¿Educación individual o para una sociedad?

Por: Manuel Alberto Navarro Weckmann

«En la educación que se imparte en el salón de clase influye e importa el tamaño del grupo…»

La educación es un acto gregario, es un proceso social por excelencia. Lamentablemente, cuando la mayoría de las personas aprecian el proceso, no lo hacen visualizando el contexto del grupo y menos el del entorno del centro educativo en su conjunto, sino que la percepción se da, desde la perspectiva única de su familiar cercano que se encuentra estudiando en el centro escolar.

En muchas ocasiones se escucha decir: “mi hijo salió muy bien en la escuela”, “bailó precioso en el festival”, “está batallando con matemáticas” o expresiones en este sentido, en donde se aprecia esta parte, que no es egoísta por supuesto, sino que se circunscribe a un elemento de interés fundamentalmente familiar que nos importa más que el resto del grupo en el que se encuentra estudiando.

La labor docente es muy diferente y está muy alejado de ello, no porque no le interese cada niña, niño o adolescente, sino porque hay aspectos que presentan un grado superior de complejidad para el trabajo secuencial y armónico de los procesos que se dan en el interior del aula de clase.

En la educación que se imparte en el salón de clase influye e importa el tamaño del grupo, y vaya que México es el país que más estudiantes tiene en promedio por aula de los que comprenden la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), también importan los procesos de interacción, los que tienen que ver con la convivencia, la creación de ambientes de aprendizaje, las tensiones y afectos que traen de los hogares entre muchos otros igualmente destacables por su efecto en el largo plazo y en la construcción del tejido social.

En este sentido, el aprendizaje es una construcción colectiva, por lo que las lecturas, tareas, trabajos por equipo, investigaciones, maquetas, pinturas, experimentos, ceremonias, festejos y conmemoraciones cívicas son importantes pero no en la soledad de quien aporta para su elaboración en algún sentido, se constituyen en elementos significativos en donde su docente utiliza dichos elementos para generar un acercamiento para vincularlo con lo que cada niña, niño o adolescente conoce como conocimientos previos y de ahí desencadenar el nuevo aprendizaje en su vida que luego podrá aplicar en otras circunstancias con dichas bases.

Durante mucho tiempo, los planes y programas, los concursos y otro tipo de actividades tanto de las autoridades educativas como de los propios centros escolares motivados por aquellas, se han desarrollado en el marco de la importancia de la acción individual, de esta manera, no solamente carecemos de herramientas para la sana convivencia social, sino que valoramos en gran medida los esfuerzos individuales y a personas que les tomamos mucho mayor valor que al equipo que los acompaña, ya sea en las empresas, los deportes, competencias culturales o de cualquier otro índole.

La vida nos recuerda día a día en los medios de comunicación masiva, que necesitamos voltear a ver a la sociedad, a la formación para la comunidad para entender que existe la necesidad urgente de ver a la educación como un entramado de relaciones en donde nuestras niñas, niños y adolescentes necesitan aprender y comprender que es en sociedad en donde está el futuro de una mejor sociedad. Que sea un excelente inicio de este año 2023.

Fuente de la información: https://profelandia.com

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Bolivia: Para recobrar el sentido de la educación.

América del Sur/Bolivia/11.07.2017/Autor y Fuente:http://correodelsur.com/

Albert Einstein dijo que “Todo el mundo es un genio pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido”. La educación de hoy en día no solo hace que los peces trepen árboles, sino que también los hace bajar y realizar una carrera de 10 millas.

¿Acaso la escuela se enorgullece de todo lo que ha hecho, convirtiendo a millones de personas en robots? ¿Es acaso divertido ver cómo millones de niños se identifican con ese pez, nadando a contracorriente en clase sin encontrar sus dones, pensando que son estúpidos, creyendo que son inútiles?

No más excusas. ¡Basta de matar la creatividad, individualidad y de ser intelectualmente una educación abusiva!

La escuela es una institución antigua que ha sobrevivido a su uso y literalmente en más de un siglo no ha cambiado nada pero… ¿prepara a sus estudiantes para el futuro o se ha quedado en el pasado?

Hace 150 años el actual método de organizar a la gente en filas fue creado para entrenarlas para el trabajo en fábricas. Todos ordenados para que levanten la mano para hablar y tengan un descanso para comer y durante más de ocho horas decirles lo que tienen que pensar y hacerles competir para lograr un número entre el 0 y el 100 que definirá su futuro.

¡Qué miedo tener que sostener la vida de un niño en torno a una cifra!

El mundo está progresando y no se necesitan crear robots zombis, más bien personas creativas, innovadoras, críticas e independientes con la habilidad de conectar.

Entonces, ¿Por qué tratar a los niños como si fueran iguales? Si un doctor receta la misma medicina a todos sus pacientes el resultado sería catastrófico, pero sin embargo cuando se trata de la escuela esto es exactamente lo que ocurre.

Esta “negligencia educacional” pone a profesores frente a más de 20 niños, cada uno con distintas fortalezas, distintas habilidades, distintos dones, distintos sueños y sin embargo se les enseña de la misma manera. Eso es horrible.

