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La pobreza femenina, una de las asignaturas pendientes de India

India/11 septiembre 2017/Fuente: Hispanidad

Con más de 1.300 millones de habitantes, India es el segundo país más poblado del mundo tras China,  y una de las economías que más rápido crecimiento está teniendo en los últimos años. Pero aún tiene grandes asignaturas pendientes, entre otras: reducir los elevados niveles de pobreza y analfabetismo, acabar con las violaciones de los derechos de la mujer y facilitar su incorporación al mercado laboral.

Tan sólo el 27% de las mujeres indias tiene un empleo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una cifra muy inferior a la media mundial que ronda el 50% y que no ha corrido pareja al crecimiento económico, sino que ha disminuido en los últimos años. De ahí que el empoderamiento de la mujer, entendido como método para reducir la pobreza femenina, esté cobrando cada vez una mayor importancia: puede servir de ayuda para mejorar empleada inditex india dicho porcentaje.

Pero ¿qué entendemos por empoderamiento? Pues, sencillamente, conceder poder a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida, según el Diccionario de la RAE. Y en este caso, las mujeres de India son dicho colectivo desfavorecido.

En el tema del empoderamiento de la mujer en India, cobra protagonismo la industria textil, fundamentalmente por dos razones: es un pilar de la economía del país asiático y su plantilla es mayoritariamente femenina. Claro que no sólo el empleo es importante a la hora de conceder poder a la mujer, también el acceso a la educación, la formación en salud y la prevención de situaciones de acoso o abuso, así como la promoción de la igualdad. Y todo ello se convierte en un gran reto dado el peso que tienen la tradición patriarcal y las estrictas normas sociales en India.

Es protagonista la industria textil porque es un pilar de la economía del país asiático y su plantilla es mayoritariamente femenina

En lo que respecta a la educación, el país ha hecho un gran esfuerzo, pues la tasa de alfabetización pasó del 38% en que se situaba en 1995 al 63% en 2015, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Ahora dicha tasa está en torno al 65%, pero aún hay tarea por hacer: el 35%, es decir, tres cada diez personas, aún es analfabeta.

La educación se incluyó como derecho básico de todo ser humano en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, que data de 1948, buscando el desarrollo de las sociedades y la reducción de las desigualdades entre las personas. Poco después, la Constitución india (aprobada a finales de 1949 y en vigor desde enero de 1950) recogió la educación gratuita para todos los niños hasta los 14 años. Claro que fue en la 86ª enmienda a la Constitución, en el año 2002, donde se consideró la educación un derecho fundamental y se estableció el deber del Estado de cumplirlo, y en 2009, se aprobó la Ley del Derecho a la Educación, que insistió en el derecho a la educación básica gratuita y obligatoria hasta losindia mujeres  14 años. Pero una cosa es lo que pone el papel y otra la realidad, donde aún cuesta ver que se lleve a la práctica totalmente, sobre todo, en las niñas, pues muchas siguen abandonando la escuela para casarse porque en India la mayoría de los matrimonios son concertados, especialmente, en las zonas rurales.

En cuanto a la formación en salud y la prevención de situaciones de acoso o abuso, es de destacar el Proyecto Sakhi (amiga en hindi), que tiene dos partes -Sakhi Health y Sakhi Gender Equity-. Inditex lo lleva a cabo con la St. John’s National Academy of Health Sciences (Academia Nacional de San Juan de Ciencias de la Salud) situada en Bangalorey el Health Resource Centre (Centro de Recursos de Salud) de Swasti.

Se fomenta el empleo y se apuesta por el acceso a la educación, la formación en salud, la prevención de situaciones de acoso o abuso, la igualdad y el respeto de las condiciones laborales

Sakhi Health es un programa de formación en salud femenina (nutrición, higiene, salud menstrual, cáncer, SIDA o ergonomía). Sus objetivos son: aumentar los conocimientosde salud de las trabajadoras, dar a los empleados información suficiente para el cuidado de su familia y de ellos mismos, reducir su absentismo causado por malas condiciones de salud e higiene y sensibilizar a los trabajadores, supervisores y gerentes de las fábricas para evitar y prevenir futuros problemas de salud. Una labor que en 2016 ha alcanzado a 740 empleados y en la que colabora el Health Resource Centre de Swasti, cuya misión es empoderar a las personas y comunidades, particularmente las pobres y marginadas, para que tomen las decisiones correctas para llevar una vida sana.

Por su parte, el proyecto Sakhi Gender Equity trabaja para identificar y prevenir situaciones que puedan derivar en acoso, discriminación o abuso hacia las trabajadoras. En 2016, se hizo un estudio sobre las empleadas con la ayuda de otras marcas para conocer y analizar la raíz del asunto, que permitió implementar novedosas y mejoradas prácticas en las fábricas y alcanzó a 3.550 trabajadores, y se quiere crear una guía integral de bienestar del empleado, centrada sobre todo en migrantes y mujeres. Y todo ello, con la ayuda de la St. John’s National Academy of Health Sciences, que se dedica a cursos académicos y al servicio a la sociedad y la investigación, sino uno de los diez mejores institutos médicos del país.

india mujeres trabajo

Pero la tarea por el empoderamiento de la mujer india no acaba aquí, también cabe mencionar el Proyecto Sowbhagyam (buena suerte en hindi), que se desarrolla en el estado de Tamil Nadu y se puso en marcha en 2011. Se trata de acciones específicas contra el ‘sumangali’: una práctica laboral abusiva muy enraizada en la cultura rural de esta región, por la que las jóvenes son enviadas a trabajar a fábricas textiles durante unos tres años y al acabar este periodo reciben la mayor parte de su salario, que se destina principalmente a pagar la dote en el momento de casarse.

Estas acciones se llevan a cabo en todos los ámbitos donde se puede trabajar para su erradicación (fábricas, relación con autoridades y organismos internacionales -entre ellos la Ethical Trading Initiative-, comunidades rurales y familias). Por ejemplo, gracias a la colaboración con la ONG local SAVE (Social Awareness and Voluntary Education -Conciencia Social y Educación Voluntaria-) se imparte formación en pueblos y escuelas de Tamil Nadu para concienciar sobre la importancia de la educación y de los derechos de los trabajadores. También existe una labor de sensibilización con las agencias de empleo para que reconozcan y respeten las condiciones laborales. Hasta ahora, el Proyecto Sowbhagyam ha tenido 19.171 beneficiarios directos, ha formado a 5.951 escolares y 327 voluntarios, y ha sensibilizado a 36 agencias de empleo.

Fuente: http://www.hispanidad.com/la-pobreza-femenina-una-de-las-asignaturas-pendientes-de-india.html

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Camerún: Alimentos para la educación

Camerún/11 septiembre 2017/Fuente: El País

Una campaña con imágenes de desayunos procura concienciar a la sociedad para reducir la malnutrición entre los menores pigmeos del sur de Camerún.

