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La lucha invisible de los movimientos sociales brasileños

Redacción: De Verdad Digital

¿Dónde está la lucha social en Brasil? ¿Cómo han reaccionado los movimientos sociales ante los inmensos ataques del gobierno actual contra la educación, los derechos de los trabajadores y las políticas públicas que se han construido duramente en las últimas décadas? Estas son algunas de las preguntas que se hacen frente a las constantes noticias propagadas por los medios de comunicación en Brasil y en el mundo en torno a las políticas destructivas del gobierno actual, especialmente con respecto a los temas sociales, culturales y ambientales. Sin embargo, enfatizamos que, a pesar de ser invisible para los grandes medios de comunicación, los movimientos sociales organizados siguen activos, con una agenda llena y pautas bien definidas. En este sentido, debe considerarse que la aparente ofuscación de las luchas populares en el gobierno actual no es accidental. Además de la parcialidad de la prensa brasileña y la falta de grandes adherencias a una agenda específica que podría desarrollarse en grandes movilizaciones populares, como vemos que sucede en otros países de América Latina, en el contexto político brasileño actual, los movimientos sociales han estado sufriendo no solo con el intento de criminalización de sus causas, sino también con las constantes persecuciones y asesinatos de líderes.

Además de los factores mencionados anteriormente, es importante destacar el hecho de que para la izquierda brasileña, en términos de organización política, el año 2020 es un hito importante para la reorganización de una defensa estratégica frente al avance de la extrema derecha. Esto se debe a que, en este año, las elecciones municipales se llevarán a cabo en el país, un punto crucial para la rearticulación de las fuerzas para la disputa presidencial de 2022. También se debe tener en cuenta que en el último año, Bolsonaro, con el claro objetivo de expandir su poder, rompió con el partido que lo eligió y expandiendo alianzas con los sectores más conservadores del país –como algunos sectores religiosos, especialmente evangélicos–, comenzó a recolectar firmas para la fundación de su propio partido: Aliança Pelo Brasil. Con un fuerte sesgo fascista, el mencionado partido, además de reunir a las fuerzas más oscuras del neoliberalismo, fomenta el armamento de la población, contribuyendo así a la formación de un Estado paralelo con un brazo en las organizaciones criminales y otro en el extremismo religioso. Frente a este escenario, la izquierda brasileña busca fortalecer sus bases en un intento por recuperar el poder político con un enfoque, primero en los ayuntamientos, para luego expandirse a los Estados y finalmente a las elecciones presidenciales de 2022.

Con respecto a las luchas sociales, existe, en el escenario brasileño actual, la presencia de tensiones simultáneas en varios sectores. En educación, los sindicatos de docentes y los técnicos administrativos continúan presionando al gobierno no solo contra los recortes en el financiamiento universitario, sino también contra la propuesta de reforma administrativa que, además de poner fin a la estabilidad de los funcionarios públicos, plantea la posibilidad de reducir los salarios. La Federación Única de Trabajadores del Petróleo (FUP), debido a los despidos y al incumplimiento de un convenio colectivo, el 31 de enero, decretó una huelga indefinida. Se espera que esta acción se extienda por diez estados. El mismo día, los empleados de Dataprev (Empresa de Tecnología e Información de la Seguridad Social) se declararon en huelga para suspender los despidos, como resultado del proceso de privatización. Los trabajadores bancarios se movilizan constantemente contra la privatización de los bancos públicos y para neutralizar las medidas provisionales que atacan a los trabajadores. La última victoria de este movimiento fue el derrocamiento de la Medida Provisional 905, que otorgó a los bancos el derecho de exigir a sus empleados que trabajen los sábados, domingos y feriados.

Cuando pensamos en movimientos más amplios, no es diferente. El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), lanzó el 25 de enero la “Carta al pueblo brasileño”, buscando la unidad en la lucha y presentando, como una estrategia de oposición, una densa crítica al gobierno actual y el desarrollo de sus políticas.

La Central Única de los Trabalhadores (CUT) y la Central dos Trabalhadores do Brasil (CTB), marcaron un acto nacional, el 3 de febrero, fecha en que el presidente Bolsonaro y su ministro de economía, Paulo Guedes, tienen reuniones programadas con dirigentes de la industria en São Paulo. Según la CUT: «La manifestación contra Bolsonaro denunciará los ataques contra el sector industrial brasileño, que ha estado sufriendo la política de entregar empresas públicas a corporaciones extranjeras (…). Durante el acto, que también estará en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y para la generación de empleos decentes, con derechos garantizados, se presentará el documento «Acciones para una industria capaz de apoyar el desarrollo brasileño», preparado por el grupo de centrales sindicales.

No podemos ignorar, también, el papel de los movimientos sociales en las disputas electorales. Cada vez más, la izquierda brasileña considera la necesidad de ampliar la representatividad de los diversos sectores derivados de las luchas sociales en las diversas instancias del Parlamento (municipal, estatal y nacional). Dicha estrategia ha adquirido especial importancia con respecto a la defensa de las luchas populares frente a un contexto en el que, en una clara ofensiva al estado de derecho democrático, las fuerzas conservadoras han tratado de construir su hegemonía política a partir de los ataques contra los derechos humanos, las minorías y la pluralidad cultural.

