La firma de un memorándum sobre la creación de la Asociación de Universidades de Rusia y Cuba fue uno de los acontecimientos más importantes dentro del programa de actividades del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que estos días se celebra en el balneario ruso de Sochi.
El documento fue sellado por Víctor Sadóvnichi, rector de la prestigiosa Universidad Estatal Lomonósov de Moscú, la más importante de Rusia, y ministro de Educación Superior de Cuba, José Ramón Saborido Loidi, quien dijo en entrevista con Radio Sputnik que se trata de «una nueva etapa» en la cooperación entre ambas naciones en materia de educación.
El memorándum contribuirá a «perfeccionar» tanto la educación superior cubana como la rusa, sostuvo nuestro interlocutor, quien se mostró «muy contento» y «muy satisfecho».
Consultado sobre las claves del éxito del sistema educativo cubano, considerado uno de los mejores de América Latina, José Ramón Saborido Loidi manifestó que radica, antes que nada, en «haber tenido una revolución que garantiza la prioridad de la educación».
Por su parte, Susely Morfa, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, dijo a nuestra emisora que el memorándum que acaba de firmarse con Rusia «promueve, ayuda e impulsa una ampliación del conocimiento no solo de los académicos, sino también de los profesionales cubanos que son personas muy competentes y muy bien formadas».
Asimismo, aplaudió el hecho de que estudiantes cubanos puedan estudiar «en un grupo de universidades prestigiosas de Rusia».
A su vez, Arnaldo Tamayo Méndez, primer cosmonauta cubano y primero de América Latina y el Caribe en ver la Tierra desde el espacio, quien integra la delegación cubana en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, expresó su entusiasmo por cómo avanza «la colaboración no solamente científico-técnica, sino también económica y política» entre Moscú y La Habana.
En este contexto, subrayó que «hace unos días se reunió la comisión mixta ruso-cubana y se acordaron unos programas de colaboración muy fuertes que nos fortalecen y nos unen más».
Presidenta de la Junta del LAUSD cuenta su lucha para que el conocimiento llegue a todos.
Por: Jorge Luis Macias.
Por más de tres décadas, a estudiantes latinos y afroamericanos les fue negado el acceso formal a los cursos A-G un requisito fundamental para poder ingresar a un colegio comunitario o a los sistemas universitarios de California.
Pero todo cambió en 2006. Tras años de lucha, Mónica García se convirtió en una líder que empoderó a mujeres y familias a través de la educación. Con ello, logró la aprobación oficial de esos cursos: una oportunidad real de educación superior para estudiantes de minorías.
García recuerda que la postura de quienes ostentaban el poder en la Junta del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) era: “los latinos no pueden o no quieren ir a la universidad”.
Hoy la actual presidenta de la Junta Escolar señala que “es necesario que seamos parte de la conversación pública y económica… Los Ángeles, California y el país no pueden estar fuertes sin una comunidad fuerte”.
“La educación nos brinda oportunidades de crear nuestras propias soluciones”, dice la hija de Manuel y Guillermina García y la segunda de cinco hijos —Ana María, Martha Patricia, Lilia y Manuel. “Soy una mujer que lucha para llevar la agenda de buenas oportunidades a toda su comunidad”
Gracias a ella, y al respaldo de nuevos líderes en el LAUSD, a partir de la generación 2016 comenzaron los requisitos de una calificación “D” o mejor grado en la serie de clase A-G.
García (c) rodeada de jóvenes graduadas. / fOto: suministrada
Y a partir de la generación 2017, todos los alumnos tendrán que completar los 15 cursos A-G, y aprobar por lo menos con una “C” para poder tener una ruta adecuada a la universidad.
“Toda la vida del LAUSD estaba basada en que a algunos les toca y a otros no. Quien triunfaba y tenía una calidad de vida era porque tuvo suerte o era un estudiante dotado… Hoy tenemos un sistema basado en valores de calidad”, dice.
