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Ana Laura Rossaro: Las nuevas tecnologías tienen un potencial transformador de la educación

Argentina/01 junio 2016/ Autor: Xavi Villalvilla/ Fuente: Buscar Empleo

Hoy entrevistamos a Ana Laura Rossaro, una auténtica experta en educación 2.0. Actualmente es la responsable de Educación y Coordinadora de Proyectos de RSE en Editorial Autores, en Argentina. Las nuevas tecnologías aplicadas a la educación son su especialidad, como ha demostrado como tutora de e-Learning en Educared formando a docentes. Su trayectoria también cuenta con experiencia en el voluntariado, y ha desarrollado ideas vinculadas a la inclusión de las TIC. Ahora ya prepara su docencia en varios módulos sobre Nuevos Entornos de Aprendizaje y Web 2.0 y Redes Sociales de Aprendizaje. Por cierto, os recomendamos seguir su Twitter, @anarossaro, y su blog, www.educdoscero.com.

 ¿Qué pueden aportar las TIC a la educación?

Para que una innovación pueda considerarse con valor pedagógico, debemos cerciorarnos respecto de su potencial para enriquecer o transformar el proceso educativo. Las nuevas tecnologías -según el uso que les demos- pueden facilitar, mejorar y enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, pero además -y quizás lo más importante- es que tienen un potencial transformador de la educación. Las herramientas 2.0 (como los blogs, wikis, redes sociales etc.) tienen características específicas que resultan fundamentales para la educación: son gratuitas, reducen distancias y costos, son intuitivas, modifican códigos y roles, permiten el trabajo colaborativo, promueven el desarrollo de múltiples competencias e inteligencias, favorecen la autoevaluación y la evaluación procesual y son acordes al perfil “digital” de los alumnos.

Pero, particularmente la web 2.0 (no simplemente como conjunto de herramientas y plataformas, sino como fenómeno social y cultural) cumple un rol en el pasaje hacia un nuevo paradigma educativo basado en una nueva relación con el saber, una nueva relación pedagógica y en grandes cambios institucionales. La nueva relación con el saber se caracteriza por nuevas fuentes y medios de saber (los libros pierden el lugar privilegiado que tenían, el contenido se prioriza frente al soporte, la cultura digital se impone a la letrada); nuevos agentes de saber (“prosumers”); nuevas formas colectivas de participación (inteligencia colectiva); nuevas estrategias de gestión de contenidos, nuevas competencias y nuevos mecanismos de legitimación del saber. La relación pedagógica se hace más horizontal, diluyéndose roles y jerarquías tradicionales creándose nuevas arquitecturas de participación que convierten al alumno en un prosumidor y al docente, además, en un mediador o facilitador. Por su parte las instituciones escolares pierden el monopolio de la socialización y deben mutar desde su función homogenizadora hacia una modalidad de aprendizaje expandido y personalizado, buscando una e-matiurity institucional con un currículum abierto, métodos multimediales, aprovechamiento de las Tics, planeamientos dinámicos entre otros múltiples cambios urgentes.

¿Está suficientemente implantada esta relación en las escuelas?
Aún es muy pronto para esperar que los sistemas educativos en general y las escuelas en particular hayan alcanzado un buen grado de implementación de las TICs. Se ha avanzado en los últimos años pero el camino apenas lo hemos comenzado. Los aspectos que influyen son muchísimos: falta de presupuesto (para equipamiento, conectividad y capacitación), falta de decisión política, intereses encontrados y resistencia al cambio. En cuanto al cambio de paradigma educativo, hoy apenas podemos imaginarlo y adeudamos muchos debates. Muchas veces caemos en consensos aparentes demasiado provisorios, en modas, espejismos, “tecnopositivismos” que no hacen bien a la transformación educativa. Hay que debatir, hay que pensar seriamente y hay que invertir en buenas políticas educativas.

En las familias, ¿se utilizan las nuevas tecnologías en casa desde un prisma educativo?
Hay que decir que no en todos los hogares se realizan actividades en clave didáctica, muchas familias confían ese aspecto de la educación integral de sus hijos a la escuela y se limitan a otras cuestiones igualmente importantes.
Además ésto requiere por un lado, que las familias puedan acceder a las tecnologías -algo que en nuestras sociedades desiguales implica una gran limitación- pero además se hace necesario que los padres conozcan, usen y valoren las nuevas tecnologías para así poder considerarlas relevantes en la formación de sus hijos. En síntesis, es probable que al interior de algunas familias se usen las tecnologías con fines educativos, pero en mi opinión, se trata de una minoría.

