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Las novelas de Ishiguro agotadas en Japón tras el Nobel

15 octubre 2017/Fuente y Autor:lacapitalmdp

Tras el anuncio del Premio Nobel de Literatura, las novelas del escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro fueron agotadas de los estantes de las librerías de grandes ciudades de su país natal, tanto que desde la editorial Hayakawa anunciaron una nueva edición de traducciones al japonés de varios de sus libros.

Es que el impacto fue tal que hasta el alcalde de la ciudad donde nació Ishiguro, Tomihisa Taue, expresó a medios locales el “orgullo” de que “este gran escritor tenga a Nagasaki en mente y haga de ella una parte vital de su obra”, en referencia a sus novelas “Pálida luz en las colinas” y “Un artista del mundo flotante”, ambas enmarcadas en esa geografía pocos años después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial

También su profesora del jardín Teruko Tanaka, de 90 años, dijo sentirse “como si estuviera soñando”. “No pensé que ganaría el premio estando yo viva”, agregó, informó la agencia DPA.

Ishiguro nació en la Prefectura japonesa de Nagasaki, el 8 de noviembre de 1954 pero a los 5 años tuvo que trasladarse con su familia a Reino Unido luego de que su padre que era oceanógrafo fuera contratado por el Gobierno británico. Al llegar a la adolescencia y recibir una educación británica, Ishiguro fue consciente de que no iba a volver a su país, a pesar de que en su casa se hablaba japonés.

Comenzó su carrera literaria a los 24 años, escribiendo relatos cortos y obras para la televisión. Debutó en la literatura en 1982 y desde entonces publicó siete novelas y varios volúmenes de relatos como “Nocturnos: cinco historias de música y crepúsculo” así como también guiones para cine y televisión (“The Gourmet” para la BBC o “La condesa rusa”, de James Ivory”).

Fuente de la noticia: http://www.lacapitalmdp.com/las-novelas-de-ishiguro-agotadas-en-japon-tras-el-nobel/

Fuente de la imagen: http://storage.lacapitalmdp.com/2017/10/Kazuo-Ishiguro.jp

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Entrevista a Rodrigo Rey Rosa: “Nos hemos rendido a la tecnología acríticamente”

06 Agosto 2017/Fuente:elpais /Autor: JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS

Rodrigo Rey Rosa reedita ‘El material humano’, una aproximación a la vigilancia policial que enlaza con su última novela, ‘Fábula asiática’

En 2009 Rodrigo Rey Rosa (Guatemala, 1958) publicó uno de los libros más singulares de la literatura latinoamericana reciente: El material humano. Sus páginas eran fruto de los “curioseos” del autor en el archivo de la policía guatemalteca, un lugar en el que convivió con archiveros que escuchaban boleros y salsa mientras trabajaban y que terminaron por ponerle un mote: El Matrix. Lejos de molestarle, el escritor reconoce haberse sentido como “una oca entre águilas”. Publicado originalmente por Anagrama, Alfaguara acaba de reeditar aquel híbrido magistral en el que la vida del escritor —con el secuestro de su madre en el centro— se mezcla con la violenta historia de su país. También la narración se mezcla con la clasificación de cientos de sospechosos de cometer delitos políticos — sedición, plagio, asesinato, robo de cable telefónico— o comunes —brujería, bailar tango, desobedecer a su padre—. La recuperación de El material humano coincide en las librerías con la última novela de Rey Rosa, Fábula asiática. Si en aquella la vigilancia quedaba registrada en fichas de cartulina, en esta es totalmente virtual. En la fábula, una red de jóvenes científicos planea sabotear los satélites espías. Además de una inmersión en el control policial por otros medios, la novela supone la vuelta del escritor guatemalteco a Tánger, la ciudad en la que recaló hace décadas invitado por su amigo Paul Bowles.

PREGUNTA. De El material humano dice que es el único libro que le dio miedo escribir; en Fábula asiática un personaje afirma: “Pagamos a Google y a Facebook para que nos espíen”. ¿Se ha sentido vigilado?

RESPUESTA. Yo no uso las redes sociales, pero conozco activistas contra la sobreexplotación minera que viven paranoicos porque los siguen. Los siguen de verdad.

P. ¿La paranoia produce buena literatura?

R. Es un estado muy literario. Se asocia a la persecución y la huida, al thriller. Me interesa.

P. Aunque dice que en Guatemala es imposible la novela negra tradicional.

R. Claro, cuando la justicia deja de juzgar más del 90% de los asesinatos, ¿cómo vas a cerrar ningún caso? El final abierto es lo natural.

P. O sea, que no es una forma de distanciarse del género convencional.

R. Eso no me preocupa. No sé de qué género son los libros que escribo.

P. El último es una fábula, ¿no? ¿Cuál sería la moraleja?

«La novela como género puede aprovecharlo todo. El periodismo es actualidad sin digerir; la literatura, actualidad digerida»

R. Una pacifista: la decisión de los jóvenes que deciden actuar. Y pensar que sería sano distanciarse de la tecnología porque nos hemos rendido a ella acríticamente.

P. En el libro habla del primer astrofísico guatemalteco, ¿es real?

R. ¿Eduardo Rubio? Sí. Es amigo de unos poetas y lo conocí en una lectura. Le consulté las cuestiones técnicas. Hizo un recorrido parecido al personaje: Guatemala, Holanda, Estados Unidos… Es de origen muy humilde, pero se hizo amigo de la hija de unos millonarios que también estudió astrofísica. Eso les permitió trascender las barreras de clase, algo que en Guatemala es muy difícil.

