y no invitaban a los trabajadores;entonces, nuestros ancestros se pintaban con esta mezcla de melao de papelón y un polvillo de carbón, se metían a la medianoche, de madrugada, y les aguaban la fiesta, era un protesta”, explicó.

En 2016, durante la reunión del comité intergubernamental de la Unesco que se reunió en Adis Abeda, Etiopía, dicha organización emitió un boletín de prensa, en el cual detalló: «Desde enero a marzo, esta festividad tradicional agrupa hasta unos 3.000 participantes que desfilan por las calles de la localidad disfrazados de personajes históricos o imaginarios al ritmo del calipso».

Resaltó el traspaso de esta práctica cultural a las nuevas generaciones que se inicia en las familias de El Callao pero también se lleva a cabo en escuelas por cultores de esta tradición. «En las que los niños adquieren las competencias necesarias para participar en el carnaval, componiendo melodías, tocando instrumentos musicales, cantando, bailando y fabricando máscaras».

Los habitantes de El Callao sienten que la declaración les ha permitido proyectarse en nuevas direcciones: “¿Cuando se acabe el oro de qué vamos a vivir nosotros? Vamos a sembrar el oro a través de nuestro talento humano, la creatividad que tenemos, y esto nos va a servir a nosotros para fortalecer, desarrollar, a través del tiempo, sosteniblemente, el turismo patrimonial”, señaló Ismael Lezama en ese momento.

El Carnaval está más vivo que nunca, arraigado en una comunidad que sabe su valor, y la necesidad de estar organizados y unidos, para mantenerlo y hacerlo cada año más fuerte. Así lo han venido haciendo desde siempre: recaudando dinero para comprar y arreglar los instrumentos, dictando talleres para construirlos, etc. De abajo hacia arriba, así ha sido el camino de esa celebración y su calipso. Y, como señalaba Ismael, el Carnaval deberá mantenerse abierto, participativo, ser ese recorrido por las calles de El Callao donde todos pueden bailar, cantar bajo el día y la noche.

Así seguirá esa identidad honda, ligada a las minas, las Antillas, la dignidad popular y su alegría, nacida de la resistencia y el tambor de miles, que reunidos bajo el cielo de Venezuela, dieron vida a una cultura única: el calipso.

Fuente de la reseña: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/general/carnavales-del-callao-una-de-las-fiestas-mas-coloridas-del-pais/

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Vídeo: Aprender en casa por Melina Furman

Por: TEDx Talks.

Las ganas de aprender son el combustible esencial de la educación. ¿Cómo podemos, entonces, despertar en nuestros hijos el deseo de aprender? Melina Furman, educadora y mamá, nos cuenta cómo en las conversaciones que tenemos en casa podemos darles a nuestros hijos un regalo que van a disfrutar toda su vida. Regalale esta charla a todas las mamás y papás que conozcas. Meli es bióloga (UBA) y doctora en Educación de Columbia University. Es Profesora de la Universidad de San Andrés e investigadora del CONICET en el área de Educación. Investiga sobre cómo formar mentes curiosas y potenciar el pensamiento crítico, desde el jardín de infantes hasta que somos adultos. Es cofundadora de Expedición Ciencia y de El Mundo de las Ideas. Coordina el curso de Innovadores Educativos del CIPPEC. Escribió y condujo el programa infantil “La casa de la ciencia” (Paka Paka). Su último libro es «Educar mentes curiosas». This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at https://www.ted.com/tedx

Fuente de la reseña: https://www.youtube.com/watch?v=bg1hKKdBkLc

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