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Katia Hueso: “La sobreprotección de los padres arrincona el juego al aire libre y lo convierte en un bien escaso”

Por: Adrián Cordellat.

 

Katia Hueso, fundadora de la primera escuela infantil al aire libre de España, aprendió desde su infancia que “jugar era una cosa muy seria”. El juego aire libre del que tanto disfrutamos los niños de generaciones anteriores está hoy en peligro de extinción. La sobreprotección, los miedos, la falta de tiempo, la presencia creciente de la tecnología, la alta exigencia académica y los cambios acontecidos en nuestra sociedad lo han arrinconado hasta convertirlo, para desgracia de los niños, en un bien escaso y preciado. “Crecer es un oficio muy duro y los niños consiguen superarlo mediante el juego. Si les privamos de jugar, ¿qué sociedad estamos construyendo?”, se pregunta la bióloga madrileña, que presenta estos días su segundo libro, Jugar al aire libre (Plataforma Editorial), una reivindicación del juego libre como una “poderosa” herramienta para el desarrollo de la personalidad y para el bienestar físico y mental de los niños.

Pregunta. Leyendo la introducción de Jugar al aire libre me he acordado de un poema de Karmelo C. Iribarren. Se titula Que la vida iba en serio… Y arranca: “Fue lo único que me enseñó mi padre”. Tú, en tu infancia, dices que aprendiste que “jugar era una cosa muy seria”.

Respuesta. De alguna manera intuí que el juego era una herramienta muy poderosa para el desarrollo de mi personalidad. No me dedicaba a analizar lo que hacía, claro, está, pero sí era consciente de que el momento de juego era algo sagrado, íntimo, trascendente. El tiempo y el espacio dejaban de existir y me encapsulaba en aquello que estuviera haciendo, ya fuera sola o acompañada. Tenía la sensación de pasar mucho tiempo jugando, de tener océanos de tiempo a mi disposición. Había momentos de actividad frenética, de inspiración… y también los había de transición, de vacío. Y sin embargo no me aburría. Aunque era una niña más bien callada y tranquila, creo que fui esencialmente feliz. Y tal vez ahí radicaba mi percepción de esa trascendencia.

P. Con ese aprendizaje temprano intuyo que era en parte normal que cuando te hicieses mayor, vieras el juego como objeto de estudio. ¿Qué has aprendido estudiándolo?

R. La verdad es que no reparé en el juego como objeto de estudio hasta que fui madre y me dediqué a observar a mis hijas y a otros niños jugando. Me lo sigo tomando casi como una actividad de investigación antropológica. Intento averiguar qué hay detrás de cada gesto, de cada palabra, de cada movimiento. Veo, por ejemplo, cómo lo usan para procesar eventos que, de una u otra manera, les han causado impresión, como una visita al médico. Observo cómo son capaces de repetir una acción una y otra vez, adquiriendo por el camino una nueva destreza. Interpreto las relaciones sociales, incluso de poder, que se disfrazan en el juego. En fin, percibo el juego como un velo de magia detrás del cual se esconde el secreto y fascinante mundo de la infancia, que solo nos dejan vislumbrar en contadas ocasiones, como lo haría un prestidigitador con sus trucos.

P. Fruto de ese estudio y de esa observación que dedicas al juego dices que aparece tu preocupación “por el devenir de tan importante actividad”. ¿Está el juego libre en peligro de extinción?

R. Es un asunto que me preocupa, en efecto. Muchos niños tienen una agenda tan apretada que apenas les queda tiempo para jugar, salvo algunos huecos entre una actividad y otra. Además, supervisamos el juego de los niños de tal manera que pierden la capacidad de decidir por sí mismos qué hacer, cuando por fin pueden disponer de tiempo para ello. Nos pasamos el día proponiendo cosas que hacer, planes de fin de semana, campamentos de verano, extraescolares…

P. Y cuando no hay nada que hacer aparece la tecnología.

R. Ofrecerles medios electrónicos tampoco ayuda, pues cercenamos con ellos su autonomía y creatividad. El otro día alguien me comentaba que dónde quedaron esos niños que tanto molestan al correr entre las mesas de un restaurante. Ahora tienen todos la nariz pegada a un móvil. Al final, nos encontramos con un segmento amplio de la población infantil que ya no sabe jugar en libertad.

