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Tener necesidad de que la gente piense

Por: Amador Fernando Savater

La catástrofe de la sociedad contemporánea es producir un tipo de relación con el mundo: la posición del espectador y la víctima. No se trata de ofrecerle nuevos contenidos, sino de salir de ella.

 

En La sociedad del espectáculo, un libro que desde su aparición en 1967 se ha convertido en clásico (es decir, un libro siempre contemporáneo), el pensador francés Guy Debord afirma que la verdadera catástrofe de la sociedad moderna no es un acontecimiento por venir, ni tan siquiera un proceso en marcha (cambio climático, etc.), sino un tipo de relación con el mundo: la posición de espectador, la subjetividad espectadora.

¿En qué sentido? El espectador no entra en contacto con el mundo, lo ve frente a sí. Desde un “mirador” (el espectáculo) que concentra la mirada: centraliza y virtualiza, separa de la diversidad de situaciones concretas que componen la vida. El espectador es incapaz de pensamiento y de acción: se limita al juicio exterior (bien/mal), a las generalidades y a la espera. Es una figura del aislamiento y la impotencia.

El espectador de Debord no ha quedado superado ni mucho menos por la “interacción” de las redes sociales: se ha convertido simplemente en el “opinador” de nuestros días, que siempre tiene algo qué decir sobre lo que pasa (en la pantalla), pero no tiene ninguna capacidad de cambiar nada.

El espectador es una categoría abstracta, no alguien en concreto. Es por ejemplo cualquiera que se relacione con el mundo opinando sobre los temas mediáticos, sin darse a sí mismo ningún medio adecuado para pensar o actuar al respecto. Cualquiera de nosotros puede colocarse en posición de espectador y también cualquiera puede salir. Esto es lo que nos interesa ahora. ¿Cómo salir?

El espectador embrujadoAcaba de aparecer en Argentina La brujería capitalista (Hekht libros), un libro de la filósofa Isabelle Stengers y el editor Philippe Pignarre que nos permite avanzar en estas cuestiones. Incluso por caminos diferentes a los de Guy Debord. ¿Qué quiero decir?

Para Debord, el espectador es un ser engañado y manipulado. Lo explica sobre todo muy claramente en sus Comentarios sobre la sociedad del espectáculo, el libro que escribió en 1988. Stengers y Pignarre desplazan esta cuestión: no se trata de mentiras o ilusiones, sino de “embrujos”. Es decir: el problema es que nuestra capacidad de atención está capturada y nuestra potencia de pensamiento está bloqueada. Por tanto, la emancipación no pasa por tener o decir la Verdad, sino por generar “contra-embrujos”: transformaciones concretas de la atención, la percepción y la sensibilidad.

Veamos esto más despacio. El espectador queda atrapado una y otra vez en lo que los autores llaman “alternativas infernales”. Por ejemplo: o bien se levantan vallas altas y picudas, o se producirá una invasión migrante. O bien se bajan los salarios y se desmantelan los derechos sociales, o las empresas se marcharán a otro lugar con el trabajo. Aislado frente a su pantalla, el espectador es rehén de la alternativa entre dos males. ¿Cómo escapar?

No se trata de “crítica”. De hecho, el espectador puede ser muy crítico, asistir por ejemplo indignadísimo -como todos nosotros hoy- al espectáculo de la corrupción, gozar viendo rodar las cabezas de los poderosos, etc. Pero eso no cambia nada. Seguimos en la posición espectadora: víctimas de la situación, reducidos al juicio moral, a las generalidades (“son todos corruptos”, la “culpa es del sistema”) y a la espera de que alguien “solucione” el problema.

Salimos de la posición espectadora cuando nos volvemos capaces de pensar y actuar. Y nos volvemos capaces de pensar y actuar produciendo lo que los autores llaman un “agarre” o un “asidero”. Es decir, un espacio de pensamiento y acción a partir de un problema concreto. En ese momento ya no estamos frente a la pantalla, opinando y a la espera, sino implicados en una “situación de lucha”. Tanto hoy como ayer, son esas situaciones de lucha las que creannuevos planteamientos, nuevos posibles y ponen a la sociedad en movimiento.

Sin pensamiento ni creación es imposible que haya ningún cambio social sustancial y el mal (la corrupción o cualquiera) reproducirá más tarde o más temprano sus efectos. En ese sentido, en tanto que bloquea el pensamiento y la creación, la sociedad del espectáculo es una sociedad detenida, un bucle infinito de los mismos problemas.

Situación de luchaNo se abre una situación de lucha porque se sabe, sino precisamente para saber. No se crea una situación de lucha porque hayamos tomado conciencia o abierto finalmente los ojos, sino para pensar y abrir los ojos en compañía. La lucha es un aprendizaje, una transformación de la atención, la percepción y la sensibilidad. El más intenso, el más potente.

Los autores ponen varios ejemplos: por ejemplo, la lucha de los medicamentos anti-sida. En 2001, 39 empresas farmacéuticas mundiales, sostenidas por sus asociaciones profesionales, abren proceso contra el gobierno sudafricano que garantizaba la disponibilidad a costo moderado de medicamentos para el sida. La alternativa infernal entonces decía: o hay patentes y precios altos, o es el fin de la investigación. El progreso tiene un costo y un coste.