¿Saben los padres y madres de TIC?
Hay dos conceptos -polémicos por el riesgo de arbitrariedad y simplificación que implican si se los usa mal- que explican la relación padres-hijos respecto de las Tics: “Nativos e Inmigrantes Digitales”. El indicador más claro de pertenencia a cada grupo es la edad, se suele decir que los chicos y jóvenes son nativos y sus padres y maestros inmigrantes. Lo que caracteriza a los nativos, es el alto nivel de penetración de las nuevas tecnologías, su elevada valoración hacia ellas, la facilidad en el manejo de las nuevas herramientas, la gestión de la mayor parte de sus actividades a través de ordenadores o celulares, la espontaneidad en la asimilación de las nuevas formas de comunicarse y de conocer, y la naturalidad en la comprensión de la nueva realidad. Por su parte, para los inmigrantes la relación con la tecnología no es natural, su aprendizaje suele ser más dificultoso, la valoración que tienen respecto de ellas no es tan elevada y la asimilación de los nuevos sentidos y códigos es más conflictiva. Sin embargo hay adultos -una minoría- que presentan excepciones a estas reglas y se los ha denominado “colonos digitales”.

Muchos padres no usan tecnología o lo hacen de manera muy básica. Algunos las rechazan. Otros tantos lo hacen de forma más asidua pero el uso que le suelen dar está limitado a la búsqueda de mayor eficiencia, velocidad para ciertas tareas, por motivos laborales o comodidad. En general son pocos los padres que valoran las TICs como nuevas formas de conocer, comunicarse, expresarse, colaborar, aprender, divertirse y relacionarse. Y muchos de ellos tienden a recordar con melancolía los tiempos de su infancia, los juegos de antaño y les preocupa el aislamiento y riesgos de diverso tipo por el uso de la computadora.

¿Qué pautas son las más importantes para educar a los niños a través de las nuevas tecnologías?
Las tecnologías tienen un gran potencial educativo pero depende sensiblemente del uso que les demos. Hacer lo mismo pero de forma online o multimedial, puede producir cambios interesantes pero estaremos desaprovechando el potencial de las herramientas. Muchos proyectos de aula con TICs simplemente aplican alguna herramienta 2.0 pero con las mismas propuestas y lógicas de antaño. Es común que los objetivos de estas propuestas queden cumplidos al haber obtenido, buena recepción y disciplina por parte de los alumnos, y buenos resultados en las materias tradicionales (con exámenes tradicionales). Sin embargo debemos revisar desde la propuesta, el tipo de tarea, la modalidad de trabajo, los roles adoptados por alumnos y docentes, las competencias puestas en juego, y el tipo de evaluación. Todos estos aspectos deben ser coherentes con un el nuevo paradigma educativo del que ya hablamos o estaremos haciendo lo mismo de siempre.

¿Qué papel pueden tener las redes sociales en la educación?
Ya no quedan dudas del lugar que las redes sociales tienen en el mundo, y de los cambios que éstas han generado en nuestra forma de comunicarnos, conocernos, relacionarnos, colaborar, trabajar, estudiar y entretenernos. Su potencial es enorme y podemos realizar interesantes propuestas educativas en las redes ya existentes, o incluso crear nuestras propias plataformas institucionales, inter-institucionales, redes de aula, por proyectos o asignaturas.
Desde un punto de vista psico-social, las redes permiten crear un espacio de comunicación, intercambio, convivencia, expresión y cooperación entre todos los miembros del centro educativo -o entre varios centros-; diseñar una propuesta acorde al “perfil digital” de los alumnos; fomentar los principios sociales de la web 2.0: establecer nuevas arquitecturas de participación en la escuela con relaciones colaborativas y de mayor horizontalidad.
Desde el punto de vista instrumental, permiten fomentar el uso de la web 2.0 para el desarrollo de tareas educativas; generar un centro de integración de diversos sitios y recursos 2.0 que se estén utilizando en el centro o en el aula; y diseñar propuestas de actividades novedosas y diversas a partir del enorme abanico de aplicaciones, gadgets, funcionalidades y características personalizables de la plataforma.

La web 2.0, ¿ha supuesto un gran crecimiento de los riesgos del uso de internet para niños y jóvenes?
La seguridad en Internet, es un tema importante principalmente porque preocupa a padres y docentes. Personalmente considero que existe cierta paranoia injustificada, pero también es cierto que existen peligros reales. Los hay de diverso tipo: abuso de menores, violación de la intimidad, fraudes, acceso a contenidos inapropiados para menores, adicción a Internet o video juegos, ansiedad y aislamiento. Sin embargo la probabilidad de riesgo está sobrevalorada y en muy buenos porcentajes todos esos peligros son evitables si nos ocupamos a tiempo.
La web 2.0 facilita sensiblemente el acceso, la participación, la producción de contenidos y la comunicación, por lo tanto así como abre infinitas posibilidades de aprendizaje, diversión y socialización, también potencia algunos riesgos.
No obstante, la preocupación no siempre es acorde a los peligros reales y suele exagerarse. En general la lectura que hacemos de la realidad es relativa a la comprensión que tenemos de la misma. Y sabemos que el desconocimiento genera indiferencia, rechazo o temor. Por lo tanto en este sentido lo más adecuado es capacitar a los adultos y concientizar a los chicos para que aprovechen las TICs pero se expongan lo menos posible a los riesgos. De hecho, no se trata más que de hacer lo que hicimos siempre: cuidar a los chicos, guiarlos, pero no restarles posibilidades por temor.