Inicios de una líder
El liderazgo de esta mujer de 49 años, comenzó cuando estudiaba en la escuela católica de San Alfonso, en el Este de Los Ángeles, donde aprendió a llevar una agenda, conducir una junta, representar las ideas de otros y la base del servicio comunitario que la motivó a ser voluntaria en los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles.
En plena juventud, Mónica se unió a los esfuerzos del Proyecto de Registro de Votantes del Suroeste (SVREP); conoció al exalcalde Tom Bradley y se puso en contacto con el servicio en la vida pública y con gente que tomaba decisiones para impactar la vida de los angelinos.
“En esos momentos aprendí directamente cómo se maneja la vida sociopolítica y electoral”, dice.
Después fue parte de la Asociación del consejo estudiantil de California, en la secundaria Sagrado Corazón de María, en Montebello. Dicha oportunidad le mostró una triste realidad: pocos latinos participaban en la toma de decisiones.
García ha trabajado por años para lograr una institución educativa equitativa. / Foto: Jorge Luis Macías
Aunque pensaba ser abogada, a los 18 años su interés por las Ciencias Políticas en la Universidad de Berkeley fracasó. Dejó aquella idea y regresó a Los Ángeles.
Sin embargo, no se dio por vencida. Volvió a Berkeley, donde su caso fue revisado y le dieron una segunda oportunidad. Su promedio académico había subido a 3.7 y fue felicitada por los administradores universitarios.
En ese tiempo, UC Berkeley tenía apenas 0.07% de estudiantes de origen chicano/mexicoamericano y Mónica se involucró en programas de liderazgo y de Estudios Chicanos. Trataba de organizar mejores oportunidades en favor de los estudiantes latinos.
Ya graduada, en 1991, se desempeñó como asesora académica en el sur de Los Ángeles y durante seis años estuvo en el Programa de Búsqueda de Talentos Educativos de Voluntarios de América.
A través de su trabajo como consejera, solidificó su creencia de que cuando los adultos ofrecen oportunidades y apoyo, cada niño puede aprender.
“Llevábamos a los jóvenes a un colegio y les dábamos un poquito de inspiración”, señala. “Yo veía en los ojos de los jóvenes la emoción de las posibilidades que se abrían en su camino al éxito. Eso es un gran regalo para mí”.
Tras completar su maestría en trabajo social en encarriló en el programa de niños y familias. Hoy esta exitosa mujer entiende que todo mejora cuando se brinda instrucción y se mejora la calidad.
“En la lucha estábamos la pura chicanada; primero en Berkeley y luego nos metimos a los boicots a la uva [del líder de la Unión de Campesinos, César Chávez] y a diversas protestas por el coraje y enojo”, dijo.
En 155 años de historia, García, ha sido la tercera mujer latina elegida para la Junta Escolar del LAUSD y ha echado por tierra el pensamiento de que las mujeres no pueden ser líderes en posiciones importantes.
A nivel de distrito, esta mujer nacida en el Este de Los Ángeles lideró la campaña para aprobar un bono escolar de 7,000 millones de dólares para el programa de construcción de 131 nuevas escuelas, el proyecto más grande de la historia de los Estados Unidos.
Su orgullo hispano
García recuerda con alegría las vacaciones de verano que tenía de pequeña en Saucillo, en Chihuahua —la tierra donde nació su madre; también rememora La Parrilla, en Durango, lugar que dejó su papá para venir a Estados Unidos.
“Me encantaba el lugar donde mi tía Dora hacía tortillas, cuando lavaba la ropa a mano o cuando íbamos a traer pastura para las vacas”, dice. “Siempre es bonito visitar el rancho, estar con la gente del pueblo, oír sus historias y recordar nuestras raíces”.
En la provincia de Tumaco-Barbacoas, que tiene cerca de 400.000 habitantes y diez municipios (La Tola, El Charco, Magüí Payán, Mosquera, Barbacoas, Olaya Herrera-Bocas de Satinga, Francisco Pizarro-Salahonda, Roberto Payán, Santa Bárbara-Iscuandé y Tumaco), solamente uno de cada diez niños logra convertirse en bachiller, y si se va más allá de la ciudad de Tumaco, esas cifras se disparan.
