Hoy se dio a conocer el Plan Decenal de Educación 2016 – 2017, la política pública que marcará el norte del país durante los próximos 10 años.
Para nadie es un secreto que la educación ha sido la principal apuesta del gobierno, pero el desafío no ha sido para nada fácil. Diferentes expertos apuntan en que la base de un país se encuentra la educación, pero para mejorarla no es suficiente con decretos y planes de acción simples, sino con políticas de largo aliento.
Entre las distintas estrategias para definir qué se necesita para alcanzar esa ambiciosa meta, el Plan Decenal de Educación 2016 – 2026 es un mecanismo de consulta en el que la educación se convierte en un compromiso de todos los colombianos y uno de los principales temas de la agenda pública.
Este plan, que fue publicado el día de hoy, se plantea como un conjunto de orientaciones, desafíos y lineamientos estratégicos que constituyen un referente para seguir trabajando en las mejores ideas y proyectos para fortalecer la educación del país.
De acuerdo con el documento, esta propuesta existe para que el sector educativo se transforme en un gran laboratorio de paz. De hecho este mecanismo de consulta tiene como características ser un plan innovador, incluyente, de construcción colectiva y regional, que plantea los fundamentos necesarios para que Colombia tenga mejores oportunidades en 2026.
En el Plan Decenal de Educación participaron más de un millón de colombianos a través de una gran encuesta nacional que se llevó a cabo en el 96% de los municipios del país. Además, participó una comisión académica, compuesta por 32 expertos, que complementó con su visión y experiencia las expresiones de los colombianos en la gran encuesta y en diferentes foros que se realizaron para consolidar los lineamientos estratégicos de los principales desafíos que tiene la educación en los próximos 10 años.
Estos son los grandes desafíos a los que el país se debe enfrentar para mejorar la educación de aquí al 2026.
Regular y precisar el alcance del derecho a la educación.
La construcción de un sistema educativo articulado, participativo, descentralizado y con mecanismos eficaces de concertación.
El establecimiento de lineamientos curriculares generales, pertinentes y flexibles.
La construcción de una política pública para la formación de educadores.
Impulsar una educación que transforme el paradigma que ha dominado la educación hasta el momento.
Impulsar el uso pertinente, pedagógico y generalizado de las nuevas y diversas tecnologías para apoyar la enseñanza, la construcción de conocimiento, el aprendizaje, la investigación y la innovación, fortaleciendo el desarrollo para la vida.
Construir una sociedad en paz sobre una base de equidad, inclusión, respeto a la ética y equidad de género.
Dar prioridad al desarrollo de la población rural a partir de la educación.
La importancia otorgada por el Estado a la educación se medirá por la participación del gasto educativo en el PIB y en el gasto del Gobierno, en todos sus niveles administrativos.
Fomentar la investigación que lleve a la generación de conocimiento en todos los niveles de la educación.
¿Qué tan fácil es llegar a la meta? Ciertamente el compromiso es inmenso y abarca un amplio abanico de cuestiones. Los ciudadanos y los diferentes actores del sector deben saber en qué punto del camino se encuentra el país y qué compromisos requieren mayor esfuerzo.
De acuerdo con Inka Mattila, directora adjunta para Colombia del PNUD, la educación que requiere Colombia debe sustentarse en los siguientes tres elementos: pertinencia, inclusión y excelencia docente. La experta aseguró que cuatro millones de colombianos viven en condición de pobreza. Una cifra que puede reducirse en un 87 % si se garantiza una educación de calidad. “La educación es una herramienta muy poderosa, por eso tenemos que trabajar en su calidad y vencer las brechas que obstaculizan su acceso”, dijo.
El objetivo de lograr una educación inclusiva y de calidad busca asegurar que todas las niñas y niños completen su educación primaria y secundaria gratuita para 2030 y, aunque todavía falta para alcanzar esta meta, como señaló la funcionaria internacional, Colombia va por buen camino y desde hace años trabaja para proporcionar acceso igualitario a la formación y eliminar disparidades de género, además de lograr acceso universal a la educación superior.
Por otro lado, la excelencia docente para Mattila es la base de la educación ya que son los docentes quienes imparten conocimiento y enseñanza a las generaciones futuras, las que conformarán una Colombia en paz. La experta aseguró que en el país se deben fortalecer los pilares de la inversión en la labor docente con formación complementaria, estímulos y reconocimiento a su labor. “Los niños deben tener acceso a maestros de gran calidad y debemos atraer el mayor talento humano hacia la docencia”, recalcó.
