Raúl Figueroa, ministro de Educación: “El regreso a clases no puede transformarse en un gallito político”
A 10 días de que reabran los colegios, el ministro pide a los alcaldes que se oponen al retorno presencial no entorpecer el proceso y buscar soluciones para que las escuelas estén disponibles. Advierte que el derecho a la educación “no es negociable” y aclara que «los profesores no son flojos».
El año escolar comienza el 1 de marzo y eso no es negociable. El ministro de Educación, Raúl Figueroa, responde así a los alcaldes que han dicho que no están dadas las condiciones para retornar a clases presenciales, pondiendo en duda si sus colegios abrirán sus aulas. En esta entrevista, Figueroa cuestiona a los ediles que han puesto trabas, subraya que serán los apoderados quienes finalmente decidirán si los alumnos asistirán de manera presencial a las escuelas y detalla el avance de la vacunación a los docentes. Además, cuando está a punto de cumplir un año en el cargo, plantea su agenda legislativa para el 2021.
Varios alcaldes sostienen que no es momento de abrir los colegios, ¿empezará el año escolar el 1 de marzo?
Los efectos de la pandemia en 2020 fueron brutales en el sistema educativo, son conocidos, como el aumento en las brechas de aprendizaje, el perjuicio en el desarrollo socioemocional, el deterioro en la salud física y mental. Y si bien se hicieron esfuerzos para mitigar esas consecuencias, hoy existe un consenso total de lo relevante que es que la presencialidad tenga un rol fundamental en este año, por supuesto, cuidando todas las medidas sanitarias. Los sostenedores, en especial los que tienen en sus manos la educación pública, deben tener conciencia del impacto que tienen sus decisiones; y si sabemos que este año debemos velar por el beneficio de los alumnos, poner dificultades para el retorno de las actividades presenciales es tomar una dirección equivocada. Son algunos alcaldes los que han señalado que no están en condiciones de iniciar el año en marzo. Muchos otros alcaldes, además de los Servicios Locales de Educación y todo el sistema particular subvencionado han señalado que sí están en condiciones de hacerlo. Además, el 100% de los colegios presentaron su plan de funcionamiento para 2021, entre ellos, colegios que dependen de los alcaldes que han puesto trabas. Esos alcaldes saben que los colegios se han preparado y deberían confiar en sus directores y comunidades.
¿Entonces usted confirma que el año escolar comienza el 1 de marzo?
El año escolar parte en marzo, los colegios están preparados para, en una lógica gradual, flexible, segura y mixta, darle a la presencialidad una mayor relevancia. Ahora, esto no significa que los 3,5 millones de alumnos vayan a llegar presencialmente a clases el mismo día al iniciarse el año de clases, esto es gradual, flexible y seguro.
¿Ve en los alcaldes una preocupación legítima por las condiciones sanitarias o cree que le están dando un uso político al tema?
Todos tenemos una preocupación por velar por el cumplimiento de los protocolos sanitarios y por tomar medidas que permitan combinar la seguridad y el darles a los alumnos las mejores oportunidades. La Unicef, la Unesco, la ONU, la OMS, y ahora último la Defensoría de la Niñez, han sido enfáticos en señalar que, para poner el bienestar de los alumnos en primer lugar, debemos recuperar la presencialidad en el sistema escolar, como lo están haciendo otros países, como Argentina y Colombia.
¿Entonces los alcaldes están usando el tema por razones políticas? ¿Por la cercanía de las elecciones municipales?
No quiero juzgar las intenciones de los alcaldes que han puesto trabas en este proceso. Quiero destacar a los alcaldes que sí han asumido el liderazgo que les corresponde y han dicho que, con la adecuada preparación, están en condiciones de abrir los establecimientos.
Entre los alcaldes que se oponen al regreso a clases presenciales están los de Maipú, Talca, La Reina, Ñuñoa y La Florida, y todos ellos son integrantes de Chile Vamos, ¿cree que están entorpeciendo este proceso?
Creo que han identificado ciertas dificultades del proceso, que afortunadamente tienen solución. Algunos han señalado que el hecho de que los colegios estén siendo usados como centros de vacunación, impide que están disponibles para las clases. Pero son pocos los establecimientos que se usan con ese fin, por lo que los esfuerzos tienen que estar en cómo reemplazamos esos locales por otros. Otros alcaldes han señalado que los establecimientos tienen que estar disponibles para las elecciones, pero sabemos que en ese caso el colegio se ocupa solo el fin de semana… no es un problema imposible de solucionar.
¿Este es un conflicto creado, inflado por los alcaldes?
Insisto, cada sostenedor tiene su legítima manera de enfrentar esto, pero es fundamental poner todas las capacidades para que los colegios estén disponibles para los alumnos.
Pero el conflicto ha ido creciendo, ¿cree que le faltó ser más persuasivo para desactivar el conflicto antes?
Este ha sido un tema difícil en todo el mundo. Tenemos que recuperar espacios de confianza, donde las familias se sientan seguras, y ciertamente todos tenemos una responsabilidad. En la manera de comunicar, de llevar el trabajo en cada establecimiento, en el ánimo de escuchar y comprender, poniendo la prioridad en los alumnos. Pero el regreso a clases no puede transformarse en un gallito político, en un atrincheramiento, sino que debemos necesariamente, como lo planteó el Presidente Piñera, hacer de la educación un tema que nos una. Hay que bajar al máximo las tensiones, despolitizar esta situación y trabajar en común.
¿Y hace un mea culpa de algo que le haya faltado a usted para evitar este conflicto?
Siempre se puede mejorar lo que uno realiza. Todos vivimos momentos muy complejos en el 2020 y ciertamente uno siempre puede mejorar, como en la manera de comunicar, identificando ciertas situaciones y darles solución. Pero también destaco el cómo ha evolucionado esto, por ejemplo, hoy hay consenso de que las clases presenciales son irremplazables y que los colegios deben estar a disposición de los alumnos. El desafío que nos queda es cómo entregamos confianza a los padres, porque son las familias quienes determinarán si sus hijos irán o no a clases presenciales, y para que tomen esa decisión, se necesita que los establecimientos estén disponibles para recibirlos y que le transmitamos confianza a los apoderados para que se sientan tranquilos al tomar su decisión.
¿Cree que los apoderados tienen esa confianza hoy, a dos semanas del inicio de las clases?
Este proceso será gradual y evolucionará con los días. Los primeros días, siendo esto voluntario, es probable que los apoderados sean cautelosos al tomar la decisión, como ocurrió el año pasado durante las primeras aperturas de establecimiento, cuando los padres fueron ganando confianza.
¿Se puede negociar el retorno a clases presenciales?
Es clave entender algo muy claro, que hemos ido olvidando, que es que el derecho a la educación de los estudiantes no es negociable. Y las presiones de algunos grupos afectan el derecho a la educación de los estudiantes. No podemos entrar en una negociación sobre ese punto. El derecho a la educación de los estudiantes no es negociable y toda la evidencia indica que tenemos que avanzar en abrir los colegios. Todos los organismos y expertos han dicho que lo último en cerrarse y lo primero en abrirse deben ser las escuelas.
Fuente de la Información: https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/raul-figueroa-ministro-de-educacion-el-regreso-a-clases-no-puede-transformarse-en-un-gallito-politico/CY6ZUG4HFNAJHM34UEP37YZR7U/
El sociólogo y miembro del gabinete asesor del Ministerio de Educación hace hincapié en la necesidad de aumentar la inversión en las primeras etapas de la vida de los niños, a fin de garantizar la igualdad de oportunidades de acceso y éxito escolar.
El 60% de las diferencias cognitivas de los jóvenes de 18 años ya estaban presentes cuando tenían 5 años. Así lo asegura el libro Too many children left behind (2018), poniendo el foco en la necesidad de aumentar inversión y políticas públicas destinadas a garantizar la equidad desde la primera infancia. Las desigualdades vividas en estos primeros años serán determinantes para el desarrollo de los jóvenes del futuro. Es por ello que aumentar las partidas públicas destinadas a la escuela infantil es una inversión de futuro.
Así lo considera también Xavier Martínez-Celorrio, profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Barcelona hasta 2018 y, desde entonces, asesor de la Ministra de Educación de Isabel Celaá. Su último libro es Innovación y equidad educativa (Octaedro) y ha publicado diversos informes sobre educación y ascensor social para la Fundación Jaume Bofill o la Fundación Encuentro de Madrid.
Puso algún “grano de arena”, como dice, en la elaboración de la LOMLOE, ley con la que se pretende destinar un mínimo del 5% del PIB en inversión educativa. El plan de la ministra pasa por generar más equidad, tanto en el acceso como en los procesos y resultados educativos, haciendo posible que la educación mantenga su papel como ascensor social, y en especial, de los niños más desfavorecidos. Así lo apuntó el sociólogo durante su intervención en el webbinar La importancia de la inversión en la etapa 0-3: hacia una educación universal y gratuita, organizado por la Diputación de Barcelona.
Las desigualdades vividas en la infancia son determinantes para el desarrollo futuro. En Cataluña, el 13% de los hogares están en una situación de pobreza severa. ¿Qué consecuencias tendrá esto en el largo plazo?
Los índice Gini de desigualdad muestran cifras muy superiores en la infancia que en la vida adulta. Es decir, hay mucha más desigualdad entre los menores que en la media de la población. Esto es muy preocupante porque tiene una tendencia al alza desde antes de la crisis. Debemos reflexionar seriamente como sociedad ante tanta desigualdad. Esto implica ser conscientes de la necesidad de una política educativa muy firme y bien financiada, porque el sistema educativo, sobre todo en la etapa de infantil, es el mayor igualador que tenemos.
Esta prioridad debe venir acompañada, también, de una estrategia de los poderes públicos para erradicar la pobreza infantil y garantizar que todos los niños estén protegidos ante el riesgo a la pobreza y las limitaciones y condicionantes que van asociadas. Se trata, pues, de hacer dos grandes esfuerzos: garantizar la equidad educativa y, a la vez, y de forma coordinada, luchar contra la pobreza infantil. Y así se está haciendo desde el Gobierno de España.
Como decía, acceder a la escuela no es suficiente. ¿Cuáles son las consecuencias de la segregación escolar y las desigualdades en el aula?
En los resultados de los alumnos y sus trayectorias, la segregación escolar es más determinante que su origen social. Es tan corrosiva que determina el llamado ascensor social y resta eficacia redistributiva al gasto público. Garantizar la máxima equidad inclusiva es un derecho de la infancia: el derecho a recibir las máximas atenciones en su desarrollo sin discriminaciones. Y esto implica frenar la segregación escolar y garantizar un acceso equilibrado e interclasista. Asimismo, se ha de impulsar un fuerte sistema de becas y una ordenación curricular y pedagógica que permita la equidad también en los procesos y los resultados. Hemos de apostar por metodologías más adecuadas, con refuerzos personalizados y profundizar en el potencial que tienen todos los alumnos, porque todos tienen derecho al éxito escolar en la educación básica. Así lo dispone la Lomloe.
Evidentemente la escuela es el principal agente igualador en esta sociedad que tiende a desigualar, pero todos estos esfuerzos deben acompañarse de políticas de rentas garantizadas para los niños y apoyo a las familias, incluidas las nuevas familias milenials porque el coste de crianza se ha disparado. Todo esto, la escuela no puede hacerlo sola, no la podemos dejar combatir sola las desigualdades sociales que le llegan.
