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Los talibanes suspenden educación mixta superior en provincia de Herat

La medida afecta a miles de mujeres que cursaban estudios en las universidades

La orden la incluyeron en uno de sus primeros decretos religiosos tras completar la semana pasada en la reconquista de Afganistán. La decisión fue tomada en una reunión entre los talibanes, los educadores y los responsables de las universidades privadas de la provincia, que acoge unos cuarenta mil estudiantes.

Los líderes talibanes han declarado que no existe solución alternativa alguna ni justificación para proseguir con la educación mixta, por lo que era necesario poner fin a esa práctica.

Los responsables educativos de la provincia de Herat argumentaron que las universidades e institutos del Gobierno estaban en la capicidad para gestionar una educación separada, porque le resultaba imposible construir clases separadas para hombres y mujeres.

Pero el responsable principal de los talibanes, presente en la reunión, ha descartado cualquier opción y ha reiterado que la educación mixta debía terminar al tratarse, a su juicio, de la raíz de los males de la sociedad.

Según ha recogido medios de comunicación localres, los talibanes habrían manifestado estar dispuestos a admitir que las jóvenes reciben educación de profesoras calificadas como virtuosas y de varones ancianos, pero no han hecho mención alguna a los aspectos logísticos de la decisión.

Se conoció que los profesores de Herad han asegurado que esta medida priva a miles de mujeres de recibir una educación superior.

La Universidad de Herat se encuentra en el oeste de Afganistán. Tiene 16 facultades y 70 departamentos. Se considerta el campo de estudio más popular es Educación/Pedagogía y un poco más del 48% los 17.086 estudiantes de la universidad son mujeres.

FUENTE: Con información de Europa Press

https://www.diariolasamericas.com/videos/los-talibanes-suspenden-educacion-mixta-superior-provincia-herat-n4230173

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Las mujeres afganas que desafían el regreso de los talibanes al poder: «Los tiempos han cambiado

  • Cuatro mujeres se manifestaron este martes en Kabul por la defensa de los derechos de las afganas
  • Esta acción es el reflejo de una generación de mujeres que han podido estudiar y trabajar y no quieren perder sus derechos

Armadas con cuatro folios, un pequeño grupo de mujeres afganas protagonizó la primera protesta feminista de la que se tiene constancia desde que los talibanes se hiciesen con Kabul y pusiesen fin a la guerra. Las activistas han desafiado en Kabul el retorno del régimen talibán mientras defendían sus derechos al grito de frases como «la educación y la participación política es el derecho de toda mujer afgana» y «las mujeres son la mitad de la sociedad».

La imagen de la protesta fue difundida por la agencia de prensa afgana Pajhwok Afgan News y divulgada por Basir Fitri. En la fotografía aparecen cinco mujeres, cuatro de ellas sosteniendo carteles en los que, en dos, puede leerse el mensaje en inglés de «hay mujeres afganas». La misma agencia difundió más tarde un vídeo del acontecimiento a través de su cuenta en la red social Twitter en el que aparecen las cuatro mujeres rodeadas de talibanes armados. El vídeo cuenta ya con más de dos millones y medio de reproducciones.

Este desafío es el reflejo de una generación de mujeres que vive mayoritariamente en las grandes ciudades, que ha podido ir a la escuela y a la universidad y desarrollar una carrera profesional. Y están dispuestas a luchar para no perder todo lo conseguido.

«Los tiempos han cambiado», ha afirmado a Reuters, Khadija, directora de una escuela religiosa para niñas en Afganistán. «Los talibanes son conscientes de que no pueden silenciarnos. Si apagan Internet, el mundo lo sabrá en menos de cinco minutos».

En un país sumido en el miedo y la incertidumbre, algunas mujeres ya han recibido órdenes de abandonar sus trabajos, otras han huido de sus hogares y muchas se están ocultando de los talibanes. Según ha asegurado a RTVE.es la periodista Mònica Bernabé, que fue corresponsal en Afganistán durante casi ocho años, los mensajes que le llegan desde Kabul son de «absoluta desesperación».

«En todas las guerras las mujeres son las grandes víctimas pero en esta situación más, porque aquí hay una suma de muchas cosas: de ignorancia, de desconocimiento y de violencia», ha afirmado Nadia Guhlan, educadora social y escritora, en una entrevista con RNE.

