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Entrevista a Jose Luis Corzo: “Hay terror a que los alumnos aprendan a leer la actualidad”

Entrevista/09 Mayo 2019/Autor: Rodrigo Santodomingo/Fuente: El diario la educación

Siguiendo la senda trazada por el italiano Lorenzo Milani, el escolapio José Luis Corzo ha dedicado su vida a denunciar la desigualdad como fuente principal del fracaso escolar. Su lucha ha ocupado todo el espectro educativo, desde las altas instancias hasta la atención directa a los alumnos más humildes.

A finales de los 60 José Luis Corzo (Madrid, 1943) era voluntario en un programa de apoyo extraescolar para chavales de una barriada romana. Una tarde, Corzo fue invitado a no volver. ¿Su error? Reprender a los alumnos e instarles a portarse bien o, de lo contrario, quedarse en casa. La joven que escuchó la bronca le despidió regalándole un ejemplar de Carta a una maestra, publicado en 1967 por Lorenzo Milani y sus estudiantes de Barbiana, pequeña localidad en las montañas de la Toscana. Corzo devoró el libro esa noche, captó el mensaje y, al instante, trazó un plan de vida: volcarse con el desfavorecido en una lucha sin cuartel contra la desigualdad y el fracaso escolar.

El madrileño fundó en 1971 la Casa-escuela Santiago Uno, que aún funciona en Salamanca. Allí aplicó los preceptos milanianos: cultivo de la palabra, cooperación entre alumnos, vínculo de la escuela con la actualidad y la realidad social, evaluación colectiva. Corzo compagina desde entonces su vocación docente con una incansable labor difusora de las ideas pedagógicas de Milani. Traducciones, obras monográficas, revistas, asociaciones, conferencias… No hay medio que escape a su gran pasión.

Profesor emérito de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, el escolapio nos recibe en su casa de Madrid. “En esa habitación nací yo”, apunta. Hablamos sin prisa sobre Barbiana, su experiencia en Santiago Uno, el encaje de Milani en la escuela actual. Corzo ocupa una silla austera y cede al periodista un confortable sillón, justo al lado de una pila de CDs. Entre los maestros de la música clásica, se cuelan Manu Chao, Carlos Cano o Radio Futura.

Milani insiste en que la mayor injusticia es tratar igual a los que no son iguales. Un pionero de la discriminación positiva.

La educación personalizada está presente en la historia de la pedagogía, pero no tanto la educación compensatoria, la idea de que al profesor le pagan para que atienda, ante todo, al último. Un estado democrático se tiene que preocupar de que todos estén al mismo nivel, por ejemplo, ante unas elecciones. Si el pueblo tiene el poder, la escuela obligatoria ha de igualar, no seleccionar a los mejores.

Igualdad, entonces, de oportunidades para el ejercicio de la ciudadanía.

No se trata de uniformar, si no de desarrollar en la persona una base que le permita hacer su vida según sus posibilidades.

Con esa aspiración en mente, la cooperación en el aula se antoja esencial.

Los que van más adelantados, por edad o gracias a su capacidad intelectual, deberían ayudar a los que van detrás.

Habrá escuchado mil veces la objeción recurrente a un planteamiento tan radicalmente igualitario: solo conduce a igualar por abajo y a penalizar la excelencia.

Lo que surge de Barbiana es una escuela que atiende al último para que aprenda y siga, nunca un rebajar los objetivos generales. Al contrario. Con los medios tan insignificantes que tenía ese hombre en aquel monte en los años 60, sus alumnos aprendieron, sin ir más lejos, idiomas que les permitieron viajar los veranos a Inglaterra, Alemania, el norte de África. Aquí en España sí se ha hecho algo para que la igualdad esté a la medida del último: escuela gratis para todos. Un gran absurdo. Lo que los padres ricos se ahorran durante los nueves meses del curso sirve para enviar al niño en verano a EEUU. Milani únicamente quiere que se apoye más a los que menos tienen.

¿Medidas de compensación generalizables a todo un sistema como el español?

Si en las escuelas de niños pudientes hay una ratio de 30, que en las de niños pobres sea de 15. Si las horas de trabajo en las primeras son 5 (y luego esos alumnos siguen aprendiendo en casa), que en las segundas sean 10 con desdoblamiento de profesores. No pasa nada: los niños no se mueren de aprender.

Carta a una maestra pone el acento en el tiempo extraescolar como núcleo de desigualdad. Las tardes, los fines de semana, las vacaciones. Allí germina el fracaso. Para Milani, los desfavorecidos necesitan siempre más escuela.

Nosotros en Santiago Uno creamos una casa-escuela, una cooperativa de convivencia siguiendo la norma, importantísima, de Don Milani sobre la escuela a tiempo pleno. Los fines de semana, salvo uno al mes, los chavales no se iban con sus familias, y organizábamos horarios intensivos con distintas actividades, por ejemplo de lectura en voz alta. Recuerdo que leímos El disputado voto del Señor Cayo, de Miguel Delibes, un libro pintado para aquellos chicos rudos de pueblos que se estaban quedando vacíos. Se leyó con tanta pasión que los chicos enviaron una carta a Delibes… ¡y éste les respondió!

¿Qué opina sobre el adelanto en la elección de vías académicas o profesionales a los 14 años o antes? Solución fetiche para muchos a la hora de reducir el fracaso.

El paso de los 14 a los 16 años en la escolarización obligatoria fue precipitado, y es probable que en su momento hiciera aumentar el fracaso. Pero ante los itinerarios de la ley Wert o propuestas similares, ese querer que los tontitos se arreglen con cualquier cosa, mi respuesta es no, no y no. Dicho esto, no me parece mal que un chaval pueda empezar una FP a los 14 años, pero siempre desde una óptica de igualdad, no para separar a buenos y malos estudiantes.

Supongo que el problema surge cuando las distintas vías contribuyen a perpetuar las diferencias de origen por presiones sociales, familiares etc. Pienso en esas personas que nunca hubieran obtenido un título universitario sin el apoyo incondicional (y la paciencia) de sus familias. Y a la inversa: estudiantes con vocación universitaria que eligen otro camino ante los obstáculos para sacarse una carrera.

Igualdad de oportunidades implica distintas opciones a libre elección. Y opciones de calidad: aquí seguimos necesitando una buena FP, no una llena de teoría que espante a chavales que ya odian el estudio, muchas veces porque en su momento -por las razones que fueren- se les estropeó la lectoescritura. Recuerdo esos chicarrones de 15, 16, 17 años, con grandes dificultades para leer y escribir, que funcionaban muy bien con la pedagogía oral. Traducíamos los titulares. “¿Qué pasó ayer en Bélgica? ¿Y dónde está Bélgica? Miradlo en el mapa”. Descubrí que eran listísimos, pero la escuela había fracasado con ellos.

Dos prototipos de alumnos ejemplifican la tesis de Carta una Maestra sobre la escuela selectiva. De un lado, Pierino, el hijo del doctor, con un ambiente sociocultural en casa privilegiado. Del otro, Gianni, de familia campesina. La obra explica en detalle por qué uno será licenciado y el otro víctima del fracaso.

