Los niños de África Oriental se enfrentan a una «inquietante realidad» debido a los desastres de todo tipo a los que se ven expuestos y que han convertido a la región en la que más desplazados acoge en todo el continente, según ha alertado este jueves World Vision.
De acuerdo con el informe ‘Girls on the move’ del pasado mes de julio, «unos cinco millones de niños se han visto obligados a huir de sus países de origen en África Oriental debido a los efectos devastadores de la sequía, la amenaza de hambruna, los conflictos y la inestabilidad política».
En Uganda, por ejemplo, «los niños, la mayoría de ellos de Sudán del Sur, huyeron allí después de haber estado expuestos a diferentes tipos y niveles de violencia, explotación y otras formas de abuso». En la vecina República Democrática del Congo, otras 80.000 personas han tenido que huir a Uganda por los disturbios.
La violencia intercomunal en el sur de Etiopía ha provocado nuevos desplazamientos de más de un millón de personas. «Se prevén brotes de enfermedades y desnutrición para miles de niños etíopes desplazados, por no mencionar las consecuencias económicas», ha señalado la ONG.
El director regional de World Vision, Stephen Omollo, ha explicado que en África Oriental «los niños en movimiento experimentan la violencia de maneras más extremas, más complejas y potencialmente más dañinas que aquellos que viven en sus comunidades de origen». «Necesitan con urgencia protección adicional», ha indicado.
La organización humanitaria ha recordado además que muchos niños desplazados han perdido a sus padres y se han visto obligados a asumir responsabilidades de crianza, en lugar de estar en el colegio, lo que limita sus expectativas de futuro.
A medida que las familias huyen, las inseguridad alimentaria aumenta porque quienes huyen de sus hogares a causa de un conflicto armado «han dejado sus tierras y ya no pueden cultivar». En Sudán del Sur, por ejemplo, «la inseguridad alimentaria amenaza con empeorar, (…) ya que la llegada de ayuda económica sigue sin cumplirse».
«Esta inquietante realidad debería obligarnos a todos a tomar medidas y hacer un trabajo mejor para proteger a los niños en movimiento y garantizar que podemos asegurar su futuro», ha considerado Omollo.
«Los efectos de las crisis prolongadas a los que se tienen que enfrentar los niños de la región deben ser mitigados y se deben hacer todos los esfuerzos posibles para garantizar que estén protegidos», ha reclamado.
El éxito de empresas tecnológicas como Waze y Check Point ha eclipsado otras soluciones nacionales de gran relevancia
La tercera palabra que suele venir a la mente cuando hablamos de Israel, después de conflicto y religión, es innovación. El país es, junto a Corea del Sur, el que destina una mayor parte de sus recursos a I+D —un 4,2% de su PIB, prácticamente el doble que la media mundial— y presume de tener una tasa de startups por habitante envidiable: más de 6.500 en una región que cuenta con una población similar a la de Nueva York. Los mayores éxitos del país hablan por sí mismos. Waze es la aplicación de navegación asistida que compró Google hace cinco años por más de 800 millones de euros y Check Point es una de las compañías de ciberseguridad más importantes del mundo. Pero estas no son las únicas buenas ideas que se han desarrollado en la autoproclamada nación de startups. Repasamos algunas de las más interesantes relacionadas con la agricultura, la accesibilidad y la medicina.
Netafim
En un territorio compuesto en su mayoría de regiones áridas, desarrollar la agricultura sostenible se antoja complicado. Simcha Blass, un veterano ingeniero hidráulico israelí, descubrió que un modelo de riego lento y equilibrado conducía a un crecimiento extraordinario de las plantas y fundó, hace más de 50 años, Netafim, el primer sistema de riego por goteo del mundo. Esta solución destaca por su capacidad de control: dispone de una ubicación precisa del objetivo y permite ajustar la presión, cantidad y tiempo del flujo del agua, lo que aumenta la eficiencia de riego para que no se evapore. Su invención facilitó el trabajo a agricultores en áreas donde el agua es un bien escaso.
GreenIQ
La solución de Netafim supuso una revolución para la agricultura y facilitó enormemente la vida a quienes se dedicaban al campo. Pero, con la entrada en el siglo XXI, el sector precisaba de una solución adaptada a los nuevos tiempos: un sistema de riego eficiente que pudiera ser manipulado a distancia para adaptarse en tiempo real a los cambios en el clima, la iluminación y otros factores que influyen en la agricultura. Con este propósito, la empresa GreenIQ diseñó Smart Garden Hub, un dispositivo conectado a internet que permite controlar el riego desde el móvil, permitiendo ahorrar hasta el 50% del agua a sus usuarios.
