La extraviada Reforma Educativa de la 4T

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

El próximo 12 de diciembre, se cumplirán dos años de que el presidente López Obrador envió la iniciativa de reforma al texto constitucional en materia educativa, específicamente de los artículos 3, 31 y 73 de la Carta Magna, con la finalidad de cancelar y modificar los términos, contenidos y leyes secundarias que formaban parte de la anterior reforma educativa del período 2012-2018. Con ese acto de 2018, oficialmente, se inició el proceso de la “Reforma Educativa de la 4T”.

Independientemente de los factores asociados durante el presente año, como son la crisis sanitaria y la crisis económica, la Reforma Educativa de la “4T” se encuentra extraviada. A dos años de su lanzamiento, como iniciativa de cambio gradual, moderado, y planteada desde las nuevas élites gobernantes, dicha iniciativa e impulso reformistas se han tornado desangelados, sin fuerza, cada día más debilitados a la vista de las evidencias.

El mismo Esteban Moctezuma, secretario de educación pública federal, con frecuencia omite hablar o escribir acerca de la “Reforma Educativa del 2018-2019”, como tal, sino que más bien se refiere, en su lugar, al Acuerdo Educativo Nacional o a la creación de la “Nueva Escuela Mexicana” (esta última, inspirada en los proyectos de la “Fundación Azteca”, donde él trabajó y manejó el concepto de “excelencia musical”, entre otros términos y valores empresariales). Me pregunto ¿Acuerdo con quién, cómo, para qué?

Si uno busca las fuentes documentales de la nueva “Reforma Educativa de la 4T”, no se encuentra ningún texto unificado. El gobierno del presidente López Obrador, a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), no ha elaborado un documento integrador en ese sentido. La Cámara de Diputados federal, donde el partido Morena y aliados son mayoría, ni el organismo creado en lugar del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), esto es, la Comisión para la “Mejora Continua” de la Educación, nadie ha elaborado un documento que dé sustento, precisión y consistencia al más reciente proceso reformista. Y no sólo eso, tampoco se percibe una solidez discursiva por parte de las autoridades, sino más bien un abandono del lenguaje “reformista” en los registros y en el accionar de las políticas públicas educativas aplicadas durante los dos años recientes.

Algunas preguntas generadoras para motivar el análisis

¿Cuáles son los contenidos de la Reforma Educativa (RE) impulsada por el gobierno de la «4T»? ¿Qué cambios o transformaciones se han proyectado durante este sexenio de la “4T” en el campo educativo? Hasta ahora, ¿qué se ha logrado? Tiempo, por cierto, del cual ya ha trascurrido el primer tercio ¿Qué cambios de fondo se han producido o se proyectan en aprendizajes escolares (y su evaluación formativa); en las prácticas docentes (y su evaluación formativa, no punitiva ni para controlar)?

¿Qué hay en cuanto a cambios al currículo escolar; en nuevos métodos y enfoques de enseñanza; en nuevos modelos de gestión educativa y escolar? ¿Qué en la atención integral e institucional a la inequidad educativa como parte de la inequidad social? ¿Qué se ha hecho en cobertura; en organización escolar (con la intención de que sea menos burocratizada); en materiales didácticos (para fomentar la lectura, más allá de las TIC); en formación continua para docentes y directivos escolares en servicio; en procesos de formación Inicial y preparación profesional para las y los estudiantes de las escuelas normales, los CAM y la UPN? ¿Qué cambios sustantivos en infraestructura educativa? ¿Qué hay con respecto al financiamiento público hacia la educación? ¿Qué avances se puede anotar el gobierno de la “4T” para abatir el rezago educativo?

Así describía, en 2019, EMB los puntos contenidos en la Reforma Educativa de la “4T”: “Queda abrogado el texto constitucional previo. Con la aprobación de la iniciativa, se eliminarían también la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley del Servicio Profesional Docente. No habrá evaluaciones punitivas ni obligatorias. Los maestros tendrán derecho a un sistema de formación y actualización gratuito. No existirá ninguna relación entre evaluación y permanencia en la plaza de los educadores. Se reinstalarán a los profesores que fueron cesados a raíz de la aplicación de la reforma educativa (de 2013) y se eliminarán las sanciones contrarias a los derechos laborales. En la iniciativa se establece que la enseñanza es el centro del sistema educativo, por lo que se suprimirán las cargas administrativas. La promoción de los maestros estará asociada con sus conocimientos, aptitudes y experiencia y no a exámenes estandarizados. En la iniciativa, los derechos laborales del magisterio quedan debidamente protegidos. En búsqueda de una educación de excelencia, se propone el mejoramiento integral para lograr el máximo aprendizaje en el aula. Por primera vez, el concepto ‘joven’ aparece junto con el de niños, niñas y adolescentes como el centro de la educación. El curso del nivel de educación superior es obligatorio y se recupera la educación inicial. Se fomentará un nuevo pensamiento crítico y valores. El civismo regresa como materia. Se promueve el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, pero tendrá un énfasis en las autoridades educativas. Por primera vez las familias se vuelven corresponsables de la educación, porque se requiere también la participación de los padres. La educación se define como equitativa. Por ello se impulsarán acciones que reviertan carencias alimentarias, de infraestructura y su mantenimiento en zonas de alta marginación. También se considera como inclusiva, multicultural y plurilingüe, con respeto a los derechos de todos. Se fortalece en la educación la convivencia y el cuidado del medio ambiente. Se habla de una educación para las diferentes realidades de México. Por ello, se invitarán a actores sociales para las tareas, para que cada región tenga expresada su cultura. Los adultos mayores contarán con acceso y garantías al sistema educativo. Los planes y programas de estudio van a tener perspectiva de género. Además, tendrán como materias: ciencias y humanidades, historia, geografía, filosofía, civismo, lenguas indígenas y extranjeras, artes, tecnología, deporte, promoción de estilos de vida saludables, cuidado del medio ambiente y cultura de paz. Habrá un énfasis en los derechos humanos, para que todas las personas sepan defenderlos. Se garantiza la educación especial para personas con discapacidad. El respeto y la promoción de la autonomía universitaria. Más oportunidades de acceso a la educación superior hasta lograr el cero por ciento de rechazo.” (1)

