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Betsy DeVos, la millonaria y «enemiga» de las escuelas públicas que es la nueva secretaria de Educación en Estados Unidos

Estados Unidos/Febrero de 2017/Fuente: BBC Mundo

Betsy DeVos, una multimillonaria sin experiencia en educación pública, es la nueva secretaria de Educación de Estados Unidos.

A pesar de todas las maniobras realizadas por la minoría demócrata en el Senado para obstaculizar su proceso de confirmación, DeVos fue confirmada por el menor de los márgenes: 1 voto.

Por primera vez en la historia y tras un empate de 50-50 entre republicanos y demócratas, el vicepresidente Mike Pence usó su facultad de presidente del Senado para emitir su sufragio, el cual rompió las tablas.

  • El vicepresidente Mike Pence rompe el empate en una histórica votación para confirmar a la polémica Betsy DeVos como secretaria de Educación de EE.UU.

La nominación de la nueva secretaria de Educación había sido criticada por los demócratas, que la acusaban de tener escasa experiencia en el manejo de la educación.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que DeVos es «una de las peores nominadas en ser jamás considerada para el puesto».

Pero, ¿por qué es tan poco popular DeVos?

Privatizar la educación

Multimillonaria y conservadora, DeVos fue presidenta del Partido Republicano en su nativo Michigan.

Su esposo, Dick, es heredero de la fortuna de Amway, una empresa de ventas directas o márquetin multinivel.

Su hermano, Erik Prince, fue fundador de la controvertida firma de seguridad Blackwater (ahora llamada Academi), involucrada en la muerte de 17 civiles iraquíes en 2007 y por las que cuatro de sus empleados fueron condenados a prisión.

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DeVos ha sido una férrea defensora durante décadas de desvincular al gobierno en la educación de los niños.

Por ese y otros motivos, se enfrentó a las críticas y cuestionamientos del comité del Senado que realizó su audiencia de confirmación hace unos días.

Algunos senadores manifestaron su preocupación por el hecho de que DeVos nunca ha asistido, trabajado ni enseñado en una institución de educación pública.

Otros cuestionaron las recaudaciones de millones de dólares que ha hecho en el estado de Michigan para aumentar el número de escuelas administradas por compañías privadas.

También surgieron dudas sobre un posible conflicto de interés, ya que su familia ha donado decenas de millones al Partido Republicano, según admitió la misma DeVos.

Entre los momentos más controvertidos de la audiencia estuvo uno en el que, discutiendo sobre si se deberían permitir el uso de armas de fuego en las escuelas, dijo que en algunos centros del estado de Wyoming podrían necesitarlas para «defenderse de los osos».

Pero quienes la apoyan sostienen que es la persona indicada para reformar un sistema educativo que consideran hoy en día «carece de buena calidad».

El mismo presidente Trump la describió como una «apasionada activista de la educación» que «acabará con la burocracia (de Washington) que está reteniendo a nuestros hijos».

¿Qué decisiones podría tomar Betsy DeVos como secretaria de Educación?

Dos métodos alternativos de enseñanza

Desde Michigan, la republicana de 59 años ha defendido privatizar la educación mediante el esquema de cupones, a través de los cuales el gobierno les paga a las familias de forma individual para que inscriban a sus hijos en escuelas de gestión privadas.

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También ha sido activista de las escuelas «charter», que reciben fondos públicos pero son establecidas por maestros, padres o grupos comunitarios fuera del sistema público educativo estatal y en algunos casos tienen dueños privados.

En su discurso ante el Senado, dijo que la respuesta a una mejor enseñanza escolar «es el control local y escuchar a los padres, estudiantes y maestros«.

DeVos y su esposo han tenido un rol clave en el hecho de que Michigan cuente con un 80% de escuelas «charter» administradas por compañías privadas, según reportó el portal especializado en educación Chalkbeat.

Para los críticos de DeVos, estas escuelas a menudo no están bien reguladas y en ocasiones tienen ganancias excesivas.

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La Asociación Nacional de Educación, el sindicato de maestros más grande del país, dijo en un comunicado que DeVos «ha impulsado constantemente una agenda corporativa para privatizar y desprofesionalizar la educación pública».

Por su parte, la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) aseguró que el trabajo de DeVos en Michigan consistió en promocionar las escuelas privadas sin tener en cuenta el daño hecho a las escuelas tradicionales pese a las «numerosas pruebas» que las primeras no son más exitosas que estas últimas.

DeVos y su familia también han hecho campaña a favor de un menor control de las escuelas «charter» de Michigan. Sus críticos aseguran que ese menor control les permite sacar adelante una agenda creacionista y evangélica.

Según el New York Times, DeVos dijo en un encuentro con donantes cristianos en 2001 que la reforma de la educación es una manera de «avanzar el reino de Dios».

Y es que las propuestas de la republicana encajan con la ideología del presidente Trump así como con la de otros conservadores.

¿Un sistema fallido?

En el pasado, varios congresistas republicanos han cuestionado los programas de gasto del gobierno federal, bajo el argumento de que más inversión no es necesariamente la mejor forma de lograr una mejor educación.

También consideran que el gobierno debe utilizar fondos provenientes de los impuestos a familias de bajos recursos para que estas puedan inscribir a sus hijos en escuelas privadas, como una mejor alternativa a los centros públicos.

Inclusive el propio expresidente demócrata Barack Obama propuso como una opción crear escuelas «charter» en el marco de un programa federal que destinó fondos extra por valor de US$7.000 millones para aquellos estados con escuelas que registraron peor desempeño.

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Dicho programa no produjo los resultados que se esperaban, según señaló un informe del Departamento de Educación de enero de este año.

Ese «fracaso» educativo de Obama, como lo han llamado algunos, ha hecho que muchos vean de forma crítica las propuestas de DeVos, que de momento cuentan con un rotundo «no» de la mayoría de los maestros agrupados en sindicatos en el país.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38725955

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Empieza la era Trump…

Por: Ignacio Ramonet

Unos días después del acuerdo entre Rusia y Turquía que permitió acabar con la interminable batalla de Alepo, leí en un célebre semanario francés el comentario siguiente : «La permanente crisis de Oriente Medio está lejos de resolverse. Unos piensan que la solución pasa obligatoriamente por Rusia, mientras otros creen que todo depende de Turquía. Aunque lo que queda claro ahora es que, de nuevo y definitivamente –por lo menos cabe desearlo-, Rusia tiene en sus manos los argumentos decisivos para poner punto final a esa crisis.» ¿Qué tiene de particular este comentario ? Pues que se publicó en la revista parisina L’Illustration… el 10 de septiembre de 1853.

O sea, hace ciento sesenta y tres años, la crisis de Oriente Medio ya era calificada de «permanente». Y es probable que lo siga siendo… Aunque un parámetro importante cambia a partir de este 20 de enero : llega un nuevo Presidente de Estados Unidos a la Casa Blanca : Donald Trump. ¿Puede esto modificar las cosas en esta turbulenta región ? Sin ninguna duda porque, desde final de los años 1950, Estados Unidos es la potencia exterior que mayor influencia ejerce en esta area y porque, desde entonces, todos los presidentes estadounidenses, sin excepción, han intervenido en ella. Recordemos que el caos actual en esta zona, es, en gran parte, la consecuencia de las intervenciones militares norteamericanas decididas, a partir de 1990, por los presidentes George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, y por el (más reciente) azorado apoyo a las « primaveras árabes » estímuladas por Barack Obama (y su secretaria de estado Hillary Clinton).

