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El corto que destaca la importancia de creer en los sueños de los niños

Por: Camila Londoño.

 

Luna sueña con ser astronauta desde que es una niña. Ella vive con su padre, un zapatero que a través de simples acciones, marca la vida de su hija de muchas formas.

Luna, la protagonista de esta historia llamada One Small Step, siempre quiso ser astronauta. Desde pequeña, su vida giraba en torno a las estrellas, al espacio, a los cohetes, a los grandes astronautas… pero lo mejor era que vivía con su padre, un zapatero que siempre alimentaba sus sueños; jugaba con ella, soñaba con ella, se disfrazaba con ella e incluso le regalaba zapatos perfectos para seguir nutriendo sus ganas de llegar al espacio.

Luna empieza a crecer, sus zapatos de niña-astronauta cambian, pero no sus ganas de alcanzar su meta.

Se dedica a estudiar astrofísica y en ese camino, vive algunas frustraciones. Como muchos jóvenes, la relación con su padre se transforma. Ya no tienen la amistad que tenían cuando ella era tan solo una niña, pero él sigue ahí, acompañándola en cada paso que da, incluso en los pasos más difíciles. Pero Luna no percibe ese apoyo de una manera tan obvia; está demasiado preocupada por pasar pruebas y sobre todo, por aplicar a un Programa para Astronautas.

Luna postula al programa una vez y no tiene éxito… al recibir la carta que dice que no fue admitida, el color de su vida cambia.

Todo se torna gris, la frustración se convierte en tristeza y las ganas de intentarlo de nuevo ya no están ahí. Además, una mala noticia se suma a esta lista de eventos desafortunados: su padre fallece. Luego de despedirse de él, Luna visita el taller de su padre para dejar algunas cosas que quiere desechar y sin esperarlo, se encuentra con algo que cambia el rumbo de su vida una vez más: una caja llena de zapatos… de sus zapatos.

A lo largo de toda su vida, mientras ella crecía, su padre se había dedicado a reparar y guardar todos los zapatos de su hija, incluso unos que le había regalado cuando era pequeña.

Encontrar la caja fue la motivación que Luna necesitó para volver a creer en sus sueños, en ella misma. Entonces decora otra vez su cuarto con estrellas y afiches de cohetes, vuelve a la universidad para terminar su carrera de astrofísica y aplica de nuevo al Programa para Astronautas.

Esta vez, ingresa al programa, se convierte en astronauta y logra dar aquel paso que tanto soñó desde pequeña: llegar al espacio.

En ese momento, su padre vuelve a estar presente en sus recuerdos. Fue él quien desde sus primeros años de vida la alentó a soñar en grande, fue él quien la acompañó paso a paso y en silencio a través de sus logros y frustraciones, fue él quien incluso después de fallecer, siguió demostrando la confianza que tenía en su hija y en su capacidad para cumplir metas.

TAIKO Studios

Aunque la historia de Luna se sitúa en un contexto familiar, permite reflexionar acerca de varias cosas:

Por ejemplo, la importancia de creer en los niños y alentarlos a hacer grandes cosas, aún cuando parecen imposibles. El padre de Luna lo hizo y gracias a esto, su hija alcanzó metas que en algún momento de su vida parecían muy lejanas. Pero lo que hace el padre de esta astronauta no sólo se vincula al rol que cumplen lo padres en la vida de sus hijos, también se vincula a la labor que realizan los docentes dentro y fuera del aula.

En el caso de Luna, su padre, el zapatero que cuidó sus pasos, fue quien cambió su vida.

En el caso de otros niños, las acciones y creencias que tienen los profesores, también pueden ser determinantes para su formación y futuro. Cada cosa que se hace o se deja de hacer, tiene un efecto en los pasos que dan los estudiantes desde que son pequeños. El zapatero sabía muy bien esto, y a pesar de las dificultades, demostró su apoyo de principio a fin. Creyó en Luna y esa creencia fue la herramienta que su hija necesitó para llegar lejos, para llegar al espacio.

 

Link del cortometraje:

Fuente del documento: https://eligeeducar.cl/corto-destaca-la-importancia-creer-los-suenos-los-ninos

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Desigualdad de género en la educación: ¿Cuánto ha avanzado Perú y México en reducir la brecha?

Por: rpp.pe.

 

Silvia Giorguli, presidenta de El Colegio de México(Colmex), informó que en las últimas décadas se han evidenciado cambios positivos para reducir la desigualdad entre hombres y mujeres en la educación, pero pese a ello sigue siendo un campo en construcción.

“Hace 20 o 30 años el acceso a la educación universitaria en México era mayoritariamente masculino, ahora no solamente es paritario, sino que las mujeres están accediendo un poco más, están terminando los posgrados; eso es una buena noticia”, dijo en RPP Noticias.