Y lo hace con un trabajo estadístico formidable, apoyado en multitud de datos que los alumnos de Barbiana recopilaron. Una de las aportaciones más originales de Milani es que los pierinos también son víctimas, más aun que los giannis, de la escuela selectiva, ya que esta les enseña un mundo que es falso.

Una idea controvertida: el alumno que lo tiene todo de cara para triunfar académicamente también fracasa porque, dice Milani, “deja de pertenecer a la masa”.

Tenemos una clasificación previa en nuestra cabeza según la cual el éxito universitario está en lo más alto. Esto es falso, en la vida real no tiene sentido. Todos conocemos universitarios absolutamente ignorantes de la realidad de la vida. Especialistas sin ningún conocimiento del mundo. Si uno no capta esto en Carta a una Maestra, se ha quedado en la mitad. ¿Aprende la realidad o únicamente a trepar? Esa es la gran pregunta para Pierino.

No sé si he entendido bien la contraposición que plantea la obra entre cultura burguesa (elitismo intelectual, erudición…) y cultura popular (contacto con la naturaleza, capacidad de relacionarse con el prójimo…). A veces parece que minusvalora por completo la primera y glorifica la segunda.

Don Milani tenía una gran cultura y no la desprecia en absoluto. Pero no la superpone a la vida, más bien la integra en ella. La vida de un chaval de 12 años, campesino en la montaña, es vida real. Y no le podemos añadir a Dante o a quien sea, sino que tenemos que intentar que él pueda expresar lo que lleva dentro y lo que ve a su alrededor ante cualquiera, y pueda entender a cualquiera. Así era mi lema en Santiago Uno: entender a todos y expresarse ante cualquiera. Para eso, claro, hay que saber muchas cosas que se dan en esas píldoras que llamamos asignaturas.

Lo que remite a la dicotomía entre instrucción y educación sobre la que usted tanto insiste.

Son dos conceptos que mezclamos constantemente, y son distintos. Instrucción es sabiduría, conocimientos, erudición. La educación es para mí desarrollo de las relaciones personales. Puede haber ignorantes con gran madurez en sus relaciones. Y eruditos cuyas relaciones son un desastre. En la escuela de Milani, la instrucción está encaminada a las relaciones, a la educación como hecho existencial, vital. De ahí la importancia de la lectura de la prensa, de las visitas a la escuela en las que los alumnos preguntan en lugar de esperar una conferencia del visitante.

En términos actuales, hablaríamos de fomentar la inteligencia interpersonal, según las categorías de Howard Gardner. ¿Piensa que esta y otras tendencias -alumno como protagonista de su educación, aprendizaje vivencial- apuntan en la buena dirección?

Tengo el resquemor de que la escuela continúa muy obsesionada con formatear, modelar, modular en una relación entre el que tiene y el que carece. Maestro por encima, alumno por debajo. Esto me parece intolerable. Se han hecho progresos, la inteligencia emocional, la de más allá…, pero me dejan bastante insatisfecho porque no se ha tocado todavía esa verdadera sustancia existencial en la que cada criatura, de su padre y de sus madre, con unos condicionamientos enormes, tiene que, desde ahí, relacionarse con otros y con el mundo de la política, del dinero, de la justicia.

La propuesta de Milani supera el modelo transmisivo en ambos sentidos: instructivo y educativo. Son los chavales los que se educan a ellos mismos mediante sus relaciones colectivas.

Muchos adultos nos quedaríamos impotentes si tuviéramos que vivir las relaciones que viven los alumnos de 14 años. Nos dan sopas con honda. Pero como hemos convertido el saber en un arma de competitividad para el triunfo social y el dinero, nos parece que eso no tiene importancia. Y es la clave de la vida.

Aunque Barbiana nunca sistematizó su metodología, allí se utilizaban enfoques que ahora se agrupan -si bien algunos nacieron hace más de un siglo- bajo el paraguas de la innovación: aprendizaje significativo, cooperativo, motivacional, por competencias… La propia redacción de Carta a una maestra es trabajo por proyectos.

Hay una jerga pedagógica moderna que yo me resisto a asimilar. ¿Aprendizaje por proyectos? ¡Eso es viejo como el mundo! ¡Estaba ahí! ¡Es de cajón de madera de pino! Con la Logse (por otra parte magnífica ley), se empezó a llamar al recreo “espacio temporal lúdico”. Pues muy bien. Los libros de texto eran “auxiliares didácticos impresos”. ¡Déjeme en paz!

Milani encumbra una competencia: la palabra.

Es la reina. La palabra comprendida, la palabra comunicadora. Para él, la verdadera cultura y el objetivo de igualdad pasa por que los alumnos dominen la palabra. En Santiago Uno hacíamos tres redacciones por semana sobre cosas muy concretas: la visita que tuvimos la semana pasada, lo que pasó en el comedor anteayer. También desarrollábamos la escritura colectiva, que es como se redactó Carta a una maestra. O nuestros Escritos colectivos de muchachos del pueblo, que luego vendimos por pueblos de Salamanca. Con lo que sacamos hicimos un viaje a Italia. No sabe lo que se aprende mejorando una frase entre muchos, quitando lo que sobra, aclarándola y haciéndola más directa. Oralmente, había mucha asamblea; Barbiana es muy asamblearia.

También hay un énfasis por priorizar la historia reciente y la actualidad.

No se trata de utilizar los periódicos en la escuela, sino de usar la escuela para poder entender la actualidad que está en los periódicos. En los 80 di muchos cursos, incluso escribí un librito: Leer periódicos en clase. Mi lucha era convencer a los profesores de que no tenían que coger el periódico para apoyar su Geografía o su Inglés. ¡Que no! ¡Que es al revés! La pregunta es si con la asignatura de Geografía se puede entender lo que ocurrió el otro día en Sri Lanka [los atentados que mataron a más de 350 personas]. Hay terror a que los alumnos aprendan a leer la actualidad, porque se piensa que, en cuanto nos acerquemos a lo político, el profesor va a indoctrinar. Y el buen profesor no va a la escuela a hacer socialistas o peperos, sino a que los chavales sepan lo que está haciendo el PSOE y el PP.

Un punto clave en Barbiana: su rechazo visceral a los exámenes.

Don Milani trabajó con un pequeño grupo de chavales de edades diferentes. No le podemos pedir que resuelva el problema de la evaluación en todo un sistema educativo. Pero lo que él hizo puede inspirarnos. Su máxima era que, hasta que todos no entendían determinadas cosas, no se pasaba a otras. Así que toda la clase estaba pendiente de que todos supieran la raíz cuadrada. Esto es un forma de examen, pero un examen colectivo, de grupo. Otras formas de evaluar conducen a la fortificación del listo en una competitividad constante. Y a un exceso de control estadístico.

Milani fija el fin último de la escuela: no tanto proporcionar las herramientas para el éxito individual (que, según denuncia, suele centrarse en conseguir dinero), como enseñar a hacer el bien al prójimo.

Habrá quien vea ahí debajo un pensamiento cristiano y, por lo tanto, parcial. A mí me parece bastante universal. Que el ser humano sea capaz de ayudar a los demás me parece maravilloso. Aprender solo para dar a los demás. ¡Qué mensaje! ¡Incluso yo me resisto ante eso! Yo muchas veces sigo aprendiendo para mí…

Una escuela cristiana aconfesional. Quizá la gran paradoja de Barbiana.