Ver a un chico o una chica de más de 12 años yendo al colegio se vuelve una rareza; obviamente, las oportunidades de acceso a la educación técnica o universitaria son casi inexistentes, y la oferta educativa dista mucho de comprender por qué esta población se mueve todo el tiempo, prefiere la oralidad a la escritura o les da más valor a sus tradiciones culturales y artísticas que a los conocimientos que propone el mundo que por siglos los ignoró. Y cuando los maestros, después de mucho esfuerzo, logran arraigarse, comprender el contexto y ganar la confianza de las comunidades, las autoridades educativas los cambian: (http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscar-sanchez/no-somos-una-nalga-oscar-sanchez-columna-el-tiempo-54550).
Gracias a programas como Vive la Educación, que adelantan allí Save the Children y el Consejo Noruego para los Refugiados con recursos de la cooperación canadiense (https://www.elespectador.com/noticias/educacion/falla-educacion-del-pacifico-colombiano-articulo-501105), las comunidades, los docentes y los propios jóvenes comienzan a sentir que el derecho a la educación hay que valorarlo, exigirlo y adaptarlo a la realidad. Pero conversar con los chicos y chicas que han persistido en la escolaridad rompe el corazón, pues en esas zonas rurales extremadamente aisladas, donde las economías ilegales campean, sus sueños de éxito tienen pocas posibilidades de cumplirse por el camino tradicional. ¿Y nos preguntamos por qué esos chicos son la excepción y muchos se dedican a cultivar coca?
Hace 250 años, al finalizar el período colonial, en el litoral Pacífico la explotación de oro en minas cuyos propietarios vivían en el mundo andino llevaba dos siglos de historia. Varios de estos municipios fueron fundados en el siglo XVI. En el siglo XVIII se definía como libre en los censos a quien no pertenecía a ninguna de las otras cuatro categorías con las que se ordenaba esa sociedad de castas (eclesiásticos, blancos, indios, esclavos y… libres). En las provincias del Pacífico, la población indígena había sido menguada, la población esclava estaba dejando de ser importante porque el auge de la minería del oro estaba decayendo, y comenzaba a volverse mayoritaria una población negra que había comprado su libertad o nacido de padres cimarrones, dedicada a la agricultura de subsistencia, la pesca, la caza y el lavado de oro, muy dispersa a lo largo de los innumerables ríos y quebradas y que, unida a algunos mestizos y mulatos aventureros, el censo de 1787 denominó “libres de varios colores”.
Las comunidades, los docentes y los propios jóvenes comienzan a sentir que el derecho a la educación hay que valorarlo, exigirlo y adaptarlo a la realidad
Pasaron otros dos siglos; Colombia se independizó, la urbanización se disparó en el mundo andino, se construyeron, para bien y para mal, las instituciones y dinámicas socioeconómicas que hoy nos definen, y el mundo negro del Pacífico siguió viviendo una realidad aparte. Las tasas de mortalidad infantil, analfabetismo e ingreso comenzaron a ser noticia hace 40 años, cundo vivieron un terremoto y tsunami sin precedentes en el país, y aún hoy tienen niveles de desarrollo humano semejantes a los de Congo y Haití. Tuvo que llegar el siglo XXI para que se terminara de construir y pavimentar la única carretera para comunicarse con el centro del país.
Y entre tanto, la cultura oral y musical, de la solidaridad, de la movilidad humana; el sentido del tiempo, una gran capacidad de producción orgánica de productos como el cacao y hasta la relación comercial intensa con otros países en esas sociedades y su territorio megadiverso e hiperdotado habrían podido mostrarnos a todos los colombianos una nueva idea sostenible del progreso. Pero en los últimos años, del centro de Colombia (Estado, comercio, guerrillas y paramilitares), y de sus propias élites políticas regionales, esos pueblos han recibido unos cuantos programas asistenciales, una pizca de modernidad excluyente y depredadora y lo peor de la guerra y la corrupción.