“Teníamos un problema de malnutrición entre los menores de los campamentos y cuando comenzó el proyecto de la bouillie (papilla) la situación cambió. Los menores volvían a estar sanos y con ganas de ir al colegio. Se redujeron mucho los casos de enfermedad y todos los pueblos estaban motivados para enviar a sus niños a la escuela. Hace dos años, este proyecto se paró con todas sus consecuencias: las enfermedades han vuelto a los pueblos y los alumnos vuelven a tener malnutrición”. Quien habla es Theopold Essono, coordinador de los Centros preescolares comunitarios de Educación de Base No Formal (CEBNF) de Djoum y Mintom, en Camerún.

Hasta hace dos años, los menores de los 22 centros, de entre tres y seis años, mejoraron su alimentación gracias al programa de bouillie por el que cada mañana recibían una taza de papilla con ingredientes que son difíciles de encontrar en el sur de Camerún y que contienen un importante aporte nutritivo a la dieta tradicional. Entre sus componentes se encuentran leche, cereales, trigo, soja y aceite. Sin embargo, la falta de fondos económicos ha provocado la suspensión del programa en todos los centros educativos. Una medida que ha tenido como consecuencia la reaparición de los casos de malnutrición entre los menores de los pueblos pigmeos baka.

El 26,6% de los menores pigmeos baka está en riesgo de malnutrición aguda y la mitad de ellos sufren de malnutrición crónica lo que causa retraso en el crecimiento, según un estudio de que la ONG Zerca y Lejos realizó en 2016 sobre 580 alumnos repartidos entre 22 centros de Educación preescolar del sur de Camerún. Con el objetivo de disminuir la malnutrición entre los menores pigmeos del sur de Camerún, esta ONG ha lanzado una campaña de sensibilización y recaudación de fondos para reactivar los desayunos en los 22 centros de Educación preescolar, por lo que anima a compartir el desayuno en redes sociales junto con la etiqueta #AlimentaLaEducación. Una iniciativa apoyada por referentes en el mundo de la alta cocina como Martín Berasategui.

“Con la bouillie los niños estaban sanos. Ahora, hay muchos que han caído en la malnutrición y han perdido peso”, comenta Desiré Mobeka que es padre de uno de los 25 alumnos que cada día asisten a la escuela en el pueblo de Odomou. “Todo lo que hacemos es insuficiente para dar de comer a nuestros hijos”, explica Bombi Anne, mujer de Desiré. Ella trabaja los campos de los bantúes por menos de un euro al día. De sus 10 hijos, cuatro tienen malnutrición. Una situación a la que han llegado debido a la falta de medios económicos y de acceso a una alimentación adecuada.

“La bouillie mejora el rendimiento de los alumnos”, afirma Pauh Ebo Niyam, profesor de CEBNF de Odomou. Tanto él como las familias del pueblo han comprobado cómo han aumentado los casos de malnutrición entre los alumnos causados por la falta de alimento tras cortarse el programa por falta de fondos. Odomou es un pueblo que carece de letrinas y fuente de agua potable, por eso, cada día, los vecinos caminan 20 minutos hasta llegar a una laguna para recoger agua; igualmente, dos agujeros sirven como aseo.

Los niños esperan impacientes a que se cocine la papilla.

Los niños esperan impacientes a que se cocine la papilla. MARÍA MARTÍN
Juliénne Meyinna, auxiliar de salud, visita cada día unos nueve pueblos de la región de Djoum y Mintom y ha sido testigo del aumento de los casos de malnutrición en los menores en la zona tras el cese del programa de alimentación en las escuelas. “Antes se daba el tratamiento alimentario y estaban mejor pero ahora la situación está peor en los colegios debido a la falta de financiación”. Cada día, Juliénne encuentra enfermedades producidas por la diarrea y la malnutrición. Esta última, causada por la falta de alimentos y las malas condiciones higiénicas presentes en muchos pueblos baka.

El pueblo de Bemba II es otro ejemplo de la consecuencia de la falta del suplemento alimenticio entre los menores. De 21 niños escolarizados, tres de ellos sufrieron malnutrición el pasado año, lo que provocó la muerte de uno de ellos. “Los casos de malnutrición habían desaparecido en la zona, pero ahora se han vuelto a reproducir. Los padres están sensibilizados, pero al no tener acceso a los alimentos, la malnutrición vuelve a reproducirse entre los menores del pueblo”, explica Blaise Amgo Ze, coordinador de CEBNF y supervisor de los proyectos de agricultura, salud y educación de la región de Mintom.

Los casos de malnutrición habían desaparecido en la zona, pero se han vuelto a reproducir

La malnutrición en esta zona es una problemática difícil de detectar debido a la tradición nómada de la población baka, debido a la cual muchos casos salen a la luz solo cuando las familias regresan de pasar largas temporadas de caza adentradas en la selva. “Para poder hacer una comparativa sobre el aumento o disminución de la malnutrición entre los menores necesitaremos realizar un seguimiento durante varios años, siempre con los mismos pueblos con los que trabajamos”, dice Belén Palomo, coordinadora del plan de salud de Zerca y Lejos.

La bouillie supone un complemento alimenticio para los menores de los 22 CEBNF del sur de Camerún cuya dieta tradicional se basa en un par de alimentos como son la yuca y el plátano macho a los que se añade carne o pescado, dependiendo de la temporada. De ahí, la importancia del complemento alimenticio, al que también se recurre cuando se detectan casos de malnutrición.

Los pigmeos baka encuentran cada vez mayores dificultades para sobrevivir como pueblo

“Esperamos poder volver a recomenzar el proyecto, no solo por la salud de los menores, sino también para que vuelvan al colegio y puedan tener un futuro mejor”, explica Theopold. Y es que la papilla sirve no solo para salvar vidas, sino que igualmente constituye un reclamo para que los alumnos acudan a la escuela cada día.

Niño pigmeo con malnutrición.
Niño pigmeo con malnutrición. MARÍA MARTÍN
 Este proyecto suple la falta de acceso a los alimentos que es un derecho no reconocido por la Constitución de la República de Camerún, según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), en un país donde el 7,97% de la población está subalimentada. Una cifra que cada año disminuye entre la mayoría de la población, pero que, sin embargo, pende de un hilo entre la población pigmea baka, que cada vez se encuentra mayores dificultades para poder sobrevivir como pueblo, empezando por sus niños

El blog África No es Un País no se hace responsable ni comparte siempre las opiniones de los autores.


 Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/09/09/africa_no_es_un_pais/1504949294_040193.html
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La educación de niños y adolescentes debe ser obligatoria

Por: Ángel Pérez Martínez

 El país está en mora de hacer cumplir la Constitución y las normas que establecen la obligatoriedad de la educación desde los 5 hasta los 15 años de edad. En Colombia más de un millón y medio de niños y adolescentes no asisten a la escuela y no pasa nada.

Basta viajar por las carreteras nacionales o recorrer las ciudades y pueblos de Colombia, para encontrar miles de niños y adolescentes que, en horas escolares, venden productos en las calles, piden limosnas, consumen drogas, y algunos, ya son una amenaza para la sociedad.