Se trata de hacer dos grandes esfuerzos: garantizar la equidad educativa y, de forma coordinada, luchar contra la pobreza infantil. Así se está haciendo desde el Gobierno de España
La etapa 0-3 es de las más importantes para garantizar la equidad desde el principio, pero a medida que avanzan los años, las desigualdades entre alumnos aumentan. ¿Cuál es el potencial igualador de la etapa infantil y por qué lo perdemos por el camino?
La escuela infantil es especialmente igualadora porque equilibra las habilidades de aprendizajes y las oportunidades de los niños que provienen de hogares en ambientes desfavorecidos, que no tienen acceso al capital cultural suficiente como para estimularlos cognitiva, lingüística y expresivamente igual que los hogares más acomodados. La escuela infantil es donde los niños socializan entre iguales, pero son los niños y niñas más vulnerables quienes más beneficios extraen. El problema es que las desigualdades después aumentan, porque crece el peso del origen social en los resultados escolares a lo largo de la Primaria y ESO y se impersonaliza el aprendizaje. Por eso es un mandato, incluso podríamos decir que constitucional, garantizar la equidad educativa a lo largo de todo el sistema.
Uno de los ejes de la Lomloe es aumentar la inversión. ¿Dónde irá a parar este incremento de dinero?
La Lomloe es más ambiciosa de lo explicado. No la podemos entender sola, sino dentro de un marco integral que va a reformar la profesión docente, la FP o el sistema de becas. Por ello, estipula un gasto público de, mínimo, el 5% del PIB que implica, entre otras cosas, poder recalcular el precio de la plaza escolar y de las nuevas necesidades que tendrá el sistema. Personalizar la educación y fortalecer la equidad significa poder bajar las ratios e impulsar centros más digitalizados, inclusivos y sostenibles. Es un paso adelante y una gran ocasión histórica para modernizar de verdad nuestro sistema educativo y es el empeño de la ministra. Es hora de pensar en positivo y con ambición para reconstruir las necesidades puestas en evidencia con la pandemia. Con los fondos europeos se repartirán a las comunidades autónomas 4.500 millones de euros en tres años, aparte de los 2.280 millones invertidos en 2020 por el Ministerio. Todo es inversión predistributiva para fortalecer una educación excelente y para todos y la Lomloe su mascarón de proa.
La Lomloe apunta a una triple descentralización hacia las autonomías, los municipios y los centros
La Lomloe apuesta por la descentralización. Habla de comunidades autónomas, pero, ¿qué papel tienen los municipios?
Al menos en Cataluña el papel de los municipios en educación es histórico y cuenta con una excelente red de escuelas infantiles municipales, escuelas de artes y música y programas de inserción laboral. La Lomloe es una ley estatal que respeta como nunca la división competencial que hay en un estado autonómico. Por ello, muchos de los cambios que plantea tienen que ser desarrollados por las comunidades autónomas. En este caso, corresponderá a la Generalitat dar más protagonismo a los entes locales, mejorar la cooperación y hacer otra descentralización, dotando de más recursos a los municipios y a los centros. Esto la Generalitat ya lo puede hacer y no depende de ninguna ley estatal.
Es evidente que los municipios, que son los que tienen la competencia de gestión de las escuelas infantiles, han sufrido una infrafinanciación durante esta década de recortes que ha llevado a un problema de sostenibilidad que la Generalitat debe asumir, porque es la responsable. La Lomloe apunta a una triple descentralización, que dé libertad y responsabilidades a las autonomías, los municipios y los centros.
Fotografía: Pol Rius
Las leyes educativas son objetivo de muchas críticas y de polémicas intensas. Por eso, cuando hay un cambio de color político, es lo primero que se reforma. ¿Cómo ha afectado la comunidad educativa tener 8 reformas en los últimos 30 años?
Las críticas que recibe la ley provienen de sectores muy interesados: son críticas ideológicas, sin fundamentos pedagógicos. Por eso creo que se ha mitificado demasiado la inestabilidad legislativa en educación en España. Las dos únicas leyes que han alterado la arquitectura del sistema fueron la Logse y la LOE. El resto de leyes fueron marcos regulatorios de aspectos específicos. Después, vinieron las contra-reformas del PP, que sí son una anomalía que, prácticamente, sólo se da en España, porque la derecha sólo acepta su modelo y no se suma al consenso cuando gobierna la izquierda.
Históricamente, la derecha ha impuesto su diseño educativo a todos, sin posibilidad de diálogo. Cabe recordar que la Lomce, que fue una especie de injerto de la LOE, recibió un rechazo del 80% en el mundo educativo. Es cierto que el alumnado, el profesorado y el conjunto de la comunidad educativa están cansados de la inestabilidad, pero ésta se produce debido a una presión anómala de la derecha que no quiere trabajar por un pacto educativo a largo plazo. Espero que la Lomloe tenga un largo recorrido, porque eso querrá decir que la derecha no volverá al poder en muchos años o que se ha ido centrando, que ya le toca y pensando más en plural.
El objetivo es alcanzar un 90% de alumnos con título postobligatorio en un sistema más inclusivo, flexible y abierto
¿Cree que la educación es un arma arrojadiza contra el partido de gobierno?
Más bien es un arma arrojadiza contra el país. Las críticas hacia los modelos educativos se hacen desde el partidismo, sin pensar en el bien común ni en clave inter-generacional. Y esto tiene consecuencias: diversos estudios han demostrado que la valoración que los ciudadanos hacen del sistema educativo en general es negativa, pero, en cambio, cuando se les pregunta por la experiencia concreta de sus hijos o nietos, las valoraciones son muy satisfactorias. Este desencaje se da porque predominan las campañas de difamación catastrofistas.
Era necesario un cambio, un giro progresista del marco mental y decir basta a la resignación y a pensar que nuestro sistema educativo es nefasto. Creo que la Lomloe impulsa la modernización del sistema hacia un marco más inclusivo, flexible y abierto a los ciudadanos y a lo largo de la vida. Uno de los mejores aspectos de la ley, que se ha destacado muy poco, es que abre 12 compuertas para facilitar una transición a la postobligatoria por el bachillerato, la FP o los programas de segunda oportunidad, que facilitan entrar y salir del sistema educativo, integrando los aprendizajes no formales y las titulaciones regladas. Abierto de verdad al lifelong learning. El objetivo es alcanzar un 90% de alumnos con título postobligatorio en un sistema educativo moderno, con calidad y bien financiado, que ayude a la empleabilidad y contribuya al ascensor social.
Estamos ante la primera generación que vive peor que sus padres, a pesar de haber tenido un mayor y mejor acceso a la educación, en parte debido a las sucesivas crisis. ¿Qué papel tiene la educación en el ascensor social hoy?
En especial, la equidad educativa es fundamental para que el ascensor social sea más interclasista e igualitario, pero de la educación no depende que aumenten las posiciones y nichos de ascenso, sino que esto depende del marco de relaciones laborales y del modelo productivo. El compromiso de este gobierno es transformar la matriz productiva con las palancas de la transición digital y verde de la economía española. Apostando por un crecimiento inclusivo y una mejora de la equidad educativa que, juntas, fortalecerán un ascensor social más democrático y pluralista, capaz de absorber la contra-movilidad que ha castigado a tantos jóvenes milenial y hace posponer la edad de maternidad.
“La ministra Celaá está elevando el nivel de ambición y la autoestima por la escuela pública, la formación profesional y la calidad inclusiva del sistema”
¿Cómo fue para usted pasar de un trabajo en la academia y la docencia a ser asesor de la ministra de educación?
Fue todo un reto y un compromiso personal para ayudar con granitos de arena a transformar y hacer progresar la educación del país. Y la ministra Celaá lo facilita porque trabaja sobre evidencias, contrasta mucho los temas, es exigente y muy rigurosa. Está elevando el nivel de ambición y la auto-estima por la escuela pública, la formación profesional y la calidad inclusiva del sistema. Por tanto, sigo con una metodología de trabajo muy académica y me identifico con la estrategia clara y progresista de modernización educativa que lidera la ministra.
¿Cambiaría algo de la ley?
Creo que responde al consenso educativo necesario y factible en este país y, como no es una norma centralizadora ni reglamentista como la Lomce, da mucho espacio a las comunidades autónomas para que la desarrollen. Por ello, no cambiaría ni añadiría nada, porque creo que marca el punto exacto a partir del cual la sociedad, el profesorado y los centros pueden hacer suya la ley y activar sus cambios educativos. Desarrollando nuevas prácticas y proyectos educativos, profesionales y evaluados, acordes con un sistema avanzado y de calidad para todos, enriqueciendo el derecho a la educación como derecho de ciudadanía y puerta del resto de derechos.
Fotografía: Pol RiusFuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/02/15/xavier-martinez-celorrio-la-educacion-infantil-es-la-mayor-igualadora-del-sistema-educativo/
Rubis Marilia Camacho Velázquez (Puerto Rico, 1959-) es una destacada mujer de la palabra divina y también de la escrita, destacándose como poeta, cuentista y novelista. Estudió su bachiller en Artes con concentración en Bienestar Social en la Universidad de Puerto Rico (B.A., 1981), continuando estudios teológicos en Divinidad en el Seminario Evangélico de Puerto Rico (M.D.,1984). Realizó estudios doctorales en Derecho en la Universidad Interamericana de Puerto Rico (J.D.), al cabo de los cuales se desempeñó como Jueza Administrativa. Tiene una maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón (M.A, 2007), y estudios doctorales en Literatura Puertorriqueña y del Caribe del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (Ph.D.). Camacho Velázquez tiene publicados otros trabajos creativos. Uno de éstos, su primer libro de cuentos intitulado Cuentos traidores (2010) fue premiado por el Pen Club de Puerto Rico y el Instituto de Literatura Puertorriqueña en el 2011. El Ateneo Puertorriqueño le destacó como uno de los mejores libros del 2010. En el 2012, la editorial puertorriqueña Boreales le publicó su novela Sara: La historia cierta en Puerto Rico, y la editorial Letra Negra en Guatemala. Ese mismo 2012 salió también publicado por Letra Negra su segundo libro de relatos, El fraile confabulado. Tiene un poemario de amor en el amor lésbico, intitulado Safo: Ritual de la Tristeza (2015) publicado por Indeleble Editores en Guatemala. Su poesía lesbo-erótica es una muestra de los misterios de su vida pastoral religiosa y de que Dios obra por senderos de amor al prójimo como o desde sí o nosotros entre nosotros acá. Camacho Velázquez ha respondido a mis preguntas, y todas sus respuestas son para compartirles con vosotros.
– Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – Recientemente publicó Tu rostro en la memoria(2018).¿De qué trató o tratas en esa vuestra primera novela?
– Rubis Marilia Camacho Velázquez (RMCV, en adelante) –
“Tu rostro en la memoria” es mi segunda novela. Abordé este género en el 2011 con un texto breve titulado “Sara: La historia cierta”, publicada por Boreales (una segunda edición en el 2012 por Letra Negra Editores/ Guatemala).
“Tu rostro en la memoria” relata la historia de Medrash: celtíbero, mercenario en las filas del ejército cartaginés (año 218), soldado al comando del gran Aníbal, sobrevivió a la fatalidad de la guerra para contar un hecho alucinante que vivió camino a la batalla de Tesino. Ese día, montado en el caballo, armado con espada y escudo, luchó con un hombre pequeñísimo. El hombrecito no tenía armas, pero no lo pudo matar. Otras historias se tejen alrededor de esta narrativa de viaje, mostrando los aspectos más controvertidos de la historia humana.
–WRS – ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?
