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La USICAMM: el año de la desvalorización docente

Por: Abelardo Carro Nava

«Curiosamente, la desvalorización del magisterio en lo que va de este año, ha pasado por las manos de dos profesoras que conocen los recovecos del Sistema Educativo Mexicano…»

Algunos años han pasado desde aquel 19 de septiembre de 2019, cuando se aseguró, que ese día sería histórico para el país en materia educativa pues, según la presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Adela Piña, caería de manera completa y plena la mal llamada reforma educativa de 2013 (Diputadas y Diputados de Morena, LXIV Legislatura, 2019). Algunos años han pasado desde que, en tribuna, la misma Diputada afirmó que dicha reforma fue impuesta y violenta y, por lo cual, surgía un gran acuerdo educativo, producto del diálogo y el trabajo colaborativo realizado por el ex Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, a través de diversos foros de consulta. Algunos años han pasado desde que la bancada morenista gritó a los cuatro vientos: ¡ya cayó, ya cayó, la reforma ya cayó! (https://www.youtube.com/watch?v=j6iI-9KxjRI), asegurando el total desmantelamiento de esa reforma que, como sabemos, fue punitiva.

No fue suficiente la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), tampoco la “supuesta” eliminación de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD) y, mucho menos, aprobar la reforma educativa del 2019. La precariedad laboral del magisterio sigue a tambor batiente en eso que se ha denominado “la cuarta transformación de México”. Muestra de ello, es el paupérrimo trabajo que ha venido realizando la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) cuya titular, hoy día, es la que en su momento aseguró la caída una reforma violenta y el desmantelamiento de un sistema que agravió a los trabajadores de la educación.

Hay que decirlo, esta Unidad, es una copia mal hecha de lo que en su momento fue la CNSPD. Coordinación que, también hay que decirlo, no ha desaparecido; sigue tan vigente como en aquellos días en los que el peñanietismo, a través de Aurelio Nuño, violentaba los derechos laborales y profesionales de miles de trabajadores de la educación.

Sí, la violencia física que se vivió con la implementación de la mal llamada reforma educativa se trasladó a una violencia simbólica pues, según Bourdieu, dicha violencia es manifiesta cuando en una relación social, el “dominador”, ejerce un modo de violencia indirecta y no físicamente en contra de los “dominados”.

¿De qué otra manera se explica el estado de indefensión al que han sido sometidos los maestros por una autoridad que no acepta que el proceso diseñado para que pueda participar en un determinado “concurso” estuvo mal operado?, ¿de qué otra manera se explica la serie de inconsistencias administrativas que poco favorecieron la posibilidad de que el profesorado mexicano participara en ese proceso cuando cumplía con todos los requisitos pero que no fueron tomados en cuenta porque una plataforma no servía?, ¿de qué otra manera se explica la inoperancia de una plataforma “evaluadora” que enrareció los procesos evaluativos de todos los participantes en esos concursos mal operados?, ¿de qué otra manera se explica el establecimiento de una clasificación entre los mejores maestros que obtuvieron un estímulo en este año de aquellos que, por voluntad propia, no desearon participar?,  ¿de qué otra manera se explica el impulso de un programa neoliberal de estímulos económicos, en un gobierno antineoliberal, y no una mejora sustancial en el salario de todo el magisterio? ¿Gatorpardismo puro?

Sí, hace unos días, mediante comunicado oficial (Boletín No. 286), la Secretaría de Educación Pública (SEP), informó que 24 mil maestras y maestros obtendrían un incentivo económico en los procesos de promoción horizontal en 2021 (SEP, 2021). Sí, en tal comunicado, paradójicamente, la USICAMM informó que en un solo año se estaría otorgando casi la totalidad de los 25 mil incentivos que se asignaron en los últimos años de la administración pasada (SEP, 2021), es decir, ¿que ellos son iguales pero diferentes de aquellos? Esto, solo confirma lo que tantas veces he referido en diversos artículos: la CNSPD solo cambió de nombre.

Y luego, para variar, la aseveración que de nueva cuenta confirma el establecimiento de un programa neoliberal de estímulos salariales en un gobierno que no comulga con el neoliberalismo: en este primer año de operación, a través de los procesos de promoción horizontal que llevó a cabo la USICAMM, se beneficiaron a poco más de 20 mil maestras y maestros con un incentivo económico (SEP, 2021). ¿Y los más de un millón de profesores que laboran en educación básica de qué manera se han beneficiado o se les ha beneficiado si el incremento salarial anual es paupérrimo, el trabajo se ha triplicado y las condiciones laborales y profesionales son, mayormente, inaceptables?

Sí, fue una participación voluntaria del magisterio, pero tanto la convocatoria como el proceso que siguió la operación de, por ejemplo, el programa de promoción horizontal, dejó fuera a muchos de los concursantes quienes, a través de los medios institucionales recibieron las más inverosímiles respuestas a sus demandas que, desde luego, ensuciaron dicho proceso.

No, esto no significa demeritar el logro alcanzado por aquellos que obtuvieron el tan anhelado estímulo. Por el contrario, su preparación, capacidad, habilidad y conocimiento favorecieron el éxito en cada una de las etapas por las que, cuyo calvario, transitaron. Sin embargo, si de equidad y justicia se trata, hay que decir que otros tantos (muchos) se quedaron fuera del mismo por la simple y llana inoperatividad de esa Unidad administrativa y el establecimiento de una serie de requisitos inadmisibles cuando, como se sabe, la docencia se vive en el aula.

Sí, en los últimos días y semanas, se ha dejado ver la titular de la USICAMM en sendas reuniones con diversas autoridades educativas de distintas partes de la República Mexicana, no así con las maestras y los maestros que han padecido los estragos de un programa erróneamente implementado. ¿Diálogos a conveniencia?

Curiosamente, la desvalorización del magisterio en lo que va de este año, ha pasado por las manos de dos profesoras que conocen los recovecos del Sistema Educativo Mexicano (SEM); ¿se imagina lo que en este momento estaríamos dialogando si, los resultados expuestos, los hubiera dado a conocer Aurelio Nuño?

¿Por qué no pensar y actuar para lograr una mejora salarial del profesorado mexicano?, ¿por qué no pensar y actuar para brindar las mejores condiciones laborales y profesionales de los trabajadores de la educación?, ¿por qué no pensar y actuar para contar con un esquema de capacitación, actualización y profesionalización magisterial que redunde en logros efectivos en cada una de las escuelas y aulas de ese SEM?, ¿por qué no pensar y actuar hacia otras formas de valoración del quehacer docente en sus respectivos centros de trabajo?, ¿por qué no pensar y actuar para dejar atrás el romántico discurso de una tan prometida revalorización docente que nada más no acaba de hacerse una realidad?