Pero las asociaciones de pacientes de sida salen de su papel de víctimas y politizan la cuestión que les afecta: investigación, disponibilidad de los medicamentos, derechos de los enfermos, relación con los médicos. Piensan, crean, actúan. Suscitan nuevas conexiones con asociaciones humanitarias, otros afectados, empresas farmacéuticas sensibles, Estados favorables como Brasil, etc. Porque el mapa de una situación de lucha (los amigos y los enemigos) nunca está claro antes de que se abra, sino que esta lo redibuja. No hay “sujeto político” a priori, la situación de lucha lo crea.

La alternativa infernal pierde fuerza y los industriales acaban retirando su demanda. No porque los afectados les hayan opuesto buenos argumentos críticos, sino porque han creado nueva realidad: nuevas legitimidades, maneras de ver, sensibilidades, alianzas. En una situación de lucha, nos dicen los autores, los diagnósticos críticos son “pragmáticos”, es decir, inseparables de la cuestión de las estrategias y los medios adecuados. En definitiva, de las alternativas infernales se sale sólo “por el medio”: a través de situaciones concretas, por medio de prácticas, desde la vida.

Podemos pensar en el mismo sentido las luchas de los últimos años: desde la PAH hasta YO SÍ Sanidad Universal, pasando por los movimientos de pensionistas y de mujeres. Una situación de lucha es el “intelectual” más potente: no sólo describe la realidad, sino que la crea, suscitando nuevas conexiones, problematizando nuevos objetos, inventando nuevos enunciados. De hecho, los intelectuales-portavoces (nuevos y viejos) surgen muchas veces en ausencia de situaciones de lucha, para representar a los que no piensan.

Sin situaciones de lucha no hay pensamiento. Sin pensamiento no hay creación. Sin creación estamos atrapados en las alternativas infernales y espectaculares. La representación se separa de la experiencia social. Sólo quedan los juicios morales, las generalidades y la espera. El runrún cotidiano del espectáculo mediático y político, así como de nuestras redes sociales.

Que la gente pienseHoy vemos crecer un poco por todas partes movimientos ultraconservadores. ¿Cómo combatirlos? La subjetividad a la que interpelan todos estos movimientos es la subjetividad espectadora y victimista: «el pueblo sufriente». La víctima critica, pero no emprende un proceso de cambio; considera a algún Otro culpable de todos sus males; delega sus potencias en “salvadores” a cambio de seguridad, orden, protección.

Escuchamos hoy en día a gente de izquierda decir: disputemos el victimismo a la derecha. Hagamos como Trump o Salvini, pero con otros contenidos, más “sociales”. Es una nueva alternativa infernal: hacer como la derecha para que la derecha no crezca. Un modo de reproducir la catástrofe que, como decíamos al principio, está inscrita en la propia relación espectadora y victimizada con el mundo.

En 1984, a una pregunta sobre qué es la izquierda, el filósofo francés Gilles Deleuze respondía: “la izquierda necesita que la gente piense”. A estas alturas me parece la única definición válida y la única salida posible. No disputarle a la derecha la gestión del resentimiento, del miedo y el deseo de orden, sinosalir de la posición de víctimas. Que la gente piense y actúe, como se hizo durante el 15M, el único cortafuegos de la derechización que ha funcionado durante años en este país.

Dejar de repetir que “la gente” no sabe, que la gente no puede, que no tiene tiempo ni luces para pensar o actuar, que no pueden aprender o producir experiencias nuevas, que sólo pueden delegar y que la única discusión posible -entre los “listos”, claro, entre los que no son “la gente”- es sobre qué modos de representación son mejores que otros. Hay mucha derecha en la izquierda.

Que la gente piense: no convencer o seducir a la gente, considerada como “objeto” de nuestras pedagogías y nuestras estrategias. Abrir procesos y espacios donde plantear juntos nuestros propios problemas, tejer alianzas inesperadas, crear nuevos saberes. Aprender a ver el mundo por nosotros mismos, ser los protagonistas de nuestro propio proceso de aprendizaje.

Pensar es el único contra-embrujo posible. Implica ir más allá de lo que se sabe y empieza por asumir un “no saber”, arriesgarse a dudar o vacilar. Es el arte de liberar la atención de su captura y volcarla en la propia experiencia. Poner el cuerpo, precisamente lo que le falta a la posición de espectador, de tertuliano, de comentarista de la política, de polemista en redes sociales.

Seguramente necesitamos una nueva poética política. Por ejemplo, una palabra nueva para hablar de lucha, que asociamos muy rápidamente a la movilización, a la agitación activista, a un proceso separado de la vida, etc. Reinventar lo que es luchar. En realidad, una lucha es un regalo que nos damos: la oportunidad de cambiar, de transformarnos a la vez que transformamos la realidad, de mudar de piel. No hay tantas.

