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Decanas y decanos plantean la evaluación de las actitudes para acceder a las facultades de Educación

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  • En enero el Ministerio de Educación prevé presentar un documento sobre la profesión docente. Ya ha habido reuniones con el Consejo de Decanas y Decanos de Educación en los que se han planteado posibles líneas de cambios. También ha habido encuentros informales con sindicatos, pero estos desconocen, siquiera, ligeramente, las intenciones del Gobierno.

«Pretendemos cumplir con el plazo», zanja Alejandro Tiana, secretario de Estado de Educación y uno de los máximos responsables de la redacción de la propuesta. Una propuesta que todavía está en el aire en muchos sentidos. Según este alto responsable, ha habido comunicaciones informales con los sindicatos, así como con las y los decanos de las facultades de Educación, aunque todavía no puede adelantarse mucho.

Muy informales, al menos, en opinión de Maribel Loranca, responsable de educación dentro de la Federación de Servicios Públicos de UGT. Asegura Tiana que están en fase de análisis y discusión con «todos los sectores que tienen algo que decir».

Es verdad que en los últimos 11 meses desde la aprobación de la ley, el Ministerio ha puesto prácticamente todos los esfuerzos en la preparación de los currículos de la Lomloe. Un trámite que requería también unos plazos muy apretados para que fuera posible que en el próximo curso escolar estuvieran listos, tanto los decretos de enseñanzas mínimas como los decretos autonómicos.

A esta premura se une el cambio en la cabeza del Departamento a final del curso pasado. La salida de Isabel Celaá y la llegada de Pilar Alegría han impuesto un cambio de ritmo, empezando por la necesaria «rueda de reconocimiento» de la nueva responsable del Ministerio con las diferentes organizaciones sociales y educativas. Que se ha sumado a la necesidad de llevar a cabo viajes por el territorio en las últimas semanas, apariciones en actos públicos y representación institucional de diferentes tipos.

Ahora, con el tiempo jugando bastante en contra, hay que pisar el acelerador, al menos, para cumplir los plazos de la primera etapa, es decir, tener un texto preparado para el mes de enero que poder enseñar a sindicatos y comunidades autónomas. Un texto que, lo más seguro, abrirá un tiempo de ardua negociación. «Quieren abrir el debate», es la sensación de Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO. García deja entrever que han comentado, efectivamente, informalmente, algunos aspectos de la propuesta que está elaborando el Ministerio, pero no hay nada claro.

Para él, por supuesto, hay elementos que deben estar presentes sí o sí: formación inicial del profesorado, ingreso a la función pública, desarrollo profesional a lo largo de los años. Pero también, cuestiones relativas a las condiciones laborales del profesorado. Y en este ámbito habla, por ejemplo, de «recuperar la sensatez» en relación al horario lectivo, o de las ratios y de la posibilidad de utilizar, para ello, la bajada de la natalidad que ya es notoria en muchos territorios. Desde el Ministerio, Alejandro Tiana se muestra cauto al hablar de la propuesta sobre la que trabajan. Lo están haciendo en diferentes líneas, pero «todavía es muy prematuro».

La actitud a examen

Además de otras posibilidades de transformación de los estudios de magisterio, las y los decanos plantean la posibilidad de crear pruebas específicas en las universidades, más allá de la EvAU estatal. Pruebas que se centren en cuestiones actitudinales de las y los futuros estudiantes. El objetivo sería seleccionar al «candidato idóneo», explica Carmen Fernández, presidenta del Consejo de Decanas y Decanos de Educación. «No todo el mundo puede ser docente; el expediente académico no puede ser el único filtro», asegura la decana.

Fernández asegura que este tipo de filtros que miden elementos como las habilidades sociales, la creatividad o el pensamiento crítico de las y los futuros docentes, pueden ponerse en marcha de forma objetiva. Además de esto, se trataría de tener claro que las y los candidatos son tolerantes, respetan la diversidad, la coeducación, o tienen un cierto compromiso social. «Se trata de valores universales», insiste la decana de la Universidad de Santiago de Compostela.

Junto a este análisis de las habilidades transversales, relacionadas con lo actitudinal, Fernández también habla de, por ejemplo, estudiar las razones que llevan a las personas a los estudios de magisterio para evitar que razones de poco peso («me gustan los niños») lleven a muchas y muchos a las facultades. Y, por supuesto, también sería necesario evaluar el rendimiento académico de las y los jóvenes.

Otros cambios en la formación

Uno de los puntos fuertes de la propuesta que está pendiente (nadie termina de saber si llamar al texto Estatuto Docente), tiene que ver con la entrada de jóvenes a las facultades para formarse en Magisterio o en el Máster de secundaria. Es un punto conflictivo porque, además de participar en ello el Consejo de Decanas y Decanos, también lo hacen el Ministerio de Educación y el de Universidades.

Carmen Fernández explica que ya han tenido dos reuniones con Educación. Universidades todavía no se ha unido a las conversaciones. En la primera, representantes de la Administración explicaron a las y los decanos en qué consistía la reforma curricular puesta en marcha. En la segunda, los últimos hablaron sobre los puntos que ven claves para la reforma de la formación en las universidades.

El Consejo de Decanos de Educación lleva varios años trabajando más o menos intensamente en la reformulación de unos estudios regulados al milímetro mediante diferentes órdenes ECI. Estos textos impiden a las facultades reformar los estudios universitarios, más allá de algunos detalles cosméticos, asegura Fernández. De esta forma, desde el cambio de gobierno de 2018, el Consejo se puso a trabajar en la reforma completa.

El pasado día 5, las y los decanos, en la reunión con el Educación, le expusieron los elementos que entienden que hay que abordar necesariamente: el acceso a los títulos; su masificación (con el aumento de las universidades privadas y de las ofertas online) y, «poner sentido al acceso», comenta Fernández, es decir, «la regulación del número de plazas (ofertadas) evitando la mercantilización».

Entre los elementos que ven necesario reformular está el grado de la experimentalidad de los estudios; habría que aumentarlo. Esto supondría la reducción de las ratios de estudiantes en según qué materias, relacionadas con la práctica docente. En Medicina, explica Fernández, tienen el nivel mayor y tienen clases con siete alumnos. Magisterio tiene la experimentalidad mínima, lo que hace que haya decenas de chicas y chicos en clase. «No es lo mismo trabajar con 90 alumnos o 40, como trabajamos con algunos grupos prácticos que hacerlo con 12 o 14».

