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Cuba: Los jóvenes no quieren ser maestros ni agrónomos

La Habana / 06 de septiembre de 2017 / Por: Orlando Freire Santana / Fuente: http://www.diariodecuba.com

Como ya se va haciendo habitual, los ministros cubanos que tienen que ver con el sector educacional en la Isla convocan a una conferencia de prensa en los días previos al inicio del curso escolar. El objetivo principal de los funcionarios es tratar de mostrar la «cara positiva» —casi siempre un aumento en el número de estudiantes— del venidero proceso docente-educativo. Sin embargo, resulta inevitable que en esos encuentros trasciendan los problemas que afectan al sector.

Primero le correspondió a la señora Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación. De su encuentro con la prensa oficialista supimos del déficit de maestros que no se atenúa, de las carencias materiales que se reflejarán, fundamentalmente, en la falta de televisores, computadoras y equipos de laboratorio. Y también que el nivel de secundaria básica es el más crítico de todos los atendidos por su organismo.

Más recientemente asistimos a las declaraciones de José Ramón Saborido, ministro de Educación Superior. El funcionario comenzó informando que en este curso 2017-2018 la matrícula sería superior a los dos años precedentes. No obstante dio a conocer otras cifras que deben de haber caído como el clásico cubo de agua fría sobre la maquinaria del poder: las plazas agronómicas fueron cubiertas solo al 62%, mientras las pedagógicas apenas llegaron al 50% (Juventud Rebelde, miércoles 30 de agosto). Es decir, que buena parte de los jóvenes cubanos que ahora acceden a las universidades prefieren no ir a las aulas antes que matricular en esas especialidades.

Esa apatía juvenil hacia cualquier actividad que se relacione con el trabajo en la agricultura choca con la estrategia oficialista de ir poblando nuevamente los campos cubanos. Una estrategia que tiene como eslabón principal la entrega de tierras ociosas a aquellas personas que deseen trabajarlas, pero a la que también le sería conveniente la inyección de fuerza de trabajo calificada.

Es de destacar que en esa especie de fobia hacia la agricultura que exhiben los jóvenes —y también los menos jóvenes—, buena parte de la responsabilidad les corresponde a los gobernantes de la Isla.

Primero fueron las leyes de reforma agraria, sobre todo la segunda, que despojó de sus tierras a muchos campesinos, los cuales pasaron a ser simples obreros agrícolas de granjas o empresas estatales, con salarios que no estimulaban su permanencia en los campos.

Después vino la errónea política de ofrecer masivamente becas en especialidades que nada tenían que ver con la agricultura a los hijos y nietos de los campesinos que quedaron con tierras, y de esa manera se eliminaba el relevo generacional. Y qué decir de los jóvenes campesinos que fueron arrancados de sus tierras para cumplir el Servicio Militar Obligatorio. ¿Cuántos jóvenes que podrían haber sido eficientes productores agropecuarios habrán regado inútilmente su sangre en el Ogadén etíope o el Cuito Cuanavale angolano?

De todas maneras, la negativa de los jóvenes hacia las carreras de Agronomía también podría interpretarse como que no han sido «enganchados» por la nueva estrategia gubernamental para atraer a usufructuarios.

Con respecto a la renuencia de los graduados de preuniversitario por estudiar carreras pedagógicas, no habría mucho que aportar a lo dicho al respecto. Solo añadir que los estudiantes observan las penurias que padecen sus profesores para desarrollar su trabajo: insuficientes salarios, malas condiciones materiales, y sobre todo atados a una camisa de fuerza proveniente «de arriba» que les limita la autonomía en sus clases. Y, lógicamente, esos bachilleres no desean que ese sea el futuro que les espera.