P. También sale un estadounidense con los rasgos de Paul Bowles. ¿Era como el de la novela?

R. Sí, era muy generoso. Compartía con los musulmanes el respeto por la hospitalidad: nunca le negó la entrada a su casa ni una taza de té a nadie. Ayudaba a todo el que veía con talento.

P. En sus libros siempre está presente la actualidad: ya sea la violencia en Guatemala o el ISIS y los refugiados. ¿No teme que caduque?

R. La novela como género puede aprovecharlo todo. El periodismo es actualidad sin digerir; la literatura, actualidad digerida. En el siglo XX se ha hecho con frecuencia. Norman Lewis, por ejemplo, al que admiro mucho.

P. ¿También digiere la mezcla de lenguas? Hay muchas expresiones en árabe en Fábula asiática.

R. ¿Te molestó?

P. No, pero es un riesgo.

R. Lo asumí. Depurarla era falsearla, esa extrañeza es la que uno siente en Marruecos.

P. ¿El caos del mundo marca la forma de contar?

R. Sí, se refleja en la ficción inmediatamente. Te hace buscar formas distintas de ordenar el pulso de fuerzas de la realidad. No siempre sirve el relato lineal.

P. En la fábula cita la entrada de la Wikipedia sobre Jenofonte, que dice: “Tiene defectos notables, no es exhaustivo en la recolección de datos, es olvidadizo y margina hechos de primera importancia, cuenta las cosas desde su propia perspectiva”.

R. Parece una definición de la literatura moderna, ¿no? Aunque es una crítica a un historiador, incluso el modo en que se escribe hoy la historia también pide una perspectiva personal.

P. En Fábula asiática hay tensión entre el mundo moderno y el islam tradicional. ¿Cree que necesita su revolución laica, su Ilustración?

R. Necesitarían un Voltaire, sí, pero hay musulmanes completamente emancipados de ese pensamiento medieval, lo que sucede es que no se cuenta su historia. Además, Occidente elige como aliado a Arabia Saudí, un Estado integrista. ¿Cómo promover la apertura con esos aliados? Esa es otra de nuestras contradicciones.

P. ¿El mundo se está cerrando?

R. Es que también hay un fundamentalismo cristiano y democrático, como vemos en Estados Unidos.

P. ¿Democrático?

R. No como principio pero sí como sistema. La democracia no es infalible, no es un sistema a prueba de errores y tragedias. A veces se cuestiona la idea del voto y de cuándo debes recurrir a un referéndum, porque puede dar resultados catastróficos. Queda camino por recorrer en la evolución política.

«El ejercicio de leer es una especie de meditación conversada, es la meditación de los occidentales»

P. ¿Los libros tienen un papel ahí? En los suyos el yo está muy presente, pero no parecen un desahogo, buscan intervenir.

R. ¡Pero sí son un desahogo! Son una puesta en orden de las cosas para uno mismo. La literatura tiene un papel, pero no uno inmediato sino subterráneo. Desde la Ilustración, precisamente, sabemos que son las ideas las que cambian el mundo, aunque a un ritmo distinto de la política. Ese gran logro europeo fue una guerra de ideas.

P. ¿Qué idea cambió su vida?

R. La literatura funciona por sedimentación, pero para mí fue decisivo leer a Borges y pensar que quería dedicarme a esto. Nunca se me va a olvidar esa tarde en que dije: “Me olvido de la medicina y voy a tratar de escribir”.

P. ¿Ha cambiado?

R. No, ni mi idea de la escritura ni mi idea de la lectura. El ejercicio de leer es una especie de meditación conversada, es la meditación de los occidentales. De adolescente me interesaba la filosofía oriental y la meditación, ese desa­pego del mundo. Un día se lo conté a unos chicos en una escuela y me preguntaron si seguía meditando. Dije que no. Luego pensé: “Sí, al leer”. Casi no importa qué, pero leer te desconecta del mundo, te obliga a estar quieto, a concentrarte, a apartarte del resto.

P. ¿La industria editorial ha cambiado desde que empezó a publicar?

R. Todas las pruebas van en contra de esa idea del fin de la literatura, lo que pasa es que todo cambia y la gente se desconcierta. Lo que más cambia es el mercado. A los que no vendemos mucho no nos afecta. Es un gran momento para las editoriales literarias.

P. Roberto Bolaño dijo que usted era el mejor escritor de su generación.

R. Creo que me veía como un pariente pobre y quería ayudarme.

P. ¿Lo trató mucho?

R. No, pero hablábamos por teléfono ¡horas! Recuerdo una visita a Barcelona, me dio una gripe y él me mandaba todos los días con un amigo suyo un saco de naranjas. Todos los días.

Fuente de la entrevista: https://elpais.com/cultura/2017/08/01/babelia/1501604268_999139.html

Fuente de la imagen:

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El Oficio de Escribir

Por: Víctor Montoya 

Un escritor se entrega a la literatura como quien se entrega a una adicción inconfesable, ante la suspicacia de los padres que siempre desean que sus hijos tengan profesiones rentables, ya que un hijo dedicado a las bellas artes está casi siempre condenado a llevar una vida miserable, de incomprensión y, en el peor de los casos, de marginación.