Además, habría que hacer modificaciones en el prácticum de estos estudios, también el currículo («fragmentado y enciclopédico») o fijar los perfiles docentes en las facultades de educación para decidir quién imparte en el prácticum o desarrollar los perfiles de los docentes asociados en las facultades.

Uno de los problemas principales en este sentido es que los cambios de las órdenes y el consenso para lograrlos, pueden llevar una gran cantidad de tiempo. En un primer momento, las y los decanos de Educación deberían ponerse de acuerdo en qué y cómo reformar (algo que, según Carmen Fernández, es más o menos sencillo); también es necesario tener la complicidad del Gobierno y pasar la aprobación de las diferentes agencias de evaluación autonómicas y estatal.

Los plazos se terminan

El tiempo se le acaba al Ministerio para presentar algún documento. Enero es el horizonte legal para presentar la propuesta. Las fuentes consultadas no creen que todavía haya ningún documento muy fundamentado o elaborado.

En la memoria de mucha gente está la negociación fallida del Estatuto Docente de 2007. A pocas conversaciones de su firma definitiva, las conversaciones saltaron por los aires. La cuestión económica que debería llevar aparejada la reformulación de la carrera docente (vertical y horizontal) así como las condiciones laborales y los primeros destellos de la crisis de 2008 dejaron aquel documento en papel mojado.

Algunos de los protagonistas de entonces, vuelven a estar presentes. Tanto Alejandro Tiana (como secretario general) como Fernando Gurrea, como subsecretario de Educación, ya tuvieron que sentarse a negociar con los sindicatos. Podría ser una «modernización», piensa Loranca, de FeSP-UGT, pero ahora mismo, asegura, no saben cuáles son las intenciones del Ministerio.

Esta situación, la de la repetición de los protagonistas ministeriales, hace pensar en la posibilidad de que se vuelva a presentar un documento a los sindicatos que tenga similitudes con aquel de 2007. Pero es imposible saberlo. Es lo que se desprende de la conversaciones con los diferentes representantes de los sindicatos, que desconocen por dónde irán los tiros del documento que Educación ha de presentar en unas pocas semanas.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/11/15/decanas-y-decanos-plantean-la-evaluacion-de-las-actitudes-para-acceder-a-las-facultades-de-educacion/

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Perú: Sutep exige la destitución del ministro Carlos Gallardo por filtración del examen de nombramiento de docentes

América del Sur/Perú/17-11-2021/Autor(a) y Fuente: rpp.pe

El profesor Lucio Castro, secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), cuestionó al ministro de Educación, Carlos Gallardo, por descartar la posibilidad de anular la prueba escrita del concurso de nombramiento docente para el ingreso a la Carrera Pública Magisterial, pese a las presuntas irregularidades registradas el último sábado en algunos centros de evaluación.

«Creemos que esa edición va contra la realidad y se sigue agraviando y afectando a los educadores profesionales del Perú. ¿Cuál es la justificación? Que la filtración ha sido focalizada. En tiempos de virtualidad y de avance de la ciencia, nos hace suponer de manera rápida que este tema de la filtración, si nació y apareció en un lugar, se extendió rápidamente por todo el país y eso es lo que ha sucedido», apuntó.

En entrevista con RPP Noticias, el dirigente expresó el deseo del magisterio de que se anule el proceso de evaluación en el que participaron más de 250 mil docentes; sin embargo, cuestionó que el ministro Carlos Gallardo haya asumido una responsabilidad política pero no funcional.

«¿Qué implica la responsabilidad política, la renuncia? Por lo tanto la posición que ha asumido el Sutep es correcta: nosotros hemos pedido la renuncia del señor ministro, la nulidad de la prueba y creemos que la población, el magisterio, el presidente de la República van justamente en ese sentido porque es lo más coherente», indicó.

«Creemos que hay una presunción que puede concretarse a partir de una investigación seria: que ha habido un interés de clientelaje político a partir de aquellos que están en el Ministerio de Educación, aquellos ligados a esta organización creada por el Gobierno, que es el Fenatep. Lo que sí está probado es que ha habido una filtración de prueba que ha empañado el proceso y lo que planteamos es que se reprograme», agregó.

Gallardo: «No tengo ningún inconveniente en dar un paso al costado»

El ministro de Educación, Carlos Gallardo, no descartó este martes presentar su renuncia para no afectar al Gobierno de Pedro Castillo por las presuntas irregularidades en el concurso de nombramiento docente para el ingreso a la Carrera Pública Magisterial y exigió una exhaustiva investigación para esclarecer este caso.

«Si esta polvareda, donde hay intereses de sectores obstruccionistas, y todo continúa, y si mi presencia afecta al Gobierno, yo no tengo ningún inconveniente en dar un paso al costado», dijo en declaraciones a la prensa. A juicio de Carlos Gallardo, la conducta de un sector del Congreso «es ir uno por uno».

El ministro de Educación expresó también que acudirá al Parlamento para que explique sobre las presuntas irregularidades en la Prueba Única Nacional para el Concurso de Nombramiento 2021. Horas antes, Carlos Gallardo descartó la posibilidad de anular la prueba escrita del concurso de nombramiento docente y exigió una exhaustiva investigación.

«Soy el primer interesado en exigir una investigación minuciosa con el fin de aclarar las denuncias reportadas en tres locales de evaluación de provincias; en caso resulten ciertas, debemos ser intolerantes con la corrupción y sancionar con todo el peso de ley a quienes resulten responsables de actos ilícitos», sostuvo durante una visita a la IE 7037 Ariosto Matellini de Chorrillos, donde dialogó con maestros y padres de familia sobre la situación de la infraestructura educativa para garantizar un retorno seguro a las aulas.

El ministro indicó que al tener conocimiento de las supuestas irregularidades, solicitó la intervención inmediata del Ministerio Público para que inicie una investigación meticulosa que esclarezca el proceso, que estuvo, según la cartera de Educación, a cargo del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

«Los buenos siempre somos más, y por supuestas denuncias, aún no comprobadas, no podemos perjudicar la imagen del magisterio. Queremos esclarecer los hechos, pero tampoco permitiremos que denuncias falsas desestabilicen un proceso que implica el esfuerzo de miles de docentes conscientes del futuro de la sociedad», añadió.