¿Cómo nace la idea del blog Educación 2.0?
Creé mi primer blog -sobre política- hace bastante tiempo para probar la herramienta y me apasionó. Paralelamente cursaba en la facultad materias de especialización en tecnología educativa y mis intereses se orientaban cada vez más, así que decidí crear EDUCACION 2.0 con el objetivo de divulgar proyectos, conceptos e ideas sobre TICs y educación.
Se trata de un espacio que intenta respetar la filosofía 2.0, priorizar la educación como problema clave y divulgar la importancia de la utilización de tecnologías y de la incorporación de la web 2.0 como fenómeno social y cultural hacia la construcción de una nueva forma de pensar la educación. Convencida de la necesidad de generar estos nuevos consensos y plantear ciertos debates creo que la herramienta -junto con el resto de los entornos 2.0-, es excelente.
Hace un tiempo para la difusión un evento blogger realizado en Buenos Aires, me consultaron qué es para mí ser blogger y les comenté que se trataba de “ser un apasionado por algo y haber encontrado la herramienta ideal para contar -y compartir- sobre esa pasión”. Creo que esa motivación determinó el nacimiento de Educación 2.0, y su continuidad sin dudas.

¿Qué principales dudas o consultas tienen sus lectores?
En general más que consultas los lectores dejan opiniones y abren debates muy interesantes. Los temas recurrentes tienen que ver con la disputa entre la cultura tradicional letrada y los nuevos medios, el software libre versus el privativo, la seguridad en Internet, los modelos 1 a 1 en Latinoamérica. Si bien el blog es un proyecto personal que diseñé y edito sin colaboradores formales, los aportes de los lectores tanto en forma de comentarios en el blog o en las redes sociales, son para mí una forma de colaboración y trabajo colectivo fundamental.

Fuente:
http://buscarempleo.republica.com/blogs/ana-laura-rossaro.html
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El Salvador: Padres: alertas al fracaso escolar

El Salvador/01 junio 2016/Autor: Fátima Escobar/Fuente:La Prensa Gráfica

La familia es un pilar esencial para el crecimiento psicológico, social y emocional del menor. Apoyarlo en sus estudios, debe ser prioridad. Recuerda que el año escolar aún no termina pero pueden brindarle la motivación necesaria.

Hay más de 700 mil niños, niñas y adolescentes en edad de escolarización primaria o secundaria básica que están fuera de la escuela. Y a éstos se suman unos 200 mil niños en edad de preescolar que no asisten a este nivel educativo, según un estudio realizado en centroámerica por UNICEF y CECC/SICA en 2013.

Es importante reconocer que el fracaso escolar no solo implica el abandono total de la escolaridad. En este problema también incide la repetición constante de grados educativos o incluso el decrecimiento notable en las calificaciones.

¿Qué se está haciendo mal? Las respuestas son múltiples, sin embargo se desencadena una problemática pilar: la familia. Es importante que este núcleo desempeñe el rol educador y motivador que le corresponde. Si un padre nota que a su hijo se le dificultan ciertas temáticas, se le puede ayudar por medio de la implementación de técnicas de memoria, lenguaje y creatividad.

A su vez, es esencial que los padres formen un sólido equipo con los profesores, dado que ellos también brindarán seguridad y motivación al menor. Sin embargo, si notas que el tutor no está en dispocisión de ayudarle a tu hijo, lo mejor será pensar en soluciones radicales como el cambio de centro educativo.

Fuente:
http://www.laprensagrafica.com/2016/05/19/padres-alertas-al-fracaso-escolar
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EEUU: Así podemos enseñar a los niños a sentir empatía (según Harvard)

Estados Unidos/02 junio 2016/Fuente: Hola

La prestigiosa universidad americana ya elaboró un informe en 2014 apuntando a las dificultades de las nuevas generaciones para empatizar con quienes son diferentes o poner la felicidad de los demás por delante de la propia

Una palabra que suele aparecer a menudo cuando hablamos de prevenir los casos de bullying en lugar de ‘curarlos’ es la empatía, uno de los pilares de las relaciones humanas, y que nos hace ponernos en la piel del otro para entender mejor a quienes son diferentes. Crear un entorno de aceptación y empatía en el que los niños aprendan a gestionar sus emociones y las de otros es una de las tareas de los educadores, pero también de los padres, un aspecto que ya sacó a la luz la Universidad de Harvard hace dos años al publicar un infrome sobre la manera en que empatizan los niños en las sociedades occidentales, y cómo en pleno siglo XXI muchos de los valores que los niños adquieren a través de de los padres ponen la satisfacción personal por delante del bien común y del cuidado del otro, con un índice de preferencia del 80% en el primer caso frente al 20% en el segundo.

