Por Socialist Horizon
Desde principios de diciembre de 2025, el régimen de Trump desplegó más de 2.000 agentes de ICE y otros agentes de inmigración para inundar Minneapolis y llevar a cabo la «Operación Metro Surge» (Aluvión Metropolitano), lo que el Departamento de Seguridad Nacional llamó «la mayor operación de aplicación de la ley de inmigración jamás realizada». Se trataba de un ataque coordinado y una ocupación de la ciudad dirigida contra la población somalí con la intención de llevar a cabo arrestos y detenciones masivas alimentados por el grotesco racismo de Trump, los operativos de su régimen y los supremacistas blancos alineados. Lo que obtuvieron en su lugar fue la resistencia masiva de la población de toda el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul, y una batalla entre fuerzas opuestas que se libra hasta el día de hoy.
Durante el primer mes, los agentes de ICE encontraron tanta resistencia a su operación que Trump tuvo que mandar 1.000 agentes adicionales, y dar luz verde al uso desenfrenado de la fuerza por los agentes contra el movimiento de defensa anti-ICE. Esto se desarrolló en la forma más bárbara con el asesinato de Renée Nicole Good, una activista barrial y madre de tres hijos que fue baleada y asesinada por el agente de ICE Jonathon Ross. El asesinato de Good desencadenó la movilización masiva que condujo a la convocatoria de una huelga general en toda la ciudad.
La batalla de Minneapolis y la huelga general
La «Batalla de Minneapolis», una lucha de clases entre miles de minnesotanos de clase trabajadora y el ejército invasor y ocupante del ICE de Trump, alcanzó su máxima expresión el 23 enero, cuando sindicatos, grupos comunitarios, instituciones religiosas y grandes franjas de la población en general se organizaron para llevar a cabo una huelga general.
El viernes, al menos 50.000 personas en Minneapolis, y algunos calculan que hasta 100.000, desafiaron un frío extremo de 22 grados bajo cero y una sensación térmica peligrosamente baja, de hasta 40 grados bajo cero, para participar en una protesta masiva desarrollada a partir de la huelga general convocada. Aunque no fue una huelga general completa, la acción provocó el cierre de sectores de la economía, la paralización del sistema de transporte público, el cierre de cientos de empresas y de muchas escuelas.
La huelga general demuestra el máximo poder de la clase obrera para paralizar el sistema capitalista y todos sus componentes constitutivos. Esta capacidad única de la clase obrera para detener colectivamente el funcionamiento del sistema capitalista surge de su papel central en la producción capitalista. Mientras que la clase capitalista posee los medios de producción, los trabajadores determinan si la producción se efectúa o no en cualquiera de sus formas. Mediante la retención del trabajo a escala generalizada, los trabajadores pueden impedir que los capitalistas obtengan los ingresos necesarios y que se produzcan ganancias. Si el sistema capitalista deja de funcionar y de generar riqueza, se crean perturbaciones que pueden multiplicarse y empujar a sectores de la clase capitalista a una crisis existencial, al tiempo que repercuten de forma secundaria en todos los aspectos del funcionamiento del sistema capitalista. Una crisis de esta magnitud obliga a los representantes políticos de la clase capitalista, ya sean republicanos o demócratas, a tener que negociar y hacer concesiones (como desmovilizar y retirar a ICE de Minneapolis) para preservar el sistema capitalista.
En otra acción, varios miles de manifestantes se congregaron en el aeropuerto de Minneapolis-St. Paul (MSP) para exigir que cesaran los vuelos de deportación del ICE. Durante las semanas anteriores de ocupación del ICE, más de 2.000 personas secuestradas por agentes federales habían sido embarcadas en vuelos contratados a través de Delta Airlines y Signature Aviation y enviadas a destinos desconocidos. Como parte de la convocatoria de la acción de huelga en MSP, un porcentaje importante de los trabajadores del aeropuerto se quedó en casa en un «sick out» («enfermarse») coordinado. Fuera del aeropuerto, más de 100 líderes religiosos llevaron a cabo una acción de desobediencia civil bloqueando la carretera principal para obstruir el acceso.
La magnitud y las heroicas acciones de los habitantes de Minneapolis inspiraron cientos de acciones de solidaridad en todo el país, mostrando las fases iniciales de un movimiento nacional contra el ICE que está tomando forma.
