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Declaración de Peter Salama, director regional de UNICEF en Oriente Medio y África del Norte, sobre el ataque a hospitales en Alepo

AMMAN, 8 de junio de 2016

«Todo el mundo debería cuestionarse su humanidad cuando los bebés tienen que ser sacados de sus incubadoras por los ataques a hospitales.

UNICEF confirma que tres instalaciones médicas han sido atacadas hoy en Alepo en un intervalo de tres horas. Los hospitales Al-Bayan y al-Hakeem -a una distancia de 300 metros respectivamente-, y la clínica Abdulhadi Fares, situados en la parte oriental de la ciudad fueron atacados.

El hospital de Al Hakim, un centro apoyado por UNICEF, es uno de las pocas instalaciones sanitarias que todavía proporciona servicios pediátricos. Este es el segundo ataque contra el hospital.

Este patrón devastador de la guerra en Siria parece no tener medida.

Los últimos cinco años de guerra han traído tragedias diarias a millones de personas en Siria. Los niños, incluidos bebés de pocos días de edad, han resultado heridos y han perdido su vida mientras recibían atención sanitaria. El personal médico ha resultado herido y ha fallecido mientras hacía su trabajo.

Cientos de instalaciones médicas que proporcionan cuidados vitales a miles de personas han sido dañadas o destruidas. Tan solo en las dos últimas semanas, seis centros de salud fueron atacados en el país.

Sin duda, esto debe agitar la ‘brújula moral’ del mundo. ¿Cuánto tiempo más vamos a permitir que los niños de Siria continúen sufriendo así?».

Fuente:http://www.unicef.org/spanish/media/media_91457.html

Imagen tomada de: http://cdn1.img.mundo.sputniknews.com/images/105929/86/1059298632.jpg

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Nigeria: El conflicto en Nigeria deja a más de un millón de niños fuera de la escuela

Comunicado de prensa originalmente publicado en Unicef Centro de Prensa el 22 de diciembre del 2015

Aunque algunos centros educativos están volviendo a abrir sus puertas, la inseguridad sigue siendo un obstáculo para la educación

DAKAR/NUEVA YORK, 22 diciembre 2015 – La violencia y los ataques contra la población civil en el noreste de Nigeria y en los países vecinos han forzado a más de un millón de niños a abandonar la escuela, según UNICEF.

Estos niños que están perdiendo su educación debido al conflicto se unen a los 11 millones que ya estaban fuera de la escuela primaria en Nigeria, Camerún, Chad y Níger antes del comienzo de la crisis.

“Es una cifra abrumadora”, dice Manuel Fontaine, director regional de UNICEF en África Occidental y Central. “El conflicto ha supuesto un duro golpe para la educación en la región, y la violencia ha dejado a muchos niños fuera de las aulas durante más de un año, poniéndoles en riesgo de abandonar completamente la escuela”.

Más de 2.000 escuelas siguen cerradas –algunas llevan así más de un año- en Nigeria, Camerún, Chad y Níger debido al conflicto, y cientos de ellas han sufrido ataques, saqueos o incendios. En el extremo norte de Camerún, solo una de las 135 escuelas cerradas en 2014 ha reabierto este año.

En el noreste de Nigeria UNICEF ha dado apoyo a 170.000 niños que han podido reanudar su educación en las zonas más seguras de los tres estados más afectados por el conflicto, donde la mayoría de escuelas han podido reabrir. Sin embargo muchas aulas están masificadas, ya que algunos centros educativos siguen siendo el hogar de muchas personas desplazadas en busca de refugio. En estas áreas algunos profesores desplazados, que también han huido de la violencia, están comprometidos con la escolarización y a menudo doblan turnos para que más niños puedan volver a clase.

En otras zonas la inseguridad, el miedo a la violencia y los ataques impiden a muchos profesores la reanudación de las clases, y disuaden a los padres de enviar a sus hijos a la escuela. Solo en Nigeria unos 600 profesores han sido asesinados desde el levantamiento de Boko Haram.

“El reto que afrontamos es mantener a los niños seguros sin interrumpir su escolarización”, declara Fontaine. “Las escuelas han sido objetivo de los ataques, y los niños tienen miedo de volver a las aulas. Cuanto más tiempo pasan fuera de la escuela, mayor es el riesgo de que sufran abusos, secuestros o reclutamiento por parte de grupos armados”.