También es una vergüenza para el país conocer, de acuerdo con el DANE, que al finalizar el año 2016 la tasa de trabajo infantil (entre 5 y 17 años de edad) en el país fue 7,8%, es decir 867.000 niños y adolescentes estaban trabajando; más grave, 358.000 tenían entre 5 y 14 años de edad. En las áreas urbanas la tasa de trabajo infantil era de 5,7% y en el sector rural 13,6%. Por género 10,2% para los hombres y 5,1% mujeres.

Así mismo, el Ministerio de Educación Nacional, MEN, sostuvo en la rendición de cuentas del año 2016, que la tasa de deserción escolar para la educación básica y media fue de 3,74%, la más baja en los últimos 10 años, lo cual no oculta el hecho que 374.536 estudiantes abandonaron el sistema escolar antes de finalizar el año escolar.

En total, durante el año 2016, cerca de un millón y medio de niños y adolescentes entre 5 y 16 años de edad no asistieron a la educación básica y media. Estos datos van en contravía de la Constitución Nacional que estableció, en el artículo 67: “el Estado, la sociedad y la familia son responsables de la educación, que será obligatoria entre los cinco y los quince años de edad y que comprenderá como mínimo, un año de preescolar y nueve de educación básica”. Aclaro, si la exigencia es hasta los 15 años, en ese momento los muchachos deben estar matriculados en el grado decimo, cuando ellos tienen una trayectoria normal por el sistema educativo: entrar a los 5 años al grado de transición y no repetir año escolar o desertar y volver.

A pesar de las normas citadas que tienen origen constitucional, en el año 2016 para cerca de 1.500.000 niños y adolescentes la sociedad y el gobierno no se comprometieron a fondo en garantizar y exigir para ellos el cumplimiento del derecho a la educación, esta situación sigue igual en el 2017. Tampoco hubo investigaciones o sanciones para padres de familia o acudientes irresponsables (la educación oficial es gratuita e incluye otros bienes y servicios por los que no se cobra) que cohonestan para que sus hijos no asistan o ayudan a la explotación económica de los niños y adolescentes.

Hoy conocemos que las trampas de la pobreza y la repetición de ciclos de vida, nada ejemplares, al interior de algunas familias o de grupos sociales se transmiten y se reproducen de manera más fácil, cuando desde la primera infancia, la niñez y la adolescencia no se accede a oportunidades de desarrollo fundamentales para la vida, como una adecuada nutrición, servicios de salud y una educación básica y media de buena calidad.

El Gobierno y las autoridades educativas están en la obligación, con la ayuda de los docentes y los colegios, de promover y fortalecer acciones para incentivar la matrícula de todos los niños y adolescentes entre 5 y 16 años, esto conviene al conjunto de la sociedad. Insisto, la educación debería ser un punto de encuentro, de inclusión social y de oportunidades no sólo para el trabajo, también para la vida, el arte y la convivencia ciudadana.

El Estado, los gobiernos, la justicia, los medios de comunicación y en general la sociedad están en mora de empezar a reprochar y a sancionar a los adultos que obstaculicen bajo cualquier forma o excusa el acceso a la educación de los niños y adolescentes, ellos deben gozar de toda clase de protecciones y cuidados. Nadie se beneficia de semejante cantidad de niños y adolescentes por fuera del sistema educativo, sin futuro alguno. No todo es culpa de la pobreza o la guerra, puede existir desidia personal o familiar en algunos casos.

Fuente noticia: http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/educacion-debe-ser-obligatoria-angel-perez/249686

Fuente imagen: http://toronto.hispanocity.com/sites/default/files/media/p1910e91ocnii1fmv139b1pn31ntv4.jpg

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Paraguay: En balsa o a pie, niños cruzan el río para ir a escuelas de Clorinda

Paraguay/11 septiembre 2017/Fuente: Última Hora

De fondo flamea una desgastada bandera con las franjas roja, blanca y azul. Bajo un sol abrasador caminan a paso rápido María y Emilio (nombres ficticios) para cruzar la pasarela peatonal que une Nanawa, Paraguay, con Clorinda, Argentina. Agarrados de la mano, madre e hijo atraviesan diariamente sobre el río Pilcomayo para que el niño de 8 años pueda recibir educación en el lado argentino. Una postal que sigue vigente en la frontera con Argentina.

Los estudiantes transfronterizos siguen cruzando el río Paraguay en balsa o canoa desde Itá Enramada, Paraguay, hasta el puerto Pilcomayo, Argentina, en busca de una educación en Clorinda. O entran al vecino país cruzando a pie a través de la pasarela internacional de la Amistad desde Nanawa hasta Clorinda.

Emilio acude a la Escuela Provincial de Educación Primaria Nº 21 República del Paraguay, la preferida de los paraguayos, que queda a tan solo cuatro cuadras al cruzar el puente peatonal. «Se va a la Escuela 21. Él es argentino. Anteriormente vivíamos allá, pero después pasé acá a vivir (Nanawa)», relató brevemente y muy tímida su madre, ante la presencia de la prensa en una zona fronteriza. Pese a ser argentina, tras su separación se radicó en Nanawa y como la distancia es corta entre ambas ciudades, solo resta caminar al vecino país para seguir recibiendo los beneficios.

La otra institución educativa a la cual acuden más los niños que cruzan la frontera es la Escuela Nº 8 Justo José de Urquiza, según los datos proporcionados por los comerciantes del lugar. Esta es una realidad que persiste en la zona, en la que predomina la elección de una institución argentina, por encima de la paraguaya, ante los múltiples beneficios en cuanto a la alimentación, vestimenta y útiles escolares gratuitos.

«Mis hijos terminaron el colegio del otro lado. Con su cédula paraguaya, yo les inscribía sin ningún problema», relató otro vendedor entre el ajetreo en la zona. Migrar por educación es la práctica constante. El puente peatonal, la barrera o los pequeños pasos, como los puentes de tabla, también son las vías por las cuales ingresan a Clorinda.

Los paraguayos son recibidos con los brazos abiertos en las escuelas de Clorinda. |Foto: Raúl Cañete. 

EL VIAJE DE CADA DÍA. Los estudiantes de Nanawa se ponen en marcha con los primeros rayos de sol. Vestidos con guardapolvo blanco y con la mochila al hombro, emprenden el viaje diario cruzando primero la tierra árida chaqueña. Al avanzar los recibe un asfalto hacia la entrada de la zona comercial.

Se abren paso entre vendedores de productos comestibles, ropa, electrodomésticos, sortean los pasillos estrechos, los vericuetos y una inmensidad de gente, hasta llegar a los escalones del paso peatonal que une con Clorinda: su parada final.

El calor acecha. La temperatura llega a los 35 grados centígrados, mientras de fondo suena la música tropical entre el ir y venir de niños con guardapolvo blanco, azul marino y de color marrón que contentos retornan a sus hogares tras casi un día de permanencia en la escuela, estudian casi ocho horas diarias.