– RMCV – Examinaba algunos textos de Borges, cuando topé con el dato de su interés por la vida de los caballeros y soldados antiguos. Procuré lecturas de esa naturaleza, y confirmé la riqueza y el gran reto de investigación que planteaba el desarrollo de una novela en semejantes contextos. La lectura de “Salambó”, novela histórica escrita por Gustav Flaubert (publicada en el 1862), cuya acción tiene lugar en el siglo III a. C., también avivó el interés por recrear espacios muy antiguos y construir personajes cuyas vidas bordearan los límites. A esa factura responden los personajes de “Tu rostro en la memoria”. Luego, meses de investigación sobre el mundo bélico (mapas de rutas, armas, estrategias de guerra, etc.) y la cultura cartaginesa (códigos religiosos, gastronomía, música, objetos caseros, costumbres, ritos de iniciación y ritos de tránsito, política, vestimenta, fauna, flora, medicina, arquitectura, etc.).
– WRS – ¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Tu rostro en la memoria y vuestro trabajo creativo-investigativo entonces y hoy?
– RMCV – Asumo el oficio de escribir como un ejercicio del pensamiento o la razón, un acto de reverencia al lenguaje, es una manera de guardar palabras y emociones en un baúl imaginario para que el tiempo no destroce ni borre las historias o los versos. Escribo por vocación y destino, siempre con la misma felicidad. Así era, antes de escribir “Tu rostro en la memoria”, y así desarrollo mis nuevos trabajos. Por supuesto, mis trabajos creativos o enfoques temáticos evolucionan, porque la escritora cambia. Cada vez tengo menos certezas, menos claridades, menos teorías, menos conocimiento; cada día confirmo la inutilidad de las fórmulas (piadosas o no) en relación a todo aquello que se vincule con lo humano. El mundo es un caos con algún orden interno (desconocido por mí), sumamente misterioso. Entonces, la pasión al escribir es la misma, pero mi literatura se convierte poco a poco en meras preguntas.
–WRS – ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña-caribeña y su memoria personal o no de lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?
– RMCV – La caribeñidad (ese concepto que apela a la conciencia colectiva de ser hijos e hijas de islas del bello Caribe) es una realidad de luz y color, sonidos y texturas, sabores y aromas, decires y cantares, que inevitablemente intervienen el carácter de sus habitantes. Mi escritura está plagada de esa luz, de esa esencia, de esa cultura natural. No obstante, toma un matiz diferente cuando la realidad me establece que soy escritora caribeña, habitante de una colonia, un país invadido. La zozobra de vivirlo se cuela, también, en cada texto, personaje, verso, aun cuando los lectores no lo adviertan, aun cuando yo no lo advierta. Es una especia de hiedra que subsiste en la pared, a un punto en que pared y hoja resultan un todo indivisible. Creo, sufro, pienso, disfruto y lucho la literatura desde esos contextos.
–WRS – Si comparas vuestro crecimiento y madurez como persona y escritora, con su época actual de escritora en Puerto Rico, ¿qué diferencias observas en vuestro trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado?
– RMCV – En esta desembocadura o asomo a eso que llaman “madurez”, persigo modos lúdicos que facilitan mi fluir como mujer plural, como ente real e imaginario que desarrolla un discurso literario. Es una enorme responsabilidad. Se requiere cierto balance para escribir (aunque desarrollemos los temas del caos), pero los tiempos que enfrento son de una abominable corrupción y menosprecio por la vida. Mi trabajo creativo abre puertas y pregunta, cierra puertas y discurre, y termina aislándose para buscar en mis adentros.
–WRS – Rubis, ¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico? ¿Cómo ha integrado vuestro trabajo creativo e investigativo a su quehacer literario?
–RMCV – Puerto Rico goza en estos momentos de un auge insospechado en el oficio de escribir; gente de todas las edades escribe, publica y participa de certámenes. En ese sentido, no es fácil delinear los perfiles de un núcleo generacional, si pensamos que las generaciones en la literatura se definen por las coincidencias temporales y preocupaciones temáticas, por un uso particular del idioma, por la forma en que enfrentan los mismos eventos, etc. Celebro los proyectos literarios de mis compatriotas, pero no siento pertenecer a una generación o tradición literaria particular, a la manera de la generación del 30 y su enfrentamiento a la dicotomía: España o Estados Unidos (sus definiciones de lo puertorriqueño, el jíbaro como símbolo, los temas del café y el tabaco, etc.), o a la manera de la generación del 40 y 50 y su atención al tema de la Guerra de Corea, la emigración a Estados Unidos, el urbanismo, etc. No me preocupa la inserción, porque las redes de información derribaron las fronteras, de modo que la comunidad temática o generacional; si se quiere, es mucho más amplia. Creo que mis enfoques temáticos tienen que ver con mis constantes cuestionamientos existenciales. Convivo con mis dudas, somos hermanas, pero en silencio, un tipo de clandestinaje o clausura.
–WRS – Ha logrado mantener una línea de creación literaria enfocada en la novela, la poesía y el cuento. ¿Cómo concibes la recepción a vuestro trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
– RMCV – Las redes sociales permiten una difusión extraordinaria, así como la concreción de nuevos vínculos con escritores, escritoras, editoriales, gestores culturales, ferias, festivales, etc. En ese sentido, agradezco la recepción que tienen mis trabajos literarios (y los de mis compañeros) en y fuera de Puerto Rico. No obstante, sé que solo la buena literatura prevalece en el tiempo, más allá de los premios (con sus métodos de juicio tan desprestigiados), más allá del ruido mediático, más allá de las ventas. Será el tiempo y la academia quienes determinen algún día quién queda y quién desaparece.
–WRS – Sé que vos es de Puerto Rico. ¿Se considera una escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora, sea esta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente vos?
– RMCV – Soy una escritora puertorriqueña. Cuando me siento a escribir, no puedo dejar en la puerta mi identidad, mi cultura visual, musical, literaria, religiosa, política, gastronómica, espiritual, amorosa… Ejerzo mi oficio desde mi cuna, es decir, mi puertorriqueñidad.
–WRS – ¿Cómo integra vuestra identidad étnica y de género y su ideología política con o en vuestro trabajo creativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?
– RMCV – Me alegra que enciendas mis memorias en la Universidad de Puerto Rico. La sombra de sus arboledas, el viento entre las hojas, los estudiantes descansando sobre la hierba, los discursos fervorosos, los libros ardientes, la poesía de Gibran, de Matos Paoli, de Pura de Hamilton, los cursos con Maldonado Denis, el teatro y sus hechizos, La Biblioteca General, los rincones de Sociales… Fue un tiempo de asombro, desconciertos y valiosas decisiones ideológicas; una jungla tan diferente al patio de mi escuela superior. Durante ese tiempo, nunca me visualicé como escritora, aunque amaba la literatura. Todo me preparaba para ello. Debo a la escuela pública de mi país, a la Universidad de Puerto Rico, y a los ministros que pastorearon la iglesia protestante en la que crecí, mi deslumbramiento por las palabras y mi necesidad de comunicar.
–WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro trabajo creativo y a la temática ficcional del mismo? ¿Cómo ha variado?
– RMCV – He publicado seis libros: “Cuentos Traidores”, “El fraile confabulado”, “Sara: La historia cierta”, “Safo: Ritual de la tristeza”, “Tu rostro en la memoria” y “Curriculum Vitae”. Quienes me han leído reconocen mis constantes o manías temáticas. Eso ha permitido la identificación de cierto sector que apoya mi forma de contar.
No escribo pensando en el público (aunque lo recomienden para atrapar a los lectores), detesto la fórmula hollywoodense: violencia, sexo y muerte. Permito que la historia me hable, que me trace el camino, que se vierta y se devele. Luego, el goce de contar. Esto no ha cambiado.
–WRS – ¿Qué otros proyectos creativos tienes pendientes?
– RMCV – Próximamente publicaré dos libros (terminados hace algún tiempo): “Las madreselvas son unas flores” (relatos verídicos) y “Los huesos de la cereza” (novela).
Wilkins Román Samot, Doctor de la Universidad de Salamanca, donde realizó estudios avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional.
Fuente e imagen: https://rebelion.org/escribo-por-vocacion-y-destino-siempre-con-la-misma-felicidad/
Si queremos que la tecnología muestre de veras su potencial educativo, debemos escuchar a la ciencia, que ya dispone de evidencias contundentes. No hacerlo supone malgastar inversiones millonarias y, peor aún, correr el riesgo de provocar un efecto contraproducente de rechazo a lo digital. El alemán Björn Hassler investiga y emprende proyectos con una fuerte vocación social. Conoce a fondo la escuela africana. Hablamos con él por videoconferencia sobre imperialismo cultural, la doble cara de las pantallas o los límites de la investigación educativa.
Es una de las voces más autorizadas a nivel global sobre la integración de las TIC en la escuela. Autor de un largo listado de estudios, Björn Hassler muestra especial interés por el aprendizaje con dispositivos móviles. Últimamente, sobre todo, en el África sub-sahariana. Entusiasmo y crítica se funden en su visión sobre la fiebre tecnoeducativa.
Aunque nació y creció en Alemania, Hassler ha desarrollado la mayoría de su carrera profesional en Inglaterra. Durante años trabajó en el Centre for Science and Policy de la Universidad de Cambridge. Ahora colabora con la Universidad de Johanesburgo. También co-dirige el nodo investigador EdTech Hub. Pero dedica la mayor parte de su tiempo a una apuesta personal: la empresa social Open Education & Development, con amplia presencia en países en vías de desarrollo.
¿Cuáles son las limitaciones específicas de la investigación educativa?
Déjame empezar con una puntualización. Se hacen muchos experimentos educativos, pero no todos arrojan resultados positivos. Muchos piensan que hacer algo es siempre mejor que no hacer nada. Y no es cierto. Pero demos por hecho que una intervención concreta arroja un resultado positivo. Queremos aplicar ese hallazgo a otra situación…
… que será siempre distinta en uno o varios aspectos. Ahí es donde la cosa se complica.
Me gusta trazar una analogía con la física, que es lo que estudié en la universidad y sobre lo que hice mi doctorado antes de pasar al mundo educativo. En un sistema dinámico no caótico, cuando cambias las condiciones un poco, el resultado cambia un poco. Pero en uno caótico, pequeños cambios pueden producir resultados completamente distintos. No diría que el educativo es un sistema caótico pero es, sin duda, uno muy complejo, con una gran cantidad de factores implicados. Así que tenemos que proceder con mucha precaución, como si condujéramos en la niebla.
A no ser que en varios estudios realizados en situaciones diferentes los hallazgos apunten en una misma dirección.
Y preferiblemente estructurando la intervención desde una teoría del cambio, que permite fijar objetivos claros y trazar posibles caminos para alcanzarlos, algunos más nebulosos —pero quizá más efectivos— y otros más despejados. Ahora bien, ¿quién fija esos objetivos? ¿Profesores, políticos, alumnos, investigadores? La clave es que sean relevantes desde una óptica socioeducativa.
Un estudio científico implica siempre algún tipo de traslación numérica, cuantitativa. ¿Cómo se miden con cierta objetividad el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de síntesis, la comprensión profunda de lo que aprendemos?
Existen métodos para hacerlo, aunque obviamente siempre será más exacto medir los resultados de un aprendizaje puramente repetitivo y mecánico. Si saco mi faceta, digamos, de investigador anarquista, lanzaría una pregunta: ¿por qué tenemos que medirlo todo en educación? Hay competencias francamente difíciles de medir. ¿Significa que debemos renunciar a enseñarlas? No, siempre que sean socialmente relevantes.