Fuente e Imagen: https://rpp.pe/peru/actualidad/sutep-exige-la-destitucion-del-ministro-carlos-gallardo-por-filtracion-del-examen-de-nombramiento-de-docentes-noticia-1369721?ref=rpp#

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El Salvador: Choque entre ministra de Educación y gremial de docentes por pregunta en prueba para maestros

América Central/El Salvador/05-11-2021/Autor: Carlos López Vides/Fuente: www.elsalvador.com

Según los docentes, un ítem medía si «en general, está satisfecho por la forma en que el país es gobernado». Mientras que la titular del ministerio dice que esa pregunta «no existe» en el examen para optar a plaza de trabajo.

El Frente Magisterial Salvadoreño, agrupación que aglutina a docentes del sector educativo público en el país, lanzó una denuncia en redes sociales el domingo por la noche, donde cuestionó una de las preguntas que aseguran se incluyó en la prueba para elegir a nuevos docentes que ocuparán plaza en el Ministerio de Educación.

La publicación de denuncia fue: “Señora Ministra de Educación, consideramos que el Ítem 189 de la prueba psicométrica que reza textualmente: “¿En general, está satisfecho por la forma en que el país es gobernado?”, no debe ser tomado en cuenta como parámetro de medida para establecer la idoneidad del Docente que busca una plaza laboral, ya que atentatorio al derecho Constitucional de la libertad de pensamiento”.

Detalle de la pregunta número 189 en la prueba, según la denuncia de los docentes. / Cortesía

Agregaron también que “nuestros agremiados que son parte del sector profesional docente de psicología nos manifiestan que no es una pregunta adecuada para un test psicométrico, así mismo porque también lo consideramos antiético”.

Foto EDH / Jessica Orellana

Carla Hananía de Varela, ministra de Educación, reaccionó la mañana de este lunes en entrevista con Radio YSKL, y comentó: “Quedé sorprendida por el nivel de negatividad que tienen. En Twitter sacaban una serie de preguntas que decían que preguntábamos de la forma en que la prueba se está haciendo, esa pregunta no existe”.

La titular de Educación defendió la elaboración de la prueba y matizó que “la gente que estaba acostumbrada como el sistema de antes, tomando decisiones discrecionales, no está contenta y es normal, todos los cambios generan estas reacciones, muchas personas no pasaron la prueba y creen que porque ellos la reprobaron, tiene defectos”.

Insistió Hananía de Varela en que esta prueba se ha hecho con la auditoría de dos empresas externas, para garantizar que su elaboración y resultados sean veraces y confiables.

“Las personas que participaron en el diseño de las pruebas firmaron una carta de confidencialidad. Además las empresas auditoras están comprometidas a dar resultados sobre el sistema”, subrayó la ministra.

Diversos sectores del magisterio están en desacuerdo con palabras recientes expresadas por la ministra Hananía de Varela, e incluso ya pidieron a Casa Presidencial que se le destituya de inmediato, pues consideran que ha sido ofensiva con los profesores, al cuestionar su preparación académica y hasta su capacidad para expresarse.

Ante esto, la funcionaria aprovechó para comentar: “Sobre el tema del desprestigio al sector docente; mis palabras fueron sacadas de contexto, yo estaba hablando del proceso de concurso de plazas, y hablaba del problema de los candidatos para entrar, los cuales eran signos preocupantes. En ningún momento dije ‘todos’ (los docentes). Porque los que están adentro nos estamos encargando de darles la especialización. Yo hablaba de los que están concursando a plazas”.

Fuente  e Imagen: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/ministerio-de-educacion-ministro/895736/2021/

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China adopta medidas para salvaguardar examen de ingreso a universidad

Asia/China/04-06-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish.xinhuanet.com 

Varias agencias gubernamentales han planeado medidas para salvaguardar el examen de ingreso a la universidad en China, informó este miércoles el Ministerio de Educación.

Se deben abordar los riesgos de seguridad relacionados con la gestión de exámenes, especialmente los relacionados con la producción, el transporte y el almacenamiento de los exámenes, señaló el ministerio.

También deben reforzarse las medidas contra cualquier forma de fraude, dijo el ministerio.

Pidió soluciones detalladas de contención epidémica durante el examen e hizo hincapié en los planes de contingencia en áreas con riesgos potenciales de clima extremo.

Una campaña para tomar medidas enérgicas contra las imitaciones de las cuentas oficiales de las instituciones relacionadas con el examen y la matrícula universitaria ha sido lanzada por las autoridades.

Un total de 10,78 millones de estudiantes en China se han inscrito para el examen de este año, que está programado para el 7 y 8 de junio.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2021-06/02/c_139985422.htm

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“La vida sin examen no merece la pena ser vivida”.

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Para saber si se vive y o se piensa como persona o como bestia que devora los valores que deben orientar la vida buena.

Un amigo lector me pidió que escribiera sobre un tema de Filosofía que pudiera ser comprendido por todos. Así ponía de manifiesto su deseo de filosofar sobre la vida. Lo complazco. Comienzo por compartir esta sentencia “Una vida sin examen no merece la pena ser vivida”, atribuida al filósofo griego Sócrates (470 a.C. ), traída en la obra Apología de Sócrates escrita en el año 399 a. C. por su discípulo Platón.

Pensando en la sentencia, se entiende que debemos hacer un instante de silencio en nuestra vida para examinar nuestro camino y encontrarnos con nosotros mismos. Vale la pena hacerlo siempre, y más ahora en tiempos de la COVID-19, con tantas  emociones alteradas por el miedo, las congojas y el sufrimiento propio y el de los otros.

Es bueno examinar la vida y conocer los pensamientos que la conciencia lleva escritos sobre nosotros  mismos, grabados en el cerebro y en el corazón, sin engañarse, recordando cómo llamaba Sócrates a los pensamientos: “son una conversación honesta que tu alma tiene consigo misma”. Ojalá que cada quien se atreva a escribir  esos pensamientos y pueda construir con ellos párrafos de la propia biografía de manera auténtica, sin simulaciones y sin autoengaño.

Es conveniente examinar la vida para saber si con su estilo se engrandece o se empequeñece la sociedad. Para poder elegir  acertadamente uno de los lobos que se llevan peleando en el corazón. (“Parábola de los dos lobos”). 