Sin embargo, la actividad literaria, además de revelarnos los secretos del oficio de contar historias reales y ficticias, nos permite explorar los abismos del ser humano, quien constituye el principal personaje de una obra de creación literaria, que suele moverse a caballo entre la realidad y la fantasía, entre la luz y las tinieblas, entre la veracidad y lo misterioso.

El escritor, a través de narrar diversas historias, accede a otras vidas y otras realidades, donde habitan los personajes creados por el poder de la imaginación, considerando que la vida imaginaria es más rica que la rutinaria. Los cuentos, por ejemplo, son una suerte de pantallazos entre la realidad y la ficción o como bien decía Borges: La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.

La imaginación, al ser un proceso más abstracto que concreto, no necesita de un objeto que esté presente en la realidad, pues se sirve de la memoria para manipular la información de modo que no dependa del estado actual del organismo. Así, la imaginación toma elementos antes percibidos y experimentados, y los transforma en nuevos estímulos y realidades.

El dominio de la escritura surge del constante ejercicio con la palabra y la fantasía que se hace cuento, un cuento que revela la realidad y la ficción que habita en el fuero interno de cada individuo; es más, la escritura es como cualquier otro oficio que se ejerce con la pasión del alma y la fuerza de la imaginación, aunque no siempre sea, como ya lo dijimos, una actividad redituable.

En lo que a mí respecta, gracias al ejercicio de la literatura, he comprendido que tengo una vida más humana y he profundizado mis ideales de justicia y libertad, aunque es cierto que, en repetidas ocasiones, me pregunté si en el contexto social en el que vivía, donde eran más los que pedían que los que daban, valía la pena dedicarse a la literatura; pero no me dejé vencer por el pesimismo y, a pesar de los escasos estímulos con que cuenta un narrador de historias, seguí escribiendo incluso a sabiendas de que los escritores, salvo muy pocas excepciones, no pueden vivir de su oficio de artesanos palabreros, por mucho de que fueran oficialmente reconocidos, debido a que en la inmensa fauna literaria son muchos los invitados pero muy pocos los elegidos.

Comprendí también que no bastaba con ser un brillante narrador y un excepcional expositor de ideas políticas. Lo esencial estribaba en ser un meticuloso observador de la realidad social y un auténtico intérprete de los sentimientos humanos; dos factores esenciales de la creación literaria que deben estar en perfecto equilibrio. Lo otro, lo que corresponde a los mecanismos socioeconómicos que generan cambios en una sociedad, no dependen de la genialidad de las obras literarias, sino de los sistemas políticos en función de gobierno.

Asimismo, y contrariamente a lo que muchos se imaginan, la literatura no es un quehacer de ociosos ni improvisados, que en épocas de depresión social y desocupación surgen como hongos después de las lluvias, sino una actividad que exige disciplina, responsabilidad y esfuerzo constante. Quizás por eso, una de las mayores preocupaciones del escritor es escribir cada vez más y mejor, convencido de que, a veces, el oficio de escribir resulta tan difícil como meter un elefante en una botella, sobre todo, cuando la magnitud de lo que se quiere contar no cabe en una simple hoja de papel.

Considero que el acto de escribir no es un hecho excepcional ni una virtud reservada sólo para unos pocos elegidos ni una tarea divina, habida cuenta de que cualquiera de nosotros podría crear historias o poemas que expresen sentimientos y pensamientos. Además, siempre he creído que todos tenemos algo de narradores, ya que nos pasamos los días contando a nuestros conocidos los episodios de nuestra vida, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Si la tradición oral le acompañó al hombre desde sus orígenes, entonces es lógico concebir la idea de que la necesidad de expresarse de manera oral o escrita no es un privilegio reservado sólo para los grandes literatos, sino una actividad que puede desarrollar cualquier ciudadano, así no tenga destellos de genialidad ni deje un notable legado literario para la posteridad.

Estoy consciente de que no todas las ideas llevadas al papel tienen un valor literario relativo, así estén escritas con sobriedad y transparencia, debido a que la obra de un autor es una suerte de hojarasca que es dispersada por el tiempo, y de la cual no queda sino aquello que tiene un cierto valor sustancial, aquello que se escribió con la experiencia vivida, con la lucidez de la mente y la sensibilidad del corazón.

Por otro lado, desde un principio supe que la escritura no es un oficio vano, sino una suerte de semillas que un día se siembran en el camino y que otro día se cosechan como frutos maduros. Esto ocurre cuando se escribe por puro gusto y no por buscar la fama ni la fortuna. Tampoco comparto la idea de que un escritor debe buscar su eternidad a través de la literatura, porque tengo la certeza de que la vida, con o sin el escritor, seguiría inevitablemente su curso; lo contrario, implicaría querer parar las agujas de un reloj para que no marquen las horas.

*Fuente: https://victormontoyaescritor.blogspot.com/

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Entrevista a Julia Navarro: “Tener muchos lectores es tener muchos jueces”

28 Agosto 2016/Fuente: La Vanguardia/Autor: IGNACIO OROVIO

Julia Navarro es una de las plumas de oro de la literatura española. Después de una carrera como cronista parlamentaria y con varios libros de análisis político se subió por la rama de la narrativa con enorme éxito. Ahora publica Historia de un canalla (Plaza Janés), su sexta novela, la historia de un amargado ejecutivo de publicidad de origen hispano, que maltrata a quien tiene alrededor. Ha ambientado la historia en Nueva York, donde el gigante editorial Penguin Random House la presenta con una nutrida representación de prensa española y con grandes esperanzas de que vuelva a ser uno de los libros del año, al menos en ventas: la tirada es de 300.000 ejemplares, de los que 200.000 se distribuirán en España y el resto, en Sudamérica. En Estados Unidos, el sello Vintage publicará otros 15.000 ejemplares; los hispanos de EE.UU. empiezan a ser un target de lectura a considerar. Historia de un canalla saldrá también en inglés, en octubre, con 50.000 más. Sumen…

¿Por qué elige Nueva York?