En el escenario brasileño actual, hay un intento de unificar la oposición al gobierno dentro de un proyecto amplio de centro-izquierda. El sábado 18 de enero tuvo lugar una reunión del Comité Nacional Lula Livre en la sede de la CUT. El Partido de los Trabajadores anunció en su sitio web que “la reunión reunió a representantes de más de 25 organizaciones y movimientos que forman parte del Comité, incluidos miembros del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), Partido de la Causa de los Trabajadores (PCO), Partido Socialismo y Liberdade (PSOL) y Partido dos Trabalhadores (PT). (…) Entre las definiciones resultantes de la reunión, se decidió elaborar un calendario de actividades en todos los estados para que el ex presidente (Lula) pueda participar, dialogar y escuchar a la población «.

Los ejemplos antes mencionados demuestran que en el contexto político brasileño existe una oposición coherente que se consolida. Con respecto a las luchas sociales, nos damos cuenta de que a pesar de no tener visibilidad en los principales medios de comunicación, continúan reafirmando sus agendas y expandiendo su poder de acción. Y dada la pregunta inicial: ¿Dónde están los movimientos sociales? La mejor respuesta sería: ¡¡¡en la lucha!!!

*Andrez Wescley Machado tiene una maestría en Sociología, es profesor universitario e investigador en el Laboratorio de Estudios de Ciudad y Cultura del Instituto de Investigación de la Universidad de Río de Janeiro. También es Director del Partido Comunista de Brasil y Director del Sindicato de Profesores de la ciudad de Juiz de Fora.

Fuente: https://deverdaddigital.com/la-lucha-invisible-de-los-movimentos-sociales-brasilenos/

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Entrevista a la nueva Defensora de Niñas, Niños y Adolescentes en Argentina, Marisa Graham: «La niñez no tiene capacidad de lobby»

Redacción: Página 12

Por: Sonia Santoro

La funcionaria elegida este viernes para el cargo explicó a Página/12 los ejes de la agenda que deberá afrontar. El hambre de los chicos será el tema central.

El Senado designó finalmente a la nueva titular de la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes: es Marisa Graham, una abogada especialista en derecho de familia con una extensa trayectoria en la defensa de los derechos de la infancia. Ahora, tendrá una agenda amplísima y urgente: hambre, malnutrición, exclusión escolar, explotación laboral infantil y educación sexual integral serán los ejes de su tarea en el nuevo cargo, según explicó a Página/12 tras ser elegida.  También detalló por dónde deberá empezar:  «Uno de los temas centrales es el hambre de los niños, en particular los que mueren de hambre. Todos los temas que tienen que ver con la malnutrición. Uno de cada tres niños ingresa a la primaria con sobrepeso por ingestas de harinas, porque sus padres no pueden dar una dieta balanceada. Nadie puede garantizar los derechos de los niños si no se empieza con esto”, explicó.

La figura del defensor fue creada para proteger los derechos y visibilizar los problemas de niñas, niños y adolescentes y priorizar su defensa en la agenda de políticas públicas. Como dijo la senadora Nancy González, del FdT, durante la sesión de este viernes: “Si hablamos de los pañuelos verdes y celestes no estamos hablando de la importancia que tiene el nombramiento, no podemos por su posicionamiento juzgarla. Hoy estamos discutiendo una figura que va a darles derechos a los pibes y pibas para que le reclamen al estado por sus derechos”. González se refería a la oposición de algunos sectores al nombramiento de Graham por su apoyo a la interrupción legal del embarazo.

Graham fue titular de la Dirección Nacional de Promoción y Protección Integral de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, tiene una larga trayectoria dedicada a la defensa de los derechos humanos, en particular los de los niños y niñas y trabajó como asesora legislativa en la Cámara de Diputados y en la Comisión de Tratados de Derechos Humanos en la Comisión Constituyente de 1994. Estará secundada por dos adjuntos: Juan Facundo Hernández, abogado y socio fundador del colectivo Derechos de la Infancia y la Adolescencia; y Fabián Repetto, politólogo e investigador principal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

Fueron amplios los halagos a la trayectoria de Graham, que finalmente este viernes, inmediatamente después de la votación del Senado, juró en el mismo recinto para asumir su nuevo cargo. Los nervios producto de tantas dilaciones quedaban atrás.

–¿Qué es lo primero que hará al asumir? –preguntó Página/12.

–Una de las primeras cuestiones que hay que tener presente es que es una institución nueva, no es un cargo en funcionamiento, por lo cual desde el armado de la estructura hasta los presupuestos, a las designaciones de defensores adjuntos, hay una cantidad de trámites que tengo que encarar primero. Luego, por supuesto, los temas sustantivos que vengo diciendo.

