Reconstruir, reanudar, reeducar

Alberto Sebastián Barragán

El enigmático 19 de septiembre repitió las causas y las consecuencias. Los últimos sismos causaron pérdidas irreparables, vidas en juego, tristeza, melancolía, miedo. Como hace 32 años el gobierno fue insuficiente y la esencia de las manos mexicanas se unificó como nunca lo había hecho. Como un ciclo generacional, se pasó la estafeta del voluntariado y la filantropía. En respuesta a la tragedia sin tiempo, la solidaridad y la experiencia del 85 salieron nuevamente a las calles. Otra vez brotaron lazos comunes y de familiaridad. Miles de personas en las calles, en los centros de acopio, en los albergues. Se hizo presente la ayuda mutua y el reconocimiento de la mexicanidad como nuestro rasgo común. El ánimo de cooperación también formó parte de las réplicas del sismo.

Como recuento periodístico del terremoto de 1985, Elena Poniatowska recuperó algunas versiones de los que padecieron los estragos del siniestro, y se publicó: Nada, nadie. Las voces del temblor, en ese libro se describe detalladamente cómo las instancias gubernamentales intentaron reaccionar y monopolizar la atención a la emergencia. En los relatos se percibe la presencia del voluntariado de la UNAM y del Politécnico, el recaudo medicinal de Radio Educación, la cobertura de Canal Once, la unión de radiodifusoras, la saturación de Locatel, la ayuda internacional… y la corrupción.

Escombros, tristeza, pérdidas y ayuda. Judith García, tras perder a su marido y a sus hijos, expresó una triste demanda que nos desgarra desde 1985 hasta nuestros días: “… la gente que murió no murió por el sismo, eso es mentira, la gente murió por la mala construcción, por el fraude, por culpa de la incapacidad de un gobierno corrupto al que no le importa que la gente viva y trabaje en edificios que pueden caerse”. Así como el día 19 de septiembre, el cáncer de la corrupción se repite, y se ha desarrollado durante 32 años más. Todo se repitió como si nada hubiéramos aprendido.

Estos últimos días han sido una transición a la normalidad que vivíamos. Se decretaron tres días de luto nacional. En algunas instancias públicas y particulares se han declarado días inhábiles hasta la supervisión de personal calificado para regresar a las actividades. Pero el sector educativo, ha sido uno de los más complejos por reactivar. Varios días después del siniestro, la Secretaría de Educación Pública (SEP) también ha experimentado una suerte de colapso en sus actividades.

Según la SEP, a través del Comunicado  277, se informa que 12 mil 931 escuelas tuvieron alguna afectación por los sismos, en las entidades involucradas. Esto requerirá 13 mil millones de pesos para rehabilitar o reconstruir los planteles dañados. Aquí se tendrán que hacer valer los seguros de los planteles, sin embargo, Aurelio Nuño también añadió que se ocuparán recursos del Fondo de Desastres Naturales y una bolsa de 700 millones de pesos de la SEP, para reparaciones menores, además de que se cuenta con el Programa Escuelas al CIEN. Sin embargo, habría que conocer los términos de los contratos con las aseguradoras, ya que no deberían ocuparse más recursos públicos para la reparación o reconstrucción de las escuelas afectadas.

El regreso a clases, en la Ciudad de México, depende de la revisión de planteles, en donde se ha responsabilizado al Colegio de Ingenieros Civiles de México, que están trabajando al ritmo que pueden, para que los Directores Responsables de Obra, emitan el dictamen para garantizar la seguridad de alumnos y maestros. Este proceso llevará semanas en culminar, y se genera la reanudación paulatina de actividades, que como también ha declarado el secretario de educación, es un tiempo que se recuperará en vacaciones o fines de semana. Es decir, en esas declaraciones se percibe que la autonomía de gestión quedará estrictamente supeditada a las disposiciones de la SEP, y no a las necesidades de los planteles.

Pero la educación debe continuar. Las clases se habrán de reanudar y seguir el proceso formativo de todos los niveles. Pero ahora se mantiene latente la noción de “seguridad”, de cuidado de la integridad física y psicológica de comunidad escolar. Este sigue siendo un tema pendiente de la reforma educativa. Recordemos que desde el 2007 se creó el programa “Escuela segura”, el cual incluía objetivos y acciones para prevenir y atender la violencia en las escuelas. Pero este programa ha venido a menos por su falta de supervisión, y se convirtió en otro programa burocrático que “distraía” las actividades académicas de las escuelas.

La última reforma educativa, modificó todo el marco normativo de la educación, pero no incluyó actividades que impulsen la Protección escolar, para diseñar y aplicar protocolos de actuación en caso de siniestros, o fortalecer y sistematizar los simulacros para responder a los fenómenos naturales que han estado presentes en los últimos días. Este hueco en el sistema educativo, se tendría que cubrir desde las disposiciones de la política educativa en turno, sin embargo, se mantiene el vacío de la protección escolar.

