Equidad y Plan Sectorial de Educación: con el agua al cuello…

Por: Sylvie Didou Aupetit

 

Cinvestav

Proyecto CONACYT A1-S-8492

El 6 de julio 2020, 18 meses después de que iniciara labores el gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Diario Oficial de la Federación (D.O.F) publicó el Plan Sectorial de Educación 2020-2024 (PSE). Dicho Plan remarca diferencias con las políticas sectoriales anteriores, cuyas desviaciones y corruptelas, financieras y éticas, denuncia conforme con una narrativa de oposición entre el pasado y el presente. Alineado con el discurso presidencial, el PSE plantea como su eje principal la inclusión de colectivos vulnerables, en condiciones de calidad e interculturalidad, con el propósito de no dejar a nadie atrás, como lo recomienda la UNESCO, y, asimismo, de no dejar a nadie fuera (PSE: 199).

En esa cruzada en pro de la igualdad educativa, participan todos los niveles. En el superior, los objetivos centrales son expandir la matricula e instalar instituciones, públicas y gratuitas, en entidades con brechas de atención (Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Tlaxcala y Quintana Roo). Se localizaran preferentemente en municipios con alta marginalidad para mejorar los grados de accesibilidad de la población a las infraestructuras.

En consecuencia, la estrategia prioritaria 1.6 está enfocada a “garantizar la obligatoriedad y la gratuidad de la educación media superior y superior como condición para asegurar el acceso de adolescentes y jóvenes al conocimiento, la cultura y el desarrollo integral”. Recomienda para ello: hacer un uso más intensivo de las TIC para suministrar servicios educativos a usuarios no tradicionales en modalidades mixtas/no escolarizadas; otorgar becas y apoyos a quienes carecen de medios financieros para cursar estudios superiores; ampliar los cupos en los establecimientos preexistentes; revisar los mecanismos de selección y admisión de estudiantes pertenecientes a grupos sociales desfavorecidos en sus oportunidades de acceso; armonizar los planes de crecimiento de matrícula de las entidades federativas y de los subsistemas universitario, tecnológico y educación normal y  crear “universidades públicas de vocación comunitaria y sostenibles” (PSE: 217)

A su vez, procurar ensanchar la cobertura de un 39.7% del grupo de edad a un 49% y suministrar una educación social-, cultural- y laboralmente pertinente obligará las instituciones a diferenciar las medidas pedagógicas de atención a los colectivos en dificultad para reducir sus tasas de deserción, por ahora superiores a la tasa promedio nacional. Implicará revalorar las labores docentes con respecto de las de investigación y rescatar la figura del profesor universitario dedicado de tiempo completo a la enseñanza. Supondrá impulsar la carrera docente en educación superior, reclutando a gran escala a académicos y garantizando que adquieran competencias pedagógicas, indispensables para instrumentar la anunciada transformación curricular, cuyos contenidos específicos se requeriría, por cierto, precisar.

Difícilmente, uno discrepa de esas prioridades. Es urgente que el sistema de educación superior mejore su equidad y eficiencia, imparta contenidos relevantes e incremente sus tasas de egreso. Lo anterior no debe, sin embargo, disimular que el Programa no aporta respuestas claras sobre cómo reunir los medios indispensables al éxito de esos propósitos.

El principal interrogante concierne la suficiencia de recursos. El PSE, en el apartado de desglose de los compromisos, insertó sistemáticamente la advertencia de que su consecución depende de la obtención de un presupuesto acorde a la meta. Esa leyenda contradice el principio de que cualquier programa oficial, guía de la acción pública, debe contar con un presupuesto de ejecución adecuado a sus objetivos. La indefinición sobre los amarres financieros del PSE preocupa cuanto más que la austeridad a toda costa, impuesta por el gobierno desde 2019, y las crisis derivadas de la pandemia del COVID-19, en 2020, afectaron negativamente las tareas rutinarias del sistema educativo y genera serias dudas sobre la viabilidad de cualquier proyecto de transformación.

Otras cuestiones son políticas. Aunque el PSE reitera su respecto a la autonomía de las universidades en lo que refiere a diseño de planes y programas y a selección de los aspirantes, los lineamientos expresados al respecto así como otras propuestas (gratuidad de los servicios educativos cuando muchas instituciones públicas cobran derechos de inscripción y cuotas, por ejemplo) constituyen motivos potenciales de tirantez entre la Secretaría de Educación Pública y los establecimientos.