Así mismo, la experta aseguró que la participación de la mujer en los ámbitos político y laboral ha revelado importantes avances respecto a la década pasada, mientras que la mortalidad infantil se ha reducido a cerca de la mitad en los últimos 13 años. Sin embargo, apuntó Matilla, la tarea aún está inconclusa para millones de personas y es necesario hacer un último esfuerzo para poner fin al hambre, alcanzar la igualdad de género, mejorar los servicios de salud y lograr que todos los niños asistan a la escuela.
Qué mal llevamos que nos digan que no! Aborrecemos esa palabra y es que a nadie le gusta recibir un “no” por respuesta, ni a niños ni a adultos. Ese “no” compite directamente con nuestras ilusiones y expectativas. No es de extrañar que, así, nuestra reacción natural sea la decepción, la rabia y la tristeza.Este cúmulo de emociones lo conocemos como frustración y se vive con gran intensidad durante la infancia. Los niños en etapa infantil, debido a su incapacidad para gestionar las emociones negativas, tienen dificultad para aceptar este sentimiento y por eso se dan rabietas y grandes enfados. Los docentes hemos de proporcionarles las herramientas y soluciones para enfrentarse a ello.
Actividades para Educación Infantil y Ciclo Inicial:
Los primeros pasos en este aprendizaje deberían comenzar con la identificación de “las señales de alerta” que las emociones negativas (rabia, tristeza, enfado, vergüenza, etcétera) generan en nuestro cuerpo y nuestro estado de ánimo. Así, podemos emplear los siguientes ejercicios en clase para incitar a la reflexión:
1. Observar atentamente fotografías de personas enfadadas o tristes y tratar de reconocer cómo esas emociones se manifiestan en el cuerpo, especialmente en la cara: ¿qué postura tienen estas personas?, ¿cómo están sus hombros?, ¿y su piernas?, ¿cómo es su mirada?, ¿qué otras cosas nos ayudan a saber que se sienten tristes o enfadadas?
2. Buscar ejemplos cercanos: ¿cómo sabemos que papá y mamá están enfadados?, ¿en qué lo notamos?, ¿y nuestros hermanos o los compañeros de clase?
3. Atender a nosotros mismos, cómo nos afectan esas emociones y qué nos hace sentir así: ¿dónde sentimos el enfado?, ¿y la tristeza?, ¿cómo sabemos que nos sentimos así?, ¿cuándo nos enfadamos?, ¿qué ha de pasar para que nos sintamos tristes?
Actividades para Ciclo Medio y Ciclo Superior:
Tras reconocer las emociones de enfado y tristeza y qué nos hace sentir así, es necesario dotar a los alumnos de recursos para canalizarlas. Los ejercicios en clase han de ir en esa línea y han de facilitar su expresión. Una situación tipo podría ser la siguiente:
“Estoy enfadado porque no quiero que me pongan más deberes en la escuela, pero he de aceptar que la situación es así: No puedo evitar tener esos deberes para mañana.” Me siento irascible y bloqueado porque la situación no me gusta pero, por más que me sienta así, nada cambiará, y mi emoción me está dificultando finalizar la tarea y pasar a hacer otra cosa que me motive más.
De esta manera, los posibles pasos para guiar la emoción del niño y salir de la frustración serían los siguientes:
1. ¿Cómo me siento? Trataríamos de identificar y aceptar la emoción que sentimos en ese momento: “Veo que me siento muy enfadado”, “estoy triste ahora mismo.”
2. ¿Cómo nos libramos de esta sensación negativa? Podemos mostrar varias ideas a los niños para que expresen y vacíen sus sensaciones negativas: llorando, pataleando, gritando, rallando un papel y coloreando, escribiendo notas de enfado, rompiendo periódicos antiguos, etcétera.
3. ¿Qué me ha provocado este malestar? Miraríamos de identificar lo que lo que nos hizo sentir así y dar un mínimo razonamiento respecto al motivo de la frustración: “Estoy enfadado porque me han puesto muchos deberes en la escuela y no podré ir a casa de Marcos”.
4. ¿Podemos hacer algo para resolver esta situación? En el caso del ejemplo, no podemos hacer nada, ya que no depende directamente de nosotros el número de deberes que nos pongan.
La mayoría de frustraciones se producen por esto: Son situaciones impuestas que tienen consecuencias sobre nosotros pero sobre las que no podemos hacer gran cosa para cambiar.
5. ¿Qué podemos hacer para que nos afecte lo mínimo posible? Este último paso consistiría en optimizar estas situaciones de frustración e incluso buscarles el lado positivo. En el caso de los deberes, podríamos ver que si nos ponemos ya a hacerlos seguramente los acabaremos pronto y podremos ir a jugar con los amigos o a pasar la tarde al parque. Por otro lado, también, esos deberes nos ayudarán a estar más preparados para el examen y consolidar los conocimientos aprendidos.