Al tiempo.

Referencias bibliográficas:

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Cobrando la beca, olvidada la escuela

Por: Heriberto Prieto Zamudio

En México la Beca para el Bienestar Benito Juárez (BBBJ) para estudiantes de Educación Media Superior es un recurso que otorga el gobierno de la república con el objetivo de que permanezcan en las escuelas alumnas y alumnos de las instituciones educativas de nivel medio superior del Sistema Educativo Nacional. La pregunta que viene a esto es ¿Cómo un programa de apoyo económico puede mantener el interés de estudiar con calidad o esperar que cumplan para recibir la beca?

Dicho pago se realiza bimestralmente recibiendo el primero correspondiente a enero y febrero, pero debido al periodo electoral se adelantó a los estudiantes dos de sus tres pagos de los dos últimos a recibir en el ciclo escolar. ¿Acaso después de cobrada la beca por adelantado será que el interés de los estudiantes sea el continuar estudiando?

Al parecer en este momento de confinamiento debido a la pandemia del COVID-19, se les dio un respiro a los alumnos escolarizados que toman sus clases a distancia y de igual forma una apoyo a la economía familiar en que los gastos sorpresivamente al estar en casa también fueron considerables para mantener las clases a distancia.

Pero hay que tener un antecedente de cuáles fueron los momentos que se dieron deserciones previamente:

1. Durante la segunda mitad del ciclo escolar 2019-2020 debido al inicio de las clases a distancia y que se rescato a todos los alumnos con la política de los estados de aprobarlos a todos.

2. Durante el inicio del ciclo escolar 2020-2021 en que muchos no se pudieron adaptar a las clases a distancia o con su indiferencia o integrar a esta modalidad educativa.

Y un tercero en el que se puede dar posteriormente al término al cobro de las becas que se dio por adelantado. Pero ¿Por qué se daría una nueva deserción escolar?

Como dice el refrán “Piensa mal y acertarás”, pero lamentablemente no es solo un supuesto. En esta educación a distancia jóvenes salen de los grupos de clase de las redes sociales al quedarse incomunicados o dejan de enviar sus tareas ya que han cobrado la beca.

Sobre las causas que pueden originar la deserción es el uso que dan al dinero, como:

*Salir de sus casa debido a un conflicto familiar

*El no contar con la beca por los gastos originados en las vacaciones de abril.

El monto está solucionando otros intereses que no tienen que ver con sus estudios. ¿Pero qué alumno es el que desertara?

Se han clasificado por el sistema de control escolar por la comunicación y la recepción de sus tarea que mantienen con sus docentes que en esta pandemia en la educación a distancia son conocidos como sostenidos, intermitentes y nulos.

En el sostenido la posibilidad es mínima, en la intermitente aumenta y en la nula definitivamente aún sin cumplir escolarmente fueron beneficiados.

Lamentable pero cierto todo lo que tiene que ver con dinero “A dineros pagados, brazos quebrados” o lo que sería equivalente a decir “Cobrada la beca, olvidada la escuela”. Este es el momento donde la honestidad y el agradecimiento serán determinantes para una sociedad que reclama apoyos y bien ¿será merecedora de ello?

La decisión tomada por dar el beneficio de una beca en momentos en que la economía familiar atraviesa dificultades ante la falta de empleo y las alzas en los precios y un periodo electoral con una elección democrática puede ser ver la educación en una penosa situación que afectará al futuro de una generación.

Cuando las decisiones políticas conllevan un riesgo educativo tan alto en quienes recae retomar el rumbo es la conciencia de los padres que aquello que es incorrecto lo permitan será la carga de formación de un individuo sin sentido de responsabilidad e indiferencia por el esfuerzo y lucha por la vida.


Bibliografía

Gobierno de México. (7 de abril de 2021). Programa de Becas Media Superior. Recuperado de https://www.gob.mx/becasbenitojuarez

Prieto H. (30 de diciembre de 2020).Pérdidas de Aprendizajes: ¿Tu futuro es incierto?. Profelandia. Recuperado de https://www.google.com/amp/s/profelandia.com/perdidas-de-aprendizajes-tu-futuro-es-incierto/amp/

Prieto H. (9 de noviembre de 2020). Evaluación sin formación: el “beneficio” de las mayorías. Profelandia. Recuperado de https://www.google.com/amp/s/profelandia.com/evaluacion-sin-formacion-el-beneficio-de-las-mayorias/amp/

Prieto H. (3 de noviembre de 2020). ¿Qué pasa con los estudios con la educación a distancia?. Profelandia. Recuperado de https://www.google.com/amp/s/profelandia.com/que-pasa-con-los-estudios-con-la-educacion-a-distancia/amp/

Llamas P. (7 de febrero de 2021). LOS LIMITES EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS. Reflexiones de la Maestra Petra Llamas. [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/H1fVBKBn5fs

Fuente: https://profelandia.com/cobrando-la-beca-olvidada-la-escuela/

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El futuro de las Escuelas Normales Públicas

 Juan Carlos Miranda Arroyo

Una de las columnas de soporte estructural del Sistema Educativo Mexicano, está constituido por la red nacional de escuelas normales, que es un conjunto de instituciones encargadas de la formación inicial de profesores y profesoras de la escuela pública básica (Preescolar, Primaria y Secundaria; así como de otras modalidades o formas educativas). Junto con esta red, los Centros de Actualización del Magisterio y las unidades de la Universidad Pedagógica Nacional, integran la amplia red nacional de instituciones públicas encargadas de la formación de profesionales de la educación.

Reducir los recursos financieros que el Estado mexicano regularmente les otorga, representa una amenaza para poner en práctica acciones específicas para el fortalecimiento y la transformación de dichas instituciones educativas. Esto en el contexto del presupuesto (año fiscal) que ejerce la Secretaría de Educación Pública (SEP), para el ejercicio, operación y desarrollo de este y otros subsistemas formativos.

Frente al hecho consumado, por la Cámara de Diputados federal, de recortar el presupuesto destinado a dichas instituciones formativas públicas, se han producido múltiples reacciones en contra de esa medida.

