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La pedagogía hospitalaria en Chile

América del Sur/Chile/25 de octubre de 2016/Fuente y autor: el mostrador/Tatiana Díaz

A partir del año 1999, el Ministerio de Educación de Chile reconoce formalmente a la pedagogía hospitalaria como un servicio educativo provisto a través de aulas y escuelas alojadas en centros hospitalarios en distintas regiones de nuestro país. Si bien temporalmente este hito es bastante reciente, apenas 17 años, lo cierto es que la pedagogía hospitalaria surge en Chile en la década de los 60 en la ciudad de Concepción.

Los principios que iluminan a la pedagogía hospitalaria se enraízan directamente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Convención de los Derechos del Niño, ello toda vez que la educación es reconocida como un derecho inalienable, el que sin embargo se ve vulnerado cuando un niño, niña o joven que se encuentra afectado por una situación de enfermedad, se ve impedido de asistir a una escuela regular.

La pedagogía hospitalaria entonces es el medio que permite garantizar el derecho a la educación, y aunque ella ha estado generalmente poco visibilizada, el esfuerzo desplegado por los profesionales que se desempeñan en este contexto educativo ha dado sus frutos. Así, por ejemplo, hoy en nuestro país existen más de 40 escuelas y aulas hospitalarias distribuidas entre Copiapó y Castro; la mayoría de ellas pertenecen a entidades privadas orientadas a entregar servicios educativos a menores en edad estudiantil que se encuentran aquejados por alguna enfermedad, entre las que se cuentan la Fundación Carolina Labra Riquelme, La Fundación Nuestros Hijos o COANIQUEM. Solo un bajo número de estas escuelas o aulas está entregado a la administración Municipal.

La pedagogía hospitalaria no solo intenta evitar la deserción del sistema escolar de los estudiantes sino que también contribuye significativamente a conservar elementos básicos presentes en la vida de todo niño, niña o joven, tales como seguir participando del proceso formativo escolar, junto con el proceso de socialización con sus pares.

Lo  anterior no solo tiene un efecto educativo sino también terapéutico, toda vez que percibir que una enfermedad no ha logrado interrumpir “la normalidad de la vida” ayuda, al mismo tiempo, a fortalecer la dimensión emocional de estos estudiantes, como asimismo  la de su núcleo familiar más cercano.

Debido a la diversidad de efectos de una patología en la vida y condición de salud de un estudiante, la modalidad de atención de estas escuelas y aulas debe ser flexible y adaptarse a las circunstancias por las que atraviesa el paciente-estudiante. Es por ello que estas modalidades de atención van desde la  atención en el aula escolar ubicada en el centro hospitalario, la atención en la sala de hospitalización o, bien,  atención domiciliaria, en el caso de aquellos menores que transitan su situación de enfermedad en su hogar.

Hoy, por ejemplo, se requiere urgentemente de normas y orientaciones precisas para lograr una  articulación entre las escuelas y aulas hospitalarias y las escuelas regulares de origen o de destino de los estudiantes; de parte del mundo académico y las universidades se necesita el desarrollo de más investigación educativa y de la formación de profesionales del área de la salud y la educación  con competencias pertinentes para desempeñarse en este contexto educativo o, bien, para articularse desde la escuela regular con el mismo.

En este trayecto, las escuelas y aulas hospitalarias chilenas no han trabajado solas, sino que se han agrupado entre sí y con otras entidades con experiencias similares más allá de las fronteras de nuestro país.  Así, por ejemplo, la Red Latinoamericana y del Caribe para la Educación Hospitalaria, REDLACEH, agrupa a distintas entidades de nuestro continente preocupadas por esta realidad educativa.

Por estos días REDLACEH cumple ya 10 años y los celebra con su “Tercer Congreso por el Derecho a la Educación de Niños, Niñas y Jóvenes Hospitalizados o en Situación de Enfermedad”. Esta actividad es especial, no solo por el cumplimiento de una primera década de trabajo sistemático sino también por la convocatoria que se ha logrado de una serie de entidades estatales  de varios países de la región, como Chile, Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, Venezuela y México, aglutinando con ello al menos las voluntades políticas de dar prioridad al desarrollo de la Pedagogía Hospitalaria en las próximas políticas públicas de sus respectivos países. Esto, porque la Pedagogía Hospitalaria no solo es una alianza transdiciplinaria estratégica entre salud y educación sino también es un deber ético que demanda decididamente mayor preocupación desde distintas dimensiones.

Por parte del Estado y sus respectivos gobiernos hoy, por ejemplo, se requiere urgentemente de normas y orientaciones precisas para lograr una  articulación entre las escuelas y aulas hospitalarias y las escuelas regulares de origen o de destino de los estudiantes; de parte del mundo académico y las universidades se necesita el desarrollo de más investigación educativa y de la formación de profesionales del área de la salud y la educación  con competencias pertinentes para desempeñarse en este contexto educativo o, bien, para articularse desde la escuela regular con el mismo.