El ejercicio debería ser doble: Por un lado, deberíamos buscar la manera de sobrellevar la situación de forma productiva y, por otro lado, trataríamos de buscarle una versión optimista y positiva.
Finalmente, como apunte para los adultos, solo nos queda destacar que no es nada conveniente evitar las situaciones de frustración a los niños. Son experiencias normales que se dan en la infancia y que se seguirán dando durante la madurez. Así, evitarlas solo conseguirá que alarguemos un estado de paz ficticio y que nuestros alumnos no se sientan preparados. Es mejor entender estos momentos como un laboratorio para la vida adulta.
Durante los días 3 y 4 de noviembre se celebrará en el Patio de la Infanta de Ibercaja en Zaragoza el I Congreso de Mindfulness en la Educación que reunirá a los mayores expertos de España y Europa en la materia, quienes mostraran las experiencias de su implantación en todos los niveles educativos.
El congreso combinará las conferencias con talleres prácticos. Como ha explicado Javier García Campayo, director del congreso y máxima referencia en España de esta técnica milenaria, “casi 30 expertos nacionales, cuatro conferencias magistrales a cargo de profesionales en la aplicación de mindfulness en la Educación, ocho talleres y siete mesas de debate y actividades especificas para padres y para niños, configuran el programa más completo que se va a realizar en España”.
Conoceremos de la mano de Julieta Galante, profesora de la Universidad de Cambridge, un estudio controlado de mindfulness para estudiantes; el decano de la Facultad de Psicología de la UNED, Miguel Ángel Santed, hablará del papel de mindfulness en la Educación universitaria, Javier García Campayo hablará de la evidencia científica de mindfulness en niños y en adolescentes e Israel Mañas, profesor de la Universidad de Almería, cerrará el ciclo de conferencias magistrales.
El congreso está dirigido a docentes de todos los niveles educativos y mostrará por primera vez algunas de las prácticas más innovadoras en Educación.
Con el nuevo modelo, los colombianos y extranjeros tendrán un trámite más eficiente y con información oportuna para convalidar los títulos académicos obtenidos en el exterior.
La ministra de Educación Nacional, Yaneth Giha, presentó este lunes el nuevo modelo de convalidaciones de Educación Superior, que permite fortalecer el proceso de internacionalización, la relación con otros sistemas educativos del mundo y facilitar herramientas de información para la ciudadanía y para las Instituciones de Educación Superior (IES).
La convalidación de títulos es un procedimiento que hace parte del sistema de aseguramiento de la calidad en la educación superior y que busca avalar la idoneidad académica de quienes obtuvieron títulos en el exterior.
“Este nuevo modelo de convalidaciones nos permitirá contar con mejores herramientas para asegurar la calidad de la formación que nuestros estudiantes obtienen en el exterior y para facilitarle el trámite a la ciudadanía”, dijo Giha durante la presentación, que se llevó a cabo en la Universidad Javeriana.
El nuevo modelo de convalidaciones se basa en reconocer programas oficiales de alta calidad de otros países, para hacer de este un proceso más confiable. Antes, para convalidar un título, el Ministerio de Educación evaluaba la equivalencia de los planes de estudio y la carga académica (número de créditos e intensidad horaria) de los programas en el exterior con respecto a la oferta de las IES en Colombia.
Este nuevo modelo elimina esa exigencia y, en adelante, los títulos de programas y/o Instituciones de Educación Superior reconocidos oficialmente por las entidades homólogas al Ministerio en cada país y por sus sistemas de aseguramiento de calidad, serán convalidables.
Algunos títulos seguirán evaluándose bajo el criterio de equivalencia como los del área de la salud, ya que dada su naturaleza, requieren de un proceso de verificación adicional para garantizar la idoneidad de estos profesionales. Asimismo, aquellos casos de títulos provenientes de países que no tengan consolidado un modelo de calidad, serán remitidos a análisis académico.
Giha resaltó que para la estructuración de este modelo se contó con aliados y colaboradores, como las embajadas, agencias de cooperación, organismos e instituciones extranjeras y nacionales de fomento a la cooperación internacional en educación superior, las asociaciones que agrupan IES y otras entidades gubernamentales, para actualizar de manera permanente los diferentes instrumentos de consulta
¿Cuáles son las ventajas del nuevo modelo?
La ministra Yaneth Giha destacó que este nuevo modelo tiene importantes ventajas para los ciudadanos y las IES, ya que será un trámite más eficiente y con herramientas que les permitan a los ciudadanos contar con información oportuna.
Para la ciudadanía: que podrá acceder a un trámite más eficiente y contar con información oportuna por medio de guías que contienen los listados de programas acreditados y reconocidos que serán convalidables en Colombia.
