“La presencia de mujeres líderes en los procesos de toma de decisiones mejora el desempeño de las políticas públicas”

 Por: Karina Batthyány

En este marzo, Mes de las Mujeres, vamos a seguir recorriendo algunas de las desigualdades de género que afectan a las mujeres en América Latina y el Caribe. Hoy la temática a tratar es la participación política de las mujeres pero en un sentido más amplio en términos de toma de decisiones en distintas esferas de la sociedad.

Cuando miramos específicamente los datos vinculados a la representación de las mujeres en el ámbito político, la primera conclusión a la que llegamos es que es insuficiente en todos los niveles de toma de decisiones en América Latina y el Caribe y en el mundo entero.

El último informe de ONU Mujeres nos muestra que sólo en 22 países en el mundo hay jefas de Estado o de gobierno mujeres. Y que 119 países nunca han tenido en toda su historia una presidenta mujer y que tan solo 14 países de todo el mundo hoy tienen gabinetes de gobierno (ministerios) que han alcanzado el 50% (o más) en la representación de las mujeres.

Estos son los primeros números más duros que podemos dar y siempre tenemos que partir de la premisa o el supuesto de que aproximadamente en la población total somos más o menos la misma cantidad de mujeres que de varones (un 50% y 50%).

Cuando llegamos a la representación política encontramos estos niveles tan bajos en nuestra región y en el mundo. Si miramos ahora específicamente América Latina y el Caribe –para eso nos basamos en el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL–, las mujeres ocupan solo el 28% de las carteras ministeriales en los poderes ejecutivos de nuestra región. Es decir, menos de uno cada tres.

Tenemos que mencionar algunos casos puntuales de nuestra región que van en el sentido contrario, como el caso de Costa Rica que desde el año 2018 tiene un gabinete compuesto por un 55% de mujeres, y recientemente Chile con un gabinete donde 14 de los 24 cargos son hoy ocupados por mujeres. Es decir, el 58%.

También vale la pena mencionar el caso colombiano con una particularidad: cuando asumió Iván Duque (presidente actual) comenzó su mandato con un gabinete paritario. Sin embargo, en el momento de los recambios muy rápidos, Duque dejó de lado el compromiso de campaña e inicio de gestión de trabajar con paridad y hoy solo 6 de los 18 ministerios en Colombia están ocupados por mujeres.

Esta falta de paridad no es exclusiva del Poder Ejecutivo: podemos mirar también la presencia de las mujeres en las Cortes Supremas de Justicia. En muchos países de la región las mujeres no alcanzan ni a ocupar una quinta parte de los puestos o de las bancas de los tribunales de Justicia. Encontramos en esta situación a México, Brasil, Colombia y Argentina, que son además los países más poblados y más extensos de nuestra región. Por cierto, el caso argentino es bastante paradigmático (el más grave) hoy en día, porque desde noviembre de 2021 no tiene ninguna integrante mujer en su máximo Tribunal de Justicia.

Si miramos el otro extremo, tenemos que destacar el avance de las mujeres en muchos de los máximos Tribunales de Justicia del Caribe, en los países como Cuba, Jamaica y Guyana; y en el Tribunal Supremo Oriental la presencia de las mujeres supera en esos casos el 60%.

Quizás el área donde más se han visto avances en estos últimos años es el tercer Poder, el Legislativo. Por supuesto de la mano de los proyectos de cuotas de género que se han ido aplicando en los distintos países y que influyen en la confección de las listas que luego se someten a elección para el Poder Legislativo.

Si bien es cierto que estos puestos siguen siendo ocupados todavía mayoritariamente por varones, la región se mantiene a la cabeza del camino a la paridad en los parlamentos nacionales a nivel mundial. Es decir, América Latina se destaca en ese camino a la paridad en los parlamentos a nivel del mundo. Y tiene hoy en promedio un 33% de mujeres parlamentarias. De los cuatro países de todo el mundo donde se ha alcanzado (o superado) la paridad en el reparto de las bancas parlamentarias, dos justamente son latinoamericanos y caribeños como Cuba y Bolivia. A su vez, tenemos a México, Costa Rica, Argentina, Perú y Ecuador, donde los números no son paritarios pero son cercanos en un 40%. En el otro extremo podemos mencionar a Brasil y Paraguay, donde las mujeres tienen muy poca participación en el reparto de las bancas parlamentarias.

Recordemos que todos los países del mundo han asumido compromisos de lograr la participación política y la distribución equilibrada del poder entre varones y mujeres en la toma de decisiones en los distintos pactos y declaraciones internacionales como las de Beijing, los objetivos de desarrollo sustentable y otras tantas.

