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Comunidades de aprendizaje: la escuela como excusa para transformar la sociedad

Por: Liliana Arroyo

Lo que marca la diferencia es su capacidad de tejer un ecosistema: esa comunidad de apoyo, de respeto, de comprender la diferencia desde lo genuino.

Hace unos días me invitaron a una jornada de debate educativo para que compartiera mis ideas y reflexiones acerca de los retos educativos entre tanta tecnología digital. Tuve la enorme suerte de recibir muchísimo más de lo que aporté. Y la lección mayor del día fue conocer de cerca dos comunidades de aprendizaje (una de Mollet y otra de Terrassa) porque demuestran que la escuela puede ser una buena excusa. O mejor dicho, varias excusas. Aquí van cinco, pero podrían ser otras o estas y muchas más:

1. La escuela como excusa para aprender y enseñar

La escuela es ese espacio-tiempo que favorece que cualquiera aprenda de quien tiene al lado. Tengamos la edad que tengamos, siempre enseñamos a los demás qué hacer o qué no, qué ideas son útiles en cada momento, cómo aprovechar el conocimiento o cómo adaptarnos a la situación. Si aún no hemos crecido demasiado, seguimos con el programa de aprender como esponjas instalado por defecto. Si ya hace años que nos abrochamos los cordones, lo de absorber como esponjas puede ser una habilidad olvidada, pero en todo caso recuperable en cualquier momento y lugar. Atención y consciencia del momento, que cualquier acto o palabra puede ser una experiencia de aprendizaje y enseñanza.

2. La escuela como excusa para sumar

Es un contexto fantástico para tener misiones conjuntas donde aportar aquello que nos gusta, que nos apasiona y que se nos da bien. Las comunidades de aprendizaje son la versión más atrevida de organizar la escuela con el alumnado en el centro pero con la premisa de la participación de la comunidad al completo por encima, por debajo y en todas partes. Eso implica compartir el aula con papás y mamás. Implica que las personas encargadas del mantenimiento de la escuela nos pueden hacer de profes porque explicarán como nadie cómo cambiar la bombilla. Pero quizá también es invitar al presidente de la asociación de vecinos a que nos enseñe qué pasó con las flores el día que nos divertimos pisándolas. Compartir e intercambiar son la tónica dominante, un diálogo permanente y una relación constante con la intersubjetividad a partir de cualquier experiencia, conocimiento o herramienta.

3.La escuela como excusa para soñar

Si algo tienen en común las comunidades de aprendizaje son esta energía de convertir los sueños en objetivos concretables. Exhiben su habilidad de construir castillos en el aire y pensar luego cómo se materializan. Porque soñar es pensar en grande y no se puede pensar en grande sin equivocarse. Son espacios de laboratorio social, donde están en fase de testeo permanente, viven en modo ensayo-error. Si funciona, se aplica. Si no funciona, se analiza el por qué, se aprende y se prueba de nuevo. Son ese tipo de habilidades intangibles las que van a necesitar mañana los que hoy aprenden a escribir. El derecho a atreverse y el derecho a frustarse de una forma sana. Es también la atmósfera idónea para descubrir sus pasiones, sus filias y fobias o romper los estereotipos de la inteligencia lógica en favor de las inteligencias múltiples.

4.La escuela como excusa para formar parte de algo

Está comprobado que la marginación combinada con las desigualdades sociales son la fórmula idónea para el aislamiento. Si nos descuidamos, avanzamos hacia sociedades cada vez más desiguales y más segmentadas, lo que significa mayor desconexión. El margen cada vez está más lejos -y no sólo de las oportunidades-, sino también de la empatía y de esa necesidad tan básica de formar parte de algo. De un grupo, de una comunidad, de un colectivo. De algo que trasciende los límites individuales de la propia piel. Los límites entre el “otro” y el “nosotros” juegan con los temores del “otro desconocido” ensombreciendo la opción del “otro diferente pero tan real y válido como puedo ser yo”. Y a nivel colectivo, eso cobija populismos, fronteras y poca consideración hacia al planeta y demás seres vivos.