Uno es malo, porque representa todos los malos sentimientos que pueden existir en un ser humano, la envidia, la ira, los celos, el orgullo, la codicia, el resentimiento, la mezquindad, la culpa, la corrupción, la arrogancia y la venganza. O el otro, que  representa todo lo bueno, el amor, la alegría, la esperanza, la generosidad, la paz,  la bondad, la compasión, la honestidad y la verdad.

En necesario examinar la vida para saber si se está transitando por los caminos adecuados para tener una vida buena, una familia buena, una comunidad buena, una reputación buena. Para mirar las huellas que se van  dejando en el paso por la vida. ¡Para escribir con sangre el epitafio sin panegíricos pagados cuando se muera!

Es necesario examinar la vida para saber el traje que se lleva  puesto. Si el de Caín o el de Abel. Si el del ángel o el de la serpiente. ¡Es necesario examinar la vida para saber si se está “vendiendo” el país para  beneficio propio o se está cuidando porque nos pertenece a todos!

El llamado a examinar la vida no sólo tiene una dimensión individual. Se extiende hasta la sociedad y sus instituciones públicas y privadas. A los gobernantes, funcionarios, políticos y líderes políticos, religiosos, económicos, académicos y sociales. Y también llama a examinar la calidad de la ciudadanía, de la justicia y de la democracia.

“Una vida sin examen no merece la pena ser vivida”. Es la conclusión que utiliza Sócrates para obligarnos a preguntarnos sobre la importancia de examinarse a sí mismo y a los demás para mantener una actitud crítica sobre nuestros actos y sobre nuestras vidas en comunidad con el fin último de aspirar a ser la mejor persona y  la mejor sociedad posibles.

Y si al examinar la vida y la sociedad se encuentra  que son ruines,  vacías, malogradas, degradadas, manchadas o contaminadas,  entonces, que se haga  lo que dice el poeta: Aclara el aire! Limpia el cielo! Lava el viento! Toma la piedra de la piedra, toma la piel del brazo, toma el músculo del hueso, y lávalos. Lava la piedra, lava el hueso, lava el cerebro, lava el alma, lávalos, lávalos!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-vida-sin-examen-no-merece-la-pena-ser-vivida-8947229.html

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El proceso de admisión a la docencia: el calvario para unos y otros.

 Abelardo Carro Nava

 

Ingresar a tal página, descargar cierta información, leer esa información, realizar un resumen que apoye el estudio; ingresar a otra página y realizar el mismo proceso; conformar un grupo de estudio para compartir lo que se tenga que compartir; recibir documentos, audios y videos de diversas fuentes que “dicen” algo relacionado con el proceso de admisión; recibir cualquier tipo de oferta de asesoría para aprobar el examen; y desde luego, no podía faltar, alguno que otro “vivillo” de alguna sección sindical, o de las propias Secretarías de Educación, que aseguran tener contactos para que, el o los interesados, accedan a una plaza en el magisterio.

Sí, lo descrito en el párrafo anterior, enuncian algunas cuestiones que los aspirantes a participar en el proceso de selección para la admisión a la docencia, viven y han vivido, desde el momento en que se tomó la decisión de contar con un mecanismo que asegurara el ingreso a la docencia.

Por su parte, en las instancias gubernamentales, particularmente en la Secretaría de Educación Pública (SEP) y en la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), sucede otro proceso que, por obvias razones, se traslada a las entidades federativas por lo que dicho proceso está, o debe estar, fincado en las leyes, normas, lineamientos y reglamentos que hayan sido construidos y aprobados para tal efecto; me refiero, específicamente, a lo relacionado con la emisión de lineamientos, convocatorias y mecanismos de transparencia, que “aseguren” la selección de los aspirantes a ocupar un lugar en el magisterio.

No obstante, lo anterior, diversas problemáticas se han presentado en esos dos escenarios que brevemente he descrito. Asunto que, como he dicho, no es nuevo; en su momento, la Coordinación del Servicio Profesional Docente (CNSPD), padecía los estragos ocasionados por una reforma que no acabó de aterrizar lo que la ley mandataba y que, desde mi perspectiva, hoy día, prevalecen y se han agudizado por la contingencia sanitaria. Me explico.

Como bien sabemos, en el mes de febrero se publicaron las convocatorias para el proceso de selección de admisión a la docencia para el ciclo escolar 2020-2021 (en lo sucesivo me referiré, particularmente, a lo que ocurre en educación básica). Esto, luego de que la USICAMM, hubiese emitido la convocatoria base para tal encomienda. De esta forma, y para tal propósito, en dicha convocatoria se dieron a conocer las plazas vacantes en cada una de las entidades federativas por lo que, si usted revisa algunas de esas convocatorias, encontrará que los números de plazas vacantes difieren considerablemente entre las diferentes entidades de la República Mexicana; mientras en algunos estados se encuentran disponibles 3 plazas (Tlaxcala), en otros, los números reflejan una cantidad mayor a las 900 (Puebla). Asunto que, como bien sabemos, responde al registro de vacancias por parte de las dependencias gubernamentales, de los procesos de jubilación, renuncia o cese. Sin embargo, un hecho que deseo subrayar sobre este aspecto es que, por ejemplo, si usted ingresa la página de la USICAMM, pulsa el ícono “Transparencia”, luego accede al recuadro denominado “Consulta de Plazas Vacantes del Sistema Abierto y Transparente de Asignación de Plazas (SATAP), selecciona lo que los recuadros solicitan (entidad, ciclo escolar, proceso, tipo de concurso, tipo de educación, nivel educativo, tipo de servicio o asignatura) y, para finalizar, le da la opción buscar, notará que, de inmediato, aparece una leyenda que a la letra dice: “No se encontró vacancia, no hay vacancias para los filtros proporcionados”. Consecuentemente esto nos lleva a pensar, que ese ejercicio de transparencia no es del todo transparente porque, si no me equivoco, las plazas vacantes que aparecen en las convocatorias siguen bajo esta concepción, el de vacantes, puesto que no se han ocupado aún y cuando el proceso esté en curso. ¿Por qué existe esta contradicción? Sería bueno que las autoridades educativas lo explicaran porque, de hecho, como ya he dado cuenta en una entrega anterior en este y otros espacios en el mes pasado (https://profelandia.com/la-transparencia-en-la-asignacion-de-las-plazas-en-la-4t/), las inconsistencias en esa transparencia (para este y el anterior proceso de admisión 2019-2020) son, valga la expresión, una constante. ¿Por qué abrir un espacio de transparencia que no transparenta mucho que digamos?

