América del Sur/Colombia, 17 de junio de 2017. Fuente: elcolombiano.com
En un acta de 24 puntos quedó conjurado el paro nacional de docentes, que duró un mes y cinco días. Luego de una tensa jornada en la tarde ayer entre las directivas de Fecode y la ministra de Educación, Yaneth Giha, el Gobierno se comprometió a sacar adelante el pliego de peticiones de los maestros.
Fecode hará parte de una reforma estructural del Sistema General de Participaciones (SGP), que permita disponer de más recursos para la educación, con participación del Congreso, alcaldes y gobernadores, y que le deje al país las bases para seguir avanzando en calidad educativa.
En este punto radicaba la esencia de la protesta, pues según Carlos Enrique Rivas, presidente de Fecode, entre el 2001 y el 2016 el SGP perdió 137 billones de pesos, de los cuales 63 son de educación.
En esa misma reforma el Gobierno se comprometió a continuar con la nivelación salarial de los maestros de 12 puntos por encima del aumento de los salarios de los demás servidores del Estado, acordada con Fecode en mayo del año pasado. También destinará los recursos para seguir con la implementación de la jornada única.
Nueva bonificación
Giha afirmó que, para seguir cerrando la brecha en materia salarial de los docentes, fue creada una nueva bonificación pedagógica, que será pagada, una vez al año, de forma progresiva y que asumiría el nuevo Gobierno: el próximo año recibirán un pago equivalente al 6 % de su asignación básica, en 2019 será del 11 %, y a partir del 2020 será del 15 %.
Serán creados tres grados de preescolar, para que los niños más pequeños disfruten de la gratuidad de la educación en el país. En el 2021 la cobertura de transición de amplía al 80 % , al 2022 serían los primeros grados de Jardín en colegios oficiales y en el 2024 de prejardín.
Rivas agradeció a padres de familias y estudiantes por el acompañamiento y exaltó el compromiso de todos los docentes durante los días de paro, quienes marcharon decenas de veces por las principales vías del país. “Consideramos que la jornada única debe tener los recursos suficientes para la ampliación de aulas y el transporte y la alimentación escolar. No va a ver descuento para los maestros y vamos a recuperar el tiempo”.
Contrario a lo que dijo el Gobierno durante estos días, Rivas agregó que la motivación de Fecode para salir a paro no era adquirir mejoras salariales, sino de buscar los recursos para la educación, y por eso estaban satisfechos.
Europa/Asia/África/Oceania, 17 de junio de 2017. Fuente:
A new computer for studying and education fees for a semester are just two things refugees will purchase with the money from a scholarship from Canberra Refugee Support.
Others will buy joggers, and some will pay school fees.Muzhgan Gafoori is receiving a scholarship from Canberra Refugee Support to further her studies in accounting.
The 53 recipients of the money will each receive a cheque of up to $1000 to help shape the rest of their lives.
The candidates have been chosen for their hard work and dedication to their education, and for their commitment to making their lives and their family’s lives better.
Muzhgan Gafoori, 23, arrived in Canberra in 2013. She didn’t speak English, but spent a year and a half learning the language.
She was born in Afghanistan and sought refuge in Australia with her parents and two younger siblings.
Ms Gafoori said her family came to Australia to feel safe.
«If you compare here to Afghanistan, it’s more safe here. But you can’t even compare it. At the moment in Afghanistan it’s all war. Every day there are bomb blasts.»
In the years since her arrival, Ms Gafoori has worked full time to support her family while also studying full time. She hopes to pursue a career in accounting, and is undertaking her diploma at CIT.
«It will help me pay for my diploma, and it will help me save for my advanced diploma next year,» Ms Gafoori said of the scholarship.
Her dream is to finish her accounting degree, become an Australian citizen and get a good job.
«You can do whatever you want here, but you need to work hard for it,» she said.
Mother-of-four Viola Oshan will be paying for a variety of things with her scholarship, putting it towards a new computer, her own education fees and her children’s school fees.
Ms Oshan is from Luo ethnic group from South Sudan, but lived in North Sudan due to the war. She arrived in Australia in 2005.
