OVE /11 de agosto 2020
Un conjunto de pedagogos críticos, educadores populares y militantes revolucionarios juntaron sus voces para reclamar y exigir una respuesta oportuna de #DóndeEstáCarlosLanz
A continuación el video de este encuentro

OVE /11 de agosto 2020
Un conjunto de pedagogos críticos, educadores populares y militantes revolucionarios juntaron sus voces para reclamar y exigir una respuesta oportuna de #DóndeEstáCarlosLanz
A continuación el video de este encuentro

El índice de Precios al Consumidor al mes de julio de 2020 se ubicó en 145.47, registrando una inflación mensual de 0.42%, y con relación a julio del año anterior el ritmo inflacionario fue de 2.88%.
Los niveles de inflación más importantes de julio de 2020 son los siguientes: se registró una inflación mensual de 0.42%, ritmo inflacionario de 2.88% y una inflación acumulada de 2.59%.
La inflación mensual (0.42%) presenta una aceleración con respecto al mismo mes del año anterior (-0.06%), la acumulada (2.59%) e interanual (2.88%) registran una desaceleración con respecto al mismo mes del año anterior (3.11%), (4.37%).
La inflación mensual registrada en julio de 2020 se ubicó en 0.42%, la cual presenta una aceleración en el nivel de precios de 0.48 respecto a julio de 2019 (-0.06%).
La inflación mensual registrada en julio de 2020, es la cuarta más baja de los meses de julio del periodo 2013-2019 y se encuentra 0.13 por abajo del promedio de 0.55 del periodo mencionado.
De las doce divisiones de gasto que integran el IPC, la de transporte (0.99%), alimentos (0.74%), restaurantes (0.23%), reflejan el alza en el nivel general de precios de la inflación a julio de 2020. Por su parte educación (-0.06%), comunicaciones (-0.03%), presentaron las principales variaciones negativas en su nivel general de precios.
Fuente: https://www.finanzasdigital.com/2020/08/guatemala-presento-una-inflacion-de-042-julio-2020/
América Central/El Salvador/14-08-2020/Autor(a) y Fuente: www.elsalvador.com
Escuelas y colegios permanecerán cerrados dijo este domingo la Ministra de Educación Carla Hananía de Varela durante la cadena nacional en la que el presidente Nayib Bukele se refirió al manejo de la emergencia por COVID-19.
La funcionaria señaló además que 47 maestros han muerto a causa del COVID-19 y que ante el repunte de los contagios en el país no se puede exponer al personal y las familias con una apertura de las instituciones, “sería un atentado”, sentenció.
“A pesar del cierre de los centros escolares, la educación sigue, hemos capacitado a más de 50,000 docentes en el uso de Google Classroom, y seguiremos usando la tecnología para que la educación no se detenga”, añadió.
Varela dijo además que será el Ministerio de Salud el que dará los lineamientos de cuándo abrir.
Gobierno presenta un plan a pocos días de la reapertura económica
El presidente inició la cadena nacional refiriéndose a la sentencia de la Sala de lo Constitucional que declaró inconstitucional el decreto 32 que establece las fases de reapertura económica establecidas a raíz de la emergencia del coronavirus.
“Vamos a acatar la sentencia de la Sala”, dijo mientras anunció un plan de manejo de la emergencia con siete puntos.
1. La disponibilidad de más de mil camas para pacientes con COVID-19 reunidas en el hospital El Salvador y los de la red hospitalaria.
2. Toma de muestras de COVID-19 aleatorias masivas las cuales se harán en plazas y centros comerciales en los diferentes municipios del país.
3. Entrega de kits de medicamentos domiciliares a pacientes que se identifiquen con la enfermedad a través del call centers o centros de salud. Con esto se espera descongestionar los hospitales y dar tratamiento a los pacientes ante la manifestación de los primeros síntomas.
4. Crear clusters personales de 10 integrantes con quienes podrán verse entre sí, visitarse y salir entre ellas tomando las medidas de protección para evitar contagios. No incluye las personas que viven en la misma casa o las personas que trabajan con quien hace el cluster.
5. Entrega de paquetes alimentarios del Programa de Emergencia Sanitaria con lo que se espera que las personas no salgan para abastecerse de alimentos.