Porque la sociedad ha cambiado en los últimos tiempos de forma vertiginosa gracias a las nuevas tecnologías y todo eso viene de América. América lo ha irradiado al resto del mundo y Nueva York es la capital de las grandes agencias de comunicación y publicidad. No podía elegir otra ciudad a la hora de imaginar la trama de la novela y buscar un paisaje para mi protagonista.

Nueva York, de hecho, es casi un personaje más.

Es cierto. Es una ciudad tan fuerte, tan potente, con tanta vida que tiene una identidad propia y casi se coloca al nivel de los personajes.

La trama hace una pequeña excursión a España que es casi un abrazo…

Sí, pero el personaje tiene origen hispano y tenía sentido para la trama. Ese origen hispano le causa un problema de identidad, de manera que no está cogido por los pelos.

¿Por qué el mal como argumento central, con un personaje desalmado?

He aprendido a lo largo de los años que una cosa es la intención del escritor y otra es cómo lo reciben los lectores. Siempre me enseñan algo de mis libros. O me dicen cómo lo han leído y me sorprende, porque esa no era mi intención u objetivo. Siempre me ha impresionado la gente que dice que no se arrepiente de nada, que volvería a repetir lo que ha hecho. Es algo que me deja en estado de shock, porque yo si pudiera sí volvería atrás y cambiaría o suprimiría cosas. Me cuesta entender a aquellas personas que no quisieran cambiar nada.

Le ha salido un tipo muy malo…

Yo quería escribir la historia de un personaje que fuera consciente de sus errores y que no se arrepintiera aunque hiciera una reflexión yendo más allá, no tanto como habría sido su vida sin sus errores sino como habría sido la de los demás si no los hubiera cometido.

Con serios problemas de identidad…

Sí. Es un personaje de familia acomodada, de Nueva York, liberal, que vive holgadamente pero en la que se siente diferente desde pequeño, sin saber por qué. Su madre es medio hispana y en él prima el gen hispano. Él se siente a disgusto en su familia y le crea un problema de identidad. Quienes le rodean son físicamente diferentes, y tiene un rencor infinito hacia su madre que con el tiempo extiende a las mujeres. En esta sociedad globalizada donde vamos de un lugar a otro, donde tanta gente cambia de lugar para construir su vida el shock identitario puede ser muy fuerte, puede llevarte a sentirte diferente, rechazado, que te miran diferente. No es el caso de mi protagonista, pero el síndrome de la diferencia le amarga la vida.

También amarga la existencia a varias mujeres.

Es otro elemento. Física y psicológica. Es un ser absolutamente débil aunque lo que proyecta al exterior es otra cosa. Yo creo que detrás de la violencia contra las mujeres lo que hay son hombres absolutamente débiles, que resuelven su debilidad y lo poco que son intentando machacar a la persona que tienen al lado. Por último enmarco la trama en la sociedad de la comunicación, la sociedad en la que nos convierten más en consumidores que en ciudadanos. Desde niños recibimos continuos imputs de qué deben querer. La comunicación tiene aspectos positivos, de intercomunicación, pero al mismo tiempo las grandes agencias de comunicación nos convencen de qué necesitamos. Nos crean necesidades que no tenemos y también en el terreno de la política, los políticos nos dicen desde qué corbata necesitan para un debate en televisión hasta cómo tienen que moverse ante la cámara, qué pueden decir y qué no, cómo deben contar las cosas. La sociedad es una especie de plató de televisión donde todo el mundo tiene que estar y actuar según el papel que le corresponde. Ésa es una reflexión de fondo del libro, la de la banalización de la sociedad y de los asuntos públicos. Cuenta más cómo se dicen las cosas que lo que realmente se dice. Estos son los elementos que yo creo que ofrezco en la novela.

Cuesta empatizar con el protagonista.

Es imposible.

Uno espera que a lo largo de casi 900 páginas el malvado afloje…

En el fondo es una persona absolutamente frágil. Es un triunfador a quien no le ha pasado nada grave en la vida excepto el rencor inmenso que tiene por esa herencia materna, pero vive en una situación acomodada. Profesionalmente todo le sale bien, tiene dinero, éxito con las mujeres… pero es un ser absolutamente frágil. Pisa a los demás como síntoma de su propia debilidad.

¿Es un cambio deliberado de registro buscando nuevos lectores?

No buscaba nada. Por lo menos conscientemente. No buscaba una ruptura. Simplemente las ideas te llegan a la cabeza. Procuro escribir de cosas que me inquietan y todos estos elementos que yo creo que he puesto en la novela eran cosas que me inquietan. Empecé a pensar en una historia donde desarrollarlas. Cuando terminé la anterior tenía dos ideas en la cabeza y empecé a trabajar en ellas en paralelo, hasta que opté por esta. Pero no me lo planteé como un cambio consciente. De eso te das cuenta cuando pones la palabra “fin”. He dado un salto, no sé si al vacío o hacia dónde.