5.La escuela como excusa para tejer las costuras de la sociedad

La responsable de una comunidad de aprendizaje de Terrassa usó un ejemplo ilustrativo: dar voz a las familias permite que madres magrebíes soliciten cursos de lengua (catalán) en este caso para poder participar en el “nuevo” entorno y ayudar a las criaturas con los deberes. ¿Qué hay más integrador que apreciar la riqueza de saber lenguas? Pero eso no es todo. Una madre deja de acudir a las clases porque el marido considera que ya ha aprendido bastante. En un entorno desconectado y poco cohesionado, esa madre hubiera abandonado los libros por presión familiar. En el seno de esa comunidad de aprendizaje, el propio ecosistema (las otras madres y sendos maridos) convenció tanto a la mujer como a su marido de lo importante que era que ella no faltara a clase. Es decir, una dinámica cultural se hubiera reproducido en ese caso, pero las conexiones favorecen la auténtica aculturación como proceso de apertura, de abajo arriba, como oportunidad y sin imposición.

En definitiva…

En definitiva, lo del aprendizaje “se le supone” a la escuela. Lo que marca la diferencia es esa capacidad de tejer un ecosistema: esa comunidad de apoyo, de respeto mutuo, de comprender la diferencia desde lo más genuino, de experimentar que la unión hace la fuerza en cada uno de los gestos del día. La escuela no debe ser una representación micro-cósmica que prepare para lo que habrá mañana ahí fuera. Primero porque “el mañana” es tan incierto como imprevisible. Y después porque poner muros entre el “dentro” y el “fuera” es mantener la ficción de la vida como compartimentos estanco. Y en esta era nuestra, donde se funden el yo analógico con la versión digital y tomamos consciencia que la identidad es un continuum, creer que la escuela es sólo un lugar para aprender -o el único lugar para aprender-, es quedarse mirando el dedo. Y para más inri, mientras damos la espalda a la luna.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/03/31/comunidades-de-aprendizaje-la-escuela-como-excusa-para-transformar-la-sociedad/

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Guatemala: Denuncian inseguridad en centros educativos

Guatemala / www.prensalibre.com / 15 de Febrero de 2017

En los primeros cinco meses desde su lanzamiento, la aplicación electrónica de alerta temprana VozApp del Ministerio de Educación (Mineduc) ha facilitado evidenciar los riesgos que existen en los alrededores de las escuelas.

Según datos del Mineduc, la aplicación ha sido descargada mil 196 veces, desde el 3 de agosto cuando se lanzó, y se registran 104 reportes efectivos, de los cuales 17 están en fiscalías del Ministerio Público (MP) y 23 se encuentran en la Dirección Departamental de Educación (Dideduc).

Entre las denuncias se encuentran riesgos en el entorno o el recorrido para asistir al centro educativo, violencia sexual, física y psicológica, acoso a estudiantes en redes sociales, robos y asaltos, violencia armada,  inseguridad en la entrada y salida de la escuela, extorsión y  drogas.

Eugenia Vielman, encargada de Derivación y Referencia de Casos Unidad de Equidad de Género con Pertinencia Cultural y Protección Integral de la Niñez Adolescencia y Juventud, de la Dirección General de Coordinación, señaló que hasta el momento las denuncias son de casos ocurridos fuera de las escuelas, y que no ha reportado ninguna captura, pero ya están  en investigación.

Comentó que de los 17 reportes que han enviado al MP, ocho fueron derivados a la Fiscalía de la Niñez y Adolescencia, seis al Departamento de Análisis Estratégico del fenómeno, dos a las fiscalías distritales y uno a la de la mujer.

El director general de Direcciones Departamentales de Educación, Miguel Ángel Reyes, refirió que el Mineduc y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) desarrollaron dicha aplicación derivado de  la violencia que se ha incrementado en las escuelas, que ahora se evidencia más por las redes sociales.

Recordó que el movimiento surgió de la historia de Ángel Ariel Escalante Pérez, de 12 años, quien murió en junio del 2015, víctima de pandilleros que lo habrían arrojado del puente Belice.

