La educación y los educadores nicaragüenses

Por: Freddy Franco

Es innegable que como país estamos avanzando en todas las rutas que exigen el desarrollo humano, y ello incluye a la educación como factor fundamental del desarrollo y a los maestros como uno de los garantes de una mayor y mejor educación, que está en  ascenso en su calidad y pertinencia.

Los déficits y brechas acumuladas históricamente en lo económico y social en Nicaragua, están siendo atendidas bajo una política de ataque a la pobreza, responsabilidad fundamental del Estado –a través del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional- y de responsabilidad social compartida, de crecimiento económico con desarrollo social, y  restitución de derechos.

La educación es un derecho humano fundamental y una prioridad nacional en Nicaragua, y es atendida cotidianamente y conjuntamente, en el cumplimiento de todas las rutas educativas, por los tres actores institucionales: Mined, Inatec y CNU.

Se ha logrado una real articulación de estos, una visión sistémica de la educación, de su calidad y pertinencia, y una atención a los factores que aseguren el mejoramiento educativo, entre ellos, las condiciones sociales-educativas para el acceso y permanencia de los estudiantes en la escuela, la actualización y pertinencia curricular con una visión integral del desarrollo humano -desde los valores, la ciudadanía y el uso de las nuevas tecnologías- y la superación-actualización de los educadores y el avance en sus condiciones socio-laborales.

La superación de los educadores es en todos los frentes, ello incluye avances fundamentales en la superación del empirismo, en la formación del liderazgo educativo en todos los niveles, la capacitación y actualización permanente; el establecimiento del Programa Nacional de Aprender, Emprender y Prosperar, que es transversal para todo el todo sistema educativo, y que tiene como propósito generar una mentalidad emprendedora e innovadora en los profesores y estudiantes.

Las  universidades –sobre todo las aglutinadas en el CNU- están aportando a la formación y actualización sistemática de los docentes y en otros programas del desarrollo educativo nacional y tecnológico. Al mismo tiempo, avanza en el mejoramiento de la educación universitaria, más articulada con los actores públicos, sociales y privados, y en la ampliación de la oferta y oportunidades educativas.

Las universidades aportan más del 90% de la investigación que se realiza en el país y posee una Planta docente altamente calificada con el 70% de esta con algún nivel de postgrado (especialización, maestría y doctorado), que debe ampliarse, para consolidar la calidad de formación profesional e investigativa de las universidades, y con ella la del país.

Es verdad que una buena educación tiene como premisa fundamental el tener buenos educadores, que los tenemos o están en proceso de formación, pero también exige una mayor responsabilidad de las familias, un Gobierno nacional que la priorice y  condiciones económico-sociales que hagan progresar a las familias y las posibilidades materiales de la sociedad y del Estado, asuntos en la que igualmente estamos avanzando y lo consolidaremos con el aporte de todos.

La complejidad del mundo actual y futuro exige, como decimos en la Federación de docentes (Fepdes): “un docente más comprometido socialmente, más preparado científica y pedagógicamente, y con las suficientes condiciones laborales y sociales -de calidad de vida- para enfrentarse a los grandes nuevos retos del mundo y del desarrollo del ser humano de esta época.”

A ello estamos abocados para lograr que los educadores sigan aportando cada vez de mejor manera a los retos actuales y futuros, y debemos llegar a convertir la profesión docente, como la carrera de primer orden, dada la responsabilidad que tiene en la formación integral del ser humano.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/433015-educacion-educadores-nicaraguenses/

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