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Ucrania: ¿cómo y por qué se fabricó la guerra?

Por: Atilio A. Borón

Antes de ser elegido presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower fue el primer comandante de la OTAN. En febrero de 1951, pocos meses después de asumir sus funciones escribió textualmente lo siguiente: “Si en 10 años todas las tropas americanas estacionadas en Europa con el propósito de asegurar la defensa nacional no han regresado a Estados Unidos, entonces este proyecto, la OTAN, habrá fracasado.”

Las tropas no regresaron sino que su presencia en Europa no cesó de acrecentarse. No sólo eso sino que una vez desintegrada la Unión Soviética y contrariando las solemnes y huecas promesas de los principales líderes de los gobiernos occidentales (Clinton, Bush, Obama, Helmut Kohl en Alemania, Tony Blair en el Reino Unido, etcétera) en el sentido de que “la OTAN no se movería una pulgada hacia el Este” trasladaron pertrechos y efectivos hasta las fronteras mismas de Rusia. ¡Cómo! ¿No era que el enemigo era la Unión Soviética y el comunismo? No. El enemigo era, y es, Rusia, una país demasiado extenso y poderoso cuya sólo presencia, sea bajo un régimen comunista o capitalista, es un obstáculo a los planes de dominación mundial (Chomski dixit ) de Estados Unidos.

Cuando en 1997 Bill Clinton da comienzo a la ampliación de la OTAN la nieta de Eisenhower, Susan, reunió las firmas de 49 renombrados especialistas (militares, diplomáticos y académicos) y publicó una carta abierta el 26 de Junio diciendo que el “plan para expandir la OTAN es un error político de proporciones históricas”. Susan tomó muy en cuenta la opinión que poco antes -el 5 de Febrero en un artículo publicado en el New York Times- había expresado nada menos que George Kennan, el diplomático que con su famoso “Long Telegram” del 22 de Febrero de 1946 enviado al presidente Harry Truman ( y firmado con el pseudónimo de Mister X) había sido el arquitecto de la política de la “contención” del expansionismo soviético que poco después daría lugar a la creación de la OTAN. Hondamente perturbado por las intenciones de Clinton, Kennan escribió en esa pieza que “la expansión de la OTAN sería el más trágico error de la política de Estados Unidos en toda la era de la post-guerra fría … porque impulsaría la política exterior de Rusia en una dirección que decididamente no sería la que deseamos.”

Clinton, y con él todo el complejo industrial-militar y financiero, desoyó las advertencias del veterano diplomático y siguió con su política. Estimular las guerras y el gasto militar era lo que se suponía debía hacer Washington, dado que sus políticos en la Administración y el Congreso financian sus carreras políticas con las contribuciones de las grandes empresas de aquel sector. No había terminado de derrumbarse la URSS cuando el Subsecretario de Defensa de George W. Bush padre, Paul Wolfowitz, produjo una “Guía para la Planificación de la Defensa” que se filtró a la prensa el 7 de Marzo de 1992 planteando en su primer acápite que “Nuestro primer objetivo es evitar la reaparición de un nuevo rival, ya sea en el territorio de la antigua Unión Soviética o en cualquier otro lugar, que suponga una amenaza … lo cual requiere que nos esforcemos por evitar que cualquier potencia hostil domine una región cuyos recursos, bajo un control consolidado, serían suficientes para generar un poder global.”

El escándalo fue mayúsculo y el unilateralismo extremo de su contenido dio pie a que fuera calificado, inclusive en ciertos medios del establishment , como imperialista. También causó zozobra que su autor planteara, sin mayores tapujos, la importancia de “intervenciones militares preventivas” para neutralizar las posibles amenazas de otras naciones y evitar que regímenes autocráticos se convirtieran en superpotencias. Por supuesto, el destinatario del documento es claramente la Rusia pos-soviética. Después que el documento se filtrara a la prensa el Pentágono publicó la versión edulcorada, en realidad, una mera tentativa de “reducción de daños” cubriendo, infructuosamente, sus expresiones más brutales con un lenguaje más diplomático pero sin abandonar en lo más mínimo las tesis centrales de la “Guía”. («U.S. Strategy Plan Calls For Insuring No Rivals Develop». The New York Times. , 8.3.1992)

La reconstrucción del poderío económico y militar de Rusia alentó la aparición de nuevas reflexiones y “policy papers” recomendando a la Casa Blanca diversos cursos de acción. Los avances militares de aquel país quedaron de manifiesto en su decisivo papel en la derrota de la insurgencia jihadista en Siria, pantano creado por la decisión de Washington de querer derrocar a Basher al Assad con la ayuda del Estado Islámico y sus decapitadores seriales. Lo mismo cuando después del golpe del 2014 en Ucrania, en una fulminante operación, Vladimir Putin reintegró Crimea a la jurisdicción rusa. Pero en 2019 aparece un documento fundamental publicado nada menos que por la Rand Corporation y cuyo título lo dice todo: “Sobreextendiendo y desbalanceando a Rusia.” Según sus autores en sus páginas se “enumeran opciones no violentas y de imposición de costos que Estados Unidos y sus aliados podrían promover en las áreas económica, política y militar para estresar a Rusia –sobreextendiendo y desbalanceando- su economía, sus fuerzas armadas y la estabilidad de su régimen político.” El documento examina prolijamente las diversas áreas para cada una de las cuales presenta varias opciones. Por ejemplo, en la economía imponer sanciones y trabas comerciales, acabar con la dependencia europea del gas ruso, favorecer las exportaciones norteamericanas de gas hacia Europa y fomentar la emigración de científicos y gentes con elevada formación técnica para privar a Rusia de este tipo de recurso humano. Para cada una de estas opciones se estimaba la probabilidad de éxito de la medida, sus beneficios y también sus costos y riesgos, y a partir de allí se formulaba una recomendación.