Reyes comentó que la aplicación es para prevenir violencia, pero se han dado cuenta que las personas ven otros riesgos en el entorno de los centros de estudios o que ocurren en los mismos hogares, por lo que se le da el seguimiento respectivo a todas las denuncias.

Un grupo de estudiantes huyen mientras le lanzan piedras a un grupo de policías antimotines, en la zona 1. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Norma Ramírez, fiscal adjunta de la Fiscalía de Niñez y Adolescencia, confirmó que han recibido siete denuncias, de las cuales tres las remitieron a fiscalías municipales o distritales, ya que dicha unidad no tiene cobertura en todo el país pero les dan seguimiento.  Afirmó que dos de las denuncias se dieron dentro del ámbito educativo y que otras son fuera pero que todas están en investigación.

Ramírez contó que este año una joven de 16 años fue cambiada de colegio porque había otra compañera que la acosaba, pero la semana pasada dicha menor la fue a esperar a la salida del lugar y le dio una gran paliza que hasta le quebró la nariz. Resaltó que VozApp es útil para denunciar este tipo de casos ya que se da muchos en las escuelas y colegios entre los mismos estudiantes.

Solución en conjunto

Darvin Roberto Pérez, coordinador técnico administrativo, comentó que derivado de una denuncia reciba por VozApp el año pasado, donde indicaban que niños de la Escuela Oficial rural Mixta de aldea Las Vigas, Salamá, Baja Verapaz corrían riesgos en el recorrido al centro educativo, se convocó  a una reunión al alcalde auxiliar, representantes del comité comunitario de desarrollo, director de la escuela y padres de familia.

Refirió que eran 10 niños los que tenía que transitar en caminos de terracería, donde pasa ganado y son solitarios,  pero todos se organizaron para acompañar a los niños.

Programa Escuelas Seguras de la Policía Nacional Civil da protección a centros educativas de la capital y algunos municipios. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Fuente: http://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/denuncian-inseguridad-en-centros-educativos

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Cuando las armas van a la escuela: un reflejo de la violencia en México

México/09 febrero 2017/Fuente: Univision

Pistolas, revólveres, armas de diábolos, navajas, tasers eléctricos. Todo eso ha encontrado la policía en las escuelas mexicanas desde que se retomó el programa Mochila Segura, como consecuencia del ataque ocurrido el 19 de enero en Nuevo León.

El pasado 19 de enero, un joven de 15 años disparó contra su profesora y compañeros de clase en un colegio en el estado fronterizo de Nuevo León. A partir de entonces y tras una serie de operativos policiales en las escuelas, las autoridades han encontrado más armas ocultas en manos de jóvenes: la evidencia de que el peligro en los centros escolares de México sigue latente.

Tras el ataque en Nuevo León, los cuerpos de seguridad retomaron el programa Mochila Segura, que consiste en revisar las mochilas de los alumnos antes de entrar a los centros escolares. Y desde el primer día comenzaron los hallazgos: pistolas, revólveres, armas de diábolos, navajas, tasers eléctricos.

Estos operativos de búsqueda y prevención forman parte del Programa Nacional Escuela Segura, en marcha en 2007, pero con el paso de los años fueron perdiendo intensidad y para 2017, pocas escuelas lo llevaban a cabo con constancia.

De acuerdo con autoridades locales, los hallazgos recientes de armas se han registrado en los estados de Nuevo León, el Estado de México, Guerrero y en la Ciudad de México. En otros casos, varias escuelas ha sido puestas bajo alerta tras recibir amenazas de un posible tiroteo, como ocurrió hace dos semanas en Saltillo.

Pero los casos donde un menor de edad murió por un arma de fuego en planteles escolares no son novedad en México: de 2000 a 2015 murieron 38 menores en el país, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con Javier Oliva, experto en seguridad Nacional por la Universidad Nacional Autónoma de México, uno de los factores que contribuyen al incremento del decomiso de armas en escuelas a manos de menores es el clima de violencia que se vive en el país desde 2007, a consecuencia de la llamada guerra contra el crimen organizado, que dejó, según cifras oficiales, al menos 106,378 personas asesinadas.