Junto con los gobiernos, ONG y otros aliados, UNICEF ha establecido espacios temporales de aprendizaje y ha renovado y ampliado las escuelas. Esto ha beneficiado a 67.000 niños. Además UNICEF ha formado a profesores en apoyo psicosocial y ha proporcionado material escolar a más de 132.000 niños desarraigados a causa del conflicto, también en escuelas locales que acogen a estudiantes desplazados.

Sin embargo, las restricciones de seguridad y la falta de fondos obstaculizan los servicios de acceso a la educación y la distribución de materiales de aprendizaje de emergencia. Hasta ahora, UNICEF ha recibido el 44% de los fondos necesarios para responder en 2015 a las necesidades humanitarias de los niños en Níger, Nigeria, Camerún y Chad.

En 2016 UNICEF necesitará cerca de 23 millones de dólares para proporcionar acceso a la educación a los niños afectados por los conflictos en los cuatro países, la mayoría de los cuales vive alrededor de la región de Lago Chad.

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Acerca de UNICEF:
En UNICEF promovemos los derechos y el bienestar de todos los niños, niñas y adolescentes en todo lo que hacemos. Junto a nuestros aliados, trabajamos en 190 países y territorios para transformar este compromiso en acciones prácticas que beneficien a todos los niños, centrando especialmente nuestros esfuerzos en llegar a los más vulnerables y excluidos, en todo el mundo.

Para obtener más información sobre UNICEF y su labor visite: www.unicef.org/spanish

Imagen tomada de: http://www.unicef.org/spanish/infobycountry/images/Niger_photo.jpg

Para más información, sírvase dirigirse a:

Georgina Thompson, UNICEF Nueva York, + 1 917 238 1559, gthompson@unicef.org
Laurent Duvillier, Oficina Regional UNICEF en Dakar, +221 77 740 35 77, lduvillier@unicef.org
Doune Porter, UNICEF Nigeria, +234 803 525 0273, dporter@unicef.org
Anne Boher, UNICEF Níger, +227 9696 2159, aboher@unicef.org
Manuel Moreno González, UNICEF Chad, +235 639 00 947, mmgonzalez@unicef.org
Laure Bassek, UNICEF Camerún, +237 222 50 54 39, lbassek@unicef.org

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The Paradox of Congo: How the World’s Wealthiest Country Became Home to the World’s Poorest People

Africa/Congo/May 2016/Autor:  Esther Yu-Hsi Lee/ Fuente: ThinkProgress

Resumen:  En la República Democrática del Congo (RDC), la gran mayoría de las personas viven en la pobreza extrema, ganando solamente 400 $ al año. El país se está recuperando de la inestabilidad, el hambre y las enfermedades. Uno de cada siete niños muere antes de cumplir los 5 años de edad. Y más de 5,4 millones de personas han muerto desde 1993 a causa de los conflictos armados. Pero los problemas que afectan a los ciudadanos congoleños están en agudo contraste con la riqueza del país. La República Democrática del Congo, se asienta sobre los minerales en bruto sin explotar $ US 24 trillón – dinero que no se benefician directamente a las personas que viven allí.

In the Democratic Republic of Congo (DRC), the vast majority of people live in extreme poverty, earning only around $400 a year. The country is reeling from instability, hunger, and disease. One in seven children dies before they turn 5 years old. And more than 5.4 million people have died since 1993 because of armed conflict. But the issues plaguing Congolese citizens are in sharp contrast to the country’s wealth. The DRC sits on untapped, raw mineral ores worth $24 trillion — money that isn’t directly benefiting the people who live there.

“Why are we living through hell in paradise?” Vital Kamerhe, a Congolese politician and leader of the Union for the Congolese Nation, asks in the film When Elephants Fight, which details how foreign interests have ravaged the Congo region. “That is the paradox of Congo.”

Foreign companies have made large investments in eastern Congo’s mines, buying from suppliers funding armed groups within the country. This type of foreign investment in the Congo’s extraction industry has led to a loss of at least $1 billion in resource revenue that could otherwise be used to reform the country’s security, health, and education sectors.

Now, two well-known activists have begun a campaign to pressure mining companies, the DRC government, and Western governments to disclose exactly what they’re doing in the region. Alongside House of Cards television star Robin Wright, JD Stier, the president of the social activism organization Stier Forward, created the #StandWithCongo campaign to get mining entities to disclose the beneficial owners of offshore companies that are profiting from these mining deals.

“The #StandWithCongo campaign is addressing shady billion-dollar mining contracts — mostly relating to mining concessions in the south of the country,” Stier told ThinkProgress. “Transparency from technology companies to mining multinationals can ensure that the human rights of Congolese are respected and that more revenue can support development for Congolese people.”