Tiene miles de lectores. ¿Qué virtudes tienen sus libros?

No lo sé. A veces les pregunto en las ferias. Siempre tengo muchísima curiosidad por saber porque les gustan mis libros. He aprendido que no hay una respuesta homogénea. Pero en general puedo decir que encuentran dos cosas: por una parte que cuento una historia y quien abre una novela espera una historia. Y por otro lado que las explico con un lenguaje claro. Quizás el de los periodistas, estamos acostumbrados a escribir para todo tipo de personas. Y supongo que encuentran algún elemento de reflexión sobre problemas contemporáneos.

Su libro se lee con facilidad.

Espero que sí.

¿Eso es una estrategia?

Escribo como sé. Sería una estrategia si escribiera de manera más alambicada. Podría hacerlo porque tengo oficio. Podría escribir una novela en que mis lectores se quedarán diciendo “¿mande?”. Pero prefiero el lenguaje con el que he trabajado a lo largo de los años. El lenguaje que me ha permitido llegar a los lectores.

¿900 páginas son muchas o pocas?

Son las que necesitado para escribir esta historia. Nunca me he preocupado por el tamaño de mis libros. Y no querría angustiarme nunca por qué página voy. Nunca pagino y no lo sé mientras escribo. Después de muchos años explicando historias telegráficamente en la prensa, ahora cuento lo que me da la gana y de manera expandida sin que nadie me diga por detrás “¡acaba ya!”.

En realidad usted había escrito sobre cómo son los partidos políticos, que en la novela tienen su importancia. En 1995 publicó La izquierda que viene…

Salvo en la primera, La hermandad de la Sábana Santa, que era un thriller, siempre escribo de cosas que me preocupan. La segunda, La Biblia de barro, abordaba la guerra de Irak y denunciaba toda aquella farsa de Estados Unidos y sus aliados para invadir Irak. La sangre de los inocentes era una reflexión sobre ese choque que ya se está dando entre una parte del mundo musulmán contra Occidente, con la religión como telón de fondo. Dime quién soy era un viaje a través del siglo XX… Siempre hay elementos de un siglo terrible, devastador, con guerras mundiales. Por último en Dispara, yo ya estoy muerto, quería contar lo que había sido contar ese siglo XX desde Oriente, con el conflicto de Oriente Medio como telón de fondo. Muchos lectores me dijeron que habían empezado a comprender ese conflicto tras leerla.

Eso es un gran halago ¿no?

Sí. De repente te das cuenta que la novela puede ser útil. Esta última es moderna, dura, plantea algunos de los problemas que tiene la sociedad. No sé qué efecto va a tener en los lectores. Creo que me la juego con cada novela, no pienso que tenga nada ganado porque me haya ido bien en la anterior. Los lectores te juzgan en cada momento por lo que tienen en la mano. En la literatura no se vive de rentas, en el sentido de que el lector juzga cada libro.

Pero es mejor tener una base previa favorable…

Sí, pero también te juegas más, tienes más jueces. Tener muchos lectores es tener muchos jueces.

¿Se imaginaba la izquierda que ha venido…?

Nuestro sistema estaba dando síntomas de agotamiento y creo que por una parte la izquierda en España estaba absolutamente anquilosada, no estaba sabiendo dar respuestas a los problemas de los ciudadanos. Es verdad que las preguntas seguían siendo las mismas pero las respuestas no se adecuaban. Tras la caída del Muro de Berlín la izquierda se queda descolocada y esa crisis se ha evidenciado según han pasado los años. Creo que lo que hemos ido viviendo estos años ha sido la decadencia de la izquierda, que hay ido cuesta abajo. Hablo de los partidos tradicionales. En una situación de crisis económica que ha desbordado de las previsiones y expectativas, donde la gente ha sufrido, muchísimo, los ciudadanos no han tenido la respuestas que esperaban por parte de la izquierda tradicional. Cuando empieza la crisis el gobierno socialista de España la niega. La gente se ha sentido engañada, escuchando que vivíamos en el país de las maravillas. Ese engaño es algo que yo creo que los ciudadanos no perdonan. Empezaban a percibir que estaba pasando algo gordo. Y los gobiernos se han puesto firmes ante los dictados de Bruselas. Creo que la Unión Europea debe ser una unión de todos, pero no al dictado de un solo país. No pueden hacer dejación de poder en manos de Alemania. Alemania es un país muy importante al que habrá que decirle que sí y a veces que no. La soberanía es compartida pero no hay visiones únicas de cómo salir de la crisis. Hasta los premios Nobel de economía dicen cosas contrapuestas. En medio están los ciudadanos, que cada vez ven cómo pierden trabajo, capacidad adquisitiva y derechos sociales, cómo sus hijos han debido emigrar en busca de un empleo y para salir adelante en otros países, ante todo eso no ha habido respuestas de la izquierda. Ahora ha aflorado otra izquierda, que yo veo absolutamente antigua aunque parezca moderna, pero que ha tenido la inteligencia de recoger el sentir y la desesperación de la gente.

Pablo Iglesias se puso esmoquin para ir a la gala de los Goya

Sí… La política se ha convertido en un espectáculo de televisión y se está banalizando. Estamos más pendientes de los pequeños gestos de la comunicación que del contenido. Los partidos tratan a los ciudadanos como menores de edad.