No obstante, lamentó que haya poca presencia femenina en otros ámbitos como en el mercado laboral, la docencia universitaria, altos cargos en las universidades, en los campos de ingeniería y ciencias naturales.  En el caso de ciencias sociales y humanidades, la presencia de hombres y mujeres es muy similar, pero la lógica de vida universitaria está generando esta segregación, agregó.

Silvia Giorguli identificó dos razones por las cuales ocurre este fenómeno en el ámbito académico: la normalización y el argumento de la meritocracia. A su juicio, no todos los que ocupan altas posiciones es por mérito, pues hay mujeres con igual trayectoria académica que el de los hombres, que no llegan a cargos de dirección.

Ante ello, sugiere visibilizar el problema, seguir investigándolo y fomentar la corresponsabilidad o conciliación familia – trabajo. Esto último consiste en que los hombres se incorporen a más actividades de cuidado y modificar las formas y evaluación de estructura académica para cuando las mujeres estén en etapas de alta demanda de cuidados, sobre todo cuando los hijos son pequeños.

La también socióloga dijo que durante su experiencia como docente descubrió que el lenguaje ha contribuido a normalizar muchas formas de desigualdad y que es importante introducir cambios para que sea más inclusivo.

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Amor y educación sexual integral

Por: Carolina Sánchez Agostini.

Muchas veces, en conversaciones con adolescentes, siento que vivo un déjà vu. Las historias se repiten: sensaciones a las que cuesta poner nombre, un vacío afectivo en expansión, búsquedas de amor frustradas que ahogan en la decepción. Por ejemplo, dialogando con una joven de 19 años que sale con un chico desde hace unos meses, me comentó: “El me cambia de planes todo el tiempo. Quedamos en vernos, y si le sale otro plan es capaz de dejarme plantada media hora antes e irse a la otra juntada.

Y eso ha sucedido muchas veces. Siento que no me quiere. No sé si es que no le gusto lo suficiente, o si no se termina de convencer de estar conmigo. Sus idas y vueltas me están haciendo mal. No sé qué hacer y tampoco qué es lo que tengo que cambiar, porque no termino de entender cuál es el problema”.  La inconsistencia en las relaciones afectivas lleva a confusiones y grietas interiores que resultan difíciles de transitar.

Aparecen preguntas de fondo, que hacen eco y que lastiman por dentro. ¿Habrá algo en mi forma de ser que no funciona adecuadamente? ¿Será que no soy tan atractiva/o? Cuando el planteo se lleva a lo personal, podemos terminar convenciéndonos de que hay algo en nosotros que no está bien. Aquí surge un interrogante central: ¿cómo afecta esto la autoestima, la autonomía, la posibilidad de construir vínculos saludables y positivos? Como parte de sus resultados, el artículo Age-related changes in dating aggression in spanish high school students (“Cambios relacionados con la edad en la agresión de pareja en estudiantes de secundaria españoles”) indica que entre los adolescentes es más frecuente la violencia psicológica que la física o sexual (aunque a los 16-17 años se observa un pico en la violencia física, que disminuye en edades posteriores).

Estos datos se corresponden con los obtenidos en los testeos preliminares de una investigación con adolescentes argentinos que estamos desarrollando: notamos una realidad a veces silenciada o poco atendida, que vuelve a poner la necesidad de abordar la educación sexual integral desde los mejores conocimientos disponibles y los desafíos concretos de nuestra comunidad. Indiferencia, agresión, infidelidad, son palabras que aparecen con mucha frecuencia y que marcan de modo profundo la percepción que chicos y chicas pueden tener sobre las relaciones afectivas interpersonales. La desconfianza sobre la calidad posible de las relaciones condiciona las expectativas y configura los propósitos.

Explicando a estudiantes de 20 años cuáles eran las distintas crisis universales por las que pasa una familia, una alumna consideraba que la infidelidad era una crisis esperable y necesaria. Su comentario abrió el debate y contrasta con otras experiencias, como la del actor Pablo Echarri en una entrevista reciente sobre la relación con la actriz Nancy Dupláa: “Sabe perfectamente que cuenta con mi total confianza y viceversa. Tenemos la certeza de que el otro jamás sería infiel”.

Este cuestionamiento no es un detalle menor porque tensiona el proyecto de vida y la necesidad de construir relaciones de confianza. Robert Waldinger, director del Harvard Study of Adult Development –y líder de la investigación más importante del mundo sobre felicidad, salud y satisfacción personal que analiza durante décadas la trayectoria de cientos de personas–, ha explicado una verdad contundente: las relaciones significativas son la clave de la felicidad.