The affected mines, mainly in Congo’s Katanga and Kivu provinces, contain some of the world’s largest reserves of cobalt, gold, copper, and diamonds, as well as tin, tungsten, and tantalum.

These raw minerals have fueled one of the world’s bloodiest conflicts globally since World War II to an obscene degree: 48 women are raped every hour in the Congo while 10,000 civilians are estimated to die every month. Militia groups made an estimated $185 million from conflict minerals in 2008, while gold remains a steady source of funding for them and for Congo’s army.

And, because the minerals mined in the Congo are used to make everyday objects like smartphones, lightbulbs, computers, and jewelry, nearly everyone reading this article is complicit in the ongoing conflict.

At least some of the mines purportedly belong to Israeli billionaire Dan Gertler, named more than 200 times in the Panama Papers. An ally to Congo President Joseph Kabila, Gertler allegedly had a hand in the mining deals in 2011 “that robbed the Congolese people of more than $1bn,” The Guardian reported.

The Africa Progress Panel, a panel that promotes the equitable and sustainable development for Africa, estimated that the sale of mining contracts to five anonymous British Virgin Island companies deprived Congolese citizens of $1.35 billion, or about twice their health and education budgets combined. And while assets were sold at one-sixth their commercial value, these offshore companies bankrolled 500 percent in profits.

“The DRC government should commit to immediate full disclosure of state-owned companies’ revenues and spending, to the publication of all mining contracts, and to ensuring company compliance with Organization for Economic Co-operation and Development (OECD) standards on conflict minerals,” Stier said. The OECD, an international economic organization, has helped to issue due-dilligence guidance for companies to move away from the use of such minerals.

Conflict in the Congolese region may only accelerate as the country’s term-limited president, Joseph Kabila, appears poised to extend his incumbency into a third term. Though he is bound by the DRC’s constitution to step down after two consecutive terms, Kaliba — under whom many abuses in the region, particularly those against women, have gone unpunished — has not categorically said that he will not seek a third term. In order to stay in power, Kabila could delay the November 2016 elections or change the constitution.

Kabila’s cling to power has so far resulted in the arrest and detention of opposition supporters. As many as 40 people were killed last year during protests opposing a draft law that would have extended his term. And on Thursday, peaceful protesters who took to the streets in Goma, an eastern city in the DRC, were met by armed security personnel who used tear gas to disperse the protests. As many as six people were shot, including a target=»_blank»12-year-old boy and 6-year-old child, according to a Human Rights Watch researcher.

Although the use of conflict minerals is unlikely to completely halt, Stier is hopeful that the DRC and Western governments may be able to follow other countries’ example to implement sustainable, peaceful trade “that fosters human rights.”

“In recent years, activist efforts have led to significant reforms in the technology sector,” Stier said. “Tech giants Apple and Intel acknowledged their products contain minerals linked to the financing of rape and war in eastern Congo, and have since invested significant resources in tracking their supply chains — moving in the direction of a closed loop, traceable minerals supply chain.”

Apple Inc. announced in March that it would now audit 100 percent of its suppliers sourcing minerals from the DRC. Intel Corp., the world’s largest chip maker, said in 2014 that the company was “committed to using only conflict-free mineral resources” and would track raw materials, though it appears to be a work in progress as evidence of fraud, smuggling, and a lack of oversight has plagued the current audit system.

There’s also been some legislative movement here in the United States. Under the Dodd-Frank Wall Street Reform and Consumer Protection Act, companies using gold, tin, tungsten, and tantalum are required to make efforts to determine whether those minerals came from the DRC and whether those mineral purchases are funding armed groups in eastern DRC.

According to the policy organization Enough Project, “216 out of approximately 324 smelters and refiners worldwide (67 percent) have passed conflict-free audits and an additional 50 smelters/refiners are in the process of being audited, for a total of 266 participating companies (82 percent).” A 2014 International Peace Information Service study also found that “70 percent of tin, tungsten, and tantalum mines surveyed in eastern Congo were no longer controlled by armed groups, and 204 mines in Congo are now officially certified as conflict-free.”

“We may not have serious strategic interests in this region, but that doesn’t mean we don’t care,” U.S. Special Envoy to the Great Lakes Region of Africa Thomas Perriello told ThinkProgress. “One of the biggest myths about the DRC is that it is hopeless. While that’s a convenient excuse for inaction, we have seen major progress from constitutionalism to conflict-free mineral programs.”

And Stier believes the momentum will only continue.