«We moved from North Sudan to Egypt and I was in Egypt for four years and then from Egypt we came to Australia in 2004,» Ms Oshan said. She was pregnant with her first son when she arrived, and her daughter was four years old.
Her son is now 12, and her daughter 17.
Ms Oshan works part time in a childcare to support her family both in Australia and overseas. She is also studying for her diploma in Early Childhood Education at CIT.
She also volunteers with a playground for children from the South Sudanese community. Ms Oshan said the transition to living in Australia was difficult, particularly the language barrier, but she was grateful for the help of Canberra Refugee Support.
«It’s very hard, it means a lot,» she said of the scholarship.
Canberra Refugee Support vice-president Brian Calder said the money was a recognition of achievement and effort the recipients were making in their education.
«They’ve come to Australia and they’ve really realised how education is a pathway to not only employment but to active involvement and contribution to their new community,» he said.
Canberra Refugee Support is a Canberra-region not-for-profit organisation with a purpose to be a good neighbour to refugees and asylum-seekers.
Europa/España, 17 de junio de 2017. Fuente: heraldo.es
El proyecto va de la mano de visitas de nutricionistas y de profesionales de la actividad física y del deporte, una vez cada treinta días.
El proyecto Aldeha, que busca combatir el sobrepeso infantil desde los colegios, echa a rodar en Aragón, donde los centros interesados ya pueden apuntarse. El programa está diseñado con una duración de cinco meses para Primaria y de tres meses, para Educación Infantil.
El objetivo de su creador, Álex Lamata, es «la concienciación sobre la importancia de tener unos hábitos de vida saludables», por lo que este proyecto va de la mano de visitas de nutricionistas y de profesionales de la actividad física y del deporte, una vez cada treinta días.
Los impulsores de esta novedosa campaña quieren que este objetivo no se quede en las escuelas, sino que se amplíe hasta las familias, por lo que recibirán unas pequeñas tareas para realizarlas en casa e invitar a la reflexión de niños y adultos.
Se trata de un proyecto que busca complementar el buen trabajo de los profesores de las áreas de Ciencias Naturales y Educación Física y ampliarlo con la ayuda de otros profesionales, especialistas en la materia.
Además de las charlas dentro del aula, Aldeha impartirá también formación para el personal docente de los centros educativos que así lo deseen, para promover la mejora en la alimentación, así como la importancia del deporte y de unos hábitos saludables diariamente.
Encuentro entre colegios
Y, como gran colofón, tendrá lugar un encuentro intercolegial con más de 1500 niños en el Aldeha Challenge, con el que todos los niños que han participado en esta iniciativa tan sana, puedan compartir sus experiencias y disfruten realizando una carrera no competitiva.
Todo centro educativo que quiera vivir esta experiencia, puede apuntarse en https://www.facebook.com/aldehasalud/ o en info@aldeha.es. Ya son numerosos los colegios que se han inscrito para un proyecto que se desarrollará de septiembre a enero.
Europa/17 de junio de 2017. Fuente: education.einnews.com
lmost 80 percent of respondents support more or even much more spending on education, whereas only 20 percent would support more spending on defense policy. In a number of countries, a majority of respondents is even willing to pay higher taxes in order to finance additional spending on education. The details of the study have been published as online pre-prints in the Journal of European Social Policy and the Journal of European Public Policy.
The survey was conducted via computer-assisted telephone interviews as part of the project «Investing in Education in Europe: Attitudes, Politics and Policies» (INVEDUC), which is financed with a Starting Grant from the European Research Council (ERC). It significantly advances scientific knowledge as it is the first international comparative survey of public opinion on details of education policy. It provides evidence on public attitudes on education spending and financing, the distribution of financial and other resources across different sectors of the education system, the governance of education as well as potential fiscal trade-offs between educational investments and other social policies.
The survey covers eight countries with different types of welfare states: Germany, France, the United Kingdom, Ireland, Sweden, Denmark, Spain and Italy. In order to achieve the best possible data quality, the university’s researchers collaborated with a professional survey institute specialising in international comparative surveys. One further innovative feature of the survey is to include experimental components: «Different from previous surveys, we examined whether public support for higher education expenditures changes when people are confronted with various kinds of budget constraints», explains Marius Busemeyer.