–¿Cuáles son?

–Uno de los temas centrales es el hambre de los niños, en particular los que mueren de hambre, como los wichis en el norte. Todos los temas que tienen que ver con la malnutrición. Uno de cada tres niños ingresa a la primaria con sobrepeso por ingestas de harinas, porque sus padres no pueden dar una dieta balanceada. Nadie puede garantizar los derechos de los niños si no se empieza con esto.

Otro de los temas es primera infancia y la secundaria, la cantidad de chicos que terminan primaria y no pasan al secundario. Y también están los que pasan pero luego se da el abandono del secundario, en segundo y tercer año. Esto está vinculado a temas de pobreza porque los varones salen a trabajar o lo que ellos autoperciben como trabajo aunque son estrategias de supervivencia, y las chicas se quedan cuidando a los hermanitos y haciendo tareas domésticas para que los la madre o el padre trabajen.

Además también vamos a interpelar a la escuela secundaria, que en algunas zonas y en algunos lugares es expulsiva.

Otro tema en importancia es el tema de la Educación Sexual Integral (ESI), necesitamos implementar la ESI en todas las escuelas, fundamentalmente para la prevención de la violencia, el maltrato y al abuso sexual, sobre todo en los más pequeños.

Una de las cosas que también está es la explotación laboral en niños, niñas y adolescentes. No me refiero al niño que te vende una estampita, sino a los que trabajan, que hay un empleador que los mantiene en trabajo esclavo y hay una ganancia superlativa. Tenemos una ley que prohíbe el trabajo infantil.

Y los temas generales que tienen que ver con la pobreza, por ejemplo, el hábitat, familias con chicos que no tienen dónde vivir o viven en condiciones no dignas de habitabilidad. Y por supuesto los temas que tienen que ver con cuánto presupuesto se va a destinar a esta franja etaria.

–Es todo un símbolo que se haya demorado tanto tiempo la designación, ¿por qué se habla tanto de los derechos de los niños y cuesta tener políticas efectivas?

–Yo creo que tenemos en relación a niños, niñas y adolescente un corsi e ricorsi, vamos y venimos, hay momentos en que están en la agenda pública y política, siempre con recursos escasos, porque la niñez tiene que pelear el espacio fiscal porque no tiene capacidad de lobby; los niños no marchan por su presupuesto, es un espacio fiscal que hay que discutir. Y hay otros momentos en que la niñez y la adolescencia desaparecen hasta de los discursos y de las imágenes, y solo aparecen en momentos de retrocesos cuando son víctimas o victimarios, entonces aparecen “los menores”, desaparecen los niños. Desaparecen como ciudadanos y aparece de nuevo “la minoridad”. La minoridad aparece cuando es víctima, entonces ya no es un chico, sino que es el menor que fue atropellado, o cuando transgreden alguna norma (el menor entró a robar).

Y cuando desaparece la niñez también desaparecen los actores políticos que trabajan el tema.

–¿Cómo será la relación de la Defensoría con la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y familia (Sennaf)?

–La Defensoría tiene una función de control y supervisión de todos los actores y áreas que involucran niños, niñas y adolescentes y no hay área de ningún gobierno nacional, provincial o local que no involucre a esta parte de esta población. Por lo cual salud, vivienda, hábitat, todas las áreas, van a ser contraparte de la Defensoría, y la Sennaf también va a ser de esos organismos públicos con los cuales interactuaremos.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/250147-marisa-graham-la-ninez-no-tiene-capacidad-de-lobby

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Informe anual de la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos sobre Colombia

Reseña: La Alta Comsisonada de la ONU para los derechos humanos sobre Colombia, presenta el informe anual, desde el 01 de enero al 31 de diciembre 2019.

El presente informe evalúa la situación de derechos humanos en Colombia en 2019, con énfasis en la situación de las personas defensoras de derechos humanos, el uso de las fuerzas militares en situaciones de seguridad ciudadana, la lucha contra la impunidad y las desigualdades en el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales. Asimismo, evalúa la implementación de los aspectos de derechos humanos contenidos en el Acuerdo de Paz suscrito entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP). El informe presenta recomendaciones para contribuir a mejorar la situación de derechos humanos en el país

Revisa el documento en formato pdf

Informe anual de de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos sobre Colombia

 

Fuente: https://www.hchr.org.co/index.php/informes-y-documentos/informes-anuales/9136-informe-del-alto-comisionado-de-las-naciones-unidas-para-los-derechos-humanos-sobre-la-situacion-de-derechos-humanos-en-colombia-durante-el-ano2019

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País Vasco: La educación de la infancia más pobre, en riesgo

Redacción: Consumer

La exclusión en cada paso hacia la educación no hace más que perpetuar la situación de pobreza, y es una de las principales causas de una crisis global del aprendizaje.