Por su importancia, y porque se trata de un documento de actualidad y urgencia, reproduzco a continuación el contenido del pronunciamiento que ha circulado, desde ayer, en redes sociales digitales, del Consejo Nacional de Autoridades de Educación Normal (CONAEN):

“Lamentamos mucho que, tanto las Diputadas como los Diputados, hayan decidido lo que en toda la historia del normalismo no había ocurrido. Hemos leído el dictamen de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública ya aprobado, y nos damos cuenta que no se ha reconsiderado nuestra justa petición de reasignación de recursos para las 265 Escuelas Normales Públicas.

“Entendemos la cuesta económica que dejará la pandemia de la COVID-19, sin embargo, también nos parece que lo que se menciona en la reforma Constitucional del artículo tercero, que ustedes mismos aprobaron (en 2019); la Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales, cuyas acciones fueron consensuadas por un Congreso de Delegadas y Delegados; lo mencionado en la Ley General de Educación; han quedado en letra muerta. Estamos ante una verdadera incongruencia entre lo legislado y lo presupuestado.

“Las más de 300 acciones que incluyen el replanteamiento curricular, la profesionalización, la transformación de las Escuelas, no se realizarán el próximo año. Será muy difícil también, que las maestras y maestros, las y los estudiantes, el Congreso Nacional de Delegadas y Delegados, y las organizaciones magisteriales y estudiantiles, no se sientan traicionadas.

“Escuchamos pronunciamientos de Senadoras y Senadores, de Diputadas y Diputados, el dictamen de la Comisión de Educación, en el sentido de que se reconsideraría el presupuesto de las Normales. Lamentablemente no fue así.

“Con claridad apoyamos la propuesta para que los recursos llegaran con celeridad y directamente a los beneficiarios; sin embargo, nuestra voz y la de muchos y muchas no fue tomada en cuenta.

“Esperamos, que todavía estén a tiempo de reflexionar sobre el presupuesto para las Escuelas Normales Públicas. Como ustedes saben, anualmente se les otorgan 440 millones de pesos, que en porcentaje para el presupuesto de egresos de la Federación es mínimo, pese al trabajo y al significado que tiene en este país la formación de maestras y maestros.

“Las Escuelas Normales Públicas de México, se pronunciarán por esta injusticia que deja al normalismo sin posibilidades de un cambio y transformación verdadera.” Firma el documento el Mtro. Edwin Noel Morales Leguizamo, por la junta de coordinación nacional de la CONAEN.

Queda claro que los recursos financieros para la operación esencial de las escuelas normales públicas (sobre todo para pagar salarios del personal académico y administrativo), continuará sin quebrantos; sin embargo, los recursos financieros destinados a la puesta en práctica de proyectos de fortalecimiento y transformación en distintos rubros de las escuelas normales, quedarán reducidos en alrededor de un 80 por ciento, si tomamos como base el presupuesto que se había diseñado para esos mismos rubros o partidas presupuestales en los dos años anteriores.

¿Tendrán la misma suerte el CAM y la UPN? ¿Cómo se podrán transformar estas instituciones clave del sistema educativo mexicano, si no se cuenta con los recursos financieros, previamente planificados, para tales fines?

Así, las diferentes comunidades educativas vinculadas orgánicamente con el normalismo y con las instituciones formadoras de profesionales de la educación, se verán deprimidas o disminuidas significativamente en sus proyectos de fortalecimiento y transformación, pues los proyectos de desarrollo institucionales estarán amenazados por falta de financiamiento público. Se sabe, incluso, que las capacidades para obtener recursos propios o extraordinarios, por parte de las escuelas normales públicas, son mínimas.

De seguir en marcha estas políticas públicas educativas de recorte presupuestal, a niveles federal y estatales, los escenarios futuros de esta red de escuelas, formadoras de profesores y profesoras de la escuela pública mexicana, entrarán en una fase de estancamiento y decadencia. ¿Así se visualiza y se concreta la “Reforma Educativa” de la “4T”? ¿Es éste el contenido real de la “Nueva Escuela Mexicana”? ¿Éste es el valor efectivo o “revaloración” que otorga el gobierno mexicano al magisterio nacional?

Fuente: https://profelandia.com/el-futuro-de-las-escuelas-normales-publicas/

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De Enciclomedia a Tv Azteca

 Abelardo Carro Nava

Las fallidas políticas educativas que, en los últimos sexenios se han implementado en nuestro país, pueden entenderse a partir de su finalidad política. No hay más.

Y es que, con el transcurrir de los años, los fracasos de diversos programas que, en pro de la modernidad y el progreso tecnológico se ejecutaron en México, tienen sumido a nuestro país en un atraso digital de magnitudes considerables. Quién no recuerda el Programa Enciclomedia durante el periodo de Vicente Fox, el de Habilidades Digitales para Todos (HDPT) en el sexenio de Felipe Calderón y, recientemente, el de la entrega de laptops y tabletas para estudiantes de 5º y 6º grado de educación primaria, aunado al Programa de Inclusión y Alfabetización Digital (PIAD) que operó de 2014 a 2016, y el conocido como Programa de Inclusión Digital (PID) que se implementó a partir de 2016. Todos ellos: un rotundo fracaso. ¿Las razones? Son muchas y muy variadas, sobre todo si consideramos que todas estas iniciativas han sido pensadas desde el escritorio de una élite dominante que, sabedora de las desigualdades que imperan en el territorio mexicano, las han echado a andar, aunque, en los hechos, el Sistema Educativo Mexicano (SEM) no estaba, ni ha estado, listo para ello.

¿Cuántas escuelas contaban con energía eléctrica e infraestructura adecuada para instalar los equipos que Enciclomedia requería?, ¿cuántas escuelas contaban con los equipos mínimos y necesarios, los servicios de internet y las condiciones óptimas de infraestructura para la instalación o acceso a las aulas telemáticas que el PHDT demandaba?, ¿qué paso con las laptops y las tabletas que fueron entregadas a algunos alumnos del total que se tenía contemplado durante el sexenio peñanietista? En efecto, las respuestas a tales interrogantes usted las conoce, pero también, si tiene duda de los resultados que arrojaron dichos programas, puede consultarlos en el documento: “Evaluación de la política pública de infraestructura y equipamiento en educación básica” dado a conocer, por la Auditoría Superior de la Federación, hace unos años (https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2016ii/Documentos/Auditorias/2016_1782_a.pdf).