When participants were asked to name just one out of several key areas of the welfare state – besides education, these were, for instance, labour market policy, pensions, family policy, health care or social assistance – education policy did best at an approval rate of 29%, closely followed by health policy (22%). Other supposedly popular social policies such as pensions or family policy ranked considerably lower. A majority of participants supported greater state spending on education in countries like Germany and Italy, where expenditure is below average.
When asked about which sectors of education should be prioritized, respondents assigned top priority to general school education and vocational education and training (VET). Across all countries, 62 percent of respondents demanded more or even much more spending in these two sectors. This is surprising given the fact that public debates often focus on expanding opportunities in early child education and higher education. In direct comparison, however, the public rather supports additional investments in general schools and VET.
In basically all surveyed countries, support for VET is higher than for higher education. This is especially true for countries like Italy or Spain, which suffer from high levels of youth unemployment rates. Germany, which is doing well in this respect, makes for the exception to the rule: here, expanding early child education is considered the more urgent issue.
Then there’s the money problem: in view of shrinking public budgets, political attempts to increase education spending can pose a challenge. In order to gauge the robustness of public support for education spending when confronted with budget constraints, the survey contains experimental components, which confronts citizens with different trade-off scenarios. The survey evidencereveals that, as long as people did not have to worry about how to finance additional spending on education, more than 73% came out in favour of more or even much more investment in education. When reminded that this would involve tax hikes or greater national debt, support dropped to 54% and 42% respectively. This effect is even more pronounced in cases where more spending on education would lead to cutbacks in other areas of the welfare state, such as pensions. In this case, support for education plummets to 27%. These findings show that politicians keen on expanding public spending face tough choices, because they are often forced to finance additional spending with cutbacks or tax hikes.
Generally, cutting back spending on other areas of the welfare state is less popular than tax increases or increasing the national debt. Across countries, a majority of respondents would accept higher taxes to bolster the education budget. Here, too, general school education and vocational education and training are deemed particularly worthy of investment with 57% of respondents expressing a willingness to pay additional taxes for the former and 54% for the latter, respectively. In Sweden, the discrepancy between popular demands for more education spending and people’s actual willingness to pay higher taxes is relatively small. In Germany, however, respondents were less willing to tolerate higher taxes: 60% support greater education spending, but only 44% would be prepared to accept higher taxes in return.
More information: Marius R. Busemeyer et al, Public opinion on policy and budgetary trade-offs in European welfare states: evidence from a new comparative survey, Journal of European Public Policy (2017). DOI: 10.1080/13501763.2017.1298658
Centroamérica/Jamaica. 17 of june of 2017. Fuente: education.einnews.com
Minister of Education, Ruel Reid, says his ministry will not intervene in the dispute between the inter-Secondary Schools Sports Association, ISSA, and the Old Boys’ Associations of five
of Jamaica’s prominent high schools.
The Old boys associations have written a lengthy letter to the Ministry of Education demanding greater accountability and transparency from ISSA.
However, Minister Reid, says there are channels within ISSA that these associations can use to get answers to their enquiries.
Minister of Education, Ruel Reid. ISSA is scheduled to hold an election for President of the Association tomorrow.
Officials say the 170 principals will use the opportunity to discuss the matter.
África/Sudáfrica/17 Junio 2017/Fuente: Prensa Latina
El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, rindió homenaje a los jóvenes de Soweto que hace 41 años tomaron las calles en contra del régimen del apartheid y »cambiaron el curso de la historia y el curso de la política en este país».
En un discurso en ocasión del Día de la Juventud en Sudáfrica pronunciado en la ciudad de Ventersdorp, Zuma dijo que en 1976 el gobierno respondió con armas el llamado de los jóvenes a la libertad y una mejor vida.
El gobierno democrático, sin embargo, los llama ‘a trabajar con nosotros en todas las esferas en momentos en que avanzamos para asegurarles vivir en casas decorosas en comunidades con carreteras, electricidad, agua y facilidades recreativas’.
