Los 10 libros africanos que destacamos del 2019

Reseñas/04 Enero 2020/El país

Repasamos en esta lista las novedades que nos trajo el año, tal como hemos venido haciendo desde 2016. Hay más, mucho más; lo sabéis, lo sabemos, pero el número elegido marca las reglas del juego

Sería un error no aprovechar el interés que suscitan las listas para tratar de mostrar parte de lo que ha dado de sí este 2019 en el ámbito literario. Un año fulgurante en el que tuvimos la suerte de que nos visitaran tantos escritores: Leila Slimani (Operación ogro. Cabaret Voltaire), Mona Eltahawy, Mia Couto, Ngugi wa Thiong´o (La revolución vertical. Rayo Verde, también en euskera, catalán, gallego y aranés y Gerra garaiko ametsak. Txalaparta, la traducción a euskera de Sueños en tiempos de guerra, primera parte de las memorias del escritor), Ben OkriFelwine SarrChimamanda Ngozi Adichie, Mohamed Mrabet (El limón. Cabaret Voltaire) y Helen Oyeyemi (Lo que no es tuyo no es tuyo. Acantilado).

Ha sido también el año en el que Guinea Ecuatorial ha consolidado su presencia entre las novedades de las librerías. Junto a Hija del camino (Grijalbo) de la periodista Lucía Mbomío, se ha mostrado lo nuevo de veteranos como Justo Bolekia (Quien es quien entre los escritores de Guinea Ecuatorial. Sial), prolíficas como Trifonia Melibea Obono (Yo no quería ser madre. Eganes), diferentes como Óscar Nchaso Bekari (Dreams, Universo de letras), reflexivas como Ángela Nzambi (Mayimbo. Sial), autobiográficas como Carolina Nvé Diaz San Francisco (Mis madres son estrellas. Sial) o antólogicas como Juan Riochí (Nuevas voces de la literatura de Guinea Ecuatorial. Diwan).

Pero, además de novedades, 2019 nos trajo un documental, que ha visto la luz, gracias al crowdfunding, bajo la dirección de Marc Serena con el significativo título de El escritor de un país sin librerías, en torno a Juan Tomás Ávila Laurel. Este, aun siendo uno de los escritores que más reconocimiento ha recibido por su trayectoria, sobre todo gracias a su obra Arde el monte de noche (Calambur, 2009), sigue siendo un desconocido. Este mismo año, precisamente, publica su última obra Cuando a Guinea se iba por mar (Carena) en la que recupera la historia del periodo colonial español.

Lo triste lo dejamos para el final. Las pérdidas irrecuperables, la nostalgia de lo leído y creado por voces que no volverán a narrar más, que no volverán a cogernos de las manos para sumergirnos en sus mundos. Se fueron Gabriel Okara, el gran poeta nigeriano y Bernard Dadiéla biblioteca ambulanteNos quedamos sin tambores para decir adiós a Binyavanga Wainaina, que se llevó su ironía, su inteligencia y su brillo demasiado pronto. Se nos vino a la boca el grito cuando se fue ese tejedor de palabras que fue Antonio Lozano, el escritor siempre en marcha, dispuesto, comprometido… necesario, tan necesario. Se fueron, es cierto, pero también esto lo sabéis, lo sabemos, quedan sus obras para reencontrarnos siempre con ellos.

Ahora sí, esta es la lista. En esta ocasión hemos añadido una cita de cada libro como regalo. Esperamos que la disfrutéis.

FICCIÓN

1. Hermanos de alma, de David Diop. Traducción: Rubén Martín Giráldez. Editorial Anagrama. En 2018 se celebró el centenario del final de la I Guerra Mundial y Diop publicó esta novela que descubría otras voces silenciadas por el relato histórico. Original y magnética la trama nos sumerge en la historia de un tirador senegalés, un joven reclutado para luchar muy lejos de su tierra natal. Diop nos ofrece descubrir otra ángulo de la Historia no tan conocido y también sentir en las venas la guerra con todo su horror.

La cita: “Pensar demasiado por cuenta propia es traición” (pág.113).