Comunidades como la que vivió la masacre de la semana pasada tienen cada vez mayor conciencia de su realidad y cada vez mayor interés en una educación pertinente y sólida para que sus jóvenes tengan alternativas. Es lo que hemos visto quienes visitamos escuelas allí en estos tiempos recientes de tregua (que por lo visto se acabaron).
Pero si no hay respuesta para sus nuevas generaciones, mucho me temo que mientras más estudien y su proyecto colectivo de bienestar tenga mayor claridad, ante la crudeza de las circunstancias, cada vez van a protestar más. Esperemos que el país consiga ofrecerles algo más que coca y plomo, para que sean al fin libres. O, mejor dicho, para que algún día en Colombia podamos ser genuinamente “libres de todos los colores”.
Argentina / 15 de octubre de 2017 / Autor: Gastón Godoy / Fuente: Página 12
Reclamo de los gremios docentes por el presupuesto universitario
El Gobierno prevé destinar 100 mil millones de pesos a las universidades en 2018, mientras los rectores solicitan más fondos. Los docentes advierten que la propuesta oficial implica recortes reales y nominales. Y que cae la inversión en educación respecto del PBI.
El proyecto de presupuesto universitario que el Gobierno envió al Congreso es calificado como “insuficiente” y “de ajuste” por los gremios docentes. Como informó PáginaI12, los rectores universitarios solicitaron para 2018 un presupuesto de 107 mil millones de pesos, mientras que el Ejecutivo envió una propuesta de 100 mil millones. Los sindicatos de profesores advierten que el proyecto oficial implica recortes nominales y reales: los hospitales universitarios recibirían 160 millones de pesos menos que este año, al igual que los fondos de incentivo, que pasarían de 198 a 150 millones; los gastos destinados a Ciencia y Técnica en las universidades se congelaron en 500 millones, lo que implica un ajuste por inflación; mientras que la cantidad de estudiantes de bajos recursos que recibirán becas llega a 19.257, un número superior al del último año, pero aún lejos de los niveles vigentes hasta 2015, cuando los becados eran 23 mil.
El artículo 12 del proyecto de presupuesto fija un monto de 95.317 millones para las universidades públicas nacionales en 2018, pero dentro del presupuesto de Educación incluye otros 5 mil millones destinados, en su mayor parte, al programa Fundar, que atiende la articulación de la educación superior con la secundaria, la expansión, desarrollo e inversión de las universidades y el mejoramiento de carreras. Si bien los rectores no incluyen al Fundar dentro de su modelo de presupuesto ideal, lo aceptan como parte del financiamiento requerido porque “atiende problemas que plantea el CIN” (Consejo Interuniversitario Nacional).
Javier Gortari, presidente de la comisión de presupuesto del CIN (el órgano que agrupa a los rectores), dijo a PáginaI12 que el presupuesto “no resuelve todas las cuestiones que pide el CIN”, porque quedan 7 mil millones de diferencia entre su propuesta y la del Ejecutivo. En busca de achicar esa diferencia, los rectores abrirán gestiones en el Congreso con los principales bloques, una vez que pasen las elecciones. El Ministerio de Obras Públicas, tal como exigieron los rectores hace dos meses y publicó este diario, destinará –según el proyecto de ley– 3 mil millones de pesos para obras de infraestructura y refacciones de las universidades.
Los rectores afirman que desean aumentos reales y no solo inflacionarios: para abrir más carreras, ampliarlas, mejorar los equipos de laboratorio y las bibliotecas, entre otros fines.
“Rechazamos de plano este presupuesto”, dijo a este diario Antonio Roselló, secretario adjunto de la federación Conadu Histórica. “Todos los ítems que no son salariales han sufrido una reducción nominal de 20 millones de pesos y hay una reducción real del 40 por ciento, si tomamos en cuenta la inflación de este año (con lo que se perdió el año pasado) y la proyectada por el Gobierno para el año que viene”, explicó el dirigente docente, para quien el congelamiento de la partida para Ciencia y Técnica “va en línea con el desmantelamiento del Ministerio de Ciencia”. Sobre la escasez de becas estudiantiles, dijo que la propuesta de su gremio es que se duplique tanto el número de beneficiarios como su monto. Roselló recordó que el gobierno de Mauricio Macri destina el triple de presupuesto para pagar deuda externa que para la educación universitaria: “Por eso lo impugnamos”, remarcó.