“Many people in the West feel detached from Congo and the conflicts there,” he said. “However, Millennials get it. They are Skyping with people around the world… and have the pragmatic idealism to act when they see some of the greatest unaddressed injustices on the planet. Further, they recognize that Congolese will ultimately create peace in their country but that we can help support these efforts.”

Fuente de la noticia: http://readersupportednews.org/news-section2/318-66/37127-the-paradox-of-congo-how-the-worlds-wealthiest-country-became-home-to-the-worlds-poorest-people

Fuente de la imagen: http://readersupportednews.org/images/stories/article_imgs21/021222-congolese-miners-052816.jpg

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La guerra no tiene rostro de mujer (Opinión)

Por Alba Carosio

Para mi aporte de esta semana utilizo el título del libro de Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura de 2015. Es un libro imborrable, que relata las experiencias de mas de un millón de mujeres rusas que pelearon en el Ejercito Rojo en la II Guerra Mundial. ¿Qué pasó con estas mujeres? ¿Por qué la historia no las registró?

Sus historias no le importaron a nadie, es mas muchas de ellas al regresar fueron criticadas, fueron consideradas como “fulanas” del frente por la convivencia estrecha que tuvieron con los soldados en la trincheras. Al terminar la guerra el prejuicio pudo mas que el heroísmo de las combatientes, unas cuantas de ellas murieron solas y la gran mayoría no quería recordar la guerra.

Dicen textualmente “Nosotras, las muchachas del frente pasamos muchas penas. También después de la guerra. Terminada una, nos tocó otra guerra. Igual de terrible. Los hombres nos dejaron la espalda al descubierto. En el frente era diferente”, “…Cuando la guerra acabó, ellas quedaron muy mal paradas. … Consideran que solo fueron a la guerra para buscarse un novio, se enredaban con cualquiera.

El libro recoge las experiencias femeninas en la acción de guerra: “…He visto mas muertos que árboles… ¡Qué terrible! ¡Qué miedo pasas en un combate cuerpo a cuerpo: un hombre enfrentándose a otro con la bayoneta…”. “…Nos lanzamos al ataque, el enemigo nos recibió con el fuego de las ametralladoras. El batallón desapareció. Todos habían caído. No nos mataron a todos, había muchos heridos. Los alemanes continuaron disparando, no dieron el alto al fuego. Inesperadamente, desde la trinchera saltó una chica, luego otra, luego una tercera…Se pusieron a vendar los heridos y a sacarlos fuera. A las 10 de la noche, todas las chicas estaban heridas de gravedad, pero cada una de ella había salvado por lo menos a dos otres soldados.”

En estas experiencias está la muerte, el dolor, el frío, la oscuridad, y también la búsqueda de la salvación, la justicia, la solidaridad, y sobre todo comprensión humana.

“…La gente no quería morir…Nosotras respondimos a cada gemido y a cada grito. Una vez un herido, al sentir que se moría, me agarró así por el hombre, me abrazó y no me soltaba. El creía que si alguien estaba a su lado, si la enfermera estaba con él, la vida no se le iría. “… Mientras te podrían oír, hasta el útimo momento yo les decía que no, que de ningún modo, que no se iban a morir. Los besaba y abrazaba.”

Tomado de: http://www.correodelorinoco.gob.ve/opinion-libre/guerra-no-tiene-rostro-mujer-opinion/

Fuente de la foto: https://tintaguerrerensedotcom.files.wordpress.com/2016/02/cytwvsmvaaaimot.png?w=720

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Ban Ki-moon celebra decisión de sacar a niños de conflicto colombiano

22 May 2016 / bilbaoya.com

El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia anunciaron el domingo la salida de las filas de guerrilla de los menores de 15 años y el compromiso para la desincorporación de los demás menores y un programa especial para su atención.

De acuerdo con cifras del ICBF, cerca de 6 mil niños se han desvinculado de grupos armados en los últimos 17 años, el 60% pertenecían a las FARC. La medida comenzará a aplicarse «próximamente», según un comunicado oficial. «Dentro de las políticas de reclutamiento de menores, las FARC establecieron la edad de 15 años como la mínima para ingresar a las filas guerrilleras», dijo a periodistas el fiscal general de la nación, Jorge Fernando Perdomo.

A todos los menores que salgan de la guerrilla se les considerará víctimas, y en el caso de los menores de 14 años en ningún caso pueden ser declarados penalmente responsables; mientras que a los que tengan entre 14 y 18 años se les aplicará en beneficio del indulto por rebelión y delitos conexos. Dicho protocolo estará listo en 15 días, según el acuerdo, que prevé que los menores combatientes que no estén implicados en delitos atroces serán indultados, en tanto que quedó pendiente de definir el tratamiento de los procesados por ese tipo de acciones.