Inicialmente podrán contar con guías de los 20 países de los cuales el Ministerio de Educación recibe más solicitudes de convalidación. Se espera llegar a 40 países antes de finalizar el año.
Estas guías ya se encuentran disponibles en la página web del Ministerio www.mineducacion.gov.co.
Para las Instituciones de Educación Superior: este nuevo enfoque promoverá los procesos de internacionalización y estimulará la movilidad de investigadores, profesionales y estudiantes que deseen formarse en el exterior.
Panorama de las convalidaciones en Colombia
En los últimos años, Colombia ha experimentado un cambio importante en términos del número de títulos que están entrando al sistema para convalidación. El Ministerio de Educación pasó de recibir 2.629 solicitudes en 2010 a 12.315 en 2016. Anualmente se registra un crecimiento superior al 30%.
Los países de donde provienen la mayoría de los títulos son Venezuela con el 30%, seguido de España, 25%, y Chile, 5%.
En cuanto a las áreas del conocimiento, Salud es la que representa la mayor parte de las solicitudes con el 21%, seguida por Ingeniería, 20%, y Ciencias Sociales y Humanidades, 16%.
El 47% de las solicitudes son de programas de Maestría, seguidas de las de pregrado con el 32%. En términos generales, del total de las solicitudes de convalidación de títulos que llegan, se resuelven positivamente entre el 85 y el 95% cada año.
Procesos de convalidación se reactivarán a partir del 24 de octubre
Debido a la implementación del nuevo modelo de convalidaciones, los trámites estarán suspendidos desde este 9 de octubre hasta el lunes 23 de octubre.
Sin importar el año en el cual se haya obtenido el título en el exterior, todos los trámites de convalidación que se radiquen a partir del 24 de octubre, serán evaluados bajo el nuevo modelo.
Las personas interesadas en realizar procesos de convalidación de títulos de Educación Superior pueden ingresar a la página del Ministerio www.mineducacion.gov.co y en el enlace de ‘proceso en línea’ pueden encontrar el paso a paso para realizar el respectivo trámite.
Los y las jóvenes pertenecen también y con mucha presencia al mundo local, especialmente, en la vida cotidiana familiar y comunitaria. Es común presenciar sus dinámicas colectivas informales y formales en las calles, las plazas, las «canchas», las «esquinas». Son dinámicas que se expresan a través de las relaciones de amistad y amor, la asociatividad informal y la organización juvenil. También inundan los espacios escolares en sus relaciones de compañeros y la organización estudiantil, hoy cada vez más informal, al sentar presencia en el «patio», los baños y los «alrededores». Desde la perspectiva adulta, puede considerarse que este capital social es débil y en permanente riesgo por cuanto son espacios muy permeables a ofertas disfuncionales. Empero, también puede aducirse que estas relaciones complementan las familiares y educacionales, aportando orientaciones en el desarrollo personal y social.
Para leer, descargue aqui: http://biblioteca.clacso.edu.ar/Chile/piie/20170823043437/pdf_535.pdf
El Doctor en Ciencias Pedro Antonio Valdés-Sosa, vicedirector general del Centro de Neurociencias de Cuba (CNeuro), recibió el Premio de la Amistad, que otorga la Administración Estatal para las Relaciones con Expertos Extranjeros, subordinada al Consejo de Estado de la República Popular China.
Al recibir esa condecoración, la mayor que concede ese país a un científico extranjero, entregada por Ma Kai, vicepremier chino del Consejo de Estado, Valdés-Sosa, también miembro del Programa de 1000 Talento de la nación asiática, ponderó los logros en la cooperación entre Cuba y China en el campo de las neurociencias en las casi dos décadas de relación ininterrumpida.
El renombrado experto cubano destacó la creación de un Laboratorio Conjunto de Investigación en la Universidad de Electrónica, Ciencia y Tecnología de China en Chengdu, como un ejemplo de cooperación Sur–Sur en el área de la alta tecnología, según informa el sitio digital CubaMinrex.
El principal proyecto de este Laboratorio está asociado a las investigaciones del mapeo cerebral, refrendado en uno de los acuerdos rubricados durante la visita a Cuba del primer ministro chino Li Keqiang, en septiembre de 2016.
El Premier enfatizó en la voluntad del gobierno chino de continuar mejorando el ambiente empresarial y de innovación, con el fin de potenciar la complementariedad entre el talento nacional y el de los expertos foráneos, estrategia que permitirá convertir a China en uno de los países más dinámicos y atractivos en el mundo, aseguró.