Aunque globalmente la línea que defendió el candidato republicano durante su campaña electoral fue calificada de « aislacionista », Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la organización Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) es el « enemigo principal » de su país y que, por consiguiente, su primera preocupación será destruirlo militarmente. Para alcanzar ese objetivo, Trump está dispuesto a establecer una alianza táctica con Rusia, potencia militarmente presente en la región desde 2015 como aliada principal del gobierno de Bachar El Asad. Esta decisión de Donald Trump, si se confirma, representaría un cambio de alianzas espectacular que desconcierta a los propios aliados tradicionales de Washington. En particular a Francia, por ejemplo, cuyo gobierno socialista -por extrañas razones de amistad y negocios con Estados teocráticos ultrareaccionarios como Arabia Saudita y Qatar- ha hecho del derrocamiento de Bachar El Asad, y por consiguiente de la hostilidad hacia el presidente ruso Vladimir Putin, el alfa y el omega de su política exterior [i] .

Donald Trump tiene razón : las dos grandes batallas para derrotar definitivamente a los yihadistas del ISIS –la de Mosul en Irak, y la de Raqqa en Siria- aún están por ganar. Y van a ser feroces. Una alianza militar con Rusia es, sin duda, una buena opción. Pero Moscú tiene aliados importantes en esa guerra. El principal de ellos es Irán que participa directamente en el conflicto sirio con hombres y armamento. E indirectamente pertrechando a las milicias de voluntarios libaneses chiitas del Hezbollah.

El problema para Trump es que también repitió, durante su campaña electoral, que el pacto con Irán y seis potencias mundiales sobre el programa nuclear iraní, que entró en vigor el 15 de julio de 2015, y al que se habían opuesto duramente los republicanos en el Congreso, era “un desastre”, “el peor acuerdo que se ha negociado”. Y anunció que otra de sus prioridades al llegar a la Casa Banca sería desmantelar ese pacto que garantiza la puesta bajo control del programa nuclear iraní durante más de diez años a la vez que levanta la mayoría de las sanciones económicas impuestas por la ONU contra Teherán.

Romper ese pacto con Irán no será sencillo, pues se firmó con el resto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, Reino Unido, Rusia) y Alemania, a los que Washington tendría que enfrentarse. Pero es que, además, como se ha dicho, el aporte de Irán en la batalla contra el ISIS, tanto en Irak como en Siria, resulta fundamental. No es el momento de enemistarse de nuevo con Teherán. Moscú, que ve con buenos ojos el acercamiento de Washington, no aceptará que esto se haga a costa de su alianza estratégica con Teherán.

Uno de los primeros dilemas del presidente Donald Trump consistirá pues en resolver esa contradicción. No le resultará facil. Entre otras cosas porque su propio equipo de halcones, que acaba de nombrar, parece poco flexible en lo que concierne las relaciones con Irán [ii] .

Por ejemplo el general Michael Flynn, su asesor de Seguridad Nacional (lo que Henry Kissinger fue para Ronald Reagan), está obsesionado con Irán. Sus detractores le definen como «islamófobo» porque ha publicado opiniones que  muchos consideran abiertamente racistas. Como cuando escribió en su cuenta de Twitter : «El temor a los musulmanes es perfectamente racional.» Flynn participó en las campañas para desmantelar las redes insurgentes en Afganistán e Irak. Asegura que la militancia islamista es una « amenaza existencial a escala global ». Igual que Trump, sostiene que la organización Estado Islámico es la « mayor amenaza » que enfrenta EE.UU. Cuando fue director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (AID), de 2012 a 2014, dirigió la investigación sobre el asalto al consulado estadounidense de Bengasí, en Libia, el 11 de septiembre de 2012, en el que murieron varios ‘marines’ y el embajador norteamericano Christopher Stevens. En aquella ocasión, Michael Flynn insistió en que el objetivo de su agencia, como el de la CIA, era « demostrar el rol de Irán en ese asalto » [iii] . Aunque jamás haya habido evidencia de que Teherán tuviera cualquier participación en ese ataque. Curiosamente, a pesar de su hostilidad a Irán, Michael Flynn está a favor de trabajar de manera más estrecha con Rusia. Incluso, en 2015, el general viajó a Moscú donde fue fotografiado sentado al lado de Vladimir Putin en una cena de gala para el canal estatal de televisión, Russia Today (RT), donde ha aparecido regularmente como analista. Posteriormente, Flynn admitió que se le pagó por hacer ese viaje y defendió al canal ruso diciendo que no veía « ninguna diferencia entre RT y el canal estadounidense CNN ».

Otro anti-iraní convencido es Mike Pompeo, el nuevo director de la CIA, un ex-militar graduado de la Academia de West Point y miembro del ultraconservador Tea Party. Tras su formación militar, fue destinado a un lugar de extrema tensión durante la Guerra Fría: patrulló el ‘Telón de Acero’ hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. En su carrera como político, Mike Pompeo formó parte del Comité de Inteligencia del Congreso, y se destacó en una investigación que puso contra las cuerdas a la candidata demócrata Hillary Clinton por su pretendido papel durante el asalto de Bengasi. Ultraconservador, Pompeo es hostil al cierre de la base de Guantánamo (Cuba), y ha criticado a los líderes musulmanes de Estados Unidos. Es un partidario decidido de dar marcha atrás al tratado nuclear firmado con Irán, al que califica de « Estado promotor del terrorismo ».

Pero quizas el más rabioso enemigo de Irán, en el entorno de Donald Trump, es el general James Mattis, apodado ‘Perro Loco’, que estará a cargo del Pentágono [iv] , o sea ministro de la Defensa. Este general retirado de 66 años, demostró su liderazgo militar al mando de un batallón de asalto durante la primera guerra del Golfo en 1991 ; luego dirigió una fuerza especial en el sur de Afganistán en 2001 ; después comandó la Primera División de la Infantería de Marina que entró en Bagdad para derrocar a Sadam Husein en 2003 ; y, en 2004, lideró la toma de Faluya en Irak, bastión de la insurgencia suní. Hombre culto y lector de los clásicos griegos es también apodado el ‘ Monje Guerrero’ , alusión a que jamás se casó ni tuvo hijos. James Mattis ha repetido infinitas veces que Irán es la « principal amenaza » para la estabilidad de Oriente Medio , por encima de organizaciones terroristas como el ISIS o Al Qaeda : «Considero al ISIS como una excusa para Irán para continuar causando daño. Irán no es un enemigo del ISIS. Teherán tiene mucho que ganar con la agitación que crea el ISIS en la región

En materia de geopolítica, como se ve, Donald Trump va a tener que salir pronto de esa contradicción. En el teatro de operaciones de Oriente Próximo, Washington no puede estar –a la vez- a favor de Moscú y contra Teherán. Habrá que clarificar las cosas. Con la esperanza de que se consiga un acuerdo. De lo contrario, hay que temer la entrada en escena del nuevo amo del Pentágono, James Mattis ‘Perro Loco’, de quien no debemos olvidar su amenaza más famosa, pronunciada ante una asamblea de notables bagdadíes durante la invasión de Irak: « Vengo en paz . No traje artillería. Pero con lágrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, ¡os mataré a todos

Notas:


[i] Aunque, como se sabe, hay eleciones en mayo próximo en Francia, a las cuales el actual presidente socialista François Hollande, muy impopular, ha decidido no representarse. El candidato conservador con mayores posibilidades de ganar, François Fillon, ha declarado por su parte que reorientará la política exterior francesa para normalizar de nuevo las relaciones con Moscú.