Este ritmo forma parte de un paisaje cotidiano en la zona, donde a los pobladores no les parece nada novedoso la opción de ir a estudiar a Clorinda, una ciudad con más beneficios y desarrollo, en comparación al pueblito de Nanawa, que presenta un estado de abandono y de estancamiento en el tiempo.

Bicicleta o moto, son los transportes preferidos por alumnos y padres para trasladarse hasta sus hogares, tras cruzar el puente peatonal. La distancia que deben recorrer varía entre 4 y 8 kilómetros. Los niños y adolescentes cruzan la frontera motivados por una mejor oferta educativa, teniendo en cuenta que en Nanawa es escaso el beneficio que reciben, según alegan los pobladores.

Viven en Paraguay, pero son argentinos. Son hijos de paraguayos, pero nacieron en Argentina; es decir, la mujer gestante migró para parir en un hospital en Clorinda, por la cercanía y ante la ausencia de salud pública de calidad. En cambio, en otros casos, son paraguayos que son aceptados en las instituciones de Argentina sin ningún inconveniente.

LA VIDA EN FRONTERA. Cruzar el paso peatonal fronterizo entre Nanawa y Clorinda es como atravesar una cuadra en un barrio. Los estudiantes pasan sin hacer ningún tipo de trámites migratorios, solo cruzan bajo la atenta mirada de los gendarmes.

«Si sos muy extraño, ellos te llaman, pero si sos conocido pasás nomás. Ellos les conocen a todos. Los gendarmes les conocen a los padres. No te crean problemas ni nada. Es un pueblo chico», relató una vendedora ante la insistente consulta de cómo son los trámites migratorios.

Más allá de los beneficios, la opción por cruzar la frontera se debe a que la zona se inunda con frecuencia, y lo mejor es migrar para encontrar refugio del lado argentino. Incluso los paraguayos se mudaron a Clorinda, donde tienen una casa, pero vuelven a Nanawa todos los días para atender sus puestos comerciales.

Una paraguaya que vive en Clorinda con la mirada fija al horizonte sentenció: «Mi marido siempre me dijo que tengo que mirar hacia allá (Clorinda) porque allá hay futuro».

Disminuyó cifra de alumnos que viajan desde Itá Enramada

Suena el despertador a las 4.00. Alexis (12), que vive en la villa de Itá Enramada madruga todos los días junto a su hermano (6) y su madre para iniciar el viaje en balsa o canoa hasta Clorinda, Argentina, antes que salgan los primeros rayos del sol. Desde los cinco años viaja todos los días para acceder a la educación en la frontera. El costo de la balsa o canoa ronda G. 5.000 a G. 10.000 por cada viaje.

Los hermanos paraguayos con la mochila al hombro inician su jornada diaria cruzando el caudaloso río Paraguay, desde el Puerto Itá Enramada, Paraguay, rumbo al Puerto Pilcomayo, Argentina. Acompañados de su madre viajan diariamente para pasar el día en la Escuela de Frontera Nº 11 de la Prefectura Naval Argentina, en Clorinda, mientras su madre trabaja en la misma ciudad. Debido a la diferencia horaria, Argentina, tiene adelantado una hora, el operativo del viaje inicia a las 4.00.

La familia cumple toda una jornada en el vecino país y solo retorna en la tarde, para descansar en su hogar, ubicado en la villa en Itá Enramada. Alexis ya cursa el 5º grado y no siente ningún tipo de discriminación por parte de sus compañeros.

ESCASOS ALUMNOS. Igual que Alexis, otros tres niños paraguayos acuden a la institución. Al pisar tierra argentina, no requieren hacer control migratorio, solo desvían por una caminito que lleva directo a la escuela que se encuentra a un kilómetro del Puerto Pilcomayo.

Tras las constantes inundaciones, que obligaban a trasladar las clases a zona alta, y con el paso de los años, de 30 estudiantes paraguayos la cifra disminuyó a tres en la institución, comentó la directora Graciela Soler. «Años atrás eran más, eran un montón. Fue disminuyendo, la verdad creería en todo este tiempo con las inundaciones».

En cambio, tras conversar con los pobladores de la villa de Itá Enramada, aseguran que ya no viajan más debido a que muchos de ellos ya terminaron el colegio en el vecino país. En otros casos, ya optan por mandar a sus hijos en la escuela pública de la zona para evitar el desgastante viaje diario en canoa o balsa.

Alexis (de campera azul) juega a la balita junto a sus compañeros argentinos 

Algunos que cruzan son niños paraguayos, en otro caso son argentinos, cuyas familias abandonaron Clorinda para asentarse en Paraguay tras las constantes inundaciones. Los encargados del Puerto Itá Enramada también coincidieron que con el paso de los años disminuyó la cantidad de niños y adolescentes que cruzan en la balsa para ir a estudiar a Clorinda. Serían alrededor de 500 los que cruzan para estudiar, estimó.

Según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), nuestros compatriotas forman la comunidad extranjera más numerosa en Argentina. El órgano calcula en 679.044 paraguayos que viven en el territorio vecino.

Fuente: http://www.ultimahora.com/en-balsa-o-pie-ninos-cruzan-el-rio-ir-escuelas-clorinda-n1106969.html

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“Contra el terrorismo, educación”

Por: La Vanguardia

El Proyecto Integra ofrece formación universitaria a diez jóvenes refugiados que han huído de diferentes países en guerra y pueden retomar sus estudios en la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

Se llama Khan Alkozee, tiene 23 años y llegó solo en avión a España desde Afganistán en el año 2015. Cuando cumplió los 18 años, Almotaz Almala se inscribió en la Universidad de Siria para evitar el servicio militar. Mientras estudiaba filología hispánica en Kabul (Afganistán), Lutfullah Salimi trabajaba como intérprete para los militares españoles. Ahora, todos huyen de sus países debido a la guerra y a las constantes amenazas que reciben. En septiembre, gracias a una beca de la Universidad Camilo José Cela, volverán a retomar sus estudios junto con otros siete compañeros más.

Desde Damasco, Alepo, Siria, Ucrania, Irak y Afganistán han llegado diez refugiados para realizar, este año, el curso cero en la universidad madrileña gracias al Proyecto Integra. Un programa de educaciónemocional dirigido a víctimas del terrorismo que ofrece herramientas educativas que ayuden a superar los procesos traumáticos que han vivido.

El pasado mes de octubre, estos tres chicos (junto con otros siete compañeros) empezaron el curso inicial con asignaturas como ‘Español para extranjeros’, ‘Refuerzo psicosocial’, ‘Conocimientos sobre valores constitucionales’, ‘Prevención a la radicalización violenta’ o ‘Cultura española’ para poder incorporarse en los respectivos títulos de grado que han seleccionado.