El Presidente afirmó que su gobierno quiere que los jóvenes tengan acceso a las universidades y estén libres de drogas y del vih-sida a través de prevención y tratamiento. ‘Queremos que nuestros jóvenes contribuyan al avance del país en ciencia y tecnología, deportes, medicina y otros sectores… pero más importante que logren la libertad económica’.
Se refirió a la importancia que concede Sudáfrica al Día de la Juventud porque reconoce el heroísmo de los que en 1976 hicieron que el estado del apartheid conociera el total rechazo de la población a lo que calificó del diabólico sistema de educación bantú de aquella época.
Agregó que ellos tomaron las calles para conseguir los objetivos de una lucha más amplia por la liberación y la democracia de su país.
Zuma recordó que el gobierno destinó este año 12 mil millones de rands (unos 923 millones de dólares) para mejorar la infraestructura escolar y para ayudar a muchos de los alumnos provenientes de hogares pobres que no tienen medios para alimentarse estableció el Programa Nacional de Nutrición en las escuelas, que beneficia a nueve millones de educandos.
Explicó que como parte de la construcción de una nueva nación, ‘queremos que nuestros jóvenes, blancos y negros, conozcan y dominen las lenguas africanas’, por lo que el gobierno está incluyendo esas lenguas ‘que los definen como sudafricanos y africanos’.
Asimismo el mandatario señaló que en el año fiscal 2017-18 el Programa de Expansión del Trabajo Público creará más de 700 mil oportunidades de empleo para los jóvenes en los sectores social, no estatal, medioambiental y cultural.
Dijo que una juventud exitosa es una juventud saludable y expresó preocupación por los altos índices de infección del vih en edades de 16 a 25 años, por lo cual los exhortó a respaldar las iniciativas del Departamento de Salud para combatir el sida y la tuberculosis.
El Presidente de Sudáfrica también reclamó el apoyo de los jóvenes en la lucha contra el abuso de mujeres y niños, y pidió hacerle la guerra al alcohol y las drogas. Subrayó la necesidad de que junten manos negros y blancos en la batalla contra el racismo en este país para construir una sociedad verdaderamente unida y no racial.
El Gobierno de Rafael Correa implementó en Ecuador la transformación del sistema de educación superior como condición necesaria para el desarrollo económico y social del país. TSS habló con René Ramírez, exsecretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de ese país, sobre las reformas con las que buscaron democratizar y reorientar la enseñanza universitaria.
Rafael Correa asumió la presidencia de Ecuador, un país devastado por políticas neoliberales que en los 11 años previos había acumulado nueve presidentes y perdido su moneda nacional, reemplazada por el dólar estadounidense. Correa acaba de finalizar su segundo mandato tras 10 años de Gobierno al frente de uno de los países más pequeños de Sudamérica. Entre los cambios que impulsó, se destacan la reforma de la Constitución Nacional en 2008, la transformación de la educación y la inversión en ciencia y tecnología, consideradas condiciones previas para el desarrollo económico y social.
En la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FAMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), TSS participó de una mesa redonda con el economista René Ramírez, exsecretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación del Ecuador. Durante el encuentro —del que también participaron la decana de la FAMAF, Mirta Iriondo, y su secretario de Ciencia y Técnica, Gustavo Monti—, Ramírez Gallego repasó las políticas de transformación implementadas en su país tanto en lo atinente a educación universitaria y terciaria como a investigación científica y desarrollo tecnológico.
Los pilares del cambio universitario
“Cuando llegamos al Gobierno, la educación superior estaba arancelada. Y el poco o mucho arancelamiento de las universidades estatales llevaba a una elitización brutal del acceso a ellas, por lo que determinamos la gratuidad para la educación”, recordó Ramírez.
Esa decisión fue consagrada en la nueva Constitución Nacional. En simultáneo, se comenzó a incrementar el presupuesto para la educación superior, que pasó del 0,8 al 2% del PBI. Sin embargo, estas medidas por sí mismas no iban a corregir una serie de problemas graves de los que adolecía el sistema universitario ecuatoriano, entre los que se destacaban su baja calidad y la mala formación y el envejecimiento de la planta docente.
