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Educación más que nunca

Por: Julio Rogero

Hoy podemos y debemos decir bien alto que, porque no tenemos miedo y creemos en lo que hacemos, queremos seguir construyendo una sociedad radicalmente diferente que haga imposibles este tipo de actos de odio, terror, fanatismo y destrucción de los demás, de los diferentes.

Ante los acontecimientos desatados por el ataque terrorista en Barcelona y Cambrils son muchos los sentimientos que se agolpan en nuestras conciencias: desde el rechazo más absoluto pasando por un dolor profundo de solidaridad y compasión con las víctimas directas e indirectas, entre las que nos encontramos. Uno se queda sin palabras para manifestar todo lo que sentimos y pensamos sobre ello. Nos faltan claves de análisis e interpretación de por qué suceden fenómenos como el terrorismo con toda su crueldad y sin sentido en sociedades como las nuestras.

Sabemos que es un fenómeno mundial cuyas víctimas mayoritarias, los expertos hablan de un 87%, se dan en los países donde el Islam es la religión mayoritaria. Nos dicen que las causas son el fanatismo religioso, la intolerancia, la conciencia de superioridad étnica, el racismo, la incomprensión del otro, la manipulación de las conciencias, la ignorancia, las guerras por el control de los recursos, las alarmantes desigualdades e injusticias sociales… Los objetivos de quienes lo promueven directamente son la máxima destrucción y daño indiscriminado, generar miedo, dolor y desánimo a toda la población, provocar el odio generalizado al otro para que el enfrentamiento y su aniquilación sean mayores…

La madurez de un pueblo, ante sucesos como los vividos en Cataluña en estos días, se muestra en la respuesta que se ha dado por parte de la ciudadanía mayoritariamente. La capacidad de mostrar la máxima solidaridad y compasión con las víctimas, el grito de que son hechos absolutamente reprobables con manifestaciones públicas de rechazo y sin miedo. La demostración de que no se está dispuestos a caer en el mismo fanatismo, racismo y desprecio por la vida de quienes la destruyen desde la irracionalidad más brutal… Todo eso dice mucho de Cataluña y de toda la solidaridad que ha recorrido las venas de todos los pueblos del Estado español.

Es verdad que son acontecimientos que muchos aprovechan para promover, aprovechando su impacto emocional, el odio generalizado al diferente, la demonización de todo un colectivo que profesa una religión, el desprecio al migrante y al extranjero, la construcción de alambradas-muros-fronteras-murallas de incomprensión-desconocimiento-invisibilización para alejarnos de los otros-enemigos que hay que silenciar-aniquilar…

Hoy podemos y debemos decir bien alto que, porque no tenemos miedo y creemos en lo que hacemos, queremos seguir construyendo una sociedad radicalmente diferente que haga imposibles este tipo de actos de odio, terror, fanatismo y destrucción de los demás, de los diferentes. Hemos de transformar estos hechos en afirmación incontestable de que queremos construir una humanidad inclusiva y pacífica, donde sean imposibles las guerras y la destrucción del otro, donde sea posible una convivencia pacífica basada en el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de todas y cada una de las personas de las comunidades locales, nacionales y mundiales. Hemos de convertir nuestras sociedades en lugares donde todos los seres humanos tengan cabida, donde se construyan reciprocidades convivenciales basadas en la libertad, en la mayor equidad posible, fundamentadas en la construcción constante de la fraternidad como trasfondo ético y como derecho político… Sabemos que esto se hace posible desde una convivencia positiva diaria en las comunidades de proximidad con que nos encontramos como sociedadpara dar respuesta a las necesidades individuales, comunes, colectivas y públicas. Este es el gran desafío que tenemos hoy todos los que queremos vivir en paz con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza y con la vida.

La sorpresa y la inquietud se hacen mayores cuando ves quiénes son los autores materiales de esta barbarie. Son chicos jóvenes que no hace mucho estaban en las aulas de nuestros centros educativos.