Ahora bien, por lo que respecta a las fechas en las que se realizarían el registro de aspirantes, el curso de habilidades docentes para la Nueva Escuela Mexicana y la aplicación del instrumento de valoración de conocimientos y aptitudes docentes puedo decir que, las dos primeras ya se han realizado, con todas sus vicisitudes, con todas sus complejidades, pero ya se han llevado a cabo; el problema como tal radica en el tercer aspecto que señalo, el de la aplicación del instrumento de valoración porque, como ya señalaba, la contingencia sanitaria llevo al USICAMM, a emitir un comunicado, primero, en la página de dicha Unidad el 11 de mayo (https://servicioprofesionaldocente.sep.gob.mx/index.html) y en el que se refiere la suspensión de los procesos de admisión, promoción y reconocimiento y, en segundo lugar, a través de diversas redes sociales, por ejemplo vía Facebook, el día 15 de mayo: “La Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, se encuentra analizando las actividades del Calendario anual de los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento del sistema para la carrera de las Maestras y los Maestro 2020, en su oportunidad de conformidad con las condiciones sanitarias, se informará lo conducente” (https://www.facebook.com/USICAMM/photos/a.1764993977096992/2547101858886196/?type=3&theater). Como seguramente podremos imaginar, estos comunicados generaron diversas reacciones entre los aspirantes del proceso de admisión. Por un lado, se entiende que la contingencia sanitaria por el Covid-19, de alguna u otra forma, vino a alterar ciertos procesos administrativos pero, por otro lado, no se entiende que, hasta el momento en que cierro estas líneas, no exista mayor información sobre tal cuestión, aún y cuando el titular de esta dependencia, Francisco Cartas, en conferencia del Secretario de Educación, Esteban Moctezuma (https://www.youtube.com/watch?v=mCMMCZA_O5w), y posteriormente, con integrantes de la Cámara de Diputados (https://www.youtube.com/watch?v=H_7s8kybaw4), haya tenido la oportunidad de aclarar las cosas, ampliando dicha información, con relación al proceso que comento. Como seguramente usted supone, la incertidumbre reina por el momento puesto que, aunque no se ha emitido un comunicado oficial sobre las fechas de aplicación del instrumento y la forma en que sería aplicado, todo hace pensar que esa aplicación sería “en línea”, asunto que ha generado una serie de suspicacias que, prácticamente, son y serán interminables, hasta que no se emitan los criterios para tal cuestión. Menudo problema en que se encuentra la USICAMM y la propia SEP.

Ahora bien, lo que sí es un hecho, es que ya se han publicado las guías para el proceso de selección de admisión ciclo escolar 2020-2021; no obstante, en tales guías, existen otras inconsistencias puesto que, en su contenido, en alguno de sus apartados se indica que, para valorar la función docente en el servicio público se deberá considerar como fuente de consulta los Aprendizajes Clave para la Educación Integral (2017) (http://file-system.uscmm.gob.mx/2020-2021/Guias/Guia_proceso_de_seleccion_admision.pdf) pero, en otros, como la guía de estudio para la educación primaria, se refiere al Programa de estudios 2011 (http://file-system.uscmm.gob.mx/2020-2021/compilacion/guias/eb/Educacion_Primaria.pdf). Entonces, ¿bajo qué referentes se realizará la valoración?, ¿por qué dos guías?, ¿por qué, de nueva cuenta, la ambigüedad o contradicción? Ciertamente habrá quien alguien me diga que cada guía tiene un propósito específico, y puede ser cierto, sin embargo, ¿no sería pertinente tener un solo documento? Caray, ¿por qué burocratizar un proceso de valoración que, se supone, valora los conocimientos y aptitudes?, ¿será que lo que se valora es el proceso de búsqueda de esa información y no la adquisición y comprensión del contenido referido en ambos programas?

Bien se dice que prometer no empobrece, y hay algo de razón en ello; sin embargo, fueron muchas las promesas que se realizaron durante la campaña del Presidente López Obrador mismas que, como he dicho en reiteradas ocasiones, se han cumplido parcialmente.

Una de ellas, precisamente encontró sentido en lo que en su momento la CNSPD realizaba conforme a las “funciones” que le fueron conferidas y que, como bien se sabe, se cuestionaron en demasía hasta que dejo de existir dicha Coordinación. No obstante, tal parece que esas mismas circunstancias/problemáticas prevalecen en el Sistema Educativo Mexicano, lo cual nos hace pensar seriamente en la tan prometida transformación a la que constantemente alude el lopezobradorismo. ¿Realmente mucho ha cambiado para que todo siga igual?, ¿por qué no dar ese salto hacia la transparencia tan necesaria y prometida?, ¿por qué no avanzar hacia otros escenarios que posibiliten la resolución de problemas que, desde hace muchos años, aquejan a todo el sistema?, ¿no es ese el sentido de una profunda cuarta transformación?, ¿por qué complejizar lo complejo?, ¿por qué no realizar un trabajo, desde la SEP y la USICAMM, que asegure la fiabilidad de los procesos simplificándolos pero sin perder de vista lo mandatado por las leyes?, ¿por qué no se ha ido esa percepción que asegura la vigencia de una corrupción en todo el Sistema?

Luego entonces, cierro con otra pregunta que me parece fundamental para comprender todo esto: ¿realmente dejó de operar la CNSPD o solamente cambió de nombre y de titular?

Al tiempo.

Fuente: https://profelandia.com/el-proceso-de-admision-a-la-docencia-el-calvario-para-unos-y-otros/

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Los y las estudiantes no somos un simple número (calificación), sino algo más complejo (evaluación)

América del Norte/México/12-01-2020/Autor(a): Luis Miguel Alvarado Dorry/Fuente: El autor escribe para Otras Voces en Educación

Por: Luis Miguel Alvarado Dorry

En el contexto laboral de la jefatura de sector número 17 de educación primaria de la ciudad de Ocosingo, Chiapas, México, hablar de evaluación es muy complejo a partir de las realidades de cada uno de los integrantes que laboramos en ella, asimismo de los adscritos. Este centro de trabajo está ubicado en la cabecera municipal de Ocosingo, Chiapas, México tiene a su cargo 110 escuelas, la gran mayoría ubicadas en lugares muy marginados socioeconómicamente; atiende a cinco supervisiones escolares, cuatro dentro de la misma ciudad y una en el municipio vecino de Altamirano, Chiapas.