En un contexto nacional, en el que se discute el proyecto de reforma a la educación superior, y en el que distintas universidades pretenden arrogarse una vocación por temas públicos, lo cierto es que pocas casas de estudio han mostrado real preocupación por este tema. Una excepción a la regla es la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, ex Instituto Pedagógico, entidad estatal, sin fines de lucro, formadora de profesores y de kinesiólogos que desde el año 2000 a la fecha ha desarrollado alrededor de 25 estudios focalizados en el ámbito de la Pedagogía Hospitalaria, y cuyos hallazgos han logrado nutrir a la formación de profesionales de esta casa de estudios.

Sin embargo, esta universidad, así como otras 17, siguen esperando que el Estado deje atrás su actitud dubitativa frente a la reforma en educación superior y  se decida a darles a las casas de estudio que le pertenecen el apoyo (léase financiamiento) requerido  para ejercer en propiedad su rol de Universidades Públicas.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/10/21/la-pedagogia-hospitalaria-en-chile/

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Francia: comienza en Oviedo la búsqueda de más de 1.000 profesores de castellano

Alumnos en la Academia de Versalles

Europa/Francia/Octubre 2016/Noticias/ http://www.lavozdeasturias.es/

Francia necesita profesores de español, en concreto más de 1.000. La demanda del idioma entre los estudiantes del país vecino está en constante aumento, ya que es obligatorio aprender dos lenguas extranjeras en la educación secundaria. Es por ello que el próximo jueves, día 27, Oviedo será la primera ciudad española en acoger el proceso de selección de profesores de castellano, el cual tendrá lugar en la Alianza Francesa de la capital asturiana a cargo de representantes de la Consejería de Versalles -la primera de Francia en número de alumnos de secundaria, casi 500.000, un 8,93% del total- que busca cubrir las 30 vacantes que tiene actualmente. Ante el gran volumen de profesionales ésta búsqueda no será algo puntual. Desde la Alianza Francesa anuncian de que el proceso será continúo y habrá más convocatorias, ya que se prevé una frecuencia de tres veces cada año durante los dos próximos.

«En primer lugar buscaron por oposiciones en Francia, pero ahora necesitan más gente para ampliar la plantilla y cubrir las vacantes», cuenta la directora de la Alianza Francesa de Oviedo, Sabrina Clemente, agregando que ante la falta de personal en Francia decidieron optaron por buscar profesores nativos. Según informes del Ministerio de Educación francés, el 73,5% de los estudiantes eligen el español como segunda lengua extranjera, frente al alemán (14,6%). Solamente en Versalles necesitan a 30 a tiempo completo, que trabajarían en un régimen similar a un interino.

Uno de los problemas que se encontraba Francia al buscar profesores nativos de español es que el nivel que decían poseer no se correspondía con el real. «Según los currículums que manejaban había candidatos que daban el perfil para el puesto pero luego veían que no eran capaces de demostrarlo en una entrevista el idioma que acreditaban», comenta Clemente. En su opinión la gente «ha de ser consecuente» del puesto que se presenta, que es el de profesor de secundaria. «Tienen que saber que van a tener que charlar con los padres, acudir a claustros, redactar informes, etc. de manera solvente», advierte.

Requisitos de la convocatoria

Los aspirantes deberán tener un nivel mínimo B2 de francés y haber completado un grado o licenciatura, para optar a la entrevista que les puede llevar a cubrir una de las decenas de vacantes actuales de docentes de español en la zona de Versalles. Los interesados pueden enviar su CV y carta de presentación -ambos en francés- hasta el miércoles 26 a la Alianza Francesa de Oviedo. Los candidatos que den el perfil serán contactados y se les facilitará hora para la entrevista personal.

La Alianza Francesa de Oviedo, que tiene ya casi 60 años de historia en la capital asturiana, es una entidad sin ánimo de lucro con el objetivo de difundir y enseñar el idioma y la cultura de Francia. La institución facilitará su sede, en la calle Marqués de Santa Cruz, 11, a los representantes de la Consejería de Versalles para que realicen las entrevistas.

Fuente:

http://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2016/10/24/francia-busca-asturias-profesores-castellano/00031477309702207790459.htm

Fuente imagen:

 

1.

https://lh3.googleusercontent.com/wN6vJlapxu6U7oBeiT90LgN9HzYkT9T8aroc-QOI717q-B_cSopVZfmegcEX_mt-JO6W=s152

2.

https://lh3.googleusercontent.com/J8KcLzlvbWuePlWzzF61ut4b14XDK67RD_-w00_U7Bq3-zeW2Ojv-vLg8Wsxpw_QVVIl=s85

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La educación en Colombia al garete

Por: Ángel Pérez Martínez

Quienes conocemos el funcionamiento del Estado en Colombia no podemos ignorar el efecto negativo que tiene para el equipo directivo y demás funcionarios de un Ministerio o de una entidad pública no contar con un jefe nombrado en propiedad y con el respectivo apoyo técnico y político que lo avala. En estos casos las decisiones complejas se posponen y la interinidad impide el desarrollo y la concreción de los programas.