Luego están los maestros que tienen “el trabajo más importante del planeta” y sin embargo están mal pagados y no reciben lo justo.

Los profesores deberían cobrar tanto como los doctores, porque un doctor puede realizar una cirugía al corazón y salvar la vida de un niño. Pero un gran maestro puede alcanzar el corazón de ese niño y permitir que realmente viva mostrándole que todo lo que piensa, sueña y desea se puede volver real.

Los profesores son héroes, se les critica mucho pero ellos no son el problema. El sistema no les da muchas opciones y están obligados a seguir planes estandarizados de políticas de estudio con tiempos y planes creados sin criterio de aprendizaje permanente.

Parece que “Mientras más conocimiento mejor” es la falsa fórmula que usan los establecimientos cuando los alumnos necesitan aprender con paciencia.

Si seguimos por ese camino los resultados serán devastadores.

No tengo fe en la escuela como está ahora, pero sí en las personas y nuestro trabajo es hacer lo mismo con la educación para mejorarla y cambiarla.

No más núcleo común ni pensamiento común. Alcancemos cada corazón y en cada salón de clase creemos una familia.

Claro que las matemáticas son importantes, pero no más que el arte, la danza o la literatura. Todos los dones deben tener la misma oportunidad.

Aunque los estudiantes son el 20% de la población mundial son el 100% del futuro. Mientras cumplamos miles de millones de sueños y no habrá manera de saber lo que obtengamos a cambio. Ese es el mundo en el que yo creo, un mundo donde los peces ya no estarán obligados a trepar árboles.

Nuestro reto consiste en hacer que las escuelas sean lugares donde se haga algo más que aprender y el alumno viva para aprender y no aprenda para vivir.

Fuente:http://correodelsur.com/opinion/20170708_para-recobrar-el-sentido-de-la-educacion.html

Imagen:https://image.slidesharecdn.com/nlidazaitegui-120130122526-phpapp02/95/nlida-zaitegui-14-638.jpg?cb=1422670672

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El Imperativo de la Igualdad: Por un desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe

repositorio.cepal.org/08 de julio de 2016

El Imperativo de la Igualdad: Por un desarrollo sostenible en America Latina y el Caribe

Resumen

América Latina y el Caribe afronta una nueva encrucijada histórica. Además de las dificultades para retomar un sendero de crecimiento económico sostenido y sostenible, cada vez resultan más apremiantes las preocupaciones por la viabilidad del proceso de ampliación de derechos y mejora en la igualdad que, en mayor o menor intensidad, experimentaron los países de la región en la última década.
La visión de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que reconoce a la igualdad como valor fundamental en la articulación del modelo de desarrollo de nuestras sociedades, emerge con creciente fuerza y urgencia en un mundo que no logra encontrar una dirección en la administración global de problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a todos.
Aun con dificultades para permear en gran parte de la arena política internacional, los consensos sobre la magnitud de los desafíos que entraña actualmente el logro de un sistema económico global –que asegure al mismo tiempo crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental– son una preocupación compartida que nos invita a repensar en forma integral y multidimensional los horizontes y estrategias de la política nacional y planetaria.

Índice

  1. La igualdad como valor fundamental .– 2. Las causas de los límites a la igualdad y al desarrollo .– 3. Las ideas transformadoras de la CEPAL .– 4. El estado de situación de la heterogeneidad estructural,
    los logros de igualdad y el cambio estructural progresivo .– 5. La agenda para el futuro .– 6. Reflexiones finales.

Autor:

Bárcena Ibarra, Alicia – Prado, Antonio

Páginas:

245 p.

Editorial:

CEPAL, Siglo Veintiuno Editores

Tipo:

Copublicaciones

Colección:

  • Libros y Monografías

Tomado de: http://www.cepal.org/es/publicaciones/40120-imperativo-la-igualdad-un-desarrollo-sostenible-america-latina-caribe?utm_source=ActiveCampaign&utm_medium=email&utm_content=Novedades+bimestrales+de+la+CEPAL&utm_campaign=Novedades+Editoriales+de+la+CEPAL++2016-C

DOCUMENTO EN PDF: http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/40120/1/ElImperativodelaIgualdad.pdf

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Natalia Ginzburg y su reflexión sobre la educación

 

Por: Natalia Ginzburg

 

La escritora italiana Natalia Ginzburg propone una educación radicalmente distinta, que se enfoque en las grandes virtudes y no en las del día a día.

Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito, sino el deseo de ser y de saber.

Así comienza el ensayo de la escritora italiana Natalia Ginzburg, “Las pequeñas virtudes”, cuya magia está acumulada en la total sencillez de su prosa. Ginzburg escribió este texto después de haber perdido a su marido y criado a tres niños por sí sola. En él comparte una serie de máximas que proponen ir a contrapelo de la tendencia moderna, convencional, de la educación de los hijos.