Las escuelas primarias que tenemos adscritas a esta jefatura de sector están ubicadas a lo largo y ancho del municipio de Ocosingo y municipios circunvecinos (Altamirano, Chilón, Oxchuc) la gran mayoría son en comunidades de difícil acceso por su accidentada geografía, pues éstas, se encuentran en las montañas del oriente del estado de Chiapas, México.

De lo anterior, estos municipios predominan grupos originarios que hablan en su lengua materna el tzeltal; por su diversidad cultural, geológica, social y económica, a los y las docentes monolingües (hablan en su lengua materna el español) se les dificulta mucho tanto adentrase a estos lugares, comunicarse con ellos y ellas, y aprender de sus costumbres, pues estos, generalmente son de otras partes del estado, a pesar de estas inclemencias que obstaculizan el proceso educativo, los y las docentes realizan un arduo esfuerzo por llevar a cabo su labor.

A partir de la siguiente premisa –los y las estudiantes no somos un simple número (calificación), sino algo más complejo (evaluación)- precisaré la problemática que emana sobre la evaluación en el ámbito educativo en un rinconcito de la selva lacandona. En una de sus definiciones de la Real Academia Española la evaluación es connotada como “examen escolar” (Española, 2018); una definición un tanto reduccionista por la complejidad que conlleva éste término en el ámbito educativo.

Lo cual, ha llevado a hacerme las siguientes interrogantes sobre la evaluación educativa desde mi contexto laboral: ¿Qué es evaluar? ¿Qué se evalúa? ¿Para qué se evalúa? ¿Cómo se evalúa? ¿Cuándo se evalúa? ¿Dónde se evalúa? ¿Para quién se evalúa?, que trataré no de definir por las complejidades de ésta, sino de acercarme un poco a las realidades conceptuales que los y las docentes tienen en esta época contemporánea impregnada de hegemonía y emancipación.

La evolución de la connotación de evaluación ha ido cambiando a lo largo de los años, en principio, en el medioevo se utilizó en el sentido de intereses del mercado, es decir, para examinar el valor de productos comprados-vendidos o trabajos terminados. Asimismo, se empezó a usar en China un instrumento excluyente para la selección de individuos inferiores y superiores, llamado “examen” (Ahumada, 2005).

En el México independiente, a mediados del siglo XIX la compañía Lancasteriana se posicionó como el centro más importante y único sobre acreditación del sector privado de su época, usando como instrumento el examen oral, este se trataba de la exposición oral de una persona (que necesitaba acreditación), sobre temas establecidos por este organismo, a personas confinadas a esta tarea (jurado calificador), enfocada más a recitar la información memorizada que a la comprensión, aprehensión y construcción de ésta (Ruíz, 2007).

En el México contemporáneo, el pasado sexenio se consolidó por decreto presidencial la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en el año 2002 (INEE, 2013) para medir, fiscalizar y dar a conocer resultados de los procesos del sistema educativo nacional diseñando baterías de pruebas estandarizadas dirigidos a docentes y estudiantes.

Lo anterior, con el hito de estimulación social y económica para los y las docentes, si los resultados de los y las estudiantes son favorables o idóneos, mientras que, los y las docentes, nos enfrentaríamos a una prueba estandarizada, punitiva y excluyente que, puso en juego el trabajo colectivo de base, en este sentido, no dista mucho de la conceptualización de la evaluación desde sus inicios, por el contrario, a mi perspectiva, a esto le llamaría calificar y no evaluar.

En pleno siglo XXI en el discurso del plan de estudios 2011 de educación básica aunque mencionan que la evaluación debe ser formativa y, que los y las docentes, deben indagar, obtener información, discernir y tomar decisiones para lograr los aprendizajes esperados en los y las estudiantes (SEP, 2011), al final debe sumarse todos estos elementos para asignar un número con el fin de acreditación, cosificando así al ser humano.

Por el contrario, la evaluación educativa va más allá de una simple asignación de valor simbolizado en un número que, explícita e implícitamente, tiende a ser excluyente, por lo tanto, es un proceso investigativo por parte de los y las docentes que, continuamente, recaban información pertinente de cada estudiante para luego analizarlos e interpretarlos (Álvarez, 2001), la evaluación entonces, busca la inclusión y la atención a lo diverso.

Ante ésta ambigüedad discursiva de la evaluación formativa, legitimada en las políticas públicas en educación, los y las docentes y, los y las estudiantes, se ven forzados a alcanzar estándares rigurosos a nivel internacional recomendados (o bien impuestos) por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2010), a la que nuestro país rinde cuentas.

Este organismo impone a su vez evaluaciones (exámenes) como instrumentos de control, particularmente el Programe for International Student Assessment (PISA), traducido por el INNE como “el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes” (Gobierno de México, 2015), a partir del año 2000 dirigidos a estudiantes con 15 años de edad, midiendo el rendimiento de las asignaturas de matemáticas, lectura y ciencias.

De lo anterior, se legitimaron otras evaluaciones en los niveles de educación básica y bachilleratos a nivel nacional como lo fueron los “Exámenes de la Calidad y el Logro Educativo (EXCALE), estos se rotaban cada “año grados (de 3º a 6º de primaria y de 1º a 3º de secundaria)”, midiendo la utilidad de las asignaturas de español, matemáticas y ciencias, hasta el año 2013, y la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) a partir del 2006 (SEP, 2014) y, el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA)  a partir del 2015 (SEP, 2019), dirigidos a estudiantes de tercero a sexto grados de primaria y de primero a tercer grados de secundaria, midiendo asignaturas de español y matemáticas en específico y, el último grado de media superior en lectura y matemáticas.

Se puede apreciar en los tres distintos exámenes que, en específico, solo miden el rendimiento en las asignaturas de español, matemáticas y ciencias, omiten las asignaturas humanas como artísticas y educación física, pero ¿por qué sucede esto?, sucede por las imposiciones que hacen los organismos financieros internacionales que jerarquizan las asignaturas donde predominan las ya mencionadas, las cuales, instrumentalizan las subjetividades ad hoc al consumismo de las innovaciones tecnológicas.