En el terreno militar se contemplaba, en primer lugar, suministrar ayuda letal a Ucrania, acrecentar el apoyo a los rebeldes sirios, promover la liberalización en Bielorrusia, expandir los lazos entre Estados Unidos y los países del Sur del Cáucaso y reducir la influencia rusa en Asia Central. Nuevamente, cada una de estas alternativas es sopesada en términos de probabilidades de éxito, sus beneficios y sus costos. El informe puede consultarse aquí.

Conclusión: tal como lo dijimos antes de conocer este documento y como lo ratificamos aún con más fuerza, la de Ucrania es una guerra inmoralmente provocada por Estados Unidos y sus aliados europeos. Sin reparar en los terribles costos humanos de la guerra, que ahora las potencias occidentales lloran con lágrimas de cocodrilo, cerraron todas las opciones a Rusia, que inclusive en un momento, llegó a proponer iniciar conversaciones para ingresar a la OTAN, actitud que no suscitó en las muy democráticas y humanistas potencias occidentales la menor intención siquiera de comenzar a conversar sobre el tema. Ninguno de los justos reclamos rusos en materia de seguridad fue escuchado, como si pudiera construirse un orden mundial estable y seguro para todos menos para una superpotencia como Rusia, acosada desde el Báltico hasta el Mar Negro.

Los perversos planes de Wolfowitz y la Rand son de una elocuencia irrefutable. Es la hoja de ruta que ha diseñado Estados Unidos para, con la complicidad de los despreciables gobiernos europeos, destruir a Rusia como se hizo con Yugoslavia. Nadie puede predecir cómo terminará esta guerra, no obstante, conviene recordar con Clausewitz que durante siglos Rusia fue atacada, hostigada e invadida. En cada caso al principio parecía que la debacle sería inevitable, pero siempre supo revertir lo que parecía un resultado cantado y derrotar a sus agresores. ¿Será distinto esta vez?

Ucrania: ¿cómo y por qué se fabricó la guerra?

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La imperdonable soledad de Julian Assange

La imperdonable soledad de Julian Assange

Atilio Borón

Fuentes: Página/12

Julian Assange está enterrado por la “Justicia” inglesa en una cárcel de máxima seguridad. Lo de enterrado no es una tramposa apelación a una palabra que nos estremece sino un sobria descripción de la celda en la cual -de a poco, hora tras hora- el fundador de WikiLeaks va cumpliendo la sentencia de muerte que la tienen reservada.

¿La razón? Haber filtrado a la prensa cientos de miles de documentos probatorios de la infinidad de asesinatos, torturas, bombardeos y atrocidades que Washington perpetró en Irak, Afganistán y en otros países, cosa que ocultaba con sumo cuidado. Ese fue el crimen de Assange: informar, decir la verdad. Y tal cosa constituye una afrenta imperdonable para el imperio que persiguió al periodista por años.

La valentía del presidente Rafael Correa (ya manifestada cuando expulsó a las tropas de Estados Unidos de la base de Manta) lo puso a salvo de esa amenaza concediéndole no sólo asilo en la embajada del Ecuador en Londres sino la ciudadanía ecuatoriana. La nauseabunda discapacidad moral de su corrupto sucesor, Lenín Moreno, privó a Assange de ambas cosas y lo entregó inerme a las autoridades británicas; es decir, a manos de uno de los más despreciables lugartenientes de la Casa Blanca. Y ahí sigue, esperando lo que parece un final ineludible: su extradición a Estados Unidos. Allí el periodista será exhibido como un trofeo, torturado psicológica y físicamente hasta lo indecible y luego, con maldita astucia, condenado a una dura sentencia, aunque menor a los 175 años pedidos por el fiscal y enviado a una cárcel, en donde poco después morirá descosido a puñaladas en una bien orquestada “riña de reclusos.” En un infinito alarde de hipocresía Washington se apresurará a declarar su pesar por tan lamentable desenlace y el presidente enviará condolencias a sus deudos. Moraleja que el imperio desea grabar a fuego sobre una piedra: ”quien revele nuestros secretos lo pagará con su vida.”