P. Hablas incluso en el libro del “síndrome de déficit de juego”. ¿En qué se manifiesta? ¿Caminamos hacia su generalización?

R. La falta de libertad en el juego trae como consecuencia una falta de autonomía y de autoconocimiento en el niño, no le damos herramientas para ser capaz de solucionar sus conflictos, sus problemas. Podrá adquirir destrezas, conocimientos y habilidades, pero ¿son las que él o ella desea alcanzar, o somos los padres los que proyectamos nuestras expectativas en ellos? Si a esto añadimos la falta de juego como tal–por la falta de tiempo a la que me refería–, el asunto se agrava, porque no hemos permitido al niño procesar esos eventos impactantes, adquirir competencias físicas y sociales a su ritmo, o simplemente disfrutar de la vida. Crecer es un oficio muy duro y los niños consiguen superarlo mediante el juego. Si les privamos de él, ¿qué sociedad estamos construyendo?

P. En ese sentido me he quedado muy impactado con dos conceptos: “profesionalización del juego” y “adultización” de la infancia. Suenan tan mal que lo explican todo.

R. Los niños de hoy realizan muchas más actividades programadas que antes. Nos dicen que “aprenden jugando”, pero en realidad lo que estamos haciendo es profesionalizar su juego, convertirlo en algo tan dirigido y rígido que deja de ser juego como tal para ser, como mucho, una actividad lúdica. Si nos venden que nuestro hijo va a aprender arte jugando, no le podemos obligar a pintar una flor azul (¡y sin salirse de los márgenes!). Eso es una clase en toda regla, no un juego. Paralelamente, la exposición a los medios y a la publicidad hace que tengan acceso a contenidos poco adecuados para su edad. En fin, que estamos acelerando a los niños para que se conviertan en pequeños adultos cuanto antes.

P. ¿Y qué culpa tenemos en ello los padres? ¿Estamos sobreprotegiendo demasiado a nuestros hijos por miedo al hombre del saco, a que se hagan daño, a que se ensucien…?

R. Sin duda pecamos de sobreprotección. Los padres tenemos, evidentemente, mucha culpa. La sobrexposición a malas noticias hace que nuestra percepción del peligro sea mayor de lo que realmente es con los datos en la mano. No hay más que recordar hasta qué nivel fuimos expuestos al caso de Julen, algo impensable hace algunos años. La presión de nuestros pares (el resto de los padres), hace también mucho daño. Si nadie deja salir a sus hijos a jugar solos a la calle, ¿cómo lo vamos a hacer nosotros? Nos justificamos con las noticias en la mano, o compramos algún gadget de vigilancia remota para saber qué hacen y dónde están los niños. Estamos entrando en una espiral del temor que no beneficia a nadie, ni a los niños ni a sus familias. Pero a ver quién es el guapo que rompe esa tendencia sin ser tachado de temerario.

P. Mi infancia me suena mucho a la que cuentas en la introducción. Mucha calle, mucha libertad, mucho juego natural. Hoy la veo imposible incluso en el pueblo donde yo crecí. Hay coches por todas partes, han desaparecido los descampados y han sido sustituidos por parques vallados, no hay sensación de comunidad, de barrio, en la que todos protegen a todos… No toda la culpa la tienen los padres, ¿no?

R. En efecto, la sociedad ha cambiado mucho. Ya no quedan solares o descampados abandonados. Los pocos que hay están vallados o colonizados por personas que no serían, tal vez, compañeros muy recomendables para nuestros hijos. El tráfico rodado es más abundante, ubicuo y agresivo, por lo que se limita mucho la movilidad autónoma de los niños. Y si a eso le añadimos un estilo de vida suburbano, en el que los lugares de encuentro como plazas o parques están alejados de las viviendas y necesitamos un vehículo para acudir a ellos, pues los chavales lo tienen complicado. No es de extrañar que los centros comerciales se hayan convertido en los nuevos lugares de juego, pero de una forma mucho más perversa.

P. Contra todo este panorama tú propones la recuperación del juego libre y al aire libre. ¿Qué beneficios tiene para los niños?