Una situación de lucha no es ningún camino de salvación. Así solo la ve el espectador, que se relaciona con todo desde fuera. Desde dentro, es una trama infinitamente frágil, muy difícil de sostener y avivar. Pero también es ese regalo. La ocasión de aprender, junto a otros, de qué está hecho el mundo que habitamos, de tensarlo y tensarnos, de probarlo y probarnos. Para no vivir y morir idiotas, es decir, como espectadores.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=247088

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España: Las 10 claves para la innovación educativa

Redacción: Heraldo

El II Congreso Internacional de Innovación Educativa celebrado en Zaragoza deja estas diez conclusiones.

El II Congreso Internacional de Innovación Educativa celebrado en Zaragoza deja estas diez conclusiones:

1-La transformación del mundo actual y el diseño de uno mejor empiezan en la escuela. Tanto es así que la innovación en el aula se ha convertido en la medida de la innovación de un país y de una sociedad.

2-El colegio debe ser un sitio lleno de aventuras en el que los docentes propongan retos para conseguir que, cuando las madres y los padres pregunten a sus hijos qué han hecho en el cole, estos no respondan: “Nada”. En ese colegio caben y deben estar todos: docentes, familias y alumnado.

3-La innovación hay que compartirla con la comunidad educativa y crear ecosistemas innovadores. Con la suma se multiplican resultados.

4-El espacio puede convertirse en el tercer profesor. La arquitectura y el diseño son una herramienta para influir en la educación y pueden propiciar que el alumnado deje de ser pasivo en su aprendizaje y se active. El espacio debe generar motivación, no subordinación.

5-La mejor innovación es la que atiende a los que más lo necesitan. Hay que buscar el éxito de cada uno de los alumnos y personalizar el aprendizaje.

6-Debemos educar en el asombro porque el asombro es el motor del aprendizaje, es el que permite al alumnado conocer lo que les rodea. Para conseguirlo, es importante que los menores no estén sobreestimulados, porque esto satura sus sentidos y bloquea el deseo de conocimiento.

7-Hay que entrenar al alumnado para hacer preguntas, no solo para dar respuestas.

8-Innovar no significa siempre ser el primero. Hay que fijarse en las buenas iniciativas y extenderlas.

9-En las aulas siempre debe haber motivación y un ambiente positivo. El alumnado debe sentir que creemos en él, que su espacio escolar le hace sentirse feliz.

10-Lo más importante que hay en un aula son las personas. Hay que intensificar las relaciones humanas y generar conexiones fuertes entre docentes y alumnado.

En el congreso han participado más de 1.400 docentes presentes, otros 2.000 conectados en ‘streaming’ y 300 alumnos. Se han realizado 28 experiencias prácticas y 14 talleres y ponencias de nivel nivel, según informa el Gobierno de Aragón en un comunicado, organizador del congreso a través del Departamento de Educación, Cultura y Deporte.

Por el Palacio de Congresos de la Expo han pasado el viernes y el sábado expertos como Rosan Bosch, Catherine L’Ecuyer, Mar Romera, Rosa Liarte, Alfredo HernandoDavid Marsh y Santi Cirugeda. En el espacio final de reflexión ha participado también el psiquiatra e investigador Javier García Campayo, referente en mindfulness en España.

El II Congreso Internacional de Innovación Educativa ha contado con el respaldo de las entidades colaboradoras: la Fundación Ibercaja, Fundación Telefónica, la Obra Social de La Caixa, iEducando, Microsoft, Santillana, Samsung y las Cámaras de Comercio de Aragón.

Fuente: https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2018/09/23/las-claves-conclusiones-del-congreso-innovacion-educativa-celebrado-zaragoza-1267996-300.html

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Cifras escalofriantes: La mitad de adolescentes en Honduras sufre violencia en sus centros educativos

Redacción: Once Noticias

El informe de Unicef coincide con la encuesta Mundial de Salud a Escolares que señala que el 45% de los estudiantes entre 13 y 15 años han sufrido de acoso y violencia en los centros educativos.

De acuerdo al informe “Violencia en las escuelas”, publicado por Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) la mitad de los estudiantes de entre 13 y 15 años declara haber experimentado violencia entre pares en las escuelas y en sus inmediaciones.

En el informe, se pone de manifiesto que la violencia entre pares (que se mide por el número de niños que denuncian haber sufrido acoso en el último mes o haber participado en una pelea física en el último año) ocupa un papel dominante en la educación de los jóvenes de todo el mundo, y repercute en el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes tanto de países ricos como pobres.

En Honduras, la violencia ha tenido un profundo impacto en la capacidad de los niños de acceder y permanecer en la escuela. Esto es especialmente cierto en los barrios de las principales áreas urbanas del país en las cuales la inseguridad producto de la inequidad social y la presencia de maras, pandillas y el crimen organizado son responsables de muertes violentas, extorsiones, restricciones de movimiento y amenazas.

“La educación es fundamental para construir sociedades pacíficas y, sin embargo, para millones de niños la escuela no es un lugar seguro”, aseguró la Directora Ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore. “Los estudiantes se enfrentan cada día a múltiples peligros, como peleas, la presión de unirse a las maras y pandillas, acoso cibernético y en persona, disciplina violenta, agresiones sexuales y violencia armada”, prosiguió.