Para los que la educación y la enseñanza tienen una significación central en la socialización de las personas surgen múltiples interrogantes sobre estos hechos a partir de la perplejidad que nos producen. Nuestras preguntas hoy van desde el papel de la educación a la influencia de los contextos sociales, desde el poder de las identidades construidas y manipuladas a la fanatización religiosa, desde la pérdida de capacidad crítica a la manipulación de las conciencias…

Estos acontecimientos nos cuestionan radicalmente sobre todas estas cuestiones y nos obligan a redoblar los esfuerzos en la vida cotidiana de los centros educativos por hacer realidad una educación, que aporte su grano de arena para hacer imposibles este tipo de hechos, basada en el reconocimiento y práctica real de los derechos humanos y de la infancia y del respeto a la dignidad de todas y cada una de las persona sin ningún tipo de distinción. Una educación inclusiva sin discriminaciones, garante del acceso al conocimiento científico y humanístico, a la formación de una conciencia ética y crítica, a las prácticas democráticas como ciudadanía que aprende a organizarse y vivir en común, a las experiencias positivas de convivencia donde el cuidado mutuo sea el contenido de la vida cotidiana en los centros educativos, donde se trabaja por el éxito de todas las personas en su querer vivir de una manera digna.

Hacer posible esta educación exige el compromiso de toda la comunidad educativa, especialmente del profesorado y del alumnado, para conocer a fondo y poder dar respuestas comprometidas a los problemas importantes de la humanidad hoy, en el ámbito local y global. Implicar a toda la sociedad en su dimensión educadora (ciudades, barrios y pueblos, colectivos, movimiento sociales y todo tipo de organizaciones sociales, culturales y políticas) es la respuesta que puede hacer imposibles hechos de este tipo. Quizás, solo así, podremos avanzar en los procesos paz y de humanización que necesitamos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/08/29/educacion-mas-que-nunca/

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Fragmentos de un éxodo invisible

Por: Pablo Gentili- Karina Bidaseca

Después de la última frontera, del último cielo.

¿Dónde deberíamos ir después de la última frontera; dónde debieran volar los pájaros después del último cielo?

     Mahmoud Darwish, poeta palestino.

Lo que llama la atención no es que haya ocurrido. Lo que llama la atención es que casi nadie lo recuerde. El 15 de mayo de 1948 fue un día trágico. Pocas horas después que David Ben Gurión leyera la declaración de la independencia de Israel y el día en que concluía el mandato británico sobre Palestina, se iniciaba la primera guerra entre el nuevo Estado israelí y los países árabes. La guerra de 1948 fue para Israel la gran gesta de su independencia. Pero también fue la guerra que produjo uno de los más brutales éxodos que se hayan conocido en la historia de la humanidad: el del pueblo palestino, despojado de su tierra, desplazado de su nación, amordazado, encarcelado, silenciado. Un pueblo al que, desde entonces, las naciones más poderosas del planeta han tratado de aniquilar, volviéndolo invisible; un pueblo al que han tratado de reinventar, condenándolo a la inexistencia.

Una mujer. Un cuerpo sufriente. Una mujer tapando su boca. Una mujer en un campo de refugiados: Baqa´a, Jordania. Una palabra: nakba. Una ausencia: la tierra. Una nación: Palestina. Un trabajo colectivo: la memoria.

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Éxodo palestino, 1948.  Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO

Nakba: catástrofe, desastre. Éxodo: la expulsión palestina que comienza en 1948. 700 mil seres humanos desplazados, empujados al abismo de la incertidumbre, para siempre, sin otra esperanza que la de mantener activa la memoria, para recuperar algún día lo que le han robado y a casi nadie le importa.

La guerra de 1948 que condujo a la creación del Estado de Israel, tuvo como consecuencia la devastación de Palestina. La dialéctica de la muerte y el renacimiento, tan propia del mundo occidental, reunidas en un mismo acontecimiento. En un mismo grito de dolor, en un mismo símbolo de barbarie, silenciado ante el mundo

Fragmentos de un éxodo invisible
Éxodo palestino, 1948.  Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO

Cincuenta años después / estoy tratando de contar la historia / de lo que se perdió / antes de mi nacimiento / la historia de lo que estaba allí / antes de que la casa de piedra cayera / el mortero explotó / las rocas sueltas fueron llevadas lejos para nuevos propósitos, o aplastadas / la tierra se declaró limpia, vacía.

     Lisa Suhair Majaj, poeta palestina.