Cabe entonces una reflexión: ¿Cómo estamos preparando a chicos y chicas para un proyecto relacional capaz de hacerlos felices, sacar lo mejor de sí mismos, vivir un amor profundo y sincero, comprometerlos con valores y realzar su autoestima?  El amor es más fuerte que la muerte, dice un libro de antigua sabiduría. Hoy pareciera que esto es verdad solo en la poesía o las películas románticas optimistas. Sin embargo, las preguntas están en la boca y en el corazón de los y las jóvenes en nuestras aulas y en nuestra vida.

Poder conversar de forma abierta sobre estos asuntos es lo que hace a la educación sexual algo “integral”. Investigar y prepararnos para estar a la altura del desafío, a la vez que nos ilusiona, nos invita a la responsabilidad.

Fuente del artículo: https://www.perfil.com/noticias/columnistas/amor-y-educacion-sexual-integral.phtml

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Cortometraje Migration

Por: .educaciontrespuntocero.

 

En un pueblo pesquero abandonado, invadido por la arena y el viento, vive un viejo y solitario marinero que sueña con sus viajes a bordo de su barco. Hasta que un día recibe una visita inesperada: es un ave herida. El marinero se ocupará de ello y entre ellos surgirá una amistad hermosa y entrañable, hasta el punto de que cuando el ave se haya recuperado y el marinero decida que es hora de emprender su vuelo, volverá en su búsqueda.

 

Fuente del documento: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/familias-2/cortometrajes-educar-en-valores/16455.html

 

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La seguridad estudiantil, un problema de todos

Por: Fabio Castro-Forero.

El panorama de los estudiantes bogotanos es predecible: las pocas personas que ingresan a la educación superior difícilmente tienen cómo financiarla, varios solo llevan dinero para el transporte, un celular que probablemente fue comprado a cuotas y sus elementos de estudio. Si la vida de los universitarios ya es difícil por, entre otras cosas, lo apretado del presupuesto, ¡imagínese si añadimos el riesgo diario de ser víctima de un hurto!

De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Percepción y Victimización de Seguridad en Bogotá realizada por la Cámara de Comercio, la percepción de inseguridad en la capital aumentó a un 61 %, siendo el hurto el delito más cometido. ¿Y las víctimas? De los 95.698 casos que reportó la Secretaría de Seguridad a noviembre de 2018, 22.741 tenían entre 18 y 25 años.

Aunque algunas instituciones como el Externado, La Salle, los Andes, El Rosario, la Universidad Libre, la Javeriana y la Gran Colombia se han esforzado por contar con corredores universitarios seguros, que son espacios públicos vigilados por redes de celaduría que garantizan el tránsito de los estudiantes hacia el transporte, no todas las universidades tienen la capacidad de implementarlos.Pero ¿acaso es obligación de los privados garantizar la seguridad personal de los ciudadanos? ¿O es que la seguridad es solo un beneficio que se recibe al ingresar a determinadas universidades con abundantes recursos?

No sobra decir que no se trata simplemente de ubicar más policías aquí o allá, sino de hacer de Bogotá una mejor ciudad para ser estudiantes.

Ampliar esta iniciativa para todas las universidades debería ser una prioridad dentro de las políticas de seguridad del Distrito. Además, los beneficiados no solo serían los más de 680.000 estudiantes de la capital y sus instituciones educativas: la seguridad alrededor de estas favorecería a las personas que transitan por la zona y, a su vez, facilitaría la permanencia de los estudiantes cerca de sus lugares de estudio, generando un impacto positivo en el comercio local.

En la práctica, las medidas necesarias pueden ser más sencillas de lo que creemos. Basta con tener en cuenta que las universidades están concentradas geográficamente en puntos específicos de la ciudad, donde el sistema de cuadrantes de la Policía Nacional podría tener un nuevo enfoque.

Garantizar niveles óptimos de seguridad en las zonas universitarias de la capital la convertiría en una mejor opción para los cientos de jóvenes en proceso de elegir universidad, dejaría tranquilos a miles de padres de familia e incluso la haría más atractiva para extranjeros en búsqueda de una experiencia de intercambio en Latinoamérica.

No sobra decir que no se trata simplemente de ubicar más policías aquí o allá, sino de hacer de Bogotá una mejor ciudad para ser estudiante. En un futuro, la solución estructural a este tipo de problemas seguramente vendrá de políticas educativas más efectivas, que permitirán que los cientos de jóvenes que hoy pasan sus tardes atracando puedan acceder a la educación universitaria y cambien cuchillos por libros. Pero ese ya es tema de otra columna.

Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/fabio-castro-forero/la-seguridad-estudiantil-un-problema-de-todos-columna-de-fabio-castro-387296

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Libro: Protesta e indignación global. Los movimientos sociales en el nuevo orden mundial

Por: CLACSO. 