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Este orden de prioridades, apuntaba ya entonces la prestigiosa universidad americana, puede suponer un peligro para los adultos del mañana, que crecen en un mundo hiperconectado y global; según Harvard, con la falta de empatía a menudo vienen de la mano otras actitudes o comportamientos como la crueldad o la falta de respeto, dos de las bases del acoso escolar que se produce en los colegios, también entre los españoles: uno de cada diez niños en España sufre bullying según los datos de Save the Children.

Al hilo de sus conclusiones, la Universidad de Harvard listaba cinco maneras para ayduar a los padres, al margen de las normativas y protocolos de los centros escolares, a desarrollar la empatía en los niños. ¿Sabes cómo ayudar a los más ‘peques’ de la casa a ponerse en la piel del otro?

1. Empatiza con tus hijos y conviértete en un modelo para otros

Como en muchos otros aspectos del crecimiento infantil, los niños aprenden de lo que ven en los mayores, y en los primeros años de vida este círculo se reduce casi exclusivamente a los padres. Ponerse en la piel de los hijos desde la perspectiva de un adulto les ayuda a desarrollar un lazo basado en la confianza y el respeto, que sirve como pilar para que ellos mismos conecten y empaticen con otros. Algunas formas de mostrar empatía en casa: primero, entender a los hijos, hacerles preguntas y sintonizar con sus necesidades físicas y emocionales, además de entender y respetar su individualidad e interesarse genuinamente por sus vidas (¿qué has hecho hoy en el colegio? ¿has aprendido algo interesante? ¿cómo te gustaría pasar el resto del día?).

La empatía, además, también se aprende viéndonos interactuar con los demás, por ejemplo en la manera en que tratamos a las personas que trabajan en una tienda o un restaurante.

2. Haz del cuidado de los otros una prioridad

Para enseñar a los niños a saber valorar a los otros y mostrar compasión por quienes están en una situación diferente, es importante que, desde chiquitines, nos escuchen y vean hacer del bienestar de los demás una prioridad. Un ejemplo de cómo esto se nos pasa esto por alto es el mero hecho de que, al convertirnos en padres, los niños se convierten siempre en lo primero: les ponemos por delante en prácticamente cualquier situación, aunque muchas veces los niños no lo saben, ni se den cuenta. Es igualmente importante hacerles entender que el mundo no gira alrededor suyo, por ejemplo insistiéndoles con las tareas para que ayuden en casa, o animándoles a portarse bien con los demás incluso cundo están de mal humor.

3. Crea situaciones en las que los niños pongan en práctica su empatía

Aprender a empatizar con lo demás es como todo: requiere práctica. Si animamos a los niños para que sintonicen con las situaciones y circunstancias de los demás, acabará convirtiéndose en algo rutinario que se hace casi por instinto en lugar de ser una excepción. Un ejemplo: si resolvemos los conflictos en el seno familiar con una reunión, podemos aprovechar para que los niños se pongan en la piel del otros, escuchar lo que tienen que decir con la misma atención que prestaríamos a un adulto y pedirles que hagan lo mismo con los demás.

4. Ayúdales a ampliar sus miras

No se trata tanto de tener mucha o poca empatía, sino de a quién la dirigen y por qué. A menudo nos resulta más sencillo empatizar con quién tenemos más cerca, como familia y amigos, además de a quienes se parecen más a nosotros (sólo hay que sintonizar las noticias para darse cuenta). Ampliar estas miras es una labor que requiere algo de páctica, y que recae en los padres y educadores el trasladarla a los niños, para que aprendan a sentir y entender los conflictos también de quienes son diferentes. Las mismas noticias pueden servirnos en esta tarea, generando conversaciones donde intentemos entender cómo viven los niños de otros países del mundo o en situaciones distintas o de desigualdad.

Este punto es especialmente importante a a hora de prevenir casos de bullying porque ayuda a los niños a detectarlos y a sintonizar con quienes estén siendo tratados de forma injusta por ser diferentes.

5. Enseñales a gestionar sus emociones

Según Harvard, los niños que no muestran empatía no es que carezcan de ella: es que existe alguna otra emoción que la bloquea. Por ejemplo, enfado, vergüenza o envidia. Si enseñamos a los más pequeños a identificar y gestionar estas emociones, al mismo tiempo que aprenden a rechazar estereotipos, se ‘libera’ de manera natural la empatía hacia los otros. Podemos empezar, por ejemplo, ayudándoles a poner nombre a sus emociones más difíciles, como la frustración o la tristeza.