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Escuela en un campo de refugiados palestinos.  Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO

Cada una de las distintas generaciones que han sobrevivido a la catástrofe puede armar un rompecabezas de piezas que se han astillado, convirtiendo las casas de las aldeas en millones de partículas de piedras dispersas por el desierto. Una montaña de escombros que más tarde serviría para edificar el muro que sigue separando, aislando, deportando a los palestinos de su historia. El muro que pretende silenciarlos y mantenerlos invisibles.

“La visión más desgarradora fueron los gatos y los perros ladrando y haciendo jaleo, tratando de seguir a sus dueños. Yo escuché a un hombre gritarle a su perro: Vuelve. ¡Tú al menos puedes quedarte!”

(Citado en: Ahmad H. Sa´di & Lila Abu-Lughod. Nakba. Palestina, 1948 y los reclamos de la memoria. Editorial Canaán, Buenos Aires, 2017)

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Éxodo palestino, 1948.  Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO

Después de la Nakba, no todos abandonaron Palestina. Algunos quedaron bajo el control territorial del Estado de Israel. Palestina fue confiscada, dividida en Cisjordania y la Franja de Gaza, en territorios controlados colonialmente, infectados por check points que bloquean o autorizan ocasionalmente el tránsito de los palestinos, transformados así en refugiados en su propia tierra. Los palestinos, aquellos cuya presencia fue sustituida por la ausencia, como alguna vez sostuvo Edward Said.

Palestina y los palestinos viven bajo la constante amenaza del desvanecimiento de la memoria. Viven una carrera contra el tiempo, tratando de transmitir la experiencia del despojo a las jóvenes generaciones, las cuales han nacido lejos de su propia patria y han crecido envueltas en narrativas que silencian o niegan la opresión colonial de su pueblo. La “generación de la Nakba” se vuelve anciana, se cansa, se vuelve un verdadero “cuerpo archivo”, vital para el ejercicio de la transmutación de la memoria oral a las palabras escritas. Una carrera contra el tiempo, como la del sujeto colonizado que describe Frantz Fanon: “Llega usted demasiado tarde, tardísimo. Entre ustedes y nosotros habrá siempre un mundo.»

Fragmentos de un éxodo invisible
Familia palestina, 1948.  Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
عودة

Él retornó, dijo, para plantar en ella el árbol del conocimiento / y él era ese árbol. / Él nació en Jaffa y a Jaffa retornó, para permanecer / allí por la eternidad, cerca del árbol del paraíso.

     Mahmoud Darwish, poeta palestino

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Escuela en un campo de refugiados palestinos.  Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO

El poder de una potencia colonial no reside en disminuir o maquillar las evidencias de su prepotencia invasora, sino, fundamentalmente, en borrar las marcas, los trazos y las filigranas en las que puede leerse la memoria, la narrativa, el relato que cuenta la historia de quien está siendo colonizado. Por eso, los poderes coloniales matan, destierran y silencian a los intelectuales, despedazan sus bibliotecas, incineran sus libros, silencian las voces que cantan y cuentan otra historia, aniquilan a quienes representan el pasado y, justamente por eso, pueden edificar un camino de esperanza hacia el futuro. En Palestina, el Estado de Israel hizo todo esto. Pero hizo mucho más. Arrancó los olivos, los desmembró, atravesándolos con un muro. En su lugar, ocasionalmente, plantó abetos europeos. El poder colonial se imprime en el paisaje, se diluye en el horizonte como parte de una nueva geografía, con una implacable transformación del ambiente, creando, más bien, inventando la tierra misma, sus ríos, sus plantas, sus montañas y praderas, el aroma, el color y los sonidos que brotan de ese espacio desconocido, que alguna vez fue nuestro hogar. El ejército de Israel siempre supo que además de protegerse de las piedras que surcan el cielo de Palestina, había que protegerse de la sombre de los olivos, esos sitios insurgentes en los que habita encarnada la memoria de los desplazados. Los olivos fueron un objetivo militar, porque allí sobrevivía la historia de los que alguna vez volverán.

La colonización de la memoria supuso el exterminio de los trazos que marcaron la presencia de los palestinos en su propia tierra. Unos y otros, colonizadores y abetos, extranjeros en esa tierra de dolor y desamparo. “Solo los árboles de olivo – sostendrá Darwish – permanecerán como un sustituto viviente, fragmentado de la experiencia colectiva en Palestina.”