 

Nicolás Arata. Pablo Gentili. [Presentación]

Mona Abaza. Peter Alexander. Ilan Bizberg. Breno Bringel. Alexis Cortés. Donatella Della Porta. Olivier De Schutter. Enara Echart Muñoz. Simin Fadaee. Zeynep Gambetti. Luis González Reyes. Linda Gusia. Keith Hart. Patrick Heller. Alexandra Kassir. Michael Kennedy. Farhad Khosrokhavar. Cristiana Losekann. Geoffrey Pleyers. Markus Schulz. Jackie Smith. Boaventura de Sousa Santos. Sidney Tarrow. Teivo Teivainen. Buket Turkmen. Michel Wieviorka. Shujiro Yazawa. Joy Yueyue Zhang. [Autores de Capítulo]
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Colección Democracias en Movimiento. 
ISBN 978-987-722-234-0
FAPERJ. CLACSO.
Buenos Aires. Río de Janeiro.
Diciembre de 2017

La obra que aquí presentamos resume el inmenso esfuerzo organizativo y analítico que Breno Bringel y Geoffrey Pleyers han desarrollado en la plataforma openMovements, un componente de la gran iniciativa editorial independiente que es openDemocracy. Protesta e indignación global es un libro que, sin lugar a dudas, será referencia ineludible en el debate sobre el presente y el futuro de los movimientos sociales y de las organizaciones populares que se movilizan por los derechos ciudadanos, la justicia social, los bienes comunes y la democracia radical. Un aporte que hace de las ciencias sociales críticas una herramienta de intervención política y de compromiso militante en las luchas por la igualdad y la emancipación humana.
De la presentación de Pablo Gentili y Nicolás Arata

 

Fuente del documento: https://clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/contador/sumar_pdf.php?id_libro=1321

 

 

 

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La educación: gran ausente

Por: Álvaro Pezoa. 

 

Al terminar de ser escritas estas líneas existía la esperanza de que el extenso paro de profesores llegase a su fin, toda vez que los dirigentes del colegio gremial respectivo llamaron a sus asociados a deponerlo y a apropiarse de lo “conquistado” durante los casi 40 días que éste se ha prolongado. Entretanto, tras el término de las vacaciones invernales, el Instituto Nacional no ha logrado normalizar sus actividades, ataque incluido a miembros de la comisión de educación de la Cámara de Diputados y, por supuesto, encapuchados y bombas molotov. Por su parte, la autoridad ministerial del ramo desgasta sus mayores esfuerzos intentando que las aguas vuelvan a la calma. No deja de ser sintomático al respecto que el proyecto de ley más visible que, transcurridos casi 16 meses, ha concretado en la materia el actual gobierno sea “aula segura”. ¿Cuáles son los resortes de fondo que impulsan tanto daño estéril para el país, en especial para su enseñanza pública? Dinero, poder, ideología, politiquería, desadaptación social. ¿Y la educación? Ella es la gran ausente en toda esta bataola.

El pretendido debate público de educación en Chile versa desde hace ya demasiado tiempo sobre cualquier interés menos ese. Queda además la preocupante impresión de que no existen las condiciones, la voluntad ni los actores necesarios para reconducirlo hacia dimensiones esenciales. Dicho directamente, mientras los alumnos -y sus familias- se encuentran botados y literalmente se “incendia” la calle, acontece que el sistema educativo nacional (cuando logra operar) no colabora a preparar personas cultas e integrales, ni tampoco con las capacidades para desenvolverse adecuadamente en el complejo ámbito laboral que les ha comenzado a deparar la transformación digital y la denominada “cuarta revolución industrial”. Sobran estudios y análisis que comprueban este lamentable escenario, sin embargo, no prevalecen las soluciones apropiadas para revertirlo, sino otras “agendas” y motivaciones. ¿Dónde quedó la preocupación por la calidad de la educación? Esa que requiere una concepción clara y correcta sobre quién es la persona, el educando, y cómo se le ayuda a florecer desarrollando armónica e integralmente sus múltiples potencialidades. Aquella que precisa de auténticos maestros (autoridades), con vocación, talante humano, conocimientos y habilidades requeridos para formar niños y jóvenes, de paso aptos para desenvolverse en esta época de profundos cambios sociales y tecnológicos. ¿En qué momento se extravió el sentido común que indica poner el énfasis de la tarea educativa en el proceso que ocurre dentro del aula y con especial foco en las etapas iniciales de la niñez?

Si la sociedad chilena no enmienda pronto y drásticamente el rumbo predominante que lleva su sistema educacional, tendrá que atenerse a las desastrosas consecuencias que con lucidez y clarividencia previera el recordado historiador Gonzalo Vial.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/la-educacion-gran-ausente/734392/

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