En esta disyuntiva, la concepción sobre evaluación que tienen la mayoría de los y las docentes de educación primaria de las escuelas adscritas a la jefatura de sector número 17 del estado de Chiapas, es menester con fines de acreditación, es decir, por lo general, evaluar para ellos(as) es saber qué tanto saben (memorización) los y las estudiantes usando los instrumentos tradicionales (exámenes o baterías de prueba estandarizadas) otras(os) incluyen las listas de cotejo y de asistencias para sumarlo con el porcentaje del examen estandarizado, pues así lo dicta el plan de estudios y las autoridades educativas inmediatas (directores de escuelas). Estas costumbres han llevado a una catástrofe educativa teniendo niños y niñas estresados(as), frustrados(as) y excluidos(as), la falta de compromiso investigativo de la mayoría de los y las docentes, los han llevado a ser cómplices de un sistema educativo que forma empleados, desempleados y consumistas infelices para la clase hegemónica contemporánea.

La mayoría de los y las docentes, ve a la evaluación como un rendimiento de cuentas que deben dar a las autoridades educativas de manera ascendente (dirección, supervisión, jefatura de sector, subsecretaría de educación, etc.), asimismo, por la exigencia de las familias de los y las estudiantes, alienándose y alienando así el proceso de evaluación formativa e integral al de examinación y fiscalización por la misma presión que presentan los y las docentes, esto es debido por no tener propuestas de evaluación formativa, o bien, por no salir del estado de confort. Asimismo, como método de control pues, la mayoría de los y las docentes, tienden a sentirse inseguras(os) cuando los y las estudiantes van compartiendo el poder dentro del salón de clases y las(os) desafían.

Por esta conceptualización que tienen la mayoría de los y las docentes, evalúan los conocimientos que los y las estudiantes van adquiriendo a lo largo del ciclo escolar según el programa de estudios vigente, es decir, aparentemente éstos evalúan el aprendizaje, omitiendo su enseñanza, como si estos fueran procesos separados. Como un ordenador donde se copia y pega la información, dejando a un lado lo que caracteriza al ser humano en esencia.

Al evaluar los conocimientos que tienen y adquieren los y las estudiantes a lo largo del ciclo escolar, la mayoría de los y las docentes, lo hacen con el fin de acreditación ahora de manera trimestral (antes era de manera bimestral) para promoción de grado, excluyendo así a estudiantes que por múltiples razones (mal alimentados, problemas emocionales, psicológicos y económicos, ritmos y estilos de aprendizajes, problemas cognitivos, metodologías de enseñanzas, entre otros) van quedando rezagados(as) y son estigmatizados(as) como no idóneos por el o la propia docente y por sus propios(as) compañeros(os), por lo tanto, no acreditan o acreditan con condiciones según las boletas de calificación que otorga el mismo sistema educativo. Evalúan para sancionar y fiscalizar el aprendizaje de los y las estudiantes, dando mayor énfasis a los errores cometidos y por ello son penalizados.

En este sentido, los y las docentes llevan a cabo una simulación de la evaluación formativa sea por ignorancia, o bien,  por mantener el estado de confort; para los y las docentes que se esfuerzan un poco más, llevan a cabo un registro de puntualidad, disciplina, asistencia, trabajo en equipo, trabajo individual, tareas escolares y extraescolares, puntuaciones de los exámenes (mayor porcentaje asignado), entre otros aspectos de manera continua, pero al finalizar el bimestre y el año lectivo, suman todos estos aspectos dando por resultado un número asignado a cada estudiante, los que no hacen ningún esfuerzo únicamente se basan en las baterías de pruebas estandarizadas que diseñan o compran en empresas encargadas de su elaboración, por lo que descontextualizan todo el proceso.

Los y las docentes les dan las fechas a sus estudiantes para la aplicación de los exámenes aproximadamente una semana antes para que estos(as) se preparen, pero, mientras más se acerca el o los días de exámenes, a los y las estudiantes les provoca una serie de emociones que, en lugar de motivarlos, los desaniman sintiendo ansiedad, inseguridad, estrés, frustraciones y desconfianza; en este contexto, los y las estudiantes tienen que prepararse cognitiva, psicológica y emocionalmente para hacerle frente a estas experiencias desde que entran en el nivel primaria, por lo tanto, éstos(as) se alienan a estas imposiciones que emanan del propio sistema educativo operacionalizado(a), por ignorancia o confort, por la mayoría de los y las propios(as) docentes.

Estos hábitos son internalizados en los imaginarios de las y los docentes, estudiantes, autoridades inmediatas (directivos) así como las propias familias, posicionando a la evaluación como un campo problemático donde se emplea mayor tiempo y energías  en obtener y otorgar una calificación que en el proceso de enseñanza-aprender (Álvarez, 2001).

Los y las docentes evalúan habitualmente en tiempos determinados por el mismo sistema fiscalizados por los directores, supervisores, jefes de sectores y familias, la fiscalización que me refiero es, a la entrega administrativa de un formato de promoción y acreditación de manera diagnóstica, trimestral (antes bimestral) y final y, las constantes rendiciones de cuentas que por lo general exigen las familias.

 En este sentido, de manera habitual, se realiza un examen diagnóstico estandarizado a las y los estudiantes que cobertura los aprendizajes esperados del grado anterior cursado, este se realiza al inicio de cada ciclo escolar con baterías de pruebas estandarizadas elaboradas, o bien, obtenidas de manera comercial, esta última se ha venido instaurando en los imaginarios colectivos de la mayoría de los y las docentes que, al parecer, se ha vuelto un hábito no solo la compra de planeaciones, sino también el paquete que incluyen los exámenes de cada período.

Si el examen diagnóstico estandarizado no es acreditado, la mayoría de los y las docentes, lejos de adecuar el proceso dialéctico de enseñanza-aprendizaje a las necesidades e intereses de sus estudiantes, éste(a) se angustia y da por hecho la información (un tanto memorizada) que traen estos(as), esta práctica excluye aquellas(os) que tuvieron dificultades en aprehender la información del grado anterior, por lo tanto, quedan rezagados(as).

Las y los docentes al momento de aplicar el o los exámenes llevan a cabo un hábito establecido de antaño, sientan a sus estudiantes en sillas formando filas y lo más separadas posibles, con el cometido de evitar que los y las estudiantes se copien unas(os) de otras(os); las mochilas y demás útiles fuera del alcance, únicamente con lápiz y borrador, provocando en los y las estudiantes desconfianzas y rivalidades en contra del o la docente, de sus compañeros(as) y de sí mismos(as), emociones que dificultan el verdadero proceso de evaluación.