2. Asesinato entre las yucas, de Bai T. Moore. Traducción, prólogo y notas Guillermo López Gallego. Editorial La Umbría y la Solana. Se agradece la recuperación de obras del pasado. Esta fue publicada en 1968 y, partiendo de un asesinato, el hallazgo del cuerpo mutilado de una joven, Moore nos sumerge en una trama en apariencia sencilla, exenta de visión crítica, que nos sumerge en el tejido liberiano de manera muy realista, proporcionando la sensación de estar dentro de ese mundo. La obsesión amorosa hasta el extremo emerge como fondo de una novela que huye de los tópicos de la literatura de su tiempo.

La cita: “Ves, cuando las mujeres hacen bien las cosas, les llueven las alabanzas” (pág.80)

3. Bajo las ramas de los udalas, de Chinelo Okparanta. Baile del Sol. Trad. Iballa López. Ijeoma, cuya orientación sexual le lleva a elegir a mujeres y no a hombres que es lo que todos; familia, sociedad y país esperan de ella, es la protagonista de una novela que ha abierto muchas conversaciones en Nigeria. Volvemos a la guerra de Biafra dentro de una trama en la que la religión tiene una gran presencia mostrándonos la vida cotidiana cuando transcurre en medio de una guerra, un internado, una familia o un matrimonio.

La cita: “Quizá el amor era una mezcla de amistad y encaprichamiento. Un profundo afecto unido a una suerte de asombro reverencial” (pág. 149)

4. La expedición al Baobab, de Wilma Stockenström. Traducción: Lorenzo Luengo. Editorial Siruela. Escrita en afrikáans en 1981 fue un J.M. Coetzee rendido quien la tradujo al inglés. La voz íntima y personal, poética, de la protagonista sin nombre nos adentra en su vida de esclava, en los horrores soportados, en las claudicaciones padecidas, hasta encontrarse a si misma en el interior de un baobab en algún lugar del veld sudafricano. Desde allí su mente volará libre hacia todos los lados.

La cita: “Y guardar silencio, también, tal vez guardar silencio hasta el punto de soñar hacia fuera pues el sueño es nuestro séptimo sentido” (pág.2)

5. La sociedad de los soñadores involuntarios, de Jose Eduardo Agualusa. Traducción: Claudia Solans. Editorial Edhasa / La societat dels somiadors involuntaris. Traducción Pere Comellas. Editorial Periscopi (catalán). Huyendo de la realidad, llena de personajes unidos por el sueño, ya sea porque alguien sueña con ellos, porque ellos sueñan los sueños de otros o porque quieren llegar a grabarlos, así se puebla la última novela escrita por el angoleño. En esta, de nuevo, nos habla de un país que arrastra muchos dolores de la guerra de independencia, pero que tiene la capacidad de emprender nuevos caminos para salir de la cerrazón y la imposición que ha venido después. Una joven mostrará la necesidad de las utopías cuando se sueñan de manera colectiva.

La cita: “Un tipo sabe que nació en el tercer mundo cuando tiene más miedo a los policías que a los ladrones” (pág.127).

6. Cuentos de los niños perdidos, de Diriye Osman. Traducción: Héctor F. Santiago. Team Angelica Publishing.  Las historias que conforman este volumen nos adentran en las experiencias y vivencias de jóvenes homosexuales somalíes. La confrontación con una sociedad y un entorno familiar que se manifiesta brutalmente contra ellos complementa el periplo de los campos de refugiados, del exilio, de la migración. Muchos personajes soportan además de esta carga un estrés postraumático, otros el tabú de las enfermedades mentales. Son niños perdidos en búsqueda de su lugar.

La cita: “En la cultura somalí hay cosas que no se expresan: cómo amamos, a quién amamos y por qué”.