La educación es uno de los factores que más influye en el avance y el progreso de las personas y las sociedades, pero la falta de fondos en educación, o los fondos distribuidos de manera desigual, dan como resultado aulas saturadas, maestros sin la formación adecuada, carencia de materiales educativos e infraestructura escolar deficiente. Esto, a su vez, tiene un efecto negativo en la asistencia, la matriculación y el aprendizaje de los menores. Pese a que hoy en día hay más niños y niñas que nunca matriculados, cerca de una de cada tres niñas adolescentes de las familias más pobres en el mundo no ha podido ir nunca a la escuela. Hay más datos y consecuencias de esta desigualdad. Las contamos en las siguientes líneas, como también qué se puede hacer al respecto.

Pobreza, discriminación por sexo, discapacidad, origen étnico o lengua de enseñanza, distancia física de las escuelas y falta de infraestructuras son algunos de los obstáculos que privan a los niños y niñas más pobres del acceso a una educación de calidad. La exclusión en cada paso hacia la educación no hace más que perpetuar la situación de pobreza, y es una de las principales causas de una crisis global del aprendizaje.

Los países de todo el mundo están fallando a los niños y niñas más pobres del mundo y, al hacerlo, se están fallando a sí mismos. Porque mientras el gasto en educación pública esté desproporcionadamente sesgado hacia los menores de los hogares más ricos, los más pobres tendrán pocas esperanzas de escapar de la pobreza, aprender las habilidades que necesitan para competir y tener éxito en el mundo de hoy, y contribuir a las economías de sus países.

La evidencia nos lo dice. El reciente informe de UNICEF ‘Abordar la crisis de educación: una necesidad urgente de financiar mejor la educación de los niños más pobres’ subraya las principales disparidades en la distribución del gasto en educación pública. Tras el análisis de 42 países observamos que la educación para los niños y niñas del 20 % de los hogares más ricos recibe casi el doble de fondos que los del 20 % de los hogares más pobres.

Desigualdades del gasto educativo

Las mayores desigualdades del gasto educativo se producen en diez países de África, con cuatro veces más fondos asignados a los menores más ricos en comparación con los más pobres. En Guinea y República Centroafricana, países con algunas de las tasas más altas del mundo de niños y niñas sin escolarizar, los pequeños más ricos se benefician hasta nueve y seis veces más, respectivamente, de la cantidad de fondos públicos para educación que los más pobres. Y, en general, los recursos de la educación pública tienden a beneficiar primero a los niños y niñas de hogares urbanos ricos, quedando relegados al final los de hogares rurales pobres.

Pero esto puede cambiar si seguimos el ejemplo de países como Barbados, Dinamarca, Irlanda, Noruega y Suecia, que distribuyen la financiación de la educación por igual entre los quintiles más ricos y más pobres.

La falta de recursos disponibles para los niños y niñas más pobres está exacerbando una crisis educativa paralizante, ya que las escuelas no están proporcionando educación de calidad a sus estudiantes. Para muchos de ellos la educación no es lo mismo que aprender. El Banco Mundial, para resaltar esta crisis de aprendizaje global, ha introducido el concepto de “pobreza de aprendizaje”: la incapacidad de leer y comprender un texto simple a los 10 años. Y se estima que el 53 % de los menores en países de ingresos medios y bajos terminan la escuela primaria sin saber leer bien.

Cómo lograr la equidad educativa

Debemos avanzar desde un enfoque equitativo con el objetivo de llegar a cada niño y a cada niña para que nadie se quede atrás. Y para que podamos hablar de equidad en la educación, los gobiernos deberían, dentro de las posibilidades de gasto interno, distribuir los fondos de tal forma que los pequeños del 20 % de los hogares más pobres se beneficien de al menos el 20 % de la financiación para la educación.

También tendrían que priorizar la financiación pública para los niveles más bajos de educación, donde los niños y niñas de los hogares más pobres están más representados, y aumentar de manera gradual las asignaciones a niveles más altos cuando la cobertura sea casi universal en los niveles más bajos. Esto es el principio de la universalidad progresiva para tomar decisiones de gasto eficiente y equitativo en contextos financieros restringidos.

Además, proporcionar al menos un año de educación preescolar universal para cada niño y niña resulta fundamental, porque esta educación es la base sobre la cual se asienta cada etapa de la escolarización. Los que completan la educación preescolar aprenden mejor, tienen más probabilidades de permanecer en la escuela y contribuyen más a sus economías y sociedades cuando alcanzan la edad adulta. Asignar al menos el 10 % de los presupuestos nacionales de educación a preescolar ayudará a lograr el acceso universal, pero en 2017 solo se dedicó el 6,6 % de los presupuestos de educación a nivel mundial. Únicamente uno de cada cinco están matriculados en educación preescolar en países de bajos ingresos.

Estamos en un momento crítico. Si invertimos en la educación de los niños y niñas de manera acertada y justa, tendremos la mejor oportunidad de sacarles de la pobreza, ya que les daremos las habilidades necesarias para acceder a oportunidades y crear nuevas posibilidades para sí mismos.