Es tal el drama de haber querido inculcar la fe en la escuela… No es su sitio. Los obispos están equivocados, y es una pena. La escuela no es un buen lugar para el adoctrinamiento, tampoco religioso, pero sí lo es para aprender las religiones. No hay que confesionalizar, sino culturizar la escuela: esa es la propuesta que un servidor ha hecho siempre que ha podido en todos los estamentos de la Iglesia española. Que vayamos a la escuela para todos, no solo para los nuestros, y la convirtamos en un lugar de conocimiento, no de confesión.

Otro mensaje incómodo: su elogio de la austeridad en tiempos de consumismo.

Hecho de menos que Don Milani conociera la problemática ecologista de la que tanto hablamos ahora. Tampoco conoció el movimiento gay, aunque a Barbiana fueron a hablar personas de distintas tendencias sexuales. No se cortaba un pelo. Él nunca renunció al progreso técnico, pero sí consideraba que la austeridad es básica para una vida plena. Vio venir la imposición, a través de los medios y la publicidad, de un consumo que no nos hace falta.

¿Y pensaba que esa obsesión consumista podía cegar al individuo a la hora de adquirir conciencia de clase? Él menciona muchas veces a los jóvenes desclasados.

Ya nadie habla de conciencia de clase. Tú dices lucha de clases en una conferencia y te toman por un marxista trasnochado. Me sorprende enormemente. Que hay clases y que luchan me parece evidente. Hay una frase que mis colegas curas y teólogos nunca citan. Viene a decir que si la Iglesia ofrece su servicio educativo preferentemente a una clase social ya privilegiada, contribuye a robustecerla en un orden social injusto. Fue un francés quien lo dijo, el cardenal Garrone. La conciencia de clase es básica en mis relaciones con el otro, los otros y lo otro, como decía Paulo Freire. Y tener un buen sueldo para poder comprar cosas, sin saber hablar y sin entender lo que te están diciendo, supone rendirte en esa lucha. Pero como en nuestra sociedad el mercado es la ley, ese modelo rige también la escuela actual, incompleta a la hora de favorecer el crecimiento personal del alumno.

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/05/08/hay-terror-a-que-los-alumnos-aprendan-a-leer-la-actualidad/

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Entrevista a María Victoria Angulo. Ministra de educación: “Hay muchos mitos sobre lo que hay de educación en el Plan Nacional de Desarrollo”

Entrevista/09 Mayo 2019/Autor y Fuente: Semana Educación

Estudiantes, profesores y expertos han expresados sus críticas sobre lo que dice el Plan de Desarrollo en materia educativa. SEMANA habló con la ministra de Educación, María Victoria Angulo, sobre las dudas que hay en el sector.

Semana Educación: Los líderes estudiantiles dijeron en la marcha de la semana pasada que algunos acuerdos, los que tienen que ver con recursos para ciencia y tecnología, no quedaron en el PND. ¿Por qué?

María Victoria Angulo: Todo lo acordado está incluido. Lo que pasa es que unos están en las bases del PND y otros en el articulado. Por ejemplo, los 1,2 billones para la base presupuestal de las instituciones están incluidos en el proyecto de ley. Los 1,35 billones de inversión están incluidos en el Plan Plurianual. Los 1,5 billones que saldrán de regalías para ciencia y tecnología fueron incluidos en el Plan Bienal de Regalías. Y en las bases quedó que vamos a hacer una reforma integral al Icetex y los 1,2 billones para ciencia y tecnología de saldos no comprometidos.

SEMANA Educación: Pero eso quedó en las bases, no en el articulado del proyecto de ley, que es de lo que se quejan algunos expertos del sector…

M. V. A.: Ahí quiero hacer una claridad, y es que las bases son el artículo 2 del PND. La filosofía que tradicionalmente ha elegido el Departamento de Planeación Nacional (DNP) es que lo que requiere un cambio en la norma sale como artículo específico, y lo que no, va en las bases. Pero igual las bases son un artículo y, si es aprobado el PND, harán parte de la ley. Por ejemplo, todo lo de primera infancia va en las bases, porque seguimos con lo que estableció la Ley de Desarrollo Integral de la Primera Infancia de 2016 y no necesitamos hacer ningún cambio normativo.

Semana Educación: ¿Y lo acordado con el gremio de maestros también quedó?

M. V. A.: Con Fecode hemos acordado implementar el grado preescolar, que quedó en el PND. Hacer la reforma al Sistema General de Participaciones (SGP), que está también escrito en el articulado y en las bases: se creará una comisión de alto nivel con el DNP, el Ministerio de Hacienda y las carteras que tienen que ver con el tema, Fecode y las otras agremiaciones implicadas. Los otros temas que se acordaron son muy de decisión de política de gobierno, por lo que no necesitan estar en el plan.

Por otro lado, a los maestros les reservamos todo un capítulo de docentes y directivos, donde decimos que se les darán 8000 oportunidades de hacer maestría y especializaciones, 126.000 de hacer cursos de formación continuada, acompañamiento a las 291 normales superiores y escuela de directivos para 110.000 rectores.

SEMANA Educación: Una de las quejas del presidente de Fecode es que no les cumplieron el acuerdo de poner tres grados de preescolar en los colegios públicos…

M. V. A.: Acabamos de firmar un acuerdo con Fecode de implementar progresivamente el grado de preescolar, con metas claras para que sea viable de cumplir. Ahí proponemos pasar de 70.000 niños atendidos a 500.000 en las bases del plan. Eso cumple y supera lo acordado con los maestros. En general en atención integral a la primera infancia planteamos pasar de 1,3 millones a dos millones de niños atendidos. Ahí quiero derribar otro mito, y es que se va a reducir el número de beneficiados. Tengo que esperar el censo, pero creemos que con eso acabamos de universalizar la atención en primera infancia para población vulnerable.

Semana Educación: ¿Por qué no hay metas de aprendizajes en educación básica?

M. V. A.: No las pude poner porque, por decisiones que tomó el país, el año pasado acabaron las pruebas Saber 3, 5 y 9. Nosotros las vamos a volver a hacer este año, pero eso quiere decir que tenemos que hacer una nueva línea base. Esta la tendríamos a partir de 2021, por lo que no sería responsable poner ahora unas metas en el PND.

Semana Educación: Otra preocupación ha sido la falta de propuestas para la educación rural en el articulado. ¿Cuáles serán las apuestas del gobierno en este sentido?

M. V. A.: En las bases del plan, la ruralidad la abordamos en distintos niveles. Tiene un componente grande en primera infancia, pues es donde menos cobertura hay. También en la construcción de infraestructura y en en formación de docentes y directivos. Por otro lado, queremos aplicar modelos flexibles en ruralidad. Estamos revisando unos de la mejor calidad, como Escuela Nueva, para habilitar ese tipo de oferta. Otra apuesta que le toca a la ruralidad es la de los internados, que hay más de 595 en Colombia, y que requieren una intervención integral porque la mayoría no tienen oferta cultural ni espacios de recreación. Hay una meta de recuperar el 50 por ciento de los internados con intervenciones integrales.

Semana Educación: Julián de Zubiría tuiteó recientemente que le preocupa no encontrar nada de paz en los artículos que tratan de educación en el PND. ¿Eso quiere decir que la educación para la paz no será una prioridad para este gobierno?