Por su parte, Mark Connolly, Representante de Unicef en Honduras aseguró que el país centroamericano “cuenta con una ley contra el acoso escolar aprobada por el Congreso de la Republica. Sin embargo, la Secretaría de Educación todavía no ha podido aplicar la ley en su totalidad. Como consecuencia la violencia y el acoso en las escuelas siguen siendo un problema que acecha los niños y niñas de Honduras”.

 

“Los mismos niños y niñas que participaron en el Congreso Infantil” continuó Connolly “han exhortado a la secretaría de Educación para crear un programa de prevención de la violencia en todos los centros educativos del país lo cual muestra que prevenir la violencia en las escuelas es un tema de suma importancia para los niños y niñas en Honduras”.

El informe también forma parte de un esfuerzo colectivo de organizaciones como Unicef, el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, la UNESCO, otros miembros de la Alianza Mundial para Acabar con la Violencia contra los Niños y UNGEI (La Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas), que trabajan para esclarecer el asunto y promover acciones con el fin de eliminar la violencia dentro y fuera de las escuelas.

En ese orden, en los próximos meses, Unicef celebrará una serie de Conferencias de Jóvenes sobre la campaña #ENDviolence en todo el mundo. En estas charlas, dirigidas por estudiantes, los jóvenes contarán con una plataforma en la que podrán compartir sus experiencias con la violencia y expresar qué necesitan para sentirse a salvo en la escuela y sus inmediaciones, y se enviarán una lista de recomendaciones a los dirigentes mundiales.

DATO:

Para poner fin a la violencia en las escuelas, Unicef y sus aliados realizaron un llamado para que se adopten medidas urgentes en relación con los siguientes ámbitos:

  • Implementar políticas y leyes que protejan a los estudiantes de la violencia en las escuelas.
  • Reforzar las medidas de prevención y respuesta en las escuelas.
  • Instar a las comunidades y a las personas a que se sumen a los estudiantes para denunciar la violencia y trabajen para cambiar las costumbres en las aulas y en las comunidades.
  • Realizar inversiones más efectivas y específicas en soluciones que hayan demostrado ayudar a los estudiantes y a las escuelas a permanecer seguros.
  • Recopilar datos desglosados de mayor calidad acerca de la violencia contra los niños dentro y fuera de las escuelas y compartir aquello que funcione.

Fuente: http://www.oncenoticias.hn/cifras-escalofriantes-la-mitad-de-adolescentes-en-honduras-sufre-violencia-en-sus-centro-educativos/

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Estados Unidos: El examen del futuro: de opciones múltiples a videos y simulaciones

Redacción: El Observatorio de Innovación Educativa

La manera en que 400 mil estudiantes de en los Estados Unidos son evaluados cambiará de cuánto pueden memorizar a cómo utilizan el pensamiento crítico para resolver problemas con base en lo que saben.

Esto debido a la iniciativa de Project Lead the Way  (PLTW), una asociación sin fines de lucro de educación STEM, con sede en Indianápolis, que desarrolló un nuevo tipo de prueba final del año escolar.

Durante el año escolar, los estudiantes ven videos, tienen actividades prácticas y simulaciones para darles una comprensión profunda de los cursos STEM y así desarrollar habilidades para resolver problemas por medio de pensamiento crítico.

Al ofrecer a los estudiantes de K-12 este modelo de aprendizaje, la finalidad de la prueba es saber qué tan creativamente abordan el problema o qué tan críticamente planificaron sus siguientes pasos, desarrollando habilidades útiles para cuando entren al mundo laboral.

Este sistema de evaluación de próxima generación se lleva a cabo en una computadora y utiliza inteligencia artificial para medir el éxito del estudiante.

El examen no pretende simular un juego, sino presentar problemas que los estudiantes resolvieron durante sus clases. Ellos verán videos, reaccionarán a las simulaciones y situaciones diferentes en lugar de tener que elegir entre una serie de reactivos.

Los puntajes estarán disponibles después de 24 horas, pero los estudiantes no sabrán el significado de sus resultados hasta después del verano, ya que PLTW tiene que revisar las calificaciones a nivel nacional y establecer los niveles de conocimiento.

Para saber más sobre Project Lead the Way y sus currículos STEM K-12, haga clic aquí.

El viaje digital lleva al estudiante a conocer de cerca las células con imágenes en 3D de cada una de sus partes, y las funciones de cada organelo con el objetivo de transportarlas a un mundo biológico.

Trabajar con este tipo de tecnología ayuda a los estudiantes a mejorar su trabajo en equipo, aumentar su interés y motivarlos en su proceso de aprendizaje.

Conozca más sobre Project Lead the Way  aquí

Fuente: https://observatorio.itesm.mx/edu-news/el-examen-del-futuo-de-opciones-mltiples-a-videos-y-simulaciones

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México: Blockchain, tecnología disruptiva para la educación

Autor: El Semanario

Con la Revolución Digital, cada cierto tiempo aparecen nuevas tecnologías que suponen un cambio radical en los procesos de las empresas, pues es un hecho que la era digital en la que estamos viviendo, está transformando por completo la manera en la que se realizan las actividades personales y laborales.