Fuente: https://www.consumer.es/solidaridad/educacion-infancia-pobre-riesgo.html

 

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Por el camino equivocado

Por: Carolina Vásquez Araya

La vida de niñas, niños y mujeres depende de un retorcido marco cultural.

De nada sirve tratar de explicar los motivos detrás de la tortura, violación y muerte de niñas y niños, de adolescentes y de mujeres, los cuales suceden a diario en nuestros países. Esto, porque no existe tal cosa como un “motivo” capaz de llevar a otro ser humano a cometer semejantes atrocidades y mucho menos la recurrente justificación de los crímenes como resultado de arrebatos pasionales o situaciones de orden privado. Basta leer las noticias para constatar hasta qué punto el feminicidio y la violencia contra la niñez se han ido consolidando como un problema sin solución, como una carga cuyo peso sacude los cimientos morales y los valores de nuestras sociedades, pero para la cual nadie ofrece solución.

Algunos intentos por hacer visible la dimensión del horror chocan de frente contra una comunidad humana cuya sensibilidad se ha perdido junto con su sentido de pertenencia. Por lo general, se utiliza como excusa el desconocimiento o la desestimación de la gravedad del fenómeno, y todo se reduce a dejar pasar para no comprometerse en una lucha para la cual es necesario un acto de suprema valentía: reducir en pedazos la escala de valores caduca y deshumanizante que nos gobierna y, a partir de esa latitud cero, asumir como sociedad la tarea de reconstruir un tejido social en donde la vida ha perdido valor y la justicia es poco menos que una utopía.

Para nadie es un secreto la connivencia entre sectores de poder y organizaciones criminales. A partir de ahí, resulta casi imposible detener la incidencia de crímenes tan espeluznantes como la trata de personas, entre cuyas víctimas se encuentra toda clase de seres inocentes; desde niñas y niños recién nacidos hasta hombres y mujeres adultas capturadas por estas organizaciones para esclavitud laboral, prostitución, adopciones ilegales y toda clase de atrocidades, en un flujo indetenible que los separa para siempre de sus comunidades y sus familias.

En el origen de la degradación en el trato a niños, niñas y mujeres, se puede identificar con absoluta certeza esa visión patriarcal y machista de reducir la significación de esas vidas en una escala según la cual son prescindibles y sujetas a la propiedad de otros. Asesinar a una mujer en un arrebato de celos o violar a la hija porque “pertenece” a su padre han sido actos tolerados por sociedades inmersas en un esquema imperante durante siglos, cuyas normas permanecen activas por un sistema de poderes totalmente desequilibrado y deshumanizante. Ante esta realidad, las estrategias institucionales diseñadas por algunos gobiernos para eliminar o por lo menos reducir esta clase de crímenes, de nada servirán en tanto no exista una revisión profunda de las causas que los provocan. Esa tarea, aún pendiente, representa la eliminación de obstáculos a la integración de todos los sectores en la toma de decisiones, pero también en programas sociales ausentes en los planes políticos de la actualidad.

Sumado a ello, otro factor indignante es la manera de presentar los feminicidios y los crímenes contra la niñez en los medios de comunicación social. La forma despectiva y sensacionalista de divulgar en detalle estos actos atroces con el único fin de alimentar el morbo de sus audiencias, retrata de manera puntual una de las más graves falencias humanas de nuestras sociedades. A eso, es preciso añadir la indiferencia de esa audiencia, cuya actitud de ver y dejar pasar demuestra cuán enraizada es la tolerancia de la violencia contra las mujeres y la infancia y cuánto de esa tolerancia –aún en estos tiempos- es considerada una herencia cultural incuestionable.

Fuente: https://rebelion.org/por-el-camino-equivocado/

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Libro(PDF) Subjetividades y diversidad en la escuela, en estudiantes de educación media

Reseña: CLACSO

 

Este libro tiene como finalidad presentar los resultados del estudio Subjetividad y diversidad en la escuela, proyecto que hace parte de un conjunto de investigaciones realizadas por el IDEP en 2013 con el ánimo de contribuir a la formulación de recomendaciones de política en temas como educación, convivencia,derechos humanos, ambiente, cultura y otras dinámicas de la vida social, política y económica en los colegios de Bogotá. Coherente con este anhelo de aportar al goce efectivo del derecho a la educación en el Distrito Capital conforme lo establece el Plan de Desarrollo “Bogotá Humana”, aporta recomendaciones a la política pública educativa y al quehacer pedagógico en los colegios públicos del Distrito Capital. El trabajo compilado en la presente publicación reseña los referentes conceptuales y metodológicos que se han desarrollado en diversas disciplinas de las ciencias humanas y sociales alrededor de los temas de subjetividad y diversidad; el proceso investigativo con respecto a las expresiones en la escuela, especialmente con estudiantes de los últimos grados de formación; y las recomendaciones que derivan del proceso, que son útiles para la definición de la política pública educativa y la actividad pedagógica. El estudio identifica las expresiones y la diversidad asociadas a las subjetividades de estudiantes y docentes en 24 colegios públicos. A la vez, analiza sus manifestaciones y el lugar que ocupan en los procesos de enseñanza y aprendizaje, bajo el presupuesto de aportar en la redefinición y en los ajustes de la política pública propuesta en el Plan de Desarrollo de la “Bogotá Humana”.