A todo lo anterior podemos agregar que muchos jóvenes matriculan carreras universitarias y las abandonan en sus años iniciales. Otros ven inhabilitados sus títulos al no presentarse a cumplir el servicio social, ese mecanismo que los obliga a desempeñar por dos años el trabajo que quieran las autoridades. Precisamente, se ha sabido que los organismos que más títulos han inhabilitado son Educación y Educación Superior. Es decir, muchachos que se hicieron maestros y profesores tal vez por obtener algún título universitario, pero que jamás se presentaron en las aulas a impartir clases.

Fuente noticia: http://www.diariodecuba.com/cuba/1504538166_33742.html

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Costa Rica:Solo 8% de los graduados universitarios cursan carreras acreditadas.

Centro America/Costa Rica/05.09.2017/Autor y Fuente:http://www.elfinancierocr.com/

Una minoría de profesionales graduados en universidades costarricenses tiene títulos de carreras con calidad certificada.

Apenas un 8,3% de los títulos que emiten las universidades pertencen a estudiantes que cursaron carreras completas acreditadas por el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes), según revela una investigación del VI Informe del Estado de la Educación.

Visto de otro modo, en promedio más de 9 de cada 10 títulos universitarios que se emiten en Costa Rica carecen del respaldo que garantice que los estudiantes tuvieron una educación de calidad: la acreditación de Sinaes.

La investigación estimó qué proporción de los títulos otorgados a graduados durante el 2015 pertenecía a carreras que se mantuvieron acreditadas por un mínimo de cinco años. La estimación, permitió observar que apenas un 15% de los títulos de las universidades públicas pertenecían a carreras acreditadas, mientras que en universidades privadas solo un 5% reportó esa condición.

Mientras tanto, el fenómeno es combatido por las instancias públicas que, pese a sus esfuerzos, urgen que el país implemente una política de obligatoriedad de las acreditaciones.

Calidad objetable

La acreditación que realiza el Sinaes es un proceso que procura garantizar que las carreras mantengan estándares de calidad mediante un juicio independiente de una entidad pública. También tiene otros propósitos, como ayudar a las universidades a actualizar los contenidos de las carreras, o facilitar que los empleadores se aseguren de la calidad educativa de los candidatos por contratar.

Empero, el país todavía no ejerce ninguna presión para garantizar que los casi 25.000 nuevos profesionales que salen a la calle cada año procedan de carreras acreditadas.

Al 2016, solo el 6% de las carreras en centros privados de educación superior estaban acreditadas y, entre cualquiera de las universidades públicas, la proporción no lograba superar el 32%.

Para el Estado de la Educación, esa tendencia tiene algunas explicaciones. Por un lado, no existe la obligación para que las universidades acrediten sus carreras. Por otro, la situación ha obligado a que los empleadores desarrollen sus propios métodos para juzgar a quiénes contratan.

“En conjunto, estamos teniendo un problema, porque no estamos levantando la barra sobre la calidad educativa de los profesionales”, considera la investigadora Valeria Lentini. “La preocupación tiene que venir de todos, porque ahora es tan pequeña la cantidad de carreras acreditadas que eso no impulsa el cambio”.

infografia

Bajos niveles de acreditación

A pesar de eso, los estudiantes y empleadores consideran vital la acreditación al elegir carreras y evaluar potenciales empleados.

Una encuesta entre casi 400 egresados universitarios del Estado de la Educación reveló que los estudiantes daban tanta relevancia a la acreditación como a sus instalaciones o el vínculo de su carrera con el mercado laboral. Para los empleadores (especialmente de ingenierías y salud) la acreditación llega a ser tan importante como el propio grado académico de un postulante.

Hay otras razones que presionarían a los centros a la acreditación: para algunas universidades privadas la acreditación es una fuente de legitimación. Por ejemplo, el centro que emitió más títulos de carreras acreditadas en el 2015 en el país fue la Universidad Veritas (50%).

Pese a esta situación, son pocas las universidades privadas que lo implementan. Solo un 6% de las carreras de esos centros está acreditado, una proporción alarmante, si se considera que la mayoría de los profesionales en servicios, como la educación, son egresados de estos centros.