Sorprende que no exista Ministro de educación en propiedad desde el 30 de agosto, dadas las responsabilidades y la importancia de este Ministerio en la política educativa y social del país, las cuales son enormes, veamos: El MEN tiene incidencia directa en la matrícula de 8.3 millones de estudiantes de la educación oficial en Colombia, la cual funciona en 41.736 sedes educativas por todo el país con más de 320.000 docentes. A las cifras anteriores se deben agregar los 1.6 millones de estudiantes de colegios privados y 2.3 millones de estudiantes de la educación superior, más sus respectivos docentes. Luego son cerca de 13 millones de personas entre estudiantes, docentes y personal administrativo y de apoyo que a diario asisten o laboran en un sistema educativo cuya responsabilidad es del MEN. Así mismo, los más de 34 billones de recursos públicos del sector educativo ($31.6 billones presupuesto nacional y más de $3 billones de recursos de las entidades territoriales) hacen del Ministerio la institución nacional con mayor presupuesto del país. Sin embargo, el MEN no tiene Ministro, y lo peor, parece no importar que no lo tenga.

También sorprende que no haya Ministro de educación porque el presidente Santos logró para su elección en la segunda vuelta el apoyo de la Federación Colombiana de Educadores, FECODE, de importantes organizaciones del magisterio tales como CANAPRO, CODEMA y SINDODIC, así como de diversos expertos del sector educativo. Además, por primera vez en los últimos gobiernos la educación se constituyó en uno de los 3 pilares del Plan Nacional de Desarrollo, PND, “Todos por un Nuevo País”, junto con la equidad y la paz. En las bases de dicho PND se sostenía que “la paz favorece la equidad y la educación, la equidad propicia la paz y la educación, y la educación genera condiciones de paz y equidad”.  Lo anterior es cierto, pero hasta ahora el MEN no ha logrado movilizar a los colegios y menos a los docentes en torno a la paz. La cátedra de la paz y una acción decidida de colegios, docentes y padres de familia a su favor han sido las grandes ausentes del proceso de paz.

Además, el PND “Todos por un Nuevo País” asumió la educación como el “más poderoso instrumento de igualdad social y crecimiento económico en el largo plazo, con una visión orientada a cerrar brechas en acceso y calidad al sistema educativo, entre individuos, grupos poblacionales y entre regiones, acercando al país a altos estándares internacionales y logrando la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos” (Ley 1753 de 2015). Lo anterior es cierto, pero mientras no se mejore la calidad de la educación de los más pobres y se creen universidades con ubicación y programas estratégicos para aumentar el acceso de los estudiantes (cobertura del 50%) y la pertinencia de la educación superior, el punto de la equidad es un canto a la bandera.

También sorprendió, en su momento, que, a pesar del acompañamiento de los docentes y sus organizaciones, el Presidente Santos decidiera nombrar al frente del Ministerio de Educación a Gina Parody, mujer sin duda inteligente y capaz, pero que no conocía el sector y menos de política educativa y sus complejidades. Les recuerdo que durante los últimos cinco gobiernos el país no ha tenido una política pedagógica sería y coherente, que no estandarice y que acepte las disparidades regionales y la autonomía de los colegios. A cambio de política pedagógica el enfoque ha estado en las pruebas, los rankings, los índices sintéticos de calidad y los derechos básicos de aprendizaje,  todas ellas acciones de llegada —productos finales dirán algunos— pero que no tocan y afectan el proceso educativo de manera real. Una política educativa fuerte y coherente involucra un enorme esfuerzo de trabajo con los docentes, facultades de educación y comunidad educativa, esfuerzo que los gobiernos prefieren soslayar.

Destaco de la exministra Parody los programas de jornada única, el plan nacional de construcciones escolares, la propuesta de colegios 10 y su reclamo, bien sustentado, por mayores recursos para el sector educativo, a pesar de que en este gobierno, por primera vez, el sector educativo tiene la mayor participación en el presupuesto nacional, por encima del sector defensa. En palabras de la exministra: “Chile invierte 4.500 dólares al año por estudiante. Nosotros, con la devaluación, invertimos alrededor de dos millones y medio de pesos, o sea, 800 dólares. En la OCDE el promedio es de 8.400 dólares por estudiante al año. Por ahí comienza la inequidad”.

La exministra nunca logró el acompañamiento y la armonía de trabajo que se requiere con los docentes, las organizaciones del magisterio y del sector. En política educativa nada se logra sin el compromiso de los docentes.

Las propuestas del Plan Nacional relacionadas con la educación y la paz y equidad, y en general el impacto de la educación con el desarrollo social, político y económico de la población, a nivel macro, tienen pocos reparos, y con seguridad concretar estos propósitos educativos requerirá el esfuerzo de éste y de varios gobiernos (jornada única, construcciones de colegios y mejora de la calidad tienen metas a 2030).  Para empezar, se requiere contar ya con un buen ministro o ministra de educación con experiencia y conocimiento del sector.