Orcam
Esta empresa ha creado una solución de accesibilidad para personas con discapacidad visual. Se trata de un pequeño dispositivo adjunto a unas gafas que reconoce texto en 40 idiomas y lo traduce en sonido. Además, integra tecnología de reconocimiento facial para indicar a su usuario el nombre de la persona que tiene delante, siempre que lo haya registrado previamente.
Watergen
Arye Kohavi puede presumir de encontrarse entre los 100 principales inventores del mundo que designa la revista Fast Company, pero no lo habría conseguido si su empresa no estuviera entre las 50 compañías más innovadoras, según un ranking de la misma publicación. Su mayor logro es Genny, un dispositivo que aprovecha la humedad ambiental para producir 20 litros de agua potable por día. Además de generar agua, purifica y seca el aire circundante, haciéndolo más limpio. La iniciativa de Kohavi abarata el coste del agua y se postula como una de las mejores soluciones para aquellas zonas del mundo en las que es difícil encontrar agua potable.
Pillcam
Pillcam es, como indica su nombre en inglés, una cámara en una cápsula. El paciente se la traga para que los médicos puedan visualizar y diagnosticar el problema. El procedimiento se puede realizar sin necesidad de hospitalización, reduce tiempos y costes y, gracias a la calidad de la imagen que proveen, consigue diagnósticos más precisos.
Prepex
Nos encontramos ante un dispositivo que simplifica la circuncisión, el único que permite realizarla sin intervención quirúrgica. Aunque está desarrollado por una empresa israelí (Circ Medtech), su principal área de operación se encuentra en África, fundamentalmente en regiones en las que el VIH está más presente, ya que la circuncisión reduce las posibilidades de contraer la enfermedad hasta en un 70%. Hasta el momento, lo han utilizado más de 350.000 personas en 13 países.
Nos anuncian que el gran arrecife de coral ha muerto, que las capas de hielo polares se derriten a un ritmo sin precedente, el presidente de una de las potencias mundiales tiene un dedo en el gatillo nuclear y el otro tecleando en Twitter su política exterior; en México, específicamente, nos enteramos de que las compañías mineras contaminan los ríos y violentan a las poblaciones que se les oponen, que estudiantes desaparecen y siguen desapareciendo, no dejamos de leer acerca de los millones y millones de pesos que han desviado entre algunos gobernadores impunes, y vivimos con rabia y terror cotidiano al escuchar que asesinan a siete mujeres al día. En pocas palabras, estamos sumergidos, si no es que hundidos, en una crisis.
Supongo que cada generación tiene su crisis y esta es la nuestra. Y nos toca pensarla. Este deber no es coincidencia: la palabra “crisis” y la palabra “crítica” tienen la misma raíz, del griego krinein, separar, decidir, juzgar; de la raíz krei, tamizar o cernir, es decir, discernir. ¿Y cómo, justamente, discernir en plena crisis? ¿Cómo podemos ver el bosque sin perdernos entre los árboles? O quizá lo que hay que hacer es enfocarnos en un árbol, cada quien el que le toca, el más cercano, y de allí deducir o colectivamente entender el bosque.
Aquí surgen varias publicaciones que buscan, desde el pensamiento crítico, pensar la situación que atravesamos. Pero si crisis y crítica tienen la misma raíz, cómo hacer para no quedarnos en el mismo círculo retórico; es decir, tratando de salir del problema desde la raíz misma, con el riesgo de quedarnos allí: criticando sin proponer. Me parece que, además del pensamiento crítico, hay algunas publicaciones que hacen llamado a la imaginación, y este me parece el giro de tuerca necesario para no quedarnos estancados en el pesimismo que suele caracterizar mucha de la crítica política, sobre todo en año electoral. La imaginación es lo que requerimos para escribir y posicionarnos desde la esperanza, algo que va más allá del pesimismo de siempre o del optimismo estúpido.