6. Entrega de carné de inmunidad para pacientes recuperados con prueba PCR el cual tendrá vigencia de 8 meses a partir de la fecha de la última prueba PCR. “Le permitirá hacer todo lo que pueda”.
7. Contratar al 100% de personas que se hayan recuperado de COVID-19 durante el tiempo que dure la pandemia con un salario de $500. Se encargara del empaquetado y entrega de kits domiciliares a personas contagiadas.
Otro de los anuncios que hizo Bukele es la entrega de un tercer bono por $150 a personal del Salud el cual recibirán en agosto, además pagará el 50 % de las planillas de mipymes por cuatro meses (de agosto a noviembre) por un monto total de $280 millones.
Sobre la sentencia de la Sala
El sábado el Ejecutivo emitió el decreto número 33, con el que pretende alargar la fase 1 de apertura económica hasta el 23 de agosto, en respuesta a la sentencia de la Sala que se conoció el viernes.
Los magistrados del máximo tribunal resolvieron que el decreto 32 restringe derechos de los ciudadanos como las operaciones del comercio y la industria además de la suspensión del transporte público, los cuales solo pueden ser suspendidos con el aval de la Asamblea Legislativa, según mandato de la carta magna.
La Sala también dio vigencia al decreto 32 hasta el 23 de agosto dando así plazo a la Presidencia y al Órganos Legislativo consensuar para llegar a cuerdos que permitan una ley con protocolos de reapertura que no limite los derechos de los ciudadanos.
La resolución establece además que ni el gobierno ni la Asamblea pueden retomar las disposiciones que han sido invalidadas, con el propósito de volver a plasmarlas en otras leyes o decretos, advierte que de hacerlo estos serán declarados sin efecto.
“Nos obligan a reabrir todo de golpe el 23 de agosto, sin protocolos…”, dijo Bukele el pasado viernes tras conocer la sentencia de la Sala anticipando una reapertura completa de la economía a a partir de la fecha en mención.
María Rodríguez es una maestra de educación primaria que trabaja en una comunidad de la sierra. Dice que, para llegar a su centro de trabajo, recorre los lunes y viernes cerca de 9 kilómetros desde el pie de carretera. Nueve de ida y otros nueve de regreso. “Desde ahí no hay ningún transporte público que nos lleve a la comunidad”, afirma.
En una plaza de la cabecera municipal, toma el camión que la lleva a su trabajo, y que tarda una hora en dejarla donde comienza el tramo de empedrado, el cual luego se convierte en un largo camino de terracería.
La escuela es pequeña. Es unitaria. Eso significa que un solo docente atiende a todos los estudiantes de la primaria. La profesora María da clases a 30 estudiantes de todos los grados escolares: 6 alumnos de primero; 5 alumnos de segundo grado; 5 de tercer grado; tiene a cuatro en cuarto; 7 de quinto y los demás son de 6º. grado. Desde hace un año se hace cargo también de la dirección de la escuela. El supervisor de la zona escolar le pidió, por favor, ese apoyo. “No nos pagan por eso; es como un encargo… Soy docente con funciones de directora, pero no tengo la clave de directora”, afirma María.
La organización de la escuela se divide, para hacerla más práctica, en dos grupos de estudiantes: “…esto para que las actividades escolares diarias se aprovechen al máximo… A los 16 alumnos y alumnas de primero a tercer grado, los atiendo por las mañanas, y a los demás por la tarde. Aunque soy una profesora contratada por jornada sencilla, cumplo con actividades escolares como si tuviera doble plaza”. Esto lo puede hacer así porque de lunes a viernes vive en una casa de la comunidad, en un cuartito que le facilita una familia.
Desde que se suspendieron las clases, en marzo pasado, la profesora María ha visto a sus estudiantes dos veces. Una para entregarles una lista de actividades a desarrollar después de que concluyó la semana de pascua. Varias tareas sencillas para realizar con sus libros de texto y dos proyectos de aprendizaje: Uno, sobre las enfermedades que se presentan en los seres humanos, y otro sobre la flora y la fauna de la región donde viven. También entregó y recogió exámenes, en fotocopias, a través de las familias. La otra vez que estuvo personalmente con sus estudiantes fue cuando organizó una pequeña ceremonia de terminación del ciclo escolar, a principios del mes de julio. Con la debida sana distancia, cubrebocas y la autorización del supervisor.