De acuerdo al Foro Económico Mundial, existen tendencias que durante los próximos años impactarán de manera significativa en el empleo en México, incluyendo la expectativa actual que se tiene sobre los mercados emergentes en temas como la tecnología móvil, el cómputo en la nube y la capacidad de procesamiento.

Con ésta tendencia, industrias como las telecomunicaciones, FinTech y EdTech, prevén una brecha de talento provocada por los avances tecnológicos, por lo que atender las brechas de habilidades y conocimiento, se ha convertido en prioridad de empresarios, trabajadores y profesionistas, pues estar preparados y actualizados en diversos temas será fundamental para el desarrollo.

La tecnología en la educación ha ganado más espacios habilitando el acceso al conocimiento mediante plataformas digitales, partiendo de la idea de que el aprendizaje se puede obtener en diferentes lugares y no solo en un entorno escolar formal inflexible.

En tiempos de la cuarta revolución digital industrial, la tecnología Blockchain, está permitiendo colocar piezas de educación modulares en un sistema abierto y transparente, de manera que cada módulo acreditado por el estudiante, puede ser rastreado y verificado, permitiendo que el aprendizaje adquirido, llegue a ser medido y registrado para que las organizaciones acreditadoras puedan otorgar certificados de aprendizaje por habilidades demostradas.

Por otro lado, el sistema desunificado del Blockchain, permite al estudiante acceder a una amplia oferta educativa y a certificados en diversos conocimientos, generando una personalización en el desarrollo académico, gracias a que su tecnología vincula las necesidades inmediatas de una industria a incentivos como becas u ofertas de empleo.

En México, Enova, ha detectado que la tecnología disruptiva del Blockchain, representará una gran oportunidad para potenciar la democratización en el acceso del conocimiento y una mayor oferta de productos y servicios que tengan mayor transparencia para todos.

Los retos del futuro laboral no serán solo las competencias para el uso y la interacción de productos con tecnología Blockchain, el desafío consistirá también en formar a los facilitadores e instructores que certifiquen en dichas habilidades.

La empleabilidad dentro de una organización o la creación de oportunidades de emprendimiento deberán considerar el cierre de las brechas de conocimiento actuales y futuras. Con el fin de empoderar a las personas, mejorar su calidad de vida e incrementar sus oportunidades de empleabilidad ante los desafíos tecnológicos que están transformado el mundo, conocer y formar a las personas en blockchain no es un paso opcional a futuro es una necesidad de hoy.

Fuente: https://elsemanario.com/negocios/282714/blockchain-tecnologia-disruptiva-para-la-educacion/

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Por qué, dónde y cómo aprender inglés

Por: abc.es/06-09-2018

Caxton College te ofrece algunas recomendaciones que te pueden ayudar a la hora de tomar la mejor decisión para iniciar una nueva experiencia de aprendizaje de un segundo idioma

Las razones van a variar en función de la edad del alumno, sin embargo, en todas ellas confluye la idea de que el conocimiento de la lengua británica cada día se hace más necesario debido a la influencia creciente de este idioma en el terreno de la ciencia, de la investigación académica, de la música, de la economía, de las relaciones empresariales e institucionales y del comercio internacional, entre otros. Es cierto que el español es el segundo idioma más hablado en el mundo y cada día adquiere un mayor protagonismo, aun así, todavía está lejos de estandarizarse como lengua común en entornos cualificados profesionales de ámbito internacional.

Etapa infantil

Cuanto antes nos enfrentemos al aprendizaje de una segunda lengua, mejores serán los resultados de futuro. Los pedagogos llevan tiempo advirtiéndonos que el cerebro está mejor preparado para el aprendizaje en los primeros años de vida debido a su plasticidad. Y es que el cerebro nunca volverá a desarrollarse tan rápido como en ese período en el cual se adquieren los mecanismos que le permitirán aprender en el futuro.

Por ello, parece que esta etapa es un momento idóneo para que los niños se enfrenten al inglés en un centro especializado donde el aprendizaje se enfoque como un juego, ya que éste es el principal camino que tienen para conocer el mundo que les rodea. Y es que la creatividad, adherida a los momentos lúdicos, ayuda a mejorar el lenguaje y la comunicación en general.

Adolescentes

En esta etapa de desarrollo hacia la madurez, el juego debe seguir siendo un elemento necesario en las aulas, aunque éste debe crecer en complejidad ya que a estas edades los alumnos son más exigentes a nivel cognitivo. En este sentido, es muy importante que el centro cuente con recursos educativos y materiales didácticos adecuados, así como con espacios educativos bien definidos para que los alumnos tengan la oportunidad de expresarse y aprender a través de estimulantes propuestas educativas que conecten con sus emociones.

Adultos

A pesar de que es muy aconsejable empezar a estudiar inglés desde pequeños, esto no es excusa para que a cualquier edad no nos enfrentemos a este nuevo reto. Y es que los adultos también cuentan con ciertas ventajas para conquistar este segundo idioma. Su experiencia educativa previa y el conocimiento gramatical de su propio idioma ayudan a que su evolución pueda ser admirable en muchos casos. Porque, como decíamos al principio de este artículo, el desconocimiento del inglés impone muchas limitaciones profesionales e implica un aislamiento respecto al mundo globalizado, de manera que se pierden muchas oportunidades de negocio y desarrollo laboral.