Supongo que cada generación tiene su crisis y esta es la nuestra
Como apunta Rebecca Solnit, autora y editora de pensamiento filoso y matizado, “la esperanza se ubica en la premisa de que no sabemos qué pasará y que en el espacio de la incertidumbre hay holgura para actuar. Cuando reconoces la incertidumbre, reconoces que puedes influenciar los resultados —tú solo o en concierto con una docena o varios millones más de personas—. La esperanza abraza lo desconocido y lo que no puede llegar a conocerse, una alternativa a los pesimistas y a los optimistas. Los optimistas piensan que todo estará bien sin que haga falta involucrarse; los pesimistas se posicionan desde el lado opuesto; ambos se eximen de actuar. Es la creencia de que lo que hacemos importa, aun si el cuándo y el cómo importe y a quién y qué impactará no es algo que podamos saber de antemano. Tal vez no lo sabremos después tampoco, pero importa de igual forma…”.
Los políticos viven, justamente, en el eterno presente de la falta de imaginación y de esperanza, y nos venden en cambio programas baratos para ahoritita. Nuestra labor como autores, siento, está en buscar hablar desde fuera del poder, adentrarnos en la imaginación desobediente. No serán solamente entonces los politólogos o analistas de la coyuntura quienes escriban los textos más interesantes, sino historiadores, abogados, artistas, lingüistas, narradores, poetas, como lo demuestran los autores antologados en El futuro es hoy: ideas radicales para México, colección de ensayos a la cual me invitaron y a la cual acepté enviar un texto, no sólo porque los compiladores, Humberto Beck y Rafael Lemus, me parecen autores y editores interesantes de mi generación (Beck recién publicó un importante libro sobre Iván Illich), sino además porque su invitación me pareció clave: justamente pensar el futuro, es decir, necesariamente posicionarnos ante lo desconocido (el territorio de la esperanza, de la posibilidad), o, como decían ellos, apelar a la imaginación política, una suerte de oxímoron que me pareció esencial explorar.
2018: año electoral, pero también año que marca ya medio siglo cumplido desde las sublevaciones estudiantiles de 1968. ¿Qué futuro imaginaban esos estudiantes? Seguramente no el que vivimos hoy. O en algunas cosas tal vez sí. Las cosas no siempre han sido iguales, y no siguen iguales desde ese entonces. Será que las semillas que se plantaron afloren ahora. O que las que plantemos ahora, algún día devendrán bosque.
Cathy Kavanaugh, directora de transformación digital para el aprendizaje de Microsoft e investigadora educativa, habló con Semana Educación sobre el futuro de la educación en Latinoamérica y los beneficios de pensarla con una mente tecnológica. Kavanaugh será una de las invitadas a la Cumbre Líderes por la Educación.
Semana Edudación: ¿Cuál es el mayor desafío para integrar la tecnología a los sistemas educativos en Latinoamérica?
Cathy Kavanaugh: Trabajando en lugares como México y Chile, creo que cada país tiene desafíos similares: proveer más acceso a la educación y asegurar una mayor calidad. Ahora, las estrategias de cada uno varían. Creo que la capacidad de un país de expandir su calidad y acceso va a depender, en parte, de la habilidad para usar diseños de aprendizajes guiados por una mentalidad centrada en el estudiante y ayudándose en el uso de tecnología. Cuando trabajé en Nepal una de las maneras en las que pensaban mejorar la calidad era con un currículo estandarizado, lo cual permitía que los profesores tuvieran unas metas comunes. Así, compartir materiales, herramientas e información se hacía más fácil. Incluso en Australia creamos una plataforma en la que los profesores podrían compartir algunos de los mejores materiales que estaban usando en sus clases. Así, cualquier docente del país tenía acceso a miles de recursos y herramientas que no tenían que diseñar desde cero. Estas son algunas de las oportunidades que Colombia tiene: reunir a las personas alrededor de una meta común y hacer uso de esa “genialidad colectiva” para que todos trabajen hacia un objetivo en vez de que cada uno haga esfuerzos por su parte. Crear un currículo único o tener estándares colectivos ayudaría a que el país rompa la barrera que lo separa de tener un programa de educación online.
S.E: En los últimos años, han empezado a ser implementadas estrategias de diseño de pensamiento en el diseño de la experiencia escolar, ¿en qué consiste el learning design?