Fuente:

http://www.hola.com/ninos/2016060186145/educacion-ninos-empaticos-harvard/

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Profesores del siglo XX, Educando alumnos del siglo XXI

Chile/01 junio 2016/ Autor: Marcela Momberg /Fuente:MarcelaMomberg

Desde hace tres años inicie una serie de conferencias y talleres para docentes aula, con varias finalidades, la primera genera comunidad de apoyo, colaboración y reconocimiento mutuo, la segunda ayudarlos a entender el cambio radical que los niños y jóvenes han vivido en la era digital, generar estrategias de aprendizaje digital que les permita conectar la enseñanza tradicional con el mundo emergente en los alumnos 2.0. Disminuyendo su ansiedad y acercando a su realidad, el mundo de la tecnología, las redes y la web.

La recepción ha sido genial, partiendo de la base que compartir implica entregar no sólo los desafíos, sino que también aciertos y errores de una meta personal que nació hace más de 7 años.

¿Cómo generar estrategias pedagógicas, para que los alumnos de una misma sala lograron aprender del manera entretenida, motivados y conectando lo que les apasiona con la malla curricular impuesta por el Mineduc? ¿Cómo crear metas individuales y grupales, sin dejar rezagados ni condenados al fracaso? Personalmente encontré la respuesta en el mundo digital. Primero aplicando recursos digitales educativos ya creados para actualmente innovar con los propios.

Después de haber conversado con más de mil docentes, puedo compartir algunas ideas.

Primero, la formación inicial universitaria no incluyó en ningún momento estrategias para educar a este alumno crítico, informado, hiperconectado, que se aburre mortalmente en la sala de clases. Los prepararon para un escenario que ya no existe, los educaron de la misma manera que lo hicieron con sus padres y abuelos.

Segundo, el perfeccionamiento posterior o es autodidacta o está en manos de ingenieros en informática o doctos en tecnología, lo que dificulta el aprendizaje significativo, pues suele hacerse desde un espacio que poca relación tienen con el día a día de los docentes.

Tercero, una vez capacitados no hay seguimiento ni acompañamiento, pocos colegios tienen un profesional, educador con experticia digital, que apoye, coordine y permita la sinergia positiva entre un profesor innovador y la realidad escolar.

Cuarto, falta tiempo, pues los docentes cada día ven aumentada la carga burocrática en desmedro de la preparación de clases, creación de recursos y colaboración entre pares.

Quinto, están ávidos por aprender y la mayoría de manera aislada pero no coordinada, generan instancias de innovación digital en el aula, que al no ser compartida pierde la riqueza que posee una estrategia pedagógica, visada, creada y criticada por la comunidad docente.

Y el desafío es mayúsculo. Los niños y jóvenes han sufrido un cambio radical, piensan, crean comparten, se informan, investigan de una manera radicalmente diferentes. Exigen participar y cuestionan todo lo establecido. La creatividad los desborda y el trabajo gregario los aúna. Pueden hacer varias cosas a la par y suelen tener baja atención, por largo tiempo.

Exigen un nuevo trato en la sala de clases, que ya desdibujo sus límites, no acatan normas o simplemente las burlan, Comparten todos en especial trabajos, informes, evaluaciones.

Se aburren mortalmente y no encuentran significado en lo que se les enseña, son prácticos, lo que no sirve se desecha y están en continua búsqueda de nuevos desafíos.

Son los mejores aliados de un profesor, que ya debiese transformarse en un facilitador del aprendizaje, donde son los alumnos protagonistas, actores principales junto a sus padres.

Sólo puedo agradecer a los docentes aula, por la vocación, esfuerzo, trabajo diario, por el tiempo compartido. Y seguir creando una comunidad digital docente que se valora, valida y aporta, a un sueño compartido. Una Educación para la vida, donde cada niño pueda desarrollar sus talentos y habilidades personales.

A no olvidarse ni perder la fuerza, somos maestros que debemos educar para el siglo XXI. Que nuestros alumnos puedan responder a las demandas de un mundo fascinante y cambiante.

Fuente:

Profesores del siglo XX, Educando alumnos del siglo XXI

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España: Impulsar el liderazgo en la escuela, otro reto educativo

España/01 junio 2016/ Autor: Pablo Sempere/Fuente:Cinco Días

Son los adultos los que desarrollan y fijan los planes de estudio de los más pequeños, en base a lo que creen que será necesario en el futuro. Esto podía tener sentido hace varios años, cuando los cambios en la sociedad eran mucho más lentos y había tiempo para anticiparse a ellos. “Pero ahora, con la velocidad a la que suceden todas las transformaciones, los mayores no sabemos qué cualidades se necesitarán en el futuro”, explicó ayer el escritor y pedagogo José Antonio Marina, durante la presentación del informe ¿Cómo pueden los líderes escolares ser el motor de los ecosistemas de innovación en la educación?, elaborado por la World innovation summit for education (Wise).