Sí, aunque usted no lo crea, han sido tres largos sexenios (dieciocho años) en los que se nos ha vendido la idea de la modernidad y progreso para favorecer los aprendizajes de los alumnos y, como he dicho, los resultados han sido magros, por no decir: pésimos. ¿Se imagina usted la cantidad de dinero que se ha invertido en cada uno de estos programas? Según el documento que arriba refiero, entre 2008 y 2016, el gobierno federal ha gastado más de 30 mil millones de pesos para incorporar las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC) a las escuelas de educación básica. Sí, leyó usted bien: 30 mil millones de pesos. Una cantidad importante pero que, en los hechos, no ha favorecido ni el aprendizaje ni el acceso a las TIC en el territorio mexicano.

Ciertamente, habrá quién me diga que estas propuestas fueron viables porque todo gobierno tiene el propósito de establecer mecanismos a través de los cuales se atiendan las necesidades y demandas globales. Es decir que, de no implementar tales acciones, nuestro país no estaría a la par de las grandes naciones donde programas similares, probablemente, pudieron haber tenido éxito. Sin embargo, los resultados nos han demostrado que del dicho al hecho hay mucho trecho, y que contar con un equipo de Enciclomedia en una escuela, pero sin que ésta tenga electricidad, es una falacia, por donde quiera que se vea.

Ahora bien, ¿qué puede esperarse de la tan anunciada estrategia Aprende en Casa II? Como bien sabemos, a cuenta gotas va circulando la información sobre la forma en que operara tal esquema que, a decir del Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, propiciara que los estudiantes aprendan durante el confinamiento. No obstante, y aunque tal propuesta difiere en cuanto a lo que pretendían lograr los programas de los sexenios referidos, el hecho de emplear el televisor como medio de trasmisión de los contenidos, poco favorecerá el aprendizaje que, se espera, logren los estudiantes. Esto, porque indiscutiblemente un actor fundamental en el proceso educativo, es el maestro. Sí, un maestro que no fue considerando como ese agente que hace uso de distintos recursos para que sus alumnos se acerquen al conocimiento requerido.

Y es que, como seguramente usted imaginará, las autoridades locales, de muchos estados, han comenzado a girar instrucciones para que, los profesores, sigan los canales de televisión en los que se trasmitirán los contenidos para que, a partir de éstos, se trabaje con sus alumnos. ¿Dónde queda la autonomía del docente en tal propuesta? Aunado a ello, un asunto que no es menor, es el hecho de que además de que los maestros y maestras deberán estar atentos a esos canales televisivos, también deberán emplear otros recursos, tecnológicos y digitales, para encomendar a sus alumnos diversas actividades, tareas, proyectos, entre otros, mismos que serán evaluados con la idea de retroalimentar a sus educandos. ¿Qué otra cosa tendrán que hacer los docentes? Entre planear, elaborar videos, diseñar otros materiales didácticos, buscar otras herramientas que apoyen su ejercicio, poca vida tendrán éstos. Ya lo imagino.

Sí, en reiteradas ocasiones se ha dicho que no había otra forma o estrategia mediante la cual, se iniciara el ciclo escolar. Y hay algo de razón en ello. Lo que me parece poco sensato, es que no se hayan considerado las experiencias que profesores de diversos contextos adquirieron a partir de la declaratoria de emergencia sanitaria por el Covid-19, así como también, el que se hayan considerado las televisoras que, como bien se diría hace tiempo, eran parte de la mafia del poder. ¿Por qué no se fortalecieron las televisoras del estado? En fin. No todo es Tv Azteca ni la educación se da a través de una televisión a menos que hoy se cumpla aquello que, parafraseando a Carlos Monsiváis, se dijo: la televisión se ha convertido en la verdadera Secretaría de Educación Pública.

Con negritas:

Recientemente, el presidente López Obrador, anunció que se está trabajando para que, las escuelas y los alumnos, cuenten con acceso a la tecnología e internet de manera gratuita. No estaría de más que, tal programa, partiera del diagnóstico y análisis de los resultados que han tenido los programas de los anteriores gobiernos. Los fracasos han sido, y son, evidentes. Ojalá y se tomen como un referente para que no se cometan los mismos errores y sea éste, un fracaso más porque priorizó lo político en lugar de lo educativo.

Fuente: https://profelandia.com/de-enciclomedia-a-tv-azteca/

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La educación en México en tiempos de COVID-19

Por:  Luis Gerardo Mendoza Cardozo

 

Lo que en su momento el día 14 de marzo de 2020 fuera para algunos motivo de festejo, celebración y júbilo por el anuncio emitido del Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, referente al adelanto de las vacaciones de semana santa como medida preventiva para mitigar los contagios de la nueva enfermedad COVID-19, en la actualidad, el sentir de millones de niñas, niños, jóvenes, madres, padres, maestros, directivos y demás implicados en el ámbito educativo se ha vuelto totalmente adverso, tomando diferentes posturas ante la nueva manera de impartir educación.

La noticia no tardaría en llegar hasta lo más recóndito del territorio nacional. Con ello, empezaron a nacer múltiples interrogantes que en su momento no tuvieron respuestas del todo claras, situación que empezó a generar incertidumbre, dudas e inquietudes. Las más redundadas eran ¿Cómo se trabajaría con las alumnas y alumnos en esta, para muchos, nueva modalidad?; ¿Cómo se comunicarían las maestras y maestros con ellos?; y quizás, la más importante, ¿Se volvería a la escuela a tomar clases presenciales antes de que terminase el ciclo escolar?

Han pasado poco más de dos meses desde aquella conferencia de prensa y con ella han aparecido nuevos retos educativos y se han reafirmado otros que estaban en la mira desde hace años, a los que de una u otra manera se les han intentado hacer frente y dar posibles soluciones. Dicho sea de paso, estas han sido un tema de discusión del que nadie ha quedado excluido, pues alumnos, padres de familia, autoridades educativas, especialistas y organismos internacionales han puesto la mirada en ellas.

Los retos a los que se enfrenta el Sistema Educativo Mexicano varían de acuerdo con el rol que tienen los involucrados. Es evidente que lo que está aquejando a un alumno, no es lo mismo con lo que se está enfrentando un directivo de una escuela; sin embargo, hay líneas en las que convergen esos problemas.