Los menores serán incluidos en un programa de atención especialpara garantizar su transición a la vida civil, según se informó en un comunicado conjunto. «Sacarlos de la guerra es muestra de que la paz está cerca». Este miércoles será un día crucial para el futuro del proceso, cuando la Comisión Primera de la Cámara de Representantes de el séptimo debate al Acto Legislativo para la Paz. «Es el momento de actuar», afirmó Zerrougui ante los miembros de la mesa de conversaciones reunidos en un salón del Hotel Nacional de Cuba.

La guerrilla se comprometió a cesar el reclutamiento de menores de 18 años de edad, entregar información disponible de quienes dejarán sus campamentos próximamente y gestionar la salida en cuanto se apruebe el plan de acogida. «Desde Unicef celebramos este acuerdo y reafirmamos nuestro compromiso para contribuir a la efectiva reintegración de estos niños, niñas y adolescentes en sus familias y comunidades», añadió Perceval. «Las generaciones jóvenes son las llamadas a apoderarse de la paz, son los niños y jóvenes de Colombia quienes deben liderar la transformación de nuestro país», expresó el negociador por parte del gobierno neogranadino, Humberto De La Calle.

Fuente: http://bilbaoya.com/2016/05/22/ban-ki-moon-celebra-decisi-n-de-sacar-a-ni-os-de-conflicto.html

Fuente de la imagen: https://scp.com.co/wp-content/uploads/2015/02/ninosdelaguerra.jpg

Fecha de la publicación en OVE: 23 Mayo 2016

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Nigeria: Dejan morir a niños y niñas de corta edad, incluidos bebés, en detención militar

Amnistía Internacional

Amnistía Internacional ha revelado hoy la muerte de 149 personas —entre ellas 11 niños y niñas (incluidos cuatro bebés)— que se encontraban recluidas en condiciones deplorables en el tristemente famoso centro de detención del cuartel de Giwa, sito en la nigeriana ciudad de Maiduguri.

Ya hemos hecho sonar la alarma, en repetidas ocasiones, con respecto al elevado índice de mortalidad entre las personas recluidas en el cuartel de Giwa, pero este descubrimiento demuestra que se trata de un lugar letal, tanto para adultos como para menores.
Netsanet Belay, Amnistía Internacional
Los datos que se desprenden de las entrevistas realizadas a ex detenidos y testigos oculares, avalados por vídeos y fotos, sugieren la muerte de numerosas personas a causa de enfermedades, hambre, deshidratación y heridas de bala. Asimismo, el documento If you see it, you will cry: Life and death in Giwa barracks contiene imágenes captadas por satélite que corroboran los testimonios de los testigos.

“El descubrimiento de la muerte de bebés y niños de corta edad recluidos en deplorables condiciones en detención militar es tan desgarrador como espeluznante. Ya hemos hecho sonar la alarma, en repetidas ocasiones, con respecto al elevado índice de mortalidad entre las personas recluidas en el cuartel de Giwa, pero este descubrimiento demuestra que se trata de un lugar letal, tanto para adultos como para menores”, afirma Netsanet Belay, director de Investigación y Trabajo de Incidencia en África de Amnistía Internacional.

“No caben excusas ni dilaciones. El centro de detención del cuartel de Giwa debe cerrarse de inmediato, y todas las personas en él recluidas deben quedar en libertad o ser transferidas a las autoridades civiles. El gobierno debe implantar con carácter de urgencia sistemas que garanticen la seguridad y el bienestar de los niños y niñas liberados.”

Amnistía Internacional cree que actualmente hay unas 1.200 personas recluidas en el cuartel de Giwa, hacinadas en condiciones insalubres. Muchas fueron aprehendidas arbitrariamente durante operaciones de detención masiva y, con frecuencia, no existen pruebas en su contra. Una vez en el cuartel, se las encarceló sin acceso al exterior ni juicio. De ellas, al menos 120 son menores.

Reclusión y muerte de niños y niñas

Desde febrero han muerto al menos 12 niños y niñas en el cuartel de Giwa, donde se ha recluido a menores de cinco años, incluidos bebés, en tres celdas de mujeres masificadas. A lo largo del último año, el número de personas recluidas en estas celdas ha pasado de las 25 de 2015 a las 250 de principios de 2016, es decir, la cifra se ha multiplicado por 10. Y, dadas las condiciones de insalubridad que presentan, en ellas las enfermedades proliferan. Según tiene entendido Amnistía Internacional, en cada una de estas tres celdas había unos 20 niños de menos de cinco años, incluidos bebés.