Fuente: http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/la-educacion-en-colombia-al-garete-por-angel-perez/235139

Foto de archivo

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La sombra del Apartheid sobre el sistema educativo en Sudáfrica

Por: Khavheni Shope/Telesur

Unas de las leyes más retrogradas fue el sistema educativo llamado Bantu, el cual se esforzó en atrofiar el desarrollo de la persona africana, asegurando que estuvieran bajo el control del hombre blanco.

Escribir sobre el sistema educativo en Sudáfrica necesitaría un análisis más profuso que el que acá presentamos, pues para comprender la situación de los estudiantes es necesario verla como la continuación de una historia traumática. Para abordar los obstáculos evidentes en las instituciones académicas en unificar la dualidad de una educación que tiende a determinar su calidad y duración en función del estado socioeconómico, la cual es frecuentemente inextricable del color. Esto se traduce en una pequeña porción de la población es la que recibe los conocimientos que les permitirían acceder empleos en altos rangos, y la situación se agrava con el hecho de que la interconexión profesional en estos espacios empiezan al dentro de las salas de clase de las escuelas privadas o los campus universitarios, a los cuales el acceso ha demostrado ser más selectivo que inclusivo.

Además, esta división también existe entre aquellos que tienen el privilegio financiero para asistir a las escuelas privadas pero están todavía sometidos a un ambiente pedagógico atrincherado en una experiencia patriarcal y de supremacía blanca que pretende marginar la experiencia de los estudiantes negros. Ya sea debido a una falta de representación o a la dificultad de relacionarse con los profesores, la manera altiva en que a los estudiantes se les indica cómo llevar su cabello, el sistema epistemológico eurocentrista que construye su marco curricular, o cómo se les desaliente a hablar las lenguas africanas; y sucede lo mismo cuando los estudiantes negros vienen de una posición socioeconómica privilegiada, ellos están sometidos a sentirse como que no pertenecen, lo que es irónico pues esta es su tierra ancestral.

Estos asuntos son algunos de los problemas que avivaron movimientos como #RhodesMustFall, #FeesMustFall y #StopRacismAtPretoriaGirlsHigh, que han llamado atención sobre el apuro de numerosos jóvenes a nivel nacional. Por lo tanto, para rastrear la fuente de la crisis de la educación debemos revisar las leyes implementadas bajo el régimen del apartheid que aseguró que la población negra se quedara en constante esclavitud por la parte de los blancos.

Ya con esta introducción, nos enfocaremos en el vínculo existente entre la calidad de la enseñanza primaria y secundaria, y la asistencia y el rendimiento académico en la educación universitaria, así como la discordancia entre el costo de las universidades públicas y el sueldo promedio del sudafricano común.

La Dualidad del sistema pedagógico en Sudáfrica

Unas de las leyes más retrógradas fue el sistema educativo llamado Bantu, el cual se esforzó en atrofiar el desarrollo de la persona africana, asegurando que estuvieran bajo el control del hombre blanco. Denigró la historia, cultura e identidad africana tanto como impuso los estereotipos raciales y mitos. Lamentablemente, a más de dos décadas después de 1994 muchas instituciones educativas sudafricanas están bajo la sombra del antiguo régimen, donde las personas de estratos sociales desfavorecidos ven sus esfuerzos truncados al intentar romper el ciclo de pobreza, en un sistema que no les concede las mismas oportunidades que sus homólogos más pudientes, lo cual contribuye al alto nivel de desigualdad social en el país.

Según el artículo “South Africa’s Education Crisis: The Quality of Education from 1994-2011” escrito por Nic Spaull, hay una correlación directa entre la calidad, duración y tipo de educación y perspectivas del mercado laboral: “el bajo rendimiento refuerza la desigualdad social y resulta en que los niños heredan la posición social de sus padres a pesar de su motivación o habilidad”. Esta afirmación muestra la falsedad de la percepción común equivocada que el apartheid terminó y que aquellos que viven todavía en la pobreza es porque son ‘perezosos’. El artículo señala que en 2014, entre el 70% y el 80 % de alumnos recibieron educación primera y secundaria de baja calidad con una alta tasa de deserción escolar, de estos 35% estaban desempleados, 18% tuvieron trabajos poco calificados y 32% en empleos subcalificados, como dependientes o personal de tiendas. La minoría, entre el 20 y el 25% con altas posiciones socioeconómicas, recibieron educación de alta calidad y asistieron a instituciones de enseñanza superior donde lograron obtener una licenciatura, en consecuencia, alcanzaron trabajos e ingresos de alta productividad, apenas un 15% de la población total llegue a este nivel de privilegio.

Además, Spaull nota que a partir del tercer año de la primaria, el 60% de los estudiantes de las escuelas más pobres tienen un retraso de tres años respecto a sus homólogos en escuelas de mayor calidad, donde solo pueden asistir estudiantes de familias adineradas. Esto implica que para los estudiantes de las escuelas más pobres, mientras avanzan más en sus estudios, más se retrasan y hay mayores posibilidades de que abandonen sus estudios. Para ilustrar este asunto, debe tomarse en cuenta que hay aproximadamente 1 millón de alumnos en cada año hasta el noveno, cuando la cantidad empieza a caer radicalmente.