Por esta razón, en un mundo en el que prima la incertidumbre, “lo que necesitamos son funciones especiales de liderazgo en el ámbito docente”, recalcó Marina. De hecho, es necesario atajar esta realidad desde la base de la educación, porque esta es, en palabras del director interino de la RSA (Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce), Joe Hallgarten, la herramienta que puede transformar el mundo y subsanar las deficiencias que rodean a los procesos de innovación y creatividad. De momento, parece que tal transformación no se está dando. “El mundo entero está en estado de emergencia educativa, porque todas las estructuras y ecosistemas de aprendizaje se están quedando pequeñas en relación a lo que se encuentra fuera de las escuelas y universidades”, señaló Marina. Uno de los agentes responsable de este desfase son las instituciones educativas y la administración pública, que, tal y como relató el filósofo se han dedicado a implantar reformas y medidas sobre un sistema caduco, “razón por la que no han tenido ninguna utilidad”. Una parte de la responsabilidad recae también sobre la sociedad, que no ha sabido entender la necesidad de impulsar el liderazgo dentro de las aulas. “Es un término que no está bien visto dentro del mundo de la educación, porque se relaciona indirectamente con la política o la empresa”, reconoció Marina.

Y es esta visión la que se necesita atajar con relativa urgencia. “Dirigir es algo muy difícil, y por eso, de la misma manera que se forma a líderes en otros sectores, se debe hacer lo propio con los directores educativos, para que sean ellos los que impulsen y encabecen el cambio dentro de las instituciones docentes”, prosiguió. En definitiva, son ellos los que más protagonismo tienen en este proceso de cambio y los que más pueden aportar.

Si todo este proceso de cambio no se lleva adelante, se corre el riesgo de que los jóvenes que ocupan las aulas sientan una desconexión con el sistema que los educa, “algo que ya estamos empezando a ver en todo el mundo”, recalcó Hallgarten. En este discurso coinciden ambos expertos: para que un sistema educativo sobreviva, debe ir a la misma velocidad de cambio que el entorno que lo rodea. “Por eso se deben dejar de lado los modelos de innovación basados en herramientas antiguas y obsoletas, así como colocar a los profesores en el centro de estos procesos de cambio, ya que son los que más impacto pueden generar en toda esta transformación”, afirmó Hallgarten.

A estos cambios deben acompañarles otros, como apostar por el emprendimiento en el corazón del sistema de liderazgo, construir proyectos colaborativos de aprendizaje e impulsar los proyectos curriculares locales, “para que cada región, e incluso cada centro, pueda decidir varios de los contenidos que debe transmitir a sus alumnos, así como en qué forma hacerlo”, matizó Hallgarten.

Pero sin duda, el gran reto a conseguir, solicitado en innumerables ocasiones por las distintas voces del mundo docente, es el pacto por la educación. “Es vital abandonar las reformas a corto plazo impulsadas de forma centralizada”, recordó Marina. Entre 2008 y 2014 ha habido más de 400 pequeñas y grandes reformas educativas en España, “y la inmensa mayoría no han funcionado porque estaban sustentadas sobre un sistema caduco”, señaló. Solo con una férrea voluntad de acuerdo se podrán impulsar todos estos cambios con perspectivas de futuro, y poner a los profesores y a los directores de las escuelas y centros docentes en el foco de la innovación. “Esta es la única manera de que la transformación emerja desde dentro del sistema educativo”.

Fuente:

http://cincodias.com/cincodias/2016/05/31/sentidos/1464715581_505736.html

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Panamá: La educación sexual sigue siendo una deuda en la sociedad panameña

Panamá/01 junio 2016/Fuente:TVN Noticias

Ante la falta de un plan integral sobre la enseñanza de la educación sexual en Panamá, las cifras de embarazo en el país son alarmantes. Tan solo el 86% de las menores embarazadas reconocen que el padre del bebé es un adulto y en la actualidad hay 16 mil 470 personas que viven con Sida de las cuales el 23% están entre la edad de 15 y 24 años.

La ley de educación sexual que aún no ve la luz en la Asamblea Nacional establece que la enseñanza de la educación sexual debe ser aplicada en el ámbito nacional en todos los establecimientos de educación básica general, media y universitaria, oficiales y particulares; así como en todos los establecimientos de la red pública de salud, incluyendo a la Caja del Seguro Social y las organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y particulares que prestan servicios de salud.

En las escuelas públicas se sigue sin enseñar educación sexual, en el sector privado se apuesta  por modelos educativos integrales.