R. El juego libre al aire libre es una forma de recuperar la esencia de la infancia. Salir al campo, a la plaza, al monte y confiar en el niño, son elementos imprescindibles para dejarles crecer como personas. No digo que haya que soltarles con una patada en el trasero y la consabida frase “¡y no te quiero ver hasta la hora de cenar!”. Eso forma parte de otros tiempos. Se trata de buscar tiempos y espacios para salir, relajarse, dejar que jueguen con un mínimo de supervisión, la justa y necesaria para su edad, pero sin agobios. Estar al aire libre les ayudará en su bienestar y en su salud física y mental.

P. Hace unos meses entrevistaba a Richard Louv y me insistía en que los padres “debemos convertir el tiempo al aire libre con nuestros hijos en una prioridad”. ¿Por qué nos cuesta tanto salir de casa, sacarlos a jugar al aire libre, a la naturaleza?

R. Supongo que estamos más a gusto en casa, con todas las comodidades a mano. Tenemos también horarios más apretados, como decía antes, y eso tiene como efecto secundario que estamos más cansados. En el poco tiempo de ocio que nos queda, nos falta la energía que se necesita para salir a patear por el monte o a aguantar un día de lluvia al aire libre. Creo que debemos ser valientes y liberar espacios y tiempos de tanta obligación autoimpuesta. Tiempo tendrán los chavales de aprender chino o ajedrez cuando lo deseen. Ahorremos dinero y salgamos ahí afuera. No requiere de equipamiento alguno, solo de unas ganas de jugar que los niños ya llevan de serie.

Fuente de la entrevista: https://elpais.com/elpais/2019/03/28/mamas_papas/1553785714_462774.html

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Ernesto Tironi: Educación: Redirigir el foco para alumbrar mejor

Por: Ernesto Tironi.

El segundo gobierno del Presidente Piñera acaba de cumplir el primer cuarto de su período. Además, esta semana la ministra de Educación presentó su segundo proyecto de ley con más debate público: Admisión Justa. ¿Podría decirse que este año de gobierno ha significado un avance para mejorar la calidad de la educación escolar nacional?

Mi opinión es que mucho menos de lo que creo que la mayoría del país esperaba. Tal vez, bastante poco. En este ramo me costaría ponerle siquiera nota 4 a este gobierno. Aquí mis argumentos.

Para empezar, ha sido inconsistente. Dice y decía una cosa, y practica otra. Partió designando una comisión de muy alto nivel presidida por la ex ministra Mariana Aylwin, con el atractivo lema de “Todos al aula”. Sin embargo, eso es lo que menos hemos visto, al menos en este año. En lo fundamental, este gobierno criticó (con razón) al anterior porque no abordó ese tema y el de mejorar la calidad, sino que usó políticamente la educación. Y ahora hace lo mismo. O sea, ha seguido el mismo libreto equivocado de su antecesor: centrarse en temas secundarios en lo relativo a mejorar la calidad de la educación del país.

¿Es Aula Segura y Admisión Justa lo fundamental para que nuestros estudiantes aprendan más, o lo mínimo para tener buenos empleos este siglo de la Cuarta Revolución Industrial?

También ha seguido usando la educación para sus fines políticos. No otra cosa ha sido la presentación muy publicitada y de más relieve y debate público, como son sus dos proyectos estrellas: Aula Segura y Admisión Justa. Sí, las encuestas muestran que suscitan apoyo mayoritario. Por eso se han promovido tanto, pero… ¿son lo fundamental para que nuestros estudiantes aprendan más, o lo mínimo para tener buenos empleos este siglo de la Cuarta Revolución Industrial? Aunque un mago diseñara el mejor sistema de admisión, eso no mejoraría sustancialmente la calidad de la educación. Más que Admisión Justa, se necesita Educación Justa. Esta sería una en que todas las escuelas fueran de similar buena calidad, para que deje de ser importante ser admitido en una u otra, al menos por motivos académicos.

Bachelet casi no tomó medidas para mejorar realmente la calidad y la equidad de la educación nacional. Más parece que tomó medidas estatistas por motivos ideológicos y para satisfacer demandas y obtener apoyo político de sectores de izquierda. Gratuidad, fin a la selección de estudiantes por parte de las escuelas, administración exclusiva de ellas por fundaciones sin fines de lucro, y estatización de las escuelas municipales. Casi nada dirigido a lo que se hace (o no) en el lugar donde aprenden los estudiantes: en sus salas de clase, en las escuelas y en cómo ellas se gestionan.