M. V. A.: Todos los esfuerzos que hacemos por llegar al territorio con una institucionalidad seria y de calidad es casi que la traducción en contexto de la palabra «paz», porque vamos a generar ambientes educativos que promuevan otra forma de relacionarse, que dignifiquen. Sobre eso hay mucho en las bases. Hay un capítulo que se llama Entornos escolares para la vida y la convivencia, donde se explica toda la apuesta del Gobierno para trabajar las competencias ciudadanas, de paz, de convivencia escolar, de relacion entre la familia y la escuela. Yo entiendo la crítica, pero no podemos entender la paz solo desde el concepto.

SEMANA Educación: Sobre eso, ¿qué va a pasar con la cátedra de paz? Muchos dicen que están desvirtuadas…

M. V. A.: Ahora hay una obsesión con que se olvidó la cátedra de paz y yo pienso que no es así. Pero también hay que considerar que un maestro muchas veces tiene cinco horas de clase diarias para dar todas las materias y, además, la cátedra de Derechos Humanos, la de Medio Ambiente, la de Ciudadanía y la de Paz. ¿A qué hora? Lo que queremos hacer es generar el andamiaje para que los docentes, sin importar el área o la materia que enseñen, puedan intencionar los contenidos para que desarrollen las competencias ciudadanas desde cada asignatura.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/que-hay-en-el-plan-nacional-de-desarrollo-sobre-educacion/611822

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Marc Masip: “Cuando priman las relaciones digitales por encima de las humanas perdemos muchas habilidades sociales”

Por: Tiching/08-05-2019

¿Cree que el móvil es una herramienta útil dentro de las aulas?
Yo creo que no es nada útil. De hecho pienso que debería estar prohibido y en todo caso, regulado por ley a qué edad los niños y jóvenes pueden llevar dispositivos móviles a la escuela, pero nunca dentro de las aulas como herramienta. No tiene ningún sentido como herramienta educativa, no creo en ella. No veo qué utilidad puede tener, qué puede sustituir.
Puedo creer que el móvil puede ser una herramienta tecnológica que ayuda a muchas cosas, pero en la escuela en absoluto.

¿En las escuelas se educa en el uso de las tecnologías?
En absoluto. Hay una necesidad evidente de tener una asignatura obligatoria, en primaria, secundaria o bachillerato, o en las tres etapas, en las que se trabajarán las herramientas. Esta educación debe abordarse desde una perspectiva emocional donde las inseguridades, la autoestima, etc. puedan tener su cabida. ¡Esto sería realmente útil!

¿Pero los adultos estamos preparados para formar a los jóvenes en estos aspectos?
Tampoco. De hecho, los adultos somos los que deberíamos formarnos primero para ser capaces de explicar a los pequeños qué consecuencias tiene un uso inadecuado o abusivo de un dispositivo.

Es un poco difícil mantener a los niños y niñas de hoy en día a una distancia prudencial de las pantallas. 
Yo creo que entre los 0 y los 6 años no es tan difícil mantener esta distancia de seguridad. Hay un montón de recursos que los niños y niñas tienen a su alcance para aprender, divertirse, y para aburrirse también. Cuando empiezan a tener más edad ellos harán lo que hagan sus referentes. Si ven que en casa el uso es abusivo, seguramente sigan esta misma pauta de relación con los dispositivos cuando los tengan a su alcance.
Es evidente que trabajaran con pantallas o, como mínimo, que convivirán con ellas. Mantenerles alejados permanentemente no es fácil, pero sí deseable.

¿Los adultos somos ejemplares para ellos?
¡Deberíamos serlo! En este y en muchísimos otros aspectos, ¿no? Como en todo, si nuestros hijos o alumnos no nos ven interactuar con otras personas, disfrutar de entornos no digitales, conversar con personas de carne y hueso, no esperemos que ellos lo hagan. Si nos ven permanentemente distraídos con dispositivos, mirando series, conversando por mensajería, o colgando fotos en las redes, lo más seguro es que ellos se refugien también en el mundo digital.

¿Los niños y niñas o jóvenes son nativos digitales? ¿Por qué?
Los nativos digitales no existen. Para ser nativo en algo tienes que nacer sabiendo o estando predispuesto a saber o tener una habilidad. No nacemos sabiendo usar una tablet, pero es fácil que aprendamos rápidamente a pasar de pantalla deslizando el dedo, igual que aprenden a pasar páginas de un cuento y no por ello saben leer.
A los niños y niñas hay que enseñarles a relacionarse con la tecnología igual que deberíamos aprender nosotros mismos, para utilizarla como una herramienta que puede ser útil o facilitar muchas tareas, pero no para sustituir las relaciones humanas, por ejemplo.

¿Cómo afectan las nuevas tecnologías precisamente a esto, a las relaciones entre personas?
Cuando primamos nuestras relaciones digitales por encima de las humanas estamos perdiendo un montón de habilidades sociales por el camino. Aquí vemos como muchos adolescentes que están realmente enganchados a las redes, son muy valientes y muy seguros cuando tienen una pantalla delante, pero son incapaces de trasladar esta seguridad o valentía a la relación física. Vemos que tienen dificultades serias para tener amigos, para tener pareja, hasta el punto que no saben cómo relacionarse físicamente con otras personas.

¿Son conscientes los adolescentes de las consecuencias que tienen muchas de las prácticas que tienen en internet, y sobre la huella digital que dejan?
De esto no somos conscientes ni los adultos y es muy peligroso porque es infinitamente complicado eliminar este rastro. Cuando les explicamos a los chicos y chicas las consecuencias que tiene un uso excesivo de los dispositivos son mucho más receptivos que los adultos.

¿Y sobre la intimidad y la privacidad, tienen conciencia?
Sí, sí que tienen conciencia de esto, pero no la valoran suficientemente. Saben muy bien qué consecuencias tiene pero vemos que no estiman suficientemente este valor y que a menudo, por ser poco cuidadosos dejan al descubierto cosas que luego les pueden incomodar. Es importante que hablemos de los riesgos que esto tiene, pero también es importante que los adultos, de nuevo, demos ejemplos.

Hablemos de adicciones, ¿qué es la nomofobia?
Este término lo acuñaron en Reino Unido para poner nombre a ese pánico irracional que empezaban a sufrir algunas personas a estar sin teléfono móvil, a estar sin conexión. Es una patología que vemos que va en aumento y que además afecta a personas de edades muy distintas, también a los más jóvenes.

Para frenar esto, usted propone la dieta digital.
La dieta digital no es más que una etiqueta a unas pautas de comportamiento o unos hábitos saludables para relacionarse con la tecnología. Igual que con la comida, por ejemplo, la dieta digital restringe aquellas conductas inadecuadas y propone otras que no afectan o afectan menos a nuestra salud.

¿El uso del móvil, por ejemplo, afecta al rendimiento escolar?
Por supuesto, y está demostradísimo porque es una distracción constante. Incluso cuando tienen el aparato lejos físicamente les cuesta concentrarse porque piensan constantemente en ello, en si les llega un mensaje, en sí se están perdiendo algo…

Esto último también tiene un nombre
Si, el síndrome de FOMO, por sus siglas en inglés, Fear Of Missing Out, que es este miedo o esta creencia a que están pasando cosas en el ámbito digital y que nosotros nos estamos quedando fuera por no estar conectado. Las personas que sufren este síndrome no pueden evitar consultar de forma obsesiva y constante todas sus redes sociales cada poco rato.