7. Mi hermana, asesina en serie, de Oyinkan Braithwite. Traducción: Montse Meneses. Editorial Alpha Decay. Como un fogonazo ha sido el debut de la nigeriana. Lluvia de críticas, de reconocimientos y de premios para una obra que, bajo el paraguas de “thriller”, se adentra en las relaciones familiares y fraternales. Las protagonistas son dos hermanas antagónicas a las que les une un pasado en el que les quitaron la ingenuidad de forma abrupta.La trama muestra también a las nuevas generaciones que desde Lagos viven a través de las redes sociales mientras siguen sumergidas en una sociedad patriarcal que las ahoga. Ágil, con tono de juego y pinceladas de humor negro, es un experimento irónico con cierto aire Nollywood,

La cita: “Todo el mundo está obsesionado con su físico, Muhtar” (pág. 79).

8. Doce relatos urbanos. Doce voces africanas. Edición de Ángeles Jurado. Traducción: Iballa López Hernández, José Luis Márquez, Sandra Moradell Cabello y Ángeles Jurado Quitana. Editorial Baile del Sol y Casa África. Las mil caras de las ciudades bajo las lentes de las miradas de doce escritores de diferentes partes del continente africano. En el prólogo Ángeles Jurado destaca que “Ben Okri habla de la literatura como un billete de avión imaginario cuando el viaje físico es imposible”. También es una manera de adentrarnos en voces poco o nada conocidas que a través de pequeñas ventanas nos dejan entrar de manera tímida a unos universos que podemos seguir conociendo, en una excitante exploración que ya únicamente le corresponderá al lector. Destacamos la presencia de Armand Gauz, ganador este año del “Gran Premio literario del África negra”.

NO FICCIÓN

9. Las mentiras que nos unen, de Kwame Anthony Appiah. Traducción: María Serrano Giménez. Editorial Taurus. El libro, ya lo dijimos, invita a más de una reflexión sobre quiénes somos, una cuestión central y muy viva en el mundo global. Appiah ha escrito una texto con la idea central de echar por tierra un error en el que solemos caer: «el de dar por hecho que en el corazón de cada identidad residen unas similitudes profundas que vinculan a todas las personas que comparten dicha identidad». Dando muestras de gran erudición, contando historias de su propia historia personal, habla sobre las etiquetas que nos construyen y de la dificultad de liberarnos de ellas, pero al mismo tiempo asume que no podemos prescindir de las identidades, ya que a pesar de todo, sirven para unirnos.

POESÍA

10. Antología poética, de Gabriel «Mwènè» Okoundji. Traducción Leandro Calle. Editorial Pretextos. De versos como este está lleno este libro: «Se necesita todo el silencio de las palabras para decir tu nombre». El del poeta, admirador de Césaire, es uno de los más reconocidos. Originario de República del Congo, en 2010 le concedieron el “Gran Premio del África negra”. Su traductor y prologuista, Leandro Calle, recoge las palabras de Okoundji, quien afirma “No somos ante todo seres de inteligencia, somos ante todo seres emocionales”.

MENCIÓN ESPECIAL

Dejamos un espacio para tres libros más.

El primero es una Antología de poesía tunecina contemporánea, traducida del árabe por Ridha Mami y editada por Sial, a la que hemos llegado tarde pero que creemos es una apuesta interesante siendo, además, la única antología de este tipo y uno de los escasos libros que se pueden leer en castellano de la rica e interesante literatura tunecina que se está produciendo hoy en día.

El segundo es fruto de la incesante labor de la editorial 2709Books que publica únicamente en formato digital. Este año, traducido por Alejandra Guarinos, nos ha llegado la última parte de la trilogía político-social marfileña de Venance Konan, bajo el título Catapila, jefe del pueblo que “puede leerse como relato independiente o como continuación de Robert y los Catapila y Los Catapila, esos ingratos». 

El tercero que destacamos es la reedición tantas veces esperada de un “clásico” de las letras africanas, Mi carta más larga de Mariama Bâ (Traducción de Sonia Marín Pérez. Editorial Wanafrica). Bâ eligió contar su historia desde la perspectiva de tres generaciones de mujer, salpicando el texto de ideas y pensamientos sociales y políticos en un texto que sigue manteniendo vivo su interés.

Con la cita de este último libro nos despedimos por este año:

“Celebro de corazón cada vez que una mujer surge de la sombra” (pág.135).