¿Piensas que en esa decisión sobre qué ha de enseñarse tienen cada vez más peso los enfoques utilitaristas orientados al mercado laboral?
No estoy seguro de poder responder a una pregunta tan amplia, sobre todo con perspectiva mundial. Pero te puedo decir lo que pienso que debería hacerse en los países de rentas bajas, que son mi principal objeto de acción y estudio. No se trata solo de formar pensadores críticos para resolver problemas en entornos laborales. Los jóvenes han de tener una mirada crítica sobre la política, sus gobernantes. En algunos países de África, simplemente lograr que los jóvenes dominen las matemáticas básicas ya es dinamita, porque les permitirá saber si están obteniendo un salario justo. Este interés especial que siempre muestro por el pensamiento crítico quizá venga de haber crecido en Alemania en los años 70. La II Guerra Mundial no estaba tan lejos, y en la escuela se insistía —y todavía se insiste— mucho en la importancia de reflexionar sobre la información que nos llega, de no darla sin más por cierta.
¿Qué opinas sobre la segregación escolar por itinerarios formativos a edades muy tempranas en el sistema alemán?
Es anacrónica, aunque el modelo se ha suavizado respecto a cuando yo estudié. Entonces la división entre ramas académicas o profesionales era mucho más rígida, y la decisión que se tomaba a los 10 o 12 años, más difícil de cambiar. Creo firmemente en una escuela integradora, con permeabilidad entre alumnos de distintas capacidades.
Al creador de la vacuna de Pfizer/BioNTech, Ugur Sahin, querían mandarle a una haupschule [el tipo de escuela menos exigente en la secundaria alemana]. Sus profesores pensaban que el chico no valía gran cosa como estudiante. Al final fue, por insistencia de sus padres, a un gymnasium [el más exigente], estudió Medicina y fundó BioNTech.
Conmigo sucedió lo mismo. Deletreaba fatal, probablemente ahora hubiera sido diagnosticado como disléxico. Y mi caligrafía era terrible. Así que, al final de la primaria, recomendaron a mis padres que fuera a una haupschule. Ellos se negaron, fui a un gymnasium y allí, como las asignaturas de ciencias cobraron más peso y se me daban muy bien, pasé en seguida de ser considerado un mal alumno a uno bueno.
Sahin llegó a Alemania a los cuatro años con su familia desde Turquía. Hay quien piensa que su origen y entorno familiar fueron determinantes para que sus profesores de primaria pensaran que la mejor opción para él era la haupschule.
El sesgo racial no es ni mucho menos exclusivo de Alemania. Aquí en Londres, los chicos negros de origen caribeño suelen ir a los centros de secundaria que hay en sus barrios, lo que [dentro de la gran diversidad de formatos escolares que existe en Inglaterra] condiciona geográficamente sus oportunidades educativas. El sentido último de tener un sistema educativo es hacer que la educación que recibas dependa lo menos posible de tu origen. Se trata en definitiva de igualar oportunidades. Incluso en países como EEUU, con un sistema comprensivo hasta los 16 años, tu origen determina enormemente tus estudios, tu carrera profesional, tus ingresos como adulto. Más incluso que en Alemania, con su modelo de segregación a edades tempranas.
Conoces bien la educación en el África sub-sahariana. ¿Percibes imperialismo cultural en los proyectos que allí se emprenden financiados, en parte o totalmente, por países o donantes occidentales?
Sí, aunque ya no resulta tan evidente como antes. Ahora se hace de forma más sutil. Muchos proyectos, por ejemplo, requieren que los responsables de llevarlos a cabo posean un título universitario en Desarrollo Internacional. Este tipo de estudios, con esa denominación concreta, se imparten sobre todo en universidades de EEUU o Reino Unido. Así que las personas más cualificadas de África —digamos alguien que haya estudiado Educación en Nairobi (Kenia), que conoce bien su país y sus particularidades— no pueden acceder a ellos. Cuando uno visita las páginas web de estas iniciativas, lo habitual es que aparezcan fotos de adultos blancos y niños negros, a veces mirando a cámara con cierto aire desempoderado.
Tu principal campo de investigación es la tecnología aplicada a la educación. ¿Vamos aprendiendo a sacar partido pedagógico a las inversiones millonarias en dispositivos digitales?
Cada vez hay más evidencias científicas que nos dicen qué fuciona y que no. El problema es la enorme disparidad que sigue existiendo entre lo que nos dicen estas evidencias y lo que normalmente se hace. En países con rentas bajas, la gran brecha procede del escaso énfasis que se pone en un tipo de formación docente que permita sacar a la tecnología su potencial educativo.
¿Y a nivel global?
Pocos programas TIC tienen en cuenta, por ejemplo, las diferencias entre grupos de edad. La forma en que aprende un alumno en los primeros años de primaria y en los últimos de secundaria es totalmente diferente. Su capacidad de atención, sin ir más lejos, varía mucho. Pero damos tablets a niños de 8 años y pretendemos que aprendan con ellas todo el tiempo. Y estos niños pueden hacerlo un rato, pero luego necesitarán moverse, jugar… Otro gran problema es que la tecnología tiende al aprendizaje individualizado. Así que restamos importancia a algo tan importante como hablar, una actividad clave para el desarrollo de habilidades lingüísticas y la configuración del pensamiento.
¿Piensas que la tecnología se prioriza en ocasiones frente a otras innovaciones educativas por su mero carácter fotogénico? Quizá otras transformaciones menos costosas resulten tanto o más efectivas, pero no quedan tan bien en una foto…
Déjame aclarar algo: pienso firmemente que tiene que haber tecnología en la escuela. Esta no puede ser una burbuja fuera de la sociedad. Pero hemos de poner al alumno y sus necesidades por delante de los dispositivos. Y estas necesidades siguen siendo las mismas que en el pasado. Las nuevas tecnologías —algunos creadas hace apenas 10-15 años— no han supuesto un cambio evolutivo en el cerebro de las nuevas generaciones, como uno escucha a veces. Claro que hay que integrar la tecnología en la escuela, pero sin que ocupe todo el tiempo, solo cuando tenga sentido. Tampoco debemos olvidar que se trata de iniciativas muy costosas, así que hemos de pensar en términos de coste/oportunidad, sobre todo en países pobres. Otras innovaciones como la metacognición o el aprendizaje colaborativo resultan tremendamente eficaces y mucho más baratas. Los mejores proyectos de renovación pedagógica que he conocido cogen algo de esto, algo de aquello etc, en lugar de jugarse todo a una carta.
Llama la atención, desde un experto en la materia, un discurso crítico con lo digital en la escuela. Lo habitual entre personas con tu perfil es que demanden más tecnología, no menos.
Insisto en que creo que las TIC tienen un enorme potencial transformador y de mejora educativa. Pero soy muy crítico con muchas de las iniciativas que se emprenden precisamente porque pienso que van en la dirección incorrecta y al final podrían resultar contraproducentes, poniendo a la gente en contra de la tecnología. Me preocupa, sobre todo cuando pienso en África, que en 10 años la conclusión generalizada sea: tanto dinero para nada. Para que esto no ocurra, repito, hemos de situar primero a los alumnos y también, claro, a los profesores, preguntarles, atender sus necesidades.
“La pandemia ha venido no solo a afectarnos en términos de salud, sino que está sirviendo como excusa al sistema capitalista y a sus voraces intereses empresariales para ‘dar una vuelta de tuerca’ más en los abusos laborales”.
“La causa jornalera es la causa de Andalucía, Andalucía es la causa jornalera”.
“Ahora hay otra vuelta de tuerca más en el Gobierno andaluz, el fascismo sin careta, también corrupto y además filofranquista, no tiene ningún tapujo en seguir haciendo negocio de lo público, como sus antecesores, […] pero yendo directamente contra cualquier anhelo democrático”.
Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H.
Óscar Reina, portavoz Nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadoras y Trabajadoras (SAT), está al pie del cañón en la defensa de las personas oprimidas y explotadas de Andalucía. Muy activo en el apoyo a Pablo Hasél y en la lucha de otros pueblos del Estado español para conseguir la independencia. En los 11 meses desde que comenzó la pandemia, el SAT ha redoblado esfuerzos, “poniendo hasta la fecha cerca de 1.000 denuncias a lo largo y ancho de toda Andalucía, por abusos sistemáticos de derechos laborales y fundamentales en la mayoría de sectores productivos”. A su juicio, “la causa jornalera es la causa de Andalucía, Andalucía es la causa jornalera” y a renglón seguido añade que “por mucho que las personas de Andalucía queramos trabajo, libertad y dignidad, esas serán imposibles sin soberanía”.
Antes de nada, ¿en qué situación se encuentra el SAT por las multas, militantes, etc? ¿La pandemia del COVID-19 en qué os está afectando?
Actualmente seguimos siendo el sindicato más represaliado de toda Europa, cerca de 1 millón de euros nos piden en multas, más de 600 de nuestr@s militantes han sido procesad@s, cerca de 400 años de petición de cárcel en nuestro conjunto, donde cabe reseñar que nuestro compañero Francisco Molero continua en prisión por su activismo político y sindical, en mayo cumplirá 3 años entre rejas por defender una Democracia Real, en una Andalucía libre y digna, como antes también sufrió nuestro compañero Andrés Bódalo. No son casos aislados, las detenciones continúan contra dirigentes sindicales, como es mi caso, que he sido detenido en 7 ocasiones, pero también, contra una larga lista de compañer@s, la más reciente, la detención de nuestra compañera Dolores, durante la ocupación de la sede de Endesa que comentaremos más adelante.
Mientras tanto la pandemia ha venido no solo a afectarnos en términos de salud, sino que está sirviendo como excusa al sistema capitalista y a sus voraces intereses empresariales para “dar una vuelta de tuerca” más en los abusos laborales. Concretamente en los 11 meses desde que comenzó esta pesadilla, desde el SAT hemos tenido que redoblar esfuerzos, poniendo hasta la fecha cerca de 1.000 denuncias a lo largo y ancho de toda Andalucía, por abusos sistemáticos de derechos laborales y fundamentales en la mayoría de sectores productivos.
Andalucía, tierra rica, sin embargo concentra los niveles de pobreza y desempleo más altos del Estado español. ¿Qué ocurre? ¿Os están esquilmando la riqueza del pueblo?
Andalucía es una tierra rica habitada por una gran mayoría de personas pobres, empobrecidas, por un sistema de producción al que solo le ha interesado nuestros recursos y servirse de nuestra fuerza de trabajo como mano de obra barata. Esta no es una situación nueva, ni extraordinaria, sino que se viene prolongando década tras década sin importar el gobierno que por aquí pase, sin que ninguno de ellos haya tenido la voluntad de revertir esta situación.
¿Por qué, si sabemos que el capitalismo solo genera desigualdad y concentración de riqueza en pocas manos, los gobiernos de Andalucía o Madrid, en este caso, se apoyan en estos neoliberales en vez de en el Pueblo?
Porque hay una complicidad manifiesta sostenida en el tiempo, sin importar el color político hasta la fecha, para perpetuar este sistema de intereses. Hay una oligarquía minoritaria que para perpetuar e incrementar su riqueza, necesita prolongar en el tiempo la pobreza de una mayoría proletaria y desgraciada que no entiende ni comprende en muchas ocasiones el porqué de su situación. El sistema capitalista necesita devorar, consumir todo, ambiental, ficticio y humano con tal de seguir generando beneficios. No le importa absolutamente nada ni la vida, ni mucho menos los Derechos Humanos, y lo viene demostrando a lo largo de la Historia. Es un sistema condenado a la extinción, lo que está por ver es si seremos capaces de superarlo con nuestra lucha, desobediencia y acción directa (nosotr@s confiamos en que sí, por eso asumimos las consecuencias y con toda la contundencia de nuestra responsabilidad seguimos dando la batalla)o si nos extinguiremos con el mismo. Eso dependerá del compromiso y la implicación de la mayoría que sufrimos de su barbarie tomemos conciencia de que es un problema que hay que solucionar con urgencia, más pronto que tarde.