¿Hay otros trastornos de este tipo?
Sí, y van en aumento. El Phubbing por ejemplo, que lo practican, a menudo inconscientemente, estas personas que, estando con otras, están pendientes de sus redes o apps. Es una falta grave de respeto y la pérdida de oportunidades constantes de socialización con los que tienes más cerca.

¿Como podemos poner límites a las TIC para evitar llegar a estos extremos?
Es curioso como herramientas que llamamos “sociales” nos acercan a los que están lejos y nos alejan de los que están cerca. Se trata de poner sentido común a nuestra práctica diaria. Por parte de los adultos, hay que dar ejemplo y enseñar, enseñar y enseñar, que los niños no vienen con el manejo de la tecnología de serie. Hay que explicarles las virtudes, pero también los límites y las consecuencias.

Fuente: http://blog.tiching.com/marc-masip/

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Entrevista a Camilla Croso: “La SAME es un momento de articulación, de valorar el trabajo en común y buscar cambios concretos para la educación”

Por: Redclade.

En entrevista al programa radial Pressenza En la Oreja, Camilla Croso, coordinadora general de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) aborda los desafíos del derecho a la educación en la región, como la tendencia al lucro en el campo educativo y la financiación insuficiente de este derecho. Comenta también la importancia de las acciones realizadas en América Latina y el Caribe, en el marco de la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) 2019.

“Queremos, en América Latina y el Caribe, resaltar la importancia del derecho a la educación pensado para lo colectivo, para el bien común. No es un beneficio individual. Aunque cada uno se enriquezca y crezca, la educación es un derecho humano que favorece el bien común”, afirma.

Lee la entrevista completa:

La CLADE participó recientemente en la CIES en San Francisco, donde presentó su mapeo de las tendencias privatizadoras en la educación de América Latina y el Caribe. ¿Podrías contarnos qué se ha descubierto en esta investigación?

Camilla Croso – Participamos en esta gran conferencia de educación comparada que tiene lugar cada año. Nuestra mesa era sobre la privatización educativa a nivel regional, con énfasis en Brasil y Argentina.

De manera general, presentamos las tendencias que observamos en la región respecto a la privatización de la educación pública y la privatización en la educación pública.

Cuando decimos privatización de la educación pública es realmente cuando empiezan a entrar en la educación pública paquetes privados: la venta de currículos, la venta de libros, la venta de evaluaciones estandarizadas, la venta de informes. O sea, las escuelas públicas, aunque sean públicas y gratuitas, cargan en sí un gran proceso de privatización con estas ventas y lucros que tienen lugar. La educación pública pasa a ser un mercado en sí mismo profundamente lucrativo, especialmente con todo lo que tiene que ver con tecnologías y comunicación. De hecho, el caso brasileño se enfocó bastante en esta forma de privatización, de venta de paquetes dentro de la escuela pública.

La otra forma es la privatización en la educación pública, en el sentido de la incorporación de conductas, valores y procedimientos utilizados en el sector privado dentro de la escuela pública. O sea, financiamiento por resultados, evaluaciones, ranqueamientos, condicionamiento de pago de sueldos bajo el resultado de docentes y estudiantes, aunque se sepa que lo que condiciona mucho más los resultados de estudiantes es la condición socioeconómica en que viven. Entonces estos dos tipos de privatización están profundamente arraigados acá en América Latina y el Caribe.

Hay también una tercera forma de privatización, y el caso de Argentina se enfocó particularmente en eso: es la privatización de la política en sí misma. O sea, las decisiones sobre la política educativa pasan sin debate público, y no se involucra más a la ciudadanía, a estudiantes, sino que las decisiones son tomadas por actores del sector privado que ocupan los espacios, muchas veces orgánica y estructuralmente, dentro de los gobiernos.

Esto también en Brasil se observa como una tendencia, con la conformación de lo que acá, en varios Estados y municipios, se llama pacto o compromiso, incluso con la aprobación de leyes y ciertas estructuras donde el sector privado integra instancias de toma de decisiones sobre las políticas públicas.

¿Cuáles son los impactos negativos de la privatización de la educación?

Camilla Croso – Hay varios problemas relacionados a estas formas de privatización de la educación pública. Lo que sucede es un achicamiento del sistema educativo público, bajo acuerdos presupuestarios algunas veces muy radicales. Las personas pierden su derecho a la educación gratuita y tienen que pagar para acceder a la escuela – esta es una otra forma clásica de privatización, cuando realmente las personas pagan por la educación.

Claro que la privatización clásica tiene lugar junto con un debilitamiento del sistema público. Así tenemos muchas consecuencias malas. Primero, tiene lugar la segregación y las brechas entre personas con más y menos recursos se amplían, profundizando la desigualdad que caracteriza a América Latina y el Caribe.

Cuando hablamos de la privatización a partir de la venta de productos de empresas del campo educativo a las escuelas públicas, también hay un problema profundo porque el foco, el objetivo de la educación se cambia y pasa a ser el lucro. Es muy importante tener en cuenta que, para que funcione el mercado, el negocio educativo, hay que padronizar la educación.

Es muy difícil haber un mercado educativo que haga un currículo, una formación de docentes y una evaluación pensados para un contexto específico y para su población. Junto con esta gran entrada de los paquetes de servicios privados en la educación pública, tienes una gran estandarización de la educación y, cuando la tienes, pierdes todo lo que tiene que ver con una educación contextualizada y ubicada, lo que también debilita la profesión docente, pues la docente o el docente pasa a ser un instrumento. La autonomía es totalmente perdida, porque los maestros y las maestras pasan a aplicar productos profundamente estandarizados.

Esto afecta centralmente lo pedagógico de la educación y todo lo que tiene que ver con una educación para el pensamiento, una educación que problematiza, una educación dialógica. Si estás en una clase y haces una pregunta, y otra persona hace otra, se constituye un grado de espontaneidad que hace la educación profundamente rica y pedagógica. Esto se pierde con la privatización y la estandarización.

¿Cuál es el objetivo de la Semana de Acción Mundial por la Educación 2019?

Camilla Croso – La Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) es una iniciativa de la Campaña Mundial por la Educación (CME), que se realiza desde el 2003 y a cada año moviliza a toda su membresía en más de 100 países. Es un signo de lucha, de trabajo colectivo, y de trazar un horizonte común, hacia el cual la sociedad de todo el mundo se organiza y lucha por determinadas dimensiones del derecho a la educación.

Es un momento de articulación, de valorar lo colectivo, de valorar el trabajo en común y buscar cambios concretos para la educación. Este, de manera general, es el sentido de las Semanas de Acción Mundial por la Educación. Este año, de manera específica, esta movilización tiene a nivel global el slogan “Mi Educación, mis derechos”. En América Latina y el Caribe, hemos adaptado este slogan para “Nuestra Educación, nuestros derechos” porque siempre queremos resaltar la importancia del derecho pensado para el colectivo, para el bien común. No es un beneficio individual, aunque cada uno se enriquezca y crezca. Mucho más que algo individual, la educación es un derecho humano que favorece el bien común.