“El presupuesto general de Educación, es decir lo previsto para el Ministerio de Educación (sin la parte deportiva), pasó de tener una participación del 1,69 por ciento del PBI en 2015 a 1,60 puntos en 2016. Con los actuales valores de crecimiento del PBI para 2017, harán que se reduzca aproximadamente a un 1,55 por ciento del PBI”, detalló Pedro Sanllorenti, dirigente de Conadu y secretario general del gremio docente de la Universidad de Mar del Plata. Sanllorenti describió que, según la planilla que promueve el Gobierno, hay universidades que aumentarían su presupuesto en torno a “un 26 o 27 por ciento, mientras que otras solamente un 21 o 22 por ciento”.
La idea de los sindicatos docentes es convocar una jornada de lucha, todavía sin fecha fija, que se realizaría frente al Congreso y que contaría con el apoyo de organizaciones de no docentes y estudiantes, para reclamar un mayor presupuesto universitario.
Centroamérica/RepúblicaDomibicana / 14.10.2017/ Fuente: eldia.com.doRepresentantes de diversas universidades nacionales e internacionales expusieron durante tres días sobre innovaciones en educación y tecnología para la construcción de una universidad digital en el marco del X Congreso Internacional sobre Tecnología de la Información, Comunicación y Educación a Distancia (CITICED 2017) que tuvo como organización anfitriona al Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA).
La directora del Programa de Doctorado en TIC y Educación de la Universidad Abierta de Cataluña en Barcelona Elena Barberà, fue la conferencista magistral que dio apertura al congreso celebrado del 10 al 12 de octubre en el hotel Sheraton.
Paneles de expertos, talleres y conferencias magistrales sobre las universidades en línea, metodologías innovadoras aplicadas a la educación, tecnología en la gestión educativa, entre otros ejes temáticos,conformaron el programa de este congreso internacional al que asistieron más de 200 personalidades del sector educativo.
El evento que se celebra cada dos años, busca generar un espacio para analizar, reflexionar e intercambiar propuestas que fomenten la integración de las TIC en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la educación superior y compartir estrategias pedagógicas para implementar la tecnología en el aula.
Este congreso se celebra desde al año 2003 bajo la coordinación de más 18 universidades del país entre las que se destacan UAPA, UNICARIBE, ITLA, UNAPEC,UNICARIBE, INTEC, UASD, UNIBE, UNPHU, UFHEC, UCE, UNICDA, UCATEBA, UNEV, UNEFA, IGLOBAL, UNNATEC y UPID.
Entregar los recursos oficiales que necesita la universidad pública a un club de universidades privadas, equivale a sacrificar los derechos de la mayoría de los estudiantes más pobres, para que la minoría estudie como si fueran ricos.
Hacen muy bien los alumnos, profesores y rectores de las universidades públicas en salir a las calles a protestar porque el gobierno esté transfiriendo miles de millones de pesos -vitales para fortalecer la educación oficial- a un club de universidades privadas.
Ese original desatino –llamado Ser Pilo Paga- que permite hoy que 30.000 colombianos pobres bien calificados en las pruebas de Estado, estudien donde y como estudian los ricos, es impresentable en un país donde la elitización de la sociedad comienza, se desarrolla y se consuma en el sistema educativo.
Aunque el artículo 67 de la Constitución la consagra como un derecho, el gobierno y el sector privado no han logrado y están lejos de garantizar el acceso de todos los colombianos a la educación de calidad.