En 2014, de un conjunto total de 1.085.570 estudiantes, 532 860 estudiantes tomaron los exámenes finales del bachillerato, de los cuales 403.874 lo aprobaron. El cálculo de la tasa de aprobados, surge de la división del número de estudiantes que aprobaron por el número de estudiantes que tomaron la prueba, multiplicado por 100, lo que era calculado como: 403.874/532.869*100= 75.8%. Sin embargo, una cifra realista habría sido dividir 403.874 entre la cantidad total de estudiantes que potencialmente podía tomar los exámenes finales, es decir, 1.085.570; por tanto, la tasa de aprobados real de este año fue 37.2%. El 62.8% de jóvenes que debieron culminar exitosamente su bachillerato no lo hicieron, no tuvieron la oportunidad inscribirse en las universidades.

Una alternativa para estos estudiantes es la Enseñanza y Formación Técnica y Profesional (TVET por sus siglas en inglés), que ofrece formación técnica en un campo específico y que los prepararía para un empleo. El requisito mínimo es que los estudiantes hayan cumplido su noveno año de la escuela secundaria y que tengan 16 años o más. Al mismo tiempo, la falla crucial de esta forma de educación superior es que produce capital humano muy especializado, y que por tanto, puede estancar su movilidad profesional y permitirles menos oportunidades que aquellos conocimientos obtenidos en la universidad. Lo que significará que estos jóvenes no podrán diversificar sus experiencias profesionales de igual forma que sus homólogos en otras instituciones. Otra de las aristas de este tema que destaca el estudio «A Skills beyond school Review of South Africa» (Simon et al.,2014), es que los institutos del TVET tienen una capacidad limitada, además del hecho de que pueda existir una disparidad en la herramientas enseñadas y aquellas que se requieren en el mercado laboral, lo que hace que los empleadores se resistan a interactuar con el sector educativo y por tanto, hace aún más difícil que estos jóvenes encuentren empleos rentables que les facilite a ellos y a sus familias mejorar sus condiciones de vida.

 

Barreras financieras en la educación superior

Además de los problemas que enfrenta la calidad de la educación básica, otro que prevalece es el del financiamiento. En 2015, el primer año de matrícula universitaria oscilaba entre los $2.035 USD y los $4.000 USD, dependiendo de las carrera a estudiar y de la institución elegida, sin incluir los gastos de vivienda y manutención. Hay que tomar en cuenta que estos gastos son apenas para el primer año de estudios, este gasto deberá hacerse los próximos 2 o 3 años, además deberán pagar el incremento anual y los gastos extras. Si la matrícula tiene ese costo, a la vez que el promedio del salario mensual para el 60% de los trabajadores de acuerdo con los datos del Sindicato Sudafricano de Trabajadores era de unos $361 USD en 2014, cómo es que esta mayoría de la población sudafricana va a poder acceder a la educación superior, no solo a inscribirlos en el primer año, sino a asegurar que se gradúen.

La educación es un proceso acumulativo que inicia con una fundación sólida que permite construir las competencias y acumular la experiencia necesaria para la vida profesional y en general para el crecimiento social. Es responsabilidad del gobierno y de las distintas autoridades educativas el reforzamiento de las instituciones de educación primaria y secundaria, para ofrecer a todos los educandos la misma oportunidad de desarrollar sus estudios. Otro enfoque es el incremento al acceso a instituciones terciarias, lo que las hace un derecho no un privilegio. Mientras más estudiantes africanos negros sean exitosos en la vida académica, se hará mas diverso este ambiente y se generará un conocimiento más representativo.

Una sociedad bien educada es más productiva y por tanto tendrá mejores capacidades para competir en el mundo globalizado. Es crucial asegurar que la educación en el país ofrezca las mismas oportunidades para todos aquellos que quieren formarse, sin importar su raza o cuánto tienen en sus cuentas bancarias.

Tomado de: http://www.telesurtv.net/opinion/La-sombra-del-Apartheid-sobre-el-sistema-educativo-en-Sudafrica-20161021-0045.html

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Presidente Temer busca suprimir las artes y el deporte de la educación media en Brasil

América del Sur/Brasil/22 de Octubre de 2016/Fuente: Agencia Venezolana de Noticias (AVN)

Las Artes, Educación Física, Sociología y Filosofía son las asignaturas de la educación media que intenta suprimir el presidente de facto de Brasil, Michel Temer, a través de la Reforma de Enseñanza Media.

A través de un decreto unilateral, Temer aplicó la reforma como una medida provisoria que atenta contra la Ley de Directrices y Bases de la Educación (LDB), lo que fija un límite al aprendizaje de los estudiantes y al desempeño de los profesionales de las áreas, reseñó Prensa Latina.

Con la medida, el Gobierno de facto no solo suprime las asignaturas mencionadas sino también establece una conformidad para que los profesionales de la educación tengan un «notorio conocimiento» que les permita dar clases, así como aumentar de 800 a 1.400 horas lectivas el curso escolar, refiere la revista Carta Capital.