Autores (as): Peña Sánchez, Javier Adolfo. Talero Córdoba, Luz Stella. Escobar Hernández, Jorge Enrique. Acosta Sánchez, Fabián.

Editorial/Editor: Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico, IDEP

Año de publicación: 2015

País (es):  Colombia

Idioma: Español.

ISBN: 978-958-8780-38-2

Descarga:  Subjetividades y diversidad en la escuela, en estudiantes de educación media

Fuente e imagen: http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=Pedagog%EDa&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

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Ojos que no ven… Las 10 crisis humanitarias de las que menos se habla

Redacción: el País

En 2019, la foto de un huevo fue la imagen que más likes (me gusta) recibió en Instagram. Más de 54 millones de personas le dieron al corazoncito de la publicación en la red social, tres más que los 51 millones que viven en los países que sufren las 10 crisis humanitarias más ignoradas. Fuera de los focos. Lo denuncia la ONG internacional CARE en su informe anual Sufriendo en Silencio que destaca además que seis de ellas ya habían aparecido en esta lista del olvido colectivo al menos dos veces en los últimos tres años. Y nueve están en África.

«Estamos viendo un creciente vínculo entre los efectos del cambio climático causado por el ser humano y la duración y complejidad de las crisis humanitarias», agrega la experta. Y cuanto más largas son, menos interés suscitan en los medios de comunicación, explican los autores del informe. Para Austin «es alentador» que cada vez se preste más atención a la crisis climática mundial. Pero matiza que es fundamental garantizar que el debate sobre sus efectos «no se limite al Norte y las necesarias transformaciones allí».

«Es sorprendente lo poco que los medios informan sobre el sufrimiento humano relacionado con el calentamiento global en el Sur, la falta de acción política para abordar esta injusticia y las soluciones aplicadas para aliviar la carga para las comunidades», lamenta. Esto se traduce en menos conciencia pública y también menos fondos para ayudar a las víctimas, advierte la ONG.

Estas son las 10 crisis humanitarias más olvidadas en 2019.

1. Madagascar: hambre y olvido

Este país es rico en biodiversidad e incluso una saga de películas lleva su nombre. Pero a finales de 2019, vivían en esta gran isla más de 2,6 millones de personas afectadas por el impacto de la sequía y más de 916.000 en necesidad inmediata de asistencia alimentaria, según CARE. El país tiene la cuarta tasa más elevada a nivel mundial de desnutrición crónica, que padece uno de cada dos niños menores de cinco. Además, tres cuartas partes de la población es extremadamente pobre, es decir, vive con menos de 1,9 dólares al día.

Con un 80% de la población dependiente de la agricultura, la sequía es un problema generalizado pero que afecta especialmente a las mujeres y los niños. Las primeras son las encargadas de la alimentación familiar y de llevar agua al hogar; los críos son más vulnerables a la falta de alimentos y contraer enfermedades. Celestine lo sabe bien. Su caso es uno de los que recoge el informe de CARE. Esta viuda y madre de siete hijos solía caminar nueve kilómetros hasta el pozo más cercano, pero algunos días no podía. «Fue entonces cuando los niños bebieron agua del río y enfermaron», le contó a los trabajadores de la ONG.

Incluso en años sin sequía, el acceso al agua potable es uno de los principales desafíos para los habitantes del sur de Madagascar. La aldea de Celestine formó parte de un programa de esta organización para la purificación de agua. «Ahora recibe 20 litros de agua potable todos los días. No es mucho, pero es un comienzo», escriben los autores del informe.

2. República Centroafricana: conflicto en el corazón de África

Hoy si naces en República Centroafricana tienes 2.500% más de posibilidades más de morir en tus primeros cinco años de vida, que si lo haces en Cuba. Son los dos países que representan los extremos de mortalidad infantil, según un extenso estudio que publicó Nature el pasado octubre. En caso de sobrevivir, la existencia no será fácil. El conflicto en que está sumido el país desde finales de 2013 ha empujado a uno de cada cuatro centroafricanos a huir de sus hogares, denuncia CARE. Más de 600.000 personas están desplazadas dentro del país y casi 594.000 han buscado refugio en los países vecinos. Además, 1,8 millones de personas se enfrentan a grave inseguridad alimentaria, lo que representa al 41% de la población.

«Podemos comer solo una vez al día, generalmente comemos arroz o mijo. Durante la temporada de lluvias tratamos de cultivar algunos vegetales, pero nunca es suficiente para todos nosotros. Sé que tendrá efectos en el desarrollo de los niños. ¿Pero qué debemos hacer?», le dijo Khadiya, de nueve años y responsable de su hermano de ocho meses, a los trabajadores de CARE en Chad, donde vive refugiada. 