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/30/africa_no_es_un_pais/1577739992_192956.html

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30 libros africanos para 30 días de vacaciones

África/18 Julio 2019/Fuente: El país

Desde novela, poesía o relato pasando por el ensayo, la filosofía o la ciencia ficción. Hay de todo y para (casi) todos los gustos

Por fin llega el verano, las ansiadas vacaciones. Nos esperan largas tardes en las que nos imaginamos tirados en la arena, encima de una hamaca o sentados dentro de algún medio de transporte. Y siempre rodeados de libros. Dentro de las maletas o al alcance de las manos puedes tener algunos de estos títulos. O todos…

Seis títulos atemporales

30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Murambi, el libro de los huesos de Boubacar Boris Diop. Editorial 2709books (digital) y Wanafrica (papel). Trad. Mireia Porta i Arnau.

Abril, 1994. Ruanda se rompía, hace 25 años, ante la mirada esquiva del resto del planeta. Boris Diop partiendo de su confesión sobre su propio desconocimiento escribe una novela sobrecogedora, lúcida y profunda. El mundo miraba a otra parte mientras morían asesinadas más de 800.000 personas en cinco semanas. «Siempre ocurría tan lejos», explica uno de los personajes al comienzo de la novela en países al otro lado del mundo… «Pero en aquel principio de abril de 1994, el país al otro lado del mundo era el mío».

Mi carta más larga de Mariama Bâ. Wanafrica. Trad. Sonia Marín Pérez.

Imposible de conseguir desde hacía mucho tiempo, pocas novelas provenientes del continente africano han sido tan demandadas como esta (traducida también a euskera bajo el título Hain gutun luzea). La senegalesa apenas escribió otra obra más, inédita en castellano Le Chant écarlate, pero Mi carta más larga fue suficiente para colocarla en la cima de las letras africanas y en el centro de nuestro corazón lector.

Algún día escribiré sobre África de Binyavanga Wainaina. Sexto piso. Trad. Jesús Gómez Gutiérrez.

Murió este mismo año el escritor, el incombustible e inesperado pertrechador de nuevas ideas e imágenes originales que hacían virar nuestro confortable punto de vista. Pero nos deja sus brillantes memorias (incompletas ya), donde descubría, retorciendo la vida, lo cotidiano y maravilloso que puede ser todo. En ellas un joven Wainaina anunciaba que iba a aprender giyuku (para hacer ”magníficos anuncios descolonizados sobre la Coca-Cola”. Dicen que le han visto por ahí bailando con Brenda Fassie.

Época de migración al norte de Tayeb Salih. Huerga y Fierro Editores y Alcor.

Escrita en árabe, su autor, originario de Sudán, tenía en mente contar un asesinato. La novela final nos habla de dos mundos, mientras nos sumerge en una trama llena de sensualidad y en la que la se leen dedicatorias como esta, máxima atención: “A todos los que ven con un solo ojo y hablan con una sola lengua, a aquellos para quienes las cosas sólo son blancas o negras, orientales u occidentales”.

Tierra sonámbula de Mia Couto. Alfaguara. Trad. Eduardo Naval.

Su reciente traducción a catalán (Terra somnàmbula), nos devuelve este libro imprescindible, pura literatura, que te imanta y te hace difícil el cerrarlo del todo, es de los que se quedan pegados en la mente como una especie de nube durante días. Conmueve con sus frases y sus historias, tan llenas de poesía y belleza y al tiempo tan llenas de sufrimientos y silencios. Como dice Gustau Nerín: “Couto no fabula, no inventa, pero sí poetiza. Consigue dotar de una gran ternura y sensibilidad a las más siniestras historias”.

La flor púrpura de Chimamanda Ngozi Adichie. Ramdon House. Trad. Laura Rins.

La primera novela que publicó la nigeriana es una de formación que se inicia con una mención a Todo se desmorona de Chinua Achebe. Elogiada por J. M. Coetzee, este la definió como: «la conmovedora historia de una niña expuesta demasiado pronto a la intolerancia y a la cara más horrible del Estado de Nigeria».