Hablábamos de la soledad de Assange en estos días finales del aciago 2021 y la calificábamos de imperdonable. ¿Por qué? Porque el calvario que ha martirizado al australiano no ha provocado, salvo en Londres, masivas manifestaciones de solidaridad y apoyo a su causa. Sorprende y preocupa que ésta no haya sido asumida como propia por la izquierda y los movimientos populares que sí libraron grandes batallas a finales del siglo pasado y comienzos de éste en contra del Acuerdo Multilateral de Inversiones –abortado, ni bien sus leoninas cláusulas secretas fueron reveladas por hackers canadienses- o contra el neoliberalismo, el ALCA, y los tratados de libre comercio hoy no se movilizan para exigir la inmediata liberación de Assange. Creo que esta desgraciada situación obedece a varios factores: primero, el debilitamiento y/o desorganización de las fuerzas sociales que libraron aquellas grandes batallas, producto del permanente ataque sufrido a manos de los gobiernos neoliberales; segundo, por la suicida exclusividad que en la construcción de la agenda de los movimientos contestatarios tienen los temas económicos, siendo que éstos no pueden ser el único asunto que convoque a su militancia. La lucha anticapitalista y antiimperialista tiene varias facetas, y la batalla por la información y la publicidad de los actos del gobierno es una de ellas. Y en ella Assange es nuestro héroe, que resiste en soledad. A lo anterior hay que agregar un tercer factor: el nefasto papel de la “prensa libre”, es decir, la antidemocrática concentración de poderes mediáticos que jamás asumió no digamos la defensa de un periodista de verdad como Assange sino que se esmeró en ocultar la información sobre el caso. La “canalla mediática”, que nada tiene que ver con el noble oficio del periodismo, se alineó voluntariamente para ocultar los crímenes denunciados por Assange y justificar su encarcelamiento. Es decir, se hizo cómplice de sus verdugos.

Ojalá que la izquierda y los movimientos populares reaccionen a tiempo y abandonen su abulia en este tema. Mucho puede aún hacerse para salvar la vida de Assange: desde un tuitazo mundial apoyando su causa hasta fomentar una masiva cibermilitancia en las redes sociales y organizar multitudinarias manifestaciones callejeras en las principales ciudades del mundo reclamando su libertad y presionando a los gobiernos para que se solidaricen con el periodista amordazado.. Todavía se está a tiempo. Las grandes organizaciones populares no pueden ni deben ser cómplices de su martirio. ¡No le suelten la mano a Assange, no lo dejen solo!

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/392590-la-imperdonable-soledad-de-julian-assange

Fuente de la Información: https://rebelion.org/la-imperdonable-soledad-de-julian-assange/

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Cuba: La Revolución Cubana, víctima de su éxito

La Revolución Cubana, víctima de su éxito

Atilio Borón

Cuba es víctima de su propio éxito. Un logro de formidable envergadura pero que la opinión “bienpensante” insiste en caracterizar como un fenomenal fracaso. Algunos lo hacen por ignorancia, repitiendo el mensaje que le bajan los medios dominantes y sus “opinólogos” a partir de un guión que en sus líneas generales fue elaborado en Estados Unidos desde los primeros meses del triunfo de la Revolución. Pero en la mayoría de los casos este mensaje es emitido por una nutrida caterva de mercenarios de la guerra comunicacional que saben que están mintiendo, pero la generosa recompensa que les prodiga el imperio logra acallar sus dudas y volcarse con frenesí a la difamación y la mentira en contra de los enemigos que puntualmente Washington les señala.

Dije éxito, intencionalmente, porque de qué otro modo podríamos calificar el desempeño de un pequeño país que pese a ser víctima del bloqueo más prolongado e integral de la historia de la humanidad se las ha ingeniado, gracias a su revolución, en producir indicadores sociales admirables. Tomemos, sin ir más lejos, el combate a la pandemia del Covid-19 y observemos el comportamiento de un indicador clave: el número de muertes por millón de habitantes. Pese a las criminales restricciones que impone el bloqueo recargado por Donald Trump y mantenido por Joe Biden la tasa de letalidad por millón de habitantes en Cuba es, al día de hoy, igual a 195/millón. En Brasil es 2.555, en Argentina 2.259; Bélgica 2.166; Estados Unidos, el verdugo del pueblo cubano tiene una tasa de 1.881, siempre por millón de habitantes; Chile, 1.808; Uruguay, 1.696 y Suecia 1.438. En pocas palabras: el “régimen” cubano (como se lo nombra para descalificarlo) tiene una tasa de cuidado de su población casi diez veces superior a la de la ejemplar “democracia” estadounidense y unas siete veces más efectiva que la de la tan admirada “democracia” sueca. Dado que la protección de la ciudadanía es un rasgo esencial de la democracia mientras que la existencia de un sistema multipartidario no lo es (recordemos que en la dictadura brasileña “funcionaban” al menos dos partidos políticos, y que bajo los regímenes de Anastasio Somoza y Alfredo Stroessner había inclusive más) con elecciones periódicas y todos los rasgos que el saber convencional de la ciencia política considera consustanciales con la democracia, la conclusión a la que podemos llegar es que desde este punto de vista, el cuidado de la población, la Cuba revolucionaria es mucho más democrática que cualquiera de los países arriba nombrados.