C.K: El diseño de aprendizaje acerca el diseño de pensamiento a los profesores para que no solo establezcan los materiales sino toda una experiencia de aprendizaje para sus estudiantes. Pensar con empatía y desde la perspectiva del aprendiz es primordial. Es diferente al diseño tradicional de las clases porque es un enfoque holístico que se centra en el ambiente de aprendizaje, lo cual incluye todas estas experiencias e interacciones que los alumnos tendrán, incluso que puedan sentirse apoyados y motivados. Learning design toma el diseño tradicional de contenidos y clases y lo hace más rico para ellos.
S.E: ¿Cuáles serían los retos y beneficios de que Colombia tenga un programa de educación online?
C.K: Los profesores tienen que pensar desde dónde están aprendiendo los niños que toman las clases online, ¿lo están haciendo desde la casa o el colegio?, ¿es este lugar un buen ambiente de aprendizaje? Es determinante el entorno para asegurar la formación.
S.E: ¿Qué viene para el sistema educativo?
C.K: Mayor acceso a la educación, educación más personalizada y más información gracias a la tecnología. Básicamente lo que presenciaremos es que la tecnología se vuelve más inteligente para hacer más inteligente a las personas y ayudarlas a progresar.
Ella será una de las expertas invitadas a la Cumbre Líderes por la Educación 2018, el evento más esperado del sector. Se llevará a cabo en Bogotá el próximo 19 y 20 de septiembre, en el centro de convenciones Ágora.
El sistema educativo del país ha rechazado por años las reformas que Rodolfo Llinás, uno de los padres de la neurofisiología, le haría a las escuelas. A sus 83 años vuelve a Colombia para hablar sobre su visión de aprendizaje en la Cumbre Líderes por la Educación.
En Colombia es el científico más importante que ha tenido el país; en el mundo, el doctor Rodolfo Llinás, quien revolucionó la neurociencia moderna. Es médico cirujano, graduado de la Pontificia Universidad Javeriana y neurofisiólogo de la Universidad Nacional de Australia, pero podría ser otra cosa: un rebelde, un idealista, un niño.
Tiene 83 años y dice estar buscando la forma de evitar la vejez estudiando el sistema de los calamares, que por cierto son muy útiles para la neurociencia porque sus fibras nerviosas son tan grandes que pueden observarse casi a simple vista. Este año se jubiló como director del Departamento de Neurofisiología en la Universidad de Nueva York, en donde recibió el título de university profesor que le permitía dictar cualquier cátedra.
Es polifacético, una característica que lo diferencia de los demás científicos. Cree que es porque tiene una apertura del conocimiento muy criollo. “Esa vaina de jalarle a todo es muy colombiano. Un inglés nunca lo haría”, dijo en una entrevista reciente. Es que Llinás no para. Después de entregar a la ciencia sus grandes aportes sobre cómo se comunican las neuronas y sobre su “personalidad”, se salió de su laboratorio y de la investigación básica para plantear teorías que siempre han abordado los filósofos: qué es la consciencia, qué es el yo. Y brilla, a pesar de sus detractores, pues esa búsqueda ha terminado en cientos de reconocimientos y en la publicación del libro El cerebro y el yo.
Cada vez que viene a Colombia –últimamente lo está haciendo con más frecuencia– le preguntan sobre qué debería pasar para que mejore nuestra educación, y Llinás, con un poco de frustración, asegura: “Lo dije hace muchos años y no me hicieron caso”. Pasó en 1993, cuando le pidió al expresidente César Gaviria que crearan la Comisión de Sabios, un colectivo de cerebros que presentó un plan de lo que debería reformarse en el sistema educativo colombiano. Ese plan nunca se aplicó.
Ocurrió cuando, por su cuenta, armó un programa educativo con el fin de que las escuelas tuvieran las herramientas para hacer de la educación un proceso divertido y de aprendizaje en contexto, pero fue una quimera. Sin embargo, el lugar donde recibieron sus aportes sin mayor reparo fue Maloka. Para Pablo Correa, periodista de El Espectador y autor de la biografía Rodolfo Llinás: la pregunta difícil, “Maloka concretó parte de sus ideas y de sus planteamientos educativos porque es un sitio en el que la educación se da de manera divertida, en contexto, provocadora y mostrando las cosas”.