Hasta el momento, (ubico al período 2018-2020), no ha habido tal “transformación”. Este intento de “Reforma” se ha quedado corto. En la búsqueda de nuevos consensos políticos durante la gestión legislativa, el gobierno de la “4T” sólo ha “descafeinado” los términos de la reforma educativa prometida en campaña electoral (que sería supuesta y paradójicamente “radical”). El decreto (2), por ejemplo, que se publicó el 15 de mayo de 2019, donde se concentran los productos de las negociaciones legislativas en torno a la iniciativa del presidente López Obrador, muestra más continuismo discursivo y de conceptos educativos y pedagógicos, que ruptura con respecto a la reforma educativa pasada (la palabra “reforma” sólo aparece ahí cuatro veces y se refiere al cambio del texto constitucional, no a un proyecto educativo de largo alcance).

Por otra parte, aprecio que la actual reforma educativa (de la “4T”) es «reactiva», porque se inspiró en la abrogación de las leyes secundarias que derivaron de los cambios al texto constitucional de 2013, pero en sí misma, la actual, no es una reforma que haya surgido ni se haya desarrollado de una matriz original, ni de un auténtico proyecto educativo nacional alternativo. La modificación inmediata y precipitada (recordemos el “detalle” de la autonomía universitaria, eliminada en borrador) del texto constitucional, en la iniciativa de diciembre de 2018, pareció ser más un acto reformista reflejo que un resultado tangible de un movimiento nacional (“desde abajo”) que abanderara a la reforma en sentido progresista, a partir de las demandas sociales y de la voz del magisterio. Y aunque a las y los docentes se les invitó a participar en consultas públicas, entre julio y noviembre de 2018, el resultado de las modificaciones constitucionales de 2019, y la operación gubernamental que se ha dado desde entonces, están lejos de empatarse con lo manifestado por López Obrador durante la campaña de ese mismo año, cuando habló de un “cambio de raíz”.

Al caracterizar al reformismo educativo en México, como una especie de afiliación obsesiva por emprender “reformas educativas” en automático, que ha intentado pasar del reformismo conservador-tecnocrático (2013) al reformismo progresista, moderado (2018-2019), ni siquiera ve reflejados dichos impulsos “gradualistas”; mucho menos se podría hablar de un “reformismo educativo radical», lo cual, en sí mismo y por sentido lógico, sería una contradicción.

¿Cuál transformación de la cosa pública en materia de educación hemos tenido? La RE, hoy, es retórica, es discurso vacío, es demagogia, es contradicción sin proyecto propio. Por todas estas razones y cuestionamientos, me parece más bien que estamos frente al umbral de una crisis del reformismo educativo en México.

Fuentes consultadas:

(1) “Esteban Moctezuma explica, punto por punto, la iniciativa para la reforma educativa”, El Financiero, 21 de marzo, 2019.

(2) Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos 3o., 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia educativa. DOF, 15 de mayo, 2019.

Fuente e imagen: https://www.sdpnoticias.com/amp/columnas/la-extraviada-reforma-educativa-de-la-4t.html?__twitter_impression=true

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El regreso de Elba Esther Gordillo

Por: Luis Hernández Navarro

Dos años y casi tres meses después de obtener su libertad, Elba Esther Gordillo está de vuelta en la política nacional. El pasado 20 de octubre, el Instituto Nacional Electoral otorgó el registro al partido familiar de la maestra: Redes Sociales Progresistas (RSP).

Ciertamente, aún hay nubarrones que podrían empañar su retorno triunfal a la política institucional. Un juez de control dio 72 horas a Fernando González, presidente del nuevo partido y yerno de la maestra, para que presente el acta de la asamblea en la que fue electo, en sustitución de Juan Iván Peña Nader, el anterior dirigente a quien destituyeron. Si el yerno no presenta el documento, será vinculado a proceso.