Sin embargo, la mayoría de los países del mundo aún no ha logrado ese equilibrio de género. Siguiendo a ONU Mujeres en su informe más reciente, se muestra además cómo hay evidencias firmes, cada vez más numerosas por medio de los estudios de evaluación de impacto, de que la presencia de mujeres líderes en los procesos de toma de decisiones mejora el desempeño de las políticas públicas. En el informe se hace mención a varios ejemplos para América Latina, países como Costa Rica y Bolivia.

Por último, quiero remarcar que el Estado no es el único ámbito donde se ejerce la representación o la toma de decisiones, pero es un ámbito importante y quedan muchos lugares por conquistar, por supuesto si también incorporamos otros ámbitos de toma de decisiones como pueden ser las Cámaras Empresariales, los sindicatos, las organizaciones sociales, las grandes empresas, los directorios, empresas de los clubes deportivos, las instituciones religiosas, entre otras. Allí si hay menos información disponible, la información que tenemos es que estamos aún lejos de que la toma de decisiones en estos ámbitos se comparta de manera más o menos equitativa entre varones y mujeres. ¿Y por qué insistir con este tema? Porque es importante la participación de varones y mujeres en las decisiones que se toman y afectan en definitiva nuestra vida cotidiana, el bienestar individual y social en todos nuestros países.

-Imposible no relacionarlo con algunas noticias de las últimas horas… Una de ellas: la elección de Francia Márquez como candidata a la vicepresidencia junto a Gustavo Petro en Colombia. Es una noticia que marcó todo este contexto y adquiere aún más relevancia…

Absolutamente. Esperemos que este triunfo se confirme y avance y, sin duda, muestre el camino de compartir las responsabilidades de gobierno entre varones y mujeres.

-En Uruguay el próximo domingo 27 de marzo hay un referéndum por la LUC (Ley de Urgente Consideración) de los 135 artículos que fue aprobada en julio de 2020 en el marco de una polémica muy grande. Entiendo que en esos artículos y en la lógica de esta Ley de Urgente Consideración se involucraron muchas temáticas e inclusive yendo en contra de algunos derechos… ¿Cómo entiendes el referéndum de la LUC y cuál es su importancia?

Es una instancia clave que estamos atravesando y viviendo en Uruguay de cara al domingo 27 de marzo, donde habrá un referéndum con una opción para derogar esos 135 artículos. Hubo que juntar más de 800 mil firmas en un país de 3 millones de habitantes para poder someter esta consulta popular.

Efectivamente, esta Ley de Urgente Consideración fue aprobada en julio de 2020, con más de 400 artículos y con muy poco tiempo de Parlamento para su discusión, por las mayorías parlamentarias que tiene la actual coalición en el gobierno. Muchos de los 135 artículos que se van a someter este domingo 27 de marzo  a referéndum ponen en cuestión elementos claves de lo que es el sistema de protección y de bienestar social que a Uruguay tanto trabajo (décadas) le ha llevado construir en los avances. Algunos más recientes, concretamente de los últimos 15 años, con capítulos o artículos que refieren a educación, vivienda, seguridad y derechos laborales. Entonces, estamos efectivamente en un momento muy importante para Uruguay con el resultado de lo que va a ser esta consulta popular y que, además, también es un mecanismo para reforzar la participación democrática directa de toda la población opinando y votando sobre estos artículos que aprobó en su momento el Parlamento.

Desde ya, yo estoy respaldando la derogación de esos 135 artículos que ponen en cuestión muchos de los avances que se han logrado en los últimos tiempos en Uruguay. Es votar por el a la derogación. Por ahora las encuestas marcan una situación muy pareja, como es la situación política acá en Uruguay, donde hay básicamente dos mitades: aquellas que se ubican más al lado de los progresismos y aquellas que se ubican más al lado de las políticas neoliberales. Tenemos una instancia muy democrática este domingo 27 de marzo en Uruguay.

https://www.clacso.org/la-presencia-de-mujeres-lideres-en-los-procesos-de-toma-de-decisiones-mejora-el-desempeno-de-las-politicas-publicas/

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Karina Batthyany

Secretaria Ejecutiva de @_CLACSO . Es Doctora en Sociología por la Universidad de Versailles Saint Quentin en Yvelines (Francia). Desde 1992 es docente en la Universidad de la República (UDELAR). Actualmente es Profesora Titular e investigadora con dedicación total del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias de Sociales, Universidad de la República (Uruguay). Es profesora de metodología de la investigación y de sociología de género. Fue coordinadora de la Maestría en Sociología entre 2010 y 2017 y actualmente es coordinadora del Doctorado en Sociología.

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