Esta necesidad la podemos atender desde diferentes espacios, desde convenios interinstitucionales, con la voluntad de autoridades y docentes. Se pueden empalmar las experiencias recientes con procesos de protección para reducarnos, maestros y alumnos, en términos de prevención y protección desde las escuelas. Este cambio de visión, requiere fortalecerse desde el sector educativo, para que no quede en esfuerzos aislados, que poco a poco se van apagando en cada generación de política educativa.

 

Fuente del articulo:http://www.educacionfutura.org/reconstruir-reanudar-reeducar/

Fuente de la imagen:http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2017/09/RECONSTRUCCION-AULAS-6-768×398.j

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Puerto Rico: Llamado de la UPR a la reconstrucción

Centro América/Puerto Rico/01 Octubre 2017/Fuente:elvocero /Autor: Perla Rodriguez

Desde la administración central en el Jardín Botánico, hasta los rectores en los recintos del sistema, la Universidad de Puerto Rico (UPR) está haciendo un llamado para que los docentes y los estudiantes participen de la reconstrucción de la institución.

Quieren reiniciar el semestre lo más pronto posible.

“Todos los estudiantes pueden estar seguros que con los cambios requeridos, se completará el semestre en curso en todos los recintos del sistema”, sentenció el presidente interino de la UPR, Darrel Hillman, en una comunicación oficial para la comunidad universitaria.

Por otra parte, el rector del recinto de Río Piedras, Luis Ferrao Delgado, destacó que “estamos comprometidos con mantener los esfuerzos concentrados en rehabilitar el campus y atender las áreas críticas”.

Los trabajos de limpieza en el recinto de Río Piedras comienzan a las 8:00 de la mañana y terminan a las 11:30 de la noche. Los voluntarios deberán reportarse en la Oficina para la Conservación de Instalaciones Universitarias (OCIU), que está al lado del primer portón de la avenida Barbosa.

Las personas que participen del esfuerzo deberán llevar sus guantes, escobas, rastrillos, agua potable o cualquier otro material que estimen necesario.

Estudiantes urgen la participación

El estudiante de Derecho, Ricardo Raola, señaló a EL VOCERO que participará de la reestructuración que comenzará la próxima semana, aunque no es la primera vez que va al recinto riopedrense después del paso del huracán María.

Esta semana fue junto a un grupo de la Escuela de Derecho y señaló que es imprescindible que participen más personas del esfuerzo.

El portavoz del movimiento estudiantil en Río Piedras, Mario González, también urgió la participación masiva, particularmente la de los llamados “profesores de blanco”, quienes se manifestaron a favor de la reapertura del recinto durante la huelga universitaria.

“El llamado debe ser a todas las personas que protestaron para abrir el recinto para que participen de la reestructuración, porque los estudiantes ya estamos en la calle autogestionados para apoyar los esfuerzos de reconstrucción de Río Piedras”, explicó el estudiante graduado de Arquitectura.

El portavoz de la Juventud Hostosiana, Francisco Santiago, se unió al llamado de sus compañeros y agregó que –más que un esfuerzo por la universidad– debe ser una unión por la comunidad.

“El llamado debe ser de ayuda y esfuerzo por las familias puertorriqueñas que fueron víctimas del huracán. Esto no se debe tratar solo de un esfuerzo por la universidad, esto tenemos que verlo como una cuestión de comunidad”, resaltó el también estudiante de Derecho.

Una semana de reconstrucción

Este lunes, 2 de octubre, la comunidad universitaria concentrará sus esfuerzos en las facultades de Ciencias Naturales, Administración de Empresas, el Decanato de Estudiantes, el Teatro, el Museo, la Escuela Superior, la Escuela Elemental, el Centro Preescolar y las oficinas adscritas a la rectoría.

El martes se concentrarán en las facultades de Educación, Humanidades, Ciencias Sociales, Estudios Generales y la Escuela de Comunicación. Mientras tanto, el miércoles estarán limpiando las escuelas de Planificación y de Ciencias y Tecnologías de la Información.

Se supone que el recinto de Río Piedras termine su semana el jueves, 4 de octubre, con las labores de recogido de escombros en los estacionamientos de las escuelas de Derecho y Arquitectura.

“Agradecemos a todas las personas que han mostrado su interés en colaborar en la recuperación del recinto”, explicó el rector interino de la institución en la comunicación escrita.

Fuente de la noticia: http://www.elvocero.com/educacion/llamado-de-la-upr-a-la-reconstrucci-n/article_1c528e6a-a578-11e7-acb8-0712819c7028.html

Fuente de la imagen:

https://bloximages.newyork1.vip.townnews.com/elvocero.com/content/tncms/assets/v3/editorial/0/00/00020de2-9e4a-11e7-bc25

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