“El ambiente de violencia que se vive en el país desde hace varios años, más el descontrol que hay por parte de las autoridades mexicanas en lo que se refiere a la transmisión de contenidos de violencia que se convierte en una parte cotidiana de la vida de los jóvenes, influye en buena parte a conocer las causas de que los jóvenes se vuelvan violentos”, señaló.

De acuerdo con el gobierno federal, las ciudades en las que se hallaron armas en las escuelas se encuentran entre los 50 municipios del país donde en 2016 se registraron más homicidios, según datos de la Secretaría de Gobernación. Territorios de Monterrey, la Ciudad de México y Guerrero se encuentran en la lista.

Algo que muestra, según Oliva, que el nivel de violencia entre los menores se encuentra estrechamente relacionado con el crimen en México.

Según detalla la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) hay alrededor de 5,000 jóvenes presos por la comisión de delitos graves, de los cuales el 22% son por homicidio. Muchos de los cuales caen en las redes del crimen organizado por problemas familiares, pobreza o desescolarización.

El resto de menores presos cometió robo con violencia, o portaba arma prohibida, robó algún vehículo, participó en un secuestro, o cometió delitos contra la salud y el resto cometió delincuencia organizada.

Por esta razón, para Erubiel Tirado, coordinador del programa de Seguridad y Democracia de la Universidad Iberoamericana, lo sucedido en Monterrey y el decomiso de armas en escuelas a manos de menores es un síntoma de violencia social.

“Se trata de una situación estructural no solo de las escuelas si no de los entornos escolares y sociales. Sin embargo, las acciones gubernamentales que se han realizado en los tres niveles de gobierno, no van enfocadas a las causas. Hay factores que se han descuidado a lo largo de década en los planteles escolares, como la vigilancia, la iluminación e incluso la accesibilidad física y los distractores que pudieran distorsionar la convivencia en el entorno”, señaló.

Oliva señaló que las políticas de prevención se han dejado de lado por parte del gobierno, uno de ellos fue el Programa Nacional de Prevención del Delito que desapareció del presupuesto oficial de 2017. Otros programas destinados a reconstruir el tejido social como el de combate a las adicciones, rescate de espacios públicos y promoción de proyectos productivos recibieron considerables recortes.

Operativos, ¿sinónimo de seguridad?

Los operativos del programa Mochila Segura comenzaron desde 2007, sin embargo, con el paso del tiempo, como sucedió con otros programas, su periodicidad fue disminuyendo. Incluso el año pasado casi desapareció del presupuesto destinado por el gobierno.

Una de las razones que impulsaron para retirarle presupuestos fue que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reportó que este tipo de acciones no tenían visibilidad en términos de que aumentaran la seguridad en las escuelas o la sensación de seguridad entre los jóvenes y los niños.

“En su mejor momento, Mochila Segura llegó a tener una cobertura de 60,000 escuelas, pero fue disminuyendo a 14,000. No obstante, ni con 60,000 escuelas se cubre la mitad del total de centros que existen en el país. Cuando se hizo el censo de planteles a nivel educación básica se estableció la cifra de 207,682 escuelas; entonces, si vemos el impacto, en cuanto a cobertura es del 25%”, detalló Tirado.

Sin embargo, tras el incidente en Nuevo León, las revisiones volvieron a tomar fuerza, y los hallazgos demostraron que el peligro latente en los centros escolares de México nunca desapareció.

Fuente: http://www.univision.com/noticias/violencia/cuando-las-armas-van-a-la-escuela-un-reflejo-de-la-violencia-en-mexico

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Argentina: el riesgo de crear “Escuelas de Delito”

América del Sur/Argentina/07.02.2017/Autor y Fuente:http://www.nodal.am/

Con la decisión oportunista de intentar resolver la inseguridad bajando la edad de imputabilidad, la Administración del Presidente argentino Mauricio Macri está promoviendo su primera y más peligrosa- política educativa: crear escuelas de delincuentes a partir de la sanción de un Sistema Penal Juvenil cuyo objetivo central es encarcelar adolescentes en conflicto con la ley penal, soslayando la posibilidad de generar igualdad de oportunidades a través de educación pública gratuita y de calidad.