Escuadrones de la muerte de ICE
Al día siguiente de la acción masiva, agentes del ICE asesinaron a Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Administración de Veteranos que apoyaba activamente a su comunidad como parte de la red de defensa contra ICE. Pretti recibió 10 disparos a quemarropa en forma de ejecución. Las circunstancias que condujeron a este asesinato a sangre fría se intensificaron rápidamente por parte de los agentes, que parecían ansiosos por llevar a cabo otro asesinato-ejecución como el de Renee Nicole Good, a quien el agente del ICE Jonathon Ross disparó tres veces a quemarropa. Pretti estaba filmando a los agentes durante una operación, luego dirigiendo el tráfico en torno a una operación de ICE que bloqueaba el camino, cuando fue atacado, rociado con agentes químicos, y luego violentamente asaltado en grupo y golpeado por varios agentes por tratar de ayudar a otro miembro de la comunidad que también estaba siendo asaltada.
Pretti es la sexta persona asesinada a tiros por agentes federales de inmigración desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, mientras que 19 personas han sidoasesinadas a tiros por agentes de ICE en total. Otras 32 personas han muerto bajo custodia del ICE en 2025.
Desde la invasión de Minneapolis por ICE, la escala masiva de represión violenta se ha traducido en más de 3.000 detenciones y secuestros, un número incalculable de palizas y el gaseado de defensores de la comunidad y transeúntes con agentes químicos y explosivos como gas lacrimógeno, gas pimienta, perdigones de spray de pimienta, gas cancerígenomezclado con plomo y cromo, y granadas flash bang, incluido un incidente en el que una de ellas fue lanzada contra el coche de una familia que transitaba por la zona, hiriendo al conductor y a sus seis hijos.
Se trata de una escalada de violencia estatal diseñada para aterrorizar a los habitantes de Minneapolis porque han llevado a cabo una campaña de resistencia de masas muy organizada y eficaz contra las fuerzas de ocupación de ICE. En lugar de acobardar a los minnesotanos, ha atraído a aún más gente a la lucha.
También se está produciendo una radicalización entre los organizadores y defensores de primera línea, incluyendo a miles de personas que participan directamente en patrullas contra ICE, grupos de autodefensa en el lugar de trabajo y en la comunidad, equipos de respuesta de emergencia, apoyo de ayuda mutua y otros métodos innovadores y ascendentes para frustrar la ocupación de ICE y sus ataques.
Decenas de miles de personas más de todas las comunidades y ámbitos de la vida son la siguiente franja de apoyo a la lucha para evitar que ICE lleve a cabo sus secuestros masivos. El «aluvión» de terror del ICE de Trump en el estado de Minnesota ha activado un movimiento masivo de resistencia de todos los sectores.
ICE se creó para servir a los objetivos capitalistas e imperialistas
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se creó en 2003 como parte de la formación del recién creado Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y al inicio de la «Guerra contra el Terrorismo» de Estados Unidos. Veintidós agencias de seguridad se combinaron en el DHS, incluidos los dos más grandes, ICE y CBP, y se les encomendó la tarea de dirigir la entonces Guerra contra el Terrorismo hacia adentro del país, no solo contra los migrantes y refugiados, sino también contra los activistas antiimperialistas, los disidentespolíticos y cualquier otra persona que se oponga al régimen de Trump.
Las operaciones de ICE como la de Minneapolis aplican una estrategia militar denominada estrategia de contrainsurgencia. La variante adaptada de la «contrainsurgencia militar centrada en la población» tiene por objeto invadir, ocupar y establecer el control sobre una población y el entorno en el que existe esa población con el fin de ejecutar objetivos militares declarados (castigo colectivo, aislar o desarraigar a los «insurgentes», etc.). La estrategia contrainsurgente había sido desarrollada y desplegada originalmente por las fuerzas militares estadounidenses en teatros de guerra para atacar y reprimir los movimientos insurgentes de resistencia que operaban en núcleos de población, especialmente actuando contra fuerzas militares de ocupación como las estadounidenses en Irak y Afganistán, o contra gobiernos alineados con Estados Unidos. Esta estrategia militar se aplica ahora contra la población estadounidense.