3. Zambia: en primera línea del cambio climático

La sequía obligó a Moono y a su esposo a tomar decisiones difíciles. Tuvieron que sacar a sus hijos de la escuela y vender todo su ganado. De lo contrario, no podrían comprar comida. «Antes de la sequía, producíamos suficientes alimentos para comer y nos quedaban sobras para vender, incluyendo maíz, sorgo y vegetales», explicó la mujer al personal de la organización, que ha incluido su historia en el informe para ponerle un rostro al hambre en Zambia.  Nada creció la última temporada. «Ahora incluso estamos comiendo raíces y frutas silvestres», dijo. Toda la familia busca desesperadamente agua y comida. Cuanto más dura la temporada seca, más largas son las distancias que tienen que recorrer para encontrar ambos. «Tenemos una comida al día ahora y no sobra», contó ella. «No sabemos qué haremos hasta la próxima cosecha. Eso no es hasta abril».

A principios de año, para muchos medios y sus audiencias, la sequía en Zambia comenzó a ser algo real cuando supieron del riesgo de que las cataratas Victoria se secasen

Historias como las de Moono son para CARE la mejor prueba de que en Zambia, los efectos del cambio climático son innegables. Unos 2,3 millones de personas necesitan ayuda alimentaria urgente como resultado de la recurrente falta de lluvias. «La inseguridad alimentaria relacionada con los fenómenos meteorológicos extremos, las plagas o epidemias no son nada nuevo para los países del sur de África, sin embargo las temperaturas en la región están aumentando casi el doble de la media mundial», alerta la ONG.

Quizá, en la clasificación del olvido de CARE sobre 2020, este país baje posiciones. A principios de año, para muchos medios y sus audiencias, la sequía en Zambia comenzó a ser algo real cuando supieron del riesgo de que las cataratas Victoria se secasen.

4. Burundi: la inestabilidad que alimenta la crisis

«Con una prolongada inseguridad política, los altos niveles de pobreza y significativos motivos de preocupación en materia de Derechos Humanos, la situación humanitaria en Burundi sigue siendo frágil», advierten los autores del documento. Según la ONG, los desastres naturales, los movimientos de población, las epidemias de malaria y el riesgo de que el ébola llegue al país se suman a una situación ya de por sí precaria. 1,7 millones de personas, algo más del 15% de la población, tienen problemas para alimentar a sus familias.

Ojos que no ven...

Una de ellas es Consolate, madre de seis hijos. “Mi hija Irene estaba enferma, perdió peso y no creció como sus hermanos y hermanas desde que tenía tres años. Su cuerpo comenzó a hincharse, su piel rezuma con infecciones graves. Estaba tan preocupada al ver la desnutrición de Irene que pensé que también tendría presión arterial alta y moriría», explicó la mujer a CARE, que le prestó ayuda.

5. Eritrea: huyendo de la sequía y la represión

La plaga de langostas que está arrasando África oriental ha llegado a Eritrea. Esto empeorará la ya de por sí deficiente situación alimentaria en el país. Invisible y silencionsamente, la sequía en 2019 sucedió a un 2018 más seco de lo normal. Resultado: pérdida de cosechas y más hambre. «La producción nacional de alimentos es incapaz de satisfacer las necesidades de la población: las estimaciones sugieren que una buena temporada agrícola solo puede producir el 60-70% de lo que requiere el país; un mal año solo del 20-30%», indica el informe de CARE. 

La falta de alimentos no hizo tanto ruido como los insectos y Eritrea se ha quedado en la quinta posición de los 10 países en situación de crisis humanitaria más olvidados de 2019. Con ello, permanecen sin voz los más vulnerables de este país: los nómadas y la población femenina. «En Eritrea, las mujeres y las niñas están expuestas a graves riesgos. El matrimonio infantil sigue siendo común en muchas comunidades conservadoras, lo que hace que las niñas se conviertan en madres a una edad muy temprana. Esto les priva de la oportunidad de ir a la escuela y vivir una vida autodeterminada e independiente. Además, la mutilación genital femenina sigue siendo una práctica generalizada a pesar de que es formalmente ilegal», escriben los autores del documento.

6. Corea del Norte: hambre detrás de las puertas de cerradas

Corea del Norte no ha estado ausente de los medios de comunicación, pero casi siempre por cuestiones de geopolítica: reuniones con Trump, diálogo nuclear, tensiones con Japón… Incluso fue noticia la difusión de una fotografía de su líder, Kim Jong-un, montado sobre un caballo blanco.

Menos atención se le prestó a la crisis cotidiana que viven muchos de sus habitantes puertas adentro, denuncia CARE. «La ONU estima que unos 10,9 millones de personas necesitan asistencia humanitaria para cubrir sus necesidades alimentarias, de salud, agua, saneamiento e higiene. Alrededor del 43% de la población está desnutrida ya que la producción agrícola del país no cubre sus necesidades debido a la falta de equipos modernos, a lo que se suman olas de calor, sequías e inundaciones. Además, el 40% no tiene acceso a agua potable y muchos carecen de instalaciones de saneamiento seguro», enumera la ONG.

