Universidad y la era de Trump

Por: Hugo Aboites

A las comunidades y burocracias universitarias este periodo nos obliga a redefinir nuestro papel, y a profundidad. Lo primero es tener en cuenta que precisamente por ser parte constitutiva de los centros de conocimiento por excelencia, a los universitarios nos corresponde generar e impulsar corrientes vigorosas de pensamiento que favorezcan una comprensión a fondo de lo que está ocurriendo. Ir más allá del nivel de algunos medios de reducir todo a un personaje malvado. Al personalizar en exceso ocultan el panorama real de una poderosa crisis del capitalismo que lo obliga, casi, a recurrir a planteamientos nacionalistas de corte cada vez más fascistas. La xenofobia, la revitalización del patriarcado, la expansión del trabajo precario, la persecución a los periodistas, los maestros y las políticas agresivas contra universidades, así como el belicismo militar han sido los acompañantes y los soportes de salidas con enormes consecuencias en sufrimiento. Sólo la Segunda Guerra Mundial –generada por el proyecto nacional-fascista europeo– costó cerca de 50 millones de muertes, sobre todo de jóvenes soldados, pero también de mujeres, niños y ancianos civiles. En la ola de violencia desatada, se llegó incluso al bombardeo atómico de poblaciones civiles. Puedo estar equivocado o incompleto en esta postura, pero precisamente de eso se trata, de discutir frente a la nación, y qué mejor lugar que hacerlo en y desde las universidades. Académicos, profesores, investigadores y estudiantes tienen hoy una responsabilidad enorme frente al país. Su silencio puede volverlos cómplices de una incomprensión generalizada sobre qué está pasando, y, con eso, comenzar a pensar cuáles son las salidas nuestras, las que podemos obligar a asumir a quienes mandan en el país.

Lo segundo es que a las burocracias universitarias nos toca, como dice el primer precepto médico, non nocere, no perjudicar al enfermo más de lo que ya está. Más que intervenir nocivamente nos toca abrir espacios, difundir la controversia, abrir las puertas y ventanas de la universidad a la discusión y las propuestas, dejar que sea espacio de reconocimiento, de organización y de acción entre los propios universitarios. Reforzar las vinculaciones culturales y de intervención en las comunidades, barrios, pueblos, colonias, unidades habitacionales. Cuando los universitarios se reconocen como agraviados por una situación y reconocen su capacidad de respuesta, en el pasado nunca han dudado en salir masivamente a las calles. Solos o acompañando a otras luchas. Por eso está destinado a fracasar cualquier llamado que no reconozca hoy la crisis de liderazgo nacional y plantee algo claro al respecto, que no tenga en cuenta que somos un país profundamente dividido, y que en los enclaves y cúpulas donde hoy se deciden las estrategias para responder a la salida a la crisis que proponen los Trump y, también, se deciden las candidaturas, no sólo no caben, sino que ni siquiera se perciben las que son hoy las grandes tragedias del pueblo mexicano. Desde Chiapas con los indígenas zapatistas, hasta Chihuahua con los rarámuris asesinados y despojados de sus tierras; desde Tlaltelolco hasta Ayotzinapa; desde las elecciones ganadas, pero nunca reconocidas; desde el desdén por las universidades que quieren ser distintas, hasta las grandes masas de rechazados de la educación superior. Hay un pequeño grupo que hoy decide los destinos de la nación por encima de millones, desde los partidos, pero también desde los medios, y las universidades no deberían estar de ese lado, ni contribuir a que se fortalezca y mantenga esa enorme frontera interna que hasta ahora ha impedido que se muestren y cobren fuerza las luchas mexicanas de siglos. Y esto vale para los universitarios, pero también para los maestros y estudiantes de todos los niveles. Esto puede revitalizar la nación. En México lo vimos en la Revolución, donde el combate a la intervención extranjera pudo darse precisamente porque era un país movilizado. Si no fuera por eso, Lázaro Cárdenas no habría podido expropiar nada menos que el petróleo, ni crear todo un sistema educativo de alcance nacional y popular. ¿Qué liderazgo pueden hoy tener quienes están en contra de la educación y del petróleo como patrimonio nacional?