La tierra para quien la trabaja, pero en Andalucía hay mucha tierra en pocas manos. ¿Vais a continuar con las iniciativas de ocupación de tierras inutilizadas para el bien común de los andaluces?
Por supuesto, cueste lo que cueste, venga lo que venga, asumiendo todas las consecuencias. Como venimos denunciando, no podemos consentir que el 50% de la tierra cultivables siga en manos del 2% de los propietarios. Hace falta una Reforma Agraria, que libere nuestra sociedad, que rompa las cadenas, que revierta el actual sistema de producción que nos ha traído hasta aquí, que genere mano de obra en el sector primario, con la siembra y recolección, pero también en el secundario con la manufactura en el tejido productivo de la industria sostenible y en el terciario con la venta de cercanía y exportación, que deje la plusvalía en manos del Pueblo Andaluz.
A una crisis, le sigue otra y, cada vez, los períodos parece que se acortan más, ¿qué se debería de hacer que no se hace en Andalucía y el Estado español para que deje de ocurrir que quienes sacan tajada (se benefician) de la crisis siempre sean los que más poderosos?
Definitivamente hay que acabar con el Sistema Capitalista de Producción, por un Sistema Comunista, que defienda los Derechos Humanos y que ponga los servicios públicos y todos los medios de producción al servicio del pueblo, que es quien los pone en marcha y los trabaja.
En este sentido, el Gobierno español del PSOE y Unidas Podemos basa su salida en la ayuda multimillonaria que llegará de la UE que, por otra parte, es dinero que ponemos, sobre todo, los ciudadanos, pero a cambio tiene en cartera 120 reformas, ¿nos la van a volver a jugar como con las reformas laborales, desahucios, etc?
Si no estamos alerta, da igual quien gobierne, los cambios siempre vinieron desde abajo y a la izquierda. Si no nos movilizamos seguro que volveremos a pagar la crisis con una nueva estafa contra nuestros Derechos. El “lobbie” económico, que es el poder real y nuestro verdadero enemigo, no deja de presionar a los gobiernos, si el pueblo no nos tomamos la batalla en los mismos términos, asistiremos a muchos recortes y a pocos cumplimientos de Derechos Fundamentales.
Hay diferencia entre los gobiernos del PSOE, que han estado al frente de la Junta de Andalucía durante varias décadas, y el actual con apoyo de los fascistas?
En Andalucía seguramente hemos sufrido al peor y más corrupto de todos los “PSOEs” existentes, que entendió a esta tierra como su cortijo, utilizándola como fábrica de enchufismo, como nicho electoral, intentando comprar voluntades para perpetuarse en el poder. Ahora hay otra vuelta de tuerca más, el fascismo sin careta, también corrupto y además filofranquista, no tiene ningún tapujo en seguir haciendo negocio de lo público, como sus antecesores, pero añadiendo cualquier sentido libertario, cualquier identidad de nuestro Pueblo Andaluz, yendo directamente contra cualquier anhelo democrático. Igualmente, antes y ahora estuvimos de frente y en pie much@s a los que ni pudieron ni podrán doblar ni domesticar. Les daremos batalla.
Oímos SAT y lo relacionamos con los jornaleros y jornaleras, con el campo, con la ocupación de tierras incluso supermercados, pero últimamente también protagonizáis luchas obreras en empresas (Alestis), etc. ¿Ha cambiado la filosofía, los objetivos del sindicato o os habéis acomodado a estos nuevos tiempos difíciles para quienes estamos abajo, pisando barro?
Hemos asistido a una “jornalerización” de todos los sectores laborales, ya no solo hay jornaler@s en el campo, también l@s hay en la hostelería, en la construcción, en la prensa, en la sanidad e incluso en la educación, contratos por días y horas así lo confirman. Ahora más que nunca podemos afirmar categóricamente que “la causa jornalera es la causa de Andalucía, Andalucía es la causa jornalera”. Con estos argumentos extender nuestra lucha y acción directa a otros sectores es una obligación sindical, política y social.
En este sentido, el SAT ocupó pacíficamente la sede central de Endesa en Sevilla alto coste energía y la pobreza energética. ¿Hace falta nacionalizar las eléctricas, los bancos, las farmacéuticas?
Por supuesto, hay que caminar en ese sentido, y obligar con nuestra movilización, con nuestra conquista en las calles a que los distintos gobiernos no tengan más remedio que hacerlo.
¿Se puede lograr la Independencia de Andalucía? ¿Qué se debe hacer? ¿Os habéis marcado un camino, unas etapas para avanzar hacia la Independencia?
No será fácil, pero hay que continuar en ese camino. Por mucho que las personas de Andalucía queramos trabajo, libertad y dignidad, esas serán imposibles sin soberanía, es decir, sin capacidad de decidir sobre nuestros recursos y sobre todo lo que nos afecta, pues no nos lo va a permitir ni el estado español, monárquico y fascista, ni la actual Unión Europea, ambos regímenes mercantiles capitalista necesitan de nuestra subalternidad en todos los sentidos para seguir acrecentando sus beneficios. En ese camino estamos, historia tenemos, una cultura legendaria, una identidad por tesoro, y motivos hay de sobra como para luchar por ello.
Luz Palomino/Luis Bonilla-Molina entrevista en exclusiva para CIIOVE
En medio de una conversación con docentes de Caracas surgió la iniciativa de entrevistar a compañeres de Fe y Alegría. Luz había estudiado en un instituto de Fe y Alegría y Luis conoció la experiencia en los años ochenta, así que nos animamos a hacer una serie de trabajos al respecto.
Decidimos comenzar por la profesora Luz Bettina Fuenmayor quien viene laborando en el Centro de Investigaciones y Formación Padre Joaquín (CFIPJ de Fe y Alegría. Luz es Bachiller Docente. Normal Nueva América Fe y Alegría, Licenciada en Letras – Mención Letras Hispánicas. Universidad del Zulia (LUZ), Magíster Scientarium en Literatura Venezolana. Universidad del Zulia (LUZ), cursante del Doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, con diplomados en Gerencia Social Ignaciana. Pontificia Universidad Javeriana, de Formación Política y Ciudadana. Pontificia Universidad Javeriana. Cuando le preguntamos a Luz como podíamos presentarla nos dijo como maestra que es lo que soy; nos pareció importante dar a conocer a nuestros lectores su mirada y experiencia. Los dejamos con la maestra Luz Bettina
Apreciada Luz Bettina Fuenmayor, cuéntanos un poco tu historia personal, como contexto al trabajo que actualmente realizas en Fe y Alegría
Soy egresada como maestra, de la Normal Nueva América de Fe y Alegría en el año 1.982, antes del cierre definitivo de las Escuelas Normales por parte del estado venezolano. Desde ese momento comencé a trabajar en la Escuela Nueva Venezuela, donde había hecho mis pasantías docentes. Mientras estudiaba fui voluntaria los días sábados, en la comunidad donde vivo y luego en la escuela, del programa de educación del Instituto Radiofónico Fe y Alegría.
En la escuela desempeñé diferentes cargos y luego de dieciocho años, siendo la directora, dejé la escuela y me incorporé al equipo del Centro de Formación Padre Joaquín para llevar adelante la producción de materiales para el área de Lenguaje y acompañar la formación de docentes en el Programa de Profesionalización de Docentes en Ejercicio, en convenio con la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez. Allí estuve un año, para asumir luego en el año 2001, la dirección de la oficina que coordina el programa escuela en la región. En el año 2004 asumí el reto de la dirección del Instituto Universitario San Francisco, el segundo instituto de educación universitaria de Fe y Alegría, que abría sus puertas en el país. Después de catorce años, en el 2018, regresé a la dirección del Centro de Formación e Investigación Padre Joaquín (CFIPJ), donde me desempeño actualmente.
El CFIPJ tiene como misión dinamizar, orientar y acompañar procesos educativos con el propósito de generar teoría pedagógica en el marco de la Educación Popular, apoyar además la formación de los equipos nacionales, regionales y zonales de los distintos programas de Fe y Alegría y ofrecer servicios educativos, dentro y fuera de la institución.
¿Cuál es la historia de Fe y Alegría? Cuéntanos un poco de sus orígenes y recorrido
Fe y Alegría nace, en el año 1955, en un momento en el que Venezuela vivía la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que privilegió la educación de las élites, razón por la cual la educación pública se vio limitada y hubo un crecimiento de las escuelas privadas, de 272 que existían llegaron al número de 1.070.
El padre José María Vélaz visitaba los sábados por la tarde los barrios de Catia con sus alumnos de la Universidad Católica Andrés Bello y allí vieron de frente las condiciones de pobreza de los barrios. En medio de ese apostolado y ante tantas preguntas que de esa realidad brotaba, decidieron que la mejor forma de combatir la pobreza era a través de la educación, por lo que decidieron que el mejor aporte sería una escuela. Fue así como Abraham Reyes y su esposa Patricia, en un acto de entrega, generosidad y compromiso con su comunidad, cedieron su casa para que el 5 de marzo de 1955 abriera sus puertas la primera escuela de Fe y Alegría.
Desde ese día y hasta hoy estamos presentes en 22 países de América Latina, Europa y África y juntos formamos la Federación Internacional Fe y Alegría. En Venezuela atendemos a 149.560 personas en 175 escuelas, 5 Institutos Universitarios, una red de 23 emisoras radios, 75 Centros Educativos de Capacitación Laboral y un Centro de Formación e Investigación. En estos 65 años seguimos comprometidos con el país y con nuestra misión educativa.
Precisamente, esa sensibilidad por los asuntos sociales y pedagógicos, nos permite preguntarte ¿Cuáles consideras que son los elementos más significativos de la crisis educativa en Venezuela?
Posiblemente pudiera resumir como el elemento más significativo la falta de inversión, lo que imposibilita la superación del deterioro en infraestructura, calidad educativa y profesión docente.
En el año 2005 Venezuela tenía 30.058 planteles educativos, en el 2015 ya eran 27.626 y desde entonces desconocemos si se han construido nuevas escuelas. Esto sin contar que las que existen, son asediadas frecuentemente por la delincuencia, ocasionando un deterioro en su infraestructura que difícilmente logra reponerse. Tenemos escuelas sin cableado eléctrico, sin sistemas de ventilación, cada vez con menos equipos tecnológicos.
Por otro lado, las condiciones del contexto afectan el desarrollo del proceso educativo, las limitaciones económicas de las familias, las dificultades de transporte, la crisis del servicio eléctrico y la falta de acceso al agua potable, condicionan el proceso educativo, el desarrollo de competencias fundamentales y de habilidades para la vida. Las respuestas que la educación debe dar ante los problemas del contexto se encuentran comprometidas en su efectividad.
Por último, hay un continuo deterioro del ejercicio de la profesión docente y urge una dignificación de esta profesión. Todas las personas quieren un buen maestro para sus familiares, pero seguramente muchas de esas personas estarían de acuerdo en que algún miembro de su familia sea maestro. En nuestro país quienes deciden ser educadores son seres excepcionales que tiene que aprender a vivir con un salario de aproximadamente entre 4 o 5 dólares mensuales. La mayoría de las casas de estudios universitarios han cerrado las escuelas de formación de educadores por falta de matrícula y en más de un 25%, los docentes en ejercicio han dejado las aulas.