La falta de tiempo tampoco debería suponer un impedimento para adentrarnos en la lengua de Shakespeare. Los sábados pueden ser un buen momento para enfrentarnos a este nuevo reto.

Dónde y cómo

Es importante dedicar un tiempo prudencial a la búsqueda del centro académico más adecuado para aprender inglés. Algunos de los factores que debemos tener en cuenta para seleccionarlo podrían ser, entre los más destacados, los años de experiencia del centro, su especialización en el inglés, el tipo de aulas digitalizadas, de recursos didácticos innovadores y de áreas al aire libre para el aprendizaje lúdico en los más pequeños, un profesorado nativo cualificado o la fidelización del alumnado.

Del mismo modo, el método de estudio debe ser otro de los elementos para tener en cuenta la elección del centro. Cómo enseñar inglés puede variar mucho entre un lugar y otro. Es recomendable que su enseñanza esté dirigida a mejorar el rendimiento del alumno a diario, pensando el idioma como un concepto cultural amplio y no sólo gramatical. Por ello, metodologías que envuelven la enseñanza de la legua con música, literatura, arte, y todo aquello que tiene que ver con la vida cotidiana y el “rumor” del lenguaje, son las que ayudarán al alumno, de cualquier edad, con mayor intensidad.

Profesorado

La idea de que quien habla bien inglés está capacitado para dar clases de esta materia, afortunadamente, se está extinguiendo. Del mismo modo que por muy bien que sepamos conducir un coche nunca enseñaremos a conducir a nuestros hijos, sino que lo dejaremos en manos de los profesionales de la autoescuela, con el inglés debemos actuar de la misma forma.

De este modo, los profesores de un centro educativo dedicado a la enseñanza del inglés deben ser nativos, o como mínimo, tener una experiencia profesional en países de habla inglesa, además de estudios cualificados que garanticen la solvencia de su conocimiento. A su vez, todos deben demostrar que cumplen con capacidades para la enseñanza reglada en grupo.

*Fuente: https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-donde-y-como-aprender-ingles-201809051128_noticia.html

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Siempre ha habido mucha educación sin escuela y mucho aprendizaje sin educación

España / 2 de septiembre de 2018 / Autor: Carlos Magro / Fuente: Asociación Educación Abierta

Preparar para la vida

No enseñamos a capturar peces con el fin de capturar peces, sino para desarrollar una agilidad general que no se puede obtener mediante la mera instrucción. No enseñamos a cazar caballos a garrotazos por cazar; lo hacemos para desarrollar una fuerza general en el aprendiz que nunca podrá obtenerse con algo tan prosaico y especializado como la caza de antílopes. No enseñamos a asustar tigres de dientes de sable con el fin de asustar tigres; lo hacemos con el propósito de dar ese noble coraje que se aplica a todos los asuntos de la vida y que nunca podría provenir de una actividad tan básica como cazar osos.

Harold Benjamin. 1939. El currículo de dientes de sable 1.

Hubo un tiempo en el que la educación no competía en tiempo ni con el trabajo ni con el ocio. Casi toda la educación era compleja, vitalicia y no planificada, escribió una vez Iván Illich(2). Hubo un tiempo en el que la educación sucedía en cualquier lugar y en cualquier momento(3). Un tiempo en el que la distancia entre lo que sucedía en la escuela y la vida era pequeña. Un tiempo en el que se aprendía a pescar, a cazar caballos lanudos y a ahuyentar tigres diente de sable porque esas eran las tres actividades más importantes para la supervivencia de la tribu. La escuela y los aprendizajes que ésta proporcionaban tenían pleno sentido. A los niños les gustaba aprender así. Los aprendizajes escolares estaban conectados a sus intereses y a su vida.

Pero el entorno cambió y la vida, que una vez había sido segura y feliz, se volvió incierta e inquietante. Con la llegada del frío, dejaron de verse peces en el río, los caballos lanudos fueron sustituidos por veloces antílopes y los tigres dientes de sable se extinguieron dejando su lugar a osos polares. La vida había cambiado y había que adaptarse a las nuevas condiciones rápido. La escuela también debía cambiar. Las materias principales del currículo habían perdido su sentido. Estaban lejos de aquello que era relevante para la vida de los jóvenes y la supervivencia de la comunidad. ¿Por qué no cambiar entonces el currículo?, preguntaron los más inquietos del grupo. La respuesta que recibieron es la cita que encabeza este texto. No enseñamos a capturar peces con el fin de capturar peces, sino para desarrollar una agilidad general que no se puede obtener mediante la mera instrucción […] La esencia de la verdadera educación, respondieron los ancianos y los sabios de la tribu, es la atemporalidad. Es algo que perdura a través de condiciones cambiantes, como una roca sólida que se encuentra firmemente anclado en medio de un tumultuoso torrente. ¡Debes saber que hay verdades eternas, y el currículum de dientes de sable es una de ellas! La escuela tenía que haber cambiado, pero no lo hizo. La escuela había dejado de preparar para la vida.