También es significativo que la ocupación de Minneapolis coincida con el aumento de la agresión imperial estadounidense hacia afuera. La invasión estadounidense de Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores es el brazo imperial de ICE. De hecho, Maduro fue arrastrado encadenado a una cárcel de Brooklyn para que Trump pudiera declarar que su detención formaba parte de la guerra de EE.UU. que se libra contra Venezuela en el extranjero, y por ICE en las ciudades de EE.UU. a nivel nacional.
Trump precipitó su ataque contra Venezuela etiquetando falsamente al gobierno de Maduro como un régimen «narcoterrorista», declarando a la pandilla callejera local venezolana «Tren de Aragua» un cártel internacional de la droga, haciendo llover misiles Hellfire sobre pequeñas embarcaciones y asesinando a más de 126 personas frente a las costas venezolanas y colombianas, alegando que eran contrabandistas de drogas, y luego criminalizando a 650.000 migrantes y refugiados venezolanos en los EE.UU., alegando que eran parte de este mismo cartel criminal internacional.
En marzo de 2025, Trump proclamó que los inmigrantes venezolanos dentro de Estados Unidos pertenecían a la banda criminal venezolana «Tren de Aragua» y estaban «llevando a cabo una guerra irregular» contra Estados Unidos. Trump invocó una ley del año 1798 para enviar a unos 250 venezolanos a una prisión de máxima seguridad en El Salvador, donde fueron sometidos a torturas por el régimen de Bukele, antes de que un juez federal le ordenara poner fin a esos vuelos. Trump ha ordenado ahora la deportación masiva de migrantes venezolanos desde ciudades estadounidenses utilizando vuelos de deportación directa a Caracas. Esto tras «llegar a un acuerdo» con el gobierno de Delcy Rodríguez, exvicepresidenta bajo Maduro, ahora instalada en la Presidencia.
El ataque de Trump contra Venezuela y el asesinato de más de 100 personas durante el violento secuestro de Maduro, y la criminalización y persecución de los migrantes y refugiados venezolanos están directamente relacionados con la ocupación de Minneapolis por ICE. Se despliegan los mismos métodos imperialistas de ataque, secuestro y represión, y se utiliza la misma propaganda racista para justificar las estrategias violentas, con la misma violencia represiva contra los que son blanco y los que se resisten.
Guerra interna
A partir de 2003, ICE se desplegó inicialmente a través del «Programa Nacional de Operaciones contra Fugitivos» para vigilar, localizar, detener y deportar a personas indocumentadas árabes, musulmanas y de Medio Oriente procedentes de más de 20 países seleccionados que residían en Estados Unidos (lo que refleja la guerra contra las personas árabes, musulmanas y de Medio Oriente en las regiones objetivo de operaciones militares estadounidenses).
En 2006, el ámbito de aplicación se amplió para incluir a los trabajadores indocumentados de México, América Central y el Caribe. Esta focalización en los trabajadores inmigrantes se llevó a cabo en respuesta a las movilizaciones masivas de trabajadores inmigrantes de 2006, en las que más de 3 millones de personas participaron en huelgas, marchas, boicots y paros exigiendo la legalización. Entre 2006 y 2007, los agentes del ICE orquestaron cientos de redadas invasivas en más de 100 ciudades y pueblos de todo el país, dirigidas contra fábricas, granjas, hogares y espacios públicos comunitarios, decapitando el movimiento.
El imperativo de reprimir, contener, controlar e infundir la permanencia del miedo en la clase trabajadora migrante e internacional como función del sistema capitalista estadounidense puede explicar por qué tanto el Partido Republicano como el Demócrata han trabajado juntos para aumentar el ICE y las capacidades de detención y deportación a través de sucesivas administraciones hasta el actual segundo mandato de Trump.
La construcción de ICE como proyecto bipartidista
ICE es actualmente la mayor agencia de seguridad armada en Estados Unidos. Originalmentese le asignaron 3.300 millones de dólares bajo el mandato de George W. Bush, pero ha ido aumentando y ampliándose con cada gobierno hasta alcanzar un presupuesto de 10.000 millones de dólares bajo el mandato de Biden en 2024. En este segundo mandato de Trump, el presupuesto de ICE se ha ampliado a 75.000 millones de dólares para los próximos cuatro años, además de los 10.000 millones de dólares que el Congreso ya la habia asignado en marzo de 2025. ICE dispone de 28.700 millones de dólares este año, lo que supone casi el triple de todo el presupuesto de ICE del año fiscal 2024.