Este año tendremos también el Foro Político de Alto Nivel de Naciones Unidas, que se realizará en julio y marcará la primera revisión más profunda del estado de cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de número 4, referido a la educación, en ámbito mundial. Será un momento clave para evaluar cómo está el derecho a la educación en todo el mundo.

¿Cuáles son las acciones que se organizan en los diferentes países de América Latina y el Caribe en el contexto de la SAME?

Camilla Croso – El tema común de la SAME 2019 es muy amplio, de manera que la sociedad civil en cada país también puede poner luz y sombra en diferentes demandas, dependiendo de su contexto. Desde la CLADE, realizamos una serie de cuatro debates virtuales.

Empezando por el primer encuentro virtual, que tuvo lugar el 30 de abril, cada martes, realizaremos diálogos virtuales sobre el estado del derecho a la educación en América Latina y el Caribe, con la participación de los 16 foros nacionales miembros de la CLADE, y personas invitadas, que presentarán también otras informaciones sobre la coyuntura, de manera que se pueda hacer un balance colectivo de cómo va la educación en la región.

En el último encuentro virtual de la serie, a realizarse el 21 de mayo, la CLADE lanzará un documento que es muy importante para la red, intitulado “Educar para la Libertad: Por una educación emancipadora y garante de derechos”. Es una apuesta de la CLADE el poner en la pauta pública, en el debate público, una reflexión que se vuelva en acción, sobre la educación emancipadora, una educación que liberta y nos posibilite imaginar otros mundos posibles, que nos permita contrarrestar los escenarios regresivos en los cuales estamos viviendo, una educación antipatriarcal, que supere perspectivas coloniales. Es un documento que quiere profundizar lo político y pedagógico de la educación que queremos, de este derecho por el cual venimos luchando hace tantos años.

A nivel nacional, lideradas por miembros de la CLADE en 16 países de la región, se impulsan luchas relacionadas a distintos aspectos del derecho humano a la educación, por ejemplo la educación con igualdad de género, y también con algunas celebraciones, como es el caso de Perú, donde la Corte Suprema del país emitió un fallo favorable a la inclusión de la perspectiva de género en el nuevo currículo nacional de la educación básica.

En todo el continente, se impulsan luchas para frenar retrocesos en la igualdad de género y en el financiamiento educativo, así como para demandar más recursos para la educación pública y gratuita, como es el caso de Brasil, donde la SAME se enfoca en exigir la implementación del Plan Nacional de Educación. A su vez, en El Salvador, se lucha para presentar en el parlamento un anteproyecto de ley que amplía gradativamente el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) del país que se invierte en la educación pública, hasta llegar al 6% del PIB. En Chile, hay un gran debate en este momento contra una ley que prevé la implantación de “escuelas seguras”, desde una perspectiva de controlar estudiantes y expulsarlos por hechos de violencia, en contra de una mirada emancipadora y democrática de la educación, así como de la adopción de medidas pedagógicas para resolver los conflictos de manera pacífica (sepa más sobre el tema).

Esta perspectiva es tremenda porque se relaciona a la securitización de la educación, o sea, cuando hablan de escuelas seguras, hablan de “estudiantes peligrosos”, de contener las y los estudiantes como si fuesen naturalmente peligrosas/os, siendo una manera grave de criminalización. De hecho, con nuestro miembro en Chile, estamos trabajando un documento que pone luz a esta problemática.

Tenemos también casos como el de Colombia, donde se realizan paros y manifestaciones intensas contra los recortes presupuestarios para la educación y el debilitamiento profundo que se observa en la universidad pública en el país.

SAME 2019

La Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) es una movilización internacional que cuenta con la participación de activistas y comunidades educativas de más de 100 países de todo el mundo. En América Latina y el Caribe, se impulsan en este contexto actividades y diálogos para analizar y discutir el estado del derecho a la educación en un momento clave: en julio de este año, se enfocará la revisión del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, referido a la educación, en Naciones Unidas.

 

Fuente de la entrevista: https://redclade.org/noticias/camilla-croso-la-same-es-un-momento-de-articulacion-de-valorar-el-trabajo-en-comun-y-buscar-cambios-concretos-para-la-educacion/

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Virginia Mórtola: «No se puede obligar a los niños a leer» (Audio)

Uruguay / 5 de mayo de 2019 / Autor: Zona Violeta / Fuente: Mundo Sputnik News

Según estudios, son varios los beneficios de comenzar a leer desde una temprana edad, entre ellos alimentar la imaginación, desarrollar el cerebro, favorecer la concentración. Sin embargo, para la psicoanalista y especialista en literatura infantil Virginia Mórtola es importante no imponer la lectura en los niños para no generar rechazo.

El martes 23 de abril se celebró el Día Internacional del Libro, y con el auge de las nuevas tecnologías, surge la pregunta de qué sucede con la lectura en los más pequeños.Para la psicoanalista uruguaya el contacto de los chicos con la literatura sucede mucho antes de que comiencen a leer; a través de los arrullos, canciones y cuentos que le transmiten los adultos.

«Le insistimos tanto a los niños para que lean que se termina generando un rechazo. La idea es incentivarlos a leer casi como una presencia invisible», señaló Mórtola.

Contó que en su auto tiene una valija roja llena de libros que deja abierta para que su hija y las amigas los vean y «comiencen a revolver». Agregó que si no quieren leer no hay que obligarlos y que jugar es tan importante como la lectura para el desarrollo de la imaginación y el pensamiento.

«Lo más enriquecedor de la lectura es poder encontrarte con otras realidades que no tienen que ver con tu vida cotidiana. Conocer sobre otras personas, modalidades y sufrimientos. Los libros son puentes hacia otros universos», añadió.

La especialista en literatura infantil y juvenil comentó que no le tiene miedo a la tecnología ya que los libros se editan cada vez más, con mejores diseños, y se venden más que nunca.

Considera que en los hogares donde los niños están demasiadas horas frente a las pantallas, existen problemas que trascienden al dispositivo en sí, como el estar demasiado tiempo solos. Al respecto, la OMS recomendó que los menores de cinco años no pasen más de una hora diaria frente a las pantallas.

Fuente de la Entrevista:
https://mundo.sputniknews.com/radio_zona_violeta/201904271086945955-incentivo-de-la-lectura-a-los-ninios/
ove/mahv
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Jordi Adell: “Los países asiáticos que salen tan bien en PISA son un auténtico infierno para los niños”

España / 5 de mayo de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Yo Soy Tu Profe

Desde Castellón, entrevistamos a Jordi Adell @jordi_a, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y profesor de la Universitat Jaume I. Este docente, especializado en tecnologías educativas, viene siendo de esos que nos invitan a reflexionar sobre nuestro ser en el mundo.

En esta larga charla pudimos hablar sobre muchos temas, algunos quedándose fuera del tintero. Una gran experiencia de aprendizaje sobre las tecnologías, la formación del profesorado, las competencias digitales o su visión sobre la educación.

Si es un placer escucharle y ver como posee el don de, con una simple pregunta, dar una clase magistral y unir una idea con otra manteniendo el argumento, esta entrevista puede ser un pequeño resumen de lo que da de sí algo menos de una hora tomando apuntes.