El director de la beca, Ignacio Sell, considera “muy necesario reforzar conocimientos respecto al idioma, nuestra identidad como sociedad, nuestra cultura y el funcionamiento legislativo” para asegurar “una adecuada integración” en sus respectivas carreras universitarias. Khan quiere estudiar Derecho, Criminología y Seguridad el curso que viene para “poder volver a su país y contribuir a la mejora de la vida de sus ciudadanos”.

Gracias al Proyecto Integra, diez refugiados de diferentes países pueden volver a la Universidad.

Gracias al Proyecto Integra, diez refugiados de diferentes países pueden volver a la Universidad. (Jorge Zorrilla Pascual)

Por su parte, Almotaz va a cumplir su sueño y comenzará el doble grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Fisioterapia. “Cuando acabé mi bachiller en Siria tuve que inscribirme en Ingeniería Mecánica pero no me gustaba nada, lo hice porque no quería ir a la guerra”, reconoce. “Mis padres siempre me han dicho que la mejor manera de luchar contra el terrorismo es la educación y la ética”, explica Khan, el joven afgano.

A sus 28 años, Lutfullah estudiará el grado en Ciencias de Transporte y Logística. En Kabul acabó su primer grado pero todavía no ha podido conseguir el título para que se lo convaliden aquí. “No tengo ninguna intención de volver porque mi vida corre mucho peligro si vuelvo”.

Todos comparten espacio en la residencia de estudiantes que tiene la universidad en Madrid. “Nos llevamos muy bien entre nosotros, cada uno ha escogido lo que quiere hacer y ahora nos seguiremos viendo entre clase y clase”, señala Almotaz.

Sus padres, al igual que los de Khan y Lutfullah, están “muy contentos de que puedan seguir estudiando”. Entre 19 y 28 años, los diez estudiantes pueden presumir de tener buenas notas académicas y son expertos, después de varios meses aprendiendo el idioma, manejando el español.

Todos los alumnos nos aportan muchos conocimientos sobre la radicalización porque conocen bien el submundo que rodea la captación, la asimilación y el adoctrinamiento de los jóvenes”

IGNACIO SELL

Director del Proyecto Integra de la Universidad Camilo José Cela

Una de las áreas a las que más tiempo han dedicado en estos primeros meses ha sido, precisamente, la “Prevención de la radicalización violenta”. “Estamos investigando el perfil emocional de los jóvenes que sonsusceptibles de ser radicalizados y ellos [los alumnos] nos aportan muchos conocimientos sobre el tema porque conocen bien el submundo que rodea la captación, la asimilación y el adoctrinamiento de los jóvenes”, continúa Sell. “Todos muestran un rechazo al fanatismo religioso y se han implicado en la búsqueda de soluciones” para conocer cuáles pueden ser las claves que motivan a otros jóvenes a buscar refugio en la radicalización”, añade.

Sus primeros pasos en España

Durante su primer año en España, Khan estuvo viviendo en un piso por su cuenta en la capital. Más tarde, se trasladó a un centro de acogida donde recibía 100 euros al mes para su manutención. “Cuando me enteré de esta iniciativa, pensé que era mi oportunidad”, confiesa.

En sus primeros tres años, Almotaz fue pasando de trabajo en trabajo en Valencia, Alicante y Alcoy. “Conocí el proyecto gracias a un trabajador social de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), no me entusiasmaba demasiado mi trabajo en aquel momento y esta iniciativa me daba la posibilidad de estudiar lo que yo quería”, admite.

Tras pasar los primeros seis meses en un centro de refugiados, Lutfullah encontró rápidamente trabajo como auxiliar administrativo en otro situado en Alonso Martínez (Madrid). Fue ahí donde conoció la iniciativa y, sin dudarlo ni un instante, envió su currículo. “Todavía compagino este trabajo haciendo funciones de conserje y recepcionista, los fines de semana, con la Universidad”, responde el joven afgano.

Una iniciativa que te permite tener la posibilidad de estudiar lo que realmente quieres

Almotaz Almala es uno de los estudiantes que, gracias al Proyecto Integra, va a comenzar sus estudios en el doble grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad.
Almotaz Almala es uno de los estudiantes que, gracias al Proyecto Integra, va a comenzar sus estudios en el doble grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad. (Jorge Zorrilla Pascual)

Antes de llegar a la Península, Khan pudo estudiar un año en China pero el país asiático le denegó el visado por razones que desconoce. Volvió a Afganistán pese a la insistencia de sus padres de que fuera a estudiar al extranjero. “Yo no quería irme de mi país. Quería luchar contra los terroristas porque he perdido a mucha gente y, de alguna manera, quería vengarme”, reconoce ahora Khan. Pero, “mis padres me ayudaron a despojarme de la violencia y a contestar con la educación y los valores”. Razón que sirvió para convencer a Khan de emprender su viaje a España.

“Si puedo, intentaré quedarme por aquí cuando termine mis estudios. Volver es imposible ahora porque soy un criminal en Siria al haber escapado del ejército”, confirma a La Vanguardia, Almotaz. Como Khan, ambos “sufrían amenazas constantes” en sus respectivos países.

“Mi padre tuvo la oportunidad de estudiar medicina en Turkestán y, al volver, nos acusaban de comunistas y nos querían matar a todos por ello. Ha habido muchos intentos de matarnos a mí y a mi hermano mayor. Los radicales querían acabar con todo aquel que supiera lenguas extranjeras o hubiera tenido algún contacto con el exterior”, explica Khan.

Lutfullah Salimi es otro de los alumnos que cursará, este año, el grado en Ciencias del Transporte y la Logística en la Universidad Camilo José Cela.
Lutfullah Salimi es otro de los alumnos que cursará, este año, el grado en Ciencias del Transporte y la Logística en la Universidad Camilo José Cela. (Jorge Zorrilla Pascual)

“Mi familia todavía está en Afganistán y estoy muy preocupado porque los terroristas les están amenazando. Esroy esperando a que la Oficina de Asilo me diga algo porque estoy intentando que vengan conmigo aquí, a España” responde contundente Lutfullah.

Aunque hablan por teléfono todos los días, Lutfullah quiere que la espera pase rápido porque “ha sufrido toda la vida la amenaza del terrorismo. Cuando era pequeño, en la época de los talibanes, detuvieron a mi padre por trabajar en un hospital como médico y ayudar a todo el mundo”. Tras dos años en prisión, Lutfullah reconoce que ha vivido con miedo intentando luchar contra los terroristas.

En la educación está “la verdadera clave” de la integración

Khan Alkozee estudiará Derecho, Criminología y Seguridad, gracias al Proyecto Integra, en la Universidad.
Khan Alkozee estudiará Derecho, Criminología y Seguridad, gracias al Proyecto Integra, en la Universidad. (Jorge Zorrilla Pascual)

Para él, “la educación y la ética son muy necesarias para servirse a uno mismo y a la sociedad”. Sell, el director, también está de acuerdo que “en la educación está la verdadera clave de la integración”. “Nosotros pensamos que se puede tener éxito si estudiamos, siempre intentamos aprender que hay luz y esperanza”, argumenta Almotaz. “Nosotros siempre queremos aclarar que nuestra religión no permite hacer daño a los demás, se aprovechan de la palabra “yihad”, pero esta palabra no significa eso”, apostilla Lutfullah.