Eso sería todo, ¿sus éxitos en materia de combate al Covid-19? No, de ninguna manera. La salud como derecho ciudadano alcanza niveles formidables en Cuba, mientras que en Estados Unidos (el país agresor), aquella es una mercancía más, accesible a quien pueda adquirirla. Quien tiene dinero accede a la salud, los demás deben rezar al buen Dios para que los libre de todo mal. Un indicador sensible de los muchos que podrían utilizarse para graficar el desempeño de Cuba en materia de salud es la tasa de mortalidad infantil: mientras que ésta es de 4 por mil nacidos vivos en la mayor de las Antillas, en Estados Unidos, para su deshonra, es de 6 por mil nacidos vivos, según informa el Banco Mundial. En Colombia, cuyo gobierno se ufana (para su desgracia) de haber convertido a ese país en “la Israel de América Latina” y sobre el cual llueven los elogios de Mario Vargas Llosa el guarismo se empina a un criminal 12 por mil nacidos vivos. Como si lo anterior no fuera suficiente Cuba es el único país de Latinoamérica y el Caribe que ha logrado la autosuficiencia vacunal, no con una sino con dos vacunas ya en uso y tres más a punto de ser aprobadas. Países con mucha más población y economías mucho más grandes (Brasil, México, Argentina, por ejemplo) muestran una lastimosa dependencia en este rubro pese a que ninguno de ellos sufre de un bloqueo como el que oprime a cubanas y cubanos.

Agréguese a lo anterior que la Revolución Cubana exhibe una tasa de alfabetización del 99.8 por ciento en la población de 15 años o más contra el 99.0 por ciento de Estados Unidos; una competencia reñida, pero en la cual Cuba se lleva los lauros. Y que el acceso a la cultura, en todas sus manifestaciones, es uno de los grandes logros de la revolución cubana, evidenciada en la calidad universal de sus músicos, sus artistas plásticos, pintores, literatos, etcétera. Y de la mano de esta preocupación por socializar no sólo la economía sino también la cultura viene la democratización del acceso al deporte. Siendo en términos demográficos un país pequeño es el primero de Latinoamérica y el Caribe a la hora de computar las medallas obtenidas en los Juegos Olímpicos: con 226 medallas en total, 78 de las cuales doradas, aventaja no sólo a todos los demás países de la región sino a otros como Canadá, España, Dinamarca, Turquía y muy holgadamente a Brasil, México y Argentina. Y si observamos el medallero de los Juegos Panamericanos, detrás del Goliat norteamericano, que lo encabeza con 2066 medallas doradas, inmediatamente atrás viene Cuba con 908, Canadá con 491, Brasil 383, Argentina 327 y México 258.

Va de suyo que estos logros no ocultan los problemas que aquejan a la economía cubana. Fidel permanentemente recordaba que la Cuba socialista era una economía subdesarrollada, dependiente y altamente vulnerable, más que cualquiera otra de la región a causa del bloqueo genocida al cual se ve sometida. Y si bien sería un error atribuirle al bloqueo la totalidad de las dificultades económicas cubanas, pues hay muchas que son endógenas –por ejemplo, la demorada actualización del modelo económico y un exceso de burocratismo en la gestión macroeconómica- no puede haber la menor duda que estos problemas fueron potenciados hasta lo indecible a causa de los efectos devastadores de un bloqueo que se extiende por sesenta años. Cualquier análisis de la economía cubana que soslaye este dato fundamental jamás podrá aportar una explicación convincente de sus problemas y debe ser considerado como una grosera pieza propagandística.

Conclusión: si el imperio creyera realmente lo que dicen sus voceros deberían levantar el bloqueo inmediatamente para que salte a la vista que los problemas de la economía cubana se deben a la irracionalidad del socialismo y a la ineptitud del gobierno revolucionario, haciendo que la población se rebele en contra de las autoridades y provoque su derrocamiento. Pero ellos saben que esto no es así, y por eso persisten con el bloqueo. Si no, ¿para qué concitar el periódico repudio universal en contra de una política genocida que en los últimos 29 años fue repudiada por la casi por absoluta unanimidad en la Asamblea General de las Naciones Unidas? Si Washington mantiene el bloqueo es porque sabe muy bien que sin él la economía cubana florecería como en ningún otro país de la región, y eso sería un pésimo ejemplo para el resto del mundo. Sería la corroboración empírica de la superioridad de una economía socialista sobre la capitalista, y eso es un tema tabú para la derecha y los imperialistas. De ahí la enfermiza obsesión de todos los gobiernos, desde 1959 hasta hoy, por mantener el bloqueo.

Fuente de la Información:  http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/07/24/la-revolucion-cubana-victima-de-su-exito/

 

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Lo que no se dice del nuevo ataque israelí a Gaza

Por: Atilio A. Boron

 

Comparto un fragmento de un artículo más extenso de Vijay Prashad, del Instituto Tricontinental, en donde aborda sobre la cuestión palestina aportando antecedentes no muy conocidos. Las personas interesadas pueden consultar el resto del artículo, dedicado específicamente a la situación brasileña, en la magnífica página del Instituto: https://thetricontinental.org/es/