P. Para llegar a ser maestro hay que estudiar una carrera, para ser profesor hay que hacer carrera y máster. Sin embargo, ¿cómo se llega a ser docente universitario?

R. Con mucha suerte. Es una carrera un poco rara. No se exige una formación didáctica. Se empieza con buen expediente, con publicaciones, proyectos, etc. Con suerter se consigue una beca para hacer la tesis, luego, en concurso público, una plaza de ayudante doctor y tras varios años ya puedes optar a ser contratado doctor o profesor titular. Pero no hay unos estudios específicos. No se exigen capacidades docentes o formación didáctica.

P. Claro, pero matiza este camino para la universidad pública. En la universidad privada no ocurre lo mismo. ¿Se ha liberalizado el sector?

R. Bueno, lo podríamos llamar más que liberalización, privatización. No existen garantías. En las universidades privadas se trabaja en unas condiciones lamentables. Se paga muy mal, sobre todo en la formación online. Por otra parte, estas universidades tampoco se caracterizan por ser de calidad en investigación. Realmente, apenas tienen. No quiero ser muy duro, pero al final acaban siendo “chiringuitos.”

P. Pero, sabe que las universidades públicas tampoco se libran de esto. ¿Hay falta de transparencia en ellas?

R. Sí, absolutamente. Hace falta transparencia en los procedimientos. Es curioso porque están sometidas a un reglamentismo que a veces puede llegar a sacarte de quicio. Puede llegar a paralizar muchos procedimientos necesarios. Y luego, existe una falta de transparencia que ha provocado muchos “chiringuitos” en universidades públicas. Y creo que no hace falta citar nombres.

Por ejemplo, si queremos sacar una titulación nueva necesitamos dos años para la aprobación de la ANECA. Luego nos piden que estemos atentos a las demandas de la sociedad, es algo inviable.

“La palabra innovación empieza a no significar nada hoy en día”

P. Cambiando un poco de vertiente. En las últimas décadas se han aprobado sucesivos planes y políticas educativas para integrar las TIC en los centros de enseñanza. ¿Por qué no se ha alcanzado el impacto esperado?

R. Yo creo que no se ha alcanzado el impacto esperado en ningún lugar del mundo, no solo en nuestro país. Tal vez las expectativas eran muy altas. Las iniciativas “top-down” (arriba-abajo) en muchas ocasiones son recibidas por buena parte del profesorado con desconfianza. Ocurre lo mismo en otros sectores. Existe cierta desconfianza, falta de medios, falta de tiempo para realizar la formación requerida. También es cierto que parte, no todo, del profesorado, percibe como las autoridades no se acaban de creer lo de las nuevas tecnologías.

Parece más que los proyectos revolucionarios son estrategias de marketing para mostrar lo modernos que somos de cara a las familias, futuros votantes.

Al final, parte de los proyectos con TIC no han tenido continuidad o se truncaron. Un ejemplo es el de Escuela 2.0, llegó la crisis y se acabó el dinero. Llegó el PP y se acabó el proyecto.

P. Entonces, ¿la falta de continuidad puede ser uno de los principales motivos para que los proyectos no lleguen a madurar?

R. Sí, la falta de continuidad y la falta de apoyo a los y las docentes innovadores. Aunque la palabra innovación hay que explicarla, porque, hoy en día, empieza a no significar nada.

Falta una política decidida de apoyo a los docentes que sí que creen en estos proyectos. Existe el “café para todos” o la ausencia de “café para todos.” En muchas ocasiones, las políticas desconocen las necesidades de los docentes y se dejan llevar por modas de “palabros raros”. Están diseñadas dejándose llevar por “gurús educativos” que se ponen de moda. Existe una pseudoinnovación que responde más a intereses de empresas tecnológicas que a la realidad.

Y otro de los factores es la falta de apoyo a los centros y a sus proyectos innovadores. Lo cierto es que no se ha avanzado mucho para que los centros cambien metodologías o incorporen las tecnologías en las aulas. Estamos en un momento de eufemismo innovador. Cuando uno lee proyectos de BYOD (“Bring Your Own Device” o  “Trae tu propio dispositivo”), en el fondo estamos en proyectos de traer tu propio ordenador porque la Administración no tiene dinero para comprarlos. Luego ya veremos qué hacemos con él. También se ha apostado demasiado en dispositivos y poco en la formación del profesorado. No ha habido reformas con especial énfasis en la metodología didáctica.

Finalmente, una de las mayores carencias es la falta de evaluaciones de estas políticas que se han realizado. Se terminan los planes y no se analizan las razones y los resultados obtenidos. No existen proyectos de evaluación y análisis en estos planes y esto supone su falta de continuidad.

“Hace falta plantillas estables y equipos directivos favorables a la innovación.”

P. Antes apuntaba al centro como agentes del cambio. Entonces, ¿son los centros los agentes del cambio y no los docentes como se suele apuntar?

R. Yo creo que son los centros. Los docentes están en centros, si las condiciones no son favorables, la innovación no es viable. La actuación de los docentes es contextual, se toman decisiones dentro de un marco. Nos podemos encontrar maestros y maestras aislados que son innovadores, pero acaban quemándose o su impacto se limita a su aula  ya pocos compañeros. Nos encontramos ahora con centros realmente innovadores.

Dentro de la enseñanza pública hay factores que hacen que esto sea difícil. Si un centro cambia un porcentaje muy alto de su plantilla cada año complica mucho la continuidad de los proyectos. Hacen falta plantillas estables y equipos directivos favorables a la innovación.

El currículum tampoco es flexible. Esto impide que se puedan integrar nuevos factores. Lo que termina ocurriendo es que, dado que tenemos un régimen de evaluación, muchos docentes acaban enseñando para que sus alumnos y alumnas aprueben los exámenes.

P. Entonces, ¿es independiente el nivel de competencia digital que puedan tener los docentes?

R. El problema de la competencia digital es que se entiende como un conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas que tiene un docente y que lleva allá donde va. Yo creo que la competencia digital se materializa de facto en la agencia del docente, en la capacidad de poner en funcionamiento sus habilidades. Cosa que depende del contexto. Yo he conocido maestros que durante un tiempo eran los más innovadores del mundo y que, tras cambiarse de centro, no han podido hacer casi nada en este sentido durante años. Si no existen los elementos necesarios, no se desarrollan. ¿Ha perdido su competencia digital? No. ¿Evalúan los marcos vigentes el contexto? No.

“Hasta que la clase media no vuelva a confiar en la enseñanza pública difícilmente la pública levantará cabeza.”

P. En ese sentido, entiende que los contextos, de algún modo, ¿promueven la desigualdad a la hora de integrar las TIC?

R. Absolutamente. En los centros con falta de recursos, muchas veces, aunque se haga el esfuerzo por parte de las familias para comprar los dispositivos, como puede ser una tablet, pueden también carecer de conocimientos, del capital cultural, para que estos dispositivos sirvan para aprender. Por ello, al final esa tablet acaba siendo utilizada para cualquier otra cosa, incluso para apostar por Internet. La primera brecha digital es el acceso, la segunda es la falta de conocimientos y actitudes para saber aprovechar la tecnología.

Si te encuentras con escuelas donde el absentismo es muy alto, es injusto que te midan con la misma vara de medir que con una concertada o con un centro de un barrio rico.