El Estado de la Educación recopiló algunas de la barreras que las universidades señalan para no acreditar sus carreras. Ellas alegan, por ejemplo, que los trámites son engorrosos, que falta coordinación del Sinaes con actores como los colegios profesionales, el Conesup, los empleadores u otras agencias acreditadoras y que no hay claridad sobre el alcance de la acreditación.

“Se puede criticar el proceso, pero el problema es que ni siquiera hemos podido llegar a esa discusión”, se lamenta Lentini.

Arturo Jofré, presidente del Consejo Nacional de Acreditación del Sinaes, disiente de las críticas y asegura que la institución rediseña sus procesos para reducir a la mitad el tiempo en que hoy tardan en acreditar una carrera (estimado en un promedio de un año, desde que la carrera emite su informe de autoevaluación).

“En un contexto en que no es obligatoria la acreditación de las carreras de la educación superior, los logros del Sinaes son muy significativos”, dice Jofré.

El Sinaes señala que en todo el proceso las escuelas contactan a los empleadores para conocer qué piensan de su desempeño e identificar eventuales mejoras. Agregan que el sistema publica periódicamente las listas de las 154 carreras acreditadas (desde pregrado hasta posgrado).

Empero, un cambio en la legislación impulsaría ese proceso en el resto de universidades.

Para Mario Sanabria, director del Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup), la obligatoriedad de la acreditación es urgente para garantizar que las carreras universitarias se mantengan actualizadas.

“Nosotros tenemos parámetros con los que aprobamos carreras y somos cada vez más exigentes, pero hay carreras muy viejas, de casi 30 años, y, por ley, no podemos exigirles a ninguna la acreditación”, destaca.

El Conesup (entidad de 42 funcionarios que autoriza la apertura y modificación de carreras en las 53 universidades del país) también presentó un proyecto de ley desde abril de 2015 que obliga a las carreras a acreditarse, y a renovarse cada cinco años. El texto se encuentra en el orden del día del plenario legislativo desde abril de 2016.

Sin control

Más del 95% de las carreras acreditadas por el Sinaes están en las sedes centrales de las universidades. Hasta el 2015 todas las acreditaciones de la UCR pertenecían a la Sede Rodrigo Facio (sede central).

Desde el 2001 hasta el 2015 solo 18.282 de los 523.045 títulos se otorgaron a estudiantes que tenían, al menos, cinco años de estar acreditadas. Es decir, desde la creación del Sinaes, solo 3% de los títulos entregados procedieron de carreras acreditadas.

La universidad Veritas, la Ucimed y el TEC son los centros de educación superior que otorgan más títulos de carreras acreditadas en el país.

El país incorpora al menos 25.000 nuevos profesionales por año. 7 de cada 10 títulos que se ottorgan proceden de universidades privadas. La mayoría de estos títulos pertenecen a carreras de educación y de ciencias sociales.

Fuente:http://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/acreditacion-Sinaes-carreras_universidarias-universidades-educacion_0_1241275868.html

Imagen:http://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/Apenas-universidades-acreditadas-TEC-universidad_ELFIMA20170831_0009_19.jpg

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Ecuador: Universidades no tendrán categorías

Ecuador/04 de  Septiembre de 2017/El Diario

Así lo indicó el presidente del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES), Gabriel Galarza, en una reunión que mantuvo en Guayaquil con representantes de 18 universidades autofinanciadas.