En esta perspectiva fiscalizadora, excluyente y selectiva, la mayoría de los y las docentes evalúan para rendir cuentas a las sociedades, a las instituciones educativas (dirección de escuela, supervisiones, jefatura de sectores, subsecretarías y secretaría de educación), estas a su vez a organizaciones internacionales (OCDE, FMI, BM y BID), criminalizando así la propia práctica docente, es decir, se antepone la rendición de cuentas (administrativa) al verdadero proceso de evaluación (proceso dialéctico de enseñanza-aprendizaje) olvidando por completo las necesidades e intereses de los y las estudiantes, por lo tanto, culpan a los y las docentes del fracaso educativo.

A partir de estas cosmovisiones conceptuales y procedimentales del proceso de evaluación educativa de los y las docentes que trabajan en las escuelas primarias de la región Selva-Ocosingo adscritas a la jefatura de sector número 17, es evidente el modelo positivista y de la teoría del reflejo, donde solo transmiten, repiten y reproducen las mismas prácticas metodológicas y de contenidos estipulados en los planes y programas de estudios, con el hito de alienar a los y las docentes en la instrumentalización de su labor, omitiendo al docente investigador que llevan en su interior, por lo tanto, internalizan y normalizan hábitos menester del transmisionismo e “instruccionismo” (Mejía M. R., 2011).

En este contexto, la concepción y las prácticas evaluativas que llevan a cabo la mayoría de las y los docentes, preciso las siguientes reflexiones:

  • Evaluar no es solo poner un número que valore cosificando a las personas, por el contrario, la evaluación integral formativa es en esencia, una ardua y continua investigación de recogida de datos que se interpretan y se analizan para tomar las decisiones pertinentes de manera permanente para mejorar el proceso dialéctico de enseñanza-aprendizaje del acto educativo.
  • La evaluación formativa pondera la participación de las y los estudiantes, su empoderamiento, el trabajo colaborativo y permite la intervención oportuna de los y las maestras(os), de esta manera, formamos estudiantes con base en la justicia, se propicia la participación de todos los actores sin distinción, significando esto la atención intencionada a la diversidad.
  • Se evalúa no para generar empleados(as) y desempleados(as) infelices al sistema económico, sino para el desarrollo integral de las capacidades que caracteriza al ser humano: “cognitiva, afectiva, valorativa, volitiva, imaginativa, deseo, trascendente” (Mejía, Cendales, & Muñoz, 2016), para una vida plena y feliz.
  • Los conocimientos emanados del proceso dialéctico de enseña-aprende, el o la estudiante debe emplearlos en su vida cotidiana, si esto no sucediese, entonces el o la estudiante no aprendió, solo memorizó, es inherente que el o la estudiante emplee en su cotidianeidad lo aprendido para que este sea significativo.
  • Las herramientas de evaluaciones existentes como la observación, entrevista, diario de campo, diario del maestro, rubricas, portafolios, producciones, mapas conceptuales, autoevaluación, coevaluación, reflexiones, entre otras, son mínimas pero muy significativas a comparación de la riqueza que se puede suscitar en el proceso educativo, los y las docentes tienen el compromiso de construir alternativas para evaluar a los y las estudiantes, según sus intereses y necesidades.
  • El proceso evaluativo debe ser continuo y permanente para detectar deficiencias en el proceso dialéctico de enseñanza-aprendizaje, el “error” como punto nodal para la toma de decisiones y actuar oportunamente para que ese error se convierta en aprendizaje.
  • La evaluación como proceso de diálogo entre los y las participantes donde se escuchen las voces de las minorías, con el hito de construir y transformar sus realidades.
  • La evaluación como proceso que pondere el aprendizaje en los estudiantes y las enseñanzas del docente, asimismo el aprendizaje de los docentes y las enseñanzas de los estudiantes, ahí la dialéctica.
  • El contexto escolar, la cotidianeidad y lo humano como lugar de enunciación de la evaluación integral formativa.
  • La evaluación que tome en cuenta a los actores del proceso dialéctico de enseñanza-aprendizaje (estudiantes, docentes, familias, directivos, comunidad).
  • La evaluación como lugar de confrontación de saberes donde se dé cabida e importancia a los saberes particulares del contexto y de la historicidad de los y las estudiantes y del propio docente.
  • Una evaluación liberadora que tome en cuenta las negociaciones culturales y sus particularidades, ninguna sobre u oprimiendo a otras, por el contrario, a la par construyendo comunidades de aprendizajes colaborativas, cooperativas y participativas.

Referencias

Ahumada, A. P. (2005). Hacia una evaluación auténtica del aprendizaje. México, D.F.: PAIDÓS.

Álvarez, M. J. (2001). Evaluar para conocer, examinar para excluir. Madrid: Morata.

Española, R. A. (2018). Real Academia Española. Recuperado el 8 de enero de 2018, de http://dle.rae.es/?id=6o0yxYM

Gobierno de México. (02 de Febrero de 2015). www.gob.mx. Obtenido de Documentos. ¿Qué es PISA?: https://www.gob.mx/sep/documentos/que-es-pisa?state=published

INEE. (2013). Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. México, D. F.: INEE.

Mejía, M. R. (2011). Educaciones y pedagogías críticas desde el sur. Cartografías de la Educación Popular. La Paz: Ministerio de Educación. Viceministerio de Educación Alternativa y Especial.

Mejía, M. R., Cendales, L., & Muñoz, J. (2016). Pedagogías y metodologías de la educación popular. «Se hace camino al andar». Bogotá, Colombia: Ediciones desde abajo.

OCDE. (2010). Mejorar las escuelas: Estrategias para la acción en México. Resumen Ejecutivo. París: OCDE.

Ruíz, O. J. (2007). Retorno de la evaluación reduccionista y excluyente. Innovación educativa, 53-67.

SEP. (2011). Plan de estudios 2011. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública.

SEP. (2014). www.enlace.sep.gob.mx. Obtenido de ¿Qué es ENLACE?: http://www.enlace.sep.gob.mx/que_es_enlace/

SEP. (2019). www.planea.sep.gob.mx. Obtenido de Planea: http://www.planea.sep.gob.mx/bienvenida/

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