“Antes el gobierno, por medio de CONAFE, nos daba una compensación por el trabajo educativo que hacemos en la comunidad; a ese programa le llamaban de “actividades compensatorias”, y nos apoyaban con un incentivo económico, realmente simbólico pero valioso para nosotros, por atender a las niñas y los niños durante más tiempo que el marcado por la jornada laboral. Pero ese programa ya no existe, al menos en nuestro estado, desde 2014 aproximadamente”.
La maestra María dice que sus estudiantes no tienen equipos de cómputo y que tampoco cuentan con ningún tipo de conectividad para enlazarse vía internet. Los únicos lugares donde hay una o dos computadoras son los cibercafés que están en la cabecera municipal. Agrega que a ella se le descompuso hace dos meses su laptop, que alguna vez les obsequió, a sus compañeros y a ella, el presidente municipal, el día del maestro. “Pero aquí no hay señal ni servicios de wifi. Sólo podía utilizar mi computadora en las zonas urbanas”.
“Cuando se averió mi máquina, le pedí al supervisor si me podía apoyar en conseguir a alguien que me la arreglara o con algún recurso económico, pero me dijo que no hay recursos para eso. Que la próxima vez que vaya a la capital del estado, la lleve a arreglar con dinero de mi bolsillo”. Tampoco le quiso prestar una laptop que está guardada en la supervisión “…que porque está inventariada y no puede salir de la oficina…”
Pocas casas tienen un aparato de televisión en la comunidad, y no se alcanzan a ver todos los canales de la televisión abierta. “El delegado ejidal nos dijo que pronto vamos a tener señal de televisión abierta porque van a poner unas antenas repetidoras en un cerro que está cerca de la carretera.” Hasta el momento no se ha visto ninguna obra por la zona.
El mes pasado el supervisor pidió a las y los maestros, que a la vez son las y los encargados de las diferentes primarias unitarias y multigrado (donde hay de dos a tres docentes por escuela), que se conectaran por internet para llevar a cabo una reunión virtual, previa al inicio de clases. María comenta que no todos sus compañeras y compañeros pudieron conectarse en sus hogares o lugares donde se encontraban, ya sea desde la cabecera municipal o la capital del estado. “Con el problema del coronavirus y la crisis sanitaria, hemos valorado más a nuestras reuniones colegiadas presenciales”. El servicio de telefonía cada uno lo paga con sus propios recursos. No existe apoyo institucional para ello. Tampoco hay dinero para comprar o renovar los equipos de telefonía, ni para “comprar tiempo aire”.
A pesar de que en el municipio donde María trabaja se tienen reportes de pocos enfermos de Covid-19 (en el último reporte que consultó, se enteró que sólo hay 14 casos), las clases siguen suspendidas. Dice que apenas este lunes se enteró de que el ciclo escolar será a distancia, a través de programas de televisión y de radio. Y que la mayor parte de las actividades académicas, las y los estudiantes las deberán realizar con apoyo de sus libros de texto gratuitos.
Indicó que ella fue estudiante de telesecundaria antes de ingresar a la escuela Normal, y recordó que las carencias con las que se realizaban las actividades educativas y escolares eran enormes. “Tanto los equipos de televisión, como las antenas eran viejos o estaban descompuestos. Luego tardaban mucho tiempo en repararlos o reponerlos. Nuestras queridas maestras y maestros echaban mano de la creatividad y de la imaginación para llevar a adelante los programas académicos”.
María piensa que el papel del docente como organizador de las actividades escolares y extraescolares, le da un valor especial a su trabajo. “Nosotros somos líderes en las comunidades donde trabajamos, porque las abuelitas y las mamás toman en cuanta nuestras opiniones y experiencias (la mayoría de los hombres de las comunidades en la sierra no trabajan en su propia comunidad)… porque no solamente hablamos de lo que sucede en la escuela, sino de nuestras vidas cotidianas. Sobre los problemas en la familia; sobre cómo cuidar a nuestras niñas y niños; sobre la alimentación, sobre las plantas que hay en las macetas; o del porqué no contamos con un centro de salud cercano a la ranchería.