Esa institución lleva a cabo la conducción de la red nacional de neurofisiología clínica, así como también los programas de salud o educación relacionados con las neurociencias; produce y comercializa, de forma mayorista software, y brinda servicios de transferencia de tecnologías o productos derivados de sus investigaciones.
Entre los logros de CNeuro, uno de los primeros grupos en el mundo en emplear la computación para el análisis de la actividad eléctrica cerebral, figuran la introducción de métodos para la detección temprana de las pérdidas auditivas en niños, y de la tecnología del implante coclear en Cuba para restituir la audición a sordos y más recientemente a sordo-ciegos.
Contempla, además, la introducción de métodos para el diagnóstico y realización de estudios epidemiológicos en los trastornos del aprendizaje y la conducta en escolares, en el autismo y otras alteraciones del neurodesarrollo y nuevos métodos de detección temprana relacionados con las demencias y la enfermedad de Alzheimer.
¿Cuál es el sentido y el contenido de los debates, propuestas y realizaciones para fomentar al «hombre nuevo» en la primera época de la revolución socialista? ¿Y cuáles sus logros y dificultades? Qué se hizo y qué quedó por hacer.
Marx y Engels sentaron las bases de la pedagogía socialista. Pero hay que esperar al triunfo de la revolución soviética, liderada por Lenin al frente del partido bolchevique, para que dichos principios se profundicen e intenten plasmarse en una realidad concreta que se propone la transformación de una sociedad regida por la explotación de las clases dominantes en una sociedad comunista al servicio de las clases trabajadoras. Una oportunidad histórica y hasta cierto punto inesperada -multitud de previsiones situaban este estallido revolucionario en un país industrializado- y un reto mayúsculo.
Alfabetización y escolarización para una nueva cultura y moral comunista
I.V. Lenin, se implica a fondo en los debates y decisiones en torno a la educación, porque entiende su lugar estratégico y prioritario para dar consistencia al cambio social revolucionario: “Sin ella el comunismo no será más que un deseo”. Desde el principio se trabaja en dos frentes: a) la escolarización y la alfabetización para sacar a la población de su ignorancia secular; y b) la formación del “hombre nuevo”. Aunque las estadísticas de la época son poco fiables, las tasas de analfabetismo, se sitúan ente el 50% y el 80%. Las campañas dirigidas a la población de 8 a 50 años, a pesar de las enormes dificultades en tiempos de guerra y de paz, logran reducir sustancialmente este porcentaje hasta el 40% en 1929 y el 20% en 1937. Otros datos muestran que entre los años 1920 y 1940, 60 millones de personas adultas aprendieron a leer y a escribir. Por otro lado, en pocos años se duplica la escolarización en el nivel primario. Para atajar este subdesarrollo se hace un llamamiento a los obreros de las fábricas para la alfabetización de las zonas rurales y más atrasadas de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). En las universidades se crean facultades obreras que facilitan el tránsito hacia los distintos estudios superiores de carácter humanístico y politécnico, con una progresiva política de becas para promover el acceso de la clase obrera y campesina. A ello contribuye también la amplia red de bibliotecas y otras iniciativas complementarias de promoción cultural.
Si no lees libros, olvidarás la gramática / Wikimedia
El segundo frente se centra en el destierro de la ideología burguesa y su sustitución por los valores de la nueva cultura revolucionaria. “Toda la moral consiste en esta disciplina solidaria y unida y en esta lucha consciente de las masas contra los explotadores”. Ello supone una intensa lucha ideológica para combatir y eliminar las culturas preburguesas, burocráticas y feudales, y sustituirlas por las nuevas visiones, comportamientos y modos de vida socialistas. El dirigente bolchevique aboga, al propio tiempo, por una instrucción moderna que garantice la educación politécnica, y por la asimilación del conocimiento acumulado por la humanidad, aunque superando el memorismo, el autoritarismo y otras lacras de la vieja escuela zarista. “Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, ya que no haría más que continuar el antiguo divorcio entre la teoría y la práctica”.
La escuela única del trabajo
Las orientaciones generales del sistema educativo soviético, que se aplican de forma contradictoria y parcial en el transcurso del período 1917-1931, se plasman en el Decreto del 16 de octubre de 1918 que regula la Escuela Única del Trabajo. Esta se basa en tres premisas: la red única de enseñanza, la escuela unificada y la relación de la escuela con la producción. Se dispone que de forma inmediata “todos los establecimientos de enseñanza existentes bajo diferentes autoridades, pasarán a depender del comisariado del pueblo para el progreso de la cultura”. Ello comporta, por tanto, la nacionalización de todos los centros privados -mayoritariamente pertenecientes a la iglesia ortodoxa-, mediante una planificación que asegure la escolarización de todos los niños de 6 a 17 años que deben ser escolarizados en esta modalidad de “escuela única del trabajo”. Se divide en dos niveles: el primero para los niños de 8 a 13 años y el segundo para los jóvenes de 13 a 17 años, con un anexo de un jardín de infancia para niños entre 6 y 8 años. Estos tramos mantienen una orientación y dirección común de acuerdo con los presupuestos reformadores del movimiento de la escuela unificada. La gestión del centro -se habla de autogestión- corresponde a un organismo representativo de los agentes de la comunidad y del distrito escolar.