En rechazo a la reforma, un grupo de estudiantes de varios estados de Brasil, acompañados de sus maestros, realizaron este lunes la toma de más de 600 instituciones de educación media con el propósito de fijar posición ante una desición que no fue consultada públicamente.

De acuerdo con la Unión Brasileña de Estudiantes Secundarios (UBES) —reseñó Telesur— fueron ocupados 461 planteles únicamente en 63 ciudades del estado de Paraná; el resto de la toma se realizó en Río Grande do Sul, Goiás, Minas Gerais, Río Grande do Norte y este Distrito Federal.

La Reforma de Enseñanza Media se suma a las protestas que mantiene el pueblo brasileño en rechazo a la propuesta de Temer de congelar por 20 años la inversión social, lo que afectaría, entre otras cosas, el suministro de recursos necesarios para el desarrollo del sistema educativo.

Disponible en: http://www.avn.info.ve/contenido/temer-busca-suprimir-artes-y-deporte-educaci%C3%B3n-media-brasil

 

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¿A dónde va la Educación Pública?

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

Parece ser que a la pregunta: “¿A dónde va nuestra Educación Pública?”, se podría contestar fácilmente. Quizá bastaría con entrevistar al Secretario de Educación Pública o a los Subsecretarios del ramo para que nos den su versión al respecto, desde su visión de la alta burocracia del Gobierno Federal; o tal vez sea suficiente con leer algunos documentos como el Programa Nacional de Educación, la Constitución Política Mexicana, así como las leyes secundarias, como la Ley General de Educación, la Ley del Servicio Profesional Docente, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; o bien, los papeles gubernamentales sobre la planificación institucional, que han dado a conocer la misma SEP y los gobiernos estatales.

¿Qué dicen los expertos y estudiosos de las Reformas Educativas del siglo XXI a niveles nacionales e internacionales? ¿Cómo se han interpretado los recientes acontecimientos y procesos sociales en materia de políticas públicas educativas, en los ámbitos local y global?

Leo y releo el libro de Michael W. Apple: Educar “como Dios manda”. Mercados, niveles, religión y desigualdad; (traducción al castellano por Paidós, en 2002, del original: Educating the “Right” Way), en el que el educador norteamericano señala lo siguiente:

“Las escuelas estadounidenses, y en general las de todo el mundo, están experimentando un espectacular giro hacia la derecha…”.  A través de su texto, Apple “examina minuciosamente los planes de esta conspiración y nos muestra la amenaza que plantean las reformas derechistas a la democracia en la enseñanza pública. Desde los exámenes obligatorios hasta el control del currículo a escala nacional… (el autor) ofrece un penetrante análisis de algunas de las cuestiones más importantes a las que se enfrenta la educación de hoy…” (Contraportada)

A lo largo del libro, Michael Apple aborda la agenda de la modernización conservadora que se ha intentado aplicar a la educación pública en los Estados Unidos y en otras naciones. Analiza el debate sobre la concepción de libertad que hay detrás de ello; las acciones orientadas a “mercantilizar” el mundo; acerca de cómo la derecha política ha pretendido restablecer el “orden cultural”; sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado; la Economía y la Religión; el “Gerencialismo”; así como las consecuencias escolares que ha generado el proyecto de la modernización conservadora, puesto en operación a través de las Reformas Educativas. También disecciona al llamado “populismo autoritario en educación” (“la enseñanza que quiere Dios”); al neoliberalismo metido en la escuela, las elecciones y la democracia; examina al neoconservadurismo y a la nueva clase media directiva y profesional (aquella que acepta la lógica de que debe haber más exámenes y con más frecuencia).

Michael Apple es profesor de Currículo y Enseñanza, y de Estudios de Políticas Educativas en la Universidad de Wisconsin-Madison. Es autor de libros como El Conocimiento Oficial (Paidós); Educación y Poder; Maestros y Textos; y Escuelas Democráticas, entre otros. Cabe mencionar que su libro Ideología y Currículum ha sido elegido entre las veinte mejores obras del siglo XX en temas de educación.

Todo esto viene a cuento, porque esta semana estará en Querétaro uno de los colegas y colaboradores directos de Michael Apple. Me refiero al profesor canadiense Paul Orlowski, docente e investigador de la Universidad de Saskatchewan, en el Centro para el estudio del Currículo e Instrucción, de la Facultad de Educación en dicha universidad. Orlowski ha publicado recientemente un libro denominado Teaching about Hegemony, (Editorial Springer);Enseñanza en torno a la Hegemonía”, donde aborda nociones como racismo, clases sociales y democracia en el siglo XXI, mediante un análisis y una sintonía conceptual semejantes a la Pedagogía Crítica cultivada por Michael Apple.

Orlowski es doctor en Educación, por la Universidad de Columbia Británica. Sus temas de interés académico están relacionados con el racismo, el neoliberalismo y la Ecopedagogía; la Pedagogía Crítica y la Democracia. Su trabajo académico también abarca conceptos como justicia social y políticas educativas públicas. Debido a sus cualidades literarias y académicas, su obra ha sido ampliamente difundida en Estados Unidos y Canadá.