 

Somos las víctimas de las víctimas –lo cual es bastante inusual (…) estamos sujetos a un colonialismo único. Nos quieren muertos o exiliados. (…) Las vidas de los israelíes y palestinos están desesperadamente entrelazadas. No hay modo de separarlas. Ustedes pueden tener una fantasía y negar o poner al pueblo en guetos. Pero en realidad hay una historia en común. Tenemos que encontrar el modo de vivir juntos. (…) Nosotros nos mantenemos firmes en el tema de la identidad como algo mucho más significante y políticamente democrático que la mera residencia y servidumbre que Israel nos ofrece. Lo que nosotros pedimos como palestinos es el derecho a ser ciudadanos (…) Elegir esa identidad es hacer historia, no elegirla es desaparecer.

 

Edward Said, intelectual palestino.

Nakba: catástrofe, desastre. Quizás también: persistencia de la memoria, retorno, dignidad, verdad, justicia.


Las fotografías corresponden al Archivo Fotográfico de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), incluido en la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Fuente del Artículo:

https://elpais.com/elpais/2017/05/16/contrapuntos/1494954151_475437.html

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México: Se unen padres a protesta en educación inicial de Oaxaca

México/ 29 de agosto de 2017/ Por: Octavio Vélez/ Fuente: http://www.nvinoticias.com

Ante la desatención de sus demandas, el personal de educación inicial agrupado en la Sección 22 del SNTE, se mantendrá movilizado e impulsará un nuevo plan de acción a partir de mañana, para lograr respuestas pero ahora con el respaldo de los padres de familia.

La secretaria de Trabajo y Conflictos de ese nivel, Albina Montes Rivera, dijo que las nuevas protestas están encaminadas a generar las condiciones para obtener respuestas positivas a sus demandas presentadas desde mayo pasado en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).

Expuso que la dependencia ha hecho caso omiso a los requerimientos de contratación de 75 trabajadores, entre docentes y personal de asistencia y apoyo a la educación, para atender a los niños inscritos de los nueve Centros de Desarrollo Infantil (CENDIs) y del sistema no escolarizado.

Las exigencias

También exigen la salida inmediata de Gabriela Santoscoy como jefa de unidad de Educación Inicial IEEPO, la responsabilizan de hostigamiento laboral y amenazas vía oficio para la suspensión del apoyo alimentario para los niños de los Cendis. Además de que su salida es un acuerdo incumplido por parte del gobierno del estado.

El IEEPO –anotó–, se ha rehusado a contratar personal porque supuestamente carece de recursos financieros y se necesitan cumplir las disposiciones de la reforma educativa, aunque el nivel no forma parte de la educación básica.

De esta manera, destacó que los padres de familia de los niños inscritos se han organizado en un comité para respaldar las demandas de educación inicial a fin de obtener respuestas.

El Comité de Padres de Familia de Educación Inicial quedó de la siguiente manera: Rafael Martínez Corro, presidente del Cendi número 6; Nadile Espinosa, vicepresidenta del Cendi núnero 2; Eddie Caballero Bernal como tesorero del Cendi núnero 1; Irma Peña Barroso coml secretaria del Cendi número 10; Luwdin Cruz Herrera, vocal del Cendi número 8; Adolfo Cortés vocal Cendi número 5 y Josesito Sánchez Cruz del Cendi número 4.

Detalló que el plan de acción contempla marchas y bloqueos, una calenda y actos políticos culturales en esta ciudad, así como una queja en la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), por violentarse el derecho a la educación.

En alerta ante eventual visita de EPN

A su vez, el secretario de Prensa y Propaganda de la Sección 22 del SNTE, Wilbert Santiago Valdivieso dijo que la gremial se encuentra en “alerta máxima” ante una eventual visita del presidente Enrique Peña Nieto, para asistir al Congreso de Comercio Exterior Mexicano, programado entre el 6 y 8 de septiembre próximo, en el Centro de Convenciones de Oaxaca.

“Estamos listos para salir a las calles y decirle que aquí no es bienvenido, mucho menos para dar el banderazo de las zonas económicas especiales”, asentó.