La valentía de las mujeres afganas

Alrededor de 3,5 millones de niñas asistían en el último año a la escuela, más del 25 % de los miembros del Parlamento son mujeres, y casi el 30 % de las empleadas en las instituciones de la administración pública. Pero esta mejoraría en las condiciones de vida de las afganas podría cambiar pronto con la vuelta de los talibanes, que ya dirigieron el país hace 20 años. 

Desde 1996 hasta 2001, en Afganistán las mujeres se vieron privadas de realizar actividades como trabajar o asistir a la escuela y a la universidad. Durante ese período de tiempo talibán, las afganas tampoco podían salir de sus hogares con la cara descubierta y sin la compañía de un hombre. Estas son algunas de las limitaciones que las activistas, que forman parte de una generación que ha crecido con mayores libertades, temen recuperar con la vuelta al poder de los talibanes.

Si limitan Internet…Enviaré libros a las casas

La activista afgana por la educación de las niñas Pashtana Durrani no planea rendirse ante las posibles prohibiciones del nuevo régimen y ha señalado a Reuters tener una alternativa para cada una de esas limitaciones. «Si limitan el currículo, subiré más libros a una biblioteca online. Si limitan Internet, enviaré libros a las casas. Si limitan profesores, haré una escuela subterránea», ha señalado.

Khadijadirectora de una escuela religiosa para niñas en Afganistán, ha mostrado a Reuters cierto optimismo respecto al futuro de las mujeres: «Los tiempos han cambiado». «Los talibanes son conscientes de que no pueden silenciarnos. Si apagan Internet, el mundo lo sabrá en menos de cinco minutos», ha afirmado a los periodistas Rupam Jain y Lucy Marks. «Tendrán que aceptar quiénes somos», ha sentenciado Khadija.

Otra de las mujeres que han demostrado no estar dispuestas a abandonar sus libertades es la renombrada directora de cine afgana Sahraa Karimi, la única mujer afgana con doctorado en cine. Karimi ha publicado diversos vídeos en las redes sociales de Instagram y Twitter en los que ofrece declaraciones sobre la situación actual en Afganistán, solicitando ayuda a la comunidad internacional. No obstante, la cineasta ha mostrado también su valentía al explicar que no abandonará su país «hasta el último momento».

La ley de Sharía limitará los derechos de las mujeres

Este martes los talibanes ofrecieron la primera rueda de prensa desde su toma de Kabul, un evento en el que los derechos de las mujeres han ocupado muchas de las preguntas de los periodistas. El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, manifestó que las mujeres afganas podrán trabajar y estudiar, pero «dentro de los límites de la ley islámica».

No habrá dicriminación contra las mujeres, pero dentro de nuestros marcos

«Le aseguramos a la comunidad internacional que no habrá discriminación contra las mujeres, pero, por supuesto, dentro de nuestros marcos», respondió el talibán a los medios de comunicación en referencia a sharía, interpretada de forma extrema por los talibanes. «Las mujeres son una parte importante de la sociedad y vamos a garantizar todos sus derechos dentro de los límites del Islam», agregó.

Mujeres de todo el mundo unidas por Afganistán

Mujeres como la escritora y periodista Rosa Montero han redactado un llamamiento a la comunidad internacional en el que reivindican la libertad, dignidad e igualdad de las afganas. El documento, escrito en tres idiomas diferentes y al que se puede continuar accediendo para firmarlo, hace hincapié en la «crueldad intolerable y adicional» que padecen la población femenina de Afganistán por el único hecho de ser mujer.

El llamamiento se centra en tres peticiones principales: exigir al poder talibán que mantenga abiertas las fronteras para que todas las personas que deseen abandonar el país puedan hacerlo, que los gobiernos internacionales repatríen «al mayor número posible de afganos y especialmente afganas en peligro inminente» y que se preste una especial atención a las mujeres en situación de riesgo por haber desempeñado «tareas profesionales prohibidas por los talibanes» u otros motivos.

A esta petición se han sumado organizaciones como la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE). Por su parte, Kobra, una activista afgana por los derechos de las mujeres que ha hablado con RTVE desde Kabul, donde reside actualmente, ha manifestado que las afganas no necesitan bonitas declaraciones, sino «acciones bonitas de la comunidad internacional».