María dice que el trabajo educativo sí se puede realizar con el apoyo de los libros de texto gratuitos, pero eso sería más completo si existiera la supervisión de una o un docente. “Aunque también debemos de ser innovadores y prácticos… aprovechar al máximo el medio social y natural donde trabajamos para que nuestros estudiantes en verdad desarrollen aprendizajes relevantes y significativos tanto para su vida presente como para el futuro”.
Fuente: https://profelandia.com/una-voz-desde-la-escuela/
Mundo/14-08-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec
La pandemia solo evidenció el abandono estatal en el que viven millones de indígenas en América del Sur.
Redacción LIMA
«Nada que celebrar» y mucho que exigir es el sentimiento compartido entre los cientos de etnias nativas que habitan en Suramérica para este domingo, día internacional de los pueblos indígenas, al que las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 sustraen cualquier conmemoración festiva.
20 MILLONES De indígenas perviven en Suramérica y representan a casi el 5 % de la población de la región, repartidos en unas 420 etnias, algunas bajo un peligro de extinción inminente como los isconahuas o los awá.
«Hace 26 años que se decretó este día de los pueblos indígenas (…) pero esta pandemia está revelando su abandono total y esos derechos reconocidos hace ya casi 30 años que no se cumplen», aseguró a Efe Gregorio Díaz Mirabal, presidente de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA).
«La pandemia ha matado la política hacia los pueblos indígenas que quizás nunca existieron más allá del papel. Ha desnudado la crisis estructural de nuestros gobiernos. Si no atienden a las ciudades, imagínate cómo están de abandonados los pueblos indígenas», indicó Díaz Mirabal, del pueblo wakuénai kurripako.
Durante la pandemia han continuado además el resto de amenazas ya rutinarias que enfrentan los pueblos indígenas.
Hasta la semana pasada, el coronavirus había contagiado a 34.598 indígenas de más de 200 etnias amazónicas y habían fallecido al menos 1.251.
La emergencia no ha detenido los asesinatos de indígenas que defienden sus territorios de invasores que buscan sus tierras para cultivos, narcotráfico, tala ilegal o minería ilegal, ni tampoco los planes para ciertos proyectos de hidrocarburos.
Menos aún la violencia, como la violación sexual de un grupo de militares a una niña indígena emberá en Colombia.
Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102324728/sin-pena-ni-gloria-se-recordo-el-dia-de-los-pueblos-indigenas
Asia/China/14-08-2020/Autor(a) y Fuente: spanish.xinhuanet.com
Las autoridades municipales de educación de Beijing anunciaron el domingo el cronograma para el inicio del semestre de otoño en la capital china.
Las escuelas secundarias superiores en Beijing inaugurarán el nuevo semestre el 29 de agosto, mientras que las primarias y de secundaria básica lo harán en tres fechas: el 29 de agosto, el 1 y el 7 de septiembre, según un aviso emitido por la oficina del grupo dirigente municipal de prevención y control de epidemias.
Los jardines de infancia en la ciudad reabrirán el 8 y el 11 de septiembre, añade el documento.
Las universidades de la capital podrán decidir la fecha para que los estudiantes se registren o se matriculen a partir del 15 de agosto, después de haber obtenido la aprobación del grupo dirigente de prevención y control de epidemias y de las autoridades de educación.
Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2020-08/10/c_139278972.htm
Por
Para informar la gestión de Covid-19, es vital comprender el efecto socioeconómico de las políticas utilizadas para gestionar la pandemia, que inevitablemente tendrá graves efectos sobre la salud mental al aumentar el desempleo, la inseguridad económica y la pobreza.
A fin de proteger el bienestar de los trabajadores durante este periodo de crisis y cambios, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó una nueva guía dirigida a los empleados, empleadores y gerentes denominada Gestionar los riegos psicosociales relacionados con el trabajo durante la pandemia de COVID-19.
La guía abarca diez ámbitos de acción, durante el confinamiento y al regreso al lugar de trabajo. Contiene orientación sobre la manera de organizar el espacio físico en el lugar de trabajo, incluyendo la disposición y los puntos de exposición a los agentes peligrosos; la forma de evaluar el volumen y la distribución del trabajo en el contexto específico de la COVID-19.