El sistema educativo colombiano es inequitativo y elitista, su operación es inmoral, ilegal e impulsa tradiciones que rayan en lo tragicómico. La consagración de los privilegios comienza en preescolar. Los más ricos matriculan a sus hijos en los jardines infantiles que garantizan la entrada a los mejores colegios (y que cobran más que una universidad de elite). A su vez esos colegios realizan exigentes procesos de selección, agregan filtros ilegales como el ‘bono‘ que en algunas entidades pasa de 40 millones por alumno y cobran matrículas y pensiones fuera del alcance de las mayorías. Como en el fútbol hay la A y la B. Educación excelsa para el 4 por ciento de la población -las élites que pagan- y mala para la enorme mayoría de los colombianos, a merced de una educación pública, deficiente, burocratizada y menesterosa.
Las situaciones más críticas se presentan en los dos extremos del proceso. En Colombia solo 48 por ciento de los niños de 3 años están matriculados en una institución educativa, – el promedio es 70 por ciento en los países de la Ocde-. Y en nuestro país apenas ingresan a la universidad 9 por ciento de los estudiantes de las familias más pobres, en contraste con 53 por ciento de los de las familias más ricas.
En definitiva, el problema se concreta en que entre nosotros, ser pobre o ser rico determina qué tipo de educación se recibe y crea diferencias abismales e irrecuperables en el destino de los ciudadanos. Ser pilo paga alimenta y fortalece ese club de los privilegios pues engorda las economías boyantes de las universidades de elite al transferirles los millonarios recursos que necesita la universidad pública para vincular y educar a muchos más de los 500.000 estudiantes de los estratos 1, 2 y 3 que se gradúan cada año.
Por eso se deberían unir a las protestas los jóvenes que no pudieron terminar sus estudios o ingresar a la universidad, los que entraron, pero tuvieron que desertar, o los que terminaron, pero tuvieron que salir al mercado laboral en condiciones de inferioridad en formación con sus coetáneos, por no pertenecer al grupo que puede pagar “la buena educación”. La Colombia de verdad no la de los “pilos afortunados” que publicita el gobierno.
La prioridad en Colombia no es fortalecer las universidades privadas sino tener una educación pública de cobertura universal y de alta calidad y muy especialmente garantizar a los más pobres el derecho a la educación inicial y a la universitaria.
La educación es uno de los sectores que experimenta con mayor impacto las transformaciones que impulsa la tecnología. Desde ese punto de vista no parece sensato invertir tantos recursos en modelos educativos que comienzan a ser desuetos frente al auge de la educación, la formación para el trabajo y la educación continuada en internet. Con presupuestos como los que se están llevando las privadas, universidades públicas harían maravillas para crear programas online de calidad excelsa, que sí permitirían saltos enormes de cobertura y calidad para vincular a miles de los jóvenes que se están quedando sin educación.
En 2018 el gobierno destinará un billón de pesos a la educación de 40.000 estudiantes del programa Ser Pilo Paga, la misma suma que transferirá a las 32 universidades públicas nacionales y regionales, a cargo de formar a más de 600.000 estudiantes. Mientras muchas de esas universidades oficiales enfrentan dificultades, carencias, insolvencia y grave deterioro de su infraestructura -el déficit del sector se acerca a 500.000 millones de pesos- pocas y las más prósperas universidades privadas reciben con Ser pilo paga una gran cuota de estudiantes de estratos populares, bien calificados, a tarifa plena -como quedó diseñado el programa no ofrecen ni becas, ni descuentos, ni cofinanciación-. Esta es una irritante injusticia y convertirla en política de Estado, como pretende el Ministerio de Educación, sería una monstruosidad salvo que Ser Pilo Paga se convirtiera en un programa exclusivo para universidades públicas, que sería la forma más sencilla y rápida de revertir la insensatez de hoy y sus cuestionables resultados.
Nota: Inquietante el conjunto de falsedades y argumentos amañados con los que Gustavo Petro respondió a mi columna ‘Las basuras de Petro‘ así como la agresividad de sus barras bravas en las redes sociales para apoyarlo, con abundancia de insultos, ofensas y calumnias. No sé si el exalcalde tenga futuro en la política. Lo tendría asegurado, sin duda, como campeón nacional de la posverdad.