Personalmente estoy de acuerdo con que este gobierno no pretenda desmantelar toda la Reforma Escolar de Bachelet, a pesar de todo lo nefasta que la considero. La educación debiera ser una política de Estado, establecida después de lograr consensos que perduren. No pueden estarse cambiando a cada rato. Los directores de establecimientos deben gastar más tiempo en entender y responder a las nuevas normas (a menudo absurdas y contradictorias) antes que a ver cuánto  están aprendiendo sus alumnos y cómo aprenderían más. Pero otra cosa es dónde pone sus prioridades educacionales un gobierno: si en mejorar lo que hacen las escuelas (especialmente las más insuficientes) o en usar la educación para obtener apoyos políticos.

¿Significa lo dicho que este gobierno no ha hecho nada valioso para la educación escolar? No. No estoy diciendo eso. Sino que no ha cambiado el foco, lo que dejó alumbrando el gobierno anterior: el intento de obtener adhesión política usando el interés de nuestros compatriotas por conseguir una educación de calidad para sus hijos. Lo que quiero enfatizar es que muchos esperábamos que este gobierno se enfocara más en mejorar la calidad de todas las escuelas públicas del país; especialmente las municipales y subvencionadas más insuficientes. Que usara toda la capacidad de comunicación que tiene todo gobierno para apoyar ese mejoramiento, y no quedarse empantanado corrigiendo medidas irrelevantes que puso en la agenda el gobierno anterior. Que se dedicara a devolverles los patines a los estudiantes a quienes se los quitó aquel ministro de triste memoria. Que devolviera más y mejores patines.

Lo más grave es que las autoridades nacionales transmiten con sus hechos el mensaje de que la calidad del trabajo educativo no depende de los directores y directoras de escuela y de sus profesores, sino de lo que deciden los políticos en Santiago y Valparaíso.

Por ejemplo, uno de los mayores debates recientes ha sido la ácida crítica de numerosos dirigentes políticos a la actual ministra por visitar 26 comunas para reunirse con cientos de padres y apoderados por la ley de Admisión Justa. Me parece también criticable esa conducta, pero por motivos muy distintos. Porque fue una oportunidad perdida de visitar primero escuelas, directivos y docentes de esas 26 comunas. De entrar a sus salas de clase y preguntar a directoras, profesores y asistentes por sus problemas, necesidades e inquietudes. Para apoyarlos muy directa y personalmente en su difícil labor. Ese sería un cambio de foco: alumbrar allí en las salas donde estamos trabajando con métodos del Tercer Mundo que necesitamos cambiar. Cambios para transformar escuelas en organizaciones más modernas. Allí es donde se necesita el apoyo activo y presencial de las más altas autoridades. Comprensión, solidaridad y respeto por el sacrificado trabajo de educar a jóvenes que viven hacinados en sus  poblaciones, pero en una era con acceso casi universal a celulares, internet, bullying, drogas y delincuencia.

Las consecuencias de esas conductas politizadas en materia de educación por parte de altas autoridades son mucho más graves de lo que parecen. No sólo comunica engañosamente que la calidad de la educación parece depender de las leyes tramitadas en los corredores del Ministerio en Santiago y del Congreso en Valparaíso. Lo más grave es que las autoridades nacionales transmiten con sus hechos el mensaje de que la calidad del trabajo educativo no depende de los directores y directoras de escuela y de sus profesores, sino de lo que deciden los políticos en Santiago y Valparaíso. Claro, si les están diciendo a los apoderados y a los docentes que lo más importante, lo que atrae más atención pública y debates, es lo que pasa allá y no lo que se está o no enseñando en cada sala de las escuelas.

No quiero terminar sin reconocer que se están haciendo algunas cosas buenas. Por ejemplo, la de crear un sistema de subvenciones para financiar una más masiva educación de párvulos. Una ley para mejorar los ingresos para el personal directivo de los establecimientos escolares. El catastro de recomendaciones para desburocratizar la supervisión escolar que realizó la Comisión. El Programa LeoPrimero, para que más niños lean al fin de 1º Básico. Y una ministra de Educación seria y aplicada que sale a la calle, por quien tengo el mayor respeto. Pero que hasta ahora ha pasado por una sola vereda, y la menos sombría y dañada.Todavía es tiempo de corregir, de que use todas sus capacidades y talentos para cambiar el foco de atención de lo que falta para una educación escolar chilena de calidad.