Se trata de una escuela obligatoria, gratuita, mixta y laica: “La enseñanza religiosa, de cualquier credo, así como las prácticas religiosas están prohibidas en los locales escolares”. Y se introducen algunas prácticas innovadoras que rompen con el modelo educativo zarista: supresión de los exámenes, pruebas de ingreso, promoción o salida; prohibición de deberes y otras trabajos obligatorios para realizar en casa; abolición de las categorías y situaciones discriminatorias entre el profesorado; sustitución, en la medida de lo posible, de la división de las clases por edades, por la de grupos de acuerdo al grado de formación en cada área específica; ratio máxima de 25 alumnos; apuesta por la educación mutua; y respeto al uso de la lengua propia y materna en las distintas nacionalidades de la URSS.
La enseñanza en cada uno de los dos niveles de la escuela del trabajo tiene un carácter de formación general y de formación politécnica, sin olvidar la educación física y artística. La relación de la escuela con la producción es sin duda la singularidad más emblemática de este proyecto. Esto no es baladí, pues este binomio de escuela única-unificada, despierta un prolongado e intenso debate entre los clásicos marxistas, entre las vanguardias de los partidos socialistas y comunistas de Europa capitalista, y en el seno de los movimientos de renovación educativa. La escuela del trabajo constituye, en cierta medida, una simbiosis entre la aportación marxista de la educación politécnica y la escuela activa de Dewey, intentando mantener el equilibrio en el sentido de que el trabajo, sin dejar de ser verdadero trabajo productivo, no pierde tampoco su carácter pedagógico.
El debate en torno a la relación de la escuela con la producción
La concreción de esta propuesta tan ambiciosa genera un interesante debate que se polariza en torno a tres estrategias: la leninista, que representa el ideario del partido en el poder: la de los sectores comunalistas y anarco-comunistas, más próxima a las iniciativas espontáneas y experimentalistas de la base; y una tercera intermedia, encabezada por los responsables de la política educativa, entre ellos A.V. Lounatcharsky, al frente del Narkomprós (Comisariado del Pueblo para la Instrucción Pública) y, sobre todo, la influyente N.Kroupskaia, la pareja de Lenin. Cabe recordar que Marx no había concretado en sus escritos de qué modo debería articularse la relación de la escuela comunista con la producción.
El dirigente bolchevique prioriza la iniciación en los fundamentos de la industria moderna frente al trabajo y la experiencia práctica. “Es preciso enseñar y explicar a nivel ideológico las nociones básicas, y no tanto pretender hacer realidad la participación en la producción”. Un posicionamiento que lo justifica por dos factores de la coyuntura soviética: las dificultades de llevar a término un trabajo práctico generalizado en fábricas y talleres, debido a la situación económica caótica y a su lento proceso de reestructuración; y la vinculación del principio politécnico a las tareas específicas de la edificación económica de la URSS: a la industria moderna y, mas particularmente, al Plan de Electrificación. Lenin defiende esta opción productivista al entender que se asiste a una fase de transición -y no de realización comunista- que precisa el asentamiento y consolidación de la dictadura del proletariado y de sus instituciones y aparatos político-ideológicos.
La segunda estrategia, impulsada por teóricos ucranianos y moscovitas como Radovsky, Riappo y Xulguin, intentan forzar el proceso de transformación socialista mediante la revolución cultural proletaria, con la abolición del Estado y de sus instituciones. Se proclama la muerte de la escuela, convirtiéndola en un apéndice de la fábrica en las ciudades y de la comuna en las zonas rurales, sin libros ni lecciones, sin programación alguna. Asimismo, se propugna la disolución de la familia y su sustitución por las comunas infantiles de trabajo, mediante una regulación sobre el divorcio, el aborto y la sexualidad.