Uno de los principales retos que enfrenta la educación en el país hoy en día y de cual emanan y subyacen los demás, es el de las desigualdades sociales-educativas que imperan en el país. Una situación que pareciera en su momento no fuera del todo considerada por los altos mandos de la educación. Tan sólo en 2018 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, (CONEVAL) afirmaba que en México existían 52.4 millones de personas que se encontraban en situación de pobreza y otros 8.6 millones en pobreza extrema. Prácticamente la mitad de la población estaba y muy probable sigue en un estado de vulnerabilidad que ha condicionado las nuevas formas de llevar la educación a las familias mexicanas.

De ahí otro de los retos a los que se han enfrentado las autoridades, supervisores, directivos y maestros, ¿Cómo llevar educación de calidad a todos los hogares? De acuerdo con la información de la Doctora en Ciencias Políticas con Especialidad en Sociología, Marion Lloyd, en su trabajo “Desigualdades educativas y la brecha digital en tiempos de COVID-19”, texto proveniente del libro “Educación y Pandemia. Una visión académica”, por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, menciona que entre los factores que condicionan el acceso a una educación de calidad en línea, opción a la que se apostó como primera instancia para llevar educación a los alumnos, son, la clase social, la raza, la etnia, el género, la ubicación geográfica y el tipo de institución al que pertenecen.

La alternativa de querer llevar la educación a través de plataformas y programas educativos sólo fue resultado de atestiguar las grandes brechas de desigualdad social que existen en el país, pues no todos han tenido las condiciones para poder trabajar de esa manera, y los que las tienen, se las han visto duras, pues no sólo es el hecho de contar con los medios y recursos, sino también saber utilizarlos. He aquí otro de los retos a los que se han enfrentado principalmente maestros y alumnos, el uso, manejo y acceso a las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), TAC (Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento) y TEP (Tecnologías del Empoderamiento y la Participación).

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), se afirma en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019, que el 76.6% de la población urbana es usuaria de Internet, mientras que en la zona rural la población usuaria se ubica en 47.7 por ciento y aunado a esto sólo el 44.3% dispone de computadora en sus hogares.

Ante esta contingencia sanitaria se han tomado medidas y decisiones por los diferentes ordenes de gobierno. Se habló de la creación de correos electrónicos para millones de maestros para que pudieran trabajar con toda la paquetería de Google for Education, alternativa muy atractiva en su momento pero que ha resultado poco factible para la mayoría del alumnado por lo antes mencionado. Con esto, no se trata de descalificar esta estrategia de educación a distancia, sino más bien de cuestionar hasta qué punto ha sido adecuada esta medida para impulsar el aprendizaje de los alumnos.

Otra de las acciones implementadas y que ha buscado enmendar este tema de la brecha digital y de desigualdad ha sido la “Estrategia Nacional de Educación a Distancia”, mejor conocida como “Aprende en casa” que se enfoca principalmente en la difusión de programas educativos a través de medios como la televisión y la radio. Desde mi punto de vista, me parece una buena alternativa para aquellos que no cuentan con internet en casa, ya que se diversifican los canales para poder llevar las clases a distancia.

A todo esto, hay una serie de preguntas que valdría la pena pudieran contestarse ahora y después de está pandemia ¿Realmente se le ha podido hacer frente a toda esta serie de retos que enfrenta la educación en México en tiempos de COVID-19? ¿Han sido viables las acciones emprendidas por el gobierno federal? ¿Ha valido la pena trabajar desde los hogares, o ha sido una pérdida de tiempo? ¿Los maestros y alumnos estaban preparados para trabajar a distancia? ¿Hubiese sido mejor terminar el ciclo escolar y dar prioridad a la situación emocional y económica de las familias? ¿Realmente ha habido preocupación por el bienestar y los aprendizajes de los alumnos, o ha sido una necedad administrativa y burocrática por cumplir con el currículo formal y “salvar el ciclo escolar”?

En mi caso particular, trabajo en una escuela secundaria ubicada en el municipio de Huauchinango, Puebla, que tiene la peculiaridad de ser para trabajadores, característica que con los años se ha mantenido, no sólo de nombre, sino del tipo de alumnos que en su mayoría acuden a ella. Ya era complicado trabajar con muchos de ellos, debido a su situación socioeconómica, a los diferentes problemas familiares que vivían, y al bajo rendimiento académico que tenían, este último, resultado de darle prioridad a su trabajo, situación con la que han tenido que vivir no por gusto, sino por necesidad.

Hasta el momento de acuerdo con una estadística realizada por la institución en la que laboro y gracias a datos proporcionados por el director de esta misma, se ha confirmado que del total de los alumnos que están inscritos que son 328, sólo 183 han tenido por al menos una vez comunicación con sus maestros. En este ciclo escolar imparto clases a 184 alumnos, de los cuales, sólo he podido establecer interacción con 102 y de ellos, únicamente con 32 he tenido la oportunidad de aclarar dudas, retroalimentar, y recibir sus actividades. Ante esto nace otra interrogante y otro reto para los maestros ¿Cómo evaluar a los alumnos con los que ni siquiera se ha podido establecer comunicación?

Con los alumnos con los que he podido llegar a conversar, había una interrogante latente, que estuvo muy presente hasta hace unos días, ¿Cuándo íbamos a regresar a clases? Pregunta que no pude contestar con seguridad en su momento. Esta duda nacía debido a la situación emocional que habían estado viviendo por semanas, pues para muchos de ellos no ha sido lo mismo trabajar desde casa que tener clases presenciales.

Ante esta circunstancia, pareciera hacerse realidad en cierta medida, una historia de ciencia ficción de los mayores exponentes de este subgénero, Isaac Asimov, quien en su cuento ¡Cómo se divertían! Plateara un escenario muy similar al que se ha estado viviendo ahora, y este es el hecho de recibir clases por medio de una televisión. En esta narración se habla de cómo era la educación de los alumnos décadas atrás. En uno de sus fragmentos, cuenta como al finalizar la clase, los personajes tenían que depositar su tarea por un agujero que tenía el aparato visual, situación bastante similar a lo que se vive hoy en día en tiempos de COVID-19.

Esta pandemia se ha convertido en un hecho histórico no sólo para México, sino para el mundo, la cual ha dejado estragos y aprendizajes, que de no ser tomados en cuenta con la seriedad que merecen, este país continuará en la misma situación. Muchos se preguntan si se regresará a la normalidad, y la respuesta evidente debería ser que no, pues no se puede continuar con esas problemáticas que abundan en varias partes del país, principalmente en las zonas marginadas, las cuales han sido las más afectadas tanto en la parte económica como en lo emocional; es por ello, que se tendrá que velar por las familias mexicanas, mostrar solidaridad y muestras de humanidad, y no caer en una postura desalmada que lo primero que vea sea una calificación, antes que el mismo bienestar de estas.