Las movilizaciones iniciarán hoy lunes y en todas habrá participación de los padres de familia, así como los profesores de la región del Istmo, a quienes corresponde el plantón rotativo.

Mencionó que no van a permitir que Germán Cervantes, titular del IEEPO siga violentando el derecho de los niños, por lo que mantendrán sus movilizaciones.

Fuente de la Noticia:

http://www.nvinoticias.com/nota/68615/se-unen-padres-protesta-en-educacion-inicial-de-oaxaca

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Venezuela: Autoridades y trabajadores del Ministerio de Educación Universitaria respaldan ejercicio en defensa de la Patria

Venezuela/28 agosto 2017/Fuente: mppeuct

Ministro Hugbel Roa acompaña la multitudinaria marcha que, en medio de la lluvia, parte de Plaza Venezuela hasta Los Próceres, en apoyo al despliegue cívico-militar Ejercicio Soberanía Bolivariana 2017.

El ministro del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Hugbel Roa, junto a los trabajadores de este despacho y de sus entes adscritos, respaldan y acompañan este sábado la concentración y marcha antiimperialista que parte desde Plaza Venezuela hasta Los Próceres, en un apoyo contundente al Ejercicio Soberanía Bolivariana 2017, actividad cívico-militar que coordina el Gobierno Bolivariano en defensa de la nación y en rechazo a las acciones injerencistas del gobierno de los Estados Unidos.

El viceministro para Educación y Gestión Universitaria, Andrés Eloy Ruiz, señala que el viernes las y los venezolanos “fuimos testigos de lo insólito por parte del mandatario del imperio estadounidense, Donald Trump, quien en vez de tomar medidas para los problemas que aquejan a su nación, se mete en los asuntos de Venezuela y a su vez, someterla a duras sanciones que no harán mella en un pueblo que tiene dignidad, que heredamos de nuestros libertadores y pobladores originarios como Guaicaipuro. Estamos en esta Plaza de la Resistencia Indígena para rechazar esas medidas”.

Nurys Hoyos, egresada de la Misión Sucre, manifiesta que ante las amenazas del presidente Trump hacia la Patria de Bolívar y Chávez, su pueblo y Fuerza Armada se encuentran movilizados en apoyo al jefe de Estado, Nicolás Maduro, para “defender este proceso que nos dejó el Comandante Chávez. Aquí estamos los vencedores atendiendo el llamado de nuestro Presidente Obrero y demostrarle al mundo que no nos doblegaremos ante ninguna potencia” imperial.

Miguel Andrade, participante de la Catedra Itinerante “Fabricio Ojeda”, rechaza las sanciones económicas imperialistas que el gobierno estadounidense impuso al pueblo de Venezuela. “Aquí hay Revolución para rato. A todos los compatriotas les digo que participen en este Ejercicio. Estamos dispuestos a defender la Patria con nuestras vidas si es necesario”.

Fuente: https://www.mppeuct.gob.ve/actualidad/noticias/autoridades-y-trabajadores-del-mppeuct-respaldan-ejercicio-en-defensa-de-la

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Desplazar el centro: por un “nosotros” más amplio

Por: Guadalupe Jover

Un desgarro añadido ha sacudido a los docentes tras los atentados de Barcelona y Cambrils. Al horror por la violencia desatada, al dolor por las víctimas de la barbarie, se suma el estupor por la juventud de los terroristas, hasta hace bien poco unos más entre nuestros estudiantes.