Fuente del artículo: https://ellibero.cl/opinion/ernesto-tironi-educacion-redirigir-el-foco-para-alumbrar-mejor/

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El valor de la frustración en la educación de los hijos con Alejandro De Barbieri

Por: TEDx Talks.

Alejandro nos muestra con humor cual es la diferencia entre educar en la sociedad de la abundancia y educar en la sociedad de la escasez. Y cómo la frustración es fundamental para ayudar a nuestros hijos a enfrentar mejor el mañana. Alejandro siempre soñó con ayudar a los demás. Le gustaba mucho leer y quería ser escritor pero un profesor de filosofía lo descubrió copiando en un examen y tuvo que estudiar tanto para el próximo que se hizo psicólogo. Después de 20 años de trabajo clínico y educacional publicó su libro “Economía y Felicidad“; un amigo lo llevó a la radio y desde entonces no para de comunicar, de acercar la psicología a la gente, dedicándose a la prevención y promoción de salud y de vínculos saludables en la familia, las organizaciones y la sociedad. Uruguayo, nacido en Rocha, casado con Marcela es padre de dos hijas, Martina y María Belén, hincha de Peñarol y fanático de la dupla Messi Suarez! This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at https://www.ted.com/tedx

 

Fuente de la reseña: https://www.youtube.com/watch?v=W_54PSFKztg&t=199s

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Más allá de las reformas educativas está el maestro

Por: Abelardo Carro Nava.

 

Desde que ingresé al magisterio, hace poco más de dos décadas, muchos temas me han preocupado y ocupado, pero uno en particular, me ha quitado más de una vez el sueño: mi desempeño.

Con seguridad, al igual que muchos de los maestros y maestras de nuestro país, la incertidumbre, en cierto momento, se ha a apoderado de mi mente: ¿estaré haciendo bien mi trabajo?, ¿mis estudiantes están aprendiendo conforme a las estrategias didácticas que diseño?, ¿de qué manera habrá influido mi ejercicio docente en la vida de cada uno de los pequeños?, ¿qué habrá sido de ellos? Sí, una y mil preguntas han llegado a estrellarse en mi cabeza cada vez que me pienso.

Generalmente, pasados estos instantes de autocrítica, reflexión y toma de decisiones, viene la calma. Una calma que, en algún momento se acompaña de ciertas circunstancias que me han llevado a confirmar que, probablemente, el trabajo que realizo en el aula está rindiendo los frutos esperados o, por el contrario, que mi quehacer no ha sido lo que esperaba.

¿Cuántos de nosotros, los que nos dedicamos a la docencia, no nos hemos encontrado a un ex alumno que ya es médico, ingeniero, abogado, arquitecto o maestro?, ¿cuántos de nosotros, que nos dedicamos a la docencia, no nos habremos enterado que cierto ex alumno dejó la escuela para incorporarse al mercado laboral porque sus circunstancias y las de sus familiares lo llevaron a ello?, ¿cuántos de nosotros, que nos dedicamos a la docencia, no hemos conversado, tal vez, con un desconocido que nos recuerda con afecto y cariño porque fuimos sus maestros?, ¿cuántos de nosotros, que nos dedicamos a la docencia, hemos recibido un reclamo por aquellos que en su momento estuvieron en nuestras manos puesto que no realizamos nuestro trabajo? ¿cuántos de nosotros, los que nos dedicamos a la docencia, no hemos sabido de algún ex alumno que ha culminado un posgrado o publicado algún artículo o un libro?, ¿cuántos de nosotros, que nos dedicamos a la docencia, no nos habremos enterado que cierto estudiante migró, se incorporó al narcotráfico o a la delincuencia organizada? En fin, esas interrogantes, como seguramente habrá más, repito, generalmente, vienen a calmar los momentos de desasosiego o, por el contrario, vienen a prender los focos rojos en la labor que realizamos en nuestras escuelas.

La docencia es compleja, no lo niego, pero vaya, eso lo sabía desde el principio, así que no me quejo. El gusto, amor y disfrute por mi profesión, es algo que no cambió ni cambiaría por nada.