Una de las realidades que había contribuido a la degradación de la educación superior ecuatoriana había sido la proliferación de instituciones privadas de baja calidad. Desde la década de los noventa se habían creado 54 universidades y escuelas politécnicas, de las cuales74% eran privadas. Cuando se hizo la reforma constitucional se dio mandato al Gobierno para que evaluara el sistema y se estableció un mecanismo por medio del cual los alumnos fueron examinados sobre conocimientos propios de las disciplinas que estudiaban. Los resultados de gran parte de las instituciones privadas fueron paupérrimos y se procedió a retirarles la licencia a 13 de ellas. Los estudiantes de las instituciones clausuradas fueron reubicados en otros establecimientos y se crearon carreras específicas para que pudieran continuar sus estudios. Cerca del 87% de los alumnos reubicados pudieron seguir estudiando.
Otro problema era el bajo nivel de formación promedio de los docentes universitarios, especialmente en aquellas carreras que se deseaba incentivar, como las ingenierías. Solo un 23% tenía un cuarto nivel de formación (maestría o doctorado) y pocos hacían investigación o publicaban. Para corregir esta situación se creó un programa de becas para enviar a jóvenes a formarse en el exterior y el Gobierno invirtió 1000 millones de dólares para que 20.000 becarios pudieran hacer maestrías o doctorados en diferentes países. Uno de los requisitos para acceder a la beca era que el beneficiario se comprometiera, una vez terminados sus estudios, a retornar al país a trabajar por el doble de tiempo de su estadía en el exterior.
La gestión de Correa impulsó la reforma constitucional del Ecuador en 2008, la transformación de la educación y la inversión en ciencia y tecnología, consideradas condiciones previas para el desarrollo económico y social.
El problema de la alta edad promedio de los profesores también fue abordado: a los docentes que no se habían actualizado ni tenían el hábito de la producción académica o científica se les ofrecieron atractivas jubilaciones y sus cargos fueron reemplazados por jóvenes con maestrías y doctorados realizados en el exterior. Junto con el programa de becas, la política le permitió a Ecuador pasar de aquel 23% de docentes con formación de cuarto nivel al 86% que tiene actualmente.
Para salvar el déficit de docentes universitarios con una adecuada formación mientras se esperaba el retorno de los primeros becarios en el extranjero, Ecuador puso en marcha el programa Prometeo, por el cual cualquier persona que tuviera los antecedentes académicos pertinentes, sin importar de qué país fuera, podía postularse para dar clases e investigar en el país durante dos años. Prometeo les permitía a sus beneficiarios insertarse en una universidad con salarios en torno a los 6000 dólares y el financiamiento estatal del proyecto de investigación presentado.
A su vez, el salario de los docentes universitarios se elevó de 470 dólares mensuales a un mínimo de 1700 dólares y de 6000 en las escalas superiores, y se eliminó la precarización laboral.
Recursos y rendición de cuentas
Las universidades públicas ecuatorianas gozan de autonomía de manera similar a las argentinas. Esta prerrogativa, originalmente concebida para preservar a la academia de las presiones políticas o económicas, en Ecuador fue tergiversada para proteger privilegios ilegítimos e intereses espurios. Al inicio del Gobierno de Correa se descubrió que en algunas universidades públicas los rectores se autoasignaban salarios de hasta 20.000 dólares y que, aprovechando la exención de impuestos para estas instituciones, se adquirían cosas a nombre de ellas, pero para uso particular de sus autoridades.
En ese contexto, el incremento del presupuesto universitario podía terminar aumentando el financiamiento de comportamientos ilegales y antiéticos. Para evitar esto se consagró en la nueva constitución el principio de responsabilidad por parte de las universidades, que implica la necesidad de rendir cuentas sobre el uso de los recursos.