[ii] Léase, Paul Pillar, « Will the Trump Administration Start a War with Iran ? », The National Interest, 7 de diciembre de 2016. http://nationalinterest.org/blog/paul-pillar/will-the-trump-administration-start-war-iran-18652

[iii] Léase, The New York Times, 3 de diciembre de 2016. http://www.nytimes.com/2016/12/03/us/politics/in-national-security-adviser-michael-flynn-experience-meets-a-prickly-past.html?_r=0

[iv] James Mattis necesitará que el Congreso le conceda una excepción para esquivar la ley que exige que pasen siete años entre salir del Ejército y acceder a la jefatura del Pentágono.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221915

Imagen: http://despiertavivimosenunamentira.com/tercera-guerra-mundial/

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Precarización de las y los Trabajadores en Puerto Rico

Puerto Rico/Enero de 2017/Fuente: La Tercera

El proyecto de la Cámara de Representantes 453 que crearía la “Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral”, o también conocida como Reforma Laboral del Partido Nuevo Progresista (partido conservador de derecha neoliberal y pro estadidad) y el gobernador Ricardo Roselló, elegido por menos del 40% del voto, pone al gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico al servicio de la Junta de Control Fiscal del gobierno de EE.UU.

Estas medidas y una fachada del gobierno aprueban un paquete de regulaciones para la empresa pública y privada que de una rompe acuerdos de convenios sindicales a una seguridad de empleo, derecho a vacaciones, días por enfermedad, incluso a maternidad, entre otras medidas que atentan contra el pueblo puertorriqueño. El gobierno impopular ha hecho de un plumazo nuestro país sin soberanía, un paraíso para las empresas transnacionales y los capitalistas locales que sirven de colonizadores; Un infierno para la clase trabajadora. Denunciamos que el imperio, una vez más, utilizando el gobierno del muerto Estado Libre Asociado de Puerto Rico, controla nuestras vidas, nuestra economía, hasta nuestra identidad, mediante la Junta de Control Fiscal.

Ante la Reforma Laboral ya aprobada por el gobierno impopular el pasado sábado, 14 de enero de 2017, ALBA Movimientos Puerto Rico hace un llamado a la resistencia popular contra la derecha acuñada al poder en Latinoamérica. ¡Defendamos nuestros territorios, nuestros cuerpos, nuestras mentes, mujeres y hombres, para preservar la vida y la identidad que se nos ve atacada desde el colonialismo yanqui en todas nuestras regiones! Nuestras luchas del día a día continúan en resistencia ante un gobierno que no tiene como prioridad a los y las jóvenes, los y las enfermas, las comunidades marginadas, ni todo el pueblo que sufre de múltiples crisis en nuestro archipiélago y en el Caribe. Nos unimos al reclamo del derecho al Buen Vivir en nuestras tierras. Tenemos derecho a vivir en nuestros territorios, a tener nuestra cultura boricua y puertorriqueña con toda su pluralidad. Exigimos nuestro derecho a decidir en nuestras vidas, sobre nuestra salud, nuestros cuerpos, nuestra educación, nuestro alimento y nuestro futuro. Nos pronunciamos contra el imperialismo desde una perspectiva feminista y a favor de los derechos humanos de las trabajadoras y los trabajadores en todas sus facetas. La Reforma Laboral recrudece la situación actual desigual entre hombres y mujeres, lo que aumenta la brecha de género por contratos.
La situación será en especial discriminatoria para las madres que se exponen a una doble y hasta triple jornada a manera de cumplir con todas sus responsabilidades, y las que por derecho necesitan un horario justo para lactancia o tiempo por maternidad. Reconocemos que las mujeres en Puerto Rico son lideresas en sus espacios y organizan sus comunidades y lugares de trabajo. Esta disminución de los derechos laborales desestabiliza los núcleos familiares, más aún los hogares de madres solteras, lo cual por consecuencia limita la participación organizativa y política de las mujeres en sus territorios.
Reconocemos que este golpe a la clase trabajadora de Puerto Rico es otra estrategia de la derecha neoliberal que avanza por toda Latinoamérica y el Caribe y que en nuestro caso viene acompañada de la Ley PROMESA, a ser implementada por la Junta de Control Fiscal y el gobierno Republicano del imperio de los Estados Unidos. La reforma anticipa mayores cantidades de migración fuera de nuestro archipiélago, mayor contratación de mano de obra sin estabilidad y con condiciones de trabajo precarias, medidas que recortarán servicios de salud y calidad en la educación de nuestros niños, niñas, así como en los y las universitarias.
Contra toda medida que atente contra la dignidad y nuestros derechos, así como continuamos levantando la bandera de lucha por la descolonización e independencia de nuestro pueblo de Puerto Rico. ¡Prohibido olvidar: Ana Belén y Oscar! ¡Continuemos en resistencia por Nuestramérica, mas avanzando en unidad, lucha, batalla y victoria!
Fuente: http://www.tercerainformacion.es/articulo/internacional/2017/01/25/precarizacion-de-las-y-los-trabajadores-en-puerto-rico
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Trump y el sistema

Pablo Gentili

Trump sorprende. Su capacidad para generar desconcierto suele verse amplificada por algunas peculiares interpretaciones sobre los motivos que explicarían su abrumador éxito político. Analistas y cronistas de los más diversos orígenes y orientaciones, sostienen estupefactos que el nuevo presidente norteamericano es una anomalía del sistema. La afirmación sirve para explicar las razones que justificarían la inconveniente evidencia de que un outsider ha asumido el principal cargo político del mundo. Algo ha fallado. La Casa Blanca ha sido invadida por un intruso que nunca debería haber llegado hasta allí. El mundo civilizado parece observar como los valores que siempre guiaron el progreso humano se desvanecen ante las grotescas bravuconadas de un energúmeno capaz de llenar sus bolsillos de dinero, pero no de gobernar los destinos del mayor imperio que ha existido sobre la faz de la tierra. Estamos en peligro.

La explicación parece tentadora, al menos en términos mediáticos. Anunciar que el mundo corre el riesgo de desintegrarse ante las fanfarronadas prepotentes de un psicópata nos hace sentir ciudadanos de Ciudad Gótica y nos obliga a añorar la presencia salvadora de Batman. Debemos, esa es nuestra meta, defender el sistema de sus enemigos.

Suena épico, aunque se trata de una interpretación limitada y simplista no sólo de la figura de Donald Trump, sino especialmente de las supuestas virtudes de un sistema que hoy parecería estar amenazado por un maligno demonio con peluca naranja.

Hace ocho años, aunque por razones diferentes, el asombro inundaba los medios de comunicación cuando la presidencia de los Estados Unidos era ocupada por primera vez por un político negro. Si hoy cunde el pánico, en aquel momento, las perspectivas eran de optimismo y confianza. El mundo estaba, finalmente, en buenas manos. De hecho, basándose quizás en esa esperanza, el Comité Noruego le concedió a Obama el Premio Nobel de la Paz. Aunque no había ningún motivo para hacerlo, se suponía que su presidencia sería un soplo de pacifismo en el mundo. El presidente norteamericano agradeció la generosidad nórdica aumentando el gasto militar y transformándose en el mandatario de su país que más tiempo ha permanecido en guerra. Superó así a Abraham Lincoln durante la Guerra de Secesión, a Franklin Roosevelt, en cuyo mandato se desarrolló la Segunda Guerra Mundial, a Lyndon Johnson y Richard Nixon, que comandaron la desastrosa incursión del país en la interminable Guerra de Vietnam, y al mismo George W. Bush, a quien Obama sustituyó prometiendo acabar con las guerras. ¿Devolverá ahora Obama el Nobel? No lo creo, aunque tampoco creo que ahora los noruegos se lo otorguen a Donald Trump. Al menos, eso espero.