Con mensajes fáciles de digerir…

Sí. Debemos incidir en la educación. El fracaso de la educación en España es patente, y cada gobierno lo ha hecho peor que el anterior, y ahí meto a los socialistas y al PP, aunque lo del último gobierno ha sido la repanocha, parecía imposible que se pudiera hacer peor, pero lo han hecho peor. Me preocupa muchísimo que los planes de educación cada vez eliminen más asignaturas que nos ayudan a formarnos. La filosofía se ha convertido en una optativa y eso es un escándalo. La filosofía ayuda para hacerse preguntas, a intentar encontrar respuestas, ayuda a la formación. Y ha desaparecido. Como la historia del arte. Cuando vayan al Prado o a un museo, los niños de hoy no van a entender nada, les parecerán dibujitos. Igual que las religiones. Abogo por una educación laica pero creo que no se puede entender nuestra cultura ni nuestro mundo sin un conocimiento previo. Los planes de estudio se limitan a que cada alumno tenga un ordenador en su pupitre, confundiendo el instrumento con el objetivo.

¿Añora el periodismo?

En determinados momentos sí. Cuando pasa algo, como una campaña electoral, unas elecciones, o el día que sucede algo extraordinario. Pero una va cumpliendo años y su carrera ha evolucionado, la gente que viene detrás debe ocupar tus espacios. He tenido muchísima suerte porque a mí se me abre la puerta literaria cuando tenía la carrera profesional hecha.

¿Cuánto deben sus libros al periodismo, dado que aborda temas de actualidad?

Mucho. Muchos lectores, sobre todo jóvenes, me han dicho que han entendido problemas de actualidad leyendo mis libros.

Pensaba que los jóvenes no leen…

Algunos sí, en las ferias del libro me sorprende muchísimo la cantidad de chicos jóvenes que vienen a que les firme el libro, y no es para sus padres. El problema es que en España la gente lee muy poco, sean jóvenes o mayores. Ahí vuelvo a la responsabilidad de los poderes públicos, que nunca han hecho nada en los planes de educación en serio para el fomento de la lectura.

¿Cómo vendemos que es mejor un libro que Gran Hermano?

Desde la escuela y partiendo de la base de que hay que enseñar a los niños que leer no es un castigo sino que es un placer, más allá de la nota que te ponga el profesor. La pasión de leer tiene mucho que ver con los planes de estudio y los maestros. En España se estimula lo contrario. Muchos se limitan a meterse en El Rincón del vago y copiar La Celestina. Prohibiría internet a la hora de hacer los deberes

Fuente de la entrevista: http://www.lavanguardia.com/libros/20160210/302064545057/julia-navarro-historia-de-un-canalla-entrevista.html

Fuente de la imagen: http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p3/WebSite/2016/02/10/Recortada/img_ebernal_20160209-192134_imagenes_lv_terceros__lol2424-kcqC-U302064545057llE-992×558@LaVanguardia-Web.jpg

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Aprendamos: “Pedagogía rubendariana”

Centro América/Nicaragua/Fuente:http://www.elnuevodiario.com.ni/

Por:Francisco Javier Bautista Lara

¿Cuál fue la ruta de aprendizaje de Rubén Darío? Al camino emprendido, con frecuencia obviado, nos referiremos como “Pedagogía rubendariana”. Incluimos diez componentes, métodos o valores en la ruta consciente del autor de Azul… Implicó dedicación y constancia. Le permitió romper y confrontar los paradigmas precedentes en la literatura panhispánica, imponer nuevos hitos, innovar con ímpetu y crear con estilo, siendo reconocido por su genialidad literaria, como fundador de un movimiento que marcó su época y las posteriores, permaneciendo después de un siglo con su inagotable creación letrada que provoca multitud de impresiones e interpretaciones.

Se afirma que tuvo memoria privilegiada e inteligencia brillante. Sin embargo, no radican allí los méritos de la grandeza de Darío, esas características, al igual que sus rasgos físicos, son herencia genética. Entonces ¿dónde está lo meritorio de la pedagogía asumida, quizás espontánea, en el contexto sociocultural y político de León a fines del siglo XIX? Darío supo cultivar esa herencia genética y social que percibió de su origen, de su tiempo y circunstancias.

Fue autodidacta (1). Organizaba su aprendizaje según sus inquietudes. Si bien asistió a la escuela, fue un alumno irregular —aprovechó sus años escolares; sus primeros maestros dejaron huella en el discípulo—, no se bachilleró ni cursó la universidad, el sistema educativo, limitado y encasillado, no domó al genio de particular lucidez y rebeldía, menos mal, si lo hubiera hecho, posiblemente coartaba su capacidad para crear e innovar. Algo tuvo León que, a pesar de lo improbable, generó a Darío. Su inicial espacio de aprendizaje fue la tertulia leonesa: círculo de discusión político-cultural del padre adoptivo, después las tertulias de Managua y San Salvador, de Valparaíso, Santiago, Guatemala, San José, Buenos Aires, Madrid, Barcelona y París. ¡Autodidactas como Darío!