Este escrito tiene un contexto de fuerte presión sobre el financiamiento público del sistema de educación superior en las universidades estatales, siendo estas casas de estudios superiores donde más jóvenes humildes acuden en búsqueda de una oportunidad para estudiar, graduarse, mejorar su calidad de vida y aportar al desarrollo del país.
Las universidades estatales se diferencian entre sí por el tipo de oferta académica que ofrecen y el presupuesto asignado por el Estado. Pero se ha olvidado medir en qué medida se cumplieron los objetivos, cuál es el nivel de satisfacción de la calidad percibida por los usuarios; cuán aceptables ha sido el desempeño de sus egresados en la empresa privada y el sector público. Para poder responder lo anterior, se debe mejorar las líneas de acción, mejorar la gestión, informar a los diferentes grupos de interés y tener una base sobre la cual designar adecuadamente el presupuesto correspondiente.
Sin embargo, el sistema de gestión universitaria está integrado por otros subsistemas y cierta burocracia estatal que dificulta la fluidez en los procesos.
Se debe identificar la incidencia de la evaluación diagnóstica sobre el proceso de enseñanza y su impacto en el aprendizaje. En todo momento hay que armonizar los sistemas universitarios: administrativo, académico y el legislativo que asigna partidas presupuestarias.
La clasificación de los indicadores de gestión universitaria es muy diversa, entre ellas hay categorías como la eficiencia, eficacia, economía, calidad, equidad, el entorno y la tecnología.
En ocasiones existe dificultad para reunir información sobre procesos internos o resultados en las universidades que demuestren la eficiencia, que serían los objetivos del aprendizaje, apoyo, colaboración y estímulo a los estudiantes y su organización en el aula.
La economía, que examina aquella parte de la acción individual y social que pueda tener la más estrecha conexión con la obtención, uso de los artículos y materiales necesarios para el bienestar. La calidad, que depende de cada actor involucrado, que juzga la calidad de acuerdo al servicio que busca. Calidad en términos de perfección, como el logro de un propósito, como la relación costo-valor, como transformación. La equidad es garantizar el derecho humano fundamental de la educación, para todas las personas. El entorno, se centra en los factores sociales, culturales, morales económicos, profesionales, que rodean a una persona, colectividad o época que influye en su estado o desarrollo. Y las nuevas tecnologías, la digitalización cada vez juega un papel más importante en los procesos de enseñanza-aprendizaje y el futuro de la universidad.
A pesar de haber pasado ochenta y dos años de la creación de la Universidad de Panamá, y diez años de la creación de la Universidad Marítima Internacional de Panamá, siendo la de menor tiempo de fundación, aún se mantenga tan poca comunicación o relación con los estamentos del Estado.
Indistintamente de la calidad de enseñanza, la cantidad de egresados, del aporte significativo del capital humano en el sector público y privado, las cinco universidades estatales siguen estando a merced de la asignación del presupuesto gubernamental para poder hacer frente a una demanda estudiantil que solicita y necesita la modernización del sistema, de cómo realizar las diferentes estrategias para enfrentar las nuevas exigencias de la vida laboral que sufre constantes cambios.
Sin olvidar que seguimos sumergidos en un pésimo sistema burocrático, que otorga sin ningún fundamento financiero la asignación presupuestaria, afectando el desarrollo y funcionamiento de estas casas de educación superior, hogares de estudios de aquellos panameños humildes que se rehúsan a ser doblegados por la falta de oportunidades y, por el contrario, apuestan a la mejor oportunidad que existe en la vida para luchar contra la pobreza, poder estudiar; formación académica que es responsabilidad de todos, Estado, estudiantes, universidad y sociedad.
Fuente del articulo: http://laestrella.com.pa/panama/nacional/financiamiento-publico-educacion-universitaria/24022657
Fuente de la imagen: http://www.liveandlearn.mx/wp-content/uploads/2015/08/financiamiento-educativo-extra
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