Caray, si al ingresar a un grupo y, prácticamente de la nada, el mundo se desaparece y se construye otro en el que solo se existe y se comparte con nuestros alumnos; ha sido de las experiencias más enriquecedoras que he vivido y que, afortunadamente, sigo viviendo.

¿Qué importan las reformas educativas y los planes mal hechos por el gobierno si, lo que trasciende en el aula, va más allá de lo que me indica el cuadernillo?, ¿acaso convidar de mi torta a un niño que no dejó desayunado porque sus padres no tienen trabajo lo indica el currículo o el libro de texto? No, la docencia es más que una reforma educativa, un currículo, un plan de estudios o un libro de texto. Eso, quienes nos encontramos inmersos en esta profesión, lo sabemos.

Aún recuerdo cuando en la escuela construimos una línea de tiempo sobre las reformas educativas en México. Sin duda, abordamos algunas de ellas: la educación socialista de Lázaro Cárdenas, el Plan de Once Años con Adolfo López Mateos, o bien, la educación y apertura democrática de Luis Echeverría; de ellas, mucho aprendimos, puesto que con el profesor que tenía a cargo la materia, analizamos cada una de las acciones que de éstas se desprendieron. Sí, es un pedazo de la historia educativa de México, y fue muy bueno conocerlo. Jamás lo haría menos. No obstante, me pregunto: ¿qué concepción se tenía del maestro en esos momentos y qué es lo que habrá pasado para que dicha concepción haya cambiado?

Nadie puede negar la intromisión de organismos internacionales en la educación de diversos países, como el nuestro. Eso lo sabemos, pero ¿acaso es un simple empleo?, ¿a eso nos han reducido los gobiernos? Triste y lamentablemente, desde el plano laboral, la docencia es un empleo, bien o mal remunerado, pero ese es otro cuento. El meollo del asunto radica en la interacción diaria con seres humanos, individuos o personas que están a nuestro cargo, por un tiempo determinado, para que aprendan algo. ¡Qué enorme responsabilidad! Pero, aun así, para muchos es un empleo.

Sí, un empleo que depende directamente del estado; tal vez por ello, actualmente, se vivan infinidades de situaciones donde muchas escuelas sobreviven por obra del espíritu santo.

No, no se trata de victimizar a quienes nos dedicamos a esta noble profesión. Se trata de ubicarnos en una realidad que duele. Y duele, porque por más inhumanos que podamos ser, generamos algo que se conoce como empatía con otros tantos seres humanos que acuden a diario a nuestras escuelas para compartirnos sus vidas, sus experiencias, sus conocimientos.

Bien valdría la pena pasar del discurso a los hechos; eso lo han dicho precandidatos, candidatos y Presidentes de México y, ¿cómo estamos? Viviendo con la esperanza de que se cumpla el sueño. Un sueño que tiene que ver con mejores escuelas, con mejores maestros, con mejores planes y programas, con mejores materiales, con mejores capacitaciones, con mejores actualizaciones, con mejores profesionales de la educación. Sí, siempre en busca de una mejora. De hecho, en el artículo 3º de la Constitución Política Mexicana así se plasma y, ¿cómo estamos? Viviendo con la esperanza de un mundo nuevo. Y así se nos fue el tiempo. Un tiempo que en la escuela y en el aula no se detiene, por el contrario, exige que demos lo mejor de nosotros para entregar buenos resultados. Claro, esa es nuestra misión, esa es nuestra encomienda, y no la aborrecemos, la disfrutamos. Y la disfrutamos porque fue, es y ha sido, un privilegio ser maestro.

Caray, a buena parte de los Presidentes, legisladores, funcionarios y demás encargados de la política educativa mexicana, se les ha olvidado que más allá de las reformas está el maestro… Caray, buena parte de los Presidentes, legisladores y funcionarios, se fueron de boca y prometieron que ahora sí se brindarían mejores condiciones laborales y educativas para los maestros, ¿y cómo estamos? Viviendo el sueño de una cuarta transformación que está a punto de desvanecerse ante la incipiente reforma educativa que no atiende ni atenderá de fondo el verdadero problema educativo en México. ¿Y los maestros? Cumpliendo, como siempre lo han hecho.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/mas-alla-de-las-reformas-educativas-esta-el-maestro/

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Disidencia magisterial y proyecto alterno

Por: Carlos Ornellas.