La alta migración de docentes y de alumnos va deteriorando nuestro sistema educativo, afectando considerablemente uno de los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescente, el derecho a la educación.
Luz , ¿consideras que la formación docente se corresponde a los actuales retos que enfrentan los y las docentes? ¿Cuáles deberían ser las reelaboraciones en materia de formación inicial y continua de les educadores en la actualidad?
La situación de la formación docente es preocupante, como puede concluirse de la pregunta anterior, nos estamos quedando sin docentes y como decimos en una de nuestras campañas para salvar la educación: “Sin maestros no hay escuelas”.
Hace algunos años la mayor preocupación era que las instituciones de educación universitaria tenían un pensum que no respondían a las realidades del contexto y quedaban rezagados frente a los avances pedagógicos y tecnológicos. Sin embargo, muchas casas de estudio comenzaron a modificar sus propuestas y pasaron de una enseñanza por objetivos a una por competencias, incorporando además propuestas de innovación educativa y nuevas modalidades de planificación y evaluación. Pero la situación es más dura ahora, no hay candidatos para estudiar educación. Ya no solo es un problema de formación sino de remuneración.
En el caso de Venezuela tenemos diversas opciones para estudios de posgrado más accesibles, con relación a otros países. Los programas de formación permanente dependen básicamente del proyecto educativo nacional y/o de los proyectos educativos que desarrollen diversas instituciones como Fe y Alegría, la Asociación Venezolana de Educación Católica, las diversas Congregaciones religiosas o particulares, ya sea por gestión propia o en alianza con fundaciones, organizaciones especializadas en materia educativa y Universidades, y que se ajustan a lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana y a la Ley de Orgánica de Educación.
Las reelaboraciones que se plantean en este contexto en el que estamos tiene que ver con el establecimiento de un mayor énfasis en la formación de competencias que permitan garantizar el continuo educativo, así como una adecuada inserción al mundo del trabajo, ya sea como empleado, empleador o emprendedor, la formación de habilidades para la vida y para el ejercicio de una ciudadanía responsable, manifiesta en el ejercicio de los deberes, en la defensa de los derechos humanos y del cuidado de nuestra casa común.
¿Qué ha significado la crisis del COVID-19 para el magisterio venezolano? ¿Considera que el COVID-19 y las medidas que se adoptaron en materia educativa afectan al derecho a la educación?
El COVID-19 ha generado un impacto totalmente inesperado que vino a acrecentar la crisis educativa en la que nos encontrábamos. Se han afectado mil quinientos millones de alumnos en el mundo, según la Unesco. Ya vivíamos en Venezuela una situación de emergencia educativa y aunque las matrículas de los estudiantes y la permanencia estaban afectadas en un 25% aproximadamente, se mantenía el carácter presencial de la educación.
En este contexto de emergencia se diseñaron planes que permitieran garantizar la calidad de la educación basada en cuatro normas esenciales: la adecuación de los planes de estudio, la capacitación del personal, la enseñanza participativa e inclusiva y la evaluación basada en logros. Sin embargo y considerando que los derechos humanos son interdependientes, por supuesto que no sólo el Covid-19 ha contribuido a afectar el derecho a la educación sino todos los derechos que hoy en día están siendo conculcados: la salud, la alimentación, la seguridad y sumamos ahora el derecho a la comunicación, el acceso a internet es limitado
Las medidas adoptadas intentan preservar el más fundamental de todos: el derecho a la vida. El distanciamiento social y la educación a distancia son medidas circunstanciales y necesarias en este momento. Ya habrá ocasión de recuperar los contenidos esenciales, los momentos de socialización y aprendizaje que se viven en los centros educativos. Creo que hay otras situaciones que afecta considerablemente este derecho y a los que ya me he referido.
Estas medidas se nos presentan como una oportunidad para reencontrarnos como familia, como personas, para cuidar nuestras emociones y pensar todo lo que este momento de cambio puede dejarnos como enseñanza. Estamos obligados a repensar la escuela, sus formas de enseñanza, de acompañar a los estudiantes en su aspecto socioemocional, de relacionamiento con los padres y representantes.
A partir de su experiencia docente y social ¿cuáles serían algunas de las propuestas alternativas en la actual coyuntura del magisterio nuestro americano?
La coyuntura del magisterio americano es muy diversa y de marcadas diferencias, como respuesta a las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales en las que los educadores realizan el ejercicio de su profesión docente. Estas condiciones han influido notablemente en los bajos niveles de desempeño de los estudiantes en áreas básicas como lengua y razonamiento lógico. Se nos ha alertado acerca de la pobreza de aprendizajes, cuando tenemos el 50 de niños que a la edad de 10 años no son capaces de realizar la lectura comprensiva de un texto, lo que incidirá en el logro de las metas de los ODS y la agenda 2030, para alcanzar una educación inclusiva y de calidad para todas y todos.
Los educadores seguimos teniendo un gran reto en la formación de las generaciones de hoy, en cuyas manos está el futuro de sus comunidades, sus países y el planeta. Tenemos que mirar la educación de cara al siglo XXI. Hemos evidenciado nuestras debilidades en términos de la educación a distancia y el manejo de las nuevas tecnologías. Creo que la formación de los docentes sigue siendo el gran reto y debe encaminarse a un reencuentro con la sociedad en la que está inmersa.
De allí que las Universidades tiene que revisar sus propuestas formativas, los docentes en ejercicio deben estar en formación permanente y no solo como responsabilidad de los estados sino también como parte de su auto formación, pero para ello hay que generar las condiciones necesarias para la participación de nuestros educadores.
La formación sigue siendo la clave y en este mundo globalizado la creación de comunidades de aprendizaje, las aulas virtuales, los foros chats, los cursos de capacitación, la radio, la TV, las redes sociales, como opciones que se han multiplicado en este tiempo puede ser una buena alternativa.
Los aprendizajes que dejará esta pandemia deberán combinar las vivencias del mundo virtual con las vivencias que deja la escuela. Combinar los contenidos de la escuela con los contenidos de los medios, no se trata de trasladar los contenidos que manejo en el aula de clase a un aula virtual. Aprovechar las Tic’s y la educomunicación, como una oportunidad para acceder al conocimiento, de modificar los modos de participación, pasando de un modo pasivo a uno más activo. Otro elemento a considerar es que todos los alumnos no tienen las mismas capacidades y tampoco las condiciones de conectividad que les permitan incorporarse de la misma manera a este proceso. Los docentes deben generar oportunidades para todos. Por último, nos queda el tema del apoyo de la familia en este nuevo rol que deber ser más emocional y de ánimo que de un docente en casa.
Hay que aprovechar que nuestros alumnos han crecido en una sociedad digital y virtual, y que saben aprovechar los medios que se le han proporcionado a través de las redes, de una manera más apropiada que sus maestros, quienes han hecho un esfuerzo para seguir atendiendo a sus alumnos.
En medio de esta realidad que nos ha impuesto la pandemia hay que reconocer el impulso de la vocación de los docentes, quienes han demostrado su compromiso con la educación y desbordado en creatividad para seguir atendiendo a sus alumnos y en respuesta a la diversidad de condiciones en las que se puede generar el aprendizaje, utilizando la tecnología donde la hay, recurriendo a la radio, a carteles y papelógrafos a notas escritas y dejadas de casa en casa.
«Il nostro futuro si scrive in Cina» [nuestro futuro se escribe en China], afirma el subtítulo italiano del libro Red Mirror, sobre la realidad de la China contemporánea. Ciudades inteligentes, vigilancia, aplicaciones… dibujan un escenario muy comentado pero aún poco conocido.
En 1938, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos gastaba en conjunto alrededor de 0,075% de su pib en investigación científica, una cantidad mínima. En 1944, el gobierno federal y los estados incrementaron ese porcentaje a casi 0,5%, un aumento de siete veces que se utilizó para desarrollar los sistemas de radar, la penicilina y la bomba atómica. En las dos décadas siguientes, los fondos federales para investigación y desarrollo se multiplicaron por 20 y se creó así la base pública de futuras innovaciones privadas en las áreas de los productos farmacéuticos modernos, de la microelectrónica, de los satélites, de internet y mucho más. Sin embargo, a principios del decenio de 1980, se inició un lento descenso: el gasto público en investigación y desarrollo pasó a 1,2% del pib; en 2017 se había reducido a 0,6%. Hoy en día, si utilizamos como base el porcentaje del pib dedicado a la investigación, nueve países superan a eeuu.
Mientras tanto, explica el periodista italiano Simone Pieranni, a finales de la década de 1960 e inicios de la de 1970, del otro lado del Pacífico, la Revolución Cultural en China había sepultado la educación superior. Millones de estudiantes fueron enviados al campo a aprender las habilidades revolucionarias de los campesinos. Solo después de la muerte de Mao Zedong, cuando la dirección al mando de Deng Xiaoping se hizo cargo del país, comenzó a restaurarse el sistema escolar chino. Pieranni escribe:
«El año 1989 marcó el punto de inflexión: tras la supresión de las protestas de estudiantes y trabajadores, la dirección china decidió consolidar la lealtad de los cuadros intelectuales a través de una atención que hasta entonces se había confiado sobre todo a las clases productivas, los trabajadores y, fundamentalmente, los campesinos. (…) Al reservar un papel central a la ciencia, terminó llevando al poder a los llamados tecnócratas en la primera parte de la década de 2000; por otro lado, puso a toda una generación de intelectuales, científicos y profesores universitarios bajo el control ideológico del Partido. Los resultados fueron sorprendentes: de 1990 a 2010, la matrícula china en la enseñanza superior se multiplicó por ocho y el número de graduados pasó de 300.000 a casi tres millones por año. Durante el mismo periodo, la participación de China en la matrícula total de la enseñanza superior aumentó de 6% a 17% del total mundial. (…) En 1990, el número de doctorados en eeuu era 20 veces mayor que en China. Solo dos décadas más tarde, China superó a eeuu en esa medición, con 29.000 nuevos doctores en 2010, en comparación con 25.000 en eeuu.1»
Hoy en día, seis universidades chinas se encuentran entre las 100 mejores del mundo, según la clasificación de Times Higher Education. Con este capital intelectual y científico pacientemente construido desde hace más de dos décadas, China ya no solo es el taller industrial del planeta –de hecho, parte de los segmentos productivos que ocupó en la división internacional del trabajo se trasladan a otros países de Asia y del Sur global–, sino que anhela ser el número uno tecnológico del capitalismo cognitivo, por supuesto siempre bajo la dirección vigilante del Partido Comunista (pcch). El nivel de inversión e innovación planificada de las empresas chinas y de sus padrinos políticos en ámbitos como la inteligencia artificial, el 5g, el big data, las tecnologías de reconocimiento facial o el potencial vertiginoso de la informática cuántica tiene dimensiones de ciencia ficción. Como tal, plantea interrogantes complejos sobre las interacciones y las posibles sinergias entre un sistema tecnológico futurista y un modelo político-civilizacional sui generis, que combina hiperdesarrollo y raíces milenarias.