El objetivo último del cambio de paradigma del sistema de educación superior ecuatoriano era que sirviese al desarrollo nacional, política seguida por todos los países que consiguieron esta meta. En esa línea, se buscó incentivar fuertemente las carreras vinculadas con las ciencias duras y la tecnología. Para ello se crearon cuatro nuevas universidades públicas y más de cuarenta institutos técnicos y tecnológicos. Ramírez explica que “lo que más demanda el aparato productivo ecuatoriano [hoy] no son universitarios, sino técnicos”.
Entre las medidas adoptadas para reorientar el sistema universitario sin violentar su autonomía se encuentran la regulación del valor de las matrículas en el orden privado y un esquema de subsidios a la oferta en la parte pública. El 10% de la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el 11% del Impuesto a la Renta quedaron reservados por ley para el financiamiento de la educación superior. La distribución entre las diferentes universidades e institutos se realiza por medio de una serie de parámetros que contemplan la matrícula de cada una, el porcentaje de estudiantes de sectores carenciados, la investigación que generan y el impacto social de las actividades que realizan, entre otros aspectos.
“En ciencias, como no teníamos nada, les pedimos a las universidades que al menos dedicaran el 6% [del presupuesto] a investigación”, dijo Ramírez.
Otro de los problemas detectados cuando asumió Correa fue el tipo de carreras elegidas por los estudiantes. El 45% de la matrícula universitaria se concentraba en administración de empresas, mientras que las carreras científicas apenas alcanzaban el 5%. Esta distorsión provocaba la paradoja de que un país con un entramado productivo no desarrollado seguía un patrón de elección de carreras más propio de sociedades posindustriales.
Para revertir esta tendencia se empleó, una vez más, el incentivo presupuestario. A una universidad se le otorga varias veces más presupuesto (puede llegar hasta ocho veces más) por cada alumno matriculado en una carrera de ingeniería que por uno de administración de empresas. Sin embargo, a pesar de una política activa para fomentar la elección de carreras más productivas, Ramírez admite que los resultados han sido magros, dado que la matrícula en administración de empresas cayó solo un 14%.
También se le plantearon objetivos a las universidades en lo atinente a investigación científica. “En ciencias, como no teníamos nada, les pedimos a las universidades que al menos dedicaran el 6% [del presupuesto] a investigación, mientras que, cuando empezamos, destinaban el 0,6%”, explica Ramírez. Además, en ciertas áreas estratégicas se llevaron a cabo concursos de proyectos en los que el Estado aporta los fondos para instalar laboratorios y financiar la investigación y la formación de posgrado del personal.
Una de las iniciativas más extraordinarias del Gobierno de Correa ha sido Yachay, una ciudad construida específicamente para hacer desarrollo científico tecnológico. Ubicada en San Miguel de Urcuquí, al norte de Ecuador, Yachay cuenta con 4000 hectáreas en donde se encuentra la Universidad Tecnológica Experimental, con cerca de mil alumnos; sedes de todos los institutos públicos de investigación; y un parque tecnológico con incentivos impositivos para las empresas que se instalen allí. Actualmente, alrededor de siete mil personas trabajan en Yachay y unas sesenta empresas, la mayoría pymes, se han radicado en el lugar. La labor de la Universidad Tecnológica se encuentra enfocada las áreas científico-tecnológicas que se consideran más prometedoras para Ecuador: petroquímica, energía y farmacología.
Según Ramírez, la transformación del sistema de educación superior ecuatoriano no ha sido fácil y la resistencia fue muy dura. “En Ecuador, las universidades tienen una inercia brutal”, resaltó y agregó que, no obstante,“hay un cambio cultural con el cambio generacional”.Y explicó: “Antes, al profesor no le interesaba investigar o actualizarse. Hicimos [cuando llegaron al gobierno] un análisis de las bibliotecas y el retraso era de 40 años. Ni siquiera había bases de datos actualizadas”.
En Ecuador, las universidades públicas tienen cupo y, de acuerdo con la política establecida por el Gobierno, el Estado orienta sus perfiles académicos y científicos a través de la asignación presupuestaria y la rendición de cuentas. Ninguno de estos elementos han sido obstáculos para una profunda democratización del sistema educativo y para un salto de calidad, en el contexto de uno de los gobiernos más progresistas de la última década en América Latina.
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