Obama también fue una sorpresa, aunque no por los motivos que muchos esperaban. Prometió promover el crecimiento y disminuir la pobreza. Cumplió lo primero, pero no lo segundo. Tuvo tasas de crecimiento del 5%, aunque la deuda pública creció más del 85% en su mandato. En 2008, momento en que George W. Bush concluía la presidencia, 13,2% de la población vivía por debajo de la línea de la pobreza, Obama termina su mandato con una proporción ligeramente superior, 13,5%, lo que en números absolutos significa más de 43 millones de pobres, 14 millones de ellos menores de edad, 3,3 millones más que los que había antes del inicio de su gestión.

Estados Unidos sigue siendo una de las naciones desarrolladas más desiguales del planeta, aunque debe reconocérsele a Obama, importantes esfuerzos en la creación de empleos (11 millones de nuevos puestos creados en 8 años) y en la defensa y promoción de una política que incluyó más de 16 millones de personas a la atención médica básica. El llamado ObamaCare permitía confiar que, en materia del derecho a la salud de su población, la más poderosa nación del planeta dejaría finalmente de pertenecer a la Edad Media. Fue una buena política, aunque duró poco. El mismo día que asumió la presidencia, Trump ha firmado un decreto que comienza a desmontar su estructura de protección. Lo bueno dura poco, hasta en Estados Unidos.

Obama iba a acabar con el racismo, pero en Estados Unidos se intensificaron los conflictos raciales y la violencia, especialmente policial, contra la población pobre y negra que vive guetificada en los grandes centros urbanos. También iba a ser una esperanza para los latinos, pero consiguió la proeza de ser el presidente que más inmigrantes ha deportado en la historia norteamericana: 2,5 millones, muchos de ellos padres que dejaban a sus hijos o hijos que dejaban a sus padres en el país.

Obama también era caracterizado como un antisistema, un outsider, pero de los buenos. Trump es un antisistema, un outsider, pero de los malos.

Ocho años de gobierno Obama han mostrado una elástica generosidad en el uso de las palabras “antisistema” y “outsider”. Creo que también lo es en el caso de Donald Trump, aunque sus declaraciones nos aprieten el estómago y nos causen las más diversas formas de nausea política y ética.

Trump es una persona detestable. Un sujeto verdaderamente retrogrado, aunque debo discrepar que represente cualquier forma de ejercicio antisistémico de la política. Menos aún que se trate de un “hombre bebé”, como lo ha llamado el periodista inglés John Carlin. Comparar un monstruo político como Trump con un niño recién nacido es algo que me parece trivial, basado en la plena ignorancia de la psicología infantil, así como ofensivo con los niños y niñas del mundo. ¿Por qué cada vez que se quiere decir que alguien parece un verdadero imbécil se lo compara con un niño?

Del mismo modo, creo ofensiva y banal la comparación que algunos periodistas hacen entre Trump y los políticos o la política latinoamericana. Hemos tenido y aún tenemos en América Latina dictadores despreciables. Pero sorprende que un periódico conservador, aunque generalmente serio, como La Nación, y una periodista conservadora, aunque generalmente seria, como Inés Capdevila, editora de la sección Mundo en dicho medio, haya usado el calificativo “latinoamericano” de forma despectiva para referirse al nuevo presidente norteamericano y a su particular discurso de asunción del cargo: Un Donald Trump “latinoamericano” en su debut como presidente o Refundar EEUU, un plan a la manera latinoamericana. Capdevilla, también latinoamericana, no debe haberse inspirado en ningún periodista europeo para realizar semejante metáfora. Fue en Europa que se llevaron a cabo algunas de las mayores masacres de la humanidad. Fueron naciones europeas las que comandaron algunos de los peores genocidios. Hitler, Mussolini y Franco eran europeos. Y también lo son los brutales y reaccionarios líderes de la derecha fascista y neonazi que aspiran al trono de algunos de los países más desarrollados del continente europeo. Sin embargo, a ningún periodista de Europa se le ocurría, a pesar de semejantes antecedentes, sostener que Trump es un típico líder europeo.

Pero volvamos al supuestamente truculento y agitador antisistema que hoy ocupa la presidencia de los Estados Unidos.

Se supone que la naturaleza contestataria y agresiva de Donald Trump contradice las normas de un sistema mundial republicano y democrático. Se supone también que su estilo de hacer política, en rigor, su antipolítica, objeta, contradice y transborda las expectativas, referencias y márgenes en los que se han manejado, al menos hasta el momento, los líderes mundiales de las naciones más desarrolladas. Trump, dicen, nos pone ante la aterradora evidencia de que un exaltado fanfarrón tenga en sus manos la vida y los destinos de buena parte del mundo. El nuevo presidente norteamericano expresaría una nueva forma de antiestablishment, el de los hombres ricos que se hartaron de pagar impuestos y de ser gobernados por una burocracia corrupta, inepta y perezosa. El sistema tiembla y se sobrecoge ante la escalada de amenazas del nuevo presidente.

¿En qué consiste esa anomalía llamada Trump?

Según las crónicas, y como él mismo se encarga de demostrar en cada aparición pública que realiza, se trata de un hipermillonario egocéntrico y narcisista, de un personaje misógino y sexista, de un repugnante racista, de un xenófobo prejuicioso y discriminador, de un violento y agresivo personaje dispuesto a enfrentar militarmente a quien se interponga en su camino. Aunque es dudoso que exista algo que defina la normalidad en términos políticos, Trump es un subnormal que se entrenó en el arte de la política conduciendo un reality show en el que se divertía despidiendo gente.

Entre tanto, no creo que sea necesario leer demasiada literatura anticapitalista para descubrir que los atributos que definen la odiada personalidad del nuevo presidente norteamericano son, nada menos, que las principales características del sistema al que supuestamente él se opone: hiperconcentración de riquezas, egoísmo, cultura narcisista, sexismo, discriminación y violencia de género, racismo, guerras, opresión. No creo que haya cualquier disonancia entre la personalidad codiciosa y vehemente del millonario devenido en presidente y la enorme injusticia social, violencia y desigualdad que estructura y da sentido al desarrollo capitalista contemporáneo.

Más allá de las historias heroicas que se cuentan en Davos, el capitalismo mundial es un sistema cuyo desarrollo se ha subordinado cada vez más al poder de hipermillonarios egocéntricos y narcisistas. El dominio del 1% de la población por sobre el resto de la humanidad ha alcanzado niveles de concentración del poder y de la riqueza como nunca antes existieron en la historia humana. Una de las noticias que más ha circulado en los últimos días es el contundente informe de Oxfam que muestra el inaceptable grado de injusticia al que ha llegado el mundo: 8 personas tienen más riqueza que la mitad de la humanidad, o sea, que 3.600 millones de seres humanos. El sistema que ha llevado a Trump a la presidencia se ha beneficiado inmensamente de esta concentración que contradice los principios éticos y políticos sobre los que debe edificarse cualquier democracia estable. El nuevo presidente norteamericano no contradice lo que ha sido un persistente endiosamiento de los hombres de negocios, de los millonarios que se supone que contribuyen a conducir los destinos del progreso humano.