Mientras estábamos allí, murieron tres. Cuando moría un niño, nuestra reacción era de tristeza extrema.
Ex reclusa del cuartel de Giwa
Un testigo ha asegurado ante Amnistía Internacional haber visto ocho cadáveres de niños y niñas: uno de cinco meses, dos de un año, uno de dos años, uno de tres años, otro de cuatro años y dos de cinco.

Por su parte, dos ex detenidas afirmaron que, en febrero de este año, habían muerto dos niños y una niña, de entre uno y dos años. Una de ellas, una joven de 20 años que había pasado en 2016 más de dos meses recluida en una celda de mujeres, explicó a Amnistía Internacional: “mientras estábamos allí, murieron tres. Cuando moría un niño, nuestra reacción era de tristeza extrema”.

La otra, una mujer de 40 años que había permanecido recluida más de cuatro meses en el cuartel de Giwa, describió cómo los soldados hacían oídos sordos a sus peticiones de atención médica: “cuando llegó el calor, empezó a brotar el sarampión. Por la mañana, cayeron [enfermos] dos o tres; por la tarde, cinco bebés [cayeron enfermos]. Se les notaba la fiebre, sus cuerpos ardían y lloraban noche y día. Tenían los ojos rojos, y sarpullidos en la piel. Al final, vino el personal médico, y confirmó que tenían sarampión.”

La mujer añadió que, tras la muerte de estos niños, las revisiones médicas empezaron a ser más frecuentes, y declaró: “cada dos días venía al patio el personal médico y nos decía ‘sacad a los niños que estén enfermos’. El doctor los veía en la puerta, y les daba las medicinas a través de ella”.

Sin embargo, pese a estas medidas, parece que siguieron muriendo niños y niñas. Entre el 22 y el 25 de abril, murieron un niño de un año, otro de cinco, y una niña, también de cinco años.

Los niños varones de más de cinco años, ya hubieran sido detenidos solos o con sus progenitores, eran recluidos en una única celda. Al igual que ocurría con todas las demás personas recluidas en el cuartel, tampoco a ellos se les permitía acceder a sus familias, y se les aplicaba también el régimen de incomunicación.

El hambre, la sed y el calor; esos son los principales problemas.
Ex recluso del cuartel de Giwa
Dos niños que habían sido recluidos en esta celda explicaron a Amnistía Internacional que no habían recibido ninguna visita de familiares, y que sólo les habían permitido salir de la celda para que los soldados los contaran.

Uno de ellos rememoró cómo, a la llegada a Giwa, separaban a las familias que habían sido detenidas juntas: “El padre iba a una celda, la madre, a la celda de las mujeres, y las niñas, con las madres”.

Con respecto a las condiciones soportadas, declaró: “el hambre, la sed y el calor; esos son los principales problemas”. El otro niño, que había estado recluido en la misma celda, corroboró sus palabras: “la comida no era suficiente; había muy poca”.

Este año hemos presenciado la liberación masiva y pública de detenidos, entre ellos niños y bebés, con lo que ha quedado demostrado que la reclusión de niños y niñas en el cuartel de Giwa no es ningún secreto.

El 12 de febrero, en la ceremonia de liberación de 275 personas que habían sido recluidas por error en Giwa como “sospechosas de participación en actividades terroristas o insurgentes”, el general de división Hassan Umaru comunicó que entre ellas había “142 hombres, 49 mujeres, 22 menores y 50 hijos e hijas de mujeres absueltas”. Según las declaraciones del ejército, la prensa y los testimonios de testigos, desde julio de 2015, el ejército ha dejado en libertad como mínimo a 162 niños y niñas.

Reclusión y muerte de personas adultas

En 2016 han muerto al menos 136 hombres recluidos en Giwa, 28 de los cuales presentaban, al parecer, heridas de bala.

Un experto independiente ha efectuado un análisis forense de las pruebas fotográficas y de vídeo, en las que podían verse los demacrados cadáveres de 11 hombres y el cuerpo de un menor de dos años. Una persona previamente recluida en el lugar relató a Amnistía Internacional: “por la mañana, abren la celda y sacan los orinales y los cubos. Luego sacan los cadáveres”.