En una posición intermedia se sitúan las aportaciones de los miembros del Narkomprós (equivalente a nuestro Ministerio de Educación) y, particularmente de Kroupskaia, partidaria de la hegemonía de la instancia pedagógica: “La educación de los niños debe resolverse a un nivel pedagógico y no primariamente político”, y de que la infancia experimente las más diversas conexiones con el mundo de la producción, a fin de evitar especializaciones prematuras y adquirir las nociones básicas del proceso y organización del trabajo. Es contraria a que la educación politécnica se deje únicamente en manos de las fábricas, y alerta del peligro de que los niños sean utilizados “para el trabajo más monótono imaginable” y vean su horizonte prematuramente limitado por su “educación profesional”; o bien que sean adiestrados para tareas muy precisas.
Cartel soviético sobre alfabetización para el trabajo. / Wikimedia.
Contra el mito de la escuela neutra
¿Cómo encaja la educación comunista de clase con la enseñanza neutra? ¿Puede el niño recibir una educación socialmente neutra cuando jamás es posible llevar una vida socialmente neutra fuera de la escuela? ¿Qué se esconde tras el discurso de la neutralidad? A partir de estos interrogantes se suscitan encendidos debates en el seno del movimiento socialista, aunque las dudas pronto se disipan en la revolución de octubre. Kroupskaia desenmascara la falacia de la escuela neutra, entendida como institución que pretende garantizar la máxima libertad: “La escuela que desea ser neutra no es más que una escuela muerta, es la escuela del silencio para el niño, que vive de espaldas a la realidad, que no cuestiona nada, que no establece una relación real maestro-alumno.”Sostiene que toda escuela transmite explícita e implícitamente un contenido de clase. La una -la de la burguesía- intenta mantener los privilegios de clase; la otra -la del proletariado- opta por la desaparición de las clases.
La existencia de huelgas, de guerras y de otros conflictos sociales penetran en la escuela porque el niño los vive y habla de ellos en las aulas. Por supuesto que el maestro puede cerrar los ojos frente a la realidad, dando muestras de pasividad, indiferencia, absentismo, acriticismo,… Y no hay que olvidar que, precisamente, sobre estas actitudes se construyen y se justifican las “delicias” y las “purezas” de la enseñanza neutra. Kroupskaia lo ilustra con varios ejemplos: “Se hace huelga en las fábricas. ¿De qué lado se pone la escuela? De ninguno, ¡es neutral! El 9 de febrero, los soldados del zar fusilaron en Petersburgo a cientos de obreros. Los niños, de cadáver en cadáver, caminaban para encontrar a sus padres asesinados. ¿de qué lado estaban ellos? ¿puede todavía la escuela permanecer neutra?
La cuestión pedagógica
Otro de los grades debates es el relativo al contenido y la innovación pedagógica y, más en concreto, sobre el posicionamiento en torno al movimiento de la Escuela Nueva. La ortodoxia-heterodoxia pedagógica experimenta importantes vaivenes en los períodos 1917-23 (que podríamos calificar de anarco-comunismo y de tanteo experimental); (1923-1927 (de transición); y 1927-1933 (de configuración del estalinismo). En determinados períodos coyunturales, y en relación a ciertas corrientes la condena a la corriente de la Escuela Nueva es frontal y sin excesivas matizaciones. En otros casos se recogen ciertos elementos considerados progresistas que se incorporan dentro de la nueva pedagogía marxista: el caso de J.Dewey es quizás el más emblemático por sus ideas en torno a la democracia educativa, la cooperación y la relación de la escuela con el entorno. En otras situaciones se establecen claras diferencias entre unas y otras concepciones del mencionado espectro pedagógico
Sin duda hay dos pedagogos soviéticos que brillan con luz propia: Makarenko (del que, debido a su gran relevancia, nos ocuparemos la próxima semana) y P.Blonskij. Éste es el primero que trata de llevar a la práctica los principios pedagógicos de Marx pero siguiendo la huella de Rousseau y su visión un tanto ingenua de la bondad natural infantil: sostiene que ésta es por naturaleza comunista y que “hay que desarrollar esta disposición que permita a los niños construir su propio mundo comunista, sin imposiciones de los adultos”. Parte de la idea que el trabajo útil, por medio del cual se producen objetos útiles, es el fundamento de toda educación, coincidiendo con los planteamientos comunalistas acerca de la desaparición de la escuela y de la fábrica como espacio educativo más idóneo. Otro de sus principios pedagógicos básicos es que no son los libros y los profesores quienes educan sino la vida -la comuna, la fábrica la economía y las relaciones sociales-; y estas unidades se le deben ofrecer al alumnado como totalidades y complejos. Este método de los complejos suprime la organización por materias.
La propuesta pedagógica de Blonskij obtiene un cierto reconocimiento en los primeros compases de la revolución aunque no llegue a aplicarse nunca, salvos algunas aplicaciones puntuales del método de proyectos que pronto son reemplazados por las disciplinas clásicas. Pero con el estalinismo (a partir de 1924) sus concepciones son relegadas y condenadas por considerarse “pequeño-burguesas” y “pseudo-socialistas”. También las teorías acerca de la decadencia y abolición de la escuela fueron tachadas de liberales.