Desde entonces, no hemos dejado de reclamar a la escuela más relación con la vida y con los intereses de los alumnos y la hemos criticado por ser demasiado abstracta y superficial en relación con la educación extraescolar, mucho más vital, profunda y real.

Preparar para la vida ha sido y sigue siendo la gran promesa de la escuela. Todos, antes y ahora, sin importar la concepción que tengamos sobre la enseñanza y el aprendizaje, nuestras preferencias metodológicas, el currículo que defendamos o la evaluación que practiquemos afirmamos con rotundidad que el fin de la escuela es el de educar a los más jóvenes para la vida. Todas las reformas escolares, sin importar dónde, cuándo, quién las haya propuesto o cómo estén articuladas proclaman sin ambages su intención de preparar mejor para la vida.

Son muchos los que a lo largo de la historia han reclamado una mayor conexión entre la escuela y la vida, entre el aula y lo que sucede fuera de la misma. Son muchos los educadores para quienes el lema “dejad que la vida entre en la escuela” ha sido y sigue siendo su norte pedagógico(4). Abrir la escuela y salir al barrio, al museo, al campo, expandir, en definitiva, la educación ha sido una constante de todos los movimientos reformistas. John Dewey, por ejemplo, entendía la educación como un proceso vital y no solo como una preparación para la vida futura y reclamaba que la escuela debía ocuparse también de preparar para la vida actual de los alumnos. El fin de la escuela era aprender, decía Dewey, pero antes que todo vivir. Aprender a través y en relación con la vida.

La sátira de Harold Benjamin(5), escrita en 1939, recoge bien esta inquietud por minimizar la distancia entre los aprendizajes escolares y la vida. Una inquietud que, si cabe, se ha visto incrementada en la actual sociedad de la información, y en particular con el despliegue del ecosistema digital, que ha ensanchado cada vez más la distancia entre aprendizaje, educación y enseñanza(6).

Siempre ha habido aprendizaje sin educación y educación sin enseñanza. Siempre ha habido mucha educación sin escuela y mucho aprendizaje sin educación. Aprender no ha sido nunca algo que sólo suceda dentro de espacios acotados e institucionalizados para ese fin. La vida es un continuo de experiencias que significan oportunidades para aprender(7), pero en el proceso de institucionalización de la escuela, como bien ha señalado Fernández-Enguita(8), hemos identificando aprendizaje, educación y enseñanza, reduciendo, cada término al siguiente.

Ignorando o borrando artificialmente la distancia entre cada uno de esos términos, hemos llegado a confundir los planes de estudio, los libros de texto, los estándares, los objetivos y las pruebas como fines en sí mismos, en lugar de como un medio para un fin(9). Hemos confundido enseñanza con saber, promoción de curso con educación, diploma con competencia y fluidez con capacidad para decir algo nuevo(10). Hemos estandarizado y burocratizado no sólo lo que ocurre dentro de la escuela sino también gran parte de lo que sucede fuera. Creyendo ingenuamente que podíamos disciplinar la vida. Pero la vida no está organizada por disciplinas. La vida encaja difícilmente dentro de un currículo, más aún si éste es rígido y está muy compartimentado. No parece que la solución pase por disciplinar lo que sucede más allá de la escuela. Parece mejor idea, sin duda, abrir ventanas y puertas y sustituir las rígidas paredes que delimitan las aulas y los centros escolares por membranas móviles y porosas.

Si el gran desafío de la escuela es el de preparar para la vida en una sociedad cambiante, aspectos como la flexibilidad, la innovación y la interdisciplinariedad deben primar sobre la rigidez, la repetición y la disciplinariedad(11). La solución ante los enormes desafíos que enfrenta hoy la escuela no pasa ni por una vuelta al pasado, ni por más de lo mismo, reforzando los sistemas actuales en una huida hacia adelante, ni por acabar con la escuela institucionalizada a favor de nuevos de mecanismos de mercado, desescolarizando la sociedad. Al contrario, la escuela importa(12).

Preparar para la vida pasa por reclamar más escuela, pero una escuela distinta, caracterizada por una nueva cultura del aprendizaje y por una cultura organizacional de la colaboración, la innovación, la autonomía, la atención a la diversidad, la apertura y la vinculación con las familias, la comunidad y el entorno.

Preparar para la vida pasa por poner a los alumnos en el centro de su aprendizaje, implicándoles activamente en procesos de búsqueda, estudio, experimentación, reflexión, aplicación y comunicación del conocimiento(13). Pasa por hacerles responsables de su aprendizaje. Por darles la voz y escucharles. Pasa por dejarles elegir y por vincular el aprendizaje a los problemas cotidianos que afectan a su vida.

Preparar para la vida, pasa por entender que, en la escuela como en la vida, aprendemos cuando queremos y aprendemos para algo. Aprendemos de muchas maneras. Aprendemos solos y aprendemos con otros. Aprendemos haciendo y aprendemos reflexionando sobre lo que hemos hecho. Aprendemos haciendo las cosas bien y aprendemos equivocándonos. Aprendemos exponiendo y aprendemos escuchando. Aprendemos reproduciendo y aprendemos creando.