Los cuerpos eran trasladados a una morgue de Maiduguri, desde la cual el personal de la Agencia de Protección Ambiental del estado de Borno (BOSEPA) los transportaba en camiones de basura para enterrarlos en fosas comunes en el cementerio de Gwange, sin ningún tipo de identificación.

Con un enemigo tan brutal como Boko Haram, para el ejército de Nigeria una de las principales dificultades estriba en cómo derrotarlo sin dejar de respetar los derechos humanos y el Estado de derecho. Se trata de un desafío que, por lo visto, no ha superado.
Netsanet Belay, Amnistía Internacional
Un testigo aseguró a Amnistía Internacional que, desde noviembre de 2015, el camión de la BOSEPA acudía dos o tres veces por semana al cementerio, donde el personal enterraba los cuerpos en lugares apartados de la zona pública.

Existen fotos del cementerio, en las que se observan fosas recientemente excavadas en el área visitada por los trabajadores de la BOSEPA. Además, en noviembre de 2015 y marzo de 2016, se captaron por satélite imágenes del lugar, en las que se aprecia que la tierra ha sido manipulada.

Escalofriantes condiciones de reclusión

Según los testimonios de los testigos, las condiciones eran peores en las celdas de los hombres. Un hombre de 38 años, que ha pasado cuatro meses en Giwa en 2016, explicó a Amnistía Internacional que los reclusos recibían, aproximadamente, medio litro de agua diario. “Para la comida, te dan un cuenco de plástico, de los que se usan para los niños pequeños. Esa es la cantidad que recibes en cada comida”.

Otro hombre, que ha sido liberado hace poco tras cinco meses recluido en el cuartel, relató a Amnistía Internacional: “dentro, no hay alfombrillas, así que se duerme en el suelo. Está muy masificado. Puedes acostarte, pero sólo de lado, y no puedes darte la vuelta”.

Las personas recluidas no tienen ningún lugar donde lavarse, sus celdas no se limpian casi nunca, y en ellas proliferan las enfermedades. Según declaraciones de otro ex detenido a Amnistía Internacional “nadie tiene camisa, así que se les pueden contar las costillas. No hay limpieza, por lo que vives en medio de la enfermedad. Es como una letrina. Mi hermano y yo vomitamos en la celda. Las diarreas eran habituales”.

Aunque en 2014 y 2015 se tomaron medidas para mejorar las condiciones del cuartel de Giwa, facilitando a las personas detenidas tres comidas por día, mantas, esterillas para dormir y acceso a saneamiento y asistencia médica, parece que las recientes detenciones en masa han dado al traste con algunos de estos avances, y el índice de mortalidad está aumentando.

Ha llegado la hora de que el presidente Buhari cumpla su promesa de abrir urgentemente una investigación sobre estas muertes, dejar en libertad a los niños y niñas y cerrar sin demora el centro de detención del cuartel de Giwa.
Netsanet Belay, Amnistía Internacional
“Con un enemigo tan brutal como Boko Haram, para el ejército de Nigeria una de las principales dificultades estriba en cómo derrotarlo sin dejar de respetar los derechos humanos y el Estado de derecho. Se trata de un desafío que, por lo visto, no ha superado”, concluye Netsanet Belay.

“Las muertes de personas detenidas en el noreste de Nigeria no son ninguna novedad. Pero, a medida que aumenta el hacinamiento, también lo hace el número de cadáveres demacrados que salen del cuartel de Giwa, algunos de ellos de bebés y niños y niñas de corta edad.”

“Ahora que ha transcurrido casi un año de que nuestros hallazgos revelaran las numerosísimas muertes ocurridas en detención, ha llegado la hora de que el presidente Buhari cumpla su promesa de abrir urgentemente una investigación sobre estas muertes, dejar en libertad a los niños y niñas y cerrar sin demora el centro de detención del cuartel de Giwa.”

Para acceder a las fotos y a las imágenes captadas por satélite, visiten el siguiente enlace: https://amnesty.box.com/s/3g27l903xwlxnnh7x62z3srivgr6a0zo

Consulte el informe de Amnistía Internacional sobre muertes de personas detenidas desde junio de 2015 https://www.amnesty.org/es/latest/news/2015/06/nigeria-senior-members-of-military-must-be-investigated-for-war-crimes/

Información complementaria

En 2016, desde enero hasta el 28 de abril, el número de muertos entre las personas recluidas en el centro de detención de Giwa, sito en Maiduguri, ascendía ya a 149. El mes más mortífero fue marzo, con 65 muertes, mientras que en abril se produjeron 39 muertes, 8 de ellas de bebés, niños y niñas.