Indica cómo abordar la violencia y el acoso; y de qué manera un liderazgo firme y eficaz puede tener un impacto positivo sobre los empleados. Además, explica a los trabajadores cómo protegerse a sí mismos del despido injusto en situaciones en las que se rehúsan a trabajar por miedo a que su salud o su vida puedan estar en peligro.
Manal Azzi, especialista principal sobre Seguridad y Salud en el Trabajo, señalaba que “Con un número tan alto de trabajadores que sufren las consecuencias psicológicas de la pandemia, la salud mental no puede seguir siendo un tabú. (…) “Enfrentados a este impresionante nivel de incertidumbre, los trabajadores pueden experimentar cambios de humor, baja motivación, fatiga, ansiedad, agotamiento y hasta ideas suicidas.
«También pueden producirse una serie de reacciones físicas, como problemas de digestión, alteración del apetito y del peso, reacciones dermatológicas, cansancio, enfermedades cardiovasculares, trastornos musculo-esqueléticos, dolores de cabeza y otras molestias y dolores. Además, puede llevar a aumentar el uso de tabaco, alcohol o drogas como una manera enfrentar el estrés», añadía.
Pasar por esta pandemia es difícil. Muchos de nosotros no han vivido nunca esta situación. No contamos con normas, experiencia o modelos a seguir. Es por esto por lo que disponer de unas directrices y hablar de salud mental en el lugar de trabajo es vital para romper el tabú.
Patologías de una vieja/nueva “normalidad”
El teletrabajo se ha convertido en parte de la nueva normalidad. Ha sometido a los trabajadores a nuevas tensiones, ya que se encuentran aislados o tratando de conciliar las responsabilidades profesionales y familiares, o perciben que las fronteras entre la vida profesional y personal no son nítidas cuando trabajan a distancia. El fenómeno ha sido tan repentino y masivo que ninguna norma de teletrabajo ofrece una protección adecuada para este nuevo espacio de trabajo.
Los trabajadores que están en la primera línea, como los de la salud y los de servicios de urgencias, pero también aquellos involucrados en la producción de bienes esenciales, la entrega a domicilio y el transporte, o los que se ocupan de garantizar la seguridad de la población, también enfrentan muchas situaciones estresantes a causa de la pandemia.
En estos últimos meses, han tenido que soportar un aumento de la carga de trabajo, jornadas laborales más largas, poco tiempo descanso y el temor constante de infectarse en el trabajo y transmitir el virus a los familiares o amigos.
Además, muchos temen perder su empleo. Despidos masivos están afectando todos los sectores de la economía. El desempleo está en los niveles más altos desde la Gran Depresión, no es de extrañar que todos sintamos inseguridad respecto al futuro. Si no son evaluados y gestionados de manera apropiada, estos riesgos psicológicos pueden desencadenar o agudizar la ansiedad y transformarse en problemas de salud mental reales.
A medida que la pandemia sigue presente en nuestras vidas, los expertos hablan, y hacen hincapié cada vez con más frecuencia, en la pandemia de la Salud Mental que generará el confinamiento y esta crisis de salud pública. Los efectos psicológicos, sociales y neurocientíficos del Covid-19 están siendo explorados en las diferentes partes del mundo.
Aún antes que el término Covid 19 entrará en nuestro vocabulario, el agotamiento, el estrés y la ansiedad eran problemas críticos en el lugar de trabajo. Obviamente, con la pandemia las cosas han empeorado mucho. Durante los últimos meses, numerosos trabajadores se han sentido impotentes ante los cambios profundos que han experimentado.
La salud mental, pandemia del capitalismo
Dado que la situación de aislamiento social obligatorio por el Covid-19 pone sobre la mesa la salud mental, sus patologías y cómo abordarlas, seria necesario aportar al debate desde una perspectiva clasista que contemple integralmente estas problemáticas.
¿Cómo se percibe a la salud mental? Es cierto que la mayoría de los trastornos y/o desórdenes mentales no son fácilmente notables, visibles. No poseen los síntomas físicos claros y universales de las enfermedades conocidas como tales, como la tos o la fiebre de una gripe, o marcadores bioquímicos certeros, como los virus.
Si las personas con estos padecimientos no hablan, o su entorno social no toma nota de la situación – que sí presenta indicadores y síntomas propios- , el problema es ignorado y, por lo tanto no es tratado en conjunto con un profesional, a tiempo.