¿Qué Trump es antipolítico? No lo creo. Hace política a su manera, despreciando a los políticos profesionales y criminalizando la acción colectiva. En suma, hace política valorizando al extremo la sabiduría que otorga el mundo de los negocios. Odia la democracia y aspira a construir una CEOcracia, un gobierno de gerentes que han sido capaces de amasar una inmensa fortuna personal y, por eso, son los que están en mejores condiciones de gobernar los destinos de una nación. La política mundial avanza en esa dirección. No parece que sea el Sr. Trump quien va a contramano. No es el presidente norteamericano que desprecia la política, es que de tanto machacar con el desprestigio de los políticos, de tanto sostener la necesaria despolitización de los asuntos públicos, la derecha, buena parte de las principales y más poderosas corporaciones del mundo y algunos medios de comunicación, no han hecho otra que contribuir a que aparezca una figura como Trump. Fue de tanto entonar el réquiem desentonado de la muerte de la política, que finalmente apareció el funebrero con un cirio sobre la cabeza.

Trump es un narcisista. En su discurso de asunción del cargo sólo se citó a sí mismo. Nada sorprendente en un sujeto que tiene la particularidad de ejercer un culto a su propia inteligencia, sagacidad y picardía. Entre tanto, no ha sido Trump el creador de la cultura del narcisismo, del imperialismo ético que exalta el egoísmo y la auto referencia, cuestionando la solidaridad, el compromiso social, la lucha por el bien común y la igualdad entre los seres humanos. Trump no es un traspié del orden moral dominante, sino la expresión más perversa del éxito de un sistema que valoriza al individuo y desprecia a la comunidad, que exalta el supuesto mérito de seres humanos que son capaces de acumular riquezas, mientras humilla y desprecia a los más pobres, a los abandonados y excluidos.

¿Puede la misoginia y el sexismo ser considerados antisistémicos, en un mundo donde las desigualdades de género, donde la violencia sexista y el femicidio siguen imperturbables, discriminando, excluyendo y matando a miles de mujeres todos los días? El capitalismo siempre fue patriarcal, y, aunque la lucha del movimiento feminista y de las mujeres en el mundo ha conseguido revertir algunas de las más brutales formas de discriminación de género, las empresas siguen siendo machistas y le pagan más a los hombres que a las mujeres, como son machistas también casi todos los partidos políticos y los sindicatos, los parlamentos y los juzgados, la policía y el ejército, así como lo son casi todos los espacios en donde se ejerce el poder en nuestras sociedades. Antisistémico es el feminismo, antisistémica es la lucha por la igualdad de género, no un violento empresario machista que carga sobre sus espaldas denuncias de abuso sexual y que siempre ha considerado que las mujeres son un objeto de consumo.

Trump es un repugnante racista que gobernará un sistema que siempre se sostuvo gracias a la reproducción del racismo. Negros y negras pobres sufren cada día múltiples formas de discriminación y violencia en los Estados Unidos. También lo sufren en todo el planeta los que son discriminados por el color de la piel o por atributos que los vuelven inferiores, ante la perspectiva de los poderosos. El capitalismo y el racismo conviven, volviendo más profunda y más compleja la dominación de clase y las desigualdades que el sistema multiplica. En Brasil, por ejemplo, el país con mayor población negra del mundo, después de Nigeria, cada 30 minutos un joven negro con menos de 24 años muere asesinado. En los primeros 15 días de 2017, más de 150 presos murieron en las prisiones brasileñas, casi todos decapitados. Más del 90% de ellos era negro.

Lo que debería sorprendernos es que el mundo siga siendo tan racista, no que ahora haya un presidente norteamericano declaradamente racista.

El egoísmo, el racismo y el patriarcado son el cemento cultural del sistema. Trump no parece ser otra cosa que la combinación más siniestra de estas formas de opresión que el capitalismo no ha conseguido eliminar y que, en determinados contextos, no ha hecho otra cosa que volverlas más sofisticadas e inhumanas.

Trump es un xenófobo que promete ser muy poco hospitalario con sus vecinos mexicanos y con los extranjeros que provengan de los países pobres. Sería algo alarmante que el presidente norteamericano pensara de tal forma, si no fuera esta la norma que han seguido casi todos los líderes mundiales contemporáneos, con muy raras excepciones. Que Donald Trump consiga que hasta Angela Merkel parezca progresista no es otra cosa que un problema de percepción, de intensidad en el ejercicio de su aversión a los extranjeros y al peligro que ellos representan para las grandes potencias mundiales. Pero Angela Merkel, es bueno recordarlo, nunca ha sido progresista y ella también representa de forma cabal un formato de liderazgo político conservador que ha sido valorizado por los votantes de las naciones más ricas del planeta, aquellas que suelen ver al resto de mundo como una amenaza a sus intereses y privilegios.

Más de 5 mil personas han muerto ahogadas el año pasado en las orillas de una Europa que no ha querido atender con decisión la urgencia humanitaria de los refugiados. Mientras escribo esto, miles y miles de seres humanos, muchos de ellos niños y niñas, sufren por el frío y por el hambre en campos y asentamientos precarios, mugrientos y sin otra ayuda que la de las organizaciones humanitarias. Dicen que los refugiados mueren por la dureza del invierno, pero mueren por la indiferencia y la hipocresía de un mundo que mira hacia otro lado cuando se trata de comprender y de asumir cuál es la responsabilidad de cada uno en las guerras y en las atrocidades que obligan a millones de personas a huir de sus hogares.

Claro que Trump es un xenófobo nauseabundo. Pero su presencia en la política de la nación más poderosa del mundo no expresa el fracaso sino más bien el catastrófico triunfo del desprecio hacia los valores democráticos de protección, de acogida, de reconocimiento y de solidaridad con los extranjeros que viven en la pobreza o que sufren con las guerras y la opresión. Trump no es una anomalía monstruosa, es quizás quien mejor expresa el fracaso de una democracia que ha elegido sobrevivir construyendo muros. Podemos y debemos indignarnos cuando Trump dice que construirá una muralla para separar aún más a México de los Estados Unidos. Pero debemos recordar que parte de ese muro ya existe. Y que también existen otros que siguen siendo muy eficientes para preservar los beneficios de los que se arrogan a sí mismos el derecho a vivir con dignidad. Trump es el sucesor de Barack Obama, que fue llamado por la comunidad latina “Deportador en Jefe”. La anomalía, si existe, viene de antes y es mucho más profunda de lo que solemos estar dispuestos a aceptar.

Finalmente, que Trump parezca ser un sujeto violento, agresivo y, por transferencia directa, un peligroso belicista, debe ser motivo de extrema preocupación. Sin embargo, no ha sido el pacifismo ni la preservación de la paz mundial una característica del capitalismo contemporáneo. La violencia y las guerras crecen y se multiplican en el mundo. Ya mencionamos que Obama, un demócrata progresista, fue el presidente norteamericano que más tiempo permaneció en estado de guerra en toda la historia norteamericana. A pesar de su sensibilidad hacia la situación de los más pobres, el mandatario nunca dejó de aumentar los gastos militares, una industria que hoy domina la política mundial y que constituye la principal amenaza a los derechos humanos de todo el planeta.

Trump no es la causa, sino la consecuencia de un mundo cada más violento, donde las potencias militares siguen actuando como fuerzas coloniales de ocupación, invasión y multiplicadoras de guerras donde quiera que puedan.

Comienza, sin lugar a dudas, una nueva era. Una era en la que los discursos no buscarán el amparo de lo políticamente correcto. Donde el poder se ejercerá sin concesiones ni eufemismos balsámicos para las conciencias, aunque inútiles para disminuir el sufrimiento de los más pobres y excluidos. Comienza una nueva era, no la de un presidente norteamericano que se ha vuelto antisistema, sino la de un sistema que, finalmente, ha decidido tener un presidente a la altura de su mandato de exclusión, de opresión, de muerte y dolor.