Supuestamente existe igualdad de oportunidades y eso es falso. En este país, parte de lo que detectan los informes internacionales es que el sistema de escolarización en la pública y en la privada es de calidad y de resultados. Pero luego, cuando ves los informes de las ONG te das cuenta que el asunto de las concertadas es una trampa. Se paga con dinero de todos y, por otra parte, se les saca dinero a las familias con unas cuotas supuestamente voluntarias. Somos una anomalía en Europa. Solo se debe financiar públicamente los centros necesarios para escolarizar a la población, no un sistema segregador y de clase como el que tenemos.

Hasta que la clase media no vuelva a confiar en la enseñanza pública difícilmente la pública levantará cabeza.

P. Volviendo a la competencia ya que ha citado a los marcos de la competencia digital, ¿crees que es necesario evaluarla?

R. Necesitamos desarrollarla. Pero no sé si eso se consigue evaluándola o certificándola. No quiero ser agresivo, pero con tanta evaluación y niveles esto se consigue una competencia digital “de titulitis”. Cuando uno ve las definiciones realizados por parte de, por ejemplo, el INTEF, inspirado en el JRC de Sevilla, uno se da cuenta que lo que hacen es definir algo que haga fácil su evaluación. Por ejemplo, definiendo niveles y subniveles basados en la taxonomía de Bloom, un esquema muy antiguo.

Si me preguntas, ¿una persona que está certificada y ha pasado todos los niveles es capaz de ejecutar un proyecto? Te diría que no tengo ni idea. La competencia que ellos definen no habla de eso. Habla de cosas discretas que juntas se supone que forma la competencia digital.

La última definición de la Unión Europea de competencia digital, la de 2018, va mucho más allá de lo que hizo el JRC o el INTEF. No es que me guste demasiado. En relacion a la competencia digital docente, junto a Linda Castañeda y a Francesc Esteve hemos publicado algunos artículos que reivindican una competencia más holística y menos atomística y discreta.

P. Sí, los he leído. En esos artículos señalan el carácter utilitarista o instrumentalista de la competencia digital y cuestionan la falta de perspectiva social. ¿Por qué ocurre esto?

R. Ocurre porque estamos aún muy centrados en los “cacharros”. La gente que está detrás de estas fórmulas entienden que las tecnologías son instrumentos o herramientas que una persona utiliza para hacer una tarea concreta y que no tiene ninguna otra implicación. Creo que deberíamos comprender la relación del ser humano con la tecnología. Es bastante más compleja que “simples herramientas”.

Los jóvenes de hoy en día utilizan los móviles desde que son muy pequeños. Esto cambia su manera de entender el mundo. Las redes sociales, los dispositivos en general, construyen nuestra identidad día a día. El concepto, por ejemplo, de privacidad ha cambiado radicadamente. La noción de cómo somos o qué somos en el mundo ha cambiado. La visión instrumental y neutra de la tecnología de “yo la dejo cuando quiera” debe cambiar. Cuando usamos tecnología, la definimos y ella nos define a nosotros. En resumidas cuentas, lo que quiero decir es que la visión que hay de las tecnologías detrás de las competencias digitales es bastante inocente. Podría decir incluso que “inocentona.” La relación que mantenemos con la tecnología es bastante compleja. Los recientes informes sobre cómo Facebook ha colaborado en manipular a la opinión pública en las últimas elecciones estad0unidenses o el referéndum del Brexit en el Reino Unido debería hacernos pensar sobre qué tipo de ciudadanía contribuyen a crear los gigantes de Silicon Valley y cómo debemos definir la “competencia digital” en la educación de nuestros jóvenes.

“Ser buen ciudadano implica conocer la tecnología y utilizarla para cambiar el mundo con valores como la justicia y la solidaridad”

P. En este sentido, volviendo a la perspectiva social, ¿crees que faltan referentes críticos en el mundo educativo?

R. Sí, faltan referentes pedagógicos críticos y pensamiento crítico en general. La competencia digital que define el JRC es la del ciudadano. Y me pregunto, ¿qué tipo de ciudadano? Poruqe hay varios tipos. El ciudadano participativo es el modelo de la calle del medio. El modelo más neoliberal es el modelo responsable de sus actos e individualista. Y el modelo más crítico, más progresista, es el ciudadano comprometido con la transformación de la sociedad, comprometido con valores como la justicia y la solidaridad. Uno no es buen ciudadano por ser participativo, utilizar la tecnología para participar no nos hace buenos ciudadanos. Ser buen ciudadano, desde mi perspectiva, implica conocer el impacto real de la tecnología y utilizarla para cambiar el mundo.

Este último modelo no los encontramos en los marcos de evaluación de las competencias digitales. Se puede ser muy innovador, por ejemplo, para irnos al infierno. Se puede ser muy innovador para terminar de cargarnos el planeta. Debemos replantearnos seriamente nuestra relación con la tecnología. Nuestro “consumo” de tecnología es insostenible y estúpido. ¿Cómo se produce, qué conflictos políticos hay detrás de los materiales necesarios para producir nuestros dispositivos? En el otro extremo del ciclo de vida de la tecnología, deberíamos preocuparnos por lo qué ocurre con los desechos.  Nuestro modelo tecnológico se basa en la obsolescencia programada, usar y tirar y no para ser reutilizados. Por ejemplo, la media en la que cambiamos de móvil es de unos 18 meses. ¿Realmente es esto necesario?

Ya hay organismos internacionales como las Naciones Unidas que mantienen abiertamente que esto es insostenible.

P. Para terminar con una pequeña reflexión. Si tuvieses que imaginar una pequeña utopía, ¿cómo le gustaría que fuese la educación?

R. Una educación no pensada para competir, ni para ser más competitivos internacionalmente, ni pensada para fabricar el homo economicus. No quiero una educación que se base en el mito del esfuerzo, donde impera la ideología neoliberal que hace que todo sea una carrera. El gran mal de la humanidad, tanto en la economía, como en las familias, como en las escuelas. Todo se ha convertido en mercados y en competición, en un reduccionismo que empobrece al ser humano.

Me encantaría que las familias no llevaran a sus hijos a las escuelas para que sean competitivos, insolidarios y triunfadores. No me gusta una escuela privada financiada con fondos públicos que escoge a sus alumnos en función nivel económico. No me gusta que las familias lleven a sus hijos a las escuelas en función de sus compañeros de pupitre.

Me gustaría una escuela fuera un remanso de paz, un tiempo de tranquilidad, de exploración, sin demasiadas presiones, sin demasiados exámenes decisivos y ansiedad por el futuro. Aquellas en las que, por ejemplo, un “error” a los siete años no te condicione el resto de tu vida. Y con error me refiero a no aprovechar ese año, a tener una mala época o estar enfermo. La escuela debería formar personas justas, solidarias y comprometidas con el bien común.

La escuela no debería ser una carrera de ratas. Lo siento mucho, pero esos países asiáticos que en PISA “salen” tan bien son un auténtico infierno para los niños y las niñas. Son auténticos centros de tortura, donde se compite todo el tiempo bajo una presión desorbitada.

Fuente de la Entrevista:

Jordi Adell: “Los países asiáticos que salen tan bien en PISA son un auténtico infierno para los niños”

ove/mahv

 

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