Bolivia: Educación ambiental ciudadana

América del Sur/Bolivia/08 Abril 2017/Fuente: Opinión

En la reciente jornada del Día del Peatón, la Alcaldía de Cochabamba dio a conocer los resultados sobre la contaminación. Según los datos presentados, la basura recolectada alcanzó las 9.5 toneladas, mientras que en abril de 2016 se recogieron 11 toneladas de residuos. Pero la cantidad generada depende no solo del consumo, sino también de la cantidad de personas movilizadas y el área de recolección asumida. Bajo el supuesto de que 10.000 personas hubieran estado presentes en el área de recolección de basura, la cifra señalada explicaría que cada peatón hubiera generado casi 1 kilo de basura en un solo día, muy por encima de media producción per cápita municipal es de 0.58 por habitante al día; y es que tampoco amerita hacer tanto cálculo, basta haber recorrido El Prado en horas de la tarde del pasado domingo para haber visto una impresionante cantidad de basura en las calles (principalmente envases desechables), asociada a un grupo igualmente numeroso de comerciantes.

Ahora bien, no es cuestión de restringir la actividad comercial, sino más bien de prohibir el uso de desechables y bolsas para la venta de productos, más aún en una jornada que nos recuerda la importancia de cuidar el medio ambiente. Sin embargo, esta medida no sería suficiente, pues generalmente es el cliente el que exige la “bolsita”. Por lo tanto, se requiere prioritariamente educar a la ciudadanía, a los peatones, no solo un día, sino todos para contar con una ciudadanía ambientalmente responsable. Pero, ¿qué implica educar al ciudadano? Significa generar procesos integrados de formación conceptual, aptitudes y actitudes responsables con el medio ambiente, asumiéndolo como un aprendizaje complejo.

Partamos de lo conceptual, sabemos que no es sostenible un crecimiento poblacional cuantitativo consistente en producir más y consumiendo más recursos naturales. Por ello, cuando se habla de «desarrollo sostenible» hay que dejar claro que el único desarrollo sostenible posible debería estar basado en producir y consumir mejor, evitando el despilfarro consumista. Por lo tanto, resulta claro que los valores de la sostenibilidad deben necesariamente formar parte del curriculum educativo escolar y universitario. Cuando hablamos de «educación para la sostenibilidad», no hemos de limitarnos a las tareas de «concienciación» al respecto en la tarea educativa. No se trata de “campañitis”, sino de transversalización ambiental.

Por otro lado, las acciones y decisiones de cada persona determinan el futuro hacia la sostenibilidad de nuestra sociedad. Sin embargo, no resulta del todo fácil motivar cambios en las acciones de las personas. Los actuales sistemas educativos probablemente nos ofrecen la mejor opción para intervenir en el cambio de acciones, ya que los jóvenes no tienen aún definida su manera de vivir y de tomar decisiones. Es por esto que el aula es una excelente oportunidad de motivar cambios.

Por ello, la educación ambiental requiere de estrategias didácticas innovadoras. Este tema lo trataremos la próxima semana en esta columna. Queremos construir comunidad para un futuro sostenible.

Disponible en la url: http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2017/0407/noticias.php?id=215863

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