Fuente del articulo: http://blogs.elpais.com/contrapuntos/2017/01/trump-y-el-sistema.html

Fuente de la imagen:http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef01b8d256b44d970c-p

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Estados Unidos: El gabinete de Trump. Los supermillonarios sin experiencia política que lucharán por los pobres

Estados Unidos/Diciembre de 2016/Fuente: Miami Diario

Donald Trump nunca ha ocultado su fortuna, y en su campaña a la presidencia en la que se vendió como el justiciero que venía a salvar al empobrecido ciudadano común haciendo a «Estados Unidos grande de nuevo», usó su éxito en los negocios como una de la razones para elegirlo.

Pues bien para «salvar a los pobres» Trump ha armado un gabinete de supermillonarios. Según cálculos de diferentes publicaciones especializadas (Forbes, Politico) y del Centro para Políticas Sensatas (CRP), un centro de estudios de Washington que hace seguimiento a las finanzas en la política, entre los postulados a miembros de su gabinte y el presidente electo acumulan una fortuna de unos 11.000 millones de dólares.

Según Univisión hasta ahora Trump ha seleccionado la mitad de su gabinete y ya acumulan cuatro veces más que la riqueza colectiva de los actuales ministros del presidente Barak Obama y cerca de 30 veces más que el equipo de George W. Bush al final de su presidencia.

Ninguno de los que propone el republicano para su gabinete, con excepción de Elaine Chao o Jeff Sessions, pertenecen a los círculos políticos de Washington.

Los nombres que ha anunciado desde su elección son tan extremistas como sus propuestas electorales: negacionistas del cambio climático, detractores de la educación pública o enemigos declarados del Islam, por ejemplo. Pero veamos quien es quien en lo que será el gabinete del presidente Trump.

Secretaría de Defensa: James Mattis «Perro Rabioso» o el «Monje Guerrero»


James Mattis de 66 años, tiene una doble cara que reflejan sus apodos. Le llaman perro furioso por su estrategia agresiva en el campo de batalla, y también el monje guerrero por su actitud reflexiva y bagaje intelectual. Su nombramiento, supone su retorno al mundo castrense, del que se retiró en 2013 tras 41 años en el Cuerpo de Marines. Y el broche a una carrera especializada en el Medio Oriente. El nominado a secretario de Defensa aportará realismo a la doctrina militar de Trump, sin experiencia política.

Mattis se distancia del presidente electo en su afinidad con Rusia, apoyo a la tortura o rechazo a un intervencionismo activo de Washington. Les une la simpatía por Israel, la confrontación con Irán y la política de mano dura contra el Estado Islámico.

Secretario del Tesoro: Steven Mnuchin, peso pesado de Wall Street


Mnuchin de 53 años, dirigió y creó sus propios fondos de inversión de riesgo (Dune y OnweWest) tras 17 años en Goldman Sachs. Mnuchin fue uno de los grandes beneficiados del derrumbe del mercado hipotecario en EE UU, epicentro de la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión

Mnuchin ha avanzado que no habrá bajadas de impuestos para los ricos, sino una bajada importante para la clase media, y que cambiará la reforma financiera de Obama. El secretario del Tesoro también será el encargado de cambiar la regulación financiera que Obama alumbró tras la debacle financiera sobre la que ha dicho que la normativa resulta «demasiado complicada» y ello «restringe el crédito».

Secretario de Comercio: Wilbur Ross, inversionista multimillonario


Ross, de 78 años, tiene una fortuna estimada en 2.900 millones de dólares. Es un inversor especializado en hacerse con activos de compañías moribundas para reestructurarlas, como en la industria del acero. Y como el futuro presidente, este gestor de activos bajo estrés no tiene miedo a endeudarse para poder así financiar la adquisición de empresas bajo estrés. Ross que representaría los intereses de los negocios estadounidenses en el país y en extranjero ha sido uno de los defensores del fin de los tratados de libre comercio.

Secretaría De transporte: Elaine Chaos, experiencia del tiempo de Bush


Chaos de 63 años desde el primer momento apoyó al empresario porque consideró que era necesario proceder a un cambio radical en Washington. Donald Trump formalizó la nominación de Elaine Chao para el Departamento de Transporte. A diferencia de Steven Mnuchin y de Wilbur Ross, sí cuenta con experiencia en la gestión pública como Subsecretaria de Transporte y Secretaria de Empleo con George Bush. La mujer del senador Mitch McConnell será clave para el desarrollo del plan de infraestructuras.

Secretario de Empleo: Andrew Puzder, empresario del ‘fastfood’ 


Puzder, de 66 años, es un gran defensor de la desregulación laboral y crítico a la reforma del seguro médico. La compañía que dirige hace de paraguas a las cadenas de restaurantes de comida rápida Carl´s Junior, Green Burrito y Hardee´s. En total el grupo opera más de 3.300 restaurantes en 28 países. El empresario fue un ferviente opositor al alza del salario mínimo hasta los 15 dólares y a ampliar la paga de las horas extras a nivel federal como están haciendo algunos estados y ciudades del país. Puzder considera que este tipo de medidas frenan el crecimiento y el empleo por que en su opinión, va a obligar a la industria a recurrir cada vez más a sistemas automatizados.

Secretario de Sanidad: Tom Price, adiós al Obamacare


Médico retirado de 62 años y opositor al aborto, Price ha sido representante de Georgia en seis legislaturas y ha propuesto alternativas concretas al llamado Obamacare por que a su juicio este sistema interfiere con la habilidad de tomar decisiones médicas y propone mantener un sistema de ayudas fiscales para la compra de seguros. Price calificó al Obamacare como un ejemplo de un «gobierno federal opresivo y sofocante», en línea con los reproches republicanos habituales. Price ofrece a Trump conocimiento en gestión médica y presupuestaria. Es el presidente del Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes yse considera cercano a las asociaciones médicas.

Secretaria de Educación: Betsy DeVos, defensora de la escuela privada 


Betsy DeVos de 58 años, es una desconocida fuera de Michigan, y es una de las principales activistas para la implantación de un modelo que da total libertad a los padres para decidir dónde estudian sus niños. Está casada con Dick DeVos, hijo del cofundador de Amway Corporation, de las 30 mayores compañías no cotizadas en EE UU. Su hermano es el fundador de la contratista Blackwater. La fortuna familiar de los DeVos se estima en 5.100 millones de dólares, según Forbes.

El movimiento que lidera DeVos desde la American Federation of Children, de hecho, defiende los colegios privados subvencionados porque parte del principio que todos los estudiantes deben tener la oportunidad de recibir una educación de calidad.

Secretario de Vivienda: Ben Carson, opuesto a programas sociales


Carson, de 65 años, seduce a las bases conservadoras. Fue criado solo por su madre, casi iletrada, en un barrio deprimido de Detroit, y llegó a la prestigiosa universidad de Yale y a ser el primer jefe negro y el más joven del servicio de neurocirugía pediátrica del hospital John Hopkins de Baltimore. Es más conservador ideológicamente que Trump, lo que le acerca a las bases religiosas y a la facción del Tea Party.

Se ocupará de la gestión de una parte relevante de la agenda social de la Administración federal. El departamento se encarga, por ejemplo, de ayudar a personas de bajos recursos a tener una vivienda o garantizar que no haya discriminaciones raciales.Carson se ha erigido en los últimos años en una celebridad del universo conservador con sus recetas en libros y eventos sobre la responsabilidad individual, con críticas a los subsidios a minorías raciales.

Los otros nombramientos

Además de designar a quienes ocuparán las carteras claves Trump también ha realizado otros nombramientos de importancia.