“Ojalá se pudieran construir escuelas para los niños que están ahí. Acogerles. Enseñarles algo bello, algo más que la guerra. Cuando yo estaba ahí, solo veía destrucción. Cada día se mueren como 10 o 20 personas en cada pueblo, no conoces otra cosa”, confiesa Kahn quien se ha dado cuenta, desde que vive en España, “del valor que tiene la vi da”.

Cerca de medio millón de los refugiados sirios que han abandonado su país por la guerra están en edad de ir a la universidad. Por ese motivo, la Universidad Camilo José Cela no es el único centro universitario que ofrece este tipo de becas a los jóvenes refugiados que huyen de sus países. Desde el pasado septiembre, Barcelona tiene una sede del organismo Alianza por la Educación Superior para los Refugiados (HEAR en sus siglas en inglés) con el objetivo de conseguir un método híbrido en el que los jóvenes refugiados puedan combinar formación virtual impartida por profesores de universidades de referencia con la asistencia a facultades de allí donde se encuentren los refugiados.

En Barcelona está la sede del organismo ‘Alianza por la Educación Superior para los Refugiados’ con el objetivo de que los jóvenes refugiados puedan seguir estudiando

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20170826/43610475080/contra-el-terrorismo-educacion.html

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España: Al menos 75 millones de niños en países en conflicto no tendrán acceso a la educación este año

España / 10 de septiembre de 2017 / Autor: Redacción / Fuente: Europa Press

Al menos 75 millones de menores afectados por conflictos en sus países no tendrán acceso a la educación este curso escolar, con mayor incidencia en el caso de las niñas, que tienen 2,5 más posibilidades de quedar excluidas del sistema educativo.

Un informe publicado por la organización en defensa de los Derechos Humanos Plan Internacional, orientada a la protección de la educación en países en conflicto, concluye que en este momento hay aproximadamente 17 millones de refugiados y desplazados internos a causa de los conflictos en edad escolar. De los que hay registrados, solo el 50 por ciento ha podido matricularse para educación primaria y el 25 por ciento en secundaria.

«Cuando hay situaciones de emergencia y crisis humanitaria, los niños, niñas y adolescentes están en riesgo de ser reclutados como soldados o trabajadores y expuestos a matrimonio infantil y a otras formas de tráfico y explotación sexual», ha declarado la directora general en España de la organización por los Derechos Humanos Plan Internacional, Concha López.

TRÁFICO Y EXPLOTACIÓN SEXUAL

El informe arma que el matrimonio infantil en estas situaciones límite «es una alternativa a la educación para las familias cuando las oportunidades son muy limitadas y el camino a la escuela no es seguro». De los 30 países con las mayores tasas de matrimonio infantil, más de la mitad son Estados frágiles o afectados por conflictos.

Naija tenía 15 años cuando Boko Haram atacó la granja de su padre, en el estado de Borno, en Nigeria. Durante un año, vivió como prisionera en una base en mitad del bosque. Fue obligada a casarse con uno de los militares y a tener un hijo con él. «Estábamos secuestradas por Boko Haram junto a muchas otras mujeres y chicas», ha indicado la adolescente.

Por suerte, una noche Naija junto a su madre, su hijo y otras doce mujeres, escapó del campo y Plan Internacional le ha facilitado el acceso a un curso de confección y al material necesario para montar un negocio de arreglos textiles como parte de su plan de integración.

Además, la exclusión del sistema educativo también expone en mayor medida a las niñas a ser reclutadas por grupos armados. Se estima que alrededor del 40 por ciento de los «niños soldado» son niñas y adolescentes, que además tienen la mayor probabilidad de ser utilizadas en ataques suicidas, ya que tres cuartas partes de las «bombas humanas» en los países de África Occidental son mujeres jóvenes.

EMERGENCIA EN SUDÁN DEL SUR

En Sudán del Sur, una de cada tres escuelas ha sido destruida, ocupada, cerrada o ha sufrido daños desde que estalló la guerra civil en 2013. La organización, que opera en este y otros países vecinos ha alertado de la creciente cantidad de niños en situación de exclusión.

Entre los niños en situación de exclusión se encuentra Anzoo, de 17 años, que vive en Imatong, cerca de la frontera entre Sudán del Sur y Uganda. Hace tres años que dejó de ir a la escuela. «Durante el primer ataque a la escuela algunos niños y niñas fueron secuestrados por hombres armados. Nosotros conseguimos escondernos pero el colegio estuvo cerrado durante meses», explica Anzoo.

«Después saquearon y quemaron casas y todos empezaron a usar la escuela como refugio, hasta que una noche entraron disparando, y tuvimos que huir viajando durante un mes entero», ha añadido Anzoo, que ahora recibe educación en un centro no oficial para desplazados.

Fuente de la Noticia:

http://www.europapress.es/internacional/noticia-menos-75-millones-ninos-paises-conflicto-no-tendran-acceso-educacion-ano-20170908173750.html

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Entrevista a Christiana Figueres: “El cambio climático es un asunto de derechos humanos y seguridad internacional”

10 Septiembre 2017/Fuente:iberoamericasocial /Autor:Padilla y Piedra

Su padre gestó una revolución armada a finales de los 40 en Costa Rica, cambiando la historia de este país centroamericano para siempre, y dando paso a una de las democracias más sólidas de la región. Hoy, la hija del caudillo José Figueres Ferrer, es líder  mundial al frente de una de las batallas más dramáticas e importantes que enfrenta la humanidad: el calentamiento global.

En esta carrera del ser humano contra su propia  autodestrucción, su vocación por el servicio público le impidió mantenerse al margen, dedicando así su vida a esta lucha. Recientemente, como Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, fue una de las artífices del Acuerdo de París, en el cual el mundo alcanzó históricos entendimientos para atender esta problemática, compromisos hoy bajo ataque por polémicas figuras, como el electo presidente de los Estados Unidos Donald Trump.

Catalogada como una de las mujeres más influyentes del mundo por revistas como Forbes y Times, Christiana aspiró sin éxito a ser la primera mujer en alcanzar la Secretaría General de la ONU, enfrentándose a los poderes más recalcitrantes del planeta y a un sistema multilateral que aún arrastra vicios antidemocráticos y patriarcales.

“Lo imposible no es una verdad absoluta, imposible es una actitud ante la vida”, fue su lema de campaña en las Naciones Unidas. En esta entrevista doña Christiana nos cuenta cómo hacer de lo imposible una realidad alcanzable, o al menos, como dicen, morir con las botas puestas en el intento.

Iberoamérica Social: La Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2015 sorprendió al mundo y le dio esperanza con la adopción del Acuerdo de París, uno de los esfuerzos más relevantes de nuestros días, y liderado por una costarricense, ¿Cuáles son los principales logros y qué queda pendiente?