Unos asuntos más son instrumentales. El PSE inserta, entre las tareas imprescindibles para mejorar el funcionamiento del sistema de educación superior, el producir una información sobre perfiles, condiciones y resultados de los distintos sectores que lo integran y el contar con una burocracia que tenga mayores niveles de capacitación y sea menos fiscalizadora de las labores académicas. No obstante, no identifica cómo concretar ambas expectativas, repitámoslo, fundamentales para recuperar la funcionalidad de un sistema, lastrado por una regulación hipertrofiada y por dispositivos de gestión confusos y, a veces, incompatibles.

Finalmente, el PSE es parco en el análisis de las dos iniciativas que, a la fecha, han constituido las marcas distintivas de la política gubernamental de educación superior: si bien señala que los programas Jóvenes Escribiendo el Futuro Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, establecidos en el PND 2019-2024, son prioritarios (PSE: 198), no abunda ni en sus ventajas, ni en sus limitaciones.

En suma, en educación superior, el PSE es un documento diagnóstico y aspiracional. Es generoso, pero no es operacional, en contradicción con lo que se espera de un documento de esa índole. Están desdibujados las rutas de acción y los apoyos indispensables, si se quiere transitar de una retórica sobre un futuro promisorio a una dinámica inminente de cambio pautado y medible, es decir con resultados que, aunque modestos, se comprueben ya, es decir a partir de 2021 (no de 2040). Y, en vísperas de otra década perdida, en el país y en la región, las cuestiones del “cómo” y del “con qué” no son intrascendentes sino cruciales.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/equidad-y-plan-sectorial-de-educacion-con-el-agua-al-cuello/

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Honduras:Gobierno realizó presentación del Plan Sectorial de Educación a los cooperantes

04 Febrero 2018/Fuente: radiohrn/Autor: KAREN N. REYES

El Plan Sectorial Educación 2018-2003 constituye un compromiso asumido por el Gobierno del presidente Juan Orlando Hernández, al adoptar la agenda 2030 del Desarrollo Sostenible en la Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2015, ya que responde al objetivo de Desarrollo Sostenible No.4 que se refiere a una educación de calidad.

El presidente de la República Juan Orlando Hernández, en una conferencia de prensa en casa presidencial, realizó la presentación del Plan Sectorial de Educación 2018-2030, que tiene como principales retos el fortalecimiento del sistema educativo nacional y mejorar el aprendizaje de los estudiantes e incluirlos en la sociedad del conocimiento.

El Plan Sectorial Educación 2018-2003 constituye un compromiso asumido por el Gobierno del presidente Juan Orlando Hernández, al adoptar la agenda 2030 del Desarrollo Sostenible en la Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2015, ya que responde al objetivo de Desarrollo Sostenible No.4 que se refiere a una educación de calidad.

La elaboración del Plan Estratégico del Sector Educación 2017-2030 es desarrollado con fondos que provienen de la cooperación financiera de la Alianza Mundial para la Educación (AME).

En su comparecencia el mandatario hondureño dijo que con este Plan Sectorial Educación 20182030 se va a lograr un salto cualitativo en la calidad del aprendizaje de los estudiantes

Detalló que se van a consolidar las bases de la reforma educativa fortaleciendo el sistema de educación nacional porque este va ser el salto más importante en materia educativa en décadas.

El presidente Hernández mandatario les hizo un llamado a los miembros de la sociedad hondureña y a los cooperantes; para que se estructure una misión de acompañamiento en base a este plan estratégico institucional del sector educación.

Detalló que han construido nuevas escuelas y aulas , pero el desafío es enorme es por ello que se van a construir unas 600 nuevas escuelas, se va a invertir en 10 mil aulas tecnológicas y se va a comprar unas 34 mil computadoras y se van a capacitar a unos 20 mil maestros.

En ese sentido El ministro de Educación Marcial Solís, manifestó que el sistema educativo tiene retos grandes que se deben de enfrentar porque estamos hablando no de un plan de gobierno nada más sino que son las bases de la educación las que se tienen que sentar.

“En este proceso vamos a estar hasta el 2030 tres periodos de gobierno y esto va ser enviado al Congreso Nacional y ser ratificado como política de Estado y tendrán que ser respetados por los gobiernos que sucesivamente vamos a tener en Honduras”, explicó el titular de Educación.

Fuente de la noticia: http://radiohrn.hn/l/noticias/gobierno-realiz%C3%B3-presentaci%C3%B3n-del-plan-sectorial-de-educaci%C3%B3n-los-cooperantes

Fuente de la imagen: http://radiohrn.hn/l/sites/default/files/styles/internas/public/edu_4.jpg?itok=k

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