 

No es un secreto que guardo distancia con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y sus facciones. Con frecuencia critico sus acciones y su estrategia, de vez en cuando también a sus dirigentes con nombre y apellido. No obstante, también tiene proyectos de educación, aunque pasan desapercibidos en la plaza pública, quizá por su afán pleitista.

Unos son de aspecto amplio que incluye una legislación laboral y modelos de desarrollo educativo locales. El Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO), que enarbola la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, tal vez sea el más conocido, ya que ambiciona a convertirlo en ley estatal. Antes en contraposición a la Reforma Educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto; hoy como alternativa a la iniciativa del presidente López Obrador.

Un designio local, del cual apenas acabo de tener noticia, es el Proyecto Alternativo de Educación (Escuela Altamiranista) de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero. Es un plan donde maestros afiliados a la CETEG, una facción de la CNTE, trabajan los fines de semana y a contraturno en comunidades pequeñas con proyectos de educación, capacitación para el trabajo, actividades artísticas y organización comunitaria. Sus promotores no han producido literatura todavía. Por ello, pido licencia para narrar cómo me enteré de ello y, de paso, apuntar lo de una convivencia civilizada con dirigentes de la CETEG: Arcángel Ramírez Perulero, secretario general de la sección XIV, y Jonathan Márquez Aguilar, secretario general de la zona 48; duros entre los duros.

El viernes 1º y sábado 2 de este mes, estuve en territorio CETEG. Mi amigo, el profesor Humberto Santos Bautista organizó presentaciones de mi libro reciente, La contienda por la educación, en Chilpancingo (en la Universidad de Estudios Internacionales del Pacífico, con Jaime Correa Rivera como anfitrión, y la Universidad Pedagógica Nacional) y Acapulco, en el Centro de Actualización del Magisterio. Ambas acompañadas de charlas acerca de las iniciativas de mudanzas en el artículo 3º, en debate en el Congreso en estos días.

El viernes 1º, en un desayuno apresurado, el maestro jubilado Félix Moreno Peralta, comisionado para elaborar el proyecto alternativo, en especial en Tierra Caliente (donde la violencia anida), me ofreció el primer esbozo del plan. “Rescatar lo nuestro, a Ignacio Manuel Altamirano, el educador mexicano por excelencia, pensador profundo y creador de instituciones formadoras de maestros”. Se trata de actualizar y aplicar sus enseñanzas para educar al pueblo.

El sábado 2, en otro desayuno, este con más calma, los líderes mencionados arriba y otros maestros que no militan el CETEG charlamos de la política actual y de la historia de la CNTE. A pesar de los desacuerdos no hubo reclamos, hasta pudiera decirse que hubo cordialidad. Unas bromas y el relato breve de uno de los maestros que había leído unos de mis libros aligeraron el ambiente.

Luego fuimos a la conferencia y presentación del libro en el CAM. Arcángel Ramírez se sentó en primera fila. Unas butacas a la izquierda las autoridades del CAM y Edwin Noel Morales Leguizamo, alto funcionario de la Secretaría de Educación local. Justo detrás de ellos, otro dirigente: Robespierre Moreno Benicio, secretario general de la Sección XIV del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero. Recibí e hice críticas. Hubo debate, mas no diatriba.

No se trataba de convencer unos a otros. Sin embargo, estuvieron de acuerdo en que las cosas importantes que hacen a favor de la educación de los guerrerenses se oscurecen ante el fulgor de la lucha reivindicativa.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/disidencia-magisterial-y-proyecto-alterno/

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26 recursos TIC geniales para docentes

Por: ayudaparamaestros.com.

 

Hace unos días impartí un curso en la Universidad de León sobre recursos TIC para docentes. Comparto esta infografía interactiva realizada con Genially con todos esos recursos. Si hacéis clic en los logos, os llevará a cada uno de los recursos y si hacéis clic en el símbolo más, accederéis a una breve información y a un tutorial. ¡Espero que os sirvan!

 

Fuente de la reseña: http://www.ayudaparamaestros.com/2018/03/26-recursos-tic-geniales-para-docentes.html?fbclid=IwAR2K3R-ijatW55hX_KZy5UmIVeH9ql0jjpp6Q6xhG1np7i20y6nfWHMJm9I

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