La infancia perdida de los ‘niños de la guerra siria’

Trabajan a costa de su presente, en busca de un futuro. En medio de una zona industrial de Idlib, Siria, Ibrahim está ocupado, intentando desenroscar los tornillos de un pesado motor. Desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde, cada día, libra una agotadora batalla física y mancha sus manos de aceite mientras intenta seguir las instrucciones de su jefe.

«Desatornillo el motor, desatornillo la transmisión automática, la junta de la culata… todo lo que me dice mi jefe. A veces, cuando los tornillos están muy apretados, llamo a mi jefe para que me ayude. En el futuro, me gustaría seguir trabajando como mecánico y tener mi propio negocio. No terminé mis estudios porque no se dedicaba suficiente atención a las escuelas«.

El 60 % de los niños del noroeste de Siria no están escolarizados, y solamente un tercio de las escuelas funcionan a pleno rendimiento. El sector educativo tiene muchos desafíos a los que hacer frente. Los salarios siguen siendo el más urgente, ya que los profesores se ven privados de sus sueldos durante meses por falta de recursos.

Pero los desplazamientos masivos provocados por los bombardeos de Rusia y del régimen de Bashar al-Asad han empujado al 90 % de los sirios a la pobreza, dejando a muchos niños sin otra opción que ponerse a trabajar y mantener a sus familias.

«Los bombardeos nos obligaron a abandonar nuestras casas, bajo la lluvia y tuvimos que vivir en los campamentos. A veces me quedo con 10 o 20 liras turcas y le doy el resto a mi padre; el total de lo que recibo es de 100 liras a la semana».

Para muchas familias de la zona, el trabajo infantil es un medio para sobrevivir, ya que UNICEF estima que el aumento de las necesidades humanitarias en Siria, desde 2020, creció un 27 %. Hay niños en numerosos tipos de empleos. Algunas de sus tareas son agotadoras, otras son, incluso, peligrosas. La realidad de la guerra no solamente roba el presente a los niños, sino también, su futuro.

Fuente: https://es.euronews.com/2022/02/01/la-infancia-perdida-de-los-ninos-de-la-guerra-siria

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Una ONG abrirá una decena de escuelas tras recorrer en moto Afganistán

Afganistán/07 de Agosto de 2017/Wradio

La Sociedad Civil Camino del Bolígrafo (PPCS, en sus siglas en inglés), una ONG cuyos voluntarios han recorrido las zonas más recónditas e inseguras de Afganistán en moto durante los últimos siete meses, reabrirá en los próximos días una decena de escuelas cerradas por la guerra en varios puntos del país.

La Sociedad Civil Camino del Bolígrafo (PPCS, en sus siglas en inglés), una ONG cuyos voluntarios han recorrido las zonas más recónditas e inseguras de Afganistán en moto durante los últimos siete meses, reabrirá en los próximos días una decena de escuelas cerradas por la guerra en varios puntos del país.

«Con la ayuda del Gobierno, en un primer paso vamos a reabrir (…) una decena de escuelas en los próximos días en alguna aldeas remotas y deprimidas», dijo a Efe el joven activista Matiullah Wesa, que estableció PPCS en 2009 en la provincia de Kandahar, la cuna del movimiento talibán.

Su objetivo desde entonces es reabrir el millar de escuelas afganas que permanecen cerradas por el conflicto y que los alrededor de tres millones de niños afganos sin escolarizar en la actualidad accedan al sistema educativo.

Para ello, Wesa, de 23 años, ha viajado en moto durante los últimos siete meses por las 34 provincias de Afganistán, obviando la amenaza talibana y la de las minas y superando las barreras geográficas del país.

En su periplo ha realizado una labor de concienciación de la población local y ha entregado 75.000 libros de texto, así como miles de mochilas y material escolar.

«Hemos animado a los líderes religiosos y de las comunidades a promover la educación y permitir a las niñas acudir al colegio, y a iniciar un esfuerzo por reabrir las escuelas cerradas», contó el activista en su regreso a Kabul.

Desde la caída del régimen talibán con la invasión de Estados Unidos en 2001, Afganistán ha hecho grandes avances en el plano de la educación y en la actualidad tiene 9,2 millones de menores escolarizados, el 40 % de ellos niñas, en 17.400 colegios.

Según datos del Ministerio de Educación, la tasa de alfabetización es del 39 % en Afganistán, pero la cifra se reduce a apenas un 25 % al hablar de mujeres y es todavía más baja en las zonas rurales o amenazadas por los talibanes.

«Nuristan es la provincia más deprimida de todas las que hemos visitado, no había ninguna escuela para chicas, ni caminos y la mayoría de colegios masculinos no tenían ni siquiera edificios», explicó Wesa.

En los tres distritos que visitó en la provincia de Paktia, también en el este del país, ningún joven había culminado la enseñanza secundaria en los últimos 16 años.

«No queremos que nuestras nuevas generaciones estén privadas de educación y sean usadas por los insurgentes o se conviertan en consumidores de drogas», añadió.

Fuente: http://www.wradio.com.co/noticias/internacional/una-ong-abrira-una-decena-de-escuelas-tras-recorrer-en-moto-afganistan/20170803/nota/3538909.aspx

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