Fuente: https://www.rtve.es/noticias/20210818/primera-protesta-feminista-afganistan-regimen-taliban/2160900.shtml

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Afganistán: «Los talibanes anulan totalmente a la mujer»

Los talibanes controlan la mitad de Afganistán e intensifican su ofensiva a lo largo y ancho del país. Mientras Estados Unidos se prepara para retirar definitivamente sus tropas, los talibanes siguen invadiendo aldeas y ciudades. La guerra en Afganistán se ha recrudecido desde mayo con el inicio de la retirada de las tropas internacionales. Los civiles están pagando el precio más elevado: más de mil han muerto en el último mes, al menos 27 menores en los últimos tres días. Naciones Unidas pide un alto al fuego que no acaba de llegar, pese a las negociaciones emprendidas en septiembre entre el gobierno afgano y los talibanes. Casi 250.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en los últimos tres meses como consecuencia del avance talibán. Informa Cristina Sánchez, corresponsal en Oriente Próximo.

Con la periodista Mónica Bernabé, excorresponsal en Kabul durante 8 años y autora de Afganistán, crónica de una ficción, analizamos la situación en la que viven las mujeres en el país, quienes más sufren a los talibanes. «La vida pública de las mujeres pasó a ser nula con los talibanes en el poder», explica Bernabé. Las mujeres no tienen ningún tipo de derecho: no pueden trabajar ni hacer ninguna actividad fuera del hogar sin el permiso de sus padres, hermanos o maridos. «Los talibanes anulan totalmente a la mujer en todos los sentidos. Lo más preocupante es eso, que no se permita a las mujeres ni a las niñas tener acceso a la educación. Durante el régimen talibán las escuelas para niñas se cerraron completamente», cuenta Mónica Bernabé.

Las mujeres bajo el régimen talibán también tenían dificultades para tener acceso a la Sanidad: «No podían trabajar y no se permite relación entre hombres y mujeres. En los hospitales no había doctoras mujeres para atenderlas». ¿Cómo ve el futuro? Los talibanes dijeron que ahora eran más moderados, pero Bernabé tacha eso de «auténtica falacia», dados los hechos que estamos viendo. «Con o sin talibanes la situación de la mujer era dramática«, explica la periodista. «Esta quedando demostrado que el ejército afgano no tiene capacidad para frenar ese avance. Actualmente cuenta con el apoyo aéreo de Estados Unidos. Cuando ese apoyo finalice yo no sé qué va a pasar».

Fuente: https://www.rtve.es/play/audios/14-horas/afganistan-talibanes-situacion-mujeres/6051449/

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Tregua talibán tras la matanza de 85 niñas en una escuela de Afganistán

El ataque al colegio Seyed Al Shuhada puede ser obra del Estado Islámico.

La tregua de tres días anunciada ayer por los talibanes no oculta el drama que ha vivido Afganistán después de diversos ataques que han dejado casi un centenar de muertos. El domingo murieron once personas y 28 quedaron heridas como consecuencia de la explosión de dos bombas dejadas en una carretera en el sudeste del país. Ese ataque llegó un día después de una de las matanzas más grandes y más dolorosas de los últimos meses, con más de 85 jóvenes muertas.

Sucedió el sábado en Kabul cuando tres bombas explotaron a las afueras del colegio Seyed Al Shuhada, situado en el sector conocida como Dasht-e Barchi, habitado mayoritariamente por la minoría chiíta hazara. A esa hora más de dos mil alumnos, la mayoría mujeres, abandonaban la institución. Después de la primera explosión, llegaron otras dos detonaciones. Las víctimas fueron mayoritariamente niñas y mujeres de entre 13 y 18 años que se disponían a volver a sus casas para celebrar el Iftar, la ceremonia con la que se rompe el ayuno del mes del Ramadán.

 

 

Las mujeres, sobre todo las de la minoría hazara, pueden pagar un precio muy alto en el nuevo escenario

En Afganistán no son extraños los ataques a colegios o centros de maternidad, como el que sucedió en este mismo barrio de Kabul hace un año y en el que murieron 15 personas, la mayoría madres y sus bebés. Una multitud de padres y vecinos se apresuraron a buscar a sus pequeñas en medio de un escenario caótico. Muchos no tuvieron éxito. Ayer la cifra ascendía a 85 fallecidos y más de 147 heridos.