En el colegio Pureza de María se aplica un modelo chileno, al que denominan educación para el amor, también usado en España y los países del África subsahariana, la región con mayor índice de embarazos adolescentes a nivel mundial.

Las estadísticas demuestran que a mayor pobreza menor información de los jóvenes sobre la salud sexual y reproductiva.

Para 2012 se reportaron 3,473 casos de infecciones, 334 casos de niñas y adolescentes entre 10 y 19 años y en 2010 se reportaron 154 casos de gonorrea en adolescentes  varones de 15 a 19 años.

Casos que siguen en aumento y ante el cual el Estado panameño tiene una gran deuda para que nuestros jóvenes no sigan siendo presa de la ignorancia en cuanto a educación sexual se refiere.

Fuente:

http://www.tvn-2.com/nacionales/educacion-sexual-Panama-sociedad-panamena-TVN-Investiga_0_4492050819.html

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El desafío de los chicos digitales: ¿está la Argentina preparada para las aulas del futuro?

Aregentina/01 juno 2016/Autor: Silvina Heguy/Fuente:Clarin

Fueron bautizados como “Pulgarcita”, pero son cientos de miles de pulgarcitas y pulgarcitos y ya hace mínimamente dos años que llegaron a las universidades argentinas y llenan las aulas de las escuelas. Son los chicos y chicas que tienen la cabeza en la computadora o en un dispositivo. El que descubrió lo que todos veían sin poder ponerlo en palabras fue el filósofo francés Michel Seres. Producen a coro un murmullo que ensordece al portavoz de la escritura, al maestro o profesor, porque ese saber a trasmitir ya lo tiene todo el mundo al alcance del pulgar, escribió en 2013. “Explicado, documentado, sin más errores que en las mejores enciclopedias”, siguió. “Ya nadie necesita a los portavoces de antaño, salvo si uno, original y raro, inventa”, desafió. Para concluir que “es el fin de la era del saber” y el principio de la necesidad de crear el aula del futuro.

“El fenómeno ‘Pulgarcita’ lo constatamos a diario los que estamos al frente de un aula. Ahora bien, ¿hay una salida para esto?”, se pregunta Mariana Maggio, pedagoga y directora del Posgrado en Tecnología Educativa de la UBA. Y contesta que sí, que obviamente la hay y que, incluso, hay escuelas en la Argentina que están trabajando en ese sentido.

Mirá también: La primera escuela argentina de robótica es mendocina

“Lo primero que hay que romper es la triste secuencia de la didáctica clásica, que consiste en repetir contenidos a toda velocidad. Poniendo más pruebas, verificando si los alumnos aprendieron el contenido anterior para seguir avanzando. Todo sabemos que ese esquema dejó de funcionar”, explica Maggio y es clara cuando dice: “La realidad es que los chicos no están aprendiendo. Hay un punto esencial: todos sabemos cuáles son los problemas que tiene el sistema educativo, no hay que evaluarlo. Lo que hay que hacer es reconstruir la práctica”.

Serres en ese aspecto vuelve a ser universalmente válido: los sujetos culturales que se educan en las aulas de la primaria, secundaria o de la universidad no son los mismos que antes. “Son chicos que están con un dispositivo en la mano, sobre todo en los sectores urbanos donde hay acceso de conectividad de calidad, o con una máquina del programa Conectar-Igualdad. En el dispositivo tienen resueltas muchas de las cosas que les ofrecía la escuela antes en exclusiva. Por otro lado, el conocimiento disciplinar en historia, geografía o matemática no se construye como se construía hace décadas. Se construye desde una perspectiva que está totalmente atravesada por la tecnología”, explica Maggio.

¿Por dónde empezar cuando se logra superar la discusión del tema salarial con maestros agobiados por cantidad de contenidos a dar y con poca capacidad tecnológica frente a una “pulgarcita”?

Maggio distingue tres claves esenciales. Una es un proceso de reinterpretación curricular: no se puede enseñar la cantidad de contenidos establecidos. “Tenemos que construir acuerdos sobre qué es lo relevante”. Segundo trabajar con la realidad que está fuera del aula. Dejar de dar un ejercicio como tarea, reconocer un problema que convoque a los chicos y trabajar con él, en conjunto para producir un conocimiento valioso. En ese proceso, asegura, se aprende las asignaturas tradicionales también. La última clave es la “evaluación ecológica”, es decir de manera más naturales al terminar el proyecto y poder determinar que todos saben lo que tienen que saber.

“Alivio”. Ese sería el otro concepto de un cambio hacia el aula del futuro. Se necesita un alivio de la sobrecarga curricular; otro de tiempo. En el aula del futuro la gente no debería correr para llegar a metas falsas. Y un alivio del espacio, las paredes de aula hay que llenarlas de vida, aire para que se pueda inventar y así desarrollar capacidades como la creatividad, el pensamiento crítico, las posibilidades de negociar con otro, de colaborar.