El objetivo declarado originalmente por Trump era crear una fuerza capaz de deportar a 3.000 personas por día y, en última instancia, deportar a «entre 15 y 20 millones de personas» durante su segundo mandato. Para ello, ICE se ha desplegado en los 50 estados para llevar a cabo operaciones. Aunque ICE realizó 1.179 detenciones hasta el 26 de enero, el promedio diario de arrestos cayó a alrededor de 800 a finales de enero y a menos de 600 durante las dos primeras semanas de febrero de 2025. Reuters informa de que en enero Trump deportó a unas 38.000 personas, menos que la media de Biden de 57.000 expulsiones al mes en 2024.
Esto condujo a la estrategia de «aluvión» para aumentar el número de detenciones, con un masivo aumento de financiación, acumulación de agentes movilizados y despliegue en las ciudades «bajo el control del Partido Demócrata» en el verano de 2025. Miles de agentes «inundaron» varias ciudades para llevar a cabo redadas de alta intensidad y ocupar objetivos estratégicos, lo que recuerda a los «aluviones» de tropas militares en Irak y Afganistán para llevar a cabo secuestros y deportaciones masivos. Esta estrategia se desplegó primero en Los Ángeles, luego en Chicago, Charlottesville y ahora en Minneapolis.
La estrategia de Trump de persecución y violencia racial
La estrategia de «aluvión» se vio facilitada por una sentencia de la Corte Suprema que autorizó el derecho de los agentes de ICE a realizar perfiles raciales. En el caso conocido como «Vásquez Perdomo v. Noem», la Corte Suprema accedió a una solicitud de emergencia del gobierno Trump que anulaba la orden de un juez de Los Ángeles que prohibía a las patrullas itinerantes de ICE seleccionar y arrebatar a personas de las calles de Los Ángeles basándose únicamente en su apariencia racial, qué idioma hablan, qué tipo de trabajo hacen o dónde se encuentran. Ahora, ICE tiene autorización para emprender cacerías raciales en los centros urbanos seleccionados.
Trump revocó entonces el «Estatus de Protección Temporal» (TPS, por sus siglas en inglés) y los estatus de protección legal para más de 1,5 millones de inmigrantes que estaban en el país con autorización legal y muchos de los cuales se encuentran en diferentes etapas de avance en el proceso para conseguir el estatus de refugiado para ellos y sus familias. Esto creó de la noche a la mañana una población de «personas deportables» que podían ser secuestradas por el ICE.
Esto también coincide con la emisión por parte de Trump de un memorando en junio de 2025 que ordenaba que ICE pusiera fin a las redadas de inmigrantes en lugares de trabajo que venía orquestado como parte de su campaña de represión de migrantes. Los intereses capitalistas se opusieron a Trump y a los efectos perjudiciales que estas redadas estaban teniendo en sus negocios y beneficios, lo que llevó a Trump a volver a focalizarse en los refugiados.
En octubre, Trump purgó la cúpula de ICE, echando a los jefes de 10 oficinas de campo regionales, sustituyéndolos por gente de la Patrulla Fronteriza dirigida por Gregory Bovino. Este se convirtió en el principal arquitecto encargado de dirigir las operaciones de ICE en Chicago y luego en Minneapolis debido a su reputación de tácticas represivas de mano dura y violencia racial. Según un informe, «filtraciones dentro de la administración indicaron que la Casa Blanca estaba harta de que ICE intentara apuntar a inmigrantes individuales con arrestos y quería más de las tácticas basadas en perfiles de Bovino.»
Ante la resistencia masiva a la estrategia de «aluvión», el régimen de Trump declaró la «inmunidad absoluta» para los agentes que llevan a cabo la represión violenta contra los activistas anti-ICE. ICE también comenzó una política de reclutamiento intencional de individuos y grupos de ideología de extrema derecha y fascista, prácticamente sin investigación de antecedentes, y redujo la capacitación de los agentes de ICE de 16 a 6 semanas. Esto se suma al hecho de que hay poca supervisión de las operaciones de ICE, lo que crea una cultura cerrada, interiorizada y encubridora en la que pueden prosperar la violencia y la corrupción. Dos días antes del asesinato de Alex Pretti, un tribunal federal de apelación dictaminó que los agentes de ICE pueden desplegar agentes químicos y utilizar la violencia a su discreción contra los manifestantes anti-ICE.