El Sistema Educativo Mexicano debe visualizar el nuevo futuro tomando en consideración los retos que se han estado viviendo, los cuales al término de esta pandemia pasarán a ser los nuevos desafíos, tales como el abastecimiento de equipos multimedia en todas las escuelas del país; la adquisición de servicios como internet y telefonía; la capacitación de maestros y alumnos en el uso de plataformas educativas, y replantear lo qué hay que enseñar en la escuela, pues a pesar de que se habla que vivimos en la era digital, muchas personas no están del todo implicados en este mundo de la tecnología.

Bibliografía

CONEVAL. (31 de Julio de 2019). Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Recuperado el Mayo de 2020, de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social: https://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/PobrezaInicio.aspx

IISUE. (2020). Desigualdades educativas y la brecha digital en tiempos de COVID-19. En ISSUE, Educación y pandemia. Una visión académica. (págs. 115-121). Ciudad de México, México. Recuperado el 26 de mayo de 2020

INEGI. (17 de Febrero de 2020). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares. Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares. México. Recuperado el 26 de Mayo de 2020

 

Fuente e imagen: http://www.educacionfutura.org/la-educacion-en-mexico-en-tiempos-de-covid-19/

 

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La “transparencia” en la asignación de las plazas en la 4T.

 Abelardo Carro Nava

La contrarreforma educativa que impulsó el Presidente López Obrador dejó en el pasado, un doloroso, humillante y violento episodio que lastimó al magisterio mexicano pues, como sabemos, la mal llamada reforma educativa que el peñanietismo implementó en nuestro país, desvalorizó la función magisterial y, poco o nada, aportó a la mejora de la educación en México.

Claro, en su momento se dijo que habría que recuperar la rectoría de la educación (Reséndiz, 30/08/2017), pero desafortunadamente, nunca se especificó de quién o quiénes habría que recuperarla o, peor aún, si el o los gobiernos anteriores a éste, habían cedido esa rectoría a cambio de ciertos “favores” políticos que propiciaron esa “perdida” de la rectoría educativa del estado. También se dijo que, con las reformas “estructurales”, particularmente, la educativa, los procesos de asignación de plazas tendrían total transparencia, pero desafortunadamente, nunca se demostró que esa asignación gozara de ese ejercicio porque, como también sabemos, en los diferentes estados que conforman la República Mexicana, las listas de prelación, en no muy pocas ocasiones, se “violentaban” y se asignaban las plazas a quienes no correspondía, ya sea porque cierta autoridad educativa se “brincaba” un lugar en dichas listas de prelación, o porque el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) metía la mano en esos procesos.

Mucho había cambiado para que todo siguiera igual, escribía en esos tiempos.

Luego entonces, con la firme promesa de que se acabaría el “huachicoleo educativo” (Reporte Indigo, 3/10/2019) llegó otra administración a la Secretaría de Educación Pública (SEP), desde luego, con los ordenamientos constitucionales en las manos, como la denominada: “Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMM)” (DOF, 30/09/2019). En ésta, en su título primero puede leerse: “De la Revalorización de las Maestras y Maestros”, una promesa cumplida por quien hoy ocupa la silla presidencial en Palacio Nacional hecha a los maestros; sin embargo, no todo es o ha sido miel sobre hojuelas desde que entró en vigor tal ley; de hecho, hoy día, subsisten varios problemas que se generaron de las leyes que se derivaron de la reforma de 2013 y que, como parece obvio, se han acumulado con los que se están dando en la administración actual; de manera específica, me referiré a los procesos de asignación de plazas para el periodo 2019-2020.

¿Mucho ha cambiado para que todo siga igual?

Con la entrada en vigor de la LGSCMM, quedaron sin efectos los procesos administrativos a los que se refería el artículo 75 de la Ley General del Servicio Profesional Docente (Transitorio Cuarto de la LGSCMM), luego entonces, en esta ley, se establecieron cambios mínimos en los procesos para admisión hecho que, desde luego, causó “harta” polémica porque para muchos profesores, académicos, investigadores y demás actores, en esta LGSCMM, se mantuvo la esencia de la del Servicio Profesional Docente que tanto fue cuestionada por propios y extraños en el pasado y, lo que fue peor, es que en ésta se especificó, en su Capítulo II De la admisión y promoción en educación básica, Sección Primera De la administración de educación básica, Artículo 39., Fracción IV, que: “La Secretaría celebrará un proceso público en el que pondrá a disposición de las autoridades educativas de las entidades federativas y las representaciones sindicales, en una mesa tripartita en cada uno de los estados y la Ciudad de México, para su participación y garantía en el respeto a los derechos de los trabajadores, los resultados de la valoración de los elementos multifactoriales referidos en la fracción V de este artículo, derivada de la convocatoria respectiva”. Lo anterior, además del candado que, de alguna forma dejó atrás, aquello de que cualquiera “podía ser maestro” (Robles, 22/03/2016) dándole prioridad a los egresados de las escuelas normales, Universidad Pedagógica Nacional y Centros de Actualización del Magisterio (Artículo 40, Párrado II de la LGSCMM).

¿Por qué poner a disposición de las representaciones sindicales los resultados de la valoración de los elementos multifactoriales para el ingreso al servicio cuando, en los hechos, los concursantes están recibiendo un dictamen que los avala (o no) para prestar sus servicios profesionales?, ¿acaso por el simple hecho de participar en la convocatoria de admisión ya son considerados trabajadores de la educación y, por tal motivo, la representación sindical ya es efectiva?, ¿por qué el SNTE ha guardado silencio sobre este y otros artículos de la LGSCMM? La respuesta a este último cuestionamiento, creo, la sabemos.

Ahora bien, la LGSCMM establece, en su artículo 39, Fracción 10. “La admisión al servicio público educativo estará sujeta a la disponibilidad de plazas vacantes definitivas, temporales y de nueva creación, así como a las estructuras ocupacionales autorizadas. El número de las vacantes se definirá de conformidad con las necesidades del servicio público educativo y la disponibilidad presupuestal, con base en la planeación que realice el Sistema Educativo Nacional. En todo caso se garantizará la prestación del servicio educativo a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes que se encuentren en zona de marginación, pobreza y descomposición social” (LGSCMM, 30/09/2019). Para asegurar la transparencia y disponibilidad de plazas, en el mismo ordenamiento se señala, artículo 14, Fracción I.: “Establecer y coordinar el Sistema Abierto y Transparente de Asignación de Plazas (SATAP) para la ocupación de las vacantes de personal con funciones docente, técnico docente, de asesoría técnica pedagógica, de dirección y supervisión” (LGSCMM, 30/09/2019). Para esto último, se cuenta con un portal para “Consulta Pública de Vacancia (http://www7.uscmm.gob.mx:8080/AsignacionDePlazas/vacancia/#/filtros), así como también, de una serie de lineamientos de operación del SATAP (SEP, 27/03/2020).