Seis inclasificables

30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Quién teme a la muerte de Nnedi Okorafor. Crononauta. Trad. Carla Bataller.

De esta obra ha dicho Nawal el Sadawi: «Nnedi Okorafor nació en Estados Unidos, pero sus raíces nigerianas son tan fuertes que impregnan su trabajo con fantasía, magia y realidad africana. Muchas personas necesitan leer Quien teme a la muerte: es un libro esencial». La portada es una maravilla del sudafricano Joey Hi-Fi.

La revolución vertical de Ngugi wa Thiong´o. Rayo Verde.

A la publicación en castellano en formato libro del relato La revolución vertical, escrito en origen en gikuyu, que, gracias al colectivo Jalada Africa, se ha conseguido traducir a más de 80 lenguas, se une ahora la posibilidad de leerlo en catalán, euskera y gallego (Rayo Verde,Txalaparta, Falamos de Libros), asturiano (Rayo Verde) y aranés (Pagès editors). Con ilustraciones de Agustín Comotto y con canción incluida.

Amnesia colectiva de Koleka Putuma. Flores raras. Trad. Lawrence Schimel y Arrate Hidalgo.

Publicado por la pequeña editorial sudafricana, uHlanga Press, se ha convertido en un bestseller. Poemas directos, como dardos, como explosiones, que parecen arañar desde la profundidad de la que quieren salir. Sus versos aglutinan lo colectivo y se cierran sobre núcleos íntimos. Condensando el trauma y el dolor en estrofas potentes y rotundas que horadan sobre la cuestión racial, de género y sexual. Pero Putuma no se conforma solo con esto y quiere también contar historias de amor y de alegría

Cuentos para niños perdidos de Diriye Osman. Team Angelica Publishing. Trad. Héctor F. Santiago.

El autor se describe a si mismo de esta manera; “primero somalí, segundo musulmán y tercero homosexual”. Bernardine Evaristo ha dicho sobre el libro: ”Uno de los grandes placeres de leer es encontrar libros que narren historias que no suelen aparecer en la literatura comercial. Este es una cruda colección de relatos sobre la experiencia queer somalí. Casi todos tratan sobre el exilio: de la familia, del país, de la cordura, de uno mismo. Osman consigue manejar con soltura la tradición del cuento”.

La pesadilla de Obi de Ramón Esono. Autoedición. Varios autores (Chino y Tenso Tenso).

Estamos ante una novela gráfica que narra en tono de crítica delirante las desventuras de un personaje, trasunto de T. Obiang, que una mañana despierta convertido en un guineano más, víctima de la miseria y de la opresión de su propia dictadura. La obra se ha expuesto en varias ciudades españolas y nos habla de la capacidad del tebeo o cómic también para alterar, denunciar y crear conciencia.

Nuestra hermana aguafiestas de Ama Ata Aidoo. Cambalache. Trad. Marta Sofía López.

Podría estar en la lista de “atemporales”, pero la colocamos aquí por ser, además, una obra muy peculiar, un híbrido maravilloso. Aidoo propone un viaje a la inversa del formulado en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Su traductora escribe en el prólogo: “la novela-poema de Aidoo es, con mucha diferencia, una de las obras más audaces, «modernas», visionarias y radicales que han surgido de África en la época de las postindependencias. O quizás la más”.

Seis novedades

30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Bajo las ramas de los udalas de Chinelo Okparanta. Baile del Sol. Trad. Iballa López

Volvemos a Nigeria y a la guerra de Biafra. Ijeoma es cristiana igbo y Amina musulmana hausa. Son dos jóvenes que, a pesar de las diferencias, se aman. Okparanta ganó en 2014 el Premio Lambda Literario por su colección de relatos Happiness, Like Water en el que ya trataba una relación lésbica.

Doce relatos urbanos. Doce voces africanas, ed. Ángeles Jurado. Casa África y Baile del sol.