Esto se ve acompañado por la construcción de prejuicios alrededor de las patologías mentales, que van desde el miedo hasta el negacionismo. Prejuicios que se construyen y refuerzan cuando desde ninguna institución, se brinda información científica y clara sobre la problemática, y que se profundizan junto con el problema mismo cuando no se accede a atención psicológica gratuita.
Muchas veces, esta situación se condensa en un círculo vicioso cuando la patología produce exclusión social, y es acompañada por la desesperanza, el miedo, y puede llevar a la autoagresión, y hasta al suicidio. Según la Organización Mundial de la Salud, cada 40 segundos, una persona se quita la vida.
Los aparatos ideológicos del sistema construyen un ideal de deseo exigente e insaciable, mientras que, a través de los años, sobre todo con la avanzada del neoliberalismo, se redujo el nivel de vida de les trabajadores y se condenó a la juve
ntud a la precarización laboral. El consumo de psicofármacos, la inestabilidad mental, la ansiedad, la depresión, la intolerancia al duelo, la frustración y el estrés laboral son consecuencia de todo esto.
Esto no es casualidad ni culpa de un virus: en todo caso, el virus es el capitalismo voraz, deshumanizante, que durante todas sus crisis intentó salir de ellas pasando por encima de las clases mas desprotegidas, reduciendo la calidad de vida de los de abajo, la estabilidad socioeconómica, y por ende, la estabilidad mental de las personas.
Existe un mandato de felicidad construido en el seno del capitalismo neoliberal, potenciado por el posmodernismo adaptado, en el que la felicidad se consigue sólo desde la individualidad. Un mandato de felicidad irrealizable, fantasioso, y meritócrata, que puede responder a los ideales burgueses (tener casa, hijos, auto y perro), o a una fantasía posmoderna de felicidad por fuera de la sociedad (vivir solo en la montaña y cultivar su comida).
La obligación de productividad, los horarios laborales que se distorsionan, y por supuesto, el desempleo, particularmente en este contexto. La salud mental de les trabajadores no tiene absolutamente ninguna importancia para los patrones.
Esta sociedad capitalista deshumanizó, enajenó e hizo desaparecer la diferencia entre tiempo de trabajo y espacio de ocio, relaciones sociales y vida privada, creatividad y productividad, las necesidades humanas y la seguridad propia, al servicio de la valorización del capital, en perjuicio del bienestar de las personas.
Los movimientos sociales chilenos, acuñaron en sus paredes, una de esas frases que ilustra bien la situación: “No es depresión, es capitalismo”. Esto no significa que las patologías como tales no existan, y que el sufrimiento que generan no sea real. Romper con los mitos negacionistas implica aceptar que el problema existe, y ver cómo se debe analizar desde una perspectiva clasista.
Por lo tanto, las problemáticas de salud mental no son ajenas al sistema, por el contrario, son propias de él, son sistémicas. Vivimos en un sistema excluyente, por consiguiente las medidas de atención y contención de estas patologías son también excluyentes: El acceso a atención psicológica, tratamientos adecuados, incluso las internaciones, se estratifican como en todo el sistema de salud en general.
Estos problemas aquejan especialmente a los sectores populares, a la juventud, a los trabajadores. Por tanto, deben ser abordados como tal, sin negacionismos ni infantilismos. Tiene que ser una preocupación de toda la sociedad y no sólo de quienes la padecen y de les trabajadores de la salud.
El sistema capitalista es un sistema deshumanizador, que reprime y expulsa a los individuos que no le son útiles; que carga sus mecanismos desde el poder, que intenta perpetuarse a través de una maquinaria social que se alimenta de contradicciones.
Desgraciadamente miles de personas se suicidan cada año, y otras tantas sufren de enfermedades mentales que están relacionadas no sólo con la estructura económica del capitalismo sino también con su propia esencia represiva.
Queda mucho camino por recorrer. Se necesita un abordaje clasista de la salud mental, que permita una mirada integral sobre la problemática. El capitalismo genera padecimiento y niega las posibilidades de tratarlos adecuadamente. Será necesario lograr una sociedad más justa, donde la salud y el bienestar sean verdaderamente derechos universales.
Fuente e imagen: http://estrategia.la/2020/08/03/salud-mental-la-eterna-locura-del-capitalismo/