Lo tercero, finalmente, a la universidad y a la escuela les corresponde como nunca antes no sólo ser un lugar para aprender, sino para que las y los estudiantes y maestros puedan ser también los propios protagonistas de su educación y conductores de su vida comunitaria. Y eso significa una toma de decisiones abierta, representativa puede ser, en los consejos universitarios o de plantel, con la participación primordial y decisiva sobre todo de estudiantes y maestros, los dos grandes protagonistas del proceso educativo. Lo que tanto le falta al país de democracia y participación no puede estar también ausente en la educación. Porque significa perpetuar lo que ahora vivimos. Por otro lado, desde la universidad se pueden tejer alianzas latinoamericanas e incluso en el vecino país. Porque ésta tiene la credibilidad que no tienen ya ni partidos ni gobernantes.

En varias ocasiones millones salimos a defender nuestro voto, y además cientos de miles de estudiantes defendieron la gratuidad. Apenas, hace poco, salieron a la calle 20 mil para defender al México abstracto.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/02/18/opinion/017a2pol

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Estados Unidos: El fraude de la Universidad Trump se resuelve tras siete años de batalla legal

América del Norte/Estados Unidos/02 Abril 2017/Fuente: Elpais/Autor:SANDRO POZZI

El juez Curiel da el aprobado final al pacto extrajudicial por el que se compensará con 25 millones a miles de alumnos

El juez californiano Gonzalo Curiel, el mismo que dijo que Donald Trump era una “auténtica vergüenza” por su retórica contra los inmigrantes de origen mexicano, dio el aprobado final al pacto extrajudicial por el que se compensará con 25 millones de dólares a los miles de estafados por la Universidad Trump. La batalla legal duraba siete años. Los afectados podrán recibir de vuelta el dinero que abonaron para los cursos.

Trump aceptó pagar esa cantidad para resolver las reclamaciones en noviembre pasado, horas antes de que comenzara el juicio en San Diego, cuando era presidente electo. La organización, según denunció el fiscal neoyorquino Eric Schneiderman, engañó a más de 6.000 estudiantes con falsas promesas. Los seminarios, cuyos títulos no tenían validez alguna, costaban hasta 35.000 dólares. El magnate negó siempre que su negocio fuera una estafa.

La demanda colectiva que está en el origen de este litigio fue interpuesta en nombre de antiguos alumnos de Nueva York, California y Florida. Schneiderman calculó las pérdidas para los estudiantes en hasta 40 millones mientras que Trump habría tenido un beneficio personal de cinco millones gracias a esta escuela. Curiel, sin embargo, considera que la cantidad pactada es “extraordinaria”.

El caso queda así resuelto después de que una alumna, Sherri Simpson, presentara su objeción al pacto. La residente de Fort Lauderdale, que pagó 19.000 dólares para conocer los secretos de Donald Trump, tuvo oportunidad de presentar el jueves sus argumentos ante el juez, buscando mantener vivo el litigio. Pero Curiel, como estaba previsto, optó por rechazarla y dar carpetazo al asunto.

Schneiderman, que atacó también a la fundación de la familia Trump, valoró el pasado noviembre que el presidente electo aceptara pacta. “Luchó contra nosotros en cada paso del camino, negándose a pagar cantidades incluso modestas de indemnización a las víctimas de su universidad falsa”, dijo el fiscal, que calificó el acuerdo como “un impresionante cambio” de actitud.

Fuente de la noticia:

 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/31/actualidad/1490983290_381593.html?rel=lom

Fuente de la imagen:

http://ep01.epimg.net/internacional/imagenes/2017/03/31/actualidad/1490983290_381593_1490983416_noticia_normal_recorte1.jg

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Estados Unidos: Donald Trump llega a un acuerdo millonario para cerrar un caso judicial sobre un proyecto educativo

Estados Unidos/21 de Noviembre de 2016/El País

El presidente electo pagará 25 millones de dólares para poner fin a las demandas por engaño de la Universidad Trump.

Donald Trump ha cambiado de opinión y ha decidido alcanzar un acuerdo económico para acabar con seis años de demandas contra un polémico proyecto educativo suyo. El presidente electo de Estados Unidos ha acordado pagar 25 millones de dólares para cerrar los casos por las acusaciones de negligencia en la Universidad Trump, que operó entre 2004 y 2010, y ofrecía cursos sobre negocios inmobiliarios y habilidades empresariales.