Me pareció importante poner la reflexión de Prashad a disposición de mis lectores porque aclara muy bien lo que el canallesco y mentiroso artículo de Andrés Oppenheimer “Latinoamérica, entre Gaza e Israel” se esmera en ocultar.[1] Al igual que tantos supuestos “periodistas independientes” (eufemismo para designar a los inmorales amanuenses del imperio) el columnista de la CNN trata de hacernos creer que el brutal ataque a objetivos civiles de Israel a Gaza es un episodio más de una “guerra” entre dos países independientes, cuando la realidad es bien otra. Para quienes duden de esta afirmación les recuerdo que uno de los contendientes, Israel, tiene fuerzas armadas y el otro no; y que mientras el primero dispone de 3.930 tanques y 362 aviones F-16 de última generación los palestinos no tienen absolutamente ninguno. Cero, ¿se entendió? Eso sí, las autoridades de Gaza cuentan con un arsenal de misiles de corto y mediano alcance, pero muy inferior en número y sofistificación tecnológica a los que están en poder de los israelíes y que además disponen del incesante reabastecimiento que les ofrecen las “potencias democráticas” de  Estados Unidos y la Unión Europea. Por algo sólo hay fotos de la destrucción ocasionada por la guerra en Gaza y no en Israel; y por eso mismo la asimetría entre las víctimas de uno y otro lado es enorme. Del lado palestino se perdieron 243 vidas, entre los cuales 66 niños y 39 mujeres, sin duda que a tenor de la corrupta prensa hegemónica todos deben haber sido “terroristas.” Hay además 1910 heridos.[2] Del lado israelí se reportan 12 muertos, incluyendo un niño, y uno 300 heridos.[3] Esto no es una guerra, es una operación de aniquilación de un pueblo; es simple y llanamente limpieza étnica.
La nota de Prashad es elocuente e interpreta perfectamente bien mi visión sobre el genocidio que a diario, no sólo ahora, perpetra el

gobierno neonazi de Israel sobre la población palestina. Y de paso pone de relieve la permanente  hipocresía de Washington sobre este asunto, en donde el “progresista” Joe Biden continúa sin apartarse siquiera un milímetro de la política racista y confrontacionista de Donald Trump (expresada en la grosera  provocación que significó el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, seguida por idénticas iniciativas tomadas obedientemente por los gobiernos de Guatemala, Honduras y Paraguay y, próximamente, Brasil) y demostrando que están dispuestos a ser cómplices de las políticas genocidas del gendarme regional estadounidense en Medio Oriente hasta sus últimas consecuencias. Importante recordar muy bien esto cada vez que la Casa Blanca o los miembros del Congreso de EEUU pretendan dar lecciones de democracia, derechos humanos o justicia a terceros países, especialmente los de Nuestra América. Sin más, leamos lo que dice Vijay Prashad:

“La gigantesca máquina bélica de Israel sigue atacando el Territorio Palestino Ocupado (TPO) con total desprecio por el derecho internacional. Dado que el TPO es un territorio ocupado, las Naciones Unidas no permiten que el ocupante —Israel— altere el carácter de la tierra bajo ocupación. Sin embargo, esto no ha detenido a Israel, cuyo intento por expulsar a familias del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén condujo al ingreso de la policía fronteriza israelí a la mezquita al-Aqsa, seguida por oleadas de bombardeos aéreos que han producido una cifra diaria de personas muertas y heridas que solo conoceremos una vez que se asiente el polvo.”

“Es notable que el pueblo palestino no se haya rendido ante esta violación del derecho internacional. Contraatacaron en Jerusalén y en toda Cisjordania, en Gaza y en las tierras alrededor de Israel. Miles de personas marcharon hacia la frontera entre Jordania y Palestina y la frontera entre el Líbano y Palestina, sin importar que Israel amenazara con dispararles. Desde Gaza, diferentes facciones lanzaron misiles para presionar a Israel para que desista de su

violencia en Jerusalén. Los misiles desde Gaza fueron una respuesta a las provocaciones violentas e ilegales de Israel en el TPO, no fueron el primer detonante de los eventos de mayo de 2021.”

“Durante los últimos quince años, Israel ha bombardeado sistemáticamente Gaza en 2006, 2008, 2009, 2010, 2011, 2014, 2018 y 2019. Además de esta violencia, Israel ha sostenido una política de asfixia no solo contra Gaza sino contra todo el TPO, una política de violencia a sangre fría que busca desmoralizar tanto al pueblo palestino, que abandone el territorio. Israel rechaza la solución de un solo Estado (un Estado democrático de palestinxs y judíxs) y la solución de dos Estados (Israel y Palestina), en cambio, busca una solución de tres Estados (enviando al pueblo palestino a Egipto, Jordania y Líbano). Esto es, por definición, una limpieza étnica. Los bombardeos de 2021 han sido especialmente duros, ya que los objetivos han incluido edificios que albergan a la prensa y campos de refugiadxs. En Shateh (Gaza), el bombardeo del 15 de mayo dejó decenas de muertxs. La familia Abu Hatab perdió a diez miembrxs, de los cuales ocho eran niñxs. Este tipo de violencia grotesca define el proyecto de apartheid de Israel para aniquilar al pueblo palestino. Roger Waters llama a esta violencia “desprecio primario”. 