En torno a la ciudad, transportándonos a lugares como Abiyán, Lagos, Ciudad del Cabo, Dakar o Malabo, 12 escritores/as nos proponen sus historias. Son Véronique Tadjo, Trifonia Melibea, Noo Saro-Wiwa, Ken Bugul, Chimamanda Ngozi o Boubacar Boris Diop, entre otros. La ciudad de Tánger se la guarda Antonio Lozano para descubrirnos que es un lugar inmortal.

Antología poética de Gabriel «Mwènè» Okoundji. Pre-Textos

De versos como este está lleno este libro: «Se necesita todo el silencio de las palabras para decir tu nombre». El del poeta, admirador de Césaire, es uno de los más reconocidos. Originario de República del Congo, en 2010 le concedieron el “Gran Premio del África negra”. Su traductor y prologuista, Leandro Calle, recoge las palabras de Okoundji, quien afirma “No somos ante todo seres de inteligencia, somos ante todo seres emocionales”.

Cuarenta años esperando a Isabel de Said Jatibi. Baile del Sol. Trad. Noemi Fierro.

El escritor argelino nos introduce en la historia de Yousef, un pintor a quien, para sus últimas obras, la inspiración le llegará de la figura de Isabel Eberhardt. Jatibi repasa la historia de Argelia reciente desde la guerra de liberación al momento en el que en la década de los noventa se apunta al triunfo de los islamistas.

En el jardín del ogro de Leila Slimani. Cabaret Voltaire. Trad. Malika Embarek.

Trama dura, en la que somos testigos de cómo ese castillo de cristal tan firmemente construido que parece la vida de Adéle, la protagonista que parece tenerlo todo, se corroe por dentro a fuego lento ante la opresión exterior. Nada colma a Adéle para la que lo que la rodea ha dejado de tener sentido, empujada a encadenar relaciones sexuales sin parar. La vida familiar, tan presente en Canción dulce, aparece también en esta novela como el lugar donde parecen fraguarse los destrozos íntimos más crudos.

Corazón que ríe, corazón que llora de Maryse Condé. Impedimenta. Trad. Martha Asunción Alonso.

Premio Nobel alternativo de literatura 2018, este libro es una colección de 17 relatos que cuentan episodios de su infancia y juventud. En la biografía de Condé, mujer viajera en extremo, destacan dos paradas: la de su origen, entre su mundo caribeño y la metrópoli francesa, y la de África a donde llegó en búsqueda de sus orígenes (lo que la llevó a afirmar: “el orgullo de ser negra, el orgullo de ser mujer, el orgullo de ser lo que soy, ha sido África quien me lo ha aportado”).

Seis para pensar, saber

30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Afrotopia de Felwine Sarr. Los libros de la Catarata y Casa África. Trad. Alba Rodríguez.

En esta obra, el pensador acuña dos nuevos términos. Estos son, Afrotopos “ese lugar todavía no habitado por esa África que viene” y Afrotopía “una utopía activa que pretende sacar a la luz los vastos espacios posibles de las realidades africanas y fecundarlos”. Son solo dos apuntes de un libro que abre el camino para que el continente se repiense, se represente y se proyecte.

Las mentiras que nos unen de Kwame Anthony Appiah. Taurus. Trad. María Serrano.

El filósofo angloghanés ha escrito un libro con la idea central de echar por tierra un error en el que solemos caer: «el de dar por hecho que en el corazón de cada identidad residen unas similitudes profundas que vinculan a todas las personas que comparten dicha identidad». En este sentido, analiza la cuestión identitaria, un eje en torno al que, sobre todo hoy en día, giran debates, opiniones y controversias.

Breve historia del África subsahariana de Eric García Moral. Nautilus.

“En estas páginas (el lector) no encontrará la historia africana en su totalidad, sino sólo una parte de ella”, se lee en su prólogo. Dirigido a un público general, no pretende ser un manual erudito y fue concebido como un libro que, potencialmente, podría leer gente que nunca ha oído hablar de la historia africana. Su autor, convencido de que hay que acercar la Historia a la gente, nos la cerca de manera sencilla pero siempre rigurosa.

El Himen y el Hiyab: Por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual de Mona Eltahawy. Capitán Swing. Trad. María Porras.