La indignación masiva contra los asesinatos de ICE ahora parece estar conduciendo a un nuevo cambio en la estrategia de Trump. Despidió al pequeño tirano y arquitecto de la brutalidad de ICE Gregory Bovino -quizás ofreciéndolo como chivo expiatorio. Ha anunciado que su nombrado «zar de la frontera» Thomas Homan sustituirá a Bovino y «le informará directamente» sobre los acontecimientos sobre el terreno en Minneapolis. Pero Homan no es diferente.
Homan fue nombrado durante el segundo mandato de Barack Obama y por Trump en ambos mandatos. Obama lo nombró Director Ejecutivo Asociado de Operaciones de Ejecución y Expulsión de ICE en 2013. Fue el arquitecto de la brutal política de separación de familias de Obama, argumentando que la separación de los niños de sus padres y cuidadores «sería un elemento disuasorio eficaz» para quienes cruzan la frontera en busca de asilo. Fue tan eficaz en el despliegue de métodos crueles e inhumanos contra los migrantes y refugiados para facilitar la deportación a tan gran escala que Obama, el «Deportador en Jefe» concedió a Homan un Premio Presidencial de Rango, alabando el «éxito de Homan en la ampliación de las detenciones y camas de detención para el reciente aumento de niños y familias que huyen de la violencia en América Central».
Como parte del primer gobierno de Trump, Homan fue convocado para expandir su política de separación familiar. Después de 2018, comenzó a contribuir en Fox News como comentarista, y luego se unió a la Fundación Heritage de extrema derecha en 2022, donde se convirtió en un colaborador del desarrollo del Proyecto 2025. Antes de formar parte del segundo gobierno de Trump, Homan fue grabado aceptando una bolsa con 50.000 dólares en efectivo de agentes encubiertos del FBI que se hacían pasar por ejecutivos de negocios. El FBI investigaba las acusaciones de que Homan aceptaba sobornos de empresas de seguridad fronteriza a cambio de la promesa de contratos gubernamentales si Trump ganaba las elecciones de 2024. En septiembre de 2025, el Departamento de Justicia de Trump cerró abruptamente la investigación. Mientras tanto, con Homan de nuevo en el cargo en el segundo mandato de Trump, los antiguos clientes de Homan están consiguiendo «grandes pagos federales» y ganando contratos rentables de la Casa Blanca de Trump en medio de sus medidas enérgicas desatadas por ICE en las ciudades estadounidenses.
La reorganización del mando y el reciclaje de Thomas Homan para reemplazar al despreciado Gregory Bovino se refleja en cómo la gente de Minneapolis ha contraatacado a ICE y a Trump, especialmente después de los brutales asesinatos. Pero la guerra de ICE continuará y se intensificará bajo Homan, por lo que necesitamos seguir construyendo la resistencia a ICE de abajo hacia arriba en ciudades de todo el país, y unificarlas a escala nacional. También tenemos que organizarnos en torno al llamamiento para abolir ICE por completo.
Construir la resistencia a escala nacional
Los movimientos de resistencia han desempeñado un papel importante a la hora de oponerse e impedir que ICE logre sus objetivos sobre el terreno. La acción masiva y organizada ha permitido evitar detenciones, interrumpir u obstruir redadas y operaciones, organizar una masa crítica en tácticas para inmovilizar y obstruir a ICE, organizar sistemas de vigilancia y respuesta de emergencia para responder rápidamente en los puntos de actividad de ICE, organizar patrullas en barrios específicos, desarrollar planes de defensa, grupos y actividades de ayuda mutua, y ahora desplegar la mayor arma en el arsenal de la lucha de la clase obrera: la huelga general.
Tendremos que unirnos, construir y fortalecer los movimientos de lucha de clases contra la violencia y la ocupación de ICE para derrotar la guerra de clases que se nos está perpetrando desde arriba. También tenemos que construir un partido revolucionario en los EE.UU. que pueda ayudar a dar forma, organizar y unir a los sectores más militantes del movimiento de resistencia de masas contra el sistema capitalistas e imperialista que impulsa estas guerras en el extranjero y en casa.
Socialist Horizon está comprometido con este proyecto. Instamos a las personas que deseen unirse a nosotros a que se pongan en contacto con nosotros en contact@socialisthorizon.org
Publicado originalmente en Punto Rojo







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