Allí se presentó el nuevo modelo de Perfeccionamiento de la Evaluación Institucional Externa de Universidades y Escuelas Politécnicas, que contempla aspectos como: estándares de calidad, procesos, reglamentos y criterios de acreditación y clasificación, que serán implementados próximamente. Estas serán examinadas considerando las diferencias que hay entre unas y otras; y además se eliminará la categorización (A, B, C), en las que actualmente están ubicadas luego del proceso.
Dentro de las nuevas reformas al modelo de evaluación y acreditación, se clasificará a las Instituciones Educativas Superiores (IES) en tres grupos: acreditada por seis años, a las instituciones que superan el 70 % en la evaluación y no tienen ningún deficiente; acreditada por tres años, a aquellas instituciones que han obtenido al menos el 45 % en la evaluación con fines de acreditación; y licenciadas, a las que cumplen las condiciones mínimas de funcionamiento establecidas por el Consejo de Educación Superior (CES) en coordinación con el CEAACES, y todavía no han logrado la acreditación.
El rector de la Universidad San Gregorio de Portoviejo, Marcelo Farfán, manifestó a El Diario que la decisión que toman es acertada.
“Esto es bueno porque la categorización es una verdadera discriminación y poder tener las mismas  condiciones entre una y otra en un Ecuador diverso. La diversidad también tiene que ser adaptada a la ley”, afirmó Farfán.
Fuente: http://www.eldiario.ec/noticias-manabi-ecuador/446286-universidades-no-tendran-categorias/
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Colombia: La comunidad académica lamenta el recorte a la ciencia

Colombia/04 de Septiembre de 2017/Semana

La situación ha provocado que los investigadores alzaran la voz y enviaran una carta al presidente y al director de Colciencias pidiendo más recursos.

La situación es crítica. Con el recorte del 41% del presupuesto para Ciencia en el preproyecto de presupuesto general de la nación para el año 2018, diferentes universidades levantaron su voz de protesta y enviaron dos cartas. Por un lado, la primera tuvo como destinatario al presidente Juan Manuel Santos; la segunda, fue para el director de Colciencias, Cesar Ocampo.

La primera carta, que es un documento abierto dirigido al primer mandatario, fue firmada por directivos y responsables de Ciencia, Tecnología e Innovación de instituciones de educación superior colombianas. «Nos vemos en la obligación de elevar ante usted nuestra enérgica protesta, pues consideramos que el débil Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e innovación se encuentre en un estado crítico», expresa el documento.

A su vez, la carta asegura que el recorte parece incoherente con las aspiraciones del gobierno para que Colombia entre a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y ocupe un mejor puesto en el índice global de competitividad. “Sin ciencia y tecnología no hay desarrollo y sin innovación no habrá calidad de vida”, se sustenta.

Por su parte, los firmantes que en su gran mayoría son vicerrectores de Investigación de universidades como la de Caldas, la Antonio Nariño, la Piloto, la Amazonia, la del Norte, el Rosario, entre otras, le recuerdan al presidente Santos varias promesas que había hecho durante su campaña a la Presidencia en 2010. “Fue grande la esperanza que despertaron sus palabras en el discurso de posesión de hace siete años. Usted prometió destinar el 10% de las regalías a Ciencia, Tecnología e Innovación, que se cristalizaban en la reforma constitucional que luego impulsó, pero que se permitió que tuviera una gestión enmarañada en múltiples trabas burocráticas”, dice el texto.

En segunda instancia, las universidades asociadas a la Fundación Ceiba: Andes, Antioquia, Javeriana, Nacional, del Norte, del Rosario y la del Valle le enviaron una carta al director general de Colciencias Cesar Ocampo en la que le piden que se esfuerce por exigir más presupuesto para su entidad.

En el documento, firmado por el director general de la Fundación Ceiba, Paulo Jairo Orozco, se asegura que las instituciones que componen a esa organización representan en el momento cerca del 80% de la producción del nuevo conocimiento en Ciencia y Tecnología del país. “Queremos que se escuche la fuerza de su voz como director de la entidad líder de esta actividad transversal en la sociedad para que construyamos y no perdamos lo que con tesón y persistencia se ha logrado a lo largo de los años por nuestros docentes investigadores”, invita el documento.

Lo cierto es que durante los últimos siete años, el pico de inversión en Colciencias se alcanzó en 2013, con 430.150 millones de pesos. Al año siguiente bajó a 376.768 millones, en 2015 fue de 332.197 y en 2016 perdió otra porción y se redujo a 304.516 millones.