Elthawy nos muestra que las mujeres árabes desde el estallido de las primaveras árabes han luchado por una doble revolución: contra los regímenes represivos y contra un sistema económico y político que reprime a las mujeres en Egipto, Libia, Túnez, Argelia entre otras naciones… El libro es, en opinión de Juan José Martín-González, “una llamada a la revolución y a la rebeldía y un cuestionamiento del sistema patriarcal árabe desde sus bases y dirigido a las propias víctimas de dicho sistema”.

Congo, Una historia épica de David Van Reybrouck. Taurus. Trad. Catalina María Ginard

700 páginas. A través de ellas el historiador belga rompe estereotipos mientras traza la trayectoria de este país colosal hasta la actualidad. Jeune Afrique ha dicho de esta obra: “Un ovni editorial que mezcla hábilmente los enfoques histórico, periodístico y literario. Es imposible dejarlo.”

Nuevas voces de la literatura de Guinea Ecuatorial 2008-2018, edición de Juan Riochí. Diwan.

En la antología participan 21 autores de Guinea Ecuatorial que nos dan la oportunidad de conocerlos y acercarnos a estas (nuevas) letras. Entre ellos, Ángela Nzambi, Edjanga Divendu Jones, Francisco Ballovera Estrada, Fumilayo Johnson Sopale, Guillermina Mekuy, Juan Riochí Siafá, Lucía Mbomío Rubio, Paloma Loribo (Paloma del Sol) o Recaredo Silebo Boturu.

Seis sin traducir (aún)

30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Dance of the Jakaranda de Peter Kimani. Akashic Books.

Recomienda Chema Caballero: “Misterio, historia y poner en el centro a los asiáticos ausentes en la literatura africana. Una trama muy bien escrita que nos cuenta la historia de la construcción del tren en Kenia y la llegada de los asiáticos, cómo vivieron y cómo fueron discriminados, a la vez que ellos también discriminaron a los kenianos”.

Luanda, Lisboa, Paraíso. Djaimilia Pereira de Almeida. Companhia das Letras.

Recomienda Adriano Mixinge: “Recrea la nueva Angola desde la perspectiva diaspórica y global; la autora está preocupada con la memoria y la historia de la construcción de un imaginario póscolonial. Además, es preciosista en la escritura, demostrando un rico imaginario interior”.

Camarade Papa de Armand Gauz. Le nouvel Attila.

Recomienda Ángeles Jurado: “Es un retrato de la época en la que la colonización empezaba en esa zona de África que explica muchas de las cosas que pasan en la actualidad, mucho de lo que es Costa de Marfil hoy. Describe la riqueza y complejidad de las sociedades africanas precoloniales y el choque entre colonizado y colonizador. Además de estar maravillosamente escrito”.

Banat al-sabbar de Karima Ahdad. Le Fennec.

Recomienda Gonzalo González Padilla: “Está escrito por una mujer joven marroquí. Ofrece una visión crítica y al tiempo polifónica de la situación de las mujeres en el entorno rural. Está muy bien escrito y me recuerda a la prosa de Mohamed Chukri. el autor del Pan a secas”.

Kintu de Jennifer N. Makumbi. Transit Books.

Recomienda Arrate Hidalgo: Hay que leerlo. Porque es una épica familiar como pocas he conocido, porque sus personajes con sus dolores y esperanzas se quedan contigo mucho después de cerrar el libro, porque la voz de Makumbi es multicolor y profundamente humana.

Ebamba Kinshasa-Makambo de Richard Ali A Mutu. Mabiki.

En lingala se publicó esta obra en 2014 ya que este joven autor, nacido en República Democrática del Congo escribe en su lengua materna. Traducida a inglés por Bienvenu Sene Mongaba, bajo el título Mr. Fix It, es la primera novela en lingala en lograrlo. La obra se desarrolla en Kinshasa, ciudad de la que realiza un verdadero retrato (ciudad de la música y la moda), y cuenta la historia de un joven congoleño que lucha y trata de sobrevivir dividido entre la tradición y la modernidad.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/07/11/africa_no_es_un_pais/1562836732_219748.html

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