Juan Iván, fundador del nuevo partido, fue destituido hace un año, acusado de maltrato a líderes estatales y de pedir dinero a empresarios a cambio de futuras candidaturas. A su vez, Peña Nader organizó una reunión para ser ratificado en el cargo y denunció a Fernando González de amenazas.

Juan Iván es un polémico abogado li­gado a casineros, especialmente a Luis Carlos Urzúa, antiguo priísta dueño del casino Abu Dhabi. Juntos organizaron la asamblea para conseguir el registro de RSP en Nuevo León, con abundante financiamiento. Según Peña Nader, Fernando González falsificó la destitución de Juan Iván, comprando la firma de Gerónimo Escuinca y falsificando la de Rafael Ortiz Cárcamo. Arabela Ochoa, hija del ex secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Rafael Ochoa, les certificó la maniobra.

RSP fue, desde su fundación, un matrimonio por conveniencia entre Elba Esther y Peña Nader. Según el abogado, su partido era afín a Morena, pero con una orientación de centroderecha. La gota que derramó el vaso y precipitó el divorcio entre ambos fue la decisión de la maestra de tomar el control completo del partido una vez que fracasó en su intento de recuperar desde arriba el SNTE. Visiblemente molesta con su antiguo aliado Esteban Moctezuma, porque éste decidió seguir usando los servicios de Alfonso Cepeda al frente del gremio, se lanzó a controlar completamente el partido.

Desde que se encontraba en prisión domiciliaria, Elba Esther diseñó una estrategia política que conoce bien. Buscó aliarse a Andrés Manuel López Obrador para la Presidencia de la República y ca­minó organizativamente en dos pies: el partidario, con RSP, y el sindical, a través de la corriente Maestros por México (MxM), en la que puso al frente a su compadre jalisciense Tomás Vázquez Vigil.

Su objetivo ha sido, siempre, recuperar el control del SNTE, que perdió cuando cayó en la cárcel. Nunca lo ocultó. En una reunión pública celebrada el 7 de abril de 2019, en Puebla, declaró que tenía sed de justicia, y criticó a la dirigencia del SNTE, a la que calificó de ilegítima, mediocre, pequeña e ignorante. Encarrerada, dijo que la reforma educativa de la 4T era una reformita con ineficiencias y deficienciasla misma gata, pero revolcadita.

Desde ese momento, la relación entre el secretario Moctezuma y la maestra se tensó más. Aunque Elba cuenta con el apoyo de personajes tan importantes en el obradorismo como Marcelo Ebrard (una de sus viejas debilidades) y Julio Scherer, su fuerza no le alcanzó para operar un regreso triunfal al sindicato. Decidió entonces quedarse con el partido para ella y su familia y dio el golpe de mano para deshacerse de Peña Nader y sus aliados.

La maestra comenzó a construir una relación cercana con el obradorismo antes de los comicios de 2018. Fue público el apoyo que brindó a la candidata de Morena la gubernatura del estado de México, Delfina Gómez, en 2017. Su operador Rafael Ochoa llamó a los docentes a votar por Delfina. Su nieto René Fujiwara se unió a la campaña de AMLO. El 10 de febrero de 2018, en un multitudinario acto en Zacatecas, López Obrador suscribió con los gordillistas el Acuerdo para la transformación de la educación en México. Figuras del entorno cercano de Elba Esther fueron incorporadas a las listas parlamentarias de Juntos Haremos Historia.

Concentrada en tomar los hilos de RSP y delicada de salud, Elba Esther perdió el control de MxM. Gordillo impulsó el proyecto junto a un grupo de viejos líderes sindicales afines a ella –como Tomás Vázquez, Rafael Ochoa, Moisés Jiménez, Ricardo Aguilar Gordillo, Enrique Menéndez y Dominga Escobar–, conocido como Los diez fantásticos.

Sin embargo, muchos de esos dirigentes se alejaron silenciosamente del proyecto de Elba, porque ella se volcó a construir un partido familiar. Rafael Ochoa gira en la órbita de Ricardo Monreal. Moisés Jiménez formó Podemos, partido estatal en Hidalgo. Aguilar Gordillo opera con varios diputados de Morena, y gravita alrededor de Mario Delgado. Incluso Tomás Vázquez, el dueño de la franquicia de MxM, se ha autonomizado de su comadre. Ninguno de ellos tiene, sin embargo, las relaciones por arriba que la maestra ha construido con la 4T.

Sin nexos con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (que no quiere nada con Elba o con los suyos), con una influencia muy precaria dentro del SNTE y con el desgranamiento de MxM, el futuro sindical de la maestra parece poco promisorio. Le queda, en cambio, si no sucede algo en el camino, el registro de RSP para cubrir y promover políticamente a su familia.

Twitter: @lhan55

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/10/27/opinion/021a2pol

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