Este año no fue la excepción al bajar un poco más hasta 299.177 millones. En 2018 se estima a que sea el más bajo en una década, con apenas 220.506 millones. El mayor golpe se podría ver reflejado en el congelamiento de nuevas becas para doctorados. El presupuesto para convocatorias de investigación también se podría ver gravemente afectado.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/recorte-de-presupuesto-a-la-ciencia-en-colombia/538327

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Las universidades en México cada vez sufren de la deficiencia de presupuestos: Luis Fierro

México/04 de  Septiembre  de 2017/Noticias Chihuaha

El rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Luis Fierro señaló que a partir del próximo 11 de septiembre se estará llevando a cabo una ardua labor para reconformar el sistema académico universitario y uno de los principales retos tiene que ver con el presupuesto.

 Para este motivo, señaló que se han estado realizando análisis de la práctica docente directamente desde el salón de clases en donde se han revisado todos los factores para obtener un resultado profundo de todos los por menores que intervienen en el proceso y de allí se estará desprendiendo la modificación a los programas académicos y planes de estudio para dar un mejor servicio a la universidad.

Dijo que hay diversos factores que intervienen para esta reconformación; lo academico, la reorganización para un mejor servicio y lo económico administrativo:

«Las universidades en México cada vez sufren de la deficiencia de los presupuestos, por ejemplo; este año recibimos un recorte por parte de la federación de 5 mil millones de pesos para las universidades públicas estatales», indicó que esto obliga a la UACh a reconformarse para poder brindar un servicio de calidad sin que afecte los procesos acadeémicos.

La declaración del rector se suma indirectamente al reclamo de la comunidad académica en el estado de chihuahua, ya que la falta de plantación eficiente y el nivel educativo en país han generado ya bastantes inconformidades a nivel regional por parte de profesores, padres de familia y estudiantes, quienes sufren de esta falta de atención hacia el sistema educativo en el país.

Fuente: https://noticiaschihuahua.mx/2017/08/29/las-universidades-en-mexico-vez-sufren-la-deficiencia-presupuestos-luis-fierro/

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Ciencia invisible

Por: Ramiro Velázquez Gómez

Lo que varios laboratorios del mundo persiguen con ansias hace años, el diseño de metamateriales que permitan ocultar objetos a la luz incidente, hacerlos invisibles, hace tiempo lo lograron nuestros científicos. Nadie los ve.

Eso, también, incide en la crisis nacional de la ciencia. Es que no es solo el recorte de recursos financieros.

Con contadas excepciones, salvo cinco o seis casos de reconocimiento nacional, y algunos otros en el plano regional, la obra de los demás permanece en el ostracismo.

El trabajo que realizan es valioso, pese a lo difícil que es hacer ciencia en el país donde fuera del desestímulo económico para investigar y formar a quienes puedan hacerlo, se hacen apuestas a la loca. Ahora la moda es innovación, desconociendo sobre qué debe basarse.

Pero la producción científica está quedando, en la mayoría de los casos, en revistas nacionales e internacionales y las citaciones que otros hagan.

Asombra que las universidades, donde se genera el mayor porcentaje del nuevo conocimiento, sean tan parcas con la divulgación de lo que hacen sus investigadores. Ninguna, veo, lo hace bien.

No le entregan a la sociedad, no le explican cada uno de los desarrollos condensados en los artículos que con lenguaje científico van a las revistas especializadas. Como que no se creen el cuento.

Esa invisibilidad le está pasando factura a la ciencia nacional, independiente de la miopía aberrante de los sucesivos gobernantes que desconocen a propósito que el desarrollo se logra cuando se apoya la ciencia. Ejemplos hay varios en el mundo, pero la ciencia no da votos ni de los artículos científicos se puede sacar tajada.