La Educación es concebida como el “ordenador social” por excelencia en todos los sistemas políticos, independientemente del marco ideológico que los sustente. En este sentido, el marco normativo y curricular de la Educación siempre ha sido funcional al sistema político que la contiene.

Entendiendo a la educación como eje central del orden social y la herramienta de transformación por antonomasia, ésta no debe de ninguna manera pensarse sólo para evitar que los jóvenes y niños delincan sino en el marco de un pensamiento mucho más amplio que es para qué educamos, con qué habilidades dotamos a aquellos que están dentro del sistema educativo para que, una vez finalizada su educación formal, estén preparados para ingresar al mercado del trabajo en igualdad de condiciones de oportunidad independientemente el sector social al que pertenezcan.

A pesar de los reparos presentados al respecto por el Ministro de Justicia de Argentina Germán Garavano, el desarrollo de un Sistema Penal Juvenil tiene como fin último responder a una demanda social construida mediáticamente respecto de las causas de inseguridad ciudadana. El gobierno de Mauricio Macri, como todas las administraciones de derecha, apela al “sentido común” y pretende asumirlo como “marco ideológico” endeble, por cierto.

En este sentido, el encierro de los niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley sería la mágica solución a un problema que parece no tener resolución. Una suerte de determinismo social impera en el “sentido común” con que irresponsablemente se llevan adelante anuncios grandilocuentes que no van más allá del pregón oportuno para la coyuntura volátil de un gobierno que no encuentra su brújula. El riesgo de la propuesta del gobierno argentino es que construya un paso previo de encierro sin Abordaje integral y que los jóvenes en conflicto con la ley terminen asistiendo a la “universidad del delito” que es la cárcel para los adultos.

Una vez más se comete la canallada de estigmatizar la pobreza y la “otredad” como el enemigo social.

Mientras tanto, las estadísticas existentes en delitos cometidos por menores de edad se da de bruces con el discurso contaminado de un “sentido común” poco habitual en la realidad material del grueso de la población.

El ministro Garavano ha recurrido a una realidad cuando habla de “deuda de la democracia”, es concreto y real que la democracia tiene esa deuda y que la política debe saldarla de cara a la sociedad. Pero no debería hacerlo de forma oportunista sino con un abordaje integral que no figura en la propuesta de reforma del Código Penal. Más aún, si se lee y escucha detenidamente los hilos del debate sobre el tema se soslaya la educación como herramienta, por un lado, y por otro es absolutamente inviable desde el punto de vista económico, en un marco de recesión y avance del mercado sobre las políticas públicas.

Para muchos, el encierro es la solución para la inseguridad. Pero la realidad, es que el régimen penal juvenil en los lugares del mundo adonde funciona con resultados óptimos, está pensado para reinsertar. Esa sería la premisa desde la cual debería pensarse el régimen penal juvenil, la reinserción social, donde el encierro sea la última medida.
La educación, es la dimensión que debería acompañar este proyecto. Y la pregunta es para qué educamos.

Cuando el gobierno argentino hace mención a la “inseguridad” las variables que plantea como solución son de un tinte expulsivo y punitivo, exclusivamente. Tal el caso de la estigmatización de la inmigración latinoamericana, por un lado, y por otro la segregación de la infancia en situación de vulnerabilidad.

Si como dice la extendida máxima popular, la cárcel de adultos es la “Universidad del Delito”, el oportunismo político del gobierno argentino establecerá la institucionalización de e”Escuelas del Delito”, para sacar a los menores de la calle como única respuesta a una problemática de seguridad que la democracia no ha resuelto.

Tal vez ahondar en las redes del “crimen organizado” escupa en la cara de los actuales gobernantes su propia imagen entre rejas como solución a un flagelo que abruma y aterra a la gran mayoría de los pueblos al sur del Rio Grande.