A diferencia de la lista de consejos para educar a los hijos que escribió Susan Sontag, que habla más del acontecer diario, de la rutina en familia, la de Ginzburg toca aquellos temas ecuménicos que engloban al resto. La suya es una postura modesta, pero también un retrato a gran escala de la ideología moderna occidental, y de lo que hemos considerado como lo más importante, en gran medida, por cómo nos educaron nuestros padres. Por “un instintivo miedo a la vida”, dice ella. Y no obstante que todos reconocemos, e incluso aspiramos a las grandes virtudes que la escritora enlista arriba, a su parecer olvidamos transmitirlas a nuestros hijos porque “confiamos en que broten espontáneamente de su ánimo, algún día futuro, considerándolas de naturaleza instintiva, mientras que las otras, las pequeñas, nos parecen el fruto de una reflexión y de un cálculo, y, por eso, pensamos que deben ser absolutamente enseñadas”.

Sin embargo, dice, el hombre puede encontrar las pequeñas virtudes en torno a sí y “beberlas en el aire”, porque son de un orden bastantecomún y difundido. Con “pequeñas virtudes” Ginzburg se refiere aquellos instintos de defensa que vamos desarrollando para estar más “seguros” a lo largo de la vida, como la astucia, la diplomacia y el ahorro de dinero. Hace especial hincapié en nuestra relación con el dinero. En “enseñar a los hijos a que no se sientan solos sin la compañía del dinero”. A ser sobrios consigo mismos y generosos con los demás, lo cual se traduce en una relación justa con el dinero, en ser libres frente a él.

No es que las pequeñas virtudes sean, en sí mismas, despreciables, pero su valor es de orden complementario, no sustancial; no pueden estar solas sin las otras, y solas, sin las otras, son un pobre alimento para la naturaleza humana.

Pero las grandes virtudes no se respiran en el aire y deben ser la sustancia prima de nuestra relación con nuestros hijos. Además lo grande puede contener a lo pequeño, pero lo pequeño, por ley de naturaleza, no puede en modo alguno contener a lo grande.

De esta manera Ginzburg apuesta por transmitir el amor por la verdad, la generosidad y la valentía, y confía en que el resto de la educación, aquella enfocada en lo específico y mundano, vendrá por sí solo. Para ello, primero que nada, debemos romper con muchas de las premisas educativas que nos dieron nuestros padres, por que ya no somos los mismos, porque el mundo ya no es el mismo que les tocó a ellos, y porque seguirá cambiando. Las grandes virtudes son las únicas que por naturaleza nunca perderán importancia.

No sirve que tratemos de recordar e imitar, en las relaciones con nuestros hijos, las maneras que nuestros padres emplearon con nosotros. La época de nuestra juventud y de nuestra infancia no era una época de pequeñas virtudes: era una época de fuertes y sonoras palabras que, sin embargo, iban perdiendo poco a poco su sustancia.

Nuestros padres no necesitaban ser prudentes ni temerosos pues tenían el poder. Nosotros no lo tenemos, y es bueno que nos mostremos a nuestros hijos como lo que somos, imperfectos y melancólicos.

La educación es ante todo un clima. Decía Rilke que “no sólo por desidia se repiten las relaciones humanas sin renovación alguna de un caso a otro, sino también por temor y recelo ante cualquier vivencia nueva y de imprescindible trascendencia”. El ensayo de Ginzburg podría resultar un poco incómodo para muchos, precisamente porque promueve una renovación de los valores más grandes y más difíciles de llevar, que primero han de ejercer los padres. Recomienda una distancia de los hijos, una confianza en que ellos encuentren por sí solos las pequeñas virtudes una vez que hayan valorado y adoptado las grandes. Su “clima educativo” invita a recuperar esa sustancia que se ha diluido en el mundo y en tantas relaciones humanas.

Ginzburg es una rara escritora que, como Tarkovsky, valora el aburrimiento y el silencio como herramientas fundamentales de la creatividad. Y para ella sólo hay una cosa que un padre puede fructíferamente fomentar en los hijos, y que representa la verdadera salud y riqueza del hombre: una vocación. “Una vocación, una pasión ardiente y exclusiva por algo que no tenga nada que ver con el dinero, la conciencia de poder hacer algo mejor que los demás, y amar este algo por encima de todo”. Es la única manera, dice, de no ser condicionados en nada por el dinero, de ser libres frente al dinero y de no sentir vergüenza ni orgullo por él.

¿Qué posibilidades tenemos de despertar y estimular, en nuestros hijos, el nacimiento y el desarrollo de una vocación? No tenemos muchas, y, sin embargo, quizá tengamos alguna. El nacimiento y desarrollo de una vocación requiere espacio, espacio y silencio, el libre silencio del espacio. La relación que surge entre nosotros y nuestros hijos debe ser un intercambio vivo de pensamientos y sentimientos, y, sin embargo, debe contener profundas zonas de silencio; debe ser una relación íntima, y, sin embargo, no mezclarse violentamente con su intimidad; debe ser un justo equilibrio entre silencio y palabras.

Esta es la única posibilidad real que tenemos de resultarles de alguna ayuda en la búsqueda de una vocación: tener una vocación nosotros mismos, conocerla, amarla y servirla con pasión, porque el amor a la vida engendra amor a la vida.

Tomado de: http://www.culturamas.es/blog/2016/06/08/natalia-ginzburg-y-su-reflexion-sobre-la-educacion/

 

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