Aparte de divulgar con claridad lo que hacen, los científicos están llamados a actuar y opinar en los grandes temas nacionales, a hacerse notar por su aporte racional y fundamentado en hechos, a contar con academias que trasciendan las interesantes pero intrascendentes conferencias y reuniones intramuro.

Ojalá las universidades sacudan su ego necio para dar a conocer el trabajo de sus científicos, independiente del objeto, dejando de lado tanto autoelogio, y estén presentes en los debates locales y nacionales, y alimentando y alertando a jueces, legisladores y gobernantes sobre asuntos que desconocen y sobre los cuales, a pesar de eso, deciden.

Maullido: ¿con qué cara mirará al país el minambiente Luis Gilberto Murillo tras haber autorizado el fracking?.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/ciencia-invisible-XD7173246

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México: Las universidades, espacios públicos para la igualdad de géneros

México/28 de Agosto de 2017/Desde Puebla

«Continúan actividades del Foro Universitario sobre Género, Diversidad y No Violencia. ¿Qué onda con?»

Las instituciones de educación superior inciden en la construcción de distintas perspectivas, como las de género e inclusión, para observar problemas desde otros enfoques. De ahí que su papel sea fundamental en concientizar a su comunidad sobre estos temas y buscar mecanismos de atención, porque “no hay solución sin participación entera de la comunidad”, aseguraron diversos especialistas en el Foro Universitario sobre Género, Diversidad y No Violencia. ¿Qué onda con?, del programa Cuenta Conmigo de la BUAP.

En el panel “Responsabilidad social con perspectiva de género en las instituciones de educación superior como microentornos sociales”, Nadia Navarro Acevedo, directora del Instituto Poblano de las Mujeres, señaló que las universidades son espacios públicos en los que debe tratarse la igualdad de género. “La política pública más importante es sensibilizar sobre el tema y la discusión del mismo de manera abierta es uno de los primeros pasos”, precisó.

Áurea Ceja Albanés, psicóloga social y educadora de la sexualidad, aseguró que las universidades son centrales para crear pensamientos a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. “Necesitamos que esta perspectiva llegue a las aulas, para incorporar contenidos de género que conduzcan a los estudiantes hacia otras acciones de convivencia”.

Foro Universitario sobre Género, Diversidad y No Violencia

En el caso de la BUAP se lleva a cabo el programa Cuenta Conmigo, para atender diversos problemas de la comunidad estudiantil, como cuestiones de sexualidad, violencia y discriminación, informó Ana Elsa Urías Hernández, subdirectora de Comunicación Institucional, quien destacó la importancia de conocer las sugerencias y los comentarios de los jóvenes para enriquecer este tipo de iniciativas.

Asimismo, dijo, existen diversos mecanismos de inclusión. Por ejemplo, en las revistas institucionales se promueve la participación equitativa –tanto en portadas como en textos- de hombres y mujeres, así como de personas con capacidades diferentes.

En el auditorio de la Facultad de Contaduría Pública, Nadia Navarro Acevedo explicó que el enemigo de las mujeres es el patriarcado que construyó una masculinidad hegemónica, pero la misoginia no es un tema exclusivo de los hombres, pues las féminas también fomentan esta práctica entre ellas. La violencia contra las mujeres no va a parar si los varones no participan en el tema, coincidió Ceja Albanés, también integrante del colectivo de lectura Las mujeres por nosotras mismas.

Al respecto Brahim Zamora Salazar, miembro del Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr), comentó que el acoso no es un problema de las mujeres, sino de los hombres, quienes las molestan con una mirada lasciva, piropo o incluso contacto físico. Ante este tipo de situaciones, una práctica cotidiana y ejercida principalmente por el varón, resaltó la importancia de promover programas institucionales dirigidos a los varones para concientizarlos sobre el tema.

Fuente: http://desdepuebla.com/las-universidades-espacios-publicos-para-la-igualdad-de-generos/214359/
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