A pesar de los rechazos del sistema, Llinás cree que están pasando cosas interesantes en Colombia, por eso regresa. Esta vez estará en la Cumbre Líderes por la Educación, celebrando los cinco años del evento más importante del sector. Respecto a su ponencia, dice que no será caritativo a la hora de criticar el modelo educativo colombiano, ya que, como él mismo dice, la educación como está no le sirve a nadie. “Es mucho el tiempo que las personas invierten y el producto es malísimo, no es digerible. La gente recuerda el 18% de lo que estudió porque no tiene contexto”, le dijo a Semana Educación.
América del Sur/Colombia/Fuente: www.elespectador.com.
Tres exitosos y destacables casos de instituciones de educación superior que abren sus puertas para decirle sí a la inclusión de diversas poblaciones.
“La educación inclusiva consiste en que todas las personas de una determinada comunidad aprendan juntas, independientemente de su origen, sus condiciones personales, sociales o culturales, incluso de cualquier problema de aprendizaje o discapacidad”, afirma Alexandra Velandia, subdirectora nacional de orientación y permanencia estudiantil de la Fundación Universitaria del Área Andina.
Como ella opinan otros profesionales, y desde la academia han empezado a promover espacios y generar acciones concretas que abran las puertas de la inclusión, no sólo a personas que presentan alguna discapacidad física sino para las diversas etnias, culturas y la comunidad LGBTI. Es cuestión de hacer realmente efectivos los derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación.
El aprendizaje con las personas en condición de discapacidad se basa en el principio de que cada uno tiene características, potencias, intereses y necesidades de aprendizaje diferenciales, no solamente pensadas desde la condición de discapacidad física, cognitiva o sensorial, sino también las limitaciones que generan las condiciones económicas y psicosociales (étnicas, raciales, entre otras), que al ser identificadas requieren adaptaciones en los diseños curriculares que permitan a los estudiantes aprender de manera autónoma y acorde a sus posibilidades.
Pontificia Universidad Javeriana
Paula Alejandra Beltrán, coordinadora del Programa de Inclusión y Diversidad, cuenta que este proyecto existe desde hace cuatro años y no se dedica exclusivamente a temas de discapacidad, sino que desarrolla sus acciones a través de tres proyectos.
El primero tiene que ver con la promoción de una cultura incluyente, de tener un sentido de apropiación de la diversidad. El segundo proyecto es el de formación. Aquí se encargan de capacitar y formar a profesores, administrativos y estudiantes en diferentes temas de inclusión educativa. Y el tercer proyecto es de acompañamiento y orientación. Mucho más individualizado, responde a acompañar tanto a las unidades académicas como administrativas para la inclusión de diversas poblaciones.
Para Beltrán, el panorama nacional no es sólo un tema de percepción sino de acciones concretas: “Cada vez hay más instituciones abriendo sus puertas a estos temas y más interés por parte del Ministerio de Educación en brindar indicaciones para hacerlo bien”.
Fundación Universitaria del Área Andina
Desde su creación, Áreandina ha decidido dar un paso adelante para fortalecer el enfoque de inclusión, abriendo sus puertas y brindando oportunidad a todas las personas que deseen hacer parte de una educación pluralista y de calidad, que garantice el derecho a participar en todos los procesos y condiciones académicas.
En esa línea, la institución se caracteriza por acoger no sólo a estudiantes y docentes con amplia diversidad cultural, étnica y racial, provenientes de distintas regiones de Colombia y del mundo, sino además en condición de discapacidad (física o motora, sensorial, intelectual o mental). Como consecuencia, ha logrado crear y posicionar espacios de encuentros socioculturales, académicos y simbólicos, con el fin de enriquecer su mirada global del mundo y contribuir a la formación de los estudiantes como sujetos políticos.
“Contamos con un proceso de admisión en el que a través de diferentes instrumentos y acciones (formulario de inscripción, entrevista inicial, pruebas psicotécnicas, encuesta de caracterización de la población, entre otras) se obtiene información valiosa que permite diseñar estrategias de acompañamiento y seguimiento y planes administrativos y curriculares que den vida en las aulas y en todo el ambiente institucional”, cuenta Alexandra Velandia, subdirectora nacional de orientación y permanencia estudiantil de la Fundación Universitaria del Área Andina.
Universidad Sergio Arboleda
Durante el pasado mes de mayo se llevó a cabo, en Bogotá, el Primer Encuentro Nacional por la Inclusión Educativa del Instituto Nacional para Ciegos (Inci). A lo largo de la ceremonia se destacó el trabajo que han hecho desde la academia universidades como la Sergio Arboleda. “Esta es la única institución de educación superior que ofrece becas para las personas que tienen alguna discapacidad y este es el aporte más importante que puede hacer”, destacó el director del Inci, Carlos Parra.