No obstante estas cuestiones que, desde mi perspectiva me parecen harto pertinentes, la verdad de las cosas es que una “transparencia” como tal no es del todo cierta. Esto, por dos cuestiones: la primera, porque si usted ingresa al portal que he referido y realiza una consulta (misma que hice antes de cerrar estas líneas) en ciclo escolar 2019-2020 (por ejemplo) sobre las plazas vacantes en la Ciudad de México (por ejemplo) para educación básica, educación primaria, docente (por ejemplo), dicho portal arroja una leyenda: “No se encontró vacancia. No hay vacancia disponible para los filtros seleccionados”; y, la segunda, porque en el documento lineamientos de operación del SATAP, no es claro cuando el “administrador”, puede o no subir, dichas “vacancias”, solo se indica la manera en que podrán ser subidas al sistema. Entiendo pues, porque así lo estipula la LGSCMM, que las autoridades educativas de los estados tienen, en este proceso, una responsabilidad importante; sin embargo, ¿por qué si hay una vacancia disponible por renuncia o defunción, no se registra en el portal al que hago referencia?

Quienes nos encontramos inmersos en el magisterio sabemos que, generalmente, las jubilaciones o permisos prejubilatorios, se realizan en el mes de octubre, sin embargo, también sabemos, que existen renuncias, defunciones o ceses por cuestiones administrativas. ¿Cómo asegurar que las listas de prelación se tomen en cuenta cuando, en los hechos, no existe un portal en el que se encuentre la información de los concursantes a una plaza en el nivel educativo que corresponda?, ¿cómo asegurar que las Secretarías de Educación de los estados reporten todas las vacancias disponibles cuando, en los hechos, esta información es “propiedad” de ellos?, ¿cómo asegurar que, la plaza de quien haya renunciado o haya fallecido, se someta a concurso y/o se asigne a quien corresponde por el lugar obtenido en las listas de prelación de manera inmediata cuando así suceda este o estos hechos? Ciertamente, insisto, cada una de las entidades es responsable de este proceso, pero también, tendría que serlo para la propia Secretaria a través de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USCMM).

Y es que mire usted, en días pasados, el Secretario de Educación, ante diversos cuestionamientos y denuncias que se han hecho a través de las redes sociales, aseguró que los sindicatos magisteriales no tienen participación en la asignación de las plazas docentes, por lo que se creó todo un sistema, que es transparente, en donde no participan los sindicatos (Profelandia.com, 11/06/2020). Sin embargo, días atrás (el 5 de mayo), a pregunta expresa que formuló Azucena Uresti (vía twitter) a dicho Secretario: “¿Qué pasará con los maestros aprobados de admisión 2019-2020 con la letra A? La vigencia es hasta el 31 de mayo de 2020… Muchos quedarán desempleados y no tienen respuestas de la SEP de sus estados”, este funcionario le respondió (por la misma vía): “Al ciclo escolar se inscribieron 141,700 maestros, en el listado A, quedaron 105,11. De estos últimos se contrata aprox. 45%, es decir, 47,300 maestros c/año. Estar en listado A no crea derecho a obtener plaza, está sujeto a la vacancia que se genere durante el ciclo escolar” (https://twitter.com/emoctezumab/status/1257803658286243840)

Al respecto, ciertamente la ley establece que, conforme a las “necesidades del servicio” se asignarán las plazas; sin embargo, la inacabada “transparencia” en la asignación de esas plazas, ha propiciado que el proceso de asignación se cuestione en demasía. Esto porque, derivado de los datos que el mismo Secretario de Educación ofreció puede considerarse, que existieron 47,300 vacancias. ¿Cuántas corresponden a jubilaciones?, ¿cuántas a renuncias?, ¿cuántas a defunciones?, ¿cuántas a ceses?

Manifestaciones, insisto, ha habido en las redes sociales, por ejemplo, de aquellos que participaron y quedaron ubicados en el grupo A. A la fecha, continúan exigiendo un lugar dado que aprobaron el proceso, se encuentran en listas de prelación, pero se desconoce cómo ha sido la asignación de los lugares disponibles y, lo que es peor, es que el tiempo ha fenecido y a la fecha, no en todas las entidades de la República Mexicana se le ha llamado, ya sea para darles una respuesta sobre una posible “prorroga” o bien, para asignarles un lugar dado el proceso de asignación que he referido.

¿Por qué concursar por una plaza y obtenerla si, en los hechos, “no hay” un lugar para los que tuvieron resultados favorables?

¿Algo tiene que pensar la SEP no creen? Por ello es que nuevamente pregunto: ¿mucho ha cambiado para que todo siga igual?

Al tiempo.

Referencias:

DOF. Decreto por el que se expide la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros.

Recuperado de: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5573860&fecha=30/09/2019#:~:text=%22EL%20CONGRESO%20GENERAL%20DE%20LOS,Art%C3%ADculo%20%C3%9Anico.&text=Revalorizar%20a%20las%20maestras%20y,pleno%20respeto%20a%20sus%20derechos.

Redacción Reporte Indigo (3/10/2019). Se acabará con el huachicol educativo: Moctezuma Barragán”. Reporte Indigo.

Recuperado de:

https://www.reporteindigo.com/reporte/se-acabara-con-el-huachicol-educativo-moctezuma-barragan/

 –Reséndiz, Y. (30/08/2017) Rectoría del Estado en materia Educativa, se recupera: Nuño. Excelsior.com

Recuperado de:

https://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/03/22/1082282

SEP (27/03/2020). Lineamientos de operación del sistema abierto y transparente de asignación de plazas.