“Dadas las claras violaciones al derecho internacional y la violencia asimétrica de los bombardeos israelíes, se esperaba ampliamente que el Consejo de Seguridad de la ONU hiciera un llamado a un cese al fuego. Pero el gobierno estadounidense del presidente Joe Biden informó a los otros miembros del Consejo que no votaría por ninguna resolución semejante. Estados Unidos por sí solbloqueó la publicación de una declaración del Consejo sobre el empeoramiento de la situación la última semana. EE.UU. también se opuso inicialmente a realizar una sesión abierta el viernes —como propusieron Noruega, Túnez y China—, que finalmente se llevó a cabo el domingo. Por estos motivos, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, agradeció a Estados Unidos y a otros veinticuatro países por apoyar a Israel. Entre esos países estaba Brasil, cuyo presidente, Jair Bolsonaro, respaldó a Israel en su terrible uso de la fuerza contra el pueblo palestino. Esta declaración de Bolsonaro llegó justo unos días después de la operación policial contra la gente de Jacarezinho en Río de Janeiro, que terminó en la masacre de veinticinco personas. La brecha entre Jacarezinho y Gaza es solo de escala, la brutalidad es equivalente.”

 

 

[1]   Accesible en https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/latinoamerica-entre-gaza-e-israel-por-andres-oppenheimer-noticia/ )

[2] https://www.aa.com.tr/es/mundo/los-ataques-israel%C3%ADes-sobre-la-franja-de-gaza-dejaron-243-muertos/2250139#:~:text=El%20n%C3%BAmero%20de%20muertos%20por,el%20Ministerio%20en%20un%20comunicado.

 

[3] https://www.eltiempo.com/mundo/medio-oriente/victimas-de-israel-tras-fuego-cruzado-en-la-franja-de-gaza-589919

Fuente e imagen:  atilioboron

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Perú: La hipocresía democrática de un traidor

La hipocresía democrática de un traidor

Atilio Borón

Confieso que en las muy pocas ocasiones en que utilicé ese vocablo “traidor” para referirme a Mario Vargas Llosa siempre me invadió una ligera, aunque molesta, sensación de incomodidad.

Estaba en presencia de un personaje veleidoso y narcisista como pocos. Había militado en el comunismo peruano en su adolescencia, luego saltó a la democracia cristiana y tras el triunfo de Movimiento 26 de Julio adhirió a la Revolución Cubana. En 1967 comienza un lento crepúsculo ideológico que, sin embargo, sólo se convertiría en noche oscura después de 1971.

Hasta esa fecha sus declaraciones públicas –la famosa entrevista con César Hildebrandt de Mayo de 1971, incorporada a este volumen- en defensa de Cuba eran terminantes, me atrevería a decir ejemplares: “una sociedad más justa que cualquier otra sociedad latinoamericana” es la síntesis de su valoración de la Revolución Cubana.

Pero lo largo de esa década se produce una lenta y radical metamorfosis y se consuma su conversión al ideario neoliberal. Sus dos encuentros con Margaret Thatcher y Ronald Reagan dejaron huellas profundas en su conciencia política, marcando un antes y un después en su vida política.

No obstante, hay un hecho traumático que desencadena su odio, su resentimiento y su furia contra cualquier actor o proceso con signo izquierdista: el repudio de sus compatriotas que se inclinaron a favor de Alberto Fujimori en la crucial elección presidencial peruana de 1990. Durante buena parte de esa campaña electoral Vargas Llosa aparecía en todos los sondeos con amplia ventaja en las preferencias populares. Sus rivales más próximos eran el aprista Luis Alva Castro y, bastante más lejos, dos figuras de la izquierda como Henry Pease García y Alfonso Barrantes.

Mucho más abajo, en el desesperanzado pelotón del 1 % figuraba un ignoto ingeniero agrónomo peruano-japonés, Alberto Fujimori. Sin embargo, éste comenzó a separarse del resto, y a un mes de las elecciones ya contaba con el apoyo del 10 % de sus conciudadanos. En las últimas dos semanas su crecimiento fue astronómico, y cuando se contaron los votos de la primera vuelta logró colarse al balotaje alcanzando un absolutamente inesperado 29 % de los votos, contra un 33 % del escritor.

Eso fue apenas el “vestíbulo del infierno”, para utilizar palabras de Dante Alighieri, porque Vargas Llosa descendería sin retorno al averno el 10 de Junio de 1990 cuando en el balotaje el “chinito” (así se refería despectivamente el escritor a su oponente) le propinó una paliza inolvidable cosechando el 62 % de los votos y consagrándose presidente del Perú. Poco tiempo después Vargas Llosa abandonaba el país, se instalaba en Madrid y, ante la posibilidad de que los rumores que aseguraban que Fujimori le quitaría la nacionalidad peruana fuesen verdaderos, optó por conseguir la nacionalidad española. Después de eso lo colmaron de honores, dinero, el Nobel, el marquesado, pero su resentimiento contra las peruanas y los peruanos que acabaron con sus ambiciones presidenciales no haría sino crecer y agriarse con el paso del tiempo.

Durante los siguientes 31 años el escritor fue un enemigo acérrimo de Fujimori, quien cumple en la actualidad 25 años de cárcel por delitos cometidos durante su mandato como presidente. Las acusaciones del escritor eran terribles. Dictador era el dardo más suave que le arrojaba; corrupto; ladrón; mafioso; padre de una constitución que facilita el despotismo y ahoga la democracia y las libertades.