El atentado no ha sido reivindicado pero muchos en Afganistán señalan al Estado Islámico, responsable de otros ataques contra los hazara, aunque el Gobierno ha acusado a los talibanes. El portavoz de esta organización lo niega y asegura que no llevan a cabo ataques en Kabul desde febrero del año pasado. “Han atacado tantos civiles a lo largo de su historia que la desconfianza hacia ellos es infinita, por eso ya nadie les cree cuando lo niegan”, aseguró ayer por teléfono Shaharzad Akbar, directora de la comisión independiente de derechos humanos afgana.

La tregua de los talibanes se iniciará el miércoles y se extenderá hasta el próximo sábado. A diferencia de otras treguas donde los combatientes pudieron visitar a sus familias, esta vez tienen la orden de mantenerse en sus puestos. El comunicado advierte que si son atacados por el “enemigo” tienen que estar listos para defenderse.

La tregua no ha sido suficiente para amainar el temor de muchos en el país que han visto con horror cómo la violencia se ha disparado desde el primero de mayo, cuando las tropas estadounidenses empezaron a retirarse. Desde entonces ha habido enfrentamientos en un gran número de provincias con decenas de muertos, aunque la cifra exacta sigue siendo incierto. “Su alto el fuego no tiene sentido. Se toman tres días de descanso para matar de nuevo. Váyanse al infierno”, aseguraba en un tuit la activista Samira Hamidi, que forma parte del equipo de Amnistía Internacional en el sur de Asia.

Desde hace semanas las mujeres que integran la red de mujeres de Afganistán, incluida Samira, advierten de los riesgos que corren las mujeres, incluidas las jóvenes estudiantes, en el nuevo escenario al que se enfrentará Afganistán desde el próximo 11 de septiembre cuando las tropas estadounidenses y de la OTAN se hayan retirado del país. “Ellos dicen que han cambiado, pero lo que vemos en áreas que están bajo su control es totalmente diferente”, aseguró Akbar. Puntualiza que para la mayoría de los afganos todavía es un misterio la opinión que tienen los talibanes sobre la participación de las mujeres en el Parlamento o en la industria.

El jefe del consejo de paz afgano, Abdullah Abdullah, respondió ayer a través de un comunicado al anuncio de los talibanes y dijo que el país necesita un alto el fuego permanente. “Creemos que la mejor solución para salir de la crisis del país es acelerar las conversaciones de paz, la declaración de un alto el fuego duradero y poner fin a los combates para siempre”, dijo. El acuerdo firmado entre Washington y esta organización en febrero del año pasado contemplaba que las tropas tendrían que haber salido este primero de mayo lo que ha llevado al líder talibán, Haibatullah Akhunzada, a acusar a Washington de violar el pacto.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20210511/7444252/tregua-taliban-matanza-85-ninas-escuela-afganistan.html

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Las mujeres afganas arriesgan sus vidas para romper el dominio talibán

Redacción: Perfil

Khaleda Sediqqi arriesga su vida cada vez que va a trabajar. Dice a sus vecinos que enseña en una escuela primaria cercana y en lugar de eso viaja a la ciudad de Jalalabad recorriendo un tramo de carretera que suele ser atacado por militantes. Sediqqi, que pertenece a la ONG Comité Sueco para Afganistán, ofrece clases a jóvenes profesoras de primaria, que luego llevan ese conocimiento a las escuelas en sus aldeas, todo bajo la sombra de los talibanes y el Estado Islámico.

«Arriesgo mi vida para venir aquí y educar a las señoritas cuyo sueño es simplemente graduarse de la escuela secundaria», comentó Sediqqi, de 31 años y titulada en química en la Universidad de Nangarhar. En el centro de capacitación ubicado en una antigua casa de dos habitaciones en Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar en el este del país, señaló que «el objetivo es empoderarlas a través de la educación para que puedan responder y defender los derechos educativos de otras niñas».

La mayoría de los distritos de Nangarhar, incluido el pueblo natal de Sediqqi, están en la primera línea de la batalla del país con los talibanes y sus esfuerzos para evitar que el Estado Islámico adquiera mayor presencia fuera de Kabul. Rodeado por la gran cordillera Hindú Kush, Nangarhar fue el escenario de la primera aparición del Estado Islámico en Afganistán. Bajo constante amenaza de los militantes en la actualidad, Jalalabad está rodeada de asentamientos informales de personas que huyeron de sus hogares para escapar de la violencia.