Hace años que Simone Pieranni, corresponsal y especialista en China del diario de izquierda Il Manifesto y creador de la agencia de prensa China Files, explora este mundo donde, según él, se juega nuestro destino. «Il nostro futuro si scrive in Cina» [Nuestro futuro se escribe en China], afirma el subtítulo italiano de su libro Red Mirror, cuyo título se inspiró por supuesto en Black Mirror, la famosa serie de televisión británica que pone en escena los posibles horizontes distópicos del desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (tic). En ocasión de la próxima publicación de su libro en español2, Pieranni respondió a esta entrevista para Nueva Sociedad.
Su libro empieza con un capítulo dedicado en gran parte a la «aplicación de aplicaciones» WeChat, que describe como «un nuevo pilar de la sociedad china», un verdadero «ecosistema». ¿Podría explicarnos qué es WeChat, qué función experimental o estratégica tiene en el desarrollo de China como potencia de alta tecnología y también por qué es un modelo en el que Facebook está interesado? Y a propósito, ¿qué porcentaje de los 1.400 millones de chinos posee un teléfono inteligente y cuál es el precio promedio de estos aparatos en relación con el salario mínimo y/o medio?
Bueno, en 2019, 872 millones de personas se conectaron a internet a través de un teléfono inteligente. Un iPhone cuesta 439 dólares en China, pero los productos chinos, Huawei o Xiaomi, cuestan mucho menos. Aunque no hay cifras nacionales oficiales, y los salarios y los ingresos cambian mucho de una región a otra, las últimas estimaciones hablan de un ingreso medio de 12.000 dólares anuales, así que da una idea del costo relativo de estos teléfonos.
WeChat se puede utilizar para realizar cualquier actividad de la vida diaria. La última vez que estuve en China para recoger material para el libro, me impresionó mucho la nueva funcionalidad que permite dividir la cuenta en un restaurante, por ejemplo. Pero más allá de este aspecto más secundario, WeChat está involucrado en toda la vida social y pública de las personas, por lo que es realmente difícil prescindir de él. Recientemente WhatsApp lanzó en Brasil un proyecto piloto para permitir a los usuarios pagar mediante la aplicación, que es lo que hace WeChat. Esto se vincula con un modelo de negocio que consiste en ganar dinero con las transacciones, cosa que por el momento Facebook, Instagram y Whatsapp no hacen. Pero efectivamente, lo que también le interesa a Mark Zuckerberg es el aspecto «ecosistema».
En China WeChat es simplemente sinónimo de teléfono móvil. Imaginemos que encendemos el móvil, pulsamos en el Messenger y en lugar de la pantalla que conocemos ahora, encontramos una especie de página de inicio desde la que se accede a la mensajería, redes sociales, Instagram, cuentas bancarias, compras, reservaciones, etc. Eso es lo que fascina a Zuckerberg, que apunta a convertir Facebook en una especie de sistema operativo de aplicaciones: todos los otros sistemas tendrían que «correr» en el suyo, al igual que WeChat. Significa dinero, pero sobre todo una enorme riqueza de datos. Y precisamente, por razones a la vez tecnológicas, políticas y demográficas, China se está volviendo la gran potencia del big data.
Otro tema de tu libro es el desarrollo de las «ciudades inteligentes», ¿de qué se trata exactamente?
Los proyectos de ciudades inteligentes abarcan todas las características de los varios sistemas de vigilancia y permiten a China resolver una serie de problemas, en primer lugar, el control de la población. Esto no es una completa novedad: las ciudades chinas siempre han sido construidas y desarrolladas para poder ser fácilmente controladas. Durante el maoísmo, se subdividían en distritos que correspondían a las categorías sociales, y tanto en los barrios obreros urbanos como en las aldeas, el sistema de control estaba asegurado por numerosas organizaciones formales e informales que dependían del pcch.
Con la apertura económica de Deng Xiaoping, el boom urbanístico condujo a la creación de ciudades centradas en las gated communities, urbanizaciones cerradas, al igual que en varios países de Occidente. Ya se trataba de lugares hipercontrolados y «seguros», pero ahora, con la «internet de las cosas», la gestión informática del tráfico urbano y el control computarizado de la contaminación, entre otras innovaciones, se pasa a otra etapa de la evolución natural de este proceso: las ciudades inteligentes, precisamente.
Se supone que estas «ciudades inteligentes» tendrán un alto nivel de sustentabilidad ambiental. ¿Es una preocupación real y un modelo para el futuro, o solo una forma de greenwashing y de ostentación de virtud ecológica? ¿Qué dicen los planificadores chinos sobre los costos ambientales de tipo extractivista o las nuevas externalidades negativas de la producción de energía supuestamente «limpia» a gran escala?
En la última Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada el 22 de septiembre, el presidente Xi Jinping anunció que China quiere alcanzar la «neutralidad de carbono» (cero emisiones) para 2060, o sea un equilibrio entre las emisiones y la absorción de dióxido de carbono. Un «compromiso histórico» que ayudará a todo el planeta a reducir las emisiones y a emprender un camino energético verdaderamente alternativo. Según los especialistas, significaría bajar la temperatura global entre 0,2 °c y 0,3 °c. Pero hay algunas contradicciones: hoy en día, China consume la mitad del carbón del mundo. Además, sigue construyendo nuevas centrales eléctricas de carbón y quema mucho carbón en sus fábricas de acero y cemento (siendo el principal productor mundial de estos materiales). Luego, hay un aspecto no secundario relacionado con los estilos de vida: China es el principal mercado automovilístico del mundo y el primer país en términos de importación de petróleo.
¿Misión imposible, entonces? No, según los expertos, porque la economía china tiene muchos aspectos y facetas: junto con su dependencia del carbón, es también un líder mundial en tecnologías «limpias» que podrían hacer factibles los planes –por cierto, muy ambiciosos– de Xi. De hecho, China es el principal inversor, productor y consumidor de energía renovable. De cada tres paneles solares en el mundo, uno está hecho en ese país. La misma proporción vale para las turbinas eólicas. En los proyectos de ciudades inteligentes, pero también en muchas metrópolis chinas, 98% del transporte público ya es eléctrico, al igual que 99% de los ciclomotores y los scooters. Además, China es líder mundial en la producción de baterías para alimentar vehículos eléctricos y almacenar energía renovable en las redes eléctricas.
Las ciudades inteligentes chinas podrían albergar a decenas de millones de personas en un futuro próximo, pero nunca acogerán a toda la población de un país tan inmenso. ¿Sobre la base de qué criterios se hará el acceso a estas ciudades y la selección de sus habitantes?
Esto queda por descubrir. Está claro que habrá una selección a través de los precios de la vivienda y del costo de la vida en general. También podría haber una regulación a través del sistema de crédito social, o sea el puntaje computarizado de la reputación, del comportamiento social y de confiabilidad de los ciudadanos. Cuando hablan de ciudades inteligentes, las autoridades piensan sobre todo en la clase media. Se trata no solo de nuevos sistemas de planificación urbana, sino también de auténticos nuevos modelos de ciudadanía. Solo los más ricos podrán vivir en ciudades inteligentes, pero entre los ricos solo tendrán acceso a ellas los que tengan mejor «puntaje».
¿Qué expresa la obsesión por la seguridad y la vigilancia de los espacios urbanos en un país en el que usted mismo afirma que el nivel de crimen y agresión contra las personas es mucho menor que en muchos países occidentales o del Sur global? ¿Es solo un pretexto para el control político de la población, o hay otras explicaciones sociopsicológicas o antropológicas?
El mantra del liderazgo chino es «mantener la estabilidad», todo está regido por esta necesidad. Los proyectos científicos de ingeniería de sistemas nacidos en la década de 1960, cuando Qian Xuesen, el padre del sistema de misiles chino, introdujo la cibernética en China, tenían como objetivo crear un sistema capaz de ser programado, modificado y, en algunos casos, «previsto». Control de la población, seguridad y productividad van todos en la misma dirección, y como lo sostenía Michel Foucault, son una condición imprescindible del desarrollo capitalista. No quiero decir con esto que los chinos estén dispuestos a dejarse domesticar completamente por estos procesos, porque no es así, pero ciertamente hay menos barreras a la invasión tecnológica de la vida cotidiana. Cuando se empezó a utilizar el reconocimiento facial para prácticamente todo (seguridad, salud, actividades bancarias, etc.), casi todo el mundo lo aceptó sin pestañear. Más bien había cierto entusiasmo por una innovación que demostraba el progreso tecnológico chino. Eso se vincula también con algunas concepciones filosóficas antiguamente arraigadas en China que impiden la formación de barreras éticas al impacto de la tecnología en la vida cotidiana. Mientras que en Occidente siempre hemos separado lo humano de lo técnico (religión y ciencia por ejemplo), los chinos han concebido una especie de «cosmotecnia» como la llama el filósofo Yuk Hui, los dos elementos han existido siempre juntos. Hui se refiere a los ritos confucianos: los objetos (la tekné como la llamaríamos en Occidente) son tan parte del proceso ritual como los propios ritos3. Todo esto permite que China avance mucho más rápido que nuestras sociedades en este terreno.
A propósito de las ciudades inteligentes, usted mencionó los sistemas de crédito social. Hay muchas fantasías distópicas al respecto en Occidente, y algunos observadores de China, como el sociólogo francés Jean-Louis Rocca, piensan que son exageraciones orientalistas y afirman que los sistemas de crédito social y de puntaje de la reputación y del comportamiento, por el momento, son más bien experimentales, locales, sectoriales y no están interconectados. Rocca dice que la gran mayoría de los chinos a los que ha interrogado para su investigación no lo ven como un factor importante en su vida cotidiana y están sorprendidos por la importancia que se le da al tema en Occidente4. ¿Qué opina?
Sí, estoy bastante de acuerdo. De hecho, estos sistemas tal como existen ahora no suscitan problemas particulares, al igual que sistemas similares que se encuentran en Occidente. El sistema de crédito social nació con una doble función: se trata de una forma de regulación del ecosistema económico que concierne a las empresas por un lado, y a las personas por otro lado. No existe todavía un sistema unificado y nacional de crédito social, sino muchos experimentos. En resumen, se trata de asignar un puntaje a cada persona en función de su confiabilidad en términos administrativos, penales y cívicos. Por supuesto, en un Estado de partido único, los criterios para juzgar a una persona pueden multiplicarse y llegar a ser mucho más problemáticos. Pero por el momento, aunque existen también en China atisbos de reflexión sobre la protección de la privacidad y el uso de los datos, la idea del crédito social está aceptada porque la población china lo percibe como un sistema realmente capaz de garantizar una mayor seguridad y armonía social. Para nosotros, por supuesto, parece inquietante, pero si pensamos en todas las veces en que somos evaluados y calificamos a los demás con sistemas de clasificación, no estamos tan lejos del modelo chino. Por el momento, en Occidente, nos evaluamos entre ciudadanos; en China, es un proceso que viene de arriba.
Como decía, es un sistema inquietante en perspectiva. En términos más generales, dado que la principal preocupación del pcch es mantener la estabilidad, hay una voluntad de crear un entorno lo más «confiable» posible, poblado por empresas y personas igualmente «confiables». Para la calificación de las empresas, este tipo de sistema existe también en eeuu, se llama fico. Para las personas, no estamos todavía en estos niveles, pero algunos sistemas de rating o de calificación occidentales (para pedir un crédito o alquilar una vivienda, por ejemplo) no están tan alejados de los experimentos chinos. Claro que este tipo de sistema es más impresionante en el contexto político, tecnológico y demográfico chino. En resumen: Beijing pretende crear en un futuro próximo un sistema nacional único, que por el momento no existe, capaz de evaluar la confiabilidad de las personas en función de sus comportamientos administrativos, penales o cívicos; estos comportamientos pueden llevar a una persona a perder o ganar puntos. Por el momento, el verdadero problema es la desproporción entre «delito» y sanción: si no pago una multa, por ejemplo, corro el riesgo de no poder desplazarme, porque me bloquean automáticamente la posibilidad de comprar billetes de tren o de avión.