Recuperado de:

http://file-system.uscmm.gob.mx/2020-2021/compilacion/Lineamientos_de_operacion_SATAP.pdf

Redacción Profelandia.com (11/06/2020). Sindicatos magisteriales no participan en la asignación de plazas, asegura Esteban Moctezuma. Profelandia.com

Recuperado de:

https://profelandia.com/sindicatos-magisteriales-no-participan-en-la-asignacion-de-plazas-asegura-esteban-moctezuma/

Fuente: https://profelandia.com/la-transparencia-en-la-asignacion-de-las-plazas-en-la-4t/

Imagen: Vidhyarthi Darpan en Pixabay

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¿Salvar el ciclo escolar o salvar la salud de los niños?

Por: Fidel Ibarra López 

El titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, ha indicado que las clases (presenciales) se reanudarán el 1 de junio. Y el Subsecretario de Salud en cambio afirma que, si la Jornada Nacional de Sana Distancia no se cumple adecuadamente, entonces el regreso a clases podría reprogramarse (Excelsior, 21 de abril del 2020). Y, además, agrega que “aún falta más de la mitad del ciclo epidemiológico” (Aristegui Noticias, 5 de mayo del 2020). Dos mensajes contrapuestos para una misma agenda. Y el resultado es uno: no hay certidumbre respecto a la reanudación de las clases en educación básica. Entonces, ¿para qué anunciar que se van a reanudar las clases? Y la respuesta es una: para dar certidumbre ante una realidad que no atempera en complejidad; y, al mismo tiempo, para enviar un mensaje respecto a que el sistema educativo funciona pese a esta contingencia sanitaria. Pero la certidumbre no se construye si el Secretario de Educación declara por un lado y el Subsecretario de Salud declara hacia otro. Además, como me indica un colega, la Biología no conoce de fechas. Es absurdo plantearse tiempos cuando no se pueden controlar las variables que determinar la expansión -o contracción- de una pandemia como la que tenemos enfrente.

No obstante, la hoja de ruta para reiniciar las clases se mantiene para el 1 de junio. Y en algunos estados de la república ya se han dado a conocer algunas propuestas de protocolos para reanudar las clases. En el caso de Baja California Norte, por ejemplo, se indica que: a) Los centros escolares deben reunir al personal para capacitarlo -en la aplicación y seguimiento de los protocolos-; b) De forma gradual y en jornadas de dos horas, se citará a una fracción de cada uno de los grupos (de clase); c) Los alumnos ingresarán con cubrebocas; d) Habrá filtros al entrar al plantel; e) La entrada y salida será en horarios diferidos y por diferentes accesos cuidando la sana distancia a fin de evitar conglomeraciones; f) Los alumnos deberán seguir una distancia de 1.5 metros de separación en las aulas, evitar el contacto, abrazos, saludo de manos, no prestarse materiales; y g) Se afirma que “El padre tiene derecho a no mandar al alumno a clases, pero tiene que seguir el trabajo a distancia y mandar evidencias”.

Ante esta propuesta de protocolo, la pregunta obligada es la siguiente: ¿reiniciar las clases solamente para tomar dos horas de clases en el aula? No tiene sentido. Además, la última observación respecto a que el niño puede seguir el trabajo de clase a distancia, ¿no sería lo más sensato para todo el sistema de educación básica en México -esto es, terminar el ciclo escolar en línea-? Me parece que sí. Es absurdo mantener la posición del reinicio de clases. No hay condiciones para ello, tanto en términos de logística como en lo referente a la salud pública. El propio titular de la estrategia contra la pandemia del Covid-19 lo ha manifestado: falta más de la mitad del ciclo epidemiológico. Esto va para largo.

Lo que parece más conducente en esta coyuntura, es que si se decidió mantener el ciclo escolar en pie -y no darlo por concluido como ocurrió en otros países-, entonces debería ser concluido a través de la educación a distancia. Lo anterior, en efecto, tiene sus inconvenientes -por la desigualdad que se tiene en el acceso a las tecnologías en amplias zonas del territorio nacional-; pero también tiene sus puntos a favor: los maestros están integrándose al uso de las tecnologías. Y este elemento va a ser muy favorable a futuro, sobre todo si se llegase a presentar una contingencia que implique el cierre de las aulas.

Si no se concluye el ciclo escolar a través de la educación a distancia, entonces nos adentramos en una disyuntiva: o se salva el ciclo escolar -con el regreso a las aulas-, o se salva la salud de los niños. Y ante estas dos alternativas, ¿hacia cuál se inclinarán los padres de familia? Obviamente que no enviarán a sus hijos a la escuela si la pandemia no amaina. Entonces, ¿qué sentido tendría mantener una escuela con las puertas abiertas, pero sin la asistencia de los niños?

Si las autoridades educativas se pronuncian por terminar el ciclo escolar a través de la educación a distancia, la sociedad mexicana no lo vería mal. Al contrario, me parece que recibiría ese anuncio como una medida sensata.

Una condición es clave en esta coyuntura: estamos ante una coyuntura inédita y además es sumamente compleja. Lo peor que se puede hacer en este escenario es mantener un pensamiento rígido, cuando la realidad está cambiando día a día. Hoy más que nunca se requiere de la flexibilidad del pensamiento: no se puede encuadrar un círculo en un cuadrado, por más ímpetu que se tenga. La realidad no funciona así.

Así, no caigamos en la disyuntiva que da título al presente artículo. Lo conducente es terminar el ciclo escolar a distancia. Y prepararse, además, para el próximo ciclo escolar. Y subsanar -en la medida de lo posible- los puntos débiles del sistema educativo mexicano que está dejando a flote la pandemia. O dicho en otros términos, lo más importante para las autoridades educativas no tendría que ser el reinicio de las clases en el aula, sino cuáles son las debilidades estructurales que están quedando al descubierto con el Covid-19, y cómo se van a enfrentar para el próximo ciclo escolar.

Una última observación: mucho ayudaría para los propósitos que aquí se enuncian, que las autoridades educativas dejasen de recurrir a fechas. Ya no recurran a fechas señores. Es imposible manejar un calendario en las circunstancias en las que estamos. Al contrario, resulta contraproducente, porque si la situación no se llega a cumplir en las fechas fijadas entonces termina por desgastar el discurso de la autoridad educativa.

En suma, pues, nos pronunciamos entonces, por un anuncio donde se declare la finalización del ciclo escolar a través de la educación a distancia. Y porque se preparen las condiciones rumbo al próximo ciclo escolar. En esta parte hay bastante trabajo por hacer.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/salvar-el-ciclo-escolar-o-salvar-la-salud-de-los-ninos/

Imagen: https://pixabay.com/photos/school-tools-color-crayon-paint-3596680/

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