Fue lector incansable (2), devoraba bibliotecas. Los primeros libros los encontró en los estantes de sus padres.  Hubo otras bibliotecas en León y la Biblioteca Nacional en la que laboró en Managua. Viajaba con libros en las travesías en barco o tren. Leía sin prejuicio diversidad de autores y temas: clásicos y contemporáneos, nacionales, hispanoamericanos y europeos, del español y otras lenguas, particularmente inglés y francés, descubrió autores raros y desconocidos en nuestras latitudes. Encontró, antes que muchos, a Whitman, Poe, Hugo, Verlaine, Adam, Moréas, Ibsen,… Leer fue conocer y conocerse, descubrir la estética del lenguaje, el sentido de las palabras e imágenes que estimulan la imaginación, fundamentan la razón y expande las emociones ¡lectores como Darío! Asumió la lectura como actitud para el aprendizaje.

Era un niño inquieto; se hizo hombre sin dejar de ser curioso (3), no perdió esa virtud. Edad, escuela y rigidez social suelen apagar la curiosidad sana y creativa de la infancia. Era observador constante,  su alrededor no pasó desapercibido; se sorprendía de detalles, apreciaba lo complejo y simple, lo cotidiano y extraordinario. Por curioso y observador (4), necesitó viajar, descubrir lugares y personas. ¡Curiosos y observadores como Darío!

Sabía escuchar (5). Era capaz de dirigir una conversación sin decir una palabra. No era su defecto hablar sin parar, sabía guardar silencio y oír atento, asentir o disentir, sin asaltar la palabra. Apreciar el conflicto de ideas que provocan la imaginación, despiertan la razón, la lógica, los absurdos, puntos de vista que enriquecen y descubren lo que no vemos. Escuchando aprendía; supo hacerlo desde las tertulias de su niñez que marcaron un método consciente e instintivo. ¡Escuchemos como Darío!

Era persistente (6) en lo que identificaba su propósito: “soy un instrumento del Supremo Destino”; no cesó de transformar, innovar la prosa y la poesía, lo asumió como obligación, a veces una carga llevada con entereza, en medio de sus limitaciones humanas, lidiando con sus fragilidades personales. Hombre imperfecto que impulsó con perfección su propósito, ¿qué puede ser más meritorio?

Era, en su complejidad intelectual y humana, sencillo (7), humilde. Gustaba la elegancia, la conversación inteligente, los grandes salones, la buena comida, el buen vino…, pero supo relacionarse con todos, sin ver por encima del hombro. Siendo adulto, era ingenuo; asumía la sencillez bien intencionada que lo hacía vulnerable.

Curiosidad, persistencia y sencillez: puertas del aprendizaje. Rasgos que le permitieron asimilar y transformar a partir de la lectura, la observación y la conversación. Facilitaron aprovechar su memoria prodigiosa e inteligencia natural, sin desperdicio, las hizo fructificar.

Tuvo cualidades personales inseparables a su sensibilidad artística: i) no respondía la ofensa con ofensa (8), ii) respetuoso (9), y iii) agradecido (10), actitud de reconocer el apoyo recibido sin olvidarlo ni dejar de expresarlo.

Escuelas y universidades, instituciones públicas y privadas, junto a la prosa y los versos, deberían resaltar: “seamos autodidactas, lectores, curiosos y observadores como Darío, aprendamos a escuchar, asumamos su sencillez y sensibilidad, su capacidad de agradecer”. No invisibilicemos el mérito frente a sus defectos. Así se construyó el genio, así cultivó las habilidades naturales y sociales heredadas. Es la “Pedagogía rubendariana” obviada que tuvo como consecuencia su obra imperecedera.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/396530-aprendamos-pedagogia-rubendariana/

Imagen: http://i1.wp.com/confidencial.com.ni/wp-content/uploads/2015/11/RubenDario.jpg?w=389

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Rusia: Vladimir Putin escribe libro de artes marciales para niños

Europa/Rusia/03 Julio 2016/Fuente: El Espectador /Autor:Redacción Educación

El presidente ruso es un reconocido luchador de judo y busca que los jóvenes de su país se formen y aprendan a combatir en esta disciplina.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin es un aclamado luchador de judo. Desde su adolescencia Putin ha practicado este arte marcial e incluso fue parte de equipos nacionales de esta disciplina y ahora que es presidente, quiere que los niños y jóvenes rusos se capaciten en una de sus más grandes pasiones.

Putin, junto con uno de sus amigos empresarios –también luchador– escribieron un libro educativo, en el que buscan acercar esta discplina a los niños. El libro, que cuenta con una breve historia del deporte, fue anunciado en una ceremonia en Moscú, y será distribuido en millones de escuelas y colegios a lo largo del territorio ruso.

El co-autor de libro es un viejo amigo del president ruso, Arkady Rotenberg, quien es el director de la casa editorial Enlightenment, que editará la publicación.

Junto con un libro de instrucciones titulado: El Arte del Judo: Desde el juego hasta la maestría, escrito por Rotenberg y dos expertos en judo, y noventa tarjetas para el entrenamiento, el libro de Putín será distribuido a 7 millones de niños, entre los grados primero y cuarto, de acuerdo al presidente de Enlightment, Vladimir Uzun

El editor afirmó que los libros fueron diseñados para popularizas un estilo de vida saludable y ser un instrument para “formar atletas luchadores y con armonía personal”.

“Para autores de la complejidad de Vladimir Putin, Arkady Rotenberg, Dmitry Chernykh y Alexei Levitski, el judo se vuelto parte de sus vidas”, dice Uzan. “Un político, un empresario, un profesor y un académico fueron unidos por el judo y tienen el deseo de transmitir sus experiencias a las nuevas generaciones”.