Vice Presidente: Mike Pence

Pence, de 57 años, es un político experimentado. Luego de trabajar como abogado y conducir un programa de radio de corte conservador, trabajó doce años en la Cámara de Representantes antes de convertirse en gobernador de Indiana, en 2013. Se opone al aborto y al matrimonio homosexual. Se describe como «cristiano, conservador y republicano», en ese orden.

Jefe de Gabinete: Reince Priebus

Reince Priebus, de 44 años, actualmente jefe de los republicanos y leal a Trump, dirigirá el nuevo gabinete designado por Trump.

Estratega político de la Casa Blanca: Steve Bannon

El personero de la «derecha alternativa» que será el estratega político en jefe en la Casa Blanca, tiene su propia firma Bannon & Co. Como inversionista de la productora Castle Rock Entertainment, Bannon ha recibido una parte de las regalías por la sindicalización de uno de los programas cómicos más exitosos en la historia de la televisión de Estados Unidos «Seinfield». También fue director ejecutivo de Breitbart News antes de que Trump lo contratara para dirigir su campaña Es señalado de promover el nacionalismo blanco, es decir, que busca que Estados Unidos sea unanación superior para la raza blanca.

Subsecretario de Comercio: Todd Ricketts

Designado como subsecretario de Comercio, es miembro de la familia número 66 en la lista de Forbes, de las más ricas de Estados Unidos y dueña de los campeones mundiales de beisbol, los Cachorros de Chicago. Rickets es hijo del billonario Joe Rickets, fundador de la firma de inversiones en línea Ameritrade, con una fortuna familiar superior a los mil millones de dólares.

Director de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente: Scott Pruitt

Es el fiscal general del Estado que usa de manera más intensiva el petróleo y gas. Pruitt es uno de los miembros del movimiento que niega en EE UU la existencia de un calentamiento global y sus vínculos con el consumo de energías fósiles, y rechaza las regulaciones ambientales por considerar que perjudican al sector empresarial.

Pruitt ha liderado desde hace unos años los esfuerzos legales para bloquear las distintas regulaciones federales impulsadas por el presidente Obama, primero con la reforma sanitaria y después con su plan de reducción de emisiones. Como fiscal general de Oklahoma, Pruitt demandó además a la EPA, la agencia que puede liderar a partir del año que viene. Los vínculos de Pruitt con los lobbies de la industria del petróleo y el carbón también están ampliamente documentados.

Directora de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA, siglas en inglés): Linda McMahon 

McMahon y su marido son los fundadores de la empresa World Wrestling Entertainment (WWE), un exitoso negocio centrado en la organización y divulgación de programas de lucha libre a escala global. McMahon dejó su puesto como directora ejecutiva en 2009 y desde entonces ha aspirado a entrar en el mundo político. En 2010 y 2012 la ejecutiva presentó su candidatura para ser senadora pero no lo consiguió.

McMahon, respetada por muchos dentro del ámbito empresarial, se une a la lista de outsiders, personas sin experiencia en política, que ocuparán cargos fundamentales en el gabinete de Trump, algo que comienza a ser tendencia y que comienza con el propio presidente electo.

La SBA, una agencia que bajo la presidencia de Barack Obama se ha convertido en una herramienta fundamental para la agenda económica del presidente, tiene un presupuesto de 710 millones de dólares anuales y más de 3.000 empleados a través de todo el país.

Fiscal General: Jeff Sessions

El senador de Alabama fue uno de los primeros miembros del Congreso en manifestar su apoyo a Trump. Se le conoce por su línea dura contra la inmigración y por su férrea oposición a la legalización de la marihuana. Acusaciones de racismo, así como un presunto apoyo al Ku Klux Klan, le costaron la nominación como juez federal en 1986.

CIA: Mike Pompeo

Mike Pompeo (52 años), diputado de Kansas, miembro de la comisión de servicios secretos ,es el designado nuevo director de la CIA. Un ultraconservador que entraría a arrasar. No en vano, el aún director de la CIA, John Brennan, advirtió a Trump de que sería «desastroso» y una «locura» abandonar el acuerdo nuclear con Irán, como amenazó con hacer durante la campaña electoral.

Consejero de Seguridad Nacional: Mike Flynn

Flynn, de 57 años y general retirado de tres estrellas, será la mano derecha en seguridad del nuevo presidente estadounidense, según anunció este viernes el equipo de Trump. Socio leal durante la campaña electoral, como asesor de Seguridad Nacional será el encargado de hacer de enlace entre el mandatario y los departamentos relacionados con la política exterior, militar y antiterrorista de la primera potencia mundial. Entre las muchas coincidencias entre Michael Flynn y Donald Trump destacan tres: retórica islamófoba, afinidad con Rusia y rechazo visceral a Hillary Clinton.

ViceConsejera de Seguridad Nacional: Katlheen Troia McFarland

McFarland tiene décadas de experiencia por tres presidencias republicanas: Richard Nixon (1969-1974), Gerald Ford (1974-1977) y Ronald Reagan (1981-1989). Además, fue asistente del peso pesado de política exterior estadounidense Henry Kissinger. Como consejera adjunta de seguridad nacional, la comentarista de la cadena Fox News, Kathleen Troia «KT» McFarland, de 65 años, retornará al ejecutivo como número dos del general (r) Mike Flynn.

Embajadora ante la ONU: Nikki Halley

Nikki Haley, de 44 años, una gobernadora más bien moderada de Carolina del Sur, es hija de inmigrantes indios. Aunque Haley no hizo activamente campaña con Trump, fue escogida por él para presentar una cara amable ante el mundo.

Embajador en China: Terry Branstand

Terry Branstad, de 70 años,fue uno de los primeros republicanos en apoyar a Trump y  es considerado un viejo amigo de China, conoce al presidente Xi Jinping desde hace 30 años, cuando ambos se conocieron en Iowa durante un viaje de investigación agrícola.

Fuente: http://www.miamidiario.com/politica/gobierno/estados-unidos/donald-trump/ben-carson/mike-pence/james-mattis/wilbur-ross/tom-price/gabinete-de-donald-trump/cual-es-el-gabinete-de-trump/nombramientos-de-trump/james-mattis-perro-rabioso/steven-mnuchin/elaine-chaos/andrew-puzder/betsy-devos/369194

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BID: Acelerar la mejora de la calidad es el principal reto en educación para América Latina y el Caribe

Diciembre de 2016/Fuente: BID

Aunque América Latina y el Caribe vuelven a quedarse a la cola del ranking internacional de calidad educativa, según los resultados de PISA 2015 publicados por la OCDE hoy, se destaca una mayor inclusión y que países como Perú, Colombia, Uruguay y Trinidad y Tobago se colocan entre los países que mejoran más rápido.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos, o PISA por sus siglas en inglés, evalúa cada tres años lo que los estudiantes de 15 años saben y pueden hacer en ciencia, lectura y matemática. En PISA 2015, participaron 10 países de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay.

Dentro del ranking global en ciencia liderado por Singapur (puesto 1), Chile está a la cabeza de los países de la región (44) entre los 72 países y economías que participaron. Le sigue Uruguay (47), Trinidad y Tobago (53), Costa Rica (55), Colombia (57), México (58), Brasil (63) y Perú (64). República Dominicana cierra el ranking global.

La mitad de los alumnos de la región tiene bajo desempeño en la prueba PISA, es decir, no cuentan con los conocimientos y habilidades esenciales para participar plenamente en la sociedad. De los 8 millones de jóvenes de 15 años de los países participantes, 5,4 millones no alcanza este nivel de desempeño básico.

“Todos sabemos que nuestra región tiene que mejorar mucho”, dijo Emiliana Vegas, Jefa de la División de Educación, ¨pero es esperanzador ver los primeros resultados de los esfuerzos de nuestros gobiernos, familias y estudiantes”.