Cristóbal Cobo es chileno, director del Centro de Estudios-Fundación Ceibal e investigador asociado del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. Coordina estudios sobre innovación y aprendizaje, traducción del conocimiento, cultura digital y el futuro de la educación. Para él, “el desafío de la educación de nuestros días no se limita a que los docentes utilicen mucho tiempo las tecnologías digitales en el aula sino a algo que resulta más profundo. Es decir, que favorezcan espacios de construcción de saberes que van más allá del currículum, más allá de una asignatura en particular, más allá de una calificación puntual, más allá del saber experto, y que permitan la posibilidad de articular el dominio de alfabetismos tradicionales con el desarrollo de un conjunto de habilidades socio emocionales, que hoy juegan un papel fundamental. Que las tecnologías pueden ayudar en esto no hay duda, pero la innovación pedagógica será al final del día el factor determinante”.

Mirá también: Aulas del futuro: «La tecnología sola no resulta suficiente»

“En la Argentina estamos en una conversación vieja”, dice José Luis Roces, rector del ITBA. “Si bien hay que resolver problemas serios sociales como el de los Ni-Ni (los adolescentes que no trabajan ni estudian) no se puede dejar de resolver ese aspecto sin pensar en lo que viene porque, te quedás sin futuro”, reflexiona.

Con la mirada puesta en esa dirección, Roces asegura que “casi milagrosamente estamos volviendo a una educación del pasado en el sentido en que la tecnología facilita la rutina y despeja el camino a una mayor personalización. Porque, en realidad, hay un supuesto en el modelo tradicional -el que todos aprenden al mismo ritmo y el mismo contenido- y es inválido. Una de las características de la educación del futuro para ser efectiva es que tendrá que ser más personalizada”, dice. Esto encierra a su vez un desafío estratégico porque para hacerla más personalizada “se necesitan docentes preparados para atender el caso a caso, para ser facilitadores del aprendizaje y no generadores de información”.

Como fenómeno de época, además de la aparición de Pulgarcita en el centro del aula, está la distancia entre el perfil profesional que demanda el mundo del trabajo y el que producen las aulas. Pavel Luksha es un experto ruso en tecnología educativa, uno de los creadores del Atlas de las profesiones del futuro y director de Global Education Futures, una plataforma colaborativa internacional que ayuda a desarrollar innovaciones educativas en todo el mundo. “En todas partes la pregunta es cómo cambiar la pedagogía; cómo se reconvierte el aula. Pasamos a un mundo muy complejo, que no lo puede entender una única persona ni dar respuestas. No habrá un ingeniero genio que invente el iPhone, serán 300 personas trabajando en colaboración”, explica. Para Luksha, los docentes frente al aula del futuro deberán permita a los alumnos colaborar, lograr que sean emocionalmente abiertos para formar profesionales que puedan entender los procesos de los individuos, deberán estar preparados para aprender con sus alumnos y entender su manera de pensar.

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Las paredes imaginarias entre las asignaturas y también entre las instituciones parece que estallarán por el aire en las aulas del futuro. Roces habla de un sistema educativo con varios segmentos. Habrá a distancia por Internet; también existirán universidades más especializadas en sectores de referencia como los biotecnológicos y otras menos especializadas y más masivas, pero que deberán intercambiar sus saberes como también relacionarse con sectores de la sociedad como las empresas.

Maggio cuenta que, después de cada charla que da frente a un auditorio de maestros, siempre hay alguien que se acerca y le expone la realidad de la escuela argentina en la cara: en las condiciones en que se trabaja no es posible pensar en un aula del futuro. “Y probablemente tenga razón. Por eso lo primero que hace falta frente a los docentes es preguntarse qué práctica hacemos no cómo evaluamos, como se castiga. Hay que darles a la hora de pedir condiciones que alienten prácticas acordes con estos tiempos. Con más tiempo, sin la obligación de dar esa cantidad nefasta de contenidos”, insiste.

Entonces, en las condiciones actuales ¿cómo se puede hacer que las aulas del futuro se constituyan en un movimiento? Para Maggio, creando condiciones para que los maestros puedan volver a pensar lo que están haciendo. «En las escuelas se enseñan en condiciones muy difíciles, hay que dar alivios, reinventar prácticas porque se enseña con una didáctica clásica que no es la forma en que se construye el conocimiento en este momento. Es todo más complejo. Además en las próximas décadas habrá grandes cambios». Frente a este panorama la pregunta a responder cambia: ¿Tenemos una escuela que mira hacia atrás o hacia adelante?.

Fuente:

http://www.clarin.com/zona/desafio-chicos-digitales-Argentina-preparada_0_1580842022.html

 

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