La conferencia magistral del Dr. Paul Orlowski sobre “Modelos de Liderazgo Educativo desde la organización social en contextos neoliberales”, se llevará a cabo el viernes 21 de octubre, a las 12:30 Hrs., en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, de la Universidad Autónoma de Querétaro. Centro Histórico de Querétaro. Es un evento dirigido a docentes, directivos, asesores, especialistas, investigadores en Educación y público en general.  Ojalá que puedan participar.

Fuente: http://www.sdpnoticias.com/nacional/2016/10/18/a-donde-va-la-educacion-publica

Imagen de archivo

 

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¿Regulación del mercado o construcción de un sistema público? El debate pendiente en educación

Por: Miguel Caro

Recuperar la educación como un derecho social universal, asumiendo además que esta constituye un factor fundamental para el desarrollo del país, pasa por dejar atrás la concepción de mercado que la caracteriza y por entenderla definitivamente como una actividad de carácter esencialmente pública. Precisamente, la operación más profunda que realizó en Chile el ideario neoliberal en educación, consistió en provocar su derrumbe como espacio de realización de lo público. Esto fue posible no solo por los cambios en la propiedad y dependencia de las instituciones educativas o en sus formas de financiamiento, sino –fundamentalmente– por la ruptura de la noción de sistema que caracterizó históricamente a la educación chilena y por la total mercantilización de su sentido y sus fines. Ello, al alero de lógicas tecnocráticas, gerenciales y autoritarias de gestión.

Efectivamente, la segmentación privatizadora, por su efecto fragmentador, imposibilitó el ejercicio colectivo de la soberanía respecto del rol de la educación en nuestra sociedad y permitió la instalación de una racionalidad de mercado como dispositivo de orientación.

Así, se dio paso a una de las reformas más relevantes generadas en dictadura y profundizada en democracia, la de convertir a toda la estructura educacional en un no sistema, dejando su direccionalidad y regulación en manos de un enorme número de instituciones prestadoras de servicios que, además de atender nichos socioeconómicamente segregados de población y obtener lucro de aquello, posibilitaron la provisión de proyectos educativos conforme a sus propios intereses y visiones, desplazando completamente el interés general de la sociedad o el de las comunidades involucradas. Precisamente, cuando el horizonte de la educación deja de estar conectado con las necesidades del proyecto país y de los sujetos que lo conforman, para radicarse en intereses individuales –desde entidades totalmente desarticuladas–, desaparece el rasgo esencial de lo público.

La mercantilización del sentido entonces –y no solo de la propiedad o del financiamiento– afectó a todos los niveles de la educación, desalojando lo común; vale decir, aquello que produce resguardo frente al surgimiento de propósitos que, en la búsqueda del beneficio individual, afectan o instrumentalizan lo colectivo.

En el caso de las escuelas, esto derivó en una noción de éxito educativo basado en el concepto de “eficacia escolar”, orientado a la competencia y al rendimiento estandarizado, limitando la pertinencia cultural de la educación y la formación integral de los sujetos; promoviendo, de ese modo, habilidades funcionales, conectadas prioritariamente con requerimientos sociolaborales y propiciadas por “pedagogías” del entrenamiento, presentadas a veces con el ropaje del activismo, de la “disciplina con afecto” o de la diversidad metodológica sin contexto.

En el caso de la educación superior, se produjo la subordinación del saber a variables económico-empresariales, generándose –entre otros efectos– el irracional desequilibrio entre la oferta académica y la estructura ocupacional, con lo que se abrieron espejismos de movilidad social y una alta depreciación de las áreas no “utilitarias” del conocimiento. Al mismo tiempo, proliferaron proyectos educativos altamente precarios, con universidades exclusivamente docentes y que en todos estos años han incurrido en una larga lista de arbitrariedades y transgresión sistemática de derechos.

Se reforzó, además, la lógica gerencial con la introducción de mecanismos competitivos de financiamiento y con un modelo de acreditación centrado en el cumplimiento de indicadores carentes de contenido, antes que en la búsqueda del conocimiento o de una relación entre este y las necesidades reales de la sociedad. De hecho, las propias universidades del Estado se han visto forzadas a actuar en dicho marco, con lo que han terminado funcionado en muchos aspectos como instituciones completamente mercantilizadas.

El problema está en que las iniciativas legales en educación escolar y superior –más allá de la retórica declarativa– mantienen estos dos rasgos esenciales del modelo, el de la segmentación del sector y el de la mercantilización de su sentido.