La región mejora los resultados en la prueba a un ritmo relativamente alto, pero debe acelerar para alcanzar el desempeño de los países de la OCDE. Perú, Colombia y Trinidad y Tobago están entre los 10 países con un mayor ritmo de mejora en ciencia. Perú además muestra mejoras consistentes en matemática y lectura. Y entre las dos últimas rondas de PISA (2012 a 2015), Perú, Colombia y Uruguay, están entre los que más rápido mejoraron en ciencia, logrando avances que equivalen a más de medio año de escolaridad.

PISA 2015 muestra también que la inclusión mejoró en América Latina y el Caribe, haciendo que los avances de la región sean aún más destacados. No solo el número de países de la región que participa en PISA aumentó, sino que también, dentro de cada país, aumentó el porcentaje de jóvenes que están en el sistema educativo y tomaron la prueba. Esto muestra una mayor inclusión así como el compromiso de la región con la mejora de la calidad de la educación.

Para conocer más sobre los resultados de PISA para América Latina y el Caribe visita www.iadb.org/PISA.

Fuente: http://www.iadb.org/es/noticias/comunicados-de-prensa/2016-12-06/urgente-mejorar-calidad-de-la-educacion-en-lac,11672.html

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Estados Unidos: Trump’s choice for U.S. secretary of education has history of promoting school choice

Estados Unidos/Noviembre de 2016/Autor: Louis Freedberg/ Fuente: Ed Source.org

RESUMEN: El presidente electo, Donald Trump, ha nombrado a Betsy DeVos, una filántropo multimillonaria con una larga historia de promoción de escuelas autónomas y bonos fiscales para la matrícula de escuelas privadas, para ser secretario de educación en su administración. «Me siento honrado de trabajar con el Presidente electo en su visión de volver a hacer una gran educación americana», escribió en Twitter. «El statu quo en ed no es aceptable.» DeVos, de 58 años, está casado con el multimillonario Dick DeVos, hijo del cofundador de Amway Richard DeVos. Ella viene de una familia adinerada por derecho propio: su difunto padre fue Edgar Prince, un industrial que fundó la Prince Company, un exitoso proveedor de repuestos de automóviles en Michigan. Su hermano Erik fue el controvertido fundador de la firma de seguridad Blackwater. Sin embargo, los representantes sindicales de los maestros eran muy críticos con el nombramiento. «Tomar el dinero público para los vales privados no está de acuerdo con los valores de California», dijo Eric Heins, presidente de la Asociación de Maestros de California.

President-elect Donald Trump has named Betsy DeVos, a billionaire philanthropist with a long history of  promoting charter schools and tax-supported vouchers for private school tuition, to be secretary of education in his administration.

“I am honored to work with the President-elect on his vision to make American education great again,” she wrote on Twitter. “The status quo in ed is not acceptable.”

DeVos, 58, is married to multi-billionaire Dick DeVos, the son of Amway co-founder Richard DeVos. She comes from a wealthy family in her own right: her late father was Edgar Prince, an industrialist who founded the Prince Company, a successful auto parts supplier in Michigan.  Her brother Erik was the controversial founder of the Blackwater security firm.

Teachers union representatives, however, were highly critical of the appointment.  “Taking public money for private vouchers is out of step with California values,” said California  Teachers Association president Eric Heins.

In a similar vein, Ryan Smith, executive director of Ed Trust-West in Oakland which focuses on closing the achievement gap, said, “We would vigorously oppose any agenda that would divert resources from students who need them the most to fund a misguided voucher program.”

The announcement came a day after Michelle Rhee, the former head of public schools in the District of Columbia who now lives in Sacramento where her husband Kevin Johnson is mayor, withdrew her name from contention.

“I have appreciated the opportunity to share my thoughts on education with the PEOTUS,” she wrote in statement posted on Twitter on Tuesday, using the acronym for President-elect of the United States.

During Trump’s campaign, the most specific education proposal he made was to set up a $20 billion fund to provide government-funded vouchers to all low-income children in the United States to attend schools of their choice – whether private schools, charter schools, magnet schools or traditional public schools.

DeVos’ appointment suggests that this will be a campaign promise that Trump will try to follow through on, or at least some version of it.

DeVos has been involved in numerous education organizations and causes, especially in her home state of Michigan. But the issue she is most closely identified with is promoting school choice options, typically outside the public schools.

She is chairwoman of the American Federation for Children, whose mission, sounding strikingly similar to Trump’s campaign declaration on the issue, is to “empower parents, particularly those in low-income families, to choose the education they determine is best for their children.”

She and her husband started a charter school in Grand Rapids, the West Michigan Aviation Academy. In 2000, the couple underwrote an unsuccessful statewide initiative that called for issuing tax-supported vouchers to cover private school tuition. More recently, her husband led an effort in the Legislature to make Michigan a “right to work” state, which would have slashed teacher contributions to unions.

John Affeldt, the education program director at Public Advocates, a public interest law firm headquartered in San Francisco,   said rather than trying to create a “few escape valves” in the non-public school alternatives for some children, “we need to make the system work.”  He said private and parochial schools don’t have the capacity to address all the needs of low-income children.  “We have to make the public schools work for everybody, instead of starving them of resources and blaming them for underperformance,” he said.

What was far less clear until DeVos was selected was where she stood on the Common Core standards, which may have been another factor in her selection.  During the campaign, Trump repeatedly called for a repeal of the standards, calling them a “disaster,” and going after Jeb Bush early in the campaign for his support of the standards.

DeVos has supported a range of organizations that support the Common Core standards, including sitting on the board of the Foundation for Educational Excellence, which was founded by Jeb Bush, and is currently its chairman.  The former Florida governor praised DeVos as an “outstanding pick” who has “long and distinguished history championing the right of all parents to choose schools that best ensure their children’s success.”

She has been subjected to a barrage of criticism from anti Common Core groups for her apparent pro-Common Core stance,.  Some of that criticism was published as recently as the day she was nominated by Breitbart News, the same news outlet previously run by Steve Bannon, Trump’s closest advisor. In response, DeVos appears to have updated her website to say that she is “opposed to the Common Core — period,”  and sent out a tweet to draw attention to her stance within hours of her selection.

In contrast, Rhee’s enthusiastic backing of the standards may have been a crucial factor in her not getting the post, or not being interested in it.

In withdrawing from consideration, Rhee pushed back against other Democrats, including those who would typically be allies, for considering the post.  Shavar Jeffries, president of Democrats for Education Reform.  issued a statement saying that a Democrat who took the top spot in the department “would become an agent for an agenda that both contradicts progressive values and threatens grave harm to our nation’s most vulnerable kids.”

“Interestingly many colleagues warned me against doing so (meeting with Trump),” Rhee wrote in a pointed rebuttal. “They are wrong. Mr. Trump won the election. Our job as Americans is to want him to succeed. Wishing for his failure would be wanting the failure of our millions of American children who desperately need a better education.”

Democrats need no longer worry about one of their own becoming head of a department that Trump has said he wants to eliminate or at the least shrink in size and influence. In DeVos, he has chosen a blue-blood Republican – one who espouses many of the core positions that the GOP has espoused on education in recent years, and many core Democratic  constituencies have opposed.

“In nominating DeVos, Trump makes it loud and clear that his education policy will focus on privatizing, defunding and destroying public education in America,” said Randi Weingarten of the American Federation of Teachers, echoing the statement by the National Education Association Lily Eskelsen Garcia.

Fuente: https://edsource.org/2016/trump-names-betsy-devos-new-u-s-secretary-of-education/573207

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