Cinco reflexiones a modo de conclusión
En este breve recorrido por la educación soviética, tras el triunfo de la revolución de octubre, nos hemos centrado en los primeros años: hasta la década de los veinte y, más en concreto, en el período liderado por Lenin hasta su muerte (1924) y su sustitución por I.V.Stalin. Una época muy convulsa y plagada de obstáculos donde las condiciones objetivas de la realidad; y las subjetivas, relativas al nivel de preparación y conciencia, tanto de la clase dirigente como del pueblo, frustraron o dejaron a medio camino la realización de ideas y proyectos educativos de carácter transformador. ¿Cuáles fueron, más en concreto, estos obstáculos?
1.Las consecuencias de la I Guerra Mundial y de la Guerra Civil. La destrucción, la economía en bancarrota, los costes humanos, el hambre, la sequía, la falta de recursos materiales y todo tipo de privaciones obligan a atender las necesidades básicas de la población, aunque no por ello remite la movilización en torno a la alfabetización y otros logros educativos.
La reorientación de la Escuela Única del Trabajo. La época del comunismo de guerra y, sobre todo, la NEP, (“Nueva Política Económica”), que comporta acelerar a marchas forzadas el crecimiento económico y la productividad con los planificación centralizada de la industrialización obligan, por cuestiones de realismo en palabras de Lenin, a priorizar el carácter productivista de la educación atendiendo a las nuevas demandas económicas, en perjuicio de la cuestión pedagógica.
3.De la hegemonía de los sóviets a la hegemonía del partido. Uno de los rasgos más destacados de la revolución rusa de 1917 es el protagonismo de los consejos -“los sóviets”- de trabajadores, campesinos y soldados, que se presentan como la base de una nueva organización social en el que el poder deben ir de abajo a arriba. Ello permite en el terreno educativo la posibilidad de un debate abierto, elegir y autogestionar proyectos específicos o decidir la mejor forma de organizar la enseñanza. Pero muy ponto, tomando los dos puntos anteriores como coartada, se impone la disciplina del partido en los sóviets. Así, la dictadura del proletariado, en vez de avanzar hacia el Estado socialista, deriva hacia la dictadura militar y partidista del proletariado, imponiéndose el dirigismo burocrático del aparato político.
4.Cierre a la pluralidad ideológica y pedagógica. En los primeros compases de la revolución, a pesar de las dificultades descritas, hay cierto grado de libertad de pensamiento y acción que permite discutir, contrastar y hasta experimentar tímidamente diversas tendencias y prácticas educativas. En este período se buscan puntos de contacto entre la pedagogía marxista, los reformadores de la Escuela Nueva y otras corrientes innovadoras. Esta apertura pluralista empieza a restringirse ya en el mandato leninista y se cierra de cuajo con el ascenso de Stalin al poder, en que se censuran las ideas y prácticas consideradas “impuras y heterodoxos” y se castiga todo tipo de disidencia, salvo alguna loable excepción.
5.El profesorado: entre lo viejo y lo nuevo. Se dice y con razón que el profesorado es, con cierta frecuencia, el factor clave de resistencia a los procesos de transformación social. Y así fue en la Rusia revolucionaria. Escasean los profesores y un buen porcentaje de ellos, incluido el sindicato docente, son hostiles al nuevo régimen. En el “Narkomprós” (Ministerio de Educación) se purga a la mayoría del personal y se crea otro cuerpo de inspectores. Pero, ¿cómo puede lograr Lenin, de la noche a la mañana, un propósito de tal magnitud: “Educar un nuevo ejército de personal pedagógico enseñante que debe estar estrechamente ligado al partido y a sus ideas, que debe estar impregnado de su espíritu? “El de formar al “hombre nuevo”.
Un mundo rico y complejo de ideas, ilusiones, contradicciones y frustraciones que se extendieron por muchos países, y que alimentaron otros procesos revolucionarios con sus consiguientes variaciones, esperanzas, logros, desastres y traumas. Historiadores y analistas de todos los colores han llenado miles de páginas para contarnos los avatares de esta historia. En cierto modo, el fin de esta historia: el certificado de defunción de este relato utópico.
PARA SABER MÁS
-Lounatcharsky; Kroupskaia; Hoernle, E y otros. (1978). La Internacional Comunista y la escuela de clase. Barcelona: Icaria.
-Fontana, J. (2017). El siglo de la revolución. Barcelona: Crítica.
-Palacios, J. (1979). La cuestión escolar. Barcelona: Laia.
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