Este esfuerzo se suma a los diversos proyectos de inclusión que ha realizado la universidad, siendo así la única institución con programas de posgrado con énfasis para personas con discapacidad auditiva, como la Especialización en Educación y las maestrías en Educación y en Educación para los Derechos Humanos.
“En la universidad tenemos la posibilidad de contar con intérpretes de señas para cada una de nuestras clases, metodologías activas inclusivas y la constante actualización docente para mejorar nuestro trabajo”, detalló Juan Sebastián Perilla, decano de la Escuela de Educación.
Fuente de la noticia: https://www.elespectador.com/noticias/educacion/la-inclusion-desde-las-aulas-articulo-808111
Entrevista/19 Septiembre 2018/Autor y Fuente: Semana
Yesmariana Gómez es una de las expertas en el tema de microcredenciales, la nueva tendencia en educación en el mundo digital. ¿Conoce sus beneficios? Hablamos con ella sobre el internet como herramienta para hacer del aprendizaje un proceso más democrático. Este será uno de los temas que se discutirá en la Cumbre Líderes por la Educación.
Reconocimiento de rocas y minerales, Cinco estrategias de mindfulness para potenciar el autoliderazgo, Bases para el desempeño en el quirófano e Introducción al diseño de videojuegos son los nombres de algunos cursos gratuitos disponibles en línea que desde hace años proponen revolucionar el aprendizaje de competencias en internet.
Yesmariana Gómez lidera uno de ellos. Es la jefe de proyecto y responsable de Partners Educativos en MiríadaX, la primera plataforma de moocs (cursos introductorios) iberoamericana que también está incursionando en la oferta de microcredenciales, una especie de nivel intermedio entre los cursos introductorios y las maestrías. Desde su labor promueve el aprendizaje social y colaborativo con miras a la formación de calidad, y al diálogo sobre la educación en el futuro, entre universidades, empresas y usuarios. Semana Educación conversó con ella sobre la naturaleza y los beneficios de este tipo de apuestas y la convivencia entre universidades y cursos on line.
S.E.:¿A qué necesidades responde un proyecto como MiríadaX?
Yesmariana Gómez (Y. G.): La iniciativa nació en 2013 y fue un esfuerzo conjunto entre Telefónica y Universia, del grupo Santander. Surgió como una respuesta a los proyectos anglosajones de educación en línea que existían en ese momento. Por ejemplo, EDX y Coursera eran dos iniciativas de ese tipo, que nacieron con contenidos únicamente en inglés. MiríadaX fue el resultado de esa búsqueda y es una plataforma que ofrece contenidos en español para el aprendizaje. Universia ya no lidera el MiríadaX, pero el proyecto sigue teniendo dos objetivos: impulsar a la universidad del entorno iberoamericano para superar el complejo “todo lo que viene de afuera es mejor”, y por otro lado darle una respuesta a los alumnos que no tienen formación en inglés, pero que están interesados en aprender en línea.
S.E.: Y actualmente cómo se compone esa comunidad virtual?
Y.G.: Al día de hoy son 5.1 millones de usuarios matriculados: el 10% de nuestros usuarios son colombianos y el 40% son españoles. Hasta ahora se han impartido más de 800 cursos, y del total de universidades con las que tenemos convenio para generar nuestro contenido, 16 son universidades de Colombia.
S.E.: ¿Cómo ha sido la evolución en el contenido en línea que ofrece MiríadaX, y en el mundo de la educación digital a nivel global?
Y.G.: En MiríadaX actualmente tenemos incorporados cursos con formación en inglés, pero promovidos por universidades iberoamericanas. Y aunque los nuestros son completamente gratuitos, existe la opción del pago voluntario por un certificado de superación. Pero no es solo el diploma. Tiene tecnología blockchain y es una evidencia de que aprendió esas competencias y que deja incorporar información que realmente muestra los conocimientos. Además, ya no solo tenemos Mooc’s, sino microcredenciales.
S.E.: En el mundo de la educación están sonando esos dos términos, siendo las microcredenciales la evolución de las Mooc’s. ¿Qué son específicamente y en qué se diferencian?