Sin embargo, en términos de control social integral facilitado por las tecnologías de avanzada, existe el «laboratorio» de Xinjiang, donde parecería que se está llevando a cabo una experimentación sin precedentes históricos con el control y la disciplina de la población uigur, juzgada como desobediente o peligrosa.
En Xinjiang hay una combinación de todos los elementos del arsenal tecnológico chino, una gama de aplicaciones, cámaras de reconocimiento facial y varios modelos predictivos, con formas de represión más tradicionales, como prisiones y campos de reeducación. Además del control tecnológico, miles de personas trabajan para este sistema de represión contra la población musulmana de lengua túrquica de esta provincia, como lo demuestran las recientes filtraciones de documentos internos del pcch5. Cientos de miles de personas han estado encerradas en campos de reeducación sólo por ser juzgadas sospechosas. Como siempre, China experimenta incluso las cosas más horribles, para ver después cómo limitarlas o ampliarlas. Pese a los testimonios de muchos perseguidos que han podido escapar, Beijing niega que se esté llevando este tipo de represión en Xinjiang y afirma que la región se ha enriquecido en los últimos años. Lo que es cierto, pero eso no cambia en nada la ferocidad de esta política represiva.
Ahora bien, en términos de control social, no todo es tecnología y consenso neoconfucianista. Usted menciona también los «ojos vigilantes» de la población misma y las formas de control capilar a través de las organizaciones de base, herencia maoísta, pero no solamente. En apariencia, los comités barriales han jugado un rol muy importante en la pandemia, por ejemplo.
Sí, en la historia de China desde 1949 hasta el presente, el pcch ha movilizado repetidamente a los órganos estatales, las administraciones y la población para optimizar las respuestas en casos de emergencia y crisis repentinas, esos «cisnes negros» sobre los que alertó Xi Jinping en un discurso hace unos meses. La respuesta a la epidemia de sars en 2003 y al terremoto de Sichuan en mayo de 2008 son ejemplos de lo que el Partido entiende por «movilización», considerada fundamental para lo que se denomina «éxito de la reconstrucción». Una crisis o una emergencia pueden crear mecanismos empujados desde arriba capaces de poner al Partido en el centro de la escena social en China, como motor y equilibrador de situaciones complicadas, y también con una voluntad de mitigar y hacernos olvidar las deficiencias iniciales de la maquinaria político-administrativa.
De hecho, como recuerda Li Zhiyu, la noción de «movilización» (dongyuan) es un concepto fundamental en la política china contemporánea. El término «indica el uso de un sistema ideológico por un partido o un régimen político para alentar u obligar a los miembros de la sociedad a participar en determinados objetivos políticos, económicos o sociales a fin de lograr un nivel intenso de centralización y de despliegue de recursos materiales y humanos»6. Se ha visto este despliegue con la crisis del coronavirus. A pesar del –grave– retraso con el que China comenzó a tratar el covid-19 y su propagación, la población china pareció dispuesta a apoyar las decisiones que venían de arriba. Hubo lecturas de temperatura en todas partes, especialmente en las entradas del metro, limpieza constante del transporte público allí donde no fue suspendido. Cada ciudad hizo lo suyo: en algunos lugares se han reducido las horas de trabajo de los supermercados o centros comerciales para evitar el riesgo de contagio, en otros –especialmente en los pueblos rurales–, todos trataron de ayudar como pudieron al personal médico encargado de ir de casa en casa para tomar la fiebre e informar sobre posibles casos de contagio. Con la parálisis de los transportes públicos, muchas personas se han puesto a disposición de los hospitales para llevar materiales de un lugar a otro, dedicando a ello a veces el día entero. Incluso mucha gente que decía que temía el contagio sintió la necesidad de ayudar.
Lo que parece describir es una especie de capitalismo de vigilancia bajo el control del Partido-Estado, con una forma sui generis de sinergia público-privada y un nivel relativamente alto de aceptación social, que tiene incluso profundas raíces históricas en términos de la cultura del «buen gobierno» y las expectativas de los gobernados. ¿Es así?
Sí, exactamente, y la pandemia lo ha demostrado combinando alta tecnología con movilización de masas. En esta ocasión, la potencia de las aplicaciones chinas dedicadas al control estricto de los movimientos de la población, y a menudo acusadas de no ser más que un dispositivo de seguridad y el punto de anclaje de futuras ciudades inteligentes hipervigiladas, ha sido presentada por el gobierno y los operadores privados chinos como un servicio público imprescindible en una situación de emergencia. La agencia Reuters escribió que el coronavirus «sacó de la sombra» el sistema de vigilancia chino. En realidad, se podría decir más bien que el virus permitió un uso ad hoc de herramientas que los chinos están acostumbrados a usar o a «padecer» cada día. De hecho, nos enfrentamos a la primera emergencia sanitaria en la era de la inteligencia artificial, y aunque en medio de una situación dramática y complicada, una vez más, China señaló el camino.
En este sentido, podría decirse que la pandemia ha sido un estímulo y un incentivo para la aceleración y la ampliación de los sistemas de alta tecnología aplicados a la administración sanitaria, demográfica, educativa, policial, etc.
En la China del coronavirus hay nuevas posibilidades para las empresas de alta tecnología. Ahora mismo, aunque nunca lo confesarán, tienen una oportunidad única de maximizar la principal materia prima de sus innovaciones: más datos, muchos más datos. El miedo al contagio y a la enfermedad ha hecho que la ya de por sí débil resistencia a la invasión de la privacidad haya quedado definitivamente enterrada.
Se pueden citar varios ejemplos. La empresa de reconocimiento facial Megvii ha declarado que ha desarrollado «una nueva forma de identificar y localizar a las personas con fiebre, gracias al apoyo del Ministerio de Industria y Ciencia». Su nuevo sistema de medición de la temperatura utiliza datos del cuerpo y del rostro para identificar a las personas, y ya se está probando en un distrito de Beijing. También Baidu, el principal motor de búsqueda chino, anunció que su laboratorio de inteligencia artificial habría creado un dispositivo similar. La compañía de cámaras de vigilancia Zhejiang Dahua anunció hace poco que «puede detectar la fiebre con cámaras de infrarrojos con una precisión de 0,3 °c», lo que puede ser muy útil en lugares muy concurridos, como los trenes. Se trata de empresas privadas que, apoyadas por el Estado, desarrollan nuevos productos «intrusivos» (pero también considerados como muy útiles por la población). Estas empresas pueden entonces comercializar en el exterior sus innovaciones perfeccionadas gracias a la posibilidad de acceder a esta enorme cantidad de datos, posibilidad garantizada y controlada por el Estado.
También las tecnologías de reconocimiento facial han progresado. SenseTime, uno de los principales operadores en este ámbito, afirma ahora ser capaz de identificar incluso a las personas que llevan máscaras. Es un aspecto muy importante, porque en China, además del teléfono inteligente, el reconocimiento facial sirve para muchas cosas: pagar, reservar, hacer trámites en un banco o en las oficinas públicas. Con el uso masivo de máscaras, las tecnologías existentes habían dado señales de imperfección (que fueron subrayadas irónicamente en las mismas redes sociales chinas por personas que no pudieron entrar en su propia casa por llevar una máscara, por ejemplo).
Podemos citar también el uso de drones para avisar a la gente que tiene que usar máscara (hay un vídeo en el que se ve a una anciana de Mongolia Interior que fue visitada por un dron); los robots utilizados dentro de los hospitales para efectuar el control de plagas, la entrega de comidas o la limpieza en las áreas utilizadas para los pacientes infectados con coronavirus; los asistentes de voz que piden información a las personas en su casa, almacenan datos y sugieren un tratamiento o una hospitalización inmediata. En cinco minutos, los asistentes de voz chinos son capaces de hacer 200 llamadas, aliviando el trabajo de los hospitales. Con tecnologías como el reconocimiento de la voz y la comprensión semántica, los robots son capaces de comprender con precisión los lenguajes humanos, obtener información básica y dar respuestas. Existen también perspectivas de poder desarrollar nuevos productos y tratamientos farmacéuticos gracias a la inteligencia artificial y las plataformas de intercambio de macrodatos, aunque en el caso del coronavirus, en la comunidad científica hay bastante unanimidad en subrayar que la vacuna o la cura definitiva no están a la vuelta de la esquina.
Por último, está el aspecto relacionado con las conferencias virtuales y el aprendizaje electrónico, en el que China lleva invirtiendo hace tiempo. Recientemente, debido al cierre de escuelas y oficinas durante la pandemia, ha sido objeto de una atención y experimentación renovadas. En las escuelas, se usaron softwares ya existentes que permiten conectar a varios alumnos al mismo tiempo, proporcionando al profesor todos los datos necesarios, incluidos algunos grabados por cámaras sobre el nivel de atención demostrada por el alumno durante la clase.
Toca concluir que distopía y utopía son difíciles de desenredar en el caso chino. Usted cita al gran autor de ciencia ficción Liu Cixin cuando dice: «Cada época impone cadenas invisibles a quienes la viven. La única oportunidad que nos queda es bailar entre nuestras cadenas». Usted también escribe que, para los ciudadanos de las democracias liberales de tipo europeo, habrá un momento en que solo tendrán la oportunidad de dejar sus datos personales al Estado chino o a las empresas estadounidenses. En este escenario, ¿qué espacio nos queda para «bailar entre las cadenas», y qué espacio les queda a los propios chinos? ¿Existen posibilidades de resistencia, o tal vez contradicciones internas de naturaleza lógica o material dentro de los propios sistemas de control?
Para Occidente, pienso en Europa, es necesario adoptar una política común y única sobre el big data. En mi opinión, los macrodatos deben ser gestionados como un bien común, es decir, de forma transparente y por la colectividad, de lo contrario Europa seguirá siendo un campo de batalla entre eeuu y China. Para los chinos, no lo sé, dependerá de ellos. Como observador externo, creo que estas cuestiones pueden convertirse en fuente de conflicto, incluso político, solo en el momento en que el pacto social que todavía rige el país –te enriqueces, pero renuncias a ciertos derechos– empiece a tambalear. En el quinto plenario del pcch que acaba de terminar, se decidió que China invertirá aún más en tecnología y desarrollo del mercado interno. Lo que hay que observar por el momento, creo, es la dinámica de la clase media china: 400 millones de personas que son las que sustentan este mercado interno y apoyan a los dirigentes del país.
1.Red Mirror. Il nostro futuro si scrive in Cina, Laterza, Bari, 2020.
2.La versión en español será publicada por Edhasa, Buenos Aires, en 2021.
3.Yuk Hui: The Question Concerning Technology in China: An Essay in Cosmotechnics, Urbanomic, Falmouth, 2016.
4.J.-L. Rocca: «Crédit social. Spécificité chinoise ou processus de modernisation?» en Sociétés Politiques Comparées No 51, 5-8/2020.
5.«‘Los cables de China’: los documentos secretos que revelan el sistema de lavado de cerebro del gobierno chino sobre cientos de miles de uigures detenidos» en BBC Mundo, 24/11/2019.
6.Ivan Franceschini, Nicholas Loubere y Christian Sorace (eds.): Afterlives of Chinese Communism: Political Concepts from Mao to Xi, Verso / AUN Press, Londres-Canberra, 2019.
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