Preparar para la vida pasa por aprender a movilizar y combinar, en tiempo real, los recursos intelectuales y emocionales(14) adquiridos en la escuela para entender el mundo y poder actuar sobre él. Pasa por comprender, como dice Juan Ignacio Pozo, que aprender a decir y a hacer son dos formas diferentes de conocer el mundo y, por tanto, no basta con tener conocimiento para saber usarlo(15).

Preparar para la vida pasa por estimular la metacognición de cada estudiante, su capacidad para comprender y gobernar su propio y singular proceso de aprendizaje. Pasa por desarrollar la capacidad de aprender a aprender.

Si algo nos han enseñado las ciencias del aprendizaje en las últimas décadas es que desarrollar la facultad de aprender tiene mucho que ver con actitudes, creencias, tolerancia emocional y valores. Tiene que ver con fomentar la confianza, con creer que se pueden resolver los retos, con saber gestionar con calma la incertidumbre que rodea cualquier problema relevante de la vida, con no desanimarse cuando las cosas no salen como pensábamos, con mantener el esfuerzo.

Preparar para la vida pasa entonces por desarrollar la capacidad para tolerar la frustración y la confusión. Pasa por saber actuar sin saber qué sucederá y por aprender a vivir en la incerteza sin sentirse inseguro. Preparar para la vida requiere también sentirse apoyado y legitimado, saber que se tiene el derecho a ser curioso, a hacer preguntas incómodas, a discutir, a llevar la contraria, a imaginar cómo las cosas podrían ser otra manera y a equivocarse.

Aprender es más que nunca un asunto no circunscrito únicamente a unos espacios concretos (las instituciones educativas, las aulas), ni a unos tiempos (los de escolaridad, la educación formal), ni a unos ámbitos de conocimientos determinados (conocimientos declarativos, abstractos o factuales), ni a unas habilidades (las cognitivas), ni, por supuesto, a un único currículo, a unas metodologías únicas o a unos programas formativos normalizados y estandarizados. Preparar para la vida pasa por lograr aprendizajes más profundos y más permanentes. Pasa por enseñar menos y aprender más.

Preparar para la vida pasa por introducir mecanismos de flexibilidad y de conexión entre los aprendizajes formales e informales. Pasa por reducir la brecha entre la forma en que se “hace” el aprendizaje en las escuelas y la forma en que se “hace” en el mundo exterior. Y pasa por crear un clima y un entorno de aprendizaje adecuado donde todo esto se dé.

Pasa, en definitiva, por abrir la escuela y salir al barrio, al museo y al campo, defendiendo la idea de una escuela en la que el aprendizaje no está artificialmente separado del resto de la vida. Una escuela en la que aprendamos no solo a vivir, sino que también aprendamos cómo se vive. Una escuela que asume que el aprendizaje es vida. Preparar para la vida pasa por entender que vivir es aprender y que aprender es vivir.

Referencias:

  1. Harold Benjamin (1939). El currículo de dientes de sable. Disponible enhttp://users.ugent.be/~mvalcke/OWK_1415/toetsing/thesabertoothcurriculumshor.pdf
  2. Ivan Illich (1985). La sociedad desescolarizada. Disponible enhttp://www.mundolibertario.org/archivos/documentos/IvnIllich_lasociedaddesescolarizada.pdf
  3. Rubén Díaz y Juan Freire (eds) (2012). ZEMOS98. Disponible enhttp://www.zemos98.org/descargas/educacion_expandida-ZEMOS98.pdf
  4. Philippe Perrenoud (2012). Cuando la escuela pretende educar para la vida. Graò.
  5. Harold Benjamin (1939). Op. cit
  6. Fernández-Enguita (2018). Más escuela y menos aula. Morata
  7. Juan Freire (09/09/2013). Del aprendizaje expandido a la transformación de la educaciónhttp://nomada.blogs.com/jfreire/2013/09/transformacion-educacion.html
  8. Mariano Fernández-Enguita (2018). Op.cit
  9. Ron Ritchhart (2002). Intellectual character. What it is, Why it matters, and How to get it. Jossey-Bass
  10. Iván Illich (2012) ¿Por qué debemos privar de apoyo oficial a la escuela?
  11. Álvaro Marchesi & Elena Martín (2016). Calidad educativa. Alianza Editorial
  12. La escuela no importa fue, simplificando mucho, la principal conclusión del informe Coleman solicitado por la estadounidense Ley de Derechos Civiles de 1964 que cambió profundamente la manera de abordar las reformas educativas.
  13. Ángel Pérez Gómez (2007). La naturaleza de las competencias básicas y sus aplicaciones pedagógicas
  14. Philippe Perrenoud (2012). Op. cit.
  15. Juan Ignacio Pozo (2016). Aprender en tiempos revueltos. Alianza

 

Fuente del Artículo:

«Siempre ha habido mucha educación sin escuela y mucho aprendizaje sin educación.»

ove/mahv

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