La hija de Fujimori, Keiko, que deberá enfrentarse a Pedro Castillo en la segunda vuelta electoral, no quedó a salvo de las invectivas del novelista: participó, “de manera muy directa, beneficiándose de la dictadura, y está acusada por el Poder judicial de haber lucrado con la Operación Lava Jato, de la que habría recibido dinero, por lo cual el Poder Judicial ha pedido para ella treinta años de cárcel.” No sólo esto, como lo recuerda Diego Salazar en un artículo publicado por el Washington Post, en el Perú “llevamos casi dos décadas escuchándolos (al escritor y a su hijo Álvaro) decir cosas como: ‘Yo por (Keiko) Fujimori no voy a votar nunca. Creo que sería deshonroso que los peruanos reivindicaran una de las dictaduras más atroces que hemos tenido”.

Pese a estas circunstancias que lo impulsaron a “combatir al fujimorismo de manera sistemática” Vargas Llosa se hunde sin falsos escrúpulos en la deshonra y aconseja que en las próximas elecciones “los peruanos deben votar por Keiko Fujimori, pues representa el mal menor y hay, con ella en el poder, más posibilidades de salvar nuestra democracia, en tanto que con Pedro Castillo no veo ninguna.”

En principio no se trata de un cheque en blanco porque el escritor necesita salvar las apariencias estableciendo una serie de condiciones –que él sabe que Keiko no cumplirá- para apoyar a la hija del dictador. Así exige que ésta “se comprometa, en nombre de estas libertades públicas que dice defender ahora, a respetar la libertad de expresión, a no indultar a Vladimiro Montesinos, responsable de los peores crímenes y robos de la dictadura, a no expulsar ni cambiar a los jueces y fiscales del Poder Judicial, que han tenido en los últimos tiempos una actitud tan gallarda en defensa de la democracia y los derechos humanos, y, sobre todo, a convocar a elecciones al término de su mandato, dentro de cinco años.”

Volviendo al autor de La Divina Comedia hay que recordar que Alighieri reservó el círculo más gélido y lacerante del infierno a los traidores. El castigo que estos sufren en el noveno y último círculo es más doloroso que el de todos los demás; su pecado es superlativo, no sólo imperdonable. En el caso de Vargas Llosa habría que hablar de una insalubre propensión a la traición. Hoy reitera la misma actitud y quienes se sentían representados por sus feroces críticas y diatribas en contra del fujimorismo ahora leen, pasmados, que ante la “amenaza” de un triunfo de la izquierda, se pasa de bando con total impudicia y erige a la tan odiada y corrupta Keiko Fujimori como una suerte de Juana de Arco que salvaría la democracia en el Perú, mortalmente amenazada por el posible triunfo del maestro Pedro Castillo. Con esta pirueta el novelista consuma una doble traición: la originaria, a la izquierda, pero la actual, a quienes denunciaron o sufrieron los rigores de la dictadura y los crímenes del fujimorismo.

No conforme con el escándalo de su nueva traición cinco días más tarde, en una entrevista concedida a la revista Caretas de Lima el escritor lanzó una envenenada advertencia. A los ojos de la derecha peruana y latinoamericana ésta sólo puede ser descifrada como una solapada exhortación a apoyar un golpe de estado porque declaró que “si Castillo gana la segunda vuelta y establece el modelo cubano, no se puede descartar un golpe militar de derecha”.

Arrojando los escasos restos de su dignidad política y personal a los perros Vargas Llosa no sólo se lanza a los brazos del fujimorismo sino que, preventivamente, abre las puertas para considerar al “golpe militar” como un desenlace probable y para nada aberrante en el marco de una democracia. Peor aún, con su declaración el escritor no sólo “naturaliza” y legitima una posible ruptura del orden constitucional llamada a “corregir” el error de los peruanos al votar a Castillo sino que lanza un globo de ensayo para que sus compinches, en Perú y en el imperio, midan la respuesta de la sociedad ante tal eventualidad. Con su actitud Vargas Llosa confirma ese viejo dictum de la política latinoamericana que asegura que un fascista es un liberal asustado y que, sumido en el temor, se ha liberado de sus escrúpulos morales y es capaz de cualquier cosa.

¡Qué desgracia que un gran escritor como él se acerque al final de sus días hundido en las cloacas de la historia, clamando que sus otrora repudiados “espadones, matones, soldadotes, caudillos bárbaros ” tomen el poder por asalto para impedir el triunfo de un candidato de izquierda, o desalojarlo del gobierno en caso de que hubiera legítimamente llegado al Palacio Pizarro!

¿Y la democracia? ¡Bien, gracias, pero sólo si el pueblo vota correctamente! En caso contrario allí están los militares para corregir lo que la ciudadanía hace mal. Horrible involución de un fino escritor convertido en un ideólogo repugnante, como el peor de los malvados que protagonizan sus novelas.

Fuente de la Información: http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/05/03/la-hipocresia-democratica-de-un-traidor/

 

 

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El bloqueo de EEUU y lo que de verdad está ocurriendo en Venezuela

El bloqueo de EEUU y lo que de verdad está ocurriendo en Venezuela

Atilio Borón

La agresión que Washington lleva a cabo en contra de Cuba, Venezuela, Irán y otros países es una flagrante violación de los derechos humanos ya que tiene como propósito destruir los fundamentos materiales y espirituales de una sociedad; es decir, el bienestar, la felicidad y la libertad de sus habitantes. En otras palabras, es un crimen de lesa humanidad que, sin embargo, no conmueve a los organismos internacionales que deberían exigirle a Washington que ponga fin a esas políticas, ni a las tantas ONGs, supuestamente interesadas en garantizar el respeto a los derechos humanos, que miran para otro lado cuando se trata de condenar los crímenes del imperio en los países arriba mencionados como en tantos otros.