La educación de las niñas, y el trato a las mujeres en general, es un tema crítico para muchos en Afganistán. Sin embargo, los derechos de las ciudadanas del país aún no se han convertido en el centro de las conversaciones de paz que Estados Unidos ha buscado mantener con los talibanes durante el último año.

El enviado especial de EE.UU. para la reconciliación afgana, Zalmay Khalilzad, se dirigió a Doha el miércoles, con una escala en Islamabad, para reanudar la octava ronda de negociaciones con los líderes talibanes con la esperanza de concretar un acuerdo de paz para poner fin a la guerra que se ha prolongado por 18 años. Las conversaciones han adquirido mayor urgencia a medida que se acercan las elecciones presidenciales afganas programadas para el 28 de septiembre.

«En Doha, si los talibanes hacen su parte, nosotros haremos la nuestra y cerraremos el acuerdo en el que hemos estado trabajando», declaró en Twitter, y agregó que tuvo la reunión más «productiva» con los líderes afganos sobre asuntos de paz y un acuerdo para crear un equipo de negociación dirigido por afganos. Las «negociaciones intra-afganas», algo en lo que los talibanes se han negado a participar hasta ahora, se llevarían a cabo después de que concluyan las conversaciones con EE.UU., e involucrarían un «equipo de negociación nacional compuesto por altos funcionarios del gobierno, representantes clave de los partidos políticos, la sociedad civil y las mujeres”, detalló Khalizad con anterioridad. El presidente afgano, Ashraf Ghani, se ha manifestado reiteradamente en contra de las reuniones, argumentando que carecen de representantes del gobierno.

Muchos se sorprendieron cuando representantes talibanes informaron a las delegaciones afganas y estadounidenses que permitirían a las niñas recibir educación completa, pero solo en escuelas sin niños. La declaración contradice su violencia continua contra las escuelas en Afganistán, ataques que han desgarrado el corazón de la vida académica de Sediqqi.

Este año, militantes talibanes asesinaron a tiros a una de sus amigas cercanas, una estudiante de la Universidad de Nangarhar, explicó Sediqqi.

Asimismo, militantes desconocidos llevaron a cabo dos ataques con bombas en una escuela primaria donde Sediqqi enseñó hace varios meses, matando a dos escolares e hiriendo a decenas. Las escuelas, especialmente aquellas en zonas remotas, han sido objeto en reiteradas ocasiones de ataques violentos que han incluido incendios intencionales y envenenamiento de estudiantes. Los ataques no detienen a Sediqqi, quien prometió que seguirá desafiando las amenazas para educar niñas.

«Hemos sufrido durante décadas, golpeados deliberadamente por miembros familiares o asesinados por insurgentes, porque carecemos de educación y conocimiento», afirmó Sediqqi. «La única forma en que podemos proteger nuestros derechos es a través de la educación y estoy aquí a cualquier costo para enseñarles a estas niñas indefensas».

Talibanes divididos

Los talibanes, que ahora controlan o mantienen disputas por la mitad del país, están divididos en lo que respecta a la educación de las niñas. Prohibieron que las mujeres se educaran y las castigaban con latigazos y lapidación por abandonar su hogar sin acompañante o burka cuando gobernaban la nación entre 1996 y 2001.

En algunos distritos, incluida la ciudad natal de Sediqqi, los militantes ahora permiten que las niñas asistan a la escuela hasta sexto grado, antes de que sus familiares o militantes las obliguen a casarse. A nivel nacional, el 17% de los 3,5 millones de niñas matriculadas en escuelas se casan antes de cumplir 15 años, según la UNICEF.

Malala: cayeron los talibanes que quisieron matarla

No solo Sediqqi se arriesga enormemente para ir a trabajar todos los días. También lo hacen sus 14 estudiantes. Cada uno de ellos asiste en secreto, sale de su casa con un burka y se asegura de que nadie los siga. «Si los talibanes me atrapan, pensarán que soy una espía y me ejecutarán», aseguró una de sus estudiantes que no puede ser identificada por razones de seguridad. «Vale la pena asistir a este programa para educarnos y crecer, a fin de educar a otras niñas vulnerables y convertirnos en tomadoras de decisiones en nuestras propias vidas».

Fuente: https://www.perfil.com/noticias/bloomberg/bc-mujeres-afganas-arriesgan-sus-vidas-para-romper-dominio-taliban.phtml

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