7. Kenia: atrapados entre sequías e inundaciones

Más de 1,1 millones de personas viven sin acceso regular a alimentos y más de 500.000 niños menores de cinco años necesitan tratamiento por desnutrición. Las continuadas condiciones de sequía en todo Kenia han llevado al deterioro de la productividad tanto del ganado como de las cosechas, una subida de los precios y una disminución del agua. La producción agrícola se ha reducido a la mitad, según las estimaciones. Además, cuando no llueve demasiado poco, llueve en exceso.

8. Burkina Faso: una catástrofe humaitaria silenciosa

«Burkina Faso lleva años sumido en una enconada inestabilidad política resultado de los desafíos de seguridad, un vacío de poder, la débil gobernanza y la presencia de grupos armados», analizan los expertos de CARE. Además, el país es extremadamente pobre y padece graves niveles de desigualdad económica y déficits agrícolas, principalmente debido a la inseguridad.

Todo ello ha provocado el desplazamiento de más de 486.000 personas. Y las zonas afectadas por la violencia muestran altos niveles de inseguridad alimentaria y desnutrición. «Para empeorar las cosas, casi 2.000 escuelas no pudieron reabrir, se cerraron 71 centros de salud y 75 proporcionan solo servicios limitados. Esto afecta a más de 880.000 personas», enumeran los autores del informe. En total, alrededor de 1,5 millones de personas en el país necesitaban ayuda humanitaria —protección, asistencia alimentaria y de medios de vida— en 2019. Y se espera que este número aumente a 2.2 millones en 2020, avanzan.

Djenaba Diallo, de 60 años y nativa de Sagou, es una de esas personas que necesitaron asistencia para sobrevivir. A principios de 2019 se fue a vivir a un campamento cuando tuvo que huir de su pueblo después de un ataque en el que dos de sus hijos fueron asesinados. Ahora, vive con sus seis hijas, un hijo y 40 de sus nietos. «Afortunadamente, Djenaba poseía más de 50 cabras y ovejas. Gracias a este ganado, pudo vender leche para ganarse la vida», relata la ONG CARE en el informe. «Pero perdí todo lo demás durante el ataque y todavía tengo miembros de la familia que están en el monte con su ganado», dijo ella. “Habían ido a alimentarlos cuando fuimos atacados y no sabemos dónde están. Nos preocupamos por ellos». El mayor deseo de Djenaba es reunirse con todos los miembros de su familia y volver a la paz. Y quiere lo básico: comida y mejor refugio. “Hay casi 50 personas en mi tienda, esto no nos permite vivir bien y podemos infectarnos fácilmente con enfermedades. Necesitamos ayuda».

Con todo, dos importantes noticias llegaron a copar grandes titulares. Por un lado, la comunidad LGTBI pudo celebrar por primera vez un desfile en Burkina Faso para elegir su Miss y Mister Burkina. Y por otro, un pueblo de este país será escenario de una investigación que podría ser clave para erradicar la malaria que mata cada año a 400.000 personas en el mundo.

9. Etiopía: un círculo vicioso de desastres, hambre y desplazamientos

Etiopía es uno de esos países que menos contribuye al cambio climático y más lo sufre. Las lluvias son impredecibles y las sequías recurrentes. «Si bien el país contribuye solo con un 0,27% a las emisiones globales, sufre extremadamente el impacto de la crisis climática», se lee en el informe de CARE. Como resultado, unos 7,9 millones de personas sufren desnutrición. Un problema con nombre y apellidos.

Amina Ame Usman no ha cosechado nada esta temporada. «El suelo es fértil, pero el problema es la escasez de agua», recoge su testimonio el la ONG. «Ahora, no tenemos nada». Amina, una madre viuda de seis hijos, dependía del sorgo (un cereal) para alimentar a sus hijos. Debido a la sequía, que ha afectado en gran medida a la parte oriental de Etiopía durante los últimos seis años, la familia de Amina ha estado luchando. Sin los ingresos suplementarios de su cosecha, Amina ni siquiera ha podido comprar productos básicos como jabón o medicamentos para su familia. Por eso, recibe raciones de alimentos de CARE.

10. Cuenca del Lago Chad

Algunas crónicas han contado la desaparición del lago Chad que en 1963 se extendía 26.000 kilómetros cuadrados y hoy no llega a los 1.500 dividido en dos cubetas. Una reducción de algo más del 90%. En la práctica, para los pescadores significa menos peces y más pequeños. Esta merma de alimentos se suma a otras crisis superpuestas que convierten a esta zona del mundo en una tormenta humanitaria perfecta. «10 años de conflicto y violencia, pobreza, hambre, desplazamiento y la disminución del nivel de agua del lago han provocado que casi 10 millones de personas necesiten asistencia humanitaria», indica el estudio de CARE.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/01/29/planeta_futuro/1580308811_562711.html

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