El acuerdo, anunciado este viernes por la Fiscalía de Nueva York, llega 10 días antes de que uno de los casos entrara en la fase de juicio en San Diego. La polémica judicial, que ya persiguió al magnate inmobiliario durante la campaña electoral, amenazaba con eclipsar las primeras semanas de Trump tras ganar las elecciones presidenciales del 8 de noviembre y antes de asumir el cargo el 20 de enero.

El centro educativo, que no tenía licencia universitaria, ofrecía seminarios gratuitos y paquetes de cursos que podían llegar a costar 35.000 dólares. En las demandas, se alega que, mediante agresivas campañas de marketing, los estudiantes alegan que fueron engañados sobre los conocimientos que aprenderían en las clases. Algunos de los extrabajadores de la Universidad Trump han admitido que la operación era una “fachada y una mentira completa”, y la han descrito como un “esquema fraudulento”.

Durante la campaña, Trump atacó a Gonzalo Curiel, el juez que lleva el caso en San Diego, al esgrimir que, pese haber nacido en EE UU, no podía ser imparcial al tener orígenes mexicanos. El republicano dijo que el magistrado podría estar molesto por su promesa electoral de construir un muro fronterizo con México y deportar a los inmigrantes indocumentados que viven en EE UU.

Trump había dicho en las últimas semanas que no estaba asustado por el proceso judicial, que la mayoría de los estudiantes estaban contentos con el funcionamiento de su centro educativo y que, incluso, no descartaba reabrirlo en el futuro.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/18/estados_unidos/1479506896_765425.html

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Reino Unido: Students and lecturers march against Tories’ education bill

Europa/Reino Unido/20 Noviembre 2016/Fuente:TheGuardian /Autor:Rebecca Ratcliffe

Resumen: Los estudiantes y profesores se han manifestado por el centro de Londres para protestar contra los planes del gobierno para un «experimento del mercado ideológicamente dirigido» que abriría la educación superior del Reino Unido a los gustos de la Universidad Trump y dejar a los estudiantes que enfrentan tasas crecientes.

Students and lecturers have marched through central London to protest against government plans for an “ideologically led market experiment” that would open up UK higher education to the likes of Trump University and leave students facing escalating fees.

Waving signs that read “For sale: students’ future” and “Hi Mum, I’m broke”, protesters marched on Saturday from Park Lane in London, calling for a free, quality education.

Earlier this week the government tabled amendments to its controversial higher education and research bill, but failed to address critics’ key concerns relating to private providers and fees.

The bill will introduce a teaching excellence framework that will rank universities by quality, and allow the best-performing institutions to raise their fees in line with inflation.

The proposals will also make it easier for new institutions, including for-profits, to gain a university title – a label that can significantly boost applications from overseas students and that currently takes decades to achieve.

Malia Bouattia, president of the National Union of Students, said the plans would damage quality and leave students in even more debt. “The government is running at pace with a deeply risky ideologically led market experiment in further and higher education, and students and lecturers, who will suffer most as a result, are clear that this can’t be allowed to happen,” she said.

“This week, before the bill has even been properly debated in parliament – let alone passed – universities are already advertising fees above £9,000.”

University staff are joining the march, with Sally Hunt, general secretary of the Universities and College Union, using the demonstration to demand the government offers reassurance to EU staff and students. She is expected to call on Theresa May to “show some humanity, do the decent thing and stop using EU staff and students as pawns in Brexit negotiations”.

Hunt will also warn of the growing problem of casual contracts within universities, following Guardian reports that university teaching is dominated by zero-hours contracts and other forms of precarious work.

She will say: “Staff pay has been held down in recent years, while the gender pay gap has risen and universities have introduced more of the sort of contracts you would associate with Sports Direct. All the while those at the top have continued to enjoy inflation-busting pay rises.”

Fuente de la noticia: https://www.theguardian.com/world/2016/nov/19/students-lecturers-march-tories-education-bill-brexit-eu

Fuente de la imagen:

https://i.guim.co.uk/img/media/b500a38eca39ef666b4b72ab5b0a7c32a230a351/0_113_3500_2100/master/3500.jpg?w=620&q=55&auto=format&usm=12&fit=max&s=a2e737124421e15ff0a904173f2c307

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