Desde 2013, se viene alertando sobre las condiciones de reclusión del cuartel de Giwa y de otros centros de detención militares. En junio de 2015, un informe de Amnistía Internacional reveló que, desde 2011, habían muerto en Nigeria de hambre, sed, enfermedades, torturas y falta de atención médica 7.000 personas recluidas en detención militar. En concreto, el informe afirmaba que, en 2013, más de 4.700 cadáveres habían sido llevados a una morgue desde el cuartel de Giwa.

En febrero de 2016, el jefe del Estado Mayor aseguró a Amnistía Internacional que las condiciones de reclusión en detención militar eran bastante mejores de lo que se documentaba en el informe de la organización. Asimismo, añadió que el cuartel de Giwa y otros centros de detención militar del noreste del país no eran más que “centros de retención”, desde los cuales se traslada rápidamente a las personas sospechosas a otros centros de detención fuera de la región del noreste.

El hacinamiento existente en el cuartel de Giwa es consecuencia del arbitrario sistema de detención y reclusión en masa del estado de Borno. Durante 2015, a medida que el ejército iba recuperando localidades controladas por Boko Haram, los habitantes de lugares cercanos huían a estas áreas, controladas ahora por el ejército. A su llegada a ciudades como Banki y Bama, o tras haber pasado un tiempo en campamentos para personas internamente desplazadas, estas personas eran detenidas, sobre todo los hombres y los varones adolescentes. En 2016, Amnistía Internacional ha documentado tres casos de este tipo de detenciones arbitrarias en masa, que afectan a varios cientos de personas. Al parecer, se trata de detenciones arbitrarias que obedecen a criterios aleatorios, basados en el el sexo y la edad, y no en ninguna prueba de responsabilidad penal.

Amnistía Internacional escribió el 12 de abril al jefe del Estado Mayor para pedirle una respuesta con respecto a las pruebas presentadas por la organización y más información sobre las muertes en detención. El 20 de abril, llegó la respuesta del jefe del Estado Mayor, que nos remitía a la Fiscalía General y no incluía ninguna respuesta con respecto a las pruebas presentadas. El 27 de abril, Amnistía Internacional escribió a la Fiscalía General y al jefe del Estado Mayor de la Defensa. Hasta la fecha, no ha recibido ninguna respuesta.

Probablemente, las personas detenidas que han quedado en libertad sean estigmatizadas por el hecho de haber estado detenidas. Por tanto, el gobierno debe implantar con carácter de urgencia mecanismos que garanticen la seguridad y el bienestar de los ex detenidos y, en especial, de los niños y niñas liberados.

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Kenia: Temerario cierre del mayor campo de refugiados del mundo pone vidas en peligro

Amnistía Internacional

Es probable que la decisión del gobierno keniano de cerrar dos grandes campos de refugiados, incluido el de Dadaab, el mayor del mundo, ponga en peligro la vida de miles de personas inocentes, ha declarado en Amnistía Internacional.

“Esta temeraria decisión del gobierno keniano representa una renuncia de su obligación de proteger a las personas vulnerables y pone en peligro miles de vidas”, afirmó Muthoni Wanyeki, directora regional de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos.

“Podría desembocar en el retorno involuntario de miles de personas refugiadas a Somalia y a otros países de origen, donde sus vidas podrían seguir corriendo peligro. Esto sería una violación de las obligaciones contraídas por Kenia en virtud del derecho internacional.”

El secretario principal del Ministerio del Interior y Coordinación del gobierno nacional, doctor Karanja Kibicho, dijo en una declaración que la decisión de cerrar los campos de Dadaab y Kakuma se debía a “enormes problemas de seguridad, como la amenaza de Al Shabaab”.

Afirmó que Kenia había acogido a más de 600.000 refugiados durante más de un cuarto de siglo y que había soportado “una carga económica, de seguridad y medioambiental muy pesada”.

También pidió el apoyo de la comunidad internacional para acelerar el proceso.

“Aunque es cierto que la reubicación en terceros países viene siendo lenta, Kenia debería considerar soluciones permanentes hacia la plena integración de las personas refugiadas, algunas de las cuales llevan ya generaciones en Kenia”, concluyó Muthoni Wanyeki. “El retorno forzoso a situaciones de persecución o conflicto no es una opción.”

Fuente de la noticia: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/kenia-temerario-cierre-del-mayor-campo-de-refugiados-del-mundo-pone-vidas-en-peligro/

Fuente de la imagen:https://www.es.amnesty.org/typo3temp/processed/csm_07_12_3497320136.jpg

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