Noura, Bilal, Moha. Aún recuerdo con nitidez los nombres y los rostros de mis primeros alumnos marroquíes, como recuerdo los nombres y los rostros de mis primeros alumnos procedentes de China, de Polonia, de Rumanía, de Ecuador. Tras más de una década compartiendo el día a día con chicas y chicos de apellidos procedentes de muy diferentes geografías, mi mirada ha naturalizado esta diversidad hasta el punto de apenas reparar en ella. Cuando alguien me pregunta si hay muchos inmigrantes en mi centro, en mis clases, tengo que pararme y recapacitar. Para mí da ya lo mismo Salma que Natalia, Khalid que Dani, Hristian que Hugo. Mis chicos y chicas nacieron ya aquí, dominan el castellano, y sus escisiones biográficas y culturales -algunas, bien lo sé, muy dolorosas- no están siempre a la vista. Sonrío al reparar en el contraste de indumentaria entre quienes comparten pupitre – Rachida con la cabeza cubierta, Jessica con su ceñida camiseta de tirantes-, y celebro que entre “los primeros de la clase” estén Moha y Khaoula como lo están también Carlos y Alejandra. Ahora que tanto se habla de preparar a los estudiantes para las inciertas profesiones del futuro se olvida la urgencia de prepararlos para la vida del presente: una vida -la de nuestras ciudades, nuestro mundo- decididamente multicultural y mestiza. Este aprendizaje esencial -el de la convivencia con quienes tienen diferentes costumbres, lenguas y creencias, pero a los que miramos en plano de igualdad y en cuyos zapatos somos capaces de ponernos desde la naturalidad que surge del roce y el afecto – es algo que no puede brindarse en el ámbito familiar ni puede comprar tampoco el dinero. Solo la escuela puede ofrecerlo (o escamotearlo, conviene no olvidarlo).

Pero las desigualdades socioeconómicas pesan, y el entorno de quienes tuvieron que dejar su tierra para poder vivir seguros multiplica las dificultades cotidianas también en lo escolar y en lo académico. Es sangrante constatar que la heterogeneidad de los grupos disminuye en la mayor parte de los institutos a medida que pasamos de 1º a 2º ESO y de 2º a 3º o a 4º. Muchos -ellos, sobre todo- se quedaron por el camino. El alumnado “difícil” acaba por tener un perfil recurrente, y por más que maestras y maestros nos multiplicamos hasta la extenuación reclamando los recursos que podrían salvar a estos chiquillos – también a estas chiquillas, aunque de sus riesgos no nos alerta una trayectoria de disrupción o fracaso escolar- todo es en vano. Alguien no está haciendo sus deberes, y no es justo achacárselo en exclusiva -sin eximir de la parte de responsabilidad que les corresponda- a estos adolescentes y a sus desbordadas familias. El curso pasado salí más de una vez de mis clases de 1º de ESO apretando las mandíbulas por la rabia y la impotencia ante lo solos que los estábamos dejando, que nos estaban dejando.

Los recientes atentados de Barcelona y Cambrils me han provocado una conmoción de la que no logro salir. Inevitable el estupor, el dolor, el temblor al intuir que cualquiera de los míos, de mis hijos incluso, hubiera podido estar ahí. Miro los rostros de quienes vieron segadas sus vidas e imagino qué pudieron pensar, sentir, sufrir. Un niño. Un joven. Una mujer. Ellos -los muertos- somos también nosotros. La violencia ciega nos deja aturdidos, desarbolados, enmudecidos.

Pero si pasan los días y el estupor y el dolor y el temblor no disminuyen es porque por primera vez he sentido que con ellos, con los terroristas, se ha muerto también una parte de nosotros. De la misma manera que ante los menores soldado no veo soldados sino niños, ante las fotos de los terroristas, las difundidas en primera instancia por los Mossos, no veo yihadistas ni marroquíes ni musulmanes. Solo soy capaz de ver adolescentes. Adolescentes de los que éramos también corresponsables y a los que no fuimos capaces de proteger. Y no hablo solo de la responsabilidad de la escuela, sino de la de todos aquellos que, por acción u omisión, hicieron posible la captación de estos jóvenes por quienes no vieron en ellos sino instrumentos eficaces para sembrar el terror.

Al día siguiente del atentado en la sala Bataclan de París (noviembre de 2015), mis estudiantes de 4º de ESO me esperaban en clase necesitados de hablar sobre lo ocurrido: las muertes, las reacciones, los comentarios. Y si algo se quedó grabado en memoria fueron las palabras heridas de Amal, de Mounir, de Hatim al relatar cómo se sentían tácitamente acusados al caminar por la calle, al entrar en el supermercado o al jugar en la plaza. “¿Por qué nos miran así?” “Que yo lleve un pañuelo en la cabeza no quiere decir que apruebe esa salvajada”. El único territorio en que se sentían a salvo -menos mal- era el instituto.