Y.G.: Una Mooc es un curso introductorio muy corto con información general. La microcredencial, en cambio, es el punto intermedio entre una mooc y una maestría, y es un curso con un nivel de información más profundo. Si una mooc tiene un crédito de micro reconocimiento y un máster tiene 60 créditos, una microcredencial puede tener alrededor de 15 créditos.
Las Mooc’s llevan muchos años al servicio de los usuarios de internet. Pero las microcredenciales se crearon apenas entre 2016 y 2017 y ha sido una tendencia que ha estado liderada en mayor medida por el mundo anglosajón. Entonces sí es una transformación en el mundo digital, pero es una evolución que se va dando poco a poco en el sector educativo. No creo que hayan resistencias de ningún tipo. Lo que pasa es que los cambios, hasta hace algún tiempo, no se daban tan rápido.
S.E.: Entonces, ¿cuáles son los beneficios de hacer una microcredencial?
Y.G.: Una persona que tome una microcredencial podrá desarrollar una macrocompetencia de todo un tema. Además, da mucha agilidad a la hora del “reciclaje profesional”. Es un curso que permite generar competencias que se han ido desarrollando con el tiempo, pero que se necesitan en tu desempeño laboral. Permite flexibilidad para acceder al conocimiento, aunque no esté dentro del círculo académico en una institución física y clases magistrales. Con las microcredenciales el crédito no es el fin, sino demostrar que las personas adquirieron las habilidades que les fueron enseñadas.
S.E.: Adelántenos un poco sobre su ponencia en la Cumbre Líderes por la Educación.
Y.G.: Los títulos del futuro, cómo sobrevivir a las microcredenciales es una ponencia para socializar la tendencia de las microcredenciales. Nosotros la lanzaremos en nuestro website en octubre. En el caso de las universidades colombianas, la mayoría de ellas que tenemos asociadas no sabían qué era una micro credencial, o al menos no conocían el término. Sin embargo, Colombia es un país que, incluso desde lo gubernamental, está trabajando muchísimo en todo el tema digital.
Entonces, de momento la ponencia expondrá una tesis: el cambio de paradigma no se acabó cuando llegó el mundo digital. No es suficiente una plataforma para dar clases, sino que es un movimiento que todavía tiene camino por recorrer. Lo que se puede lograr en internet, y en especial las micro credenciales, hacen parte de esa gran oportunidad que existe ahora mismo de generar una respuesta que nos permita seguir creciendo como sociedad. También, que nos permita el desarrollo de las personas. Es una enorme oportunidad que hay que apoyar y apropiarse de ello, de empoderarnos y liderar este tipo de movimientos desde América Latina.
S.E.: ¿Y cuál es el rol de las universidades en este tipo de procesos y oportunidades que brinda el mundo digital? ¿Ya no se necesita ser profesional?
Y.G.: Si bien el mundo está mutando y algunos sectores del mercado laboral no requieren carrera profesional sino competencias y habilidades, la universidad sigue teniendo un rol muy importante. El aprendizaje y su legitimación con certificados dinamiza la educación y genera una nueva apuesta de la educación terciaria. Pero, la universidad es un espacio para la generación de conocimiento y tiene, ante todo, un rol social. La gente se queda con ideas como “si estudio periodismo (un ejemplo), nada más voy a aprender eso”. Pero la universidad también pone a disposición herramientas que son transversales a las disciplinas.
Es una simbiosis perfecta, un complemento, porque permite que en la universidad las personas enriquezcan su conocimiento, pero que estén al tanto de las exigencias del mundo, unas que piden ser ágiles. Ya no nos podemos permitir diez años estudiando únicamente.
S.E.: ¿Entonces cuál es el desafío frente a la generación de conocimiento?
Y.G.: El conocimiento es una herramienta fundamental. Pero es eso. Es decir, el conocimiento en sí mismo es necesario, aunque no suficiente. El desafío está en hacerlo útil para mejorar la vida. Eso es lo fundamental. El reto es ayudar a la gente a poner eso que sabe en valor. Para que se desarrolle la sociedad en la que se vive. Al fin y al cabo, las competencias incluyen el saber, pero también el saber.
Este será uno de los temas a tratar en la Cumbre Líderes por la Educación 2018, el evento más esperado del sector. Se llevará a cabo en Bogotá el próximo 19 y 20 de septiembre en el centro de convenciones Ágora.
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