Para los que estiman que estoy exagerando les sugiero visitar la página de Human Right Watch dedicada a Venezuela y comprobarán que estoy siendo demasiado bondadoso en mis críticas. Allí (https://www.hrw.org/es/americas/venezuela) puede leerse, textualmente, que:

“Venezuela atraviesa una emergencia humanitaria sin precedentes con grave escasez de medicamentos y alimentos a la cual las autoridades venezolanas no han respondido adecuadamente. En 2019, el presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó se declaró jefe de Estado y pidió al pueblo y a las Fuerzas Armadas que lo apoyaran. El país continúa en un impasse político.”

Esta organización, como tantas otras de su tipo que proliferan entre los países sometidos al imperialismo, nada dicen sobre las causas de la “emergencia humanitaria” y la falta de “medicamentos y alimentos”. La razón: son organismos de pantalla del gobierno de Estados Unidos, que por eso les destina enormes recursos para propalar mentiras como las que acabamos de citar más arriba.

Cada vez que Human Rights Watch (o alguna otra ONG de su tipo) hace alguna declaración o produce algún dictamen sepan que quien realmente habla y condena es el gobierno de Estados Unidos. Y que va a mentir como invariablemente lo hace la Casa Blanca cada vez que pronuncia alguna declaración sobre los países víctimas de su bárbara agresión. Mintió cuando aseguró al mundo que había armas de destrucción masiva en Irak, y no había; y cuando dijo que el gobierno de Libia había disuelto a sangre y fuego una manifestación opositora en Bengazi, y nada había ocurrido en esa ciudad; y las que dijo durante 18 años sobre Afganistán, según demostrara el Washington Post en su edición del 9 diciembre de 2019, con el solo propósito de favorecer los negocios del complejo militar-industrial financiero.

Enumerar las mentiras de la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos (reproducidas por fraudulentas organizaciones como Human Rights Watch) llenaría centenares de páginas. Alguien deberá realizar esa tarea algún día de estos.

Final: para comprender lo que realmente está ocurriendo en Venezuela recomiendo leer esta breve nota que añado a continuación.

Venezuela en situación difícil de Juan Manuel Cagigal

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/el-bloqueo-de-estados-unidos-y-lo-que-de-verdad-esta-ocurriendo-en-venezuela/

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Francia: Gloria imperecedera a la Comuna de París en su 150 aniversario

Gloria imperecedera a la Comuna de París en su 150 aniversario

Atilio A. Boron

El primer gobierno obrero de la historia: supresión del Ejército, sufragio universal, revocación de los mandatos, funcionariado remunerado con sueldos equivalentes a los de los obreros, separación Iglesia-Estado, educación laica, legislación laboral de avanzada, internacionalismo, fraternidad, solidaridad.

¡Durante 72 días el poder descansó en manos del pueblo! Fue demasiado para la burguesía francesa y para los invasores alemanes de Otto von Bismarck, que habían derrotado y humillado a las tropas del Segundo Imperio Francés, con Louis Bonaparte a la cabeza. La lucha de clases, la necesidad de borrar de la faz de la tierra el recuerdo heroico de la Comuna pudo más que las centenarias rivalidades nacionales entre franceses y alemanes y los hermanó para aplastar la insolente rebeldía de París. Ambos se acababan de enfrentar en la Guerra Franco-Prusiana pero unieron fuerzas para reprimir y escarmentar a las parisinas y los parisinos insurrectos. La inevitable derrota militar de la Comuna fue el preámbulo de una masacre de proporciones aterradoras: se desató una feroz cacería que culminó con 17.000 hombres y mujeres ejecutados, sin mediar proceso judicial alguno y enviando a la muerte a quien fuera, hombre, mujeres, adolescentes capturados como fieras salvajes en las calles de París; 40.000 prisioneros cayeron en manos del Ejército, muchos de los cuales luego serían fusilados y unos pocos deportados. Y así se restauró “el orden”, es decir, la dictadura burguesa bajo una farsa republicana.

Lección para jamás olvidar: la derecha será implacable contra cualquier gobierno que intente alterar el orden social existente y las relaciones de poder. Aunque lo intente gradual y moderadamente, jugando dentro de las propias instituciones de la “democracia capitalista.”. Eso fue así ayer, lo es hoy y lo será mañana: diría que es una ley histórica. No sólo en Francia, sino en cualquier lugar del mundo. Y especialmente en Latinoamérica, como es bien sabido (o debería ser bien sabido) en donde el carácter brutal y sanguinario de la derecha, potenciada por los nefastos influjos del imperialismo norteamericano se puso de manifiesto en todos nuestros países a lo largo de la historia. No hay uno sólo del que pueda decirse que estuvo a salvo de la barbarie represiva de la derecha.

Parafraseando la advertencia del Che sobre el imperialismo norteamericano: “¡a la derecha no se le puede creer ni un tantito así, nada!”

Fuente de la Información: https://rebelion.org/gloria-imperecedera-a-la-comuna-de-paris-en-su-150-aniversario/

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