Christiana Figueres: Hay varias cosas que son críticas dentro del Acuerdo de París. Lo primero es que establece la línea de referencia que cada país va a usar como su inicial contribución a este esfuerzo. Se invitó a cada país a que montara su plan nacional de cambio climático y contribución al esfuerzo global. Eso es muy importante porque cada país pudo hacer su asesoría técnica y sectorial. Si hubiéramos definido de entrada que todos los países deben contribuir de igual manera, en los mismos sectores, pues no hubiera salido el Acuerdo, porque cada país es absolutamente sui generis. Le abrimos la puerta a cada país, pero bajo la condición de que era la contribución inicial y que sobre esa base se seguirá construyendo y mejorando cada cinco años.

El punto dos, es que el Acuerdo marca la trayectoria sobre la cual cada país va a contribuir a la des carbonización, se establece la dirección en la cual se mueve la economía global basada en un imperativo científico, tecnológico y moral. El Acuerdo apunta a una sola dirección común que es la des carbonización de la economía, la dirección en la cual vamos evolucionando.

El punto tres es la meta final, la parte que fue más difícil de negociar. Cuando iniciamos un viaje empezamos en un punto de partida, atravesamos un ruta y arribamos a alguna meta, no salimos sin saber a dónde vamos, porque de lo contrario no podemos medir lo que hicimos. Nuestra meta es la carbono neutralidad global para la segunda mitad del siglo. Además, algo crucial del Acuerdo es que reconoce que los gobiernos nacionales no pueden por sí solos, aunque tienen la mayor responsabilidad porque son las Partes del Acuerdo. Se reconoce por primera vez las acciones del sector privado, las ONG’s, los individuos, se conforma una red de actores que son los que van a hacer la diferencia para alcanzar la meta.

El único punto que yo lamento que no se pudiera incluir en el Acuerdo, pero que si de haberlo incluido probablemente no hubiéramos alcanzado Acuerdo, es la urgencia. La urgencia de la acción en cambio climático es algo difícil de explicar y es muy difícil de ser aceptada especialmente por los países en desarrollo. Si nosotros no llegamos al punto máximo de disminución de la emisiones globales para el año 2020, no vamos a poder llegar a la carbono neutralidad en la segunda parte del siglo a costos manejables. Digamos que seguimos aumentando las emisiones y llegamos a un punto de inflexión tarde, en el 2025 o 2030; ahí vamos a tener que afrontar dos cosas: pérdidas en vidas humanas y costos económicos gigantes, porque vamos a tener que transformar la economía y pujar la tecnología más drásticamente.

Ese sentido de urgencia de llegar a un punto de inflexión para el año 2020 que es lo que nos dice la ciencia no se incluyó en Paris, porque a la primera escucha suena como si fuera una amenaza para los países en desarrollo. La razón es que el mundo se ha venido desarrollando en los últimos 150 años de acuerdo a una curva con el aumento del producto bruto global unido al porcentaje de gases de efecto invernadero. Tenemos en la cabeza que esas dos curvas van de la mano. Hay que desligar la curva del PBG que sigue subiendo en los países en desarrollo de la curva de los gases de efecto invernadero. No obstante, si uno interpreta el Acuerdo lo que dice es que tenemos que permitirle a los países en desarrollo que sigan en su crecimiento económico pero sin que se sigan subiendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

IS: Su candidatura a la Secretaría General representaba dos cosas a nuestro parecer. Proviene de un país que promueve la paz internacionalmente, sin ejército, y, además,  usted se especializa en temas de medio ambiente, también un tema importante en la política exterior de Costa Rica. Ambos tópicos, pueden resultar incómodos para las grandes potencias que son las que más contaminan, y que cuentan con aparatos y operaciones militares desplegados en todo el mundo. ¿Considera que ello influyó en no alcanzar el puesto?

CF: Yo creo que el hecho de que vengo de un país desmilitarizado, habiendo tomado la decisión tan tajante e intencional de no tener ejército, es una decisión que se tomó en el 48 pero que la hemos interiorizado, nos sentimos orgullosos de eso y es parte de nuestra espina dorsal. Creo que en el Consejo de Seguridad eso como mínimo levantó un signo de pregunta. Si bien el Consejo de Seguridad está comprometido con la paz, la verdad es que el 100 por ciento de las conversaciones son sobre conflictos, y entonces ahí pudo haber una reticencia y yo me di cuenta de eso con las preguntas que me hicieron. En lo segundo, también tienen razón, mi trayectoria en la ONU se ve en un campo que se mira ambiental, aunque a mí me parece que es económico y social. Algunos opinaban que mi trayectoria en la ONU es en un tema que tal vez no es muy contundente o que es un tema que no se lleva a los más altos niveles de la ONU.

Además agregaría, al buen diagnóstico que ustedes han hecho, que yo me dediqué durante muchos años, incluido el Acuerdo de Paris, a una diplomacia activa, a incluir a otros sectores, a la población civil, organismos internacionales y eso a muchos gobiernos sinceramente no les gusta. Sienten que las decisiones de la ONU son nada más de gobiernos nacionales y que son ellos quienes deben tomar las decisiones.

Otra cosa más que fue incómoda para ciertos países, es el compás moral bastante claro que salió en el debate público que organizó la Asamblea General y Al Jazeera, cuando preguntaron quién estaría dispuesto a pedir perdón por lo que hizo la ONU en Haití y yo fui la única en levantar la mano. A mí me extrañó que todos mis demás colegas no levantaran la mano; pero con esto una demuestra que hay un compás moral que no siempre es compartido por todo el mundo y que es un compás moral muy tico. Y además, ¡ser mujer! ¡imagínense qué barbaridad! ¡La suma de estos factores fueron demasiado para el Consejo de Seguridad!

IS: Entonces ser mujer fue un punto importante que limitó su aspiración…

CF: Sí, yo creo que para todas las 6 candidatas el factor género jugó en contra de nosotras. Definitivamente, yo sentí, y así lo he compartido con mis colegas amigas candidatas, que en el Consejo de Seguridad no hay suficiente conformidad con la idea de que una mujer pudiera estar en esa silla. Acordémonos que en el Consejo son todos hombres, con la excepción de la embajadora de EE.UU., y algunos de ellos han estado ahí desde hace 10, 12, 15 años y siempre han trabajado con hombres.

IS: Usted indicó en varias oportunidades que el cambio climático debe ser considerado un asunto de seguridad internacional, ¿Por qué?

CF: Creo que el mejor ejemplo de eso es Europa en este momento, porque nosotros vemos una población migrante de Europa que están viniendo más que todo de países en conflicto. Si a esos países en guerra, le agregás los que estarán en conflicto con la naturaleza, y con la capacidad de su propia tierra de darles alimento y de sostener la vida, vamos a tener una situación muy poco manejable. Actualmente, tenemos 60 millones de desplazados, el nivel más alto de la historia, eso no es nada con respecto al desplazamiento que podríamos tener si nos fijamos en países como India o Bangladesh, o zonas de África, que pierden el terreno al mar o se desertizan, ahí la gente no podrá llevar el alimento, no tendrá agua. Estos 60 millones se podrían duplicar o triplicar si nosotros no controlamos el cambio climático, y esas personas que están desesperadas son las que utiliza el terrorismo para ganar aliados. ¿Cómo van a sobrevivir ellos o sus hijos? El desespere los lleva a unirse a estas causas. Por eso yo creo que hay una gran vinculación.