Fuente: http://www.nodal.am/2017/02/el-riesgo-de-crear-escuelas-de-delito-por-daniela-bambil/

Imagen: http://www.nodal.am/wp-content/uploads/2017/02/delito-600×350.jpg

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El Salvador: Inseguridad causa baja matrícula en las escuelas

Centroamérica/ El Salvador/ 5 Diciembre 2016/ Autora: Evelia Hernández/ Fuente: El Salvador.com

El periodo de matrícula para el año escolar 2017 ha iniciado en las escuelas públicas. En el Centro Escolar de la Colonia San Ramón, en Mejicanos los docentes temen que los alumnos no lleguen y que algunos  turnos de clases por la tarde desaparezcan.

La mayoría de padres de familia desean que sus hijos estudien durante la mañana porque a pesar de los diferentes programas de seguridad en los centros escolares, hay zonas catalogadas de inseguras y vulnerables por el acoso de pandillas o los límites de territorialidad que estos grupos mantienen.

El Centro Escolar de la Colonia San Ramón, en Mejicanos también conocido como “escuela Metropolitana”, está entre el bulevar Constitución y la calle al volcán;  ambas arterias se han convertido, en los últimos meses, en escenarios de asesinatos.

Solamente del 1 de septiembre al 6 de octubre pasado, la Fiscalía reportó 19 homicidios en ese municipio.

El subdirector de la escuela San Ramón,  Antonio Vásquez,  comentó que la comunidad estudiantil comenzó a disminuir a partir de 2010. Ese año la escuela tuvo mil 800 alumnos.

En este año escolar la cantidad de educandos inscritos fue de 1,065;  sin embargo, la deserción sigue golpeando.

Al finalizar este año escolar la cifra se redujo en 62 estudiantes.  El ministro de Educación, Carlos Canjura,  en declaraciones hechas el 11 de noviembre pasado, expuso que, a nivel nacional,  “la deserción (escolar) anda como el año anterior, unos 39 mil, 40 mil estudiantes; 15 mil tenemos identificados como estudiantes que dejaron el sistema producto de la violencia”, explicó el funcionario.

En 2015 la cifra de deserción escolar también rondo los 39 mil estudiantes.

De los 62 estudiantes que desertaron, 43 son varones y 19  niñas, en niveles desde parvularia hasta noveno, según datos de la escuela.

El abandono de las aulas golpeó más al nivel de tercer ciclo.  En séptimo grado desertaron nueve alumnos, en octavo grado fueron siete y  en noveno la cifra fue de ocho, según los registros de población estudiantil.

En un estudio presentado por El Proyecto SolucionES, respaldado por la Agencia de Los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) titulado “Factores de Riesgo y Protección para la Prevención de la Violencia en Jóvenes Escolares de El Salvador”, determinó que los alumnos de noveno y sexto grado son los más propensos a estar asociados a pandillas.

Indica el informe que el porcentaje de jóvenes que se pueden clasificar como asociados, no necesariamente miembros, de una pandilla varían entre 22% y 31%.

“Se observa que los varones y los de noveno grado tienen a estar más relacionados con pandillas. No obstante el fenómeno también es notorio entre los estudiantes de sexto grado y las niñas”, detalla el estudio.

Según,  Francisco Zelada, secretario de Simeduco, hasta la fecha se contabilizan la muerte de  42 estudiantes  y nueve docentes asesinados, por lo tanto, los maestros de los diferentes centros educativos se sienten preocupados por la inseguridad de los educadores que se exponen trabajar en zonas vulnerables.

“Nos sentimos insatisfechos  con el nivel de importancia que se les da  a las comunidades educativas,  están perdiendo la confianza en las instituciones encargadas de proteger a los ciudadanos”, detallo Zelada.

Simeduco estima  que para el año 2016 la deserción escolar  habría aumentado a unos 60 mil alumnos a nivel nacional, 20 mil más que el año anterior.

Fuente: http://www.elsalvador.com/articulo/comunidades/inseguridad-causa-baja-matricula-las-escuelas-133277

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