Meses más tarde me pasó algo en 1º ESO que tampoco he olvidado. Estábamos trabajando con relatos fundacionales de diferentes culturas (de la tradición oral africana al Mahabhárata, de los mitos grecolatinos y la Biblia a Las mil y una noches y el Popol Vuh). Había propuesto yo el fragmento bíblico en que Yaveh exige de Abraham el sacrificio de su hijo como prueba de obediencia y lealtad y habíamos realizado diferentes actividades en torno al texto. En un momento dado, Houda me advirtió de que ese episodio también aparecía en el Corán aunque con diferencias significativas. Yo lo ignoraba. Ello nos llevó a hablar de las semejanzas entre la Biblia y el Corán, entre el Cristianismo y el Islam, y me confesé avergonzada de mi absoluto desconocimiento de la religión y la tradición cultural de un porcentaje significativo de mi alumnado.

Creo que el desconocimiento de gran parte de la sociedad española acerca de la religión islámica -sus orígenes, sus principios, sus diferentes corrientes- está en el origen de tantos estereotipos, prejuicios y rechazos. La desaparición de la religión confesional de la escuela -la desaparición de cualquier filtro que agrupe al alumnado en función de sus creencias religiosas- y la incorporación al currículo escolar de la historia y cultura de las religiones es ya una urgencia inaplazable. Pero no solo. Nuestro desafío es la construcción, también desde la escuela, de un “nosotros” mucho más amplio del que reflejan los programas escolares. Un nosotros en el que quepamos todos los que estamos, empezando por las mujeres. Habremos de aprender, como reclama Ngûgî wa Thiong´ó, a “desplazar el centro”. Desplazar el centro del lugar que se ha asumido como tal, Occidente, a una multiplicidad de esferas en todas las culturas del mundo. Y desplazar el centro también “de las minorías de clase establecidas en el interior de cada nación a los centros verdaderamente creativos entre las clases trabajadoras, en condiciones de igualdad racial, religiosa y de género”. De no hacerlo así estaremos empujando a la cuneta a quienes inevitablemente se sienten permanentemente fuera de lugar.

En unos días empezará un nuevo curso, y no podremos entrar en las aulas como si nada hubiera pasado. Habremos, antes de nada, de escuchar lo que alumnas y alumnos tengan que contarnos. Y eso habrá de constituir el cimiento de los itinerarios de aprendizaje que entre todos vayamos construyendo. Nuestros currículos están obsoletos porque en poco contribuyen a iluminar el presente y a forjar un futuro más dignamente habitable. Empecemos modestamente desde abajo y vayamos compartiendo materiales y propuestas. Pero habremos de hacerlo con tacto e inteligencia, no vaya a ser que llevados de nuestra buen voluntad contribuyamos a estigmatizar aún más a un colectivo ya suficientemente señalado desde dentro y desde fuera.

Y si nuestra labor de educadores no se acaba con la jornada escolar, nuestro compromiso cívico no puede tampoco aparcarse a la puerta la escuela: habremos de reclamar políticas educativas y sociales que combatan la exclusión y contribuyan a la equidad y la justicia, y políticas a secas que vayan a los responsables últimos de tamaña barbarie.

*Nombres y situaciones son reales, aunque unos y otras se crucen a veces para preservar la privacidad del alumnado.

Fuente:  http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/08/28/desplazar-el-centro-por-un-nosotros-mas-amplio/

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Uruguay: Acceso a educación en niños de tres años es del 94% en familias de mayor poder adquisitivo

Uruguay/28 agosto 2017/Fuente: La Red 21

La universalización del acceso a la educación de niños de tres años, que es uno de los objetivos del gobierno, en la actualidad abarca al 94% en las familias de mayor poder adquisitivo y al 65 % en los sectores más vulnerables.

Este lunes 28 de agosto se realizó la apertura del seminario internacional: “Posibles itinerarios en educación inicial. Una mirada integradora”.  Su apuesta es mejorar la calidad de la educación Inicial y Primaria.

Dicho evento se lleva adelante en el marco de la aplicación del Proyecto de Apoyo a la Escuela Pública Uruguaya (PAEPU).