IS: Entonces es un tema de derechos humanos también…

CF: Es una cuestión de derechos humanos desde el principio hasta el final. El primer derecho humano que pierda esta gente es el derecho a quedarse en su hogar, en su tierra y poder vivir ahí. Ya pierden ese derecho. Segundo, empiezan a migrar, y durante el camino de migración y desplazamiento sufren atropellos de sus derechos humanos; sobretodo las mujeres, víctimas de injusticias físicas, morales y psicológicos. Los niños sufren también, pierden sus derechos humanos a la salud, a la educación, a la alimentación, entre otros. Todos sus derechos básicos los pierde esta población. Y tercero, cuando llegan a su destino, en muchas ocasiones se dan nuevos atropellos a sus derechos humanos porque vienen de otra cultura; hemos visto esta discriminación con la gente que está migrando por necesidad. Entonces esta problemática se convierte en una tragedia de derechos humanos desde el principio hasta el final.

IS: ¿Qué pasaría si el Presidente electo Trump realmente concreta sus intenciones de retirar la firma del Acuerdo de París y de no darle seguimiento al plan de reducción de emisiones de carbono de la Administración Obama (Clean Power Plan)? Inclusive ha propuesto eliminar estas restricciones por considerar que “eliminan puesto de trabajo”.

CF: Bueno, varias cosas, número uno, en cuanto a lo legal, hay que acordarse que hay una cláusula en el Acuerdo de París que establece que cualquier país con deseos de retirarse necesita iniciar el trámite y esperar tres años, y después un año adicional; entonces él no puede sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París hasta dentro de cuatro años, cuando él ya está terminando su periodo. Lo que sí podría hacer es dejar de cumplir, porque no hay una penalidad. Cualquiera de estas opciones son pasos legales, pero también pasos diplomáticos bastante serios. Así las cosas, EE.UU. como país, como aliado, sufriría efectos negativos que debería mitigar, tendría un problema de credibilidad; pero también a quien perjudicaría sería a la misma industria de los EE.UU., porque es obvio que la economía global se está descarbonizando. Es evidente que los países se están pasando a tecnologías nuevas y de bajo carbono, y si abandonan el Acuerdo de Parías, no existirá un incentivo para mantenerse al día con las tendencias y transformaciones tecnológicas del futuro; se mantendrían con una economía del Siglo XX, cuando todos ya están en el Siglo XXI.

IS: ¿Cuánto afectaría esto al apoyo de otros países altamente contaminantes, por citar un ejemplo India, en la implementación del Acuerdo de París? Un riesgo puede ser: si EE.UU no lo hace ¿por qué lo harían los países en vías de desarrollo?

CF: Yo no creo que si EE.UU. se sale, todos los demás países se vayan a salir, porque cada uno de los países puso su contribución nacional, de acuerdo con sus fortalezas y oportunidades, para empezar la des carbonización de su propia economía. Yo creo que si EE.UU. deja de cumplir el Acuerdo de París, a quien vamos a ver surgir muy rápidamente como líder de des carbonización es a China, porque China se ha dado cuenta que esto es muy positivo para su economía.

India va a seguir adelante pero un poco más lento, esto porque cuenta con mucho apoyo tecnológico y financiero, parte del cual proveniente de los EE.UU., si EE.UU. retira esta ayuda, pues le sería mucho más difícil.

China sí puede sola, y no solo China, sino que recientemente 47 países en vías de desarrollo, incluido Costa Rica, negociaron su intención para generar una des carbonización total del sector energético, eso después de las elecciones en EE.UU.; elección que no lo pudo echar para atrás.

Esto es como si fuéramos todos en una vía rápida en una sola dirección, y uno de los vehículos decide salirse de la vía y estacionarse, pone las lucecitas amarillas y todos vuelven a ver. De estos vehículos siempre va a ver, pero no debemos concentrarnos en estos. Que este vehículo se detenga no cambia la dirección de la vía. No hay que distraerse ni perder el tiempo con un vehículo que ha decidido detenerse, porque generalmente estos vehículos que ponen las luces intermitentes y se detienen, es porque tienen un problema…

IS: ¿Cuáles son los mayores retos que tenemos como región latinoamericana para implementar el Acuerdo de París?

CF: Yo creo que los mayores retos están en cómo acelerar la transición del gas a la energía renovable, hay algunos países que todavía está con carbón, como es Colombia por ejemplo, pero la verdad es que son pocos, la gran mayoría, en cuanto a su generación de electricidad, lo hacen con gas natural o con energías renovables. América Latina tiene un amplio recurso de energías renovables, como la solar, eólica, hídrica y geotérmica, que es un recurso bastante inusual en el mundo, tenemos muchísimo recurso natural para energía. Entonces para nosotros, el gran reto es cómo acelerar más rápido la explotación de estos recursos, en vez del gas natural. Estos combustibles renovables no solo no contaminan, son autóctonos y endémicos de cada país. Pensemos en matrices energéticas no solo para no contaminar, sino también para fortalecer nuestra seguridad energética. Ese es el reto más grande de América Latina.

Por supuesto, también el uso del suelo, ya que contamos con las más altas tasas de deforestación en el mundo. Eso hay que revertirlo.

IS: ¿Cuál considera usted sería la estrategia adecuada para la financiación climática e involucrar al sector privado?

CF: Yo no creo que sea arte de magia. El sector privado va a invertir donde ellos vean que hay un riesgo manejable y donde hay una buena probabilidad de obtener ganancias. Punto final. De lo que se trata es de construir los escenarios en los que el sector privado se vea incentivado para hacer esas inversiones. No se le está pidiendo al sector privado que sean ellos los que salvan al planeta, lo que se les está pidiendo, es que pongan su cabeza y sus inversiones en las tecnologías limpias; así entonces el capital fluye, no es tan complicado.

IS: ¿Qué hará Christiana en el futuro?

CF: Tengo la suerte de poder seguir trabajando en el tema que me apasiona, al que le he dedicado mi vida…Estoy comprometida con esta misión, que muchos dicen es imposible, pero que yo quiero hacerla posible.

Fuente de la entrevista: Padilla, S., Piedra, D. (2017). Christiana Figueres: “el cambio climático es un asunto de derechos humanos y seguridad internacional. Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales VII, pp. 19 – 24. Recuperado en http://iberoamericasocial.com/ el-cambio-climatico-es-un-asunto-de-derechos-humanos-y-seguridadinternacional/

Fuente de la imagen: https://iberoamericasocial.com/wp-content/uploads/2017/01/CF3-1024×681.jp

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