“Un político, un empresario, un profesor y un académico se unieron por el judo y tienen el deseo de transmitir sus experiencias a las nuevas generaciones”

Sin embargo, la pasion de Vladimir Putin por el judo no es algo del todo nuevo. En Rusia, el presidente ha sido co-autor de varios libros sobre este arte marcial como Judo: Historia, Teoría, Práctica y Aprendiendo Judo con Vladimir Putin. De hecho, Putín alcanzó a inscirbirse dentro del equipo nacional de esta disciplina.

Putin consiguió el octavo dan en 2012, un logro difícil de conseguir dentro de estas artes marciales. El presidente ha practicado esta arte marcial desde que era un adolescente en la antigua Leningrado (hoy San Petersburgo), en donde Rotenberg era su compañero y amigo de lucha.

Varios de los viejos compañeros de Judo de Putin han logrado un sorprendente éxito profesional: Gennady Timchenko, co-fundador de la energética Gunvor Group, ha conseguido una fortuna superior a los 13 billones de dólares. Por otro lado, Viktor Zolotov, antiguo guardaespaldas del presidente, fue nombrado jefe de la guarda nacional en abril.

Las empresas de Rotenberg obtuvieron contratos por cerca de 7 billones de dólares en los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi y también ganaron la licitación para construir el puente entre Rusia y la península de Crimea. En 2014, luego de una restructuración de la política escolar, Enlightenment tiene hoy entre el 60 y el 70% de participación en el negocio de textos estudiantiles.

Fuente de la noticia: http://www.elespectador.com/noticias/educacion/vladimir-putin-escribe-libro-de-artes-marciales-ninos-articulo-641012

Fuente de la imagen: http://www.elespectador.com/files/imagecache/560_width_display/imagenprincipal/84f88ff7e6c085d848dd6d2080538989.jpg

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Venezuela: A 96 años del natalicio de Aquiles Nazoa,mayor exponente de las letras del costumbrismo venezolano

Es considerado uno de los escritores costumbristas más importantes del siglo pasado y, no conforme con el título, sus cuentos han sido llevados a la escena teatral por grupos de la capital y de estados del interior del país.

América del sur/Venezuela/Mayo 2016/Autor y Fuente:http://www.vtv.gob.ve/

El 17 de mayo de 1920, la parroquia San Juan de Caracas, específicamente en El Guarataro, nace en el seno de un hogar modesto, uno de los caraqueños más celebres recordados de la historia contemporánea: Aquiles Nazoa, considerado uno de los escritores costumbristas más importantes del siglo pasado cuyos cuentos han sido llevados a la escena teatral por grupos de la capital y de estados del interior del país.

Estudió en la Escuela Federal Zamora hoy conocida como Escuela 19 de abril de la Parroquia San Juan. Pasó su infancia recorriendo las calles de su parroquia e hizo de la Plaza Capuchinos su lugar favorito. Dada la precariedad de su situación social, se vio en la necesidad de trabajar desde pequeño como carpintero, telefonista y empacador de periódicos..

Luego de ejercer esos oficios comenzó a trabajar en el diario El Universal como empaquetador. Después fue corrector de pruebas y paralelamente empezó a estudiar francés e inglés, lo que le permitió ser guía de turistas en el Museo de Bellas Artes.

En la década de los cuarenta colaboró en publicaciones como Élite y Fantoches. En 1948 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en la especialidad de escritores humoristas y costumbristas. También recibió en 1967 el Premio Municipal de Literatura del Distrito federal, Premio al mejor libro publicado. Entre sus obras está el poemario Caballo de manteca y una compilación titulada Humor y amor de Aquiles Nazoa, publicación que ha sido objeto de innumerables reediciones.

También recibió en 1967 el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal, Premio al mejor libro publicado.

Publicó Poesía para colorear (1958), Poesías costumbristas, humorísticas y festivas (1963), Caracas, Física y Espiritual (1967) Humor y Amor (1970), Aquiles y la Navidad(1976) y otros tantos que afinaron su pluma y su identidad literaria.

Un poema suyo, «Polo Doliente» fue musicalizado por José Seves del grupo chileno «Inti Illimani». Otra obra suya, titulada «Importancia y Protección de la ñema de Colón» fue convertido en ópera bajo el título «Los Martirios de Colón» por el Maestro Federico Ruñiz.

En 1976 Xulio Formoso grabó el álbum Levántate Rosalía basado en los poemas de uno de sus libros que a su vez ha pasado a ser una de las publicaciones más populares de Venezuela: «Humor y amor». Es el único disco dedicado enteramente a la obra poética de Nazoa.

Tuvo participación en la pantalla chica con el programa de televisión titulado “Las cosas más sencillas”. Su obra, llena de ternura y costumbrismo, proyectó como nunca antes a la cultura popular, por lo que es reconocido como un valuarte para el Humor y Amor de la venezolanidad.

El 25 de abril de 1976 falleció a causa de un accidente automovilístico en la autopista Caracas-Valencia.

Fuente: 

http://www.vtv.gob.ve/articulos/2016/05/16/a-96-anos-del-natalicio-de-aquiles-nazoa-mayor-exponente-de-las-letras-del-costusbrismo-venezolano-6574.html

Imagen: 

http://imgs.notitarde.com/Imgs/2013/10/be7cac59-f341-4f8f-a63f-22119724891d_W_00600.jpg

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