La directora general de Primaria, Irupé Buzzetti, recordó que el gobierno pretende otorgar una educación integral para los niños y niñas ni bien ingresan a la educación formal, con tres años de edad.

“La matemática, la lengua y los aspectos socioemocionales serán centrales en la formación inicial”, dijo la jerarca de Primaria.

Resaltó también la propuesta de “universalizar la concurrencia de los niños de tres años y llegar al máximo en los quintiles de uno y dos años, es decir “los sectores más vulnerables de la sociedad”.

Universalización a partir de los tres años

Con la cobertura actual, aun sin ser universal, “se ha logrado escolarizar al 94% de los niños de tres años de los sectores de mayor poder adquisitivo y al 65 % de los niños de las familias más desfavorecidas de la sociedad”, destacó Buzzetti.

“Esto es muy importante, porque los padres han entendido que cuando un niño comienza su educación inicial va logrando apropiarse de la lengua, de la matemática y de todos los aspectos sociales cognitivos que en su casa, solito, no puede”, dijo la jerarca.

El encuentro, que se realiza en la Intendencia de Montevideo, convoca a técnicos argentinos y españoles.

La iniciativa tiene el objetivo de encontrar los aspectos a discutir con los maestros de educación inicial en lo relacionado con la inclusión de los niños de tres años en la educación formal

Fuente: http://www.lr21.com.uy/comunidad/1342882-educacion-inicial-universalizacion-ninos-uruguay

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Siria: Save the Children alerta de que los niños de Raqa necesitan urgente ayuda psicológica

Siria/28 agosto 2017/Fuente: Swissinfo

Durante noches enteras Rashida, de 13 años, no lograba conciliar el sueño por el trauma infligido por los horrores que presenció en Raqa, bastión del grupo EI en Siria. Como ella, otros menores viven «atormentados» y necesitan con urgencia apoyo psicológico, denunció este lunes la ONG Save the Children.

La organización advirtió de que podrían ser necesarias décadas para que estos menores puedan superar las heridas psicológicas derivadas de haber vivido en Raqa, una localidad que se convirtió en el bastión del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La ONG entrevistó a menores que junto a sus familias lograron huir de la ciudad ante la ofensiva de las milicias kurdo-árabes, apoyadas por Estados Unidos.

«Los niños de Raqa pueden parecer normales pero por dentro muchos están atormentados por todo lo que han visto», dijo la directora de la ONG para Siria, Sonia Khush.

Rashida huyó con su familia hace tres meses hacia un campamento de desplazados en el norte de Raqa.

«El EI decapitó a gente y dejó sus cadáveres en el suelo. Yo vi esto y no pude soportarlo», contó. «Quería dormir pero no puedo cuando recuerdo esas cosas que vi. Y no duermo y me quedó despierta por el miedo que siento», agregó.

Desde que el grupo EI se hizo con la ciudad al principio de 2014, la localidad se convirtió en el símbolo de los crímenes del grupo: decapitaciones públicas, dilapidaciones y propaganda yihadista en las escuelas.

«Ya no se puede hablar de infancia», dijo el padre de Rashida, que intentó que sus hijos no presenciaran esos horrores, pero poco a poco se fueron acostumbrando a esos macabros incidentes.

Cerca de 25.000 personas, de los cuales la mitad son niños, permanecen atrapados en Raqa, según la ONU.

Yaacoub, sus nueve hermanos y sus padres tuvieron que escapar de la mira de un francotirador para salir de Raqa hace tres meses.

El niño de 12 años y su familia vieron todos los castigos que el grupo EI ejerció contra la población civil: dilapidaciones, amputaciones de los dedos a los fumadores y personas a las cuales se les cosió la boca.

«Ellos llenaron la glorieta con las cabezas que habían cortado. Los vimos haciéndolo y cortándoles las manos», contó Yaacoub.

«Es crucial que los niños que han sobrevivido reciban apoyo psicológico para ayudarlos a superar el trauma», dijo Khush, que advirtió que de lo contrario se podría «condenar a una generación de niños a una vida entera de sufrimiento».

Fuente: https://www.swissinfo.ch/spa/afp/save-the-children-alerta-de-que-los-ni%C3%B1os-de-raqa-necesitan-urgente-ayuda-psicol%C3%B3gica/43474204

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