En primer lugar, hacen una asociación entre instituciones estatales y educación pública como si fueran sinónimos, sin ofrecer una definición sobre este último concepto y sin establecer orientaciones respecto de qué implica cumplir con este principio básico, más allá de los consabidos criterios tecnocráticos de gestión. Esto ocurre mientras,  al mismo tiempo, entregan a las instituciones privadas cuantiosos recursos públicos. En los hechos, los Proyectos ratifican la expresión minoritaria del componente estatal y otorgan sostenimiento financiero a entidades particulares, independientemente del carácter de sus proyectos educativos, bajo el argumento parcial de la inclusión y de la concurrencia de un listado acotado de requisitos de “calidad” centrados en indicadores formales. Más aún, en el caso de las instituciones estatales, se introduce un fuerte aumento del control burocrático de sus procesos y la injerencia directa del gobierno de turno en sus decisiones (Universidades Estatales), sin generar una efectiva democratización.

En este esquema, las escuelas particulares subvencionadas y particulares pagadas, así como las instituciones de educación superior privadas (las del G-9 tratadas de igual modo) seguirán siendo la mayoría del “sistema” (65% y 85%, respectivamente) y seguirán “educando” conforme a sus particulares intereses y visiones, promoviendo la estandarización, la competencia y respondiendo adaptativamente a las demandas del mercado. Todo esto –en la mayoría de los casos– con recursos públicos y legitimado por el check list de los nuevos criterios de regulación y acreditación, publicitados como más “exigentes”.

Con todo, más que reformas estructurales, se está haciendo política educativa sobre la base de lo que ya hay, levantando un número reducido de exigencias, solo para condicionar la entrega de recursos. Efectivamente, no se cambia el modelo modificando exclusivamente la dependencia administrativa o con el simple aumento de la matrícula estatal o, incluso, mejorando los criterios de financiamiento, si al mismo tiempo se mantiene la segmentación privatizada, la competencia entre instituciones y la ausencia de fines públicos. En ese marco, la gratuidad, por ejemplo, podría ser concedida universalmente y no cambiar el modelo actual, por lo que dicha demanda, si bien es relevante y urgente, no debiera constituir por sí sola la centralidad de la propuesta.

Transformar el modelo implica, en primer lugar, construir un sistema propiamente tal, que opere, por tanto, como una estructura debidamente articulada, que se rija por normas y fines comunes, que se conecte con los requerimientos de desarrollo del país y que considere la diversidad de necesidades educativas de las comunidades. Dicho sistema, para funcionar como garantía de derechos fundamentales en el largo plazo, debe ser dependiente del Estado y financiado íntegramente por este en todas sus funciones, conforme a criterios basales y garantizando su autonomía respecto de los gobiernos de turno, así como el acceso gratuito de sus estudiantes y la participación democrático-deliberativa de sus estamentos.

Al interior de este gran sistema público, el Estado debiera reservar bajo su propiedad una cobertura de carácter mayoritario y garantizar que todas las instituciones que reciban fondos públicos (sean o no estatales) formen parte de dicha institucionalidad. Desde allí, la educación pública en su conjunto debiera garantizar su diversificación y la expansión de su cobertura en todas las realidades territoriales del país, en todas las áreas del conocimiento necesarias, en todos los niveles de enseñanza y estar disponible para toda la población que opte por este sistema. Esto, sin perjuicio de que pueda existir educación privada, la que no debiera recibir recursos del Estado y, a su vez, estar regida por un marco regulatorio específico.

Desde el punto de vista de los fundamentos, lo público supone definir una relación activa con la promoción de valores e intereses públicos y democráticos, derivados tanto de las decisiones de la comunidad política (en los niveles nacional y local), como de la reflexión interna de sus actores. Un sistema de esta índole, sin perjuicio de estar alineado estratégicamente con el interés de la sociedad en su conjunto (mediante mecanismos participativos), requiere del rasgo de lo plural por sobre el de la pertenencia a una perspectiva doctrinaria y/o religiosa en particular. Sin perjuicio de ello, debe poner el acento en las necesidades reales de formación, en la capacidad de reflexión crítica, en la promoción de una ciudadanía activa y en la producción más amplia de conocimiento.

De igual  modo, la educación pública debe ser efectivamente inclusiva (más allá de las capacidades, vocaciones e intereses), sin discriminación de ninguna índole (etnia, clase, género, etc.)  y propiciar una formación amplia y rigurosa, a la vez que integral y culturalmente pertinente. Urge superar, en ese sentido, la noción mercantil de “calidad” y dejar atrás la estandarización curricular-evaluativa, el gerencialismo de circuito productivo y el mercado como finalidad.

Así concebido, lo público no puede ser entonces un atributo autoconferido por parte de instituciones aisladas, ni responder a una simple declaración de “vocación” pública, precisamente porque tal condición requiere de la adscripción a un sistema y a las definiciones que lo fundamentan.

Difícilmente se podrá resolver la crisis de la educación si las iniciativas legales insisten en tomar el camino de la regulación (parcial) del mercado y no la de construir un sistema público propiamente tal (más allá de lo estatal); un sistema que trascienda al estrecho interés de actores particulares o corporativos, poniéndose al servicio de la comunidad y de la construcción de una sociedad verdaderamente democrática, que avance decididamente en la dirección de romper con las ataduras de la mercantilización de nuestras vidas.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/09/22/regulacion-del-mercado-o-construccion-de-un-sistema-publico-el-debate-pendiente-en-educacion/

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